{"id":100139,"date":"2026-06-25T20:06:35","date_gmt":"2026-06-25T20:06:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2026\/06\/25\/stc3695-2017\/"},"modified":"2026-06-25T20:06:35","modified_gmt":"2026-06-25T20:06:35","slug":"stc3695-2017","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2026\/06\/25\/stc3695-2017\/","title":{"rendered":"STC3695-2017"},"content":{"rendered":"<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">ARIEL SALAZAR RAM\u00cdREZ &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Magistrado ponente &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">STC3695-2017 &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Radicaci\u00f3n n.\u00ba 11001-02-03-000-2017-00562-00 &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">(Aprobado en sesi\u00f3n de quince de marzo de dos mil diecisiete) &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Bogot\u00e1 D. C., diecis\u00e9is (16) de marzo de dos mil diecisiete (2017). &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Decide la Corte la acci\u00f3n de tutela promovida por Alba Marina Posada Beltr\u00e1n contra la Sala Civil Familia del Tribunal Superior de Villavicencio, actuaci\u00f3n a la que se orden\u00f3 vincular al Juzgado Promiscuo del Circuito de In\u00edrida en descongesti\u00f3n del Juzgado Tercero Civil del Circuito de Villavicencio, el Juzgado Primero Laboral del Circuito de la misma ciudad y todas las dem\u00e1s autoridades judiciales, partes e intervinientes en el proceso objeto de queja constitucional. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">I. ANTECEDENTES &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">A. La pretensi\u00f3n &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">La accionante solicit\u00f3 el amparo de sus derechos fundamentales al debido proceso, defensa y acceso a la administraci\u00f3n de justicia, que estima vulnerados por la autoridad judicial encausada al dictar sentencia de segunda instancia, confirmando la proferida por el a quo que neg\u00f3 las pretensiones, dentro del proceso ordinario promovido por ella y otras personas contra Saludcoop E.P.S. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En consecuencia, pretende que por esta v\u00eda se conceda el resguardo deprecado, se declare la nulidad del fallo censurado y se ordene la emisi\u00f3n de una nueva determinaci\u00f3n. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">B. Los hechos &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">1. El 10 de abril de 2006, Luis Carlos Molina Posada (q.e.p.d.) sufri\u00f3 un accidente con arma de fuego, por lo que fue remitido a la Cl\u00ednica Llanos, en donde falleci\u00f3. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">2. En el 2009, Alba Marina Posada Beltr\u00e1n y Alonso Oviedo Molina Roa, actuando en nombre propio y en representaci\u00f3n de sus hijos menores Joseph Sebasti\u00e1n y Harold Lovier Molina Posada, presentaron demanda ordinaria contra Saludcoop E.P.S., a fin de que se declarara la responsabilidad contractual de esa entidad por la muerte de la persona citada atr\u00e1s, as\u00ed como la condena al pago de los perjuicios morales y los da\u00f1o a la vida en relaci\u00f3n. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">3. El Juzgado Primero Laboral del Circuito de Villavicencio, a quien correspondi\u00f3 el conocimiento de ese asunto, lo admiti\u00f3 el 29 de abril del a\u00f1o citado. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">4. La demandada se opuso a las pretensiones y formul\u00f3 las excepciones denominadas \u00abinimputabilidad de las presuntas consecuencias m\u00e9dicas del acto m\u00e9dico a la EPS\u00bb, \u00abdiscrecionalidad y autonom\u00eda t\u00e9cnico cient\u00edfica\u00bb, \u00abexigencia de culpa probada\u00bb, \u00abinexistencia de causalidad\u00bb y \u00aben los casos m\u00e9dicos se debe demostrar palmariamente e inexorablemente que su actividad produjo la lesi\u00f3n imputada\u00bb. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\"><\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">6. En auto del 24 de julio de 2012, se decret\u00f3 la falta de competencia para conocer ese asunto y, en efecto, este fue remitido al Juzgado Tercero Civil del Circuito de Villavicencio, el cual avoc\u00f3 conocimiento. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">7. Agotado el tr\u00e1mite de rigor, el Juzgado Promiscuo del Circuito de In\u00edrida, al cual se asign\u00f3 por descongesti\u00f3n ese litigio, dict\u00f3 sentencia el 18 de agosto de 2015, en la que declar\u00f3 probada el medio exceptivo de la inexistencia de causalidad, neg\u00f3 la tacha de falsedad solicitada y las s\u00faplicas del extremo activo. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">8. Inconforme con esta determinaci\u00f3n, la parte desfavorecida interpuso el recurso de apelaci\u00f3n. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">9. La Sala Civil Familia del Tribunal Superior de Villavicencio, en fallo adiado el 4 de agosto de 2016, confirm\u00f3 la providencia recurrida, pues no se demostr\u00f3 la culpa de la entidad demandada ni la relaci\u00f3n de causalidad con el da\u00f1o. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">10. En criterio de la peticionaria de la salvaguarda se vulneraron los derechos fundamentales invocados, dado que el despacho colegiado incurri\u00f3 en defecto f\u00e1ctico al efectuar una valoraci\u00f3n indebida de las pruebas, sin tener en cuenta las objeciones al dictamen pericial y negar la tacha de falsedad de la historia cl\u00ednica aportada, motivo por el cual se desconocieron los hechos probados relativos a la responsabilidad de Saludcoop E.P.S. al no brindar un adecuado servicio de salud a Luis Carlos Molina Posada (q.e.p.d.), lo que conllev\u00f3 a su fallecimiento. [Folios 1-17, c. 1] &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">C. El tr\u00e1mite de la instancia &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">1. El 8 de marzo de 2017 se admiti\u00f3 el tr\u00e1mite de tutela, se orden\u00f3 el traslado a la autoridad querellada y se dispuso la vinculaci\u00f3n del Juzgado Promiscuo del Circuito de In\u00edrida en descongesti\u00f3n del Juzgado Tercero Civil del Circuito de Villavicencio, el Juzgado Primero Laboral del Circuito de la misma ciudad y todas las dem\u00e1s autoridades judiciales, partes e intervinientes, para que ejercieran sus derechos de contradicci\u00f3n y defensa. [Folio 65, c. 1] &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">2. Dentro de la oportunidad concedida, la Sala Civil Familia del Tribunal Superior de Villavicencio se opuso a la prosperidad del resguardo porque la sentencia cuestionada se finc\u00f3 en los elementos f\u00e1cticos, probatorios y normativos aplicables al caso concreto, por lo que no se estructur\u00f3 ninguno de los defectos de procedibilidad en la queja constitucional. [Folio 84, c. 1] &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">A su turno, Saludcoop Entidad Promotora de Salud Organismo Cooperativo en Liquidaci\u00f3n manifest\u00f3 que no existe acci\u00f3n u omisi\u00f3n que genere violaci\u00f3n de las garant\u00edas superiores de la quejosa por su parte, en efecto, no se configura el supuesto para la prosperidad de la acci\u00f3n constitucional. [Folios 93-96, c. 1] &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">II. CONSIDERACIONES &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">1. Cuando el art\u00edculo 86 de la Carta Pol\u00edtica cre\u00f3 la tutela como un procedimiento preferente y sumario al alcance del ciudadano, para reclamar la protecci\u00f3n inmediata de sus derechos fundamentales en caso de que \u00e9stos fueran vulnerados o amenazados por la acci\u00f3n o la omisi\u00f3n de cualquier autoridad p\u00fablica o de los particulares en los casos establecidos por la ley, lo hizo caracteriz\u00e1ndola con el principio de inmediatez. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">2. El presupuesto mencionado, visto desde la perspectiva de la finalidad del amparo, impide que se convierta en factor de inseguridad jur\u00eddica con el cual se produzca la vulneraci\u00f3n de garant\u00edas constitucionales de terceros, como tambi\u00e9n que se desnaturalice el mismo tr\u00e1mite, en tanto la protecci\u00f3n que constituye su objeto, ha de ser efectiva e inmediata ante una vulneraci\u00f3n o amenaza actual. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Frente a este tema, la jurisprudencia de esta Sala ha sostenido que: &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">(\u2026) aquellas situaciones en que el hecho violatorio del derecho fundamental no guarde razonable cercan\u00eda en el tiempo con el ejercicio de la acci\u00f3n, no debe, en principio, ser amparado, en parte a modo de sanci\u00f3n por la demora o negligencia del accionante en acudir a la jurisdicci\u00f3n para reclamar tal protecci\u00f3n y, tambi\u00e9n, por evitar perjuicios, estos si actuales, a terceros que hayan derivado situaciones jur\u00eddicas de las circunstancias no cuestionadas oportunamente. (CSJ STC, 2 ag. 2007, rad. 00188-01) &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">M\u00e1s adelante, la Corporaci\u00f3n se\u00f1al\u00f3: &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En punto al requisito de la inmediatez, connatural a esta acci\u00f3n p\u00fablica, precisa se\u00f1alar que as\u00ed como la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica, impone al Juzgador el deber de brindar protecci\u00f3n inmediata a los derechos fundamentales, al ciudadano le asiste el deber rec\u00edproco de colaborar para el adecuado funcionamiento de la administraci\u00f3n de justicia (ordinal 7, art\u00edculo 95 Superior), en este caso, impetrando oportunamente la solicitud tutelar, pues la demora en el ejercicio de dicha acci\u00f3n constitucional, puede tomarse, ora como s\u00edntoma del car\u00e1cter dudoso de la lesi\u00f3n o puesta en peligro de los derechos fundamentales, o como se\u00f1al de aceptaci\u00f3n a lo resuelto, contrario en todo caso la urgencia, celeridad, eficacia e inmediatez inherente a la lesi\u00f3n o amenaza del derecho fundamental. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Precisamente, en orden a procurar el cumplimiento del memorado requisito, la Sala en reiterados pronunciamientos ha considerado por t\u00e9rmino razonable para la interposici\u00f3n de la acci\u00f3n el de seis meses. (CSJ STC, 29 abr. 2009, rad. 2009-00624-00) &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">As\u00ed las cosas, el eventual afectado debe procurar acudir oportunamente a este mecanismo excepcional, pues su prolongado silencio es signo inequ\u00edvoco de asentimiento frente a la decisi\u00f3n atacada, a lo que se adiciona que al desatender el comentado principio, la acci\u00f3n de tutela se puede convertir en un instrumento generador de incertidumbre e incluso de vulneraci\u00f3n de los derechos de terceros. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">3. En el caso que se examina, para la Corte es claro que la providencia del estrado judicial acusado, mediante la cual se dict\u00f3 sentencia de segunda de instancia el 4 de agosto de 2016, confirmando la emitida por el a quo que deneg\u00f3 las pretensiones de la parte actora, la petici\u00f3n de tutela no atiende el postulado que se comenta, toda vez que los hechos sobre los cuales edifica sus alegaciones de quebranto de garant\u00edas fundamentales, tuvieron lugar m\u00e1s de seis meses antes de que se interpusiera la presente acci\u00f3n constitucional. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">De ah\u00ed que el amparo se instaur\u00f3 luego de superado el t\u00e9rmino que la jurisprudencia, seg\u00fan lo que se explic\u00f3, ha indicado que es razonable a efectos de la formulaci\u00f3n del resguardo constitucional, sin que se acredite alguna causa atendible para justificar dicha omisi\u00f3n. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">4. Sumado a lo anterior, esta Corporaci\u00f3n tambi\u00e9n advierte que no se avizor\u00f3 ninguna amenaza o vulneraci\u00f3n a los derechos fundamentales de la impulsora de la salvaguarda, toda vez que la determinaci\u00f3n cuestionada no es resultado de un subjetivo criterio que conlleve ostensible desviaci\u00f3n del ordenamiento jur\u00eddico y, por ende, tenga aptitud para lesionar las garant\u00edas superiores de quien promovi\u00f3 la queja constitucional. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En efecto, al pronunciarse sobre el recurso de apelaci\u00f3n presentado contra el fallo emitido por el a quo, la Sala Civil Familia del Tribunal Superior de Villavicencio decidi\u00f3 confirmarlo al estimar que se hab\u00eda demostrado la culpa de la entidad demandada ni la relaci\u00f3n de causalidad con el da\u00f1o, con fundamento en la siguiente argumentaci\u00f3n: &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En el caso sub examine, no hay que ir muy lejos para advertir la sinraz\u00f3n del extremo recurrente, quien arremeti\u00f3 contra la valoraci\u00f3n probatoria que hizo el funcionario a quo en la sentencia que dirimi\u00f3 la controversia, aduciendo, entre otros motivos condensados en su andanada de argumentaciones, que dicha autoridad no vio c\u00f3mo (sic) la atenci\u00f3n que la demandada suministr\u00f3 al paciente estuvo rodeada de serias falencias que determinaron su deceso despu\u00e9s de veinte (20) minutos de haber ingresado a la respectiva cl\u00ednica en busca de ser atendido con la prioridad y urgencia que su condici\u00f3n de salud ameritaba. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Para el Tribunal, esas acusaciones no tienen forma de amover las bases de la sentencia censurada, en rigor, porque est\u00e1n en contrav\u00eda con el contenido de las pruebas t\u00e9cnicas que ingresaron al plenario, espec\u00edficamente con el dictamen pericial que rindi\u00f3 el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses \u2013 Regional Oriente (fls. 271-279 C.l), con su respectiva aclaraci\u00f3n (fls. 354-361 C.2) y con aqu\u00e9l que rindi\u00f3 la Asociaci\u00f3n Colombiana de Cirug\u00eda (fls.401-405 C.2, aclarado por el Doctor Francisco Henao, Coordinador del Comit\u00e9 de Educaci\u00f3n y Bio\u00e9tica de esa instituci\u00f3n (fls.549-550 C.2), pruebas t\u00e9cnicas con las que se descart\u00f3 la existencia de la relaci\u00f3n causal entre el da\u00f1o (la muerte de Luis Carlos Molina Posada) y la causa de su ocurrencia. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En tal sentido, la primera de las citadas entidades, o sea, el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses \u2013 Regional Oriente, dictamin\u00f3 que \u201cEn este caso, se trata de un hombre adulto joven, quien sufre una herida por proyectil de arma de fuego en el t\u00f3rax, que le ocasiona una laceraci\u00f3n pulmonar, laceraci\u00f3n de vasos subclavios derechos y hemot\u00f3rax derecho, estas lesiones generan una p\u00e9rdida r\u00e1pida de sangre, que desencadena un choque hipovol\u00e9mico irreversible en este caso, a pesar de las medidas tomadas por el m\u00e9dico que realiz\u00f3 la atenci\u00f3n de este paciente\u201d. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">(\u2026) &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\"><\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Finalmente, concluy\u00f3 que la muerte del paciente obedeci\u00f3 a \u201clas lesiones vasculares mayores causadas por un proyectil de arma de fuego disparado a corta distancia, lo cual ocasion\u00f3 una p\u00e9rdida mayor de sangre y la instauraci\u00f3n de choque hemorr\u00e1gico sostenido e irreversible a pesar del oportuno manejo m\u00e9dico implementado\u201d. (fls. 271-279 C.1). &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">(\u2026) &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Como ha quedado ampliamente dilucidado, esas dos pruebas t\u00e9cnicas desvirtuaron rotundamente que entre la muerte de Luis Carlos Molina Posada y la atenci\u00f3n medica que le suministr\u00f3 la Cl\u00ednica de la EPS accionada, es decir, SALUDCOOP EPS, exista nexo de causalidad, que es uno de los presupuestos cuya verificaci\u00f3n resultaba ser preponderante para demostrar la responsabilidad que a esta \u00faltima entidad m\u00e9dica le fue atribuida, conclusi\u00f3n que sirvi\u00f3 de respaldo a la sentenciadora para sustentar su veredicto, sin que tal raciocinio luzca desquiciado, o haya sido consecuencia de una errada lectura de las pruebas que ingresaron a la contienda judicial como lo pregona \u2013en amplitud\u2013 la recurrente. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Esas precisiones, que no fueron cuestionadas, se convirtieron en pieza clave para la definici\u00f3n del litigio en la primera instancia, porque de ah\u00ed la falladora extrajo el ingrediente necesario para deducir razonablemente la ausencia del nexo de causalidad que condujo a dicha autoridad judicial a desestimar las pretensiones de la demanda. Determinaci\u00f3n que, dicho sea de paso, emergi\u00f3 luego de que dicha funcionar\u00eda sopes\u00f3 la informaci\u00f3n consignada en la historia cl\u00ednica del paciente, con las dem\u00e1s probanzas adosadas al plenario, lo que trata de deslegitimar el recurrente con una interpretaci\u00f3n parcializada y favorable a sus intereses, que no puede abrirse paso, porque no hay evidencia que sostenga los fundamentos sobre los que viene edificada la alzada. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Adem\u00e1s, la prueba testimonial no tiene el m\u00e9rito suficiente para desvirtuar las conclusiones de los aludidos dict\u00e1menes periciales (\u2026) &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En resoluci\u00f3n, es patente que el material probatorio que obra en el plenario, no refleja, en estrictez, la realidad que pretende acreditar la opugnadora, pues con ninguna de las acotaciones por ella expuestas en su escrito apelativo, se logra quebrar las inferencias con las que la sentencia acusada concluy\u00f3 que no fue a destiempo, si se quiere tard\u00eda, la atenci\u00f3n brindada por la cl\u00ednica al paciente, menos aun cuando esa eventualidad se la atribuy\u00f3 la prueba pericial practicada, y tambi\u00e9n el a quo, a la gravedad de la lesi\u00f3n (herida abierta), que padec\u00eda a su ingreso a ese lugar el se\u00f1or Luis Carlos Molina Posada, a causa del impacto con un proyectil de arma de fuego que recibi\u00f3 en la zona del t\u00f3rax. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Surge di\u00e1fano, entonces, que ni la culpa ni el nexo causal fueron demostrados respecto de la actividad m\u00e9dica que adelant\u00f3 el personal m\u00e9dico de Saludcoop para tratar de salvar la vida del joven Luis Carlos Molina Posada el d\u00eda 10 de abril de 2006 cuando ingres\u00f3 con una herida abierta en el t\u00f3rax, a causa de un disparo que recibi\u00f3 de un proyectil de arma de fuego, seg\u00fan consta en el acta de necropsia que le practic\u00f3 despu\u00e9s de su fallecimiento. [fls. 121-128 C.l]. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Por consiguiente, la no demostraci\u00f3n de esos dos elementos, o sea, de la culpa y del nexo causal fue un hecho que dej\u00f3 sin sustento los fundamentos tra\u00eddos para sustentar las pretensiones de la demanda, en rigor, porque al hablar de la culpa, hay que precisar que se trata de un comportamiento subjetivo, que bien puede ser atribuido a partir de la actuaci\u00f3n positiva (acci\u00f3n), ora negativa (omisi\u00f3n), en que haya incurrido el facultativo durante cualquiera de las fases de diagn\u00f3stico, quir\u00fargica, post-quir\u00fargica, etc., desplegado sobre el usuario, de tal modo que si ese elemento no logra ser probado, cualquier intento en demostrar responsabilidad vendr\u00e1 anodino. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">(\u2026) &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Es perentorio, entonces, concluir, que no existe forma de asociar la muerte de Luis Carlos Molina Posada con la atenci\u00f3n m\u00e9dica que se le dispens\u00f3 por la EPS demandada, ni es posible sostener que esa entidad m\u00e9dica y sus m\u00e9dicos obraron con culpa, menos a\u00fan si se considera la gravedad de la lesi\u00f3n con que ingres\u00f3 el paciente a la Cl\u00ednica de la enjuiciada, lo que hac\u00eda muy dif\u00edcil prever un resultado favorable. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">5. De modo que, la citada conclusi\u00f3n es producto de una motivaci\u00f3n que no puede calificarse de irrazonable, pues se fund\u00f3 en una leg\u00edtima interpretaci\u00f3n de la normatividad y valoraci\u00f3n del acervo probatorio, circunstancias que, a juicio del juzgador colegiado encausado, conllevaron a que no se demostrara la existencia de la relaci\u00f3n causal entre el da\u00f1o \u2013la muerte de Luis Carlos Molina Posada (q.e.p.d.)\u2013 y la atenci\u00f3n m\u00e9dica suministrada por la cl\u00ednica de Saludcoop E.P.S., ni tampoco se probara la culpa de la entidad demandada, por lo que no se reunieron los requisitos de la responsabilidad pretendida, y en efecto, deb\u00eda confirmarse el fallo denegatorio de las s\u00faplicas de primera instancia. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">De lo cual resulta, que m\u00e1s all\u00e1 de que la Corte comparta o no las conclusiones a la que lleg\u00f3 el despacho colegiado accionado, est\u00e1 claro que en ejercicio de sus atribuciones legales, el administrador de justicia tiene entera libertad para realizar una apreciaci\u00f3n aut\u00f3noma y racional de los elementos y la interpretaci\u00f3n normativa a partir de los cuales debe formar su convicci\u00f3n, sin incurrir, desde luego, en desviaci\u00f3n ostensible del ordenamiento jur\u00eddico, supuesto que no se advierte configurado en el caso, por lo que le est\u00e1 vedado al juez de tutela interferir en la labor acometida bajo los principios de autonom\u00eda e independencia que demarcan la funci\u00f3n judicial. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En tal sentido, verbi gratia, en la sentencia CSJ SC, 20 de septiembre de 2012, rad. 2012-00245-01, la Sala sostuvo: &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">(\u2026) que al sentenciador de tutela le est\u00e1 vedado reexaminar si el juzgador acusado realiz\u00f3 la m\u00e1s convincente o adecuada de las interpretaciones, pues tal tarea est\u00e1 por fuera de sus facultades, ya que \u201c\u2026independientemente de que se comparta o no la hermen\u00e9utica del juzgador ello no descalifica su decisi\u00f3n ni la convierte en caprichosa y con entidad suficiente de configurar v\u00eda de hecho, pues para llegar a este estado se requiere que la determinaci\u00f3n judicial sea el resultado de una actuaci\u00f3n subjetiva y arbitraria del accionado, contraria a la normatividad jur\u00eddica aplicable y violatoria de los derechos fundamentales\u201d. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Queda claro, entonces, que lo pretendido por la promotora del amparo es anteponer su propio criterio al de la sede judicial accionada y atacar, por esta v\u00eda, la decisi\u00f3n que la desfavoreci\u00f3, finalidad que resulta ajena a la de la acci\u00f3n de tutela, mecanismo que dada su naturaleza excepcional no fue creada para erigirse como una instancia m\u00e1s dentro de los juicios. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">6. Las razones que se han dejado consignadas se estiman suficientes para concluir que el amparo invocado est\u00e1 destinado al fracaso, por lo que se negar\u00e1 la protecci\u00f3n constitucional invocada. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">I. DECISI\u00d3N &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En m\u00e9rito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casaci\u00f3n Civil, administrando justicia en nombre de la Rep\u00fablica y por autoridad de la ley, NIEGA la protecci\u00f3n constitucional solicitada. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Notif\u00edquese telegr\u00e1ficamente esta decisi\u00f3n a los interesados y, oportunamente, env\u00edese el expediente a la Corte Constitucional para su eventual revisi\u00f3n, en caso de no ser impugnado este fallo. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">LUIS ALONSO RICO PUERTA &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Presidente de Sala &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">MARGARITA CABELLO BLANCO &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\"><\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">\u00c1LVARO FERNANDO GARC\u00cdA RESTREPO &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">ARIEL SALAZAR RAM\u00cdREZ &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\"><\/span>This version of Total Doc Converter is unregistered.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp; ARIEL SALAZAR RAM\u00cdREZ &nbsp; Magistrado ponente &nbsp; &nbsp;&nbsp; STC3695-2017 &nbsp; Radicaci\u00f3n n.\u00ba 11001-02-03-000-2017-00562-00 &nbsp; (Aprobado en sesi\u00f3n de quince de marzo de dos mil diecisiete) &nbsp; &nbsp;&nbsp; Bogot\u00e1 D. C., diecis\u00e9is (16) de marzo de dos mil diecisiete (2017). &nbsp; &nbsp;&nbsp; Decide la Corte la acci\u00f3n de tutela promovida por [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[104],"tags":[],"class_list":["post-100139","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-104"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/100139","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=100139"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/100139\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=100139"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=100139"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=100139"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}