{"id":55988,"date":"2024-05-17T20:39:34","date_gmt":"2024-05-17T20:39:34","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/17\/ac3378-2021-2017-00008-01\/"},"modified":"2024-05-17T20:39:34","modified_gmt":"2024-05-17T20:39:34","slug":"ac3378-2021-2017-00008-01","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/17\/ac3378-2021-2017-00008-01\/","title":{"rendered":"AC 3378 2021"},"content":{"rendered":"<p>AC3378-2021 (2017-00008-01)<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>HILDA &nbsp;GONZ\u00c1LEZ NEIRA &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrada &nbsp;Ponente &nbsp;<\/p>\n<p>AC3378-2021 &nbsp;<\/p>\n<p>Radicaci\u00f3n &nbsp;n. \u00ba 66001-31-10-001-2017-00008-01 &nbsp;<\/p>\n<p>(Aprobado &nbsp;en sesi\u00f3n virtual de trece de mayo de dos mil veintiuno) &nbsp;<\/p>\n<p>Bogot\u00e1 &nbsp;D.C., once (11) de agosto de dos mil veintiuno (2021) &nbsp;<\/p>\n<p>Procede &nbsp;la Sala a decidir sobre la admisibilidad de la demanda presentada por &nbsp;Alba &nbsp;Marina Serna de Santa para &nbsp;sustentar el recurso extraordinario de casaci\u00f3n interpuesto &nbsp;frente a la sentencia de 29 de octubre de 2019, proferida por la Sala &nbsp;Civil Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Pereira, &nbsp;dentro del proceso adelantado en su contra &nbsp;por Clemencia Giraldo Velasco. &nbsp;<\/p>\n<p>I. EL LITIGIO &nbsp;<\/p>\n<p>A. La &nbsp;pretensi\u00f3n &nbsp;<\/p>\n<p>1. Clemencia &nbsp;Giraldo Velasco pidi\u00f3 declarar la existencia de una uni\u00f3n &nbsp;marital de hecho y la respectiva sociedad patrimonial conformada &nbsp;entre ella y Mar\u00eda Adiela Santa Serna (q.e.p.d.), desde el mes &nbsp;de noviembre de 1974 hasta el 23 de octubre de 2016. En consecuencia, &nbsp;solicit\u00f3 disolver el se\u00f1alado v\u00ednculo y disponer &nbsp;su liquidaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>B. Los hechos &nbsp;<\/p>\n<p>1. Clemencia &nbsp;Giraldo Velasco y Mar\u00eda Adiela Santa Serna (q.e.p.d.), &nbsp;convivieron en la Vereda \u201cLos &nbsp;Planes\u201d &nbsp;de la ciudad de Pereira (Risaralda), compartiendo techo, lecho y &nbsp;mesa, desde el mes de noviembre de 1974 hasta la fecha del &nbsp;fallecimiento de la \u00faltima (23 oct. 2016). &nbsp;<\/p>\n<p>2. Mientras la hoy &nbsp;fallecida ejerc\u00eda su profesi\u00f3n como docente, la &nbsp;demandante se encargaba de los oficios y tareas del hogar; &nbsp;posteriormente, la causante adquiri\u00f3 el derecho a dos &nbsp;pensiones provenientes del Fondo Nacional de Prestaciones Sociales &nbsp;del Magisterio y la Unidad Administrativa de Gesti\u00f3n Pensional &nbsp;y Contribuciones Parafiscales de la Protecci\u00f3n Social -UGPP-. &nbsp;<\/p>\n<p>3. Durante la &nbsp;relaci\u00f3n, la pareja adquiri\u00f3 los autom\u00f3viles de &nbsp;placa PFV709 y BBN546, un apartamento ubicado en el conjunto &nbsp;residencial Coodelmar (MI. 290-100809), con su respectivo parqueadero &nbsp;(MI. 290-100926) y una porci\u00f3n de terreno de la finca \u201cBuenos &nbsp;Aires\u201d, &nbsp;identificada con folio de matr\u00edcula N\u00ba 290-158690, que se &nbsp;localiza en la vereda \u201cLos &nbsp;Planes\u201d de &nbsp;Pereira (Risaralda). &nbsp;<\/p>\n<p>4. Tras el \u00f3bito &nbsp;de Mar\u00eda Adiela, su progenitora, la aqu\u00ed demandada, &nbsp;reclam\u00f3 al Magisterio la pensi\u00f3n de sobrevivientes, &nbsp;desconociendo los derechos de la compa\u00f1era permanente. Igual &nbsp;solicitud