{"id":52931,"date":"2024-05-17T17:59:48","date_gmt":"2024-05-17T17:59:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/17\/ac044-2021-2016-00195-01\/"},"modified":"2024-05-17T17:59:48","modified_gmt":"2024-05-17T17:59:48","slug":"ac044-2021-2016-00195-01","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/17\/ac044-2021-2016-00195-01\/","title":{"rendered":"AC 044 2021"},"content":{"rendered":"<p>AC044-2021 (2016-00195-01)<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ALONSO RICO PUERTA &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado &nbsp;ponente &nbsp;<\/p>\n<p>AC044-2021 &nbsp;<\/p>\n<p>Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00ba 73001-31-03-003-2016-00195-01 &nbsp;<\/p>\n<p>(Aprobado &nbsp;en sesi\u00f3n de veintis\u00e9is de noviembre de dos mil veinte) &nbsp;<\/p>\n<p>Bogot\u00e1, &nbsp;D.C., veintiuno (21) de enero de dos mil veintiuno (2021). &nbsp;<\/p>\n<p>Se decide &nbsp;sobre la admisibilidad de la demanda de casaci\u00f3n interpuesta &nbsp;por los convocantes frente a la sentencia de 3 de diciembre de 2019, &nbsp;proferida por la Sala Civil Familia del Tribunal Superior del &nbsp;Distrito Judicial de Ibagu\u00e9, en el proceso verbal que promovi\u00f3 &nbsp;Diego Armando Salgado Romero y otros contra la Cl\u00ednica Tolima &nbsp;S.A. y otros. &nbsp;<\/p>\n<p>ANTECEDENTES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pretensiones. &nbsp;<\/p>\n<p>Los actores &nbsp;solicitaron declarar que la Cl\u00ednica Tolima S.A., EPS Sanitas &nbsp;S.A.S., Luis Guillermo Garc\u00eda Barrero, Jaime Alberto Mondrag\u00f3n &nbsp;Leonel y Jaime Barrios Zambrano son civilmente responsables por los &nbsp;da\u00f1os causados al se\u00f1or Salgado Romero, \u00abdurante &nbsp;la atenci\u00f3n m\u00e9dica recibida entre el d\u00eda 2 y el &nbsp;13 de mayo de 2011\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;consecuencia, solicitaron que se condenara a los demandados a pagar &nbsp;$750.505.536, por concepto de perjuicios patrimoniales (da\u00f1o &nbsp;emergente y lucro cesante); 300 SMLMV, a t\u00edtulo de da\u00f1os &nbsp;morales y 500 SMLMV, por da\u00f1os a la vida de relaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Fundamento &nbsp;f\u00e1ctico. &nbsp;<\/p>\n<p>2.1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El &nbsp;2 de mayo de 2011, Diego Armando Salgado Romero acudi\u00f3 al &nbsp;servicio de urgencias de la Cl\u00ednica Tolima S.A. con un cuadro &nbsp;de dolor abdominal. El Dr. Duver Herney Cepeda, quien lo atendi\u00f3 &nbsp;inicialmente, consider\u00f3 que podr\u00eda tratarse de una &nbsp;apendicitis, ordenando ex\u00e1menes de confirmaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>2.2. El &nbsp;paciente fue valorado posteriormente por el Dr. Garc\u00eda &nbsp;Barrero, \u00abquien determin\u00f3 que deb\u00eda &nbsp;ser llevado a cirug\u00eda para la extracci\u00f3n del ap\u00e9ndice &nbsp;(&#8230;) sin tener en &nbsp;cuenta que los resultados de los ex\u00e1menes practicados no eran &nbsp;concluyentes para esa patolog\u00eda\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>2.3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El &nbsp;querellante fue intervenido quir\u00fargicamente, y se le extrajo &nbsp;el mencionado \u00f3rgano. Sin embargo, el servicio de patolog\u00eda &nbsp;concluy\u00f3, posteriormente, que este no se encontraba cursando &nbsp;ning\u00fan proceso inflamatorio. &nbsp;<\/p>\n<p>2.4. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Al d\u00eda &nbsp;siguiente, \u00abel paciente empez\u00f3 a &nbsp;presentar problemas de salud, empez\u00f3 a tornarse p\u00e1lido &nbsp;y en los ex\u00e1menes de sangre se demostr\u00f3 que hab\u00eda &nbsp;reducido sus niveles de hemoglobina\u00bb. Por esa raz\u00f3n, &nbsp;fue intervenido quir\u00fargicamente el 4 de mayo de 2011, &nbsp;\u00abencontr\u00e1ndose que ten\u00eda una &nbsp;hemorragia dentro de su cavidad abdominal\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>2.5. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El 13 de &nbsp;mayo siguiente, tuvo que ingresar de nuevo al centro m\u00e9dico, &nbsp;por presentar dolor severo en el abdomen. All\u00ed fue valorado &nbsp;por el Dr. Barrios Zambrano, \u00abquien consider\u00f3 &nbsp;que el paciente cursaba con sangrado abdominal, raz\u00f3n por la &nbsp;cual (&#8230;) ese mismo &nbsp;d\u00eda tuvo que ser intervenido quir\u00fargicamente, &nbsp;intervenci\u00f3n en la que se present\u00f3 una perforaci\u00f3n &nbsp;en el intestino que tuvo que ser suturada\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>2.6. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En el post &nbsp;operatorio, la evoluci\u00f3n del demandante no fue la esperada, &nbsp;presentando una peritonitis fecal que oblig\u00f3 a realizar otra &nbsp;cirug\u00eda correctiva, en la que se le practic\u00f3 una &nbsp;resecci\u00f3n intestinal parcial. Este cuadro le produjo \u00absecuelas &nbsp;f\u00edsicas por deformidad permanente, presenta diarreas &nbsp;constante, problemas de nutrici\u00f3n y sicol\u00f3gicos\u00bb, &nbsp;adem\u00e1s de una p\u00e9rdida de capacidad laboral del 55,1%. &nbsp;<\/p>\n<p>2.7. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Algunos &nbsp;meses despu\u00e9s acudi\u00f3 nuevamente a la consulta de la &nbsp;cl\u00ednica querellada, donde se le diagnosticaron c\u00e1lculos &nbsp;renales, \u00ablos cuales (&#8230;) &nbsp;fueron los que le causaron el dolor inicial &nbsp;que dio origen a la apendicectom\u00eda\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Actuaci\u00f3n &nbsp;procesal. &nbsp;<\/p>\n<p>3.1. Los &nbsp;demandados comparecieron oportunamente al proceso, oponi\u00e9ndose &nbsp;a la prosperidad del petitum y formulando excepciones, &nbsp;orientadas \u2013primordialmente\u2013 a destacar la inexistencia &nbsp;de culpa m\u00e9dica, y la observancia estricta de la lex artis &nbsp;ad hoc. &nbsp;<\/p>\n<p>3.2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El &nbsp;funcionario de primer grado desestim\u00f3 las s\u00faplicas de &nbsp;los convocantes mediante fallo de 21 de noviembre de 2018. Contra &nbsp;esta decisi\u00f3n, aquellos formularon recurso de apelaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>4. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La &nbsp;sentencia impugnada. &nbsp;<\/p>\n<p>El tribunal &nbsp;confirm\u00f3 en su integridad lo decidido por el fallador a &nbsp;quo, con apoyo en las siguientes deducciones: &nbsp;<\/p>\n<p>(i) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Aunque la probanza pericial que elabor\u00f3 el m\u00e9dico &nbsp;forense M\u00e1ximo Alberto Duque Piedrahita \u2013aportada por &nbsp;los demandantes\u2013 sugerir\u00eda que el diagn\u00f3stico de &nbsp;apendicitis fue err\u00f3neo, \u00absi se realiza &nbsp;un an\u00e1lisis sistem\u00e1tico y arm\u00f3nico de todas las &nbsp;pruebas que reposan dentro del plenario, se advierte que en este caso &nbsp;en verdad no existi\u00f3 un error en el diagn\u00f3stico &nbsp;inicial, sino que (&#8230;) se &nbsp;tornaba imperativo realizarle una apendicectom\u00eda, por cuanto &nbsp;los s\u00edntomas cl\u00ednicos que este presentaba eran &nbsp;compatibles con una apendicitis aguda\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>(ii)&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Esta &nbsp;hip\u00f3tesis fue defendida por los peritos Hugo Londo\u00f1o &nbsp;Arbel\u00e1ez, Fredy Pineda Bonilla y los testigos t\u00e9cnicos &nbsp;Luis Alberto Parra Obando y Alberto Guti\u00e9rrez Espitia todos &nbsp;ellos m\u00e9dicos especialistas en cirug\u00eda, quienes &nbsp;advirtieron que el cuadro que presentaba el paciente era compatible &nbsp;con un diagn\u00f3stico de apendicitis, y que, ante dicha &nbsp;circunstancia, la prudencia exig\u00eda intervenir a la mayor &nbsp;brevedad, para extirpar el \u00f3rgano comprometido. &nbsp;<\/p>\n<p>(iv) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Con &nbsp;apoyo en la informaci\u00f3n compendiada en la historia cl\u00ednica, &nbsp;junto con la declaraci\u00f3n de los galenos especialistas que &nbsp;fueron interrogados, puede colegirse que la segunda intervenci\u00f3n &nbsp;quir\u00fargica \u00abera completamente necesaria &nbsp;para poder brindar un tratamiento adecuado a las complicaciones que &nbsp;presentaba para ese momento Diego Armando Salgado Romero, acotando &nbsp;igualmente que ni la hemorragia abdominal, ni el tiempo que tardaron &nbsp;para descubr\u00edrsela, ni tampoco la ausencia de transfusiones &nbsp;sangu\u00edneas al paciente constituyen un obrar negligente, &nbsp;descuidado o violatorio de la lex artis ad hoc\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>(v) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Conforme &nbsp;lo relataron los Dres. Londo\u00f1o Arbel\u00e1ez, Parra Obando y &nbsp;Pineda Bonilla, \u00abla hemorragia presentada por &nbsp;Diego Armando Salgado no fue provocada por una mala praxis o por un &nbsp;error de procedimiento en la apendicectom\u00eda, sino que, por el &nbsp;contrario, se trata de un riesgo inherente y normal para esa clase de &nbsp;procedimiento