T-798-09

Tutelas 2009

    Sentencia  T-798-09   

ACCION      DE     TUTELA-Procedencia    excepcional    para   reconocimiento   de   derechos  pensionales   

VIA DE HECHO EN MATERIA PENSIONAL-Eventos que se pueden presentar   

VIA  DE HECHO EN PENSION DE JUBILACION Y JUEZ  DE   TUTELA-Casos  en  que  procede  la  revisión  de  oficio   

PENSION      DE     VEJEZ-Régimen de transición   

INDEMNIZACION  SUSTITUTIVA  DE  LA PENSION DE  VEJEZ-Concepto   

PENSION      DE     VEJEZ-Aplicación  del  régimen  de  transición  es  independiente  del  derecho al reconocimiento de la prestación   

ACCION      DE     TUTELA-Deber  del Seguro Social de informar y orientar al accionante sobre  las  opciones que la ley le concede para adquirir el derecho al retiro pese a la  negación  de  la  pensión  de  vejez  y  sobre los trámites para adelantar el  reconocimiento de la indemnización sustitutiva   

Referencia:  expediente  T-2338046   

Acción  de  tutela  instaurada  por  Andrés  Torres    contra    el    Instituto    de    Seguros    Sociales    – Seccional Caldas.   

Magistrado   Ponente:   

Dr.  LUIS  ERNESTO VARGAS  SILVA   

Bogotá, DC., el  cinco (05) de noviembre  de dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Tercera  de  Revisión  de la Corte  Constitucional  integrada por los magistrados Mauricio González Cuervo, Gabriel  Eduardo  Mendoza  Martelo  y  Luis  Ernesto  Vargas  Silva,  en ejercicio de sus  competencias constitucionales y legales, ha proferido la siguiente   

SENTENCIA  

Dentro del trámite de revisión de los fallos  dictados  por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito de La Dorada (Caldas) y la Sala  Penal  del  Tribunal  Superior  de  Manizales,  en  el  asunto de la referencia.   

I.  ANTECEDENTES  

De los hechos y la demanda.  

    

1. Andrés  Torres  presentó  acción de tutela contra el Instituto de  Seguros    Sociales   –  Seccional  Caldas  por  considerar  que  esta entidad vulneró sus derechos a la  seguridad  social,  a  la  vida  digna,  y  al  debido  proceso, con base en los  siguientes hechos y consideraciones:     

     

1. Mediante   Resolución   7925  del  30  de  noviembre  de  2007,  el  Departamento  de  Pensiones  del  Instituto de Seguros Sociales Seccional Caldas  negó  la  solicitud  de  reconocimiento  de la pensión de vejez al accionante,  considerando  que  no cumplía con el número de semanas requeridas para acceder  a dicha prestación.     

     

1. El   2  de  enero  de  2008,  el  accionante  interpuso  recurso  de  reposición  contra  la Resolución precitada. Sin embargo, la entidad accionada  confirmó  su  decisión  denegatoria  de  la  pensión  de  vejez,  mediante la  Resolución 2596 de 18 de abril de 2008.     

     

1. En  el  mismo sentido, la Resolución 148 de 20 de marzo de 2009 del  Seguro  Social  Seccional  Caldas  decidió  confirmar  en sede de apelación la  resolución  que  negó la pensión de jubilación al accionante, señalando que  el  número  de  semanas  cotizadas no es suficiente para otorgar la pensión en  virtud  de  los regímenes anteriores que le son aplicables por ser beneficiario  del  régimen  de  transición, ni mediante el régimen general de la Ley 100 de  1993.     

     

1. A  juicio  del  accionante,  esta  decisión  vulnera  sus  derechos  fundamentales  puesto  que  desconoce  que es evidente que está cobijado por el  régimen  de transición y que, de acuerdo con este, el derecho a la pensión de  vejez  se adquiere al cumplir 1000 semanas de cotización y 60 años de edad. En  este  sentido,  considera injustificada la decisión de la entidad accionada que  lo  obliga  a  acudir  a  la  representación  de  un  abogado para discutir sus  pretensiones ante la jurisdicción contenciosa administrativa.     

    

1. La  demanda  de  tutela  fue  admitida  el  22  de abril 2009 por el  Juzgado Penal del Circuito de La Dorada (Caldas).       

De   los   fallos  de  tutela.   

    

1. El  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  La  Dorada (Caldas) negó por  improcedente   el   amparo  de  los  derechos  fundamentales  invocados  por  el  accionante,  mediante  providencia  proferida  el 6 de mayo de 2009. Señaló el  juez  que  no  era  posible  predicar  la existencia de una violación al debido  proceso  administrativo,  puesto  que tanto el recurso de reposición como el de  apelación  fueron  resueltos  en  su oportunidad, aun cuando la decisión fuera  desfavorable a los intereses del demandante.     

En  cuanto  a  la procedencia de la acción,  advirtió  el  juez  que  el  accionante  debía  acudir  ante  la jurisdicción  contencioso  administrativa  y  no  ante la jurisdicción constitucional, puesto  que  lo  que  solicita es una prestación económica, sin que demuestre al menos  de  manera  sumaria  que  la  acción  fue  promovida  para  evitar un perjuicio  irremediable.   

De  la  impugnación  y  el  fallo de segunda  instancia.   

    

1. El   accionante   impugnó   la  providencia  de  primera  instancia  insistiendo  en  que  el  cúmulo de 1074 semanas laboradas y reconocidas por la  entidad  accionada,  eran  suficientes  para acceder al derecho a la pensión de  vejez conforme al régimen de transición de la Ley 100 de 1993.     

     

1. En  sentencia  del  12  de junio de 2009, la Sala de Decisión Penal  del  Tribunal  Superior  de  Manizales  confirmó  el fallo proferido en primera  instancia.  La  Sala  consideró que existen mecanismos judiciales idóneos para  discutir  el reconocimiento de la pensión de vejez del accionante tales como la  jurisdicción  contencioso  administrativa,  puesto que en ella puede discutirse  con  amplitud  el  régimen  aplicable  y  el cumplimiento de los requisitos del  actor para obtener la pensión.      

Pruebas  allegadas  al  proceso.   

6.  El accionante anexó  como  prueba  de  su  demanda  la Resolución Número 148 de 20 de marzo de 2009  proferida    por   el   Seguro   Social   Seccional   Caldas,  “por  medio de la cual se resuelve un recurso  de  apelación”.  Mediante  este   acto  administrativo  se  decidió  confirmar  en  todas  sus  partes  la  Resolución  que  negó  la  pensión  de vejez del asegurado Andrés Torres, de  acuerdo   con   lo   expuesto  en  las  consideraciones  que  se  transcriben  a  continuación:   

“Que  según Registro  Civil  de  Nacimiento que obra a folio uno (1) del expediente administrativo, el  señor      ANDRÉS  TORRES nació el 26 de julio  de  1946,  es  decir  que  a  la  fecha  cuenta  con sesenta y dos (62) años de  edad.   

