T-770-09

Tutelas 2009

    Sentencia  T-770-09   

Referencia:   expediente   T-1’839.704.   

Acción  de  tutela  presentada por Clemencia  Esther  Manrique  Rozo,  quien actúa a través de apoderado judicial, contra el  Seguro Social -Pensiones-.   

Magistrado Ponente:  

Dr. HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO.  

Bogotá, D. C., veintinueve (29) de octubre de  dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Octava  de  Revisión  de  la Corte  Constitucional  integrada  por  los  Magistrados Juan Carlos Henao Pérez, Jorge  Iván  Palacio  Palacio  y  Humberto  Antonio Sierra Porto, quien la preside, en  ejercicio  de  sus competencias constitucionales y legales, específicamente las  previstas  en  los artículos 86 y 241 numeral 9º de la Constitución Política  y  en  los  artículos 33 y siguientes del Decreto 2591 de 1991, ha proferido la  siguiente   

SENTENCIA  

En el trámite de revisión de las decisiones  judiciales  dictadas  por  el  Juzgado  39  Penal  del  Circuito de Bogotá y el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá,  Sala  Penal,  el 8 de  noviembre  y  18  de diciembre de 2007, respectivamente, dentro de la acción de  tutela   formulada   por  Clemencia  Esther  Manrique  Rozo,  quien  actúa  por  intermedio     de     apoderado    judicial,    contra    el    Seguro    Social  -Pensiones-.   

I. ANTECEDENTES.  

El 12 de octubre de 2007, la señora Clemencia  Esther  Manrique  Rozo,  actuando  a  través  de  apoderado judicial, presentó  acción  de  tutela contra el Seguro Social -Pensiones-, con el fin de buscar el  restablecimiento  de  los  derechos  fundamentales  al debido proceso, igualdad,  dignidad,    seguridad    social,   mínimo   vital   y   trabajo   “en  conexión  con  el  derecho  fundamental  al  trabajo  y los  principios  mínimos constitucionales del mismo a la favorabilidad, primacía de  la  realidad  sobre  las  formas  y  a  la  irrenunciabilidad  de  sus  derechos  pensionales”1,  supuestamente  vulnerados  al  momento de liquidar la pensión de  jubilación,  en  tanto  no  tuvo como ingreso base de liquidación los salarios  realmente  devengados en el Ministerio de Relaciones Exteriores mientras prestó  sus  servicios  fuera  del  país,  desconociendo  con  su proceder “la  regla  impuesta  en  la Sentencia  C-173   del   2   de   marzo  de  2004”2. La solicitud  se apoya en los siguientes   

1. Hechos y pretensión.  

Indica  la  demandante  que  laboró  en  el  Ministerio  de  Relaciones  Exteriores del 8 de junio de 1994 al 30 de agosto de  1995  y  del 18 de enero de 2000 al 20 de abril de 2003, como Vicecónsul en los  Consulados  Generales  de Colombia en Berlín (Alemania) y Esmeraldas (Ecuador),  respectivamente,  períodos  en los que devengó sus salarios en dólares, sumas  de  dinero  que fueron convertidas a pesos colombianos con base en el índice de  precios al consumidor certificado por el DANE.   

Manifiesta  que  adquirió  el  estatus  de  pensionada  mediante  Resolución  N°  010476  el  28  de octubre de 2002 (sic)  proferida      por      el     Seguro     Social3, en el régimen de prima media  con  prestación  definida,  haciéndose efectiva la prestación a partir del 31  de  marzo  de  2007. El citado acto administrativo que fue objeto de recursos de  reposición  y  apelación  con  el  fin  de  que  fueran  tenidos en cuenta los  salarios  realmente  percibidos,  fue  confirmado  en  Resoluciones N° 029863 y  1726, ambas de 2007.   

Asevera que la liquidación de la pensión de  jubilación  desconoció  los  salarios  devengados  en  el  citado  Ministerio,  circunstancia  que no permitió determinar el ingreso base de liquidación y que  afectó  la  cuantía  de  la  prestación económica, desconociendo con esto la  sentencia  C-173  de  2004  y la reiterada jurisprudencia constitucional, por lo  que  considera  se  configura una vía de hecho que adicionalmente quebranta los  derechos   a   la  igualdad,  trabajo,  dignidad,  seguridad  social  y  mínimo  vital.   

Considera que el monto real de la pensión se  redujo  en  un  74.45  %,  lo cual afecta de manera directa su calidad de vida y  dignidad,  en  tanto  no  es posible satisfacer las necesidades mínimas vitales  “lo  cual no ocurriría si recibe la pensión (…)  en   proporción   a   los   salarios   que  realmente  devengó.”4   

Con base en lo anterior, solicita la tutela de  sus   derechos   de   manera   definitiva   o  subsidiariamente  como  mecanismo  transitorio,  ordenando  en consecuencia la liquidación de la pensión de vejez  “teniendo  en  cuenta  para el cálculo del Ingreso  Base  de  Liquidación  y la cuantía de la pensión, conforme al certificado de  ingresos  adjunto expedido con fines pensionales por el Coordinador de Nómina y  Prestaciones  del  Ministerio de Relaciones Exteriores, los salarios que durante  los  cuatro  (4)  años,  seis  (6)  meses  y cuatro (4) días, del 08  de  junio  de  1994  al 30  de  agosto de 1995 y del 18  de  enero  de  2000  al 20  de abril de 2003 devengó en dólares  (…)   convertidas   esas  sumas  a  pesos  ($)  moneda  corriente  a  la  tasa  representativa  del  mercado  vigente  para  la  época  y  actualizados  dichos  valores,  año  por año, de acuerdo con la variación del Índice de Precios al  Consumido   IPC,   certificado   por   el  DANE.”5   

2. Fundamentos de la acción.  

Para la demandante la actuación de la entidad  accionada  desconoce  el derecho fundamental al debido proceso, porque se aparta  de  la  sentencia  C-173  de  2004,  decisión que hace tránsito a cosa juzgada  constitucional  con  efectos erga omnes, y decisiones de tutela como la T-556 de  2005,  T-083  de  2004,  T-631 de 2002, T-534 de 2001, T-1016 de 2000 y T-865 de  1999.   

Estima  también que el derecho a la igualdad  se  encuentra  comprometido,  por  cuanto  es discriminatorio el trato frente al  resto  de  la  población en el país que disfruta de la pensión en proporción  al  ingreso realmente devengado durante la vida laboral, por lo que considera se  trata  de  una  decisión  que  “se  aparta  de los  principios  que  le  imponen  como  función  esencial  a  todas las autoridades  garantizar  la  efectividad de los derechos y garantías sociales consagrados en  la  Constitución  y menoscaba el goce efectivo de sus  derechos  fundamentales.  Uno  de  ellos,  el  de  la  igualdad.”6  Así mismo, indicó la actora que al no recibir el porcentaje real  de  lo devengado, se torna imposible el sostenimiento de las condiciones de vida  dignas  alcanzadas mientras ocupó diversos cargos en el exterior, circunstancia  que  lesiona  igualmente  el  derecho  al mínimo vital pues la suma que percibe  “no  le  permite  cubrir sus costos de vivienda   digna,   salud,   alimentación,   servicios  públicos,  vestuario,  recreación  (…)  como  corresponde  al  nivel  de  vida  que  alcanzó  en  el  trabajo.”7   

Sostiene   que  la  acción  de  nulidad  y  restablecimiento  del derecho no es una vía procesal rápida y sencilla, en los  términos  de  la  Convención  Americana  de  Derechos  Humanos, en tanto puede  tardar  entre  4  y  7  años  de  duración,  lo  cual no garantiza la vigencia  efectiva  de  sus  derechos  a  la  vida  digna  y bienestar, que indudablemente  lograría  al  recibir  la  mesada  pensional  con el valor real de los salarios  devengados,  resultando inane “que al cabo de varios  años  de  juicio,  vaya  a  recibir  acumulados  los  dineros  de los que ahora  injustamente  se  le  priva,  si  mientras  tanto ha de carecer, a diario, de lo  suficiente  para  sobrevivir  decorosamente, en condiciones dignas como las tuvo  en  el  servicio  y  por  eso, resulta sin duda inútil el otro medio de defensa  judicial,  al  cual, además, no está en condiciones de acudir por no disponer,  precisamente,  de  recursos para pagar el abogado y ni siquiera, quizás, de los  suficientes   años   de   vida   para   esperar   que   una  acción  de  esas,  prospere.”8   

