{"id":56201,"date":"2024-05-17T20:39:40","date_gmt":"2024-05-17T20:39:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/17\/sc3255-2021-2014-00116-01\/"},"modified":"2024-05-17T20:39:40","modified_gmt":"2024-05-17T20:39:40","slug":"sc3255-2021-2014-00116-01","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/17\/sc3255-2021-2014-00116-01\/","title":{"rendered":"SC3255 2021"},"content":{"rendered":"<p>SC3255-2021 (2014-00116-01)<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>\u00c1LVARO &nbsp;FERNANDO GARC\u00cdA RESTREPO &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado &nbsp;ponente &nbsp;<\/p>\n<p>SC3255-2021 &nbsp;<\/p>\n<p>Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 23001-31-03-003-2014-00116-01 &nbsp;<\/p>\n<p>(Discutido &nbsp;y aprobado en sesi\u00f3n virtual del ocho de julio de dos mil &nbsp;veintiuno) &nbsp;<\/p>\n<p>Bogot\u00e1, D. &nbsp;C., cuatro (04) de agosto de dos mil veintiuno (2021).- &nbsp;<\/p>\n<p>Decide la Corte el &nbsp;recurso extraordinario de casaci\u00f3n interpuesto por la &nbsp;demandante LUZ &nbsp;AMPARO GAVIRIA V\u00c9LEZ &nbsp;frente a la sentencia proferida el 23 de abril de 2018 por la Sala &nbsp;Civil Familia Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de &nbsp;Monter\u00eda, en el proceso verbal que ella &nbsp;y PEDRO &nbsp;RAM\u00d3N KERGUEL\u00c9N RICARDO adelantaron &nbsp;contra el BANCO &nbsp;DE BOGOT\u00c1 S.A. &nbsp;<\/p>\n<p>ANTECEDENTES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;En el libelo rector de este juicio1, &nbsp;los &nbsp;accionantes solicitaron declarar que el &nbsp;demandado es civil y extracontractualmente responsable por el desv\u00edo &nbsp;ilegal y arbitrario de fondos de propiedad de Luz Amparo Gaviria &nbsp;V\u00e9lez, girados por FINAGRO a trav\u00e9s de un cr\u00e9dito &nbsp;de destinaci\u00f3n espec\u00edfica, y como consecuencia, &nbsp;pidieron condenar al convocado a pagarles los perjuicios causados, &nbsp;materiales (da\u00f1o emergente y lucro cesante) en la cifra &nbsp;estimada bajo juramento de sesenta y un mil trescientos seis millones &nbsp;cuatrocientos dos mil novecientos seis pesos con veinte centavos &nbsp;($61.306.402.906,20), y los morales en un monto equivalente a cien &nbsp;(100) salarios m\u00ednimos legales mensuales vigentes. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;En sustento de sus s\u00faplicas, adujeron lo siguiente: &nbsp;<\/p>\n<p>2.1. &nbsp;Siendo clientes del Banco de Bogot\u00e1 y para salir de una &nbsp;situaci\u00f3n econ\u00f3mica dif\u00edcil en los a\u00f1os &nbsp;1995 y 1996, el gerente de esa entidad en la ciudad de Monter\u00eda &nbsp;les propuso gestionar un cr\u00e9dito de FINAGRO, para invertir en &nbsp;nuevos cultivos. &nbsp;<\/p>\n<p>2.2. &nbsp;El pr\u00e9stamo de ciento sesenta millones de pesos ($160.000.000) &nbsp;fue aprobado a Luz Amparo Gaviria V\u00e9lez, y su destinaci\u00f3n &nbsp;fue para actividades agr\u00edcolas, proviniendo el capital de &nbsp;FINAGRO y la intermediaci\u00f3n de la demandada. &nbsp;<\/p>\n<p>2.3. &nbsp;Esa entidad financiera dispuso de manera arbitraria e ilegal de esos &nbsp;dineros, mediante nota d\u00e9bito, para el pago de \u201csobregiros, &nbsp;fianzas y otras obligaciones\u201d &nbsp;a cargo de los demandantes y a favor de aquella. &nbsp;<\/p>\n<p>2.4. &nbsp;Por esos hechos, la demandante present\u00f3 denuncia por hurto &nbsp;contra el gerente del banco, acci\u00f3n penal que culmin\u00f3 &nbsp;el 30 de septiembre de 2011, con declaraci\u00f3n de cesaci\u00f3n &nbsp;por parte del Tribunal de Monter\u00eda. &nbsp;<\/p>\n<p>2.5. &nbsp;Todo lo anterior dio lugar a que los demandantes, que tienen v\u00ednculo &nbsp;de matrimonio, soportaran considerables p\u00e9rdidas econ\u00f3micas &nbsp;y perjuicios sicol\u00f3gicos y da\u00f1os morales. &nbsp;<\/p>\n<p>2.6. &nbsp;Dentro del detrimento econ\u00f3mico est\u00e1n los gastos de &nbsp;abogado para el proceso penal, y las sumas dejadas de recibir por &nbsp;negocios que estaban previstos con lo recibido en pr\u00e9stamo. &nbsp;<\/p>\n<p>3. El &nbsp;Juzgado Tercero Civil del Circuito de Monter\u00eda, al que &nbsp;correspondi\u00f3 por reparto el conocimiento del asunto, lo &nbsp;admiti\u00f3 con auto del 16 de mayo de 20142, &nbsp;que notific\u00f3 por aviso a la accionada, quien enterada &nbsp;de la demanda, contest\u00f3 a cada uno de los hechos, se opuso a &nbsp;las pretensiones y formul\u00f3 como excepciones de m\u00e9rito &nbsp;las de \u201cinexistencia &nbsp;de conducta antijur\u00eddica por parte del Banco de Bogot\u00e1\u201d, &nbsp;\u201cpreclusi\u00f3n de la oportunidad procesal\u201d, \u201causencia &nbsp;del da\u00f1o indemnizable-ausencia de relaci\u00f3n de &nbsp;causalidad\u201d, \u201cenriquecimiento sin causa\u201d, &nbsp;\u201ctemeridad\u201d, \u201cprescripci\u00f3n\u201d, \u201cculpa &nbsp;de la v\u00edctima\u201d, \u201clegitimaci\u00f3n en la causa &nbsp;por activa\u201d y &nbsp;\u201cgen\u00e9rica\u201d3. &nbsp;<\/p>\n<p>4. El juzgador de &nbsp;conocimiento declar\u00f3 probada \u201cla &nbsp;excepci\u00f3n previa de prescripci\u00f3n extintiva\u201d &nbsp;respecto del demandante Pedro Ram\u00f3n Kerguel\u00e9n Ricardo, &nbsp;determinaci\u00f3n ratificada por el ad-quem4. &nbsp;<\/p>\n<p>5. &nbsp;La &nbsp;primera instancia culmin\u00f3 con la sentencia dictada en &nbsp;audiencia del 27 de julio de 2017, que desestim\u00f3 las &nbsp;pretensiones de la demanda y conden\u00f3 en costas a la &nbsp;accionante5. &nbsp;<\/p>\n<p>6. Para resolver &nbsp;la apelaci\u00f3n de la parte demandante, el Tribunal dict\u00f3 &nbsp;en audiencia el fallo de 23 de abril de 2018, que confirm\u00f3, &nbsp;por otros motivos, lo decidido por el a-quo6. &nbsp;<\/p>\n<p>LA SENTENCIA &nbsp;DEL TRIBUNAL &nbsp;<\/p>\n<p>Sus fundamentos se &nbsp;compendian, as\u00ed: &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;Las &nbsp;pretensiones buscan que se declare al banco demandado civil y &nbsp;extracontractualmente responsable por las conductas antijur\u00eddicas &nbsp;e inmorales desplegadas al desviar arbitraria e ilegalmente fondos de &nbsp;propiedad de la demandante, conseguidos como producto de un cr\u00e9dito &nbsp;de destinaci\u00f3n espec\u00edfica otorgado por Finagro, a &nbsp;sabiendas de la imposibilidad de hacerlo. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;El a-quo &nbsp;debi\u00f3 abordar su estudio, independientemente del tipo de &nbsp;responsabilidad que los hechos pudiesen entra\u00f1ar, siendo &nbsp;desacertado afirmar que lo ac\u00e1 esgrimido incumb\u00eda &nbsp;exponerlo por v\u00eda de excepci\u00f3n en el proceso ejecutivo &nbsp;hipotecario adelantado por el banco contra la se\u00f1ora Gaviria &nbsp;V\u00e9lez. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;Que entre las partes existiera un contrato de cuenta corriente, no &nbsp;implica per &nbsp;se, &nbsp;que las s\u00faplicas debieran encaminarse por la v\u00eda del &nbsp;incumplimiento contractual, pues lo que se interpreta de los hechos &nbsp;del libelo, es que siendo la demandante clienta del banco sufri\u00f3 &nbsp;un presunto menoscabo por el actuar arbitrario del mismo al descontar &nbsp;mediante nota d\u00e9bito unos recursos con destinaci\u00f3n &nbsp;espec\u00edfica. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;eso se estudian de fondo las pretensiones del pliego introductor y el &nbsp;origen de las obligaciones que se reclaman, teniendo en cuenta que la &nbsp;demanda est\u00e1 montada por la v\u00eda extracontractual, que &nbsp;seg\u00fan doctrina y jurisprudencia presupone &nbsp;un da\u00f1o, una relaci\u00f3n de causalidad entre aqu\u00e9l &nbsp;y el comportamiento de quien se le imputa su producci\u00f3n y un &nbsp;resultado consecuente que no es otra cosa que el perjuicio. &nbsp;<\/p>\n<p>4. &nbsp;En el proceso, la demandada acept\u00f3 que a la demandante, a &nbsp;trav\u00e9s de la l\u00ednea Finagro, le fue aprobado un cr\u00e9dito &nbsp;por ciento sesenta millones de pesos ($160.000.000), y tambi\u00e9n &nbsp;asinti\u00f3 sobre la nota d\u00e9bito que efectu\u00f3 a la &nbsp;cuenta corriente de su cliente, que constituye un hecho antijur\u00eddico, &nbsp;porque el banco conoc\u00eda el origen de los recursos girados a la &nbsp;cuenta corriente de la accionante, esto es, para el fomento &nbsp;agropecuario. &nbsp;<\/p>\n<p>Sab\u00eda &nbsp;la entidad financiera demandada, que conforme lo se\u00f1ala el &nbsp;art\u00edculo 9 de la ley 16 de 1990, no pod\u00eda disponer de &nbsp;los recursos desembolsados en la cuenta corriente de la actora, muy a &nbsp;pesar de que contaba con autorizaci\u00f3n expresa para realizar &nbsp;notas d\u00e9bito. &nbsp;<\/p>\n<p>5. &nbsp;Est\u00e1 probado el nexo de causalidad entre el hecho y el da\u00f1o, &nbsp;por cuanto el resultado de la maniobra del banco no fue otra que la &nbsp;imposibilidad absoluta de la demandante de acceder a los recursos del &nbsp;cr\u00e9dito desembolsados y al incentivo ICR con fines &nbsp;espec\u00edficos. &nbsp;<\/p>\n<p>6. &nbsp;Con la demanda se reclama da\u00f1o emergente (pagos de honorarios &nbsp;de abogados en el proceso penal y las sumas que pidi\u00f3 prestado &nbsp;la demandante en negocios hechos con premura por la necesidad), lucro &nbsp;cesante (160 millones dejados de percibir con actualizaci\u00f3n e &nbsp;intereses) y lucro cesante consolidado (utilidad de 3 cosechas de &nbsp;arroz por a\u00f1o; desde el a\u00f1o 1998 que dej\u00f3 de &nbsp;producir la hacienda La Vitrina y los cultivos de ma\u00edz y &nbsp;algod\u00f3n). &nbsp;<\/p>\n<p>7. &nbsp;El da\u00f1o emergente no est\u00e1 acreditado en el proceso, &nbsp;esto es, que la demandante hubiera erogado 25 millones de pesos por &nbsp;concepto de honorario de abogados en un proceso penal, menos que &nbsp;hubiese triunfado en este la acci\u00f3n civil que se\u00f1ala. &nbsp;Tampoco est\u00e1 demostrado el presunto pr\u00e9stamo por la &nbsp;suma de 300 millones de pesos para atender negocios, ni que est\u00e9 &nbsp;relacionado con el hecho de no haber accedido a los recursos &nbsp;desembolsados por el concepto del cr\u00e9dito l\u00ednea &nbsp;Finagro, ni mucho menos que estos dineros hubiesen sido aplicados a &nbsp;reemplazar los 160 millones del cr\u00e9dito Finagro. &nbsp;<\/p>\n<p>8. &nbsp;El lucro cesante no se demuestra con la sola ocurrencia del hecho &nbsp;antijur\u00eddico, y adem\u00e1s no est\u00e1n acreditadas las &nbsp;ganancias presuntamente dejadas de percibir por la parte demandante, &nbsp;al no tener acceso a las sumas descontadas por el banco, pues tales &nbsp;rendimientos no pueden ser hipot\u00e9ticos ni eventuales, ni basta &nbsp;que se afirmen como sucede con las cosechas que se dice se llevar\u00edan &nbsp;a cabo sobre la hacienda la vitrina y dem\u00e1s predios que la &nbsp;componen. &nbsp;<\/p>\n<p>9. &nbsp;De