{"id":55011,"date":"2024-05-17T20:41:38","date_gmt":"2024-05-17T20:41:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/17\/stc7617-2021\/"},"modified":"2024-05-17T20:41:38","modified_gmt":"2024-05-17T20:41:38","slug":"stc7617-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/17\/stc7617-2021\/","title":{"rendered":"STC7617 2021"},"content":{"rendered":"<p>STC7617-2021<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ARMANDO TOLOSA VILLABONA &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado &nbsp;ponente &nbsp;<\/p>\n<p>STC7617-2021 &nbsp;<\/p>\n<p>Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 &nbsp;05000-22-13-000-2021-00062-01 &nbsp;<\/p>\n<p>(Aprobado &nbsp;en sesi\u00f3n virtual de veintitr\u00e9s de junio de dos mil &nbsp;veintiuno) &nbsp;<\/p>\n<p>Bogot\u00e1, &nbsp;D. C., &nbsp;veinticuatro (24) de junio de &nbsp;dos mil veintiuno (2021) &nbsp;<\/p>\n<p>Dec\u00eddese &nbsp;la impugnaci\u00f3n interpuesta a &nbsp;la sentencia de 4 &nbsp;de mayo &nbsp;de 2021, &nbsp;proferida &nbsp;por la Sala &nbsp;Civil-Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de &nbsp;Antioquia, dentro de la salvaguarda promovida por Iv\u00e1n de &nbsp;Jes\u00fas Tob\u00f3n Restrepo al Juzgado Promiscuo del Circuito &nbsp;de Segovia de ese departamento, &nbsp;con ocasi\u00f3n del juicio &nbsp;reivindicatorio con radicado n\u00b02017-00005-03, incoado por el &nbsp; gestor contra Gabriel Antonio Tob\u00f3n Restrepo, al cual se &nbsp;acumul\u00f3 el decurso de pertenencia promovida por este \u00faltimo &nbsp;frente al actor. &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;ANTECEDENTES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;El reclamante implora &nbsp;la &nbsp;protecci\u00f3n de sus prerrogativas al debido proceso y acceso a &nbsp;la administraci\u00f3n de justicia, presuntamente violentadas por &nbsp;las autoridades accionadas. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;Del escrito inaugural y la revisi\u00f3n de las pruebas, la causa &nbsp;petendi &nbsp;permite la siguiente s\u00edntesis: &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;15 de septiembre de 1995, el impulsor compr\u00f3 a Gustavo Pel\u00e1ez &nbsp;el inmueble \u201cEl &nbsp;Piji\u00f1al\u201d, &nbsp;ubicado en Remedios -Antioquia-. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;2015, Gabriel Antonio Tob\u00f3n Restrepo demand\u00f3 al &nbsp;promotor ante el despacho del circuito cuestionado, con el prop\u00f3sito &nbsp;de obtener la declaraci\u00f3n de pertenencia de dicho predio, &nbsp;pretensi\u00f3n desestimada en fallo de 24 de noviembre de 2016. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;18 de enero de 2017, el actor exigi\u00f3 a Tob\u00f3n Restrepo &nbsp;la reivindicaci\u00f3n de la mencionada heredad en el Juzgado &nbsp;Promiscuo Municipal de la enunciada localidad. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;manera paralela a ese ritual, el 13 de febrero postrero, Gabriel &nbsp;Antonio entabl\u00f3 una nueva usucapi\u00f3n respecto al &nbsp;tutelante en el precitado estrado, quien, en prove\u00eddo de 25 de &nbsp;abril ulterior, dispuso la acumulaci\u00f3n de los dos litigios &nbsp;rese\u00f1ados. &nbsp;<\/p>\n<p>Entre &nbsp;las defensas enarboladas por el censor a la prescripci\u00f3n &nbsp;adquisitiva de dominio, formul\u00f3 la \u201cexcepci\u00f3n &nbsp;previa de cosa juzgada\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;30 de enero de 2019, se declar\u00f3 probado ese medio de &nbsp;contradicci\u00f3n y, en consecuencia, se rechaz\u00f3 el libelo &nbsp;de pertenencia, determinaci\u00f3n que fue objeto de apelaci\u00f3n &nbsp;por parte de Gabriel Antonio Tob\u00f3n Restrepo. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;decisi\u00f3n de 10 de abril ulterior, el juzgado del circuito &nbsp;confutado resolvi\u00f3 la alzada revocando el prove\u00eddo &nbsp;protestado y ordenando continuar con el procedimiento reprochado. &nbsp;<\/p>\n<p>Mediante &nbsp;sentencia de 26 de febrero de 2020, el Juzgado Promiscuo Municipal de &nbsp;Remedios -Antioquia- acogi\u00f3 el pedimento reivindicatorio del &nbsp;ac\u00e1 el accionante y, deneg\u00f3 la pertenencia implorada &nbsp;por Gabriel Antonio Tob\u00f3n Restrepo. &nbsp;<\/p>\n<p>Inconforme &nbsp;con ello, Gabriel Antonio instaur\u00f3 recurso vertical, &nbsp;instrumento cuya definici\u00f3n correspondi\u00f3 al ad &nbsp;quem &nbsp;encausado. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;aqu\u00ed suplicante recus\u00f3 a ese juzgador alegando que \u00e9ste &nbsp;hab\u00eda fallado, en 2016, la primera usucapi\u00f3n incoada &nbsp;por Tob\u00f3n Restrepo, ruego desestimado en auto de 13 de julio &nbsp;de 2020. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;veredicto de 20 de octubre postrero, la sede judicial acusada infirm\u00f3 &nbsp;el pronunciamiento apelado y accedi\u00f3 a la pertenencia &nbsp;implorada por Gabriel Antonio Tob\u00f3n Restrepo, pues, aun cuando &nbsp;el inicialista era el titular del bien controvertido, en su sentir, &nbsp;se demostr\u00f3 que (i) el precio de la compra del inmueble lo &nbsp;pag\u00f3 Gabriel Antonio; (ii) &nbsp;luego de ello el actor se &nbsp;desentendi\u00f3 de la finca; (iii) Gabriel Antonio lo mejor\u00f3; &nbsp;(iv) no hubo acuerdo con el petente para explotarlo porque \u00e9ste &nbsp;tampoco aport\u00f3 trabajo o dinero alguno para el mantenimiento &nbsp;ni recibi\u00f3 las ganancias generadas por el fundo; (v) al &nbsp;quejoso no se le rend\u00edan cuentas; (vi) \u201cse &nbsp;tornaba irrelevante conocer c\u00f3mo ingreso al inmueble\u201d &nbsp;Gabriel &nbsp;Antonio Tob\u00f3n Restrepo, pues su posesi\u00f3n era superior a &nbsp;diez (10) a\u00f1os a la presentaci\u00f3n de la demanda y, en &nbsp;todo caso, aqu\u00e9l asumi\u00f3 la calidad de se\u00f1or y &nbsp;due\u00f1o cuando recibi\u00f3 la heredad en 1995; y (vii) el &nbsp;estrado a &nbsp;quo incurri\u00f3 &nbsp;en desafueros en la valoraci\u00f3n de los medios de acreditaci\u00f3n, &nbsp;en especial, por su \u201c(\u2026) poca &nbsp;visi\u00f3n &nbsp;(\u2026) de &nbsp;las labores del campo y lo que ellas implican &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Para &nbsp;el gestor, se lesionaron sus garant\u00edas por cuanto se &nbsp;tergiversaron, sesgaron y supusieron varios medios de convicci\u00f3n &nbsp;para arribar a una conclusi\u00f3n que no reflejaba el acervo &nbsp;probatorio. &nbsp;<\/p>\n<p>Asimismo, &nbsp;recrimina el prove\u00eddo en donde el funcionario atacado no se &nbsp;declar\u00f3 impedido y la competencia de \u00e9ste, pues, aduce, &nbsp;dada la situaci\u00f3n de violencia que lo oblig\u00f3 a salir de &nbsp;la regi\u00f3n, el asunto debi\u00f3 ser conocido por los jueces &nbsp;de restituci\u00f3n de tierras. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;Solicita, por tanto, ordenar emitir un nuevo fallo de segunda &nbsp;instancia con un fallador imparcial y, en subsidio, dejar sin efecto &nbsp;todo lo actuado y disponer remitir el expediente a los estrados de &nbsp;restituci\u00f3n de tierras. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>1. Respuesta &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de los accionados &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>1. El &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;despacho del circuito refutado defendi\u00f3 la legalidad de sus &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;actuaciones. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>2. Los &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;dem\u00e1s convocados guardaron silencio. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>2. La &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sentencia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;impugnada &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>Neg\u00f3 &nbsp;el auxilio, al incumplirse el requisito de inmediatez en cuanto a la &nbsp;determinaci\u00f3n de 13 de julio de 2020, tocante a la &nbsp;desestimaci\u00f3n de la recusaci\u00f3n propuesta por el &nbsp;reclamante y, por desatenderse la exigencia de la residualidad, en &nbsp;torno a la alegada falta de competencia de la sede judicial para &nbsp;zanjar la contienda. &nbsp;<\/p>\n<p>Atinente &nbsp;a la sentencia de 20 de octubre postrero, estim\u00f3 razonados lo &nbsp;argumentos all\u00ed esbozados. &nbsp;<\/p>\n<p>1.3. &nbsp;La &nbsp;impugnaci\u00f3n &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;formul\u00f3 el querellante, reiterando los planteamientos &nbsp;rese\u00f1ados en la demanda de amparo. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;Se ratificar\u00e1 la decisi\u00f3n del a &nbsp;quo &nbsp;constitucional, solo en cuanto al naufragio de la salvaguarda por &nbsp;desentenderse los presupuestos de inmediatez, en torno al prove\u00eddo &nbsp;de 13 &nbsp;de julio de 2020, &nbsp;y, de subsidiaridad, en lo concerniente a la supuesta ausencia de &nbsp;competencia del enjuiciado. &nbsp;<\/p>\n<p>1.1 &nbsp;Sobre el primero, se evidencia, entre la presentaci\u00f3n del &nbsp;ruego tuitivo, acaecida &nbsp;el 26 de abril de 2021, y el mencionado auto de 13 de julio de 2020, &nbsp;mediante el cual el juzgado del circuito confutado no acogi\u00f3 &nbsp;la recusaci\u00f3n blandida por el impulsor, han trascurrido m\u00e1s &nbsp;de nueve (9) meses, tiempo que supera el t\u00e9rmino de seis (6) &nbsp;meses, establecido por la Sala como &nbsp;suficiente para concurrir tempestivamente a este auxilio. &nbsp;<\/p>\n<p>Frente &nbsp;a la enunciada exigencia, la Corte reiteradamente ha puntualizado: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;[S]i &nbsp;bien la jurisprudencia no ha se\u00f1alado un\u00e1nime el &nbsp;t\u00e9rmino en el cual debe operar el decaimiento de la petici\u00f3n &nbsp;de amparo frente a decisiones judiciales por falta de inmediatez, s\u00ed &nbsp;resulta di\u00e1fano que \u00e9ste no pueda ser tan amplio que &nbsp;impida la consolidaci\u00f3n de las situaciones jur\u00eddicas &nbsp;creadas por la jurisdicci\u00f3n, (\u2026) &nbsp;[por tanto] (\u2026) &nbsp;muy breve ha de ser el tiempo que debe transcurrir entre la fecha de &nbsp;la determinaci\u00f3n judicial acusada y el reclamo constitucional &nbsp;que se enfila contra ella, con miras a que \u00e9ste \u00faltimo &nbsp;no pierda su raz\u00f3n de ser (\u2026) &nbsp;en el presente evento no puede tenerse por cumplida la exigencia de &nbsp;inmediatez de la solicitud por cuanto supera en mucho el lapso &nbsp;razonable de los seis meses que se adopta, y no se demostr\u00f3, &nbsp;ni invoc\u00f3 siquiera, justificaci\u00f3n de tal demora por el &nbsp;accionante (\u2026)\u201d1. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;tanto, si el petente se demor\u00f3 en incoar el resguardo frente a &nbsp;la referida decisi\u00f3n, su descuido per &nbsp;se &nbsp;descarta la existencia de una conducta irregular atribuible al &nbsp;confutado y con repercusi\u00f3n directa en sus garant\u00edas &nbsp;fundamentales. &nbsp;<\/p>\n<p>1.2. &nbsp;En relaci\u00f3n al segundo requisito se\u00f1alado, emerge la &nbsp;falta de alegato alguno sobre la falta de competencia del despacho &nbsp;del circuito fustigado para dirimir el debate, pues en el decurso &nbsp;criticado el actor nunca indic\u00f3 que el asunto deb\u00eda ser &nbsp;desatado por los jueces de restituci\u00f3n de tierras. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;lo concerniente al citado requisito, esta Corte ha sostenido: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;De modo que, si incurri\u00f3 en pigricia y desperdici\u00f3 las &nbsp;diferentes oportunidades procesales, es inadmisible la pretensi\u00f3n &nbsp;de recurrir tal actuaci\u00f3n por esta v\u00eda extraordinaria o &nbsp;de tratar de recuperar mediante ese instrumento tal posibilidad, &nbsp;puesto que no ha sido dise\u00f1ado para rescatar t\u00e9rminos &nbsp;derrochados, &#8211; pues los mismos son perentorios e improrrogables, (\u2026) &nbsp;ni para establecer una paralela forma de control de las actuaciones &nbsp;judiciales, circunstancia que, acorde con reiterada jurisprudencia, &nbsp;impide la intervenci\u00f3n del Juez constitucional en tanto no &nbsp;est\u00e1 dentro de la \u00f3rbita de su competencia suplir la &nbsp;incuria, los desaciertos o descuidos de las partes en el ejercicio de &nbsp;sus facultades, cargas, o deberes procesales, pues esa no es la &nbsp;finalidad para la cual se instituy\u00f3 la tutela (\u2026)\u201d2. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;cuando &nbsp;hay [negligencia] &nbsp;de las partes en el empleo de las defensas frente a las decisiones &nbsp;judiciales, es vedado para el Juez de tutela penetrar en las &nbsp;cuestiones procedimentales que informan los tr\u00e1mites &nbsp;respectivos, pues a este amparo, eminentemente subsidiario, s\u00f3lo &nbsp;es dable acudir cuando no se ha tenido otra posibilidad \u201cjudicial\u201d &nbsp;de resguardo; adem\u00e1s, si las partes dejan de utilizar los &nbsp;dispositivos de defensa previstos por el orden jur\u00eddico, &#8211; &nbsp;como aqu\u00ed ocurri\u00f3 -, quedan sujetas a las consecuencias &nbsp;de las determinaciones que le sean adversas, que ser\u00edan el &nbsp;fruto de su propia incuria (\u2026)3\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;todo, si &nbsp;el precursor estima encontrarse dentro circunstancias previstas en la &nbsp;Ley 1448 de 2011, puede pedir a la Defensor\u00eda del Pueblo4, &nbsp;brindarle asesor\u00eda y apoyo en su caso, a fin de lograr su &nbsp;inclusi\u00f3n en el RUV5, &nbsp;as\u00ed como la &nbsp;inscripci\u00f3n del predio controvertido en el registro de tierras &nbsp;despojadas, estando facultado para ejercer la acci\u00f3n de &nbsp;restituci\u00f3n directamente o, por conducto de Unidad &nbsp;de Atenci\u00f3n Especial para la Gesti\u00f3n de Restituci\u00f3n &nbsp;de Tierras Despojadas6 &nbsp;ante el Juzgado del Circuito Especializado en Restituci\u00f3n de &nbsp;Tierras respectivo, para lograr la devoluci\u00f3n del predio &nbsp;objeto de debate. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;torno a lo considerado esta Sala ha se\u00f1alado: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;conforme &nbsp;a lo preceptuado en el numeral 1\u00ba, del art\u00edculo 6\u00ba, &nbsp;del Decreto 2591 de 1991, se torna nugatorio el amparo constitucional &nbsp;demandado, ya que si la normatividad ha dado los instrumentos &nbsp;jur\u00eddicos para la protecci\u00f3n de [los] &nbsp;derechos, (\u2026) &nbsp;ha de recurrirse a ellos y no a la tutela, la que no ha sido &nbsp;consagrada para provocar la iniciaci\u00f3n de procesos &nbsp;alternativos o sustitutos de los ordinarios o especiales, ni para &nbsp;modificar las reglas que fijan los diversos \u00e1mbitos de &nbsp;competencia de los jueces ni para crear instancias adicionales a las &nbsp;existentes, sino que tiene el prop\u00f3sito claro, definido, &nbsp;estricto y espec\u00edfico, que el propio art\u00edculo 86 de la &nbsp;Constituci\u00f3n Pol\u00edtica indica, que no es otro diferente &nbsp;de brindar a la persona la protecci\u00f3n inmediata y subsidiaria &nbsp;para asegurarle el respeto efectivo de los derechos fundamentales que &nbsp;la Carta reconoce (\u2026)\u201d7. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;Despejado lo anterior, debe determinarse si el estrado del circuito &nbsp;acusado conculc\u00f3 las prerrogativas del tutelante, al revocar &nbsp;la pretensi\u00f3n reivindicatoria del concedida a \u00e9l en &nbsp;primera instancia para, en su lugar, acoger la usucapi\u00f3n &nbsp;deprecada por Gabriel Antonio Tob\u00f3n Restrepo sobre el inmueble &nbsp;materia de disenso. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;la sentencia de 20 de octubre de 2020, el &nbsp;ad &nbsp;quem &nbsp;convocado destac\u00f3 que, &nbsp;si bien el gestor era &nbsp;el titular del bien controvertido, en su sentir, se demostr\u00f3 &nbsp;que (i) el precio de la compra del inmueble lo pag\u00f3 Gabriel &nbsp;Antonio; (ii) &nbsp;luego de ello el actor se desentendi\u00f3 de la &nbsp;finca ; (iii) Gabriel Antonio lo mejor\u00f3; (iv) no hubo acuerdo &nbsp;con el petente para explotarlo porque \u00e9ste tampoco aport\u00f3 &nbsp;trabajo o dinero alguno para el mantenimiento ni recibi\u00f3 las &nbsp;ganancias generadas por el fundo; (v) al quejoso no se le rend\u00edan &nbsp;cuentas; (vi) \u201cse &nbsp;tornaba irrelevante conocer c\u00f3mo ingres\u00f3 al inmueble\u201d &nbsp;Gabriel &nbsp;Antonio Tob\u00f3n Restrepo, pues su posesi\u00f3n era superior a &nbsp;diez (10) a\u00f1os a la presentaci\u00f3n de la demanda y, en &nbsp;todo caso, aqu\u00e9l asumi\u00f3 la calidad de se\u00f1or y &nbsp;due\u00f1o cuando recibi\u00f3 la heredad en 1995; y (vii) el &nbsp;estrado a &nbsp;quo incurri\u00f3 &nbsp;en desafueros en la valoraci\u00f3n de los medios de acreditaci\u00f3n, &nbsp;en especial, por su \u201c(\u2026) poca &nbsp;visi\u00f3n &nbsp;(\u2026) de &nbsp;las labores del campo y lo que ellas implican &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Sobre &nbsp;el valor cancelado al vendedor Gustavo Pel\u00e1ez por la &nbsp;enajenaci\u00f3n de la heredad perfeccionada el 15 &nbsp;de septiembre de 1995, as\u00ed discurri\u00f3 la autoridad &nbsp;cuestionada: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;[El testigo] Jos\u00e9 &nbsp;Manuel Tob\u00f3n Restrepo hermano [del &nbsp;impulsor &nbsp;y de] &nbsp;Gabriel Antonio manifest\u00f3 que la finca \u201cEl Piji\u00f1al\u201d &nbsp;es [del &nbsp;querellante Iv\u00e1n de Jes\u00fas], &nbsp;que tiene &nbsp;entendido que la finca le cost\u00f3 a don Iv\u00e1n $10.000.000, &nbsp;(\u2026) &nbsp;parte &nbsp;de esa plata la dio [el &nbsp;petente], &nbsp;$6.000.000, &nbsp;y la otra parte la dio Gabriel, &nbsp;no recuerda en qu\u00e9 fecha fue comprada la finca\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c[Afirm\u00f3 &nbsp;el declarante] que &nbsp;trabaj\u00f3 &nbsp;en la finca \u201cEl Piji\u00f1al\u201d desde el 94 hasta el a\u00f1o &nbsp;98, &nbsp;entre sus labores estaba de darle vuelta a los ganados, recib\u00eda &nbsp;las \u00f3rdenes y rend\u00eda cuenta del trabajo a don Gabriel, &nbsp;porque Iv\u00e1n estaba ausente\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c[Adujo] &nbsp;Jos\u00e9 Manuel que Iv\u00e1n sali\u00f3 de la finca un &nbsp;tiempo, no recuerda en que \u00e9poca, y que volvi\u00f3 en 2009 &nbsp;o en 2010 y estuvo en la finca hasta el 2015, luego respondi\u00f3 &nbsp;el testigo que no vio a don Iv\u00e1n en [el &nbsp;predio] &nbsp;durante todo este [per\u00edodo] &nbsp;porque \u00e9l se fue de \u201cEl Piji\u00f1al\u201d en 1998, &nbsp;se enter\u00f3 que estaba all\u00e1, es decir, en este aspecto se &nbsp;trata de un testigo de o\u00eddas\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cLa &nbsp;declaraci\u00f3n del se\u00f1or Jos\u00e9 Manuel resulta &nbsp;interesante por ser hermano de los litigantes, labor\u00f3 entre &nbsp;los a\u00f1os 94 y 98 en [el &nbsp;inmueble], &nbsp;a \u00f3rdenes de don Gabriel, y tambi\u00e9n narr\u00f3 sobre &nbsp;las labores agr\u00edcolas que [el &nbsp;tutelante] &nbsp;realiz\u00f3 en [un &nbsp;fundo colindante] entre &nbsp;2009 al 2015 y, aunque Jos\u00e9 Manuel reconoce como due\u00f1o &nbsp;a su hermano Iv\u00e1n, [aqu\u00ed &nbsp;quejoso], &nbsp;entrega &nbsp;la explicaci\u00f3n de su dicho, cuando afirm\u00f3: \u201cme &nbsp;imagino que quien tiene los papeles de eso es el due\u00f1o, &nbsp;entonces don Iv\u00e1n Tob\u00f3n es el due\u00f1o\u201d &nbsp;afirmaci\u00f3n que no admite ninguna discusi\u00f3n, pero para &nbsp;los efectos que ac\u00e1 nos interesa, es establecer si el se\u00f1or &nbsp;Gabriel Tob\u00f3n ha ejercido posesi\u00f3n material de la &nbsp;[heredad &nbsp;disputada]\u201d &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c[Expuso] &nbsp;la declarante que don Iv\u00e1n y Gabrielito (sic), &nbsp;(\u2026) &nbsp;han tenido como una sociedad, (\u2026) &nbsp;consiste &nbsp;en (\u2026) &nbsp;ponen[er] a &nbsp;producir las fincas, consiguen ganado, sacan madera, explotan las &nbsp;minas, (\u2026) &nbsp;hasta donde ella sabe Gabrielito, participa de las utilidades a don &nbsp;Iv\u00e1n [y,] &nbsp;(\u2026) &nbsp; cuando \u00e9ste trabajaba con su padre se enteraba que le hac\u00edan &nbsp;consignaciones de dineros de las tres fincas, pero no precisa los &nbsp;montos ni con qu\u00e9 frecuencia\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cComo &nbsp;puede verse, la se\u00f1ora Luz Marina reconoce a los se\u00f1ores &nbsp;Iv\u00e1n y Gabriel como socios, sin embargo, curiosamente a &nbsp;rengl\u00f3n seguido y sin ninguna explicaci\u00f3n afirm\u00f3: &nbsp;\u201cEn el momento entiendo yo que Gabrielito es el que est\u00e1 &nbsp;administrando la finca \u201cEl Piji\u00f1al\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c[Esboz\u00f3] &nbsp;la se\u00f1ora Pel\u00e1ez que se enter\u00f3 de unos &nbsp;acercamientos que hubo entre los hermanos Tob\u00f3n Restrepo para &nbsp;llegar a un acuerdo para partir [el &nbsp;bien e,] &nbsp;incluso fue emisaria de esa negociaci\u00f3n fallida, [en &nbsp;donde] se &nbsp;habl\u00f3 de un 50%, que don Gabriel ofreci\u00f3 un 30% pero &nbsp;Iv\u00e1n no acept\u00f3\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEl &nbsp;[gestor &nbsp;en su declaraci\u00f3n de parte revel\u00f3] &nbsp;que por la compra de la finca \u201cEl Piji\u00f1al\u201d pag\u00f3 &nbsp;al se\u00f1or Gustavo Pel\u00e1ez la suma de $6.000.000 de pesos &nbsp;y el se\u00f1or Gabriel Antonio pag\u00f3 $4.000.000 con lo que &nbsp;produc\u00edan las fincas. Respecto a la negociaci\u00f3n (\u2026) &nbsp;Gabriel &nbsp;Antonio dijo que fue \u00e9l quien pag\u00f3 $10.000.000 &nbsp;(\u2026) &nbsp;y, $1.000.000 adicional por concepto de intereses, y le dijo al se\u00f1or &nbsp;Gustavo Pel\u00e1ez que le hiciera la escritura a su hermano Iv\u00e1n, &nbsp;que confi\u00f3 en \u00e9l [pues] &nbsp;en esa \u00e9poca viv\u00eda en Medell\u00edn (\u2026)\u201d &nbsp;(destaca). &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>(\u2026) &nbsp;Las &nbsp;pruebas dejan ver que el se\u00f1or Gabriel Antonio Tob\u00f3n &nbsp;Restrepo no se comport\u00f3 como mayordomo de la finca El Piji\u00f1al, &nbsp;sino que sus pag\u00f3 parte del precio por la compra de la finca &nbsp;(\u2026)\u201d &nbsp;(destaca). &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;Sala observa que el alegato, seg\u00fan el cual, Gabriel &nbsp;Antonio no quiso aparecer como titular inscrito del predio, supone un &nbsp;argumento de \u201csimulaci\u00f3n &nbsp;relativa\u201d &nbsp;sobre toda la propiedad; en efecto, pese a demostrase un aporte suyo &nbsp;por $4.000.000 de los $10.000.000 del precio pactado, se le rest\u00f3 &nbsp;trascendencia a los $6.000.000 pagados por el demandante, para querer &nbsp;mostrar una relaci\u00f3n jur\u00eddica igual o superior respecto &nbsp;al inmueble. &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;todo, es relevante que el promotor s\u00ed tuvo intenci\u00f3n de &nbsp;adquirir el predio, por cuanto cancel\u00f3 m\u00e1s de la mitad &nbsp;del precio convenido para figurar como due\u00f1o, con el t\u00edtulo &nbsp;ahora blandido en reivindicaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;pago de $4.000.000 hecho por cual &nbsp;Gabriel &nbsp;Antonio, no lo hizo como propietario ni siquiera en parte y, tampoco &nbsp;hay prueba indicativa de que, por ese aporte, se hubiese convertido &nbsp;en poseedor total o, parcial de la heredad, desde el &nbsp;perfeccionamiento de la venta acaecido el 15 de septiembre de 1995, &nbsp;entre Iv\u00e1n de Jes\u00fas y Gustavo Pel\u00e1ez. &nbsp;<\/p>\n<p>Ahora &nbsp;bien, aun cuando en las acciones reivindicatoria y de usucapi\u00f3n &nbsp;resulta com\u00fan el tema de la posesi\u00f3n, su estudio para &nbsp;efectos de estructurar una y otra son diferentes. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;la primera, la posesi\u00f3n debe ser posterior al t\u00edtulo y, &nbsp;por tanto, generalmente, el se\u00f1or\u00edo demostrado antes de &nbsp;la tradici\u00f3n, la frustra. Ello a no ser que se alleguen los &nbsp;t\u00edtulos antecedentes a la posesi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;cualquier hip\u00f3tesis reivindicatoria debe probarse la calidad &nbsp;de propietario en quien demanda, la calidad de poseedor del &nbsp;demandado, la identidad de la cosa objeto de restituci\u00f3n, de &nbsp;modo que coincida con los t\u00edtulos exhibidos y que corresponda &nbsp;al bien que posee el demandado. &nbsp;<\/p>\n<p>Al &nbsp;punto, la Sala ha reiterado: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;El &nbsp;\u00e9xito de la acci\u00f3n de dominio se supedita a la prueba &nbsp;de sus requisitos axiol\u00f3gicos: La titularidad del derecho de &nbsp;propiedad en el demandante. La posesi\u00f3n material del &nbsp;demandado. Y la identidad entre lo pose\u00eddo y pretendido. Todo, &nbsp;sobre un bien determinado o respecto de una cuota proindiviso en cosa &nbsp;singular. Estos requisitos se desprenden de los art\u00edculos 946, &nbsp;947, 950 y 952 del C\u00f3digo Civil\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cLa &nbsp;carga de la prueba de tales exigencias corresponde a quien se halla &nbsp;privado de la posesi\u00f3n. La ley no exige un medio espec\u00edfico. &nbsp;Cualquiera que los descubra es id\u00f3neo y bastante. La confesi\u00f3n &nbsp;es uno de ellos. La Sala tiene sentado que cuando &nbsp;el demandado en la acci\u00f3n de dominio (\u2026) confiesa ser &nbsp;poseedor del inmueble en litigio, esa confesi\u00f3n tiene &nbsp;virtualidad suficiente para demostrar a la vez la posesi\u00f3n del &nbsp;demandado y la identidad del inmueble que es materia del pleito8\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cComo &nbsp;en otra ocasi\u00f3n adoctrin\u00f3, \u00absi &nbsp;con ocasi\u00f3n de la acci\u00f3n reivindicatoria el demandado &nbsp;confiesa ser poseedor del bien perseguido por el demandante o alega &nbsp;la prescripci\u00f3n adquisitiva respecto de \u00e9l, esa &nbsp;confesi\u00f3n apareja dos consecuencias probatorias: a) el &nbsp;demandante queda exonerado de demostrar la posesi\u00f3n y la &nbsp;identidad del bien, porque el primer elemento resulta confesado y el &nbsp;segundo admitido, b) el juzgador queda relevado de analizar otras &nbsp;probanzas tendientes a demostrar la posesi\u00f3n9\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c[La] &nbsp;doctrina &nbsp;probable de la Sala de la obligaci\u00f3n de exigir t\u00edtulo &nbsp;anterior a la posesi\u00f3n del demandado en desarrollo de la &nbsp;presunci\u00f3n del art. 762 del C. C., no sufre mengua alguna, tal &nbsp;cual, adelante se punt\u00faa\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cAs\u00ed &nbsp;lo tiene sentado la Corte. La anterioridad del t\u00edtulo del &nbsp;reivindicante apunta no s\u00f3lo a que la adquisici\u00f3n de su &nbsp;derecho sea anterior a la posesi\u00f3n del demandado, sino al &nbsp;hecho de que ese derecho est\u00e9 a su turno respaldado por la &nbsp;cadena ininterrumpida de los t\u00edtulos de sus antecesores. Que &nbsp;si datan de una \u00e9poca anterior a la del inicio de la posesi\u00f3n &nbsp;del demandado, permiten el triunfo del reivindicante10 &nbsp;(\u2026)11\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;la segunda, esto es, la usucapi\u00f3n, se exige probar \u00e1nimus &nbsp;y corpus &nbsp;exclusivo, &nbsp;pacifico, &nbsp;p\u00fablico e, ininterrumpido, por el t\u00e9rmino de diez (10) &nbsp;a\u00f1os a la presentaci\u00f3n de la demanda, seg\u00fan lo &nbsp;establece el art\u00edculo 2531 del C\u00f3digo Civil12. &nbsp;<\/p>\n<p>Bajo &nbsp;ese horizonte, si el petente ten\u00eda inter\u00e9s en comprar, &nbsp;pagando parte del precio y admitiendo que su hermano Gabriel Antonio &nbsp;tambi\u00e9n realiz\u00f3 un aporte significativo en el valor de &nbsp;la heredad, no emerge una posesi\u00f3n anterior al t\u00edtulo &nbsp;del prenombrado, como para enervar la reivindicaci\u00f3n y, si &nbsp;este \u00faltimo, adem\u00e1s, deprec\u00f3 la prescripci\u00f3n &nbsp;adquisitiva, el requisito de la posesi\u00f3n posterior al t\u00edtulo &nbsp;para efectos de la restituci\u00f3n, estaba satisfecho. &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;todo, claro est\u00e1, la contienda no queda todav\u00eda &nbsp;definida, dado el reclamo de prescripci\u00f3n adquisitiva elevado &nbsp;por Gabriel Antonio. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;esa medida, el juzgador refutado deb\u00eda dilucidar cu\u00e1l &nbsp;era la relaci\u00f3n real entre aqu\u00e9llos respecto al &nbsp;inmueble y cu\u00e1ndo empez\u00f3 el se\u00f1or\u00edo &nbsp;Gabriel Antonio, pues a partir de all\u00ed, deb\u00eda &nbsp;computarse el tiempo necesario para usucapir. &nbsp;<\/p>\n<p>Sobre &nbsp;esas cuestiones neur\u00e1lgicas, el despacho recriminado esboz\u00f3 &nbsp;el relato de algunos testigos, quienes manifestaron haber visto al &nbsp;promotor en la finca hasta 1998, pues en ese a\u00f1o se march\u00f3 &nbsp;de la zona y regres\u00f3 en 2009; empero, los descalific\u00f3 &nbsp;por ser, en su decir, de o\u00eddas. &nbsp;<\/p>\n<p>Adicionalmente, &nbsp;rest\u00f3 valor suasorio a lo atestiguado por uno de los &nbsp;deponentes, reproch\u00e1ndole atribuir al aqu\u00ed censor el &nbsp;manejo de las \u201ccosas\u201d &nbsp;del &nbsp;fundo, aun cuando en el mismo, seg\u00fan asever\u00f3 el &nbsp;juzgador, solo hab\u00eda ganado. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;adici\u00f3n, se\u00f1al\u00f3 que, si bien un declarante dijo &nbsp;haber pagado al actor dinero por el pastoreo de semovientes, mengu\u00f3 &nbsp;el alcance jur\u00eddico de lo declarado al acoger la versi\u00f3n &nbsp;Gabriel Antonio, quien reconoci\u00f3 el evento, pero dej\u00e1ndole &nbsp;\u201cen &nbsp;claro\u201d, &nbsp;al due\u00f1o de las vacas, en su momento, que la cancelaci\u00f3n &nbsp;debi\u00f3 hac\u00e9rsele a \u00e9l. &nbsp;<\/p>\n<p>Al &nbsp;punto, el ad &nbsp;quem &nbsp;fustigado rese\u00f1o lo siguiente: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Jos\u00e9 &nbsp;Manuel [relat\u00f3] &nbsp;que &nbsp;Iv\u00e1n sali\u00f3 &nbsp;de la finca un tiempo, no recuerda en que \u00e9poca, y que volvi\u00f3 &nbsp;en 2009 o en 2010 y estuvo en la finca hasta el 2015, &nbsp;luego respondi\u00f3 el testigo que no vio a don Iv\u00e1n en [el &nbsp;predio] &nbsp;durante todo este [per\u00edodo] &nbsp;porque \u00e9l se fue de \u201cEl Piji\u00f1al\u201d en 1998, &nbsp;se &nbsp;enter\u00f3 que estaba all\u00e1, es decir, en este aspecto se &nbsp;trata de un testigo de o\u00eddas\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cLa &nbsp;declaraci\u00f3n del se\u00f1or Jos\u00e9 Manuel resulta &nbsp;interesante por ser hermano de los litigantes, labor\u00f3 entre &nbsp;los a\u00f1os 94 y 98 en [el &nbsp;inmueble], &nbsp;a \u00f3rdenes de don Gabriel\u201d &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cAl &nbsp;testigo Jos\u00e9 Manuel Tob\u00f3n Restrepo se le pregunt\u00f3 &nbsp;si entre el 2009 y el 2015 el se\u00f1or Iv\u00e1n ejerci\u00f3 &nbsp;actos de se\u00f1or y due\u00f1o en la finca El Piji\u00f1al, a &nbsp;lo cual respondi\u00f3: \u201c\u00e9l volteaba all\u00e1, y &nbsp;como la finca se maneja con trabajadores entonces estaba &nbsp;pendiente de los trabajadores que iban a dar vuelta al ganado y de &nbsp;las cosas que hab\u00edan ah\u00ed\u201d. &nbsp;Para el despacho esta respuesta no entrega ninguna informaci\u00f3n &nbsp;precisa sobre las labores que realiz\u00f3 el se\u00f1or IVAN en &nbsp;el piji\u00f1al, es una afirmaci\u00f3n gen\u00e9rica, no &nbsp;indic\u00f3 el testigo una fecha por lo menos aproximada de dichos &nbsp;actos; que estaba pendiente de los trabajadores, tampoco resulta &nbsp;cre\u00edble cuando el propio Iv\u00e1n dijo que era don Gabriel &nbsp;quien contrataba trabajadores y administraba la finca; que Iv\u00e1n &nbsp;estaba pendiente de cosas dijo el testigo. \u00bfSe &nbsp;pregunta el despacho? \u00bfpendiente de que cosas? si en El &nbsp;Piji\u00f1al no hay sino ganado?\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cSe &nbsp;dijo que para la \u00e9poca entre los a\u00f1os 2010 y 2015, Iv\u00e1n &nbsp;de Jes\u00fas Tob\u00f3n Restrepo le pidi\u00f3 $1.000.000 al &nbsp;se\u00f1or Ra\u00fal Carvajal, due\u00f1o del ganado que pasta &nbsp;en la finca, y el se\u00f1or Gabriel admiti\u00f3 que el se\u00f1or &nbsp;Carvajal le dio ese dinero pero que le dijo a \u00e9ste que no se &nbsp;lo pagaba porque \u00e9l no se lo hab\u00eda gastado, que esa &nbsp;plata la perd\u00eda don Ra\u00fal (\u2026)\u201d &nbsp;(\u00e9nfasis adrede). &nbsp;<\/p>\n<p>Para &nbsp;la Corte las apreciaciones del juzgado acusado son contradictorias, &nbsp;subjetivas y sesgadas, por cuanto resalta el parentesco de un &nbsp;deponente con los testigos que trabaj\u00f3 en el predio desde 1995 &nbsp;hasta 1998, pero descarta que hubiese visto al censor en el predio &nbsp;por ser ese dicho de o\u00eddas. &nbsp;<\/p>\n<p>Si &nbsp;el declarante era el hermano del suplicante y tuvo contacto con el &nbsp;inmueble, no se entiende c\u00f3mo su dicho es de o\u00eddas y, a &nbsp;la vez, resulta cre\u00edble que labor\u00f3 en la heredad en el &nbsp;per\u00edodo rese\u00f1ado, concluy\u00e9ndose la imposibilidad &nbsp;de ver haber visto al quejoso en el inmueble durante ese lapso. &nbsp;<\/p>\n<p>Tocante &nbsp;al regres\u00f3 del precursor en 2009, Jos\u00e9 Manuel Tob\u00f3n &nbsp;Restrepo atestigu\u00f3 que el petente se puso al corriente de las &nbsp;\u201ccosas\u201d &nbsp;de la finca, lo cual, tampoco podr\u00eda ser posible en palabras &nbsp;del juzgado encartado, pues si en el predio solo hab\u00eda ganado, &nbsp;era imposible extender la actividad del demandante a otros aspectos, &nbsp;verbigracia a las minas, madera y extracci\u00f3n de oro del rio &nbsp;junto a la heredad, acreditados como frutos producidos por el bien &nbsp;ra\u00edz disputado. &nbsp;<\/p>\n<p>Agr\u00e9guese, &nbsp;entre 2006 y 2015 se demostr\u00f3 que el accionante exigi\u00f3 &nbsp;a un arrendatario de los potreros destinados al pastoreo, el pago &nbsp;respectivo y a ello accedi\u00f3 ese tenedor, hecho aceptado por &nbsp;Gabriel Antonio. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;esa medida, es evidente que un tercero con relaci\u00f3n directa &nbsp;con el inmueble reconoci\u00f3 al actor como due\u00f1o, pero, &nbsp;para el despacho, la sola afirmaci\u00f3n de Gabriel Antonio le &nbsp;rest\u00f3 valor a ese hecho porque, adujo, este \u00faltimo &nbsp;asever\u00f3 haber reconvenido a quien cancel\u00f3 el dinero, &nbsp;sin obrar otra prueba en apoyo de esa afirmaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Para &nbsp;la Sala es reprensible la forma como el juzgado atacado aminora el &nbsp;reflejo natural de los medios de acreditaci\u00f3n, en aras de &nbsp;desvanecer la injerencia que el censor tuvo en el predio, negando, &nbsp;incluso, los hechos con argumentos contraevidentes il\u00f3gicos o &nbsp;falaces y soportando otros, con el mero dicho de Gabriel Antonio. &nbsp;<\/p>\n<p>Ese &nbsp;proceder del estrado confutado est\u00e1 a lo largo y ancho de la &nbsp;providencia examinada, porque acerca del aspecto trascendente de la &nbsp;relaci\u00f3n de Gabriel Antonio, varios testigos se\u00f1alaron &nbsp;que \u00e9ste era el administrador &nbsp;de la finca, pero el juzgador cuestion\u00f3 las declaraciones &nbsp;porque ese concepto, asegur\u00f3, era extra\u00f1o en Antioquia. &nbsp;De igual modo, el fallador demandado anot\u00f3 que la ponderaci\u00f3n &nbsp;de las probanzas realizada por la juez a &nbsp;quo, &nbsp;revelaba un desconocimiento de las actividades del campo que, seg\u00fan &nbsp;se extrae de sus aseveraciones, \u00e9l s\u00ed ten\u00eda, al &nbsp;ser oriundo de la regi\u00f3n y experto en las cuestiones &nbsp;ganaderas, pues expuso, en detalle, cu\u00e1les son, aun cuando a &nbsp;ning\u00fan peritaje o probanza hizo alusi\u00f3n sobre esa &nbsp;tem\u00e1tica. &nbsp;<\/p>\n<p>Al &nbsp;punto, as\u00ed disert\u00f3 el ad &nbsp;quem &nbsp;querellado: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Es &nbsp;que en &nbsp;el argot de nuestra regi\u00f3n &nbsp;ni siquiera es com\u00fan el t\u00e9rmino administrador, &nbsp;en &nbsp;Antioquia hablamos de mayordomo o &nbsp;encargado, es quien est\u00e1 al frente de la finca, es como un &nbsp;gerente pero no de oficina, sino de velar por el buen estado de los &nbsp;potreros, los cercos y, lo m\u00e1s importante, el ganado, el &nbsp;mayordomo es un asalariado, es un pe\u00f3n de mayor categor\u00eda &nbsp;porque es el que maneja la finca, rinde cuentas peri\u00f3dicas al &nbsp;due\u00f1o, es al due\u00f1o de la finca o al patr\u00f3n como &nbsp;se le dice, a quien el mayordomo env\u00eda los datos con las &nbsp;novedades del ganado, como nacimientos, destetos, muertes, y el &nbsp;inventario. Y cuando se va a liquidar el ganado, que generalmente es &nbsp;cada a\u00f1o, ese d\u00eda llega a la finca el patr\u00f3n y &nbsp;el ganado lo encuentra encerrado en las corralejas porque previamente &nbsp;el mayordomo ha recogido los semovientes de los potreros, para que el &nbsp;due\u00f1o de la finca y el due\u00f1o del ganado realicen la &nbsp;liquidaci\u00f3n entre ellos, (en algunas fincas el patr\u00f3n &nbsp;se entera a trav\u00e9s de videos); y si se trata de ganado de &nbsp;leche la informaci\u00f3n al due\u00f1o es sobre la producci\u00f3n &nbsp;diaria de litros de leche, el queso y derivados, pero ninguna &nbsp;informaci\u00f3n de esta naturaleza entreg\u00f3 don Gabriel al &nbsp;se\u00f1or Iv\u00e1n Tob\u00f3n, a pesar de que \u00e9ste &nbsp;manifest\u00f3 que lleva apuntes de sus asuntos, cuando la juez le &nbsp;pregunt\u00f3 porque no present\u00f3 esos documentos, respondi\u00f3 &nbsp;el se\u00f1or Iv\u00e1n Tob\u00f3n que consider\u00f3 que no &nbsp;eran necesario aportarlos con la demanda. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEl &nbsp;se\u00f1or Iv\u00e1n Tob\u00f3n Restrepo de manera insistente &nbsp;manifest\u00f3 que su hermano Gabriel Antonio es un administrador, &nbsp;sin embargo, luego de analizar las pruebas que obran en este juicio, &nbsp;concluye &nbsp;este funcionario que no se prob\u00f3 que el se\u00f1or Gabriel &nbsp;Tob\u00f3n haya ostentado la calidad de administrador de la finca &nbsp;El Piji\u00f1al\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cNo &nbsp;es admisible desde ning\u00fan punto de vista que pasen veinticinco &nbsp;(25) a\u00f1os sin que el due\u00f1o de una finca ganadera como &nbsp;lo es El Piji\u00f1al no reciba ning\u00fan rendimiento o &nbsp;utilidad, no siendo de recibo el argumento del se\u00f1or Iv\u00e1n &nbsp;Tob\u00f3n que nunca pidi\u00f3 informes porque se estaba &nbsp;invirtiendo\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cLas &nbsp;pruebas dejan ver que el se\u00f1or Gabriel Antonio Tob\u00f3n &nbsp;Restrepo no se comport\u00f3 como mayordomo de la finca El Piji\u00f1al, &nbsp;sino que sus actos han sido de se\u00f1or y due\u00f1o porque: &nbsp;\u201c(i) &nbsp;pag\u00f3 &nbsp;parte del precio &nbsp;por &nbsp;la compra &nbsp;de la finca, [pues] &nbsp;un &nbsp;mayordomo va a ganarse un sueldo no paga por la tierra que va a &nbsp;administrar.; (ii) don Gabriel nunca recibi\u00f3 una remuneraci\u00f3n &nbsp;de don Iv\u00e1n Tob\u00f3n por las labores &nbsp;que all\u00ed ha desempe\u00f1ado desde 1995; &nbsp;(ii) &nbsp;don Gabriel &nbsp;con su trabajo ha mejorado el predio que recibi\u00f3 en montes y &nbsp;rastrojos con solo dos (2) potreros donde pastaban veinte (20) reses, &nbsp;para tenerlo en el estado actual &nbsp;con doce (12) potreros [para] &nbsp;doscientos cincuenta &nbsp;(250) semovientes, estas labores requieren de un arduo trabajo y &nbsp;capital, y un mayordomo jam\u00e1s podr\u00e1 hacer esto por &nbsp;cuenta propia, esa inversi\u00f3n le corresponder\u00eda al &nbsp;due\u00f1o, es decir, al se\u00f1or Iv\u00e1n &nbsp;Tob\u00f3n, quien confes\u00f3 que no ha dado un solo peso para &nbsp;el mejoramiento de la finca \u201cEl Piji\u00f1al; &nbsp;(iii) &nbsp;el &nbsp; se\u00f1or Gabriel &nbsp;Antonio en todos estos a\u00f1os es quien compra, vende, realiza la &nbsp;liquidaci\u00f3n del ganado y recibe el dinero, &nbsp;siendo que en la pr\u00e1ctica, el tema de liquidaci\u00f3n y &nbsp;cruce de cuentas es entre patr\u00f3n y el due\u00f1o del ganado, &nbsp;la &nbsp;experiencia nos ense\u00f1a que el mayordomo maneja el ganado pero &nbsp;el patr\u00f3n es quien maneja la plata\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cQued\u00f3 &nbsp;probado que Gabriel Antonio Tob\u00f3n Restrepo es quien ha &nbsp;trabajado desde 1995 &nbsp;en la finca El Piji\u00f1al, lo ha hecho personalmente, con la &nbsp;ayuda de sus hijos y trabajadores que el mismo ha contratado y les ha &nbsp;pagado por sus servicios, es decir, ha cuidado, y mejorado la finca &nbsp;durante todos estos a\u00f1os; de las probanzas tambi\u00e9n se &nbsp;infiere que para cumplir sus labores no ha recibido \u00f3rdenes ni &nbsp;aportes de ninguna clase del se\u00f1or Iv\u00e1n de Jes\u00fas &nbsp;Tob\u00f3n Restrepo, es decir, don Gabriel se ha comportado como el &nbsp;verdadero due\u00f1o, porque un mayordomo o administrador jam\u00e1s &nbsp;se comportar\u00eda de este modo\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c[C]uando &nbsp;una persona [act\u00faa] &nbsp;como lo ha venido haciendo Gabriel Tob\u00f3n en la finca El &nbsp;Piji\u00f1al, es decir, como un poseedor &nbsp;durante m\u00e1s de veinte &nbsp;(20) &nbsp;a\u00f1os, se torna irrelevante conocer c\u00f3mo ingres\u00f3 &nbsp;al inmueble, qui\u00e9n pag\u00f3 el precio por la adquisici\u00f3n, &nbsp;tampoco importa si parte del precio se pag\u00f3 con el producido &nbsp;de la finca, ni quien figure como propietario inscrito, pues la &nbsp;calidad de poseedor supera todo lo anterior, &nbsp;y el mero hecho de que el se\u00f1or Gabriel hubiera ofrecido parte &nbsp;de la finca a su hermano Iv\u00e1n para solucionar las diferencias, &nbsp;no significa que hubiera renunciado a su posesi\u00f3n, porque &nbsp;realmente no lo ha hecho, adem\u00e1s, tampoco qued\u00f3 claro &nbsp;si el presunto ofrecimiento reca\u00eda sobre la finca El Piji\u00f1al, &nbsp;sobre las Mercedes, o de ambas\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cLa &nbsp;juez de primera instancia de una manera apurada y sin expresar porqu\u00e9 &nbsp;raz\u00f3n lleg\u00f3 a ese convencimiento dice que en el a\u00f1o &nbsp;2009 don Iv\u00e1n volvi\u00f3 a la finca y retom\u00f3 lo que &nbsp;era suyo y tom\u00f3 posesi\u00f3n f\u00edsica de lo que le &nbsp;correspond\u00eda, que permaneci\u00f3 hasta el a\u00f1o 2015 &nbsp;tomando decisiones y cultivando en ella, mientras que don Gabriel &nbsp;segu\u00eda administrando\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cParece &nbsp;que la se\u00f1ora juez no se ubic\u00f3 en el escenario al que &nbsp;nos llevaron las pruebas, como lo dije antes, son dos (2) fincas que &nbsp;vinculan a los se\u00f1ores Tob\u00f3n Restrepo, una \u201cLas &nbsp;Mercedes o el Sin\u00fa\u201d, donde se encuentra la casa de &nbsp;habitaci\u00f3n y la otra \u201cel Piji\u00f1al\u201d, las &nbsp;fincas son colindantes y ambas est\u00e1n dedicadas a la ganader\u00eda, &nbsp;y seg\u00fan la prueba oral entre los a\u00f1os 2009 al 2015, o &nbsp;2011 al 2014 como lo dijo don Gabriel, el se\u00f1or Iv\u00e1n &nbsp;Tob\u00f3n volvi\u00f3 a la regi\u00f3n, al popero, se &nbsp;residenci\u00f3 en \u201cLas Mercedes\u201d, all\u00ed cultiv\u00f3, &nbsp;no hay prueba que lo haya hecho en el Piji\u00f1al como lo afirma &nbsp;la juez, ni siquiera particip\u00f3 en la construcci\u00f3n de la &nbsp;corraleja que por esa \u00e9poca se realiz\u00f3 en la finca El &nbsp;piji\u00f1al, el mismo don Iv\u00e1n lo admiti\u00f3 que no &nbsp;recibi\u00f3 de parte de don Gabriel ninguna suma de dinero por &nbsp;concepto de utilidades del ganado, entonces \u00bfcu\u00e1les &nbsp;fueron las decisiones que tom\u00f3 don Iv\u00e1n en ese tiempo &nbsp;respecto al Piji\u00f1al?. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cLas &nbsp;pruebas no acreditan ninguna decisi\u00f3n del se\u00f1or Iv\u00e1n, &nbsp;y &nbsp;afirmar que don Gabriel continu\u00f3 administrando, tampoco puede &nbsp;ser una conclusi\u00f3n juiciosa extra\u00edda de las pruebas, &nbsp;las mismas que dejan ver que don Gabriel entre 2009 y 2015 continu\u00f3 &nbsp;cumpliendo sus mismas funciones en la finca el Piji\u00f1al, es &nbsp;decir, la llegada de don Iv\u00e1n no alter\u00f3 la calidad de &nbsp;don Gabriel, quien contin\u00fao atendiendo todos los quehaceres &nbsp;que el mantenimiento de potreros y el cuidado del ganado demandan, y &nbsp;bajo esta \u00f3ptica se podr\u00eda entender que sigui\u00f3 &nbsp;administrando, pero no como mayordomo del se\u00f1or Iv\u00e1n &nbsp;TOB\u00d3N, sino administrando su finca como se\u00f1or y due\u00f1o, &nbsp;sin rendirle cuentas a don Iv\u00e1n y sin entregarle ni un solo &nbsp;peso por concepto de utilidades, a pesar de que la liquidaci\u00f3n &nbsp;del ganado se hace anualmente como lo declar\u00f3 el se\u00f1or &nbsp;Carvajal due\u00f1o del ganado\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cOtro &nbsp;desatino en el fallo es afirmar que don Gabriel no prob\u00f3 que &nbsp;haya realizado mejoras en la finca el Piji\u00f1al, que solo se &nbsp;habla que haya realizado unos potreros; que &nbsp;poca visi\u00f3n tiene la funcionaria de las labores del campo &nbsp;y lo que ellas implican, le parece poco el cambio que ha tenido la &nbsp;finca El Piji\u00f1al desde el a\u00f1o 1995, &nbsp; (\u2026), &nbsp;esa transformaci\u00f3n es fruto del trabajo de muchos a\u00f1os, &nbsp;siendo esa la prueba fehaciente de los actos de se\u00f1or y due\u00f1o &nbsp;de se\u00f1or Gabriel Tob\u00f3n, y trat\u00e1ndose de una &nbsp;finca ganadera esas son las verdaderas mejoras. Afirm\u00f3 la &nbsp;funcionaria que don Gabriel no prob\u00f3 que haya realizado &nbsp;mejoras, y lo critica porque dej\u00f3 caer la casa que hab\u00eda &nbsp;en la finca El Piji\u00f1al; seg\u00fan lo expres\u00f3 el &nbsp;se\u00f1or Iv\u00e1n Tob\u00f3n se trataba de una \u201ccasucha\u201d &nbsp;en muy mal estado, y ya don Gabriel en su finca aleda\u00f1a las &nbsp;mercedes, ten\u00eda su casa de habitaci\u00f3n, luego tumbar o &nbsp;restaurar ese rancho en mal estado que all\u00ed exist\u00eda no &nbsp;tiene importancia para efectos de probar la posesi\u00f3n, m\u00e1xime &nbsp;que el Piji\u00f1al lo destin\u00f3 exclusivamente a la &nbsp;ganader\u00eda. Adem\u00e1s, la ley no describe cuales son las &nbsp;mejoras que se requieren para adquirir por prescripci\u00f3n, eso &nbsp;es materia de prueba y valoraci\u00f3n en cada caso concreto, &nbsp;tampoco es un requisito sine qua non para la usucapi\u00f3n, que el &nbsp;poseedor se encuentre a paz y salvo por concepto de pago del impuesto &nbsp;predial\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cNo &nbsp;solamente es desafortunada la valoraci\u00f3n probatoria realizada &nbsp;en el fallo de primera instancia, sino que la decisi\u00f3n resulta &nbsp;incoherente, porque al darle la calidad de administrador de la finca &nbsp;El Piji\u00f1al al se\u00f1or Gabriel Tob\u00f3n, no entiende &nbsp;este despacho porqu\u00e9 raz\u00f3n se acogieron las &nbsp;pretensiones de la demanda reivindicatoria, pues siendo el se\u00f1or &nbsp;Gabriel un simple tenedor, no tendr\u00eda vocaci\u00f3n de &nbsp;prosperidad la precitada acci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cTomando &nbsp;como punto de partida la fecha del otorgamiento de la escritura &nbsp;p\u00fablica de compraventa de la finca El Piji\u00f1al, &nbsp;[esto &nbsp;es, el 15 de septiembre de 1995], &nbsp;para el momento de presentaci\u00f3n de la demanda [acaecida &nbsp;13 &nbsp;de febrero de 2017], &nbsp;el se\u00f1or Gabriel &nbsp;Antonio Tob\u00f3n acumulaba m\u00e1s de veinti\u00fan (21) &nbsp;a\u00f1os de