{"id":52987,"date":"2024-05-17T17:59:50","date_gmt":"2024-05-17T17:59:50","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/17\/stc007-2021\/"},"modified":"2024-05-17T17:59:50","modified_gmt":"2024-05-17T17:59:50","slug":"stc007-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/17\/stc007-2021\/","title":{"rendered":"STC007 2021"},"content":{"rendered":"<p>STC007-2021<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ARMANDO TOLOSA VILLABONA &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado ponente &nbsp;<\/p>\n<p>STC007-2021 &nbsp;<\/p>\n<p>Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 11001-02-03-000-2020-03407-00 &nbsp;(Aprobado en &nbsp;sesi\u00f3n de dieciocho de enero de dos mil veintiuno) &nbsp;<\/p>\n<p>Bogot\u00e1, D. &nbsp;C., dieciocho (18) de enero de dos mil veintiuno (2021) &nbsp;<\/p>\n<p>Dec\u00eddese &nbsp;la &nbsp;demanda de tutela impetrada por Fernando Pe\u00f1uela Rojas, &nbsp;Claudia Liliana Ibarra V\u00e1squez y Sergio Andr\u00e9s Pe\u00f1uela &nbsp;Arg\u00fcello, contra &nbsp;la &nbsp;Sala Civil Familia Laboral del Tribunal Superior del Distrito &nbsp;Judicial de Neiva, espec\u00edficamente, frente a los magistrados &nbsp;Edgar Robles Ram\u00edrez, Ana Ligia Camacho Noriega y Luz Dary &nbsp;Ortega Ortiz, y el Juzgado Primero Civil del Circuito de esa ciudad, &nbsp;con ocasi\u00f3n del juicio de \u201cresponsabilidad &nbsp;civil extracontractual\u201d &nbsp;adelantado por los aqu\u00ed quejosos al Banco BBVA S.A. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>1. ANTECEDENTES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;Los &nbsp;gestores exigen la &nbsp;protecci\u00f3n de su derecho fundamental al debido proceso, &nbsp;presuntamente vulnerado por las autoridades accionadas. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;Los &nbsp;aqu\u00ed promotores incoaron ante &nbsp;el Juzgado Primero Civil del Circuito de Neiva el juicio materia de &nbsp;esta salvaguarda, con el fin de que se declarara \u201ccivilmente &nbsp;responsable\u201d &nbsp;al Banco BBVA S.A., por el \u201caccidente\u201d &nbsp;causado a Fernando Pe\u00f1uela Rojas, el cual le ocasion\u00f3 &nbsp;\u201cuna &nbsp;fractura supra e infra cond\u00edlea del h\u00famero derecho, &nbsp;politraumatismo y lesi\u00f3n en el nervio cubital neuropat\u00eda &nbsp;axonal,\u201d &nbsp;y una p\u00e9rdida de capacidad laboral del 30.18%. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;el compendio f\u00e1ctico de esa reclamaci\u00f3n, se adujo que &nbsp;el siniestro demandado ocurri\u00f3 con ocasi\u00f3n de \u201cunos &nbsp;postes y guayas\u201d &nbsp;construidos a las afueras de una de las instalaciones donde funciona &nbsp;la prenombrada entidad financiera en la citada ciudad. &nbsp;<\/p>\n<p>Arguyen &nbsp;los tutelantes que, en sentencia de 28 &nbsp;de mayo de 2019, se concedieron parcialmente las pretensiones &nbsp;invocadas, pues se conden\u00f3 a la sociedad accionada &nbsp;a &nbsp;pagar: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;i) por &nbsp;perjuicios morales para cada uno de los hijos de [Pe\u00f1uela &nbsp;Rojas], &nbsp;el valor de cinco millones de pesos ($5.000.000), excepto a Sergio &nbsp;Andr\u00e9s Pe\u00f1uela Arg\u00fcello, a quien, de manera &nbsp;desigual, le limit\u00f3 concedi\u00e9ndole tan solo dos millones &nbsp;de pesos ($2.000.000), por el hecho particular e incomprensible de no &nbsp;vivir en la misma casa con su padre; ii) &nbsp;por &nbsp;perjuicio a la vida de relaci\u00f3n las siguientes sumas: Fernando &nbsp;Pe\u00f1uela Rojas ($15.000.000), Claudia Liliana Ibarra V\u00e1squez &nbsp;($8.000.000), Nicolas y Daniel Felipe Pe\u00f1uela Ibarra &nbsp;($3.000.000), para cada uno, dejando excluido de este [rubro] &nbsp;(\u2026) al &nbsp;joven Sergio Andr\u00e9s (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Esgrimen &nbsp;que el &nbsp;juzgado instructor tampoco \u201creconoci\u00f3 &nbsp;ni cuantific\u00f3 el da\u00f1o a la salud reclamado\u201d, &nbsp;desconociendo el principio de reparaci\u00f3n integral y la &nbsp;existencia de esta \u201ctipolog\u00eda &nbsp;como &nbsp;detrimento inmaterial distinto al moral\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Acotan &nbsp;que ambos extremos &nbsp;de la litis apelaron ese fallo, correspondi\u00e9ndole el &nbsp;conocimiento de la alzada a la Sala Civil Familia Laboral del &nbsp;Tribunal Superior del Distrito Judicial de Neiva, quien, en prove\u00eddo &nbsp;de 4 de junio de 2020, confirm\u00f3 parcialmente la decisi\u00f3n &nbsp;del a &nbsp;quo, &nbsp;\u201cdesmejorando &nbsp;sin sustento argumentativo, la estimaci\u00f3n de los perjuicios &nbsp;morales otorgados a favor de Sergio Andr\u00e9s Pe\u00f1uela &nbsp;Arg\u00fcello\u201d &nbsp;y revocando \u201cel &nbsp;da\u00f1o a la vida de relaci\u00f3n concedido a Claudia Liliana &nbsp;Ibarra V\u00e1squez\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Afirman &nbsp;que el &nbsp;juzgador no puede limitarse \u00fanicamente a identificar la &nbsp;existencia del \u201cda\u00f1o &nbsp;a la salud\u201d, &nbsp;sino por el contrario, \u201cdebe &nbsp;desarrollar y ejecutar todas las acciones tendientes para s[u] &nbsp;cuantificaci\u00f3n\u201d, y &nbsp;<\/p>\n<p>\u201csi &nbsp;no existe una l\u00ednea jurisprudencial que fije los topes &nbsp;indemnizatorios en este sentido, debe ajustarse por el Juez, echando &nbsp;mano de la analog\u00eda que, en otras ramas de la ciencia &nbsp;jur\u00eddica, permitan resolver ese problema jur\u00eddico o en &nbsp;equidad, como lo establecen las fuentes del derecho y los medios &nbsp;auxiliares de interpretaci\u00f3n\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Se\u00f1alan &nbsp;que los &nbsp;convocados incurrieron en \u201cv\u00eda &nbsp;de hecho\u201d, &nbsp;por cuanto en sus decisiones &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;se constituyen defectos f\u00e1cticos que se robustecen por la &nbsp;indebida valoraci\u00f3n probatoria en su conjunto y en el &nbsp;desconocimiento de los precedentes jurisprudenciales sobre esta &nbsp;materia, lo cual refleja una evidente incongruencia entre lo probado &nbsp;dentro del proceso y lo decidido (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;Piden, &nbsp;en concreto, ordenar \u201cse &nbsp;adopten las medidas necesarias para reparar[los] &nbsp;de manera integral\u201d dentro &nbsp;del comentado decurso. &nbsp;<\/p>\n<p>1.1. Respuesta &nbsp;de los accionados &nbsp;<\/p>\n<p>Guardaron &nbsp;silencio. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>2. CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1. \u00danicamente &nbsp;las determinaciones judiciales arbitrarias con directa repercusi\u00f3n &nbsp;en las garant\u00edas fundamentales de las partes o de terceros, &nbsp;son susceptibles de cuestionamiento por v\u00eda de tutela, siempre &nbsp;y cuando, claro est\u00e1, su titular haya agotado los medios &nbsp;legales ordinarios dispuestos para hacerlos prevalecer en el &nbsp;correspondiente proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;El &nbsp;auxilio se concreta en establecer si en el pleito sublite &nbsp;se menoscabaron las prerrogativas superiores de los tutelantes con el &nbsp;fallo proferido el 4 de junio de 2020, mediante el cual la Sala Civil &nbsp;Familia Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Neiva &nbsp;modific\u00f3 la condena de pago de perjuicios emitida en el &nbsp;comentado subex\u00e1mine. &nbsp;<\/p>\n<p>3. Para &nbsp;desatar este asunto, resulta pertinente se\u00f1alar que los da\u00f1os &nbsp;inmateriales se componen por los perjuicios a la \u201cvida &nbsp;de relaci\u00f3n\u201d &nbsp;y el \u201cda\u00f1o &nbsp;moral\u201d, &nbsp;de los cuales la jurisprudencia de la Sala ha se\u00f1alado: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cPerjuicios &nbsp;inmateriales. El &nbsp;\u201cda\u00f1o fisiol\u00f3gico\u201d cual lo invoca el &nbsp;petitum de la demanda [fl.20 c-1], consistente en el mismo \u201cda\u00f1o &nbsp;a la vida de relaci\u00f3n\u201d seg\u00fan nomenclatura de esta &nbsp;Sala1 &nbsp;y definido como la afectaci\u00f3n a la \u00abvida exterior, a la &nbsp;intimidad, a las relaciones interpersonales\u00bb producto de las &nbsp;secuelas que las lesiones dejaron en las condiciones de existencia de &nbsp;la v\u00edctima\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEsa &nbsp;clase de perjuicio, tiene dicho la jurisprudencia, &nbsp;es de estirpe extrapatrimonial por referirse a la alteraci\u00f3n &nbsp;de las condiciones de existencia al no poder seguir disfrutando de &nbsp;los placeres de la vida o realizando las funciones vitales y se &nbsp;concreta \u00ab(\u2026) sobre &nbsp;intereses, derechos o bienes cuya apreciaci\u00f3n es inasible, &nbsp;porque no es posible realizar una tasaci\u00f3n que repare en &nbsp;t\u00e9rminos absolutos su intensidad\u00bb, &nbsp;tiene su reflejo en el \u00e1mbito \u00ab(\u2026) externo del &nbsp;individuo (\u2026)\u00bb, en los \u00ab(\u2026) impedimentos, &nbsp;exigencias, dificultades, privaciones, vicisitudes, limitaciones o &nbsp;alteraciones temporales o definitivas\u00bb que debe soportar la &nbsp;v\u00edctima en el desempe\u00f1o de su entorno \u00ab(\u2026) &nbsp;personal, familiar o social\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;La &nbsp;valoraci\u00f3n de esta clase de perjuicio por ser inmaterial o &nbsp;extrapatrimonial se ha confiado al discreto arbitrio de los &nbsp;falladores judiciales, sin embargo, ello no \u201cequivale a abrirle &nbsp;paso a antojadizas intuiciones perge\u00f1adas a la carrera para &nbsp;sustentar condenas excesivas, sino que a dichos funcionarios les &nbsp;impone el deber de actuar con prudencia, evitando en primer lugar &nbsp;servirse de pautas aprior\u00edsticas (\u2026)\u201d2. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cPor &nbsp;ello, para su cuantificaci\u00f3n deben apreciarse las &nbsp;particularidades especiales de cada caso, pues son ellas las que &nbsp;permiten a la jurisprudencia adaptar los criterios objetivos a las &nbsp;situaciones concretas de esa realidad; &nbsp;y en tal sentido, se hace necesario tener en cuenta las condiciones &nbsp;personales de la v\u00edctima, apreciadas seg\u00fan los usos &nbsp;sociales, la intensidad de la lesi\u00f3n, la duraci\u00f3n del &nbsp;perjuicio, entre otras situaciones que el juez logre advertir para la &nbsp;determinaci\u00f3n equitativa del monto del resarcimiento\u201d &nbsp;(subl\u00ednea &nbsp;fuera de texto). &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cPerjuicio &nbsp;inmaterial por da\u00f1o moral (\u2026). &nbsp;[En &nbsp;el caso examinado e]se &nbsp;sufrimiento y dolor se presume tambi\u00e9n lo padecen los padres y &nbsp;hermanas por tratarse de una familia con fuertes lazos afectivos, &nbsp;pues para el momento de presentaci\u00f3n del libelo [24 feb. &nbsp;2004], tres a\u00f1os despu\u00e9s de sucedido el accidente, a\u00fan &nbsp;conviv\u00edan bajo un mismo techo, am\u00e9n de que esta &nbsp;presunci\u00f3n no fue desvirtuada\u201d &nbsp;(se subraya). &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cRecuerda &nbsp;la Corte, \u00e9ste perjuicio no constituye un \u00abregalo &nbsp;u obsequio gracioso\u00bb, tiene por prop\u00f3sito reparar \u00ab(\u2026) &nbsp;in casu con sujeci\u00f3n a los elementos de convicci\u00f3n y &nbsp;las particularidades de la situaci\u00f3n litigiosa\u00bb, de &nbsp;acuerdo con el ponderado arbitrio iudicis, \u00absin perjuicio de &nbsp;los criterios orientadores de la jurisprudencia, en procura de una &nbsp;verdadera, justa, recta y eficiente impartici\u00f3n de justicia, &nbsp;derrotero y compromiso ineludible de todo juzgador (\u2026)\u201d3. &nbsp;<\/p>\n<p>4. En la litis &nbsp;auscultada, la Sala Civil Familia Laboral del Tribunal de Neiva &nbsp;valor\u00f3 las pruebas recopiladas en el juicio y, para &nbsp;abordar el tema del \u201cda\u00f1o &nbsp;moral\u201d, &nbsp;haciendo suyas las palabras de esta Sala, adujo: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;[D]e &nbsp;acuerdo con la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia, esta &nbsp;circunstancia se advierte cuando se circunscribe la lesi\u00f3n en &nbsp;la esfera de los sentimientos o en la esfera afectiva de las personas &nbsp;con el sufrimiento espiritual por el pesar, por la angustia, la pena &nbsp;y la