fue elevada a la UGPP, donde se neg\u00f3 la prestaci\u00f3n &nbsp;mientras se define qui\u00e9n es la llamada a suceder a la &nbsp;causante. &nbsp;<\/p>\n<p>C. El tr\u00e1mite &nbsp;de la primera instancia &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>1. El &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Juzgado Primero de Familia de Pereira, en auto de 7 de febrero de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2017, admiti\u00f3 la demanda (folio 53, cno. principal). &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Notificada, &nbsp;la pasiva manifest\u00f3 su oposici\u00f3n a las pretensiones del &nbsp;escrito introductor y como excepciones de m\u00e9rito formul\u00f3 &nbsp;las de \u201cinexistencia &nbsp;de la condici\u00f3n de compa\u00f1era permanente que aduce la &nbsp;[demandante]\u201d &nbsp;e &nbsp;\u201cinexistencia &nbsp;de bienes adquiridos dentro de una uni\u00f3n marital de hecho\u201d &nbsp;(folios &nbsp;145 a 157, \u00eddem). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>3. En sentencia de 2 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de noviembre de 2018, el a-quo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;acogi\u00f3 las pretensiones de la actora (folios 321 a 323, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00eddem). &nbsp;<\/p>\n<p>4. Inconforme, la &nbsp;demandada formul\u00f3 apelaci\u00f3n (folios 324 a 338, \u00eddem). &nbsp;<\/p>\n<p>D. La sentencia &nbsp;impugnada &nbsp;<\/p>\n<p>Una vez &nbsp;establecidos los contornos legales y jurisprudenciales que rigen este &nbsp;tipo de pleitos, el Tribunal abord\u00f3 las cr\u00edticas &nbsp;expuestas por la apelante frente a la valoraci\u00f3n probatoria &nbsp;del fallador de primer nivel, confront\u00e1ndola con los elementos &nbsp;de convicci\u00f3n obrantes en la foliatura. &nbsp;<\/p>\n<p>Basado en tal &nbsp;ejercicio, encontr\u00f3 demostrada la convivencia marital alegada &nbsp;por la demandante, quien fue reconocida por varios miembros de la &nbsp;familia Serna Santa como la encargada de agendar las citas m\u00e9dicas, &nbsp;manejar las cuentas bancarias, ocuparse de dar los alimentos y, en &nbsp;general, velar por los asuntos personales de la hoy difunta, con &nbsp;quien viv\u00eda desde la \u00e9poca por ella se\u00f1alada. &nbsp;Sin ser docente, era llamada por los vecinos como \u201cla &nbsp;profe\u201d, &nbsp;por ser quien acompa\u00f1aba a Adiela en sus labores de ense\u00f1anza &nbsp;y ayuda a la comunidad, al extremo de hacerse acreedora a la entrega &nbsp;de un mural elaborado en homenaje a la memoria de \u201csu &nbsp;compa\u00f1era permanente\u201d, con &nbsp;la fotograf\u00eda de las dos. &nbsp;<\/p>\n<p>Aplicando las &nbsp;reglas de apreciaci\u00f3n probatoria, desech\u00f3 el grupo de &nbsp;testimonios que negaron los hechos del libelo introductorio y daban &nbsp;cuenta de una simple \u201camistad\u201d &nbsp;o \u201chermandad\u201d &nbsp;entre las involucradas, de un lado, por su inter\u00e9s en las &nbsp;resultas del proceso y, de otro, por carecer de la idoneidad &nbsp;necesaria para acreditar asuntos tan \u00edntimos como aquellos que &nbsp;emanan de la cotidianidad de dos personas bajo el mismo techo, pues &nbsp;no la compartieron con ellas. &nbsp;<\/p>\n<p>En esa medida, &nbsp;prefiri\u00f3 tomar en consideraci\u00f3n el dicho de las &nbsp;empleadas dom\u00e9sticas de las consortes, quienes dieron fe del &nbsp;trato