ejercer actos de se\u00f1or y due\u00f1o sobre el &nbsp;bien &nbsp;(\u2026)\u201d &nbsp;(se enfatiza). &nbsp;<\/p>\n<p>N\u00f3tese, &nbsp;el fallador enjuiciado coligi\u00f3 que tras la compra (i) el actor &nbsp;se desentendi\u00f3 de la finca, &nbsp;(ii) Gabriel Antonio la mejor\u00f3; &nbsp;(iii) no hubo acuerdo con el petente para explotarla porque \u00e9ste &nbsp;tampoco aport\u00f3 trabajo o dinero alguno para el mantenimiento &nbsp;ni recibi\u00f3 las ganancias generadas por el fundo; (iv) al &nbsp;quejoso no se le rend\u00edan cuentas; y (v) \u201cse &nbsp;tornaba irrelevante conocer c\u00f3mo ingreso al inmueble\u201d &nbsp;Gabriel &nbsp;Antonio Tob\u00f3n Restrepo, pues su posesi\u00f3n era superior a &nbsp;diez (10) a\u00f1os a la presentaci\u00f3n de la demanda y, en &nbsp;todo caso, aqu\u00e9l asumi\u00f3 la calidad de se\u00f1or y &nbsp;due\u00f1o cuando recibi\u00f3 la heredad en 1995; y (vi) el &nbsp;estrado a &nbsp;quo incurri\u00f3 &nbsp;en desafueros en la valoraci\u00f3n de los medios de acreditaci\u00f3n, &nbsp;en especial, por su \u201c(\u2026) poca &nbsp;visi\u00f3n &nbsp;(\u2026) de &nbsp;las labores del campo y lo que ellas implican &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Para &nbsp;la Sala se incurri\u00f3 en la vulneraci\u00f3n denunciada, por &nbsp;cuanto la valoraci\u00f3n de las probanzas estuvo lejos de ser &nbsp;conjunta, coherente, arm\u00f3nica y razonada, al sesgarse, &nbsp;tergiversarse y suponerse, adrede, los hechos revelados por los &nbsp;medios de acreditaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Advi\u00e9rtase, &nbsp;si el actor pag\u00f3 parte del predio por tener inter\u00e9s en &nbsp;ser titular en 1995 y el resto lo cancel\u00f3 Gabriel Antonio, era &nbsp;importante establecer cu\u00e1l era el v\u00ednculo jur\u00eddico &nbsp;entre ellos, pues la alegada posesi\u00f3n del segundo, como ya se &nbsp;indic\u00f3, no inici\u00f3 antes de la compra, como para &nbsp;fulminar la reivindicaci\u00f3n deprecada por el tutelante y, &nbsp;conceder, autom\u00e1ticamente, la pertenencia de Gabriel. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;manera que, si el promotor, en principio, estuvo en el predio desde &nbsp;1995 hasta 1998, como lo indic\u00f3 su hermano Jos\u00e9 Manuel &nbsp;Tob\u00f3n Restrepo y la hija del tradente, Luz Marina Pel\u00e1ez &nbsp;Arcila, no es cierto que Gabriel Tob\u00f3n hubiese sido poseedor &nbsp;desde el momento preciso de la compra, porque el censor aport\u00f3 &nbsp;dineros para adquirir el predio y ponerlo a su nombre. &nbsp;<\/p>\n<p>Ahora, &nbsp;habi\u00e9ndose el actor marchado del predio en 1998, deb\u00eda &nbsp;dilucidarse si, por ese hecho, Gabriel Antonio se convirti\u00f3 en &nbsp;posesor exclusivo de toda la heredad, teniendo en cuenta que el mero &nbsp;paso del tiempo no configura la posesi\u00f3n, seg\u00fan el &nbsp;criterio establecido por esta Sala al respecto. &nbsp;<\/p>\n<p>Se &nbsp;destaca, en la data de la compraventa, no se observa posible que &nbsp;Gabriel Antonio hubiese iniciado su se\u00f1or\u00edo, por cuanto &nbsp;en ese d\u00eda, el inmueble qued\u00f3 bajo la titularidad del &nbsp;censor, dado el desembolso de $6.000.000 efectuado por \u00e9l y, &nbsp;los $4.000.000 cancelados por el aducido usucapiente. &nbsp;<\/p>\n<p>Admitiendo &nbsp;solo en gracia de discusi\u00f3n que desde ese momento el precursor &nbsp;le reconoci\u00f3 posesi\u00f3n a Gabriel Antonio, \u00e9sta no &nbsp;fue sobre todo el fundo porque el petente estuvo ah\u00ed hasta &nbsp;1998 y, en 2009, retorn\u00f3 al predio materia de controversia y, &nbsp;luego, se evidenci\u00f3 que un arrendatario le pag\u00f3 al &nbsp;actor por el pastoreo de ganado en ese bien, tal como lo reconoci\u00f3 &nbsp;Gabriel Antonio. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;cualquier manera, si, eventualmente, pudo configurarse una &nbsp;coposesi\u00f3n, las utilidades y mejoras efectuadas por un &nbsp;comunero favorecen a la comunidad y, esa situaci\u00f3n deb\u00eda &nbsp;despejarse en la contienda para poder ubicar el hito a partir del &nbsp;cual, Gabriel Antonio adquiri\u00f3 la posesi\u00f3n exclusiva &nbsp;sobre el inmueble, para determinar si se cumpli\u00f3 con el tiempo &nbsp;de la prescripci\u00f3n extraordinaria de dominio. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;esa hip\u00f3tesis, para que la posesi\u00f3n de Gabriel Antonio &nbsp;fuese apta para usucapir todo el predio, deb\u00eda demostrarse, &nbsp;claramente, cu\u00e1ndo desconoci\u00f3 los derechos del &nbsp;demandante y se alz\u00f3 con esa condici\u00f3n de manera &nbsp;exclusiva, pac\u00edfica y p\u00fablica, porque si ello no &nbsp;ocurri\u00f3, la pertenec\u00eda naufraga y prospera la &nbsp;reivindicaci\u00f3n, dada la confesi\u00f3n al enarbolar la &nbsp;usucapi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;[S]i &nbsp;uno solo de los part\u00edcipes opta por solicitar que se declare &nbsp;que es titular de la propiedad de la cosa, se impone a \u00e9l, en &nbsp;aras de sacar avante su aspiraci\u00f3n, demostrar &nbsp;que a partir de un determinado momento dej\u00f3 de poseer para la &nbsp;comunidad y empez\u00f3 a detentar el bien en forma exclusiva &nbsp;(\u2026)13\u201d &nbsp;(negrillas ajenos al texto original). &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;calenda m\u00e1s pr\u00f3xima, la Corte se\u00f1al\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;La &nbsp;comunidad, por tanto, tambi\u00e9n al decir de la Sala, \u201cpuede &nbsp;tener manifestaci\u00f3n cabal en el hecho de la posesi\u00f3n &nbsp;(\u2026), &nbsp;caso en el cual lo natural es que la posesi\u00f3n se ejerza bien &nbsp;por todos los comuneros, o por un administrador en nombre de todos &nbsp;(\u2026). &nbsp;Desde luego, como con claridad lo ha advertido la jurisprudencia, que &nbsp;trat\u00e1ndose de la \u2018posesi\u00f3n de comunero\u2019 su &nbsp;utilidad es pro indiviso, es decir, para la misma comunidad\u201d14. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEn &nbsp;ese orden de ideas, la coposesi\u00f3n expresada a trav\u00e9s &nbsp;del cuasicontrato de comunidad15, &nbsp;puede estar unida o no al derecho de dominio. Si concurre con la &nbsp;titularidad del mismo, simplemente, seg\u00fan lo discurrido en el &nbsp;apartado anterior, ser\u00e1n copropietarios sus integrantes\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cAhora, &nbsp;reputada la posesi\u00f3n de comunero en nombre de la comunidad, &nbsp;nada obsta que esa presunci\u00f3n se rompa, por ejemplo, &nbsp;interversando uno de sus miembros la condici\u00f3n jur\u00eddica &nbsp;de tal, para empezar a ejercer una posesi\u00f3n propia, excluyente &nbsp;y exclusiva (\u2026)16\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;el caso, el estrado fustigado desentendi\u00f3 los precitados &nbsp;preceptos al deducir, arbitrariamente, el inicio de la posesi\u00f3n &nbsp;exclusiva de Gabriel Antonio, el mismo dio d\u00eda de la compra, &nbsp;en donde el actor pag\u00f3 $6.000.000 y, aqu\u00e9l, $6.000.000, &nbsp;dej\u00e1ndose el predio a nombre del aqu\u00ed censor. &nbsp;<\/p>\n<p>Si &nbsp;Gabriel Antonio aleg\u00f3 posesi\u00f3n, deb\u00eda acreditar &nbsp;el momento exacto, a partir del cual dej\u00f3 a un lado el &nbsp;car\u00e1cter de administrador que le atribuyen los testigos, &nbsp;calidad que implica la gesti\u00f3n de los negocios por encargo de &nbsp;otro, tal como lo indicaron los declarantes, sin mudarse el alcance &nbsp;de esa condici\u00f3n por la regi\u00f3n en donde se ejecute. &nbsp;<\/p>\n<p>Lo &nbsp;antelado, porque en el fallo refutado no se hizo referencia &nbsp;probatoria a una situaci\u00f3n distinta en Antioquia; es decir, &nbsp;catalogar a alguien con mejor derecho y atributos de poseedor dado el &nbsp;l\u00e9xico, usos y costumbres de una zona en particular, exig\u00edan &nbsp;una prueba id\u00f3nea, igual frente al tema de los \u201casuntos &nbsp;del campo\u201d &nbsp;respecto al manejo del ganado, pues implican un conocimiento &nbsp;particular y concreto de hechos particulares y, de contera, ajeno a &nbsp;las reglas de la experiencia, fundadas en un saber que, con prudente &nbsp;observaci\u00f3n y an\u00e1lisis, permite inferir una conducta o &nbsp;fen\u00f3meno, en virtud de una percepci\u00f3n &nbsp;uniforme, &nbsp; comprendida, generalmente, por todos. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;cuanto lo esbozado, la Corte ha dicho: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Las &nbsp;reglas del criterio humano influyen en diversos aspectos de la &nbsp;actividad jurisdiccional, principalmente, en lo relativo a la &nbsp;interpretaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n de las normas jur\u00eddicas, &nbsp;en la elaboraci\u00f3n de presunciones, en la apreciaci\u00f3n de &nbsp;la prueba con miras a la formaci\u00f3n de la convicci\u00f3n del &nbsp;juez y, finalmente, para colmar aquellos preceptos jur\u00eddicos &nbsp;incompletos que deben ser complementados por el sentenciador. En &nbsp;trat\u00e1ndose de la estimaci\u00f3n probatoria, la sana cr\u00edtica &nbsp;apareja aquel modo de apreciar la prueba &nbsp;en el que el juzgador, \u201cteniendo &nbsp;por derrotero \u00fanicamente las reglas de la &nbsp;l\u00f3gica, de la ciencia y &nbsp;de la experiencia &nbsp;que, seg\u00fan su entender, sean aplicables a un determinado caso, &nbsp;goza de libertad para valorarla, cuid\u00e1ndose, claro est\u00e1, &nbsp;de exponer razonadamente el m\u00e9rito que le asigne a cada &nbsp;prueba. A tal sistema de valoraci\u00f3n alude el art\u00edculo &nbsp;187 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil\u201d (casaci\u00f3n &nbsp;del 16 de noviembre de 1999)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Dicho &nbsp;sistema de valoraci\u00f3n de las pruebas &nbsp;se encuentra estructurado sobre la &nbsp;libertad y autonom\u00eda &nbsp;del juzgador para determinar el peso de las mismas y obtener su &nbsp;propio convencimiento, bajo el apremio, \u00fanicamente, de &nbsp;enjuiciarlas por medio del sentido com\u00fan, la l\u00f3gica y &nbsp;las &nbsp;reglas de la experiencia, &nbsp;entendiendo por estas \u00faltimas, aquellos &nbsp;dict\u00e1menes hipot\u00e9ticos &nbsp;de car\u00e1cter general &nbsp;originados en el saber emp\u00edrico, a partir de situaciones &nbsp;concretas, pero que, deslig\u00e1ndose de \u00e9stas, adquieren &nbsp;validez en nuevas circunstancias o, lo que es lo mismo, \u201caquellas &nbsp;m\u00e1ximas nacidas de la observaci\u00f3n de la realidad que &nbsp;ata\u00f1e al ser humano y que sirve de herramienta para valorar el &nbsp;material probatorio de todo juicio\u201d &nbsp;(casaci\u00f3n del 24 de marzo de 1998). Si bien, como ya se ha &nbsp;dicho, el sistema de la sana cr\u00edtica se finca sobre la &nbsp;libertad del juzgador en la actividad intelectiva que presupone la &nbsp;valoraci\u00f3n de la prueba, \u00e9ste, al realizar la labor que &nbsp;se le ha confiado no puede descarriarse hacia la arbitrariedad, &nbsp;pues la ponderaci\u00f3n de las pruebas se encuentra sometida a la &nbsp;racionalidad nacida de las m\u00e1ximas de la l\u00f3gica y las &nbsp;reglas de la experiencia. &nbsp;<\/p>\n<p>Estas &nbsp;reglas, hay que decirlo de una vez, son parte de la argumentaci\u00f3n &nbsp;del juez y no &nbsp;constituyen en s\u00ed mismas prescripciones, &nbsp;pues carecen de vinculaci\u00f3n normativa, ya que asumen la &nbsp;apariencia de proposiciones del ser, es decir, de c[\u00f3]mo &nbsp;son las cosas, no prescriptivas de como deber\u00edan ser. Son &nbsp;principios de contenido f\u00e1ctico que se caracterizan por tener &nbsp;valor general, por ser variables, heterog\u00e9neas y estar en &nbsp;constante y permanente transformaci\u00f3n, cabalmente por &nbsp;encontrarse fincadas en la cotidianidad del ser humano, sometidas, &nbsp;subsecuentemente, al dinamismo propio del acontecer social. De &nbsp;ellas se vale el juzgador para enjuiciar las diversas afirmaciones &nbsp;del proceso, rechazando