Por  último, enfatizó en que el objetivo de  la  acción  de  tutela  no es que se ordene la reliquidación de la pensión de  jubilación,   sino  que  el  acto  administrativo  que  reconoció  el  derecho  pensional  tenga  en  cuenta  los  factores  salariales reales conforme lo dejó  dicho  esta  Corporación  en  sentencia  C-173  de  2004,  situación que le ha  ocasionado  un  daño  inminente,  dado  que  es su único medio de subsistencia  razón  por  la cual se afecta su mínimo vital; grave, porque dejó de lado que  el  ingreso base de liquidación “es de $7’917.682,92 lo que arroja una pensión de  $5’938.262,19  y  el  INSTITUTO  DE SEGUROS  SOCIALES    la    liquidó    sobre   $2’023.060,oo  a  cuya  base  corresponde  la  baja pensión que recibe, de solo $1’517.295,oo”9  y  urgente  “para que pueda sobrevivir decorosamente de acuerdo  al   nivel   de   vida   que  alcanzó”.10   

3.  Pruebas  relevantes  que  reposan  en  el  expediente.   

–  Resolución  N° 010476 del 16 de marzo de  2007,  mediante la cual el Seguro Social reconoció la pensión de jubilación a  Clemencia Esther Manrique Rozo (folios 39 a 41 del cuaderno N° 1).   

–  Resolución  N°  029863 del 4 de julio de  2007,   que   dispuso  modificar  el  citado  acto  administrativo  “en  el  sentido  de  indicar  que el Ingreso Base de Cotización  (sic) es de $2.060.051,oo al  cual   se   le  aplica  el  75%”  (folios  42  a  45  ibídem).   

–  Resolución N° 01726 del 17 de septiembre  de  2007,  “Por  medio  de  la  cual se resuelve un  Recurso   de   Apelación   en  el  Régimen  de  Prima  Media  con  Prestación  Definida” (folios 46 a 48 ibíd.).   

–   Certificaciones   expedidas   por   la  Coordinación  de  Nómina  y Prestaciones Sociales del Ministerio de Relaciones  Exteriores (folios 49 a 57 ibíd.).   

–  Recibo de caja N° 46 correspondiente a la  cuota  de  administración  del mes de octubre de 2007 de la casa de habitación  de la demandante (folio 58 ibíd.).   

– Recibos de servicios públicos (folios 59 a  62 ibíd.).   

–  Certificación  expedida  por  el  banco  Citibank (folio 64 ibíd.).   

–  Sentencias  C-173  de 2004 y T-556 de 2005  (folios 66 a 101 ibíd.).   

– Sentencias dictadas por el Tribunal Superior  del   Distrito   Judicial   de   Bogotá,   Sala   Penal   (folios   102  a  175  ibíd.).   

–  Declaraciones  extraproceso  rendidas  por  María  Fidelia Villamizar de Pinzón y Magdalena de Jesús Montaño de Sanz, el  19  de  octubre de 2007, ante la Notaría 42 del Círculo de Bogotá (folios 177  y 178 ibíd.).   

–  Demanda  de nulidad y restablecimiento del  derecho  presentada  por  la  demandante  contra  el Seguro Social, repartida al  Juzgado   12   Administrativo   del   Circuito   de   Bogotá  (folios  1  a  57  ibíd.).   

4.   Decisiones   judiciales   objeto   de  revisión.   

4.1.     Sentencia     de     primera  instancia.   

El  Juzgado 39 Penal del Circuito de Bogotá,  en  decisión del 8 de noviembre de 2007 declaró la improcedencia de la acción  de  tutela formulada por la señora Clemencia Esther Manrique Rozo, argumentando  el  incumplimiento  de los supuestos fácticos establecidos en la jurisprudencia  constitucional,  concretamente  el  requisito  de  subsidiariedad, puesto que el  acto   administrativo   no  ha  sido  impugnado  ante  la  Jurisdicción  de  lo  Contencioso  Administrativo,  y  adicionalmente, la inexistencia de un perjuicio  irremediable,  en  tanto  no  se  trata  de  una  persona de la tercera edad, ni  acredita  el  padecimiento  de  una  enfermedad  grave que haga viable al amparo  tutelar siquiera de manera transitoria.   

4.2. Impugnación.  

Mediante escrito del 15 de noviembre de 2007,  el  apoderado  de la demandante solicitó la revocatoria de la citada sentencia,  reiterando  los argumentos esgrimidos en la solicitud de tutela y recalcando que  la  actuación  de la entidad accionada constituye una vía de hecho por defecto  sustantivo  en  tanto  “se  opone a la cosa juzgada  constitucional  y  a  los  efectos  erga  omnes que tienen las sentencias que la  Corte     Constitucional    profiere    por    vía    de    su    jurisdicción  constitucional.”11.   

4.3.     Sentencia     de     segunda  instancia.   

El  18  de  diciembre  de  2007,  el Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial,  Sala Penal, confirmó el fallo impugnado por  dos  razones.  La  primera,  gravita  en  que  la demandante no impugnó el acto  administrativo  que  negó  la  reliquidación pensional en acción de nulidad y  restablecimiento  del  derecho,  omitiendo  justificar  su  inacción, y de otra  parte,   porque   no  demostró  la  existencia  de  un  perjuicio  irremediable  “que  exija  el  amparo  de  los  derechos de forma  transitoria,  pues  del análisis concreto de las circunstancias se concluye que  la  señora MANRIQUE ROZO se encuentra en posibilidades de acudir a otros medios  de  defensa  fijados  por  la  ley  para  obtener  la  reliquidación de mesadas  pensionales.”13   

II. CONSIDERACIONES JURÍDICAS.  

1. Competencia.  

Esta  Sala  de  la  Corte  Constitucional  es  competente  para  dictar  la  sentencia de reemplazo conforme lo dispuso el auto  A-170  de 200914,  en concordancia con los artículos 86 y 241-9 de la Constitución  Política y 31 a 36 del Decreto 2591 de 1991.   

Al  respecto,  la  tendencia  marcada  por la  jurisprudencia  constitucional es que las Salas de Revisión sean las encargadas  de  dictar  la decisión sustituta, salvo cuando la declaratoria de nulidad haya  obedecido  a  un cambio de jurisprudencia o a la necesidad de unificarla, evento  en  el  cual  de conformidad con lo establecido en los artículos 34 del Decreto  2591  de  199115,                   5316     y     5417  del   Reglamento  Interno  de  la  Corte (Acuerdo 05 de 1992), la competencia está en  cabeza de la Sala Plena.   

Así por ejemplo, la sentencia T-419 de 1993  reemplazó  la  T-120  de  1993,  anulada  por cuanto se apartó de la sentencia  C-592  de  1992  en  tanto “el desconocimiento de la  cosa    juzgada    constitucional    implicó    la    violación   del   debido  proceso,  (…) precisamente  por  desconocerse  el  mandato  del  inciso  primero  del  artículo  243  de la  Constitución”.18   

Lo  mismo ocurrió con la sentencia T-074 de  1996  sustituta  de la T-348 de 1995, que también fue dejada sin efectos por la  Sala  Plena  de la Corte, pero esta vez porque admitió haber incurrido en error  al  admitir  “que un funcionario incompetente, como  era  el  Fiscal  Delegado  ante  la  Corte  Suprema  de  Justicia, profiriera la  resolución  de  preclusión  de  la investigación contra los Magistrados antes  citados,  decisión que, como ya se ha expresado, corresponde dictarla al Fiscal  General        de        la        Nación.”19   

Por  último,  la  sentencia  T-571  de 2000  reemplazó  la  T-157  de  2000  que  fue  anulada por el Pleno de este Tribunal  mediante   auto   A-050   de  2000,  bajo  la  consideración  de  que  existía  incongruencia  entre  la  parte  considerativa  y  la  parte  resolutiva  de  la  decisión,    circunstancia   que   “produjo   una  vulneración  del  derecho  al debido proceso, ya que las partes no encontrarán  con  certidumbre,  en  la  sentencia  de  que  se  trata,  la  resolución  a la  controversia  planteada”.20   

2. Presentación del caso y planteamiento del  problema jurídico.   

La  señora  Clemencia  Esther Manrique Rozo,  actuando  por  intermedio  de  apoderado  judicial,  presentó acción de tutela  contra  el  Seguro  Social  -Pensiones-,  con  la  pretensión  de  que  liquide  nuevamente  la  pensión  de  jubilación  reconocida  mediante  Resolución N°  010476  del  16  de  marzo  de 2007, teniendo en cuenta los salarios en dólares  realmente  devengados  conforme  a los lineamientos establecidos en la sentencia  C-173  de  2004,  “en los últimos cuatro (4) años,  seis  (6) meses y cuatro (4) días, del 08 de junio de  1994  al  30  de agosto de  1995  y  del 18 de enero de  2000  al  20  de  abril de  2003”21,  períodos  en  los  que se  desempeñó  como Vicecónsul en los Consulados Generales de Colombia en Berlín  (Alemania) y Esmeraldas (Ecuador).   

