T-842-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-842-09  

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Improcedencia   

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Procedencia excepcional   

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Requisitos   generales   y  especiales  de  procedibilidad   

ACCION  DE  TUTELA  PARA  RECLAMAR PENSION DE  INVALIDEZ-Improcedencia  por  cuanto no se cumplen las  condiciones   señaladas   por   la   jurisprudencia  para  que  el  amparo  sea  procedente   

ACCION  DE  TUTELA  PARA  RECLAMAR PENSION DE  INVALIDEZ-Derecho  a  la  indemnización sustitutiva o  deber de informar sobre si es viable esa posibilidad   

ACCION     DE     TUTELA-Orden  al  Seguro Social de reconocer el derecho a la indemnización  sustitutiva de la pensión de invalidez   

Referencia: expediente T-2326165  

                     

Acción de tutela instaurada por Luis Gonzaga  Santa  Giraldo  contra  el  Seguro  Social,  Seccional  Caldas  -Pensiones-, con  vinculación  oficiosa del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Manizales,  Juzgado  Primero  Laboral  del  Circuito  de  Manizales  y  la Junta Regional de  Calificación de Invalidez de Caldas.   

                     

Magistrada Ponente:  

Dra. MARÍA VICTORIA CALLE CORREA  

Bogotá, D.C., veinte (20) de noviembre de dos  mil nueve (2009).   

La  Sala  Segunda  de  Revisión  de la Corte  Constitucional,  integrada  por  los  magistrados  María Victoria Calle Correa,  Luis  Ernesto  Vargas  Silva  y Gabriel Eduardo Mendoza Martelo, en ejercicio de  sus    competencias    constitucionales    y    legales,    ha    proferido   la  siguiente   

SENTENCIA   

En  el  trámite  de  revisión  del  fallo  proferido  por  la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia, el  21  de abril de 2009 dentro de la acción de tutela promovida por el señor Luis  Gonzaga  Santa  Giraldo  contra  el  Seguro  Social  -Pensiones-,  con citación  oficiosa  del  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Manizales,  Sala  Laboral,  Juzgado  Primero Laboral del Circuito de Manizales y Junta Regional de  Calificación de Invalidez de Caldas.   

El  expediente  de la referencia fue escogido  para  revisión  mediante  auto  del  6  de  agosto de 2009, dictado por la Sala  Octava de Selección.   

I. ANTECEDENTES  

El 29 de enero de 2009, el señor Luis Gonzaga  Santa  Giraldo  presentó  acción  de tutela contra el Seguro Social, Seccional  Caldas  -Pensiones-,  con  el  fin de buscar el restablecimiento de los derechos  fundamentales  a  la  igualdad,  tercera edad, seguridad social, mínimo vital y  dignidad  humana,  supuestamente  vulnerados con la decisión administrativa que  dispuso  no  acceder  al  reconocimiento  y  pago  de  la pensión de invalidez,  negativa  que  fue  ratificada  por  la  jurisdicción  ordinaria  en sentencias  proferidas  por  el Juzgado Primero Laboral del Circuito de Manizales y Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Manizales,  Sala Laboral. La petición de  tutela se apoya en los siguientes.   

1. Hechos.  

Sostiene  el  actor que mediante dictamen N°  2932  del 24 de febrero de 2005, la Junta Regional de Calificación de Invalidez  de  Caldas determinó una pérdida de capacidad laboral del 54%, señalando como  fecha  de  estructuración el 20 de enero de 2004. Por lo anterior, solicitó el  reconocimiento  y  pago  de  la  pensión  de  invalidez  ante el Seguro Social,  Seccional  Caldas -Pensiones-, entidad que mediante Resolución N° 02558 del 27  de  mayo  de  2005 negó la mencionada prestación bajo la consideración de que  si  bien  contaba  con  692  semanas  cotizadas  al Sistema General de Seguridad  Social  en  Pensiones,  solamente 6 correspondían a los 3 años anteriores a la  fecha de estructuración de la invalidez.   

Manifiesta   que   aunque   solicitó   la  reactivación  del expediente administrativo, mediante oficio N° DAP-1229 del 9  de  febrero de 2006 fue reiterada la negativa con el argumento de que no habían  sido  cotizadas 50 semanas dentro de los 3 años anteriores a la estructuración  de  la  invalidez,  razón  por  la  que acudió a la justicia ordinaria laboral  “en  orden  a  que  se  me  aplicara la figura de la  condición  más  beneficiosa,  en  aplicación  del  principio de favorabilidad  consagrado  en  el artículo 53 de la Constitución Política, y por tanto se me  resolviera  mi  caso  al  tenor  de  lo  dispuesto  en  el  Acuerdo 049 de 1.990  reglamentado  por  el Decreto 758 del mismo año, que exige como requisitos para  tener  derecho  a esa pensión, haber cotizado ciento cincuenta (150) semanas en  los  seis  (6)  anteriores  años a la fecha de invalidez o trescientas (300) en  cualquier                  tiempo”.1   

Señala  que  acudió a la justicia ordinaria  para  reclamar  su  derecho  y  que  el  Juzgado Primero Laboral del Circuito de  Manizales  en sentencia del 3 de agosto de 2006 (sic)2 no accedió a las pretensiones  de  la  demanda, por considerar que el marco normativo aplicable era el previsto  en  el artículo 11 de la Ley 797 de 2003, pues si bien cumplía el requisito de  fidelidad  no  tenía aportadas 50 semanas dentro de los 3 años anteriores a la  fecha de estructuración de la invalidez.   

Recalca que al no contar con otro mecanismo de  defensa  judicial  para  lograr la protección de sus derechos fundamentales, la  acción  de tutela es la vía idónea para que sean amparados teniendo en cuenta  que  “soy un enfermo de cáncer, con una discapacidad  o  invalidez  que  actualmente  se  acerca  al  80%  (porque  desde  la  última  calificación  de  invalidez,  que fue con el 54%, se ha agravado enormemente mi  situación  física),  con  poco  menos  de  70  años  de  edad,  en  estado de  lamentable   indigencia   porque  vivo  de  la  caridad  pública”.3   

Asevera que al ser aplicado el artículo 11 de  la  Ley  797  de 2003 se está desconociendo el principio de favorabilidad, toda  vez  que  se  trata de una normativa que fijó unos requisitos más gravosos que  claramente  dificultan  el reconocimiento del derecho-prestación, desconociendo  con    esto    la   jurisprudencia   que   ha   considerado   que   “con  base en el principio de la condición más beneficiosa, debe  aplicarse  la  normatividad  anterior,  más  aún  en  tratándose (sic)  de  personas  que  son  de especial  protección  por  parte  del  Estado por su debilidad manifiesta.”4  Agregó,  que conoce personas que no son inválidas, que no viven en  la  mendicidad  y  que  realizaron  menos  cotizaciones  a  quienes “se  les  RECONOCIÓ PENSIÓN DE SOBREVIVIENTES y DE INVALIDEZ con  base  en  el  artículo  53  de  la Constitución Nacional, en aplicación de la  figura  de la condición más beneficiosa (…) con escasas 26 semanas aportadas  en         el         último         año”,5  lo que considera una absoluta  discriminación  teniendo  en  cuenta que él cotizó casi 700 semanas al Seguro  Social.  Al respecto, el actor se apoya en jurisprudencia de la Corte Suprema de  Justicia  y de la Corte Constitucional, referentes al principio de favorabilidad  laboral.   

Concluye  el  peticionario, señalando que es  “una  persona ignorante, desconozco las leyes. (…)  Mi  situación es desesperante. Inválido, con cáncer, sin recursos económicos  para  subsistir,  viviendo  de  la caridad pública. No tengo bienes de fortuna.  Por  favor,  colabóreme  señor  juez  y  entienda que en mi caso se comete una  tremenda     injusticia.     Yo,     desde     hace    tiempo    debía    estar  pensionado”.6   

2. Pretensiones.  

A  partir de la situación fáctica expuesta,  el  demandante  solicita  que  el  Jefe del Departamento de Pensiones del Seguro  Social,   Seccional  Caldas  -Pensiones-,  reconozca  y  pague  la  pensión  de  invalidez  a  la  que  tiene derecho desde el 20 de enero de 2004, momento en el  que  se  estructuró,  teniendo como fundamento normativo el Decreto 758 de 1990  que  aprobó  el  Acuerdo  049 de 1990, en virtud del principio de favorabilidad  laboral establecido en el artículo 53 de la Carta Fundamental.   