quir\u00fargico\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>(vi) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;adici\u00f3n, \u00abel tiempo que tardaron los &nbsp;m\u00e9dicos en diagnosticar la existencia de tal evento &nbsp;hemorr\u00e1gico no se prolong\u00f3 por descuido o negligencia\u00bb, &nbsp;dado que \u00abla naturaleza del sangrado &nbsp;[hac\u00eda] dif\u00edcil &nbsp;determinarlo durante las primeras horas del posoperatorio\u00bb. &nbsp;A ello cabe agregar que \u00abno puede decirse que &nbsp;hubiera existido error en el procedimiento m\u00e9dico por no &nbsp;haberle realizado una transfusi\u00f3n de sangre al paciente\u00bb, &nbsp;ya que este \u00abse mantuvo hemodin\u00e1micamente &nbsp;estable\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>(vii) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Las &nbsp;conclusiones del dictamen anejo a la demanda no resulta atendibles, &nbsp;pues fueron \u00abcontradictorias &nbsp;(&#8230;), imprecisas &nbsp;y carentes de credibilidad\u00bb, ya que \u00abel &nbsp;perito (&#8230;) no tuvo &nbsp;en cuenta que Diego Armando Salgado Romero se encontraba canalizado &nbsp;desde antes de la cirug\u00eda de apendicectom\u00eda, y por &nbsp;tanto su sangre se encontraba diluida\u00bb, tal como lo &nbsp;advirtieron los dem\u00e1s profesionales de la medicina que &nbsp;opinaron en el juicio sobre ese particular. &nbsp;<\/p>\n<p>(viii) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;cuanto a la perforaci\u00f3n intestinal, debe decirse que la misma &nbsp;no vino precedida de un error en el acto m\u00e9dico-quir\u00fargico, &nbsp;\u00absino que se trata de una contingencia que es &nbsp;inherente al procedimiento mismo (&#8230;) &nbsp;por manera que, en lo que tiene que ver con [la] &nbsp;tercera cirug\u00eda tampoco se advierte que &nbsp;el actuar m\u00e9dico hubiera sido errado\u00bb. Y si &nbsp;bien esa complicaci\u00f3n motiv\u00f3 otras cirug\u00edas &nbsp;correctivas, estas no fueron objeto de ning\u00fan reproche por los &nbsp;convocantes. &nbsp;<\/p>\n<p>(ix) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;A &nbsp;lo expuesto se suma que \u00abtodos los m\u00e9dicos &nbsp;que intervinieron al paciente aceptaron que la EPS puso a su alcance &nbsp;y les facilit\u00f3 de manera diligente todos los servicios que &nbsp;ellos solicitaron para llevar a cabo su correspondiente tratamiento, &nbsp;al igual que la Cl\u00ednica Tolima puso a disposici\u00f3n de &nbsp;ellos, sin demora alguna, toda la infraestructura necesaria para &nbsp;lograr la mejor\u00eda de aquel. Y aunque el demandante (&#8230;) &nbsp;afirm\u00f3 que la EPS le hac\u00eda &nbsp;entrega de los medicamentos de manera tard\u00eda (&#8230;) &nbsp;no existe prueba dentro del plenario que &nbsp;demuestre tal aserto, ya que no se aport\u00f3 ninguna solicitud o &nbsp;queja que este hubiera realizado por los mencionados motivos\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>5. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La &nbsp;demanda de casaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>El extremo &nbsp;demandante interpuso oportunamente el recurso de casaci\u00f3n, &nbsp;formulando un \u00fanico cargo, al amparo de la causal segunda del &nbsp;art\u00edculo 336 del C\u00f3digo General del Proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;R\u00e9gimen &nbsp;del recurso extraordinario. &nbsp;<\/p>\n<p>Es pertinente &nbsp;advertir que el remedio en estudio se interpuso en vigencia del &nbsp;C\u00f3digo General del Proceso, de manera que todo lo concerniente &nbsp;al mismo se ha de regir por esa normativa. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Fundamentaci\u00f3n &nbsp;de la demanda de casaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;fundamentaci\u00f3n t\u00e9cnica de las causales de casaci\u00f3n &nbsp;exige que el impugnante extraordinario demuestre la presencia de &nbsp;yerros que comprometan la legalidad de la decisi\u00f3n &nbsp;cuestionada, tanto en la aplicaci\u00f3n de las normas de derecho &nbsp;sustancial (yerros in iudicando), como en la actividad &nbsp;procesal connatural al juicio (errores in procedendo). &nbsp;<\/p>\n<p>Para &nbsp;atender ese cometido, el inconforme deber\u00e1 observar, &nbsp;invariablemente, los requerimientos se\u00f1alados por la ley &nbsp;procesal y por la jurisprudencia para la apropiada sustentaci\u00f3n &nbsp;del remedio extraordinario, dentro de los cuales cabe destacar: &nbsp;<\/p>\n<p>(i) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La formulaci\u00f3n, por separado, de los respectivos cargos, con &nbsp;la especificaci\u00f3n, de forma clara, precisa y completa, de los &nbsp;fundamentos de cada acusaci\u00f3n, que deben armonizar con alguno &nbsp;de los cinco motivos de casaci\u00f3n previstos en el precepto 336 &nbsp;del estatuto adjetivo. &nbsp;<\/p>\n<p>(ii) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;caso de censurar la infracci\u00f3n de normas de derecho sustancial &nbsp;regulatorias del litigio, como consecuencia de errores jur\u00eddicos &nbsp;(v\u00eda directa), o yerros f\u00e1cticos o de derecho (senda &nbsp;indirecta), es necesario incluir la disposici\u00f3n legal que, &nbsp;constituyendo base esencial del fallo impugnado o habiendo debido &nbsp;serlo, haya sido infringida1. &nbsp;<\/p>\n<p>(iii) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Si &nbsp;se elige la v\u00eda directa para atacar el fallo de segunda &nbsp;instancia, \u00abel &nbsp;cargo se circunscribir\u00e1 a la cuesti\u00f3n jur\u00eddica &nbsp;sin comprender &nbsp;ni extenderse a la materia probatoria\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>(iv) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ahora, &nbsp;si se afirma que la violaci\u00f3n ocurri\u00f3 por la v\u00eda &nbsp;indirecta, por desaciertos de hecho y de derecho, es decir, los &nbsp;comprendidos en los supuestos de la causal segunda del precepto 336 &nbsp;del estatuto procesal, no es admisible referirse a aspectos f\u00e1cticos &nbsp;no debatidos en las instancias. &nbsp;<\/p>\n<p>(v) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;lo que tiene que ver con el \u00aberror &nbsp;de derecho\u00bb &nbsp;(que se materializa cuando, en la actividad de valoraci\u00f3n &nbsp;jur\u00eddica de los medios de convicci\u00f3n \u2013aducci\u00f3n, &nbsp;incorporaci\u00f3n y apreciaci\u00f3n\u2013 se contrar\u00edan &nbsp;las reglas legales que gobiernan el r\u00e9gimen probatorio2), &nbsp;es menester se\u00f1alar las normas probatorias que se consideran &nbsp;quebrantadas y hacer una explicaci\u00f3n sucinta de la manera en &nbsp;que lo fueron. &nbsp;<\/p>\n<p>(vi) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;A &nbsp;su turno, si se denuncia un \u00aberror &nbsp;de hecho\u00bb &nbsp;(esto &nbsp;es, el que se exterioriza en la valoraci\u00f3n del contenido &nbsp;material de las pruebas legal y oportunamente allegadas al juicio3), &nbsp;deber\u00e1 manifestarse en qu\u00e9 consiste y cu\u00e1les &nbsp;son, en concreto, las pruebas o piezas procesales sobre las que &nbsp;recay\u00f3 el desacierto en la actividad de apreciaci\u00f3n de &nbsp;su materialidad. &nbsp;<\/p>\n<p>Asimismo, &nbsp;a &nbsp;fin &nbsp;de probar la pifia f\u00e1ctica, &nbsp;habr\u00e1 &nbsp;de evidenciarse que, respecto del escrito introductorio del proceso, &nbsp;su contestaci\u00f3n o los medios de prueba, &nbsp;hubo &nbsp;pretermisi\u00f3n o suposici\u00f3n total o parcial de tales &nbsp;elementos de juicio, o alteraci\u00f3n de su contenido material, ya &nbsp;por adici\u00f3n o cercenamiento de expresiones o frases, o &nbsp;tergiversaci\u00f3n arbitraria o il\u00f3gica de su texto. &nbsp;Igualmente se debe especificar lo inferido por el juzgador de cada &nbsp;medio de conocimiento, y se\u00f1alar su tenor material, con el fin &nbsp;de revelar o exteriorizar en qu\u00e9 consisti\u00f3 la &nbsp;alteraci\u00f3n de la prueba. &nbsp;<\/p>\n<p>(vii) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El &nbsp;cargo por error de hecho debe comprender la totalidad de las &nbsp;deducciones probatorias sobre las cuales se apoy\u00f3 la &nbsp;providencia discutida (completitud), &nbsp;enfilarse con precisi\u00f3n absoluta hacia dichas conclusiones &nbsp;(enfoque), &nbsp;y demostrar la dimensi\u00f3n del error, de modo que se muestre tan &nbsp;grave y notorio que su sola exhibici\u00f3n sugiera que las tesis &nbsp;del tribunal son contrarias a toda evidencia &nbsp;4. &nbsp;<\/p>\n<p>Igualmente, &nbsp;en el evento de soportarse la acusaci\u00f3n en la preterici\u00f3n &nbsp;u omisi\u00f3n de apreciaci\u00f3n de pruebas incorporadas al &nbsp;plenario, se requiere identificar esos medios de convicci\u00f3n, &nbsp;as\u00ed como su texto en aquello que guarde relaci\u00f3n con &nbsp;los hechos referidos como no acreditados en el fallo impugnado, y que &nbsp;tengan incidencia en la resoluci\u00f3n adoptada. &nbsp;<\/p>\n<p>(viii) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Los &nbsp;cargos por incongruencia de la sentencia con los hechos o las &nbsp;pretensiones de la demanda, o con las excepciones propuestas por el &nbsp;demandado o que el juez ha debido reconocer