La  entidad  demandada dentro del término de  traslado de la solicitud de tutela, guardó silencio.   

Los  jueces  de instancia denegaron el amparo  constitucional  solicitado,  bajo la consideración de que la actora no hizo uso  de  la  acción  de nulidad y restablecimiento del derecho para impugnar el acto  administrativo  dictado  por  la  autoridad  accionada,  razón  por  la cual no  encontraron  cumplido  el  requisito  de subsidiariedad, advirtiendo asimismo la  inexistencia  de  un  perjuicio  irremediable que hubiera permitido acceder a la  protección solicitada de manera transitoria.   

A  partir de la situación fáctica expuesta,  le  corresponde  establecer  a  esta  Corporación si la circunstancia de que el  Seguro  Social  -Pensiones-  no  hubiera tenido en cuenta los salarios realmente  devengados  por  Clemencia Esther Manrique Rozo como Vicecónsul en el Consulado  de  Colombia  en  Berlín  (Alemania)  y  Esmeraldas  (Ecuador),  al  momento de  liquidar  la  pensión  de jubilación mediante Resolución N° 010476 del 16 de  marzo  de  2007, vulnera los derechos fundamentales al debido proceso, igualdad,  dignidad humana, seguridad social y mínimo vital.   

Para tal efecto, la Sala reiterará la copiosa  jurisprudencia  constitucional  sobre (i) la necesidad de que el ingreso base de  liquidación  para  fijar el monto de la pensión de jubilación de funcionarios  que  han  prestado  sus  servicios  en  el  Ministerio  de Relaciones Exteriores  obedezca  al  salario  realmente  devengado  y  no a su equivalente en la planta  interna;  (ii)  la  procedencia excepcional de la acción de tutela para ordenar  la   reliquidación   de   mesadas   pensionales  y  (iii)  estudiará  el  caso  concreto.   

3. El ingreso base de liquidación para fijar  el  monto  de  la  pensión  de jubilación de funcionarios que han prestado sus  servicios  en  el  Ministerio  de Relaciones Exteriores debe obedecer al salario  realmente  devengado y no a su equivalente en la planta interna. Reiteración de  jurisprudencia.   

Con    ocasión    de   la   demanda   de  inconstitucionalidad    presentada    contra    la    expresión    “para     los     cargos     equivalentes     de     la    planta  interna”   contenida   en  el  parágrafo  1°  del  artículo  7°  de  la  Ley  797  de  2003,  este Tribunal en sentencia C-173 de  200422  retomó  en  sede  de control de constitucionalidad abstracto, los  lineamientos   desarrollados  con  anterioridad  en  decisiones  proferidas  por  diferentes       Salas       de       Revisión23, reiterando que “en  cuanto  a  la  cotización  y  liquidación  de aportes para  pensión  de  quienes  hicieron  parte  del  cuerpo diplomático en el exterior,  existe  una  línea  jurisprudencial  consolidada, en el sentido de sostener que  tal  liquidación  debe hacerse tomando como base el salario realmente devengado  por  el ex trabajador y nunca un salario inferior, que además es ficticio, pues  no  corresponde  realmente  al  cargo  desempeñado  y  a  las responsabilidades  derivadas del mismo.”   

En  esa  oportunidad,  consideró el Tribunal  Constitucional  que el tratamiento dado por el legislador a los funcionarios que  prestan  sus  servicios  en  la  planta  externa  del  Ministerio  de Relaciones  Exteriores  es  claramente  discriminatorio,  al  permitir que el cálculo de la  mesada  pensional se realice de manera distinta a la del resto de los servidores  públicos  sin  existir  una  justificación  constitucionalmente  razonable que  ampare    tal    distinción.    En    aquél    entonces    esta   Corporación  sostuvo:   

“Es   indiscutible   entonces   que  la  disposición  que  establece  como  forma de cotizar y liquidar los aportes para  pensión  a  partir  del  salario  de  un cargo equivalente pero sustancialmente  menor  al  devengado,  es  contraria  a  la  jurisprudencia  sobre  la materia y  violatoria  de  los principios y derechos de dignidad, igualdad, mínimo vital y  seguridad  social.  Obviamente  la  norma  crea  un  factor ficticio que intenta  excluir  el salario real devengado, o una buena parte de éste, del cálculo del  monto de la pensión.   

(…)   Además,   esta  declaratoria  de  inconstitucionalidad  permite  que  el monto de cotización y el de liquidación  de  la  pensión  sean  calculados  con  base en lo realmente devengado, lo cual  garantiza  el  equilibrio  del  sistema  pensional,  pues las cotizaciones y las  liquidaciones  ya  no  se  realizarán con base en ingresos inferiores a los que  estos  funcionarios  perciben,  ya  sea  que estén en la planta interna o en la  externa,  pues  en  cada caso se hará la cotización y la liquidación con base  en el salario real.”   

La   misma  línea  de  argumentación  fue  reiterada   por   esta   Corte   en   la  sentencia  C-535  de  200524, al declarar  la  inexequibilidad  del artículo 57 del Decreto 0010 de 1992 que disponía que  “[l]as  prestaciones  sociales  de los funcionarios  del   servicio  exterior,  a  excepción  de  los  administrativos  locales,  se  liquidarán  y se pagarán con base en las asignaciones del cargo equivalente en  el  servicio  interno  del  Ministerio  de  Relaciones Exteriores”,  por  considerarlo  contrario  a  los  principios  de  igualdad  y  dignidad  humana,  y  en casos concretos, a la seguridad social y mínimo vital.  Al respecto sostuvo:   

“[C]omo  se  ha visto, ese tratamiento no  está  justificado pues implica un desconocimiento del mandato de igualdad en la  formulación  del  derecho  y  del  principio de primacía de la realidad en las  relaciones  laborales,  principios  de  acuerdo  con  los  cuales la pensión de  jubilación  y  las  prestaciones sociales deben cotizarse y liquidarse con base  en  lo  realmente  devengado  por  el funcionario del servicio exterior y no con  base  en  un  salario  inferior  que  no le corresponde. Esta concepción, desde  luego,   no  se  opone  a  que,  frente  a  prestaciones  como  la  pensión  de  jubilación,  la  cotización  y liquidación se realice respetando los límites  máximos  impuestos  por  la  ley  pues  el respeto de tales límites asegura el  equilibrio     financiero     del     sistema    de    seguridad    social    en  pensiones.”   

No   existe   duda  de  que  el  precedente  constitucional  sobre la materia se encuentra afianzado y resulta de obligatorio  cumplimiento  para  todas  las  autoridades  no  sólo  por lo establecido en el  artículo  243  de  la Constitución Política, sino también por lo que implica  el  valor  normativo  de  la  misma.  Sin  embargo, es necesario precisar que su  desconocimiento  no  habilita  automáticamente  el  ejercicio  de la acción de  tutela  para  restablecer  los  derechos fundamentales en disputa, pues no puede  olvidarse  el  carácter residual y subsidiario del citado mecanismo procesal, a  menos  de que el afectado se encuentre en presencia de un perjuicio irremediable  o  logre  demostrar  la ineptitud del mecanismo principal, a lo que debe sumarse  el  cumplimiento  de  las subreglas previstas jurisprudencialmente para proteger  excepcionalmente derechos de naturaleza económica.   

Esta situación se presentó por ejemplo en la  sentencia  T-324  de  2005,  en la que la Corte no accedió al amparo solicitado  por  el  demandante  que se había desempeñado como Cónsul General de Colombia  en  la  ciudad  de  San Francisco (Estados Unidos), por cuanto no hizo uso de la  acción  correspondiente ante la Jurisdicción de lo Contencioso Administrativo,  ni  tampoco  demostró  la  afectación  del  mínimo  vital  que configurara la  existencia  de  un  perjuicio  irremediable.  A la misma conclusión llegó este  Tribunal en sentencia T-973 de 2007.   

