T-836-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-836-09   

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Procedencia   

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Requisitos   generales   y  especiales  de  procedibilidad   

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Clases de defectos   

DERECHO A LA INDEXACION DE LA PRIMERA MESADA  PENSIONAL-Alcance   

DERECHO  A  MANTENER EL PODER ADQUISITIVO DE  LAS  PENSIONES-Es un derecho constitucional   

INDEXACION    DE   LA   PRIMERA   MESADA  PENSIONAL-Criterios    que    deben    tenerse    en  cuenta   

ACCION   DE   TUTELA  CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES   PARA   INDEXACION   DE  LA  PRIMERA  MESADA  PENSIONAL-Procedencia   

Referencia: expediente T-2372288  

Acción  de  tutela  instaurada  por  Luís  Antonio   Lara  Juez,  contra  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  –  Sala de Decisión Laboral, el Juzgado  Tercero  Laboral  del  Circuito  de  Bogotá  y  el  Instituto Distrital para la  Recreación y el Deporte (I.D.R.D).   

Magistrada Ponente:  

Dra. MARÍA VICTORIA CALLE CORREA  

Bogotá,  D.C.,  veinte (20) de noviembre de  dos mil nueve (2009)   

La  Sala  Segunda  de  Revisión de la Corte  Constitucional,  integrada  por  los  magistrados,  Maria Victoria Calle Correa,  Gabriel  Eduardo Mendoza Martelo y Luis Ernesto Vargas Silva en ejercicio de sus  competencias constitucionales y legales, ha proferido la siguiente   

SENTENCIA  

En  el  proceso  de  revisión de los fallos  proferidos,  en primera instancia, por la Corte Suprema de Justicia – Sala de Casación Laboral el veintiuno  (21)  de  mayo  de  dos  mil  nueve  (2009)  y en segunda instancia por la Corte  Suprema  de  Justicia  –Sala  de  Decisión  Penal  de  Tutelas, el veintinueve (29) de julio de dos mil nueve  (2009)  dentro  de  la acción de tutela instaurada por Luís Antonio Lara Juez,  contra  el Tribunal Superior de Bogotá –  Sala de Decisión Laboral, el Juzgado Tercero Laboral del Circuito  de   Bogotá  y  el  Instituto  Distrital  para  la  Recreación  y  el  Deporte  (I.D.R.D).   

El  expediente de la referencia fue escogido  para  revisión  por  medio  del  Auto  de catorce (14) de septiembre de dos mil  nueve (2009) proferido por la Sala de Selección Número Nueve.   

     

I. ANTECEDENTES     

    

1. Hechos.     

El   ciudadano  Luís  Antonio  Lara  Juez  interpuso  acción  de  tutela  en contra de el Tribunal Superior de Bogotá, el  Juzgado  Tercero  Laboral  del Circuito de Bogotá y el Instituto Distrital para  la  Recreación  y el Deporte (I.D.R.D) por considerar que dichos entes violaron  sus  derechos al debido proceso, al mínimo vital y a la igualdad, al desconocer  la indexación de su primera mesada pensional.   

Las presuntas vulneraciones las fundamenta en  los siguientes hechos:   

1.2.  El  día  cinco (05) de abril del año  2000,    contando    con    55    años   de   edad2  y  teniendo  en  cuenta  que  consideraba  reunidos  los  requisitos  necesarios para jubilarse, el accionante  solicitó  al  Seguro  Social  el  reconocimiento  de  su  pensión “en su condición de ex trabajador estatal”.   

1.3. El día trece (13) de agosto de 2002 el  Instituto  de  Seguros Sociales negó el reconocimiento y pago de la pensión de  vejez  solicitada,  mediante Resolución número 18739, argumentando que si bien  el  accionante  contaba  con  el  número  de  semanas cotizadas necesarias para  acceder a la pensión no tenia la edad requerida.   

1.4.  El  día  cuatro (04) de septiembre de  2002  el  actor  interpuso  recurso  de  reposición  contra  la Resolución del  Instituto  de Seguros Sociales aduciendo que para la fecha de reclamación de la  pensión,  contaba  con  55 años de edad y que el régimen aplicable a su caso,  esto  es  artículo  36  de la Ley 100 de 1996 (Régimen de Transición), fijaba  dicha  edad  para  ser acreedor de la pensión. Este recurso no fue resuelto por  el Instituto.   

1.5. El veintiséis (26) de noviembre de 2002  el  actor, mediante apoderado judicial, interpuso demanda ordinaria laboral ante  el  Juzgado Tercero (03) Laboral del Circuito de Bogotá, contra el Instituto de  Seguros  Sociales  solicitando:  (i) que se condene al  Seguro  Social  al  pago  de  la pensión de vejez del señor Luís Antonio Lara  Juez  (ii)  que  se  ordene  el  pago de las mesadas atrasadas a partir del 8 de  septiembre  de  1.999  fecha  en  la reunió los requisitos de edad para hacerse  acreedor  de  la  Pensión de Jubilación (iii) que se condene a la demandada al  pago  de  los  intereses  moratorios  conforme al artículo 141 de la Ley 100 de  1.993  sobre  las sumas y (vi) que se condene a la demandada ultra y extrapetita  y al pago de las costas judiciales.   

1.6.  El diecinueve (19) de marzo de 2004 el  Juzgado  Tercero  Laboral  condenó al Instituto Distrital para la Recreación y  el  Deporte  (I.D.R.D)  a  pagar  al  demandante,  por  concepto  de pensión de  jubilación,  la suma equivalente al 75% del promedio salarial del último año,  desde  el  día 8 de septiembre de 1999, fecha en que cumplió 55 años de edad,  con  las  mesadas  adicionales de junio y diciembre respectivamente, valores que  consideró,   debían   “ser   sometidos   a   los  incrementos   legales”.  De  otra  parte,  en  cuanto  a  la  indexación  de  la  primera  mesada  pensional,  aunque el accionante no la solicitó en la demanda,  el  Juzgado  señaló:  “Teniendo en cuenta, que la  indexación  de  la  primera mesada pensional, solo tuvo lugar con la Ley 100 de  1993,  igualmente que los intereses moratorios también fueron prescritos por el  artículo  141 de la misma ley, y que en el presente caso para el reconocimiento  y  pago  de  la  pensión de jubilación que hoy se condena, se debieron aplicar  normas  anteriores  a  dicha  ley,  no resulta posible acceder a la petición de  indexación,  ni  de  los  intereses  moratorios con base en la pluricitada ley,  toda  vez,  que  se  violaría el principio de inescindibilidad.” Finalmente  el Juzgado absolvió al Instituto de Seguros Sociales de  las pretensiones de la demanda.   

1.7. Dentro de término procesal ambas partes  apelaron  la  decisión  del Juzgado Tercero Laboral, apelación que conoció el  Tribunal    Superior    de    Distrito    Judicial   de   Bogotá   –Sala Laboral.   

El     accionante     en    apelación  manifestó:“no es procedente absolver al ISS de sus  obligaciones  pensionales,  por  cuanto el accionante siempre estuvo afiliado al  sistema  para  tal  fin  y  el demandado Instituto de Seguros Sociales, no puede  cambiar  el  régimen  pensional  legalmente  instituido para los servidores del  Estado,  aun  con  la  aclaración  que  hace  el  Juzgador de primera instancia  respecto   al   contenido  del  artículo  45  del  Decreto  1748  de  1.994  en  concordancia  con  el  artículo  5°  del  Decreto  813  de  1.994,  pues dicha  normatividad    es    inaplicable    para    el   caso   que   nos   ocupa   por  inconstitucionalidad,  toda  vez que viola el principio de igualdad respecto del  demandante  con  los  demás servidores públicos del Estado que en concordancia  con  lo preceptuado por la Ley 33 de 1985, aunado al beneficio de Transición de  la  Ley 100 de 1993 perciben su pensión a los 55 años de edad, que debe asumir  el  ISS.  Por  lo  anterior  solicita  al  juez  de segunda instancia se condene  solidariamente  al  Seguro Social y el Instituto Distrital para la Recreación y  el  Deporte,  haciendo  claridad  en  que este último pagará la pensión hasta  cuando  el  demandante  cumpla  60  años  de  edad y a partir de dicha fecha la  reconocerá  el  ISS;  salvo  que  la  diferencia  si llegare a existir entre la  Pensión  reconocida  por aquel y este último, que continuara siendo pagada por  el            ente           Distrital”.3   

1.8. En sentencia del 22 de junio de 2004 el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  decidió revocar parcialmente la providencia de  primera       instancia       y       adicionó4  el  fallo  apelado  aclarando  que:  “una  vez  reunidos  los requisitos de edad y  densidad  de cotizaciones, estatuidos en los reglamentos del Instituto de Seguro  Social  y  en  la  Ley,  deberá ese ente otorgar la correspondiente pensión de  Vejez  del  actor, y desde ese momento en adelante estará a cargo del Instituto  Distrital  para  la  Recreación y el Deporte solo el mayor valor si lo hubiere,  entre  lo  que  venia  pagando  con  los reajustes, y el monto de la prestación  otorgada  por  el  ISS  adicionándose  en  este  aspecto el fallo del adquo. Lo  expuesto  conduce a que el I.D.R.D asuma el reconocimiento y pago de la pensión  de  jubilación  a  favor de don Luís Lara Juez a partir del 8 de septiembre de  1.999  (folio  100) siendo el momento igual al 75 % del promedio salarial que se  extraiga,  en  principio,  durante  el  tiempo  que  le  faltare para cumplir el  derecho  a  la  pensión,  a  partir  del 1 de abril/94, no obstante el promedio  salarial  no  podrá  obtenerse de esa forma, toda vez que el actor no devengó,  al  no  estar  vinculado  con el I.D.R.D; con posterioridad el 9 de diciembre de  1.996,  hasta  la  fecha  en  la que cumplió la edad, así que deberá acogerse  como  salario  el  promedio  de  lo  devengado  en  el último año de servicios  (…)”.   

1.9.   El   Instituto  Distrital  para  la  Recreación  y  el  Deporte interpuso recurso de casación contra la providencia  del  Tribunal  Superior  de  Bogotá  para  que absolviera a esta entidad de las  pretensiones  de  la  demanda  inicial. La Corte Suprema de Justicia decidió no  CASAR  la  sentencia  proferida  por  la  Sala Laboral del Tribunal Superior del  Distrito  Judicial de Bogotá por considerar que “el  recurso  extraordinario  de  casación  presenta  severos defectos técnicos que  impiden  el estudio del cargo único que se plantea”.   

1.10.  Mediante  Resolución  No  465  del  veintiuno  (21)  de diciembre de 2005 el Instituto Distrital para la Recreación  y  el  Deporte  (IDRD) resolvió “Dar cumplimiento a  la  sentencia  del  22  de  junio de 2004 proferida por el Tribunal Superior del  Distrito  Judicial  de  Bogotá”  y  en  ese sentido  reconocer  la  pensión  de jubilación al señor Luís Antonio Lara Juez por el  lapso  comprendido  entre el 8 de septiembre de 1999 y el siete de septiembre de  dos    mil    cuatro,    pagando    la    suma   de   $21.056.111   “sumatoria  resultante  de la pensión de jubilación equivalente  al  75%  del  promedio  salarial  del último año de servicio, esto es $305.103  pesos,  desde el 08 de septiembre de 1999 y el 07 de septiembre de 2004, con las  mesadas  adicionales  de  junio  y  diciembre  respectivamente,  junto  con  sus  incrementos   legales,   teniendo   en   cuenta   la   liquidación   respectiva  (…)”.   

1.11.  El  trece  (13)  de  enero de 2006 el  señor  Luís  Antonio  Lara  Juez  apeló  la  resolución  que le concedió la  pensión  solicitando  “un nuevo acto administrativo  que  me  reconozca  la  pensión  de  jubilación  de  acuerdo  al  Régimen  de  Transición  y  la  condición  más  favorable  que  me corresponde (…) tengo  derecho  a  que  se me aplique la Ley 33 de 1985 y el Decreto 1045 de 1978 en su  totalidad”.  Así  mismo  el  actor  señaló que la  liquidación  realizada  por  el  Instituto  Distrital  para la Recreación y el  Deporte  (I.D.R.D)  (i)  no tuvo en cuenta el valor correcto del Salario Base de  Cotización,  que  no  es la suma de $305.103 pesos sino $720.201 y (ii) no tuvo  en  cuenta  la aplicación del IPC para los años correspondientes a 1996, 1997,  1998 y 1999.   