de oficio (causal &nbsp;tercera), y por transgresi\u00f3n a la prohibici\u00f3n de la &nbsp;reformatio &nbsp;in pejus (causal &nbsp;cuarta), no pueden girar alrededor de apreciaciones probatorias. &nbsp;<\/p>\n<p>(ix) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Si &nbsp;se fustiga la decisi\u00f3n por ser proferida en un juicio viciado &nbsp;de algunas de las causales de nulidad consagradas en la ley, ha de &nbsp;tenerse en cuenta que el motivo de invalidaci\u00f3n no puede &nbsp;haberse saneado, en los t\u00e9rminos que prev\u00e9n los &nbsp;art\u00edculos 135 y 136 del estatuto procesal civil actualmente &nbsp;vigente. &nbsp;<\/p>\n<p>(x) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El &nbsp;censor adem\u00e1s tiene la carga de evidenciar el alcance del &nbsp;desacierto en &nbsp;el sentido decisorio de la sentencia recurrida &nbsp;(trascendencia), &nbsp;para lo cual, demostrada alguna de las modalidades de errores &nbsp;aducidos como sustento de los reproches, debe explicar por qu\u00e9 &nbsp;ese fallo habr\u00eda de ser distinto del cuestionado, adem\u00e1s &nbsp;de favorable a sus intereses. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;resumen, como lo ha sostenido la Sala: &nbsp;<\/p>\n<p>\u00ab[P]ara &nbsp;que la casaci\u00f3n pueda alcanzar sus fines propios, para que sea &nbsp;dado a la Corte entrar a estudiar el recurso en el fondo, no basta &nbsp;con que se haya interpuesto, concedido y admitido, ni tampoco que se &nbsp;presente una demanda a manera de alegato de conclusi\u00f3n, ya que &nbsp;se trata de un recurso eminentemente extraordinario y no de una &nbsp;tercera instancia del proceso, sino que es menester que esa demanda &nbsp;llene todos los requisitos formales exigidos por la ley para ella, &nbsp;cuya omisi\u00f3n &nbsp;total o parcial conduce, por mandato expreso de la misma ley, a la &nbsp;inadmisi\u00f3n de la que ha sido defectuosamente aducida\u00bb &nbsp;(CSJ AC, 28 nov. 2012, rad. 2010-00089-01). &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Estudio &nbsp;de la demanda de casaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>3.1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Formulaci\u00f3n &nbsp;del cargo \u00fanico. &nbsp;<\/p>\n<p>Los convocantes &nbsp;denunciaron la infracci\u00f3n indirecta de los art\u00edculos &nbsp;1602, 1604 y 2341 del C\u00f3digo Civil, como consecuencia de una &nbsp;\u00abgrave equivocaci\u00f3n y omisi\u00f3n en &nbsp;la valoraci\u00f3n de medios probatorios\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Este &nbsp;reparo admite el siguiente compendio: &nbsp;<\/p>\n<p>(i)&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El &nbsp;ad quem incurri\u00f3 en un yerro \u00abal &nbsp;no haber tenido en cuenta dos pruebas que se encuentran en el &nbsp;expediente, que dilucidan sin mayor esfuerzo el hecho de un error en &nbsp;el diagn\u00f3stico inicial\u00bb, a saber, la ausencia &nbsp;de registros de fiebre y los resultados de las pruebas de &nbsp;laboratorio, que \u00abno son concluyentes de &nbsp;apendicitis aguda (sic)\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>(ii)&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;adici\u00f3n, \u00abel no encontrarse nota de la &nbsp;valoraci\u00f3n por el especialista, hace presumir (&#8230;) &nbsp;que no se hizo la valoraci\u00f3n y se &nbsp;confi\u00f3 en lo hecho y analizado por el m\u00e9dico general &nbsp;para tomar la decisi\u00f3n de tratamiento quir\u00fargico; [o] &nbsp;que se hizo valoraci\u00f3n pero no se indag\u00f3 o se &nbsp;descartaron otros diagn\u00f3sticos diferenciales\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>(iii) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;el dossier obra un informe de patolog\u00eda, en el que se &nbsp;dej\u00f3 sentada la inexistencia de hallazgos sugestivos de &nbsp;apendicitis aguda, prueba de tal contundencia que no pudo &nbsp;controvertirse, \u00aba pesar de los esfuerzos &nbsp;hechos por los testigos de los demandados en tratar de explicar los &nbsp;hallazgos y las conclusiones del estudio de patolog\u00eda hecho al &nbsp;ap\u00e9ndice extra\u00eddo a Diego Salgado\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>(iv) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Las &nbsp;probanzas arrimadas al proceso muestran \u00abque &nbsp;existieron fallas en la prestaci\u00f3n del servicio de salud &nbsp;ofrecido a Diego Armando Salgado, a partir de la supuesta valoraci\u00f3n &nbsp;hecha por el cirujano general (&#8230;), &nbsp;por cuanto no se exploraron posibilidades diagn\u00f3sticas y &nbsp;tampoco se utilizaron medios o ayudas tecnol\u00f3gicas con las que &nbsp;se contaban para tratar de dilucidar un diagn\u00f3stico (&#8230;) &nbsp;que era a todas luces dudoso y oscuro\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>(v) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Las &nbsp;equivocaciones que tienen lugar en la etapa diagn\u00f3stica &nbsp;\u00abgeneralmente llevan a causar fracaso en toda &nbsp;la actividad profesional con el paciente, haci\u00e9ndose necesario &nbsp;que el m\u00e9dico sea lo m\u00e1s diligente en el diagn\u00f3stico &nbsp;y practique todos los ex\u00e1menes y recurra a todos los medios a &nbsp;que tenga acceso para que el diagn\u00f3stico sea lo m\u00e1s &nbsp;acertado posible\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>3.2. &nbsp; An\u00e1lisis del cargo. &nbsp;<\/p>\n<p>(i) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;el escrito inicial, los actores discurrieron que el evento &nbsp;desencadenante del da\u00f1o fue el diagn\u00f3stico equivocado &nbsp;de las dolencias del se\u00f1or Salgado Romero. Tal pifia \u2013en &nbsp;su sentir\u2013 motiv\u00f3 la realizaci\u00f3n de una &nbsp;apendicectom\u00eda, en cuyo desarrollo se produjo un sangrado &nbsp;abdominal, que tuvo que ser corregido quir\u00fargicamente, &nbsp;provocando durante esa nueva intervenci\u00f3n la perforaci\u00f3n &nbsp;intestinal que deriv\u00f3 en la peritonitis que gener\u00f3 las &nbsp;graves secuelas que actualmente debe soportar el reclamante. &nbsp;<\/p>\n<p>Tan &nbsp;compleja cadena causal de eventos, entonces, se ciment\u00f3 sobre &nbsp;un error en la diagnosis, el cual habr\u00eda quedado evidenciado &nbsp;\u2013a juicio de los casacionistas\u2013 a partir del an\u00e1lisis &nbsp;patol\u00f3gico del ap\u00e9ndice que se le extrajo al paciente, &nbsp;en el que no reposar\u00eda registro de inflamaci\u00f3n, sumado &nbsp;al cuadro posterior de urolitiasis que aquel present\u00f3, el cual &nbsp;explicar\u00eda los dolores abdominales referidos en la consulta &nbsp;inicial al servicio de urgencias. &nbsp;<\/p>\n<p>Sin &nbsp;embargo, el tribunal arrib\u00f3 a una conclusi\u00f3n opuesta, &nbsp;tras analizar los dict\u00e1menes periciales elaborados por los &nbsp;m\u00e9dicos especialistas en cirug\u00eda, Dres. Londo\u00f1o &nbsp;Arbel\u00e1ez y Pineda Bonilla, quienes consideraron que en el &nbsp;informe de patolog\u00eda se describi\u00f3 la presencia de un &nbsp;proceso de &nbsp;\u00abhiperplasia &nbsp;de fol\u00edculos linfoides en la l\u00e1mina propia\u00bb, &nbsp;dato consistente con una fase temprana de infecci\u00f3n del &nbsp;ap\u00e9ndice. &nbsp;<\/p>\n<p>Adicionalmente, &nbsp;esos profesionales, junto con los testigos t\u00e9cnicos Dres. &nbsp;Parra Obando y Guti\u00e9rrez Espitia, expusieron \u2013con &nbsp;detalle\u2013 las razones por las cuales el diagn\u00f3stico de &nbsp;apendicitis luc\u00eda coherente con la sintomatolog\u00eda que &nbsp;presentaba el paciente, y defendieron tanto la oportunidad de la &nbsp;definici\u00f3n de la conducta quir\u00fargica, como la &nbsp;preferencia de los diagn\u00f3sticos cl\u00ednicos por sobre los &nbsp;de im\u00e1genes, explicaciones que fueron acogidas en el fallo &nbsp;censurado. &nbsp;<\/p>\n<p>Pese &nbsp;a ello, en el \u00fanico cargo propuesto los impugnantes se &nbsp;limitaron a recabar en el contenido del susodicho estudio patol\u00f3gico, &nbsp;y en la necesidad de acudir a las \u00abayudas &nbsp;tecnol\u00f3gicas con las que cuentan hoy en d\u00eda los &nbsp;m\u00e9dicos\u00bb, &nbsp;sin preocuparse por derruir los argumentos que permitieron a la &nbsp;colegiatura de segundo grado arribar &nbsp;a una conclusi\u00f3n opuesta &nbsp;a la defendida en la demanda inicial. &nbsp;<\/p>\n<p>Lo &nbsp;anterior, perdiendo de vista &nbsp;que &nbsp;el casacionista, al sustentar un ataque por la v\u00eda indirecta, &nbsp;no puede ce\u00f1irse a relacionar las pruebas que se habr\u00edan &nbsp;pasado por alto y que, en su sentir, cambiar\u00edan el rumbo del &nbsp;litigio, sino que ha de atacar los raciocinios que permitieron &nbsp;adoptar la decisi\u00f3n cuestionada. Ciertamente, &nbsp;la tarea de demostrar los yerros atribuidos al sentenciador de &nbsp;segunda instancia &nbsp;<\/p>\n<p>Quien pretende &nbsp;comprobar un yerro de juzgamiento no puede limitarse a exponer su &nbsp;versi\u00f3n particular de la controversia, como si de un alegato &nbsp;de instancia se tratara, sino que debe comprobar el error esgrimido, &nbsp;lo que impone identificar las probanzas preteridas o tergiversadas &nbsp;por el tribunal, y adicionalmente explicar la manera en la que el &nbsp;peso de la evidencia se contrapondr\u00eda a los argumentos que &nbsp;soportan la determinaci\u00f3n judicial contra la que se enfila el &nbsp;remedio extraordinario. &nbsp;<\/p>\n<p>Reiterase que, &nbsp;a voces de la jurisprudencia, &nbsp;<\/p>\n<p>\u00ab(&#8230;) &nbsp;es insuficiente limitarse a esbozar o delinear &nbsp;el supuesto yerro en que habr\u00eda incurrido el juzgador, siendo &nbsp;necesario que se acredite cabalmente, esto es, que se le presente a &nbsp;la Corte no como una mera opini\u00f3n divergente de la del &nbsp;sentenciador, por atinada o versada que resulte, sino como corolario &nbsp;de una evidencia que, por s\u00ed sola, retumbe en el proceso. \u201cEl &nbsp;impugnante -ha puntualizado la Sala-, al atacar la sentencia por &nbsp;error evidente de hecho, se compromete a denunciar &nbsp;y &nbsp;demostrar el &nbsp;yerro en que incurri\u00f3 el Tribunal, como consecuencia directa &nbsp;del cual se adopt\u00f3 una decisi\u00f3n que no deb\u00eda &nbsp;adoptarse\u201d (CCXL, p\u00e1g. 82), agregando que \u201csi &nbsp;impugnar es refutar, contradecir, controvertir, lo cual exige, como &nbsp;m\u00ednimo, explicar qu\u00e9 es aquello que se enfrenta, fundar &nbsp;una acusaci\u00f3n es entonces asunto mucho m\u00e1s elaborado, &nbsp;comoquiera que no se logra con un simple alegar que el juzgador de &nbsp;instancia carece de raz\u00f3n, sino que impone, para el caso de &nbsp;violaci\u00f3n de la ley por la v\u00eda indirecta, concretar &nbsp;los errores que se habr\u00edan cometido al valorar unas &nbsp;espec\u00edficas pruebas, y mostrar de qu\u00e9 manera esas &nbsp;equivocaciones incidieron en la decisi\u00f3n que se repudia\u201d &nbsp;(se subraya; auto de 29 de agosto de 2000, exp. 1994-0088). &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;suma, la exigencia de la demostraci\u00f3n de un cargo en casaci\u00f3n, &nbsp;no se satisface con afirmaciones o negaciones panor\u00e1micas -o &nbsp;generales- sobre el tema decidido, as\u00ed \u00e9stas resulten &nbsp;pertinentes respecto de las conclusiones del Tribunal, siendo &nbsp;menester superar el umbral de la enunciaci\u00f3n o descripci\u00f3n &nbsp;del yerro, para acometer, en concreto, el enjuiciamiento insoslayable &nbsp;de los argumentos del fallador, lo que se cumple mediante la &nbsp;exposici\u00f3n de la evidencia del error y de su incidencia en la &nbsp;decisi\u00f3n adoptada\u201d (CSJ, &nbsp;SC del 2 de febrero de 2001, Rad. No. 5670)\u00bb (CSJ &nbsp;AC5493-2019, 19 dic.). &nbsp;<\/p>\n<p>(ii) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El &nbsp;tribunal, adem\u00e1s, fue insistente en mencionar que los &nbsp;desafortunados sucesos que fueron encaden\u00e1ndose hasta generar &nbsp;el menoscabo f\u00edsico cuyo resarcimiento se persigue, &nbsp;corresponden a iatrogenias &nbsp;inculpables, &nbsp;es decir, a la materializaci\u00f3n de riesgos inherentes a las &nbsp;distintas cirug\u00edas que se practicaron al paciente, y que \u2013por &nbsp;lo mismo\u2013 no vinieron precedidos de una conducta m\u00e9dica &nbsp;contraria a la lex &nbsp;artis ad hoc. &nbsp;<\/p>\n<p>Este &nbsp;puntal de la sentencia fue completamente desatendido en la acusaci\u00f3n &nbsp;formulada, a &nbsp;pesar de que el recurrente en casaci\u00f3n debe ocuparse de &nbsp;derruir todos y cada uno de los pilares de la sentencia que combate, &nbsp;pues mientras estos se mantengan inc\u00f3lumes, como aqu\u00ed &nbsp;ocurre, la providencia no puede ser quebrada. No &nbsp;se olvide que &nbsp;<\/p>\n<p>\u00ab[l]a &nbsp;competencia que el recurso de casaci\u00f3n otorga a la Corte, no &nbsp;abre un debate sin l\u00edmite como si fuera un thema decidendum, &nbsp;todo lo contrario, el fallo del Tribunal atrae sobre s\u00ed la &nbsp;censura, como thema decisum. La &nbsp;demanda de casaci\u00f3n delinea estrictamente los confines de la &nbsp;actividad de la Corte, la que desarrolla su tarea de velar por la &nbsp;cabal aplicaci\u00f3n del derecho objetivo y la preservaci\u00f3n &nbsp;de las garant\u00edas procesales, seg\u00fan sea la causal &nbsp;alegada. &nbsp;<\/p>\n<p>S\u00edguese &nbsp;de ello, que no puede la Corte abordar un examen exhaustivo de todo &nbsp;el litigio, sino que su misi\u00f3n termina donde la acusaci\u00f3n &nbsp;acaba, y si tal impugnaci\u00f3n es deficitaria, porque algunos &nbsp;argumentos o elementos probatorios invocados por el Tribunal quedaron &nbsp;al margen de la censura, porque fueron omitidos por el casacionista, &nbsp;que respecto de ellos dej\u00f3 de