la prueba pericial no se pueden extraer de forma cierta y real los &nbsp;perjuicios presuntamente sufridos por da\u00f1o emergente y lucro &nbsp;cesante y tampoco su monto, ya que solo se basan en estimaciones &nbsp;hechas en la demanda que a su vez carecen de soporte probatorio como &nbsp;se explic\u00f3 anteriormente. &nbsp;<\/p>\n<p>10. &nbsp;La documental sobre los procesos ejecutivos seguidos contra la &nbsp;demandante (1991-068-33 y 1996-00-144), da cuenta de que el primero &nbsp;se inici\u00f3 mucho antes de la ocurrencia del hecho da\u00f1oso, &nbsp;y el segundo, corresponde a una demanda presentada con base en un &nbsp;pagar\u00e9 suscrito el 3 de noviembre de 1995, por lo que tampoco &nbsp;puede tenerse como relacionado con el hecho antijur\u00eddico. &nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed, &nbsp;entonces, no est\u00e1 corroborado el da\u00f1o como elemento &nbsp;concurrente para la declaratoria de la responsabilidad &nbsp;extracontractual, y en consecuencia, se confirmar\u00e1 la &nbsp;sentencia apelada. &nbsp;<\/p>\n<p>LA DEMANDA DE &nbsp;CASACI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>Cinco ataques se &nbsp;propusieron en ella, de los cuales, se admitieron el primero y el &nbsp;segundo. Los restantes no se aceptaron, por las razones plasmadas en &nbsp;la providencia AC1492-2019. &nbsp;<\/p>\n<p>En consecuencia, &nbsp;el examen se circunscribir\u00e1 a los dos embates admitidos, cuyo &nbsp;an\u00e1lisis se acometer\u00e1 en el orden propuesto, por ser el &nbsp;que en l\u00f3gica corresponde, toda vez que en &nbsp;el inicial se pidi\u00f3 la nulidad del fallo impugnado, mientras &nbsp;que en el segundo se denunci\u00f3 el quebranto indirecto de la ley &nbsp;sustancial, de lo que se sigue que debe comenzarse con el estudio de &nbsp;la invalidaci\u00f3n deprecada, por corresponder a un error in &nbsp;procedendo, &nbsp;y continuarse, en el supuesto de que tal reproche no merezca &nbsp;acogimiento, con el an\u00e1lisis de la otra acusaci\u00f3n, &nbsp;relativa a un yerro in &nbsp;judicando. &nbsp;<\/p>\n<p>Es del caso &nbsp;advertir, que si bien este proceso inici\u00f3 estando vigente el &nbsp;C\u00f3digo de Procedimiento Civil, la impugnaci\u00f3n &nbsp;extraordinaria de que se trata est\u00e1 sometida a las normas del &nbsp;C\u00f3digo General del Proceso, comoquiera que cuando se formul\u00f3, &nbsp;esto es, el 30 de abril de 2018, este \u00faltimo estatuto ya hab\u00eda &nbsp;empezado a regir, incluso para esta clase de opugnaciones, ya que &nbsp;seg\u00fan lo dispuso el numeral 5\u00ba del art\u00edculo 625 de &nbsp;la Ley 1564 de 2012, \u201clos &nbsp;recursos\u201d &nbsp;se \u201cregir\u00e1n &nbsp;por las leyes vigentes cuando se interpusieron\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>PRIMER CARGO &nbsp;<\/p>\n<p>Con sustento en la &nbsp;causal quinta del art\u00edculo 336 del C\u00f3digo General del &nbsp;Proceso, se le enrostra al Tribunal la nulidad del fallo de segunda &nbsp;instancia, por haber omitido completamente la exposici\u00f3n de &nbsp;las razones por las cuales desestim\u00f3 la pretensi\u00f3n por &nbsp;da\u00f1o moral. &nbsp;<\/p>\n<p>El ataque se &nbsp;desarrolla en los siguientes t\u00e9rminos: &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;La obligaci\u00f3n de fundamentar las sentencias emerge de los &nbsp;art\u00edculos 279 y 280 del C\u00f3digo General del Proceso, y &nbsp;228 de la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica, y su inobservancia &nbsp;vulnera el canon 29 superior. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;Dentro de las consideraciones expuestas por el ad-quem &nbsp;en &nbsp;el fallo reprochado, no hay siquiera una breve rese\u00f1a de los &nbsp;motivos por los que se deneg\u00f3 el da\u00f1o extrapatrimonial &nbsp;reclamado por Luz Amparo Gaviria, sin que se pueda decir que la &nbsp;simple desestimaci\u00f3n de la s\u00faplica, haga presumir que &nbsp;las razones para ello fueron las mismas que sirvieron para desechar &nbsp;los da\u00f1os patrimoniales. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;Es incuestionable que el sentenciador de segunda instancia incurri\u00f3 &nbsp;en el vicio de actividad que se denuncia, ante la ausencia radical y &nbsp;absoluta de razones para no aceptar el da\u00f1o moral, yerro que &nbsp;no ha sido saneado por cuanto surgi\u00f3 de la providencia atacada &nbsp;en casaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;Planteamiento del problema jur\u00eddico en este ataque y esquema &nbsp;para su resoluci\u00f3n &nbsp;<\/p>\n<p>Corresponde &nbsp;determinar en este cargo, si la alegada falta de motivaci\u00f3n de &nbsp;la sentencia de segunda instancia, en lo que se refiere a los &nbsp;perjuicios morales deprecados, es viable atacarla por el camino de la &nbsp;causal quinta de casaci\u00f3n, relativa al enviciamiento de un &nbsp;proceso por haberse incurrido en alguna de las causales de nulidad &nbsp;consagradas en la ley. &nbsp;<\/p>\n<p>Para &nbsp;cumplir, entonces, con ese objetivo, preciso es recordar lo que sobre &nbsp;el particular ha construido la doctrina de la Corte, y luego, a &nbsp;partir del criterio vigente, establecer los hallazgos pertinentes &nbsp;para el caso concreto, y al final, presentar las conclusiones de &nbsp;rigor. &nbsp;<\/p>\n<p>2. El &nbsp;encaje de la falta de motivaci\u00f3n o