1.12. Mediante la Resolución No 026 del dos  (02)  de febrero de 2006 el Instituto Distrital para la Recreación y el Deporte  (I.D.R.D)  resolvió  negativamente  el  recurso  interpuesto por el señor Lara  Juez  argumentando  que  la  Sentencia  que  ordenaba  el  reconocimiento  de la  pensión,  proferida  por  el  Juzgado  Tercero Laboral del Circuito de Bogotá,  establece  que  el salario base de la liquidación de la pensión es el promedio  de  lo  devengado durante el último año de servicios, pero que está decisión  judicial  “no  reconoce  ni  ordena indexación del  salario base de liquidación de la pensión”.   

1.13. En mayo de 2006 el accionante interpuso  reclamación  administrativa  ante  el Instituto Distrital para la Recreación y  el  Deporte  solicitando  a  esta  institución el reconocimiento de su pensión  indexada  y  actualizada  junto  con  los ajustes legales correspondientes. Así  mismo  solicitó  el reconocimiento de los intereses moratorios sobre dicha suma  y    el    pago    de    daños    y    perjuicios.5   

1.14.  El 26 de abril de 2007 el señor Lara  Juez,  mediante  apoderado  judicial, interpuso demanda ejecutiva solicitando al  Juez  Tercero  Laboral  del  Circuito de Bogotá librar mandamiento ejecutivo de  pago   a   favor   del   actor   por   la   suma   de  $95.811.222  “valor  de  las mesadas pensionales entre septiembre 08 de 1999 y  el  07  de  septiembre de 2004”. Así mismo solicitó  el  pago de $17.368.550 por concepto de “mayor valor  o  diferencia  de  las  mesadas pensionales mensuales y adicionales, debidamente  indexadas,   entre   el   8   de   septiembre   de   2004   y  31  de  marzo  de  2007.”   

1.15.  El tres (03) de septiembre de 2007 el  Juzgado  Tercero  Laboral  del  Circuito de Bogotá libró mandamiento de pago a  favor  del  señor  Luís  Antonio  Lara  Juez  por  valor  de  (i)  las mesadas  pensionales  entre  el  08  de  septiembre de 1999 y el 07 de septiembre de 2004  (ii)  por  el valor de las diferencias en las mesadas pensionales entre el 09 de  septiembre  de  2004  y  el  31 de marzo de 2007 (iii) por los intereses legales  causados  y  que se causen sobre las anteriores sumas desde que las obligaciones  se  hicieron  exigibles  y  hasta  la  fecha en que la demanda las cancele en su  totalidad,  suma  a  la  cual,  según  el  artículo  1653  del  C.C  habrá de  descontarse  el  abono hecho por el Instituto Distrital para la Recreación y el  Deporte  (I.D.R.D)  esto es $21.056.111 (iv) por la suma de ocho millones ciento  sesenta  mil  pesos  por  concepto  de  costas  y agencias en derecho en primera  instancia  y  (v)  por  la  suma de cuatro millones de pesos por concepto de las  costas y agencias en derecho en segunda instancia.   

1.16.  El seis (06) de septiembre de 2007 el  apoderado  judicial  del  accionante solicitó al despacho pronunciarse sobre el  pago  indexado  de las mesadas pensionales debido a que, según el apoderado, el  despacho  guardó  silencio  sobre  este  aspecto.  Así  mismo solicitó librar  mandamiento  de  pago por el mayor valor o diferencia de las mesadas pensionales  mensuales   y  adicionales  que  se  causen  durante  la  ejecución,  en  sumas  debidamente  indexadas  y librar mandamiento de pago por el valor de la sanción  moratoria.   

1.17.  El diecisiete (17) de octubre de 2008  el  Juzgado  Tercero (03) Laboral del Circuito de Bogotá negó por improcedente  la  solicitud  elevada  por  el  apoderado  del  accionante  al  considerar que:  “la   indexación   de   mesadas   pensionales   y  adicionales,  al igual que la sanción moratoria, no aparecen ordenados en forma  taxativa  y  de contera no producen efectos jurídicos contra la responsabilidad  patrimonial  del  ente  ejecutado,  y  por  lo  mismo,  al no estar contemplados  expresamente  dentro  de  los  documentos  que conforman el titulo ejecutivo, no  procede la orden de pago deprecada en tal sentido”.   

1.18.  El veintidós (22) de octubre de 2008  el  apoderado  del accionante repuso la decisión del Juez Tercero y en subsidio  apelación,  argumentado  que: “si bien es cierto la  sentencia  no  ordenó  el pago de la indexación, también lo es que ello no se  requería  ya  que  su  pago  se  impone  por  mandato legal, entre otros por el  artículo  16  de  la  Ley 446 de 1.998 en concordancia con el artículo 178 del  C.C.A.  Por  lo demás conforme al artículo 308 del C.P.C. la actualización de  las  condenas  “se  hará  en  el  proceso  ejecutivo  que se adelante para su  cobro” como es el caso que nos ocupa”.   

1.19.  El cinco (05) de noviembre de 2008 el  Juzgado  Tercero  resolvió  negativamente   el  recurso  de  reposición y  concedió  el  recurso  de  apelación.  La  negativa se basó en que, según el  Juzgado,  “(…) el mandamiento ejecutivo se libró  con   sujeción   a   los   conceptos   taxativamente   puntualizados   en   las  correspondientes  sentencias,  dentro  de las cuales en parte alguna el juzgador  ni  en forma clara ni expresa impartió condena por los conceptos por los cuales  ahora  se  pretende  que  se  adicione la orden de pago, y por lo mismo, resulta  esta petición improcedente”.   

1.20.  El  treinta  (30) de enero de 2009 El  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial de Bogotá resolvió revocar el auto  proferido  el tres (03) de septiembre de 2007 por el Juzgado Tercero Laboral del  Circuito  de  Bogotá,  que  libró mandamiento de pago a favor del señor Luís  Antonio  Lara  Juez.  Lo  anterior,  teniendo  en  cuenta  que  para el Tribunal  “no hay absoluta claridad frente al punto planteado  por  el  ejecutante, pues en torno a la cuantía que debió tomarse como base de  liquidación  existe  controversia  (…)   del  mismo  modo,  se anhela el  reconocimiento  de  la  indexación  de  la  primera mesada, aspecto que ha sido  sujeto  a  muy variadas interpretaciones judiciales, oscilando la jurisprudencia  entre  diversas  posturas,  no  siendo  unánimes, tema igualmente alejado de la  presente ejecución”.   

1.21.  El  14  de mayo de 2009 el accionante  interpuso  acción  de  tutela por los hechos narrados, ante la Corte Suprema de  Justicia   –   Sala   de  Casación  Laboral-  solicitando  “tutelar de manera  inmediata  los  derechos  fundamentales  incoados  y  como  consecuencia  de  lo  anterior,  se  deje  sin valor ni efecto la providencia proferida por la Sala de  Decisión  Laboral  del  Tribunal Superior de Bogotá el 30 de enero de 2009 por  vulnerar    el    derecho    al   debido   proceso6.   Así  mismo  solicita  se  ordene  al  Instituto  Distrital  para  la  Recreación  y  el  Deporte  que dé  cumplimiento  a  la  sentencia  del juzgado tercero (03) laboral del Circuito de  Bogotá  de  marzo  19  de  2009, mediante la cual fue condenado a reconocerme y  pagarme  la  Pensión  de  Jubilación,  con  las mesadas adicionales de junio y  diciembre,  con  los  ajustes  e  incrementos de ley a partir de septiembre 8 de  1999  INDEXANDO  LA  PRIMERA  MESADA  PENSIONAL.”  La  tutela   fue   decidida   por   la   Corte   Suprema  de  Justicia  –  Sala  de  Casación  Laboral el 21 de  mayo  de  2009,  negando  el  amparo  solicitado  por  improcedente,  pues en su  criterio  se pretende abrir un debate que se encuentra resuelto a través de una  decisión  judicial  ejecutoriada.  En  segunda  instancia le correspondió a la  Sala  de  Decisión  Penal de Tutelas de la misma Corporación, la que confirmó  el 29 de junio de 2009 el fallo.   

    

1. Pruebas    relevantes    que    obran   en   el  expediente     

   

A  continuación  se  relaciona  el material  probatorio relevante que obra en el expediente:   

    

* Fotocopia   de   cedula   de   ciudadanía   del  accionante.(folio  11)   

* Sentencia   del   Juzgado   Tercero   Laboral   del   Circuito   de  Bogotá  fechada el 19 de marzo de 2004 (folios 22 y s.s.).   

* Sentencia  de  la  Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de  Justicia fechada el 30 de agosto de 2005 (folios 38 y s.s.).   

* Certificación  de  salarios  suscrita por la División de Recursos  Humanos del I.D.R.D (folio 56)   

* Copia   de  la  Resolución  No.  465 del 10 de enero de 2006, por  medio  de  la  cual  el  I.D.R.D  reconoce  y  ordena el pago de una pensión de  jubilación oficial al accionante (folios 58 a 62).   

* Copia   de  la  Resolución No. 026 del 14 de febrero de 2006, por  medio  de  la  cual el I.D.R.D resuelve el recurso de apelación interpuesto por  el accionante contra la resolución No 465(folios 63 a 67).   

* Copia  del  auto  de  mandamiento  ejecutivo librado por el Juzgado  Tercero  (03)  Laboral  del  Circuito  el 03 de septiembre de 2007. (Folios 78 y  79)   

* Sentencia  del Juzgado Tercero (03) Civil del Circuito que decidió  la  solicitud de adición del mandamiento ejecutivo de pago. (folio del 81 al 84  )   

* Sentencia  del  Tribunal  Superior del Distrito Judicial de Bogotá  del  30  de  enero  de  2009  que resolvió el recurso de apelación interpuesto  contra  el  auto del 03 de septiembre proferido por el Juzgado Tercero Civil del  Circuito (folios del 92 al 98).     

3. Contestación de la acción.  

El  día  veintiuno (21) de mayo de 2009 el  Instituto  Distrital  para  la  Recreación  y  el  Deporte,  mediante apoderado  judicial,  dio  contestación  a  la demanda oponiéndose a las pretensiones del  accionante  por  carecer  de  sustento  fáctico  y  jurídico.  En  tal sentido  señaló:   

“Contrario   a   lo  afirmado  por  el  accionante,  la acción de tutela en el caso que nos ocupa es improcedente, toda  vez  que  las  actuaciones  del  Instituto  en  el  caso presente no constituyen  amenaza  ni  violación  a  ninguno de los derechos fundamentales consagrados en  nuestro   ordenamiento   jurídico.   El  accionante  goza  de  su  pensión  de  jubilación,  en  los  términos  establecidos  en  la  sentencia  que  así los  reconoció  y  no está afectando su mínimo vital, como se observa que el monto  de  su  mesada  pensional  excede  el  mínimo  legal  y  le  son aplicables los  incrementos   de   ley,   contemplados   en   las   normas   vigentes  sobre  el  particular.”   

La indexación que pretende el accionante,  carece  de  fundamento  como quiera que la misma no fue decretada judicialmente,  razón  que  imposibilita su reconocimiento por vía administrativa, ya que este  procedimiento,  desconocería  el  principio de legalidad del gasto, de rigurosa  aplicación  en  el  ámbito  de  la  administración  pública,  que  obliga  a  reconocer  aquellos  pagos  que  tengan  su  origen  en  la  ley o en decisiones  judiciales  debidamente  ejecutoriadas  y  cuyo monto no se puede sobrepasar, so  pena  de  incurrir  en  violación  de  la  ley.  Las  decisiones de la Justicia  ordinaria  Laboral  ampararon  el  derecho  del  demandante  a  disfrutar  de su  pensión  de  jubilación  en  los  términos  contemplados  en  las respectivas  sentencias las cuales, este Instituto, cumplió a cabalidad.   

Los  hechos de la presente acción, en los  que  fundamenta  el  actor  su  inconformidad,  son  idénticos a los que, en su  oportunidad,   se  controvirtieron  y  decidieron  ante  las  mismas  instancias  judiciales   y  administrativas,  con  el  lleno  de  lo  todos  los  requisitos  sustanciales  y procedimentales de ley y la rigurosa aplicación de las normas y  principios de derecho aplicables al caso.   

Pretende el actor que por vía de la tutela  se  reversen  las decisiones judiciales debidamente ejecutoriadas, lo que de ser  aceptado  por  esta  Corporación  desquiciaría el orden jurídico que nos rige  (…)”.   

Finalmente,  la entidad accionada solicitó  declarar     la     excepción     de     cosa     Juzgada    en    “consideración  al  hecho  probado  de  que  las  mismas  fueron  decididas  en  derecho  y no se encuentran pendientes de recurso o impugnaciones  en    las    instancias    en   las   cuales   fueron   debatidas”.   

