{"id":53029,"date":"2024-05-17T17:59:52","date_gmt":"2024-05-17T17:59:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/17\/stc077-2021\/"},"modified":"2024-05-17T17:59:52","modified_gmt":"2024-05-17T17:59:52","slug":"stc077-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/17\/stc077-2021\/","title":{"rendered":"STC077 2021"},"content":{"rendered":"<p>STC077-2021<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ARMANDO TOLOSA VILLABONA &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado &nbsp;ponente &nbsp;<\/p>\n<p>STC077-2021 &nbsp;<\/p>\n<p>Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 &nbsp;11001-02-03-000-2020-02640-01 &nbsp;<\/p>\n<p>(Aprobado &nbsp;en sesi\u00f3n virtual &nbsp;de veinte de enero de dos mil veintiuno) &nbsp;<\/p>\n<p>Bogot\u00e1, &nbsp;D. C., &nbsp;veintiuno (21) de enero de dos mil veintiuno (2021) &nbsp;<\/p>\n<p>Solventado &nbsp;el yerro que dio origen a la invalidez decretada en providencia de 2 &nbsp;de diciembre de 2020, por la Sala de Casaci\u00f3n Laboral, se &nbsp;procede a decidir, nuevamente, la &nbsp;salvaguarda impetrada por Julio C\u00e9sar Chinchilla Hermida &nbsp;frente a la Sala de Casaci\u00f3n Penal y la Sala Penal del &nbsp;Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga, &nbsp;con ocasi\u00f3n del juicio de la se\u00f1alada especialidad con &nbsp;radicado 2006-01210, adelantado contra el gestor, y otros, por los &nbsp;delitos de \u201chomicidio &nbsp;agravado, en concurso con &nbsp;lesiones &nbsp;personales\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;ANTECEDENTES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;El &nbsp;reclamante implora &nbsp;la protecci\u00f3n de &nbsp;sus &nbsp;prerrogativas a &nbsp;la igualdad y debido &nbsp;proceso, presuntamente violentadas por las &nbsp;autoridades &nbsp;accionadas. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;Del &nbsp;escrito inaugural y la revisi\u00f3n de las pruebas, la causa &nbsp;petendi &nbsp;permite la siguiente s\u00edntesis: &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;hechos ocurridos &nbsp;el 23 de diciembre de 2006, el impulsor, junto a \u00d3scar Alfonso &nbsp;Baeza, \u00d3scar Mauricio D\u00edaz Luna, Jhon Camilo Vergara &nbsp;D\u00edaz, Andr\u00e9s Mauricio Bernal G\u00f3mez, Jaime G\u00f3mez &nbsp;Guti\u00e9rrez y Luis Fabi\u00e1n Boh\u00f3rquez, fueron &nbsp;procesados, penalmente, en el mismo expediente, por los delitos de &nbsp;\u201chomicidio, &nbsp;en circunstancias de agravaci\u00f3n, en concurso con lesiones &nbsp;personales\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;9 &nbsp;de junio de 2011, el Juzgado Tercero Penal del Circuito de &nbsp;Barrancabermeja -Santander- declar\u00f3, al aqu\u00ed &nbsp;querellante, responsable de las heridas causadas a Jorge Mauricio y &nbsp;Juan Pablo Guerrero Home y absolvi\u00f3 a todos los investigados, &nbsp;incluyendo al ahora impulsor, del primer cargo mencionado. &nbsp;<\/p>\n<p>Inconformes, &nbsp;los representantes &nbsp;de la Fiscal\u00eda, el Ministerio P\u00fablico y el apoderado de &nbsp;las v\u00edctimas, apelaron la \u00faltima determinaci\u00f3n, &nbsp;mientras la defensa del tutelante impetr\u00f3 la alzada para &nbsp;controvertir la decisi\u00f3n dictada en su contra. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;impugnaci\u00f3n &nbsp;fue definida por la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito &nbsp;Judicial de Bucaramanga el 11 de noviembre de 2015, revocando la &nbsp;providencia recurrida para, en su lugar, condenar, por primera vez, a &nbsp;algunos de los encausados, entre ellos, al ac\u00e1 tutelante, por &nbsp;la muerte de Carlos Arturo Guerrero Home. Por otra parte, ratific\u00f3 &nbsp;la absoluci\u00f3n de Baeza Urbina, D\u00edaz Luna y Vergara D\u00edaz &nbsp;frente a las heridas provocadas a Jorge Mauricio y Juan Pablo &nbsp;Guerrero Home, cuya acci\u00f3n penal, declar\u00f3 prescrita, en &nbsp;favor del verdadero autor, el aqu\u00ed quejoso. &nbsp;<\/p>\n<p>Contra &nbsp;ese fallo, &nbsp;los &nbsp;sancionados &nbsp;incoaron &nbsp;el recurso extraordinario de casaci\u00f3n, resuelto adversamente &nbsp;por la hom\u00f3loga penal, en providencia de 27 de mayo de 2020. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;actor alega &nbsp;el desconocimiento del precedente jurisprudencial y la legislaci\u00f3n &nbsp;internacional por parte de las autoridades encartadas, al no &nbsp;garantizarle la posibilidad de impetrar la \u201cimpugnaci\u00f3n &nbsp;especial\u201d &nbsp;contra la sentencia proferida por el ad &nbsp;quem, &nbsp;quien le impuso una pena de 408 meses de prisi\u00f3n e inhabilidad &nbsp;para el ejercicio de derechos y funciones p\u00fablicas por el &nbsp;lapso de 20 a\u00f1os, pese a haber sido absuelto de la conducta &nbsp;all\u00ed juzgada, en primera instancia. &nbsp;<\/p>\n<p>Para &nbsp;el suplicante, dicha actuaci\u00f3n &nbsp;lesion\u00f3 sus garant\u00edas fundamentales, pues su caso es &nbsp;similar al definido en diversas oportunidades por esta Corporaci\u00f3n &nbsp;y la Corte Constitucional y, aun as\u00ed, no pudo controvertir su &nbsp;primera condena a trav\u00e9s de un recurso judicial efectivo. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;Solicita, por tanto, dejar sin efecto la determinaci\u00f3n &nbsp;adoptada por el alto tribunal confutado el 27 de mayo de 2020 y, en &nbsp;su lugar, tramitar el medio defensivo referido. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>1. Respuesta &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del accionado &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;y vinculados &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;El tribunal atacado defendi\u00f3 la legalidad de su actuaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;El &nbsp;Juzgado Tercero Penal del Circuito con Funciones de Conocimiento de &nbsp;Barrancabermeja rese\u00f1\u00f3 las decisiones emitidas al &nbsp;interior de la causa criminal cuestionada, sin exponer su postura &nbsp;frente a la salvaguarda. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;La &nbsp;Sala de Casaci\u00f3n Penal asegur\u00f3 haber garantizado la &nbsp;prerrogativa fundamental incoada por el libelista, pues al resolver &nbsp;el recurso extraordinario interpuesto frente al primer fallo de &nbsp;condena, valor\u00f3, exhaustivamente, todas las pruebas obrantes &nbsp;en el expediente, lo cual le permiti\u00f3 ratificar dicha &nbsp;declaratoria de responsabilidad, cumpliendo, de esta manera, con el &nbsp;deber de otorgar una v\u00eda judicial efectiva para la revisi\u00f3n &nbsp;de la determinaci\u00f3n del ad &nbsp;quem, independientemente &nbsp;de la denominaci\u00f3n dada a tal procedimiento. &nbsp;<\/p>\n<p>4. &nbsp;Dentro &nbsp;del t\u00e9rmino otorgado para contestar, los dem\u00e1s &nbsp;interesados guardaron silencio. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>1. CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;La &nbsp;controversia estriba en determinar si los despachos judiciales &nbsp;accionados vulneraron las prerrogativas superlativas del tutelante, &nbsp;al no indicarle la posibilidad de interponer \u201cimpugnaci\u00f3n &nbsp;especial\u201d &nbsp;respecto del primer fallo de responsabilidad por homicidio agravado, &nbsp;dictado el 11 de noviembre de 2015, no ejecutoriado para el 26 de &nbsp;abril de 2015, cuando existe jurisprudencia &nbsp;unificada en torno a este t\u00f3pico. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;La &nbsp;Corte Constitucional ya &nbsp;en la sentencia C-037 de 1996, con ocasi\u00f3n del an\u00e1lisis &nbsp;de constitucionalidad del numeral 6\u00ba del art\u00edculo 17 de &nbsp;la Ley Estatutaria de la Administraci\u00f3n de Justicia, que le &nbsp;atribu\u00eda a la Sala Plena de la Corte Suprema la posibilidad de &nbsp;resolver las impugnaciones y los recursos de apelaci\u00f3n contra &nbsp;las diferentes actuaciones procesales realizadas por la Sala de &nbsp;Casaci\u00f3n Penal, en los casos de juzgamiento a funcionarios &nbsp;p\u00fablicos con fuero constitucional, aludi\u00f3 a la &nbsp;cuesti\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;efecto, el art\u00edculo 17 numeral 6\u00ba de la Ley Estatutaria &nbsp;se\u00f1alaba que correspond\u00eda &nbsp;a la Sala Plena &nbsp;de la Corte Suprema de Justicia, cumplir las siguientes funciones: &nbsp;\u201c6.&nbsp;&nbsp; &nbsp;Resolver &nbsp;las impugnaciones y los recursos de apelaci\u00f3n contra las &nbsp;sentencias, medidas cautelares, providencias y autos interlocutorios &nbsp;que profiera la Sala de Casaci\u00f3n Penal &nbsp;en los procesos que tramite contra los funcionarios y servidores &nbsp;p\u00fablicos con fuero constitucional de juzgamiento por los &nbsp;hechos punibles que se les imputen (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;Corte Constitucional declar\u00f3 inexequible &nbsp;la anterior disposici\u00f3n, citando el art\u00edculo 234 de la &nbsp;Carta Pol\u00edtica el cual define a la Corte &nbsp;Suprema de Justicia como el m\u00e1ximo tribunal de la jurisdicci\u00f3n &nbsp;ordinaria, y la ley &nbsp;la &nbsp;\u201c(\u2026) &nbsp;dividir\u00e1 (\u2026) &nbsp;en salas, se\u00f1alar\u00e1 a cada una de ellas los asuntos que &nbsp;deba conocer separadamente y determinar\u00e1 aquellos en que deba &nbsp;intervenir (\u2026) &nbsp;en pleno\u201d. &nbsp;Reiter\u00f3 los argumentos del entonces presidente de dicha &nbsp;Corporaci\u00f3n, cuando expres\u00f3: \u201c(\u2026) al &nbsp;suponerse que el recurso de apelaci\u00f3n contra sentencias, &nbsp;medidas cautelares, providencias y autos interlocutorios que profiera &nbsp;un funcionario judicial, implica que un juez de mayor grado revisar\u00e1 &nbsp;esas decisiones, y al haberse establecido que la Sala Plena de la &nbsp;Corte Suprema de Justicia no es superior jer\u00e1rquico de la Sala &nbsp;Casaci\u00f3n Penal, se hace entonces necesario declarar la &nbsp;inexequibilidad del numeral 6\u00ba del art\u00edculo 17\u201d. &nbsp;Por &nbsp;consiguiente, la carencia de superior funcional o jer\u00e1rquico &nbsp;frustr\u00f3 la impugnaci\u00f3n de las sentencias condenatorias &nbsp;en esa \u00e9poca. &nbsp;<\/p>\n<p>Aunque &nbsp;es evidente, para esta Sala, que la segunda instancia no corresponde &nbsp;al mecanismo de la doble conformidad en toda su extensi\u00f3n, &nbsp;porque el numeral 6\u00ba del art\u00edculo 17 circunscrib\u00eda &nbsp;la cuesti\u00f3n para los aforados, s\u00ed apostaba por la doble &nbsp;conformidad, al atribuir la funci\u00f3n de \u201c(\u2026) &nbsp;resolver &nbsp;las impugnaciones y los recursos de apelaci\u00f3n\u201d. &nbsp;El prop\u00f3sito qued\u00f3 frustrado por la declaratoria de &nbsp;inexequibilidad por la Corte Constitucional. El texto como se &nbsp;trasunt\u00f3, bienvenido era, porque le &nbsp;atribu\u00eda a la Sala Plena de la Corte Suprema la posibilidad de &nbsp;resolver las impugnaciones y los recursos de apelaci\u00f3n contra &nbsp;las diferentes actuaciones procesales que realizaba la Sala de &nbsp;Casaci\u00f3n Penal, en los casos de juzgamiento a funcionarios &nbsp;p\u00fablicos con fuero constitucional, beneficio que pod\u00eda &nbsp;extenderse, para no discriminar, a los no aforados. &nbsp;<\/p>\n<p>Hasta &nbsp;ese momento subsist\u00eda en la jurisprudencia un laberinto entre &nbsp;el instituto de la doble conformidad de la regla 29 de la Carta y la &nbsp;doble instancia prevista en el art\u00edculo 31, confundiendo el &nbsp;derecho a impugnar la primera condena en materia criminal como &nbsp;est\u00e1ndar del debido proceso, con el factor funcional que &nbsp;implican los niveles o grados a que se refiere la segunda instancia &nbsp;por virtud del recurso de apelaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;Empero, en sentencia &nbsp;C-792 de 2014, cambiando radicalmente su viejo y persistente &nbsp;criterio, la Corte Constitucional, declar\u00f3 &nbsp;\u201cinconstitucionales &nbsp;con efectos diferidos\u201d &nbsp;algunos art\u00edculos de la Ley 906 de 2004, por cuanto omit\u00edan &nbsp;\u201c(\u2026) la &nbsp;posibilidad de impugnar todas las sentencias condenatorias\u201d; &nbsp;e igualmente, exhort\u00f3 \u201cal &nbsp;Congreso de la Rep\u00fablica para que, en el t\u00e9rmino de un &nbsp;a\u00f1o contado a partir de la notificaci\u00f3n por edicto de &nbsp;[esa providencia], &nbsp;regul[ara] &nbsp;integralmente el derecho a impugnar todas las sentencias &nbsp;condenatorias, &nbsp;(\u2026) [y] de &nbsp;no hacer[lo], &nbsp;a partir del vencimiento de [ese] &nbsp;t\u00e9rmino, se entender[\u00eda] &nbsp;que procede[r\u00eda] &nbsp;la impugnaci\u00f3n de todas las sentencias condenatorias ante el &nbsp;superior jer\u00e1rquico o funcional de quien impuso la condena &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Ahora, &nbsp;como los lineamientos de la citada sentencia no se materializaron en &nbsp;una Ley, en el prove\u00eddo SU-215 de 28 de abril de 2016, el alto &nbsp;tribunal constitucional, con el objeto de determinar el alcance del &nbsp;citado fallo C-792 de 2014, precis\u00f3, entre otros aspectos, que &nbsp;(i) surt\u00eda efectos desde el 25 de abril de 2016; y (ii) &nbsp;\u201c\u00fanicamente &nbsp;opera respecto de las sentencias que para ese entonces a\u00fan &nbsp;estuvieran en el t\u00e9rmino de ejecutoria, o de las que se &nbsp;expidan despu\u00e9s de esa fecha\u201d. &nbsp;Dijo en efecto la Corte: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Al &nbsp;no tratarse de una disposici\u00f3n vinculante, sino de un acto de &nbsp;lenguaje sin fuerza normativa obligatoria para el Congreso, el &nbsp;exhorto puede interpretarse de modo amplio, de suerte que se entienda &nbsp;referido a la impugnaci\u00f3n de las condenas impuestas por &nbsp;primera vez en cualquier etapa del proceso penal ordinario. Si el &nbsp;Congreso ha omitido la oportunidad que se le reconoci\u00f3 en ese &nbsp;exhorto, desde luego que no por eso pierde su facultad de regular la &nbsp;materia. Pero &nbsp;en tal caso esta Corte debe velar por la supremac\u00eda e &nbsp;integridad del mandato constitucional de garantizar la impugnaci\u00f3n &nbsp;de las condenas impuestas por primera vez en el proceso penal &nbsp;(CP. arts. 29, 31, 229 y 241). Lo cual le exige obrar de modo que &nbsp;asegure la adaptaci\u00f3n del ordenamiento y los procesos penales &nbsp;al orden superior (CP. art 4) (\u2026)\u201d &nbsp;(negrillas &nbsp;propias). &nbsp;<\/p>\n<p>Si &nbsp;bien, el mencionado \u00f3rgano legislativo no ha implementado en &nbsp;nuestro ordenamiento jur\u00eddico penal, una reforma subsanando la &nbsp;se\u00f1alada omisi\u00f3n legis-reglamentaria, s\u00ed realiz\u00f3 &nbsp;un cambio sustancial en la competencia atribuida constitucionalmente &nbsp;a la Sala de Casaci\u00f3n Penal de esta Colegiatura, porque, con &nbsp;la expedici\u00f3n del Acto Legislativo n\u00ba 1 de 2018, estipul\u00f3 &nbsp;como atribuci\u00f3n de esa Corporaci\u00f3n: \u201c(\u2026) &nbsp;[r]esolver &nbsp;(\u2026), &nbsp;la &nbsp;solicitud de doble conformidad judicial de la primera condena de (\u2026) &nbsp;los &nbsp;fallos que (\u2026) &nbsp;profieran los Tribunales Superiores o Militares &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Ahora, &nbsp;que en la actualidad no haya un reglamento jur\u00eddico sobre la &nbsp;forma como se debe tramitar la impugnaci\u00f3n de la \u201cprimera &nbsp;condena\u201d &nbsp;cuando aqu\u00e9lla es emitida en, &nbsp;segunda &nbsp;instancia, &nbsp;por &nbsp;los Tribunales Superiores de Distrito Judicial, pues &nbsp;el Acuerdo &nbsp;n\u00ba 29 de 24 de septiembre de 2020, expedido por la aqu\u00ed &nbsp;accionada, no regul\u00f3 esa materia1, &nbsp;no &nbsp;significa que hoy, esa posibilidad est\u00e9 cercenada para el &nbsp;procesado, por cuanto al existir un \u00f3rgano jurisdiccional con &nbsp;competencia constitucional para conocer de ese espec\u00edfico &nbsp;asunto, es il\u00f3gico afirmar que esa autoridad no pueda ejercer &nbsp;dicha funci\u00f3n por configurarse un vac\u00edo meramente &nbsp;formal, pues, ante estos eventos, es indispensable aplicar &nbsp;directamente las normas integradoras del bloque de &nbsp;constitucionalidad, las cuales, sin duda, permiten acceder a la &nbsp;\u201cdoble &nbsp;conformidad\u201d, &nbsp;como pasa a explicarse: &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;art\u00edculo 29 de la Carta Pol\u00edtica establece que el &nbsp;debido proceso \u201cse &nbsp;aplicar\u00e1 a toda clase de actuaciones judiciales y &nbsp;administrativas\u201d, &nbsp;y contempla una serie de garant\u00edas que hacen parte de la &nbsp;esencia de ese derecho fundamental, tales como: i) \u201c[n]adie &nbsp;podr\u00e1 ser juzgado sino conforme a leyes preexistentes al acto &nbsp;que se le imputa, ante juez o tribunal competente y con observancia &nbsp;de la plenitud de las formas propias de cada juicio, ii) &nbsp;[e]n &nbsp;materia penal, la ley permisiva o favorable, aun cuando sea &nbsp;posterior, se aplicar\u00e1 de preferencia a la restrictiva o &nbsp;desfavorable, iii) &nbsp;[t]oda &nbsp;persona se presume inocente mientras no se la haya declarado &nbsp;judicialmente culpable, iv) [q]uien sea sindicado tiene derecho a la &nbsp;defensa y a la asistencia de un abogado escogido por \u00e9l, o de &nbsp;oficio, durante la investigaci\u00f3n y el juzgamiento; a un debido &nbsp;proceso p\u00fablico sin dilaciones injustificadas; a presentar &nbsp;pruebas y a controvertir las que se alleguen en su contra; a &nbsp;impugnar la sentencia condenatoria, &nbsp;y a no ser juzgado dos veces por el mismo hecho (\u2026)\u201d &nbsp;(negrillas de la Sala). &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;anterior precepto constituye un claro desarrollo del art\u00edculo &nbsp;8\u00ba de la Convenci\u00f3n Americana sobre Derechos Humanos, el &nbsp;cual prev\u00e9 el siguiente conjunto de garant\u00edas &nbsp;judiciales: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;1. &nbsp;Toda persona tiene derecho a ser o\u00edda, con las debidas &nbsp;garant\u00edas y dentro de un plazo razonable, por &nbsp;un juez o tribunal competente, &nbsp;independiente e imparcial, establecido &nbsp;con anterioridad por la ley, &nbsp;en la sustanciaci\u00f3n de cualquier acusaci\u00f3n penal &nbsp;formulada contra ella, o para la determinaci\u00f3n de sus derechos &nbsp;y obligaciones de orden civil, laboral, fiscal o de cualquier otro &nbsp;car\u00e1cter &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;2. &nbsp;Toda persona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma su &nbsp;inocencia mientras no se establezca legalmente su culpabilidad.