fundamentaci\u00f3n del &nbsp;fallo en la causal quinta de casaci\u00f3n &nbsp;<\/p>\n<p>2.1. &nbsp;La &nbsp;motivaci\u00f3n de las providencias judiciales se constituye en los &nbsp;ordenamientos jur\u00eddicos modernos en una garant\u00eda &nbsp;fundamental derivada o vinculada con el debido proceso, el acceso a &nbsp;la administraci\u00f3n de justicia y la tutela judicial efectiva de &nbsp;los derechos, y que opera como un campo de protecci\u00f3n en el &nbsp;que los ciudadanos o justiciables obtengan una respuesta en derecho a &nbsp;la situaci\u00f3n jur\u00eddica que los convoca en un litigio &nbsp;determinado, y adem\u00e1s, es una prerrogativa que ofrece &nbsp;publicidad, transparencia y legitimidad a la actividad &nbsp;jurisdiccional, en el marco de un estado democr\u00e1tico, social y &nbsp;de derecho. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;raz\u00f3n \u00faltima, entonces, que subyace al mandato de &nbsp;fundamentar las resoluciones judiciales, es la de, por un lado, &nbsp;permitir un control a las decisiones que se adoptan, pues la &nbsp;explicitaci\u00f3n de las razones por las que ellas se adoptan &nbsp;facilita la interposici\u00f3n adecuada de recursos o remedios &nbsp;procesales, y del otro, prevenir la arbitrariedad o capricho en los &nbsp;administradores de justicia, quienes al tener que incorporar en sus &nbsp;providencias los necesarios razonamientos sobre las normas y sobre &nbsp;las pruebas, no pueden eludir el camino que les marca el derecho &nbsp;vigente. &nbsp;<\/p>\n<p>No &nbsp;es gratuito, de esta forma, que se indique que la motivaci\u00f3n &nbsp;de una decisi\u00f3n judicial es algo m\u00e1s que una \u201ccortes\u00eda &nbsp;para con las partes\u201d, &nbsp;habida cuenta que con aquella se hace palpable que &nbsp;lo decidido es fruto de la raz\u00f3n, representada en argumentos &nbsp;de orden jur\u00eddico. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;la importancia de fundamentar las decisiones judiciales, por supuesto &nbsp;que se ha ocupado la Corte Constitucional, que con la paulatina &nbsp;evoluci\u00f3n de su jurisprudencia ha se\u00f1alado que \u201cen &nbsp;el estado constitucional de derecho, la motivaci\u00f3n adquiere &nbsp;mayor importancia\u201d, &nbsp;porque, trat\u00e1ndose de las pruebas o de la determinaci\u00f3n &nbsp;de los hechos, por ejemplo, \u201cla &nbsp;\u00edntima convicci\u00f3n del juez como medio para la fijaci\u00f3n &nbsp;de la hip\u00f3tesis f\u00e1ctica, o la posibilidad de que el &nbsp;legislador defina previamente el valor de cada prueba, se ha visto &nbsp;desplazada de forma casi absoluta, en los actuales estados &nbsp;constitucionales, por la sana cr\u00edtica y la valoraci\u00f3n &nbsp;basada en la persuasi\u00f3n cr\u00edtica y racional del juez\u201d. &nbsp;De manera que, para dicha Corporaci\u00f3n, \u201cLa &nbsp;motivaci\u00f3n [\u2026] es un derecho constitucional derivado, a &nbsp;su vez, del derecho gen\u00e9rico al debido proceso. Esto se &nbsp;explica porque s\u00f3lo mediante la motivaci\u00f3n pueden &nbsp;excluirse decisiones arbitrarias por parte de los poderes p\u00fablicos, &nbsp;y porque s\u00f3lo cuando la persona conoce las razones de una &nbsp;decisi\u00f3n puede controvertirla y ejercer as\u00ed su derecho &nbsp;de defensa\u201d7. &nbsp;<\/p>\n<p>A &nbsp;su turno, desde la perspectiva convencional tambi\u00e9n se &nbsp;encuentra como imperativo el deber de motivar, siendo la base de esta &nbsp;afirmaci\u00f3n los art\u00edculos 8\u00b0 y 25 del Pacto de San &nbsp;Jos\u00e9. En cuanto al concreto deber de fundamentar las &nbsp;resoluciones, la Corte Interamericana de Derechos Humanos indic\u00f3, &nbsp;en su momento, que \u201clas &nbsp;decisiones que adopten los \u00f3rganos internos que puedan afectar &nbsp;derechos humanos deben estar debidamente fundamentadas, pues de lo &nbsp;contrario ser\u00edan decisiones arbitrarias\u201d8, &nbsp;a la vez que ha se\u00f1alado que \u201cla &nbsp;motivaci\u00f3n es la exteriorizaci\u00f3n de la justificaci\u00f3n &nbsp;razonada que permite llegar a una conclusi\u00f3n\u201d9. &nbsp;Debe mencionarse, asimismo, que para la Corte IDH, la sola invocaci\u00f3n &nbsp;de un precepto legal que una entidad estima aplicable a un caso, no &nbsp;es suficiente para satisfacer la exigencia de motivaci\u00f3n, sino &nbsp;que es preciso se\u00f1alar las razones por las que la norma &nbsp;subsume los hechos concretos10. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;la universalizaci\u00f3n de la exigencia de motivar los fallos &nbsp;judiciales da cuenta, por ejemplo, la Corte de Estrasburgo, para la &nbsp;que en el contexto del Convenio Europeo sobre Derechos Humanos, la &nbsp;obligaci\u00f3n de fundamentar o motivar las resoluciones permite &nbsp;cumplir, entre otras funciones, la &nbsp;de servir como oportunidad &nbsp;para &nbsp; que &nbsp;las &nbsp;autoridades &nbsp;nacionales &nbsp;justifiquen &nbsp;sus actos; la de &nbsp;demostrar que las partes han sido o\u00eddas; la de permitir &nbsp;ejercer de manera efectiva el derecho de impugnaci\u00f3n, ante un &nbsp;organismo que revise la decisi\u00f3n; y la de viabilizar el examen &nbsp;del p\u00fablico11. &nbsp;<\/p>\n<p>2.2. &nbsp;La Corte en las diferentes sedes a que se ve afrontada en su tarea &nbsp;continua de administrar justicia, esto es, casaci\u00f3n, revisi\u00f3n &nbsp;y tutelas, no ha soslayado el papel fundamental