cari\u00f1oso, propio de una pareja sentimental, prodigado &nbsp;entre ambas, los detalles que una le hac\u00eda a la otra, los &nbsp;apelativos utilizados para dirigirse entre s\u00ed, el compartir &nbsp;habitaci\u00f3n y lecho, al punto que cuando iban de visita a donde &nbsp;sus parientes \u00e9stos las acomodaban de la misma forma y si bien &nbsp;en los \u00faltimos tiempos dorm\u00edan en camas separadas, ello &nbsp;se debi\u00f3 a los quebrantos de salud de Adiela. &nbsp;<\/p>\n<p>El ad &nbsp;quem &nbsp;estim\u00f3 irrelevante la ausencia de prueba fehaciente sobre las &nbsp;relaciones sexuales u otro tipo de manifestaciones p\u00fablicas de &nbsp;afecto como besos o caricias entre las convivientes, pues tal &nbsp;exigencia no es predicable de ning\u00fan tipo de uni\u00f3n, &nbsp;mucho menos de una de car\u00e1cter homosexual, donde es &nbsp;comprensible la reserva de quienes la conforman, especialmente en una &nbsp;sociedad como la nuestra, donde a\u00fan hay mucha resistencia a &nbsp;aceptarlas, m\u00e1xime cuando \u00e9sta surgi\u00f3 en el a\u00f1o &nbsp;1974, cuando no eran bien vistas orientaciones distintas a la &nbsp;tradicional. &nbsp;<\/p>\n<p>En suma, corrobor\u00f3 &nbsp;la tesis de la sentencia de primer grado, imparti\u00e9ndole &nbsp;integral confirmaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>II. &nbsp;LA DEMANDA DE CASACI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>La censura se &nbsp;erigi\u00f3 sobre una acusaci\u00f3n, fundada en la causal &nbsp;segunda del art\u00edculo 336 del C\u00f3digo General del &nbsp;Proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>CARGO &nbsp;\u00daNICO &nbsp;<\/p>\n<p>Se reproch\u00f3 &nbsp;al fallo del Tribunal ser violatorio, indirectamente, de los &nbsp;art\u00edculos 13, 29, 46, 47 y 230 de la Constituci\u00f3n &nbsp;Pol\u00edtica; 1\u00ba y 2\u00ba de la Ley 54 de 1990, modificada &nbsp;por la Ley 979 de 2005, como consecuencia de errores de hecho en la &nbsp;valoraci\u00f3n de las pruebas. &nbsp;<\/p>\n<p>Para &nbsp;la inconforme, el yerro f\u00e1ctico consisti\u00f3 en la &nbsp;indebida apreciaci\u00f3n de la escritura p\u00fablica N\u00b0 &nbsp;3272 de 29 de septiembre de 2016, otorgada ante la Notar\u00eda 47 &nbsp;de Bogot\u00e1, donde la actora confes\u00f3 su condici\u00f3n &nbsp;de \u201csoltera &nbsp;sin uni\u00f3n marital de hecho\u201d, tan &nbsp;solo un mes antes del deceso de la causante; la anotaci\u00f3n N\u00ba &nbsp;7 del certificado de tradici\u00f3n y libertad del folio &nbsp;290-130436, seg\u00fan la cual, el 19 de abril de 1996 (E.P. 1905), &nbsp;Mar\u00eda Adiela (q.e.p.d.) constituy\u00f3 patrimonio de &nbsp;familia en favor suyo, de Gabriel Arango Trujillo y los hijos que &nbsp;llegaren a tener; su certificado de afiliaci\u00f3n a la EPS &nbsp;Cosmitet Ltda., como beneficiaria de su descendiente y la &nbsp;comunicaci\u00f3n de la Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n donde &nbsp;se inform\u00f3 a su oponente sobre el reconocimiento de la pensi\u00f3n &nbsp;en favor suyo; los manuscritos de Alex Mario Ospina donde se &nbsp;evidencia la relaci\u00f3n sentimental que \u00e9ste sostuvo con &nbsp;la hoy occisa y los testimonios de Aracely V\u00e1squez Loaiza y &nbsp;Luz Amparo Jim\u00e9nez Bar\u00f3n, cuyo dicho fue cercenado. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;otra parte, afirm\u00f3, no hubo an\u00e1lisis alguno acerca de &nbsp;la promesa de compraventa celebrada por las \u201csupuestas\u201d &nbsp;compa\u00f1eras con Jos\u00e9 Fernando Salazar Hoyos el 9 de &nbsp;diciembre de 2000, donde manifestaron su condici\u00f3n de &nbsp;solter\u00eda; la citada constituci\u00f3n de patrimonio de &nbsp;familia sobre un bien ra\u00edz, la \u201cnegaci\u00f3n &nbsp;indefinida\u201d &nbsp;consignada en los numerales 1, 2, 3, 4, 6, 7 y 8 del escrito de &nbsp;respuesta a la reforma a la demanda; las declaraciones extra juicio &nbsp;rendidas por Luz Amparo Jim\u00e9nez Bar\u00f3n, Gabriela Salazar &nbsp;de L\u00f3pez y Mar\u00eda del Socorro D\u00edaz Rinc\u00f3n, &nbsp;ni su \u201cc\u00e9dula &nbsp;de ciudadan\u00eda\u201d &nbsp;donde consta su nacimiento el 27 de enero de 1929. &nbsp;<\/p>\n<p>Expuesto &nbsp;lo anterior reliev\u00f3 su condici\u00f3n de adulta mayor (91 &nbsp;a\u00f1os), exigiendo un trato diferencial que hiciera real su &nbsp;garant\u00eda a la igualdad consagrada en el art\u00edculo 13 de &nbsp;la Carta Pol\u00edtica, as\u00ed como el debido proceso (art. 29) &nbsp;y el imperio de la ley (art. 230), pues el \u00e9xito de su &nbsp;contendora implica el desconocimiento de sus prerrogativas como \u00fanica &nbsp;heredera de su hija, en especial, porque en manera alguna se demostr\u00f3 &nbsp;en el juicio la orientaci\u00f3n homosexual de \u00e9sta, como &nbsp;para dar cabida a una uni\u00f3n marital de hecho con otra mujer &nbsp;que tan solo un mes antes hab\u00eda declarado ante autoridad &nbsp;notarial su solter\u00eda, confirmando as\u00ed las &nbsp;manifestaciones previas de la ahora fallecida al afectar uno de sus &nbsp;inmuebles para la protecci\u00f3n de su pareja y los hijos que &nbsp;llegara a tener con \u00e9l, de todo lo cual dio cuenta la prueba &nbsp;testimonial preterida. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;haber evaluado acertadamente las probanzas mencionadas, el colegiado &nbsp;no habr\u00eda acogido las pretensiones de la convocante, a quien &nbsp;protegi\u00f3 suponiendo su condici\u00f3n de \u201clesbiana\u201d &nbsp;y, por tanto, discriminada, cuando de ello no da cuenta el legajo. &nbsp;<\/p>\n<p>III. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;La naturaleza extraordinaria del recurso de casaci\u00f3n exige una &nbsp;sustentaci\u00f3n cimentada en alguna de las causales taxativamente &nbsp;consagradas en el art\u00edculo 336 del C\u00f3digo General del &nbsp;Proceso, desarrollada con observancia de los requisitos formales &nbsp;previstos en el art\u00edculo 344 del mismo compendio, pues no todo &nbsp;desacuerdo con el veredicto confutado, permite el estudio de fondo de &nbsp;la cuesti\u00f3n litigiosa. &nbsp;<\/p>\n<p>2. Las &nbsp;sentencias pueden ser controvertidas por errores in &nbsp;iudicando &nbsp;o in &nbsp;procedendo, &nbsp;estando entre los primeros la violaci\u00f3n de normas &nbsp;sustanciales, producto de desv\u00edos &nbsp;de interpretaci\u00f3n o aplicaci\u00f3n normativa (directa), o &nbsp;\u201cde &nbsp;error de derecho derivado del desconocimiento de una norma &nbsp;probatoria, o por error de hecho manifiesto y trascendente en la &nbsp;apreciaci\u00f3n de la demanda, de su contestaci\u00f3n, o de una &nbsp;determinada prueba\u201d1 &nbsp;(indirecta). &nbsp;<\/p>\n<p>2.1. &nbsp;En cualquiera de los dos casos, el &nbsp;censor deber\u00e1 se\u00f1alar los c\u00e1nones de derecho &nbsp;sustancial que estime infringidos, para lo cual ser\u00e1 &nbsp;suficiente denunciar