{"id":55686,"date":"2024-05-17T20:41:08","date_gmt":"2024-05-17T20:41:08","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/17\/stc8996-2021\/"},"modified":"2024-05-17T20:41:08","modified_gmt":"2024-05-17T20:41:08","slug":"stc8996-2021","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/17\/stc8996-2021\/","title":{"rendered":"STC8996 2021"},"content":{"rendered":"<p>STC8996-2021<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ARMANDO TOLOSA VILLABONA &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado &nbsp;ponente &nbsp;<\/p>\n<p>STC8996-2021 &nbsp;<\/p>\n<p>Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 11001-22-10-000-2021-00380-01 &nbsp;<\/p>\n<p>(Aprobado &nbsp;en sesi\u00f3n virtual de veintiuno de julio de dos mil veintiuno) &nbsp;<\/p>\n<p>Bogot\u00e1, &nbsp;D.C., veintiuno (21) de julio de dos mil veintiuno (2021) &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>1. ANTECEDENTES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;La &nbsp;promotora suplica la protecci\u00f3n de las prerrogativas al debido &nbsp;proceso y defensa, presuntamente vulneradas por las autoridades &nbsp;accionadas. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;De la informaci\u00f3n relatada por la quejosa y de la aqu\u00ed &nbsp;allegada, se coligen, en s\u00edntesis, los siguientes supuestos &nbsp;f\u00e1cticos: &nbsp;<\/p>\n<p>Se\u00f1ala &nbsp;la gestora que convivi\u00f3 con Pablo con quien tuvo dos hijos, &nbsp;Valentina y Mart\u00edn. &nbsp;<\/p>\n<p>Refiere &nbsp;que, una vez se separaron, tuvo que afrontar varios problemas con sus &nbsp;descendientes, por cuanto \u00e9stos \u201cno &nbsp;quer\u00edan atender a [su] &nbsp;autoridad\u201d, &nbsp;pues frecuentaban a su padre, quien \u201ces &nbsp;muy permisivo\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Se\u00f1ala &nbsp;que Valentina \u201cdecidi\u00f3 &nbsp;irse de la casa a formar hogar con su pareja\u201d &nbsp;y, tras ese evento, Mart\u00edn \u201centr\u00f3 &nbsp;en una rebeld\u00eda y altaner\u00eda total\u201d, &nbsp;al punto de no poder exigirle nada porque la amenazaba con irse de la &nbsp;casa. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;dicha situaci\u00f3n, el 25 de octubre de 2019, el Instituto &nbsp;Colombiano de Bienestar Familiar le impuso, de oficio, medida de &nbsp;protecci\u00f3n en su contra y a favor de su hijo Mart\u00edn, &nbsp;por, supuestamente, incurrir en actos de violencia intrafamiliar, aun &nbsp;cuando, seg\u00fan afirma la accionante, ello nunca se prob\u00f3 &nbsp;en el decurso. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;25 de octubre del a\u00f1o 2020, la Comisaria D\u00e9cima de &nbsp;Familia de Engativ\u00e1 promovi\u00f3 incidente de &nbsp;incumplimiento a la aludida medida de protecci\u00f3n en el cual se &nbsp;sancion\u00f3 a la tutelante con multa equivalente a dos salarios &nbsp;m\u00ednimos mensuales vigentes, se orden\u00f3 a su costa un &nbsp;proceso psicoterap\u00e9utico en su EPS y se otorg\u00f3 la &nbsp;custodia provisional de Mart\u00edn a su progenitor; determinaci\u00f3n &nbsp;confirmada por el juez accionado, el 14 de abril de 2021. &nbsp;<\/p>\n<p>A &nbsp;su parecer, la imposici\u00f3n de dicha penalidad es &nbsp;contradictoria, pues el comisario reconoci\u00f3 que Mart\u00edn &nbsp;\u201c(\u2026) era &nbsp;manipulador, mentiroso, rebelde, grosero y que &nbsp;[l]e &nbsp;contestaba de mala manera &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;actora afirma que, el 19 de abril siguiente, solicit\u00f3 la &nbsp;conversi\u00f3n de la sanci\u00f3n, pues no posee los recursos &nbsp;econ\u00f3micos para pagar la multa; no obstante, en prove\u00eddo &nbsp;de 6 de mayo pasado, se neg\u00f3 dicho requerimiento. &nbsp;<\/p>\n<p>Agrega &nbsp;que present\u00f3 constancia de citas pedidas \u201cpara &nbsp;atenci\u00f3n m\u00e9dica mental\u201d &nbsp;a su EPS, pero no le fueron tenidas en cuenta. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;Pide, en concreto, declarar la ilegalidad de la actuaci\u00f3n &nbsp;censurada. &nbsp;<\/p>\n<p>1.1. &nbsp;Respuesta del accionado &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;estrado confutado se opuso a la prosperidad del ruego, defendiendo la &nbsp;legalidad de su proceder. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>2. La &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sentencia impugnada &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>Neg\u00f3 &nbsp;el resguardo, tras descartar la vulneraci\u00f3n alegada. Sobre el &nbsp;particular, anot\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;[R]evisado &nbsp;el acontecer procesal, se observa que las autoridades accionadas &nbsp;obraron conforme a las directrices contenidas en la Ley 294 de 1996 y &nbsp;sus modificatorias, dando oportunidad a las partes para ejercer su &nbsp;defensa y controvertir las pruebas aportadas al expediente, como &nbsp;aconteci\u00f3 tanto en la medida de protecci\u00f3n, como en el &nbsp;incidente de incumplimiento promovido de manera oficiosa por el &nbsp;Instituto Colombiano de Bienestar Familiar en contra de la se\u00f1ora &nbsp;Mar\u00eda, sin que sea de recibo para la Sala el argumento seg\u00fan &nbsp;el cual no se le permiti\u00f3 defenderse ni se prob\u00f3 &nbsp;violencia alguna en contra de su hijo, pues fue debidamente &nbsp;notificada y asisti\u00f3 a la audiencia, donde respecto a los &nbsp;hechos denunciados por el ICBF, afirm\u00f3 \u201c[\u2026] &nbsp;en &nbsp;ning\u00fan momento he maltratado al ni\u00f1o, no le he pegado, &nbsp;fue una discusi\u00f3n con el ni\u00f1o, el ni\u00f1o se quer\u00eda &nbsp;ir con la hermana, porque