de la motivaci\u00f3n &nbsp;en la confecci\u00f3n de las providencias judiciales, y mucho menos &nbsp;su estrecho v\u00ednculo con los derechos fundamentales al acceso a &nbsp;la administraci\u00f3n de justicia, al debido proceso y a la tutela &nbsp;jurisdiccional efectiva. &nbsp;<\/p>\n<p>Mas a pesar de esa &nbsp;relevancia, la doctrina actual de la Corte es de la idea de que la &nbsp;falta absoluta o parcial de motivaci\u00f3n no constituye un motivo &nbsp;estructurante de nulidad procesal, y por lo mismo, no encaja dentro &nbsp;de la hip\u00f3tesis abstracta consagrada en la causal quinta de &nbsp;casaci\u00f3n de que trata el art\u00edculo 336 del C\u00f3digo &nbsp;General del Proceso, pues, los eventos de invalidaci\u00f3n que &nbsp;recoge el estatuto adjetivo actual, as\u00ed como el anterior, se &nbsp;corresponden con supuestos de invalidaci\u00f3n de actos procesales &nbsp;jurisdiccionales, y la motivaci\u00f3n &nbsp;de la sentencia es tema sustancial, porque no significa ausencia de &nbsp;una formalidad en el andamiaje del proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>Hoy, entonces, la &nbsp;jurisprudencia de la Corte se ha inclinado por no conferir la &nbsp;naturaleza de vicio procesal a la falta absoluta o parcial de &nbsp;motivaci\u00f3n de las sentencias, postura que, claramente recogen &nbsp;los pronunciamientos m\u00e1s recientes de la Sala, como el de 7 de &nbsp;diciembre de 2020, SC4857-2020, &nbsp;en el cual se record\u00f3 que &nbsp;<\/p>\n<p>\u2026 &nbsp;esta &nbsp;Corporaci\u00f3n, en desarrollo del recurso extraordinario de &nbsp;casaci\u00f3n, admiti\u00f3 en \u00e9poca pret\u00e9rita que &nbsp;la carencia de fundamentos de los fallos judiciales entra\u00f1aba &nbsp;la nulidad de los mismos y que tal vicio, por ende, pod\u00eda &nbsp;plantearse a la luz de la causal quinta del art\u00edculo 368 del &nbsp;C\u00f3digo de Procedimiento Civil, enfatizando siempre que la &nbsp;configuraci\u00f3n de ese defecto exig\u00eda que la \u201cfalta &nbsp;de motivaci\u00f3n (\u2026) sea total o radical\u201d, sin que &nbsp;en tal concepto quepan los razonamientos \u201cescasos o &nbsp;incompletos\u201d, puesto que \u201cl\u00f3gicamente se est\u00e1 &nbsp;en frente de conceptos distintos (una cosa es la motivaci\u00f3n &nbsp;insuficiente y otra la ausencia de motivaci\u00f3n)\u201d y porque &nbsp;\u201cen la pr\u00e1ctica no habr\u00eda luego c\u00f3mo &nbsp;precisar cu\u00e1ndo la cortedad en las razones es asimilable al &nbsp;defecto de las mismas, y cu\u00e1ndo no lo puede ser\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>A &nbsp;continuaci\u00f3n, destac\u00f3 ese fallo que &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c\u2026 &nbsp;la &nbsp;fundamentaci\u00f3n de las sentencias, corresponde a un componente &nbsp;de su esencia, y no a un requisito meramente formal de ellas, pues es &nbsp;all\u00ed donde el encargado de su proferimiento reconstruye, con &nbsp;base las pruebas de que dispone, los hechos que integran la &nbsp;controversia; donde realiza la labor de subsunci\u00f3n de los &nbsp;mismos, en las normas legales, a efecto de determinar las aplicables &nbsp;al caso; donde extracta de los preceptos as\u00ed identificados, &nbsp;los efectos jur\u00eddicos que prev\u00e9n; y donde adopta, &nbsp;respaldado en esa diagnosis jur\u00eddica, las determinaciones con &nbsp;las que fulmina el proceso\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Por lo que, al &nbsp;hilo de las anteriores premisas, estim\u00f3 la referida sentencia, &nbsp;que &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c\u2026 &nbsp;es en la &nbsp;motivaci\u00f3n donde se concentra la labor de juzgamiento &nbsp;efectuada por el respectivo sentenciador y, por lo mismo, la carencia &nbsp;de fundamentos o las graves deficiencias de los mismos, son defectos &nbsp;que conciernen con ese labor\u00edo de los jueces y no con la forma &nbsp;o la construcci\u00f3n de los juicios\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Y trasladando lo &nbsp;deducido al campo de la casaci\u00f3n, apunt\u00f3 finalmente que &nbsp;en este &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c\u2026 &nbsp;como se sabe, &nbsp;s\u00f3lo existen dos tipos de yerros, los de juzgamiento y los de &nbsp;actividad, correspondiendo los primeros al desacierto de los &nbsp;fundamentos jur\u00eddicos y\/o f\u00e1cticos que sirven de &nbsp;apoyatura a las decisiones adoptadas, que desembocan en la &nbsp;transgresi\u00f3n de la ley sustancial, y los segundos, a la &nbsp;indebida hechura del proceso, por infracci\u00f3n de las normas que &nbsp;lo regulan, es obvio, entonces, que tanto la falta de fundamentaci\u00f3n, &nbsp;como la deficiente sustentaci\u00f3n de las sentencias, son &nbsp;desatinos de la primera clase se\u00f1alada, cuyo an\u00e1lisis &nbsp;puede hacerse a la luz, antes, de la causal primera del art\u00edculo &nbsp;368 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil y, ahora, de las dos &nbsp;iniciales del art\u00edculo 336 del C\u00f3digo General del &nbsp;Proceso. &nbsp;Propio es a\u00f1adir que cuando es total la carencia de &nbsp;fundamentos o los esgrimidos carecen de sentido y, por lo mismo, son &nbsp;incomprensibles, es obvio que mal podr\u00eda exigirse al &nbsp;recurrente en casaci\u00f3n cuestionar unos argumentos que no &nbsp;existen o que, por vac\u00edos, ambiguos e