{"id":100497,"date":"2026-06-25T20:57:42","date_gmt":"2026-06-25T20:57:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2026\/06\/25\/stc4706-2017\/"},"modified":"2026-06-25T20:57:42","modified_gmt":"2026-06-25T20:57:42","slug":"stc4706-2017","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2026\/06\/25\/stc4706-2017\/","title":{"rendered":"STC4706-2017"},"content":{"rendered":"<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">\u00c1LVARO FERNANDO GARC\u00cdA RESTREPO &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Magistrado ponente &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">STC4706-2017 &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Radicaci\u00f3n n.\u00b0 66001-22-13-000-2017-00145-01 &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">(Aprobado en sesi\u00f3n de veintinueve de marzo de dos mil diecisiete) &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Bogot\u00e1, D.C., treinta y uno (31) de marzo de dos mil diecisiete (2017).- &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Decide la Corte la impugnaci\u00f3n formulada frente al fallo de 3 de marzo de 2017, proferido por la Sala Civil Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira, dentro de la acci\u00f3n de amparo promovida por \u00c1ngela Mar\u00eda Triana G\u00f3mez en nombre y representaci\u00f3n de la menor Lunna G\u00f3mez Triana, contra el Juzgado Cuarto de Familia de la misma ciudad, tr\u00e1mite al que fueron vinculadas las partes y los intervinientes del juicio verbal sumario a que alude el escrito de tutela. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\"><\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">ANTECEDENTES &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La promotora del amparo en la calidad citada, reclama la protecci\u00f3n constitucional de los derechos fundamentales de su agenciada al debido proceso, a la igualdad, a la \u00abcongruencia de las sentencias\u00bb y el \u00abderecho de la menor a permanecer con su madre biol\u00f3gica\u00bb, presuntamente conculcados por la autoridad judicial accionada, con ocasi\u00f3n del fallo dictado el 13 de febrero pasado, en el marco del&nbsp; juicio de custodia y cuidado personal que en su contra instaur\u00f3 Fredy G\u00f3mez L\u00f3pez respecto de su menor hija. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Solicita entonces, que se ordene al Juzgado Cuarto de Familia de Pereira, \u00abrevo[car] en su totalidad la sentencia [referida]\u00bb, establecer la \u00abpermanencia de la menor Lunna G\u00f3mez Triana bajo &nbsp;[su] cuidado y custodia\u00bb (fl. 12, cdno. 1). &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En apoyo de tales pretensiones, aduce en s\u00edntesis, que mediante providencia del 13 febrero de 2017, el Despacho accionado declar\u00f3 que la custodia y cuidado personal de su peque\u00f1a hija quedaba en cabeza de su progenitor, Fredy G\u00f3mez L\u00f3pez, tras considerar que aqu\u00e9lla manifest\u00f3 su voluntad de permanecer al lado de \u00e9ste, incurriendo con lo resuelto en causal de procedencia del amparo, toda vez que i) desatendi\u00f3 que los testigos del demandante incurrieron en \u00abfalso testimonio\u00bb, y pese a que se le puso en conocimiento esa situaci\u00f3n al juez, \u00e9ste no hizo nada al respecto; ii) el extremo activo cometi\u00f3 \u00abfraude procesal\u00bb dentro asunto, pues aport\u00f3 al mismo incapacidades m\u00e9dicas espurias, las cuales no merecieron pronunciamiento alguno por parte del estrado convocado; iii) el demandante no acredit\u00f3 ninguna de las causales legales para privarla del cuidado y custodia de su descendiente; y, iv) la sentencia motivo de revisi\u00f3n se bas\u00f3 en la \u00abrespuesta informal\u00bb que la ni\u00f1a brind\u00f3 dentro de la causa, lo cual, dice, debe ser motivo de revisi\u00f3n, pues debe establecerse por qu\u00e9 es que aqu\u00e9lla prefiere vivir con su padre. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">RESPUESTA DEL ACCIONADO Y LOS VINCULADOS &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">a. El Juzgado Cuarto de Familia de Pereira aleg\u00f3, que su proceder \u00abest\u00e1 ajustado a derecho\u00bb, motivo por el que descarta la conculcaci\u00f3n de los derechos invocada por la accionante. &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">a. Por su parte, Fredy G\u00f3mez L\u00f3pez como demandante dentro del asunto criticado, se opuso a la prosperidad del amparo suplicado, aduciendo que el fallo cuestionado se encuentra conforme al ordenamiento jur\u00eddico aplicable a la materia (fls. 22 y 24 \u00eddem). &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">a. A su turno, la Procuradur\u00eda 21 Judicial II de Infancia, Adolescencia y Familia expres\u00f3, que \u00abs\u00ed se observa una falencia en el fallo, por cuanto se omiti\u00f3 la valoraci\u00f3n de las pruebas de una forma espec\u00edfica, pues no se entr\u00f3 a explicar en cada caso la raz\u00f3n por la cual, para el juzgador, una determinada prueba acompa\u00f1a o no la oposici\u00f3n o tesis de una u otra parte y en ese orden de ideas se torna viable la acci\u00f3n de tutela\u00bb. As\u00ed mismo aleg\u00f3, que el Juzgado querellado omiti\u00f3 otorgar traslado a las partes del \u00abinforme presentado por la asistente social del despacho y el concepto de la psic\u00f3loga cl\u00ednica\u00bb, por lo que \u00e9stas no tuvieron la posibilidad de objetar dichos dict\u00e1menes \u00abpor error grave\u00bb, los cuales fueron decisivos para proferir la decisi\u00f3n de fondo criticada (fls. 26 a 32, ib\u00eddem). &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">LA SENTENCIA IMPUGNADA &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La Sala Civil Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira, neg\u00f3 la protecci\u00f3n rogada, tras advertir que &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00abEl funcionario accionado, en la sentencia proferida, para conceder la custodia y cuidado personal de la menor Lunna G\u00f3mez Triana a su progenitor, se fundament\u00f3 en la entrevista que hizo a la peque\u00f1a, acompa\u00f1ada por el Defensor de Familia y la Asistente Social del Juzgado, de la que se dio traslado a las partes, en la que [\u00e9sta] expres\u00f3 su deseo de vivir con el progenitor, sin que fuera manipulada para adoptar esa decisi\u00f3n y teniendo en cuenta adem\u00e1s que ambos padres son aptos para asumir la custodia controvertida. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Esa valoraci\u00f3n probatoria no puede tacharse de caprichosa, es decir, que obedezca a la mera voluntad del Juzgado accionado, pues se insiste, en raz\u00f3n a que ambos padres son id\u00f3neos para asumir el cuidado personal de la menor, [la autoridad judicial del conocimiento] inclin\u00f3 la balanza de acuerdo con el deseo de la menor, evidenciado en la etapa probatoria del proceso, de vivir con su padre y hermana, tambi\u00e9n menor de edad\u00bb. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">De otro lado, estim\u00f3 que: &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\"><\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">\u00abTampoco acoge la Sala los argumentos del representante del Ministerio P\u00fablico que considera debe concederse el amparo solicitado con fundamento en que de algunas pruebas practicadas no se dio traslado a las partes, asunto que por dem\u00e1s no plante\u00f3 la actora en la demanda de tutela y respecto del cual tampoco tuvo oportunidad de ejercer su defensa el funcionario demandado\u00bb (fls. 33 a 42, \u00eddem).&nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">LA IMPUGNACI\u00d3N &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">La accionante recurri\u00f3 el fallo anterior, exponiendo argumentos similares a los esgrimidos en la demanda de amparo (fls. 50 a 52, ib\u00eddem)). &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">CONSIDERACIONES &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Se recuerda que la acci\u00f3n de tutela es un mecanismo particular establecido por la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica de 1991 para la protecci\u00f3n inmediata de los derechos fundamentales de las personas, frente a la amenaza o violaci\u00f3n que, en cuanto a ellos, pueda derivarse de la acci\u00f3n u omisi\u00f3n de las autoridades p\u00fablicas o de los particulares, sin que se constituya o perfile en una v\u00eda sustitutiva o paralela de los medios ordinarios de defensa que la misma norma superior y la ley consagran para la salvaguarda de tal clase de derechos. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">De igual manera es necesario destacar que, en l\u00ednea de principio, el mencionado mecanismo procesal no procede respecto de providencias y actuaciones judiciales, salvo que se est\u00e9 en frente del evento excepcional en el que el juzgador adopta una determinaci\u00f3n o adelanta un tr\u00e1mite en forma alejada de lo razonable, fruto del capricho o de manera desconectada del ordenamiento aplicable, con vulneraci\u00f3n o amenaza de los derechos fundamentales del respectivo ciudadano, caso en el cual es pertinente que el juez constitucional act\u00fae con el prop\u00f3sito de conjurar o prevenir el agravio que con la actuaci\u00f3n censurada se pueda causar a las partes o intervinientes en el proceso. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En este caso, la se\u00f1ora Triana G\u00f3mez&nbsp; cuestiona concretamente, la sentencia del 13 febrero de la presente anualidad, mediante la cual el Juzgado Cuarto de Familia de Pereira otorg\u00f3 a favor del se\u00f1or Fredy G\u00f3mez L\u00f3pez, la custodia y cuidado personal de la menor hija en com\u00fan; no obstante, para la Corte la determinaci\u00f3n censurada estuvo soportada en argumentos que no lucen caprichosos ni arbitrarios, lo que impide su revisi\u00f3n a trav\u00e9s de este especial mecanismo, y anticipa entonces, el fracaso de lo reclamado. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">1. En efecto, la sede judicial endilgada para acceder a las pretensiones del demandante, advirti\u00f3 lo siguiente: &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">\u00abEstablece el art\u00edculo 26 del C.I.A, que \u201cEn toda actuaci\u00f3n administrativa, judicial o de cualquier otra naturaleza en que est\u00e9n involucrados los ni\u00f1os, las ni\u00f1as y los adolescentes, tendr\u00e1n derecho a ser escuchados y sus opiniones deber\u00e1n ser tenidas en cuenta\u201d. Pues bien, siguiendo este precepto, la menor, para ese entonces con 9 a\u00f1os de edad, fue escuchada, en la que manifest\u00f3 su intenci\u00f3n de vivir con su progenitor y no seguir viviendo con su progenitora por dificultades que se hab\u00edan venido presentando. En esa oportunidad, y ante la petici\u00f3n de la Defensora de Familia, de que se tuviera en cuenta la petici\u00f3n que la menor hab\u00eda realizado, en el sentido de irse a vivir con su padre, el Despacho en su inter\u00e9s superior, la dej\u00f3 provisionalmente bajo el cuidado de \u00e9ste, mientras se resolv\u00eda. Luego, para determinar si ese querer hab\u00eda sido manipulado por su progenitor, oficiosamente se decret\u00f3 una prueba pericial, realizada por una psic\u00f3loga cl\u00ednica, la que despu\u00e9s de haber realizado las valoraciones pertinentes, concluy\u00f3 que \u201cla menor no ha sido influenciada por ninguno de sus progenitores para tomar alguna decisi\u00f3n respecto a su domicilio, teniendo en cuenta que adicionalmente ha manifestado no tener claridad sobre la situaci\u00f3n y que por el momento prefiere quedarse en casa con su padre\u201d. Recomienda que \u201cpor el momento se considera necesario que Lunna permanezca al lado de su padre Fredy y hermana Mar\u00eda Alejandra, con quienes ha manifestado reiteradamente tener una agradable relaci\u00f3n familiar en la que adem\u00e1s incluye a la esposa de su padre\u00bb. Pues bien, siguiendo el texto legal transcrito, no existiendo manipulaci\u00f3n por parte del demandante, para que su hija hubiere manifestado, que su intenci\u00f3n es la de vivir en casa de \u00e9ste, dada su edad y las condiciones mentales en que la encontr\u00f3 la perito, su opini\u00f3n deber\u00e1 ser tenida en cuenta, porque adem\u00e1s de querer vivir con su padre, \u00e9ste tiene un hogar bien constituido, que comparte en compa\u00f1\u00eda de la hermana mayor de Lunna, Mar\u00eda Alejandra, por lo que su estad\u00eda all\u00ed, representa estar en un buen hogar, que por sus bondades, est\u00e1 destinado a brindarle buena formaci\u00f3n para su desarrollo integral, sin que esto quiera indicar, que en casa de su progenitora, la menor no pudiese alcanzar ese objetivo, porque tiene m\u00e9ritos para tener su cuidado, simplemente, hay un hogar, con buenos principios morales, donde sus integrantes se encuentran identificados por la menor, hasta el punto de que ella quiere ser un miembro m\u00e1s de esa familia, por todo lo que encuentra all\u00ed. Extraerla de ese entorno, no resulta razonable, porque es donde quiere estar y encuentra garantizados sus derechos fundamentales. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Atendiendo lo anterior, se prescindir\u00e1 de valorar las pruebas documental y la prueba testimonial, porque se tornar\u00edan intrascendentes, habida cuenta que todas apuntan, a que ambos padres son aptos para tener el cuidado de su hija, y sobre todo no hay discusi\u00f3n, solo que por mandato legal, tuvo que tenerse en cuenta la opini\u00f3n de la menor, la que finalmente termina inclinando la balanza en las aspiraciones de cada uno por tener su cuidado\u00bb (fls. 2 a 5, cdno. 1). &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">1. Como se observa, el Despacho accionado apreci\u00f3 que como los documentos arrimados al juicio censurado y los testimonios practicados en el mismo, daban cuenta que tanto el padre como la madre de la peque\u00f1a contaban con las condiciones para tener su custodia y cuidado personal, lo importante y necesario era, en \u00faltimas, tener en cuenta la opini\u00f3n de la menor, con el prop\u00f3sito de zanjar la discusi\u00f3n, raz\u00f3n por la que, entonces, dio valor a la entrevista que la Defensora de Familia le realiz\u00f3 a aqu\u00e9lla y al dictamen pericial practicado por la psic\u00f3loga cl\u00ednica, los que llevaron a determinar, como qued\u00f3 visto, que la ni\u00f1a quer\u00eda estar era al lado de su padre y de su hermana mayor. &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">1. Entonces, para la Corte la autoridad atacada al resolver la controversia motivo de censura, se fund\u00f3 en un entendimiento atendible con la situaci\u00f3n de la menor descendiente de las partes del juicio atacado; luego, se desprende de lo expuesto, que la decisi\u00f3n que se reprocha por esta v\u00eda se motiv\u00f3 y soport\u00f3 en una razonada interpretaci\u00f3n, que con independencia de que se comparta o no por la quejosa, se itera, no se muestra irrazonable, y por ende, no quebranta las garant\u00edas reclamadas, lo que descarta cualquier posible intervenci\u00f3n del juez de tutela para modificarla, pues a \u00e9ste &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">\u00able est\u00e1 vedado inmiscuirse en la actividad que le es propia a cada jurisdicci\u00f3n cuya independencia y autonom\u00eda tiene su origen en n\u00edtidos e insoslayables postulados de raigambre constitucional y legal (Art\u00edculos 113, 228 y 230 de la Carta Pol\u00edtica), m\u00e1xime cuando la determinaci\u00f3n sobre la cual gravita la censura est\u00e1 soportada en un admisible examen de los hechos, as\u00ed como de la prudente interpretaci\u00f3n de las disposiciones normativas contentivas de los supuestos al efecto planteados, conforme as\u00ed emerge de las razones expuestas en los prove\u00eddos acusados\u00bb (CSJ STC, 20 sep. 2013, rad. 00297-01; criterio reiterado en STC12953-2014 y STC9884-2015). &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Asimismo, esta Corporaci\u00f3n ha sostenido, que \u00abel juez de tutela no es el llamado a intervenir a manera de \u00e1rbitro para determinar cu\u00e1les de los planteamientos valorativos y hermen\u00e9uticos del juzgador, o de las partes, resultan ser los m\u00e1s acertados, y menos acometer, bajo ese pretexto, como lo pretende la actora, la revisi\u00f3n oficiosa del asunto, como si fuese uno de instancia\u00bb y, que \u00abla adversidad de la decisi\u00f3n no es por s\u00ed misma fundamento que le allane el camino al vencido para perseverar en sus discrepancias frente a lo resuelto por el juez natural\u00bb (CSJ STC 7&nbsp; mar. 2008, Rad.