aquellas que las contrar\u00eden y para &nbsp;aceptar y concordar las que se relacionen con la realidad social\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cDada &nbsp;su naturaleza, no es factible que el legislador las plasme en normas &nbsp;jur\u00eddicas, desde luego que es imposible que \u00e9ste &nbsp;condense en un texto legal las reglas de la l\u00f3gica y las &nbsp;m\u00e1ximas cient\u00edficas o de la experiencia de las que se &nbsp;pueda valer el juez para valorar las pruebas e, inclusive, de ser &nbsp;ello posible, dejar\u00eda de ser un sistema fincado en la libertad &nbsp;del juez para regresarse a uno de tarifa legal. En ese orden de &nbsp;ideas, la sana cr\u00edtica en la apreciaci\u00f3n de las pruebas &nbsp;presupone una abdicaci\u00f3n de la soberan\u00eda del legislador &nbsp;en la materia, para confi\u00e1rsela la actividad discrecional del &nbsp;juez, no reglada, obviamente, por la ley &nbsp;(\u2026)17\u201d &nbsp;(subraya original y negrilla ex &nbsp;texto). &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;cuanto a los lineamientos para valorar las pruebas conforme a las &nbsp;reglas de la experiencia y la sana critica, la Corte en reciente &nbsp;oportunidad, se\u00f1al\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Por &nbsp;su parte, Michele Taruffo, sostiene que cuando se habla de libre &nbsp;convencimiento o de evaluaci\u00f3n fundada en las reglas de la &nbsp;sana cr\u00edtica se hace referencia \u00aba la necesidad de que &nbsp;el juez formule una evaluaci\u00f3n racional de la eficacia de las &nbsp;pruebas. \u00c9sta debe desarrollarse y fundarse en un razonamiento &nbsp;l\u00f3gicamente estructurado, mediante una o m\u00e1s &nbsp;inferencias l\u00f3gicamente controlables\u00bb18. &nbsp;Y a prop\u00f3sito de la exigencia de motivaci\u00f3n de la &nbsp;decisi\u00f3n judicial en conexi\u00f3n con el an\u00e1lisis &nbsp;probatorio, el mismo autor, sostiene que\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c [L]a &nbsp;motivaci\u00f3n del juicio sobre los hechos debe tener al menos dos &nbsp;caracter\u00edsticas fundamentales: 1) tiene que ser completa, lo &nbsp;que significa que debe involucrar todas las pruebas relacionadas con &nbsp;todos los hechos de la causa, con una justificaci\u00f3n espec\u00edfica &nbsp;y anal\u00edtica de las evaluaciones que el juez formul\u00f3 a &nbsp;prop\u00f3sito de cada una de las pruebas que han sido adquiridas &nbsp;en el juicio, y 2) el razonamiento que el juez desarrolla en la &nbsp;motivaci\u00f3n con el fin de justificar su decisi\u00f3n sobre &nbsp;los hechos debe ser l\u00f3gicamente correcto, porque s\u00f3lo &nbsp;de esta manera es posible verificar si la decisi\u00f3n est\u00e1 &nbsp;fundada en buenas razones, tales que hagan entender que lleg\u00f3 &nbsp;a establecer de manera racional la verdad de los hechos19 &nbsp;(\u2026)20\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed &nbsp;las cosas, los argumentos que dio el juzgado del circuito cuestionado &nbsp;para acoger la prescripci\u00f3n adquisitiva de dominio deprecada &nbsp;y, de contera, desestimar la reivindicaci\u00f3n rogada por el &nbsp;accionante, configuran, un defecto f\u00e1ctico y sustantivo con la &nbsp;entidad suficiente para conculcar las prerrogativas fundamentales del &nbsp;censor y, por tanto, ameritan la intervenci\u00f3n de esta especial &nbsp;jurisdicci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Lo &nbsp;anterior, por la forma c\u00f3mo se le rest\u00f3 m\u00e9rito &nbsp;probatorio a las evidencias y se le hizo dar un significado y alcance &nbsp;que no reflejaban en conjunto y, dada la inobservancia a los &nbsp;presupuestos sustantivos y jurisprudenciales de la posesi\u00f3n, &nbsp;frente la acci\u00f3n reivindicatoria y la prescripci\u00f3n &nbsp;adquisitiva de dominio. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;tanto, se insiste, si Gabriel Antonio no era administrador sino &nbsp;coposeedor, deb\u00eda establecerse cu\u00e1ndo mud\u00f3 esa &nbsp;\u00faltima condici\u00f3n, a la de un se\u00f1or\u00edo &nbsp;exclusivo con \u00e1nimo de se\u00f1or y due\u00f1o y si, en &nbsp;efecto, fue un administrador, del mismo modo, correspond\u00eda &nbsp;desentra\u00f1arse a partir de qu\u00e9 momento troc\u00f3 a &nbsp;poseedor, puntos relevantes desatendidos por las razones antes &nbsp;esbozadas. &nbsp;<\/p>\n<p>2.1. &nbsp;Al margen de lo explicado, es importante recordar, conforme a la &nbsp;funci\u00f3n ecol\u00f3gica de la propiedad21, &nbsp;y la idea del desarrollo sostenible, que la explotaci\u00f3n del &nbsp;predio por el prescribiente, no es, ni podr\u00e1 ser desinteresada &nbsp;ni abusiva con los \u00abDerechos &nbsp;de la Naturaleza\u00bb, &nbsp;pues tales facultades se encuentran limitadas por los atributos de &nbsp;las generaciones presentes y futuras (derechos intergeneracionales). &nbsp;As\u00ed se debe procurar garantizar un equilibrio adecuado frente &nbsp;a la preservaci\u00f3n y el consumo equitativo de los recursos &nbsp;naturales. De modo que se deber\u00e1 proteger lo h\u00eddrico y &nbsp;lo forestal que existe en la parcialidad materia de controversia, por &nbsp;imperativos constitucionales, como obligaci\u00f3n del &nbsp;reivindicante o, del prescribiente, seg\u00fan corresponda. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;lo tocante con la protecci\u00f3n, conservaci\u00f3n y defensa de &nbsp;la naturaleza, la Ley 2 de 1959, aboga por la defensa de las \u201cZonas &nbsp;Forestales Protectoras\u201d &nbsp;y \u201cBosques &nbsp;de Inter\u00e9s General\u201d, &nbsp;como regiones especiales, relativizando el concepto de propiedad como &nbsp;derecho absoluto y, por el contrario, apuntando a la funci\u00f3n &nbsp;social y ecol\u00f3gica. La Ley 23 de 1973, siguiendo la &nbsp;Declaraci\u00f3n de Estocolmo de 1972, enrumba el concepto de orden &nbsp;p\u00fablico ecol\u00f3gico, se\u00f1alando que \u201cel &nbsp;medio ambiente est\u00e1 constituido por la atm\u00f3sfera y los &nbsp;recursos naturales renovables\u00bb y su finalidad es \u201cprevenir &nbsp;y controlar la contaminaci\u00f3n del medio ambiente, y buscar el &nbsp;mejoramiento, conservaci\u00f3n y restauraci\u00f3n de los &nbsp;recursos naturales renovables\u201d. &nbsp;Por ello, bajo su amparo se expidi\u00f3 el C\u00f3digo Nacional &nbsp;de Recursos Naturales Renovables y de Protecci\u00f3n al ambiente, &nbsp;Decreto-Ley 2811 de 1974, cuyo texto gira bajo la concepci\u00f3n &nbsp;del ambiente como res &nbsp;communis omnium, &nbsp;por virtud del car\u00e1cter comunitario, p\u00fablico y social &nbsp;de la naturaleza, reflejada en la atm\u00f3sfera y el espacio a\u00e9reo &nbsp;Nacional; las aguas, la tierra incluidos el suelo y el subsuelo; la &nbsp;flora, la fauna. Estas leyes censuran el deterioro ambiental, por &nbsp;causa de la contaminaci\u00f3n del aire, de las aguas, del suelo y &nbsp;de los dem\u00e1s recursos naturales renovables; la degradaci\u00f3n, &nbsp;la erosi\u00f3n, en fin, todo lo nocivo en contra de la naturaleza. &nbsp;<\/p>\n<p>Luego &nbsp;de la Constituci\u00f3n de 1991 ha venido la Ley 99 de 1993, &nbsp;edificada sobre la Declaraci\u00f3n de R\u00edo de 1992, &nbsp;procurando tambi\u00e9n, materializar la Carta Pol\u00edtica. La &nbsp;Ley 1333 de 2009, tiene de particular, la implementaci\u00f3n de un &nbsp;sistema sancionatorio por la acci\u00f3n u omisi\u00f3n al &nbsp;sistema jur\u00eddico ambiental. &nbsp;En algunas otras leyes &nbsp;posteriores se observa un derrotero muy similar al de sus &nbsp;antecesoras, en pro de la protecci\u00f3n de la Naturaleza: el &nbsp;Decreto 2372 de 2010 regul\u00f3 el sistema Nacional de \u00c1reas &nbsp;Protegidas (SINAP); la Ley 1774 de 2016, contra el maltrato animal, &nbsp;modific\u00f3 el C\u00f3digo Penal y les dio la condici\u00f3n &nbsp;de seres sintientes; la Ley 1081 de 2016 (C\u00f3digo Nacional de &nbsp;Polic\u00eda y Convivencia) en cuyo t\u00edtulo IX sanciona &nbsp;conductas que atenten contra los recursos h\u00eddricos, contra la &nbsp;fauna, flora, aire y \u00e1reas protegidas, etc. &nbsp;<\/p>\n<p>Y &nbsp;en ese proceso, se halla la Constituci\u00f3n de 1991, ecol\u00f3gica &nbsp;en su esencia, consagratoria de forma expresa de los Derechos de la &nbsp;Naturaleza, imponiendo la obligaci\u00f3n de protegerlos, tanto al &nbsp;Estado, a las autoridades administrativas y judiciales, como a los &nbsp;particulares. Por ello, adopta un modelo de desarrollo sostenible, &nbsp;reconoce el derecho colectivo a gozar de un ambiente sano, resguarda &nbsp;la participaci\u00f3n ciudadana para su protecci\u00f3n, da &nbsp;autonom\u00eda a las autoridades ambientales; apuesta por la &nbsp;funci\u00f3n ecol\u00f3gica de la propiedad, ordena la educaci\u00f3n &nbsp;ambiental, autoriza la declaratoria de emergencia ecol\u00f3gica, &nbsp;apoya la cooperaci\u00f3n fronteriza ambiental, defiende propiedad &nbsp;estatal del subsuelo y de los recursos naturales, y propende por la &nbsp;libertad econ\u00f3mica pero limitada del ambiente. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;consecuencia en la decisi\u00f3n que se tome, el juez deber\u00e1 &nbsp;adoptar paralelamente las medidas necesarias para imponer la &nbsp;protecci\u00f3n de los recursos h\u00eddricos, forestales y &nbsp;ambientales que fueren del caso, de acuerdo al ordenamiento jur\u00eddico &nbsp;de protecci\u00f3n ambiental. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;A los funcionarios judiciales, les &nbsp;corresponde evaluar los medios de juicio de forma conjunta y, &nbsp;respecto de cada uno, deben exponer \u201c(\u2026) siempre &nbsp;razonadamente el m\u00e9rito que le asigne[n] &nbsp;(\u2026)\u201d. En torno a lo anotado, esta Sala indic\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;[E]l &nbsp;defecto f\u00e1ctico [por &nbsp;indebida valoraci\u00f3n probatoria], &nbsp;en el que incurre el juzgador cuando sin raz\u00f3n justificada &nbsp;niega el decreto o la pr\u00e1ctica de una prueba, omite su &nbsp;valoraci\u00f3n o la hace en forma incompleta o distorsionando su &nbsp;contenido objetivo; incluso, cuando olvida apreciar el material &nbsp;probativo en conjunto o le confiere m\u00e9rito probativo a un &nbsp;elemento de juicio que fue indebidamente recaudado. Esto, porque si &nbsp;bien los jueces tienen un amplio margen para valorar el acervo &nbsp;probatorio en el cual deben fundar su decisi\u00f3n y formar &nbsp;libremente su convicci\u00f3n, inspir\u00e1ndose en los &nbsp;principios cient\u00edficos de la sana cr\u00edtica (art\u00edculos &nbsp;187 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil), tambi\u00e9n es &nbsp;cierto que jam\u00e1s pueden ejercer dicho poder de manera &nbsp;arbitraria, irracional o caprichosa. Y es que la ponderaci\u00f3n &nbsp;de los medios de persuasi\u00f3n implica la adopci\u00f3n de &nbsp;criterios objetivos, no simplemente supuestos por el fallador; &nbsp;racionales, es decir, que sopesen la magnitud y el impacto de cada &nbsp;elemento de juicio; y riguroso, esto es, que materialicen la funci\u00f3n &nbsp;de administraci\u00f3n de justicia que se le encomienda a los &nbsp;funcionarios judiciales sobre la base de pruebas debidamente &nbsp;incorporadas al proceso\u2019 (sentencia de 10 de octubre de 2012, &nbsp;exp. 2012-02231-00, reiterada el 8 de mayo de 2013, exp. &nbsp;2013-00105-01) (\u2026)\u201d24. &nbsp;<\/p>\n<p>4. &nbsp;Si bien esta Sala ha considerado que en la labor de administrar &nbsp;justicia, los juzgadores gozan de libertad para la ex\u00e9gesis &nbsp;del ordenamiento jur\u00eddico y la valoraci\u00f3n de los &nbsp;elementos demostrativos25, &nbsp;motivo por el cual el fallador de tutela no puede inmiscuirse en sus &nbsp;pronunciamientos; &nbsp;en los eventos en los cuales la autoridad profiere una decisi\u00f3n &nbsp;ostensiblemente contradictoria o desajustada del plexo normativo o de &nbsp;la jurisprudencia, como la aqu\u00ed atacada; es factible la &nbsp;intervenci\u00f3n de esta particular jurisdicci\u00f3n, por &nbsp;cuanto, se afecta rectamente el debido proceso y el principio de &nbsp;identidad en la construcci\u00f3n del silogismo judicial, &nbsp;menoscabando el derecho a la defensa. &nbsp;<\/p>\n<p>Varios &nbsp;principios y derechos en los reg\u00edmenes democr\u00e1ticos &nbsp;imponen la obligatoriedad de motivar la sentencia judicial: el de &nbsp;publicidad porque asegura la contradicci\u00f3n del fallo y muestra &nbsp;la transparencia con que act\u00faan los jueces, pues si hay &nbsp;silencio en las causas de la decisi\u00f3n no habr\u00e1 motivos &nbsp;para impugnar; el de racionalidad para disuadir el autoritarismo y la &nbsp;arbitrariedad; el de legalidad porque el fallo debe estar afincado en &nbsp;las normas aplicables al caso y en las pruebas v\u00e1lidamente &nbsp;recaudadas; los de seguridad jur\u00eddica y confianza leg\u00edtima &nbsp;y debido proceso, entre otros, para materializar el principio de &nbsp;igualdad y aquilatar el Estado Constitucional. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;deber de motivar toda providencia que no tenga por \u00fanica &nbsp;finalidad impulsar el tr\u00e1mite, reclama, como presupuesto sine &nbsp;qua non, &nbsp;que la jurisdicci\u00f3n haga p\u00fablicas las razones que ha &nbsp;tenido en cuenta al adoptar la respectiva resoluci\u00f3n, de tal &nbsp;manera que tras conoc\u00e9rselas se tenga noticia de su contenido &nbsp;para que no aparezca arbitraria, caprichosa, antojadiza, sino &nbsp;producto del an\u00e1lisis objetivo, am\u00e9n de reflexivo de &nbsp;los diferentes elementos de juicio incorporados al plenario y dentro &nbsp;del marco trazado por el objeto y la causa del proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>5. &nbsp;El cargo por v\u00eda de hecho inconstitucional prospera, aclarando &nbsp;que lo aqu\u00ed prove\u00eddo no implica que se deba acceder o &nbsp;denegar la reivindicaci\u00f3n y la usucapi\u00f3n materia de &nbsp;controversia. &nbsp;Con todo, &nbsp;se prevendr\u00e1 al fallador acusado para &nbsp;que, &nbsp;en lo sucesivo, se abstenga de incurrir en conductas como las &nbsp;originarias &nbsp;de esta &nbsp;acci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>6. &nbsp;As\u00ed &nbsp;las cosas, se revocar\u00e1 el fallo del tribunal para ordenarle al &nbsp;estrado &nbsp;del circuito convocado que, dentro de &nbsp;los quince (15) d\u00edas siguientes &nbsp;a la notificaci\u00f3n de esta determinaci\u00f3n, deje sin &nbsp;efecto la providencia que emiti\u00f3 el 20 de noviembre de 2020 y, &nbsp;en el mismo plazo, defina, nuevamente, la apelaci\u00f3n planteada &nbsp;por Gabriel Antonio Tob\u00f3n Restrepo, conforme a lo aqu\u00ed &nbsp;se\u00f1alado. &nbsp;<\/p>\n<p>7. &nbsp;Deviene &nbsp;f\u00e9rtil abrir paso a la protecci\u00f3n incoada, dado el &nbsp;control legal y constitucional que ata\u00f1e en esta sede al juez, &nbsp;compatible con el necesario ejercicio de control convencional, &nbsp;siguiendo el Pacto de San Jos\u00e9 de Costa Rica de 22 de &nbsp;noviembre de 1969 (art. 8\u00ba de la Convenci\u00f3n Americana &nbsp;sobre Derechos Humanos), a fin de garantizar el debido proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;convenio citado es aplicable dado el canon 9 de la Constituci\u00f3n &nbsp;Nacional, cuando dice: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Las &nbsp;relaciones exteriores del Estado se fundamentan en la soberan\u00eda &nbsp;nacional, en el respeto a la autodeterminaci\u00f3n de los pueblos &nbsp;y en el reconocimiento de los principios del derecho internacional &nbsp;aceptados por Colombia &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Complementariamente, &nbsp;el art\u00edculo 93 ej\u00fasdem, &nbsp;contempla: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Los &nbsp;tratados y convenios internacionales ratificados por el Congreso, que &nbsp;reconocen los derechos humanos y que proh\u00edben su limitaci\u00f3n &nbsp;en los estados de excepci\u00f3n, prevalecen en el orden interno &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Los &nbsp;derechos y deberes consagrados en esta Carta, se interpretar\u00e1n &nbsp;de conformidad con los tratados internacionales sobre derechos &nbsp;humanos ratificados por Colombia &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;mandato 27 de la Convenci\u00f3n de Viena, sobre el Derecho de los &nbsp;Tratados de 196926, &nbsp;debidamente adoptada por Colombia, seg\u00fan el cual: \u201c(\u2026) &nbsp;Una &nbsp;parte no podr\u00e1 invocar las disposiciones de su derecho interno &nbsp;como justificaci\u00f3n del incumplimiento de un tratado (\u2026)\u201d27, &nbsp;impone su observancia en forma irrestricta cuando un Estado parte lo &nbsp;ha suscrito o se ha adherido al mismo. &nbsp;<\/p>\n<p>7.1. &nbsp;Aunque &nbsp;podr\u00eda argumentarse la viabilidad del control de &nbsp;convencionalidad s\u00f3lo en decursos donde se halla el quebranto &nbsp;de garant\u00edas sustanciales o cuando la normatividad interna es &nbsp;contraria a la internacional sobre los derechos humanos, se estima &nbsp;trascendente efectuar dicho seguimiento en todos los asuntos donde se &nbsp;debata la conculcaci\u00f3n de prerrogativas iusfundamentales, &nbsp;as\u00ed su protecci\u00f3n resulte procedente o no. &nbsp;<\/p>\n<p>Lo &nbsp;aducido porque la enunciada herramienta le permite a los Estados &nbsp;materializar el deber de garantizar los derechos humanos en el \u00e1mbito &nbsp;dom\u00e9stico, a trav\u00e9s de la verificaci\u00f3n de la &nbsp;conformidad de las normas y pr\u00e1cticas nacionales, con la &nbsp;Convenci\u00f3n Americana de Derechos Humanos y su jurisprudencia, &nbsp;ejercicio que seg\u00fan la Corte Interamericana se surte no s\u00f3lo &nbsp;a petici\u00f3n de parte sino ex &nbsp;officio28. &nbsp;<\/p>\n<p>No &nbsp;sobra advertir que el r\u00e9gimen convencional en el derecho local &nbsp;de los pa\u00edses que la han suscrito y aprobado, no constituye un &nbsp;sistema opcional o de libre aplicaci\u00f3n en los ordenamientos &nbsp;patrios; sino que en estos casos cobra vigencia plena y &nbsp;obligatoriedad con car\u00e1cter impositivo para todos los &nbsp;servidores estatales, debiendo realizar no solamente un control legal &nbsp;y constitucional, sino tambi\u00e9n el convencional; con mayor &nbsp;raz\u00f3n cuando forma parte del bloque de constitucionalidad sin &nbsp;quedar al arbitrio de las autoridades su gobierno. &nbsp;<\/p>\n<p>7.2. &nbsp;El &nbsp;aludido control en estos asuntos procura, adem\u00e1s, contribuir &nbsp;judicial y pedag\u00f3gicamente, tal cual se le ha ordenado a los &nbsp;Estados denunciados, incluido Colombia29, &nbsp;a impartir una formaci\u00f3n permanente de Derechos Humanos y DIH &nbsp;en todos los niveles jer\u00e1rquicos de las Fuerzas Armadas, &nbsp;jueces y fiscales30; &nbsp;as\u00ed como realizar cursos de capacitaci\u00f3n a funcionarios &nbsp;de la rama ejecutiva y judicial y campa\u00f1as informativas &nbsp;p\u00fablicas en materia de protecci\u00f3n de derechos y &nbsp;garant\u00edas31. &nbsp;<\/p>\n<p>Insistir &nbsp;en la aplicaci\u00f3n del citado control y esbozar el contenido de &nbsp;la Convenci\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos en &nbsp;providencias como la presente, le permite no s\u00f3lo a las &nbsp;autoridades conocer e interiorizar las obligaciones contra\u00eddas &nbsp;internacionalmente, en relaci\u00f3n con el respeto a los derechos &nbsp;humanos, sino a la ciudadan\u00eda informarse en torno al m\u00e1ximo &nbsp;grado de salvaguarda de sus garant\u00edas. &nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, &nbsp;pretende contribuir en la formaci\u00f3n de una comunidad global, &nbsp;incluyente, respetuosa de los instrumentos internacionales y de la &nbsp;protecci\u00f3n de las prerrogativas fundamentales en el marco del &nbsp;sistema americano de derechos humanos. &nbsp;<\/p>\n<p>8. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De &nbsp;acuerdo a lo discurrido, se &nbsp;infirmar\u00e1 el fallo de primer grado. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;DECISI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>RESUELVE: &nbsp;<\/p>\n<p>PRIMERO: &nbsp;REVOCAR &nbsp;la sentencia de fecha y lugar de procedencia anotada &nbsp;y, en su lugar, CONCEDER &nbsp;la protecci\u00f3n rogada por Iv\u00e1n &nbsp;de Jes\u00fas Tob\u00f3n Restrepo. &nbsp;<\/p>\n<p>SEGUNDO: &nbsp;En &nbsp;consecuencia, ORDENAR &nbsp;al &nbsp;Juzgado &nbsp;Promiscuo del Circuito de Segovia -Antioquia- que, dentro de &nbsp;los quince (15) d\u00edas siguientes &nbsp;a la notificaci\u00f3n de este prove\u00eddo, deje sin efecto el &nbsp;pronunciamiento que emiti\u00f3 el 20 de noviembre de 2020, as\u00ed &nbsp;como las determinaciones derivadas de \u00e9ste y, en el mismo &nbsp;plazo, defina, nuevamente, la apelaci\u00f3n planteada por Gabriel &nbsp;Antonio Tob\u00f3n Restrepo, conforme a lo aqu\u00ed se\u00f1alado. &nbsp;Env\u00edesele la reproducci\u00f3n de esta sentencia. &nbsp;<\/p>\n<p>TERCERO: &nbsp;Prevenir &nbsp;a la autoridad confutada para &nbsp;que, &nbsp;en lo sucesivo, se abstenga de incurrir en conductas como las &nbsp;originarias &nbsp;de esta &nbsp;acci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>CUARTO: &nbsp;NOTIFICAR &nbsp;lo &nbsp;resuelto, mediante comunicaci\u00f3n electr\u00f3nica o por &nbsp;mensaje de datos, a todos los interesados y env\u00edese &nbsp;oportunamente el expediente a la Corte Constitucional para su &nbsp;eventual revisi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>NOTIF\u00cdQUESE &nbsp;Y C\u00daMPLASE &nbsp;<\/p>\n<p>FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp;<\/p>\n<p>Presidente &nbsp;de Sala &nbsp;<\/p>\n<p>\u00c1LVARO &nbsp;FERNANDO GARC\u00cdA RESTREPO &nbsp;<\/p>\n<p>HILDA &nbsp;GONZ\u00c1LEZ NEIRA &nbsp;<\/p>\n<p>AROLDO &nbsp;WILSON QUIROZ MONSALVO &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ALONSO RICO PUERTA &nbsp;<\/p>\n<p>(Con &nbsp;ausencia justificada) &nbsp;<\/p>\n<p>OCTAVIO &nbsp;AUGUSTO TEJEIRO DUQUE &nbsp;<\/p>\n<p>(Con &nbsp;ausencia justificada) &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ARMANDO TOLOSA VILLABONA &nbsp;<\/p>\n<p>1\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;STC. 14 Sep. 2007, Exp. 2012-01316-00, reiterado en STC. 27 Oct. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2011, Rad. 2011-02245-00. &nbsp;<\/p>\n<p>2\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. STC de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;6 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de julio de 2010, exp. -2010-00241-01; ratificada el 2 de marzo de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2011, exp. &nbsp;2010-000380-01. &nbsp;<\/p>\n<p>3\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;STC11177-2018 de 3 de septiembre de 2018, exp. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;15693-22-08-001-2018-00099-01. &nbsp;<\/p>\n<p>5\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Registro &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00danico de Victimas &nbsp;<\/p>\n<p>6\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u201c(\u2026) Ley 1448 de 2011 (\u2026). Art\u00edculo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;81. Legitimaci\u00f3n.