Que  dentro  del acervo  probatorio  obrante en el expediente se establece que el interesado, ha laborado  en entidades de derecho público no cotizado al ISS, así:   

ENTIDADES             

PERIODOS             

TOTAL DÍAS  

MINISTERIO DE DEFENSA NACIONAL             

24/SEP/1964 A 08/SEP/1966             

705  

MINISTERIO DE DEFENSA NACIONAL             

01/NOV/1966 A 04/FEB/1975             

2974  

EMPRESA COLOMBIANA DE PETRÓLEOS ECOPETROL             

27/JUL/1985 A 07/ENE/1986             

159  

EMPRESA COLOMBIANA DE PETRÓLEOS ECOPETROL             

26/FEB/1986 A 21/SEP/1986             

206  

EMPRESA COLOMBIANA DE PETRÓLEOS ECOPETROL             

11/FEB/1987 A 18/AGO/1988             

140  

EMPRESA COLOMBIANA DE PETRÓLEOS ECOPETROL             

19/AGO/1987 A 18/AGO/1988             

360  

EMPRESA COLOMBIANA DE PETRÓLEOS ECOPETROL             

330  

TOTAL             

4874  

Que  para  acreditar el  tiempo  requerido  para  el  derecho  a  la  pensión,  se solicita internamente  certificado  de  la  historia  laboral de las semanas cotizadas por el asegurado  ante  el  ISS, y luego de efectuar la imputación de pagos de conformidad con lo  dispuesto  en  el  artículo 29 del Decreto 1818 de 1996, en concordancia con el  artículo  53  del  Decreto  1406  de 1999, es decir cubrir los meses dejados de  cancelar  junto  con  sus  respectivos intereses, así como los pagos cancelados  con    mora;   estableciendo   que   el   asegurado   registra   un   total   de  2650  días  válidamente  aportados, para un total de  378       semanas  cotizadas al Sistema General  de  Pensiones  Régimen de Prima Media con Prestación Definida Administrado por  el  ISS,  tiempo  que  computado con el laborado como servidor (a) público (a),  suma   un   total  de  7524  días,   equivalentes   a  1074  semanas,    es    decir,   20    años,    10    meses    y   24   días.   

Que erradamente pretende  el  apelante que los tiempos certificados por ECOPETROL mediante el CES 100-2008  del  16 de junio de 2008, sean tenidos en cuenta como dobles al enunciarlos como  cotizados  igualmente al Ministerio de Minas y Energía, siendo improcedente, ya  que  al  observar  sus fundamentos de hechos nos damos cuenta que existe paridad  en  los  términos  que  pretende  se reconozcan, sin percatarse que en su mismo  escrito  de  recuso,  los  dos  los está nominando con la Empresa Colombiana de  Petróleos, que en otros términos es ECOPETROL.   

Que  el  apelante  es  beneficiario  del  régimen  de  transición,  y por ello tiene derecho a que su  pensión  se tramite según lo establecido en el régimen anterior aplicable. La  citada norma reza:   

‘Artículo       36.       Régimen       De  Transición.  La  edad para  acceder  a  la  pensión  de  vejez, continuará en cincuenta y cinco (55) años  para  las  mujeres y sesenta (60) para los hombres, hasta el año 2014, fecha en  la  cual la edad se incrementará en dos años, es decir, será de 57 años para  las mujeres y 62 para los hombres.   

La edad para acceder a la  pensión  de  vejez,  el tiempo de servicio o el número de semanas cotizadas, y  el  monto  de  la  pensión de vejez de las personas que al momento de entrar en  vigencia  el  Sistema  tengan  treinta  y cinco (35) o más años de edad si son  mujeres  o  cuarenta  (40)  o más años de edad si son hombres, o quince (15) o  mas  años  de servicios cotizados, será la establecida en el régimen anterior  al  cual se encuentren afiliados. Las demás condiciones y requisitos aplicables  a  estas  personas  para  acceder  a  la  pensión de vejez, se regirán por las  disposiciones    contenidas    en    la    presente    ley…’.   

Que  de  acuerdo  a  la  totalidad  de  semanas  arrojadas  por  el  sistema, pretende el apelante le sea  aplicado     el    artículo    12    del    acuerdo    049    de    1990    que  dispone:   

‘…REQUISITOS   DE  LA   PENSION   POR      VEJEZ.     Tendrán   derecho    a    la   pensión   de  vejez  las   personas  que  reúnan  los  siguientes requisitos:   

a)   Sesenta   (60)    o    más  años  de  edad   si   se   es   varón   o  cincuenta  y  cinco  (55) o más años de edad, si se es mujer,  y   

b)    Un   mínimo   de  quinientas  (500)   semanas   de   cotización  pagadas    durante    los    últimos   veinte    (20)   años   anteriores   al  cumplimiento  de las edades mínimas, o haber  acreditado  un número de  un mil (1000) semanas de cotización, sufragadas  en       cualquier      tiempo…’.   

Que  al  respecto,  es  importante    aclararle    al   señor   ANDRÉS      TORRES      que  no  cumple con el requisito de tiempo, toda vez que solo tiene  un   total  de  2650  días  cotizados   al  Fondo  de  Pensiones  del Instituto de Seguros Sociales, único período que se puede tener  en  cuenta  para  efectos  de  aplicar  dicha  norma por haber sido aportados al  Régimen  de  Prima  Media  con  Prestación  Definida,  tiempo  que  equivale a  378   semanas cotizadas.   

Que  en  virtud  de  la  normatividad  anteriormente  mencionada seguidamente estudiaremos la prestación  a  la luz de la Ley 33 de 1985 y para ello transcribimos el artículo primero de  ella:   

‘…Artículo 1o. El empleado oficial que sirva o  haya  servido  veinte  (20) años continuos o discontinuos y llegue a la edad de  cincuenta  y  cinco  años  (55) tendrá derecho a que por la respectiva Caja de  Previsión   se   le   pague  una  pensión  mensual  vitalicia  de  jubilación  equivalente  al  setenta  y  cinco  por  ciento  (75%)  del salario promedio que  sirvió    de   base   para   los   aportes   durante   el   último   año   de  servicio…’.   

Que  el  solicitante  acredita  un  total  de  4874  días  cotizados  al Sector  Público,     correspondientes     a    13    años,    06    meses   y   14   días,   concluyéndose  que  no  acredita  el  tiempo de  servicio  exigido  para  obtener  derecho  a  pensión de jubilación (Ley 33 de  1985),  toda  vez  que  la  norma en comento exige como se dijo anteriormente 20  años de cotizaciones.   