inextricables, no pueden &nbsp;determinarse. En esas hip\u00f3tesis, basta al impugnante denunciar &nbsp;la infracci\u00f3n directa de la ley sustancial, ya sea por &nbsp;indebida aplicaci\u00f3n de las normas en que se finc\u00f3 el &nbsp;Tribunal para resolver, ora por falta de aplicaci\u00f3n de las &nbsp;llamadas a gobernar el caso concreto. Es que en los supuestos de que &nbsp;se trata, ausencia total de motivaci\u00f3n o aducci\u00f3n de &nbsp;unos argumentos indescifrables, lo que ocurre es que las decisiones &nbsp;adoptadas son fruto del capricho del respectivo juzgador, estado de &nbsp;cosas que trasluce que \u00e9l resolvi\u00f3 a su arbitrio la &nbsp;controversia y que, por ende, hizo o dej\u00f3 de hacer actuar la &nbsp;ley de forma igualmente antojadiza. En los dem\u00e1s casos, esto &nbsp;es, cuando la sentencia ofrece unas razones que logran comprenderse, &nbsp;pero que no sustentan adecuadamente las decisiones adoptadas, por &nbsp;inapropiadas, incoherentes, insuficientes, contradictorias, entre &nbsp;muchas otras posibilidades, corresponder\u00e1 al recurrente &nbsp;establecer si el ataque debe formularse por la v\u00eda directa, &nbsp;seg\u00fan que la motivaci\u00f3n comporte un yerro estrictamente &nbsp;jur\u00eddico, o por la indirecta, si las razones aducidas &nbsp;comprometen la apreciaci\u00f3n que de la plataforma f\u00e1ctica &nbsp;efectu\u00f3 el administrador de justicia, ya sea que se configure &nbsp;un error de hecho o uno de derecho\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>3. An\u00e1lisis &nbsp;concreto del cargo y conclusi\u00f3n &nbsp;<\/p>\n<p>Sentado lo &nbsp;anterior, se impone la desestimaci\u00f3n del cargo que se viene &nbsp;analizando, por ser evidente su inapropiado planteamiento, toda vez &nbsp;que la alegada falta absoluta de motivaci\u00f3n en la sentencia de &nbsp;segunda instancia respecto de los perjuicios morales solicitados en &nbsp;la demanda no es, a la luz de la vigente codificaci\u00f3n adjetiva &nbsp;civil (art. 133), motivo de nulidad procesal, por lo que, el desatino &nbsp;que se le endilga al Tribunal debe, como lo ense\u00f1a la &nbsp;jurisprudencia actual, expresarse por el camino de la infracci\u00f3n &nbsp;directa o indirecta de la ley sustancial. &nbsp;<\/p>\n<p>SEGUNDO CARGO &nbsp;<\/p>\n<p>Se acusa la &nbsp;sentencia del Tribunal de violar, indirectamente, los art\u00edculos &nbsp;1613, 1614, 2341 y 2343 del C\u00f3digo Civil, y 16 de la Ley 446 &nbsp;de 1998, como consecuencia de errores de hecho al preterir algunos &nbsp;testimonios, con lo que se probaba el da\u00f1o moral. &nbsp;<\/p>\n<p>Al desarrollar el &nbsp;embate, explic\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>1. En su decisi\u00f3n &nbsp;de segunda instancia, el ad-quem &nbsp;asegur\u00f3 que los elementos de la responsabilidad alegada &nbsp;estaban estructurados, pero cuando emprendi\u00f3 el estudio del &nbsp;da\u00f1o concluy\u00f3 que no estaba demostrado, y ah\u00ed &nbsp;anida el desatino, porque en lo concerniente al extrapatrimonial, &nbsp;existen suficientes pruebas en el plenario. &nbsp;<\/p>\n<p>2. El da\u00f1o &nbsp;moral es la afectaci\u00f3n inmaterial infligida a la v\u00edctima &nbsp;y dadas sus condiciones particulares, su establecimiento y tasaci\u00f3n &nbsp;est\u00e1 sometida a requisitos especiales. &nbsp;<\/p>\n<p>En el expediente &nbsp;hay elementos de juicio que prueban esa \u201cafectaci\u00f3n &nbsp;interna\u201d &nbsp;de la demandante, como el interrogatorio de parte que ella absolvi\u00f3, &nbsp;en donde se\u00f1al\u00f3: \u201cA &nbsp;nosotros nos cerraron las puertas, ya no nos fiaban nada, la finca &nbsp;que ten\u00edamos, la finquita que ten\u00edamos en Bellatriz que &nbsp;se llamaba El Amparo, nos toc\u00f3 venderla tambi\u00e9n, &nbsp;vivimos all\u00e1 cuando salimos de la casa que entregamos, la casa &nbsp;del banco, nos toc\u00f3 irnos para all\u00e1 a vivir, lo que yo &nbsp;ten\u00eda ah\u00ed me toc\u00f3 entreg\u00e1rselo a muchas &nbsp;personas, las cortinas, las camas de mis hijos, todo eso yo lo &nbsp;entregu\u00e9, porque como yo en la finquita no ten\u00eda en &nbsp;[qu\u00e9] dormir se las entregu\u00e9\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>En el mismo &nbsp;sentido aparece el testimonio de Pedro Ram\u00f3n Kerguelen &nbsp;Ricardo, quien al declarar manifest\u00f3: \u201c\u00bfC\u00f3mo &nbsp;es posible que el Banco de Bogot\u00e1 haya acabado con la vida de &nbsp;una persona que le hab\u00eda rendido tantos beneficios? Lo mismo &nbsp;con mi esposa, usted no alcanza a imaginar doctora lo que nosotros &nbsp;hemos vivido, \u00bfusted sabe lo que es construir la subsistencia &nbsp;de uno en la penumbra, en el ostracismo, en el rechazo?