4. Decisión judicial de  primera instancia.   

El  día  veintiuno  (21)  de mayo la Corte  Suprema  de  Justicia  –Sala  de  Casación  Laboral  profirió  sentencia  denegando  la  protección  de los  derechos   invocados   por   el   accionante   con   base   en   las  siguientes  consideraciones:   

“(…)  en  el  asunto examinado resulta  improcedente  la  acción  de  tutela,  pues  el  accionante pretende reabrir un  debate  que  se  encuentra  debidamente  resuelto  a  través  de  una decisión  legalmente  ejecutoriada.  El  propósito de la acción de tutela no es promover  nuevos  procesos,  menos  crear  instancias adicionales a las que ya existen, ni  pretender  modificar decisiones que alguna de las partes considere desfavorables  (…).   

Los  juzgadores  de  instancia,  en  este  proceso,  estudiaron  las  normas  que  consideraron  aplicables y valoraron las  pruebas  allegadas  y  en  ellas  fundamentaron  su  decisión:  el juzgado para  resolver  y  una  vez  consultó  los  fallos que constituyen el título base de  recaudo  ejecutivo,  esto  es  la  sentencia de primera instancia de fecha 19 de  marzo  de  2004,  sentencia  de segunda instancia de fecha 22 de junio del mismo  año  y  sentencia de casación calendada el 30 de agosto de 2005, concluyó que  los  conceptos  por los cuales se impetra la adición al mandamiento de pago, es  decir,  la  indexación  de  mesadas  pensionales y adicionales, al igual que la  sanción  moratoria, no aparecen ordenados en forma taxativa, y en tal virtud no  procede  la orden de pago deprecada, y el Tribunal, al analizar la inconformidad  de  la  recurrente  resolvió  revocar  el  mandamiento  de pago, apoyado en los  artículos  488  y  491  del C.P.C, decisión de la cual puede deprecar la parte  actora,  pero  no por ello se configura una trasgresión de derecho alguno menos  violación de un derecho fundamental.   

(…)  

En  la situación bajo examen, además, no  puede  considerarse  el  amparo solicitado como mecanismo transitorio, porque no  aparece   demostrado   un   perjuicio  irremediable,  toda  vez,  que  el  actor  actualmente  se le ha reconocido la pensión (folio 75) por lo que, de lo que se  trata,  es  de obtener un reajuste para el cual, como se dijo, debe acudir a las  vías ordinarias.”   

5.   Impugnación.   

El día 24 de junio de 2009 el señor Luís  Antonio  Lara  Juez  impugnó  la  decisión  de  la  Corte  Suprema de Justicia  –Sala de Casación Laboral  argumentando lo siguiente:   

“Sea  lo  primero  recordar que, como se  consigna  en  el  escrito  de  la acción, la Justicia Laboral Ordenó al IDRD a  pagar  al suscrito la Pensión de Jubilación y en tales condiciones, al haberse  agotado  totalmente  el tramite ordinario y el ejecutivo de la sentencia dictada  en  el  proceso  ordinario  que  se  le  asignó  ante  el Juzgado 3 Laboral del  Circuito  de  Bogotá,  es  evidente  que  no  procede  una  nueva  acción  (ni  ordinaria,  ni ejecutiva) ante la Justicia laboral Ordinaria como lo sostiene la  Sala  Laboral  de  la  Corte,  menos  si  ella  conoció  incluso,  del  recurso  extraordinario de casación interpuesto por mi ex empleador.   

Y si se admitiera en gracia discusión que,  como  lo dijo la Sala de Casación Laboral, el suscrito debería “acudir a las  vías  ordinarias”  la revocatoria del fallo impugnado tampoco se hace esperar  habida  consideración  que  tener  más  de 65 años (tercera edad) no estaría  obligada  a  iniciar  un nuevo, prolongado y engorroso proceso ordinario laboral  para obtener la actualización de mi pensión.   

Abundando en razones, permítame decir que  el  I.D.R.D,  al  no  reconocer la pensión correctamente, me causa un perjuicio  irremediable,  pues  resulta  un  irrespeto  a  la  persona humana, por decir lo  menos,  que  teniendo  derecho  reconocido por la justicia ordinaria laboral, al  verse forzado a cancelar lo haga a medias (…)   

De  otra parte siendo la pensión el medio  fundamental  de subsistencia del pensionado, es evidente que su pago en un valor  inferior  al  que  realmente  corresponde,  afecta grave, injusta y abiertamente  ilegal,  su  calidad  de vida, daño irreparable material y moral que amerita la  intervención  del estado decretando así el amparo solicitado. Ahora bien, como  se  desprende  de los documentos adjuntos, el instituto accionado en caso de dos  compañeros  mas del suscrito le pagó las mesadas pensionales con indexación e  intereses,  no  entendemos  el  por  qué de la discriminación para conmigo, lo  cual prueba la violación al derecho a la igualdad.”   

6. Decisión judicial de  segunda instancia.   

La impugnación fue decidida el veintinueve  (29)  de  julio  de  dos  mil  nueve  (2009)  por  la  Corte Suprema de Justicia  –  Sala de decisión Penal  de   Tutelas   quien   resolvió   confirmar   el  fallo  de  primera  instancia  considerando:   

“Sin   dificultad   se   establece  la  improcedencia  de  la  solicitud  de amparo porque no es cierto que la autoridad  judicial  accionada  hubiera incurrido en la carencia mencionada y desconociendo  los   derechos   del  ciudadano  atrás  referenciado,  porque  el  Tribunal  al  pronunciarse  sobre  el  recurso  de apelación interpuesto por el apoderado del  Instituto  Distrital  para  la Recreación y el Deporte, después de analizar el  acervo   probatorio  (…)  explicó  en  forma  razonada  los  motivos  que  de  conformidad  con  el  estudio  del  acervo probatorio y las normas aplicables le  permitían  revocar  la  decisión  proferida por el Juzgado Tercero laboral del  Circuito  de  esta ciudad, a través de la cual se había librado mandamiento de  pago  contra  el  I.D.R.D en el proceso ejecutivo incoado por Luís Antonio Lara  Juez  circunstancias que alejan la decisión objeto de queja de ser arbitraria o  caprichosa que amerite la intervención del Juez de tutela.   

(…)  

Vistas  así las cosas, es evidente que el  accionante,  en  esencia,  pretende  a  través de este instrumento censurar las  actuaciones  desplegadas  por  los  funcionarios  competentes  por  fuera de los  canales  dispuestos  por  el  legislador,  lo  cual torna improcedente el amparo  solicitado  porque  el  Constituyente  no  le  otorgó a la acción de tutela el  carácter  de  tercera  instancia  o  de  mecanismo alternativo o paralelo a los  procedimientos ordinarios de defensa judicial.”   

     

I. CONSIDERACIONES     

1.          Competencia   

La  Sala  es  competente  para  revisar  el  presente  fallo  de tutela, de conformidad con lo dispuesto en los artículos 86  y  241,  numeral  9o.,  de  la  Constitución,  y  33  y  34 del Decreto 2591 de  1991.   

2.          Problema Jurídico   

El  ciudadano  Luís  Antonio  Lara  Juez  interpuso  acción  de  tutela  contra  el   Juzgado  Tercero  Laboral  del  Circuito  de  Bogotá,  el  Tribunal  Superior  de  Bogotá  -Sala Laboral- y el  Instituto  Distrital  para la Recreación y el Deporte (I.D.R.D), por considerar  que  dichos  entes violaron sus derechos al debido proceso, al mínimo vital y a  la  igualdad,  al  desconocer la indexación de su primera mesada pensional y al  liquidar  su  pensión  con  un  salario  base  inferior  al  que,  según  él,  corresponde.  Así las cosas, en el presente caso, corresponde a la Sala Segunda  de  esta  Corporación  determinar  si el fallo proferido por el Juzgado Tercero  Laboral  del  Circuito  de Bogotá, la resolución No 465 del 21 de diciembre de  2005  del  Instituto  Distrital  para  la  Recreación  y  el  Deporte (I.D.R.D)  “por  medio de la cual se liquida una sentencia por  pensión”  y  el  auto  proferido  por  el  Tribunal  Superior  de Bogotá -Sala Laboral-, que revocó el mandamiento de pago expedido  por   el   Juzgado   Tercero  Laboral  del  Circuito,  vulneraron  los  derechos  fundamentales  del  accionante  a  la  igualdad,  al debido proceso y al mínimo  vital,  al desconocerle la indexación de su primera mesada pensional y liquidar  su pensión por un salario inferior al que realmente corresponde.   

Para  efectos  de  resolver  el  anterior  problema  jurídico  la  Sala  inicialmente reiterará los criterios fijados por  este  Tribunal  acerca  de  la  procedencia  de  la  acción  de  tutela  contra  providencias  judiciales.  Posteriormente,  reiterará el precedente sentado por  esta  corporación,  en  sede de constitucionalidad y de tutela en relación con  la  indexación de la primera mesada pensional; y por último, con fundamento en  las   consideraciones   mencionadas   se   abordará   el   estudio   del   caso  concreto.   

    

1. Procedencia  de la acción de tutela contra providencias judiciales.  Reiteración de Jurisprudencia.     

3.1.   La   acción   de   tutela  contra  providencias  judiciales  es,  conforme  a  una  amplia  línea  jurisprudencial  establecida    por    la    Corte    Constitucional7,   una  figura  de  carácter  eminentemente  subsidiario  y  excepcional. Sólo es procedente ante situaciones  en  que  no  exista otro mecanismo judicial idóneo para salvaguardar un derecho  fundamental  vulnerado  o  amenazado,  o cuando existiendo otro medio de defensa  judicial,  éste a) no resulte tan eficaz para la protección de los derechos de  los  asociados  como  la  tutela, o, b) la persona afectada se encuentre ante un  perjuicio irremediable.   

La   seguridad   jurídica  se  encuentra  soportada,  en  consecuencia, en actuaciones judiciales legítimas y razonables,  y  no  en  aquellas  que no lo son. Por eso, en situaciones concretas en las que  mediante  providencias  judiciales  se desconozcan derechos fundamentales de los  asociados  en abierta contradicción con el compromiso constitucional impuesto a  todas  las autoridades, -incluyendo a las judiciales-, de propugnar  por la  realización  de  los derechos fundamentales conforme a la Constitución (Art. 2  C.P.), puede proceder la acción de tutela.   

3.2. Desde esta perspectiva, algunas de las  consideraciones  de  la  Corte Suprema en este proceso, no se enmarcan dentro de  la  evolución  de  la jurisprudencia constitucional y desconocen la expectativa  legítima  de protección constitucional que esperan los ciudadanos de la figura  constitucional  del  artículo 86 de la Carta. De hecho, la figura de la acción  de  tutela  contra providencias judiciales, tiene un claro fundamento normativo.  No  sólo  al  tenor  del  artículo  2º constitucional descrito, sino también  conforme  al  mandato  del  artículo  86  de  la  norma  superior, disposición  que   reconoce  que  la  tutela  procede  cuando los derechos fundamentales  “resulten  vulnerados o amenazados por la acción o  la   omisión   de  cualquier  autoridad  pública”.   

Sobre este punto, si bien la sentencia C-543  de  1992 (MP. José Gregorio Hernández Galindo), estudió la constitucionalidad  de  los  artículos 11 y 12 del Decreto 2591 de 1991 y declaró inexequibles las  disposiciones   acusadas   por   considerar   que  desvirtuaban  las  reglas  de  competencia  fijadas  por  la  Constitución  Política,  lo  cierto  es  que la  providencia  que  se cita también matizó su decisión de inexequibilidad en su  parte    motiva,    al    prever    en    la   ratio  decidendi  de  la  sentencia, que la acción de tutela  podía  llegar  a ser procedente contra actuaciones judiciales en circunstancias  excepcionales, cuando ellas resultaran ser una vía de hecho.   

