{"id":53608,"date":"2024-05-17T20:40:42","date_gmt":"2024-05-17T20:40:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/17\/stc1663-2021\/"},"modified":"2024-05-17T20:40:42","modified_gmt":"2024-05-17T20:40:42","slug":"stc1663-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/17\/stc1663-2021\/","title":{"rendered":"STC1663 2021"},"content":{"rendered":"<p>STC1663-2021<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ARMANDO TOLOSA VILLABONA &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado &nbsp;ponente &nbsp;<\/p>\n<p>STC1663-2021 &nbsp;<\/p>\n<p>Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 &nbsp;11001-02-03-000-2021-00418-00 &nbsp;<\/p>\n<p>(Aprobado &nbsp;en sesi\u00f3n virtual de veinticuatro de febrero &nbsp;de dos mil veintiuno) &nbsp;<\/p>\n<p>Bogot\u00e1, &nbsp;D. C., &nbsp;veinticuatro (24) de febrero de &nbsp;dos mil veintiuno (2021) &nbsp;<\/p>\n<p>Se &nbsp;decide la salvaguarda impetrada por B\u00e1rbara Medina Mart\u00ednez &nbsp;al Juzgado Cincuenta y Uno Civil del Circuito de esta ciudad y la &nbsp;Sala Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot\u00e1, &nbsp;integrada por los magistrados Luis Roberto Su\u00e1rez Gonz\u00e1lez, &nbsp;Juan Pablo Su\u00e1rez Orozco y Juli\u00e1n Sosa Romero, con &nbsp;ocasi\u00f3n del juicio de pertenencia con radicado 2014-00149-00, &nbsp;incoado por la gestora contra Gloria Marl\u00e9n Morales Vargas y &nbsp;otros. &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;ANTECEDENTES &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>1. La &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;reclamante implora &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;la protecci\u00f3n de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sus &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;prerrogativas al &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;debido &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;proceso &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;y acceso a la administraci\u00f3n de justicia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;presuntamente violentadas por la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;autoridad &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;accionada. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;Del &nbsp;escrito inaugural y la revisi\u00f3n de las pruebas, la causa &nbsp;petendi &nbsp;permite la siguiente s\u00edntesis: &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;6 de marzo de 2014, la impulsora &nbsp;demand\u00f3 a Gloria &nbsp;Marl\u00e9n Morales Vargas ante el estrado del circuito acusado, &nbsp;para obtener la titularidad de un apartamento, por v\u00eda de &nbsp;usucapi\u00f3n, alegando posesi\u00f3n exclusiva desde 1997. &nbsp;<\/p>\n<p>Enterada &nbsp;del libelo, Morales Vargas se resisti\u00f3 a dicha &nbsp;pretensi\u00f3n aduciendo que el se\u00f1or\u00edo de aqu\u00e9lla &nbsp;no era exclusivo. &nbsp;<\/p>\n<p>Lo &nbsp;antelado, porque en &nbsp;1997, siete (7) personas ten\u00edan derechos herenciales sobre el &nbsp;predio, entre ellos, el hermano de la actora, Jos\u00e9 Benicio &nbsp;\u00c1lvarez Mart\u00ednez. &nbsp;<\/p>\n<p>Gloria &nbsp;Marl\u00e9n se\u00f1al\u00f3 que la censora intent\u00f3 &nbsp;comprar a \u00c1lvarez Mart\u00ednez la cuota parte de \u00e9ste, &nbsp;equivalente al 14.29%, pero debido a una ejecuci\u00f3n adelantada &nbsp;contra aqu\u00e9l, el 25 de mayo de 1999, esa porci\u00f3n fue &nbsp;objeto de medidas cautelares, incluso, secuestro y, la venta, nunca &nbsp;se consum\u00f3. &nbsp;<\/p>\n<p>Gloria &nbsp;Marl\u00e9n tambi\u00e9n refiri\u00f3 que el 23 de mayo de &nbsp;2000, la aqu\u00ed actora adquiri\u00f3 el 85.71% de la porci\u00f3n &nbsp;herencial del inmueble; no obstante, el 14.29% de Jos\u00e9 &nbsp;Benicio, estuvo en cabeza de \u00e9ste hasta el 22 de octubre de &nbsp;2013, cuando se lo trasfiri\u00f3 a la demandada Morales Vargas. &nbsp;<\/p>\n<p>Mediante &nbsp;sentencia de &nbsp;11 de febrero de 2020, el a &nbsp;quo &nbsp;deneg\u00f3 los pedimentos de la precursora porque en la diligencia &nbsp;de secuestro surtida el 25 de mayo de 1999, al interior del &nbsp;compulsivo incoado respecto al comunero Jos\u00e9 Benicio \u00c1lvarez &nbsp;Mart\u00ednez, la accionante no se opuso. &nbsp;<\/p>\n<p>Asimismo, &nbsp;se indic\u00f3 que, con ocasi\u00f3n del embargo, el dinero &nbsp;producido por arrendamientos fue repartido entre los condue\u00f1os &nbsp;no convocados a ese proceso y, luego de ese ritual, &nbsp;la petente persisti\u00f3 en la idea de comprarle a Jos\u00e9 &nbsp;Benicio su 14.29% del inmueble. &nbsp;<\/p>\n<p>Inconforme &nbsp;con lo as\u00ed decidido, la accionante impetr\u00f3 apelaci\u00f3n &nbsp;se\u00f1alando que las cautelas no ten\u00edan la vocaci\u00f3n &nbsp;de interrumpir su posesi\u00f3n; adem\u00e1s, el 20 de enero de &nbsp;2003, le compr\u00f3 a Jos\u00e9 Benicio \u00c1lvarez Mart\u00ednez, &nbsp;un segmento de sus derechos herenciales, quedando pendiente la firma &nbsp;de la escritura p\u00fablica respectiva, una vez se levantaran las &nbsp;medidas. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;definici\u00f3n de la alzada correspondi\u00f3 al tribunal &nbsp;confutado, quien, &nbsp;el 18 de agosto de 2020, ratific\u00f3 la providencia protestada, &nbsp;por cuanto en el escrito introductor, la quejosa nada dijo acerca los &nbsp;hechos de coposesi\u00f3n demostrados durante el litigio, figura &nbsp;que, en todo caso, ella no desacredit\u00f3. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;inicialista, con similares planteamientos a los esbozados como &nbsp;sustento en el rese\u00f1ado recurso vertical, cuestiona los &nbsp;aludidos pronunciamientos y, agrega que, de cualquier modo, el 20 de &nbsp;enero de 2003 vio por \u00faltima vez a Jos\u00e9 Benicio \u00c1lvarez &nbsp;Mart\u00ednez; por tanto, afirma, alcanza a cumplir 10 a\u00f1os &nbsp;de posesi\u00f3n ininterrumpida, si se tiene en cuenta que present\u00f3 &nbsp;la demanda el 6 &nbsp;de marzo de 2014. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;Solicita, por tanto, dejar sin efecto las determinaciones refutadas &nbsp;y, en su lugar, fallar a su favor. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>1. Respuesta &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del accionado &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;y vinculados &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>1. El &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;tribunal &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;encausado defendi\u00f3 la legalidad de su actuaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>2. Los &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;dem\u00e1s convocados guardaron silencio. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;La &nbsp;controversia estriba en establecer si el &nbsp;colegiado acusado, &nbsp;al ratificar &nbsp;lo prove\u00eddo por el estrado &nbsp;de primer grado, &nbsp;quebrant\u00f3 las prerrogativas superlativas de la accionante, &nbsp;pues estim\u00f3 que ella no prob\u00f3 haber cumplido los &nbsp;presupuestos necesarios para hacerse due\u00f1a del predio &nbsp;controvertido, por prescripci\u00f3n adquisitiva de dominio. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;En el fallo de 18 &nbsp;de agosto de de 2020, el tribunal confutado indic\u00f3 que la &nbsp;censora no pudo haber ejercido posesi\u00f3n exclusiva, en los diez &nbsp;(10) a\u00f1os anteriores a la presentaci\u00f3n de la demanda -6 &nbsp;de marzo de 2014-, &nbsp;por cuanto, en dicho lapso, la querellante reconoc\u00eda a Jos\u00e9 &nbsp;Benicio \u00c1lvarez Mart\u00ednez, derechos sobre el apartamento &nbsp;disputado y, en el decurso criticado, no acredit\u00f3 haber &nbsp;desconocido el se\u00f1or\u00edo de aqu\u00e9l. &nbsp;<\/p>\n<p>Sobre &nbsp;lo &nbsp;esbozado, as\u00ed discurri\u00f3 el colegiado encausado: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;[E]n &nbsp;el planteamiento de los hechos de la demanda, la accionante se limit\u00f3 &nbsp;a resaltar que viene ejerciendo la posesi\u00f3n desde el 4 de &nbsp;marzo de 1997 (\u2026), &nbsp;supuesto &nbsp;f\u00e1ctico que no corresponde a la realidad, &nbsp;(\u2026) [por cuanto] ella &nbsp;reconoci\u00f3 dominio a su hermano\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c[S]eg\u00fan &nbsp;lo confes\u00f3 en interrogatorio de parte, [\u00e9sta] &nbsp;no &nbsp;hizo valer su derecho de poseedora frente al embargo y posterior &nbsp;secuestro -agotado el 25 de mayo de 1999- de la cuota parte &nbsp;perteneciente, en aquel entonces, a (\u2026) &nbsp;Jos\u00e9 &nbsp;Benicio, &nbsp;lo &nbsp;cual debilita su argumento &nbsp;de &nbsp;haber pose\u00eddo la totalidad del bien &nbsp;(\u2026) desde &nbsp;1997, ya que &nbsp;su &nbsp;pasividad entra en contradicci\u00f3n con la gesti\u00f3n que el &nbsp;verdadero due\u00f1o habr\u00eda realizado contra los embates &nbsp;f\u00e1cticos y jur\u00eddicos que se dirigieran contra el &nbsp;predio, (\u2026) &nbsp;[actividad] que &nbsp;hab\u00eda podido realizar sin ostentar la condici\u00f3n de &nbsp;abogada [porque] &nbsp;para &nbsp;defender lo que se considera (\u2026) &nbsp;propio, &nbsp;no se requiere tener tal calidad\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;[E]n &nbsp;su mente persiste el reconocimiento de dominio en [Jos\u00e9 &nbsp;Benicio \u00c1lvarez Mart\u00ednez,] pues &nbsp;espont\u00e1neamente declar\u00f3 que de \u00e9l no se volvi\u00f3 &nbsp;a saber nada, [indicando] &nbsp;que &nbsp;inclusive pens[\u00f3] &nbsp;que &nbsp;estaba muerto, y [se] &nbsp;pus[o] &nbsp;a investigar, porque mi deseo era conciliar con \u00e9l de la mejor &nbsp;manera posible, que viniera, arreglara[n] &nbsp;cuentas, pero cuando \u00e9l ya se perdi\u00f3, no voli[\u00f3] &nbsp;a &nbsp;saber nada de \u00e9l, hasta la fecha de [ahora,] &nbsp;de &nbsp;todas maneras lo llamaba, [pero] &nbsp;no &nbsp;lo consigui[\u00f3], &nbsp;dejando &nbsp;entrever que lo existente es un problema derivado de la venta de los &nbsp;derechos que se vio frustrada por el advenimiento de la medida &nbsp;cautelar contra el [enajenante]\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed, &nbsp;aun &nbsp;cuando la gestora adujo poseer exclusivamente el inmueble materia de &nbsp;controversia desde 1997, su conducta revela que no fue as\u00ed, &nbsp;pues, en 1999, a\u00f1o del embargo y secuestro de la cuota parte &nbsp;de los derechos herenciales de Jos\u00e9 Benicio \u00c1lvarez &nbsp;Mart\u00ednez, a\u00fan exist\u00edan otros condue\u00f1os, &nbsp;junto a la promotora. &nbsp;<\/p>\n<p>Si &nbsp;se consum\u00f3 el secuestro y la petente &nbsp;nada aleg\u00f3, reconoci\u00f3 que la medida solo reca\u00eda &nbsp;sobre la porci\u00f3n de Jos\u00e9 Benicio y, de tal forma, &nbsp;exhibi\u00f3 el reconocimiento de un se\u00f1or\u00edo ajeno &nbsp;porque, adicionalmente, los c\u00e1nones retenidos se &nbsp;distribuyeron, por igual, entre los comuneros no convocados en el &nbsp;compulsivo incoado respecto de \u00c1lvarez Mart\u00ednez. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;haberse cre\u00eddo la accionante &nbsp;due\u00f1a sin serlo, enarbolando un \u00e1nimus &nbsp;sobre todo el inmueble, ha debido resistirse tanto al secuestro de la &nbsp;porci\u00f3n de Jos\u00e9 Benicio como al reparto equitativo de &nbsp;los arrendamientos, pero no lo hizo, aspecto que descarta la &nbsp;exclusividad alegada desde 1997. &nbsp;<\/p>\n<p>Los &nbsp;derechos &nbsp;de los comuneros en el bien fueron respetados por la suplicante, pues &nbsp;consciente de que no hac\u00edan parte de su haber y, luego del &nbsp;perfeccionamiento de las aludidas cautelas, el 23 de mayo de 2000 les &nbsp;compr\u00f3 sus cuotas, quedando as\u00ed due\u00f1a del 85.71% &nbsp;de los \u201cderechos &nbsp;herenciales\u201d, &nbsp;faltando el 14.29% de Jos\u00e9 Benicio \u00c1lvarez Mart\u00ednez. &nbsp;<\/p>\n<p>Ese &nbsp;\u00faltimo segmento del apartamento tambi\u00e9n &nbsp;fue tratado con deferencia por la inicialista, por cuanto se preocup\u00f3 &nbsp;por obtenerlo a trav\u00e9s de un negocio con \u00c1lvarez &nbsp;Mart\u00ednez el 20 de enero de 2003, el cual no pudo abarcar todo &nbsp;el derecho \u00e9ste, tal como lo reconoci\u00f3 la reclamante &nbsp;cuando sustent\u00f3 la apelaci\u00f3n contra la sentencia del a &nbsp;quo. &nbsp;<\/p>\n<p>Ahora, &nbsp;luego de esa calenda la precursora declar\u00f3 lo siguiente: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;[D]e \u00e9l &nbsp;no se volvi\u00f3 a saber nada, (\u2026) &nbsp;pens\u00e9 &nbsp;que &nbsp;estaba muerto, y me puse a investigar, porque mi deseo era conciliar &nbsp;con \u00e9l de la mejor manera posible, que viniera, arreglara &nbsp;cuentas, &nbsp;pero cuando \u00e9l ya se perdi\u00f3, no volv\u00ed &nbsp;a &nbsp;saber nada de \u00e9l, hasta la fecha de [ahora,] &nbsp;de &nbsp;todas maneras lo llamaba, [pero] &nbsp;no &nbsp;lo consegu\u00ed &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;ese orden de ideas, &nbsp;es claro que la impulsora ten\u00eda la convicci\u00f3n de un &nbsp;mejor derecho, ostentado por Jos\u00e9 Benicio \u00c1lvarez &nbsp;Mart\u00ednez, sobre parte de la herencia de \u00e9ste en el &nbsp;inmueble, pues intent\u00f3 establecer comunicaci\u00f3n para &nbsp;resolver, no una deuda, sino la transferencia formal de esa cuota y, &nbsp;el resto de la porci\u00f3n pendiente de acuerdo, porque en 2003, &nbsp;solo se negoci\u00f3 una secci\u00f3n de dicha parte. &nbsp;<\/p>\n<p>Bajo &nbsp;ese horizonte, la censora ten\u00eda la carga de demostrar, &nbsp;con precisi\u00f3n, desde cu\u00e1ndo desconoci\u00f3 a \u00c1lvarez &nbsp;Mart\u00ednez como condue\u00f1o de los \u201cderechos &nbsp;herenciales\u201d, &nbsp;momento a partir del cual se inicia el c\u00f3mputo del t\u00e9rmino &nbsp;de la posesi\u00f3n exclusiva, apta para acceder a la prescripci\u00f3n &nbsp;adquisitiva de dominio de la totalidad del predio. &nbsp;<\/p>\n<p>Ahora, &nbsp;es cierto que las medidas cautelares no interrumpen ese tiempo, pero, &nbsp;en el caso, lo relevante fue, de un lado, la conducta de la &nbsp;accionante frente a ellas y, en especial, el comportamiento que &nbsp;exhibi\u00f3 sobre las prerrogativas de Jos\u00e9 Benicio &nbsp;respecto del bien. &nbsp;<\/p>\n<p>Frente &nbsp;a las caracter\u00edsticas de la posesi\u00f3n, esta Sala ha &nbsp;se\u00f1alado: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;La &nbsp;posesi\u00f3n, conforme a la definici\u00f3n que contiene el &nbsp;art\u00edculo 762 del C\u00f3digo Civil, es &nbsp;(\u2026) la &nbsp;tenencia de una cosa determinada con \u00e1nimo de se\u00f1or o &nbsp;due\u00f1o, sea que el due\u00f1o o el que se da por tal, tenga &nbsp;la cosa por s\u00ed mismo, o por otra persona que la tenga en lugar &nbsp;y a nombre de \u00e9l (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Ahora, &nbsp;teniendo en cuenta que el debate versaba sobre la usucapi\u00f3n de &nbsp;un predio en donde estaban involucrados los derechos herenciales de &nbsp;Jos\u00e9 &nbsp;Benicio \u00c1lvarez Mart\u00ednez, se torna necesario evocar el &nbsp;pensamiento de la Corte en la materia. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;[P]recisa &nbsp;la Sala que la posesi\u00f3n que sirve para la adquisici\u00f3n &nbsp;del dominio de un bien herencial por parte de un heredero, es la &nbsp;posesi\u00f3n material com\u00fan, esto es, la posesi\u00f3n de &nbsp;propietario, la cual debe aparecer en forma n\u00edtida o exacta, &nbsp;es decir, como posesi\u00f3n propia en forma inequ\u00edvoca, &nbsp;pac\u00edfica y p\u00fablica. Porque generalmente un &nbsp;heredero que, en virtud de la posesi\u00f3n legal, llega a obtener &nbsp;posteriormente la posesi\u00f3n material de un bien herencial, se &nbsp;presume que lo posee como heredero, esto es, que lo detenta con \u00e1nimo &nbsp;de heredero, pues no es m\u00e1s que una manifestaci\u00f3n y &nbsp;reafirmaci\u00f3n de su derecho de herencia en uno o varios bienes &nbsp;herenciales. &nbsp; &nbsp;Luego, si &nbsp;este heredero pretende usucapir ese bien herencial &nbsp;alegando otra clase de posesi\u00f3n material, como lo es la &nbsp;llamada posesi\u00f3n material com\u00fan o posesi\u00f3n de &nbsp;due\u00f1o o propietario sobre cosas singulares, que implica la &nbsp;existencia de \u00e1nimo de propietario o poseedor y relaci\u00f3n &nbsp;material sobre una cosa singular, debe &nbsp;aparecer en forma muy clara la interversi\u00f3n del t\u00edtulo, &nbsp; &nbsp;es decir, &nbsp; la mutaci\u00f3n o