3.    Pruebas    que    reposan   en   el  expediente.   

–  Resolución   N°  02558  del  27  de  mayo  de  2005  dictada por el Seguro Social, Seccional  Caldas, que decidió (folios 14 y 15 del cuaderno principal):   

“NEGAR   la   pensión   por   Invalidez  solicitada  por  el señor LUIS GONZAGA SANTA GIRALDO 4.316.690, por los motivos  expuestos   en   la   presente    Resolución  y  en  su  defecto  CONCEDER  indemnización   por   invalidez   en  cuantía  única  de  $4.029.992.  //  La  liquidación   se   basó   en   692   semanas   cotizadas   con  un  I.B.L.  de  $405.019”.   

– Formulario de dictamen para calificación de  la  pérdida  de  la  capacidad  laboral y determinación de la invalidez que da  cuenta  de  la  existencia  de  una  incapacidad  permanente  parcial  (folio 16  ibídem).   

–  Reporte  de semanas cotizadas en pensiones  por   el   actor   en  el  Seguro  Social  (folios  26  a  33  del  cuaderno  de  revisión).   

–  Sentencia  dictada  por el Juzgado Primero  Laboral  del Circuito de Manizales el 3 de agosto de 2007 que dispuso (folios 17  a 26 ibíd.):   

“PRIMERO:  DECLARAR  PROBADA la   excepción   que   el  ente  demandado  formuló  y  denominó  “INEXISTENCIA   DE  LA  OBLIGACIÓN”   por  las  razones  expuestas  en  las  consideraciones  de  este  proveído.   

SEGUNDO:  Como   consecuencia  de  lo  anterior,  ABSOLVER       al      INSTITUTO  DE SEGUROS SOCIALES de todas y  cada   una   de  las  pretensiones  de  la  demanda  instaurada  por  el  señor  LUIS  GONZAGA SANTA GIRALDO  en su contra.   

TERCERO: CONDENAR  EN  COSTAS  al  demandante  en  un  100%, a favor del  INSTITUTO    DE    SEGUROS    SOCIALES.”   

– Sentencia proferida por el Tribunal Superior  de  Manizales,  Sala  Laboral, el 22 de octubre de 2007 que decidió (folios 5 a  14 del cuaderno N° 2):   

“CONFIRMA  la  sentencia  impugnada  proferida  por  el  Juzgado  Primero  Laboral  del  Circuito  de Manizales el día 3 de agosto de 2007, en el  proceso  ordinario laboral que contra el INSTITUTO DE SEGUROS SOCIALES adelantó  el señor LUIS GONZAGA SANTA GIRALDO.   

COSTAS  en  esta  instancia  a  cargo de la parte recurrente por no haber salido airoso su recurso  de alzada.”   

4. Trámite procesal  

Posteriormente,  presentó  acción de tutela  que  fue  admitida  mediante  proveído  del 2 de febrero de 2009 por el Juzgado  Tercero  de  Familia de Manizales, despacho judicial que dispuso correr traslado  del  escrito  tutelar  por  2  días  al  demandado,  teniendo  como pruebas las  allegadas  con  la  demanda. Surtido dicho trámite, dictó sentencia de primera  instancia   en   la  que  denegó  por  improcedente  el  amparo  constitucional  solicitado.   

Impugnada  la  sentencia  el 17 de febrero de  2009,  el  Tribunal Superior de Manizales, Sala Laboral, mediante auto del 19 de  marzo  del mismo año declaró la nulidad de toda la actuación surtida a partir  inclusive  del  auto  admisorio  de  la  demanda,  por considerar que la acción  constitucional  debió  dirigirse contra los despachos judiciales que conocieron  de  la  demanda  ordinaria laboral “[o] por lo menos,  vinculárseles   para   efectos   de   garantizar   su   derecho  de  defensa  y  contradicción  y  poder  (eventualmente), otorgar la protección constitucional  retirando  del  mundo jurídico (por pretensa vía de hecho), sus sentencias”.  En   consecuencia,   dispuso   remitirla   para   su  conocimiento   a   la   Sala  de  Casación  Laboral  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia.   

En proveído del 3 de abril de 2009, la citada  Sala  dispuso  avocar el conocimiento de la acción ordenando correr traslado al  Seguro  Social  -Pensiones-,  así  como también la vinculación oficiosa de la  Sala  Laboral  del  Tribunal  Superior de Manizales y el Juzgado Primero Laboral  del  Circuito  de la misma ciudad “sin que las partes  se       pronunciaran       al      respecto”.7   

5.    Decisión    judicial   objeto   de  revisión.   

La  Sala  de  Casación  Laboral  de la Corte  Suprema  de  Justicia,  en  sentencia  del 21 de abril de 2009 decidió negar la  tutela  solicitada  por  no advertir el quebrantamiento de los derechos de rango  constitucional  alegados  por  el  demandante,  apoyándose  en  los  siguientes  fundamentos.   

Consideró  que  la  acción de tutela contra  providencias  judiciales  es  excepcional  y está sujeta a la existencia de una  trasgresión   evidente  de  derechos  de  rango  superior,  con  el  objeto  de  garantizar   los   principios   de  seguridad  jurídica  y  cosa  juzgada  como  orientadores  del  Estado Social de Derecho, sin que sea entendida la acción de  tutela  como  un  medio  para  abolir  la  independencia del juez prevista en el  artículo 228 de la Carta Fundamental.   

Para  terminar,  indicó  que  las decisiones  judiciales  objeto  de reproche constitucional están sustentadas en un criterio  razonable,  sin que se evidencie capricho o arbitrariedad, no siendo posible que  el  juez  constitucional  imponga  una visión específica o una interpretación  dogmática  de  la  norma  “pues  ello  escapa de su  potestad  y  desnaturaliza  el carácter residual y excepcional de la acción de  tutela”.8   

6.   Actuación   surtida   en   sede   de  revisión.   

El Despacho mediante auto del 16 de septiembre  de  2009, solicitó a la misma Junta de Calificación de Invalidez de Caldas, al  Seguro  Social  y  al  demandante  algunas  pruebas  relevantes  para adoptar la  decisión de fondo correspondiente.   

6.1.  Respuesta  de  la  Junta  Regional  de  Calificación de Invalidez de  Caldas.   

El Secretario de la Junta en escrito allegado  a  esta  Corporación  el  28  de  septiembre  de 2009, indicó que profirió el  dictamen  N° 2932 del 24 de febrero de 2005 “el cual  le  fue  notificado tanto al accionante como al ISS, encontrando que contra este  no  se  interpuso  recurso  alguno, siendo enviado al ISS, el día 2 de marzo de  2005,  a  fin de que en dicha entidad se surtiera el trámite que le compete por  ley         a         dicha        entidad”.9   

Igualmente,  en  misiva  presentada  el  día  siguiente  indicó  que  los criterios empleados para determinar la fecha en que  se  estructuró  el  54%  de la invalidez, están previstos en el Decreto 917 de  1999  (Art.  3°),  por lo que se basó en la historia clínica del señor Santa  Giraldo  precisando  que la estructuración de la minusvalía fue el 20 de enero  de  2004.  Para  terminar,  reiteró  que  contra  el mencionado dictamen no fue  interpuesto recurso alguno.   

6.2.  Respuesta  del Seguro Social, Seccional  Caldas -Pensiones-.   

La  Jefe  del  Departamento  de  Atención al  Pensionado  en  escrito  recibido  en  la  oficina  de  correspondencia  de este  Tribunal,   manifestó  que  el  dictamen  emitido  por  la  Junta  Regional  de  Calificación  de  Invalidez de Caldas no fue impugnado. Adicionalmente, allegó  (i)  formulario  para  la calificación de la pérdida de la capacidad laboral y  determinación  de la invalidez; (ii) notificación personal de la calificación  realizada  por  la  citada  Junta;  (iii)  copia  de  la  historia laboral; (iv)  relación   de   novedades   del   sistema   de   autoliquidación   de  aportes  mensual-pensión  y  (v)  certificado de la oficina de nómina sobre los dineros  girados.   

II.  CONSIDERACIONES  Y  FUNDAMENTOS.   

1.  Competencia   

Esta  Corporación es competente para revisar  la  decisión  dictada  por  la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de  Justicia  en  el  expediente  de  tutela de la referencia, de conformidad con lo  previsto  en  los  artículos  86  y  241-9  de  la  Constitución Política, en  concordancia con los artículos 31 a 36 del Decreto 2591 de 1991.   