&nbsp; &nbsp;Durante el proceso, toda persona tiene derecho, en plena igualdad, a &nbsp;las siguientes garant\u00edas m\u00ednimas: a) derecho del &nbsp;inculpado de ser asistido gratuitamente por el traductor o &nbsp;int\u00e9rprete, si no comprende o no habla el idioma del juzgado o &nbsp;tribunal; b) comunicaci\u00f3n previa y detallada al inculpado de &nbsp;la acusaci\u00f3n formulada; c) concesi\u00f3n al inculpado del &nbsp;tiempo y de los medios adecuados para la preparaci\u00f3n de su &nbsp;defensa; d) derecho del inculpado de defenderse personalmente o de &nbsp;ser asistido por un defensor de su elecci\u00f3n y de comunicarse &nbsp;libre y privadamente con su defensor; e) derecho irrenunciable de ser &nbsp;asistido por un defensor proporcionado por el Estado, remunerado o no &nbsp;seg\u00fan la legislaci\u00f3n interna, si el inculpado no se &nbsp;defendiere por s\u00ed mismo ni nombrare defensor dentro del plazo &nbsp;establecido por la ley; f) derecho de la defensa de interrogar a los &nbsp;testigos presentes en el tribunal y de obtener la comparecencia, como &nbsp;testigos o peritos, de otras personas que puedan arrojar luz sobre &nbsp;los hechos; g) derecho a no ser obligado a declarar contra s\u00ed &nbsp;mismo ni a declararse culpable, y h) derecho &nbsp;de recurrir del fallo ante juez o tribunal superior &nbsp;(\u2026)\u201d &nbsp;(se resalta). &nbsp;<\/p>\n<p>Igualmente, &nbsp;el canon 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Pol\u00edticos, &nbsp;estipula: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;1. &nbsp;Todas las personas son iguales ante los tribunales y cortes de &nbsp;justicia. Toda persona tendr\u00e1 derecho a ser o\u00edda &nbsp;p\u00fablicamente y con las debidas garant\u00edas por un &nbsp;tribunal competente, independiente e imparcial, establecido por la &nbsp;ley, en la sustanciaci\u00f3n de cualquier acusaci\u00f3n de &nbsp;car\u00e1cter penal formulada contra ella o para la determinaci\u00f3n &nbsp;de sus derechos u obligaciones de car\u00e1cter civil. La prensa y &nbsp;el p\u00fablico podr\u00e1n ser excluidos de la totalidad o parte &nbsp;de los juicios por consideraciones de moral, orden p\u00fablico o &nbsp;seguridad nacional en una sociedad democr\u00e1tica, o cuando lo &nbsp;exija el inter\u00e9s de la vida privada de las partes o, en la &nbsp;medida estrictamente necesaria en opini\u00f3n del tribunal, cuando &nbsp;por circunstancias especiales del asunto la publicidad pudiera &nbsp;perjudicar a los intereses de la justicia; pero toda sentencia en &nbsp;materia penal o contenciosa ser\u00e1 p\u00fablica, excepto en &nbsp;los casos en que el inter\u00e9s de menores de edad exija lo &nbsp;contrario, o en las acusaciones referentes a pleitos matrimoniales o &nbsp;a la tutela de menores &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)2. &nbsp;Toda persona acusada de un delito tiene derecho a que se presuma su &nbsp;inocencia mientras no se pruebe su culpabilidad conforme a la ley &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;3. &nbsp;Durante el proceso, toda persona acusada de un delito tendr\u00e1 &nbsp;derecho, en plena igualdad, a las siguientes garant\u00edas &nbsp;m\u00ednimas: a) A ser informada sin demora, en un idioma que &nbsp;comprenda y en forma detallada, de la naturaleza y causas de la &nbsp;acusaci\u00f3n formulada contra ella; b) A disponer del tiempo y de &nbsp;los medios adecuados para la preparaci\u00f3n de su defensa y a &nbsp;comunicarse con un defensor de su elecci\u00f3n; c) A ser juzgado &nbsp;sin dilaciones indebidas; d) A hallarse presente en el proceso y a &nbsp;defenderse personalmente o ser asistida por un defensor de su &nbsp;elecci\u00f3n; a ser informada, si no tuviera defensor, del derecho &nbsp;que le asiste a tenerlo, y, siempre que el inter\u00e9s de la &nbsp;justicia lo exija, a que se le nombre defensor de oficio, &nbsp;gratuitamente, si careciere de medios suficientes para pagarlo; e) A &nbsp;interrogar o hacer interrogar a los testigos de cargo y a obtener la &nbsp;comparecencia de los testigos de descargo y que \u00e9stos sean &nbsp;interrogados en las mismas condiciones que los testigos de cargo; f) &nbsp;A ser asistida gratuitamente por un int\u00e9rprete, si no &nbsp;comprende o no habla el idioma empleado en el tribunal; g) A no ser &nbsp;obligada a declarar contra s\u00ed misma ni a confesarse culpable &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;4. &nbsp;En el procedimiento aplicable a los menores de edad a efectos penales &nbsp;se tendr\u00e1 en cuenta esta circunstancia y la importancia de &nbsp;estimular su readaptaci\u00f3n social (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;5. &nbsp;Toda &nbsp;persona declarada culpable de un delito tendr\u00e1 derecho a que &nbsp;el fallo condenatorio y la pena que se le haya impuesto sean &nbsp;sometidos a un tribunal superior, conforme a lo prescrito por la ley &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;6. &nbsp;Cuando una sentencia condenatoria en firme haya sido ulteriormente &nbsp;revocada, o el condenado haya sido indultado por haberse producido o &nbsp;descubierto un hecho plenamente probatorio de la comisi\u00f3n de &nbsp;un error judicial, la persona que haya sufrido una pena como &nbsp;resultado de tal sentencia deber\u00e1 ser indemnizada, conforme a &nbsp;la ley, a menos que se demuestre que le es imputable en todo o en &nbsp;parte el no haberse revelado oportunamente el hecho desconocido (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;7. &nbsp;Nadie podr\u00e1 ser juzgado ni sancionado por un delito por el &nbsp;cual haya sido ya condenado o absuelto por una sentencia firme de &nbsp;acuerdo con la ley y el procedimiento penal de cada pa\u00eds &nbsp;(\u2026)\u201d2. &nbsp;<\/p>\n<p>Los &nbsp;ordenamientos modernos, en proyecci\u00f3n de la tendencia &nbsp;registrada supranacionalmente, establecen preceptos que consagran el &nbsp;postulado de la condena confirmatoria. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;la Constituci\u00f3n del Estado de Ecuador de 2008 se estatuye el &nbsp;derecho de todo ciudadano a \u201c[r]ecurrir &nbsp;el fallo o resoluci\u00f3n en todos los procedimientos en los que &nbsp;se decida sobre sus derechos\u201d &nbsp;(art. 76). &nbsp;<\/p>\n<p>Argentina &nbsp;ha hecho la incorporaci\u00f3n por la v\u00eda jurisprudencial, &nbsp;tras los fallos Arce y Casal del a\u00f1o 2005, en los cuales se &nbsp;ratifica el juzgamiento penal en dos instancias, entendidas como la &nbsp;posibilidad de revisi\u00f3n integral de la resoluci\u00f3n &nbsp;condenatoria. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;resto de los pa\u00edses de Iberoam\u00e9rica no han regulado &nbsp;positivamente el derecho al recurso en estos casos, ni han consagrado &nbsp;preceptos superiores que lo positivicen, pese al paladino mandato &nbsp;impuesto por el citado canon 8\u00b0 de la Convenci\u00f3n Americana &nbsp;de Derechos Humanos y la jurisprudencia de la Corte Interamericana. &nbsp;<\/p>\n<p>No &nbsp;puede perderse de vista, por disposici\u00f3n constitucional (art. &nbsp;31), toda decisi\u00f3n judicial es susceptible de apelarse, &nbsp;salvando las excepciones legales. Tr\u00e1tese, en criterio de esta &nbsp;Sala, de una prerrogativa que constituye baluarte y proyecci\u00f3n &nbsp;del debido proceso, en tal virtud, garante de la posibilidad de &nbsp;revisar la resoluci\u00f3n adversa del juzgador, por un funcionario &nbsp;de superior nivel \u201c(\u2026) a &nbsp;prop\u00f3sito de revocarla ante la eventualidad de engendrar &nbsp;vicios o desconocer alg\u00fan derecho protegido por la ley (\u2026)\u201d3. &nbsp;<\/p>\n<p>Ahora, &nbsp;la \u201cdoble &nbsp;conformidad\u201d, &nbsp;seg\u00fan la Corte Interamericana de Derechos Humanos, se &nbsp;caracteriza por \u201c(\u2026) brinda[r] &nbsp;mayor &nbsp;seguridad y tutela a los derechos del condenado (\u2026)\u201d4, &nbsp;por medio de un \u201c(\u2026) recurso &nbsp;ordinario accesible y eficaz mediante el cual un juez o tribunal &nbsp;superior procure la correcci\u00f3n de decisiones jurisdiccionales &nbsp;contrarias al derecho &nbsp;(\u2026)\u201d5; &nbsp;sin embargo, esta garant\u00eda \u00fanicamente procede contra la &nbsp;primera sentencia condenatoria proferida en segunda instancia, pues &nbsp;el fallo de esa naturaleza, emitido por el juez o tribunal de &nbsp;conocimiento, es susceptible de apelaci\u00f3n, acorde al sentido &nbsp;positivo del art\u00edculo 176 del C\u00f3digo de Procedimiento &nbsp;Penal6. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;\u201cdoble &nbsp;conformidad\u201d &nbsp;debe asegurar al condenado acceder a una verdadera revisi\u00f3n de &nbsp;su sentencia, sin mediar formalidades de dif\u00edcil cumplimiento &nbsp;capaces de impedir la materializaci\u00f3n de esa garant\u00eda; &nbsp;lo contrario, \u201c(\u2026) supon[dr\u00eda] &nbsp;la negaci\u00f3n misma del derecho involucrado &nbsp;(\u2026)\u201d7, &nbsp;por cuanto \u201c(\u2026) la &nbsp;inexistencia de recursos internos efectivos coloca a una persona en &nbsp;(\u2026) &nbsp;indefensi\u00f3n (\u2026)\u201d8 &nbsp;ante el poder punitivo del Estado. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;otro lado, es inocultable el limitado alcance dado por el legislador &nbsp;colombiano al Acto Legislativo No 1 del 18 de enero de 2018, en &nbsp;tanto, circunscribi\u00f3 la reforma all\u00ed introducida a los &nbsp;\u201caforados &nbsp;constitucionales\u201d, &nbsp;en relaci\u00f3n con quienes, &nbsp;en &nbsp;el art\u00edculo 2\u00ba, previ\u00f3: \u201cla &nbsp;Sala de Casaci\u00f3n Penal y las Salas Especiales garantizar\u00e1n &nbsp;la separaci\u00f3n de la instrucci\u00f3n y el juzgamiento, la &nbsp;doble instancia de la sentencia y el &nbsp;derecho a la impugnaci\u00f3n de la primera condena\u201d &nbsp;(se subraya). &nbsp;<\/p>\n<p>Del &nbsp;mismo modo, debido a esa restricci\u00f3n, se gener\u00f3 un &nbsp;estado de trato desigual respecto de los dem\u00e1s procesados &nbsp;penales, condenados por primera vez en segunda instancia, comoquiera &nbsp;que, en cuanto a tales condenas, nada se consagr\u00f3 en procura &nbsp;de garantizar el derecho a cuestionarlas. &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;otras palabras, desde la vigencia del referido acto legislativo, los &nbsp;aforados constitucionales, absueltos en primera instancia, empero &nbsp;condenados en segunda, tienen garantizado su derecho a impugnar este &nbsp;\u00faltimo pronunciamiento, pues, en la actualidad, ya fueron &nbsp;creadas las Salas Especializadas al interior de la Sala de Casaci\u00f3n &nbsp;Penal logrando con ello, la materializaci\u00f3n de tal &nbsp;prerrogativa, lo cual tambi\u00e9n puede predicarse, hoy d\u00eda, &nbsp;en torno a quienes, habiendo sido exonerados de responsabilidad por &nbsp;el juez de conocimiento y el tribunal, resulten sentenciados por la &nbsp;aqu\u00ed accionada, al resolver el recurso extraordinario de &nbsp;casaci\u00f3n9; &nbsp;sin embargo, las dem\u00e1s personas vinculadas a un proceso penal, &nbsp;no cuentan en su haber con el mismo mecanismo de protecci\u00f3n &nbsp;dado el vac\u00edo legislativo para otorgarles semejante goce &nbsp;constitucional. &nbsp;<\/p>\n<p>Como &nbsp;nada justifica esa disparidad de trato, el estado de cosas descrito &nbsp;es, sin duda, inconstitucional y, por lo mismo, habilita la acci\u00f3n &nbsp;de tutela para proteger dicho derecho en casos concretos, pues su &nbsp;vulneraci\u00f3n comporta el quebranto, en l\u00edneas generales, &nbsp;del debido proceso y, en forma espec\u00edfica, de las garant\u00edas &nbsp;adicionadas con la memorada enmienda. &nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, &nbsp;debe resaltarse, aun cuando la mencionada reforma se haya dirigido, &nbsp;en particular, a \u201clos &nbsp;aforados constitucionales\u201d, &nbsp;ella atribuy\u00f3 a la Corte Suprema de Justicia competencia para &nbsp;conocer de la solicitud de \u201c(\u2026) doble &nbsp;conformidad\u201d &nbsp;entablada frente a las sentencias condenatorias dictadas por los &nbsp;Tribunales Superiores. As\u00ed, el numeral 7\u00ba, del canon 3\u00ba &nbsp;del Acto &nbsp;Legislativo No 1 de 18 de enero de 2018, estableci\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;7. &nbsp;Resolver, a trav\u00e9s de una Sala integrada por tres Magistrados &nbsp;de la Sala de Casaci\u00f3n Penal de la Corte Suprema de Justicia y &nbsp;que no hayan participado en la decisi\u00f3n, conforme lo determine &nbsp;la ley, la &nbsp;solicitud de doble conformidad judicial de la primera condena de la &nbsp;sentencia proferida por los restantes &nbsp;Magistrados de dicha Sala en los asuntos a que se refieren los &nbsp;numerales 1, 3, 4, 5 y 6 del presente art\u00edculo, o &nbsp;de los fallos que en esas condiciones profieran los Tribunales &nbsp;Superiores &nbsp;o Militares (\u2026)\u201d &nbsp;(subraya fuera de texto). &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;consecuencia, en concordancia con la regla 29 de la Carta, el bloque &nbsp;de constitucionalidad inserto en el derecho nacional, la doctrina &nbsp;constitucional de la sentencia C-792 de 2014 y la vigencia inmediata &nbsp;del Acto Legislativo 1 de 2018, cuyos art\u00edculos 2\u00ba y 3\u00ba &nbsp;autorizan expresamente \u201c(\u2026) el &nbsp;derecho a la impugnaci\u00f3n de la primera condena (\u2026)\u201d; &nbsp;o la solicitud \u201c(\u2026) de &nbsp;la doble conformidad judicial de la primera condena (\u2026) &nbsp;o &nbsp;de los fallos que en esas condiciones profieran los tribunales &nbsp;superiores o militares (\u2026)\u201d, &nbsp;resulta incuestionable la procedibilidad de la doble conformidad &nbsp;contra la primera condena, sin distingos, por virtud, tambi\u00e9n, &nbsp;del derecho a la igualdad de la regla 13 de la Constituci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;tal modo, en tanto imperativo del principio de la supremac\u00eda &nbsp;constitucional, se impone el gobierno y aplicaci\u00f3n del derecho &nbsp;a impugnar la primera condena penal proferida en segunda o \u00fanica &nbsp;instancia para surtir la doble conformidad jur\u00eddica &nbsp;estudi\u00e1ndola en forma integral, sea o no aforado el imputado, &nbsp;extendiendo los alcances del amparo a todos, y no exclusivamente para &nbsp;los aforados, con el fin de salvaguardar las garant\u00edas &nbsp;afectadas y defender la coherencia del sistema normativo y la &nbsp;democracia constitucional. &nbsp;<\/p>\n<p>4. &nbsp;No es la primera vez que este Colegiado aborda la cuesti\u00f3n, &nbsp;lleva varios a\u00f1os discutiendo el problema en asuntos &nbsp;particulares, siendo los m\u00e1s relevantes: &nbsp;<\/p>\n<p>a. &nbsp;En la STC8851 de 11 de julio de 2018, \u00c1lvaro Antonio Ashton &nbsp;Giraldo, en calidad de aforado exigi\u00f3 la aplicaci\u00f3n de &nbsp;la \u201cdoble &nbsp;conformidad\u201d &nbsp;a su proceso adelantado por el delito de concierto &nbsp;para delinquir agravado\u201d, &nbsp;porque el mismo estaba siendo rituado por la Sala de Casaci\u00f3n &nbsp;Penal y no por el estrado de instrucci\u00f3n creado para surtir la &nbsp;primera instancia. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;aquella ocasi\u00f3n, aunque se desestim\u00f3 la protecci\u00f3n &nbsp;deprecada por cuanto el procedimiento se hallaba en la etapa de &nbsp;investigaci\u00f3n y a\u00fan no exist\u00eda sentencia, se &nbsp;destac\u00f3, de todas maneras, la posibilidad al alcance de Ashton &nbsp;Giraldo de impetrar la \u201cimpugnaci\u00f3n &nbsp;especial\u201d &nbsp;si eventualmente resultase condenado, conforme a lo enunciado en el &nbsp;citado Acto Legislativo. &nbsp;<\/p>\n<p>Sobre &nbsp;lo discurrido, la Sala destac\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Para &nbsp;el promotor de este amparo, la autoridad atacada le vulner\u00f3 el &nbsp;debido proceso, particularmente, &nbsp;(\u2026) el &nbsp;derecho a impugnar la sentencia condenatoria\u201d. &nbsp;Sin &nbsp;embargo, aun cuando dicho resguardo es impr\u00f3spero, por cuanto &nbsp;el quebranto as\u00ed denunciado por el actor, en el momento actual &nbsp;es puramente hipot\u00e9tico, pues a\u00fan no se ha dictado &nbsp;fallo, s\u00ed compele al Colegiado enjuiciado asegurarle al &nbsp;petente su derecho a formular \u201crecurso de apelaci\u00f3n\u201d &nbsp;contra la sentencia de \u201cPrimera Instancia\u201d, o a la doble &nbsp;conformidad, esto es, impugnar la \u201cprimera condena\u201d, &nbsp;haciendo uso de su reglamento interno y de aqu\u00e9llas &nbsp;herramientas jur\u00eddicas10 &nbsp;para permitirle su goce, en la medida como se vayan integrando las &nbsp;Salas Especiales creadas por el Acto Legislativo 01 de 2018. Pero &nbsp;este derecho a la doble instancia, en los t\u00e9rminos del &nbsp;anunciado Acto, o en los de la sentencia C-792 de 2014, no se halla &nbsp;infringido en lo hasta ahora rituado en su caso porque, como se &nbsp;itera, la correspondiente impugnaci\u00f3n solo se prev\u00e9 en &nbsp;la regla 1 inciso tercero: \u201c[c]ontra las sentencias que &nbsp;profiera la Sala Especial de Primera Instancia de la Sala Penal de la &nbsp;Corte Suprema de Justicia proceder\u00e1 el recurso de apelaci\u00f3n. &nbsp;Su conocimiento corresponder\u00e1 a la Sala de Casaci\u00f3n &nbsp;Penal de la Corte Suprema de Justicia (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>b. &nbsp;En el fallo STC12447 de 26 de septiembre de 2018, se estudi\u00f3 &nbsp;el caso de Mart\u00edn &nbsp;Emilio Morales Diz, otrora Senador de la Rep\u00fablica, quien, en &nbsp;la demanda de amparo, manifest\u00f3 que, si bien ya se hab\u00edan &nbsp;creado las Salas de Instrucci\u00f3n y de Juzgamiento de primera &nbsp;instancia anexas a la de Casaci\u00f3n Penal \u00e9sta \u00faltima &nbsp;lo conden\u00f3 por \u201cconcierto &nbsp;para delinquir agravado\u201d en &nbsp;concurso material heterog\u00e9neo con los delitos de \u201ctr\u00e1fico, &nbsp;fabricaci\u00f3n o porte de estupefacientes\u201d, &nbsp;\u201cadministraci\u00f3n &nbsp;de recursos de grupos armados al margen de la Ley\u201d, &nbsp;\u201ctentativa &nbsp;de homicidio agravado en concurso homog\u00e9neo sucesivo\u201d, &nbsp;y \u201cporte &nbsp;de armas y munici\u00f3n de uso privativo de las fuerzas armadas\u201d, &nbsp;en calidad de coautor, y \u201chomicidio &nbsp;agravado como determinador\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Morales &nbsp;Diz pidi\u00f3 la \u201cdoble &nbsp;conformidad\u201d &nbsp;de esa sanci\u00f3n, pero dicha colegiatura la desestim\u00f3 por &nbsp;improcedente. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;esa oportunidad, esta Corte acogi\u00f3 el criterio, seg\u00fan &nbsp;el cual, ante la vigencia del Acto Legislativo 1 de 18 de enero de &nbsp;2018, la Sala de Casaci\u00f3n Penal no pod\u00eda seguir &nbsp;conociendo de decursos en donde se juzgaran a aforados en primera &nbsp;instancia, pues ello desconoc\u00eda la estructura de la se\u00f1alada &nbsp;reglamentaci\u00f3n para materializar el derecho a la impugnaci\u00f3n &nbsp;especial y, por ello, accedi\u00f3 a la protecci\u00f3n rogada al &nbsp;estimar que, a la luz de la enmienda constitucional rese\u00f1ada, &nbsp;la Sala de Casaci\u00f3n Penal carec\u00eda de competencia para &nbsp;emitir el fallo all\u00ed dictado y deb\u00eda, en consecuencia, &nbsp;remitir el decurso criticado a la Sala Especial de Primera Instancia, &nbsp;creada con ese prop\u00f3sito, y donde se le garantizar\u00eda al &nbsp;petente el derecho a controvertir la decisi\u00f3n final. &nbsp;<\/p>\n<p>Al &nbsp;punto, la Sala adoctrin\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Es &nbsp;cierto que existen razones de conveniencia que inducen a pensar que &nbsp;la Sala de Casaci\u00f3n Penal no deber\u00eda perder la &nbsp;competencia para dictar sentencia hasta cuando entre a funcionar la &nbsp;Sala Especial de Juzgamiento de Primera Instancia. Ello ser\u00eda &nbsp;lo m\u00e1s deseable para la estabilidad de las instituciones y la &nbsp;satisfacci\u00f3n de las expectativas de seguridad jur\u00eddica &nbsp;de los asociados. Pero las garant\u00edas penales y los derechos &nbsp;fundamentales de las personas jam\u00e1s pueden estar sometidos a &nbsp;las conveniencias generales, ni las decisiones de los jueces dependen &nbsp;de la opini\u00f3n p\u00fablica o de motivos utilitaristas. Los &nbsp;funcionarios judiciales est\u00e1n constitucional y legalmente &nbsp;investidos para proteger los derechos superiores de las personas por &nbsp;encima de cualquier motivo de conveniencia \u201cpol\u00edtica\u201d &nbsp;o \u201cmoral\u201d que se erija en una especie de tiran\u00eda &nbsp;de la raz\u00f3n extrajur\u00eddica encarnada en el clamor &nbsp;popular por sobre las formas y los contenidos sustanciales del &nbsp;ordenamiento jur\u00eddico (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;As\u00ed &nbsp;las cosas, se vislumbra que para el momento en que se emiti\u00f3 &nbsp;el fallo condenatorio contra el tutelante, esto es, el 31 de mayo de &nbsp;2018, la Sala de Casaci\u00f3n Penal de esta Corporaci\u00f3n no &nbsp;pod\u00eda continuar adelantando la actuaci\u00f3n &nbsp;y mucho menos &nbsp;proferir sentencia, como en efecto aconteci\u00f3, por cuanto para &nbsp;ese momento ya se encontraba en vigor el Acto Legislativo de reforma &nbsp;constitucional con efectos inmediatos, el cual le quit\u00f3 &nbsp;competencia para conocer de los procesos contra los aforados &nbsp;constitucionales en cualquiera de las etapas de la primera instancia &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>c. &nbsp;Esta Sala, en las &nbsp;sentencias aprobadas en sesi\u00f3n de 22 de mayo de 2019, bajo los &nbsp;n\u00fameros 11001-02-03-000-2019-01361-00 &nbsp;y 11001-02-04-000-2019-00463-01, &nbsp;evidenci\u00f3 el quebranto de la garant\u00eda a la \u201cdoble &nbsp;conformidad\u201d &nbsp;por no otorgarse frente a la \u201cprimera &nbsp;condena\u201d &nbsp;emitida en segunda instancia por el tribunal respectivo; al hallar &nbsp;que los interesados concurrieron en un lapso razonable. &nbsp;<\/p>\n<p>Y, &nbsp;en cuanto al agotamiento de las herramientas de defensa, en la &nbsp;11001-02-03-000-2019-01361-00, &nbsp;el censor atac\u00f3 la desestimaci\u00f3n de la alzada al incoar &nbsp;el remedio extraordinario de casaci\u00f3n y, por ello, suscit\u00f3 &nbsp;un pronunciamiento de la Sala de Casaci\u00f3n Penal sobre el &nbsp;particular, juicio considerado por esta especialidad como &nbsp;insuficiente, pasando a otorgar la protecci\u00f3n reclamada. En el &nbsp;11001-02-04-000-2019-00463-01 &nbsp;la tutelante formul\u00f3 reposici\u00f3n contra el prove\u00eddo &nbsp;del&nbsp;ad &nbsp;quem,&nbsp;donde &nbsp;no se le concedi\u00f3 la alzada y, ante su negativa, impetr\u00f3, &nbsp;de nuevo, el remedio horizontal y queja; sin embargo, ambos fueron &nbsp;rechazados. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;primera controversia, ata\u00f1e al fallo STC6768-2019, en el cual &nbsp;Marvin &nbsp;Royert Gonz\u00e1lez pidi\u00f3 la protecci\u00f3n a sus &nbsp;derechos fundamentales, pues, en su decir, al interior del juicio &nbsp;penal impulsado en su contra por el delito de \u201cconcusi\u00f3n\u201d, &nbsp;la Sala Penal del Tribunal Superior de Bucaramanga hab\u00eda &nbsp;revocado la absoluci\u00f3n otorgada por el &nbsp;a quo &nbsp;y, en su lugar, lo conden\u00f3 a pena privativa de la libertad. &nbsp;<\/p>\n<p>Frente &nbsp;a la decisi\u00f3n &nbsp;del ad &nbsp;quem, Royert &nbsp;Gonz\u00e1lez inco\u00f3 apelaci\u00f3n, pero esa defensa fue &nbsp;denegada y, por ello, interpuso recurso extraordinario de casaci\u00f3n &nbsp;y, si bien este \u00faltimo fue inadmitido por la Sala Penal de la &nbsp;Corte, esa corporaci\u00f3n se\u00f1al\u00f3 que, en todo caso, &nbsp;estudi\u00f3 de fondo el asunto a trav\u00e9s de ese mecanismo, &nbsp;tras lo cual, ratific\u00f3 la providencia emitida por el Tribunal &nbsp;de Bucaramanga. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;Corte tutel\u00f3 las prerrogativas al debido proceso del actor, &nbsp;porque la \u201cimpugnaci\u00f3n &nbsp;especial\u201d &nbsp;no pod\u00eda ser soslayada por otros instrumentos extraordinarios, &nbsp;pues primero debe rituarse la doble conformidad y, luego, darse paso &nbsp;a los segundos. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;consecuencia, esta Corporaci\u00f3n orden\u00f3 a la Sala de &nbsp;Casaci\u00f3n Penal, definir la \u201cdoble &nbsp;conformidad\u201d &nbsp;del accionante. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;el asunto con la radicaci\u00f3n &nbsp;11001-02-04-000-2019-00463-01 &nbsp;que &nbsp;corresponde a la sentencia STC16778-2019, Cielo &nbsp;Roc\u00edo Perea Valderrama, all\u00ed tutelante, adujo que en el &nbsp;decurso penal adelantado en su contra, hab\u00eda sido absuelta en &nbsp;primera instancia por el Juzgado &nbsp;Promiscuo Municipal de Rivera -Huila-, pero, en sede de apelaci\u00f3n, &nbsp;la &nbsp;Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Neiva, la &nbsp;conden\u00f3 por primera vez y, si bien la gestora pidi\u00f3 la &nbsp;\u201cimpugnaci\u00f3n &nbsp;especial\u201d &nbsp;respecto a ese prove\u00eddo, el aludido colegiado lo desestim\u00f3 &nbsp;por improcedente al no existir reglamentaci\u00f3n de ese instituto &nbsp;jur\u00eddico para los no aforados; adem\u00e1s, la promotora &nbsp;hab\u00eda impetrado recurso extraordinario de casaci\u00f3n, que &nbsp;se encontraba en tr\u00e1mite. &nbsp;<\/p>\n<p>Perea &nbsp;Valderrama acudi\u00f3 al ruego para obtener la doble conformidad &nbsp;de la sanci\u00f3n impuesta; no obstante, la hom\u00f3loga de &nbsp;Casaci\u00f3n Penal deneg\u00f3 el auxilio al estarse surtiendo &nbsp;el precitado mecanismo de defensa; sin embargo, esta Sala al definir &nbsp;la impugnaci\u00f3n formulada por la libelista, concedi\u00f3 la &nbsp;salvaguarda implorada, por cuanto el &nbsp;Acto Legislativo No. 1 de 2018 ya hab\u00eda establecido qui\u00e9n &nbsp;era la autoridad competente para dirimir las controversias sobre la &nbsp;\u201cdoble &nbsp;conformidad\u201d &nbsp;y se estim\u00f3 que no exist\u00eda raz\u00f3n v\u00e1lida &nbsp;para restringir ese derecho \u00fanicamente en favor de los &nbsp;aforados. &nbsp;<\/p>\n<p>Adicionalmente, &nbsp;se consider\u00f3 que el recurso extraordinario de casaci\u00f3n &nbsp;no era id\u00f3neo para proteger la prerrogativa en comento al &nbsp;tener unos alcances y presupuestos diferentes a la \u201cimpugnaci\u00f3n &nbsp;especial\u201d &nbsp;y, por tal motivo, la Corte orden\u00f3 a la &nbsp;Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Neiva, dar &nbsp;curso a la apelaci\u00f3n de la primera condena que le impuso por &nbsp;primera vez, al revocar la absoluci\u00f3n del a &nbsp;quo. &nbsp;<\/p>\n<p>d. &nbsp;En la sentencia STC16778-2019 de 12 de diciembre de 2018, Ruffo &nbsp;Heliodoro Echeverry Moreno, quien hab\u00eda sido absuelto en &nbsp;primera instancia por el delito de \u201cacceso &nbsp;carnal con persona en incapacidad de resistir\u201d, fue &nbsp;condenado, en sede de alzada, por la Sala Penal del Tribunal &nbsp;Superior del Distrito judicial Popay\u00e1n, a ciento sesenta y &nbsp;ocho (168) meses de prisi\u00f3n por esa conducta. &nbsp;<\/p>\n<p>Echeverry &nbsp;Moreno solicit\u00f3 la \u201cimpugnaci\u00f3n &nbsp;especial\u201d &nbsp;y la casaci\u00f3n a esa determinaci\u00f3n, siendo negado el &nbsp;primero y concedido el segundo; empero, este \u00faltimo, sin bien &nbsp;fue inadmitido fue tramitado de manera oficiosa en donde finalmente, &nbsp;se confirm\u00f3 lo prove\u00eddo por el ad &nbsp;quem. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;Sala advirti\u00f3 la vulneraci\u00f3n alegada, pues, al momento &nbsp;de la sanci\u00f3n, estaban vigentes los alcances jur\u00eddicos &nbsp;de las &nbsp;sentencias C-792 de 2014 y SU-215 de 2016 y, en esa medida, lo &nbsp;procedente, en primer lugar, era dar curso a la \u201cdoble &nbsp;conformidad\u201d &nbsp;y, de mantenerse el reproche penal, en segundo t\u00e9rmino, &nbsp;abrirle paso a la casaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Al &nbsp;respecto, la Corte se\u00f1al\u00f3 lo siguiente: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;La &nbsp;doble conformidad, tambi\u00e9n \u201cdoble verificaci\u00f3n\u201d, &nbsp;no es propiamente el derecho a la segunda instancia, sino la facultad &nbsp;a impugnar la primera sentencia condenatoria en el \u00e1mbito &nbsp;penal, por razones de justicia material; en consecuencia, se trata de &nbsp;una garant\u00eda de naturaleza convencional y constitucional11 &nbsp;al interior del proceso penal en procura de tornar eficaz el debido &nbsp;proceso para el imputado, inculpado o procesado a fin de que pueda &nbsp;recurrir y demandar la revisi\u00f3n amplia e integral o el control &nbsp;formal y material del primer fallo condenatorio, sea que se profiera &nbsp;en primera, segunda o \u00fanica instancia mediante un recurso &nbsp;ordinario, sencillo, eficaz y accesible que pueda ser decidido por un &nbsp;juez o tribunal de superior jerarqu\u00eda org\u00e1nica o &nbsp;funcional; en todo caso, diferente al que dict\u00f3 el fallo &nbsp;objeto del recurso, pero antes de que obtenga la decisi\u00f3n &nbsp;cuestionada, los efectos de cosa juzgada &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Ahora &nbsp;esta modalidad de impugnaci\u00f3n tampoco puede confundirse con el &nbsp;recurso extraordinario (o acci\u00f3n) de revisi\u00f3n, por &nbsp;cuanto este mecanismo, entre otras tantas peculiaridades, procede &nbsp;contra sentencias ejecutoriadas, caracter\u00edsticas que no son de &nbsp;resorte de la garant\u00eda universal de la \u201cdoble &nbsp;conformidad\u201d &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;De &nbsp;modo que, no puede confundirse ni relegarse en su tarea con relaci\u00f3n &nbsp;a la doble conformidad o a la doble condena, porque este mecanismo &nbsp;apenas es desarrollo del derecho a obtener la revisi\u00f3n &nbsp;integral de la primera condena, o ante el derecho que se otorga a &nbsp;quien en segunda instancia es condenado por primera vez, o para quien &nbsp;es sancionado en juicios criminales de \u00fanica instancia &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;La &nbsp;doble conformidad no es la casaci\u00f3n, ya lo expuso esta Sala en &nbsp;providencias anteriores, tampoco es revisi\u00f3n; la casaci\u00f3n &nbsp;no es doble conformidad, se itera, porque ser\u00eda desnaturalizar &nbsp;cada recurso para tramar enredos y galimat\u00edas o para diluir &nbsp;los prop\u00f3sitos de la casaci\u00f3n &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Si &nbsp;la casaci\u00f3n es culmen en el juzgamiento de instancia, al &nbsp;hallarse la Corte Suprema en el v\u00e9rtice del sistema como Corte &nbsp;de Casaci\u00f3n. No puede se\u00f1alarse que primero debe &nbsp;tramitarse la casaci\u00f3n y luego la doble conformidad, porque &nbsp;significar\u00eda que ahora la Corte de Casaci\u00f3n es Corte de &nbsp;doble conformidad o juez de instancia esencialmente, de modo que cede &nbsp;su arsenal hist\u00f3rico a un recurso que emerge como resultado de &nbsp;imprevisiones legislativas. Pero, adem\u00e1s, desde la estructura &nbsp;propia de los recursos, la casaci\u00f3n es limitada a unas &nbsp;causales precisas y a un modelo con prop\u00f3sitos singulares; la &nbsp;impugnaci\u00f3n a la primera condena es amplia, abierta e &nbsp;ilimitada porque el juez de la doble conformidad debe revisar el &nbsp;todo, a\u00fan sin la presencia de reparos concretos, basta que el &nbsp;inculpado impugne en t\u00e9rminos elementales y sin formalismos &nbsp;pero en tiempo, contra su condena, para que el superior estudie la &nbsp;totalidad del fondo del asunto (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;En &nbsp;consecuencia, en casos como el presente a fin de observar el debido &nbsp;proceso, compete primero dar paso al derecho a la doble conformidad &nbsp;del condenado, respetando la autonom\u00eda e independencia &nbsp;judicial, como aut\u00e9ntica instancia, con las reglas de la &nbsp;apelaci\u00f3n. Tramitada la doble conformidad o impugnaci\u00f3n &nbsp;especial analizar\u00e1 el juez de ella, si concede la casaci\u00f3n, &nbsp;si fuere el caso, seg\u00fan se cumplan o no los requisitos del &nbsp;legislador; luego verificar\u00e1 si se resuelve tramitarlo, en &nbsp;fin; pero la doble conformidad no tiene porque alterar la casaci\u00f3n &nbsp;para tornarla en un mero tr\u00e1mite, anterior al de la doble &nbsp;conformidad, ni tampoco para convertir la impugnaci\u00f3n especial &nbsp;en un ap\u00e9ndice de la casaci\u00f3n, porque los dos recursos &nbsp;son totalmente diferentes. La doble conformidad en un derecho supremo &nbsp;de quien, a pesar de haber sido absuelto, por los avatares de la &nbsp;configuraci\u00f3n del sistema, ahora en nueva decisi\u00f3n es &nbsp;condenado y, entonces, tiene derecho a formular la petici\u00f3n de &nbsp;una revisi\u00f3n amplia e ilimitada por un juez superior, &nbsp;aut\u00f3nomo, independiente e imparcial, sin preconceptos de la &nbsp;primera condena para establecer si la confirma o revoca &nbsp;(\u2026)\u201d12. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;tal motivo, esta Sala orden\u00f3 a la Sala Penal de Tribunal &nbsp;Superior del Distrito Judicial del Popay\u00e1n, tramitar la &nbsp;\u201cimpugnaci\u00f3n &nbsp;especial\u201d &nbsp;formulada por Ruffo Heliodoro Echeverry Moreno frente a la primera &nbsp;condena impuesta por esa colegiatura. &nbsp;<\/p>\n<p>e. &nbsp;En el pronunciamiento STC2889-2020 de 16 de marzo del a\u00f1o &nbsp;cursante, en el auxilio incoado &nbsp;por Ricardo &nbsp;Alfonso Linero Gonz\u00e1lez, \u00e9ste arguy\u00f3 que hab\u00eda &nbsp;sido juzgado &nbsp;bajo el procedimiento de la Ley 906 de 2004, por &nbsp;el delito de &nbsp;acto &nbsp;sexual violento, &nbsp;conducta por la cual hab\u00eda sido absuelto en primera instancia. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;6 de febrero de 2017, la Sala &nbsp;Penal del Tribunal Judicial de Santa Marta, revoc\u00f3 esa &nbsp;decisi\u00f3n y, en su lugar, conden\u00f3 a Linero &nbsp;Gonz\u00e1lez a ciento &nbsp;cuarenta y tres (143) meses de prisi\u00f3n, d\u00e1ndole la &nbsp;oportunidad de impetrar el recurso extraordinario de casaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;censor adujo la &nbsp;violaci\u00f3n de sus garant\u00edas fundamentales, por cuanto, &nbsp;contra esa determinaci\u00f3n proced\u00eda la \u201cdoble &nbsp;conformidad\u201d &nbsp;en su favor. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;Sala estim\u00f3 que, pese a serle aplicable al tutelante la &nbsp;prerrogativa de la \u201cimpugnaci\u00f3n &nbsp;especial\u201d, &nbsp;conforme a lo estatuido en las &nbsp;sentencias C-792 de 2014 y SU-215 de 2016, pues su proceso estaba &nbsp;vigente luego del &nbsp;25 de abril de 2016, no hizo uso de ese medio defensivo, dilapidando &nbsp;tal oportunidad. &nbsp;<\/p>\n<p>Ahora, &nbsp;de haberla ejercido y de mantenerse la sanci\u00f3n, el all\u00ed &nbsp;quejoso contaba con el recurso extraordinario de casaci\u00f3n, el &nbsp;cual tampoco fue impetrado y, adem\u00e1s, la decisi\u00f3n &nbsp;protestada por v\u00eda de tutela se hab\u00eda proferido &nbsp;transcurridos m\u00e1s de seis (6) meses desde su emisi\u00f3n. &nbsp;Por lo antelado, no se superaban los presupuestos de subsidiariedad e &nbsp;inmediatez, tornando improcedente el auxilio. &nbsp;<\/p>\n<p>4.1. &nbsp;La vigencia de la doble conformidad. De acuerdo con lo establecido en &nbsp;las sentencias &nbsp;C-792 de 2014 y SU-215 de 2016 de la Corte Constitucional, &nbsp;la Sala infer\u00eda que para asuntos penales adelantados bajo la &nbsp;Ley 600 de 200013 &nbsp;o Ley 906 de 2004, o trat\u00e1ndose &nbsp;de procesos en curso o con sentencia no ejecutoriada al 25 de abril &nbsp;de 2016, &nbsp;estaban sujetos a la garant\u00eda de la impugnaci\u00f3n &nbsp;especial frente a la primera condena emitida en segunda instancia. La &nbsp;prerrogativa se fortaleci\u00f3 con el Acto Legislativo de 2018. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;tanto, exist\u00eda consenso en torno a &nbsp;la inaplicabilidad de la prerrogativa comentada, a las actuaciones en &nbsp;donde existiera providencia con efectos de cosa juzgada, antes &nbsp;del 25 de abril de 2016 o, al 18 de enero de 2018, &nbsp;ante la intangibilidad de las causas ya falladas en sentencias &nbsp;ejecutoriadas14. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;Sala, si bien hab\u00eda mantenido un criterio uniforme en torno a &nbsp;la fecha en la cual pod\u00eda predicarse el derecho a la \u201cdoble &nbsp;conformidad\u201d, &nbsp;a modo de obiter &nbsp;dicta, en &nbsp;las sentencias STC531-2020, STC189-2020, &nbsp;STC15017-2019, STC13920-2019 &nbsp;y STC6768-2019, &nbsp;se &nbsp;indic\u00f3 que como el precedente patrio emanaba de lo rese\u00f1ado &nbsp;en los &nbsp;\u201cPactos Internacionales de Derechos Civiles, Pol\u00edticos y &nbsp;Econ\u00f3micos aprobado por Naciones Unidas en 1966\u201d, &nbsp;ratificados por Colombia mediante la Ley 74 de 1968, &nbsp;y vigente desde &nbsp;el 23 de marzo de 1976, a partir de \u00e9sta \u00faltima &nbsp;calenda, la impugnaci\u00f3n especial ten\u00eda cabida en el &nbsp;ordenamiento nacional. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;el fallo STC6768-2019, Marvin &nbsp;Royert &nbsp;Gonz\u00e1lez fue condenado por primera vez en segunda instancia &nbsp;por&nbsp;\u201cconcusi\u00f3n\u201d&nbsp;ante&nbsp;la &nbsp;Sala Penal del&nbsp;Tribunal Superior del Distrito Judicial de &nbsp;Bucaramanga, y su alegato en ese auxilio versaba en torno a la &nbsp;negativa de ese colegiado a darle curso a la \u201cdoble &nbsp;conformidad\u201d &nbsp;y, en lugar de ello, tramit\u00f3 el recurso extraordinario de &nbsp;casaci\u00f3n.&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;Sala estim\u00f3 esa actuaci\u00f3n irregular y, por tanto, &nbsp;concedi\u00f3 el ruego implorado pues este \u00faltimo remedio no &nbsp;proteg\u00eda el derecho del tutelante a obtener un nuevo estudio &nbsp;de su sanci\u00f3n a trav\u00e9s de un instrumento expedito y &nbsp;eficaz.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;prove\u00eddo STC15017-2019 se origin\u00f3 en la salvaguarda &nbsp;instaurada por&nbsp;Juan Diego Ot\u00e1lora Ospina, quien, habiendo &nbsp;sido absuelto por el&nbsp;a &nbsp;quo, &nbsp;result\u00f3 sancionado por \u201csecuestro &nbsp;y extorsi\u00f3n\u201d &nbsp;en decisi\u00f3n de la Sala Penal del&nbsp;del &nbsp;Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot\u00e1, quien no le &nbsp;brind\u00f3 la posibilidad de hacer uso de la prerrogativa a la &nbsp;impugnaci\u00f3n especial, todo lo cual, advirti\u00f3 la Corte, &nbsp;lesionaba esa garant\u00eda constitucional.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;la sentencia &nbsp;STC13920-2019, se estudi\u00f3 el caso de&nbsp;Cristian Ignacio &nbsp;Murillo Mendoza contra la Sala de Casaci\u00f3n Penal, pues \u00e9ste &nbsp;cuestionaba a ese colegiado su negativa a tramitarle &nbsp;la &nbsp;impugnaci\u00f3n especial por \u00e9l enarbolada, al estarse &nbsp;surtiendo la casaci\u00f3n primeramente formulada. Como, a criterio &nbsp;de esta Corporaci\u00f3n, tal circunstancia violaba el debido &nbsp;proceso, porque primero deb\u00eda adelantarse el estudio de &nbsp;la&nbsp;\u201cdoble &nbsp;conformidad\u201d&nbsp;y,&nbsp;con &nbsp;posterioridad,&nbsp;la casaci\u00f3n, se otorg\u00f3 el amparado &nbsp;suplicado.