zozobra, por la impotencia y otros signos expresivos que se &nbsp;concreta en el menoscabo del sentimiento y del afecto en la v\u00edctima, &nbsp;y por tanto en el sufrimiento moral o en el dolor de la persona &nbsp;que &nbsp;tiene que soportar da\u00f1os por cierto evento (\u2026)\u201d &nbsp;<\/p>\n<p>Explic\u00f3 &nbsp;que, &nbsp;no era posible \u201ctasar\u201d &nbsp;el &nbsp;mencionado perjuicio \u201cde &nbsp;la misma manera para cada uno de los demandantes\u201d, &nbsp;por cuanto &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;es &nbsp;claro que el da\u00f1o lo sufri\u00f3 cada uno de manera &nbsp;distinta, algunos con mayor intensidad que otros y aunque la &nbsp;Jurisdicci\u00f3n Contenciosa Administrativa tiene establecido &nbsp;algunos topes, es menester resaltar que el reconocimiento de este &nbsp;perjuicio (\u2026) &nbsp;corresponde al arbitrio del juzgador, quien atendiendo a las reglas &nbsp;de la sana cr\u00edtica debe valorar la intensidad del perjuicio de &nbsp;cada uno de los demandantes\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cPor &nbsp;esto considera la Sala que los montos establecidos en primera &nbsp;instancia se ajustan a la intensidad del da\u00f1o acreditado en el &nbsp;proceso; sin embargo, no ocurre lo mismo en todos los casos, pues en &nbsp;el evento del se\u00f1or Sergio Andr\u00e9s Pe\u00f1uela &nbsp;Arg\u00fcello, aunque se demostr\u00f3 el vinculo con el se\u00f1or &nbsp;Fernando Pe\u00f1uela, dicha circunstancia resulta insuficiente &nbsp;para demostrar el grado de dolor o la aflicci\u00f3n sufrida, &nbsp;m\u00e1xime cuando en su declaraci\u00f3n relat\u00f3 que casi &nbsp;toda la vida ha vivido con su progenitora, que para la \u00e9poca &nbsp;de los hechos se encontraba de pasada por la ciudad de Neiva, y que &nbsp;luego se radic\u00f3 en el municipio de Florencia, circunstancia &nbsp;\u00e9stas que no lograron demostrar el padecimiento causado con &nbsp;ocasi\u00f3n de la lesi\u00f3n provocada por el estado de \u00e1nimo &nbsp;de su progenitor, por esta raz\u00f3n se revocara la condena &nbsp;respecto de esta persona\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Ahora, &nbsp;frente al t\u00f3pico concerniente al \u201cda\u00f1o &nbsp;de la vida en relaci\u00f3n\u201d &nbsp;y \u201cda\u00f1o &nbsp;a la salud\u201d, &nbsp;puntualmente, expres\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Frente &nbsp;al da\u00f1o de la vida en relaci\u00f3n debe recordarse que este &nbsp;perjuicio es diferente al moral y puede evidenciarse con la &nbsp;disminuci\u00f3n o el deterioro en la calidad de vida de la &nbsp;v\u00edctima, de la perdida o la dificultad para establecer &nbsp;contacto para relacionarse con las personas o para disfrutar de la &nbsp;existencia con las dem\u00e1s personas que integran la comunidad &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;En &nbsp;cuanto al da\u00f1o de la vida en relaci\u00f3n de la Se\u00f1ora &nbsp;Claudia Viviana Ibarra, considera la Sala que contrario a lo se\u00f1alado &nbsp;por el Juez de instancia, existe orfandad probatoria que le brinde &nbsp;certeza a esta corporaci\u00f3n de la manera de c\u00f3mo fue que &nbsp;repercuti\u00f3 el da\u00f1o sufrido por el se\u00f1or Fernando &nbsp;Pe\u00f1uela en la esfera externa de su c\u00f3nyuge o que &nbsp;demostrara [c\u00f3mo] &nbsp;dicha lesi\u00f3n le ha impedido relacionarse con sus amigos o &nbsp;familiares, o realizar actividades cotidianas placenteras. As\u00ed &nbsp;ante la duda que desata el tribunal debe darse aplicaci\u00f3n a &nbsp;los dispuesto en el art\u00edculo 167 del C\u00f3digo General del &nbsp;Proceso que establece la carga de la prueba (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Alega &nbsp;la parte demandante que debe reconocerse el da\u00f1o a la salud, y &nbsp;afectaci\u00f3n a la integridad humana como perjuicio aut\u00f3nomo &nbsp;y que si existiera el da\u00f1o punitivo en Colombia deb\u00eda &nbsp;sancionarse el actuar de las personas jur\u00eddicas cuando &nbsp;teniendo la capacidad para establecer situaciones planificadas no lo &nbsp;hace (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cAl &nbsp;respecto debe advertir la Sala que si bien la jurisprudencia tra\u00edda &nbsp;a colaci\u00f3n por el apelante espec\u00edficamente la sentencia &nbsp;CS10297 de 25 de agosto de 2014 (\u2026) &nbsp;se se\u00f1al\u00f3 que: el perjuicio extrapatrimonial no se &nbsp;reduce en el tradicional menoscabo moral, pues dentro del conjunto de &nbsp;bienes e intereses jur\u00eddicos no patrimoniales que pueden &nbsp;resultar afectados mediante una conducta dolosa o culposa se &nbsp;encuentran comprendidos aqu\u00e9llos distintos a la aflicci\u00f3n, &nbsp;el dolor, el sufrimiento o la tristeza que padece la v\u00edctima &nbsp;(\u2026), &nbsp;lo &nbsp;cierto es que el alto tribunal no ha reconocido de manera expresa &nbsp;dicho perjuicio, en raz\u00f3n a lo expuesto, considera la Sala que &nbsp;aunque se acredit\u00f3 la lesi\u00f3n del se\u00f1or Fernando &nbsp;Pe\u00f1uela el perjuicio causado se encuentra resarcido a plenitud &nbsp;con el reconocimiento del da\u00f1o moral y el da\u00f1o a la &nbsp;vida en relaci\u00f3n, es decir, si bien este perjuicio es &nbsp;aut\u00f3nomo, constituye dentro de otros que ya fueron &nbsp;indemnizados\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>4. &nbsp;Desde esa perspectiva, el &nbsp;argumento hasta ahora analizado, no se observa descabellado al punto &nbsp;de permitir la injerencia de esta justicia. Seg\u00fan lo ha &nbsp;expresado esta Corte, \u201c(\u2026) independientemente &nbsp;de que se comparta o no la hermen\u00e9utica de los juzgadores &nbsp;atacados, ello no descalifica su decisi\u00f3n ni la convierte en &nbsp;caprichosa y con entidad suficiente de configurar v\u00eda de hecho &nbsp;(\u2026)\u201d4. &nbsp;<\/p>\n<p>4.1 &nbsp;N\u00f3tese, &nbsp;el tribunal fue enf\u00e1tico en se\u00f1alar que cada uno de los &nbsp;demandantes deb\u00eda probar cu\u00e1l fue el \u201cdeterioro &nbsp;en la calidad de vida\u201d &nbsp;o la dificultad para \u201crelacionarse &nbsp;con las dem\u00e1s personas\u201d a &nbsp;ra\u00edz del accidente sufrido por Fernando Pe\u00f1uela Rojas, &nbsp;con el fin de otorgar la indemnizaci\u00f3n de ese particular &nbsp;perjuicio, situaci\u00f3n que, para el caso de Claudia Liliana &nbsp;Ibarra V\u00e1squez, c\u00f3nyuge del prenombrado, no logr\u00f3 &nbsp;ser demostrada, motivo por el cual la pretensi\u00f3n en ese &nbsp;sentido no pod\u00eda ser concedida para ella. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;jurisprudencia &nbsp;de esta Sala ha reconocido reiteradamente que \u201cel &nbsp;da\u00f1o a la vida de relaci\u00f3n\u201d &nbsp;es parte de la reparaci\u00f3n integral y totalmente diferente al &nbsp;da\u00f1o moral, pues se caracteriza por tratarse de un sufrimiento &nbsp;que afecta la esfera externa de las personas en relaci\u00f3n con &nbsp;sus actividades cotidianas, concret\u00e1ndose en una alteraci\u00f3n &nbsp;de car\u00e1cter emocional como consecuencia del \u201cda\u00f1o\u201d &nbsp;sufrido en el cuerpo o la salud generando la p\u00e9rdida o mengua &nbsp;de la posibilidad de ejecuci\u00f3n de actos y actividades que &nbsp;hac\u00edan m\u00e1s agradable la vida. Afecta esencialmente la &nbsp;alteridad con otros sujetos incidiendo negativamente en la relaci\u00f3n &nbsp;diaria con otras personas. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;igual manera, ha precisado la Corte, que si &nbsp;no hay certeza de la afectaci\u00f3n causada al demandante se &nbsp;impide acceder a una condena, pues &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;[l]a &nbsp;valoraci\u00f3n de ese da\u00f1o, (\u2026) &nbsp;dada su estirpe extrapatrimonial, es propia del prudente arbitrio del &nbsp;juez (arbitrium iudicis), acorde con las circunstancias particulares &nbsp;de cada evento, y desde esa particular \u00f3ptica puede &nbsp;considerarse, en l\u00ednea de principio, que su adopci\u00f3n en &nbsp;las instancias s\u00f3lo puede cuestionarse en casaci\u00f3n &nbsp;cuando la determinaci\u00f3n se separa de los elementos de juicio &nbsp;correspondientes. Am\u00e9n de que, en todo caso, la cavilaci\u00f3n &nbsp;ponderada alrededor de ese estimativo, requiere de una plataforma &nbsp;f\u00e1ctico-probatoria que permita ver la realidad ontol\u00f3gica &nbsp;del da\u00f1o y su grado de afecci\u00f3n de la persona &nbsp;involucrada (\u2026)\u201d5. &nbsp;<\/p>\n<p>Si bien el &nbsp;perjuicio derivado del da\u00f1o a la vida de relaci\u00f3n no se &nbsp;circunscribe a la v\u00edctima directa, sino que se extiende a las &nbsp;personas que padecen una afectaci\u00f3n en el modo de vincularse &nbsp;con su entorno social, o afectivo, es imprescindible que sea &nbsp;establecido probatoriamente. &nbsp;<\/p>\n<p>Sobre &nbsp;la valoraci\u00f3n de los elementos de convicci\u00f3n, la Sala &nbsp;ha sostenido: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;La &nbsp;apreciaci\u00f3n conjunta de la prueba consiste en la actividad &nbsp;intelectual que debe realizar el funcionario jurisdiccional, &nbsp;analizando y conjugando los diversos elementos probatorios, en cuya &nbsp;virtud llega a un convencimiento homog\u00e9neo, sobre el cual &nbsp;habr\u00e1 de edificar su fallo, estimativo o desestimativo de las &nbsp;pretensiones, esto es, teniendo como ciertas las alegaciones de hecho &nbsp;en que el demandante basa sus pretensiones, o el extremo resistente &nbsp;sus defensas; o que no lo son &nbsp;(\u2026)6. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;En &nbsp;Colombia, seg\u00fan el principio de valoraci\u00f3n racional de &nbsp;la prueba, implantado por mandato del art\u00edculo 187 del C\u00f3digo &nbsp;de Procedimiento Civil, hoy 176 del Estatuto Procesal vigente, es &nbsp;deber del juez, y no mera facultad suya, evaluar en conjunto los &nbsp;elementos de convicci\u00f3n para obtener, de todos ellos, un &nbsp;resultado homog\u00e9neo o \u00fanico, sobre el cual habr\u00e1 &nbsp;de fundar su decisi\u00f3n final (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Tal &nbsp;obligaci\u00f3n legal \u2013lo sostiene la Corte-, impeditiva de &nbsp;la desarticulaci\u00f3n del acervo probatorio, ha sido la causa de &nbsp;que los falladores de instancia frecuentemente acudan a ese &nbsp;expediente para formar su criterio, sin atender de modo especial o &nbsp;preferente a ninguna de las diversas pruebas practicadas. Mediante &nbsp;ese procedimiento, resulta que su persuasi\u00f3n se forma no por &nbsp;el examen aislado de cada probanza, sino por la estimaci\u00f3n &nbsp;global de todas las articuladas, examinadas todas como un compuesto &nbsp;integrado por elementos disimiles &nbsp;(\u2026)\u201d7. &nbsp;<\/p>\n<p>Se &nbsp;destaca, la apreciaci\u00f3n de las probanzas se caracteriza por &nbsp;ser un acto aut\u00f3nomo del juez natural, en el marco de la sana &nbsp;cr\u00edtica, por lo cual &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;resulta infructuoso en esta sede recriminar la apreciaci\u00f3n de &nbsp;los medios de acreditaci\u00f3n hecha por los juzgadores naturales, &nbsp;dado que ese es el espacio en el que con especial \u00e9nfasis &nbsp;emerge el principio constitucional de la independencia judicial; en &nbsp;efecto, en m\u00faltiples sentencias, entre ellas, la de 29 de &nbsp;junio de 2011, exp. 2011-01252-00, la Corte ha decantado que: \u2018(\u2026) &nbsp;el campo en donde fluye la independencia del juez con mayor vigor, es &nbsp;en cuanto a la valoraci\u00f3n de las pruebas. Ello por cuanto el &nbsp;administrador de justicia es quien puede apreciar y valorar, de la &nbsp;manera m\u00e1s certera, el material probatorio que obra dentro de &nbsp;un proceso, inspir\u00e1ndose en los principios cient\u00edficos &nbsp;de la sana cr\u00edtica; por lo tanto, a juicio de la Corte, la &nbsp;regla general de que la figura de la v\u00eda de hecho solamente &nbsp;puede tener una aplicaci\u00f3n en situaciones extremas debe ser &nbsp;manejada con un criterio restrictivo (&#8230;) &nbsp;de &nbsp;forma que s\u00f3lo es factible fundar una acci\u00f3n de tutela, &nbsp;cuando se observa en el caso concreto, que de manera manifiesta el &nbsp;operador jur\u00eddico ejecuta un juicio irrazonable o arbitrario &nbsp;sobre la valoraci\u00f3n probatoria por fuera de las reglas