Lo mismo ocurrió en sentencia T-1150 de 2005,  al  considerar  que  “del expediente no se advierte  que  el  mínimo  de condiciones de vida digna, la alimentación, la educación,  la  salud,  el vestido y la recreación del actor se vean afectados a tal grado,  que  configuren  un perjuicio irremediable y que hagan ineficaz el otro medio de  defensa  judicial  ante  la  jurisdicción  contencioso  administrativa  con que  cuenta  el  actor  para  controvertir los actos administrativos que sustentan la  negativa  de  la  entidad  demandada  a  reliquidar  la pensión de vejez en los  términos solicitados por el actor.”   

En suma, es un imperativo para las autoridades  correspondientes  al  momento de liquidar el monto de la mesada pensional, tener  como  ingreso  base  el  salario  devengado realmente por quienes fungieron como  funcionarios  de  la  carrera  diplomática  y  consular,  pues un entendimiento  diferente  conllevaría  al  establecimiento  de  parámetros discriminatorios e  insostenibles  en  nuestro  Estado  Social  de  Derecho el cual propugna por una  igualdad  material,  pero  precisando  que  el incumplimiento de este parámetro  jurisprudencial   no   autoriza   per  se   el  ejercicio  de  la  acción  de  tutela,  en  tanto  se  trata  inicialmente  de  una  discusión  de  naturaleza legal que debe ser ventilada a  través  de  la  vía  judicial ordinariamente establecida por el legislador, lo  cual  en  últimas busca garantizar que esas competencias establecidas no queden  vaciadas en un escenario como la acción de tutela.   

4.  Procedencia  excepcional de la acción de  tutela  para  ordenar  la reliquidación de mesadas pensionales. Reiteración de  jurisprudencia.   

Conforme   lo  establece  el  artículo  48  Superior,  la  seguridad  social  es  un  derecho  irrenunciable  y  un servicio  público  de  carácter obligatorio que deberá ser prestado bajo la dirección,  coordinación   y   control  del  Estado  con  sujeción  a  los  principios  de  eficiencia,   universalidad   y   solidaridad.  Así  mismo,  deben  encaminarse  políticas   públicas   para   la   ampliación  progresiva  de  su  cobertura,  habilitando  a  los  particulares  para  la  prestación de los servicios en los  términos     fijados    por    el    legislador.25   

Como   desarrollo   del   citado   mandato  constitucional,   el  Congreso  de  la  República  mediante  Ley  100  de  1993  estableció  el  sistema  de  seguridad  social  integral, definiéndolo como el  conjunto  de instituciones, normas y procedimientos de que disponen la persona y  la  comunidad  para  gozar  de  una  calidad  de  vida, mediante el cumplimiento  progresivo  de  los  planes  y programas que el Estado y la sociedad desarrollen  para  proporcionar la cobertura integral de las contingencias, especialmente las  que  menoscaban  la  salud  y  la  capacidad  económica  de  los habitantes del  territorio  nacional,  con  el  fin  de  lograr  el  bienestar  individual  y la  integración  de  la  comunidad,  el  cual  está  conformado por los regímenes  generales  establecidos  para  pensiones,  salud,  riesgos  profesionales  y los  servicios complementarios (preámbulo y Art. 8°).   

Señala  la misma normativa que el objeto del  sistema  es  garantizar los derechos irrenunciables de la persona y la comunidad  para  obtener  una  calidad  de  vida acorde con la dignidad humana, mediante la  protección  de  las  contingencias que las afecten. De igual forma, orientó la  prestación  de  ese  servicio público esencial a los principios de eficiencia,  universalidad,  solidaridad,  integralidad, unidad y participación (Arts. 1° y  2°).   

Ahora bien, en armonía con lo establecido en  el  artículo  86  del  Ordenamiento  Superior,  no  es  la acción de tutela en  principio  el  escenario  procesal idóneo para controvertir cualquier asunto de  naturaleza  prestacional,  dado  su  carácter  residual  y subsidiario. Esto se  justifica,  en  la  medida en que el constituyente y el legislador han investido  de  una  serie  de  competencias  a  las  diferentes autoridades judiciales, las  cuales  no  pueden  ser  en  principio  despojadas, salvo cuando se trate de una  situación  que  configure  un  perjuicio  irremediable  para  que  habilite  el  ejercicio  del  amparo  constitucional  de  manera  transitoria,  o cuando esté  demostrada  la  falta  de  idoneidad  del  medio  de defensa judicial ordinario,  evento  en  el  cual  el  juez  constitucional deberá apreciarlo en concreto en  cuanto  a  su  eficacia  y  atendiendo las circunstancias en que se encuentre el  solicitante.   

En este contexto, no puede concluirse entonces  que  la  sola  existencia  de un medio de defensa judicial hace automáticamente  improcedente  la  acción  tutelar, pues el juez como director del proceso tiene  el  deber de ponderar, partiendo de un criterio de razonabilidad, la idoneidad y  eficacia  del mismo, raciocinio que está direccionado a la protección efectiva  de  los  derechos  fundamentales  en  tanto  se  trata  de  una controversia que  trasciende del plano legal al constitucional.   

No  puede  entonces  la  acción  de  tutela  convertirse  en  un  mecanismo  alternativo  o  sustituto  de los procedimientos  judiciales,  ya  sea porque no se ha hecho uso de ellos o porque su ejercicio se  efectuó  de  manera extemporánea, o sencillamente con la única pretensión de  obtener  de  manera  rápida un pronunciamiento judicial, sin haber acudido como  debe ser, ante el juez natural.   

En  este  contexto,  es  indudable que existe  jurisprudencialmente  consolidada  una  línea  general  de  improcedencia de la  acción   de   tutela  para  efectos  del  reconocimiento  o  reliquidación  de  pensiones,  por cuanto se trata de discusiones jurídicas que inicialmente deben  plantearse  por  vía  administrativa  y  posteriormente en sede judicial ya sea  ante  la  jurisdicción ordinaria o de lo contencioso administrativo, según sea  el  caso,  siendo  posible  que  la  discusión  sea  ventilada  por  esta  vía  constitucional,  siempre y cuando se configuren los presupuestos establecidos en  la            Carta           Fundamental.26   

Si  bien  es  cierto que la acción de tutela  está  instituida  como  mecanismo  residual y subsidiario de protección de los  derechos  fundamentales,  no  puede caerse en el equívoco de considerar que los  medios  ordinarios  no  están diseñados para la protección de esta categoría  de  derechos,  pues según lo establece el artículo 2° de la Constitución uno  de  los  fines  esenciales  del  Estado,  que  comprende obviamente la actividad  judicial,  es  garantizar  la  efectividad de los principios, derechos y deberes  consagrados      en      la      Constitución.27   

Respecto  de la procedencia excepcional de la  acción   de   tutela  para  ordenar  reliquidar  pensiones,  la  jurisprudencia  constitucional  ha  sido  rigurosa  en  exigir  el  cumplimiento  por  parte del  interesado   de  los  siguientes  supuestos  fácticos  para  que  proceda  como  mecanismo  transitorio: (i) que ostente la condición de jubilado, es decir, que  el  derecho  pensional  haya  sido  reconocido;  (ii)  que  haya acudido en sede  administrativa  y  la decisión negativa hubiera sido confirmada; (iii) que haya  acudido  a la jurisdicción ordinaria o de lo contencioso administrativo, según  sea  el  caso,  a impugnar la decisión administrativa adoptada por la autoridad  correspondiente,  a  menos  de  que  el  afectado  justifique  la  razón  de su  inacción;  (iv)  que  además  de  tratarse  de  una persona de la tercera edad  demuestre  la  inminente  ocurrencia de un perjuicio irremediable, es decir, que  exista  afectación  de  la  dignidad  humana,  la  subsistencia  en condiciones  dignas,  la salud, el mínimo vital, que existan lazos de conexidad con derechos  fundamentales  o  que  evidencie  que  someterla  a  los trámites de un proceso  ordinario  le  resultaría  demasiado  gravoso  y  (v)  que  existan fundamentos  fácticos  que  demuestren las condiciones materiales de la persona.28   

5.1. Analizado en su integridad el expediente  de  tutela de Clemencia Esther Manrique Rozo, se tienen como hechos probados los  siguientes:   