Los  artículos constitucionales enunciados  (2o   y   86   de  la  C.P.)  y  el  precedente  judicial  anterior,8   permitieron  que  las  distintas  Salas  de Revisión de la Corte Constitucional  desde  sus orígenes, decidieran aplicar en los casos concretos que fueran de su  conocimiento,  el  precedente  establecido por esta Corporación en la sentencia  C-543  de  1992.9  La  Corte Constitucional desde entonces, ha construido una nutrida  línea  jurisprudencial  en  materia  de  tutela  contra sentencias,10   que   ha  permitido  la  procedencia  de  esa acción, cuando tales actuaciones judiciales  han  sido  dictadas  en  abierto  desconocimiento del ordenamiento jurídico, es  decir,  arbitrariamente,  al presentar alguno de los siguientes cuatro defectos:  sustantivo,  orgánico,  fáctico  y/o procedimental.11   

Esta    línea    jurisprudencial    se  conoció      inicialmente     bajo    el    concepto    de    “vía  de  hecho”.  Sin embargo, esta  Corporación  recientemente,  con  el  propósito  de  superar  una  percepción  restringida   de   esta   figura   sustituyó   la  expresión  de  vía  de  hecho por la de “causales   de   procedibilidad  de  la  acción  de  tutela  contra  decisiones               judiciales”12         que   responde   mejor  a  su  realidad  constitucional.13 La sentencia  C-590  de 2005 da cuenta de esta evolución, señalando que cuando se está ante  la  acción  de   tutela  contra  providencias  judiciales es más adecuado  hablar  de  “causales genéricas de procedibilidad de la acción”, que el de  vía de hecho.14   

3.3.  En ese orden de ideas, conforme a  la  consolidada línea jurisprudencial de esta Corporación en materia de tutela  contra    sentencias,    entre   las   causales   de  procedibilidad15  de la tutela en estos casos,     podemos     citar    en   primer   lugar,   aquellas  de  carácter  general,  orientadas  a asegurar el principio de subsidiariedad de la  acción  de  tutela,  como  son  el  agotamiento  de  otros  medios  de  defensa  disponibles    y    la    inmediatez.   En   segundo  lugar,  existen  unas causales específicas, centradas  en  los  defectos  de las actuaciones judiciales en sí mismas consideradas, que  son  aquellas  identificadas  genéricamente  como: (i) defecto sustantivo; (ii)  defecto   fáctico;  (iii)  defecto  orgánico  y  (iv)  defecto  procedimental.   

Frente a las primeras, es decir aquellas de  carácter  general, es necesario que quien alega la vulneración de sus derechos  fundamentales  haya  agotado  los  medios  de defensa  disponibles    en    la    legislación    para   el  efecto16.  Esta exigencia responde al principio de  subsidiariedad  de la tutela, que pretende asegurar que  la  acción constitucional no sea considerada en sí misma una instancia más en  el  trámite  jurisdiccional,  ni un mecanismo de defensa que reemplace aquellos  otros     diseñados     por     el    legislador.17  Menos aún, que resulte ser  un  camino  excepcional para solucionar errores u omisiones de las partes o para  corregir         oportunidades        vencidas18     en    los    procesos  jurisdiccionales              ordinarios.19   

Por  lo  tanto, es incorrecto pensar que la  acción  de  tutela puede asumirse como un medio de defensa judicial paralelo al  sistema  de  jurisdicciones  y competencias ordinarias y especiales.20  El juez de  tutela  no  puede  entrar  a  reemplazar a la autoridad competente para resolver  aquello     que     le     autoriza     la    ley,21   especialmente   si   los  mecanismos  que permiten conjurar las posibles falencias que se suscitan durante  los  trámites  procesales  no  han sido utilizados ni ejercidos por las partes,  conforme a las atribuciones y competencias que consagra la ley.   

El  agotamiento  efectivo de los recursos y  mecanismos  ordinarios  de  defensa judicial, resulta ser entonces, no sólo una  exigencia  mínima  de diligencia de los ciudadanos frente a sus propios asuntos  procesales,22    sino   un  requisito  necesario  para  la procedibilidad de la acción de tutela, salvo que  por  razones  extraordinarias  no  imputables  a  quien alega la vulneración la  persona  se  haya  visto  privada  de  la posibilidad de utilizar los mecanismos  ordinarios  de  defensa  dentro del proceso judicial;23  circunstancia  que  deberá  ser  debidamente  acreditada en la acción de tutela. Con todo, en un caso en el  que  se  solicitaba  la  indexación  de  la primera mesada pensional, negada al  actor   por   la  justicia  ordinaria,  la  Corte  consideró  que  “si  el  accionante  de tutela demuestra que con las providencias  judiciales  se  afecta el derecho al mínimo vital, situación que puede devenir  de  un  perjuicio  irremediable,  el  actor  queda  relevado de agotar todas las  instancias               judiciales”.24   

Así,  puede  proceder la acción de tutela  contra  una providencia judicial en dos eventos: (i) cuando ante la vulneración  ostensible  de  derechos  fundamentales  mediante  acciones  u  omisiones de los  operadores   jurídicos   que   vulneren  de  manera  grave  o  inminente  tales  derechos,25  no exista otro medio de defensa judicial  idóneo   para   proteger   los   derechos  fundamentales  invocados  y  la  actuación judicial acusada constituya una vía de hecho o,  (ii)  cuando se emplee como mecanismo transitorio para  evitar     un     perjuicio     irremediable     en    materia    de    derechos  fundamentales.26   Esta  segunda  hipótesis  tiene  lugar especialmente, cuando a la fecha de presentación de la tutela aún  está  pendiente  alguna  diligencia  o  instancia procesal, pero la protección  constitucional  provisional  se  requiere  de  manera  urgente  para  evitar  el  perjuicio   irremediable.   En   estos   casos,   naturalmente,   la  actuación  constitucional resulta generalmente transitoria.   

Por otra parte, fuera del agotamiento de los  otros   medios   de   defensa   judiciales,  el  segundo  requisito  general  de  procedibilidad   de   la  acción  de  tutela  contra  providencias,  es  el  de  inmediatez.  Esta exigencia  jurisprudencial  reclama  la  verificación  de  una  correlación  temporal  entre  la solicitud de tutela y  el   hecho   judicial  vulnerador  de  los  derechos  fundamentales,  que  puede  explicarse  de  la  siguiente forma: es improcedente la acción de tutela contra  actuaciones  judiciales  cuando  el paso del tiempo es tan significativo, que es  irrazonable  y  desproporcionado  un  control  constitucional  de  la  actividad  judicial  por  la  vía  de  la  acción  de  tutela.27  Desde  esta perspectiva, es  necesario  interponer  la  acción  de tutela contra providencias judiciales tan  pronto  se produce la vulneración o amenaza de los derechos fundamentales, o en  un  plazo  prudencial,  porque  de  lo  contrario la necesidad de la protección  constitucional  por  vía  de  tutela queda en entredicho, ya que no se entiende  por  qué  si  la  amenaza  o  violación  del derecho era tan perentoria, no se  acudió  al mecanismo constitucional con anterioridad. Permitir un excesivo paso  del  tiempo  ante  la  posibilidad de una reclamación constitucional contra una  providencia  judicial,  puede  afectar además la seguridad jurídica; de manera  tal  que  la  inmediatez sea  claramente  una  exigencia  ineludible  en  la  procedencia  de la tutela contra  providencias  judiciales.  No  obstante,  cabe  señalar  que,  de  acuerdo  con  reiterada  jurisprudencia  de  este  Tribunal “(…)  cuando  se  trata  del reconocimiento del derecho a la indexación de la primera  mesada  pensional  el  requisito de la inmediatez no es aplicable, por cuanto se  trata  del  desconocimiento  de un derecho de carácter constitucional que se ha  prolongado  en  el  tiempo  y  aún no se ha dado su cumplimiento por no haberse  reconocido   del   derecho   a   la   actualización   de   la   primera  mesada  pensional.”   (Sentencia  T-129 de 2008 MP: Humberto Sierra Porto).   

3.4. En      segundo     lugar,  la  procedencia  excepcional  de  la  acción  de  tutela  contra  providencias  judiciales  requiere  que  se  consolide  en la decisión judicial  alguno  de  los  defectos que  la  jurisprudencia constitucional ha considerado contrarios a la Carta. La lista  que  a  continuación se presenta, si bien no es exhaustiva, si registra algunos  de   los   principales   casos  en  los  que  esta  Corporación  ha  encontrado  “una  manifiesta desconexión entre la voluntad del  ordenamiento       y      la      del      funcionario      judicial”.28    Tales    defectos,   en  consecuencia,  pueden  ser  descritos  genéricamente  de  la  siguiente  forma:   

(i)  Existe  un  defecto  sustantivo  en  la  decisión  judicial,  cuando  la  actuación controvertida se funda en una norma  indiscutiblemente  inaplicable,29        ya        sea        porque30    (a)   la   norma  perdió vigencia por cualquiera de  las          razones          de         ley,31         (b)        es  inconstitucional,32 (c) o porque el contenido de  la   disposición   no   tiene  conexidad  material  con  los  presupuestos  del  caso.33  También  puede darse en circunstancias  en  las  que  a  pesar  del amplio margen interpretativo que la Constitución le  reconoce   a   las  autoridades  judiciales,  se  produce  (d)  un  grave    error    en   la   interpretación  de  la norma34  constitucional   pertinente,   el   cual  puede  darse  por  desconocimiento  de  sentencias    de    la    Corte    Constitucional   con   efectos   erga   omnes,   o  cuando  la  decisión  judicial  se  apoya  en  una  interpretación   claramente  contraria  a la  Constitución.35    

Se  considera igualmente defecto sustantivo  el   hecho   de  que  la  providencia  judicial  tenga  problemas  determinantes  relacionados,     (e)    con    una    insuficiente  sustentación     o     justificación     de    la  actuación36  que  afecte  derechos  fundamentales;  (f)  cuando se desconoce   el   precedente   judicial37   sin  ofrecer  un  mínimo  razonable    de    argumentación,   que   hubiese   permitido   una   decisión  diferente38    o   (g)  cuando  el juez se abstiene de aplicar la excepción  de  inconstitucionalidad ante  una  violación  manifiesta  de  la  Constitución  siempre  que  se solicite su  declaración  por alguna de las partes en el proceso.39   

(ii) Se produce un  defecto     fáctico  en  una providencia, cuando de la actividad probatoria  ejercida  por  el  juez  se  desprende,  –  en una dimensión negativa -, que se  omitió40    la    “valoración   de   pruebas  determinantes  para  identificar  la  veracidad  de los hechos analizados por el  juez.41  En  esta  situación  se incurre cuando se produce “la  negación  o valoración arbitraria, irracional y caprichosa de  la  prueba  que se presenta  cuando  el  juez  simplemente  ignora  la prueba u omite su valoración,  o  cuando  sin razón valedera da por no probado el hecho o la circunstancia que de  la   misma   emerge   clara   y   objetivamente”.42  En una dimensión positiva,  el   defecto   fáctico  tiene  lugar,  cuando  “la  valoración  de  pruebas  igualmente  esenciales  que  el  juzgador  no se puede  apreciar,   sin   desconocer  la  Constitución”.43  Ello  ocurre  generalmente  cuando  el  juez  “aprecia pruebas que no ha debido  admitir   ni  valorar  porque,  por  ejemplo,  fueron  indebidamente  recaudadas  (artículo            29            C.P.).44 En estos casos, sin embargo,  sólo  es  factible  fundar una acción de tutela  por vía de hecho cuando  se  “observa  que de una manera manifiesta, aparece  arbitraria  la  valoración  probatoria  hecha por el juez en la correspondiente  providencia.  El  error  en el juicio valorativo de la prueba “debe ser de tal  entidad  que  sea  ostensible, flagrante y manifiesto, y el mismo debe tener una  incidencia  directa en la decisión, pues el juez de tutela no puede convertirse  en  una  instancia  revisora  de la actividad de evaluación probatoria del juez  que  ordinariamente  conoce  de  un  asunto,  según  las  reglas  generales  de  competencia45”.46   

(iii)    El  llamado     defecto  orgánico  tiene lugar, cuando el funcionario judicial  que   profirió   la   providencia  que  se  controvierte,  carece  totalmente   de  competencia  para  ello  conforme a la ley; y,   

(iv)    El  defecto    procedimental  ocurre,     cuando     el     juez     de    instancia    actúa    completamente   ajeno  al  procedimiento  establecido,47  es  decir,  se  desvía ostensiblemente de su deber de cumplir con  las  “formas propias de cada juicio”,48 con   la   consiguiente  perturbación  o  amenaza  a  los  derechos  fundamentales  de las partes.  En  estas circunstancias, el error procesal debe ser manifiesto, debe extenderse  a   la   decisión   final,  y  no  puede  ser  en  modo  alguno  atribuible  al  afectado.49    

Fuera  de  las  causales  anteriores,  la  jurisprudencia    constitucional    ha    reconocido    otra    adicional,   denominada50      vía      de      hecho     por  consecuencia,  que  puede ser descrita de la siguiente  forma:   

(v) La vía  de  hecho  por  consecuencia  se da  cuando  el  defecto  en  la providencia judicial es producto de la inducción al  error  de  que  es  víctima  el  juez  de  la causa.51  En  este  caso,  si bien el  defecto  no  es  atribuible al funcionario judicial, la actuación final resulta  equivocada.52   En   la   sentencia  T-705  de  2002,53  la  Corte  precisó  que la  vía  de  hecho por consecuencia se configura especialmente, cuando la decisión  judicial  “(i)  se  bas[a]  en  la  apreciación de  hechos  o situaciones jurídica, en cuya determinación los órganos competentes  hayan   violado   derechos  constitucionales,  y  (ii)  que    tenga   como   consecuencia   un   perjuicio  iusfundamental”.   