ella influye mucho con \u00e9l, &nbsp;finalmente el ni\u00f1o sale y se va, terrible esos alcances, se &nbsp;queda uno totalmente aterrado, el ni\u00f1o se va para donde la &nbsp;hermana, la discusi\u00f3n fue alterada, si le grit\u00e9, pero &nbsp;no le pegu\u00e9, yo le grit\u00e9 al ni\u00f1o que no se fuera &nbsp;[\u2026]\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cEn &nbsp;la decisi\u00f3n se tuvo en cuenta el concepto social seg\u00fan &nbsp;el cual \u201cteniendo en cuenta lo observado en la visita &nbsp;domiciliaria: se evidencia v\u00ednculo afectivo estrecho entre &nbsp;MART\u00cdN, su padre y hermana, con su madre el v\u00ednculo &nbsp;afectivo distante y hostil\u201d y la medida decretada fue &nbsp;abstenerse de realizar cualquier acto de violencia f\u00edsica, &nbsp;verbal, psicol\u00f3gica, amenazas, agravio, agresi\u00f3n, &nbsp;ultraje, insultos, hostigamiento, molestia, ofensa o provocaci\u00f3n, &nbsp;contra el menor. Sobre la sanci\u00f3n interpuesta, el art\u00edculo &nbsp;4\u00b0 de la Ley 575 de 2000 que modific\u00f3 el art\u00edculo &nbsp;7\u00b0 de la Ley 294 de 1996 dispone \u00abEl incumplimiento de las &nbsp;medidas de protecci\u00f3n dar\u00e1 lugar a las siguientes &nbsp;sanciones\u2026 b) Si el incumplimiento de las medidas de &nbsp;protecci\u00f3n se repitiere en el plazo de dos (2) a\u00f1os, la &nbsp;sanci\u00f3n ser\u00e1 de arresto entre treinta (30) y cuarenta y &nbsp;cinco (45) d\u00edas\u00bb, de all\u00ed que la imposici\u00f3n &nbsp;de la sanci\u00f3n impuesta por la Comisaria accionada en decisi\u00f3n &nbsp;del 25 de octubre de 2020, confirmada por el Juez accionado el 14 de &nbsp;abril de 2021, se encuentra ajustada a derecho (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>1.3. &nbsp;La impugnaci\u00f3n &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;formul\u00f3 la gestora insistiendo en los argumentos expuestos en &nbsp;el escrito inicial. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>2. CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;De &nbsp;manera reiterada, esta Corte ha censurado toda forma de violencia &nbsp;ejercida contra los ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes, al ser &nbsp;sujetos de especial protecci\u00f3n, llamando la atenci\u00f3n a &nbsp;los padres de familia, al sistema educativo, judicial, legislativo, &nbsp;ejecutivo y dem\u00e1s organismos de control, a fin de multiplicar &nbsp;esfuerzos parar prevenir y contrarrestar, oportunamente, toda &nbsp;expresi\u00f3n de crueldad y de agresi\u00f3n f\u00edsica o &nbsp;psicol\u00f3gica en contra de aqu\u00e9llos, adelantando acciones &nbsp;conducentes para garantizar el ejercicio pleno de sus derechos. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;prevalencia de sus prerrogativas, inserta en la Constituci\u00f3n &nbsp;de 1991 y en normas posteriores, proviene de su reconocimiento como &nbsp;sujetos vulnerables que reclaman de la familia, la sociedad y el &nbsp;Estado un trato diferenciado, pues, de anta\u00f1o, se les &nbsp;consider\u00f3 personas de menor categor\u00eda y, por esa v\u00eda, &nbsp;se justific\u00f3 su maltrato2. &nbsp;<\/p>\n<p>Esta &nbsp;colegiatura, en cuanto a la prevalencia del inter\u00e9s superior &nbsp;del menor, ha indicado: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Frente &nbsp;a los derechos de los menores de edad, se torna necesario recordar &nbsp;que aqu\u00e9llos reconocidos por el art\u00edculo 44 del texto &nbsp;constitucional est\u00e1n llamados a su protecci\u00f3n por la &nbsp;familia, la sociedad y el Estado, \u00abpara garantizar su &nbsp;desarrollo arm\u00f3nico e intelectual\u00bb, de ah\u00ed que &nbsp;cualquier persona pueda reclamar de la autoridad competente \u00absu &nbsp;cumplimiento y la sanci\u00f3n de los infractores\u00bb &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cHa &nbsp;previsto el art\u00edculo 9\u00b0 del C\u00f3digo de la Infancia y &nbsp;la Adolescencia que \u00aben todo acto, decisi\u00f3n o medida &nbsp;administrativa, judicial o de cualquier naturaleza que deba adoptarse &nbsp;en relaci\u00f3n con los ni\u00f1os, las ni\u00f1as y los &nbsp;adolescentes, prevalecer\u00e1n los derechos de estos\u00bb. &nbsp;Adem\u00e1s, en raz\u00f3n del inter\u00e9s superior del menor, &nbsp;todas las personas se encuentran obligadas a garantizar su &nbsp;\u00absatisfacci\u00f3n integral y simult\u00e1nea\u00bb &nbsp;(\u2026)\u201d3. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;Corte Constitucional, al realizar el respectivo control de &nbsp;convencionalidad en un asunto donde se discut\u00edan las garant\u00edas &nbsp;sustanciales de los infantes, expuso: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;[E]l &nbsp;principio del inter\u00e9s superior del menor opera como el &nbsp;criterio orientador de la interpretaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n &nbsp;de las normas de protecci\u00f3n de la infancia que hacen parte del &nbsp;bloque de constitucionalidad y del C\u00f3digo de la Infancia y la &nbsp;Adolescencia. Tambi\u00e9n lo ha reconocido as\u00ed la Corte &nbsp;Interamericana de Derechos Humanos, al afirmar: \u201c[e]ste &nbsp;principio regulador de la normativa de los derechos del ni\u00f1o &nbsp;se funda en la dignidad misma del ser humano, en las caracter\u00edsticas &nbsp;propias de los ni\u00f1os, y en la necesidad de propiciar el &nbsp;desarrollo de \u00e9stos, con pleno aprovechamiento de sus &nbsp;potencialidades, as\u00ed como en la naturaleza y alcances de la &nbsp;Convenci\u00f3n sobre los Derechos del Ni\u00f1o4 &nbsp;(\u2026)\u201d5. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;otro lado, debe destacarse que el C\u00f3digo de Infancia y &nbsp;Adolescencia tiene como finalidad, &nbsp;\u201c(\u2026) &nbsp;garantizar &nbsp;a los ni\u00f1os, a las ni\u00f1as y a los adolescentes su pleno &nbsp;y armonioso desarrollo para que crezcan en el seno de la familia y de &nbsp;la comunidad, en un ambiente de felicidad, amor y comprensi\u00f3n. &nbsp;Prevalecer\u00e1 el reconocimiento a la igualdad y la dignidad &nbsp;humana, sin discriminaci\u00f3n alguna &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Ahora, &nbsp;el principio de corresponsabilidad, cobra especial importancia en &nbsp;escenarios de familias disfuncionales caracterizados por una &nbsp;violencia intrafamiliar sistem\u00e1tica, en donde nuestros ni\u00f1os, &nbsp;ni\u00f1as, y adolescentes, al encontrarse en condiciones de &nbsp;debilidad manifiesta, son sometidos &nbsp;a diferentes tipos de maltrato &nbsp;que causan graves afectaciones en su desarrollo psicoafectivo, todo &nbsp;lo cual, sin la intervenci\u00f3n oportuna de la sociedad y el &nbsp;Estado en el restablecimiento de sus derechos, abona el terreno para &nbsp;la descomposici\u00f3n familiar y social. &nbsp;<\/p>\n<p>Seg\u00fan &nbsp;la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud &#8211; OMS, el maltrato &nbsp;infantil incluye la violencia f\u00edsica y emocional, el abuso &nbsp;sexual, la desatenci\u00f3n y el tratamiento negligente de los &nbsp;ni\u00f1os, as\u00ed como su explotaci\u00f3n con fines &nbsp;comerciales o de otro tipo6. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;castigo f\u00edsico a nuestros ni\u00f1os, ni\u00f1as y &nbsp;adolescentes es a todas luces inaceptable y nada lo justifica. Sobre &nbsp;el particular, la Corte Constitucional en sentencia C-371 de 1994 &nbsp;declar\u00f3 exequibles las expresiones &nbsp;<\/p>\n<p>\u2018(\u2026) &nbsp;sancionarlos &nbsp;moderadamente &nbsp;(\u2026)\u2019, contenidas &nbsp;en el art\u00edculo 262 del C\u00f3digo Civil, tal como qued\u00f3 &nbsp;redactado seg\u00fan el art\u00edculo 21 del Decreto 2820 de &nbsp;1974, pero de las sanciones que apliquen los padres y las personas &nbsp;encargadas del cuidado personal de los hijos estar\u00e1 exclu\u00edda &nbsp;toda forma de violencia f\u00edsica o moral, de conformidad con lo &nbsp;dispuesto en los art\u00edculos 12, 42 y 44 de la Constituci\u00f3n &nbsp;Pol\u00edtica (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;torno a lo discurrido, el Alto Tribunal Constitucional, en la &nbsp;mencionada sentencia, expuso: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;[E]l &nbsp;concepto de sanci\u00f3n &nbsp;(\u2026) no &nbsp;se puede confundir con el maltrato f\u00edsico ni con el da\u00f1o &nbsp;sicol\u00f3gico o moral del sancionado. La sanci\u00f3n es un &nbsp;g\u00e9nero que incluye las diversas formas de reproche a una &nbsp;conducta; la violencia f\u00edsica o moral constituye apenas una de &nbsp;sus especies, totalmente rechazada por nuestro Ordenamiento &nbsp;constitucional. Otras, en cambio, en cuanto est\u00e1n enderezadas &nbsp;a la correcci\u00f3n de comportamientos y, en el caso de los ni\u00f1os &nbsp;y j\u00f3venes, a su sana formaci\u00f3n, sin apelar a la tortura &nbsp;ni a la violencia, se avienen a la preceptiva constitucional, pues no &nbsp;implican la vulneraci\u00f3n de los derechos fundamentales del &nbsp;sujeto pasivo del acto &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Para &nbsp;reprender al ni\u00f1o no es necesario causarle da\u00f1o en su &nbsp;cuerpo o en su alma. Es suficiente muchas veces asumir frente a \u00e9l &nbsp;una actitud severa despojada de violencia; reconvenirlo con prudente &nbsp;energ\u00eda; privarlo temporalmente de cierta diversi\u00f3n; &nbsp;abstenerse de otorgarle determinado premio o distinci\u00f3n; &nbsp;hacerle ver los efectos negativos de la falta cometida. La eficacia &nbsp;de la sanci\u00f3n no estriba en la mayor intensidad del dolor que &nbsp;pueda causar sino en la inteligencia y en la firmeza con que se &nbsp;aplique, as\u00ed como en la certidumbre que ofrezca sobre la real &nbsp;transmisi\u00f3n del mensaje impl\u00edcito en la reprensi\u00f3n. &nbsp;En tal sentido, no se trata de ocasionar sufrimiento o de sacrificar &nbsp;al sujeto pasivo de la sanci\u00f3n sino de reconvenirlo &nbsp;civilizadamente en aras de la adecuaci\u00f3n de sus posteriores &nbsp;respuestas a los est\u00edmulos educativos &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;El &nbsp;uso de la fuerza bruta para sancionar a un ni\u00f1o constituye &nbsp;grave atentado contra su dignidad, ataque a su integridad corporal y &nbsp;da\u00f1o, muchas veces irremediable, a su estabilidad emocional y &nbsp;afectiva. Genera en el menor reacciones sicol\u00f3gicas contra &nbsp;quien le aplica el castigo y contra la sociedad. Ocasiona &nbsp;invariablemente el progresivo endurecimiento de su esp\u00edritu, &nbsp;la p\u00e9rdida paulatina de sus m\u00e1s nobles sentimientos y &nbsp;la b\u00fasqueda -consciente o inconsciente- de retaliaci\u00f3n &nbsp;posterior, de la cual muy seguramente har\u00e1 v\u00edctimas a &nbsp;sus propios hijos, dando lugar a un interminable proceso de violencia &nbsp;que necesariamente altera la pac\u00edfica convivencia social &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;De &nbsp;lo dicho se concluye que la funci\u00f3n educativa a cargo de los &nbsp;padres y de las personas a quienes corresponda el cuidado del menor &nbsp;demanda una justa y razonable s\u00edntesis entre la importancia &nbsp;persuasiva de la sanci\u00f3n y el necesario respeto a la dignidad &nbsp;del ni\u00f1o, a su integridad f\u00edsica