La  señora  Clemencia  Esther  Manrique Rozo  nació  el 28 de octubre de 1947, lo cual significa que está próxima a cumplir  62  años  de edad (folio 46 del cuaderno N° 1), es decir se trata de un adulto  mayor29,  condición que no habilita automáticamente la protección de sus  derechos  por  esta  vía  constitucional,  siendo  necesario  para  tal  efecto  demostrar  la  existencia  de  un  perjuicio  irremediable, aspecto que será de  ineludible      estudio      más      adelante.30   

Mediante  Resolución  N°  010476  del 16 de  marzo   de  2007,  la  entidad  administrativa  demandada  considerando  que  la  demandante  era  beneficiaria  del  régimen  de  transición  establecido en el  artículo  36  de  la Ley 100 de 1993, accedió al reconocimiento de la pensión  de  jubilación.  El  marco  normativo  aplicado fue el previsto en la Ley 71 de  1988  (Art.  7°)  que  prevé  para  efectos de acceder a la citada prestación  económica,  la  acreditación  de  20  años  de  aportes en cualquier tiempo y  acumulados  en  una o varias de las entidades de previsión social que hagan sus  veces,  del  orden  nacional,  departamental,  municipal  o  distrital  y  en el  Instituto  de  los  Seguros  Sociales  y haber cumplido 55 años de edad para el  caso de las mujeres (folios 39 a 41 ibídem).   

El  citado  acto  administrativo  liquidó la  pensión  de la actora teniendo en cuenta el promedio de lo devengado o cotizado  durante  el  tiempo  que  le  hacía falta para tener derecho a la pensión a la  entrada  en vigencia del Sistema General de Pensiones actualizado anualmente con  el  I.P.C.,  “en  este caso con 3.650 días, con un  Ingreso  Base  de  Liquidación  de  $  2.023.060  al  cual se le aplicó un 75%  porcentaje         de         liquidación”31,  arrojando como monto de la  pensión  $  1’517.295¨.   

Inconforme con la tasación de la prestación,  la   demandante   interpuso   recurso   de  reposición  y  subsidiariamente  de  apelación.  El  primero  fue  decidido mediante Resolución N° 029863 del 4 de  julio  de  2007,  disponiendo  modificar  el acto administrativo recurrido en el  sentido   de   indicar   como   ingreso  base  de  liquidación  $  2’060.051¨,  razón  por  la cual concluyó  que  el nuevo monto de la mesada era de $ 1’545.038¨         (folios  42  a 45 ibíd.). En lo demás, la decisión administrativa  fue   confirmada.  A  su  turno,  el  recurso  de  apelación  fue  decidido  en  Resolución  N°  01726  del 17 de septiembre de 2007, la cual dispuso confirmar  lo  resuelto, enfatizando en que “la liquidación de  la  pensión  se efectúa tomando el promedio de lo devengado o cotizado durante  el  tiempo  que  le  hacía falta para tener derecho a la pensión a la fecha de  entrada  en  vigencia  del Sistema General de Pensiones, más el tiempo que pudo  haberse  cotizado una vez cumplió requisitos y hasta su desafiliación o retiro  del  servicio  actualizado anualmente con el I.P.C., conforme lo indicado por el  inciso   3°   del   artículo   36   de  la  Ley  100  de  1993.”32   

Así  mismo,  la señora Manrique Rozo según  las  certificaciones  expedidas  por  la Coordinación de Nómina y Prestaciones  del  Ministerio de Relaciones Exteriores (folios 49 a 57 ibíd.), desempeñó en  el  Ministerio  de  Relaciones Exteriores los siguientes cargos: (i) Vicecónsul  en  el  Consulado  General  de  Colombia en Berlín (Alemania) del 8 de junio de  1994  hasta  el  30  de  agosto  de  1995;  (ii)  Vicecónsul en el Consulado de  Colombia  en  Esmeraldas  (Ecuador)  desde el 18 de enero de 2000 hasta el 20 de  abril  de  2003;  (iii)  Primer  Secretario de Relaciones Exteriores, grado 16 a  partir  del  21  de  abril  de  2003  hasta  el  31 de mayo de 2006.33    La  asignación   básica   salarial   en   cada   uno   de   los   cargos   fue  la  siguiente:   

    

* Vicecónsul    en    el    Consulado    General   de   Colombia   en  Berlín.     

Año 1994  

MES             

ASIGNACIÓN  BÁSICA             

EQUIVALENTE   EN  PESOS  

JUNIO             

US      $  2.675,67             

2’193.086,16  

JULIO             

US      $  3.490,00             

2’846.513,80  

AGOSTO             

US      $  3.490,00             

2’848.887,00  

SEPTIEMBRE             

US      $  3.490,00             

2’938.580,00  

NOVIEMBRE             

US      $  3.490,00             

2’893.314,70  

DICIEMBRE             

US      $  3.490,00             

Año 1995  

MES             

ASIGNACIÓN  BÁSICA             

EQUIVALENTE   EN  PESOS  

ENERO             

US      $  3.490,00             

2’988.870,00  

FEBRERO             

US      $  3.490,00             

2’990.895,90  

MARZO             

US      $  3.490,00             

3’072.002,70  

ABRIL             

US      $  3.490,00             

3’063.871,00  

MAYO             

US      $  3.490,00             

3’058.496,40  

JUNIO             

US      $  3.490,00             

3’075.492,70  

JULIO             

US      $  3.490,00             

3’132.728,70  

AGOSTO             

US      $  3.490,00             

3’351.063,10  

* Vicecónsul en el Consulado de Colombia en Esmeraldas.     

Año 2000  

MES             

ASIGNACIÓN  BÁSICA             

EQUIVALENTE   EN  PESOS  

ENERO             

US      $  1.170,00             

2’312.762,40  

FEBRERO             

US      $  2.700,00             

5’254.659,00  

MARZO             

US      $  2.700,00             

5’269.212,00  

ABRIL             

US      $  2.700,00             

5’412.069,00  

MAYO             

US      $  2.700,00             

5’629.284,00  

JUNIO             

US      $  2.700,00             

5’775.597,00  

JULIO             

US      $  2.700,00             

5’866.533,00  

AGOSTO             

US      $  2.700,00             

5’962.167,00  

SEPTIEMBRE             

US      $  2.700,00             

5’973.102,00  

OCTUBRE             

US      $  2.700,00             

5’827.572,00  

NOVIEMBRE             

US      $  2.700,00             

5’866.668,00  

DICIEMBRE             

US      $  2.700,00             

6’018.786,00  

Año 2001  

MES             

ASIGNACIÓN  BÁSICA             

EQUIVALENTE   EN  PESOS  

ENERO             

US      $  2.700,00             

6’050.160,00  

FEBRERO             

US      $  2.700,00             

6’095.115,00  

MARZO             

US      $  2.700,00             

6’236.541,00  

ABRIL             

US      $  2.700,00             

6’336.171,00  

MAYO             

US      $  2.700,00             

6’277.446,00  

JUNIO             

US      $  2.700,00             

6’206.895,00  

JULIO             

US      $  2.700,00             

6’205.329,00  

AGOSTO             

US      $  2.700,00             

6’213.321,00  

SEPTIEMBRE             

US      $  2.700,00             

6’296.913,00  

OCTUBRE             

US      $  2.700,00             

6’237.054,00  

NOVIEMBRE             

US      $  2.700,00             

DICIEMBRE             

US      $  2.700,00             

6’186.186,00  

Año 2002  

MES             

ASIGNACIÓN  BÁSICA             

EQUIVALENTE   EN  PESOS  

ENERO             

US      $  2.700,00             

6’115.014,00  

FEBRERO             

US      $  2.700,00             

6’236.514,00  

MARZO             

US      $  2.700,00             

6’105.321,00  

ABRIL             

US      $  2.700,00             

MAYO             

US      $  2.700,00             

6’267.132,00  

JUNIO             

US      $  2.700,00             

6’476.814,00  

JULIO             

US      $  2.700,00             

7’087.662,00  

AGOSTO             

US      $  2.700,00             

7’299.585,00  

SEPTIEMBRE             

US      $  2.700,00             

7’635.816,00  

OCTUBRE             

US      $  2.700,00             

7’489.071,00  

NOVIEMBRE             

US      $  2.700,00             

7’517.367,00  

DICIEMBRE             

US      $  2.700,00             

7’734.933,00  

Año 2003  

MES             

ASIGNACIÓN  BÁSICA             

EQUIVALENTE   EN  PESOS  

ENERO             

US      $  2.700,00             

7’901.442,00  

FEBRERO             

US      $  2.700,00             

7’982.037,00  

MARZO             

7’987.275,00  

ABRIL             

US      $  1.800,00             

5’198.076,00  

    

* Primer Secretario de Relaciones Exteriores.     