2.  Presentación del caso y planeamiento del  problema jurídico   

El 29 de enero de 2009, el señor Luis Gonzaga  Santa  Giraldo  incoó  solicitud  de  amparo  constitucional  contra  el Seguro  Social,  Seccional  Caldas -Pensiones-, con el fin de que sean restablecidos los  derechos  fundamentales  a  la igualdad, tercera edad, seguridad social, mínimo  vital  y  dignidad  humana, supuestamente conculcados con la decisión que negó  el  reconocimiento  y  pago de la pensión de invalidez, en tanto no cumplió el  requisito   previsto   en   la   Ley   860   de  2003  (Art.  1°)  “toda  vez  que a pesar de tener la fidelidad al sistema no cumple  con  las  50  semanas  en  los  3  años  anteriores  a  la  declaratoria  de la  invalidez”.10   

Inicialmente,   el   actor   acudió  a  la  jurisdicción  ordinaria  para  que  en  virtud  del  principio de favorabilidad  previsto  en  el  artículo  53  de la Constitución, fuera reconocida la citada  prestación  teniendo  en cuenta que cumplía las condiciones establecidas en el  Decreto   758   de  1990  que  aprobó  el  Acuerdo  049  de  1990  “por  el  cual  se expide el Reglamento  General    del    Seguro    Social    Obligatorio    de   invalidez,   vejez   y  muerte”,   no  obstante  haberse  estructurado  la  invalidez  en  vigencia  de  la  Ley  100  de  1993 modificada por la Ley 860 de  2003. En primera instancia, el Juzgado Primero Laboral  del  Circuito de Manizales en sentencia del 3 de agosto de 2007 no accedió a la  pretensión  por  considerar  que  el  marco normativo aplicable al caso, era el  señalado  en  la  Ley  797  de  2003  (Art.  11),  esto es, el cumplimiento del  requisito  de  fidelidad  y  la  cotización de 50 semanas al Sistema General de  Seguridad  Social en Pensiones dentro de los tres años anteriores a la fecha de  estructuración  de  la  invalidez.  Por  su  parte,  el  Tribunal  Superior del  Distrito  Judicial de Manizales, Sala Laboral, en decisión del 22 de octubre de  2007, confirmó con similares argumentos la sentencia apelada.   

Estima el demandante que el artículo 11 de la  Ley  797  de  2003 no es la preceptiva llamada a regir en el presente asunto, en  tanto  fue  desconocido  el  principio  constitucional  que  permite  aplicar la  situación  más  favorable  al  trabajador  en caso de duda en la aplicación e  interpretación  de  las  fuentes  formales  del  derecho,  razón  por  la cual  “debió  aplicarse el artículo 6 del acuerdo 049 de  1990  aprobado  por  el decreto 758 del mismo año”11,  según  el cual para tener  derecho    a    la    pensión    de   invalidez   es   necesario   “haber  cotizado  para  el  seguro  de  invalidez,  vejez y muerte  ciento  cincuenta  (150)  semanas  dentro  de los seis (6) años anteriores a la  fecha  de  estado  de  invalidez,  o trescientas (300)  semanas,    en    cualquier    época,    con    anterioridad   al   estado   de  invalidez”.12   

En el trámite de instancia y con ocasión de  la  declaratoria  de  nulidad  de  todo  lo  actuado,13  la  solicitud  tutelar  fue  redireccionada   teniendo   en  cuenta  que  los  hechos  están  encaminados  a  cuestionar  las  sentencias  dictadas  en  el proceso ordinario laboral iniciado  contra    la    citada    entidad   administrativa.14   En  consecuencia,  fueron  vinculados  oficiosamente  al  trámite de tutela el Juzgado Primero Laboral del  Circuito   de  Manizales  y  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Manizales,  Sala  Laboral.  Durante  el  término  de  traslado  no fue allegado  escrito alguno.   

Así las cosas, la Corte Suprema de Justicia,  Sala  de  Casación  Laboral,  en  sentencia  del  21 de abril de 2009, luego de  indicar  que  la  acción de tutela procede excepcionalmente contra providencias  judiciales   siempre   que  en  “las  actuaciones  u  omisiones  de  los  jueces,  se transgredan, en forma evidente derechos de rango  superior”15,  negó  la  tutela  solicitada  bajo  la consideración de que las  decisiones  judiciales  objeto  de reproche no son caprichosas o arbitrarias, en  tanto están apoyadas en criterios razonables.   

Con  base en la situación fáctica expuesta,  le  corresponde establecer a la Sala de Revisión si las decisiones dictadas por  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de Manizales, Sala Laboral y el  Juzgado  Primero  Laboral  del  Circuito  de la misma ciudad, incurrieron en una  vía  de  hecho  al dejar de aplicar en virtud del principio de favorabilidad el  Decreto  758  de  1990 aprobatorio del Acuerdo 049 de 1990 dictado por el Seguro  Social,  para  efectos  de  que  fuera  reconocida  la pensión de invalidez del  señor   Luis  Gonzaga  Santa  Giraldo,  no  obstante  haberse  estructurado  la  invalidez  en  vigencia  de  la  Ley  100  de  1993 modificada por la Ley 860 de  2003.   

Para  resolver  el interrogante formulado, la  Sala   reiterará   la   jurisprudencia   constitucional   relativa   a  (i)  la  improcedencia  de la acción de tutela contra providencias judiciales como regla  general  y  (ii) el principio constitucional de favorabilidad en materia laboral  y (iii) analizará y decidirá el caso concreto.   

3.  Improcedencia  de  la  acción  de tutela  contra   providencias   judiciales   como   regla   general.   Reiteración   de  jurisprudencia.   

La jurisprudencia de la Corte ha advertido de  manera  reiterada  que  la  acción  de  tutela  prima  facie  no procede contra las decisiones proferidas por  cualquier   autoridad  judicial,  en  tanto  (i)  se  trata  de  decisiones  que  constituyen   ámbitos  ordinarios  de  reconocimiento  y  realización  de  los  derechos  fundamentales  proferidos  por  funcionarios profesionalmente formados  para  aplicar  la  Constitución  y la ley; (ii) el valor de cosa juzgada de las  decisiones  que  resuelven  las  controversias  planteadas  ante los jueces y la  garantía  del  principio  de  seguridad  jurídica  y  (iii)  la  autonomía  e  independencia  que  caracteriza  el poder judicial, como principio estructurante  de       los       estados       democráticos.16   

Sin embargo, a partir de la sentencia C-543 de  199217  este  Tribunal  consideró  plausible  de  manera  excepcional  su  procedencia  cuando  el  pronunciamiento del funcionario judicial equivale a una  vía  de  hecho,  producto de la arbitrariedad o el capricho y que no obedezca a  una     correcta     interpretación     y    aplicación    del    ordenamiento  jurídico.18    Sobre    el    particular,   la   Corte   en   esa   oportunidad  sostuvo:   

“Ahora  bien,  de  conformidad  con  el  concepto  constitucional  de  autoridades  públicas,  no  cabe  duda de que los  jueces  tienen  esa  calidad  en  cuanto  les  corresponde  la función  de  administrar  justicia  y sus resoluciones son obligatorias para los particulares  y  también  para el Estado. En esa condición no están excluidos de la acción  de  tutela  respecto  de  actos  u  omisiones  que  vulneren o amenacen derechos  fundamentales,  lo  cual  no  significa  que  proceda  dicha  acción contra sus  providencias.  Así,  por  ejemplo, nada obsta para que por la vía de la tutela  se  ordene  al  juez que ha incurrido en dilación injustificada en la adopción  de  decisiones  a  su  cargo  que  proceda  a  resolver  o  que observe con  diligencia    los   términos   judiciales,   ni   riñe   con   los   preceptos  constitucionales   la   utilización   de   esta   figura  ante  actuaciones  de  hecho   imputables   al  funcionario  por  medio  de  las  cuales  se desconozcan o amenacen los derechos  fundamentales,  ni  tampoco  cuando  la  decisión  pueda  causar  un  perjuicio  irremediable,  para  lo  cual sí está constitucionalmente autorizada la tutela  pero  como mecanismo transitorio cuyo efecto, por expreso mandato de la Carta es  puramente  temporal y queda supeditado a lo que se resuelva de fondo por el juez  ordinario  competente  (artículos  86  de  la Constitución Política y 8º del  Decreto  2591  de  1991). En hipótesis como estas no puede hablarse de atentado  alguno  contra   la seguridad jurídica de los asociados, sino que se trata  de   hacer   realidad   los   fines   que  persigue  la  justicia”.   