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;el pronunciamiento &nbsp;STC189-2020,&nbsp;Jairo Alberto Ruiz Rojas demand\u00f3&nbsp;a la &nbsp;Sala Penal hom\u00f3loga, pues, si bien hab\u00eda incoado &nbsp;casaci\u00f3n y ese remedio se le inadmiti\u00f3, el estrado &nbsp;atacado viabiliz\u00f3 la \u201cimpugnaci\u00f3n &nbsp;especial\u201d &nbsp;a la condena impuesta en segunda instancia. La Corte constat\u00f3 &nbsp;que ese proceder resultaba lesivo a las garant\u00edas &nbsp;del&nbsp;peticionario, &nbsp;porque nunca se le indic\u00f3 que el remedio extraordinario en &nbsp;cuesti\u00f3n no supl\u00eda, subsidiariamente, \u201cla &nbsp;impugnaci\u00f3n especial\u201d, &nbsp;por cuanto dicha garant\u00eda deb\u00eda permitirle al &nbsp;sancionado elevar su protesta&nbsp;sin tecnicismos, y mucho menos, &nbsp;luego de la casaci\u00f3n.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;la determinaci\u00f3n&nbsp;STC531-2020,&nbsp;Alejandro &nbsp;Zapata Ram\u00edrez acudi\u00f3 a la acci\u00f3n de tutela &nbsp;aduciendo que, aun cuando hab\u00eda sido absuelto por el&nbsp;a &nbsp;quo, &nbsp;la Sala Penal&nbsp;del &nbsp;Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medell\u00edn lo conden\u00f3 &nbsp;como&nbsp;coautor &nbsp;de los delitos de \u201cfeminicidio\u201d &nbsp;en concurso heterog\u00e9neo con acceso&nbsp;\u201ccarnal &nbsp;violento\u201d&nbsp;y, &nbsp;si bien se le concedi\u00f3 la casaci\u00f3n incoada, no se le &nbsp;inform\u00f3 que, en primer lugar, ten\u00eda derecho a la \u201cdoble &nbsp;conformidad\u201d. &nbsp;Esta Colegiatura concedi\u00f3 el amparo pues, como ya se ha dicho, &nbsp;esa prerrogativa no puede soslayarse por otros recursos carentes de &nbsp;idoneidad para&nbsp;controvertir la sanci\u00f3n penal cuando \u00e9sta &nbsp;surge en segunda instancia.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;la sentencia rese\u00f1ada, as\u00ed como en las anteriormente &nbsp;referidas, se manifest\u00f3 lo siguiente:&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;De &nbsp;conformidad con lo establecido por el numeral 5\u00b0 &nbsp;del &nbsp;art\u00edculo 14 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y &nbsp;Pol\u00edticos, aprobado en Nueva York el 16 de diciembre de 1966, &nbsp;aceptado sin reservas por Colombia mediante la Ley 74 de 1968 y &nbsp;vigente desde el 23 de marzo de 1976, \u00abtoda &nbsp;persona declarada culpable de un delito tendr\u00e1 derecho a que &nbsp;el fallo condenatorio y la pena que se le haya impuesto sean &nbsp;sometidas a un tribunal superior, conforme a lo prescrito por la ley &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Esta &nbsp;disposici\u00f3n fue reiterada en el numeral 2o &nbsp;del art\u00edculo 8o &nbsp;de la Convenci\u00f3n Americana sobre Derechos Humanos, suscrita el &nbsp;22 de noviembre de 1969 en San Jos\u00e9 de Costa Rica, incorporada &nbsp;por la Ley 16 de 1972, vigente a partir del 18 de julio de 1978, &nbsp;seg\u00fan el cual &nbsp;\u00abtoda &nbsp;persona inculpada de delito tiene derecho a que se presuma su &nbsp;inocencia mientras no se establezca legalmente su culpabilidad. &nbsp;Durante el proceso, toda persona tiene derecho, en plena igualdad, a &nbsp;las siguientes garant\u00edas m\u00ednimas &nbsp;(&#8230;): &nbsp;h) recurrir el fallo ante juez o tribunal superior (&#8230;)\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026). &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Entonces, &nbsp;es evidente que el derecho a la doble conformidad de la condena penal &nbsp;est\u00e1 vigente en nuestro ordenamiento jur\u00eddico -se &nbsp;reitera- desde 1976. &nbsp;Luego, &nbsp;la circunstancia de que esa prerrogativa se haya vulnerado en todos &nbsp;los procesos en que los enjuiciados no tuvieron la posibilidad de &nbsp;impugnar la primera condena penal que, por tanto cobr\u00f3 &nbsp;ejecutoria en esas condiciones, no es una causal eximente de la &nbsp;obligaci\u00f3n del Estado de garantizarla, es una situaci\u00f3n &nbsp;agravatoria de su incapacidad de brindar a los procesados penales las &nbsp;garant\u00edas m\u00ednimas reconocidas por los instrumentos &nbsp;internacionales adoptados por nuestro ordenamiento interno desde hace &nbsp;m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas &nbsp;(\u2026)\u201d (se destaca). &nbsp;<\/p>\n<p>Empero, &nbsp;es de advertir, en todos esos casos, se trataba de meros obiter &nbsp;dictum, &nbsp;porque en los mencionados fallos no se discut\u00eda acerca de la &nbsp;vigencia de la aplicaci\u00f3n de la \u201cdoble &nbsp;conformidad\u201d &nbsp;en el tiempo y, por ese motivo, ese aspecto no puede constituirse &nbsp;como el eje fundante de las decisiones donde se halla inserto; y, en &nbsp;esa medida, carece de car\u00e1cter vinculante para esta Sala al &nbsp;ser s\u00f3lo dichos de paso y no estructurarse en elementos &nbsp;causales de la resolutiva. &nbsp;<\/p>\n<p>4.2. &nbsp;La vigencia en los instrumentos &nbsp;internacionales y en derecho nacional. Los \u201cPactos &nbsp;Internacionales de Derechos Civiles, Pol\u00edticos y Econ\u00f3micos &nbsp;aprobado por Naciones Unidas en 1966\u201d, &nbsp;ratificados por Colombia mediante la Ley 74 de 1968, no se refieren &nbsp;al espacio temporal de aplicaci\u00f3n de una garant\u00eda &nbsp;efectiva para materializar el derecho a impugnar la primera condena &nbsp;en segundo grado o en \u00fanica instancia pronunciada contra un &nbsp;aforado. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;la sentencia C-792 de 29 de octubre de 2014, la Corte Constitucional, &nbsp;sobre el particular, adoctrin\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Tanto &nbsp;la Carta Pol\u00edtica como los instrumentos internacionales de &nbsp;derechos humanos han calificado la impugnaci\u00f3n de los fallos &nbsp;condenatorios como un derecho subjetivo que integra el n\u00facleo &nbsp;b\u00e1sico del derecho de defensa. Es as\u00ed como el art\u00edculo &nbsp;29 de la Carta Pol\u00edtica establece que toda persona tiene &nbsp;\u201cderecho\u201d a impugnar las sentencias condenatorias, el &nbsp;art\u00edculo 14.5 del PIDCP le asigna la condici\u00f3n de &nbsp;\u201cderecho\u201d en cabeza de toda persona declarada culpable de &nbsp;un delito, y el art\u00edculo 8.2.h de la CADH establece que toda &nbsp;persona tiene \u201cderecho\u201d a recurrir el fallo ante juez o &nbsp;tribunal superior. Se trata entonces de un derecho constitucional y &nbsp;convencional, cuyo sujeto activo es la persona que ha sido condenada &nbsp;en un proceso penal (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Lo &nbsp;primero que encuentra esta Corporaci\u00f3n es que el ordenamiento &nbsp;superior no contiene una regla especial que prevea los elementos de &nbsp;la hip\u00f3tesis abstracta examinada en esta oportunidad. Es &nbsp;decir, ni &nbsp;el art\u00edculo 29 de la Carta Pol\u00edtica, ni el art\u00edculo &nbsp;8.2.h de la Convenci\u00f3n Americana sobre Derechos Humanos, ni el &nbsp;art\u00edculo 14.5 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y &nbsp;Pol\u00edticos determinan de manera expresa que existe el derecho a &nbsp;impugnar las sentencias que establecen la responsabilidad penal por &nbsp;primera vez en la segunda instancia de un proceso penal; se trata &nbsp;\u00fanicamente de prescripciones generales sobre el derecho de &nbsp;impugnar o recurrir los fallos condenatorios en el marco de este tipo &nbsp;de juicios &nbsp;(\u2026)\u201d &nbsp;(negrilla ajena al texto). &nbsp;<\/p>\n<p>Ahora &nbsp;bien, en el mencionado &nbsp;pronunciamiento, el Alto Tribunal cit\u00f3 varios casos de la &nbsp;Corte &nbsp;Interamericana de Derechos Humanos, entre ellos, Herrera &nbsp;Ulloa Vs. Costa Rica\u201d, &nbsp;\u201cBarreto &nbsp;Leiva Vs. Venezuela\u201d, &nbsp;\u201cMohamed &nbsp;Vs. Argentina\u201d &nbsp;y &nbsp;\u201cLiakat Al\u00ed Alibux Vs. Suriname\u201d, pero &nbsp;no tom\u00f3 partido por alguno de ellos, en lo de la vigencia. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;la jurisprudencia de la Corte Constitucional como atr\u00e1s se &nbsp;se\u00f1al\u00f3, hasta la providencia C-792 de 2014 hubo &nbsp;oposici\u00f3n a ese derecho, el cual apenas se consolid\u00f3 &nbsp;con las dos sentencias fundantes en ese Tribunal: la C-792 de 2014 y &nbsp;la SU-215 de 2016. &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;posterioridad vino el Acto Legislativo No. 1 de 2018, la Sala Plena &nbsp;de la esa Corporaci\u00f3n ha proferido las siguientes decisiones: &nbsp;1. SU-217 de 2019, por medio de la cual extendi\u00f3 los &nbsp;beneficios a los procesos regidos por la Ley 600 de 2000 y la Ley 906 &nbsp;de 2004; adem\u00e1s, puntu\u00f3 la inaplicabilidad de la &nbsp;doble conformidad para procesos terminados y con fallo ejecutoriado &nbsp;antes de brindarse la posibilidad de recurrir las condenas por ese &nbsp;medio, especialmente, aquellas emitidas en \u00fanica instancia por &nbsp;la Sala de Casaci\u00f3n Penal, previo a la vigencia de la memorada &nbsp;reforma, acaecida el 18 de enero de 2018. &nbsp;2. La SU-218 donde nuevamente requiri\u00f3 al Congreso para &nbsp;tramitar la Ley correspondiente a esta impugnaci\u00f3n. Y, 3. La &nbsp;SU-373 de 2019, donde clarific\u00f3 que no es la regla 31 de la &nbsp;Carta la reguladora de la impugnaci\u00f3n especial, sino la del &nbsp;derecho a impugnar la sentencia condenatoria; igualmente, se adentra &nbsp;en los efectos de la favorabilidad penal respecto a las sentencias, &nbsp;junto con el deber de armonizar los derechos no involucrados para &nbsp;hacer interpretaci\u00f3n conforme a la Constituci\u00f3n. &nbsp;Empero, en estas \u00faltimas decisiones de unificaci\u00f3n no &nbsp;defini\u00f3 una fecha de aplicaci\u00f3n de la garant\u00eda; &nbsp;como s\u00ed lo hizo en la C-792 de 2014. &nbsp;<\/p>\n<p>4.3. &nbsp;Los casos m\u00e1s relevantes en la \u00f3rbita interamericana, &nbsp;con diferentes \u00e9pocas. a. El 2 &nbsp;de julio de 2004, &nbsp;en el asunto \u201cHerrera &nbsp;Ulloa Vs. Costa Rica\u201d, &nbsp;Mauricio Herrera Ulloa y a Fern\u00e1n Vargas Rohrmoser, en calidad &nbsp;de periodista, el primero, y, el segundo, como representante legal de &nbsp;un diario, fueron condenados por la justicia de su pa\u00eds por &nbsp;delitos relacionados con \u201cofensas &nbsp;en la modalidad de difamaci\u00f3n\u201d &nbsp;a un diplom\u00e1tico de Costa Rica. &nbsp;<\/p>\n<p>Los &nbsp;encausados impetraron recurso de casaci\u00f3n, pero la Sala &nbsp;Tercera de la Corte Suprema de Costa Rica rechaz\u00f3 dicho medio &nbsp;defensivo. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;Corte Interamericana de &nbsp;Derechos Humanos, advirti\u00f3 que, el ordenamiento del Estado &nbsp;convocado no brindaba garant\u00edas para Herrera &nbsp;Ulloa y Vargas Rohrmoser a acceder a un mecanismo de f\u00e1cil &nbsp;acceso para ejercer su derecho de contradicci\u00f3n ante condenas &nbsp;en asuntos penales, derecho no satisfecho con la mera existencia de &nbsp;una corporaci\u00f3n encargada de definir recursos especializados y &nbsp;altamente t\u00e9cnicos. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;el caso, &nbsp;se demand\u00f3 la &nbsp;responsabilidad internacional del Estado por la imposici\u00f3n de &nbsp;una condena por difamaci\u00f3n en perjuicio de Mauricio Herrera &nbsp;Ulloa y la falta de un recurso adecuado y efectivo para cuestionar &nbsp;dicha medida. &nbsp;<\/p>\n<p>Mauricio &nbsp;Herrera &nbsp;Ulloa, trabajaba en el diario \u201cLa Naci\u00f3n\u201d, y &nbsp;Fern\u00e1n Vargas Rohrmoser, era el presidente de la Junta &nbsp;Directiva y representante legal de ese medio de difusi\u00f3n. Los &nbsp;d\u00edas 19, 20 y 21 de mayo de 1995 publicaron unos art\u00edculos &nbsp;en los cuales se vinculaba a F\u00e9lix Przedborski, entonces &nbsp;delegado de Costa Rica, ante la Organizaci\u00f3n Internacional de &nbsp;Energ\u00eda At\u00f3mica, con diversas conductas il\u00edcitas. &nbsp;El 25 de mayo de 1995 Przedborski public\u00f3 en el peri\u00f3dico &nbsp;\u201cLa Naci\u00f3n\u201d, un art\u00edculo en el cual daba su &nbsp;versi\u00f3n de los hechos. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;la actuaci\u00f3n procesal luego del tr\u00e1mite y &nbsp;de acudir en dos oportunidades al recurso de casaci\u00f3n; en la &nbsp;segunda ocasi\u00f3n, los recursos fueron declarados \u201csin &nbsp;lugar\u201d, &nbsp;manteni\u00e9ndose la condena. Agitado el litigio en la Corte &nbsp;Interamericana, &nbsp;esta razon\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;En &nbsp;el presente caso, los recursos de casaci\u00f3n presentados contra &nbsp;la sentencia condenatoria de 12 de noviembre de 1999 no satisficieron &nbsp;el requisito de ser un recurso amplio de manera tal que permitiera &nbsp;que el tribunal superior realizara un an\u00e1lisis o examen &nbsp;comprensivo e integral de todas las cuestiones debatidas y analizadas &nbsp;en el tribunal inferior. Esta situaci\u00f3n conlleva a que los &nbsp;recursos de casaci\u00f3n interpuestos por los se\u00f1ores &nbsp;Fern\u00e1n Vargas Rohrmoser y Mauricio Herrera Ulloa, y por el &nbsp;defensor de \u00e9ste \u00faltimo y apoderado especial del &nbsp;peri\u00f3dico \u201cLa Naci\u00f3n\u201d, respectivamente &nbsp;(supra p\u00e1rr. 95. w), contra la sentencia condenatoria, no &nbsp;satisficieron los requisitos del art\u00edculo 8.2 h. de la &nbsp;Convenci\u00f3n Americana en cuanto no permitieron un examen &nbsp;integral sino limitado (\u2026)\u201d15. &nbsp;<\/p>\n<p>Y &nbsp;con fundamento en lo &nbsp;analizado concluy\u00f3: \u201cPor &nbsp;todo lo expuesto, la Corte declara que el Estado viol\u00f3 el &nbsp;art\u00edculo 8.2.h. de la Convenci\u00f3n Americana en relaci\u00f3n &nbsp;con los art\u00edculos 1.1 y 2 de dicho tratado, en perjuicio del &nbsp;se\u00f1or Mauricio Herrera Ulloa\u201d16. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;tal motivo, se orden\u00f3 a Costa Rica dejar sin efectos la &nbsp;sanci\u00f3n impuesta a los all\u00ed accionantes y adecuar su &nbsp;sistema jur\u00eddico para implementar un mecanismo de defensa &nbsp;sencillo que permitiera cuestionar las condenas penales en asuntos &nbsp;como el debatido. &nbsp;<\/p>\n<p>b. &nbsp;El 17 &nbsp;de noviembre de 2009, &nbsp;en la causa \u201cBarreto &nbsp;Leiva vs. Venezuela\u201d, \u00d3scar &nbsp;Enrique Barreto Leiva, en su condici\u00f3n de Director Sectorial &nbsp;de Administraci\u00f3n y Servicios del Ministerio de la Secretar\u00eda &nbsp;de la Presidencia de la Rep\u00fablica, fue condenado en \u00fanica &nbsp;instancia por la Corte Suprema Justicia de esa naci\u00f3n, por &nbsp;delitos contra el patrimonio p\u00fablico. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;Tribunal Interamericano constat\u00f3 que dicho cargo no daba fuero &nbsp;al all\u00ed procesado y, en esa medida, no pod\u00eda ser &nbsp;juzgado como si tuviera esa calidad; adem\u00e1s, ante el m\u00e1ximo &nbsp;\u00f3rgano jurisdiccional de Venezuela en materia penal, no se &nbsp;pod\u00edan incoar recursos frente a las decisiones all\u00ed &nbsp;proferidas. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;tanto, la colegiatura internacional exigi\u00f3 al pa\u00eds &nbsp;demandado, modificar sus c\u00f3digos para permitirle a sus &nbsp;ciudadanos confrontar los fallos condenatorios e, incluso, en favor &nbsp;de quienes gocen de \u201cfuero &nbsp;especial\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>c. &nbsp;El 23 &nbsp;de noviembre de 2012, en &nbsp;el asunto Mohamed &nbsp;Vs. Argentina, Oscar &nbsp;Alberto Mohamed como conductor de autob\u00fas, result\u00f3 &nbsp;absuelto por el delito de \u201chomicidio &nbsp;culposo\u201d, &nbsp;en decisi\u00f3n emanada del Juzgado Nacional en lo Correccional &nbsp;N\u00b03; sin embargo, el fallo fue revocado por la Sala Primera de la &nbsp;C\u00e1mara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional, &nbsp;quien lo conden\u00f3 por primera vez, en segunda instancia, por la &nbsp;conducta rese\u00f1ada. &nbsp;<\/p>\n<p>Si &nbsp;bien el procesado impetr\u00f3 el recurso extraordinario federal, &nbsp;el mismo fue desestimado por la precitada colegiatura al no &nbsp;satisfacer los presupuestos t\u00e9cnicos de ese medio de defensa. &nbsp;<\/p>\n<p>\u00d3scar &nbsp;Alberto Mohamed formul\u00f3 queja ante la Corte Suprema de la &nbsp;Naci\u00f3n, quien la deneg\u00f3 por cuanto el remedio &nbsp;extraordinario s\u00f3lo se ocupaba de casos con total ausencia de &nbsp;fundamento normativo, cuesti\u00f3n no presentada en esa &nbsp;controversia. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;corporaci\u00f3n internacional encontr\u00f3 que el ritual &nbsp;adelantado contra el all\u00e1 enjuiciado no ofrec\u00eda medios &nbsp;impugnaticios adecuados para controvertir la condena impuesta por &nbsp;primera vez y, por ello, orden\u00f3 al Estado accionado adoptar &nbsp;las medidas necesarias para permitir a \u00d3scar Alberto Mohamed, &nbsp;presentar un recurso mediante el cual pudiera obtener una revisi\u00f3n &nbsp;amplia de su sanci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>d. &nbsp;El 30 de enero de 2014, &nbsp;en &nbsp;el &nbsp;caso &nbsp;Liakat &nbsp;Ali Alibux Vs. Suriname, &nbsp;el &nbsp;all\u00ed petente, el 14 de agosto de 2004, en calidad de aforado &nbsp;como Ministro de Finanzas y Exministro de Recursos Naturales, fue &nbsp;condenado en \u00fanica instancia por los delitos de &nbsp;\u201cfalsificaci\u00f3n, &nbsp;fraude y violaci\u00f3n de la norma sobre divisa extranjera\u201d, &nbsp;por la Alta Corte de Justicia del Estado fustigado. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;esa oportunidad, si bien &nbsp;el pa\u00eds convocado adujo que, tras la sanci\u00f3n en &nbsp;comento, en 2007 hab\u00eda modificado su ordenamiento para &nbsp;permitir recurrir las sentencias penales contra aforados dentro de &nbsp;los tres (3) meses siguientes a la reforma, Liakat &nbsp;Ali Alibux no hab\u00eda hecho uso de esa prerrogativa. &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;todo, dijo el pa\u00eds refutado, la Alta &nbsp;Corte de Justicia de Suriname, ya hab\u00eda dado tr\u00e1mite al &nbsp;medio defensa para que el condenado pudiera controvertir el fallo &nbsp;penal materia de controversia &nbsp;<\/p>\n<p>Pese &nbsp;a lo antelado, la &nbsp;Corte Interamericana de &nbsp;Derechos Humanos estim\u00f3 que, al momento de la sentencia &nbsp;sancionatoria, el all\u00e1 procesado no contaba con un mecanismo &nbsp;de defensa efectivo a trav\u00e9s del cual impugnarlo y, por ello, &nbsp;el agravio a Liakat &nbsp;Ali Alibux ya se hab\u00eda materializado; adem\u00e1s, porque la &nbsp;nueva regulaci\u00f3n no permiti\u00f3 subsanar la situaci\u00f3n &nbsp;de indefensi\u00f3n de aqu\u00e9l. &nbsp;<\/p>\n<p>Sin &nbsp;embargo, como el recurso contra la condena del all\u00e1 procesado &nbsp;se estaba rituando, el precitado tribunal no adopt\u00f3 ninguna &nbsp;disposici\u00f3n al respecto. &nbsp;<\/p>\n<p>Mirados &nbsp;los juicios siguientes: caso &nbsp;V\u00e9lez Loor vs. Panam\u00e1\u0301 (23 de noviembre de 2010), &nbsp;caso Mendoza y otros vs. Argentina (14 de mayo de 2013), caso Amrhein &nbsp;y otros vs. Costa Rica (25 de abril de 2018) y caso Gorigoit\u00eda &nbsp;vs. Argentina (2 de septiembre de 2019), tampoco se obtiene una &nbsp;subregla temporal con efectos erga &nbsp;omnes, &nbsp;que compela a esta Sala a aceptarla con reciedumbre. &nbsp;<\/p>\n<p>4.4. &nbsp;En un suceso nuevo, la Corte Constitucional colombiana, tras haber &nbsp;seleccionado la tutela de Andr\u00e9s Felipe Arias Leiva, dict\u00f3 &nbsp;la sentencia SU-146 de fecha 21 de mayo de 2020, que ampar\u00f3 su &nbsp;derecho a la doble conformidad, y, entre otras manifestaciones, &nbsp;se\u00f1al\u00f3 que compete al juez \u201c(\u2026) ante &nbsp;la interrelaci\u00f3n de derechos y principios cuya vigencia &nbsp;sugiere conclusiones opuestas &nbsp;(\u2026)\u201d adoptar decisiones tomando la m\u00e1s ajustada a &nbsp;\u201c(\u2026) una &nbsp;interpretaci\u00f3n conforme a la Constituci\u00f3n\u201d, &nbsp;obligaci\u00f3n de la cual se desentendi\u00f3 la Sala de &nbsp;Casaci\u00f3n Penal, por cuanto &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;[N]i &nbsp;de &nbsp;la Sentencia C-792 de 2014 &nbsp;ni &nbsp;del Acto Legislativo 01 de 2018 se puede extraer una interpretaci\u00f3n &nbsp;que impida considerar la viabilidad de aplicar la garant\u00eda del &nbsp;derecho a impugnar la sentencia penal condenatoria con el actual &nbsp;est\u00e1ndar, antes de su adopci\u00f3n o expedici\u00f3n. En &nbsp;el primer caso, es evidente que el pronunciamiento de la Corte &nbsp;Constitucional no tuvo por objeto decidir casos individuales &nbsp;acaecidos antes de efectuar el pronunciamiento y, en el segundo caso, &nbsp;quedo\u0301 probado al hacer la s\u00edntesis del proceso &nbsp;legislativo que culmino\u0301 con la expedici\u00f3n del acto &nbsp;reformatorio, que en el seno del Congreso de la Rep\u00fablica no &nbsp;hubo una oposici\u00f3n definitiva a considerar que casos fallados &nbsp;antes pudieran ser beneficiarios del derecho a la impugnaci\u00f3n &nbsp;a trav\u00e9s de un mecanismo amplio e integral (p\u00e1rrafos &nbsp;122 y 123, supra). &nbsp;Vale la pena destacar, adem\u00e1s, que de las decisiones &nbsp;proferidas por la Sala Plena de la Corte Constitucional en sede de &nbsp;control concreto tampoco se extrae una regla que impida el &nbsp;reconocimiento ahora solicitado (\u2026)\u201d17. &nbsp;<\/p>\n<p>Y &nbsp;luego de hacer algunas precisiones asent\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(&#8230;) &nbsp;[U]na &nbsp;perspectiva de la situaci\u00f3n que solo tenga en cuenta el efecto &nbsp;de cosa juzgada y el principio de seguridad jur\u00eddica llevar\u00eda &nbsp;a considerar que todas las condenas penales proferidas antes de que &nbsp;el ordenamiento interno actualizara su lectura, son intocables. Una &nbsp;posici\u00f3n en tal sentido, sin embargo, desconoce o anula la &nbsp;garant\u00eda procesal penal en estudio, su naturaleza y la &nbsp;extensi\u00f3n de sus efectos en el tiempo, sacrificio que es &nbsp;injustificado en el orden constitucional (\u2026)\u201d18. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;ese contexto, pasa a fijar algunos criterios para tener en cuenta &nbsp;frente a asuntos definidos en \u00fanica instancia con antelaci\u00f3n &nbsp;a la C-792 de 2014 y al Acto Legislativo del 2018: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)(i) &nbsp;[E]l &nbsp;momento en el que se profiri\u00f3\u0301 la sentencia condenatoria, &nbsp;con miras a determinar si para tal fecha ya exist\u00eda &nbsp;un est\u00e1ndar &nbsp;internacional configurado en el sentido en el que ahora se reclama &nbsp;por el accionante; (ii) [e]l &nbsp;tipo de garant\u00eda de que se trata, esto es, un derecho &nbsp;subjetivo de aplicaci\u00f3n inmediata que encuentra en el &nbsp;escenario del juicio penal su espacio de protecci\u00f3n; y, (iii) &nbsp;(\u2026) &nbsp;la permanencia en el tiempo de las consecuencias que emanan de la &nbsp;aplicaci\u00f3n de un est\u00e1ndar que no se ajusta -ahora- a la &nbsp;interpretaci\u00f3n correcta del derecho al debido proceso (\u2026)\u201d19. &nbsp;<\/p>\n<p>Para &nbsp;el caso concreto, el est\u00e1ndar del derecho a la impugnaci\u00f3n &nbsp;de la primera condena, lo maximiza siguiendo el principio pro &nbsp;persona &nbsp;previsto en el bloque de constitucionalidad y lo encuentra relevante &nbsp;porque \u201c(\u2026) &nbsp;atiende &nbsp;a la situaci\u00f3n de que el accionante actualmente est\u00e1\u0301 &nbsp;cumpliendo una condena privativa de la libertad, lo que significa, &nbsp;para el examen que viene realizando la Sala, que actualmente sigue &nbsp;siendo relevante analizar el alcance del derecho a impugnar la &nbsp;sentencia penal condenatoria. Sin desconocer, por supuesto, el efecto &nbsp;de cosa juzgada que recae sobre la condena que se profiri\u00f3\u0301 &nbsp;en contra del tutelante (\u2026)\u201d20. &nbsp;<\/p>\n<p>No &nbsp;obstante, para preservar y no desvanecer los efectos de la cosa &nbsp;juzgada, otorga la impugnaci\u00f3n especial, pero mantiene indemne &nbsp;la condena de la Sala de Casaci\u00f3n Penal: \u201c(\u2026) &nbsp;porque en la actualidad la condena se est\u00e1\u0301 cumpliendo &nbsp;como consecuencia de la ejecutoria de una providencia que no ha sido &nbsp;objeto integral de revisi\u00f3n; lo cierto es que no se desvanecen &nbsp;los efectos de cosa juzgada que recaen sobre la sentencia &nbsp;condenatoria, pues esto no implicar\u00eda un proceso de &nbsp;armonizaci\u00f3n sino de sacrificio de uno de los intereses en &nbsp;juego, que no se justifica en este asunto (\u2026)\u201d21. &nbsp;<\/p>\n<p>Tras &nbsp;no encontrar conflicto con los derechos de las v\u00edctimas &nbsp;relacionadas con \u201c(\u2026) &nbsp;con las m\u00e1ximas violaciones de derechos humanos, sobre las &nbsp;cuales deber\u00edan operar cautelas especiales (\u2026)\u201d22 &nbsp;en materia de conflictos, coligi\u00f3 que el \u201c(\u2026) &nbsp;el reconocimiento de la impugnaci\u00f3n se concreta en la &nbsp;interposici\u00f3n del recurso de impugnaci\u00f3n por parte del &nbsp;condenado, cuyo resultado puede ser (i) la confirmaci\u00f3n de la &nbsp;sentencia en su integridad, en cuyo caso no solo se fortalece &nbsp;institucionalmente la decisi\u00f3n judicial, sino que se aporta &nbsp;mayor tranquilidad a la verdad que esta contiene para las v\u00edctimas; &nbsp;o, (ii) la revocatoria -o modificaci\u00f3n- de la condena, en su &nbsp;totalidad o respecto de alg\u00fan elemento, con lo cual la &nbsp;institucionalidad y las v\u00edctimas, en sus posiciones, tambi\u00e9n &nbsp;resultan afianzadas (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Concluye &nbsp;entonces, con la providencia judicial &nbsp;de condena, recae el efecto de &nbsp;cosa juzgada, que compromete el principio de seguridad jur\u00eddica, &nbsp;\u201c(\u2026) &nbsp;la concesi\u00f3n de la impugnaci\u00f3n amplia e integral no &nbsp;tiene efectos directos sobre la prescripci\u00f3n de t\u00e9rminos &nbsp;o fen\u00f3menos similares derivados del paso del tiempo, ni sobre &nbsp;la situaci\u00f3n de privaci\u00f3n de libertad del actor, porque &nbsp;sobre la Sentencia de la Sala de Casaci\u00f3n Penal de la Corte &nbsp;Suprema de Justicia -que no es objeto de an\u00e1lisis alguno en &nbsp;esta providencia- existe un alto grado de presunci\u00f3n de &nbsp;acierto y, por supuesto, de firmeza (\u2026)\u201d23. &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;relaci\u00f3n a la data tomada para extender m\u00e1s all\u00e1 &nbsp;de la prevista en la sentencia C-792 de 2014, finc\u00e1ndola en el &nbsp;caso Liakat &nbsp;Ali Alibux Vs. Suriname, &nbsp;expone que si s\u00f3lo se tienen en cuenta la cosa juzgada y el &nbsp;principio de seguridad jur\u00eddica, conductas anteriores a la &nbsp;actualizaci\u00f3n normativa de nuestro ordenamiento, todas las &nbsp;condenas anteriores ser\u00edan intangibles o intocables. Y, tras &nbsp;analizar los criterios arriba expuestos para &nbsp;retrotraer los efectos de la doble conformidad, expone: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;[L]a &nbsp;decisi\u00f3n que, en consideraci\u00f3n de esta Sala, es &nbsp;definitiva para afirmar que en dicho sistema regional existe una &nbsp;verdadera posici\u00f3n de derecho que se adscribe al art\u00edculo &nbsp;8.2.h. de la Convenci\u00f3n, seg\u00fan la cual se exige un &nbsp;mecanismo amplio e integral como garant\u00eda del bien fundamental &nbsp;a impugnar la sentencia condenatoria en materia penal &nbsp;(\u2026) &nbsp;es la dictada en el caso Liakat Ali Alibux vs. Suriname dado que, &nbsp;como se indic\u00f3 en los p\u00e1rrafos 97 y ss, supra, &nbsp;se emiti\u00f3 respecto de un sujeto que, con supuestos similares &nbsp;al presente, fue juzgado por la m\u00e1xima instancia penal de su &nbsp;pa\u00eds sin derecho a impugnar su fallo condenatorio (\u2026)\u201d24. &nbsp;<\/p>\n<p>Luego, &nbsp;a\u00f1ade: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Esta &nbsp;providencia, adem\u00e1s, encuentra antecedente en decisiones &nbsp;previas del Comit\u00e9\u0301 de Derechos Humanos y de la misma &nbsp;Corte Interamericana, con lo cual, no hay duda que para tal momento &nbsp;exist\u00eda certeza en el sistema convencional que, en garant\u00eda &nbsp;del derecho previsto en el art\u00edculo 8.2.h., los aforados &nbsp;constitucionales, juzgados por las m\u00e1ximas instancias &nbsp;judiciales de sus pa\u00edses, ten\u00edan derecho a que otro &nbsp;juez valorara amplia e integralmente su fallo (\u2026)\u201d25. &nbsp;<\/p>\n<p>Colige, &nbsp;entonces: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Por &nbsp;lo tanto, para la Sala Plena la fecha de la expedici\u00f3n de la &nbsp;sentencia de la Corte Interamericana en el caso Liakat Ali Alibux, el &nbsp;30 de enero de 2014, constituye un referente imprescindible, por &nbsp;cuanto (i) ha jugado un papel fundamental para establecer el alcance &nbsp;del derecho convencional previsto en el art\u00edculo 8.2.h. de la &nbsp;Convenci\u00f3n, instrumento internacional de derechos humanos que &nbsp;hace parte del bloque de constitucionalidad en sentido estricto; &nbsp;(ii) contiene un pronunciamiento expreso sobre el caso de un &nbsp;funcionario que, en un Estado tambi\u00e9n vinculado a la &nbsp;Convenci\u00f3n Americana, fue juzgado en \u00fanica instancia &nbsp;-como aforado- por el m\u00e1ximo \u00f3rgano de justicia de su &nbsp;pa\u00eds, pronunciamiento que, adem\u00e1s, sigue una l\u00ednea &nbsp;clara del \u00e1mbito de protecci\u00f3n del derecho que en la &nbsp;misma sede y en el Sistema Universal de Derechos Humanos venia &nbsp;construy\u00e9ndose; (iii) los pronunciamientos de la Corte &nbsp;Interamericana y, por lo tanto, esta Sentencia, han sido relevantes &nbsp;interpretativamente en la lectura del art\u00edculo 29 de la &nbsp;Constituci\u00f3n Pol\u00edtica, comprensi\u00f3n que ya ha &nbsp;sido acogida por nuestro Ordenamiento Jur\u00eddico; y (iv) como &nbsp;est\u00e1ndar, permite cobijar casos juzgados bajo un marco &nbsp;regional de derechos que ya amparaba sus situaciones, de manera m\u00e1s &nbsp;amplia y compatible con nuestra Constituci\u00f3n Pol\u00edtica &nbsp;(\u2026)\u201d26. &nbsp;<\/p>\n<p>4.5. &nbsp;Esta Sala mirando la cuesti\u00f3n, ha venido, &nbsp;persistentemente, otorgando amparos sin discriminar aforados y no &nbsp;aforados, salvo algunas excepciones, con apoyo en la C-792 de 2014, &nbsp;decisi\u00f3n que compeli\u00f3 la expedici\u00f3n del Acto &nbsp;Legislativo No. 1 de enero 18 de 2018. La Corte constitucional, en el &nbsp;asunto Arias Leiva, lo hace ahora, desde el caso del &nbsp;30 de enero de 2014, de Liakat &nbsp;Ali Alibux vs. Suriname. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;Corte, &nbsp;en coherencia con el ordenamiento Nacional, considera prudente dar &nbsp;eficacia a la vigencia de la garant\u00eda desde la fecha cuando se &nbsp;dict\u00f3 la sentencia C-792 de 2104, por cuanto, al analizar &nbsp;diferentes decisiones de la Corte Interamericana, hubo casos &nbsp;anteriores al de Liakat Ali Alibux, donde el mismo organismo protegi\u00f3 &nbsp;la garant\u00eda en cuesti\u00f3n, los cuales corresponden a &nbsp;fechas anteriores a la seleccionada por la Corte Constitucional &nbsp;local. &nbsp;<\/p>\n<p>Justamente, &nbsp;cual atr\u00e1s se record\u00f3, hubo &nbsp;un precedente interamericano, con m\u00e1s de una d\u00e9cada de &nbsp;antelaci\u00f3n, consistente en el caso Herrera Ulloa Vs. Costa &nbsp;Rica, que se decidi\u00f3 el 2 de julio de 2004, posteriormente, &nbsp;hubo algunos otros. Luego, en esas condiciones, la data 30 de enero &nbsp;de 2014 del caso Liakat, aunque justificada en el pensamiento de la &nbsp;hom\u00f3loga constitucional, deviene casual y deleznable en la &nbsp;b\u00fasqueda de un criterio estable para esta Sala, porque bien &nbsp;podr\u00eda haber sido otro juicio diferente, el baremo para la &nbsp;aplicaci\u00f3n de la doble conformidad jur\u00eddica. &nbsp;<\/p>\n<p>Para &nbsp;la Sala, sean aforados o no, en asuntos de este linaje, es prudente &nbsp;aplicar la garant\u00eda desde la fecha de la emisi\u00f3n de la &nbsp;sentencia C-792 de 2014 -el veintinueve &nbsp;(29) de octubre de dos mil catorce (2014)-, y no desde el treinta &nbsp;(30) de enero de dos mil catorce (2014), data del caso interamericano &nbsp;Liakat Al\u00ed Alibux. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;misma Corte &nbsp;Constitucional, en la C-792 de 2014, cita algunos de los juicios m\u00e1s &nbsp;relevantes y, el anterior, es apenas uno de ellos, en procura de &nbsp;materializar la garant\u00eda debatida. En efecto, enunci\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;[S]e &nbsp;encuentran las sentencias en los casos&nbsp;Herrera Ulloa vs Costa &nbsp;Rica, Barreto Leiva vs Venezuela, V\u00e9lez Loor vs Panam\u00e1&nbsp;y &nbsp;Liakat Al\u00ed Alibux vs Suriname (\u2026)\u201d27, &nbsp;de &nbsp;donde luego infiri\u00f3: &nbsp;\u201cEn &nbsp;todos estos eventos, la Corte IDH encontr\u00f3 que los Estados &nbsp;eran responsables por la vulneraci\u00f3n del derecho previsto en &nbsp;el art\u00edculo 8.2.h. de la CADH\u201d28, &nbsp;pasando a dar por demostrado el d\u00e9ficit de garant\u00eda &nbsp;tocante con un \u201c(\u2026) &nbsp;elemento &nbsp;normativo omitido, relativo a la previsi\u00f3n de un recurso &nbsp;judicial que materialice el derecho a la impugnaci\u00f3n del &nbsp;primer fallo condenatorio en el marco de un juicio penal, constituye &nbsp;un elemento estructural del proceso, y [que] por tanto, se proyecta &nbsp;en toda la normativa procesal penal, y adem\u00e1s, implica el &nbsp;redise\u00f1o de una amplia gama de instituciones &nbsp;(\u2026)\u201d29, &nbsp;para finalmente resolver en el ordinal primero de la sentencia: &nbsp;\u201cDeclarar &nbsp;la&nbsp;inconstitucionalidad &nbsp;con efectos diferidos,&nbsp;y &nbsp;en los t\u00e9rminos se\u00f1aladas en el numeral segundo de la &nbsp;parte resolutiva de esta providencia, de las expresiones demandadas &nbsp;contenidas en los art\u00edculos 20, 32, 161, 176, 179, 179B, 194 y &nbsp;481 de la Ley 906 de 2004, en cuanto omiten la posibilidad de &nbsp;impugnar todas las sentencias condenatorias (\u2026)\u201d30. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;Sala de Casaci\u00f3n Civil, &nbsp;partir\u00e1 de la fecha 29 de octubre de 2014, porque da mayor &nbsp;seguridad a las decisiones que viene tomando en sus fallos &nbsp;constitucionales, frente a esta garant\u00eda, implementada con la &nbsp;aprobaci\u00f3n y entrada en vigencia del Acto Legislativo No. 1 de &nbsp;2018, cuando se provey\u00f3 la Sala de juzgamiento de primera &nbsp;instancia en esta Corte. La data de la sentencia C-792 de 2014 &nbsp;representa la recepci\u00f3n oficial por v\u00eda jurisprudencial &nbsp;con efectos erga &nbsp;omnes &nbsp;en el ordenamiento constitucional colombiano y en el procedimiento &nbsp;penal de la garant\u00eda, gracias a la declaraci\u00f3n de &nbsp;inconstitucionalidad por omisi\u00f3n legislativa de algunas reglas &nbsp;penales atr\u00e1s rese\u00f1adas, al hallarse nuestro sistema de &nbsp;juzgamiento en contrav\u00eda de m\u00faltiples instrumentos &nbsp;internacionales, y por su definida estructura inconvencional, al &nbsp;apartarse derechamente del art. 8.2 de la Convenci\u00f3n &nbsp;Americana, pacto, al cual se adhiri\u00f3 el Estado colombiano. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;supuesto, esa subregla no puede ser una camisa de fuerza, por cuanto &nbsp;analizados diferentes est\u00e1ndares, como algunos &nbsp;de los se\u00f1alados en la sentencia SU-146 del 21 de mayo de &nbsp;2020, de Arias Leiva bien podr\u00e1 darse v\u00eda a hip\u00f3tesis &nbsp;diferentes, tales como de hechos acaecidos en el pasado, con respecto &nbsp;a juzgamientos no adelantados a\u00fan, o en curso, o con &nbsp;sentencias a\u00fan no emitidas, o sin ejecutoriar, o de todas las &nbsp;que se expidan con posterioridad a la data adoptada, por virtud del &nbsp;principio de favorabilidad que, en cada evento concreto, se &nbsp;analizar\u00edan. &nbsp;<\/p>\n<p>Esta &nbsp;Sala bien podr\u00eda tomar alguno de los otros casos donde la &nbsp;Corte &nbsp;Interamericana dispuso el reconocimiento de la garant\u00eda como &nbsp;el atr\u00e1s rese\u00f1ado, el Ulloa Herrera del 2004, uno de &nbsp;los primeros en el tiempo para el reconocimiento de esa conquista, o &nbsp;el seleccionado por la Corte Constitucional del 30 de enero del 2014, &nbsp;pero cualquiera de ellos har\u00eda voluble el fundamento del apoyo &nbsp;decisional, ante la pluralidad de juicios con diferentes fechas que &nbsp;le podr\u00edan dar soporte, o ante la debilidad de las razones &nbsp;para honrarlo. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;tanto, la fecha de emisi\u00f3n de la sentencia C-792 &nbsp;de 2014, ser\u00e1, mientras no se expida el correspondiente &nbsp;estatuto normativo, el fundamento, por parte de esta Sala para &nbsp;encarar el an\u00e1lisis y juzgamiento de las acciones &nbsp;constitucionales de amparo que en la materia se formulen en atenci\u00f3n &nbsp;a las razones atr\u00e1s expuestas, y a los siguientes motivos &nbsp;relevantes: &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;Carencia &nbsp;de preceptiva expresa en el ordenamiento interno que inserte la regla &nbsp;8.2 de la Convenci\u00f3n Americana, por ejemplo, alg\u00fan &nbsp;C\u00f3digo de Procedimiento Penal o Ley Estatutaria. Apenas, seg\u00fan &nbsp;se trasunt\u00f3 con antelaci\u00f3n, el numeral 6\u00ba del art. &nbsp;17 de la Ley 270 de 1996 busc\u00f3 ese objetivo, pero devino &nbsp;frustr\u00e1neo, al ser declarado inexequible. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;Hasta la expedici\u00f3n de la C-792 de 2014, todas las decisiones &nbsp;de revisi\u00f3n de tutelas o de acciones de constitucionalidad &nbsp;planteadas, desecharon la aplicaci\u00f3n de la impugnaci\u00f3n &nbsp;especial con car\u00e1cter integral. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;Por &nbsp;virtud de los efectos \u201cerga &nbsp;omnes de las sentencias de inconstitucionalidad\u201d &nbsp;que por su propia naturaleza despliegan, seg\u00fan la regla 243 de &nbsp;la Carta vigente en nuestro ordenamiento, en cuanto dispone: \u201cLos &nbsp;fallos que la Corte dicte en ejercicio del control jurisdiccional &nbsp;hacen tr\u00e1nsito a cosa juzgada constitucional\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>4. &nbsp;Por el respeto a la Carta y al principio de supremac\u00eda &nbsp;constitucional que esta Sala &nbsp;debe, as\u00ed como al precedente de naturaleza constitucional &nbsp;dimanado de las decisiones de control constitucional, que juzgan el &nbsp;ordenamiento interno; as\u00ed como por las secuelas de la cosa &nbsp;juzgada constitucional de la C-792 de 2014, como por sus efectos &nbsp;imperativos que exceden los l\u00edmites de las decisiones &nbsp;interpartes, &nbsp;interpares &nbsp;o &nbsp;inter &nbsp;communis. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;supuesto, &nbsp;no desconoce esta Sala, como en p\u00e1rrafos anteriores se expuso, &nbsp;la posibilidad de dar aplicaciones excepcionales en asuntos que &nbsp;soporten el an\u00e1lisis de criterios de ponderaci\u00f3n de la &nbsp;propia Sala, ajustados a la C-792 de 2014 y a los expuestos en la SU &nbsp;146 de 2020: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;(i) [E]l momento en el que se profiri\u00f3\u0301 la sentencia &nbsp;condenatoria, con miras a determinar si para tal fecha ya exist\u00eda &nbsp;un est\u00e1ndar internacional configurado en el sentido en el que &nbsp;ahora se reclama por el accionante; (ii) [e]l tipo de garant\u00eda &nbsp;de que se trata, esto es, un derecho subjetivo de aplicaci\u00f3n &nbsp;inmediata que encuentra en el escenario del juicio penal su espacio &nbsp;de protecci\u00f3n; y, (iii) (\u2026) &nbsp;la permanencia en el tiempo de las consecuencias que emanan de la &nbsp;aplicaci\u00f3n de un est\u00e1ndar que no se ajusta -ahora- a la &nbsp;interpretaci\u00f3n correcta del derecho al debido proceso (\u2026)\u201d32. &nbsp;<\/p>\n<p>4.6. &nbsp;Oportunidad. Sea en cualquiera de los procedimientos de la Ley 906 de &nbsp;2004 o de la Ley 600 de 2000, si en primera instancia se absuelve a &nbsp;la persona y al apelarse la providencia, en segundo grado se revoca &nbsp;la decisi\u00f3n para condenar, se puede solicitar la impugnaci\u00f3n &nbsp;especial de esta \u00faltima determinaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Empero, &nbsp;esta Sala ha considerado que para tener derecho a la garant\u00eda, &nbsp;se requiere que el \u00f3rgano, colegiado o &nbsp;juzgador emisor de la decisi\u00f3n condenatoria primera, resultado &nbsp;de la apelaci\u00f3n contra la absolutoria del a &nbsp;quo, &nbsp;otorgue, advierta, anuncie o informe, en la resolutiva de la &nbsp;respectiva providencia, el derecho a interponer la doble conformidad &nbsp;o impugnaci\u00f3n especial como protecci\u00f3n del derecho del &nbsp;reci\u00e9n declarado penalmente responsable, y cuando no lo haya &nbsp;hecho, podr\u00e1 retrotraerse a esta oportunidad la posibilidad &nbsp;para la interposici\u00f3n de la doble conformidad o de la &nbsp;impugnaci\u00f3n especial, seg\u00fan las circunstancias &nbsp;analizadas o demostradas. &nbsp;<\/p>\n<p>Esta &nbsp;exigencia no es casual, sino relevante para los prop\u00f3sitos del &nbsp;caso, por cuanto ya el art\u00edculo 170 de la Ley 600 de 2000, &nbsp;dispon\u00eda que toda sentencia contendr\u00e1 entre los varios &nbsp;requisitos: \u201cLos &nbsp;recursos que proceden contra ella\u201d, &nbsp;aspecto reiterado en el art\u00edculo 162 de la Ley 906 de 2004 y &nbsp;con mayor \u00e9nfasis al imponer el: \u201c[s]e\u00f1alamiento &nbsp;del recurso que procede contra la decisi\u00f3n y la oportunidad &nbsp;para interponerlo\u201d. &nbsp;De no ser as\u00ed se quebranta el derecho de defensa33. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;tal &nbsp;modo, al emitirse la condena, por primera vez en segunda instancia, &nbsp;la impugnaci\u00f3n especial debe solicitarse al no ser oficiosa; &nbsp;y, como consecuencia, el auxilio constitucional devendr\u00e1 &nbsp;inane. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;el contrario, si se revoca la absoluci\u00f3n para condenar &nbsp;y el afectado pide la impugnaci\u00f3n especial, pero no se le &nbsp;tramita, el ruego tuitivo es el instrumento id\u00f3neo para &nbsp;proteger el derecho al debido proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>Para &nbsp;el caso de los aforados juzgados ante la Sala de Casaci\u00f3n &nbsp;Penal, si el decurso es de \u00fanica instancia &nbsp;o de primera, ante la condena, incumbe al procesado solicitar la &nbsp;impugnaci\u00f3n especial. &nbsp;<\/p>\n<p>Sobre &nbsp;lo aqu\u00ed aducido, en la sentencia STC531-2020 de 30 de enero de &nbsp;2020, la Sala resolvi\u00f3 un caso en el cual un ciudadano fue &nbsp;condenado en primera instancia por &nbsp;\u201chomicidio &nbsp;simple\u201d &nbsp;pero se lo absolvi\u00f3 por los &nbsp;delitos de \u201cfeminicidio &nbsp;agravado y acceso carnal violento, en concurso homog\u00e9neo\u201d &nbsp;y al ser apelada la providencia, el ad &nbsp;quem le &nbsp;extendi\u00f3 la pena impuesta en raz\u00f3n de estas \u00faltimas &nbsp;conductas. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;tal motivo, &nbsp;el all\u00e1 reclamante impetr\u00f3 casaci\u00f3n que le fue &nbsp;otorgada; sin embargo, el recurso fue inadmitido y, con fundamento en &nbsp;lo acontecido, el quejoso formul\u00f3 acci\u00f3n de tutela que &nbsp;se le concedi\u00f3, pues ante la primera condena por los hechos &nbsp;punibles ya referidos, el estrado de segundo grado debi\u00f3 &nbsp;ponerle de presente la posibilidad de incoar la \u201cimpugnaci\u00f3n &nbsp;especial\u201d &nbsp;porque era procedente, pero al no indic\u00e1rsele nada al &nbsp;respecto, se quebrantaron las garant\u00edas del accionante, all\u00ed &nbsp;procesado. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;cuanto a lo discurrido, &nbsp;la Corte enfatiz\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;De &nbsp;manera m\u00e1s reciente en un caso an\u00e1logo al que es &nbsp;materia de estudio, esta Corporaci\u00f3n dio v\u00eda libre a la &nbsp;solicitud de amparo de una persona que hab\u00eda sido inicialmente &nbsp;condenada por los delitos de constre\u00f1imiento ilegal y &nbsp;utilizaci\u00f3n ilegal de uniformes e insignias, pero en segunda &nbsp;instancia se revoc\u00f3 parcialmente esa decisi\u00f3n y se le &nbsp;sentenci\u00f3 como coautor de los punibles de secuestro simple y &nbsp;extorsi\u00f3n, circunstancia que conllev\u00f3 a incrementar la &nbsp;pena inicialmente dosificada en 70 meses de prisi\u00f3n, para &nbsp;imponer una definitiva de 570 meses. (CSJ, STC15017-2019) &nbsp;(\u2026)\u201d &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Y &nbsp;es que resulta evidente que siempre que el juez penal determine que &nbsp;procede la imposici\u00f3n del castigo punitivo, est\u00e1 en la &nbsp;obligaci\u00f3n de analizar los diferentes elementos del tipo y de &nbsp;la responsabilidad, presupuestos que var\u00edan de una conducta a &nbsp;otra y que, por lo tanto, impiden predicar que, si una persona es &nbsp;responsable de una, lo es, per se, de otra u otras &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;En &nbsp;otras palabras, para referirnos al caso concreto, el que el juzgado &nbsp;3\u00ba Penal del Circuito de Conocimiento de Bello (Antioquia) haya &nbsp;concluido que el accionante era autor del delito de homicidio de una &nbsp;mujer, no equivale a afirmar que tambi\u00e9n lo era del &nbsp;feminicidio de otra y del acceso carnal sobre ambas, de ah\u00ed &nbsp;que ese juzgador lo absolviera de esas conductas &nbsp;(\u2026)\u201d &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Si &nbsp;otro funcionario, en este asunto, los integrantes de la Sala Penal &nbsp;del Tribunal Superior de Medell\u00edn consideraron que deb\u00eda &nbsp;responder no solo por el homicidio simple de una de las v\u00edctimas, &nbsp;sino por uno calificado \u2013el feminicidio-, que es un tipo penal &nbsp;distinto al primero (art. 104A del C.P.) y por otras tres conductas &nbsp;delictivas, esto es, otro feminicidio y dos accesos carnales &nbsp;violentos, en manera alguna podr\u00eda afirmarse que ya le fue &nbsp;garantizado su derecho a la doble conformidad, pues ning\u00fan &nbsp;otro juez o tribunal ha ratificado que lo que ocurri\u00f3 en la &nbsp;madrugada del 4 de septiembre de 2015, en el domicilio de las &nbsp;v\u00edctimas fue un doble feminicidio precedido por la agresi\u00f3n &nbsp;sexual endilgada, ni que el actor constitucional particip\u00f3 en &nbsp;esos hechos, esa fue una primera condena &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Cuando &nbsp;en una segunda sentencia se afirme la concurrencia de los elementos &nbsp;estructurales de los tipos penales de feminicidio y acceso carnal &nbsp;violento, la ocurrencia de tan lamentables sucesos y la participaci\u00f3n &nbsp;del procesado en ellas, se habr\u00e1 respetado su prerrogativa &nbsp;fundamental a la doble conformidad &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Esa &nbsp;es, justamente, la finalidad de la garant\u00eda en comento: que &nbsp;dos jueces o tribunales distintos coincidan en la responsabilidad de &nbsp;la persona sometida a juicio criminal en las conductas objeto de la &nbsp;investigaci\u00f3n, de modo que \u00fanicamente con la segunda &nbsp;condena podr\u00e1 afirmarse el cumplimiento del Estado frente al &nbsp;derecho fundamental del encausado &nbsp;(\u2026)\u201d &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Bajo &nbsp;el panorama que viene de analizarse, surge palmaria la necesidad de &nbsp;acceder al amparo invocado, para garantizar al tutelante el derecho a &nbsp;la doble conformidad de la primera sentencia condenatoria por los dos &nbsp;delitos que le fueron imputados \u2013feminicidio y acceso carnal &nbsp;violento- &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;En &nbsp;consecuencia, se dispondr\u00e1 a dejar sin valor ni efecto la &nbsp;providencia dictada el 29 de agosto de 2018 y la notificaci\u00f3n &nbsp;de la sentencia de segunda instancia dictada el 17 de enero de 2018 &nbsp;por la Sala Penal del Tribunal Superior de Medell\u00edn, para que &nbsp;se realice nuevamente aquel acto de enteramiento, indicando al &nbsp;acusado los recursos procedentes &nbsp;(\u2026)\u201d (subrayas originales). &nbsp;<\/p>\n<p>4.7. &nbsp;Eventualidad. La impugnaci\u00f3n especial implica una nueva &nbsp;etapa procesal tras proferirse el primer fallo condenatorio precedido &nbsp;de absoluci\u00f3n, o al haberse emitido el de \u00fanica &nbsp;instancia, con car\u00e1cter condenatorio. &nbsp;<\/p>\n<p>Como &nbsp;corolario, el recurso extraordinario de casaci\u00f3n no puede &nbsp;tener cabida antes de la doble &nbsp;conformidad; pero contrario &nbsp;sensu, &nbsp;es procedente luego de evacuarse la impugnaci\u00f3n especial. Si &nbsp;no se procede en esa forma, se vulnera el debido proceso y la &nbsp;actuaci\u00f3n ser\u00eda susceptible de amparo constitucional, &nbsp;cual lo ha venido se\u00f1alando esta Sala, en forma expl\u00edcita, &nbsp;desde la sentencia &nbsp;de tutela STC16778-2019 del 12 de diciembre de 2019, radicado &nbsp;n.\u00b011001-02-03-000-2019-03906-00, &nbsp;de &nbsp;Ruffo Heliodoro Echeverry Moreno Vs. las Salas Penales del Tribunal &nbsp;Superior de Popay\u00e1n y de Casaci\u00f3n de la Corte, donde se &nbsp;expresaron las sustanciales diferencias entre uno y otro recurso. &nbsp;<\/p>\n<p>Para &nbsp;esta Sala, &nbsp;ambos instrumentos de defensa tienen perfiles y fuentes jur\u00eddicas &nbsp;dis\u00edmiles, pudi\u00e9ndose y debi\u00e9ndose rituar el &nbsp;primero y, luego, el segundo. &nbsp;<\/p>\n<p>Sobre &nbsp;lo aducido, la Sala enfatiz\u00f3, en el antecedente citado: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;En &nbsp;el subj\u00fadice, se observa el fallo de 28 de marzo de 2017, &nbsp;donde &nbsp;la Sala Penal del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Popay\u00e1n, &nbsp;en sede de apelaci\u00f3n, revoc\u00f3 &nbsp;la providencia absolutoria del a quo y, en su lugar, conden\u00f3 &nbsp;al aqu\u00ed actor a ciento sesenta y ocho meses (168) meses de &nbsp;prisi\u00f3n &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Frente &nbsp;a esa determinaci\u00f3n, el gestor interpuso recurso de casaci\u00f3n, &nbsp;medio de impugnaci\u00f3n inadmitido el 5 de diciembre de 2018, &nbsp;prove\u00eddo en el cual se dispuso que una vez agotado el tr\u00e1mite &nbsp;previsto en el art\u00edculo 184 de la Ley 906 de 2004, regresaran &nbsp;las diligencias al despacho a efectos de garantizar \u201cel &nbsp;principio de doble conformidad (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>(\u2026) &nbsp;El &nbsp;querellante, a trav\u00e9s de su apoderado, present\u00f3 ante la &nbsp;Procuradur\u00eda General de la Naci\u00f3n el mecanismo de &nbsp;insistencia y respecto de \u00e9ste, el Ministerio P\u00fablico, &nbsp;el 31 de enero de 2019, consider\u00f3 que la Sala de Casaci\u00f3n &nbsp;Penal pod\u00eda (\u2026) &nbsp;estudiar la garant\u00eda del derecho procesal que le asiste al &nbsp;acusado de la doble instancia o impugnaci\u00f3n (\u2026) &nbsp;[y, &nbsp;en consecuencia] &nbsp;(\u2026) &nbsp;admitir de manera oficiosa la demanda de casaci\u00f3n (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Una &nbsp;vez ingres\u00f3 el expediente a la Sala querellada, se fij\u00f3 &nbsp;el 17 de julio de 2019, para la lectura del fallo fechado el 10 de &nbsp;julio anterior, providencia dictada en consonancia con lo dispuesto &nbsp;en el auto inadmisorio. En esa decisi\u00f3n, se procedi\u00f3 a &nbsp;\u201cexaminar la legalidad de la sentencia proferida el 28 de marzo &nbsp;de 2017\u201d, resolvi\u00e9ndose confirmarla y, para ello, se &nbsp;realiz\u00f3, seg\u00fan la corporaci\u00f3n cuestionada, un &nbsp;an\u00e1lisis pormenorizado del material demostrativo, concluyendo &nbsp;que estaba probado, m\u00e1s all\u00e1 de toda duda, la &nbsp;materialidad del delito y la responsabilidad del gestor (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Aunque &nbsp;a trav\u00e9s del proceder descrito anteriormente se pretendi\u00f3 &nbsp;asegurar al condenado un estudio de su caso ante el m\u00e1ximo &nbsp;tribunal de la jurisdicci\u00f3n ordinaria, no &nbsp;se comparte esa postura, por cuanto, se debi\u00f3 realizar, &nbsp;primero, el an\u00e1lisis de la \u201cimpugnaci\u00f3n especial\u201d &nbsp;y, luego, lo atinente a la demanda de casaci\u00f3n en aras de &nbsp;garantizar mayor seguridad jur\u00eddica al condenado (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Lo &nbsp;anterior implicaba desatar como primera medida el medio ordinario de &nbsp;impugnaci\u00f3n y, luego de ello, proceder al estudio del recurso &nbsp;extraordinario (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Se &nbsp;ha dicho que el mecanismo extraordinario no resulta ser id\u00f3neo &nbsp;para la protecci\u00f3n del derecho a la \u201cdoble conformidad\u201d, &nbsp;pues los fines, la naturaleza, las formalidades, la competencia &nbsp;funcional, la taxatividad de las causales de casaci\u00f3n, el &nbsp;rigor t\u00e9cnico, la excepcionalidad de la tarea nomofil\u00e1ctica, &nbsp;la unificaci\u00f3n de la jurisprudencia, y otras muchas &nbsp;particularidades que identifican en el derecho nacional y comparado &nbsp;al recurso de casaci\u00f3n, tornan inadmisible y deleznable la &nbsp;aludida asimilaci\u00f3n entre el recurso extraordinario de &nbsp;casaci\u00f3n y el de apelaci\u00f3n (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;El &nbsp;primero es en extremo formal y rigorista, apuntalado para dar unidad &nbsp;y coherencia l\u00f3gica al ordenamiento; el segundo es universal, &nbsp;no restringido a unas pr\u00edstinas causales, permitiendo &nbsp;denunciar todo tipo de errores, siendo una verdadera garant\u00eda &nbsp;para todos los condenados (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>4.8. &nbsp;Inmediatez. Si los criterios normativos de la doble conformidad se &nbsp;encuentran vigentes y esa prerrogativa no es otorgada pese a &nbsp;implorarse &nbsp;o se tramita primero la casaci\u00f3n, la cuesti\u00f3n puede ser &nbsp;remediada a trav\u00e9s del ruego tuitivo, pero debe acudirse &nbsp;dentro de los seis (6) meses siguientes al fallo condenatorio, porque &nbsp;de no hacerse sin una justa causa, se desatender\u00eda la &nbsp;exigencia de la inmediatez34, &nbsp;por supuesto, ello no obsta para, ante evidentes transgresiones, &nbsp;superar esta subregla. &nbsp;<\/p>\n<p>4.9. &nbsp;Especialidad en los recursos judiciales. Los recursos extraordinarios &nbsp;de revisi\u00f3n y casaci\u00f3n no est\u00e1n constituidos &nbsp;para asegurar el derecho a la doble conformidad, el primero, por &nbsp;proceder \u00fanicamente frente &nbsp;a sentencias con fuerza de cosa juzgada y, el segundo, porque, dado &nbsp;su car\u00e1cter t\u00e9cnico, est\u00e1 limitado a sus &nbsp;causales35. &nbsp;La doble conformidad, por el contrario, supone un an\u00e1lisis &nbsp;integral de todo el juicio, sin consideraci\u00f3n a motivos &nbsp;especiales, sin formalismos ni exigencias t\u00e9cnicas, porque sus &nbsp;\u00fanicas fronteras son la Constituci\u00f3n, la Ley, los &nbsp;principios, valores y derechos. La sola formulaci\u00f3n da lugar &nbsp;al an\u00e1lisis de la primera sentencia condenatoria36. &nbsp;<\/p>\n<p>4.10. &nbsp;No &nbsp;prescripci\u00f3n ni libertad. Tampoco condena por perjuicios. En &nbsp;todos estos casos, donde esta Sala conceda la impugnaci\u00f3n &nbsp;especial, nada tiene que resolver sobre prescripci\u00f3n o &nbsp;libertad, porque en los juicios cuyas sentencias son objeto de &nbsp;amparo, no son la materia ni el quid &nbsp;del an\u00e1lisis, el fondo de la cuesti\u00f3n, sino apenas la &nbsp;concesi\u00f3n o no del mecanismo, de modo que esas sentencias que &nbsp;contienen la primera condena continuar\u00e1n soportadas en las &nbsp;presunciones de acierto o de legalidad. Tampoco dar\u00e1n lugar a &nbsp;la iniciaci\u00f3n de acciones reparativas, por cuanto, lo &nbsp;concedido, ser\u00e1 apenas la posibilidad de una revisi\u00f3n &nbsp;amplia y sin formalidades de la primera condena. Y ser\u00e1 a &nbsp;juicio de esta Sala como luego podr\u00e1, por petici\u00f3n de &nbsp;parte, concederse la casaci\u00f3n. En el punto prescriptivo, &nbsp;resulta relevante lo dicho por la Corte Constitucional en la &nbsp;sentencia SU-146 de 2020: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;[L]a &nbsp;concesi\u00f3n de la impugnaci\u00f3n amplia e integral no tiene &nbsp;efectos directos sobre la prescripci\u00f3n de t\u00e9rminos o &nbsp;fen\u00f3menos similares derivados del paso del tiempo, ni sobre la &nbsp;situaci\u00f3n de privaci\u00f3n de libertad del actor, porque &nbsp;sobre la Sentencia de la Sala de Casaci\u00f3n Penal de la Corte &nbsp;Suprema de Justicia -que no es objeto de an\u00e1lisis alguno en &nbsp;esta providencia- existe un alto grado de presunci\u00f3n de &nbsp;acierto y, por supuesto, de firmeza (\u2026)\u201d37. &nbsp;<\/p>\n<p>5. &nbsp;Descendiendo al asunto rebatido, obs\u00e9rvese, el gestor fue &nbsp;absuelto del delito de homicidio agravado, endilgado por la Fiscal\u00eda &nbsp;General de la Naci\u00f3n a trav\u00e9s de su delegado, en fallo &nbsp;de 9 de junio de 2011, dictado por el