Que  este punto resulta  conveniente  analizar  entonces  el  contenido del artículo 7° de la Ley 71 de  1988,  reglamentada  por  el  artículo  1°  del  Decreto  2709 de 1994, que se  refiere  a la denominada Pensión de Jubilación por aportes. Las normas citadas  dicen:   

‘Ley 71 de 1988,  artículo  7  .   A  partir de la vigencia de la  presente  ley,  los empleados oficiales y trabajadores que acrediten veinte (20)  años  de aportes sufragados en cualquier tiempo y acumulados en una o varias de  las  entidades  de  previsión  social  que hagan sus veces, del orden nacional,  departamental,   municipal,   intendencial,  comisarial  o  distrital  y  en  el  Instituto   de  los  Seguros  Sociales,  tendrán  derecho  a  una  pensión  de  jubilación  siempre  que cumplan sesenta (60) años de edad o más si es varón  y   cincuenta   y   cinco   (55)   años   o  más  si  es  mujer…’   

‘…  Decreto  2709,  artículo 1.- Pensión de jubilación  por   aportes.  La  pensión  a  que  se  refiere  el  artículo  7°  de  la  Ley  71 de 1988, se denomina pensión de jubilación por  aportes.   

Tendrán   derecho   a   la  pensión  de  jubilación  por  aportes  quienes  al  cumplir  60  años  o más de edad si es  varón,  o  55  años  o  más si se es mujer, acrediten en cualquier tiempo, 20  años  o más de cotizaciones o aportes continuos o discontinuos en el Instituto  de  Seguros Sociales y en una o varias de las entidades de previsión social del  sector público…’   

Que tampoco es posible aplicar la ley 71 de  1988,  ya  que  con anterioridad a la Ley 100 de 1993, ya que el tiempo laborado  (sic)  al  servicio del Ministerio de Defensa Nacional, la Policía Nacional y a  la  Empresa  Colombiana  de Petróleos –  ECOPETROL  no  se  aportó  a  ninguna caja o fondo y dicha norma  exige  haber  cotizado  20  años  a  fondos  o  cajas y al Instituto de Seguros  Sociales.   

Que  la  única  normatividad  que  permite  acumular  tiempos  laborados  al  servicio  del  Estado y no aportados a Caja de  Previsión  alguna,  tiempos  públicos  aportados  a  cualquier Caja o Fondo de  Previsión   Social  y  periodos  cotizados  al  Seguro  Social  en  calidad  de  trabajador  vinculado a una empresa privada o como independiente, es la prevista  en  el  artículo  33  de la Ley 100 de 1993 modificado por el artículo 9 de la  Ley  797 de 2003, la cual exige para acceder a la pensión de vejez acreditar 55  o  más  años  de  edad  en la mujer y 60 o más años de edad en los hombres y  1000  semanas  cotizadas en cualquier tiempo, incrementándose a 1050 semanas de  cotización  en  el  2005 y en 25 semanas cotizadas por cada año a partir del 1  de enero de 2006 hasta llegar a las 1300 semanas en el año 2015.   

Que  sumado  el total de tiempo laborado al  Sector  Público  y los tiempos cotizados al ISS, dan como resultado un total de  7524 días correspondientes  a     1074    semanas,  concluyéndose  que  no  reúne  el requisito de tiempo ni de edad exigidos para  optar  a  la  pensión de vejez solicitada ya que para el año 2006, fecha en la  cual  cumplió  la  edad,  se requerían 1075 semanas y para el año 2007, 1100,  para   el   año   2008,   1125   semanas   y  finalmente  para  el  año  2009,  1150”.   

       

II. FUNDAMENTOS DE LA DECISIÓN  

Competencia.  

Problema jurídico  

En el presente asunto debe la Sala determinar  si  las  resoluciones 7925 de 2007, 2596 de 2008, y 148 de 2009 expedidas por el  Instituto   de   Seguros   Sociales  Seccional  Caldas,  vulneran  los  derechos  fundamentales  al  debido  proceso  y  a la seguridad social del accionante, por  cuanto  reconocen  que este se encuentra cobijado por el régimen de transición  pero niegan la solicitud de pago de la pensión de vejez.   

Sin  embargo,  antes  de  abordar el problema  jurídico   de   fondo  corresponde  establecer  si  la  acción  satisface  los  requisitos  de  procedibilidad definidos por la jurisprudencia en el caso de las  tutelas  promovidas  con  el  fin  de  obtener  el  reconocimiento de acreencias  pensionales.   

Con   el   propósito   de  resolver  estos  interrogantes,  la  Sala  reiterará la jurisprudencia relativa a la procedencia  excepcional  de  la  acción  de  tutela  para  solicitar  el  reconocimiento de  derechos  pensionales. Posteriormente, abordará la relación existente entre el  régimen  de transición previsto en el artículo 36 de la Ley 100 de 1993 y los  derechos  a  la  seguridad  social  y  a  la  pensión  de vejez. Luego de ello,  aplicará estos criterios al caso concreto.   

    

1. Procedencia   excepcional   de   la   acción   de  tutela  para  el  reconocimiento   de   derechos   pensionales.  Reiteración  de  jurisprudencia.     

1.1   La   Corte   Constitucional  ha  sido  consistente  en  señalar que no es procedente la acción de tutela encaminada a  obtener  el  reconocimiento  de  acreencias derivadas del derecho a la seguridad  social.   Dado   que   estos   conflictos  usualmente  pueden  dirimirse  en  la  jurisdicción  laboral o en la jurisdicción contencioso administrativa, existe,  en  principio,  otro  mecanismo  de  defensa  judicial  que hace improcedente la  tutela1.  No  obstante,  esta  acción  es procedente de manera excepcional  cuando  el  medio o recurso existente no es suficientemente idóneo o eficaz; en  aquellos  casos  en los cuales la tutela se invoca como un mecanismo transitorio  para  evitar  un  perjuicio  irremediable;  o  cuando  la  actuación del Estado  constituye una vía de hecho administrativa.   

1.2  Sobre  la primera de las situaciones, la  Corte  ha  dejado  claro  que  la  sola existencia de otro mecanismo judicial no  constituye   una   razón  suficiente  para  declarar  la  improcedencia  de  la  acción2, puesto que para ello:   

“el   medio   debe   ser  idóneo,  lo  que significa que debe ser  materialmente   apto   para   producir  el  efecto  protector  de  los  derechos  fundamentales.      Además,      debe     ser     un     medio     eficaz,   esto   es,   que  debe  estar  diseñado   de   forma   tal   que   brinde  oportunamente  una  protección  al  derecho”3.   