Es   a  partir  de  este  momento,  que  la  jurisprudencia  constitucional  empieza  a  decantar los parámetros para que la  acción   tutelar  tenga  vocación  de  prosperidad  respecto  de  providencias  judiciales,   cuando   se   encuentren  en  entredicho  derechos  fundamentales,  construcción  que ha venido efectuándose de manera paulatina. Fue así como la  Corte  consideró  que  la  acción  de  amparo  constitucional procedía contra  decisiones  de  las  autoridades  jurisdiccionales,  únicamente  cuando el juez  constitucional    constataba   la   existencia   de   un   defecto   sustantivo,  procedimental,      fáctico     u     orgánico,19   orientación   que   fue  variando  a medida que surgían otros asuntos, en los que la Corte encontró que  no  siempre las vías de hecho, eran producto del capricho y la arbitrariedad de  la   autoridad  judicial,  pero  que  sin  embargo,  se  trataba  de  decisiones  inadmisibles  desde  la  perspectiva  constitucional,  razón  por  la  cual  el  desarrollo   dogmático   sobre  el  tema,  continuó  ampliándose.20   

En ese orden de ideas, la Corte más adelante  consideró   necesario   efectuar  un  ajuste  terminológico  a  la  expresión  “vía    de   hecho”,  acogiendo  como más apropiada la de causales de procedibilidad de la acción de  tutela  contra providencias judiciales, denominación que comprende un catálogo  más  amplio  de  posibilidades,  que en últimas están encaminadas a lograr la  garantía  efectiva  y  material  de  los derechos fundamentales, que pueden ser  objeto  de  trasgresión  en  la  actividad judicial.21   

Este  esfuerzo  argumentativo,  fue  recogido  finalmente   en   la   sentencia   C-590   de  2005,22  decisión  en  la  que  se  establecieron   unos  presupuestos  de  procedencia  de  la  acción  de  tutela  generales,  que  están  encaminados  a  la  determinación de la viabilidad del  amparo  constitucional  desde  el  punto  de vista formal, y otros específicos,  referidos al estudio del asunto desde una perspectiva material.   

Los  requisitos  de procedibilidad generales,  que  deben  ser verificados íntegramente por el juez de tutela, son: (i) que la  cuestión    planteada    al    juez    constitucional    sea    de   relevancia  constitucional;23  (ii)  que  se hayan agotado  todos   los  mecanismos  de  defensa  judicial,  previstos  en  el  ordenamiento  jurídico,  a  menos  que  se  trate  de  un perjuicio irremediable;24 (iii) que la  acción  de amparo constitucional, haya sido interpuesta oportunamente, es decir  que   se   cumpla   el   requisito   de  inmediatez;25  (iv)  que  en  el evento de  tratarse  de una irregularidad procesal, se indique que la misma tiene un efecto  decisivo  o  determinante  en  la  decisión  que  se  impugna  y que afecta los  derechos   fundamentales   de   la   parte   actora;26  (v)  que  la  vulneración  reclamada  en  sede  de  acción  de  tutela,  haya  sido  alegada en el proceso  judicial   respectivo,   siempre  y  cuando  hubiera  sido  posible;27  (vi) que no  se trate de tutela contra tutela.   

Por  su  parte,  las  causales  especiales de  procedibilidad  de  la  acción de tutela contra decisiones judiciales, respecto  de  las  cuales,  solamente es necesaria a la configuración de una de ellas, la  Corte  determinó  que  son:  (i)  el  defecto  material  o  sustantivo,  que se  configura  cuando  la  decisión judicial objeto de reproche, se apoya en normas  inexistentes  o  inconstitucionales  o  que  presentan  una  evidente  y grosera  contradicción  entre los fundamentos y la decisión; (ii) el defecto orgánico,  que  se  presenta  cuando  el  funcionario judicial que profirió la providencia  impugnada,  carece  de  competencia;  (iii)  el  defecto  procedimental,  que se  origina   cuando   el   funcionario   judicial   dicta  la  decisión,  apartado  completamente  del procedimiento dispuesto en el ordenamiento jurídico; (iv) el  defecto  fáctico, surge cuando el apoyo probatorio en que se basó el juez para  aplicar  una  determinada  norma  es  absolutamente  inadecuado;  (v)  el  error  inducido,  que  se  presenta cuando el juez fue víctima de un engaño por parte  de  terceros  y  ese  engaño  lo  condujo a la toma de una decisión que afecta  derechos  fundamentales;  (vi) la decisión sin motivación, cuando la decisión  carece  de  fundamentos fácticos y jurídicos, en el entendido que precisamente  en  esa  motivación  reposa  la  legitimidad  de su órbita funcional; (vii) el  desconocimiento  del precedente, que se presenta, verbi  gratia,  cuando  la  Corte Constitucional establece el  alcance  de  un derecho fundamental y el juez ordinario aplica una ley limitando  sustancialmente   dicho   alcance   y   (viii)   la  violación  directa  de  la  Constitución.28   

4. Los requisitos generales de procedencia de  la  acción  de tutela contra providencias judiciales se encuentran cumplidos en  esta oportunidad.   

Como  punto de partida, debe indicarse que el  asunto  objeto  de  revisión es de relevancia constitucional, en tanto se trata  de  una  aparente  violación del derecho fundamental al debido proceso derivada  de  la falta de aplicación del principio de favorabilidad laboral, toda vez que  las  autoridades  judiciales demandadas (Juzgado Primero Laboral del Circuito de  Manizales   y  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Manizales,  Sala  Laboral),  al  parecer  omitieron aplicar el Decreto 758 de 1990 aprobatorio del  Acuerdo  049 de 1990 en la determinación de la procedencia del reconocimiento y  pago  de  la  pensión  de invalidez solicitada por el señor Luis Gonzaga Santa  Giraldo.   

Adicionalmente, porque derivado del porcentaje  de  pérdida  de  capacidad  laboral  (54%),  el  demandante  ostenta  la  condición  de  sujeto  de  especial  protección  constitucional  lo  que  hace  que se encuentre en circunstancia de  debilidad  manifiesta. Por lo tanto, es necesario constatar que otras garantías  de   naturaleza  individual  como  la  vida,  dignidad  humana,  mínimo  vital,  seguridad  social  no  se encuentren seriamente comprometidas con las decisiones  judiciales objeto de reproche.   

Ahora  bien, conforme lo dispone el artículo  86  del  Código  Procesal  del  Trabajo  y  de la Seguridad Social “sólo  serán  susceptibles  de recurso de casación los procesos  cuya  cuantía  exceda  de  ciento  veinte  veces (120) el salario mínimo legal  mensual  vigente”,  cuantía que intuitivamente para  la  Sala lejos está de alcanzar el demandante teniendo en cuenta que el ingreso  base  de  liquidación  durante  su  vida laboral estuvo circunscrito al salario  mínimo,  como  puede  constatarse  en  el  estado  de  cuenta de las empresas a  través  de  las  cuales efectuó las correspondientes cotizaciones.29  Más  aún,  cuando  la  fecha  de estructuración de la invalidez fue el 20 de enero de 2004  que  sería  el  momento  a  partir  del cual debe efectuarse el correspondiente  cálculo actuarial.   

En  ese  orden  de  ideas,  el  requisito  de  subsidiariedad  previsto  en el Ordenamiento Superior se encuentra satisfecho en  el asunto objeto de revisión.   

De  otra  parte  y aún cuando las sentencias  judiciales  reprochadas fueron adoptadas el 3 de agosto y 22 de octubre de 2007,  en  primera y segunda instancia, respectivamente, la Corte encuentra que existen  importantes  argumentos  para considerar cumplido el requisito de inmediatez, no  obstante  haberse  incoado  la  solicitud  de  tutela  el  29  de enero de 2009.   

La  jurisprudencia  constitucional en aras de  preservar  el principio de seguridad jurídica que permanentemente colisiona con  el  de  justicia  material,  ha  considerado  que  la acción de tutela debe ser  intentada  dentro  de  un  término  razonable,  parámetro  que  al plantear la  estructura  de principio, esto es, de mandato de optimización, habilita al juez  para  analizar  las  circunstancias  que  envuelven  cada  caso concreto, de tal  manera  que  pueda  determinar si el lapso dejado transcurrir por el afectado se  encuentra  dentro  de  los  límites  de  la  razonabilidad.  Este  Tribunal  ha  establecido  tres  factores  que  se  deben  tener  en cuenta para determinar la  razonabilidad  del  lapso  comprendido  entre  el momento en que se vulneran los  derechos  fundamentales  y  la  interposición  de  la  tutela,  a saber: (i) la  existencia  de un motivo válido para la inactividad del afectado; (ii) que como  consecuencia  de  la  inactividad  injustificada se plantee una vulneración del  núcleo  esencial de los derechos de terceros afectados con la decisión y (iii)  que  exista  un  nexo  causal  entre  el  ejercicio  tardío  de la acción y la  vulneración   de   los   derechos   fundamentales  del  interesado.30   