4.   El   derecho   constitucional  a  la  indexación    de    la    primera    mesada    pensional.    Reiteración    de  jurisprudencia.   

4.1.  Reiterada  jurisprudencia  de  este  Tribunal   ha  señalado  que  las  personas  que  acrediten  la  condición  de  pensionados,  tienen el derecho constitucional a que les sea indexada la primera  mesada         de         su         pensión.54  Esta  afirmación,  ha sido  sustentada  en  diferentes  oportunidades  por  esta Corte usando principalmente  tres  líneas argumentativas. La primera, afirma que el derecho a la indexación  de  la  primera mesada pensional se trata de un derecho constitucional autónomo  que  encuentra  fundamento  en  los  artículos  53  y  48 constitucional. En la  Sentencia  C-862  de  2006, esta Corporación recordó que el artículo 53 de la  Constitución   Política   establece  “un  derecho  constitucional  de  los pensionados a mantener el poder adquisitivo de su mesada  pensional”,  y  que  así  mismo,  el  artículo  48  ibídem   prescribe   que  “[l]a  ley  definirá  los  medios  para  que  los  recursos    destinados    a    pensiones    mantengan   su   poder   adquisitivo  constante”,  lo  cual  se  traduce  en  “un   deber   constitucional   en   cabeza  del  Congreso  de  la  República”.  La  segunda señala que la indexación  en  materia  de  pensiones  está  directamente  relacionada  con la definición  política  del  Estado  Social de Derecho, donde la actualización periódica de  las  mesadas pensionales se torna como la aplicación concreta de los deberes de  garantía  y  satisfacción  a  cargo  del  Estado  colombiano en materia de los  derechos  económicos,  sociales  y  culturales,  y  la  tercera, señala que la  indexación  es una medida que busca preservar el principio de equidad, y que se  fundamenta  en  el  principio  hermenéutico de interpretación más favorable a  los       intereses       del       trabajador.55  Independientemente  de  la  línea  argumentativa,  la  jurisprudencia de esta corporación ha sido unánime  en  reconocer  que  la pérdida del poder adquisitivo de la moneda en sociedades  afectadas  por  la  inflación,  requiere respuestas adecuadas y eficaces con el  propósito  de  impedir  que determinadas situaciones aparentemente consolidadas  en  circunstancias  distintas a las actuales, puedan acarrear un grave perjuicio  a  personas  que constitucionalmente cuentan con un amparo especial.56 El sistema de  indexación  garantiza  que  los  créditos  dinerarios conserven su valor real,  dado  que  el  valor nominal se modifica anualmente por razón de la inflación.   

4.2. Por su parte la legislación nacional,  a     partir     de     los     años     setenta,57  se  ha  preocupado  por  el  reajuste  periódico de las mesadas pensionales ligado al incremento del índice  de  precios al consumidor. Así, el Código Sustantivo del Trabajo, tal como fue  modificado  por la Ley 278 de 1996, introdujo la indexación en su artículo 147  con  el fin de garantizar el poder adquisitivo del salario mensual. No obstante,  normas  legislativas  diversas  de índole laboral han previsto el mismo sistema  para  la  actualización  del valor de las pensiones. Entre otras, las Leyes 171  de  1961, 10 de 1972, 4ª de 1976, 71 de 1988, y 4ª de 1992 dispusieron ordenes  expresas  de  garantía  de dicha actualización. Finalmente, la Ley 100 de 1993  en  su  artículo 14 estableció que todas las pensiones reconocidas a partir de  su  vigencia  deberían  ser  reajustadas  según  la  variación porcentual del  índice de precios al consumidor.   

En definitiva esta Corporación ha entendido  que     la     indexación     es     un    mecanismo    idóneo    –aunque no el único- para garantizar la  actualización     de     la     primera     mesada    pensional    –o   mejor   del   salario   base  para  liquidación  de  esta  prestación  económica-  cuando  ha  mediado  un tiempo  sustancial  entre el momento en que el trabajador se retira o es retirado de una  empresa  y  el  reconocimiento  de la pensión. Pretensión que como se ha dicho  tiene  sustento  en  el  derecho constitucional de los pensionados a mantener el  poder  adquisitivo  de  la  pensión  y  que  ha sido protegido tanto en sede de  constitucionalidad     como     en     sede     de     tutela    en    numerosas  oportunidades.58   

4.3.  Así  mismo,  esta  Corporación  ha  reconocido  que  el derecho constitucional a la indexación de la primera mesada  pensional  no  se  limita a garantizar el reajuste periódico, sino que también  comprende  el  derecho a la actualización del salario base para la liquidación  de  la primera mesada. Al respecto cabe destacar que las numerosas decisiones de  tutela59  proferidas por esta Corporación en las cuales se ha ocupado de la  indexación  del  salario  base  para  liquidar la pensión de jubilación se ha  entendido  que  esta  pretensión en concreto está cobijada por el derecho a la  actualización de las mesadas pensionales.   

4.4.  En  cuanto  a  los  sujetos  que  se  encuentran  amparados  por  esta protección, la jurisprudencia de este Tribunal  ha  coincidido  en señalar que el derecho a la indexación de la primera mesada  pensional  se  debe conceder a todos los pensionados sin que sobre el particular  pueda  hacerse  distinciones discriminatorias. La universalidad del derecho a la  indexación  de  la  primera  mesada  pensional  significa que este beneficio se  aplique  a  las  pensiones  reconocidas en cualquier tiempo y sin que importe su  origen,  sea  éste  convencional o legal, toda vez que el fenómeno de pérdida  de  poder  adquisitivo  que es consecuencia de la inflación, afecta por igual a  todos            los            jubilados.60   

4.5. Finalmente, la Corte ha condicionado el  otorgamiento  de  la  protección  a  través  de  la  tutela al cumplimiento de  ciertos  requisitos,  a  saber: (i) la adquisición por el interesado del status  de  pensionado,  (ii)  el  agotamiento  de  las  vías  judiciales ordinarias en  procura  de  obtener  la  indexación  o la demostración de la imposibilidad de  acudir  a  ellas  por razones constitucionales superiores, y (iii) la actuación  en  sede  administrativa  con  miras a lograr la satisfacción de la pretensión  mediante  la  presentación  de  las  reclamaciones  y  recursos propios de esas  instancias.   

4.6.  Con fundamento en las consideraciones  jurisprudenciales  previamente  expuestas,  en  el  caso  concreto,  la  Sala de  Revisión  observa que la tutela presentada por el demandante resulta procedente  porque:  (i) el asunto reviste relevancia constitucional. Teniendo en cuenta que  el  derecho  de  indexación de la primera mesada pensional y actualización del  poder  adquisitivo  de  sus mesadas, reclamados por el accionante, se relacionan  con  otros derechos de carácter fundamental como el de igualdad, a la seguridad  social  y  a  la  favorabilidad  en  materia  laboral.  En  el caso concreto, la  indexación  de  la  primera  mesada  pensional  y  el  mantenimiento  del poder  adquisitivo  de  las pensiones, se encuentran garantizados en el artículo 53 de  la  Constitución;  (ii)  el  accionante  actualmente  cuenta  con  el status de  pensionado  pues  cumplió con los requisitos de edad y tiempo de cotización al  sistema,  situación reconocida en las diferentes instancias procesales agotadas  por  el  actor;  (iii)  el  accionante agotó debidamente la vía gubernativa de  conformidad   con   las   pruebas   que   obran  en  el  expediente;61   (iv)  en  cuanto  al  agotamiento  de todos los medios ordinarios de defensa judicial ante  la  jurisdicción  laboral,  cabe  señalar  que  si  bien  presentó recurso de  apelación  contra  la  Sentencia  de primera instancia proferida por el Juzgado  Tercero  Laboral  del  Circuito  no  incluyendo  dentro  de  sus  argumentos  su  inconformidad  por  no  ordenarse la indexación de su primera mesada pensional,  sin  embargo  con  respecto  a  este  punto  esta Corporación ha reconocido que  “si  el  accionante de tutela demuestra que con las  providencias  judiciales  se  afecta el derecho al mínimo vital, situación que  puede  devenir  de  un perjuicio irremediable, el actor queda relevado de agotar  todas      las     instancias     judiciales”.62         Así  en  el  presente  caso, tal como se ha reconocido en otros que  presentan  los mismos presupuestos fácticos, el sólo  hecho   de   no   habérsele   actualizado  el  poder  adquisitivo  de la primera mesada pensional a una persona, lo releva de la carga  de  agotar  las  instancias  judiciales a su alcance, pues ya es suficientemente  pesada  la carga de soportar una lesión al más elemental de los derechos de un  trabajador,  que  es  el  que  le asiste a contar con un mínimo vital y móvil,  como  para  ponerle  otra adicional así de carácter procesal, y finalmente (v)  el  accionante  se encuentra en circunstancias especiales de vulnerabilidad pues  si   bien   no   puede   considerarse    una   persona   de  la  “tercera  edad”,63  dado  que  para la fecha de este fallo cumplió 65, se trata de un  adulto  mayor  que  se  encuentra en el final de su vida laboral productiva y al  que  la  negativa  de indexación puede generarle una disminución significativa  en su calidad de vida y la de su núcleo familiar.   

Superado  este análisis preliminar, podrá  la  Corte   establecer  si  se  incurrió  o  no en una vía de hecho en el  proceso cuestionado.   

5. Solución del caso concreto.  

5.1. El accionante señala, en el escrito de  la  tutela,  que  el  Juzgado  Tercero  Laboral  del  Circuito de Bogotá, en la  providencia  del  diecinueve  (19) de marzo de dos mil cuatro (2004) vulneró su  derecho  a  la  indexación  de  la  primera  mesada  pensional,  pues  negó la  actualización  argumentado  que  este  derecho recae únicamente a favor de los  pensionados  que  obtuvieron  dicho estatus después de la expedición de la Ley  100 de 1993.   

5.2. Además, dice que el Tribunal Superior  del  Distrito  Judicial  de  Bogotá en su sentencia proferida el 30 de enero de  2009        actuó        “deliberada       e  injustamente”  como  juez  de  segunda instancia, al  revocar  el  Auto  proferido el 03 de septiembre de 2007, por el Juzgado Tercero  Laboral  del  Circuito,  que libró mandamiento de pago a su favor, al encontrar  que  no  existía claridad respecto a la base de liquidación para determinar el  monto  de la mesada pensional, infringiendo su derecho al debido proceso, porque  su  inconformidad se circunscribió a solicitar se adicionara el mandamiento, en  cuanto  a  ordenar  la  indexación  de  las mesadas pensionales y el pago de la  sanción moratoria correspondiente.     

5.3.  Menciona  que  el Instituto Distrital  para   la   Recreación   y   el   Deporte   (I.D.R.D),  entidad  encargada  del  reconocimiento  y pago de su pensión, quebrantó su derecho a la indexación de  su  primera  mesada  pensional  y  al  mínimo vital, al proferir la resolución  número  465 del 21 de diciembre de 2005, que liquidó su pensión (i) sin tener  en  cuenta  el valor correcto del Salario Base de Cotización, que no es la suma  de  $305.103  pesos  sino  $720.201  y  (ii)  sin  aplicar el IPC para los años  correspondientes  a  1996, 1997, 1998 y 1999. En este sentido dijo: “siendo  la  pensión  el  medio  fundamental de subsistencia del  pensionado,  es  evidente  que  su  pago  en  un valor inferior al que realmente  corresponde,  afecta  grave,  injusta y abiertamente ilegal, su calidad de vida,  daño  irreparable  material  y  moral  que  amerita la intervención del estado  decretando así el amparo solicitado.”   

De conformidad con lo expuesto procederá la  Sala   de   Revisión  a  analizar  cada  una  de  las  decisiones  expresamente  acusadas.   