MES             

2003             

2004             

2005             

2006  

ASIGNACIÓN  BÁSICA             

ASIGNACIÓN  BÁSICA             

ASIGNACIÓN  BÁSICA             

ASIGNACIÓN  BÁSICA  

ENERO             

0,00             

1’713.655,00             

1’807.907,00             

1.898.303,00  

FEBRERO             

0,00             

1’713.655,00             

1’807.907,00             

1.898.303,00  

MARZO             

517.128,00             

1’713.655,00             

1’807.907,00             

1.898.303,00  

ABRIL             

1’633.608,00             

1’713.655,00             

1’807.907,00             

1.898.303,00  

MAYO             

1’633.608,00             

1’713.655,00             

1’807.907,00             

1.898.303,00  

JUNIO             

1’633.608,00             

1’713.655,00             

1’807.907,00             

0,00  

JULIO             

1’633.608,00             

1’713.655,00             

0,00  

AGOSTO             

1’633.608,00             

1’713.655,00             

0,00             

0,00  

SEPTIEMBRE             

1’633.608,00             

1’713.655,00             

903.954             

0,00  

OCTUBRE             

1’633.608,00             

1’713.655,00             

1’807.907,00             

0,00  

NOVIEMBRE             

1’633.608,00             

1’713.655,00             

1’807.907,00             

0,00  

DICIEMBRE             

1’633.608,00             

1’713.655,00             

1’807.907,00             

0,00  

5.2.  Constatado  lo anterior, pasa la Sala a  verificar  el  cumplimiento  de  los  supuestos  fácticos  establecidos  en  la  jurisprudencia  constitucional,  para  determinar  si la pensión concedida a la  señora  Clemencia  Esther  Manrique Rozo debe ser liquidada nuevamente teniendo  en  cuenta  el  promedio  de  los  salarios realmente devengados mientras ocupó  algunos  cargos  en  el Ministerio de Relaciones Exteriores y si esta es la vía  procesal idónea para tal efecto.   

En  este contexto, es claro que la demandante  adquirió  la  condición  de jubilada mediante Resolución N° 010476 del 16 de  marzo  de  2007, acto administrativo que supuestamente tuvo como parámetro para  realizar  la  liquidación  el promedio de lo devengado durante el tiempo que le  hacía  falta  para  tener  derecho  a  la pensión a la entrada en vigencia del  Sistema  General  de  Pensiones  actualizado  anualmente con el I.P.C., teniendo  como  factores  salariales  los  previstos  en  el Decreto 1158 de 1994, esto es  “3.650  días,  con un Ingreso Base de Liquidación  de  $2.023.060  al  cual  se  le  aplicó  un 75% [del]  porcentaje     de     liquidación.”34  Reconsiderada  la  decisión,  el  ingreso  base fue determinado en $             2’060.051¨,  para  arrojar como monto de la  mesada     la     suma     de     $    1’545.038¨.   

Para  la  Sala  es inobjetable a partir de la  relación  efectuada de los sueldos realmente devengados por la señora Manrique  Rozo  como  funcionaria  del  Ministerio de Relaciones Exteriores, que el Seguro  Social  -Pensiones-  se  apartó  de  la  sentencia  C-173  de  2004, lo cual en  principio  plantea  una violación del debido proceso que por lo pronto se ubica  en  el  plano  legal,  toda  vez  que  se  trata  de  una  decisión con efectos  erga  omnes que no puede ser  eludida  por  ninguna  autoridad,  ni  por  los  particulares,  pues conforme lo  establece   el   artículo   243   Superior   hace   tránsito  a  cosa  juzgada  constitucional.   

En  efecto,  esta  Corporación  en sentencia  C-037  de  1996  al examinar la constitucionalidad del artículo 48 del Proyecto  de   Ley   Estatutaria  de  Administración  de  Justicia,  consideró  que  las  sentencias  dictadas  por  este Tribunal como resultado del examen de las normas  legales,  ya  sea  por  vía  de  acción,  de revisión previa o con motivo del  ejercicio  del  control automático de constitucionalidad, solamente vinculan en  principio  respecto  de  la  parte resolutiva. Sin embargo, estimó que aquellas  piezas  argumentativas  que  tienen  una relación directa e inescindible con la  decisión  deben  entenderse igualmente vinculantes en el ordenamiento jurídico  colombiano (ratio decidendi). La citada providencia indicó:   

“En  efecto,  sólo  será de obligatorio  cumplimiento,   esto   es,   únicamente   hace   tránsito   a   cosa   juzgada  constitucional,   la   parte   resolutiva   de   las   sentencias  de  la  Corte  Constitucional.  En  cuanto  a la parte motiva, como lo establece la norma, esta  constituye  criterio  auxiliar  para la actividad judicial y para la aplicación  de  las  normas  de  derecho  en  general; sólo tendrían fuerza vinculante los  conceptos  consignados en esta parte que guarden una relación estrecha, directa  e  inescindible  con la parte resolutiva; en otras palabras, aquella parte de la  argumentación   que   se   considere   absolutamente   básica,   necesaria   e  indispensable  para  servir  de  soporte  directo  a  la parte resolutiva de las  sentencias y que incida directamente en ella.”   

Lo  anterior,  muestra  claramente  que  la  decisión   del   Seguro   Social  -Pensiones-  constituye  una  vía  de  hecho  administrativa,  que se reitera, tiene en principio otro escenario judicial para  plantearla   y   lograr   el  restablecimiento  de  los  derechos  fundamentales  quebrantados.  Sin  embargo,  será necesario determinar si la afectación es de  tal    entidad    que    amerite    la    intervención   inmediata   del   juez  constitucional.   

De otra parte, está igualmente demostrado que  la  señora  Clemencia  Esther  hizo  uso de los recursos de la vía gubernativa  para  controvertir  la  decisión que inicialmente fijó el valor de la pensión  de  jubilación,  los cuales fueron resueltos mediante Resoluciones N° 029863 y  01726  del  4  de  julio  y 17 de septiembre de 2007, respectivamente, y que las  razones  planteadas  en  sede  administrativa  son  las mismas que orientaron la  discusión ante el juez de tutela.   

Ahora bien, la razón fundamental para que la  Sala  Plena  de  esta  Corporación  anulara  la  anterior  sentencia que había  resuelto  este  caso  (T-656 de 2008), radicó en la falta de apreciación de la  prueba  allegada  a esta Corporación el 1° de febrero de 2008 a la Secretaría  General,  que  daba  cuenta  de  la  presentación  de  la  acción de nulidad y  restablecimiento  del derecho contra los actos administrativos que liquidaron la  prestación  económica  tantas  veces  mencionada y resolvieron los recursos de  reposición  y  apelación  impetrados,  falta  de  apreciación  probatoria que  conllevó  a  que se presentara una incongruencia entre la situación fáctica y  las  consideraciones  jurídicas  “lo  que  conduce  necesariamente  a que en la sentencia se plasmen apreciaciones que no se adecuan  a    la    realidad    procesal    acreditada    en    el    trámite    de   la  revisión.”35   

Determinado  que la actora demandó los actos  administrativos      ante     la     Jurisdicción     de     lo     Contencioso  Administrativo36,  queda  por dilucidar si el  amparo  debe  concederse  de  manera  transitoria,  razón  por  la cual deberá  constatarse  la existencia de un perjuicio irremediable, pues como se indicó en  la  parte  dogmática de esta decisión la sola circunstancia de que el afectado  cuente   con  otro  mecanismo  de  defensa  judicial  no  hace  automáticamente  improcedente  la acción de tutela. Así mismo, es preciso indicar que la razón  por  la  que  en su momento la Corte no hizo el estudio exhaustivo de la acción  de  amparo como mecanismo transitorio, obedeció concretamente a la inacción de  la  demandante en el uso del mecanismo judicial que el ordenamiento jurídico le  proporcionaba,  requisito  que  superado en esta oportunidad no permite soslayar  la       posibilidad      de      que      la      protección      iusfundamental      sea     concedida  temporalmente.   