Sin embargo, el intérprete constitucional ha  considerado  que  este  parámetro  no  debe  ser  entendido  como  una fórmula  sacramental,  pues el sólo transcurso del tiempo entre la situación generadora  de   la   vulneración   iusfundamental  y  la  presentación  de  la acción de amparo constitucional, no es  suficiente  para  considerar  incumplido el citado requisito de procedencia, por  lo  que  es  necesario tener como punto de partida que uno de los fines de todas  las  autoridades del Estado, incluidos obviamente los jueces, es la garantía de  la  efectividad  de  los derechos consagrados en la Constitución, por lo que ha  establecido  como  condiciones  de  posibilidad que no requieren el cumplimiento  del  requisito  de inmediatez (i) demostrar que la vulneración es permanente en  el  tiempo  y que a pesar de que el hecho que la originó por primera vez es muy  antiguo  respecto  de  la presentación de la tutela, la situación desfavorable  del  actor derivada del irrespeto por sus derechos, continúa y es actual y (ii)  la  especial  situación  de la persona a quien se le han vulnerado sus derechos  fundamentales,   es   decir,   que  se  encuentre  en  estado  de  indefensión,  interdicción,      abandono,      minoría      de      edad,      incapacidad  física, entre otros, lo cual  claramente  plantea un escenario en el que la carga que debe resistir la persona  es                  desproporcionada.31   

Así  las  cosas,  en  el asunto sub  examine la limitación de la capacidad  laboral   del   demandante   del  54%  determinada  por  la  Junta  Regional  de  Calificación  de  Invalidez  de  Caldas  el 24 de febrero de 2005 (dictamen N°  2932)32  y  la proximidad a la edad en la que sería considerado persona de  la              tercera             edad,33  aunque  desde ya ostenta la  condición  de  sujeto de especial protección constitucional dada su condición  de  debilidad  manifiesta,  son  por lo pronto razones poderosas para considerar  cumplido  el  requisito  de inmediatez a pesar de que haya transcurrido cerca de  15  meses  desde  que  fue  dictada  la  sentencia  de  segunda instancia por el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Manizales,  Sala Laboral, en el  proceso  ordinario  laboral. Es decir, anteponer argumentos de naturaleza formal  podría  llegar a lesionar en este caso derechos de naturaleza fundamental y por  consecuencia  no sería posible la realización de la justicia material, lo cual  desnaturalizaría  la  finalidad  o  el  deber ser del Estado Social de Derecho,  cual es la protección efectiva y real de los derechos.   

A lo anterior, debe sumarse la manifestación  efectuada  por  el  actor  en  el  escrito  de  tutela que está cobijada por la  presunción  de  buena  fe (Art. 83 de la Constitución) y de veracidad (Decreto  2591  de 1991, Art. 20), en tanto no fue controvertida por los demandados, en el  sentido  de  que  “yo  soy  una  persona  ignorante,  desconozco  las  leyes.  He  estado supeditado a lo que digan los abogados y los  jueces.  He hecho lo que humanamente he podido en orden a que se me reconozca mi  pensión.  No  se  si  los  abogados  trabajaron bien o mal, lo cierto es que no  estoy  pensionado  y  no es por mi voluntad o negligencia. Yo de esto no sé. Un  conocido  me  colaboró  con  esta  tutela.  //  Mi  situación es desesperante.  Inválido,  con cáncer, sin recursos económicos para subsistir, viviendo de la  caridad  pública.  No  tengo  bienes  de fortuna. Por favor, colabóreme señor  juez  y  entienda  que  en  mi caso se comete una tremenda injusticia. Yo, desde  hace    tiempo    debía    estar    pensionado”.34   

El  reparo  constitucional  planteado  por el  demandante  radica  en  que  los  jueces ordinarios en sus sentencias dejaron de  aplicar  el  Decreto 758 de 1990 que aprobó el Acuerdo 049 de 1990 “[P]or  el cual se expide el Reglamento  General    del    Seguro    Social    Obligatorio    de   invalidez,   vejez   y  muerte”,  marco  normativo  en  el que el accionante  realiza   la   mayor   parte   de  las  cotizaciones35  y  con  base  en el cual se  encontrarían  cumplidos los requisitos para acceder a la pensión de invalidez,  a  pesar  de  que  la estructuración de la disminución funcional tuvo lugar en  vigencia de la Ley 100 de 1993 modificada por la Ley 860 de 2003.   

En  efecto,  el  Juzgado  Primero Laboral del  Circuito  de  Manizales  en sentencia del 3 de agosto de 2007, consideró que si  bien  el señor Santa Giraldo reunía las condiciones establecidas en la primera  normativa,  no  resultaba aplicable el principio constitucional de favorabilidad  por  cuanto “al momento en que se generó en su favor  el  derecho  a  reclamar  la  pensión de invalidez, es decir, el 20 de enero de  2004,  estaba  rigiendo ya la Ley 100 de 1993 y la modificación introducida por  el  artículo  11  de  la Ley 797 de 2003 [disposición  vigente        para        ese        momento],36  que entró a regular, entre  otras  cosas, el derecho a obtener la pensión de invalidez por él reclamada, y  que  por  lo  tanto,  le  era  la norma aplicable”.37   

Por  su  parte,  el  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Manizales,  Sala  Laboral,  confirmó  el  fallo apelado  argumentando  igualmente  que  la  fecha  de  estructuración de la invalidez no  permite  aplicar otro régimen pensional diferente del establecido en la Ley 100  de   1993   modificada  por  la  Ley  860  de  2003,38   por   lo   que  concluyó  “que  el  actor  no  cumplió  con  el requisito del  numeral  primero  de  la norma en comento, pues al tenor de la referida probanza  ‘encontramos  que  tiene  cotizadas  al  ISS  692  semanas  de  las  cuales  6  corresponden a los 3 años  anteriores       a       la      declaratoria      de      invalidez’,  lo  cual es suficiente para impedir  que  el  demandante  tenga  derecho  a  la prestación deprecada”.39   

En  el  curso  del  proceso ordinario laboral  quedó  probado  que  (i) el 24 de febrero de 2005 mediante dictamen N° 2932 la  Junta  Regional de Calificación de Invalidez de Caldas, determinó una pérdida  de  capacidad  laboral  al  señor  Luis  Gonzaga Santa Giraldo del 54,00%  derivada  de  una  enfermedad  de  origen   común,   fijando   como   fecha  de  estructuración  el  20  de  enero de 2004; (ii) el señor Santa  Giraldo  cotizó  al  Seguro  Social por intervalos 692  semanas      desde      1967      hasta     2003,40 siendo negada la pensión de  invalidez  solicitada  tanto  por  la  citada  entidad, como por las autoridades  judiciales  en  el  proceso  laboral,  por  considerar  incumplida  una  de  las  condiciones  exigidas  en la Ley 860 de 2003 (Art. 1°) que modificó la Ley 100  de  1993  (Art. 39), cual es, haber cotizado 50 semanas dentro de los últimos 3  años  inmediatamente  anteriores a la fecha de estructuración de la invalidez,  período  en  el  que  solamente  fueron  cotizadas  6  semanas.41   

Quiere  decir  lo  anterior,  que  el  actor  efectuó  aportes  para  obtener  el derecho a la pensión tanto en vigencia del  Decreto  758  de  1990 (Art. 6°) que aprobó el Acuerdo 049 de 1990, como de la  Ley  100  de  1993  (Art.  39)  modificada  por  la  Ley 860 de 2003 (Art. 1°).   

Por  su  parte, la Ley 100 de 1993 (Art. 38)  dispone  que  se considera inválida la persona que por  cualquier  causa  de  origen  no  profesional,  no  provocada  intencionalmente,  hubiere  perdido  el  50%  o  más de su capacidad laboral. En relación con los  requisitos  para  acceder  a  la  citada prestación establecía el artículo 39  ibídem:   

“Tendrán  derecho  a  la  pensión  de  invalidez,  los  afiliados  que conforme a lo dispuesto en el artículo anterior  sean    declarados    inválidos    y   cumplan   alguno   de   los   siguientes  requisitos:   

   

a. Que el afiliado se encuentre cotizando al  régimen  y  hubiere  cotizado por lo menos veintiséis (26) semanas, al momento  de producirse el estado de invalidez.   

   

b.  Que  habiendo  dejado  de  cotizar  al  sistema,  hubiere  efectuado  aportes  durante  por  lo  menos  veintiséis (26)  semanas  del  año  inmediatamente  anterior  al  momento  en que se produzca el  estado de invalidez.   

   

PARÁGRAFO. Para efectos del cómputo de las  semanas  a  que  se  refiere  el  presente  artículo  se  tendrá  en cuenta lo  dispuesto    en    los   parágrafos   del   artículo   33   de   la   presente  ley.”   