cambio inequ\u00edvoco, &nbsp; &nbsp;pac\u00edfico y &nbsp; p\u00fablico de la &nbsp;posesi\u00f3n material &nbsp;hereditaria o de bienes herenciales, &nbsp; por la de la posesi\u00f3n &nbsp;material com\u00fan &#8211; (de poseedor o due\u00f1o), &nbsp; porque, &nbsp; se &nbsp;repite, &nbsp; s\u00f3lo \u00e9sta es la que le permite adquirir por &nbsp;prescripci\u00f3n el mencionado bien\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEn &nbsp;efecto, el derecho real de herencia, que recae sobre la universalidad &nbsp;hereditaria llamada herencia, si bien no conlleva que su titular &nbsp;pueda ejercer el dominio sobre cada uno de los bienes que la &nbsp;componen, no es menos cierto que encierra la facultad de llegarlo a &nbsp;obtener mediante su adjudicaci\u00f3n en la sentencia que aprueba &nbsp;la partici\u00f3n. &nbsp;Luego, para establecer la relaci\u00f3n &nbsp;hereditaria inicial resulta preciso tener presente que desde el &nbsp;momento en que al heredero le es deferida la herencia entra en &nbsp;posesi\u00f3n legal de ella, tal y como lo precept\u00faa el &nbsp;art\u00edculo 757 del C\u00f3digo Civil; posesi\u00f3n legal de &nbsp;la herencia, que, debido a establecimiento legal, &nbsp;se da de pleno &nbsp;derecho, aunque no concurran en el heredero ni el animus, ni el &nbsp;corpus. Sin embargo, se trata de una posesi\u00f3n legal que &nbsp;faculta al heredero no solo a tener o a pedir que se le entreguen los &nbsp;bienes de la herencia, sino tambi\u00e9n a entrar en posesi\u00f3n &nbsp;material de ellos, esto es, a ejercer su derecho hereditario &nbsp;materialmente sobre los bienes de la herencia, los cuales, por tanto, &nbsp;solamente son detentados con \u00e1nimo de heredero o simplemente &nbsp;como heredero. Siendo as\u00ed las cosas, resulta &nbsp;totalmente acertada la afirmaci\u00f3n consistente de que todo &nbsp;heredero que detenta materialmente bienes herenciales se presume que &nbsp;lo hace con \u00e1nimo de heredero, porque la l\u00f3gica impone &nbsp;concluir que una persona que tiene un derecho sobre la cosa, lo &nbsp;ejercita y lo reafirma en este car\u00e1cter, antes que adoptar una &nbsp;conducta de facto diferente. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cPero &nbsp;lo mismo no puede afirmarse de otras distintas situaciones jur\u00eddicas &nbsp;de detentaci\u00f3n de cosas herenciales, que no obedecen al &nbsp;ejercicio de la calidad de heredero, las que, por no ser normales ni &nbsp;ajustarse al desarrollo general mencionado, necesitan demostrarse. &nbsp;Luego, &nbsp;si el heredero, alega haber ganado la propiedad por prescripci\u00f3n &nbsp;de un bien que corresponde a la masa sucesoral, debe probar que lo &nbsp;posee, en forma inequ\u00edvoca, p\u00fablica y pac\u00edficamente, &nbsp;no como heredero y sucesor del difunto, sino que lo ha pose\u00eddo &nbsp;para s\u00ed, como due\u00f1o \u00fanico, sin reconocer dominio &nbsp;ajeno, ejerciendo como se\u00f1or y due\u00f1o exclusivo actos de &nbsp;goce y transformaci\u00f3n de la cosa. &nbsp; Pero como adem\u00e1s del desconocimiento del derecho ajeno al &nbsp;poseer la cosa como due\u00f1o, vale decir, con exclusividad, es &nbsp;necesario que concurra otro elemento para usucapir, cual es el que se &nbsp;complete el m\u00ednimo de tiempo exigido, el que para el caso de &nbsp;la prescripci\u00f3n adquisitiva extraordinaria (\u2026). &nbsp;Por &nbsp;lo tanto, en este evento debe entonces el &nbsp;heredero que alegue la prescripci\u00f3n extraordinaria, acreditar &nbsp;primeramente el momento preciso en que pas\u00f3 la interversi\u00f3n &nbsp;del t\u00edtulo de heredero, &nbsp;esto &nbsp;es, el momento en que hubo el cambio de la posesi\u00f3n material &nbsp;que ostenta como sucesor o heredero, por la posesi\u00f3n material &nbsp;del propietario &nbsp;del bien; es decir, la \u00e9poca en que en forma inequ\u00edvoca, &nbsp;p\u00fablica y pac\u00edfica se manifiesta objetivamente el &nbsp;animus domini, que, junto con el corpus, lo colocaba como poseedor &nbsp;material com\u00fan y, en consecuencia, con posibilidad de adquirir &nbsp;la cosa por el modo de la prescripci\u00f3n, al cumplimiento del &nbsp;plazo legal (\u2026). &nbsp;De all\u00ed que el heredero que aduzca ser prescribiente del &nbsp;dominio de un bien herencial, tenga la carga de demostrar el momento &nbsp;de la interversi\u00f3n del t\u00edtulo o mutaci\u00f3n de la &nbsp;condici\u00f3n de heredero por la de poseedor com\u00fan; cambio &nbsp;que, a su vez, resulta esencial, pues del momento de su ocurrencia &nbsp;empieza el conteo del tiempo requerido para que la posesi\u00f3n &nbsp;material com\u00fan sea \u00fatil (inequ\u00edvoca, p\u00fablica &nbsp;y pac\u00edfica) para obtener el dominio de la cosa. &nbsp;Por lo tanto, &nbsp;hay que concluir que mientras se posea legal y materialmente un bien &nbsp;como heredero, el tiempo de esta posesi\u00f3n herencial no resulta &nbsp;apto para usucapir esa cosa singular del causante, pues en tal evento &nbsp;si bien se tiene el \u00e1nimo de heredero, se carece del \u00e1nimo &nbsp;de se\u00f1or y due\u00f1o, y, por lo tanto, no se estructura la &nbsp;posesi\u00f3n material com\u00fan, que, como se vio, es la que &nbsp;resulta \u00fatil para la usucapi\u00f3n\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cLuego, &nbsp;para la prosperidad de la pretensi\u00f3n de pertenencia alegada &nbsp;por un coheredero es preciso que se prueben, de manera inequ\u00edvoca, &nbsp;los elementos aludidos, para lo cual corresponde al juez hacer