cualquier precepto de esa naturaleza que, &nbsp;constituyendo base substancial de la resoluci\u00f3n rebatida, o &nbsp;habiendo debido serlo, haya sido quebrantado, sin &nbsp;que sea imprescindible integrar una proposici\u00f3n jur\u00eddica &nbsp;completa. &nbsp;<\/p>\n<p>2.2. Trat\u00e1ndose &nbsp;de la causal segunda de casaci\u00f3n, a m\u00e1s de la &nbsp;invocaci\u00f3n de los mandatos sustanciales se le impone al &nbsp;recurrente la carga de manifestar &nbsp;la manera como el enjuiciador las transgredi\u00f3. &nbsp;<\/p>\n<p>En esa tarea, el &nbsp;censor deber\u00e1 discutir &nbsp;los razonamientos basilares y los instrumentos sobre los cuales &nbsp;ciment\u00f3 el fallador su decisi\u00f3n, con el objeto de &nbsp;desvirtuarlos, se\u00f1alando la incidencia de los yerros &nbsp;y la &nbsp;forma como \u00e9stos llevaron &nbsp;a la desatenci\u00f3n de los preceptos invocados, su contundencia e &nbsp;inconsistencia entre lo acreditado objetivamente por tales probanzas &nbsp;y las conclusiones del juzgador, am\u00e9n de que \u00abno &nbsp;cualquier yerro de esa estirpe es suficiente para infirmar un fallo &nbsp;en sede de casaci\u00f3n, sino que se requiere que sea manifiesto, &nbsp;porque &nbsp;si se edifica a partir de un complicado proceso dial\u00e9ctico, &nbsp;as\u00ed sea acertado, frente a unas conclusiones tambi\u00e9n &nbsp;razonables del sentenciador, dejar\u00eda de ser evidente, pues &nbsp;simplemente se tratar\u00eda de una disputa de criterios, en &nbsp;cuyo caso prevalecer\u00eda la del juzgador, puesto que la decisi\u00f3n &nbsp;ingresa al recurso extraordinario escoltada de la presunci\u00f3n &nbsp;de acierto (CSJ &nbsp;SC de 9 de agosto de 2010, rad. 2004-00524-01\u00bb (subrayado &nbsp;fuera del texto) (CSJ SC1905, 4 jun. 2019, rad. 2011-00271-01, &nbsp;reiterada en CSJ SC003, 18 ene. 2021, rad. 2010-00682-01). &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;La cr\u00edtica planteada en esta demanda no re\u00fane los &nbsp;requisitos para ser admitida. &nbsp;<\/p>\n<p>3.1. &nbsp;En primer lugar, porque los reproches referidos a la err\u00f3nea &nbsp;y\/o nula valoraci\u00f3n de: i) la comunicaci\u00f3n de la &nbsp;Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n a la demandante para informarla &nbsp;sobre el reconocimiento de la pensi\u00f3n de sobreviviente en &nbsp;favor de quien figuraba como su beneficiaria, la aqu\u00ed &nbsp;disidente; ii) los manuscritos de Alex Mario Ospina; iii) la promesa &nbsp;de compraventa celebrada entre Jos\u00e9 Fernando Salazar Hoyos y &nbsp;la pareja; iv) la escritura p\u00fablica N\u00ba 1905 de 19 de &nbsp;abril de 1996, a trav\u00e9s de la cual se constituy\u00f3 la &nbsp;afectaci\u00f3n a patrimonio de familia sobre el bien ra\u00edz &nbsp;con M.I. 290-100809; v) las \u201cnegaciones &nbsp;indefinidas\u201d &nbsp;realizadas en los numerales 1, 2, 3, 4, 6 7 y 8 del escrito de &nbsp;contestaci\u00f3n a la reforma de la demanda; vi) las declaraciones &nbsp;extrajuicio de Luz Amparo Jim\u00e9nez Bar\u00f3n, Gabriela &nbsp;Salazar de L\u00f3pez y Mar\u00eda del Socorro D\u00edaz &nbsp;Rinc\u00f3n; y, vii) la copia de la c\u00e9dula de ciudadan\u00eda &nbsp;de la recurrente, no fueron materia de ataque al sustentar el recurso &nbsp;de apelaci\u00f3n impetrado frente a la sentencia estimatoria &nbsp;dictada por el a-quo, &nbsp;raz\u00f3n &nbsp;por la cual tampoco pueden ser objeto de debate en esta especial &nbsp;censura. &nbsp;<\/p>\n<p>Lo &nbsp;propio puede decirse de las alegaciones alusivas a la especial &nbsp;protecci\u00f3n de la demandada por su condici\u00f3n de adulta &nbsp;mayor y, por ende, merecedora de un trato diferencial y prevalente &nbsp;para hacer real su garant\u00eda a la igualdad y &nbsp;la imposibilidad de inscribir a los padres como beneficiarios del &nbsp;sistema de salud, cuando existe c\u00f3nyuge o compa\u00f1ero &nbsp;permanente, pues &nbsp;se trata de una argumentaci\u00f3n no expuesta en las oportunidades &nbsp;procesales pertinentes y, por consiguiente, no debatida al interior &nbsp;del juicio que culmin\u00f3 con la providencia ahora confutada. &nbsp;<\/p>\n<p>Resulta &nbsp;a todas luces, inadmisible la novedosa postura de la llamada a &nbsp;juicio, porque, como se ha enfatizado en m\u00faltiples ocasiones, &nbsp;el recurso extraordinario de casaci\u00f3n no puede utilizarse para &nbsp;adicionar alegatos, corregir o enderezar estrategias defensivas o &nbsp;sorprender a la contraparte con nuevos cuestionamientos, pues \u00abun &nbsp;alegato sorpresivo que la doctrina denomina \u2018medio nuevo\u2019, &nbsp;esto es, aquel que uno de los litigantes guarda para erigirlo cuando &nbsp;han fenecido las oportunidades de contradicci\u00f3n previstas en &nbsp;el ordenamiento jur\u00eddico o (\u2026) &nbsp;para revivirlo a pesar de que lo abandon\u00f3 expresamente\u00bb, &nbsp;debe &nbsp;ser repelido en el escenario extraordinario, por ir en desmedro &nbsp;\u00abdel &nbsp;principio de lealtad procesal para con el estamento jurisdiccional y &nbsp;con su contendora\u00bb &nbsp;(CSJ SC131, 12 feb. 2012, rad. 2007-00160-01, reiterada en CSJ &nbsp;SC3345, 14 sep. 2020, rad. 2006-00211-01). &nbsp;<\/p>\n<p>Al &nbsp;margen de lo anterior, es necesario resaltarlo, la indudable &nbsp;prevalencia de los derechos fundamentales de adultos mayores y &nbsp;personas de la tercera edad, en manera alguna conlleva per &nbsp;se &nbsp;la concesi\u00f3n de sus pretensiones, ni la prosperidad de los &nbsp;medios defensivos esgrimidos cuando son convocados a un juicio; tales &nbsp;prerrogativas imponen un trato digno, acorde con las debilidades &nbsp;propias de las personas de &nbsp;avanzada edad, en aras de garantizarles &nbsp;un real y efectivo acceso a la administraci\u00f3n de justicia, de &nbsp;modo que sean o\u00eddas, asistidas por un profesional del derecho, &nbsp;cuando a ello haya lugar, protegidas de abusos de autoridades &nbsp;p\u00fablicas y a\u00fan de particulares si se evidencia ese tipo &nbsp;de conductas. &nbsp;<\/p>\n<p>Aqu\u00ed, &nbsp;la madre de la fallecida ha contado con todas y cada una de las &nbsp;herramientas jur\u00eddicas establecidas en el ordenamiento &nbsp;positivo para ejercer sus prerrogativ y con la asesor\u00eda de &nbsp;profesionales del derecho que se han hecho cargo de su representaci\u00f3n &nbsp;judicial; luego, no hay raz\u00f3n para predicar incumplimiento a &nbsp;tales deberes. &nbsp;<\/p>\n<p>3.2. &nbsp;Ahora bien, en lo tocante con el indebido examen de la escritura &nbsp;p\u00fablica N\u00ba 3276 de 29 de septiembre de 2016, a trav\u00e9s &nbsp;de la cual la reclamante, obrando all\u00ed como vendedora de un &nbsp;predio de su propiedad, declar\u00f3 ser \u201csoltera, &nbsp;sin uni\u00f3n marital de hecho\u201d, &nbsp;debe anotarse que este fue un medio probatorio expresamente analizado &nbsp;por el sentenciador de segunda instancia; as\u00ed lo dej\u00f3 &nbsp;plasmado la propia censora en el desarrollo de su embate, cuando &nbsp;memor\u00f3 las consideraciones expuestas en el fallo, indicando: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c[D]e &nbsp;manera que, aunque en la escritura p\u00fablica 3276 del 29 de &nbsp;septiembre de 2016, Clemencia Giraldo Velasco manifest\u00f3 que &nbsp;era soltera y sin uni\u00f3n marital de hecho, lo que se erige en &nbsp;una confesi\u00f3n, esta ha sido desvirtuada con la prueba &nbsp;testimonial, que coincide con lo dicho por ella en su declaraci\u00f3n &nbsp;de parte, hoy susceptible de valoraci\u00f3n, en los t\u00e9rminos &nbsp;del art\u00edculo 191 del C.G.P., en que fue siempre la intenci\u00f3n &nbsp;de las compa\u00f1eras mantener su relaci\u00f3n al margen de &nbsp;todo otro acto, como este. Por tanto, a tal confesi\u00f3n se trajo &nbsp;prueba en contrario\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Luego, &nbsp;lejos de poner en evidencia un yerro de apreciaci\u00f3n, lo que &nbsp;muestra el cuestionamiento es una disparidad de criterio con la &nbsp;autoridad falladora, pero sin lograr desvirtuar la presunci\u00f3n &nbsp;de acierto aparejada a la sentencia, ya que en manera alguna se &nbsp;combatieron las probanzas con base en las cuales se estim\u00f3 &nbsp;derrocada la confesi\u00f3n realizada ante la Notar\u00eda 47 del &nbsp;C\u00edrculo de Bogot\u00e1 por la gestora. &nbsp;<\/p>\n<p>Tampoco &nbsp;se llev\u00f3 a cabo la labor de confrontaci\u00f3n entre la &nbsp;totalidad de las pruebas analizadas por el Tribunal, en especial la &nbsp;testimonial, de donde se dedujo la existencia de la relaci\u00f3n &nbsp;sentimental de car\u00e1cter homosexual, sostenida entre Mar\u00eda &nbsp;Adiela y Clemencia, pues compart\u00edan la habitaci\u00f3n, &nbsp;incluso, durante varios a\u00f1os, la misma cama, usaban apelativos &nbsp;amorosos y palabras delicadas para tratarse, discut\u00edan y se &nbsp;celaban como pareja y cada una cumpl\u00eda un rol dentro del &nbsp;v\u00ednculo, en observancia del cual ve\u00edan por el bienestar &nbsp;de la otra, como lo reconocieron personas de la comunidad y, en &nbsp;especial, del medio educativo en el cual se desenvolv\u00edan por &nbsp;ser propietarias de una escuela rural. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;contenido de esas declaraciones no fue explicitado ni comparado con &nbsp;las conclusiones del fallo, &nbsp;es &nbsp;decir, &nbsp;no &nbsp;se pusieron de presente los supuestos yerros cometidos por el ad &nbsp;quem, como &nbsp;tampoco se acredit\u00f3 la trascendencia de los pasajes &nbsp;t\u00edmidamente transcritos de los testimonios de Aracely Loaiza &nbsp;V\u00e1squez y Luz Amparo Jim\u00e9nez Bar\u00f3n, como para &nbsp;desvirtuar la tesis acogida. &nbsp;<\/p>\n<p>Recu\u00e9rdese, &nbsp;\u00ab{e}s &nbsp;insuficiente limitarse a esbozar o delinear el supuesto yerro en que &nbsp;habr\u00eda incurrido el juzgador, siendo necesario que se acredite &nbsp;cabalmente, esto es, que se le presente a la Corte no como una mera &nbsp;opini\u00f3n divergente de la del sentenciador, por atinada o &nbsp;versada que resulte, sino como corolario de una evidencia que, por s\u00ed &nbsp;sola, retumbe en el proceso. \u2018El impugnante -ha puntualizado la &nbsp;Sala-, al atacar la sentencia por error evidente de hecho, se &nbsp;compromete a denunciar &nbsp;y &nbsp;demostrar el yerro en que incurri\u00f3 &nbsp;el Tribunal, como