5.4. En primer lugar, la Sala de Revisión,  teniendo  en  cuenta  la  línea jurisprudencial citada en el apartado 4 de esta  providencia,  evidencia  que  el  fallo  del  diecinueve  (19) de marzo de 2004,  proferida  por  el  Juzgado Tercero Laboral del Circuito de Bogotá, en cuanto a  la  indexación  de  la  primera mesada pensional, pasó por alto los principios  generales  del  derecho  contenidos  en  los  artículos  13,  48  y  53  de  la  Constitución  y desconoció el precedente jurisprudencial sin haber ofrecido un  mínimo  razonable  de  argumentación,  incurriendo  en  una  vía de hecho por  defecto  sustantivo. En efecto, en la Sentencia que le concedió el derecho a la  pensión  al  señor  Lara  Juez se dijo que la indexación de la primera mesada  pensional  recae  únicamente  a  favor  de los pensionados que obtuvieron dicho  estatus  después  de  la  expedición  de  la  Ley  100  de  1.993,64 señalamiento  que   desconoce  la  universalidad  de  la  indexación  de  la  primera  mesada  pensional.  Como lo estableció en su oportunidad este Tribunal, en la Sentencia  C-862  de  2006,  desde  la  perspectiva constitucional, resulta insostenible la  tesis  de  acuerdo  con la cual la actualización de las pensiones es un derecho  constitucional  de  los  pensionados  que  el legislador determine, precisamente  porque  tal  postura  acarrearía  la  vulneración  al derecho a la igualdad de  aquellas  personas  excluidas  del  goce  de la actualización periódica de sus  pensiones.65  Así,  el  derecho a la indexación de la primera mesada pensional  se  debe  conceder  a  todos  los pensionados sin que sobre el particular puedan  hacerse  distinciones  discriminatorias.  La  universalidad  del  derecho  a  la  indexación  de la primera mesada pensional significa que este beneficio se debe  aplicar  a  las  pensiones  reconocidas en cualquier tiempo y sin que importe su  origen,  sea  éste  convencional o legal, toda vez que el fenómeno de pérdida  de  poder  adquisitivo  que es consecuencia de la inflación, afecta por igual a  todos los jubilados.   

5.5.  En  cuanto  a los criterios que deben  tenerse  en  consideración  para indexar la primera mesada pensional, siguiendo  la  línea  jurisprudencial  desarrollada  por esta Corporación, se tendrán en  cuenta  los establecidos en  la Sentencia T-098 de 2005, (M.P: Jaime Araujo  Rentería). En este fallo, al respecto se dijo:   

 “Lo primero  que  debe  señalarse  es  que la Sala considera, por aplicación analógica del  artículo  21  de  la  Ley  100  de  1993  que así lo prevé, que el factor de  actualización  para  la  primera  mesada  pensional  del  señor  Manuel  José  González  Alarcón  debe  ser el índice de precios al consumidor. Para aplicar  tal  factor,  se  empleará  la fórmula utilizada por el Consejo de Estado  en  desarrollo  del  artículo 178 del Código Contencioso Administrativo  y que se  expondrá en la parte resolutiva de este fallo”.   

 De igual forma,  la  propia  Sala Laboral de la Corte Suprema de Justicia, en sentencia del 13 de  diciembre  de  2007,  No.  de  Radicación:  30602,  cambió  los criterios para  indexar la primera mesada pensional y precisó:   

 (…)  Partiendo  entonces,  de  que  el  cometido  del  artículo  36  de  la Ley 100 de 1993 es actualizar anualmente la  base  salarial  para  tasar  la  mesada  pensional,  esto es, garantizar que los  ingresos  que  integran  ese  IBL  conserven  su valor, se estima que en asuntos  donde  sea  procedente  la  actualización,  dicho  fin  se  logra  adecuando el  mencionado  precepto  legal  a  cada situación, y en términos de la fórmula a  aplicar,  buscar  la  que  más  se  ajuste  al  mecanismo  de mantener el poder  adquisitivo de las pensiones.   

 En este orden de ideas, el tomar el valor  monetario  a  actualizar y multiplicarlo por el índice de precios al consumidor  final  y  dividirlo  por  el  IPC  inicial,  es dable sostener que esta fórmula  también  cumple  a cabalidad con el designio y espíritu de la norma en comento  y  demás  postulados de rango constitucional que en materia pensional consagran  los  artículos  48  y  53  de  la  Constitución  Política,  para  efectos  de  determinar  el  ingreso base de liquidación y establecer el monto de la primera  mesada  en  aquellos casos no contemplados en la ley de seguridad social, empero  observando  la  variación  del  IPC  para  cada  anualidad  en la medida que el  artículo  36  de  la  Ley  100 de 1993 así lo exige; lo cual es semejante a la  fórmula  que  viene aplicando la jurisprudencia constitucional y del Consejo de  Estado”.   

Cabe  señalar  que  este  criterio ha sido  tenido  en  cuenta  por  esta  Corporación  también  para  liquidar  pensiones  reconocidas  con anterioridad a la expedición de la Ley 100 de 1993 con base en  la  universalidad  de  la  indexación  de  las mesadas pensionales.66   

5.6.  En  segundo lugar, a propósito de la  decisión  del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogotá, de revocar el  mandamiento  de  pago,  proferido por el Juzgado Tercero Laboral del Circuito de  Bogotá,  en  el  proceso  ejecutivo que instaurara el señor Luís Antonio Lara  Juez,  por  considerar  que no existía absoluta claridad en torno a la cuantía  que  debió  tomarse  como base de liquidación de la pensión, y que el título  que  sirvió  de  base  a  la  ejecución no reunía los requisitos para hacerla  viable,  cabe  anotar  que  no vulnero el debido proceso del accionante, pues la  Corporación  entendió que la controversia planteada por las partes (ejecutante  y  ejecutado)  no  era  propia  del  juicio  ejecutivo, pero sin embargo opacaba  “…la   claridad   propia   de   la   obligación  demostrada”.67   

Si el señor Lara Juez una vez notificado el  acto  administrativo  que  reconocía  y  ordenaba  el  pago  de su pensión, en  cumplimiento  de  la  sentencia  proferida  por  el  Juzgado  Tercero  Civil del  Circuito,  agotada la vía gubernativa y despachado desfavorablemente el recurso  que  presentara  contra  dicho  acto,  mantenía  su  desacuerdo  con la base de  liquidación,  debió  acudir  a  la  justicia  contenciosa  dentro del término  previsto  en  la  ley  para  impetrar  la acción correspondiente, con el fin de  intentar  la  nulidad  del  acto  administrativo  que  reconocía  su pensión y  restablecer  por esta vía el derecho que cree le asistía. Pero como al momento  de  la presentación de la tutela, la acción para controvertir el acto mediante  el  cual  se  dio  cumplimiento  a la sentencia había caducado, no es posible a  través  de  la  tutela, revivir los términos establecidos en la ley para hacer  uso del mecanismo principal. La Corte ha dicho al respecto:   

“(…) la demostración de la existencia  de  un perjuicio irremediable es indispensable para determinar la procedencia de  la  tutela  para  conocer  de  asuntos  que  deberían  ir  a la vía ordinaria.  También  es  necesario  para  que  la  tutela  sea  procedente, que el actor no  pretenda   utilizar   el   mecanismo   excepcional  para  subsanar  negligencias  procesales     pasadas,     bien     sea    en    la    vía    gubernativa    o  jurisdiccional.”68   

Pese a ello, en tercer lugar, en cuanto a la  indexación  de  la  primera  mesada  pensional,  sí  cabe  tutelar  el derecho  reclamado,  pues  de  acuerdo  a  lo expresado en esta sentencia, la Resolución  número  465  del  21 de diciembre de 2005, proferida por el Instituto Distrital  para  la  Recreación  y  el  Deporte  (I.D.R.D),  no  se ajusta a los criterios  constitucionales  y legales establecidos para la liquidación de pensiones, dado  que  esta  entidad  decidió reconocer la pensión del accionante con base en el  salario  que  percibía  en  1996,  sin  indexar  la  primera  mesada  pensional  desconociendo  los   artículos 13, 48 y 53 de la Constitución Política y  los precedentes de la Corte sobre el particular.   

Por ello, de conformidad con lo expuesto, la  Sala  de  Revisión  procederá  a REVOCAR  el  fallo  proferido  en segunda instancia por la Corte Suprema de  Justicia   –   Sala   de  decisión  Penal  de  Tutelas,  el  veintinueve  (29)  de julio de dos mil nueve  (2009),  que  confirmó  el  fallo  proferido  en primera instancia por la Corte  Suprema  de  Justicia – Sala  de  Casación  laboral el veintiuno (21) de mayo de dos mil nueve (2009), dentro  de  la  acción  de  tutela  interpuesta  por  Luís Antonio Lara Juez contra el  Tribunal  Superior  de  Bogotá-  Sala  de Decisión Laboral, el Juzgado Tercero  Laboral  del  Circuito de Bogotá y el Instituto Distrital para la Recreación y  el   Deporte   (I.D.R.D)   y   en  su  lugar  CONCEDER  la protección de los derechos al mínimo vital y a la  indexación de la primera mesada pensional.   

Así  mismo, en virtud de los principios de  celeridad,  eficacia  y oficiosidad que guían la actuación del juez de tutela,  se           ORDENARÁ           directamente  al  Instituto  Distrital  para  la  Recreación  y  el  Deporte (I.D.R.D) que, en el  término  de  diez  (10)  días,  contados  a  partir  de la notificación de la  presente  providencia,  reliquide la pensión del señor Luís Antonio Lara Juez  indexando  su  primera mesada pensional de conformidad con los criterios fijados  en esta providencia en el apartado 5.5.   

III.           DECISIÓN   

En  mérito de lo expuesto, la Sala Segunda  de  Revisión  de  la Corte Constitucional, administrando justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE  

Primero.-  REVOCAR el fallo proferido en  segunda    instancia   por   la   Corte   Suprema   de   Justicia   – Sala de decisión Penal de Tutelas, el  veintinueve  (29)  de  julio  de  dos  mil  nueve (2009), que confirmó el fallo  proferido  en  primera  instancia  por la Corte Suprema de Justicia – Sala de Casación laboral el veintiuno  (21)  de  mayo  de  dos  mil  nueve  (2009),  dentro  de  la  acción  de tutela  interpuesta  por Luís Antonio Lara Juez contra el Tribunal Superior de Bogotá-  Sala  de Decisión Laboral, el Juzgado Tercero Laboral del Circuito de Bogotá y  el  Instituto Distrital para la Recreación y el Deporte (I.D.R.D) y en su lugar  CONCEDER  la  protección de  los  derechos  al  mínimo  vital  y  a  la  indexación  de  la  primera mesada  pensional.   

Segundo.-  ORDENAR   al   Instituto  Distrital  para  la  Recreación  y  el Deporte (I.D.R.D) que, en un término de  diez  (10)  días,  contados  a  partir  de  la  notificación  de  la  presente  providencia,  indexe  la  primera mesada pensional del señor Luís Antonio Lara  Juez,  de  conformidad  con  los  criterios  fijados  en  esta providencia en el  apartado 5.7.   

Tercero.- LIBRESE  por  Secretaría  la comunicación de que trata el artículo 36 del Decreto 2591  de 1991, para los fines allí establecidos.   

   

Notifíquese, comuníquese, insértese en la  Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

MARÍA VICTORIA CALLE CORREA  

Magistrada  

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA  

Magistrado  

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO  

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ  

Secretaria General  

    

1  De  acuerdo  con  los  folios  56  y  60 del cuaderno 1 del expediente de tutela, el  I.D.R.D  reconoce  esta  suma,  en dos oportunidades como la asignación básica  mensual  del  señor  Lara:  En el folio 56 se establece que su salario promedio  mensual  ascendía a la suma de $726.201 “por otros conceptos constitutivos de  salario (…)”   

2 Folio  11 expediente de tutela.   

3  Resumen  de  la  apelación del accionante efectuada por el Tribunal Superior de  Bogotá en su sentencia del 22 de junio de 2002.   