el &nbsp;an\u00e1lisis particular y global de todos los medios probatorios &nbsp;aducidos en el proceso &nbsp;(\u2026)\u201d2 &nbsp;(se destaca). &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;cuanto a la posesi\u00f3n en comunidad, la Corte ha adoctrinado: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;[L]a &nbsp;coposesi\u00f3n es la cotitularidad &nbsp;o pluralidad de titulares en la&nbsp;posesi\u00f3n&nbsp;de &nbsp;una cosa, la cual comporta varios elementos: &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;a) &nbsp;Pluralidad de poseedores. Dos o m\u00e1s sujetos pretenden ser y &nbsp;act\u00faan coet\u00e1neamente como poseedores ejerciendo actos &nbsp;materiales de aqu\u00e9llos a los que solo da derecho el dominio &nbsp;actuando en forma compartida &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;b) &nbsp;Identidad de objeto, en tanto los actos posesorios recaen sobre una &nbsp;misma cosa y no sobre un sector de la unidad &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;c) &nbsp;Homogeneidad de poder de cada uno de los poseedores sobre la cosa, &nbsp;para disfrutarla proindiviso, es decir, cada coposeedor lo es de la &nbsp;cosa entera. No obstante, cada poseedor deber\u00e1 actuar teniendo &nbsp;en cuenta la limitaci\u00f3n que conlleva la&nbsp;cotitularidad &nbsp;de la&nbsp;posesi\u00f3n &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;d) &nbsp;Ejercicio de un poder de hecho sobre el todo, pero al mismo tiempo, &nbsp;sobre una al\u00edcuota, ideal y abstracta en forma simult\u00e1nea &nbsp;dependiendo del n\u00famero de coposeedores. En principio para &nbsp;efectos de la divisi\u00f3n podr\u00eda hablarse de cuotas &nbsp;iguales, a menos que los coposeedores, en consenso, acepten &nbsp;participaci\u00f3n diferente &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;e) &nbsp;Cada comunero es rec\u00edprocamente tenedor con respecto al &nbsp;derecho del otro coposeedor, porque respeta el se\u00f1or\u00edo &nbsp;del otro. De no verse de este modo, el coposeedor que no respeta el &nbsp;derecho del otro, invadir\u00eda voluntaria y materialmente el &nbsp;derecho de otro, minando el car\u00e1cter conjunto de la posesi\u00f3n &nbsp;para ir transform\u00e1ndose en poseedor excluyente y exclusivo &nbsp;frente al derecho del otro &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;f) &nbsp;El \u00e1nimus domini en la posesi\u00f3n es pleno y exclusivo, &nbsp;mientras que en la coposesi\u00f3n es limitado, compartido y &nbsp;asociativo. Y no puede ser de otra forma, porque dos personas, dos &nbsp;objetos o dos entes, desde el punto de vista l\u00f3gico, no pueden &nbsp;ocupar al mismo tiempo el mismo lugar en el espacio. En cambio, en la &nbsp;coposesi\u00f3n, los varios coposeedores no tienen intereses &nbsp;separados, sino compartidos y conjuntos sobre la misma cosa, &nbsp;autolimit\u00e1ndose, ejerciendo la posesi\u00f3n en forma &nbsp;proindivisa, por ello su \u00e1nimus resulta preferible llamarlo &nbsp;\u00e1nimus condominii &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;g) &nbsp;No pueden equipararse la coposesi\u00f3n material, la posesi\u00f3n &nbsp;de comunero y la de herederos, porque tienen fuentes y efectos &nbsp;diversos. La coposesi\u00f3n puede estar unida o concurrir con o &nbsp;sin derecho de dominio; si se presenta con la titularidad del derecho &nbsp;de dominio, ser\u00e1n copropietarios sus integrantes &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;h) &nbsp;Los coposeedores \u201cproindiviso\u201d cuando no ostentan la &nbsp;propiedad pueden adquirir el derecho de dominio por prescripci\u00f3n &nbsp;adquisitiva cuando demuestren los respectivos requisitos. De &nbsp;consiguiente, siguen las reglas de prestaciones mutuas en el caso de &nbsp;la reivindicaci\u00f3n, acciones posesorias y dem\u00e1s &nbsp;vicisitudes que cobijen al poseedor exclusivo &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Es &nbsp;una posesi\u00f3n que difiere de la del comunero, lo mismo que de &nbsp;la del heredero frente a la propiedad com\u00fan y a la herencia, &nbsp;respectivamente, porque en estos casos la posesi\u00f3n de cada uno &nbsp;se reputa que es a nombre de la comunidad o de la herencia mientras &nbsp;no se liquiden o rompan esa presunci\u00f3n que los inspira y &nbsp;soporta, interversando su condici\u00f3n jur\u00eddica para &nbsp;ejercerla en nombre propio y en forma exclusiva &nbsp;(\u2026)\u201d3. &nbsp;<\/p>\n<p>Proyectadas &nbsp;las anteriores premisas al caso, se reitera, no se advierte desafuero &nbsp;en la gesti\u00f3n del tribunal acusado al negar la &nbsp;pertenencia reclamada, pues la actora no acredit\u00f3 una posesi\u00f3n &nbsp;exclusiva e independiente del coheredero Jos\u00e9 Benicio \u00c1lvarez &nbsp;Mart\u00ednez, quien ostentaba igual derecho de posesi\u00f3n &nbsp;sobre el predio disputado. &nbsp;<\/p>\n<p>Igualmente, &nbsp;la gestora no prob\u00f3 el momento a partir &nbsp;del cual empez\u00f3 a ejercer posesi\u00f3n por s\u00ed sola y &nbsp;con desconocimiento de aqu\u00e9l, durante un t\u00e9rmino &nbsp;ininterrumpido de diez (10) a\u00f1os al momento de presentar su &nbsp;demanda de pertenencia. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;Sala observa que la determinaci\u00f3n del colegiado refutado no &nbsp;constituye quebranto a prerrogativa alguna, pues aqu\u00e9lla se &nbsp;adopt\u00f3 teniendo en cuenta las particularidades de la contienda &nbsp;y la normatividad aplicable en la materia. &nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, &nbsp;el debate se defini\u00f3 al tenor de los medios de acreditaci\u00f3n &nbsp;y, bajo ese panorama, el ruego tuitivo carece de la aptitud para &nbsp;prosperar frente a quien lo plantea, cuando la decisi\u00f3n se &nbsp;profiere sin estar mediada por errores en la valoraci\u00f3n de las &nbsp;probanzas. &nbsp;<\/p>\n<p>Sobre &nbsp;la apreciaci\u00f3n de los elementos de convicci\u00f3n, la Sala &nbsp;ha sostenido: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;La &nbsp;apreciaci\u00f3n conjunta de la prueba consiste en la actividad &nbsp;intelectual que debe realizar el funcionario jurisdiccional, &nbsp;analizando y conjugando los diversos elementos probatorios, en cuya &nbsp;virtud llega a un convencimiento homog\u00e9neo, sobre el cual &nbsp;habr\u00e1 de edificar su fallo, estimativo o desestimativo de las &nbsp;pretensiones, esto es, teniendo como ciertas las alegaciones de hecho &nbsp;en que el demandante basa sus pretensiones, o el extremo resistente &nbsp;sus defensas; o que no lo son &nbsp;(\u2026)4. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;En &nbsp;Colombia, seg\u00fan el principio de valoraci\u00f3n racional de &nbsp;la prueba, implantado por mandato del art\u00edculo 187 del C\u00f3digo &nbsp;de Procedimiento Civil, hoy 176 del Estatuto Procesal vigente, es &nbsp;deber del juez, y no mera facultad suya, evaluar en conjunto los &nbsp;elementos de convicci\u00f3n para obtener, de todos ellos, un &nbsp;resultado homog\u00e9neo o \u00fanico, sobre el cual habr\u00e1 &nbsp;de fundar su decisi\u00f3n final (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Tal &nbsp;obligaci\u00f3n legal \u2013lo sostiene la Corte-, impeditiva de &nbsp;la desarticulaci\u00f3n del acervo probatorio, ha sido la causa de &nbsp;que los falladores de instancia frecuentemente acudan a ese &nbsp;expediente para formar su criterio, sin atender de modo especial o &nbsp;preferente a ninguna de las diversas pruebas practicadas. Mediante &nbsp;ese procedimiento, resulta que su persuasi\u00f3n se forma no por &nbsp;el examen aislado de cada probanza, sino por la estimaci\u00f3n &nbsp;global de todas las articuladas, examinadas todas como un compuesto &nbsp;integrado por elementos dis\u00edmiles &nbsp;(\u2026)\u201d5. &nbsp;<\/p>\n<p>Se &nbsp;destaca, la valoraci\u00f3n de las probanzas se caracteriza por ser &nbsp;un acto aut\u00f3nomo del juez natural, en el marco de la sana &nbsp;cr\u00edtica, por lo cual &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;resulta infructuoso en esta sede recriminar la apreciaci\u00f3n de &nbsp;los medios de acreditaci\u00f3n hecha por los juzgadores naturales, &nbsp;dado que ese es el espacio en el que con especial \u00e9nfasis &nbsp;emerge el principio constitucional de la independencia judicial; en &nbsp;efecto, en m\u00faltiples sentencias, entre ellas, la de 29 de &nbsp;junio de 2011, exp. 2011-01252-00, la Corte ha decantado que: \u2018(\u2026) &nbsp;el campo en donde fluye la independencia del juez con mayor vigor, es &nbsp;en cuanto a la valoraci\u00f3n de las pruebas. Ello por cuanto el &nbsp;administrador de justicia es quien puede apreciar y valorar, de la &nbsp;manera m\u00e1s certera, el material probatorio que obra dentro de &nbsp;un proceso, inspir\u00e1ndose en los principios cient\u00edficos &nbsp;de la sana cr\u00edtica; por lo tanto, a juicio de la Corte, la &nbsp;regla general de que la figura de la v\u00eda de hecho solamente &nbsp;puede tener una aplicaci\u00f3n en situaciones extremas debe ser &nbsp;manejada con un criterio restrictivo (&#8230;) &nbsp;de &nbsp;forma que s\u00f3lo es factible fundar una acci\u00f3n de tutela, &nbsp;cuando se observa en el caso concreto, que de manera manifiesta el &nbsp;operador jur\u00eddico ejecuta un juicio irrazonable o arbitrario &nbsp;sobre la valoraci\u00f3n probatoria por fuera de las reglas b\u00e1sicas &nbsp;de realizaci\u00f3n, pr\u00e1ctica y apreciaci\u00f3n, las &nbsp;cuales se reflejan en la correspondiente providencia &nbsp;(\u2026)\u2019, &nbsp;condiciones que no se vislumbran en el caso concreto (\u2026)\u201d6. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;Desde esa perspectiva, la providencia examinada no se observa &nbsp;arbitraria al punto de permitir la injerencia de esta jurisdicci\u00f3n, &nbsp;pues el tribunal demandado defini\u00f3 la controversia atendiendo &nbsp;a las pruebas allegadas; por tanto, no pod\u00eda resolverla de la &nbsp;manera rogada por la aqu\u00ed accionante. &nbsp;<\/p>\n<p>Seg\u00fan &nbsp;lo ha expresado esta Corte: \u201c(\u2026) independientemente &nbsp;de que se comparta o no la hermen\u00e9utica de los juzgadores &nbsp;atacados, ello no descalifica su decisi\u00f3n ni la convierte en &nbsp;caprichosa y con entidad suficiente de configurar v\u00eda de hecho &nbsp;(\u2026)\u201d7. &nbsp;<\/p>\n<p>T\u00e9ngase &nbsp;en cuenta que la sola divergencia conceptual no puede ser venero para &nbsp;rogar el amparo porque la tutela no es instrumento para definir cu\u00e1l &nbsp;planteamiento interpretativo en las hip\u00f3tesis de subsunci\u00f3n &nbsp;legal es el v\u00e1lido, ni cu\u00e1l de las inferencias &nbsp;valorativas de los elementos f\u00e1cticos es la m\u00e1s &nbsp;acertada o la correcta para dar lugar a la intrusi\u00f3n del juez &nbsp;constitucional. El resguardo previsto en la regla 86 es residual y &nbsp;subsidiario. &nbsp;<\/p>\n<p>4. &nbsp;Siguiendo &nbsp;los derroteros de la Convenci\u00f3n Americana de Derechos Humanos8 &nbsp;y su jurisprudencia, no se otea vulneraci\u00f3n alguna a la &nbsp;preceptiva de la misma ni tampoco del bloque de constitucionalidad, &nbsp;que ameriten la injerencia de esta Corte para declarar inconvencional &nbsp;la actuaci\u00f3n refutada. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;convenio citado es aplicable por virtud del canon 9 de la &nbsp;Constituci\u00f3n Nacional, cuando dice: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Las relaciones exteriores del Estado se fundamentan en la soberan\u00eda &nbsp;nacional, en el respeto a la autodeterminaci\u00f3n de los pueblos &nbsp;y en el reconocimiento de los principios del derecho internacional &nbsp;aceptados por Colombia (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Complementariamente, &nbsp;el art\u00edculo 93 ej\u00fasdem, &nbsp;contempla: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Los &nbsp;tratados y convenios internacionales ratificados por el Congreso, que &nbsp;reconocen los derechos humanos y que proh\u00edben su limitaci\u00f3n &nbsp;en los estados de excepci\u00f3n, prevalecen en el orden interno &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Los &nbsp;derechos y deberes consagrados en esta Carta, se interpretar\u00e1n &nbsp;de conformidad con los tratados internacionales sobre derechos &nbsp;humanos ratificados por Colombia (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;mandato 27 de la Convenci\u00f3n de Viena, sobre el derecho de los &nbsp;tratados de 19699, &nbsp;debidamente ratificada por Colombia, seg\u00fan el cual: \u201c(\u2026) &nbsp;Una &nbsp;parte no podr\u00e1 invocar las disposiciones de su derecho interno &nbsp;como justificaci\u00f3n del incumplimiento de un tratado (\u2026)\u201d10, &nbsp;impone su observancia en forma irrestricta, cuando un Estado parte lo &nbsp;ha suscrito o se ha adherido al mismo. &nbsp;<\/p>\n<p>4.1 &nbsp;Aunque podr\u00eda argumentarse la viabilidad del control de &nbsp;convencionalidad s\u00f3lo en decursos donde se halla el quebranto &nbsp;de garant\u00edas sustanciales o cuando la normatividad interna es &nbsp;contraria a la internacional sobre los derechos humanos, se estima &nbsp;trascendente efectuar dicho seguimiento en todos los asuntos donde se &nbsp;debata la conculcaci\u00f3n de prerrogativas iusfundamentales, &nbsp;as\u00ed su protecci\u00f3n resulte procedente o no. &nbsp;<\/p>\n<p>Lo &nbsp;aducido porque la enunciada herramienta le permite a los Estados &nbsp;materializar el deber de garantizar los derechos humanos en el \u00e1mbito &nbsp;dom\u00e9stico, a trav\u00e9s de la verificaci\u00f3n de la &nbsp;conformidad de las normas y pr\u00e1cticas nacionales, con la &nbsp;Convenci\u00f3n Americana de Derechos Humanos y su jurisprudencia, &nbsp;ejercicio que seg\u00fan la Corte Interamericana se surte no s\u00f3lo &nbsp;a petici\u00f3n de parte sino ex &nbsp;officio11. &nbsp;<\/p>\n<p>No &nbsp;sobra advertir que el r\u00e9gimen convencional en el derecho local &nbsp;de los pa\u00edses que la han suscrito y aprobado, no constituye un &nbsp;sistema opcional o de libre aplicaci\u00f3n en los ordenamientos &nbsp;patrios; sino que en estos casos cobra vigencia plena y &nbsp;obligatoriedad con car\u00e1cter impositivo para todos los &nbsp;servidores estatales, debiendo realizar no solamente un control legal &nbsp;y constitucional, sino tambi\u00e9n el convencional; con mayor &nbsp;raz\u00f3n cuando forma parte del bloque de constitucionalidad sin &nbsp;quedar al arbitrio de las autoridades su gobierno. &nbsp;<\/p>\n<p>4.2. &nbsp;El &nbsp;aludido control en estos asuntos procura, adem\u00e1s, contribuir &nbsp;judicial y pedag\u00f3gicamente, tal cual se le ha ordenado a los &nbsp;Estados denunciados \u2013incluido Colombia-12, &nbsp;a impartir una formaci\u00f3n permanente de Derechos Humanos y DIH &nbsp;en todos los niveles jer\u00e1rquicos de las Fuerzas Armadas, &nbsp;jueces y fiscales13; &nbsp;as\u00ed como realizar cursos de capacitaci\u00f3n a funcionarios &nbsp;de la rama ejecutiva y judicial y campa\u00f1as informativas &nbsp;p\u00fablicas en materia de protecci\u00f3n de derechos y &nbsp;garant\u00edas. &nbsp;<\/p>\n<p>Insistir &nbsp;en la aplicaci\u00f3n del citado control y esbozar el contenido de &nbsp;la Convenci\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos en &nbsp;providencias como la presente, le permite no s\u00f3lo a las &nbsp;autoridades conocer e interiorizar las obligaciones contra\u00eddas &nbsp;internacionalmente, en relaci\u00f3n con el respeto a los derechos &nbsp;humanos, sino a la ciudadan\u00eda informarse en torno al m\u00e1ximo &nbsp;grado de salvaguarda de sus garant\u00edas. &nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, &nbsp;pretende contribuir en la formaci\u00f3n de una comunidad global, &nbsp;incluyente, respetuosa de los instrumentos internacionales y de la &nbsp;protecci\u00f3n de las prerrogativas fundamentales en el marco del &nbsp;sistema americano de derechos humanos. &nbsp;<\/p>\n<p>5. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De &nbsp;acuerdo a lo discurrido, no &nbsp;se otorgar\u00e1 &nbsp;el auxilio implorado. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;DECISI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;m\u00e9rito &nbsp;de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casaci\u00f3n &nbsp;Civil, administrando justicia en nombre de la Rep\u00fablica &nbsp;y &nbsp;por autoridad de la Ley, &nbsp;<\/p>\n<p>RESUELVE: &nbsp;<\/p>\n<p>PRIMERO: &nbsp;NEGAR &nbsp;la tutela impetrada por &nbsp;B\u00e1rbara Medina Mart\u00ednez al Juzgado Cincuenta y Uno &nbsp;Civil del Circuito de esta ciudad y la Sala Civil del Tribunal &nbsp;Superior del Distrito Judicial de Bogot\u00e1, &nbsp;integrada por los magistrados Luis Roberto Su\u00e1rez Gonz\u00e1lez, &nbsp;Juan Pablo Su\u00e1rez Orozco y Juli\u00e1n Sosa Romero, con &nbsp;ocasi\u00f3n del juicio de pertenencia con radicado 2014-00149-00, &nbsp;incoado por la gestora contra Gloria Marl\u00e9n Morales Vargas y &nbsp;otros. &nbsp;<\/p>\n<p>SEGUNDO: &nbsp;Notif\u00edquese &nbsp;lo resuelto mediante comunicaci\u00f3n electr\u00f3nica o por &nbsp;mensaje de datos, a todos los interesados. &nbsp;<\/p>\n<p>TERCERO: &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Si &nbsp;este fallo no fuere impugnado rem\u00edtase el expediente a la &nbsp;Corte Constitucional para su eventual revisi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>NOTIF\u00cdQUESE &nbsp;Y C\u00daMPLASE &nbsp;<\/p>\n<p>FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp;<\/p>\n<p>Presidente &nbsp;de Sala &nbsp;<\/p>\n<p>\u00c1LVARO &nbsp;FERNANDO GARC\u00cdA RESTREPO &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;ausencia justificada &nbsp;<\/p>\n<p>AROLDO &nbsp;WILSON QUIROZ MONSALVO &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;ausencia justificada &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ALONSO RICO PUERTA &nbsp;<\/p>\n<p>OCTAVIO &nbsp;AUGUSTO TEJEIRO DUQUE &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ARMANDO TOLOSA VILLABONA &nbsp;<\/p>\n<p>1 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SC4275-2019 de 24 de octubre de 2019, exp. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;19573-31-03-001-2012-00044-01 &nbsp;<\/p>\n<p>2 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SC &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de 24 de junio de 1997, exp. 4843. &nbsp;<\/p>\n<p>3 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SC11444-2016 de 18 de agosto de 2016, exp. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;11001-31-03-005-1999-00246-01 &nbsp;<\/p>\n<p>4 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. SC. Sentencia de 14 de junio de 1982. &nbsp;<\/p>\n<p>5 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;STC21575-2017 de 15 de diciembre de 2017, exp. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;0500022130002017-00242-01. &nbsp;<\/p>\n<p>6 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. STC de 25 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de enero de 2012, exp. 2011-02659-00; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ver en el mismo sentido el fallo de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;18 de diciembre de 2012, exp. 2012-01828-01. &nbsp;<\/p>\n<p>7 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. Civil. Sentencia de 18 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de marzo de 2010, exp. 2010-00367-00; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ver en el mismo sentido el fallo de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;18 de diciembre de 2012, exp. 2012-01828-01. &nbsp;<\/p>\n<p>8 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pacto de San Jos\u00e9 de Costa Rica, firmado el 22 de noviembre &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de 1969 y aprobado en Colombia por la Ley 16 de 1972. &nbsp;<\/p>\n<p>9 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Suscrita en Viena el 23 de mayo de 1969. &nbsp;<\/p>\n<p>10 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Aprobada por Colombia mediante la Ley 32 de 1985. &nbsp;<\/p>\n<p>11 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte IDH. Caso Gudi\u00e9l \u00c1lvarez y otros (\u201cDiario &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Militar\u201d) contra Guatemala. Sentencia de noviembre 20 de 2012. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Serie C No. 253, p\u00e1rrafo 330. &nbsp;<\/p>\n<p>12 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte IDH, Caso V\u00e9lez Restrepo y familiares Vs. Colombia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Excepci\u00f3n preliminar, Fondo, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Reparaciones y Costas. Sentencia de 3 de septiembre de 2012. Serie C &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No. 248, p\u00e1rrs. 259 a 290, criterio reiterado Caso &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Masacre de Santo Domingo Vs. Colombia, Excepciones preliminares, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Fondo, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de noviembre de 2012. Serie C &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No. 259, p\u00e1rrs. 295 a 323. &nbsp;<\/p>\n<p>13 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte IDH, Caso de la Masacre de Las Dos Erres Vs. Guatemala, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Excepci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;noviembre de 2009. Serie C No. 211, p\u00e1rrs. 229 a 274. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>STC1663-2021 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; LUIS &nbsp;ARMANDO TOLOSA VILLABONA &nbsp; Magistrado &nbsp;ponente &nbsp; STC1663-2021 &nbsp; Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 &nbsp;11001-02-03-000-2021-00418-00 &nbsp; (Aprobado &nbsp;en sesi\u00f3n virtual de veinticuatro de febrero &nbsp;de dos mil veintiuno) &nbsp; Bogot\u00e1, &nbsp;D. 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