consecuencia directa del cual se adopt\u00f3 una &nbsp;decisi\u00f3n que no deb\u00eda adoptarse\u2019 (CCXL, p\u00e1g. &nbsp;82), agregando que \u2018si impugnar es refutar, contradecir, &nbsp;controvertir, lo cual exige, como m\u00ednimo, explicar qu\u00e9 &nbsp;es aquello que se enfrenta, fundar una acusaci\u00f3n es entonces &nbsp;asunto mucho m\u00e1s elaborado, comoquiera que no se logra con un &nbsp;simple alegar que el juzgador de instancia carece de raz\u00f3n, &nbsp;sino que impone, para el caso de violaci\u00f3n de la ley por la &nbsp;v\u00eda indirecta, concretar los errores que se habr\u00edan &nbsp;cometido al valorar unas espec\u00edficas pruebas, y mostrar de qu\u00e9 &nbsp;manera esas equivocaciones incidieron en la decisi\u00f3n que se &nbsp;repudia\u00bb (CSJ &nbsp;29 ago. 2000, rad. 1994-0088, reiterada en CSJ AC3661, 18 dic. 2020, &nbsp;rad. 2018-00094-01). &nbsp;<\/p>\n<p>Las razones &nbsp;anotadas ratifican la inadmisi\u00f3n del libelo. &nbsp;<\/p>\n<p>III. &nbsp;DECISI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;m\u00e9rito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala &nbsp;de Casaci\u00f3n Civil, &nbsp;<\/p>\n<p>RESUELVE &nbsp;<\/p>\n<p>PRIMERO: &nbsp;INADMITIR &nbsp;la demanda presentada para sustentar la impugnaci\u00f3n &nbsp;extraordinaria interpuesta contra la sentencia de 29 de octubre de &nbsp;2019, proferida por la Sala Civil Familia del Tribunal Superior del &nbsp;Distrito Judicial de Pereira, dentro del proceso rese\u00f1ado. &nbsp;<\/p>\n<p>SEGUNDO: En &nbsp;su oportunidad devu\u00e9lvase el expediente a la corporaci\u00f3n &nbsp;de origen. An\u00f3tese su salida. &nbsp;<\/p>\n<p>Notif\u00edquese, &nbsp;<\/p>\n<p>FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp;<\/p>\n<p>Presidente de Sala &nbsp;<\/p>\n<p>\u00c1LVARO &nbsp;FERNANDO GARC\u00cdA RESTREPO &nbsp;<\/p>\n<p>HILDA GONZ\u00c1LEZ &nbsp;NEIRA &nbsp;<\/p>\n<p>AROLDO WILSON &nbsp;QUIROZ MONSALVO &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS ALONSO &nbsp;RICO PUERTA &nbsp;<\/p>\n<p>OCTAVIO AUGUSTO &nbsp;TEJEIRO DUQUE &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS ARMANDO &nbsp;TOLOSA VILLABONA &nbsp;<\/p>\n<p>1\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Numeral 2\u00b0 de art\u00edculo 366 del C\u00f3digo General del &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Proceso. &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>AC3378-2021 (2017-00008-01) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; HILDA &nbsp;GONZ\u00c1LEZ NEIRA &nbsp; Magistrada &nbsp;Ponente &nbsp; AC3378-2021 &nbsp; Radicaci\u00f3n &nbsp;n. \u00ba 66001-31-10-001-2017-00008-01 &nbsp; (Aprobado &nbsp;en sesi\u00f3n virtual de trece de mayo de dos mil veintiuno) &nbsp; Bogot\u00e1 &nbsp;D.C., once (11) de agosto de dos mil veintiuno (2021) &nbsp; Procede &nbsp;la Sala a decidir sobre la admisibilidad de la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[39],"tags":[],"class_list":["post-55988","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-agosto"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55988","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55988"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55988\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55988"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55988"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55988"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}