b\u00e1sicas &nbsp;de realizaci\u00f3n, pr\u00e1ctica y apreciaci\u00f3n, las &nbsp;cuales se reflejan en la correspondiente providencia &nbsp;(\u2026)\u2019, &nbsp;condiciones que no se vislumbran en el caso concreto (\u2026)\u201d8. &nbsp;<\/p>\n<p>4.2. &nbsp;Ahora, &nbsp;a diferencia de lo sostenido por el tutelante, tampoco merece ning\u00fan &nbsp;reproche el argumento del tribunal para denegar la indemnizaci\u00f3n &nbsp;por \u201cda\u00f1o &nbsp;a la salud\u201d &nbsp;como perjuicio aut\u00f3nomo, al considerar que el mismo se &nbsp;encontraba resarcido dentro de la condena impuesta a favor de &nbsp;Fernando Pe\u00f1uela Rojas por concepto de \u201cda\u00f1o &nbsp;moral\u201d &nbsp;y \u201cda\u00f1o &nbsp;a la vida de relaci\u00f3n\u201d, &nbsp;por cuanto dicha postura se acompasa con lo sostenido por esta &nbsp;Colegiatura frente al punto, en los siguientes t\u00e9rminos: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;[E]l &nbsp;fallador habr\u00e1 de examinar si el resarcimiento que se reclama &nbsp;por concepto de da\u00f1o a un bien esencial de la personalidad, se &nbsp;halla comprendido en otro rubro susceptible de indemnizaci\u00f3n, &nbsp;como puede ser el perjuicio patrimonial, el moral, a la salud, o a la &nbsp;vida de relaci\u00f3n; a fin de evitar en todo caso un doble &nbsp;resarcimiento de la misma obligaci\u00f3n\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cAs\u00ed, &nbsp;por ejemplo, si el da\u00f1o al buen nombre coincide con la &nbsp;afectaci\u00f3n del patrimonio de la v\u00edctima, y en la &nbsp;demanda se reclaman sendas indemnizaciones, entonces no ser\u00e1 &nbsp;posible conceder ambas pretensiones porque en tal caso se estar\u00eda &nbsp;en presencia del mismo perjuicio, imposible de ser reparado por &nbsp;partida doble, dado que uno converge en el otro. Lo mismo cabe &nbsp;predicar de aqu\u00e9l frente al da\u00f1o moral o a la vida de &nbsp;relaci\u00f3n cuando no aparezcan claramente diferenciados\u201d &nbsp;9. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;cuesti\u00f3n se comprende mejor, si se tiene &nbsp;en cuenta que la pretensi\u00f3n del accionante se edifica en una &nbsp;aspiraci\u00f3n que dentro del marco del derecho reparativo no se &nbsp;halla del todo consolidada, que m\u00e1s bien, corresponden a una &nbsp;categor\u00eda en construcci\u00f3n sobre el da\u00f1o, en &nbsp;procura de forzar al sentenciador hacia la creaci\u00f3n de una &nbsp;serie ilimitada de indemnizaciones por la misma causa, y que &nbsp;realmente corresponden a una agresi\u00f3n a un derecho &nbsp;fundamental, &nbsp;que para el caso, su reparaci\u00f3n, como se &nbsp;trasunt\u00f3 se halla comprendida en los elementos indemnizatorios &nbsp;gen\u00e9ricos, queriendo el petente forzar ahora una doble &nbsp;indemnizaci\u00f3n por el mismo hecho, sabi\u00e9ndose que el &nbsp;derecho reparativo no tiene como prop\u00f3sito ser fuente de &nbsp;enriquecimiento. &nbsp;<\/p>\n<p>5. Al &nbsp;margen de lo anterior, s\u00ed se &nbsp;avizora una irregularidad &nbsp;en la decisi\u00f3n del tribunal al desestimar el \u201cda\u00f1o &nbsp;moral\u201d &nbsp;alegado por Sergio Andr\u00e9s Pe\u00f1uela Arg\u00fcello, por el &nbsp;solo hecho de no convivir con su progenitor, pues &nbsp;dentro del plenario no se desvirtu\u00f3 que el referido accionante &nbsp;no conformara la familia cercana de Fernando Pe\u00f1uela Rojas; &nbsp;por tanto, era dable presumir el menoscabo o la congoja padecida por &nbsp;Pe\u00f1uela Arguello ante las circunstancias que rodearon el &nbsp;siniestro demandado. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;un caso de similares &nbsp;contornos al aqu\u00ed debatido, esta Sala, sostuvo: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Ya &nbsp;bien lo dijo esta Corte en los albores del siglo XX, al afirmar que &nbsp;\u201c(\u2026) la existencia de perjuicios no se presume en ning\u00fan &nbsp;caso; [pues] no hay disposici\u00f3n legal que establezca tal &nbsp;presunci\u00f3n (\u2026)\u201d10. &nbsp;Sin embargo, trat\u00e1ndose de perjuicios inmateriales, se &nbsp;presume, por tanto, su indemnizaci\u00f3n es oficiosa por virtud &nbsp;del principio de reparaci\u00f3n integral; por supuesto, se itera, &nbsp;ayudado de los elementos de convicci\u00f3n que obren en el juicio, &nbsp;atendiendo la naturaleza del derecho afectado y la prudencia racional &nbsp;del juez\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cAun &nbsp;cuando, al parecer, al pleito objetado por esta v\u00eda &nbsp;constitucional por los identificados petentes no se allegaron pruebas &nbsp;psicol\u00f3gicas o psiqui\u00e1tricas que demostraran el da\u00f1o &nbsp;padecido, ello no era suficiente para denegar la indemnizaci\u00f3n &nbsp;de los \u201cda\u00f1os morales\u201d (\u2026), &nbsp;sobre todo, por los nietos de Adolfo Zape Le\u00f3n, pues, dentro &nbsp;del plenario, se acredit\u00f3 tal calidad y no se desvirtu\u00f3 &nbsp;que ellos conformaran la familia cercana del citado se\u00f1or; por &nbsp;tanto, atendiendo al precedente jurisprudencial de esta Sala &nbsp;transcrito, en lo pertinente, era dable presumir, en principio, el &nbsp;menoscabo padecido por los menores ante las afectaciones sufridas por &nbsp;la v\u00edctima del accidente y los eventuales perjuicios &nbsp;inmateriales\u201d &nbsp;11. &nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed &nbsp;las cosas, err\u00f3 el tribunal al soslayar &nbsp;analizar lo relacionado con los \u201cda\u00f1os &nbsp;morales\u201d &nbsp;reclamados por Sergio Andr\u00e9s Pe\u00f1uela Arg\u00fcello &nbsp;desde una \u00f3ptica meramente familiar. &nbsp;<\/p>\n<p>6. &nbsp;En &nbsp;consecuencia, la Corte har\u00e1 el control constitucional propio &nbsp;de la acci\u00f3n de tutela, as\u00ed como tambi\u00e9n el de &nbsp;convencionalidad, dimanante del bloque de constitucionalidad, seg\u00fan &nbsp;lo previsto en la Convenci\u00f3n Americana de Derechos Humanos, &nbsp;que establece el deber a los pa\u00edses suscriptores de ese &nbsp;instrumento de procurar armonizar el ordenamiento interno al mismo, &nbsp;para evitar cualquier disonancia entre uno y otro, as\u00ed se &nbsp;consign\u00f3 en sus