En materia de pensiones, la Corte ha indicado  que   para  determinar  la  concurrencia  de  estas  dos  características  debe  realizarse  un examen de los planteamientos fácticos de cada caso, y establecer  para cada situación:   

     

i. Si   la  utilización  del  medio  o  recurso  de  defensa  judicial  existente  tiene  por  virtud  ofrecer  la  misma protección que se lograría a  través  de  la acción de tutela. Esto no ocurre cuando el tiempo que toman los  procesos  ordinarios  hace  probable que la decisión sea adoptada en el momento  en     que     el     solicitante    no    exista4  o cuando ya haya cumplido los  requisitos  exigidos  en el régimen general de la Ley 100 de 1993, en los casos  en    que    se    discute    la   aplicación   favorable   del   régimen   de  transición5.  Tampoco  ofrece  la misma protección el mecanismo de defensa que  no   resuelve   el  conflicto  de  manera  integral6.     

     

i. Si  la  negación  del  reconocimiento  de  la prestación pensional  vulnera  el  derecho  a  la  seguridad  social,  pero  también genera una grave  afectación  de  otros  derechos  fundamentales tales como el derecho al mínimo  vital7,   a   la  igualdad,  o  el  derecho  al  libre  desarrollo  de  la  personalidad8.     

     

i. Si  se concluye que obligar a la persona a acudir a la jurisdicción  contencioso  administrativa  constituye  una carga desproporcionada, teniendo en  cuenta  que  esta  ha  cumplido con diligencia todos los requerimientos exigidos  por  la  entidad  encargada del reconocimiento de la pensión, en tanto que esta  se  tardó  injustificadamente  para  adoptar  una decisión definitiva sobre el  derecho         de         la         persona9,  no  la  adoptó10 o, conforme a  las  pruebas,  negó  el  derecho  en  forma caprichosa o arbitraria11. En algunos  de  estos  eventos  la  Corte  ha  valorado que se haya  desplegado  cierta  actividad  administrativa  y  judicial  por  el  interesado,  tendiente    a   obtener   la   protección   de   sus   derechos”12.     

     

i. Si  la  persona  que  solicita  el  amparo  es un sujeto de especial  protección  constitucional  debido, por ejemplo a su avanzada edad –en  especial  cuando  ella  supera  la  expectativa      de     vida     en     Colombia13-, al estado de salud, y a la  situación  económica,  de modo que la ausencia de reconocimiento o pago de una  acreencia   pensional   implique   una  seria  afectación  del  mínimo  vital.     

1.3  Un  segundo evento ocurre cuando, pese a  que  existen  otros  mecanismos  judiciales  de  protección que tienen el grado  suficiente  de  idoneidad  y  eficacia,  la  acción  de  tutela  se ejerce como  mecanismo  transitorio  para  evitar  un perjuicio irremediable. En la sentencia  T-211   de   2009,  la  Corte  recordó  que  un  perjuicio  puede  considerarse  irremediable cuando:    

“(i) El perjuicio es cierto e inminente.  Es   decir,   que   ‘su  existencia  actual  o  potencial  se  infiera  objetivamente  a  partir  de  una  evaluación  razonable  de hechos reales, y no de meras conjeturas o deducciones  especulativas’14,  de  suerte  que,  de  no  frenarse    la    causa,   el   daño   se   generará   prontamente15.  (ii)  El  perjuicio  es  grave,  en  la  medida en que lesione, o amenace con lesionar con  gran  intensidad  un  bien  que  objetivamente  pueda  ser  considerado  de alta  significación  para  el  afectado. (iii) Se requiere de la adopción de medidas  urgentes  e  impostergables, que respondan de manera precisa y proporcional a la  inminencia  del  daño  ya  que,  de  no  tomarse,  la  generación del daño es  inevitable”16   

1.4 En último lugar, la Corte ha admitido la  procedencia  de  la  acción  de  tutela  cuando  sea  necesario  analizar si la  decisión  en  materia  pensional que ha sido adoptada mediante una resolución,  configura    una    vía   de   hecho   que  de  lugar  a  la  protección  transitoria,  o excepcionalmente  definitiva,           del           derecho17.  Si  bien  la  figura de la  vía  de  hecho  ha  alcanzado  un  mayor  desarrollo respecto de las decisiones  judiciales,  la  Corte  estima  que  también  el acto administrativo que decide  sobre  el  reconocimiento  de  un derecho pensional puede considerarse como tal,  cuando  vulnere  las  garantías  que  se  desprenden  del  artículo  29  de la  Constitución,  que  contempla que “el debido proceso  se     aplicará     a     toda    clase    de    actuaciones    judiciales    y  administrativas”.   

Conforme  con  este  dictado,  la  Corte  ha  afirmado  que  configuran  vía  de hecho los actos administrativos que debiendo  “ser  emitidos  con  estricto  respeto al derecho al  debido                   proceso”18,         desconocen  este  derecho fundamental, o son proferidos “de  forma  arbitraria  y  con  fundamento  en su única voluntad,  actuando    en    franca   y   absoluta   desconexión   con   el   ordenamiento  jurídico”19.   Principalmente,   adolecen  de  estos  defectos  aquellos  actos  que pretermiten, o inaplican total o parcialmente las  normas  que  constituyen el régimen mediante el cual debe liquidarse el derecho  a   la   pensión   de   una   persona,  en  contravía  de  los  principios  de  favorabilidad20,  primacía  de lo sustancial, e irrenunciabilidad del derecho a la  seguridad                   social21.  En  este  punto,  ocupa un  lugar  de  central  importancia  el  reconocimiento  efectivo  del  régimen  de  transición.   

Así  las  cosas,  la  Corte  ha  admitido el  estudio  de  las  solicitudes  de  tutela  en las que el acto administrativo que  define  el reconocimiento de una pensión declara que el peticionario cumple con  los  requisitos  establecidos  por la ley para acceder al estatus de pensionado,  pero   le   niega   el   reconocimiento  del  derecho  por  razones  de  índole  administrativa;  o cuando “se incurre en una omisión  manifiesta  al  no  aplicar las normas que corresponden al caso concreto o elige  aplicar   la   norma   menos   favorable   para   el   trabajador”22.   

Por tratarse del análisis de la vulneración  al  derecho  al  debido  procedo  administrativo, la Corte ha indicado que dicho  examen  debe  hacerse  incluso  de manera oficiosa, acudiendo para ello al deber  que  tiene  el  juez  constitucional  de  brindar una protección integral a los  derechos  fundamentales  cuya  amenaza  emerge  de los hechos que constituyen el  caso.  En  esta  dirección la sentencia T-235 de 2002 contempló algunos de los  casos en los cuales procede dicho análisis oficioso:   

a.  Cuando el ISS remite al Juez de tutela  una   resolución   negando  la  pensión,  proferida  con  posterioridad  a  la  presentación  de  la acción de tutela. En este evento, el juez de tutela está  en  la  obligación  de  ir  mas  allá  del  simple  examen  de  si  hubo  o no  contestación  formal  por  parte  de la administradora de pensiones23   (…).   

b. Si la resolución que niega la pensión  se  profiere  a  raíz del fallo de tutela que ordena resolver una petición, se  puede  instaurar  otra  acción  de  tutela  si  en  la  resolución se niega la  pensión  por  la  no  emisión  del  bono  pensional.  La  razón  es  que este  pronunciamiento constituye una vía de hecho (…).   

c. En cualquiera  de  las  dos  hipótesis anteriores, el ISS condiciona la negativa en el sentido  de  que  se  niega  la  pensión hasta tanto no se agoten los trámites del bono  pensional (…).   