Sin  embargo,  la Sala debe precisar que para  evitar  futuras  declaratorias  de  nulidad  por  violación del debido proceso,  valorará  únicamente las pruebas que fueron allegadas en su momento, inclusive  durante  el  trámite  de  revisión,  pues  darle cabida a otros documentos que  fueron  allegados  con  posterioridad  a  la anulación de la sentencia T-656 de  2008,  vulneraría el principio de contradicción de la prueba establecido en el  artículo 29 del Ordenamiento Constitucional.   

La  jurisprudencia  constitucional  sobre  el  perjuicio   irremediable  ha  sido  profusa  y  lo  ha  entendido  como  aquella  situación  presentada  ya  sea  por  acción  o  por  omisión de una autoridad  pública  o de particulares, siempre que sea inminente, es decir que requiera la  adopción  de  medidas  urgentes  por  la  gravedad  de los hechos, lo cual hace  impostergable  la  intervención  del  juez  de tutela con el fin de alcanzar la  protección  efectiva de los derechos fundamentales.37   

En ese orden de ideas, la Corte encuentra que  el  ínfimo  monto  de la pensión de jubilación de la señora Manrique Rozo el  cual      asciende      a      $     1’545.03838,  comparativamente  hablando con las dignidades ocupadas  en   el  exterior  y  los  salarios  realmente  devengados,  plantea  una  clara  desproporción  en  la  liquidación  de  la  mentada  prestación lo cual no le  permite  garantizar  la  subsistencia  en condiciones dignas, pues solamente los  gastos  de  servicios  públicos  y  administración de su casa de habitación a  partir  del  nivel de vida adquirido mientras se encontraba activa laboralmente,  ascienden  a  la  suma  aproximada  de  $ 1’000.000¨         (folios  58  a  62  del  cuaderno  N°  1),  eso  sin  contar con la  obligación  bancaria  adquirida con el banco Citibank que para el momento de la  presentación     de     la    acción    tuitiva39  ascendía  a  la  suma  de  $    14’464.432,59  y,  claro  está,  los  demás  bienes y servicios necesarios para su autosostenimiento.   

En consecuencia, no cabe duda para la Sala de  que   el   mínimo   vital   de   la  actora  entendido  por  la  jurisprudencia  constitucional  como  un  derecho fundamental de naturaleza innominada que está  encaminado  a  propender  por  “los  requerimientos  básicos  indispensables  para asegurar la digna subsistencia de la persona y su  familia,  no  solamente en lo relativo a la alimentación y vestuario sino en lo  referente  a  salud, educación, vivienda, seguridad social y medio ambiente, en  cuanto  a  factores  insustituibles para la preservación de una calidad de vida  que,  no  obstante  su  modestia, corresponde a las necesidades más elementales  del             ser             humano”40,  se  encuentra  seriamente  afectado   razón  por  la  cual  requiere  la  adopción  de  medidas  urgentes  encaminadas a lograr su restablecimiento.   

En  ese  orden  de  ideas, la afectación del  mínimo  vital no puede obedecer exclusivamente a razones de orden médico, sino  también  a  la  imposibilidad  debidamente justificada para darle continuidad a  las  condiciones  de  vida adquiridas por cada persona. La sola circunstancia de  que  una  pensión  no haya sido debidamente liquidada por parte de la autoridad  correspondiente  no  es  suficiente  para  concluir  que  existe afectación del  mínimo   vital,  pues  debe  tratarse  realmente  de  una  carga  en  términos  económicos  insoportable para que la acción de tutela proteja transitoriamente  los   derechos   fundamentales   del   afectado,  como  ocurre  en  la  presente  oportunidad.  Sobre  el  particular,  este  Tribunal en sentencia T-184 de 2009,  indicó:   

“Ahora  bien,  aunque existen diferencias  cualitativas  en  torno  al  mínimo  vital,  esto  no  significa  que cualquier  variación  en  los  ingresos que una persona recibe acarrea una vulneración de  este  derecho. En efecto, existen cargas soportables, que son mayores cuando una  persona  tiene  mejores  ingresos  que  otras.  Esto último no es exclusivo del  mínimo  vital,  por  el  contrario,  también  se  evidencia  en la obligación  alimentaria del derecho civil.   

Al  existir diferentes mínimos vitales, es  una  consecuencia  lógica  que  hayan  distintas  cargas  soportables para cada  persona.  Para  determinar  esto,  es  necesario  indicar que entre mayor sea el  ingreso  de  una  persona,  mayor es la carga que puede soportar y, por ende, la  capacidad  de  sobrellevar  con  mayor  ahínco  una  variación  en  el  caudal  pecuniario  que  reciba.  Por  esta razón, esta Corporación ha determinado que  los  requisitos  que deben  comprobarse  para acreditar la vulneración del mínimo vital, se resumen en que  (i)  el  salario o mesada sea el ingreso exclusivo del trabajador o pensionado o  existiendo  ingresos  adicionales  sean  insuficientes  para la cobertura de sus  necesidad  básicas y que (ii) la falta de pago de la prestación genere para el  afectado  una  situación  crítica  tanto  a  nivel  económico  como  psicológico,  derivada de un hecho  injustificado,     inminente     y     grave.”41   

Así las cosas, no cabe duda de que la mesada  pensional  de  la accionante es la única fuente de ingreso para subsistir, como  lo  afirma  en  su  escrito  de tutela, manifestación que está cobijada por la  presunción  de buena fe, y que ciertamente la enfrenta a una merma considerable  de  sus  ingresos mensuales, todo porque la entidad demandada en la liquidación  de   la  prestación  dejó  de  lado  los  salarios  realmente  devengados.  En  consecuencia,  es  latente  la  existencia  de  un perjuicio irremediable en los  términos  dispuestos  en  la jurisprudencia constitucional, situación que debe  ser    sucumbida    mediante    este    mecanismo   constitucional   de   manera  transitoria.   

Por  las razones expuestas, la Sala revocará  las  sentencias  dictadas  por  el  Tribunal  Superior  del Distrito Judicial de  Bogotá,  Sala  Penal  y  el  Juzgado 39 Penal del Circuito de Bogotá, el 18 de  diciembre  y  8  de  noviembre  de 2007, respectivamente, que no accedieron a la  protección  de  los  derechos  fundamentales  dentro  de  la  acción de tutela  iniciada  por  la  señora  Clemencia  Esther  Manrique  Rozo,  quien actúa por  intermedio  de  apoderado  judicial,  contra  el  Seguro Social -Pensiones-, por  considerarla  improcedente,  y  en  su  lugar,  amparará  transitoriamente  los  derechos  fundamentales  al  debido proceso, dignidad humana, seguridad social y  mínimo vital.   

Igualmente,  ordenará a la entidad demandada  que  dentro  de  las  48  horas siguientes a la notificación de esta sentencia,  proceda  a  efectuar  nuevamente  la  liquidación  de la mesada pensional de la  demandante,  teniendo  en cuenta los salarios realmente devengados en los cargos  que  ocupó  como  funcionaria  del  Ministerio  de  Relaciones Exteriores. Así  mismo,   advertirá  a  la  accionante  que  la  protección  constitucional  se  garantizará  mientras  la Jurisdicción de lo Contencioso Administrativo decida  definitivamente  sobre  la  controversia  que dio lugar a la presente acción de  tutela,  por  tratarse  del  juez natural habilitado constitucional y legalmente  para dirimir este tipo de asuntos.   

III. DECISIÓN.  

En  mérito de lo expuesto, la Sala Octava de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE  

PRIMERO.- REVOCAR las  sentencias  dictadas  por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá,  Sala  Penal  y el Juzgado 39 Penal del Circuito de Bogotá, el 18 de diciembre y  8  de  noviembre de 2007, respectivamente, que no accedieron a la protección de  los  derechos  fundamentales  dentro  de  la  acción  de tutela iniciada por la  señora   Clemencia  Esther  Manrique  Rozo,  quien  actúa  por  intermedio  de  apoderado  judicial,  contra  el  Seguro  Social  -Pensiones-,  por considerarla  improcedente,     y    en    su    lugar,    AMPARAR  TRANSITORIAMENTE  los derechos fundamentales al debido  proceso, dignidad humana, seguridad social y mínimo vital.   

SEGUNDO.-  ORDENAR a  la  entidad  demandada  que dentro de las 48 horas siguientes a la notificación  de  esta  sentencia,  proceda a efectuar nuevamente la liquidación de la mesada  pensional   de   la  demandante,  teniendo  en  cuenta  los  salarios  realmente  devengados  en  los  cargos  que  ocupó  como  funcionaria  del  Ministerio  de  Relaciones Exteriores.   