preceptos primero y segundo: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Art\u00edculo &nbsp;1. &nbsp;Obligaci\u00f3n de Respetar los Derechos: 1. Los Estados Partes &nbsp;en esta Convenci\u00f3n se comprometen a respetar los derechos y &nbsp;libertades reconocidos en ella y a garantizar su libre y pleno &nbsp;ejercicio a toda persona que est\u00e9 sujeta a su jurisdicci\u00f3n, &nbsp;sin discriminaci\u00f3n alguna por motivos de raza, color, sexo, &nbsp;idioma, religi\u00f3n, opiniones pol\u00edticas o de cualquier &nbsp;otra \u00edndole, origen nacional o social, posici\u00f3n &nbsp;econ\u00f3mica, nacimiento o cualquier otra condici\u00f3n &nbsp;social\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c2. Para &nbsp;los efectos de esta Convenci\u00f3n, persona es todo ser humano\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cArt\u00edculo &nbsp;2. Deber de Adoptar Disposiciones de Derecho Interno. &nbsp;Si el ejercicio de los derechos y libertades mencionados en el &nbsp;art\u00edculo 1 no estuviere ya garantizado por disposiciones &nbsp;legislativas o de otro car\u00e1cter, los Estados Partes se &nbsp;comprometen a adoptar, con arreglo a sus procedimientos &nbsp;constitucionales y a las disposiciones de esta Convenci\u00f3n, las &nbsp;medidas legislativas o de otro car\u00e1cter que fueren necesarias &nbsp;para hacer efectivos tales derechos y libertades &nbsp;(\u2026)\u201d &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;esta manera, las reglas de aquella normatividad deben observarse en &nbsp;asuntos como \u00e9ste, so &nbsp;pena de &nbsp;incumplir obligaciones internacionales. Por tanto, es menester tener &nbsp;en consideraci\u00f3n las prerrogativas a las \u201cgarant\u00edas &nbsp;judiciales\u201d &nbsp;y a la \u201cprotecci\u00f3n &nbsp;judicial\u201d, &nbsp;seg\u00fan las cuales, una persona podr\u00e1 acudir ante las &nbsp;autoridades jurisdiccionales competentes para obtener la pronta y &nbsp;eficaz resoluci\u00f3n de sus litigios. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;el presente caso, como se anot\u00f3, la colegiatura accionada &nbsp;neg\u00f3 el pago de un \u201cda\u00f1o &nbsp;moral\u201d &nbsp;sin realizar el estudio adecuado en aras de establecer, si Sergio &nbsp;Andr\u00e9s Pe\u00f1uela Arg\u00fcello conformaban el real n\u00facleo &nbsp;familiar de la v\u00edctima Fernando Pe\u00f1uela Rojas y la &nbsp;posibilidad de decretar, por esa sola condici\u00f3n, la &nbsp;indemnizaci\u00f3n de tal menoscabo, generando con esa desatenci\u00f3n &nbsp;el quebranto de las prerrogativas del actor. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;proceder del &nbsp;tribunal aqu\u00ed accionado contraviene los c\u00e1nones 8.1 y &nbsp;25 del tratado atr\u00e1s se\u00f1alado: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Art. &nbsp;8. Garant\u00edas Judiciales. 1. Toda persona tiene derecho a ser &nbsp;o\u00edda, con las debidas garant\u00edas y dentro de un plazo &nbsp;razonable, por un juez o tribunal competente, independiente e &nbsp;imparcial, establecido con anterioridad por la ley, en la &nbsp;sustanciaci\u00f3n de cualquier acusaci\u00f3n penal formulada &nbsp;contra ella, o para la determinaci\u00f3n de sus derechos y &nbsp;obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro &nbsp;car\u00e1cter (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Art. &nbsp;25. Protecci\u00f3n Judicial. 1. Toda persona tiene derecho a un &nbsp;recurso sencillo y r\u00e1pido o a cualquier otro recurso efectivo &nbsp;ante los jueces o tribunales competentes, que la ampare contra actos &nbsp;que violen sus derechos fundamentales reconocidos por la &nbsp;Constituci\u00f3n, la ley o la presente Convenci\u00f3n, aun &nbsp;cuando tal violaci\u00f3n sea cometida por personas que act\u00faen &nbsp;en ejercicio de sus funciones oficiales\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c2. &nbsp;Los Estados Partes se comprometen: \u201ca) a garantizar que la &nbsp;autoridad competente prevista por el sistema &nbsp;legal del Estado decidir\u00e1 sobre los derechos de toda persona &nbsp;que interponga tal recurso; \u201cb) a desarrollar las posibilidades &nbsp;de recurso judicial, y \u201cc) a garantizar el cumplimiento, por &nbsp;las autoridades competentes, de toda decisi\u00f3n en que se haya &nbsp;estimado procedente el recurso (\u2026)\u201d &nbsp;(Subrayas fuera de texto). &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;mandato &nbsp;27 de la Convenci\u00f3n de Viena, sobre el Derecho de los Tratados &nbsp;de 196912, &nbsp; debidamente ratificada por Colombia, seg\u00fan la cual: \u201c(\u2026) &nbsp;Una &nbsp;parte no podr\u00e1 invocar las disposiciones de su derecho interno &nbsp;como justificaci\u00f3n del incumplimiento de un tratado (\u2026)\u201d13, &nbsp;impone su observancia en forma irrestricta cuando un Estado parte lo &nbsp;ha suscrito o se ha adherido al mismo. &nbsp;<\/p>\n<p>6.1. Aunque podr\u00eda &nbsp;argumentarse la viabilidad del control de convencionalidad s\u00f3lo &nbsp;en decursos donde se halla el quebranto de garant\u00edas &nbsp;sustanciales o cuando la normatividad interna es contraria a la &nbsp;internacional sobre derechos humanos, se estima trascendente efectuar &nbsp;dicho seguimiento en todos los asuntos donde se debata la &nbsp;conculcaci\u00f3n de prerrogativas iusfundamentales, &nbsp;as\u00ed su protecci\u00f3n resulte procedente o no. &nbsp;<\/p>\n<p>Lo aducido porque &nbsp;la enunciada herramienta le permite a los Estados materializar el &nbsp;deber de garantizar los derechos humanos en el \u00e1mbito &nbsp;dom\u00e9stico, a trav\u00e9s de la verificaci\u00f3n de la &nbsp;conformidad de las normas y pr\u00e1cticas nacionales, con la &nbsp;Convenci\u00f3n Americana de Derechos Humanos y su jurisprudencia, &nbsp;ejercicio que seg\u00fan la Corte Interamericana se surte no s\u00f3lo &nbsp;a petici\u00f3n de parte sino ex &nbsp;officio14. &nbsp;<\/p>\n<p>No sobra advertir &nbsp;que el r\u00e9gimen convencional en el derecho local de los pa\u00edses &nbsp;que la han suscrito y aprobado, no constituye un sistema opcional o &nbsp;de libre aplicaci\u00f3n en los ordenamientos