y moral y a su &nbsp;estabilidad y adecuado desarrollo sicol\u00f3gico &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Desde &nbsp;otro punto de vista, para que la sanci\u00f3n cumpla los objetivos &nbsp;que se propone, seg\u00fan lo expuesto, es necesario que se aplique &nbsp;sobre la base de motivos ciertos y probados, es decir, que sea justa. &nbsp;De lo contrario, producir\u00e1 en el ni\u00f1o confusi\u00f3n &nbsp;y le causar\u00e1 temor infundado en relaci\u00f3n con conductas &nbsp;que de su parte fueron correctas, perdi\u00e9ndose \u00edntegramente &nbsp;cualquier utilidad educativa (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;As\u00ed &nbsp;mismo, la sanci\u00f3n ha de ser proporcional a la falta cometida, &nbsp;es decir, debe guardar relaci\u00f3n con su gravedad y &nbsp;caracter\u00edsticas. Por tanto, resulta injusto el castigo &nbsp;impuesto con exceso (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;La &nbsp;sanci\u00f3n tiene que ser oportuna, esto es, el tiempo &nbsp;transcurrido entre la conducta sancionable y el castigo no puede ser &nbsp;tan amplio que el menor pierda la noci\u00f3n exacta acerca del &nbsp;motivo por el cual se lo sanciona (\u2026)\u201d7. &nbsp;<\/p>\n<p>Esta &nbsp;Sala, en reciente oportunidad, censur\u00f3 tanto el maltrato &nbsp;f\u00edsico como el psicol\u00f3gico del que hab\u00eda sido &nbsp;v\u00edctima una menor, se\u00f1alando: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;[A]l &nbsp;examinar los elementos probatorios adosados al plenario, se advierte &nbsp;que &nbsp;(\u2026) Escobar &nbsp;Mater\u00f3n, admite que en alguna ocasi\u00f3n si abofete\u00f3 &nbsp;a &nbsp;[su hija] y &nbsp;la grit\u00f3 con el \u00e1nimo de disciplinar su comportamiento, &nbsp;infiriendo que por tratarse de un hecho aislado y de ninguna gravedad &nbsp;en la integridad f\u00edsica de la menor, ello no la convierte en &nbsp;autora del delito de violencia intrafamiliar (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Al &nbsp;respecto, la Corte ha de puntualizar que si bien los padres gozan de &nbsp;un poder correctivo hacia sus hijos, el prop\u00f3sito fundamental &nbsp;de esa potestad es y debe ser la educaci\u00f3n del ni\u00f1o, &nbsp;ni\u00f1a o adolescente; es decir, contribuir positivamente a su &nbsp;desarrollo como ser humano, lo cual excluye, de plano, el acudir a &nbsp;cualquier tipo de maltrato f\u00edsico o psicol\u00f3gico (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;As\u00ed, &nbsp;aunque la Sala destaca la importancia de que los padres acompa\u00f1en &nbsp;activamente la crianza de sus hijos, para lo cual, deben ser &nbsp;consistentes a la hora de reprobar aquellos comportamientos que &nbsp;consideren reprensibles, ello no abre la posibilidad para que \u00e9stos &nbsp;recurran a agresiones como gritos, golpes, manipulaciones o cualquier &nbsp;forma de amedrentamiento, que aun cuando no sean apreciados &nbsp;socialmente como graves, causan una afectaci\u00f3n indeleble a &nbsp;nivel psico-afectivo en nuestros ni\u00f1os (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;De &nbsp;esta manera, el poder correccional no debe ser entendido como un &nbsp;salvoconducto de los progenitores o de quienes ejercen la custodia o &nbsp;gozan de la patria potestad de los ni\u00f1os, ni\u00f1as y &nbsp;adolescentes, para lesionarlos en su integridad f\u00edsica y &nbsp;moral, con la excusa de adiestrar su comportamiento; sino m\u00e1s &nbsp;bien como la potestad que le ha sido otorgada por la ley de &nbsp;intervenir libremente, desde el amor y el respeto, en la formaci\u00f3n &nbsp;moral de sus hijos para favorecer su adecuado desarrollo humano &nbsp;(\u2026)\u201d8. &nbsp;<\/p>\n<p>Adicionalmente, &nbsp;con la expedici\u00f3n de la Ley 2081 de 2021, qued\u00f3 &nbsp;proscrita toda forma de castigo &nbsp;f\u00edsico, tratos crueles, humillantes o degradantes y cualquier &nbsp;tipo de violencia como m\u00e9todo de correcci\u00f3n &nbsp;hacia &nbsp;los ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes. &nbsp;<\/p>\n<p>Los &nbsp;progenitores, entonces, deben dise\u00f1ar pautas de crianza que no &nbsp;lesionen la integridad de los menores y, en cambio, favorezcan su &nbsp;desarrollo integral. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;La actora cuestiona el prove\u00eddo de 14 de abril de 20219 &nbsp;a trav\u00e9s del cual el estrado accionado confirm\u00f3, en &nbsp;sede de consulta, la resoluci\u00f3n de 25 de octubre de 2020 que &nbsp;la sancion\u00f3 con &nbsp;multa equivalente a dos salarios m\u00ednimos mensuales vigentes, &nbsp;por incumplimiento a la medida de protecci\u00f3n por violencia &nbsp;intrafamiliar otorgada &nbsp; en favor de su menor hijo Mart\u00edn, el &nbsp;25 de octubre de 2019. &nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, &nbsp;reprocha que el juzgado convocado no haya accedido a la conversi\u00f3n &nbsp;de la sanci\u00f3n econ\u00f3mica referida, por cuanto, afirma, &nbsp;no cuenta con recursos econ\u00f3micos para sufragarla. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;De &nbsp;entrada, ha de anunciarse que el an\u00e1lisis constitucional se &nbsp;circunscribir\u00e1 a la decisi\u00f3n emitida en sede de &nbsp;consulta porque con ella se zanj\u00f3 la controversia y, en &nbsp;\u00faltimas, ese es el criterio que se impone jur\u00eddicamente &nbsp;mientras no sea revocado o infirmado. &nbsp;<\/p>\n<p>4. &nbsp;As\u00ed las cosas, revisada la decisi\u00f3n censurada, no se &nbsp;advierte arbitrariedad alguna por parte del juzgador accionado que &nbsp;amerite la intervenci\u00f3n de esta especial jurisdicci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>N\u00f3tese, &nbsp;el juez confutado confirm\u00f3 integralmente la resoluci\u00f3n &nbsp;de la Comisar\u00eda tras referir que, aun cuando la incidentada &nbsp;solo acept\u00f3 parcialmente su responsabilidad en los hechos a &nbsp;ella endilgados, pues manifest\u00f3 haberle gritado a su hijo, &nbsp;pero no agredirlo f\u00edsicamente, dicho comportamiento era &nbsp;suficiente para verificar su desacato a la medida de protecci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Al &nbsp;respecto se\u00f1al\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;[A]unque &nbsp;no se evidencia prueba que acredite que la agresi\u00f3n hubiere &nbsp;sido f\u00edsica, la medida de protecci\u00f3n declarada &nbsp;inobservada la conmin\u00f3 para que cesara \u201c\u2026cualquier &nbsp;acto de violencia\u2026verbal, psicol\u00f3gica, &nbsp;amenazas\u2026insulto, hostigamiento\u2026\u201d, circunstancias &nbsp;que se armonizan con lo ocurrido en el hogar del ni\u00f1o Mart\u00edn &nbsp;Smith Cely Sastre, quien presumiblemente fue expulsado por su madre, &nbsp;raz\u00f3n por la que se dirigi\u00f3 a la casa donde conviven su &nbsp;progenitor y su hermana\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cTal &nbsp;situaci\u00f3n fue corroborada igualmente por el se\u00f1or &nbsp;Alfonso Cely Ojeda quien indic\u00f3 \u201c(\u20269 &nbsp;el &nbsp;ni\u00f1o dijo fue que la mam\u00e1 y \u00e9l discutieron y la &nbsp;mam\u00e1 le tir\u00f3 las llaves y le dijo v\u00e1yase para &nbsp;donde su hermana (\u2026)\u201d &nbsp;(folio 134 ib\u00eddem), expresi\u00f3n que resulta cre\u00edble &nbsp;si se tiene en cuenta adem\u00e1s el informe de visita domiciliaria &nbsp;y caracterizaci\u00f3n de familia, en el que la Trabajadora Social &nbsp;concluy\u00f3 que el v\u00ednculo afectivo del ni\u00f1o con su &nbsp;madre es \u201cdistante y hostil\u201d (folio 114 ib\u00eddem). &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cFinalmente, &nbsp;no se puede perder de vista que la incidentada tampoco acat\u00f3 &nbsp;la orden de tomar un proceso terap\u00e9utico para el manejo de su &nbsp;ira e impulsos, de donde se desprende un evidente incumplimiento a la &nbsp;medida impuesta (\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Las &nbsp;conclusiones adoptadas son l\u00f3gicas, de su lectura, prima &nbsp;facie, &nbsp;no se advierte v\u00eda de hecho. El juez accionado analiz\u00f3 &nbsp;integralmente las pruebas obrantes en el plenario, de donde coligi\u00f3 &nbsp;que la aqu\u00ed actora continuaba perpetrando actos de maltrato &nbsp;verbal y psicol\u00f3gico a su menor hijo, raz\u00f3n por la cual &nbsp;hall\u00f3 justificado convalidar la sanci\u00f3n a ella &nbsp;impuesta. &nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, &nbsp;la gestora no acredit\u00f3 haber cumplido la orden de asistir a &nbsp;terapia psicol\u00f3gica, pues el solo reporte de la solicitud o &nbsp;cancelaci\u00f3n de citas no es demostrativo de que, efectivamente, &nbsp;haya recibido tratamiento profesional en dicha especialidad, de forma &nbsp;constante. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;esta manera, la providencia examinada no se observa descabellada al &nbsp;punto de permitir la injerencia de esta justicia. Seg\u00fan lo ha &nbsp;expresado esta Corte, \u201c(\u2026) independientemente &nbsp;de que se comparta o no la hermen\u00e9utica de los juzgadores &nbsp;atacados, ello no descalifica su decisi\u00f3n ni la convierte en &nbsp;caprichosa y con entidad suficiente de configurar v\u00eda de hecho &nbsp;(\u2026)\u201d10. &nbsp;<\/p>\n<p>T\u00e9ngase &nbsp;en cuenta que la sola divergencia conceptual no puede ser venero para &nbsp;rogar el amparo porque la tutela no es instrumento para definir cu\u00e1l &nbsp;planteamiento hermen\u00e9utico en las hip\u00f3tesis de &nbsp;subsunci\u00f3n legal es el v\u00e1lido, ni cu\u00e1l de las &nbsp;inferencias valorativas de los elementos f\u00e1cticos es la m\u00e1s &nbsp;acertada o la m\u00e1s correcta para dar lugar a la intervenci\u00f3n &nbsp;del juez constitucional. El resguardo previsto en la regla 86 es &nbsp;residual y subsidiario. &nbsp;<\/p>\n<p>5. &nbsp;En lo concerniente a la queja frente a la negativa del juez confutado &nbsp;a convertir la sanci\u00f3n de \u201cmulta &nbsp;a trabajo social\u201d, &nbsp;el ruego no sale avante, pues, tal como aqu\u00e9l lo advirti\u00f3 &nbsp;en el prove\u00eddo de 6 de mayo de 2021, ya hab\u00eda agotado &nbsp;su competencia para conocer de dicho tr\u00e1mite; raz\u00f3n por &nbsp;la cual corresponde a la actora elevar dicha solicitud directamente a &nbsp;la comisaria accionada. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;estas condiciones, la salvaguarda desemboca en la hip\u00f3tesis de &nbsp;improcedencia contenida en el inciso 3\u00ba del art\u00edculo 86 &nbsp;de la Carta Pol\u00edtica en armon\u00eda con el canon 6\u00ba &nbsp;del Decreto 2591 de 1991, por cuanto el interesado anhela un &nbsp;pronunciamiento de esta especial jurisdicci\u00f3n, frente a &nbsp;particularidades que deben ser conocidas y solucionadas por el &nbsp;funcionario competente; las cuales no hallan asidero en esta v\u00eda &nbsp;residual. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;[E]n &nbsp;trat\u00e1ndose de instrumentos dirigidos a la preservaci\u00f3n &nbsp;de los derechos, el medio judicial de protecci\u00f3n es, por &nbsp;excelencia, el proceso y, por lo tanto, a nadie le es dable quejarse &nbsp;por la hipot\u00e9tica vulneraci\u00f3n de sus derechos &nbsp;fundamentales, si goz\u00f3 y a\u00fan cuenta con la oportunidad &nbsp;de controvertir las decisiones de las que hoy discrepa (\u2026). &nbsp;Por lo dem\u00e1s, es palmario que la tutela no es un mecanismo que &nbsp;se pueda activar, seg\u00fan la discrecionalidad del interesado, &nbsp;para tratar de rescatar las oportunidades perdidas, como tampoco para &nbsp;reclamar prematuramente un pronunciamiento del juez constitucional, &nbsp;que le est\u00e1 vedado, por cuanto no puede arrogarse &nbsp;anticipadamente facultades que no le corresponden, con miras a &nbsp;decidir lo que debe resolver el funcionario competente (\u2026) &nbsp;para que de una manera r\u00e1pida y eficaz se le proteja el &nbsp;derecho fundamental al debido proceso\u2019, pues, reit\u00e9rase, &nbsp;no es este un instrumento del que pueda hacer uso antojadizamente el &nbsp;interesado, ni mucho menos para eludir el que de manera espec\u00edfica &nbsp;se\u00f1ale la ley (\u2026)\u201d11. &nbsp;<\/p>\n<p>6. &nbsp;Siguiendo &nbsp;los derroteros de la Convenci\u00f3n Americana de Derechos Humanos &nbsp;y su jurisprudencia, no se otea vulneraci\u00f3n alguna a la &nbsp;preceptiva de la misma ni tampoco del bloque de constitucionalidad, &nbsp;que ameriten la intervenci\u00f3n de esta Corte para declarar &nbsp;inconvencionales las decisiones atacadas. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;tratado citado resulta aplicable por virtud del canon 9 de la &nbsp;Constituci\u00f3n Nacional, cuando dice: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Las &nbsp;relaciones exteriores del Estado se fundamentan en la soberan\u00eda &nbsp;nacional, en el respeto a la autodeterminaci\u00f3n de los pueblos &nbsp;y en el reconocimiento de los principios del derecho internacional &nbsp;aceptados por Colombia &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;sentido an\u00e1logo, la regla 93 ej\u00fasdem, &nbsp;indica: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;Los &nbsp;tratados y convenios internacionales ratificados por el Congreso, que &nbsp;reconocen los derechos humanos y que proh\u00edben su limitaci\u00f3n &nbsp;en los estados de excepci\u00f3n, prevalecen en el orden interno\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cLos &nbsp;derechos y deberes consagrados en esta Carta, se interpretar\u00e1n &nbsp;de conformidad con los tratados internacionales sobre derechos &nbsp;humanos ratificados por Colombia &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;mandato 27 de la Convenci\u00f3n de Viena, sobre el Derecho de los &nbsp;Tratados de 196912, &nbsp; debidamente ratificada por Colombia, seg\u00fan el cual: \u201c(\u2026) &nbsp;Una &nbsp;parte no podr\u00e1 invocar las disposiciones de su derecho interno &nbsp;como justificaci\u00f3n del incumplimiento de un tratado (\u2026)\u201d13, &nbsp;impone su observancia en forma irrestricta cuando un Estado parte lo &nbsp;ha suscrito o se ha adherido al mismo. &nbsp;<\/p>\n<p>6.1 &nbsp;Aunque podr\u00eda argumentarse la viabilidad del control de &nbsp;convencionalidad s\u00f3lo en decursos donde se halla el quebranto &nbsp;de garant\u00edas sustanciales o cuando la normatividad interna es &nbsp;contraria a la internacional sobre derechos humanos, se estima &nbsp;trascendente efectuar dicho seguimiento en todos los asuntos donde se &nbsp;debata la conculcaci\u00f3n de prerrogativas iusfundamentales, &nbsp;as\u00ed su protecci\u00f3n resulte procedente o no. &nbsp;<\/p>\n<p>Lo &nbsp;aducido porque la enunciada herramienta le permite a los Estados &nbsp;materializar el deber de garantizar los derechos humanos en el \u00e1mbito &nbsp;dom\u00e9stico, a trav\u00e9s de la verificaci\u00f3n de la &nbsp;conformidad de las normas y pr\u00e1cticas nacionales, con la &nbsp;Convenci\u00f3n Americana de Derechos Humanos y su jurisprudencia, &nbsp;ejercicio que seg\u00fan la Corte Interamericana se surte no s\u00f3lo &nbsp;a petici\u00f3n de parte sino ex &nbsp;officio14. &nbsp;<\/p>\n<p>No &nbsp;sobra advertir que el r\u00e9gimen convencional en el derecho local &nbsp;de los pa\u00edses que la han suscrito y aprobado, no constituye un &nbsp;sistema opcional o de libre aplicaci\u00f3n en los ordenamientos &nbsp;patrios; sino que en estos casos cobra vigencia plena y &nbsp;obligatoriedad con car\u00e1cter impositivo para todos los &nbsp;servidores estatales, debiendo realizar no solamente un control legal &nbsp;y constitucional, sino tambi\u00e9n el convencional; con mayor &nbsp;raz\u00f3n cuando forma parte del bloque de constitucionalidad sin &nbsp;quedar al arbitrio de las autoridades su gobierno. &nbsp;<\/p>\n<p>6.2. &nbsp;El aludido control en estos asuntos procura, adem\u00e1s, &nbsp;contribuir judicial y pedag\u00f3gicamente tal cual se le ha &nbsp;ordenado a los Estados denunciados \u2013incluido Colombia15, &nbsp;a impartir una formaci\u00f3n permanente de Derechos Humanos y DIH &nbsp;en todos los niveles jer\u00e1rquicos de las Fuerzas Armadas, &nbsp;jueces y fiscales16; &nbsp;as\u00ed como realizar cursos de capacitaci\u00f3n a funcionarios &nbsp;de la rama ejecutiva y judicial y campa\u00f1as informativas &nbsp;p\u00fablicas en materia de protecci\u00f3n de derechos y &nbsp;garant\u00edas17. &nbsp;<\/p>\n<p>Insistir &nbsp;en la aplicaci\u00f3n del citado control y esbozar el contenido de &nbsp;la Convenci\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos en &nbsp;providencias como la presente, le permite no s\u00f3lo a las &nbsp;autoridades conocer e interiorizar las obligaciones contra\u00eddas &nbsp;internacionalmente, en relaci\u00f3n con el respeto a los derechos &nbsp;humanos, sino a la ciudadan\u00eda informarse en torno al m\u00e1ximo &nbsp;grado de salvaguarda de sus prerrogativas. &nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, &nbsp;pretende contribuir en la formaci\u00f3n de una comunidad global, &nbsp;incluyente, respetuosa de los instrumentos internacionales y de la &nbsp;protecci\u00f3n de las garant\u00edas fundamentales en el marco &nbsp;del sistema americano de derechos humanos. &nbsp;<\/p>\n<p>7. &nbsp;Conforme &nbsp;a los argumentos expuestos, se ratificar\u00e1 la providencia &nbsp;impugnada. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;DECISI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;m\u00e9rito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala &nbsp;de Casaci\u00f3n Civil, administrando justicia en nombre de la &nbsp;Rep\u00fablica y por autoridad de la ley, &nbsp;<\/p>\n<p>RESUELVE: &nbsp;<\/p>\n<p>PRIMERO: &nbsp;CONFIRMAR &nbsp;la sentencia de fecha y lugar de procedencia anotada. &nbsp;<\/p>\n<p>SEGUNDO: &nbsp;Notif\u00edquese &nbsp;lo resuelto, mediante telegrama o por mensaje de datos a todos los &nbsp;interesados y env\u00edese oportunamente el expediente a la Corte &nbsp;Constitucional para su eventual revisi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>NOTIF\u00cdQUESE &nbsp;Y C\u00daMPLASE &nbsp;<\/p>\n<p>FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp;<\/p>\n<p>Presidente &nbsp;de Sala &nbsp;<\/p>\n<p>\u00c1LVARO &nbsp;FERNANDO GARC\u00cdA RESTREPO &nbsp;<\/p>\n<p>HILDA &nbsp;GONZ\u00c1LEZ NEIRA &nbsp;<\/p>\n<p>AROLDO &nbsp;WILSON QUIROZ MONSALVO &nbsp;<\/p>\n<p>(Con &nbsp;ausencia justificada) &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ALONSO RICO PUERTA &nbsp;<\/p>\n<p>OCTAVIO &nbsp;AUGUSTO TEJEIRO DUQUE &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ARMANDO TOLOSA VILLABONA &nbsp;<\/p>\n<p>1\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Antes de entrar al estudio de fondo del asunto, esta Sala considera &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;necesario tomar oficiosamente medidas para proteger la intimidad de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;los ni\u00f1os en pro de quienes se inco\u00f3 esta acci\u00f3n, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de manera que ser\u00e1n elaborados dos textos de esta sentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de id\u00e9ntico tenor, solo que, en uno de ellos, el cual ser\u00e1 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;divulgado y consultado libremente, ser\u00e1n cambiados sus &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;nombres y cualquier otro dato que pudiere conducir a la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;identificaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>2\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte Constitucional, sentencia C-371 de 1994, Salvamento de Voto: &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u201c(\u2026) [E]l &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Constituyente del 91, tom\u00f3 en consideraci\u00f3n un &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;problema que estaba clamando por respuestas urgentes que se hab\u00edan &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;diferido injustificadamente durante mucho tiempo; los ni\u00f1os &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;como sujetos pasivos (particularmente indefensos) no s\u00f3lo de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;la violencia generalizada que viene agobiando a Colombia, sino de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;una particularizada y especialmente peligrosa: la originada en la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;propia familia. Es justo reconocer que normas anteriores de rango &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;legislativo entre las cuales es preciso destacar el Decreto 2737 de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1989 (C\u00f3digo del Menor), se hab\u00edan ocupado en detalle &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de regular la protecci\u00f3n del ni\u00f1o. Pero era necesario &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;que la preocupaci\u00f3n pasara a primer plano, y el propio &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;constituyente sentara pautas inequ\u00edvocas acerca de la manera &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;particularmente considerada como debe tratarse a la poblaci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;infantil, no s\u00f3lo por su d\u00e9bil condici\u00f3n sino &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;por el hecho incontrovertible de que de su suerte pende la suerte &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del pa\u00eds &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(\u2026)\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>3\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. STC7597 de 9 de junio de 2016, exp. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;08001-22-13-000-2016-00020-01. &nbsp;<\/p>\n<p>4\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte Interamericana de Derechos Humanos, opini\u00f3n consultiva &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;OC-17\/2002, p\u00e1rr. 56. &nbsp;<\/p>\n<p>5\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte Constitucional. Sentencia T-557 de 2011. &nbsp;<\/p>\n<p>6\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;OMS, &nbsp;\u201cPrevenci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del maltrato infantil: Qu\u00e9 hacer y c\u00f3mo obtener &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;evidencias\u201d, 2009, consultado en: &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<A HRef=\"https:\/\/apps.who.int\/iris\/bitstream\/handle\/10665\/44228\/9789243594361_spa.pdf?sequence=1,  \">https:\/\/apps.who.int\/iris\/bitstream\/handle\/10665\/44228\/9789243594361_spa.pdf?sequence=1,  <\/A> &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;el 20\/11\/2019 siendo las 8:56 am. &nbsp;<\/p>\n<p>7\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte Constitucional, sentencia C-371 de 1994. &nbsp;<\/p>\n<p>8\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. STC1606 de 7 de diciembre de 2018, exp. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;54518-22-08-001-2018-00031-01 &nbsp;<\/p>\n<p>9\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Aunque en dicha decisi\u00f3n tambi\u00e9n se convalid\u00f3 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;el otorgamiento de la custodia del menor a su progenitor y la orden &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de que la aqu\u00ed promotora asistiera a terapia psicol\u00f3gica, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ninguna de esas determinaciones fue reprochada en el escrito de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;tutela, por lo cual el an\u00e1lisis se circunscribir\u00e1 a la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;imposici\u00f3n de la multa y su negativa de conversi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>10\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. Civil. Sentencia de 18 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de marzo de 2010, exp. 2010-00367-00; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ver en el mismo sentido el fallo de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;18 de diciembre de 2012, exp. 2012-01828-01. &nbsp;<\/p>\n<p>11\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ. Civil. Sentencia de 22 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de febrero de 2010, exp. 00312-01; reiterada el 20 de marzo de 2013, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;exp, 00051-01; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;y el 17 de septiembre de 2013, exp. 1700122130002013-00211-01, entre &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;otras. &nbsp;<\/p>\n<p>12\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Suscrita en Viena el 23 de mayo de 1969. &nbsp;<\/p>\n<p>13\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Aprobada por Colombia mediante la Ley 32 de 1985. &nbsp;<\/p>\n<p>14\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte IDH. Caso Gudi\u00e9l \u00c1lvarez y otros (\u201cDiario &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Militar\u201d) contra Guatemala. Sentencia de noviembre 20 de 2012. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Serie C No. 253, p\u00e1rrafo 330 &nbsp;<\/p>\n<p>15\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte IDH, Caso &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;V\u00e9lez Restrepo y familiares Vs. Colombia, Excepci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;preliminar, Fondo, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Reparaciones y Costas. Sentencia de 3 de septiembre de 2012. Serie C &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No. 248, p\u00e1rrs. 259 a 290, criterio reiterado Caso &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Masacre de Santo Domingo Vs. Colombia, Excepciones preliminares, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Fondo, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Reparaciones y Costas. Sentencia de 30 de noviembre de 2012. Serie C &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No. 259, p\u00e1rrs. 295 a 323. &nbsp;<\/p>\n<p>16\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte IDH, Caso &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de la Masacre de Las Dos Erres Vs. Guatemala, Excepci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Preliminar, Fondo, Reparaciones y Costas. Sentencia de 24 de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;noviembre de 2009. Serie C No. 211, p\u00e1rrs. 229 a 274. &nbsp;<\/p>\n<p>17\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte IDH, Caso &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Furlan y familiares Vs. Argentina, Excepciones preliminares, Fondo, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Reparaciones y Costas. Sentencia de 31 de agosto de 2012. Serie C &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No. 246, p\u00e1rrs. 278 a 308. &nbsp;<\/p>\n<p>11 &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>STC8996-2021 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; LUIS &nbsp;ARMANDO TOLOSA VILLABONA &nbsp; Magistrado &nbsp;ponente &nbsp; STC8996-2021 &nbsp; Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 11001-22-10-000-2021-00380-01 &nbsp; (Aprobado &nbsp;en sesi\u00f3n virtual de veintiuno de julio de dos mil veintiuno) &nbsp; Bogot\u00e1, &nbsp;D.C., veintiuno (21) de julio de dos mil veintiuno (2021) &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; 1. ANTECEDENTES &nbsp; 1. &nbsp;La [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[38],"tags":[],"class_list":["post-55686","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-julio"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55686","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55686"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55686\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55686"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55686"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55686"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}