La citada norma fue modificada por la Ley 860  de 2003 que en su artículo 1° dispuso:   

“El artículo 39 de la Ley 100 quedará así:  

Artículo      39.     Requisitos   para  obtener  la  pensión  de  invalidez.  Tendrá  derecho  a  la  pensión  de  invalidez  el afiliado al  sistema  que  conforme  a  lo  dispuesto  en el artículo anterior sea declarado  inválido y acredite las siguientes condiciones:   

1.   Invalidez  causada  por  enfermedad:  Que haya cotizado cincuenta  (50)  semanas  dentro de los últimos tres (3) años inmediatamente anteriores a  la   fecha  de  estructuración  y  su  fidelidad  de  cotización  para  con  el  sistema sea al menos del veinte por ciento (20%) del  tiempo  transcurrido  entre el momento en que cumplió veinte (20) años de edad  y  la  fecha  de  la  primera  calificación del estado de invalidez.  <El  aparte  tachado fue declarado  inexequible mediante sentencia C-428 de 2009>   

2.   Invalidez  causada  por  accidente:  Que haya cotizado cincuenta  (50)  semanas dentro de los últimos tres (3) años inmediatamente anteriores al  hecho  causante  de  la  misma,  y  su  fidelidad (de  cotización  para  con  el  sistema sea al menos del veinte por ciento (20%) del  tiempo  transcurrido  entre el momento en que cumplió veinte (20) años de edad  y  la  fecha  de  la  primera  calificación del estado de invalidez.  <El  aparte  tachado fue declarado  inexequible mediante sentencia C-428 de 2009>   

PARÁGRAFO  1°. Los menores de veinte (20)  años  de  edad  sólo  deberán  acreditar  que  han  cotizado veintiséis (26)  semanas  en  el  último  año  inmediatamente  anterior al hecho causante de su  invalidez o su declaratoria.   

PARÁGRAFO  2°.  Cuando  el  afiliado haya  cotizado  por  lo menos el 75% de las semanas mínimas requeridas para acceder a  la  pensión  de  vejez,  solo se requerirá que haya cotizado 25 semanas en los  últimos        tres       (3)       años.”42   

Como  se  ve,  en  este  caso  la  fecha  de  estructuración  de  la invalidez del tutelante es posterior a la expedición de  la  Ley 860 de 2003, y esta última establece que una persona cuando se invalida  tiene  derecho  a  reclamar  la  pensión  de  invalidez si ha cotizado al menos  cincuenta  (50)  semanas  en  los  tres  años  inmediatamente  anteriores  a la  estructuración.  Así  las  cosas,  el  accionante no tiene derecho a que se le  reconozca  la  pensión  de  invalidez,  en  esta  oportunidad, pues la fecha de  estructuración  fue  el veinte (20) de enero de dos mil cuatro (2004), y en los  tres  años  inmediatamente  anteriores  a  esa  fecha no reunió ese número de  semanas cotizadas.    

En  cambio,  es necesario señalar que el ISS  sí  violó  los  derechos  fundamentales  al  mínimo  vital, a la salud y a la  seguridad  social  del  tutelante  en  condición  de  invalidez, por no haberle  informado  en  tiempo  que tenía derecho al reconocimiento de la indemnización  sustitutiva de la pensión de invalidez.   

Este   derecho   de  los  peticionarios  en  situación  de  vulnerabilidad  alta,  se  fundamenta  en  que si una persona no  cumple  con  los requisitos dispuestos por la Ley para acceder al reconocimiento  de  la  pensión  de  invalidez,  tiene derecho, en las condiciones de la propia  Ley,   a   que   se   le   conceda  la  indemnización  sustitutiva  de  la pensión de invalidez o al menos a  que  se  le  informe  sobre  que esa posibilidad resulta viable. Este derecho es  predicable  tanto  de  quienes se han invalidado pero no reúnen las condiciones  para  pensionarse  por  invalidez,  como  de  quienes  cumplen  la  edad pero no  satisfacen  todos  los  requerimientos legales ajustados a la Constitución para  pensionarse  por  vejez  y  lo correspondiente para quienes aspiran a recibir la  pensión   de   sobrevivientes.  En  ese  sentido  ha  dicho  la  Corte  que  la  indemnización  sustitutiva  es  “el  derecho que le  asiste  a  las  personas  que no logran acreditar los requisitos para obtener el  reconocimiento  de una pensión de invalidez, de vejez y de sobrevivientes, para  reclamar  – en sustitución de dicha pensión – una indemnización equivalente a  las  sumas  cotizadas  debidamente  actualizadas”.43    El    monto    de    la  indemnización  sustitutiva  se  calcula  teniendo  en  cuenta  la  fórmula del  artículo    37    de   la   Ley   100   de   1993.44   

Si  este  es  un derecho de toda persona, que  sirve  para  protegerla en las contingencias derivadas de la invalidez, la vejez  y  la  muerte,  toda  entidad  encargada  de decidir sobre el reconocimiento del  derecho   a  la  pensión,  tiene  por  lo  menos  el  deber  de  informarle  al  peticionario   que   no   reúna  las  condiciones  para  adquirir  la  pensión  correspondiente,   que   tiene   la   libertad  de  reclamar  la  indemnización  sustitutiva.  Esta  información  debe  ser  veraz  y  fundada,  y  no puede ser  suministrada  con  el  ánimo  de  inducir  en  error  al  asegurado, como lo ha  señalado    la   Corte   en   su   jurisprudencia.45  En consecuencia, cuando una  entidad  de  esa naturaleza se abstiene de informarle verazmente al peticionario  sobre  su  libertad  de  solicitar  la  indemnización  sustitutiva, le viola el  derecho  a  la seguridad social y, eventualmente, al mínimo vital de quienes lo  reclaman.   

En  ese  sentido,  la  Corte  Constitucional  advierte  que el Instituto de Seguros Sociales violó los derechos fundamentales  al  mínimo vital y a la seguridad social del tutelante, al no haberle informado  oportunamente   que   tenía   la  alternativa  de  reclamar  la  indemnización  sustitutiva  en  vista de que no cumplía con los requisitos exigidos por la Ley  para adquirir el derecho a la pensión de invalidez.   

Ahora bien, establecido que el ISS violó los  derechos  fundamentales  a la seguridad social y al mínimo vital del accionante  por  no  haberle  informado  sobre  su  derecho  a  optar  por la indemnización  sustitutiva,  debe  la  Sala  determinar  qué  órdenes habrá de impartir para  evitar un fallo inocuo.   

Esta  determinación debe tomar como punto de  partida  que  la  Corte  Constitucional  en la jurisprudencia fijada por algunas  Salas  de  Revisión,  ha considerado que si una persona solicita exclusivamente  el  derecho  a  la  pensión  de  invalidez,  pero no solicita la indemnización  sustitutiva  en  caso de no cumplir con los requisitos exigidos para adquirir el  derecho  a la primera, debe informársele que tiene también derecho a exigir la  indemnización  sustitutiva.  Así,  por  ejemplo,  en  la  Sentencia  T-121  de  2009,46  la  Corte  abordó  un  problema  parcialmente  similar al actual.  Efectivamente,  en  esa  oportunidad,  estudió  si  una  persona  que no había  cotizado  veintiséis  semanas  en  el  año anterior a la estructuración de la  invalidez  tenía  derecho a que ésta última se le concediera mediante tutela.  La  Corporación  concluyó  que no, pero dijo que el tutelante tenía derecho a  pedir  el  reconocimiento  y  pago  de  la  indemnización sustitutiva y, en ese  sentido,  expresó  que  el  peticionario  tenía  derecho a pedirla libremente:   

“4.6.  Por  todo  lo  anterior,  y  sin  necesidad  de  disertaciones  adicionales, la Sala confirmará los fallos objeto  de  revisión,  lo  cual  no  es  óbice  para  que  el demandante, si a bien lo  considera,   inicie   ante   la   jurisdicción  contencioso  administrativa  el  respectivo  proceso  contra  el acto administrativo que genera su inconformidad,  o,  solicite  la  respectiva  indemnización  sustitutiva, de los aportes que se  hubieren  efectuado,  la cual está contemplada en el artículo 45 de la ley 100  de  1993,  y  se consagra como una medida para cuando las personas no llenen los  requisitos para acceder a la pensión de invalidez”.   

Así   las   cosas,  si  se  aplicará  el  razonamiento  anterior  en el presente caso, la Corte Constitucional simplemente  debería  negar  la  tutela  e  informarle  ella misma al peticionario que tiene  derecho  a  exigir, con vocación de prosperidad, el reconocimiento y pago de la  indemnización  sustitutiva reconocida en el artículo 45 de la Ley 100 de 1993.  Este  modo  de  proceder  tendría  el significativo mérito de evitar que se le  impongan  a  los  peticionarios  en  sede  de  tutela  obligaciones, en lugar de  concederles  facilidades  para  que  ejerzan  las  legítimas  opciones  con que  cuentan.   