explicar en qu\u00e9 consiste &nbsp;la infracci\u00f3n a la ley, cu\u00e1l su incidencia en el &nbsp;dispositivo de la sentencia &nbsp;y en qu\u00e9 direcci\u00f3n debe &nbsp;buscarse el restablecimiento de la normatividad sustancial vulnerada, &nbsp;no puede la Corte completar la impugnaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;suma, el ataque en casaci\u00f3n supone el arrasamiento de todos &nbsp;los pilares del fallo, pues mientras subsistan algunos, suficientes &nbsp;para soportar el fallo, este pasar\u00e1 indemne\u00bb &nbsp;(CSJ SC, 2 abr. 2004, rad. 6985 reiterada en CSJ SC, 29 jun. 2012, &nbsp;rad. 2001-00044-01). &nbsp;<\/p>\n<p>3.3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Conclusi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Comoquiera que &nbsp;los ataques planteados en la demanda de casaci\u00f3n carecen de &nbsp;fundamentaci\u00f3n t\u00e9cnica, es imperativa la inadmisi\u00f3n &nbsp;de la demanda en referencia, conforme lo dispone el art\u00edculo &nbsp;346-1 del estatuto procesal civil vigente. &nbsp;<\/p>\n<p>DECISI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>En m\u00e9rito &nbsp;de lo expuesto, la Sala de Casaci\u00f3n Civil de la Corte Suprema &nbsp;de Justicia, &nbsp;<\/p>\n<p>RESUELVE &nbsp;<\/p>\n<p>PRIMERO. &nbsp;DECLARAR INADMISIBLE la demanda de casaci\u00f3n interpuesta &nbsp;por los convocantes frente a la sentencia de 3 de diciembre de 2019, &nbsp;proferida por la Sala Civil Familia del Tribunal Superior del &nbsp;Distrito Judicial de Ibagu\u00e9, en el proceso verbal que &nbsp;promovieron Diego Armando Salgado Romero y otros contra la Cl\u00ednica &nbsp;Tolima S.A. y otros. &nbsp;<\/p>\n<p>SEGUNDO. Por &nbsp;secretar\u00eda, devu\u00e9lvase el expediente al tribunal de &nbsp;origen. &nbsp;<\/p>\n<p>Notif\u00edquese &nbsp;y c\u00famplase &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS ARMANDO TOLOSA &nbsp;VILLABONA &nbsp;<\/p>\n<p>Presidente &nbsp;de Sala &nbsp;<\/p>\n<p>\u00c1LVARO &nbsp;FERNANDO GARC\u00cdA RESTREPO &nbsp;<\/p>\n<p>AROLDO &nbsp;WILSON QUIROZ MONSALVO &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ALONSO RICO PUERTA &nbsp;<\/p>\n<p>OCTAVIO &nbsp;AUGUSTO TEJEIRO DUQUE &nbsp;<\/p>\n<p>FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp;<\/p>\n<p>1\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Conforme al par\u00e1grafo 1\u00ba del art\u00edculo 344, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00ab[c]uando se invoque la infracci\u00f3n de normas de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;derecho sustancial, ser\u00e1 suficiente se\u00f1alar cualquiera &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;disposici\u00f3n de esa naturaleza que, constituyendo base &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;esencial del fallo impugnado o habiendo debido serlo, a juicio del &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;recurrente haya sido violada, sin que sea necesario &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;integrar una proposici\u00f3n jur\u00eddica completa\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>2\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Cfr. CSJ AC8716-2017, 18 dic., entre otros. &nbsp;<\/p>\n<p>3\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Cfr. CSJ SC8702-2017, 20 jun., entre otras. &nbsp;<\/p>\n<p>4\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Cfr. CSJ SC, 9 ago. 2010, rad. 2004-00524-01, entre otras. &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>AC044-2021 (2016-00195-01) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; LUIS &nbsp;ALONSO RICO PUERTA &nbsp; Magistrado &nbsp;ponente &nbsp; AC044-2021 &nbsp; Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00ba 73001-31-03-003-2016-00195-01 &nbsp; (Aprobado &nbsp;en sesi\u00f3n de veintis\u00e9is de noviembre de dos mil veinte) &nbsp; Bogot\u00e1, &nbsp;D.C., veintiuno (21) de enero de dos mil veintiuno (2021). &nbsp; Se decide &nbsp;sobre la admisibilidad de la demanda de casaci\u00f3n interpuesta [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":["post-52931","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-enero"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52931","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=52931"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52931\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=52931"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=52931"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=52931"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}