\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>3. Con el &nbsp;interrogatorio y el testimonio citados, quedaron en evidencia el &nbsp;dolor, sufrimiento, aflicci\u00f3n y zozobra padecidos por la &nbsp;accionante a consecuencia del actuar antijur\u00eddico de la &nbsp;demandada. &nbsp;<\/p>\n<p>4. El Tribunal &nbsp;tambi\u00e9n cometi\u00f3 error de hecho al ignorar varias &nbsp;pruebas documentales, que acreditaban el da\u00f1o emergente &nbsp;solicitado, particularmente los honorarios pagados a un abogado &nbsp;contratado para clarificar la conducta de la entidad bancaria. &nbsp;<\/p>\n<p>En los folios 562, &nbsp;563, 564 y 565 del cuaderno principal aparecen cuatro recibos de &nbsp;pagos por nueve millones ochocientos mil pesos ($9.800.000) al &nbsp;abogado que gest\u00f3 los intereses de la demandante en una causa &nbsp;criminal, y que hacen parte de un dictamen pericial rendido para este &nbsp;proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;Cuesti\u00f3n jur\u00eddica que se formula en el cargo y esquema &nbsp;para resolverlo &nbsp;<\/p>\n<p>La Sala encuentra &nbsp;que, de acuerdo con el objeto de este segundo cargo, cumple &nbsp;establecer si en la sentencia censurada se cometieron los errores de &nbsp;hecho denunciados, al omitir pronunciarse sobre las pruebas con las &nbsp;cuales se asegura est\u00e1 demostrado en el proceso el perjuicio &nbsp;causado a la demandante Luz Amparo Gaviria V\u00e9lez con el actuar &nbsp;antijur\u00eddico de la entidad financiera convocada, en la &nbsp;modalidad de da\u00f1o moral y da\u00f1o emergente. &nbsp;<\/p>\n<p>En tal marco y &nbsp;para dilucidar esa problem\u00e1tica, (i) se recordar\u00e1 en &nbsp;qu\u00e9 consiste el desatino f\u00e1ctico en la ponderaci\u00f3n &nbsp;de las pruebas, como motivo fundante del recurso de casaci\u00f3n; &nbsp;(ii) despu\u00e9s se relacionar\u00e1 el contenido material de &nbsp;las pruebas en las que recae la censura; y (iii) por \u00faltimo, &nbsp;se evaluar\u00e1 el asunto concreto y se presentar\u00e1n las &nbsp;conclusiones pertinentes, que vienen a ser la respuesta al problema &nbsp;jur\u00eddico que ac\u00e1 concierne. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;El error de hecho en la valoraci\u00f3n de las pruebas &nbsp;<\/p>\n<p>En m\u00faltiples &nbsp;ocasiones ha destacado la Sala, que en la determinaci\u00f3n que el &nbsp;juzgador haga de la cuesti\u00f3n f\u00e1ctica a fin de subsumir &nbsp;la voluntad abstracta de la ley, es posible que cometa errores en la &nbsp;apreciaci\u00f3n de las pruebas, que cuando son de hecho, se &nbsp;materializan en el evento en el que el fallador cree equivocadamente &nbsp;en la existencia o inexistencia del medio de acreditaci\u00f3n en &nbsp;el proceso, o cuando al existente le da una \u201cinterpretaci\u00f3n &nbsp;ostensiblemente contraria a su contenido\u201d12, &nbsp;o cuando simplemente se pasan por alto las pruebas que de un &nbsp;determinado aspecto f\u00e1ctico obra en el proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>El error de hecho &nbsp;que posibilita el rompimiento del fallo impugnado en casaci\u00f3n, &nbsp;presupone como requisitos que sea evidente y trascendente; lo primero &nbsp;tiene que ver con su notoriedad y gravedad, esto es, que \u201ca &nbsp;simple vista se imponga a la mente, sin mayor esfuerzo ni raciocinio, &nbsp;o, en otros t\u00e9rminos, de tal magnitud, que resulte &nbsp;absolutamente contrario a la evidencia del proceso\u201d13; &nbsp;y lo segundo, ata\u00f1e a que haya sido determinante en el sentido &nbsp;de la decisi\u00f3n confutada, \u201cvale &nbsp;decir, en la medida que haya sido determinante de la decisi\u00f3n &nbsp;final, en una relaci\u00f3n necesaria de causa a efecto\u201d14. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;definitiva, como lo ha dicho la Corte, tambi\u00e9n en tiempos &nbsp;recientes15, &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c(\u2026) &nbsp;el error de hecho ocurre cuando &nbsp;el &nbsp;juzgador supone, omite o altera el contenido de los medios de &nbsp;convicci\u00f3n, siempre y cuando dicha anomal\u00eda influya en &nbsp;la forma en que se desat\u00f3 el debate, de tal manera que de no &nbsp;haber ocurrido otro fuera el resultado, por lo que quien &nbsp;lo formula tiene la severa &nbsp;tarea argumentativa de acreditar lo &nbsp;que aparece palmario o demostrado con contundencia, &nbsp;la protuberante inconsistencia entre lo que objetivamente se &nbsp;desprende de tales pruebas y las conclusiones de aqu\u00e9l, as\u00ed &nbsp;como la trascendencia del dislate sobre lo resuelto, amen que no &nbsp;cualquier yerro de esa estirpe es suficiente para infirmar un fallo &nbsp;en sede de casaci\u00f3n, sino que se requiere que sea manifiesto, &nbsp;porque si se edifica a partir de un complicado proceso dial\u00e9ctico, &nbsp;as\u00ed sea acertado, frente a unas conclusiones tambi\u00e9n &nbsp;razonables del sentenciador, dejar\u00eda de ser evidente, pues &nbsp;simplemente se tratar\u00eda de una disputa de criterios, en cuyo &nbsp;caso prevalecer\u00eda la del juzgador, puesto que la decisi\u00f3n &nbsp;ingresa al recurso extraordinario escoltada de la presunci\u00f3n &nbsp;de acierto\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;Las pruebas sobre las que recae el error de hecho &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;contenido material de los medios de acreditaci\u00f3n que se dicen &nbsp;omitidos por el Tribunal, es el siguiente: &nbsp;<\/p>\n<p>3.1. &nbsp;Documentos: &nbsp;se trata de cuatro \u201ccomprobantes &nbsp;de egreso\u201d &nbsp;aportados junto con el dictamen pericial que se rindi\u00f3 en el &nbsp;proceso para \u201cdeterminar &nbsp;los perjuicios materiales\u201d16. &nbsp;<\/p>\n<p>3.1.1. &nbsp;En el primero de ellos se deja constancia de un pago en la ciudad de &nbsp;Monter\u00eda, el primero de diciembre de 2008, por tres millones &nbsp;setecientos mil pesos ($3.700.000), por concepto de honorarios al &nbsp;\u201cDr. &nbsp;Lesmes Corredor Prins\u201d17. &nbsp;<\/p>\n<p>3.1.2. &nbsp;En el segundo