&nbsp;Ser\u00e1n titulares de la acci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;regulada en esta ley: (\u2026). &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Las &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;personas a que hace referencia el art\u00edculo&nbsp;75 (\u2026). &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Su c\u00f3nyuge o compa\u00f1ero o compa\u00f1era permanente &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;con quien se conviva al momento en que ocurrieron los hechos o &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;amenazas que llevaron al despojo o al abandono forzado, seg\u00fan &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;el caso (\u2026). &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Cuando el despojado, o su c\u00f3nyuge o compa\u00f1ero o &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;compa\u00f1era permanente hubieran fallecido, o estuvieren &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;desaparecidos podr\u00e1n iniciar la acci\u00f3n los llamados a &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sucederlos, de conformidad con el C\u00f3digo Civil, y en relaci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;con el c\u00f3nyuge o el compa\u00f1ero o compa\u00f1era &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;permanente se tendr\u00e1 en cuenta la convivencia marital o de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;hecho al momento en que ocurrieron los hechos (\u2026). &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En los casos contemplados en el numeral anterior, cuando los &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;llamados a sucederlos sean menores de edad o personas incapaces, o &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;estos vivieran con el despojado y dependieran econ\u00f3micamente &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de este, al momento de la victimizaci\u00f3n, la Unidad &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Administrativa Especial de Gesti\u00f3n de Restituci\u00f3n de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Tierras Despojadas actuar\u00e1 en su nombre y a su favor (\u2026). &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Los &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;titulares de la acci\u00f3n podr\u00e1n solicitar a la Unidad &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Administrativa Especial de Gesti\u00f3n de Tierras Despojadas que &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ejerza la acci\u00f3n en su nombre y a su favor (\u2026) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(se destaca). &nbsp;<\/p>\n<p>7\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. STC de 13 de marzo de 2013, exp. 52001-22-13-000-2013-00011-01. &nbsp;<\/p>\n<p>8\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. Civil. Sentencia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de 12 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;diciembre de 2001 (radicado 5328), doctrina reiterada en &nbsp;fallo de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SC4046-2019 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de 30 de septiembre de 2019. &nbsp;<\/p>\n<p>9\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Civil. Sentencia 003 de 14 de marzo 1997 (radicado 3692), reiterada &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;en fallo de 4 de marzo de 2016 (expediente 00045), entre otras &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;muchas. &nbsp;<\/p>\n<p>10\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. Civil. Sentencia de 25 de mayo de 1990. Doctrina reiterada en &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;fallos de 8 de febrero de 2002 (expediente 6758) y 20 de junio de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2017 (radicado 00831), entre otros muchos. &nbsp;<\/p>\n<p>11\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SC540-2021 de 1\u00b0 de marzo de 2021, exp. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;11001-31-03-017-2012-00238-01. &nbsp;<\/p>\n<p>12\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u201c(\u2026) Art\u00edculo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2531. Prescripci\u00f3n extraordinaria de cosas comerciables.&nbsp;El &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;dominio de cosas comerciables, que no ha sido adquirido por la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;prescripci\u00f3n ordinaria, puede serlo por la extraordinaria, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;bajo las reglas que van a expresarse: &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(\u2026). 1a. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Para la prescripci\u00f3n extraordinaria no es necesario t\u00edtulo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;alguno &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(\u2026). 2a. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Se presume en ella de derecho la buena fe sin embargo de la falta de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;un t\u00edtulo adquisitivo de dominio (\u2026). 3a. Pero la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;existencia de un t\u00edtulo de mera tenencia, har\u00e1 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;presumir mala fe, y no dar\u00e1 lugar a la prescripci\u00f3n, a &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;menos de concurrir estas dos circunstancias: &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(\u2026). &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1a.) &nbsp;Que el que se pretende due\u00f1o no pueda probar que en los &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00faltimos diez (10) a\u00f1os se haya reconocido expresa o &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;t\u00e1citamente su dominio por el que alega la prescripci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2a.) Que el que alegue la prescripci\u00f3n pruebe haber pose\u00eddo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sin violencia clandestinidad, ni interrupci\u00f3n por el mismo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;espacio de tiempo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(\u2026). 2a.) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Que el que alegue la prescripci\u00f3n pruebe haber pose\u00eddo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sin violencia clandestinidad, ni interrupci\u00f3n por el mismo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;espacio de tiempo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>13\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;STC623-2014 de 30 de enero de 2014, exp. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;11001-02-03-000-2014-00095-00 &nbsp;<\/p>\n<p>14\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. Civil. Sentencias de 29 de octubre de 2001 (expediente 5800), &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de 14 de diciembre de 2005 (radicaci\u00f3n 00548) y de 22 de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;julio de 2010 (expediente 00855). &nbsp;<\/p>\n<p>15\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Seg\u00fan &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;el art\u00edculo 2322 del C\u00f3digo Civil, \u201c[l]a &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;comunidad de una cosa universal o singular, entre dos o m\u00e1s &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;personas, sin que ninguna de ellas haya contratado sociedad o &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;celebrado otra convenci\u00f3n relativa a la misma cosa, es una &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;especie de cuasicontrato\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>16\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ.SC1939-2019 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de 5 de junio de 2019. exp. 05308-31-03-001-2005-00303-01 &nbsp;<\/p>\n<p>17\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SC de 30 de septiembre de 2004, exp 7549. &nbsp;<\/p>\n<p>18\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Verdad, prueba y motivaci\u00f3n en la decisi\u00f3n sobre los &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;hechos. 1\u00b0 ed. 2013, M\u00e9xico. Serie Cuadernos de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Divulgaci\u00f3n de la Justicia Electoral, p\u00e1g. 89. &nbsp;<\/p>\n<p>19\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ibid. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;p\u00e1g. 91 &nbsp;<\/p>\n<p>20\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SC3249-2020 de 7 de septiembre de 2020, exp. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;11001-31-10-019-2011-00622-02. &nbsp;<\/p>\n<p>21\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Constituci\u00f3n Pol\u00edtica, arts. 58, 79 y 80. &nbsp;<\/p>\n<p>22\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ STC4360-2018. &nbsp;<\/p>\n<p>23\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SC3271-2020 de 12 de febrero de 2020. exp. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;50689-31-89-001-2004-00044-01 &nbsp;<\/p>\n<p>24\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ.STC de 27 de noviembre de 2013, exp. 1800122140002013-00109-01 &nbsp;<\/p>\n<p>25\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. STC de19 jun. 2013, rad. 2013-00182-01. &nbsp;<\/p>\n<p>26\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Suscrita en Viena el 23 de mayo de 1969. &nbsp;<\/p>\n<p>27\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Aprobada por Colombia mediante la Ley 32 de 1985. &nbsp;<\/p>\n<p>28\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte IDH. Caso Gudi\u00e9l \u00c1lvarez y otros (\u201cDiario &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Militar\u201d) contra Guatemala. Sentencia de noviembre 20 de 2012. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Serie C No. 253, p\u00e1rrafo 330 &nbsp;<\/p>\n<p>29\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte IDH, Caso &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;V\u00e9lez Restrepo y familiares Vs. Colombia, Excepci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;preliminar, Fondo, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Reparaciones y Costas. Sentencia de 3 de septiembre de 2012. Serie C &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No. 248, p\u00e1rrs. 259 a 290, criterio reiterado Caso &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Masacre de Santo Domingo Vs. Colombia, Excepciones preliminares, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Fondo, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de noviembre de 2012. Serie C &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No. 259, p\u00e1rrs. 295 a 323. &nbsp;<\/p>\n<p>30\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte IDH, Caso &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de la Masacre de Las Dos Erres Vs. Guatemala, Excepci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;noviembre de 2009. Serie C No. 211, p\u00e1rrs. 229 a 274. &nbsp;<\/p>\n<p>31\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte IDH, Caso &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Furlan y familiares Vs. Argentina, Excepciones preliminares, Fondo, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de agosto de 2012. Serie C &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No. 246, p\u00e1rrs. 278 a 308. &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>STC7617-2021 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; LUIS &nbsp;ARMANDO TOLOSA VILLABONA &nbsp; Magistrado &nbsp;ponente &nbsp; STC7617-2021 &nbsp; Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 &nbsp;05000-22-13-000-2021-00062-01 &nbsp; (Aprobado &nbsp;en sesi\u00f3n virtual de veintitr\u00e9s de junio de dos mil &nbsp;veintiuno) &nbsp; Bogot\u00e1, &nbsp;D. C., &nbsp;veinticuatro (24) de junio de &nbsp;dos mil veintiuno (2021) &nbsp; Dec\u00eddese &nbsp;la impugnaci\u00f3n interpuesta a &nbsp;la sentencia de 4 &nbsp;de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[37],"tags":[],"class_list":["post-55011","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-junio"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55011","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55011"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55011\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55011"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55011"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55011"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}