La  Corte  no  puede ser indiferente a estos  interrogantes.  Pero  tampoco  puede, bajo el pretexto de proteger al tutelante,  obligar  al  ISS  a  que  le  reconozca  y pague a Luis Gonzaga Santa Giraldo la  indemnización  sustitutiva  y a este a que reciba sin su consentimiento el pago  de  la  misma,  pues como se dijo es una opción suya la de reclamarla. Entonces  es  necesario  buscar  una solución equilibrada entre el extremo de simplemente  informarles  sobre  su  derecho  a  reclamar  y  la  de  obligarlas a recibir la  prestación   por   indemnización   sustitutiva.   Esta  solución  intermedia,  considera  la  Sala,  puede  lograrse  si  se  le ordena al Instituto de Seguros  Sociales  que  reconozca  el  derecho  a  la  indemnización  sustitutiva  de la  pensión  de  invalidez  al peticionario Luis Gonzaga Santa Giraldo, teniendo en  cuenta  la  formula consignada en el artículo 37 de la Ley 100 de 1993. Una vez  le  reconozca ese derecho, a que le informe al tutelante sobre su posibilidad de  repudiar  la  indemnización.  Si  en un término prudencial el accionante no la  repudia  o si la acepta expresamente, entonces, de inmediato, deberá pagársela  para  que  pueda  proceder  a  la  satisfacción  de  sus  necesidades básicas.   

En  consecuencia, la Corte Constitucional le  ordenará  al  Instituto  de Seguros Sociales que en el término de los tres (3)  días  siguientes a la notificación de la presente providencia, le reconozca el  derecho  a  la  indemnización  sustitutiva  de  la  pensión  de  invalidez  al  peticionario  Luis  Gonzaga  Santa Giraldo. Una vez le reconozca ese derecho, le  informará  por  el  medio  más  adecuado  posible,  y  a  más  tardar al día  siguiente  al reconocimiento del la indemnización sustitutiva sobre su libertad  de  repudiarla.  Si en el término de los dos días siguientes a la información  de  ese  derecho,  el  tutelante  no  lo  repudia  o  si lo acepta expresamente,  entonces  de inmediato deberá pagársele la indemnización sustitutiva para que  pueda proceder a la satisfacción de sus necesidades básicas.   

Finalmente,  para garantizar que el tutelante  exija  un  cumplimiento  estricto de los tiempos fijados en las órdenes de esta  providencia,  la Corte Constitucional enviará copia de la presente sentencia al  Defensor  del  Pueblo de Caldas, en orden a que, en ejercicio de las funciones a  que  se  refiere  el  artículo  282  de  la  Carta, la oriente e instruya en el  ejercicio   y   defensa  de  sus  derechos,  atendiendo  a  las  consideraciones  establecidas en ésta providencia (art. 281, No. 1, C.P.).   

6. Conclusión  

En  este  orden  de  consideraciones, la Sala  concluye  que  cuando  una entidad del sistema de seguridad social, encargada de  decidir  si  una  persona  tiene  derecho  al  reconocimiento  de  una pensión,  advierte  que  la  persona no reúne las condiciones establecidas en la Ley para  adquirirlo  entonces  tiene el deber constitucional de informarle verazmente que  tiene  la  opción  de  solicitar  la  indemnización  sustitutiva,  pues  de lo  contrario  le  viola  el  derecho  a  la  seguridad  social y, eventualmente, al  mínimo vital.47   

III. DECISIÓN.  

En mérito de lo expuesto, la Sala Segunda de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE  

Primero.- REVOCAR la  sentencia  dictada  por  la  Sala  de  Casación  Laboral de la Corte Suprema de  Justicia  el  21  de abril de 2009, dentro del proceso instado por la acción de  tutela  de  Luis Gonzaga Santa Giraldo contra el Seguro Social, Seccional Caldas  -Pensiones-,  con  vinculación  oficiosa  del  Tribunal  Superior  del Distrito  Judicial  de  Manizales,  Juzgado Primero Laboral del Circuito de Manizales y la  Junta  Regional  de  Calificación  de  Invalidez  de  Caldas.  Por  las razones  expuestas     en     esta     sentencia.     En     su    lugar,    AMPARAR  los  derechos  fundamentales a la  seguridad social y el mínimo vital.   

Segundo.-  ORDENAR  al   Instituto   de  Seguros  Sociales  que   en  el  término  de  los  tres  (3)  días  siguientes  a  la  notificación  de  la  presente  providencia,  le  reconozca  el  derecho  a  la  indemnización  sustitutiva  de  la  pensión  de invalidez al peticionario Luis  Gonzaga  Santa  Giraldo.  Una vez le reconozca ese derecho, le informará por el  medio   más   adecuado   posible,   y  a  más  tardar  al  día  siguiente  al  reconocimiento   de   la   indemnización  sustitutiva,  sobre  su  libertad  de  repudiarla.  Si  en el término de los dos días siguientes a la información de  esa  libertad,  el  peticionario  no  la  repudia  o  si la acepta expresamente,  entonces  de inmediato deberá  pagársela  para  que  pueda  proceder  a  la  satisfacción  de sus necesidades  básicas.   

Tercero.- La Sala de  Casación   Laboral  de  la  Corte  Suprema  de  Justicia  deberá  NOTIFICAR   esta   sentencia  dentro  del  término  de  los cinco (5) días siguientes a la comunicación que se le libre,  de conformidad con el artículo 36 del Decreto 2591 de 1991.   

Cuarto.- ENVIAR,  por  conducto  de  la Secretaría  General  de  la Corte Constitucional, copia de la presente Sentencia al Defensor  del Pueblo de Caldas para lo de su competencia.    

Quinto.- LIBRESE por  Secretaría  la  comunicación  de que trata el artículo 36 del Decreto 2591 de  1991, para los fines allí establecidos.   

Notifíquese,  comuníquese, insértese en la  Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

MARÍA VICTORIA CALLE CORREA  

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA  

Magistrado  

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO  

Magistrado  

MARTHA     VICTORIA     SACHICA     DE  MONCALEANO   

Secretaria General  

    

1 Folio  1 del cuaderno principal.   

2  La  sentencia fue proferida el 3 de agosto de 2007.   

3 Folio  3 ibídem.   

4  Ibídem.   

5 Folio  4 ibíd.   

6 Folio  12 ibíd.   

7 Folio  11 del cuaderno N° 3.   

8 Folio  18 ibídem.   

9 Folio  36 ibídem.   

10  Folio 14 del cuaderno N° 1.   

11  Folio 3 ibídem.   

12  Ibídem.   

13  Providencia  dictada  el  19  de  marzo  de  2009  por  el  Tribunal Superior de  Manizales, Sala Laboral (folios 15 a 20 del cuaderno N° 2).   

14  Indicó  el citado despacho judicial: “Por lo tanto:  A.  La  presente  acción  constitucional  debió  también dirigirse contra los  despachos  judiciales  mencionados.  O por lo menos, vinculárseles para efectos  de  garantizar  su  derecho de defensa y contradicción y poder (eventualmente),  otorgar  la  protección  constitucional  retirando  del  mundo  jurídico  (por  pretensa  vía de hecho), sus sentencias. Como esto no se hizo, se configuró la  nulidad  consecuente.  B.  La  Acción  constitucional  debió ser dirigida a la  Honorable  Corte Suprema de Justicia, en su Sala de Casación Laboral, que es su  superior  jerárquico  de  la autoridad judicial de mayor jerarquía de aquellas  involucradas  en  el  asunto  de  la  referencia;  lo  anterior, por mandato del  artículo 1 del Dcto 1382 de 2001.”   

15  Folio 16 del cuaderno N° 3.   

16  C-590 de 2005, M.P. Jaime Córdoba Triviño.   

17  M.P.  José  Gregorio  Hernández  Galindo.  En  esta  oportunidad,  el Tribunal  Constitucional  declaró  inexequibles  los  artículos  11, 12 y 40 del Decreto  2591  de  1991.  Como  lo  indicó  recientemente la Corte en sentencia T-018 de  2008,   “[e]sta  decisión  se  fundamentó  en  la  necesidad   de  establecer  un  equilibrio  adecuado  entre  el  respeto  a  los  principios  constitucionales  de seguridad jurídica y autonomía judicial, y la  prevalencia  de  los derechos fundamentales, pilares del Estado Constitucional y  Social de Derecho.”   