&nbsp; 00514-01, reiterada, entre otros en STC7950-2014; STC8572-2014; STC8880-2014; STC9717-2014; STC11408-2014; STC12953-2014; y STC9884-2015). &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">1. Ahora bien, la Procuradur\u00eda 21 Judicial II de Infancia, Adolescencia y Familia en el escrito de intervenci\u00f3n aleg\u00f3, que el Juzgado querellado omiti\u00f3 otorgar traslado a las partes del \u00abinforme presentado por la asistente social del despacho y el concepto de la psic\u00f3loga cl\u00ednica\u00bb, por lo que \u00e9stas no tuvieron la posibilidad de objetar dichos dict\u00e1menes \u00abpor error grave\u00bb, los cuales fueron decisivos para dictar el fallo atacado; sin embargo, la Corte aprecia que esa supuesta irregularidad no fue objeto de censura por la aqu\u00ed interesada al interior del juicio cuestionado, y mucho menos en el escrito de tutela presentado, por lo que ese aspecto qued\u00f3 zanjado. &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">1. Con todo, debe se\u00f1alarse, que si la accionante considera que la custodia y cuidado personal establecida en el fallo cuestionado, no se ajusta a la realidad y condiciones de la menor y del padre, puede solicitar que se modifique dicho r\u00e9gimen, pues sabido es que los fallos dictados en los asuntos de familia, como custodia, cuidado, r\u00e9gimen de visitas, salida de menores del pa\u00eds y alimentos, entre otros, no hacen tr\u00e1nsito a cosa juzgada material sino formal. &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Frente a lo anterior, la jurisprudencia ha considerado que: &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">\u00ab[L]a sentencia de \u00fanica instancia emitida por los jueces de familia en dichos procesos, si bien no es susceptible del recurso extraordinario de revisi\u00f3n, ello lo es porque, como lo explic\u00f3 esta Corporaci\u00f3n en la sentencia C-269 de 1998, la sentencia que se dicta en procesos de jurisdicci\u00f3n voluntaria \u2013 como la que regula y fija la custodia (\u2026), no hace tr\u00e1nsito a cosa juzgada material. En ese orden de ideas, esa circunstancia permite que el juez de instancia mantenga su competencia en el proceso y pueda modificar la sentencia que dict\u00f3 en el curso del mismo. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\"><\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">1. Por tanto, las razones que anteceden se estiman suficientes para mantener inc\u00f3lume el fallo confutado. &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">DECISI\u00d3N &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En m\u00e9rito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casaci\u00f3n Civil, administrando justicia en nombre de la Rep\u00fablica y por autoridad de la Ley, CONFIRMA la sentencia objeto de impugnaci\u00f3n. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Comun\u00edquese telegr\u00e1ficamente lo aqu\u00ed resuelto a las partes, al a-quo y, en oportunidad, rem\u00edtase el expediente a la Corte Constitucional para su eventual revisi\u00f3n. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">LUIS ALONSO RICO PUERTA &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Presidente de Sala &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">MARGARITA CABELLO BLANCO &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">\u00c1LVARO FERNANDO GARC\u00cdA RESTREPO &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\"><\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">ARIEL SALAZAR RAM\u00cdREZ &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\"><\/span>This version of Total Doc Converter is unregistered.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; \u00c1LVARO FERNANDO GARC\u00cdA RESTREPO &nbsp; Magistrado ponente &nbsp; &nbsp;&nbsp; STC4706-2017 &nbsp; Radicaci\u00f3n n.\u00b0 66001-22-13-000-2017-00145-01 &nbsp; (Aprobado en sesi\u00f3n de veintinueve de marzo de dos mil diecisiete) &nbsp; &nbsp;&nbsp; Bogot\u00e1, D.C., treinta y uno (31) de marzo de dos mil diecisiete (2017).- &nbsp; &nbsp;&nbsp; Decide la Corte la impugnaci\u00f3n formulada frente al [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[104],"tags":[],"class_list":["post-100497","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-104"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/100497","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=100497"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/100497\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=100497"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=100497"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=100497"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}