2. El régimen de transición del artículo 36  de  la  Ley  100  de 1993 y su incidencia en el reconocimiento de la pensión de  vejez.   

2.1   La   Ley  100  de  1993,  “por  la cual se crea el sistema de seguridad social integral y  se  dictan  otras  disposiciones”,  consagró  en su  artículo  36  un  régimen  transitorio de acuerdo con el cual las personas que  para  el  primero  de  abril de 1994 -fecha en que entró en vigencia dicha ley-  tenían  35 o más años de edad en el caso de las mujeres, o 40 o más años de  edad  en el caso de los hombres, o 15 o mas años de servicios cotizados, tienen  derecho  a  que  los requisitos relativos a la edad y el tiempo de servicio para  acceder  a  la  pensión  de  vejez, así como el monto de la pensión, sean los  establecidos  en  el  régimen anterior al que se encontraban afiliados antes de  que fuera promulgada la Ley 100.   

2.2 Para la Corte, este régimen es una norma  de  orden  público que debe aplicarse en todos los casos, puesto que constituye  una     expresión     directa     de    los    principios    de    favorabilidad24,      irrenunciabilidad  y  respeto  a  los  derechos  adquiridos  que caracterizan el derecho a la seguridad  social,  los  cuales  se  encuentran  consignados  en  el  artículo  53  de  la  Carta25.   

Por  tanto,  constituye  un verdadero derecho  subjetivo     exigible     ante     las     autoridades     administrativas    y  judiciales26.  Esta  naturaleza implica que su inaplicación parcial o total, en  los  eventos  en  los  que es evidente que la persona se encuentra dentro de los  presupuestos  de  hecho  contemplados  en la norma, vulnera el derecho al debido  proceso  y  constituye  uno  de los casos en los cuales se configura una vía de  hecho                 administrativa27.    

2.3 No obstante, el derecho a ser beneficiario  del  régimen  de  transición no genera por sí mismo el derecho a acceder a la  pensión  de  vejez.  Este  último  solo  se  adquiere  cuando  se  cumplen los  requisitos  establecidos  en el régimen correspondiente. En efecto, la Corte ha  dicho  que  para  hablar  del  derecho adquirido al pago de la pensión de vejez  “es  necesario  que  quienes  han  cotizado  a  los  diferentes  fondos  acrediten  íntegramente  el  cumplimiento de los requisitos  fijados  por  el  legislador  de  conformidad  con  el  régimen  al cual están  vinculados”28.   

En  este  orden  de  ideas,  el  régimen  de  transición  solo  “da a su titular el derecho a que  se  le  reconozca  [esta]  prestación  en  las  condiciones  establecidas en la  normatividad   anterior   y   a   acudir   ante  la  jurisdicción  en  caso  de  incumplimiento”    29. El  régimen  de transición pone a la persona en vía de adquisición de su derecho  a  la  pensión  y,  una  vez  este sea otorgado, establece el monto por el cual  deber  reconocerse  dicha  prestación. No obstante, no concede automáticamente  este derecho.   

2.4  Teniendo esto en cuenta, la normatividad  contempló  válidamente  diversos  efectos jurídicos para distintas hipótesis  fácticas  en  que  puede  encontrarse  una  persona  frente a la posibilidad de  adquirir el derecho a la pensión de vejez:   

“  En  una  primera  hipótesis  (i)  la  persona  ha  alcanzado la edad señalada en la ley para adquirir el derecho a la  pensión  de  vejez  y  (ii)  ha  cotizado,  como mínimo, el número de semanas  fijado  por  la  ley  para  tener derecho a pensión. Tiene, entonces, derecho a  recibir  pensión  de  vejez (art. 7 de la ley 797 de 2003).  En la segunda (i)  la  persona cuenta con el número de semanas aportadas para acceder al beneficio  pensional  pero  (ii)  no  ha cumplido la edad necesaria para pensionarse. En el  régimen  de  ahorro individual, tendrá derecho a recibir pensión de vejez. En  el  régimen de prima media deberá seguir aportando hasta tanto cumpla la edad,  si  continúa  trabajando,  o  simplemente esperar a cumplir la edad de pensión  sin   necesidad  de  seguir  cotizando  si  no  está  trabajando.  En  el tercer supuesto (i) la persona cumple con el requisito de la  edad,  pero  (ii) no cumple con el número de semanas cotizadas o con el capital  requerido  para  acceder  al  beneficio  pensional. No tendrá, en consecuencia,  derecho  a  pensión.  Tendrá derecho a reclamar la devolución de saldos en el  régimen  de  ahorro individual o a la indemnización sustitutiva en el régimen  de  prima media (art. 2, lit. p, ley 797 de 2003)”30.        (Énfasis fuera del texto)   

De los supuestos planteados, en el tercero de  ellos  la  Corte ha sido enfática al afirmar que no se adquiere el derecho a la  pensión  de  vejez,  por  cuanto  el  solicitante  no  cumple con el número de  semanas  cotizadas  o el tiempo de servicio exigido. Esta situación se mantiene  aun  cuando  el parámetro para evaluar el cumplimiento de los requisitos sea el  contemplado  en  el régimen aplicable anterior a la Ley 100, por encontrarse la  persona en el régimen de transición.   

2.5  Lo  anterior no significa empero que los  aportes  realizados  a  las  entidades administradoras de pensiones se pierdan o  que  la  persona  se  vea  obligada ineludiblemente a trabajar hasta alcanzar el  número  de  semanas  exigidas  en  determinado régimen. Siguiendo el principio  constitucional  según  el cual el derecho a la seguridad social es irrenunciable      e      imprescriptible,  la  Ley  100 previó una  fórmula  para garantizar a los trabajadores que, una vez llegados a cierta edad  y  transcurrido  un  tiempo  considerable  de  su  vida laboral, puedan pasar el  retiro  sin que ello implique el desmejoramiento abrupto de su calidad de vida y  la de su familia: la indemnización sustitutiva.   