4 Dicha  adición  se  produjo con base en las siguientes consideraciones: “Revisada la  historia  procesal, folio 8 cuaderno anexo, se extrae que el actor efectivamente  laboró  al  servicio de la Lotería de Bogotá y el Instituto Distrital para la  Recreación  y  el  Deporte,  durante  el  lapso de 10 de enero de 1972 al 09 de  diciembre  de  1996,  igualmente  aportó al ISS; folios 29 al 32, además de la  respuesta  dada  al  hecho 4° de la demanda por el apoderado del ISS; folios 17  al   36   art.  197  C.P.C;  ídem  interrogatorio  de  parte  absuelto  por  su  representante  legal,  folio 93, igual con la certificación emanada del jefe de  División  de Talento Humano, del IDRD ya citada a folio 8 del anexo. Ahora bien  para  la  época  del retiro de don Juan Antonio Lara Juez al servicio del IDRD;  el  9  de  diciembre  de 1.996, había cumplido 20 años de servicio a Entidades  Distritales  como trabajador oficial, siendo esa su condición al retiro, acorde  a  la naturaleza jurídica del IDRD y al cargo de excepción desempeñado por el  señor  Lara  Juez,  condición  además no discutida ahora, siendo beneficiario  del  régimen  de  Transición artículo 36 Ley 100 de 1.993 pues para el 1° de  abril  de  1.994 tenía más de 40 años de edad, folio 100, siendo la normativa  aplicable  con  la  cual se debe desatar esta controversia, aquella vigente para  los trabajadores oficiales, Ley 33 de 1985.”   

5 En el  expediente  de  tutela  no  hay  evidencia  que  permita  establecer si existió  respuesta  del  I.D.R.D  respecto  a la reclamación administrativa hecha por el  accionante en mayo de 2006.   

6 Sobre  la  providencia  el accionante señaló: “es arbitraria y esta en desconexión  con  el  ordenamiento jurídico constitucional, constitutiva de verdaderas vías  de  hecho  toda  vez  que  con ella se quebrantó grave e injustificadamente mis  derechos  fundamentales  a  la  indexación  de  la  primera  mesada pensional y  mantenimiento  del  poder  adquisitivo  de las mesadas pensionales, así como al  cumplimiento  de  la  sentencia,  defectos  sustantivos con los que de cotera se  propicia   discriminación   y  desigualdad  entre  otros  servidores  públicos  pensionados  de  la  misma  entidad a quienes en las mismas condiciones, les fue  reconocida  y  cancelada  la indexación. Se violo igualmente el debido proceso,  la  cosa juzgada constitucional, la seguridad jurídica pues lo que debió hacer  el  Tribunal, en garantía del mínimo vital de una persona de la tercera edad y  demás  mandatos  constitucionales,  era  confirmar  el  mandamiento  de  pago y  adicionarlo en la forma pedida por mi apoderado.”   

7  Consultar  al  respecto,  entre  otras,  las sentencias  C-543 de 1992 (MP.  José  Gregorio  Hernández  Galindo),  T-079  de  1993  (MP.  Eduardo Cifuentes  Muñoz),  T-231 de 1994 (MP. Eduardo Cifuentes Muñoz), T-329 de 1996 (MP. José  Gregorio  Hernández Galindo), T-483 de 1997 (MP. Vladimiro Naranjo Mesa), T-008  de  1998  (MP.  Eduardo  Cifuentes Muñoz), T-567 de 1998 (MP. Eduardo Cifuentes  Muñoz),  T-458  de 1998 (MP. José Gregorio Hernández Galindo), SU-047 de 1999  (MsPs.  Carlos  Gaviria  Díaz  y Alejandro Martínez Caballero), T-1031 de 2001  (MP.  Eduardo Montealegre Lynett), SU-622 de 2001 (MP. Jaime Araújo Rentería),  SU-1299  de  2001 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa), SU-159 de 2002 (MP. Manuel  José  Cepeda Espinosa), T-108 de 2003 (MP. Álvaro Tafur Galvis), T-088 de 2003  (MP.  Clara  Inés  Vargas  Hernández),  T-116  de 2003 (MP. Clara Inés Vargas  Hernández),  T-201  de 2003 (MP. Rodrigo Escobar Gil), T-382 de 2003 (MP. Clara  Inés  Vargas Hernández), T-441 de 2003 (MP. Eduardo Montealegre Lynett), T-029  de  2004  (MP.  Álvaro  Tafur Galvis), T-1157 de 2004 (MP. Marco Gerardo Monroy  Cabra),  T-778  de  2005  (MP. Manuel José Cepeda Espinosa), T-237 de 2006 (MP.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa),  T-448  de  2006 (MP. Jaime Araujo Rentería),  T-510  de  2006  (MP.  Álvaro  Tafur Galvis), T-953 de 2006 (MP. Jaime Córdoba  Triviño),  T-104  de 2007 (MP. Álvaro Tafur Galvis), T-387 de 2007 (MP. Manuel  José  Cepeda  Espinosa),  T-446  de  2007  (MP. Clara Inés Vargas Hernández),  T-825  de  2007  (MP. Manuel José Cepeda Espinosa), T-1066 de 2007 (MP. Rodrigo  Escobar  Gil),  T-243  de 2008 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa), T-266 de 2008  (MP.   Rodrigo   Escobar   Gil),   y   T-423   de   2008   (MP.  Nilson  Pinilla  Pinilla).   

9 Corte  Constitucional.   Sentencia   C-543  de  1992  (MP.  José  Gregorio  Hernández  Galindo).   Desde   esta   sentencia,   la  Corte  Constitucional  expresó  que  salvo  en  aquellos casos en que se haya incurrido en  una  vía  de  hecho,  la  acción  de  tutela  no  procede  contra providencias  judiciales.   

10 Ver  al  respecto  las  sentencias  C-037  de  1996  (MP. Vladimiro Naranjo Mesa) que  declaró  exequible de manera condicionada el artículo 66 de la Ley Estatutaria  de  la  Administración de Justicia y C-384 de 2000 (MP. Vladimiro Naranjo Mesa)  en  la  que  la Corte condicionó la exequibilidad de las normas acusadas, a que  se  admitiera  la  procedencia  de  la tutela contra providencias judiciales. Un  ejemplo  de  la  viabilidad  de  la tutela contra sentencias, es entre otras, la  sentencia  T-079  de  1993  (MP.  Eduardo  Cifuentes Muñoz), en la que la Corte  Constitucional  decidió  confirmar  el fallo proferido por la Sala de Casación  Civil  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  dentro  de un proceso de acción de  tutela,  en el que esa Corporación confirmó la decisión del juez de tutela de  primera  instancia,  por considerar que era evidente la vulneración del derecho  fundamental  al  debido  proceso de la accionante. En ese caso, el fundamento de  la  decisión  del  funcionario  judicial  en  un  proceso  ordinario,  eran las  declaraciones  allegadas  al expediente que habían sido rendidas como versiones  libres  y  espontáneas  y  no  bajo  la  gravedad  del juramento. Para la Corte  Suprema,  conforme  a  la  legislación vigente, las pruebas testimoniales deben  ser  ordenadas mediante auto del funcionario instructor, y contra ellas debe ser  posible  ejercer el derecho de contradicción. Las pruebas no aportadas en estas  difícilmente  podían  ser definitivas en una decisión, sin vulnerar el debido  proceso.  Por  consiguiente  se  consideró  que existía claramente una vía de  hecho  en  la  sentencia. Otras providencias que pueden ser revisadas sobre este  tema,  entre  las  muchas  que  existen,  son  la  sentencia  T-158 de 1993 (MP.  Vladimiro  Naranjo);  T-173  de  1993  (MP. José Gregorio Hernández); T-231 de  1994  (MP.  Eduardo  Cifuentes  Muñoz);  T-008  de  1998 (MP. Eduardo Cifuentes  Muñoz);  SU-1185  de  2001  (MP.  Rodrigo Escobar Gil) y la SU-159 de 2002 (MP.  Manuel José Cepeda), entre otras.   

11  Corte   Constitucional.   Sentencia   T-231   de  1994  (MP.  Eduardo  Cifuentes  Muñoz).   

12 Ver  entre  otras,  las sentencias T-774 de 2004 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa) y  T-200  de  2004  (MP.  Clara  Inés  Vargas). En la sentencia T-949 de 2003 (MP.  Eduardo  Montealegre  Lynett),  por  ejemplo,   la  Corte decidió que  “(…)  la  infracción  del  deber  de identificar  correctamente  la  persona  sometida al proceso penal, sumada a la desafortunada  suplantación,  constituye  un  claro defecto fáctico, lo que implica que está  satisfecho  el requisito de procedibilidad exigido por la Jurisprudencia para la  procedencia  de  la acción de tutela contra providencias judiciales.”  En  la  sentencia T-774 de 2004 (MP. Manuel José Cepeda), la  Corte   sostuvo   lo   siguiente:  “(…)  la  Sala  considera  pertinente  señalar  que el concepto de vía de hecho, en el cual se  funda  la  presente  acción  de  tutela,  ha  evolucionado en la jurisprudencia  constitucional.  La Corte ha decantado los conceptos de capricho y arbitrariedad  judicial,   en   los  que  originalmente  se  fundaba  la  noción  de  vía  de  hecho”.     Actualmente     no     “(…)  sólo  se  trata  de  los casos en que el juez impone, de  manera  grosera  y  burda  su  voluntad  sobre el ordenamiento, sino que incluye  aquellos  casos  en  los  que  se  aparta  de  los  precedentes  sin  argumentar  debidamente  (capricho)  y cuando su discrecionalidad interpretativa se desborda  en  perjuicio  de  los  derechos fundamentales de los asociados (arbitrariedad).  Debe  advertirse que esta corporación ha señalado que toda actuación estatal,  máxime  cuando  existen  amplias  facultades discrecionales (a lo que de alguna  manera  se  puede asimilar la libertad hermenéutica del juez), ha de ceñirse a  lo  razonable.   Lo razonable está condicionado, en primera medida, por el  respeto a la Constitución”.    

13 Un  ejemplo  de ello, es la vía de hecho por consecuencia que se explica mejor más  adelante.  Ver  al  respecto  las sentencias SU-014 de 2001 (MP. Martha Sáchica  Méndez);  T-407  de  2001  (MP. Rodrigo Escobar Gil);  T-1180 de 2001 (MP.  Marco Gerardo Monroy Cabra).   

14     Sentencia    C-590    de   2005   (MP.   Jaime   Córdoba  Triviño).   

15 En  la  sentencia  T-949  de  2003 (MP. Eduardo Montealegre Lynett), por ejemplo, la  Corte  decidió  que “(…) la infracción del deber  de  identificar  correctamente la persona sometida al proceso penal, sumada a la  desafortunada  suplantación,  constituye  un  claro  defecto  fáctico,  lo que  implica  que  está  satisfecho  el  requisito  de procedibilidad exigido por la  Jurisprudencia  para  la procedencia de la acción de tutela contra providencias  judiciales”.    Ver    entre   otras,  las sentencias T-200 de 2004 (MP. Clara  Inés   Vargas   Hernández)   y   T-774   de  2004  (MP.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa).    

16  Corte  Constitucional.  Ver  sentencias T-742 de 2002. (MP. Clara Inés Vargas);  T-441  de  2003  (MP.  Eduardo Montealegre Lynett); y T-606 de 2004 (MP. Rodrigo  Uprimny Yepes),  entre otras.   

17  Corte   Constitucional.   Sentencia   SU-622   de   2001   (MP.   Jaime   Araujo  Rentería).   

18Corte  Constitucional. Sentencias C-543 de 1992 (MP. José Gregorio  Hernández);  T-567  de  1998 (MP. Eduardo Cifuentes Muñoz); T-511 de 2001 (MP.  Eduardo  Montealegre  Lynett);  SU-622  de  2001  (MP.  Jaime  Araujo Rentería)  y  T-108 de 2003 (MP. Álvaro Tafur Gálvis), entre otras.   

19  Corte   Constitucional.   Sentencia  T-200  de  2004  (MP.  Clara  Inés  Vargas  Hernández).    

20  Corte        Constitucional.       Sentencia  C-543  de  1992 (MP. José Gregorio Hernández Galindo).   

21  Corte   Constitucional.   Sentencia   T-038   de   1997  (MP.  Hernando  Herrera  Vergara).    

22  Corte   Constitucional.   Sentencia  T-116  de  2003  (MP.  Clara  Inés  Vargas  Hernández).    

23  Corte   Constitucional.  Sentencia  T-440  de  2003  (MP.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa).  La  Corte  concedió  la  tutela  a  una  entidad bancaria y algunos  usuarios  de la misma, por considerar que en el trámite de una acción de grupo  la  autoridad  judicial  les desconoció los derechos a la intimidad y al debido  proceso,  al  remitir al proceso varios documentos que implicaban la revelación  de  datos  privados.  Sobre  la  procedencia  de  la  tutela  la Corte señaló:  “(…)   En   segundo  lugar,  la  Corte  también  desestima  la  consideración  según la cual existió una omisión procesal por  parte   de   los  usuarios  del  Banco.  Dichas  personas  no integraban el pasivo del proceso de acción de  grupo  (…). Por lo tanto,  difícilmente  podían los ahora tutelantes controvertir providencias judiciales  que  no les habían sido notificadas, y que, por demás, habían sido proferidas  en  el  transcurso  de  un  proceso  judicial  de  cuya  existencia  no  estaban  enterados.”  Cfr.  también las sentencias T-329 de  1996  (MP.  José  Gregorio  Hernández  Galindo)  y  T-567 de 1998 (MP. Eduardo  Cifuentes Muñoz).   

24  Sentencia T-014 de 2008 (MP. Marco Gerardo Monroy Cabra).   

25  Corte   Constitucional.   Sentencia   T-1009   de   2000   (MP.  Carlos  Gaviria  Díaz).   

26  Corte  Constitucional.  Sentencias  SU-1159  de 2003 y  T-578 de 2006. (MP.  Manuel José Cepeda Espinosa).   

27  Corte   Constitucional.  Sentencia  T-578  de  2006  (MP.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa).   

28  Corte  Constitucional.  Sentencia  T-231 de 1994 (MP. Eduardo Cifuentes Muñoz).   

29  Corte  Constitucional.  Sentencia  T-774  de 2004 (MP.  Manuel José Cepeda  Espinosa).   

30  Corte   Constitucional.   Sentencia   SU-120   de   2003   (MP.   Álvaro  Tafur  Gálvis).   

31  Vgr. ha sido derogada o declarada inexequible.   

32  Corte  Constitucional.  Sentencia  T-292  de 2006  (MP. Manuel José Cepeda  Espinosa).   

33  Corte   Constitucional.   Sentencia   SU-1185   de  2001  (MP.  Rodrigo  Escobar  Gil).   

34 En  la  sentencia  T-1031 de 2001 (MP. Eduardo Montealegre Lynett) la Corte decidió  que  la acción de tutela procede contra una providencia judicial que omite, sin  razón  alguna,  los  precedentes  aplicables  al  caso o cuando “su  discrecionalidad interpretativa se desborda en perjuicio de los  derechos  fundamentales  de  los  asociados”. Pueden  verse  además  las  sentencias  T-567  de 1998 (MP. Eduardo Cifuentes Muñoz) y  T-1285 de 2005 (MP. Clara Inés Vargas Hernández).   

35  Corte  Constitucional.  Sentencias  T-1625 de 2000 (MP. Martha Victoria Sáchica  Méndez),  SU-1184  de  2001  (MP. Eduardo Montealegre Lynett); y T-1031 de 2001  (MP.  Eduardo  Montealegre  Lynett).  También  la  sentencia T-047 de 2005 (MP.  Clara  Inés  Vargas  Hernández).  En  estos casos, si bien el  juez de la  causa  es  quien  le  fija el alcance a la norma que aplica, no puede hacerlo en  oposición  a  los  valores,  principios  y derechos constitucionales, de manera  que,  debiendo  seleccionar  entre  dos  o  más  entendimientos  posibles, debe  forzosamente acoger aquél que se ajuste a la Carta política.   

36  Corte   Constitucional.  Sentencia  T-114  de  2002.  (MP.  Eduardo  Montealegre  Lynett).  Ver  también  la  sentencia  T-1285  de  2005 (MP. Clara Inés Vargas  Hernández).   

37 Ver  la  sentencia  T-292  de  2006  (MP. Manuel José Cepeda Espinosa). También las  sentencias  SU-640  de 1998 (MP. Eduardo Cifuentes Muñoz) y  T-462 de 2003  (MP. Eduardo Montealegre Lynett).   

38  Corte   Constitucional.  Sentencia  T-1285  de  2005  (MP.  Clara  Inés  Vargas  Hernández).  En  la  sentencia  T-193  de 1995 (MP. Carlos Gaviria Díaz), esta  Corporación  señaló:  “Es razonable exigir, en aras  del  principio  de  igualdad  en  la  aplicación  de  la  ley, que los jueces y  funcionarios  que  consideren  autónomamente  que  deben apartarse de la línea  jurisprudencial  trazada  por  las  altas cortes, que lo hagan, pero siempre que  justifiquen   de  manera  suficiente  y  adecuada  su  decisión,  pues,  de  lo  contrario,  estarían  infringiendo  el  principio  de  igualdad  (CP art.13). A  través  de  los  recursos  que se contemplan en cada jurisdicción, normalmente  puede  ventilarse  este  evento  de  infracción  a la Constitución”.  Sobre  este  tema,  también  puede  consultarse la sentencia  T-949 de 2003 (MP. Eduardo Montealegre Lynett).   

40  Corte  Constitucional.  Sentencia  SU-159  de  2002  (MP.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa).   

41  Cfr.,  por  ejemplo,  la  ya citada sentencia T-442 de 1994 (MP. Antonio Barrera  Carbonell).   

42  Corte  Constitucional.  Sentencia  SU-159  de  2002.  (MP.  Manuel  José Cepeda  Espinosa).   

43  Ibídem.   

44 En  la  sentencia SU-159 de 2002 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa), se precisó que  en  tales  casos, “aún en el evento en el que en el  conjunto  de  pruebas  sobre  las  que  se  apoya un proceso penal se detecte la  existencia  de una ilícitamente obtenida, los efectos de esta irregularidad son  limitados.  Para  la Corte, “el hecho de que un juez tenga en cuenta dentro de  un  proceso una prueba absolutamente viciada, no implica, necesariamente, que la  decisión  que  se  profiera  deba  ser  calificada como vía de hecho”. Así,  “sólo en aquellos casos  en  los  que  la  prueba  nula  de  pleno  derecho  constituya  la  única   muestra  de  culpabilidad  del  condenado,  sin la cual habría de variar el juicio del fallador, procedería la  tutela  contra  la decisión judicial que la tuvo en cuenta, siempre y cuando se  cumplan,  por  supuesto,  los  restantes  requisitos  de  procedibilidad  de  la  acción”.  De  tal  manera  que  la  incidencia  de la prueba viciada debe ser  determinante   de   lo   resuelto   en  la  providencia  cuestionada.”   

45  Cfr.  sentencia  T-442  de  1994  (MP.  Antonio  Barrera Carbonell).     

46  Corte  Constitucional.  Sentencia  SU-159  de  2002  (MP.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa).   

47  Corte   Constitucional.  Sentencia  T-774  de  2004  (MP.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa).   

48  Corte   Constitucional.   Sentencia   SU-1185   de  2001  (MP.  Rodrigo  Escobar  Gil).   

49 En  la  sentencia  SU-158  de  2002 (MP. Manuel José Cepeda) se consideran que este  tipo  de  defecto  puede producirse, a título de ejemplo, cuando se pretermiten  eventos  o  etapas  señaladas en la ley para asegurar el ejercicio de todas las  garantías  que  se  le reconocen a los sujetos procesales de forma tal que, por  ejemplo,  no:  (i.)  puedan  ejercer el derecho a una  defensa  técnica,  que  supone  la posibilidad de contar con la asesoría de un  abogado  –en los eventos  en  los  que sea necesario -, ejercer el derecho de contradicción y presentar y  solicitar  las  pruebas  que  considere pertinentes para sustentar su posición;  (ii.)  se  les  comunique  de  la  iniciación  del  proceso  y  se  permita  su  participación  en  el  mismo  y (iii.) se les notifiquen todas las providencias  proferidas   por   el   juez,   que   de   acuerdo  con  la  ley,  deben  serles  notificadas.   

50  Corte  Constitucional.  Sentencias  T-462  de  2003 y T-441 de 2003 (MP. Eduardo  Montealegre  Lynett)  y T-047 de 2005 (MP. Clara Inés Vargas Hernández), entre  otras.   

51 Ver  entre  otras  las Sentencias SU-014 de 2001 (MP. Martha Sáchica Méndez); T-407  de  2001  (MP.  Rodrigo  Escobar  Gil);   T-1180 de 2001 (MP. Marco Gerardo  Monroy    Cabra).                         

52   Corte  Constitucional.  Sentencia T-1285 de 2005 (MP. Clara  Inés Vargas Hernández).   

53 MP.  Manuel José Cepeda Espinosa.   

54  Esto  en  razón  a  que  existen  tres  disposiciones  constitucionales  que lo  sustentan:  la  primera  contenida  en  el  artículo  48,  a  saber:  “la ley  definirá  los  medios para que los recursos destinados a pensiones mantengan su  poder  adquisitivo  constante”,  las  dos restantes contenidas en el artículo  53,  la  primera:  “la  ley correspondiente tendrá en cuenta por lo menos los  siguientes  principios  mínimos  fundamentales…  …la remuneración mínima  vital  y  móvil…”  y  la  segunda, que establece que “el Estado garantiza  el   derecho  al  pago  oportuno  y  al  reajuste  periódico  de las pensiones  legales”.   

55  Entre  otras  cabe  mencionar  las  sentencias T-663 de 2003 (MP. Jaime Córdoba  Triviño),  T-805  (MP.  Clara  Inés  Vargas  Hernández)  y T-815 de 2004 (MP.  Rodrigo    Uprimny    Yepes)    y    T-098    de    2005   (MP.   Jaime   Araujo  Rentería).   

56 Ver  entre  otras  Sentencias:  C-781  de  2003  (MP. Clara Inés Vargas Hernández),  T-425  de  2007  (MP.  Clara  Inés Vargas Hernández), T-991 de 2008 (MP. Clara  Inés Vargas Hernández).   

57  Sentencia C-862 de 2006 (MP Humberto Antonio Sierra Porto).   

58  Sentencia T-896 de 2008 (MP Humberto Antonio Sierra Porto).   

59     Ver  entre  otras las sentencias SU-120 de 2003 (MP. Álvaro  Tafur  Gálvis),  T-1169  de  2003 (MP. Clara Inés Vargas Hernández), T-663 de  2003  (MP.  Jaime  Córdoba  Triviño),  T-805  de  2004 (MP. Clara Inés Vargas  Hernández),  T-815  de  2004  (MP.  Rodrigo  Uprimny Yepes), T-098 de 2005 (MP.  Jaime Araujo Rentería).   

60 Ver  entre  otras  las  sentencias SU-120 de 2003 (MP. Álvaro Tafur Gálvis), T-1169  de  2003,  T-663 de 2003 (MP. Jaime Córdoba Triviño), T-805 de 2004 (MP. Clara  Inés  Vargas  Hernández),  T-815 de 2004 (MP. Rodrigo Uprimny Yepes), T-098 de  2005 (MP. Jaime Araujo Rentería).   

61 Se  evidencia  en  el  expediente  de  tutela  (folios  63  al 69) que el accionante  interpuso  recurso  de  apelación  contra la resolución No 465 de 2005 que fue  resuelta negativamente por el I.D.R.D.   

62  Sentencia T-014 de 2008 MP: Marco Gerardo Monroy Cabra.   

63 La  jurisprudencia  de  este  Tribunal  ha tenido como referente los 70 años  para  establecer  lo  que  ha  de  considerarse  arribo  a  la  “tercera edad”. Lo  anterior,  por  cuanto  este  es el momento en que una persona supera el límite  promedio  de  vida  probable  de  los  colombianos.  Al respecto, consúltese la  sentencia  T-214  de  1999  (MP.  Vladimiro  Naranjo  Mesa),  T-456 de 1994 (MP.  Alejandro   Martínez  Caballero),  T-1226  de  2000  (MP.  Alejandro  Martínez  Caballero) y T-463 de 2003 (MP. Eduardo Montealegre Lynett).   

64  Sobre   el   particular,   el   Juzgado   textualmente   señaló:  “Teniendo  en  cuenta,  que  la  indexación de la primera mesada  pensional,  solo tuvo lugar con la ley 100 de 1993, igualmente que los intereses  moratorios  también  fueron  prescritos  por el articulo 141 de la misma ley, y  que  en  el  presente  caso  para  el  reconocimiento  y  pago de la pensión de  jubilación  que  hoy  se condena, se debieron aplicar normas anteriores a dicha  ley,  no  resulta  posible  acceder  a  la  petición  de indexación, ni de los  intereses  moratorios con base en la pluricitada ley, toda vez, que se violaría  el principio de inescindibilidad.”   

65  Sentencia C-862 de 2006 (MP: Humberto Antonio Sierra Porto).   

66 Al  respecto  pueden  consultarse  las  Sentencias,  T-098 de 2005 (MP: Jaime Araujo  Rentería) y T-1136 de 2008 (MP: Manuel José Cepeda Espinosa).   

67  Folio  97.  Cuaderno  principal auto que revoca el mandamiento de pago proferido  por el Juzgado Tercero Laboral del Circuito de Bogotá.   

68  Sentencia T-968 de 2005 (M.P.  Marco Gerardo Monroy Cabra).     

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