Juzgado Tercero Penal del &nbsp;Circuito con Funciones de Conocimiento de Barrancabermeja &nbsp;(Santander). &nbsp;<\/p>\n<p>Sin &nbsp;embargo, apelada esa determinaci\u00f3n por los representantes del &nbsp;ente acusador, &nbsp;el Ministerio P\u00fablico y las v\u00edctimas, el Tribunal &nbsp;Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga la revoc\u00f3, &nbsp;mediante prove\u00eddo de 11 de noviembre de 2015. En su lugar, &nbsp;declar\u00f3 penalmente responsable de la muerte de Carlos Arturo &nbsp;Guerrero Home al quejoso y a sus compa\u00f1eros de causa Baeza &nbsp;Urbina, D\u00edaz Luna y Vergara D\u00edaz. &nbsp;<\/p>\n<p>Pese &nbsp;a constituir la primera condena &nbsp;emitida por el citado punible, en la parte resolutiva de su &nbsp;providencia, el colegiado fustigado no inform\u00f3 a los &nbsp;interesados acerca de la posibilidad de impetrar la \u201cimpugnaci\u00f3n &nbsp;especial\u201d, &nbsp;como lo impon\u00eda el art\u00edculo 170 de la Ley 600 de 2000 &nbsp;en concordancia con la analizada sentencia C-792 de 2014; contrario &nbsp;sensu, en &nbsp;el numeral once de dicho ac\u00e1pite, \u00fanicamente se\u00f1al\u00f3: &nbsp;\u201c[c]ontra &nbsp;la presente providencia procede el recurso extraordinario de &nbsp;casaci\u00f3n\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Tal &nbsp;omisi\u00f3n no fue corregida por la Sala de Casaci\u00f3n &nbsp;Penal, al limitarse a resolver la censura excepcional propuesta por &nbsp;el libelista, sin adoptar las medidas necesarias para garantizar la &nbsp;prerrogativa a la doble conformidad, aun cuando su pronunciamiento &nbsp;tuvo lugar el pasado 26 de mayo de 2020, esto es, cuando ya se &nbsp;encontraba decantado el deber del Estado colombiano, de brindar las &nbsp;herramientas jur\u00eddicas id\u00f3neas que permitan a quienes &nbsp;resulten condenados por primera vez, en segunda instancia, acceder a &nbsp;la revisi\u00f3n integral de esa decisi\u00f3n por el respectivo &nbsp;superior funcional. &nbsp;<\/p>\n<p>Lo &nbsp;anterior, por cuanto, como se ha rese\u00f1ado a lo &nbsp;largo de esta providencia, una y otra defensa son mecanismos &nbsp;independientes, con prop\u00f3sitos dis\u00edmiles. &nbsp;<\/p>\n<p>Del &nbsp;mismo modo, la \u201cimpugnaci\u00f3n &nbsp;especial\u201d &nbsp;constituye un nuevo escenario procesal cuando el ad &nbsp;quem &nbsp;revoca la decisi\u00f3n absolutoria y, en su lugar, condena al &nbsp;encausado. En ese momento, el interesado cuenta con dicho instrumento &nbsp;defensivo y, tras agotarse, tiene lugar la casaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Adicionalmente, &nbsp;los pronunciamientos de la Corte Constitucional y los actos &nbsp;legislativos emitidos en la materia, de ninguna manera &nbsp;han derogado, eliminado, sustituido o subsumido la casaci\u00f3n &nbsp;respecto a la denominada \u201cdoble &nbsp;conformidad\u201d, &nbsp;como erradamente lo ha entendido la Sala de Casaci\u00f3n Penal, en &nbsp;cuyas palabras: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Si &nbsp;la Corte Suprema de Justicia admiti\u00f3 la demanda de casaci\u00f3n &nbsp;presentada contra la primera sentencia condenatoria del Tribunal y se &nbsp;pronunci\u00f3 de fondo en la sentencia de casaci\u00f3n, qued\u00f3 &nbsp;satisfecha la doble conformidad judicial y no cabe una nueva &nbsp;impugnaci\u00f3n &nbsp;(\u2026)\u201d38. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;Sala no comparte tales planteamientos, pues no existe par\u00e1metro &nbsp;constitucional ni legal que excluya la casaci\u00f3n frente a la &nbsp;impugnaci\u00f3n especial39, &nbsp;por cuanto ambos instrumentos de defensa tienen perfiles y fuentes &nbsp;jur\u00eddicas heterog\u00e9neos, debi\u00e9ndose surtir &nbsp;inicialmente, el primero; y, luego, el segundo. &nbsp;<\/p>\n<p>Ese &nbsp;derrotero ha sido plasmado en m\u00faltiples decisiones de esta &nbsp;Corporaci\u00f3n, en donde, precisamente, al diluirse la casaci\u00f3n &nbsp;en la \u201cimpugnaci\u00f3n &nbsp;especial\u201d, &nbsp;o \u00e9sta en aqu\u00e9lla, ha constatado la vulneraci\u00f3n &nbsp;a las prerrogativas al debido proceso y acceso a la administraci\u00f3n &nbsp;de justicia de las personas que han sido condenadas, por primera vez, &nbsp;en segunda instancia. &nbsp;<\/p>\n<p>Se &nbsp;insiste, la \u201cimpugnaci\u00f3n &nbsp;especial\u201d &nbsp;constituye un nuevo espacio procedimental mediante el cual, el &nbsp;acusado, a trav\u00e9s de una exposici\u00f3n no sujeta a reglas &nbsp;t\u00e9cnicas, puede obtener un estudio m\u00e1s amplio y &nbsp;flexible de sus reparos. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;confirmarse la condena o, de revocarse, los sujetos procesales pueden &nbsp;invocar la casaci\u00f3n a esa providencia, simplemente, porque tal &nbsp;instrumento, se mantiene vigente en el ordenamiento y, dado su &nbsp;car\u00e1cter extraordinario, viene a cerrar el debate en la &nbsp;contienda. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;competencia para la resoluci\u00f3n de la \u201cimpugnaci\u00f3n &nbsp;especial\u201d &nbsp;est\u00e1 reservada a una Sala de la autoridad censurada integrada &nbsp;por tres (3) magistrados40, &nbsp;la casaci\u00f3n, por su parte, est\u00e1 atribuida a la Sala de &nbsp;Casaci\u00f3n Penal. &nbsp;<\/p>\n<p>Bajo &nbsp;ese horizonte, no existe duda, la Ley tambi\u00e9n distingue las &nbsp;funciones y competencias para dirimir la \u201cimpugnaci\u00f3n &nbsp;especial\u201d &nbsp;y el recurso de casaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;suma, en el asunto materia de examen, no fue garantizado el derecho a &nbsp;la doble conformidad de la primera sentencia condenatoria, es decir, &nbsp;la emanada del Tribunal Superior del Distrito Judicial de &nbsp;Bucaramanga, quien, \u00fanicamente, puso a disposici\u00f3n del &nbsp;aqu\u00ed gestor, la posibilidad de recurrir aquella determinaci\u00f3n &nbsp;por medio del recurso extraordinario de casaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;su parte, la hom\u00f3loga Penal, como se dijo antes, omiti\u00f3 &nbsp;tal yerro procedimental al limitarse a resolver esa censura &nbsp;excepcional en prove\u00eddo del pasado 27 de mayo, pese a &nbsp;encontrarse decantado, para ese momento, el deber del Estado &nbsp;colombiano de efectivizar la aludida prerrogativa, sin sacrificar el &nbsp;eventual estudio del asunto, en sede de casaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;situaci\u00f3n as\u00ed descrita, se mantuvo inc\u00f3lume a\u00fan &nbsp;con la expedici\u00f3n del citado Acuerdo n\u00ba 29 de 24 de &nbsp;septiembre de 2020, en cuyo contenido se reglament\u00f3, &nbsp;exclusivamente, lo relativo a la \u201cimpugnaci\u00f3n &nbsp;especial\u201d &nbsp;de fallos de condena, dictados por primera vez, por la Sala de &nbsp;Casaci\u00f3n Penal, ahora querellada, sin hacer referencia alguna &nbsp;a casos como el analizado en esta providencia. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;tales motivos, el auxilio implorado ser\u00e1 otorgado. En &nbsp;consecuencia, se ordenar\u00e1 a la Sala de Casaci\u00f3n Penal &nbsp;que, &nbsp;dentro de &nbsp;los diez (10) d\u00edas siguientes &nbsp;a la notificaci\u00f3n de este pronunciamiento, deje sin efecto el &nbsp;fallo emitido el 27 de mayo de 2020, y, en el mismo t\u00e9rmino, &nbsp;en aras de la celeridad y la econom\u00eda procesal, otorgue al &nbsp;accionante la oportunidad para hacer uso del mecanismo especial de &nbsp;defensa aqu\u00ed analizado. &nbsp;<\/p>\n<p>6. &nbsp;Deviene &nbsp;f\u00e9rtil abrir paso a la protecci\u00f3n incoada, dado el &nbsp;control legal y constitucional que ata\u00f1e en esta sede al juez, &nbsp;compatible con el necesario ejercicio de control convencional, &nbsp;siguiendo el Pacto de San Jos\u00e9 de Costa Rica de 22 de &nbsp;noviembre de 1969 (art. 8\u00ba de la Convenci\u00f3n Americana &nbsp;sobre Derechos Humanos), a fin de garantizar el debido proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;convenio citado es aplicable dado el canon 9 de la Constituci\u00f3n &nbsp;Nacional, cuando dice: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Las &nbsp;relaciones exteriores del Estado se fundamentan en la soberan\u00eda &nbsp;nacional, en el respeto a la autodeterminaci\u00f3n de los pueblos &nbsp;y en el reconocimiento de los principios del derecho internacional &nbsp;aceptados por Colombia &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Complementariamente, &nbsp;el art\u00edculo 93 ej\u00fasdem, &nbsp;contempla: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Los &nbsp;tratados y convenios internacionales ratificados por el Congreso, que &nbsp;reconocen los derechos humanos y que proh\u00edben su limitaci\u00f3n &nbsp;en los estados de excepci\u00f3n, prevalecen en el orden interno &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Los &nbsp;derechos y deberes consagrados en esta Carta, se interpretar\u00e1n &nbsp;de conformidad con los tratados internacionales sobre derechos &nbsp;humanos ratificados por Colombia &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;mandato 27 de la Convenci\u00f3n de Viena, sobre el Derecho de los &nbsp;Tratados de 196941, &nbsp;debidamente adoptada por Colombia, seg\u00fan el cual: \u201c(\u2026) &nbsp;Una &nbsp;parte no podr\u00e1 invocar las disposiciones de su derecho interno &nbsp;como justificaci\u00f3n del incumplimiento de un tratado (\u2026)\u201d42, &nbsp;impone su observancia en forma irrestricta cuando un Estado parte lo &nbsp;ha suscrito o se ha adherido al mismo. &nbsp;<\/p>\n<p>6.1. &nbsp;Aunque &nbsp;podr\u00eda argumentarse la viabilidad del control de &nbsp;convencionalidad s\u00f3lo en decursos donde se halla el quebranto &nbsp;de garant\u00edas sustanciales o cuando la normatividad interna es &nbsp;contraria a la internacional sobre los derechos humanos, se estima &nbsp;trascendente efectuar dicho seguimiento en todos los asuntos donde se &nbsp;debata la conculcaci\u00f3n de prerrogativas iusfundamentales, &nbsp;as\u00ed su protecci\u00f3n resulte procedente o no. &nbsp;<\/p>\n<p>Lo &nbsp;aducido porque la enunciada herramienta le permite a los Estados &nbsp;materializar el deber de garantizar los derechos humanos en el \u00e1mbito &nbsp;dom\u00e9stico, a trav\u00e9s de la verificaci\u00f3n de la &nbsp;conformidad de las normas y pr\u00e1cticas nacionales, con la &nbsp;Convenci\u00f3n Americana de Derechos Humanos y su jurisprudencia, &nbsp;ejercicio que seg\u00fan la Corte Interamericana se surte no s\u00f3lo &nbsp;a petici\u00f3n de parte sino ex &nbsp;officio43. &nbsp;<\/p>\n<p>No &nbsp;sobra advertir que el r\u00e9gimen convencional en el derecho local &nbsp;de los pa\u00edses que la han suscrito y aprobado, no constituye un &nbsp;sistema opcional o de libre aplicaci\u00f3n en los ordenamientos &nbsp;patrios; sino que en estos casos cobra vigencia plena y &nbsp;obligatoriedad con car\u00e1cter impositivo para todos los &nbsp;servidores estatales, debiendo realizar no solamente un control legal &nbsp;y constitucional, sino tambi\u00e9n el convencional; con mayor &nbsp;raz\u00f3n cuando forma parte del bloque de constitucionalidad sin &nbsp;quedar al arbitrio de las autoridades su gobierno. &nbsp;<\/p>\n<p>6.2. &nbsp;El &nbsp;aludido control en estos asuntos procura, adem\u00e1s, contribuir &nbsp;judicial y pedag\u00f3gicamente, tal cual se le ha ordenado a los &nbsp;Estados denunciados, incluido Colombia44, &nbsp;a impartir una formaci\u00f3n permanente de Derechos Humanos y DIH &nbsp;en todos los niveles jer\u00e1rquicos de las Fuerzas Armadas, &nbsp;jueces y fiscales45; &nbsp;as\u00ed como realizar cursos de capacitaci\u00f3n a funcionarios &nbsp;de la rama ejecutiva y judicial y campa\u00f1as informativas &nbsp;p\u00fablicas en materia de protecci\u00f3n de derechos y &nbsp;garant\u00edas46. &nbsp;<\/p>\n<p>Insistir &nbsp;en la aplicaci\u00f3n del citado control y esbozar el contenido de &nbsp;la Convenci\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos en &nbsp;providencias como la presente, le permite no s\u00f3lo a las &nbsp;autoridades conocer e interiorizar las obligaciones contra\u00eddas &nbsp;internacionalmente, en relaci\u00f3n con el respeto a los derechos &nbsp;humanos, sino a la ciudadan\u00eda informarse en torno al m\u00e1ximo &nbsp;grado de salvaguarda de sus garant\u00edas. &nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, &nbsp;pretende contribuir en la formaci\u00f3n de una comunidad global, &nbsp;incluyente, respetuosa de los instrumentos internacionales y de la &nbsp;protecci\u00f3n de las prerrogativas fundamentales en el marco del &nbsp;sistema americano de derechos humanos. &nbsp;<\/p>\n<p>7. &nbsp;De &nbsp;acuerdo a lo discurrido, se &nbsp;otorgar\u00e1 &nbsp;el auxilio implorado. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;DECISI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;m\u00e9rito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, &nbsp;en Sala de Casaci\u00f3n Civil, administrando justicia en nombre de &nbsp;la Rep\u00fablica &nbsp;y &nbsp;por autoridad de la Ley, &nbsp;<\/p>\n<p>RESUELVE: &nbsp;<\/p>\n<p>PRIMERO: &nbsp;CONCEDER &nbsp;la &nbsp;tutela solicitada por Julio C\u00e9sar Chinchilla Hermida frente a &nbsp;la Sala de Casaci\u00f3n Penal y la Sala Penal del Tribunal &nbsp;Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga, &nbsp;con ocasi\u00f3n del juicio de la se\u00f1alada especialidad con &nbsp;radicado 2006-01210, adelantado contra el gestor, y otros, por los &nbsp;delitos de \u201chomicidio &nbsp;agravado, en concurso con &nbsp;lesiones &nbsp;personales\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>SEGUNDO: &nbsp;En consecuencia, ordenar a la Sala de Casaci\u00f3n Penal que, &nbsp;dentro de &nbsp;los diez (10) d\u00edas siguientes &nbsp;a la notificaci\u00f3n de este pronunciamiento, deje sin efecto el &nbsp;fallo emitido el 27 de mayo de 2020, y, en el mismo t\u00e9rmino, &nbsp;en aras de la celeridad y la econom\u00eda procesal, otorgue al &nbsp;accionante la oportunidad para hacer uso del mecanismo especial de &nbsp;defensa aqu\u00ed analizado. Rem\u00edtasele copia de esta &nbsp;providencia. &nbsp;<\/p>\n<p>TERCERO: &nbsp;Notif\u00edquese &nbsp;lo resuelto mediante comunicaci\u00f3n electr\u00f3nica o por &nbsp;mensaje de datos, a todos los interesados. &nbsp;<\/p>\n<p>CUARTO: &nbsp;Si &nbsp;este fallo no fuere impugnado, rem\u00edtase el expediente a la &nbsp;Corte Constitucional para su eventual revisi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ARMANDO TOLOSA VILLABONA &nbsp;<\/p>\n<p>Presidente &nbsp;de Sala &nbsp;<\/p>\n<p>\u00c1LVARO &nbsp;FERNANDO GARC\u00cdA RESTREPO &nbsp;<\/p>\n<p>AROLDO &nbsp;WILSON QUIROZ MONSALVO &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ALONSO RICO PUERTA &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;aclaraci\u00f3n de voto &nbsp;<\/p>\n<p>OCTAVIO &nbsp;AUGUSTO TEJEIRO DUQUE &nbsp;<\/p>\n<p>FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp;<\/p>\n<p>ACLARACI\u00d3N DE &nbsp;VOTO &nbsp;<\/p>\n<p>Aunque &nbsp;comparto la decisi\u00f3n adoptada por la Honorable Sala, dado el &nbsp;acierto en su motivaci\u00f3n, respetuosamente aclaro &nbsp;mi voto con el exclusivo prop\u00f3sito &nbsp;de resaltar que se torna innecesario en el ejercicio jurisdiccional &nbsp;cotidiano, incluir de forma gen\u00e9rica y autom\u00e1tica una &nbsp;menci\u00f3n sobre el empleo del denominado \u00abcontrol &nbsp;de convencionalidad\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Ciertamente, &nbsp;de conformidad con la propia jurisprudencia &nbsp;de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, cuando un Estado ha &nbsp;ratificado un tratado internacional como la Convenci\u00f3n &nbsp;Americana, surge, entre otros deberes, el imperativo para sus jueces &nbsp;de examinar ex officio, &nbsp;en sus decisiones, la vigencia material de lo pactado. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;esta manera, el \u00abcontrol de &nbsp;convencionalidad\u00bb comporta una &nbsp;actitud de consideraci\u00f3n continua que deber\u00e1 acentuarse &nbsp;y manifestarse expresamente, tan solo en aquellos pronunciamientos &nbsp;donde se advierta comprometido o amenazado \u00abel &nbsp;efecto \u00fatil de la Convenci\u00f3n\u00bb47, &nbsp;lo cual acontecer\u00e1 en los eventos donde pueda verse \u00abmermado &nbsp;o anulado por la aplicaci\u00f3n de leyes contrarias a sus &nbsp;disposiciones, objeto y fin del instrumento internacional o del &nbsp;est\u00e1ndar internacional de protecci\u00f3n de los derechos &nbsp;humanos\u00bb48; &nbsp;todo lo cual resulta ajeno al presente caso. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;los anteriores t\u00e9rminos dejo fundamentada mi aclaraci\u00f3n &nbsp;de voto con comedida reiteraci\u00f3n de &nbsp;mi respeto por la Honorable Sala de Casaci\u00f3n Civil. &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ALONSO RICO PUERTA &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado &nbsp;<\/p>\n<p>1 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Dicha &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;directriz se limit\u00f3 a establecer el procedimiento a seguir en &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;el caso de proferirse, por primera vez, sentencia condenatoria en el &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u201ctr\u00e1mite &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de segunda instancia o en sede de casaci\u00f3n cuando el recurso &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;extraordinario se interpone contra sentencias dictadas por los &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;tribunales superiores de distrito judicial, por medio de las cuales &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;se confirma la absoluci\u00f3n dictada en primera instancia\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>2\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;COLOMBIA, Ley 74 del 26 de diciembre de 1968, Diario &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Oficial. A\u00f1o CV. No. 32682. 31 de diciembre de 1968. P. 3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Texto por medio del cual, se aprueban los &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00abPactos Internacionales de Derechos Econ\u00f3micos, Sociales &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;y Culturales, de Derechos Civiles y Pol\u00edticos, as\u00ed &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;como el Protocolo Facultativo de este \u00faltimo, aprobados por &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;la Asamblea General de las Naciones Unidas en votaci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;un\u00e1nime, en Nueva York, el 16 de diciembre de 1966\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>3 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ SC del 15 de enero de 2010 (M.P. Pedro O. Munar). &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ver tambi\u00e9n, en similar sentido: CSJ SSC del 8 de junio de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1999 (Carlos E. Jaramillo); del 8 de junio de 2004 (M.P. Edgardo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Villamil Portilla); 15 de diciembre de 2006 (M.P. Pedro O. Munar); &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;9 de julio de 2009 (M.P. William Nam\u00e9n Vargas); 8 de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;septiembre de 2009 (M.P. Edgardo Villamil Portilla). &nbsp;<\/p>\n<p>4 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Caso Barreto &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Leiva c. Venezuela, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sentencia de 17 de noviembre de 2009. Serie C No. 206, p\u00e1rr. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;89. &nbsp;<\/p>\n<p>5 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Caso Herrera &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ulloa c. Costa Rica, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sentencia de 2 de julio de 2004. Serie C No. 107, p\u00e1rrs. 161 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;y 164. &nbsp;<\/p>\n<p>6 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u201c(\u2026) La &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;apelaci\u00f3n procede, salvo los casos previstos en este c\u00f3digo, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;contra los autos adoptados durante el desarrollo de las audiencias, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;y contra la sentencia condenatoria o absolutoria (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>7 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Caso Baena &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ricardo y otros c. Panam\u00e1, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sentencia de 28 de noviembre de 2003. Serie C No. 104, p\u00e1rr. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;82. &nbsp;<\/p>\n<p>8 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Caso del Tribunal &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Constitucional c. Per\u00fa, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sentencia de 31 de enero de 2001. Serie C No. 71. p\u00e1rr. 89. &nbsp;<\/p>\n<p>9 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;V\u00e9ase &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Acuerdo n\u00ba 29 de 24 de septiembre de 2020 de la Sala de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Casaci\u00f3n Penal. &nbsp;<\/p>\n<p>10 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Los denominados conjueces estatuidos en el Decreto 1265 de 1970, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;fueron creados para \u201creemplazar\u00e1[r] &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;a &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;los magistrados que queden separados del conocimiento de un negocio &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;por impedimento o recusaci\u00f3n\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>11 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por cuanto emana de los principios, valores y derechos insertos en &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;los sistemas regionales de protecci\u00f3n de derechos humanos, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;por ejemplo, el sistema interamericano del Pacto de San Jos\u00e9 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de Costa Rica, pero tambi\u00e9n previsto en la dogm\u00e1tica &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de las cartas constitucionales de los Estados constitucionales y &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sociales de derecho, por cuanto representa in m\u00ednimum de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;garant\u00edas para la protecci\u00f3n de las garant\u00edas y &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de la libertad personal contra los enjuiciamientos arbitrarios, para &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;obtener la certeza o justicia f\u00e1ctica, jur\u00eddica y &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;probatoria del fallo condenatorio, no como doble instancia, sino &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;como derecho a la revisi\u00f3n del fallo que condena por primera &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;vez a una persona. &nbsp;<\/p>\n<p>12 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;COLOMBIA, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. CIVIL. Sentencia de tutela: STC16778-2019 del 12 de diciembre &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de 2019, radicado &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;n.\u00b0 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;11001-02-03-000-2019-03906-00, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ruffo Heliodoro Echeverry Moreno Vs. la Sala de Casaci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Penal y Sala Penal del Tribunal Superior de Popay\u00e1n. &nbsp;<\/p>\n<p>13 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;STC2560-2019 de 1\u00b0de marzo de 2019, exp. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;11001-02-03-000-2019-00348-00. &nbsp;<\/p>\n<p>14 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;STC14915-2019, de 31 de octubre de 2019, exp. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;11001-02-04-000-2019-01624-01 &nbsp;<\/p>\n<p>16 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CORTE INTERAMERICANA, Caso Herrera Herrera &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ulloa Vs. Estado de Costa Rica, sentencia del 2 de octubre del 2004. &nbsp;<\/p>\n<p>17 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;COLOMBIA, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CConst. Sent. SU146 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de 2020 del &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;21 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de mayo de 2020, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Mg. Diana Fajardo, caso Andr\u00e9s Felipe Arias. &nbsp;<\/p>\n<p>18 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;COLOMBIA, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CConst. Sent. SU146 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de 2020 del &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;21 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de mayo de 2020, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Mg. Diana Fajardo, caso Andr\u00e9s Felipe Arias. &nbsp;<\/p>\n<p>19 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;COLOMBIA, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CConst. Sent. SU146 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de 2020 del &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;21 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de mayo de 2020, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Mg. Diana Fajardo, caso Andr\u00e9s Felipe Arias. &nbsp;<\/p>\n<p>20 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;COLOMBIA, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CConst. Sent. SU146 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de 2020 del &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;21 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de mayo de 2020, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Mg. Diana Fajardo, caso Andr\u00e9s Felipe Arias. &nbsp;<\/p>\n<p>21 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;COLOMBIA, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CConst. Sent. SU146 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;21 de mayo de 2020, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Mg. Diana Fajardo, caso Andr\u00e9s Felipe Arias. &nbsp;<\/p>\n<p>22 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;COLOMBIA, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CConst. Sent. SU146 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;21 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de mayo de 2020, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Mg. Diana Fajardo, caso Andr\u00e9s Felipe Arias. &nbsp;<\/p>\n<p>23 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;COLOMBIA, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CConst. Sent. SU146 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;21 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de mayo de 2020, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Mg. Diana Fajardo, caso Andr\u00e9s Felipe Arias. &nbsp;<\/p>\n<p>24 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;COLOMBIA, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CConst. Sent. SU146 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;21 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de mayo de 2020, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Mg. Diana Fajardo, caso Andr\u00e9s Felipe Arias. &nbsp;<\/p>\n<p>25 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;COLOMBIA, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CConst. Sent. SU146 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;21 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de mayo de 2020, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Mg. Diana Fajardo, caso Andr\u00e9s Felipe Arias. &nbsp;<\/p>\n<p>26 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;COLOMBIA, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CConst. Sent. SU146 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de 2020 del &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;21 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de mayo de 2020, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Mg. Diana Fajardo, caso Andr\u00e9s Felipe Arias. &nbsp;<\/p>\n<p>27 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CCONST. Sent. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C-792 de 2014, Expediente&nbsp;D-10045, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sent. de inconstitucionalidad del 29 de octubre de 2014, Mg. Pon. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Dr. Luis Guillermo Guerrero P\u00e9rez. &nbsp;<\/p>\n<p>28 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CCONST. Sent. C-792 de 2014, Expediente&nbsp;D-10045, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sent. de inconstitucionalidad del 29 de octubre de 2014, Mg. Pon. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Dr. Luis Guillermo Guerrero P\u00e9rez. &nbsp;<\/p>\n<p>29 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CCONST. Sent. C-792 de 2014, Expediente&nbsp;D-10045, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sent. de inconstitucionalidad del 29 de octubre de 2014, Mg. Pon. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Dr. Luis Guillermo Guerrero P\u00e9rez. &nbsp;<\/p>\n<p>30 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CCONST. Sent. C-792 de 2014, Expediente&nbsp;D-10045, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sent. de inconstitucionalidad del 29 de octubre de 2014, Mg. Pon. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Dr. Luis Guillermo Guerrero P\u00e9rez. &nbsp;<\/p>\n<p>31 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CCONST. Sent. C-792 de 2014, Expediente&nbsp;D-10045, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sent. de inconstitucionalidad del 29 de octubre de 2014, Mg. Pon. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Dr. Luis Guillermo Guerrero P\u00e9rez. &nbsp;<\/p>\n<p>32 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;COLOMBIA, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CConst. Sent. SU146 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de 2020 del &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;21 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de mayo de 2020, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Mg. Diana Fajardo, caso Andr\u00e9s Felipe Arias. &nbsp;<\/p>\n<p>33 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;STC532-2020, de 30 de enero de 2020, exp. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;11001-02-03-000-2019-04174-00. &nbsp;<\/p>\n<p>34 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;STC2889-2020, de 16 de marzo de 2020, exp. &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;11001-02-04-000-2019-02455-01 &nbsp;<\/p>\n<p>35 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;STC6238-2019, de 21 de mayo de 2019, exp. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;11001-02-04-000-2019-00410-01 &nbsp;<\/p>\n<p>36 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;STC6238-2019, de 21 de mayo de 2019, exp. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;11001-02-04-000-2019-00410-01 &nbsp;<\/p>\n<p>37 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;COLOMBIA, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CConst. Sent. SU146 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;21 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de mayo de 2020, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Mg. Diana Fajardo, caso Andr\u00e9s Felipe Arias. &nbsp;<\/p>\n<p>38 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Auto &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;AP2118-2020 de 3 de septiembre de 2020. &nbsp;<\/p>\n<p>39 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u201c(\u2026) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Constituci\u00f3n Pol\u00edtica (\u2026). Art\u00edculo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;235.&nbsp;&nbsp;Son &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;atribuciones de la Corte Suprema de Justicia: &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(\u2026) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Actuar como tribunal de casaci\u00f3n. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(\u2026) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ley 600 de 2000 (\u2026). Art\u00edculo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;75. De la Corte Suprema De Justicia. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(\u2026) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sala de Casaci\u00f3n Penal de la Corte Suprema de Justicia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;conoce: &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(\u2026). 1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De la casaci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(\u2026) (\u00e9nfasis extexto). &nbsp;<\/p>\n<p>40 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u201c &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(\u2026) Constituci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pol\u00edtica &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(\u2026) Art\u00edculo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;235. Son atribuciones de la Corte Suprema de Justicia: &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(\u2026) 7. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Resolver, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;a trav\u00e9s de una Sala integrada por tres Magistrados de la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sala de Casaci\u00f3n Penal &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;la Corte Suprema de Justicia y que no hayan participado en la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;decisi\u00f3n, conforme lo determine la ley, la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;solicitud de doble conformidad judicial de la primera condena &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de la sentencia proferida por los restantes Magistrados de dicha &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sala en los asuntos a que se refieren los numerales 1, 3, 4, 5 y 6 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del presente art\u00edculo, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;o &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;los fallos que en esas condiciones profieran los Tribunales &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Superiores &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;o Militares &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(\u2026)\u201d &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(se destaca). &nbsp;<\/p>\n<p>41 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Suscrita en Viena el 23 de mayo de 1969. &nbsp;<\/p>\n<p>42 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Aprobada por Colombia mediante la Ley 32 de 1985. &nbsp;<\/p>\n<p>43 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte IDH. Caso Gudi\u00e9l \u00c1lvarez y otros (\u201cDiario &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Militar\u201d) contra Guatemala. Sentencia de noviembre 20 de 2012. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Serie C No. 253, p\u00e1rrafo 330 &nbsp;<\/p>\n<p>44 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte IDH, Caso &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;V\u00e9lez Restrepo y familiares Vs. Colombia, Excepci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;preliminar, Fondo, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Reparaciones y Costas. Sentencia de 3 de septiembre de 2012. Serie C &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No. 248, p\u00e1rrs. 259 a 290, criterio reiterado Caso &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Masacre de Santo Domingo Vs. Colombia, Excepciones preliminares, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Fondo, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de noviembre de 2012. Serie C &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No. 259, p\u00e1rrs. 295 a 323. &nbsp;<\/p>\n<p>45 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte IDH, Caso &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de la Masacre de Las Dos Erres Vs. Guatemala, Excepci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;noviembre de 2009. Serie C No. 211, p\u00e1rrs. 229 a 274. &nbsp;<\/p>\n<p>46 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte IDH, Caso &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Furlan y familiares Vs. Argentina, Excepciones preliminares, Fondo, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de agosto de 2012. Serie C &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No. 246, p\u00e1rrs. 278 a 308. &nbsp;<\/p>\n<p>47 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CIDH. Caso Trabajadores Cesados del Congreso (Aguado Alfaro y otros) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;contra Per\u00fa. Sentencia de 24 de noviembre de 2006. Serie C &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No. 158, p\u00e1rrafo 128. &nbsp;<\/p>\n<p>48 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CIDH. Caso Heliodoro Portugal contra Panam\u00e1. Sentencia de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;enero 27 de 2009. Serie c No. 186, p\u00e1rrafo 180. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>STC077-2021 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; LUIS &nbsp;ARMANDO TOLOSA VILLABONA &nbsp; Magistrado &nbsp;ponente &nbsp; STC077-2021 &nbsp; Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 &nbsp;11001-02-03-000-2020-02640-01 &nbsp; (Aprobado &nbsp;en sesi\u00f3n virtual &nbsp;de veinte de enero de dos mil veintiuno) &nbsp; Bogot\u00e1, &nbsp;D. 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