El  artículo  37  de  la  Ley  100 de 1993  señala que:   

“Las  personas  que habiendo cumplido la  edad  para  obtener la pensión de vejez no hayan cotizado el mínimo de semanas  exigidas,  y  declaren su imposibilidad de continuar cotizando, tendrán derecho  a  recibir, en sustitución, una indemnización equivalente a un salario base de  liquidación  promedio semanal multiplicado por el número de semanas cotizadas;  al   resultado  así  obtenido  se  le  aplica  el  promedio  ponderado  de  los  porcentajes sobre los cuales haya cotizado el afiliado”.   

“Quienes a las  edades   previstas   en   el   artículo   anterior31no hayan cotizado el número  mínimo  de  semanas  exigidas,  y  no hayan acumulado el capital necesario para  financiar  una  pensión por lo menos igual al salario mínimo, tendrán derecho  a  la  devolución  del  capital  acumulado  en  su cuenta de ahorro individual,  incluidos  los  rendimientos  financieros  y  el  valor del bono pensional, si a  éste  hubiere  lugar,  o  a  continuar  cotizando hasta alcanzar el derecho”.   

En virtud de tales normas, cuando la entidad  encargada  de  analizar  la procedencia de la pensión de vejez encuentre que no  se  cumplen los requisitos establecidos en el régimen aplicable para el efecto,  debe  poner  en  conocimiento  del  interesado  la  posibilidad  de  que  le sea  concedida  la  indemnización  sustitutiva.  No obstante, esta indemnización es  voluntaria32.  Por  ello,  es  el  aportante  quien  debe  decidir  si  continua  laborando  hasta  acreditar  el  número  de semanas faltantes, o si opta por la  indemnización  porque no le es posible seguir cotizando en el régimen de prima  media  con  prestación definida -o por la devolución de aportes en el régimen  de  ahorro  individual-.  En  este  último  caso,  la  entidad no puede imponer  obstáculos  de  índole  administrativo que impidan el goce pleno del derecho a  la            seguridad            social33.   

3. El caso concreto  

3.1 El accionante solicitó el reconocimiento  de  la  pensión  de  vejez ante el Instituto de Seguros Sociales cuando contaba  con  62  años  de  edad  y 1074 semanas laboradas, distribuidas de la siguiente  manera:  Por  un  lado,  13  años,  6  meses  y 14 días laborados en el sector  público,  específicamente  en  Ecopetrol  y el Ministerio de Defensa Nacional.  Para  la época en que laboró el accionante, estas entidades estaban encargadas  de  pagar  directamente  las  pensiones  de  sus  empleados,  es  decir  que  no  efectuaron  aportes  a  ninguna  caja  de  previsión social. Por otro lado, 378  semanas cotizadas ante el Instituto de Seguros Sociales.   

Esta  entidad  reconoció  que  el  actor  se  encuentra  cobijado  por  el régimen de transición contemplado en el artículo  36  de  la  Ley 100 de 1993. Sin embargo, al analizar cada uno de los regímenes  que  le  podrían  ser  aplicados,  encontró  que  el  accionante no reúne los  requisitos  para  acceder  a  la  pensión  en  ninguno  de  ellos,  y  que esta  situación  se  mantiene  al intentar aplicar el régimen general de la Ley 100.  El  accionante  agotó  la  vía  gubernativa,  en  la  que no fue modificada la  decisión  inicial denegatoria y, posteriormente, solicitó la intervención del  juez  de tutela argumentando que el número de semanas y la edad reconocidas por  la  entidad  accionada corresponden a las exigidas en el régimen de transición  y   que,   por   ende,   debe   concedérsele   el  derecho  a  la  pensión  de  vejez.   

3.2  Lo primero que cabe determinar es que la  presente  acción  de  tutela  es  procedente  pese a que la pretensión incoada  tiene  una  manifiesta  connotación  prestacional,  puesto  que  el reclamo del  accionante  se  encuentra  dirigido  a  solicitar  la  correcta  aplicación del  régimen   de   transición   que   él   considera   es  determinante  para  el  reconocimiento  de  su derecho a la pensión. Así, la acción de tutela gira en  torno  a  la  protección  del  derecho  al  debido proceso, y ello se encuentra  contenido  en uno de los supuestos en que es procedente la tutela para exigir el  amparo  de  derechos  pensionales:  la  verificación  del respeto al derecho al  debido  proceso  en la aplicación del régimen de transición en pensiones cuya  vulneración  trae  como  consecuencia  la  configuración de una vía de hecho.   

Superado  este  análisis,  entra  la  Sala a  estudiar  si  se evidencia tal vulneración al debido proceso administrativo y a  la seguridad social.   

3.3  La  resolución  por medio de la cual se  resolvió  el  recurso  de apelación sobre la solicitud de reconocimiento de la  pensión  de  vejez bajo estudio, admite que el accionante se encuentra cobijado  por    el    régimen   de   transición   y   que,   por   ello,   “tiene  derecho a que su pensión se tramite según lo establecido  en  el  régimen  anterior aplicable”. Esta decisión  se  ajusta  en todo a lo establecido en el artículo 36 de la Ley 100 de 1993 ya  que,  en  efecto, para la fecha en que entró en vigencia el régimen general de  pensiones  el  accionante  contaba  con  48  años  de  edad. De esta suerte, la  entidad  accionada respetó en el ámbito formal el derecho al debido proceso en  el reconocimiento del régimen de transición.   

3.4  Pero  el contenido de este derecho no se  agota  con  su  declaración.  Para que no se configure una violación al debido  proceso  es necesario que se escoja la normatividad apropiada teniendo en cuenta  los   supuestos   fácticos   en   los   que  se  encuentra  el  solicitante  y,  adicionalmente,  es  imperativo que se empleen de forma integral y favorable las  disposiciones correspondientes.   

Al respecto, el Instituto de Seguros Sociales  estudió  la  posibilidad  de  aplicar  el  artículo 12 del acuerdo 049 de 1990  adoptado  por el Decreto 758 de 1990, la Ley 33 de 1985 y la Ley 71 de 1988. Sin  embargo,  descartó  la  pertinencia  de  las  tres. En cuanto al acuerdo 049 de  1990,  argumentó  que  el  régimen  solo  permite  tener en cuenta las semanas  cotizadas  ante  el  Seguro  Social y que, al contabilizar las acumuladas por el  accionante,  estas  no son suficientes para adquirir el derecho a la pensión de  vejez.   

Frente  a  la  Ley  33 de 1985, consideró la  entidad  que  sí  era  un  régimen  aplicable  al actor puesto que este había  laborado  al  servicio  del  Estado.  No obstante, concluyó que no cumplía los  requisitos  consagrados  en este pues la pensión vitalicia de jubilación exige  acreditar  20  años  continuos  o  discontinuos  al  servicio  del Estado, y el  accionante  solo trabajó con entidades públicas durante 13 años, 6 meses y 14  días.   