patrios; sino que en &nbsp;estos casos cobra vigencia plena y obligatoriedad con car\u00e1cter &nbsp;impositivo para todos los servidores estatales, debiendo realizar no &nbsp;solamente un control legal y constitucional, sino tambi\u00e9n el &nbsp;convencional; con mayor raz\u00f3n cuando forma parte del bloque de &nbsp;constitucionalidad sin quedar al arbitrio de las autoridades su &nbsp;gobierno. &nbsp;<\/p>\n<p>6.2. El aludido &nbsp;control en estos asuntos procura, adem\u00e1s, contribuir judicial &nbsp;y pedag\u00f3gicamente tal cual se le ha ordenado a los Estados &nbsp;denunciados \u2013incluido Colombia-15, &nbsp;a impartir una formaci\u00f3n permanente de Derechos Humanos y DIH &nbsp;en todos los niveles jer\u00e1rquicos de las Fuerzas Armadas, &nbsp;jueces y fiscales16; &nbsp;as\u00ed como realizar cursos de capacitaci\u00f3n a funcionarios &nbsp;de la rama ejecutiva y judicial y campa\u00f1as informativas &nbsp;p\u00fablicas en materia de protecci\u00f3n de derechos y &nbsp;garant\u00edas17. &nbsp;<\/p>\n<p>Insistir en la &nbsp;aplicaci\u00f3n del citado control y esbozar el contenido de la &nbsp;Convenci\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos en providencias &nbsp;como la presente, le permite no s\u00f3lo a las autoridades conocer &nbsp;e interiorizar las obligaciones contra\u00eddas internacionalmente, &nbsp;en relaci\u00f3n con el respeto a los derechos humanos, sino a la &nbsp;ciudadan\u00eda informarse en torno al m\u00e1ximo grado de &nbsp;salvaguarda de los mismos. &nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, &nbsp;pretende contribuir en la formaci\u00f3n de una comunidad global, &nbsp;incluyente, respetuosa de los instrumentos internacionales y de la &nbsp;protecci\u00f3n de las garant\u00edas fundamentales en el marco &nbsp;del sistema americano de derechos humanos. &nbsp;<\/p>\n<p>7. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De &nbsp;acuerdo con lo discurrido, la protecci\u00f3n impetrada ser\u00e1 &nbsp;otorgada. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;m\u00e9rito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, &nbsp;en Sala de Casaci\u00f3n Civil, administrando justicia en nombre de &nbsp;la Rep\u00fablica y por autoridad de la ley, &nbsp;<\/p>\n<p>RESUELVE: &nbsp;<\/p>\n<p>PRIMERO: &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CONCEDER &nbsp;la tutela solicitada por Fernando &nbsp;Pe\u00f1uela Rojas, Claudia Liliana Ibarra V\u00e1squez contra &nbsp;la &nbsp;Sala Civil Familia Laboral del Tribunal Superior del Distrito &nbsp;Judicial de Neiva, espec\u00edficamente, frente a los magistrados &nbsp;Edgar Robles Ram\u00edrez, Ana Ligia Camacho Noriega y Luz Dary &nbsp;Ortega Ortiz, con ocasi\u00f3n del juicio de \u201cresponsabilidad &nbsp;civil extracontractual\u201d &nbsp;adelantado por los aqu\u00ed quejosos al Banco BBVA S.A. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;consecuencia, se le ordena a &nbsp;la corporaci\u00f3n querellada que en el t\u00e9rmino de cuarenta &nbsp;y ocho (48) horas contadas desde el enteramiento de esta providencia, &nbsp;deje sin efectos el fallo de segunda instancia emitido dentro del &nbsp;caso materia de este auxilio, exclusivamente, en lo relacionado con &nbsp;el \u201cda\u00f1o &nbsp;moral\u201d &nbsp;reclamado por Sergio Andr\u00e9s Pe\u00f1uela Arg\u00fcello, y se &nbsp;pronuncie de nuevo sobre ese t\u00f3pico atendiendo a lo expresado &nbsp;en esta determinaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>SEGUNDO: &nbsp;Notif\u00edquese &nbsp;lo as\u00ed decidido, mediante comunicaci\u00f3n telegr\u00e1fica &nbsp;o mensaje de datos a todos los interesados. &nbsp;<\/p>\n<p>TERCERO: &nbsp;Si &nbsp;este fallo no fuere impugnado rem\u00edtase el expediente a la &nbsp;Corte Constitucional para su eventual revisi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>NOTIF\u00cdQUESE &nbsp;Y C\u00daMPLASE &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ARMANDO TOLOSA VILLABONA &nbsp;<\/p>\n<p>Presidente de Sala &nbsp;<\/p>\n<p>\u00c1LVARO &nbsp;FERNANDO GARC\u00cdA RESTREPO &nbsp;<\/p>\n<p>AROLDO WILSON &nbsp;QUIROZ MONSALVO &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ALONSO RICO PUERTA &nbsp;<\/p>\n<p>(Con &nbsp;aclaraci\u00f3n de voto) &nbsp;<\/p>\n<p>OCTAVIO &nbsp;AUGUSTO TEJEIRO DUQUE &nbsp;<\/p>\n<p>FRANCISCO &nbsp;TERNERA &nbsp;BARRIOS &nbsp;<\/p>\n<p>ACLARACI\u00d3N &nbsp;DE VOTO &nbsp;<\/p>\n<p>Aunque &nbsp;comparto la decisi\u00f3n adoptada por la Honorable Sala, dado el &nbsp;acierto en su motivaci\u00f3n, &nbsp;respetuosamente aclaro mi voto con el &nbsp;exclusivo prop\u00f3sito de resaltar que se torna innecesario en el &nbsp;ejercicio jurisdiccional cotidiano, incluir de forma gen\u00e9rica &nbsp;y autom\u00e1tica una menci\u00f3n sobre el empleo del denominado &nbsp;\u00abcontrol de convencionalidad\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Ciertamente, &nbsp;de conformidad con la propia jurisprudencia &nbsp;de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, cuando un Estado ha &nbsp;ratificado un tratado internacional como la Convenci\u00f3n &nbsp;Americana, surge, entre otros deberes, el imperativo para sus jueces &nbsp;de examinar ex officio, &nbsp;en sus decisiones, la vigencia material de lo pactado. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;esta manera, el \u00abcontrol de &nbsp;convencionalidad\u00bb comporta una &nbsp;actitud de consideraci\u00f3n continua que deber\u00e1 acentuarse &nbsp;y manifestarse expresamente, tan solo en aquellos pronunciamientos &nbsp;donde se advierta comprometido o amenazado \u00abel &nbsp;efecto \u00fatil de la Convenci\u00f3n\u00bb18, &nbsp;lo cual acontecer\u00e1 en los eventos donde pueda verse \u00abmermado &nbsp;o anulado por la aplicaci\u00f3n de leyes contrarias a sus &nbsp;disposiciones, objeto y fin del instrumento internacional o del &nbsp;est\u00e1ndar internacional de protecci\u00f3n de los derechos &nbsp;humanos\u00bb19; &nbsp;todo lo cual resulta ajeno al presente caso. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;los anteriores t\u00e9rminos dejo fundamentada mi aclaraci\u00f3n &nbsp;de voto con comedida reiteraci\u00f3n de &nbsp;mi respeto por la Honorable Sala de Casaci\u00f3n Civil. &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ALONSO RICO PUERTA &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado &nbsp;<\/p>\n<p>1 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ Civil sentencia de 28 abril de 2014, exp. 2009-00201-01; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;reiterada en sentencia de 5 agosto de 2014, exp. 2003-00660-01. &nbsp;<\/p>\n<p>2 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ Civil sentencia de 25 de noviembre de 1992, exp. 3382. &nbsp;<\/p>\n<p>3 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ Civil sentencia de 6 de mayo de 2016, exp. 2004-00032-01. &nbsp;<\/p>\n<p>4 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. Civil. Sentencia de 18 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de marzo de 2010, exp. 2010-00367-00; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ver en el mismo sentido el fallo de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;18 de diciembre de 2012, exp. 2012-01828-01. &nbsp;<\/p>\n<p>5 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SC22036-2017 Dic. 19 de 2017, rad. 2009-00114-01 &nbsp;<\/p>\n<p>6 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. SC. Sentencia de 14 de junio de 1982. &nbsp;<\/p>\n<p>7 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. STC21575-2017 de 15 de diciembre de 2017, exp. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;0500022130002017-00242-01. &nbsp;<\/p>\n<p>8 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. STC de 25 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de enero de 2012, exp. 2011-02659-00; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ver en el mismo sentido el fallo de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;18 de diciembre de 2012, exp. 2012-01828-01. &nbsp;<\/p>\n<p>9 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SC10297-2014 de 5 de agosto de 2014, exp. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;11001-31-03-003-2003-00660-01 &nbsp;<\/p>\n<p>10 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ SC. Sentencia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de 19 de junio de 1925 (G.J. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;T. XXXII, p\u00e1g. 374). &nbsp;<\/p>\n<p>11 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;STC17252-2019 de 18 de diciembre de 2019, exp. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;11001-02-03-000-2019-04050-00 &nbsp;<\/p>\n<p>12 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Suscrita en Viena el 23 de mayo de 1969. &nbsp;<\/p>\n<p>13 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Aprobada por Colombia mediante la Ley 32 de 1985. &nbsp;<\/p>\n<p>14 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte IDH. Caso Gudi\u00e9l \u00c1lvarez y otros (\u201cDiario &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Militar\u201d) contra Guatemala. Sentencia de noviembre 20 de 2012. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Serie C No. 253, p\u00e1rrafo 330. &nbsp;<\/p>\n<p>15 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte IDH, Caso &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;V\u00e9lez Restrepo y familiares Vs. Colombia, Excepci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 3 de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;septiembre de 2012. Serie C No. 248, p\u00e1rrs. 259 a 290, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;criterio reiterado Caso Masacre de Santo Domingo Vs. Colombia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Excepciones preliminares, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;30 de noviembre de 2012. Serie C No. 259, p\u00e1rrs. 295 a 323. &nbsp;<\/p>\n<p>16 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte IDH, Caso &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de la Masacre de Las Dos Erres Vs. Guatemala, Excepci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;noviembre de 2009. Serie C No. 211, p\u00e1rrs. 229 a 274. &nbsp;<\/p>\n<p>17 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte IDH, Caso &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Furlan y familiares Vs. Argentina, Excepciones preliminares, Fondo, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de agosto de 2012. Serie C &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No. 246, p\u00e1rrs. 278 a 308. &nbsp;<\/p>\n<p>18 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CIDH. Caso Trabajadores Cesados del Congreso (Aguado Alfaro y otros) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;contra Per\u00fa. Sentencia de 24 de noviembre de 2006. Serie C &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No. 158, p\u00e1rrafo 128. &nbsp;<\/p>\n<p>19 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CIDH. Caso Heliodoro Portugal contra Panam\u00e1. Sentencia de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;enero 27 de 2009. Serie c No. 186, p\u00e1rrafo 180. &nbsp;<\/p>\n<p>22 &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>STC007-2021 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; LUIS &nbsp;ARMANDO TOLOSA VILLABONA &nbsp; Magistrado ponente &nbsp; STC007-2021 &nbsp; Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 11001-02-03-000-2020-03407-00 &nbsp;(Aprobado en &nbsp;sesi\u00f3n de dieciocho de enero de dos mil veintiuno) &nbsp; Bogot\u00e1, D. &nbsp;C., dieciocho (18) de enero de dos mil veintiuno (2021) &nbsp; Dec\u00eddese &nbsp;la &nbsp;demanda de tutela impetrada por Fernando Pe\u00f1uela Rojas, &nbsp;Claudia Liliana [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[32],"tags":[],"class_list":["post-52987","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-enero"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52987","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=52987"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52987\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=52987"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=52987"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=52987"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}