TERCERO.- ADVERTIR a  la  señora  Clemencia Esther Manrique Rozo que la protección constitucional se  garantizará  mientras  la Jurisdicción de lo Contencioso Administrativo decida  definitivamente  sobre  la  controversia  que dio lugar a la presente acción de  tutela,  por  tratarse  del  juez natural habilitado constitucional y legalmente  para dirimir este tipo de asuntos.   

CUARTO.-   Por  Secretaría   LÍBRESE   la  comunicación  prevista  en  el  artículo 36 del Decreto 2591 de 1991, para los  fines allí contemplados.   

Cópiese,   notifíquese,   comuníquese,  publíquese en la Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

JUAN CARLOS HENAO PÉREZ  

Magistrado  

JORGE IVÁN PALACIO PALACIO  

Magistrado  

MARTHA     VICTORIA     SÁCHICA     DE  MONCALEANO   

Secretaria General  

    

1 Folio  2 del cuaderno N° 1.   

2  Ibídem.   

3  El  acto  administrativo  que  reconoció  la  prestación  data  del 16 de marzo de  2007.   

4 Folio  6 ibídem.   

5 Folio  2 ibíd.   

6 Folio  15 ibídem.   

8 Folio  31 ibíd.   

9  Ibídem.   

10  Ibíd.   

11  Folio 192 ibíd.   

12  Folio 195 ibíd.   

13  Folio 12 del cuaderno N° 2.   

14  Mediante  esta  providencia  la  Sala  Plena declaró la nulidad de la sentencia  T-656  de  2008,  por  violación  del derecho fundamental al debido proceso, en  tanto  no  fue  apreciada  una  prueba recepcionada en la Secretaría General de  esta   Corporación  que  resultaba  decisiva  para  la  decisión  “lo  cual  no  se  debió  a  la negligencia de la Sala Octava de  Revisión,  sino  que  obedeció  a que la mencionada  prueba       nunca       fue       allegada      al      expediente.”   

15 En  lo    pertinente,    la    disposición    en    cita    prevé:    “(…)  Los  cambios de jurisprudencia deberán ser decididos por  la Sala Plena de la Corte”.   

16  Indica    el    citado   precepto:   “Cambio  de  jurisprudencia.  En  caso de  cambio  de  jurisprudencia,  la Sala de Revisión tomará las medidas necesarias  para  que  la  Sala  Plena  disponga  de  un  término  razonable  para tomar su  decisión (…).”   

17  Sobre   el   particular   sostiene:   “Revisión  por  la  Sala  Plena. Cuando a  juicio  de  la  Sala Plena, por solicitud de cualquier magistrado, un proceso de  tutela   dé   lugar   a  un  fallo  de  unificación  de  jurisprudencia  o  la  trascendencia  del  tema  amerite  su  estudio  por  todos  los  magistrados, se  dispondrá  que  la  sentencia  correspondiente  sea proferida por la Sala Plena  (…).”   

18  A-008 de 1993.   

19  A-049 de 1995.   

20  También  por  violación  del  principio  de congruencia, la sentencia T-963 de  2000  sustituyó la T-102 de 2001. Otro caso que resulta ilustrativo es el de la  sentencia  T-1097  de 2005 que reemplazó la T-1089 de 2004, anulada por la Sala  Plena  de  esta  Corporación  en  auto A-135 de 2005, por cuanto consideró que  estaban  satisfechos  los  requisitos de subsidiariedad e inmediatez, razón por  la  que  dispuso  “que  la Sala Quinta de Revisión  resuelva de fondo la pretensión de amparo constitucional.”   

21  Folio 2 del cuaderno N° 1.   

22 La  Corte  en  sentencia  C-292 de 2001 acogiendo el mismo criterio jurisprudencial,  había  declarado  la  inexequibilidad de los artículos 65 y 66 del Decreto 274  de  2000  que  hacían  referencia al salario percibido en la planta interna por  los  funcionarios  de  la  carrera  diplomática  y  consular  para  efectos  de  determinar  (i)  el  ingreso  base  de cotización para el sistema de pensiones,  salud  y  riesgos  profesionales  y  (ii)  la  liquidación  de las prestaciones  sociales.   

23  Cfr. T-1016 de 2000, T-534 de 2001, T-1022 de 2002, T-083 de 2003.   

24  Esta  Corporación  concluyó  que  si  bien la previsión normativa había sido  derogada  por  el  Decreto 274 de 2000 (Art. 96), continuaba produciendo efectos  jurídicos, razón por la cual realizó el estudio de fondo.   

25 En  armonía  con  el  artículo  365  de  la Constitución Política, los servicios  públicos son inherentes a la finalidad social del Estado.   

26  Cfr.  T-287  de  1995,  T-026  de  1997, T-235 de 1998, T-057 de 1999, SU-086 de  1999,  SU-1052  de  2000,  T-960 de 2002, T-463 de 2003, T-571 de 2006, T-376 de  2007.   

27  Cfr. SU-037 de 2009, T-470 de 2009.   

28  Estas  subreglas  fueron  establecidas en la sentencia T-634 de 2002. Igualmente  pueden  consultarse las sentencias T-1022 de 2002- T-083 de 2004, T-527 de 2004,  T-1078  de  2004,  T-132  de  2005, T-605 de 2005, T-813 de 2005, T-867 de 2005,  T-1114 de 2005, T-480 de 2008, T-603 de 2008, T-004 de 2009.   

29 La  Ley  1276  de  2009,  dispone:  “Un adulto mayor es  aquella  persona que cuenta con sesenta (60) años de edad o más. A criterio de  los  especialistas  de  los  centros  vida,  una  persona podrá ser clasificada  dentro  de  este  rango,  siendo  menor  de  60  años y mayor de 55, cuando sus  condiciones    de    desgaste    físico,   vital   y   psicológico   así   lo  determinen”.   

30  Este  Tribunal  recientemente  en  sentencia  T-618  de  2009,  no  accedió  al  reconocimiento  de  la pensión de jubilación del demandante que contaba con 70  años  de  edad,  por  considerar que no demostró la existencia de un perjuicio  irremediable,  así como tampoco cumplió con los requisitos de subsidiariedad e  inmediatez.   

31  Folio 39 del cuaderno N° 1.   

32  Folio 44 ibídem.   

33 Al  respecto  pueden corroborarse las certificaciones suscritas por la Coordinación  de Nómina y Prestaciones del Ministerio de Relaciones Exteriores.   

34  Folio 39 del cuaderno N° 1.   

35  Auto   N°   170   de   2009.   La   misma   providencia  indicó:  “No  cabe  duda,  entonces,  que  la  prueba  en cuestión no fue  valorada  y  además  fue decisiva para denegar la solicitud de tutela impetrada  por  la  Sra.  Manrique  Rozo  mediante  apoderado judicial. Ahora bien, resulta  necesario  aclarar  que  la  falta  de  valoración probatoria no se debió a la  negligencia  de  la Sala Octava de Revisión, sino que  obedeció  a  que  la  mencionada  prueba  nunca  fue  allegada  al  expediente.  En  efecto,  a  pesar que el apoderado judicial de la  actora  presentó el cuatro (04) de marzo de 2008 ante la Secretaría General de  la  Corte Constitucional copia de la demanda presentada ante la jurisdicción de  lo  contencioso  administrativo  contra los actos proferidos por el Instituto de  Seguros  Sociales,  mediante  los  cuales se liquidaba la mesada pensional de la  Sra.  Manrique  Rozo,  dicho  escrito  no  fue anexado al expediente T-1.839.704  oportunamente.  (…)  Se  tiene  entonces  que un elemento probatorio relevante  para  adoptar  la  decisión  no  pudo  ser  apreciado porque no fue allegado al  expediente,  adicionalmente  que la falta de valoración probatoria no obedeció  a  la  negligencia  de la actora, pues su apoderado presentó de manera oportuna  el    documento   en   cuestión   ante   la   Secretaría   General   de   esta  Corporación.”   

36  Folios 3 a 57 del cuaderno de la nulidad.   

37  Cfr. T-225 de 1993, SU-995 de 1999, SU-713 de 2006.   

38  Este era el monto para el año 2007.   

39 3  de octubre de 2007.   

40  SU-111  de 1997. Igualmente puede consultarse sobre el mínimo vital la T-371 de  2009.   

41  T-827 de 2004.     

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