18  T-079 de 1993, M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz.   

19 La  sentencia  T-231  de  1994, M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz, sostuvo: “Si  este  comportamiento  – abultadamente deformado respecto del  postulado  en  la norma – se traduce en la utilización de un poder concedido al  juez  por  el  ordenamiento  para un fin no previsto en la disposición (defecto  sustantivo),  o  en  el  ejercicio de la atribución por un órgano que no es su  titular  (defecto  orgánico), o en la aplicación del derecho sin contar con el  apoyo  de  los  hechos determinantes del supuesto legal (defecto fáctico), o en  la  actuación  por fuera del procedimiento establecido (defecto procedimental),  esta  sustancial  carencia  de  poder  o de desviación del otorgado por la ley,  como   reveladores   de  una  manifiesta  desconexión  entre  la  voluntad  del  ordenamiento  y la del funcionario judicial, aparejará su descalificación como  acto judicial.”   

20 Al  respecto,  pueden  consultarse  las  sentencias  SU-014  de  2001,  M.P.  Martha  Victoria  Sáchica  de  Moncaleano  y  T-1180 de 2001, M.P. Marco Gerardo Monroy  Cabra.  La  Corte en estas oportunidades, encontró que las decisiones adoptadas  eran  judicialmente  razonables,  pero  que  por  problemas  estructurales en el  aparato  judicial,  se  vulneró  el debido proceso de los peticionarios, razón  por la cual encontró que estaba frente a vías de hecho.   

21 La  sistematización  de  estos  parámetros,  se  realizó  inicialmente en sede de  control  concreto,  específicamente mediante las sentencias T-441 de 2003 (M.P.  Eduardo  Montealegre  Lynett),  T-462 de 2003 (M.P. Eduardo Montealegre Lynett),  T-771  de  2003  (M.P.  Marco  Gerardo Monroy Cabra) y T-949 2003, (M.P. Eduardo  Montealegre  Lynett).  Al  respecto,  la  sentencia  T-774 de 2001, (M.P. Manuel  José   Cepeda   Espinosa),  señaló:  “[L]a  Sala  considera  pertinente  señalar  que el concepto de vía de hecho, en el cual se  funda  la  presente  acción  de  tutela,  ha  evolucionado en la jurisprudencia  constitucional.  La Corte ha decantado los conceptos de capricho y arbitrariedad  judicial,  en  los  que  originalmente  se  fundaba la noción de vía de hecho.  Actualmente  no  “(…)  sólo se trata de los casos en que el juez impone, de  manera  grosera  y  burda  su  voluntad  sobre el ordenamiento, sino que incluye  aquellos  casos  en  los  que  se  aparta  de  los  precedentes  sin  argumentar  debidamente  (capricho)  y cuando su discrecionalidad interpretativa se desborda  en  perjuicio  de  los  derechos fundamentales de los asociados (arbitrariedad).  Debe  advertirse que esta corporación ha señalado que toda actuación estatal,  máxime  cuando  existen  amplias  facultades discrecionales (a lo que de alguna  manera  se  puede asimilar la libertad hermenéutica del juez), ha de ceñirse a  lo  razonable.  Lo  razonable  está  condicionado,  en  primera  medida, por el  respeto a la Constitución.”   

23  “El  juez  constitucional  no puede entrar a estudiar cuestiones que no tienen  una  clara  y  marcada  importancia  constitucional  so  pena de involucrarse en  asuntos  que  corresponde  definir  a  otras jurisdicciones. En consecuencia, el  juez  de  tutela  debe  indicar  con toda claridad y de forma expresa porqué la  cuestión  que  entra  a  resolver  es  genuinamente una cuestión de relevancia  constitucional    que    afecta    los    derechos    fundamentales    de    las  partes”   (C-590  de  2005,  M.P.  Jaime  Córdoba  Triviño).   

24  “De  allí  que  sea  un  deber del actor desplegar  todos  los  mecanismos  judiciales ordinarios que el sistema jurídico le otorga  para  la  defensa  de  sus  derechos.  De  no  ser así, esto es, de asumirse la  acción  de tutela como un mecanismo de protección alternativo, se correría el  riesgo  de  vaciar  las competencias de las distintas autoridades judiciales, de  concentrar  en la jurisdicción constitucional todas las decisiones inherentes a  ellas  y  de  propiciar  un  desborde  institucional  en  el cumplimiento de las  funciones    de    esta    última”    (C-590   de  2005).   

25  “[E]s  decir,  que la tutela se hubiere interpuesto en un término razonable y  proporcionado  a partir del hecho que originó la vulneración. De lo contrario,  esto  es,  de  permitir  que  la  acción  de  tutela proceda meses o aún años  después  de  proferida  la  decisión, se sacrificarían los principios de cosa  juzgada  y  seguridad  jurídica ya que sobre todas las decisiones judiciales se  cerniría  una  absoluta  incertidumbre  que  las  desdibujaría como mecanismos  institucionales   legítimos   de   resolución   de   conflictos” (C-590 de 2005).   

26  “[S]i  la  irregularidad comporta una grave lesión  de  derechos  fundamentales,  tal como ocurre con los casos de pruebas ilícitas  susceptibles  de  imputarse  como crímenes de lesa humanidad, la protección de  tales  derechos  se  genera independientemente de la incidencia que tengan en el  litigio  y  por  ello  hay  lugar  a  la  anulación  del  juicio” (C-590 de 2005).   

27  “Esta  exigencia  es  comprensible pues, sin que la  acción  de tutela llegue a rodearse de unas exigencias formales contrarias a su  naturaleza  y  no  previstas  por el constituyente, sí es menester que el actor  tenga  claridad en cuanto al fundamento de la afectación de derechos que imputa  a  la  decisión  judicial,  que la haya planteado al interior del proceso y que  dé  cuenta  de  todo ello al momento de pretender la protección constitucional  de sus derechos” (C-590 de 2005).   

28  Cfr.  T-077,  097  de  2009  (M.P. Clara Inés Vargas Hernández), T-202 de 2009  (M.P.  Jorge Iván Palacio Palacio), T-266 de 2009 (M.P. Humberto Antonio Sierra  Porto), T-419 de 2009 (M.P. María Victoria Calle Correa).   

29  Folios 42 a 46 del cuaderno de revisión.   

30  SU-961 de 1999 (M.P. Vladimiro Naranjo Mesa).   

31  T-158  de  2006  (M.P. Humberto Antonio Sierra Porto), T-792 de 2007 (M.P. Marco  Gerardo  Monroy  Cabra),  T-546  de  2008  (M.P. Clara Inés Vargas Hernández).  Parámetro reiterado en la sentencia T-383 de 2009.   

32  Folio 16 del cuaderno principal.   

33 El  actor  tiene  actualmente  69  años de edad, en tanto nació el 31 de agosto de  1940.   

34  Folio 12 del cuaderno principal.   

35  485,25 semanas de las 692 cotizadas.   

36  Esta  Corporación declaró la inexequibilidad del artículo 11 de la Ley 797 de  2003  mediante  sentencia  C-1056  del  11  de  noviembre  de 2003 (M.P. Alfredo  Beltrán Sierra).   

37  Folio 22 del cuaderno principal.   

38  Solamente   en   este   punto  se  apartó  de  la  decisión  del  a  quo al considerar que el artículo 11  de  la  Ley  797  de  2003,  había  sido  declarado  inexequible  por  la Corte  Constitucional mediante sentencia C-1056 de 2003.   

39  Folio 11 del cuaderno N° 2.   

40  Folios 42 a 46 del cuaderno de revisión.   

41  Folio 14 del cuaderno N° 1.   

42 El  parágrafo  2° del artículo 1° de la Ley 860 de 2003, fue declarado exequible  mediante sentencia C-727 de 2009.   

43  Sentencia  C-624  de  2003  de  la  Corte  Constitucional  (MP:  Rodrigo Escobar  Gil).    

44  Corte   Constitucional,   sentencia   T-009  de  de  2009  (MP:  Nilson  Pinilla  Pinilla).   

45  T-268  de  2009  (MP: Nilson Pinilla Pinillla). Caso de una persona que teniendo  derecho  a  la  pensión  de  vejez  fue  inducida  a  error  para  solicitar la  sustitución  pensional.  La  Corte tuteló el derecho a la seguridad social del  tutelante,  tras  encontrar que la información que le suministra la aseguradora  al   peticionario   respecto   de  su  libertad  de  escoger  la  indemnización  sustitutiva debe ser veraz para no inducirlo a error.   

46  (MP: Clara Inés Vargas Hernández).   

47  Cfr., Sentencia T-787 de 2009, de esta misma Sala.     

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *