T-889-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-889-09  

DERECHO   A   LA   INTIMIDAD-Alcance y contenido   

GRADOS DE INTIMIDAD  

DERECHO   A   LA   INTIMIDAD-Características/DERECHO      A     LA  INTIMIDAD-Límites   

RESERVA  DE  HISTORIA  CLINICA-No  le  es  oponible  a  los familiares más cercanos de una persona  fallecida/RESERVA  DE  HISTORIA  CLINICA  DE  PERSONA  FALLECIDA-Sí   le   es   oponible   a  los  terceros  interesados por cuanto no ostentan un interés legítimo   

RESERVA  DE  HISTORIA  CLINICA  DE  PERSONA  FALLECIDA-Requisitos  mínimos para permitir el acceso  por parte de los familiares   

DERECHO     DE    PETICION-Solicitud  copia  auténtica  del  acta  de  protocolo  de necropsia  médico legal de su hijo   

NECROPSIA    MEDICO    LEGAL-Definición   

DERECHO   A   LA   INFORMACION-Vulneración      por     no  entregar al padre copia del protocolo de necropsia médico legal  de su hijo   

La  decisión del Batallón de Sanidad,   no  se  encuentra  en  armonía  con la Constitución,  por cuanto  la  limitación  del  derecho  de  acceso  a la información, en este caso,  al  acta  de  necropsia  médico legal solicitada  por el actor, no se ajusta a  los  principios  de razonabilidad y proporcionalidad, y comporta una afectación  extrema  del  derecho  de  acceder a la información de  lo solicitado  por  el  peticionario.  Ello,  por  cuanto si bien la razón de la reserva legal  1  aducida  por  la  entidad  accionada  busca  preservar  el  debido  proceso y la  investigación  que  se  lleva  a  cabo  respecto   de la muerte del señor  Guerra  Zequeira,  el accionante no intenta conocer la investigación adelantada  por  la  muerte de su hijo, ni busca acceder a las piezas procesales relativas a  tales  diligencias preliminares, únicamente apela a su derecho de conocer   una  parte de la historia clínica a la que tiene derecho, según se ha expuesto  in  extenso.  Por  tal  razón,  la  determinación del ente demandado, (i)  hace  inoperante en este caso, el derecho ciudadano de acceder a la información  que  reposa  en  las  instituciones del Estado y (ii ) y obstaculiza también la  realización  del  derecho de las víctimas a lograr la verdad, la justicia y la  reparación.   

Referencia:  expediente  T-2382075   

Acción  de  tutela  instaurada  por  Félix  Atanacio   Guerra   Córdoba   contra  el  Batallón  de  Sanidad  José  María  Hernández, en la ciudad de Bogotá.    

Magistrado   Ponente:   

Dr.  LUIS ERNESTO VARGAS  SILVA   

Bogotá,  DC., primero (1°) de diciembre de  dos mil nueve (  2009 )   

La  Sala  Tercera  de  Revisión de la Corte  Constitucional,   integrada  por  los  magistrados  Mauricio  González  Cuervo,  Gabriel  Eduardo  Mendoza  Martelo  y Luis Ernesto Vargas Silva, en ejercicio de  sus    competencias    constitucionales    y    legales,    ha    proferido   la  siguiente   

SENTENCIA  

Dentro  del  trámite de revisión del fallo  dictado   por   el  Tribunal  Administrativo  del  Cesar  en  el  asunto  de  la  referencia.   

I. ANTECEDENTES  

JOSE  LUIS MONTERO VARGAS,  actuando en  nombre  y representación del señor Félix Atanacio Guerra, formuló acción de  tutela  contra  el  Comandante del Batallón de Sanidad José María Hernández,  con  domicilio  en  la  Carrera  50  No.  18-06  Puente  Aranda Bogotá Distrito  Capital,  a  fin   de  que  se ordene  el amparo de los  derechos  fundamentales de petición y  de acceso a la justicia.   

1.   Hechos  relevantes   

El  señor  Félix  Yadan Guerra Zequeira,  falleció  el día primero de Diciembre de 2007, según Acta de Levantamiento de  Cadáver No. 16229.   

El señor Félix Atanacio Guerra Córdoba, en  su  calidad  de  padre  biológico  del  joven  Félix  Yadán  Guerra Zequeira,  mediante  escrito  fechado  el  15  de  Enero  de 2009, en ejercicio del derecho  fundamental  de  petición,  solicitó  al  señor  Comandante  del Batallón de  Sanidad  José María Hernández de la ciudad de Bogotá,  copia auténtica  del  Acta  Protocolo de Necropsia Medico-Legal de su hijo,  y a la fecha de  presentación  de  la  tutela,  junio  de 2009-  no había obtenido ninguna  respuesta de fondo.   

2.  Fundamentos   y  petición  de  la  demanda   

Estima el accionante, que con la omisión de  responder  en  debida  forma  por  parte  del  Batallón de Sanidad José María  Hernández,   se  configura  una   clara   violación  al derecho  fundamental   de   petición   consagrado   en   el  artículo  23  de   la  Constitución  Nacional,  junto  con  el  derecho  a  la  verdad  que tienen las  personas   que   han   sufrido   atentados   a   su   vida   o   a   la  de  sus  familiares.   

Solicita en consecuencia, que se ordene a la  entidad  accionada,  que  en  un  plazo  perentorio,  de respuesta al derecho de  petición  instaurado  el  día  15 de Enero de 2009, en donde se solicita copia  auténtica  del acta de protocolo de necropsia médico – legal de su hijo Félix  Yadan Guerra Zequeira.   

3. Pruebas allegadas al proceso  

    

1. Copia  de  la solicitud elevada  al Comandante del Batallón de  Sanidad  José  María  Hernández,  de la ciudad de Bogotá D.C., fechada 15 de  Enero del año 2009.   

2. Poder  otorgado  por  el señor Felix Atanacio Guerra al abogado que  lo representa en esta tutela.     

4.    Respuesta    de    la    entidad  accionada   

La  entidad  accionada  argumenta  que  la  acción   de tutela debe ser denegada, debido a que no se ha menoscabado en  ningún  momento  el  derecho de petición al accionante, teniendo en cuenta que  siempre  se  ha  dado  respuesta  oportuna  a todas las solicitudes que éste ha  presentado.   

Fundamenta  su  posición  indicando, que el  actor  formuló ante esa entidad, dos derechos de petición en donde se solicita  copia  auténtica  del  protocolo  de necropsia realizado al joven Félix Guerra  Zequeira,  uno presentado el día 11 de Noviembre de 2008, contestado el día 14  del  mismo  mes  y año mediante oficio No. 7903 MD-CE-JELOG-BRLOG-BASAN-ASJ-22,  enviado  a  través  de  Servientrega  en planilla No. 7101714501, en la cual le  informaban  que  con  ocasión  del deceso del señor Guerra Zequeira, se había  abierto  indagación  preliminar  No. 015-2007 y que por ese motivo el documento  requerido se encontraba en reserva legal.   

Indica,    que   posteriormente,   el  accionante  instauró  nuevamente  otro derecho de petición el día 15 de Enero  de  2009,  en donde solicitaba la misma documentación, motivo por el cual, pese  a    que    ya    se    había    dado    trámite,   se   libró   oficio   No.  0415/MD-CE-JELOG-BRLOG-BASAN-ASJ-22,    negándosele    la    información   por  constituir  reserva legal, dirigido a la dirección que reposaba en la petición  en   mención,   enviado   a  través  de  Servientrega  mediante  planilla  No.  71009294996, y que nunca fue rehusada o devuelta.   

Para  corroborar  lo  anterior,  la  parte  accionada  aporta  junto  con  su  contestación,   fotocopia  de  las  dos  respuestas  proferidas  para  los dos derechos de petición incoados2 y  copias  de las planillas Nos. 7100929496 y 7102426892.   

Igualmente   fundamentó  su  negativa  en  que   la  necropsia  se  constituye en una pieza de la historia clínica, y  este  documento,  al  tenor  de la Resolución 1995 de 1999, artículo 11, “da  lugar  a  revestirle  de  reserva  legal,  a  punto de restringirse su acceso al  usuario,     al     equipo     de    salud    y     a    las    autoridades  judiciales”.   

5. Sentencia objeto de revisión  

El  Tribunal  Administrativo  del  Cesar, en  sentencia  de 23 de Julio de 2009, negó el amparo solicitado al sostener que la  entidad  demandada  respondió  el  derecho  de  petición  elevado  por el  accionante, y por ende, no se configura la violación alegada.   

Estimó  la  sentencia,  que  a folio 13 del  expediente  aparece  respuesta  al  derecho de petición de fecha 15 de Enero de  2009,  dirigido  al  señor  Félix  Atanacio Guerra Córdoba y proferido por el  Batallón  de  Sanidad  Soldado José María Hernández, mediante oficio No.0415  MD-CE-JELOG-BRLOG-BASAN-ASJ-22,  fechado  el  22 de Enero de 2009, en el cual se  lee:   

“Que  inicialmente usted instauró petición  con  fecha 11 de noviembre del  año   inmediatamente   anterior,   suministrándose  respuesta  en  oficio  No.  7903/MD-CE-JELOG-BRLOG-BASAN-ASJ-22,   adiado  del  14  de noviembre de 2008.   

No  obstante  lo  anterior,  me   permito   indicar   que  el  documento  requerido,   fue   recepcionado  dentro  de  la  investigación  preliminar  No.  015-2007,  sometiéndose  a la  Reserva  prevista  en  el  Artículo  116 de la Ley 836  de    2003   “Están   sometidas   a   reserva   las  investigaciones    preliminares    y    las   investigaciones   disciplinarias,   tanto   del  procedimiento  ordinario  como sumario”, aplicando remisión analógica en virtud del principio  de Integración al artículo  453 y 476.   

Con  fundamento   en    lo   anterior,   se   ilustrará   que  únicamente  será  conducente  expedir  el  protocolo  requerido, a  orden  de autoridad judicial competente,  dentro del curso de un proceso legal”.   

Lo anterior permite considerar a la sentencia  que  el  derecho  de  petición de fecha 15 de Enero de 2009, interpuesto por el  señor  Félix  Atanacio  Guerra  Córdoba,  ante  el Comandante de Batallón de  Sanidad  de la ciudad de Bogotá, fue resuelto de manera oportuna y no solamente  eso,  sino que su respuesta fue remitida y recibida en la dirección respectiva,  tal  y  como se pudo demostrar. Corolario de lo anterior, al haber sido resuelto  el  derecho  de  petición  motivo  de  la  presente acción de tutela,  la  sentencia  negó el amparo solicitado.   

II CONSIDERACIONES Y FUNDAMENTOS  

1. Competencia  

Esta  Corte  es  competente  para  revisar  el   fallo  mencionado, de conformidad con lo establecido en los artículos  86  y 241-9 de la Constitución Política, en los artículos 31 a 36 del Decreto  2591   de   1991   y   en   las   demás  disposiciones  pertinentes.   

2.  Problema jurídico   

El   accionante  solicitó el amparo de  los  derechos  de  petición,  de acceso a la justicia y del derecho a la verdad  sobre  la  muerte  de  su  hijo,  por  cuanto  la  entidad  accionada se niega a  entregarle  copia  auténtica del acta de necropsia medico legal, aduciendo  que  (  i  )  se trata de un documento recepcionado dentro de una investigación  preliminar  sometiéndose  así  a la reserva  prevista en el artículo 116  de       la      Ley      836      de      20033;  (ii)   de  acuerdo  con  las  normas  vigentes,  se trata de una pieza inherente a la  historia  clínica,  y  ésta  es  un  documento sometido a reserva, de conformidad con lo  dispuesto por la Resolución 1995 de 1999.   

En  este  orden  de  ideas, corresponde a la  Corte  determinar  si  el  Batallón de Sanidad José María Hernández vulneró  los  derechos  invocados,  al no suministrar al accionante copia de la necropsia  médico  legal  de su hijo fallecido. La Corte analizará en consecuencia,   su  jurisprudencia en torno al derecho a la reserva de la historia clínica y el  derecho  que  tienen  las  personas   a   conocer  la  verdad  de  los  hechos    que   conforman   las   circunstancias   de   las  que  han  sido  víctimas.   

3. El derecho a la intimidad  

En fallos anteriores- T-158 A de 2008, T-303  de  2008,  T- 340 de 2008, T- 343 de 2008, T- 1051 de 2008, T-448 de 2008,   T-  1137 de 2008,  T-1106 de 2008, T- 044 de 2009, T-114 de 2009 y T-119 de  2009  – la Corte fijó una línea jurisprudencial suficientemente clara respecto  a  la   prevalencia  de los derechos al acceso a la justicia e información  de la persona fallecida sobre la  intimidad.   

En  efecto,  el  derecho  a  la  intimidad,  reconocido  por  el  artículo  15  superior,   ha  sido  definido  por  la  jurisprudencia  de  esta Corporación como la “esfera  o  espacio  de vida privada no susceptible de la interferencia arbitraria de las  demás  personas,  que  al  ser  considerado  un  elemento  esencial del ser, se  concreta  en  el  derecho  a  poder  actuar libremente en la mencionada esfera o  núcleo,  en ejercicio de la libertad personal y familiar, sin más limitaciones  que  los  derechos  de  los  demás  y  el ordenamiento jurídico”4.  Desde  esta  perspectiva,  implica  la  facultad  de exigir de los  demás  el  respeto  de un ámbito exclusivo que incumbe solamente al individuo,  en  donde se resguardan aquellas conductas o actitudes que corresponden al fuero  personal   y   en   el   que   no   caben   legítimamente   las   intromisiones  externas5.   

En palabras de esta Corporación:  

“Lo   intimo,  lo  realmente  privado  y  personalísimo   de  las  personas  es,  como  lo  ha  señalado  en  múltiples  oportunidades  esta  Corte,  un  derecho  fundamental  del  ser  humano,  y debe  mantener  esa  condición,  es  decir,  pertenecer  a  una esfera o a un ámbito  reservado,  no  conocido,  no  sabido,  no  promulgado, a menos que los hechos o  circunstancias  relevantes  concernientes  a  dicha intimidad sean conocidos por  terceros  por  voluntad  del  titular  del  derecho o por que han trascendido al  dominio     de     la    opinión    pública.”6   

En  este orden de ideas, el núcleo esencial  del  derecho a la intimidad supone la existencia y goce de una órbita reservada  para  cada  persona,  exenta  del  poder  de  intervención  del Estado o de las  intromisiones  arbitrarias  de  la sociedad, que le permita a dicho individuo el  pleno desarrollo de su vida personal, espiritual y cultural.   

Tal   como   lo   ha   reconocido   esta  Corporación7,  existen  distintos  grados  de  intimidad,  a saber: (i)  la  personal,  la  cual  alude  a  la  salvaguarda  del  derecho  del  individuo  a ser dejado sólo y a reservarse los  aspectos  íntimos  de  su  vida  únicamente  para  si  mismo,  salvo su propia  voluntad       de       divulgarlos       o       publicarlos;      (ii)  la familiar, que responde al secreto  y  a  la  privacidad  de  lo  que  acontece  en  el núcleo familiar8; (iii)   la   social,  que  involucra  las  relaciones  del individuo en un entorno social determinado, como por ejemplo los  vínculos  labores, cuya protección -aunque restringida- se mantiene vigente en  aras    de   preservar   otros   derechos   fundamentales   como   la   dignidad  humana9   y,   por   último,   (iv)  la  gremial, la cual se relaciona con las libertades económicas e  involucra   la   posibilidad   de   reservarse   la   explotación   de   cierta  información10.   

Estos  grados  de  privacidad,  ha  dicho la  Corte11,  comprenden todo aquello relativo a la intimidad de las relaciones  familiares,  las prácticas sexuales, la salud, el domicilio, las comunicaciones  personales,  las creencias religiosas, los secretos profesionales y, en general,  todo  comportamiento  del sujeto que únicamente puede llegar al conocimiento de  otros,  siempre  y  cuando  el  mismo individuo decida relevar autónomamente su  acceso  al público. Ello por cuanto la sociedad, de manera general, sólo tiene  un  interés  secundario  en  la  información  o  realidad que existe en dichas  esferas,  puesto  que  son  temas  o acontecimientos que única y exclusivamente  afectan  o  incumben  al  titular del derecho y que, en últimas, le permiten al  hombre  desarrollar  su  personalidad y sustraerse de cualquier tipo de opinión  pública            al            respecto12.   

Según  jurisprudencia  consolidada  en este  tema  y  citada  en precedencia,  el derecho a la intimidad se caracteriza,  en      primer      lugar,      por     su     carácter     de     “disponible”;  esto  significa  que el  titular  de esta prerrogativa, la cual le garantiza que su información personal  no  pueda ser conocida o divulgada de manera indiscriminada, puede decidir hacer  pública  información que se encuentra dentro de esa esfera o ámbito objeto de  protección.13   

Pero además, en segundo término, el derecho  a  la  intimidad  no es absoluto, por lo que puede ser objeto de limitaciones en  su  ejercicio  “en  guarda  de un verdadero interés  general  que responda a los presupuestos establecidos por el artículo 1º de la  Constitución”14,  sin   que   por   ello   se   entienda   que   pueda   desconocerse  su  núcleo  esencial15.  En  este  sentido,  son  razones  de  orden  social o de interés  general  o,  incluso, de concurrencia con otros derechos de carácter individual  como   el  de  la  libertad  de  información  o  expresión,  las  que  imponen  limitaciones     a    la    intimidad    personal16,   lo   cual   responde  al  reconocimiento  intrínsico  de  la  relatividad de los derechos, que implica la  exigibilidad  de  algunos  deberes dado el compromiso de vivir en sociedad (C.P.  art. 95).   

De  esta  manera,  el derecho a la intimidad  puede verse sujeto a limitaciones fundamentalmente por dos razones:   

(i)  Cuando  el  interés  general  se  ve  comprometido  y  se  perjudica  la  convivencia  pacífica o se amenaza el orden  justo, cierta información individual puede y debe ser divulgada.   

(ii)  En determinadas circunstancias, cuando  se  presente  una  colisión  con  otros  derechos individuales que compartan el  carácter  de  fundamental  como,  por ejemplo, el derecho a la información, la  dignidad humana y la libertad.   

En el segundo de estos supuestos, como quiera  que  no  es  posible establecer prima facie  la  prevalencia  o prioridad de un derecho sobre otro, el punto de  partida  implica  reconocer  que  a partir de su naturaleza relativa cada uno de  éstos  se  somete  a  límites,  principios  y cargas que impiden que su uso se  torne  en arbitrario y lleven al desconocimiento de una garantía constitucional  concomitante,  análisis  que  deberá efectuarse teniendo en consideración las  circunstancias de cada caso concreto.   

Como  criterio para resolver esta tensión y  con  el  fin  de  establecer  el ámbito de protección de los datos personales,  esta  Corporación  ha elaborado una categorización de  la  información, la cual responde a la cercanía entre  ésta  y  la  esfera  íntima  del  individuo,  lo  que  permite  determinar  la  intensidad  de la protección que debe brindarse. Así, en la Sentencia T-729 de  2002,  la  Corte  Constitucional  determinó que existen fundamentalmente cuatro  tipos  de  información,  a saber: la pública, la semi-privada, la privada y la  reservada.   

La  información  pública  es  aquella  que  “puede  ser  obtenida y ofrecida sin reserva alguna y sin importar si la misma  sea  información  general,  privada  o personal.”17.  Se  refiere  entonces, por  ejemplo,   a   los   documentos   públicos   de   que  trata  el  artículo  74  constitucional:  los  actos  normativos de carácter general, los datos sobre el  estado  civil  de  las  personas,  etc.  Esta información puede solicitarse por  cualquier  persona  de  manera  directa  y  sin el deber de satisfacer requisito  alguno.   

La     información     semi-privada   es   aquella   que  recoge  información  personal  o  impersonal,  para  cuyo acceso y conocimiento existen  grados  mínimos de limitación, de tal forma “que la  misma  sólo puede ser obtenida y ofrecida por orden de autoridad administrativa  en  el  cumplimiento  de  sus  funciones  o  en el marco de los principios de la  administración  de  datos  personales.  Es el caso de los datos relativos a las  relaciones  con las entidades de la seguridad social o de los datos relativos al  comportamiento   financiero   de  las  personas.”18   

La  información  privada,  se  refiere  a  aquellos  datos  personales  o  impersonales  que  por encontrarse en un ámbito  privado  “sólo  puede ser obtenida y ofrecida por orden de autoridad judicial  en  el  cumplimiento  de  sus  funciones.  Es  el  caso  de  los  libros  de los  comerciantes,   de   los   documentos   privados,   de  las historias clínicas o de la información extraída  a   partir  de  la  inspección  del  domicilio.”19   

Por último, la información reservada está  compuesta  por  datos  personales,  estrechamente  relacionados con los derechos  fundamentales  del  titular,  por  lo que “se encuentra reservada a su órbita  exclusiva  y  no  puede siquiera ser obtenida ni ofrecida por autoridad judicial  en  el  cumplimiento  de  sus funciones. Cabría mencionar aquí la información  genética,   y   los   llamados   “datos  sensibles”20   o   relacionados  con  la  ideología,   la   inclinación   sexual,  los  hábitos   de  la  persona,  etc.”21   

De  esta  manera,  aunque  cierta  clase  de  información  permanece  confinada  al ámbito personalísimo del individuo y no  puede  ser  divulgada  de  ninguna  manera  (reservada),  otra,  que también le  concierne,  puede  ser  conocida mediante orden de autoridad judicial competente  (privada),  o por disposición de las entidades administrativas encargadas de su  manejo   (semi-privada).  En  este  escenario,  corresponde  a  las  autoridades  administrativas  o  judiciales determinar, en los casos concretos sometidos a su  consideración,  a  qué   información  corresponden  los  datos por ellas  solicitados  o  administrados,  a fin de establecer hasta dónde se despliega el  ámbito de protección respecto de los mismos.   

No obstante lo anterior, debe señalarse que,  en  todo  caso,  las personas conservan la facultad de exigir la veracidad de la  información  que  hacen  pública  y  el manejo correcto y honesto de la misma.  Este  derecho,  el  de poder exigir el adecuado manejo de la información que el  individuo  decide  exhibir a los otros, es una derivación directa del derecho a  la  intimidad,  que  se ha denominado como el derecho a la “autodeterminación  informativa”.22   

Acerca  del   derecho a la intimidad en  relación   con   el   conocimiento   de  la  historia  clínica  por  parte  de  terceros,   la  sentencia, T- 834 de 2006, la Corte conoció el caso de una  mujer  que solicitaba copia de la historia clínica de su madre con la finalidad  de  esclarecer  las circunstancias de su fallecimiento y poder así acceder a la  justicia.  La Corte encontró que primaba, sobre el derecho a la intimidad de la  persona  fallecida,  los  derechos  fundamentales  de  acceso  a  la  justicia e  información  de  la  actora.  A  juicio de la Corte, en estos casos la historia  clínica  no  es  sólo  un  documento privado objeto de reserva, sino la única  prueba  sobre los tratamientos médicos recibidos por la titular de la misma. En  consecuencia,  decidió  proteger  el  derecho  de la demandante de acceder a la  historia   clínica  de  su   fallecida  madre   y,  en  consecuencia,  garantizarle  la  posibilidad  de encontrar respuestas respecto a lo sucedido en  el        establecimiento        hospitalario23   

. Adicionalmente, en esta sentencia la Corte  se  refirió  al  derecho  “a saber” o “a la verdad” de las personas que  han  sido perjudicadas por la muerte de un familiar y, por esta vía, al derecho  de  acceder a los documentos en los cuales se da cuenta de las circunstancias de  la muerte24   

.  

En  el año  2008, en el  caso que  dio  lugar  a  la  Sentencia  T- 158 A de 2008, la Corte tuvo que definir si una  madre  tenía  el derecho fundamental de acceso a la historia clínica y al acta  de  defunción  de  su  hija fallecida. En esta decisión, la Corte protegió el  derecho  de  la  madre y señaló que, en principio, la historia clínica de una  persona  debe  permanecer  en  reserva,  salvo  que  se  trate  de una solicitud  proveniente  de  sus  familiares más próximos. En efecto, al estudiar el caso,  la  Corporación  concluyó  que  cuando  el  paciente  titular  de  la historia  clínica  fallece,  el  carácter  reservado  del documento se mantiene frente a  terceros  que  no tienen un interés legítimo para conocer su contenido pero no  frente  a sus familiares más cercanos. Por esta razón, es cierto que luego del  fallecimiento  la  historia  clínica  de  una persona no puede ser divulgada en  forma  indiscriminada,  pero  puede  ser  suministrada  a  los  familiares  más  cercanos que tengan un interés legítimo.   

A juicio de la Corte, el derecho de acceso de  los  familiares  a  esta  información  encuentra  sustento  en  el derecho a la  intimidad   familiar,   en  el  derecho  a  conocer  la  verdad  acerca  de  las  circunstancias  en  que  murió  su  ser  querido  y  en el derecho a la vida en  condiciones   dignas   (en   el   sentido   de  tranquilidad  moral  y  mental).  Adicionalmente,  la  Corte  señaló  que  en  este  tipo de casos se pueden ver  comprometidos  otros  derechos  fundamentales  como  el  derecho  de acceso a la  administración de justicia.   

En  esta  decisión,  la  Corte  sentó  los  criterios  que  han  sido reiterados hasta hoy por las decisiones posteriormente  adoptadas  en  casos  similares.  En  primer lugar, encontró que los familiares  tienen  derecho  a  consultar  la  historia  clínica de su familiar fallecido o  gravemente     enfermo     cuando     exista     un     interés    iusfundamental en la solicitud. En segundo  término  señaló  que  sólo son titulares de este derecho los familiares más  cercanos   (padres,   hijos,   hermanos,  cónyuge  y  compañero  o  compañera  permanente)  y  de ninguna manera otras personas que no reúnan estas calidades.  Finalmente,  indicó  que  incluso los familiares cercanos deben comprometerse a  guardar  la  reserva  de  la  información  médica  en  todo aquello que no sea  estrictamente  necesario  para  el  ejercicio  o  la  garantía  de sus derechos  fundamentales.  En  aplicación  de  esta doctrina, la Corte concedió la tutela  solicitada  y ordenó la entrega de copia integral de la historia clínica de la  menor a su madre.   

Posteriormente,  a  través  de la sentencia  T-303  de 2008, la Corte decidió amparar la solicitud de la madre de un soldado  fallecido,  destinada a que le entregaran la copia de la historia clínica de su  hijo.  A  juicio  de  la  Corte,  “cuando el paciente muere surgen derechos de  orden  familiar  que deben ser protegidos con fundamento en el derecho a obtener  la  verdad  sobre las causas y motivos de la muerte de un ser querido, y además  con  base  en  el derecho a la intimidad de orden familiar.”. En consecuencia,  en  aplicación  de los criterios establecidos en la Sentencia  T- 158 A de  2008, ordenó la entrega de la correspondiente historia clínica.   

La  misma  doctrina  fue  reiterada  en  la  sentencia  T-  343  de  2008.  En  este  caso,  la actora solicitó a la entidad  hospitalaria  que  le  expidiera  copia auténtica de la historia clínica de su  hija  fallecida,  “dado  que en tal institución se le prestaron los servicios  de  salud  a  la menor”. La respuesta, como en todos los casos anteriores, fue  negativa.  Por  ello,  la Corte, en aplicación de los criterios sentados por la  Sentencia  T-  158 A de 2008, consideró que tal negativa vulneraba los derechos  fundamentales  de  la  actora,  no sólo a la información (a la verdad) sino de  acceso a la administración de justicia.   

Así,  según  la  doctrina  constitucional  citada,  puede  afirmarse  que  en  la actualidad, la Corte entiende que existen  casos  en  los que la historia clínica debe ser entregada a los familiares, sin  previa  autorización, para lo cual se requiere que se satisfagan los requisitos  definidos  por  esta  Corporación   en  la  sentencia  T-  158 A de 2008 y  reiterados  por  las  sentencias T-303 de 2008, T- 343 de 2008, T- 1051 de 2008,  T-448  de  2008,  T- 1137 de 2008, T- 044 de 2009, T-114 de 2009 y T-119 de  2009   entre  otras.   Los cuatro requisitos mínimos para permitir el  acceso  a  la  historia  clínica  por  parte del núcleo familiar de la persona  fallecida para otorgar dicha autorización, son los siguientes:   

“a)  La persona  que   eleva   la   solicitud   deberá   demostrar    que  el  paciente  ha  fallecido.   

b)  El interesado  deberá  acreditar  la  condición  de  padre,  madre,  hijo  o hija, cónyuge o  compañero  o  compañera  permanente en relación con el titular de la historia  clínica,  ya  que  la  regla  aquí  establecida  sólo  es  predicable  de los  familiares  más  próximos  del  paciente.  Para el efecto, el familiar deberá  allegar  la  documentación  que  demuestre  la  relación  de parentesco con el  difunto,  por  ejemplo, a través de la copia del registro civil de nacimiento o  de matrimonio según sea el caso.   

c) El peticionario  deberá  expresar  las  razones  por las cuales demanda el conocimiento de dicho  documento,  sin  que,  en  todo  caso,  la entidad de salud o la autorizada para  expedir  el  documento  pueda negar la solicitud por no encontrarse conforme con  dichas  razones.  A  través  de esta exigencia se busca que el interesado asuma  algún  grado de responsabilidad en la información que solicita, no frente a la  institución  de salud sino, principalmente, frente al resto de los miembros del  núcleo  familiar,  ya  que  debe recordarse que la información contenida en la  historia  clínica  de  un  paciente  que  fallece  está  reservada debido a la  necesidad  de  proteger  la  intimidad  de  una familia y no de uno sólo de los  miembros de ella.   

d) Finalmente y por  lo  expuesto  en  el  literal  anterior,  debe  recalcarse que quien acceda a la  información  de  la  historia  clínica  del  paciente  por esta vía no podrá  hacerla  pública,  ya  que el respeto por el derecho a la intimidad familiar de  sus  parientes  exige  que  esa información se mantenga reservada y alejada del  conocimiento  general  de  la  sociedad.  Lo anterior, implica que no es posible  hacer   circular  los  datos  obtenidos  y  que  éstos  solamente  podrán  ser  utilizados para satisfacer las razones que motivaron la solicitud.   

Acreditado   el   cumplimiento   de  estos  requisitos,  la  institución  prestadora  de  servicios  de  salud o, de manera  general,  la  autoridad  médica  que  corresponda, estará en la obligación de  entregarle  al  familiar  que  lo  solicita,  copia  de la historia clínica del  difunto  sin  que  pueda  oponerse  para  acceder a dicho documento el carácter  reservado            del           mismo”25.   

En síntesis,  siguiendo las decisiones  de  las  sentencias T-158 A de 2008, reiterada  por las sentencias T-303 de  2008,  T-343 de 2008 y T-837 de 2008, y T-044, T- 119 y T- 114 de 2009,  en  los  casos  en los que se reúnan los criterios descritos, es obligación de los  centros,  entidades  e  instituciones  hospitalarias  y  médicas suministrar la  información  pertinente,  con  el  objeto  de  proteger los derechos enunciados  entre  los  que  se  destacan  el derecho a la intimidad familiar y a la vida en  condiciones  dignas,  el  derecho  a  la  verdad  y  el  derecho  de acceso a la  administración  de  justicia.  En  estos casos, las entidades mencionadas deben  inaplicar  lo dispuesto en la Ley 23 de 1981 y la Resolución No. 1995 de 1999 y  aplicar  directamente  los  derechos constitucionales fundamentales que han sido  mencionados en la jurisprudencia >citada.   

4. Caso concreto  

Analizada  tal doctrina frente al  caso  concreto, la Sala considera lo siguiente:   

1.  En  el  presente caso, pretende el actor  que   se  ordene  a  la  entidad  accionada  que en un plazo perentorio, de  respuesta  al  derecho  de  petición instaurado el día 15 de Enero de 2009, en  donde  se solicita copia auténtica del acta de protocolo de necropsia médico –  legal de su hijo Félix Yadan Guerra Zequeira.   

2. Señala el accionante, que su hijo Félix  Yadan  Guerra  Zequera,  falleció  el día 1 de diciembre de 2007, en virtud de  ello,  mediante  escrito  fechado  15  de  Enero  de  2009, interpuso derecho de  petición  ante  la  entidad accionada, solicitando copia auténtica del acta de  protocolo  de necropsia médico – legal, sin que hasta la fecha de interponer la  tutela  –  Junio  de  2009- hubiese recibido respuesta alguna. Con fundamento en  esos  hechos, solicita le tutelen el derecho fundamental de petición consagrado  en  el artículo 23 de la Constitución Política y se le garantice su derecho a  conocer  la  verdad  de  lo ocurrido con la muerte de su hijo. El Comandante del  Batallón  de Sanidad José María Hernández de la ciudad de Bogotá aduce, que  las  peticiones  elevadas  por  el  accionante  fueron  resueltas   en  dos  oportunidades:  la  primera,  el  14  de  Noviembre de 2008 y la segunda, que es  motivo  de  tutela,  el  día  22  de  Enero  de  2009,  en  ambas respuestas le  informaban  que  los  documentos  solicitados constituían reserva legal, razón  por  la  cual  era  imposible  remitírselos.  La sentencia objeto de revisión,  niega  la  tutela  al  considerar  que el derecho de petición fue oportunamente  satisfecho con las respuestas dadas por la entidad accionada.   

3.  Así  pues,  del  acervo  probatorio  se  concluye  que  la entidad accionada respondió oportunamente y en forma negativa  la  solicitud  del  accionante,  señalando  que  (i)  se  trata de un documento  recepcionado  dentro  de  una  investigación preliminar sometiéndose así a la  reserva   prevista  en  el  artículo 116 de la Ley 836 de 200326; (ii)   de   acuerdo  con  las  normas  vigentes, se trata de una pieza inherente a  la   historia  clínica,  y  ésta  se  constituye  en  un   documento  sometido  a  reserva, de conformidad con lo dispuesto por la Resolución 1995 de  1999.  En  consecuencia, esta Sala analizará si la denegación de la entrega de  la  copia  de  la  necropsia médico legal – pieza de la historia clínica- como  documento  con carácter de reserva legal vulnera los derechos fundamentales del  tutelante.   

4. Visto lo anterior, si bien puede afirmarse  que  el  Batallón  de  Sanidad   José  María  Hernández de la ciudad de  Bogotá  no  vulneró  el derecho de petición del accionante al darle respuesta  oportuna  a su petición, en este caso, la respuesta negativa a la entrega de la  copia   auténtica  de  la  necropsia, alegando que dicho documento goza de  reserva  legal,  vulnera  su  derecho  fundamental  de información, por cuanto,  dicha   respuesta   no   se  ajusta  a  lo  establecido  por  la  jurisprudencia  constitucional en esta materia.   

5.  Como  se indicó en precedencia, si bien  existe  reserva  legal  en  relación  con  los  datos  contentivos  de la   historia  clínica,  figura  con  la  que  se  pretende proteger en principio el  derecho  a  la  intimidad de los pacientes o  fallecidos, dicha limitación  al  conocimiento de la información no puede ser un obstáculo para el ejercicio  de derechos de terceros cuando una persona fallece.   

6.  Como  se  infiere  de  la jurisprudencia  citada,  una de las razones por las cuales se permite el acceso a los familiares  cercanos  de  una  persona  fallecida  sobre  las  piezas  de  la  historia  clínica  o  la  historia clínica en su totalidad,  radica en el derecho a  obtener  información  acerca  de  los  motivos  por  los  cuales su ser querido  falleció,  con  miras  a la posibilidad de ejercicio de las acciones judiciales  que           estimen           pertinentes27.  Por  esa  razón,  en esta  ocasión,  y  por  las  razones  que  se expondrán, se ordenará que la entidad  accionada  proporcione   al  padre  del joven Félix Yadan Guerra Zequeira,  copia  auténtica  de  la  necropsia médico legal, la cual se constituye en una  pieza  de  la  historia  clínica,  que no puede ser negada a los familiares del  fallecido.   

7.  La  necropsia médico legal es un examen  externo   e  interno  de  un  cadáver  realizado  por un  médico que  aplica   las   técnicas   y   los   procedimientos  pertinentes   para  el  estudio   de  un  caso  en  el  que  se investiga judicialmente una muerte.  Estima  la  Sala  que  si bien existe un derecho a la reserva de las diligencias  preliminares  a  las  que  fue  remitida  el acta de necropsia solicitada,   prevalece  claramente  el derecho a la información de los familiares  y su  conocimiento  de la verdad de lo sucedido. Cuando   una  persona  muere  surgen derechos de orden familiar  que  deben ser protegidos con fundamento en el derecho a obtener la verdad sobre  las  causas  y  motivos de la muerte de un ser querido, y además con base en el  derecho   a   la   intimidad   de  orden  familiar.28   

En  casos  similares,  la Corte ha sostenido  que   al  no  permitir a  los familiares el  acceso a la historia  clínica  de sus parientes fallecidos se estaría colocando en riesgo su derecho  de  acceso a la administración de justicia, al no poder obtener la información  que necesitan para incoar  eventuales acciones judiciales.   

Guardando   las   debidas   connotaciones  específicas  de  cada  caso,  la  Corte  ha  recordado en su jurisprudencia que  :   

“Los perjudicados  tienen  derecho  a  saber  qué  ha  ocurrido  con  sus  familiares,  como lo ha  establecido  la  Corte  Interamericana de Derechos Humanos. Así, al interpretar  los  alcances  del  deber del Estado de garantizar los derechos de las personas,  consagrado  por  el artículo 1º de la Convención Interamericana que -conforme  al artículo 93 de la Constitución- prevalece en el orden interno.   

… … …  

Este  derecho de los familiares a conocer la  suerte  de  los suyos, sean desaparecidos o fallecidos,  no  se  agota  entonces  con la percepción visual del  cadáver,  ni  se  limita  a  una escueta información, ni puede quedarse en una  conclusión  simplista,  sino  que el Estado debe facilitar el acercamiento a la  verdad…   Además,   esta   participación   no  solo  constituye  un  derecho  fundamental  de  las  víctimas y perjudicados sino que puede ser muy importante  para  estructurar  una  investigación  eficaz,  alcanzar  la  verdad y prevenir  futuros ilícitos…   

Los derechos humanos incluyen la posibilidad  de  que  los  familiares  conozcan  el  curso de la investigación dentro de los  parámetros   procedimentales  acordes  con  la  Constitución.”  29   

-Más  aún,  debe  entenderse30  “que  tanto  en el derecho internacional, como en el  derecho   comparado   y   en   nuestro  ordenamiento  constitucional”,  los  derechos  de  las  eventuales  víctimas  y  perjudicados  “gozan  de una concepción amplia  –no  restringida  exclusivamente  a una  reparación  económica-”,  lo cual sólo es posible  si  se  les  garantiza “a lo menos, sus derechos a la  verdad,   a   la   justicia   y  a  la  reparación  económica  de  los  daños  sufridos”,   de  donde  les  surge  “un  interés real, concreto y directo” en  que   se   establezca  la  verdad  de  los  hechos.31   

8.  Recuérdese  además,  que  tal  como lo  expuso   la  sentencia  T-  1025  de  2007,  tanto  la  jurisprudencia  de  esta  Corporación  como  la  de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, señalan  que  la  regla  general es la del acceso general a la información que reposa en  el  Estado  – “principio  de  la máxima divulgación” -, como condición fundamental para la existencia  del   Estado  democrático,  respetuoso  de  los  derechos  de  las  personas”   

9.   La   decisión   del   Batallón  de  Sanidad,   no  se  encuentra  en  armonía  con la Constitución,  por  cuanto   la  limitación  del  derecho de acceso a la información, en este  caso,   al  acta  de  necropsia médico legal solicitada  por el   actor,  no  se  ajusta  a  los principios de razonabilidad y proporcionalidad, y  comporta  una afectación extrema del derecho de  acceder a la información  de   lo  solicitado por el peticionario. Ello, por cuanto si bien la razón  de        la        reserva       legal       32   aducida  por  la  entidad  accionada  busca  preservar el debido proceso y la investigación que se lleva a  cabo  respecto   de  la muerte del señor Guerra Zequeira, el accionante no  intenta  conocer la investigación adelantada por la muerte de su hijo, ni busca  acceder  a  las  piezas  procesales  relativas a tales diligencias preliminares,  únicamente  apela  a  su  derecho  de  conocer   una  parte de la historia  clínica   a   la   que  tiene  derecho,  según  se  ha  expuesto  in extenso.   

Por   tal   razón,  la   determinación  del  ente demandado, (i)  hace  inoperante en este caso, el derecho ciudadano de acceder a la información  que  reposa  en  las  instituciones del Estado y (ii ) y obstaculiza también la  realización  del  derecho de las víctimas a lograr la verdad, la justicia y la  reparación.   

10.  Ahora  bien, tal como se señaló en la  parte  dogmática de esta providencia, la doctrina constitucional ha establecido  que  si  bien  los  datos  y piezas de la  historia clínica, (como en este  caso  el  acta  de   necropsia  médico  legal) de una persona fallecida no  pueden  ser  divulgados  indiscriminadamente  por quienes tienen su custodia, en  ciertas  ocasiones  concretas  los  familiares  de  una persona fallecida pueden  acceder  a  la  historia clínica o a piezas de la misma, y por tanto la reserva  no  les  es  oponible,  siempre que se cumplan los siguientes requisitos: (i) la  demostración  del  hecho  de  la  muerte del paciente o su incapacidad; (ii) la  acreditación  de  pertenecer  al  núcleo  familiar  del fallecido; y, (iii) la  exposición  de  los  motivos  por  los  cuales  se requiere conocer la historia  clínica del fallecido.   

La Sala advierte que en el caso concreto, se  tienen  cumplidos  los requisitos que exige la jurisprudencia  para otorgar  la  pieza de la historia clínica requerida.   

1.  En  primer lugar, respecto al requisito  que  establece  que  quien  eleva  la  solicitud  deberá demostrar que  la  persona  de la que se  reclama  ha fallecido, en el caso bajo estudio,  se   afirma   en  el  expediente  que  el  señor  FELIX YADÁN GUERRA  ZEQUEIRA  falleció  y que precisamente lo que se pide por ésta vía es el acta  de  necropsia.  La  entidad  accionada  corroboró la muerte del  ciudadano  mencionado  y añadió  que se están investigando  las circunstancias  de la misma.      

2. En examen del segundo mandato, referente  a  que  el accionante acredite la condición de padre del fallecido, es evidente  que  el  señor  FELIX ATANACIO GUERRA CORDOBA,  aportó copia del registro  civil  de  nacimiento  de  su  hijo  al  presentar la petición ante la sede del  Batallón   de  Sanidad,   documento  con  el  que  se  cumple  la  segunda  obligación.   

3.  Como  tercer elemento la jurisprudencia  exige  que  el peticionario manifieste  las razones por las cuales solicita  la  pieza  de  la   historia  clínica  o  la  historia en su totalidad. El  accionante  manifestó  su  deseo  de  conocer el acta de necropsia  y así  poder   presentar ante el Ejército  la solicitud de  las debidas  prestaciones  sociales”,  razón  suficiente para que el juez de tutela de por  cumplido este requerimiento.   

4. Como última medida, es indispensable que  el  señor  FELIX  ATANACIO  GUERRA  CÓRDOBA  tenga en cuenta que una vez se le  entregue  copia  auténtica  del  acta  de  protocolo  de necropsia medico legal  referente  a  la  muerte de su hijo,  le esta prohibido publicar o divulgar  cualquier  tipo  de  información  que  en  ella  se  contenga, con el objeto de  proteger  el  derecho  al  buen  nombre, a la honra y a la memoria del fallecido   

Por todo lo anterior, se estima que  el  actor  cuenta  con  un interés legítimo para acceder a la historia clínica de  su  hijo  fallecido  y,  por  tanto, se debe garantizar el acceso a la misma. El  Comandante  del  Batallón  de  Sanidad  Soldado  José  María Hernández de la  ciudad  de  Bogotá,    tenía  el  deber  de  entregar la  copia  auténtica  de la necropsia médico legal al padre del fallecido, en aplicación  de  las  disposiciones constitucionales y de una interpretación sistemática de  la  Ley 836 de 2003,  Ley 23 de 1981 y la Resolución No. 1995 de 1999, por  lo    que    se    presentó    una   clara   vulneración   de   sus   derechos  fundamentales.   

III.- DECISIÓN.  

En mérito de lo expuesto, la Sala Tercera de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por  mandato de la Constitución,   

RESUELVE:  

Primero: REVOCAR la  sentencia  proferida  por  el Tribunal Administrativo del Cesar, en sentencia de  23  de  Julio  de 2009.  En su lugar, se dispone TUTELAR  los derechos  del  accionante   al   acceso  a la administración de justicia y a la  información.   

Segundo:  ORDENAR  al  Comandante  del  Batallón  de  Sanidad  Soldado José María Hernández de la ciudad de Bogotá,  que  en  el término de cuarenta y ocho (48) horas siguientes a la notificación  de  esta sentencia, si no lo hubiere hecho, expida una copia auténtica del Acta  Protocolo  de  necropsia médico legal del señor FELIX YADÁN GUERRA ZEQUEIRA y  se  la  entregue  exclusivamente  a  su  padre,  FELIX ATANACIO GUERRA CÓRDOBA.   

Notifíquese,  comuníquese,  publíquese e  insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional. Cúmplase.   

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA  

Magistrado Ponente  

MAURICIO GONZÁLEZ CUERVO  

Magistrado  

GABRIEL      EDUARDO     MENDOZA  MARTELO   

Magistrado  

MARTHA     VICTORIA     SÁCHICA     DE  MONCALEANO   

Secretaria General  

    

1“  Están   sometidas   a   reserva   las   investigaciones   preliminares   y  las  investigaciones   disciplinarias   tanto  del  procedimiento  ordinario  con  el  sumario.”   

2  Folios 35 y 36 del expediente   

3“  Están   sometidas   a   reserva   las   investigaciones   preliminares   y  las  investigaciones   disciplinarias   tanto   del   procedimiento   ordinario  como  sumario.”   

4  Sentencia    C-517    de    1998   Magistrado   Ponente:   Alejandro   Martínez  Caballero.   

5 Para  la  doctrina  este  derecho  se  refiere al “control  sobre  la  información  que  nos  concierne”  o al  “control  sobre  cuándo  y  quién  puede percibir  diferentes   aspectos   de   nuestra  persona”.  En  Estudios  sobre  el  derecho a la intimidad, Editorial Tecnos, Madrid 1982, pag.  17.   

6  Sentencia    SU-056    de    1995,    Magistrado    Ponente:   Antonio   Barrera  Carbonell.   

7  Sentencia    C-053    de    2001.    Magistrada    Ponente:    Cristina    Pardo  Schlesinger.   

8 Una  de   las   principales   manifestaciones   es   el   derecho   a   la  inmunidad  penal.   

9  Véase,  por  ejemplo, la sentencia SU-256 de 1996. M.P. Vladimiro Naranjo Mesa,  referente  a  la  protección  de  los  derechos  a  la  dignidad  humana y a la  intimidad  personal, en relación con la improcedencia de pruebas de V.I.H. para  acceder o permanecer en una actividad laboral.   

10 En  este  ámbito  uno  de  sus  más  importantes  componentes  es  el derecho a la  propiedad intelectual (C.P. art. 61).   

11  Sentencia T- 158 A- de 2008 M. P. Rodrigo Escobar Gil.   

12  Sentencia    T-411    de   1995,   Magistrado   Ponente:   Alejandro   Martínez  Caballero.   

13  T-343 de 2008, T-303 de 2008.   

14  Sentencia T-414 de 1992, Magistrado Ponente: Ciro Angarita Barón.   

15  Sentencia    C-501    de    1994,    Magistrado   Ponente:   Vladimiro   Naranjo  Mesa.   

16  Sentencia    T-552    de    1997,    Magistrado   Ponente:   Vladimiro   Naranjo  Mesa.   

17  Sentencia    T-729    de   2002,   Magistrado   Ponente:   Eduardo   Montealegre  Lynett.   

19  Ibidem.   

20 En  la  sentencia  T-307 de 1999, sobre la llamada información “sensible”, la Corte  afirmó:  “…no puede recolectarse información sobre  datos   “sensibles”  como,  por  ejemplo,  la  orientación  sexual  de  las  personas,  su  filiación política o su credo religioso, cuando ello, directa o  indirectamente,   pueda   conducir   a   una   política  de  discriminación  o  marginación.”   

21  Ibidem.   

22  Sentencia T-158 A. de 2008.   

23 En  esta  decisión,  la  Corte  sostuvo  que  la  solicitud de acceso a la historia  clínica  se soportaba en dos derechos fundamentales: información ( o derecho a  la  verdad)  y acceso a la administración de justicia. Estimó que negarle a la  actora   el   acceso  a  la  historia  clínica  de  su  madre  constituía  una  restricción   desproporcionada   de  sus  derechos  fundamentales  Al  respecto  precisó:  “Las  circunstancias concretas en que se  encuentra  la demandante indican que la información solicitada la requiere para  determinar  la  eventual  responsabilidad  de  la IPS en la muerte de su señora  madre.  De  hecho,  se  le  ha  restringido  la  posibilidad  de  acceder  a  la  administración  de  justicia,  acorde con su derecho a la información.// Al no  concederle  lo  requerido,  se  le  estaría  obligando  a  acudir  a mecanismos  jurisdiccionales  de acopio probatorio anticipado, eventualmente frustráneos, o  a  incoar un proceso sin las bases necesarias, para que el juez, a solicitud del  interesado,  pida  la  copia del documento reservado (historia clínica), lo que  cae en innecesaria tramitología.”   

24  Para  los  efectos de explicar el fundamento y alcance del derecho a la verdad o  “a  saber”,  la  Corte  reproduce la siguiente cita de la Sentencia T-275 de  junio  15  de 1994: “Los perjudicados tienen derecho  a  saber  qué  ha  ocurrido con sus familiares, como lo ha establecido la Corte  Interamericana  de Derechos Humanos. Así, al interpretar los alcances del deber  del  Estado  de  garantizar  los  derechos  de  las  personas, consagrado por el  artículo  1º de la Convención Interamericana que -conforme al artículo 93 de  la  Constitución-  prevalece  en  el  orden  interno.//  (…)  derecho  de los  familiares   a   conocer   la   suerte   de  los  suyos,  sean  desaparecidos  o  fallecidos,  no  se  agota  entonces  con  la  percepción  visual  del cadáver, ni se limita a una escueta  información,  ni  puede  quedarse  en  una  conclusión  simplista, sino que el  Estado   debe   facilitar   el   acercamiento   a  la  verdad…  Además,  esta  participación  no  solo  constituye  un  derecho fundamental de las víctimas y  perjudicados   sino   que   puede   ser  muy  importante  para  estructurar  una  investigación  eficaz,  alcanzar  la  verdad  y  prevenir futuros ilícitos. //  (…)  Los  derechos  humanos  incluyen  la  posibilidad  de  que los familiares  conozcan   el   curso   de   la   investigación   dentro   de  los  parámetros  procedimentales acordes con la Constitución.”   

25  Sentencia T-158 A de 2008   

26“  Están   sometidas   a   reserva   las   investigaciones   preliminares   y  las  investigaciones   disciplinarias   tanto  del  procedimiento  ordinario  con  el  sumario.”   

27  T-303 de 2008. T-448 de 2008   

28  T-303 de 2008.   

29  Sentencia   T-275   de   junio   15   de   1994,   M.   P.  Alejandro  Martínez  Caballero.   

30  Sentencia  C-228  de  abril  3  de  2002, Ms. Ps. Manuel José Cepeda Espinosa y  Eduardo Montealegre Lynnet.    

31  T-834 de 2006.   

32“  Están   sometidas   a   reserva   las   investigaciones   preliminares   y  las  investigaciones   disciplinarias   tanto  del  procedimiento  ordinario  con  el  sumario.”     

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