T-818-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-818-09  

ACCION      DE     TUTELA-Presupuestos procesales   

DERECHOS   DE   PERSONA   DE   LA   TERCERA  EDAD-Protección constitucional especial   

FONDO  DE  SOLIDARIDAD  PENSIONAL-Finalidad   

FONDO  DE  SOLIDARIDAD  PENSIONAL-Naturaleza jurídica   

FONDO  DE  SOLIDARIDAD  PENSIONAL-Subcuenta de Solidaridad   

FONDO  DE  SOLIDARIDAD  PENSIONAL-Subcuenta de subsistencia   

FONDO  DE SOLIDARIDAD PENSIONAL-Requisitos para el subsidio   

SUBCUENTA  DE  SUBSISTENCIA  DEL  FONDO  DE  SOLIDARIDAD     PENSIONAL-Requisitos     para    el  subsidio   

DERECHO  AL  MINIMO  VITAL  DE PERSONA DE LA  TERCERA EDAD-Prelación constitucional   

SUBCUENTA  DE  SUBSISTENCIA  DEL  FONDO  DE  SOLIDARIDAD PENSIONAL-Finalidad   

ACCION     DE     TUTELA-Orden  a  Consorcio  Prosperar   de  afiliar  a  la actora a la  Subcuenta de Solidaridad   

Referencia: expediente T-1825103  

Acción  de  tutela  presentada  por  Rosa  Angélica Serna, contra el Ministerio de la Protección Social.   

Procedencia:  Tribunal  Administrativo  de  Antioquia, Sala Segunda de Decisión.   

Magistrado Ponente:  

Dr. NILSON PINILLA PINILLA  

La  Sala  Séptima  de  Revisión de la Corte  Constitucional,  integrada  por  los  magistrados  Nilson Pinilla Pinilla, Jorge  Iván  Palacio  Palacio  y  Humberto  Antonio  Sierra Porto, en ejercicio de sus  competencias constitucionales y legales profiere la siguiente   

SENTENCIA  

en el proceso de revisión del fallo adoptado  por  el  Tribunal  Administrativo de Antioquia, Sala Segunda de Decisión, el 26  de  noviembre  de  2007,  dentro  de  la  acción  de tutela instaurada por Rosa  Angélica  Serna,  de  75  años  de edad a la fecha, contra el Ministerio de la  Protección   Social   y   el   Fondo   de  Solidaridad  Pensional  – PROSPERAR.   

El   expediente   llegó   a   la   Corte  Constitucional,  por  remisión  que  hizo  el  mencionado despacho judicial, en  virtud  de  lo  ordenado  por  los  artículos  86  de la Constitución y 31 del  Decreto  2591  de  1991,  siendo  escogido para su revisión por la Sala de  Selección N° 2 del 28 de febrero de 2008.   

I. ANTECEDENTES  

El  6  de  noviembre  de  2007 Rosa Angélica  Serna,  actuando  a  nombre  propio,  presentó  acción  de  tutela  contra  el  Ministerio  de  la  Protección  Social  y  el  Fondo de Solidaridad Pensional –  PROSPERAR,  por  estimar  vulnerados sus derechos fundamentales al mínimo vital  en  conexión  con  la  vida,  a  la dignidad humana, la igualdad y la seguridad  social, con base en los hechos que a continuación son resumidos.   

A.  Hechos  relevantes y narración realizada  por la demandante.   

Rosa  Angélica  Serna expresa que solicitó  pensión   de   vejez   al   Instituto   de   Seguros   Sociales,   ­Seccional  Antioquia,  el  cual mediante  Resolución  N°  028654  de  2006  señaló que las 918 semanas cotizadas en el  régimen  solidario  de  prima  media  con prestación definida, no alcanzaban a  cumplir  dicho  requisito,  por lo que debía seguir cotizando hasta obtener las  1000 semanas requeridas.   

Afirma  que  con el objeto de cotizar las 82  semanas   faltantes,   pidió   oralmente  al  Fondo  de  Solidaridad  Pensional  –  PROSPERAR  (teléfono  0178000913050)  el  subsidio al aporte de pensión, por considerar que su estado  avanzado  de  edad  y los quebrantos de salud le impedían obtener recursos para  su  propia subsistencia, petición igualmente negada por no contar entre 55 y 65  años  de  edad,  no  faltarle  5 años o más de cotizaciones para llegar a las  1000  semanas  requeridas  y  no  desarrollar  una  actividad  como  trabajadora  independiente,   que  generara  ingresos  hasta  de  un  salario  mínimo  legal  vigente.   

Sostiene la actora que cumple los requisitos  de  cobertura  en  Salud  (Sisben  nivel  1);  en  cuanto a las semanas mínimas  cotizadas  al sistema, indica que no solo satisface el requisito de 650 semanas,  sino  que  lo  excede (918 semanas), siendo la negación del subsidio violatoria  de sus derechos fundamentales.   

Señala  que  tampoco  es beneficiaria de la  subcuenta  de  subsistencia  del  fondo, pues ésta concede subsidios directos e  indirectos  para  satisfacer  las necesidades vitales de los beneficiarios, y no  pretende  que  éstos  paguen de allí su cotización para pensión. Además, no  cumple  uno de los cuatro requisitos exigidos en el artículo 13 del Decreto 569  de  2004,  que  exige  “como  mínimo tener tres años  menos  de  la  edad  que rija para adquirir el derecho a la pensión de vejez de  los afiliados al Sistema General de Pensiones”.   

Agrega  que la indemnización sustitutiva de  la  pensión de vejez no es una solución apropiada, pues mientras su calidad de  vida  estaría  asegurada con la mesada pensional, el dinero recibido a ese otro  título  no  le  daría  la  posibilidad de obtener renta de al menos un salario  mínimo   legal   mensual   vigente,   y   lo  recibido  sería  “plata de bolsillo”.   

B. Pretensiones  

La  demandante  solicita  la  tutela  de los  derechos  constitucionales  al  mínimo  vital  en  conexidad  con  la  vida, la  dignidad  humana,  la  igualdad  y la seguridad social en materia de pensión de  vejez  y,  con  tal  propósito,  ”valiéndose de la  excepción  de  inconstitucionalidad” prevista en el  artículo  4° superior, pide la inaplicación de los artículos 9° del Decreto  569  de  2004  y 13 literal i de la Ley 100 de 1993, modificado por el artículo  2°  de  la Ley 797 de 2003, al impedirle beneficiarse del subsidio del Fondo de  Solidaridad  Pensional,  contraviniendo  el preámbulo y los artículos 1°, 2°  inciso   2°,   11,   13,  46  inciso  2°,  48  inciso  2°,  53  y  64  de  la  Constitución.   

De  igual  manera  solicita  se  ordene  al  representante  legal  del  Ministerio  de  la  Protección  Social,  o  a  quien  corresponda,  su  afiliación  como  beneficiaria  de  una de las subcuentas del  Fondo de Solidaridad Pensional – PROSPERAR.   

C. Actuación judicial  

De  la acción de tutela conoció el Tribunal  Administrativo  de  Antioquia,  Sala  Segunda  de Decisión, que en auto de 6 de  noviembre  de  2007  la  admitió  y  ordenó  correr  traslado  a las entidades  demandadas,   obteniendo   únicamente  la  respuesta  que  a  continuación  se  puntualiza.   

1. Respuesta del Ministerio de la Protección  Social.   

La   coordinadora  del  Grupo  de  Acciones  Constitucionales   de   ese   Ministerio   contestó   solicitando  declarar  la  improcedencia  de  la  acción  de tutela por falta de legitimación por pasiva.   

Anota  que  el  Instituto  de  los  Seguros  Sociales,   ISS,   es   una   entidad   vinculada   al  Ministerio,  del  sector  administrativo  de  la  protección  social,  descentralizada por servicios, con  personería  jurídica,  autonomía  administrativa y patrimonio propio (art. 68  Ley  489  de  1998),  que  ejerce  actividad  especializada  que  no  puede  ser  transgredida        por        el        ente        rector        al        que  pertenece.         

Así,  el  Ministerio  no  ha  conculcado  o  amenazado  los derechos fundamentales invocados por Rosa Angélica Serna, siendo  al  ISS  al que corresponde pronunciarse sobre la petición elevada por ella, en  virtud  de  la  actividad  que  tiene  asignada, como administrador del régimen  solidario de prima media con prestación definida.     

2.  Sentencia  del Tribunal Administrativo de  Antioquia   

En  sentencia de noviembre 26 de 2007, que no  fue  impugnada,  la  Sala  Segunda  de  Decisión  de  esa corporación judicial  declaró  improcedente  la  acción  de  tutela incoada por Rosa Angélica Serna  contra  del  Ministerio  de  la  Protección  Social  y  el Fondo de Solidaridad  Pensional  – PROSPERAR, al  observar  que  el  artículo  9°  del  Decreto  569 de 2004, cuya inaplicación  pretende  la  actora,  fue  derogado  por  el  Decreto  3771  de  octubre  10 de  2007.   

Considera  que  aceptar  la pretensión de la  demandante  iría  en  contra  de los principios que rigen la acción de tutela,  por   cuanto   lo  que  afirma  ella  es  “simple  y  llanamente”  su  interpretación  personal  sobre un  conjunto   de   normas   legales,  que  al  juez  de  tutela  no  le  es  viable  desconocer.   

Con todo, la pretensión de la actora habría  de  promoverse  mediante  el ejercicio de las acciones legales comunes, pues por  vía de tutela no está llamada a prosperar.   

                 

II. VINCULACIÓN ADICIONAL Y PRUEBAS ACOPIADAS  EN SEDE DE REVISIÓN   

Mediante  auto de abril 29 de 2008 (f. 13 cd.  Corte),  esta  Sala  Séptima  de  Revisión  dispuso vincular al ISS, seccional  Antioquia,  y  a  la dirección general del consorcio PROSPERAR, por estimar que  dichas  entidades  podrían  resultar  afectadas  con  la decisión que se ha de  tomar.    

En la misma providencia, se ordenó oficiar a  la  oficina jurídica del Ministerio de la Protección Social, con el fin de que  informe  y  explique  si  esa entidad ha implementado mecanismos que permitan el  acceso  a  la  pensión de vejez a personas de avanzada edad, que no cumplan con  la  totalidad de las semanas cotizadas al sistema de seguridad social, se hallen  desempleadas y carezcan de recursos económicos.   

1.  Respuesta  de  la dirección general del  Consorcio PROSPERAR   

Su gerente general, mediante escrito de mayo  8  de  2008,  manifestó  que el    Consorcio, como administrador  fiduciario  del  Fondo  de  Solidaridad Pensional, tiene una actividad enmarcada  dentro  de  los límites estatuidos en la ley, en las cláusulas del contrato de  fiducia  N°  352 de 2007 y en las instrucciones y el ordenamiento de gastos que  formule  el  fideicomitente  (Ministerio de la Protección Social), “de  conformidad  con  lo  previsto  en  la Ley 797 de 2003, en el  decreto  3771  de  2007  y  en  los  documentos  Conpes  Sociales”.   

Expresó   que  el  Fondo  de  Solidaridad  Pensional  tiene  las  subcuentas  de  Solidaridad,  que financia el Programa de  Subsidio  al  Aporte  en Pensión, y de Subsistencia, para financiar el Programa  de  Protección  Social  al Adulto Mayor. Respecto de esta última, es deber del  Consorcio  identificar  y  afiliar  a los potenciales beneficiarios del subsidio  pensional,   transfiriendo   éste   al   ISS,   por  lo  que,  entonces,  tales  beneficiarios se encuentran afiliados a esta entidad.   

Sostiene   que   el  papel  del  Fondo  de  Solidaridad  Pensional es subsidiar los aportes al Régimen General de Pensiones  de  los  beneficiarios  que  carezcan  de  suficientes recursos para efectuar la  totalidad  del  aporte.  En este sentido, de acuerdo con el grupo poblacional al  que  pertenezca  el  beneficiario,  el Fondo de Solidaridad Pensional, a través  del  Consorcio,  subsidia  parte  del  total  del  aporte,  estando  obligado el  beneficiario  a  cancelar  oportunamente  la  porción que le corresponde y, por  encontrarse  afiliado  al  ISS,  debe  realizarlo  directamente  a esa entidad a  través  de  los  mecanismos  establecidos, y el Fondo de Solidaridad Pensional,  por   conducto   del   Consorcio,   traslada   al  ISS  el  subsidio  al  aporte  respectivo.   

El  consorcio, como administrador fiduciario  del  Fondo de Solidaridad Pensional, no puede vincular potenciales beneficiarios  con  edad  superior  a  los 65 años, que es la máxima establecida por ley para  realizar  el  pago  de  aportes al régimen de pensiones, a través del subsidio  que otorga el gobierno nacional.   

Indica que según las orientaciones dadas por  el  Ministerio  de  la  Protección Social y el manual operativo del Programa de  Protección  Social  al  Adulto Mayor, PPSAM, constituyen población objetivo de  subsidio  los  colombianos  adultos  mayores,  que  durante  su  vida laboral no  cotizaron  para  acceder  a un seguro de vejez, viven en la calle, de la caridad  pública  o con la familia, y el ingreso familiar total es inferior a un salario  mínimo mensual vigente.   

Expresa  que  el  Gobierno,  a  través  del  Ministerio  de  la Protección Social, es el rector de las políticas en materia  de   protección   social;   de  esta  manera,  con  el  CONPES,  determina  los  lineamientos  respecto  del  Programa  de  Protección  Social  al Adulto Mayor,  incluido  el valor del subsidio, la periodicidad y la forma de pago, respecto de  los cuales el Consorcio no tiene injerencia alguna.   

El  Consorcio no tiene libre administración  de  los  recursos  del  Fondo,  pues  debe sujetarse a las instrucciones para el  ingreso  y  el  giro  de recursos impartidas por el Ministerio de la Protección  Social,  en su calidad de fideicomitente; de conformidad con esas instrucciones,  contenidas  en  el manual operativo del Programa de Protección Social al Adulto  Mayor,  deben  cumplirse  los requisitos exigidos para obtener los subsidios del  Programa.   

Es  obligación  del  Consorcio  sujetarse a  todas  las  normas  y  disposiciones  contractuales,  para  el desarrollo de los  programas  del  Fondo  y otorgamiento de los subsidios. Al respecto, destaca que  la  demandante  no presentó derecho de petición o solicitud alguna tendiente a  aclarar   lo   relacionado   con   los   programas   del  Fondo  de  Solidaridad  Pensional.   

Finalmente  manifiesta  que  el consorcio es  consciente  de  la situación social y económica de la población de la tercera  edad  del  país,  la  cual  demanda del Estado acciones tendientes a mejorar su  calidad  de  vida,  por encontrarse en situación de mayor indefensión, y nunca  ha  pretendido  desconocer  el  estado  precario  de  potenciales beneficiarios,  quienes  cumpliendo  a cabalidad  los requisitos que  exigen las Leyes  100  de  1993  y  797  de  2003  y el Decreto 3771 de 2007, pueden acceder a los  subsidios  estatales.  Estima  que  lo  contrario  sería desconocer la correcta  aplicación  del derecho a la igualdad, desarrollada por la Corte Constitucional  en amplia jurisprudencia.   

2.  Respuesta  de  la  oficina jurídica del  Ministerio de la Protección Social.   

La directora general de Seguridad Económica  y  Pensiones  del  Ministerio,  en  nota interna 123-0346-08 de mayo 12 de 2008,  contestó así a la Corte:   

“El  Fondo de Solidaridad Pensional es una  cuenta   especial   de  la  Nación,  sin  personería  jurídica,  adscrita  al  Ministerio  de  la  Protección  Social,  destinada a subsidiar las cotizaciones  para  pensiones  de  los  grupos  de  población  que por sus características y  condiciones   socioeconómicas   no   tienen   acceso   al  Sistema  General  de  pensiones.   

El programa consiste en subsidiar los aportes  al   Régimen   General   de   Pensiones   de  los  trabajadores  asalariados  o  independientes  del  sector  rural y urbano que carezcan de suficientes recursos  para  efectuar  la  totalidad  del  aporte,  tales  como  artistas, deportistas,  músicos,  compositores,  toreros  y  sus  subalternos,  mujer  microempresaria,  madres   comunitarias,   discapacitados   físicos,  psíquicos  y  sensoriales,  miembros  de  las cooperativas de trabajo asociado y otras formas asociativas de  producción.   

El procedimiento para acceder al programa se  realiza de la siguiente manera:   

Promoción   del   Programa:  Mediante  campañas  y  talleres informativos, el administrador de  los  recursos  del  Fondo de Solidaridad Pensional, ubica la población objeto y  previo  el  lleno  de  los  requisitos  para  acceder  al subsidio, la afilia al  régimen  de prima media con prestación definida, administrado por el Instituto  de los Seguros Sociales – ISS.   

Pago parcial de la cotización:  Una vez afiliada la persona, ésta debe realizar un aporte mensual  al  ISS,  correspondiente  a la parte de la cotización sobre un salario mínimo  mensual  legal  vigente,  que  no le es subsidiada. El porcentaje del aporte del  Fondo  de  Solidaridad  Pensional para los diferentes grupos poblacionales es el  siguiente   

GRUPO POBLACIONAL            

   

%  DE SUBSIDIO            

   

%  DE APORTE DEL AFILIADO            

   

VALOR DEL SUBSIDIO 2008            

   

Trabajadores  rurales             

90%             

     10%             

    66.456             

    7.384  

Trabajadores  urbanos             

70%                 

     30%             

   51.688             

    22.152  

Discapacitados             

95%             

     5%             

   70.148             

   3.692  

Madres  comunitarias             

80%             

    20%             

   59.072             

    14.768  

Transferencia   de  recursos:  Mensualmente,  dentro  de  los 10 primeros días, el Administrador  fiduciario  transfiere al ISS los subsidios correspondientes a los afiliados que  han  realizado  la  parte  del  aporte que les corresponde, con el fin de que el  ISS,  aplique  el  total del aporte a su historia laboral y se contabilicen como  semana  cotizadas  para  poder  acceder  a la pensión de vejez y adicionalmente  estar protegidos contra el riesgo de invalidez y muerte.   

Los  requisitos para acceder a este subsidio  son:  *Ser  mayor  de  55  años  de  edad a excepción del grupo poblacional de  Madres  comunitarias  (Ley 1187 de 2008) y Discapacitados (Ley 1151 de 2007) que  pueden   beneficiarse   a   cualquier  edad.  *Tener  500  semanas  mínimas  de  cotización,  a  excepción  del  grupo  poblacional  de madres comunitarias que  pueden  beneficiarse  sin requisito de semanas (Ley 1187 de 2008). Este subsidio  se otorga hasta por 750 semanas.”   

Afirma  que  con  corte a 31 de diciembre de  2007,  se  encontraban afiliados a este programa 186.017 personas, discriminadas  así:   

BENEFICIARIOS  

Madres  comunitarias             

5.648  

Discapacitados             

4.050  

Trabajadores  urbanos             

111.488  

Trabajadores  rurales             

64.831  

Totales             

186.017  

III.    CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE  CONSTITUCIONAL   

1. Competencia  

La Sala es competente para decidir el presente  asunto,  de  conformidad  con lo dispuesto en los artículos 86 y 241- 9° de la  Constitución Política y 31 a 36 del Decreto 2591 de 1991.   

2. El problema jurídico a resolver  

Corresponde   a   esta  Sala  de  Revisión  determinar  si  la  acción de tutela presentada por Rosa Angélica Serna, es el  mecanismo  idóneo para la protección constitucional de los derechos al mínimo  vital  en  conexidad con la vida; la dignidad, la igualdad y la seguridad social  que,  a  su  entender,  están  siendo  conculcados  por  el  Ministerio  de  la  Protección   Social   y   el   Fondo   de  Solidaridad  Pensional  – PROSPERAR.   

Para   despejar   este   interrogante,   se  establecerá  previamente  (i) los presupuestos procesales generales para entrar  a  estudiar  y  decidir  la  acción  de  tutela; de encontrarse satisfechos, se  procederá  a  analizar  (ii)  la  protección  de  que gozan las personas de la  tercera  edad;  (iii)  la  regulación  legal  establecida  para sus condiciones  económicas  y  sociales precarias; (iv) la relación entre la tercera edad y el  mínimo    vital    y   finalmente,   (v)   sus   repercusiones   en   el   caso  concreto.   

3.1  El  primer  presupuesto  procesal  de la  acción  de tutela exige que haya sido interpuesta para la defensa de un derecho  fundamental  y  no  de  otra categoría, lo cual se cumple en este caso, pues lo  que  invoca  la  actora  efectivamente  corresponde  a derechos reconocidos como  tales  por  la  Constitución  y  por  reiterada jurisprudencia de esta Corte, a  saber:  la vida (art. 11), la dignidad humana (art.1°), la  igualdad (art.  13) y la seguridad social (art. 48).   

3.2.  El  segundo  presupuesto  procesal  se  refiere  a  la existencia de legitimación en la causa por activa, es decir, que  el  (los)  derecho(s)  fundamental(es) a cuya protección va dirigida la acción  sea(n),  en principio, propio(s) de quien demanda. En el caso objeto de estudio,  Rosa  Angélica  Serna  actúa  a  nombre  propio,  como  titular  que es de los  derechos  fundamentales  presuntamente  violados  por  las entidades accionadas,  cumpliéndose así este otro presupuesto.   

3.3.  El  tercer  presupuesto procesal de la  acción  de  tutela  es  la  legitimación en la causa por pasiva, exigencia que  implica  que  contra  quien  se  interpone  sea la autoridad o el particular que  vulneró  o  amenaza  el  derecho  fundamental.  En el presente caso también se  halla  satisfecho, al ser  demandado el Ministerio de la Protección Social  y  haber  vinculado  la  Sala  de Revisión al ISS y al Consorcio PROSPERAR, que  pueden resultar afectados con la decisión que se profiera.   

3.4. El cuarto presupuesto procesal radica en  la   inexistencia  de  otro  medio  de  defensa  judicial,  para  lo  cual  debe  considerarse  que de acuerdo con el inciso tercero del artículo 86 superior, la  acción   de  tutela  “sólo  procederá  cuando  el  afectado   no   disponga   de  otro  medio  de  defensa  judicial”,  salvo  que  “se utilice como mecanismo  transitorio  para  evitar un perjuicio irremediable”.  La  existencia  de  dicho  medio  será  apreciada  en  concreto, en cuanto a su  eficacia,  atendiendo  las  circunstancias  en  que se halle quien demanda (art.  6-1° D. 2591 de 1991).   

Existen  dos  supuestos excepcionales en los  cuales   el  carácter  subsidiario  de  la  acción  de  tutela  no  impide  su  utilización,  a  pesar de existir otro mecanismo de defensa judicial al alcance  de  los interesados: el primero, previsto en el artículo 86 de la Constitución  Política,  cuando  se  ha interpuesto como mecanismo transitorio para evitar un  perjuicio  irremediable;  y  el  segundo, cuando el otro medio de defensa existe  pero  es,  en  la  práctica,  ineficaz para amparar el derecho fundamental cuya  protección se invoca.   

En  el  asunto  objeto  de  análisis,  tal  presupuesto  se  configura  porque  la  actora,  persona  de  la  tercera  edad,  interpone  la  acción  de  tutela  “para evitar un  perjuicio  irremediable”  (f.  8 cd. inicial) y los  mecanismos  ordinarios  resultan  ineficaces,  en  su usual lentitud frente a la  avanzada  edad  y  ante  el  apremio  de  la no satisfacción del mínimo vital.   

3.5. Por último, es necesario verificar que  la  demandante  haya acudido de manera oportuna a solicitar salvaguarda para sus  derechos  fundamentales,  pues  aun cuando no subsiste un término legal expreso  de  caducidad  para el ejercicio de la acción, sí es necesario que sea incoada  en  un plazo razonable, que el juez de tutela debe ponderar, ya que el amparo ha  sido     consagrado    para    la    “protección  inmediata”           de           derechos  constitucionales.   

Esta  exigencia también se satisface en el  presente  caso,  en  cuanto la actora considera que no fue el ISS quien vulneró  sus  derechos  fundamentales  al negar la pensión de vejez mediante Resolución  N°  028654  de noviembre 29 de 2006, sino el Consorcio Prosperar que, de manera  verbal,  a  través  de  la  línea  gratuita nacional 018000913050, le negó la  afiliación al Fondo de Solidaridad Pensional.   

Con  fundamento  en lo expuesto, esta Corte  considera  que  la  acción  de  tutela  presentada  por Rosa Angélica Serna es  procedente,  como  mecanismo subsidiario idóneo para la defensa judicial de los  derechos fundamentales probablemente vulnerados.   

4.  Protección especial para personas de la  tercera edad   

Esta  Corte ha reiterado que las personas de  la  tercera edad son sujetos de especial protección constitucional, establecida  a   partir   de  que  el  adulto  cumple  71  años1.   Tal   condición   amerita  cuidado  mayor  por  parte del Estado, para su sostenimiento, manutención y, en  general,  como  garantía  de los derechos fundamentales inherentes a quienes se  encuentran en tal etapa de la vida:   

“Ahora,  tanto la Constitución Política en  su   artículo  46  como  la  jurisprudencia  constitucional  han  reconocido  que  las personas de la tercera  edad  ocupan  un  lugar privilegiado en la escala de protección del Estado. Las  características  particulares de este grupo social permiten elevar a categoría  fundamental  el  derecho  a  la  salud,  dada su conexidad con derechos de rango  superior  tales  como  la  vida y la dignidad humana. Puede decirse también que  por  sus  generales  condiciones de debilidad manifiesta, el Estado se encuentra  obligado  a  brindarle  una  protección  especial  a las personas de la tercera  edad,  según lo establece el artículo 13 superior.2   

Con  relación  a las personas de la tercera  edad,  la Constitución en su artículo 46 establece   la   protección   y   garantías  que  el  Estado  debe  brindarles,  teniendo  en  cuenta lo anterior, se desprende que este grupo de la  población  se  encuentra en circunstancias de indefensión y vulnerabilidad con  respecto      a     las     demás     personas.3   

La    Constitución    de   1991  reconoce  expresamente… derechos a  favor  de  quienes  se  encuentren  en  condiciones  de  debilidad,  pues al ser  Colombia  un  Estado  Social  de Derecho, la satisfacción de las necesidades de  los  asociados  debe  ser  una  prioridad y un mecanismo que apoye el desarrollo  personal  dentro  de  unas  determinadas  condiciones de bienestar general… el  artículo   46   contempla  ‘el  deber  del  Estado,  sociedad  y  la  familia concurrirán para la protección y la asistencia de las  personas  de  la  tercera  edad  (…)’,  …  su  no  reconocimiento  tiene  la  potencialidad de poner en  peligro  otros derechos y principios fundamentales como la vida (CP art. 11), la  dignidad    humana    (CP   art.   1),   la  integridad física y moral (CP art. 12)  o  el  libre  desarrollo  de  la personalidad (CP art.  16)  de  las  personas de la  tercera  edad (CP art. 46).4   

Esta Corporación se ha referido en diversas  oportunidades  a  la  calificación de las personas que han llegado a la tercera  edad  como  sujetos  de  especial protección constitucional. En tal sentido, ha  considerado  que,  aunada a la experiencia y sabiduría que el paso de los años  aporta  al  individuo, sus facultades físicas pueden verse disminuidas y en tal  sentido  colocar  a  las  personas en circunstancias de especial vulnerabilidad.  Así  mismo,  las  necesidades  vitales  del  sujeto varían en esta etapa de la  vida,  todo  lo cual torna imperante un especial amparo dirigido a garantizar el  desarrollo  en  condiciones  dignas  de  los  adultos  mayores  y  que tiene por  sustento   particular   las   disposiciones   de   los  artículos  13    y    46  de  la Carta Política.”5   

En consecuencia, los derechos fundamentales de  una  persona  de la tercera edad priman frente a los de rango simplemente legal,  máxime  al  evidenciarse  la situación de inferioridad propia de su evolución  física     y     la    dificultad    para    realizar    labores    debidamente  remuneradas.   

5. La protección a la tercera edad por parte  del Legislador   

Para  el  desarrollo  del  artículo 46 de la  Carta,  el  legislador ha establecido diversos sistemas de protección, desde la  adultez  mayor,  entre  ellos  el  Fondo  de  Solidaridad  Pensional6,  destinado a  subsidiar  los  aportes para la obtención de la pensión a un determinado grupo  de  personas  que por sus condiciones económicas o sociales no se encuentran en  capacidad  de  completar  los  requisitos  para  acceder  a  la  prestación. Al  respecto  la Corte se pronunció de la siguiente manera en la sentencia C-243 de  2006, M. P. Clara Inés Vargas Hernández:   

“En  desarrollo de  lo    previsto    en   el   artículo   48  Superior,  en  cuanto a los principios  de  solidaridad y  universalidad,  el  legislador creó el  Fondo    de   Solidaridad  Pensional,    con    el    objeto   de   subsidiar    los    aportes   al   Régimen   General   de  Pensiones  de  los  trabajadores  asalariados  o  independientes  del  sector  rural  y  urbano que  carezcan   de   suficientes  recursos   para   efectuar   la  totalidad  del  aporte,  tales  como  artistas,  deportistas,   músico,   compositores,   toreros   y  sus  subalternos, la mujer microempresaria, las madres  comunitarias,    los    discapacitados    físicos,    psíquicos   y  sensoriales,  los miembros de    las    cooperativas   de    trabajo    asociado   y  otras  formas  asociativas de  producción.  El subsidio se  concederá parcialmente para reemplazar  los    aportes    del    empleador   y   del  trabajador  independiente,  hasta  por  un salario mínimo como  base             de            cotización7.   

Fondo que fue creado por el legislador como  una  cuenta  especial  de  la  Nación,   sin   personería  jurídica,  adscrita  al  Ministerio  de   la  Protección  Social,8 cuyos recursos  están  dispuestos  según el artículo 27 de   la  Ley  100  de  1993,  en    dos    subcuentas:    una    de    solidaridad   y   otra   de  subsistencia9.Al  respecto  de  la  administración  de los recursos del Fondo de  Solidaridad   Pensional,   dispuso   el  legislador10   10   que   éstos   serán  administrados  en fiducia por las sociedades fiduciarias de naturaleza pública,  y  preferencialmente por las sociedades fiduciarias del sector social solidario,  o  por  las  administradoras  de  fondos  de  pensiones y/o cesantía del sector  social  solidario,  las  cuales quedan autorizadas para tal efecto por virtud de  la presente ley.”   

Tanto  la  Subcuenta  de  Solidaridad como la  Subcuenta  de  Subsistencia  están  reguladas en el Decreto 3771 de 2007, en el  cual  se  encuentran  los requisitos para que una persona pueda ser beneficiaria  de  una  u  otra. Así, en lo que respecta al Fondo de Solidaridad Pensional, el  artículo  13  de  dicho  Decreto  establece  los  siguientes requisitos para la  afiliación al mismo:   

“…      …    …   

1.    Tener  cotizaciones  por quinientas (500) semanas como mínimo, previas al otorgamiento  del subsidio independientemente del régimen al que pertenezcan.   

2.  Ser mayores de  55  años  si  se encuentran  afiliados al ISS.   

3.  Ser mayores de  58  años  si  se encuentran  afiliados  a  los  fondos  de  pensiones,  siempre y cuando no tengan un capital  suficiente para financiar una pensión mínima.   

4.  Estar afiliado  al Sistema General de Seguridad Social en Salud.   

Parágrafo.  Los  beneficiarios  del Fondo de Solidaridad Pensional  afiliados   antes   de  la  vigencia  de  la  Ley  797  de  2003,  con  edad  inferior  a  la  prevista  en el  presente   artículo,   continuarán   recibiendo  el  subsidio  en  las  mismas  condiciones  y  durante  el tiempo que se les había establecido antes de entrar  en  vigencia  la  citada ley, siempre y cuando no incurran en causal de pérdida  del subsidio.   

De  la  misma  forma,  los trabajadores del  servicio  doméstico  afiliados  con  anterioridad  a  la  vigencia  de  la  Ley  797 de 2003 y que a esa fecha  recibían  subsidio  a  la cotización, continuarán recibiéndolo en las mismas  condiciones  que  se  les  ha  venido  otorgando,  cumpliendo  siempre  y cuando  acrediten   que   continúan   los   requisitos  que  debían  reunir  para  ser  beneficiarios  de  dicho  fondo  antes  de  la  entrada en vigencia de la citada  ley.”   

Ahora  bien, es necesario tener presente para  la  Subcuenta de Solidaridad el límite que impone el artículo 29 de la Ley 100  de 1993:   

“ARTÍCULO  29.  EXIGIBILIDAD DEL SUBSIDIO. Cuando el afiliado que haya  recibido  subsidios  del  Fondo de Solidaridad Pensional exceda de los sesenta y  cinco  (65) años de edad y no  cumpla  con  los  requisitos  mínimos  para acceder a una pensión de vejez, la  entidad   administradora   respectiva   devolverá   el  monto  de  los  aportes  subsidiados   con   los   correspondientes   rendimientos  financieros  a  dicho  Fondo.   

Las  entidades  administradoras  deberán  llevar  cuentas separadas de los aportes recibidos del Fondo y establecerán los  mecanismos de seguimiento de los beneficiarios.”   

Acorde  a  este  límite,  se  encuentra  el  artículo  24  del Decreto 3771 de 2007 el cual, en su ordinal b, establece como  causal   de   pérdida   de   derecho   al   subsidio   llegar  a  65  años  de  edad:   

“…      …    …   

b) Cuando cese la obligación de cotizar en  los   términos   del   artículo   17   de  la  Ley  100  de  1993  o cuando     cumplan    65    años  de  edad,  de  conformidad  con  lo señalado en el artículo  29   de   la  Ley  100  de  1993; …”   

Así,  la ayuda otorgada por intermedio de la  Subcuenta  de Solidaridad, tiene límites tanto en el mínimo como en el máximo  de edad de quien pretende ser beneficiario de la misma.   

En  lo  que  respecta  a  la  Subcuenta  de  Subsistencia,  de igual manera regulada en el Decreto 3771 de 2007, su artículo  30 establece los requisitos para ser beneficiario de ésta:   

“Artículo  30.  Requisitos  para  ser beneficiario de los subsidios de  la  Subcuenta  de  Subsistencia.  Los  requisitos  para ser beneficiarios de los  subsidios de la Subcuenta de Subsistencia son:   

1.    Ser  colombiano.   

2.  Tener  como  mínimo,  tres  años  menos  de  la edad que rija para adquirir el derecho a la  pensión de vejez de los afiliados al Sistema General de Pensiones.   

3.    Estar  clasificado    en    los   niveles   1   ó  2 del Sisbén  y  carecer  de  rentas  o  ingresos  suficientes  para  subsistir.  Se  trata  de  personas  que  se  encuentran en una de estas condiciones:  Viven  solas  y su ingreso mensual no supera medio salario mínimo legal mensual  vigente;  o viven en la calle y de la caridad pública; o viven con la familia y  el     ingreso     familiar     es     inferior  o  igual  al  salario  mínimo  legal  mensual  vigente; o  residen  en un Centro de Bienestar del Adulto Mayor; o asisten como usuario a un  Centro Diurno.   

4.  Haber residido  durante los últimos diez (10) años en el territorio nacional.   

Parágrafo  1°.  Los adultos mayores de  escasos     recursos     que     se    encuentren  en  protección de Centros de Bienestar del Adulto Mayor  y  aquellos  que  viven  en  la  calle  de  la caridad pública; así como a los  indígenas  de  escasos recursos que residen en resguardos, a quienes por dichas  circunstancias   no  se  les  aplica  la  encuesta  Sisbén,  podrán  ser  identificados  mediante un listado  censal    elaborado    por    la    entidad    territorial    o   la   autoridad  competente.   

Parágrafo  2°.  La  entidad  territorial o el resguardo, seleccionará  los   beneficiarios   previa   verificación   del   cumplimiento  de  los   requisitos.  Con  el  fin  de  garantizar  un  mayor acceso, el Ministerio de la  Protección  Social  seleccionará  los beneficiarios que residan en los Centros  de   Bienestar   del  Adulto  Mayor,  previa  convocatoria  y  verificación  de  requisitos.   

Parágrafo  3°.  Cuando   el   subsidio   económico   contemple   el  otorgamiento  de  medicamentos  o  ayudas  técnicas,  el  Ministerio…  podrá  seleccionar  directamente  los beneficiarios previa convocatoria y verificación  de requisitos.”   

6.   La   tercera   edad   y   el   mínimo  vital   

Las personas de la tercera edad, como sujetos  de  especial  protección  constitucional,  pueden  acceder  a  prerrogativas en  cuanto  al  goce  tanto  de los derechos fundamentales que han sido establecidos  bajo  ese  rótulo  expreso  en la Constitución, como otros que no están allí  nominados,  dentro  de  los  cuales  se encuentra la seguridad personal frente a  riesgos  extraordinarios, y el mínimo vital. Esos derechos gozan de protección  en  el  ámbito  internacional  de  los  derechos  humanos,  al  ser  básicos e  interdependientes,   al  igual  que  necesarios  para  garantizar  las  mínimas  condiciones  de  respeto  a  la  vida y a otros derechos inherentes a la persona  humana.   

En  lo  que  respecta  al  mínimo  vital, ha  encontrado  la  Corte que se basa en el principio de solidaridad social y apunta  al  deber  del  Estado o de un particular de brindar las mínimas condiciones de  vida   de  una  persona,  asegurando  los  elementos  materiales  mínimos  para  garantizar  al  ser  humano  una  subsistencia digna11 y, por ende, imprescindibles  para la satisfacción de los derechos fundamentales.   

La  Corte  refirió  así  el  contenido  del  mínimo    vital:    “Los   requerimientos   básicos  indispensables  para  asegurar la digna subsistencia de la persona y su familia,  no  solamente  en lo relativo a alimentación y vestuario sino en lo referente a  salud,  educación,  vivienda,  seguridad  social  y  medio  ambiente, en cuanto  factores  insustituibles  para  la  preservación de una calidad de vida que, no  obstante  su  modestia,  corresponde  a las necesidades más elementales del ser  humano.”12   

La jurisprudencia ha sido sólida en cuanto a  reconocer  la  existencia  de  un  derecho fundamental constitucional al mínimo  vital  en  cabeza de las personas de la tercera edad13   

,   derivado   de   múltiples   mandatos  constitucionales  en  los  que se reconocen, entre otros, los derechos a la vida  (art.  11),  la  integridad  personal  (art.  12),  la  igualdad  (art.  13), la  seguridad  social integral (art. 48) y la salud (art. 49). Así, en la sentencia  T-458  de  1997  se explicó la prelación constitucional del derecho al mínimo  vital  de  las personas de la tercera edad, como sujetos de especial protección  constitucional:   

“La  Constitución  Política consagra unos  sujetos  privilegiados  en  razón  de  sus condiciones de debilidad manifiesta,  dentro  de  los  cuales  se  encuentran las personas de la tercera edad, quienes  deben  merecer,  por  parte  de  los poderes públicos, una especial protección  (C.P.   artículos   1°,  13,  46,  48  y          53).         Adicionalmente,  la  Carta  establece  la defensa prioritaria de una  serie  de  derechos  fundamentales,  uno  de los cuales es el derecho al mínimo  vital   (C.P.   arts.  1°,  11  y  16).  En  estas  condiciones,  debe afirmarse que el Estado-legislador, el  Estado-administración  y  el  Estado-juez,  están  obligados,  en primerísima  instancia,  a defender las pensiones de los ancianos, como una forma de obedecer  los  imperativos  constitucionales  antes  mencionados.  Efectivamente, no sobra  reiterar,  una  vez  más,  que  esta  Corporación  ha  considerado,  de manera  unánime,  que  las  mesadas  pensionales  tienen  la  función de satisfacer el  derecho   fundamental   al   mínimo  vital  de  quienes,  por  sus  condiciones  personales, constituyen un colectivo sujeto a especial protección.   

El  principio  constitucional  de  dignidad  humana,  sobre  el  que  se  establece  el  Estado  social  de  derecho sirve de  fundamento  al  derecho al mínimo vital, cuyo objeto no es otro distinto del de  garantizar  las  condiciones  materiales  más  elementales,  sin  las cuales la  persona  arriesga  perecer  y  quedar  convertida  en  ser  que  sucumbe ante la  imposibilidad de asegurar autónomamente su propia subsistencia.   

24.  Con arreglo a  los  imperativos  de  la  igualdad  material,  la  Carta reconoce que si bien el  derecho  fundamental  al  mínimo vital es predicable de todos los ciudadanos en  condiciones  de igualdad, existen determinados sectores de la población que, en  razón  de  su  mayor vulnerabilidad, son susceptibles de encontrarse, con mayor  facilidad,  en situaciones que comprometan la efectividad de su derecho. De ahí  que  algunas  normas  de la C.P., consagran la obligación del Estado de otorgar  una    especial    protección   a   los   grupos   más   vulnerables   de   la  población.   

En   otras   palabras,  la  Constitución  Política  contempla  una  serie  de  sujetos  necesitados  de  un  ‘trato       especial’   en  razón  de  su  situación  de  debilidad  manifiesta.  El  régimen  de favor comprende a personas o colectivos  indefensos  que  merecen  una  particular protección del Estado para que puedan  desplegar  su  autonomía  en condiciones de igualdad con los restantes miembros  del  conglomerado  social,  y  no  se  vean reducidos, con grave menoscabo de su  dignidad,  a  organismos  disminuidos  y  oprimidos por las necesidades de orden  más básico.   

En  particular, a este grupo pertenecen las  personas  de la tercera edad, quienes al final de su vida laboral tienen derecho  a   gozar   de  una  vejez  digna  y  plena  (C.P.  artículos  1°,  13,  46  y  48).  En relación con estas  personas,  la  Corte  ha  sentado  la  doctrina  del  derecho  fundamental  a la  seguridad  social.  Así se le ha dado preciso alcance al mandato constitucional  de  defender, prioritariamente, el mínimo vital que sirve, necesariamente, a la  promoción  de  la  dignidad  de  los  ancianos….”  14   

7.   La  Subcuenta  de  Subsistencia  y  la  protección a la tercera edad   

Dentro del marco del estado social de derecho,  frente  a  la  especial  protección  a la tercera edad, especialmente a quienes  estén   en  situación  de  pobreza  extrema  o  indigencia,  la  Subcuenta  de  Subsistencia   del  Fondo  de  Solidaridad  Pensional  busca  responder  por  la  protección  de  un  mínimo  de  calidad  de  vida  para quienes no cuentan con  capacidad,  sea  de  seguir  laborando o de culminar con éxito las cotizaciones  necesarias  para  acceder  a  una  pensión.  Al  respecto, esta corporación se  pronunció  en  los  siguientes  términos, en la sentencia T-523 de 2006, M. P.  Clara Inés Vargas Hernández:   

“El  deber  de solidaridad del Estado ha de  ser  entendido  como  derivación de su carácter social y de la adopción de la  dignidad  humana  como  principio fundante del mismo. En virtud de tal deber, al  Estado  le  corresponde  garantizar  unas  condiciones  mínimas de vida digna a  todas  las personas, y para ello debe prestar asistencia y protección a quienes  se  encuentren  en  circunstancias  de inferioridad, bien de manera indirecta, a  través  de  la  inversión  en  el  gasto  social,  o  bien  de manera directa,  adoptando  medidas  en  favor  de aquellas personas que por razones económicas,  físicas   o   mentales,   se   encuentren   en   circunstancias   de  debilidad  manifiesta.   

Dentro  del Estado social de derecho es muy  importante  la  protección  a  personas  en  debilidad  manifiesta.  Este es un  objetivo  que  no  se  debe  ver  como una limosna sino como algo resultante del  derecho  a  la  igualdad,  dentro  de  los  parámetros  del  constitucionalismo  humanista.  La  protección  a  los  ancianos  y específicamente a los ancianos  indigentes  tiene  su  respaldo  en  el  derecho  a la igualdad reconocida en el  inciso   3°  del  artículo  13   de   la  C.P.     que     dice:     ‘El  Estado  protegerá especialmente a  aquellas  personas  que  por  su  condición  económica,  física  y mental, de  debilidad      se      encuentren     en     circunstancias     de     debilidad  manifiesta…’.  Esta es una forma de igualdad.   

Por   su   parte   la   ley  797      de      2003     ‘Por   la  cual  se  reforman  algunas  disposiciones  del  sistema  general  de  pensiones  previsto  en  la Ley 100 de  1993    y   se   adoptan  disposiciones     sobre     los    Regímenes    Pensionales    exceptuados    y  especiales’, creó dentro  del  Fondo  de  Solidaridad Pensional una subcuenta de subsistencia, destinada a  la  protección  de  las  personas  en  estado  de indigencia o pobreza extrema,  mediante  la  entrega de un subsidio en dinero, cuyo origen, monto y regulación  se establecen en la misma ley.   

Con  la  creación  de  la  Subcuenta  de  subsistencia   del  Fondo  de  Solidaridad  Pensional  el  Consejo  Nacional  de  Política  Económica  y  Social-  CONPES  70  del  28  de  mayo  de  2003  creó  el  Programa de Protección  Social   al  Adulto  Mayor  (PPSAM),  cuya  administración  le  corresponde  al  Ministerio  de  la  Protección  Social  a  través  del Instituto Colombiano de  Bienestar  Familiar  –  ICBF  y  al  Administrador  Fiduciario  a  cuyo cargo se  encuentra  también  la  labor  de  realizar la promoción de los subsidios y la  difusión  de  los programas a través de los mecanismos que garanticen la mayor  efectividad  en  la  población  objetivo,  con  un  alto  grado  de  desarrollo  tecnológico.  En  la  actualidad  la  administración fiduciaria se encuentra a  cargo  del  Consorcio  Prosperar  Hoy,  alianza  estratégica  con  el  cual  el  Ministerio  de  Trabajo  y  Seguridad  Social  hoy  Ministerio de la Protección  Social, celebró el contrato de Fiducia Pública No. 107 de 2001.”   

8. Caso concreto  

En el caso que ahora ocupa la atención de la  Corte,  la  negativa del Consorcio PROSPERAR de afiliar a Rosa Angélica Serna a  la  Subcuenta  de  Solidaridad  se  realiza  conforme a la ley, toda vez que los  límites  máximos de edad establecidos tanto por la Ley 100 de 1993 como por el  Decreto  3771  de  2007 excluyen a la demandante del subsidio, al tener ahora 75  años de edad, fijado como está el tope en 65 años.   

Empero,   si   bien  la  actora  no  cumple  formalmente  las calidades para ser beneficiaria de la Subcuenta de Solidaridad,  conforme  a  la  presunción de buena fe, frente a lo que afirma en la demanda y  no  es  rebatido,  considera  esta corporación que, aún así, su condición de  persona   de   muy  avanzada  edad  en  tanto  sujeto  de  especial  protección  constitucional  por circunstancias de indefensión y vulnerabilidad con respecto  a  las  demás  personas  (art.  46  superior),  permite la inaplicación de las  normas  de  requisito de edad para acceder a dicha subcuenta, puesto que resulta  contrario  al irrenunciable derecho a la seguridad social que la actora se halle  impedida  para  gozar  la  pensión de vejez, faltándole dos años para cumplir  las  1000  semanas,  cuando   manifiesta  expresamente  su  disposición de  cotizar  lo restante y de no encontrarse en estado de indigencia, pensión que a  su  turno  ascendería  al menos a un salario mínimo legal vigente.     

Destaca  además  la  Corte  que  el esfuerzo  realizado  por  la  señora  Rosa  Angélica  Serna  de  cotizar  918 semanas al  régimen  solidario  de  prima  media y su deseo de obtener la pensión de vejez  satisfaciendo  la  cotización  faltante,  conducen paralelamente a garantizar a  futuro  su  acceso  a  la  seguridad  social  en  salud, previo descuento de los  aportes  periódicos  destinados  al régimen contributivo en salud.     

En  conclusión,  aun  cuando  el  Consorcio  PROSPERAR,   administrador  del  Fondo  de  Solidaridad  Pensional,  actuó  con  fundamento  legalista  al  negarle  a  Rosa  Angélica Serna la afiliación a la  Subcuenta  de  Solidaridad,  no  podía  sin  embargo  dejarla  desprotegida sin  observar   sus  especiales  condiciones  descritas,  en  cuanto  significaba  la  vulneración  de sus derechos al mínimo vital, a la vida digna y a la seguridad  social,  dejándola  en  grave circunstancia de debilidad manifiesta, situación  constitucionalmente  inadmisible  y que impone inaplicar la preceptiva legal que  impide satisfacer los mencionados derechos superiores.   

Por  lo  anterior,  se  revocará el fallo de  noviembre  26 de 2007, mediante el cual el Tribunal Administrativo de Antioquia,  Sala   Segunda   de  Decisión,  declaró  improcedente  la  acción  de  tutela  presentada  por  Rosa Angélica Sema, a quien, en cambio y de manera permanente,  le   serán  tutelados  los  referidos  derechos,  ordenándosele  al  Consorcio  PROSPERAR,  por  conducto  de su representante legal o quien haga sus veces, que  si  todavía  no lo ha realizado, en un término máximo de cuarenta y ocho (48)  horas,  contadas  a  partir de la notificación de esta providencia, afilie a la  mencionada  demandante  a  la  Subcuenta  de Solidaridad y empiece a erogar a su  favor el subsidio económico que corresponda.   

IV. DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Sala Séptima de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE  

Primero.- REVOCAR el  fallo  del  Tribunal Administrativo de Antioquia, Sala Segunda de Decisión, que  el  26  de  noviembre de 2007 declaró improcedente la acción de tutela incoada  por  Rosa  Angélica  Sema  contra el Ministerio de la Protección Social. En su  lugar,  se dispone CONCEDER la  protección  de  sus derechos fundamentales al mínimo vital, la vida digna y la  seguridad social.   

Segundo.- ORDENAR al  Consorcio  PROSPERAR,  por  conducto  de su representante legal o quien haga sus  veces,  que  si  todavía  no lo ha realizado, dentro del término de cuarenta y  ocho  (48)  horas,  contadas  a  partir de la notificación de esta providencia,  afilie  a  Rosa  Angélica  Serna  a  la  Subcuenta  de Solidaridad del Fondo de  Solidaridad  Pensional,  para que se le empiece a otorgar el subsidio económico  que corresponda.   

Tercero.-   Por  Secretaría      General,     LÍBRENSE  las  comunicaciones  a  que se refiere el artículo 36 del Decreto  2591 de 1991.   

Notifíquese,  comuníquese,  publíquese  e  insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional. Cúmplase.   

NILSON PINILLA PINILLA  

Magistrado  

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

JORGE IVÁN PALACIO PALACIO  

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SACHICA MONCALEANO  

Secretaria General    

1 Cfr.  T-446/04,    M.  P.  Eduardo  Montealegre  Lynett;  T-158/06,   M.  P.  Humberto  Antonio  Sierra  Puerto; T-083/07,  M. P. Jaime Araujo Rentería;  T-253/08,  M. P. Humberto Antonio Sierra Porto, entre otras.   

2  T-036/95,  M. P. Carlos Gaviria Díaz.   

3  T-  090/03,  M. P. Clara Inés Vargas Hernández.   

4  T-163/05, M. P. Alfredo Beltrán Sierra..   

5  T-1039/07,  M. P. Humberto Antonio Sierra Porto.   

6 Art.  25,  Ley 100/93   

7 Art.  26  Ley 100/93.   

8 Art.  25 Ley 100/93.   

9 Art.  27  Ley 100/93,  modificado por art. 8° Ley 797/03.   

10Art.  25 Ley 100/93   

11  Cfr.  T-426/92, M. P. Eduardo Cifuentes Muñoz; T-263/97, M .P. Hernando Herrera  Vergara; T-1103/00, M. P. Álvaro Tafur Galvis.   

12  Cfr. T-011/98,  M. P. José Gregorio Hernández Galindo.   

13  Cfr.  T-484/97,  M. P. Hernando García Vergara; T-107/98, T-120A/98, T-169/98 y  T-221/98,     M.    P.    Alejandro    Martínez    Caballero;    T-­364/98,  M.  P.  Fabio  Morón  Díaz;  T-020/99,  M.  P.  Antonio  Barrera  Carbonell;  T-126/00,  T-264/00, T-282/00 y  T-542/00,   M.   P.   José   Gregorio   Hernández  Galindo;  T-588/00  y   T-719/00,   M.  P.  Álvaro  Tafur  Galvis;  T-018/01,   M. P. Alfredo  Beltrán  Sierra; T-1101/02, M. P. Manuel José Cepeda Espinosa; T-391/04,   M.  P.  Jaime  Araujo  Rentería;  T-249/05,   M.  P.  Clara  Inés  Vargas  Hernández.   

14  T-458/97, M. P. Eduardo Cifuentes Muñoz.     

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