En  último  lugar,  puntualizó  que tampoco  podía  concederse  la  pensión  con  base en la Ley 71 de 1988 puesto que esta  disposición  solo  permite acumular los aportes realizados al Seguro Social y a  otras  cajas  de  previsión, en tanto que el accionante trabajó para entidades  tales  como Ecopetrol y el Ministerio de Defensa Nacional, las cuales no tenían  para  entonces  la  obligación  de  aportar  a ninguna caja de previsión y, en  consecuencia,   tampoco   realizaban   los  correspondientes  descuentos  a  sus  empleados.   

3.5  A  juicio de la Sala, el examen sobre la  aplicabilidad  de  cada uno de estos regímenes es razonable puesto que responde  a  la  calidad del actor como servidor del Estado. En efecto, encuentra la Corte  evidencia  sobre  el  hecho de que el accionante estuvo dedicado al servicio del  Estado  como  empleado oficial. Atendiendo a esto se aplicó lo fijado en la Ley  33  de  1985.  También  existe  certeza  sobre el hecho de que el actor cotizó  durante  un  tiempo  al Instituto de Seguros Sociales y, por tanto, desechada la  Ley  33,  era  necesario  establecer si le era aplicable el régimen general del  acuerdo  049 de 1990, o la Ley 71 de 1988 que reconoce la pensión a quienes han  aportado  en algún momento de su vida laboral al Instituto de Seguros Sociales.   

3.6  Del  mismo  modo,  la  entidad  revisó  distintos   regímenes,   y  no  solo  el  que  inicialmente  era  aplicable  al  accionante.  Para  la  Corte,  esto tiene como efecto agotar todos los medios en  virtud  de  los  cuales podría otorgarse una pensión de vejez al accionante y,  en   consecuencia,  se  trata  de  una  aplicación  conforme  al  principio  de  favorabilidad.  De hecho, en principio, la normatividad anterior a la Ley 100 es  más  favorable  para los intereses del actor y, por ello, era menester estudiar  todas   las   posibilidades   para   que   esta  fuera  efectivamente  empleada.   

Con  todo,  una vez descartado el conjunto de  normas  aplicables,  la  entidad  accionada  estudió si era posible conceder la  pensión  en  el  régimen  general  de  la  Ley  100  de  1993.  De nuevo, esto  constituye  una  concreción  del principio de favorabilidad e irrenunciabilidad  de  la  seguridad  social, puesto que propende por la selección de la norma que  resulta  más  beneficiosa  para  el trabajador, que es aquella mediante la cual  pueda  concederse  la  pensión  solicitada. Por lo demás, no encuentra la Sala  que   la   interpretación  dada  a  cada  una  de  las  normas  examinadas  sea  desfavorable.   

Por  ello,  no  es  dable  concluir  que  las  resoluciones  mediante  las  cuales se negó el derecho pensional configuran una  vía  de hecho por vulnerar el debido proceso, en cuanto a la obligación de dar  aplicación    integral    al    régimen   de   transición   que   cobija   al  demandante.   

3.7 Sin embargo, el cumplimiento del régimen  de  transición  no dio lugar al reconocimiento de la pensión de vejez. Ello no  ocurrió  porque  el  actor  no  acreditó  el  cumplimiento  de  los requisitos  establecidos  para  acceder a la pensión de vejez en cada uno de los regímenes  analizados.  Teniendo  en  cuenta que el número de semanas, la fecha y la forma  en  que  ellas  fueron  acumuladas  se encuentran contabilizadas correctamente y  que,  al  menos  en  el  análisis  que cabe hacer al juez constitucional, no se  advierte   que   su  aplicación  en  cada  uno  de  los  regímenes  haya  sido  evidentemente  arbitraria  o  equivocada,  la  Sala  no  encuentra  razones  suficientes  para  considerar  que  se  negó injustificadamente el derecho a la  pensión del accionante.   

Es  preciso  reiterar  que  el  derecho  a la  aplicación  del  régimen  de  transición  es  independiente  del  derecho  al  reconocimiento  de  la  pensión  de  vejez,  y  ninguno  constituye un elemento  necesario  para  que  el  otro se perfeccione. El derecho a la pensión de vejez  solo  se  consolida  cuando se acredita el tiempo de servicio o de cotización y  la  edad  exigida en la normatividad correspondiente. Si ello no ocurre, incluso  teniendo  los  requisitos  para  ser amparado por el régimen de transición, no  puede concederse esta prestación.   

Esto dista de ser una vulneración al derecho  a   la   seguridad   social   puesto  que  no  se  deriva  del  capricho  de  la  administración,  sino  de  la  correcta  aplicación  de  la normatividad en la  materia,   y   tampoco   desconoce  los  derechos  adquiridos  pues,  antes  del  reconocimiento  de  la  pensión, esta constituye tan solo un derecho en vía de  adquisición.   

3.8  Ahora  bien,  de  lo  anterior  no puede  concluirse  que  el actor carece del derecho a gozar de la seguridad social o de  la  posibilidad  de  retirarse  del  mundo  laboral  sin  que  ello  implique la  desprotección  del derecho al mínimo vital de él y de su núcleo familiar. La  irrenunciabilidad  del  derecho  a  la  seguridad  social  no  dan  cabida a una  interpretación de este talante.   

Toda vez que el accionante cumplió plenamente  el  requisito  de  la edad, pero no acreditó el número de semanas cotizadas ni  el  tiempo  de servicio necesario para adquirir el derecho a recibir la pensión  de  vejez, se presentan dos opciones que otorgan valor jurídico al cumplimiento  parcial  de  los requisitos: De un lado, el accionante puede continuar laborando  durante  el  número de semanas requeridas para acceder al derecho a la pensión  en  el  régimen  que  resulte más favorable. De otro lado, si el accionante se  encuentra  en imposibilidad de seguir aportando, puede solicitar el otorgamiento  de  la  indemnización sustitutiva de la pensión conforme al artículo 37 de la  Ley 100 de 1993.   

Cualquiera  de  las  dos  opciones  debe  ser  aceptada   por   la  entidad  accionada,  quien  se  encuentra  a  cargo  de  la  administración  o  el  pago  del dinero equivalente al número total de semanas  laboradas  por el accionante. Por tanto, es esta entidad quien tiene la carga de  orientar  al  solicitante  sobre  las  opciones que le otorga la ley frente a la  negativa  de  la  pensión.  Pese  a  ello,  se observa que la entidad accionada  guardó  silencio y se limitó a indicar que era posible impugnar la resolución  ante  la jurisdicción contencioso administrativa. Esta omisión constituye para  la  Sala  una  amenaza cierta al derecho a la seguridad social, puesto que puede  conllevar  que el accionante no tenga acceso a los medios para entrar a gozar de  forma inmediata del derecho al retiro en condiciones dignas.   

3.9 En concordancia con lo anterior, esta Sala  revocará  la decisión tomada por los jueces de instancia en cuanto negaron por  improcedente  la  acción  de  tutela.  En  su lugar, concederá parcialmente el  amparo  solicitado  respecto de la protección del derecho a la seguridad social  vulnerado  por  no  brindar  información  sobre  la  cotización de las semanas  faltantes  para  adquirir el derecho o sobre la indemnización sustitutiva, pero  no  se tutelará el derecho al debido proceso como quiera que no se constató su  vulneración.   

Ello  no  obsta para que el interesado, si lo  considera  viable,  acuda  ante  la  jurisdicción  contencioso administrativa a  solicitar   la   pensión   de   vejez,   caso  en  el  cual  requerirá  de  la  representación  de  un apoderado judicial conforme lo establece el artículo 63  del     Código     de     Procedimiento    Civil34.   

III. DECISIÓN  

Con   fundamento   en  las  consideraciones  expuestas   en   precedencia,   la   Sala  Tercera  de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando justicia en nombre del pueblo y por mandato de la  Constitución,   

RESUELVE:  

Primero.   REVOCAR    los    fallos  denegatorios  proferidos  por  el  Juzgado  Penal  del  Circuito  de  La  Dorada  (Caldas),  el  6  de  mayo de 2009, y por la Sala Penal del Tribunal Superior de  Manizales,  de 12 de junio de 2009, mediante las cuales se declaró improcedente  la  acción  de tutela incoada por Andrés Torres contra el Instituto de Seguros  Sociales   –  Seccional  Caldas.    En    su   lugar,   TUTELAR   únicamente  el derecho a la seguridad social del accionante, en los  términos expuestos en esta sentencia.   

Segundo. ORDENAR   al  gerente  del  Instituto  de  Seguros    Sociales   –  Seccional  Caldas  que,  en  el  término  de  las  cuarenta  y  ocho (48) horas  siguientes  a  la  notificación  de  la presente providencia, informe al señor  Andrés  Torres  cuáles  son  las  opciones  que  la  ley le concede para poder  adquirir  el  derecho  al  retiro pese a la negación de la pensión de vejez y,  especialmente,  que informe al accionante de manera precisa y completa sobre los  trámites  que  debe  adelantar en caso de que desee el reconocimiento y pago de  la  indemnización  sustitutiva de la pensión de vejez, de acuerdo con el total  de  semanas  laboradas,  cotizadas y no cotizadas, que se encuentren debidamente  acreditadas.    

Tercero.   Por  Secretaria  General, LÍBRENSE  las   comunicaciones   de  que  trata  el  artículo  36  del  Decreto  2591  de  1991.   

Notifíquese,   comuníquese,  cúmplase  e  insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional.   

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA  

Magistrado Ponente  

MAURICIO   GONZÁLEZ  CUERVO   

Magistrado  

Aclaración de voto  

GABRIEL EDUARDO MENDOZA  MARTELO   

Magistrado   

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ  

Secretaria  

    

1 Así  lo  ha declarado la Corte en todas las sentencias relativas al tema de pensiones  y  seguridad social. Cabe destacar los pronunciamientos hechos en las sentencias  T-419-09,  T-052/08,  T-251/07,  T-621/06,  T-159/05, T-634/02,  T-1083/01,  T-476/01 y T-371 de 1996.   

2 Ver,  entre   otras,   las   sentencias  T-580/06,  T-068/06,  T-972/05  y  SU-961/99.   

3  T-211-09   

4  Ver  sentencias T-702/08, T-607/07 y T-681/04.   

5  Ver  sentencias T-019-09 y T-052/08.   

6  Sentencias T-052/08 y T-388/98.   

7  Ver  sentencias T-084/04, SU-975/03 y SU-961/99.   

8 Ver,  entre  otras,  las sentencias T-019-09, T-524/08, T-920/06, T-249/06 y T-235/02.   

9   Sentencias T-286/08 y T-1238/01.   

10  T-684/01   

11  T-806/06   

12  T-159/05.   

13 Ver  sentencias T-702/08, T-681/08 y T-607/07.   

14  T-456/04.   

15 Cfr  T-234/94.   

16 Al  respecto,  ver también las sentencias T-786/08, T-494/06, SU-544/01, T-142/98 y  T-225/93.    

17  T-418/03.   

18  T-836/06   

19 Ver  sentencias T-529/08 y T-995/07.   

20  T-621/06   

21 Ver  sentencias T-905/08, T-268/08 y T-750/06.   

22  T-571/02.   

23  Sentencias T-1565/00, T-1294/00, T-775/00 y T-671/00, entre otras.   

24 Que  según   la   sentencia  T-414  de  2009  genera  las  siguientes  obligaciones:  “(i)  En  los  casos  en  que  una misma situación  jurídica  se encuentre regulada en distintas fuentes formales del derecho (ley,  costumbre,  convención  colectiva,  etc.) o en una misma fuente, quien aplica o  interpreta  las normas debe escoger aquella que resulte más beneficiosa para el  trabajador.  Así,  el  principio  de favorabilidad opera no sólo cuando existe  conflicto  entre  dos  normas  de  distinta  fuente formal que regulan de manera  diferente  un  caso  concreto,  o  entre  dos  normas  de idéntica fuente, sino  también  cuando  existe  una  sola  norma que admite varias interpretaciones; y  (ii)  La  norma  escogida  bajo  el  criterio  anterior  debe ser aplicada en su  integridad,  ya  que  de  acuerdo  con la legislación laboral pertinente, no le  está  permitido  al  juez  o a la autoridad respectiva, elegir de cada norma lo  más  ventajoso y crear una tercera, pues se estaría supliendo al legislador su  función esencial”.   

25  T-631/02   

26 Ver  sentencias T-414-09, T-529/08 y T-251/07.    

27 Ver  sentencias T-571/02, T-470/02, T-631/02 y T-827/99.   

28  C-375/04   

29  T-235/02.   

30  C-375/04.   

31 Que  reza:  “Art  65.  Garantía  de pensión mínima de  vejez.  Los  afiliados que a los sesenta y dos (62) años de edad si son hombres  y  cincuenta  y  siete  (57)  si  son  mujeres,  no hayan alcanzado a generar la  pensión  mínima  de  que  trata el artículo 35 de la presente Ley, y hubiesen  cotizado  por  lo menos mil ciento cincuenta semanas (1.150), tendrán derecho a  que  el  Gobierno  Nacional,  en  desarrollo  del  principio de solidaridad, les  complete la parte que haga falta para obtener dicha pensión (…).   

32  T-286/08   

33  T-1088/07.   

34 Art.  36  CPC:  “Las  personas que hayan de comparecer al  proceso  deberán hacerlo por conducto de abogado inscrito, excepto en los casos  en que la ley permite su intervención directa”.     

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