de un pago en la ciudad de Monter\u00eda, el &nbsp;veintiuno de diciembre de 2007, por setecientos mil pesos ($700.000), &nbsp;por concepto de honorarios al \u201cDr. &nbsp;Lesmes Corredor Prins\u201d18. &nbsp;<\/p>\n<p>3.1.3. &nbsp;En el tercero de un pago en la ciudad de Monter\u00eda, el primero &nbsp;de diciembre de 2008, por dos millones setecientos mil pesos &nbsp;($2.700.000), por concepto de honorarios al \u201cDr. &nbsp;Lesmes Corredor Prins\u201d19. &nbsp;<\/p>\n<p>3.1.4. &nbsp;En el cuarto y \u00faltimo de un pago en la ciudad de Monter\u00eda, &nbsp;el veinticinco de febrero de 2008, por dos millones setecientos mil &nbsp;pesos ($2.700.000), por concepto de honorarios al \u201cDr. &nbsp;Lesmes Corredor Prins\u201d20. &nbsp;<\/p>\n<p>3.2. &nbsp;Declaraci\u00f3n &nbsp;de parte de Luz Amparo Gaviria V\u00e9lez &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;el segmento destacado en el embate, y que se afirma como omitido, la &nbsp;demandante relat\u00f3 en audiencia: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cA &nbsp;nosotros nos cerraron las puertas, ya no nos fiaban nada, la finca &nbsp;que ten\u00edamos, la finquita que ten\u00edamos all\u00e1 en &nbsp;Bellatriz, que se llamaba El Amparo, nos toc\u00f3 tambi\u00e9n &nbsp;venderla, vivimos all\u00e1 cuando salimos de la casa que &nbsp;entregamos, la casa del Banco, nos toc\u00f3 irnos para all\u00e1 &nbsp;a vivir, lo que yo ten\u00eda ah\u00ed me toc\u00f3 &nbsp;entreg\u00e1rselo a muchas personas, las cortinas, las camas de mis &nbsp;hijos, todo eso lo entregu\u00e9, porque como yo en la finquita no &nbsp;ten\u00eda d\u00f3nde dormir se las entregu\u00e9, mire, yo no &nbsp;tengo con qu\u00e9 pagarles, les entregamos esto\u201d21. &nbsp;<\/p>\n<p>3.3. &nbsp;Declaraci\u00f3n &nbsp;de parte de Pedro Ram\u00f3n kerguel\u00e9n Ricardo &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;el fragmento que se destaca en el cargo, el otro accionante dijo en &nbsp;el interrogatorio que absolvi\u00f3 en audiencia: &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cC\u00f3mo &nbsp;es posible que el Banco de Bogot\u00e1 haya acabado con la vida de &nbsp;una persona que le hab\u00eda rendido tantos beneficios, lo mismo &nbsp;con mi esposa, usted no se alcanza a imaginar doctora lo que nosotros &nbsp;hemos vivido, \u00bfusted sabe lo que es construir la subsistencia &nbsp;de uno en la penumbra, en el ostracismo, en el rechazo, en que ya yo &nbsp;no ten\u00eda deseos ni de vivir, donde me tocaba hacer &nbsp;permanentemente presencia en los Despachos judiciales para atender &nbsp;requerimientos de embargos, de remates, me sacaron los muebles de mi &nbsp;casa, en cualquier cantidad de oportunidades, el Banco me quita mi &nbsp;casa con la figura de la daci\u00f3n en pago, para terminar de &nbsp;pagarse, porque era para terminar de pagarse el Banco, con la amenaza &nbsp;de que si no lo hac\u00edamos, nos la remataba, esa fue la &nbsp;estrategia intimidatoria del Banco\u2026\u201d22. &nbsp;<\/p>\n<p>4. &nbsp; Estudio concreto del cargo &nbsp;<\/p>\n<p>Partiendo &nbsp;de la base -indisputada ahora en sede de casaci\u00f3n- de que en &nbsp;la sentencia del Tribunal se dieron por sentados los presupuestos de &nbsp;la responsabilidad civil reclamada, con excepci\u00f3n de uno de &nbsp;ellos, el da\u00f1o, la censura sostiene que se cometi\u00f3 &nbsp;error de hecho al preterir los medios con los que se acredita el &nbsp;perjuicio moral y el material, este \u00faltimo, en la modalidad de &nbsp;da\u00f1o emergente. &nbsp;<\/p>\n<p>4.1. &nbsp;Frente al desatino f\u00e1ctico, en lo que ata\u00f1e al da\u00f1o &nbsp;moral, se tiene: &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;relaci\u00f3n con el da\u00f1o moral, entendido en su sentido &nbsp;estricto, esta Corporporaci\u00f3n ha se\u00f1alado, con &nbsp;suficiente claridad, que \u201cest\u00e1 &nbsp;circunscrito a la lesi\u00f3n de la esfera sentimental y afectiva &nbsp;del sujeto, \u2018que corresponde a la \u00f3rbita subjetiva, &nbsp;\u00edntima o interna del individuo\u2019 (sentencia de 13 de mayo &nbsp;de 2008), de ordinario explicitado material u objetivamente por el &nbsp;dolor, la pesadumbre, perturbaci\u00f3n de \u00e1nimo, el &nbsp;sufrimiento espiritual, el pesar, la congoja, aflicci\u00f3n, &nbsp;sufrimiento, pena, angustia, zozobra, desolaci\u00f3n, impotencia u &nbsp;otros signos expresivos\u201d, &nbsp;que se concretan \u201cen &nbsp;el menoscabo de los sentimientos, de los afectos de la v\u00edctima &nbsp;y, por lo tanto, en el sufrimiento moral, en el dolor que la persona &nbsp;tiene que soportar por cierto evento da\u00f1oso\u201d23. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;lo tanto, cuando el an\u00e1lisis de la responsabilidad que se &nbsp;invoca, se centra en el examen del da\u00f1o causado a la v\u00edctima &nbsp;(ll\u00e1mese patrimonial o extrapatrimonial, econ\u00f3mico o &nbsp;moral), lo que al final de cuentas se examina es si hay o no prueba &nbsp;del mismo, sin perjuicio de los casos, bien limitados y definidos, en &nbsp;los que opera una presunci\u00f3n de su causaci\u00f3n, como por &nbsp;ejemplo, en el da\u00f1o moral producido por la muerte de un &nbsp;familiar pr\u00f3ximo &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;cuanto hace a la prueba del da\u00f1o en general, y ah\u00ed &nbsp;encaja el moral en particular, es indiscutible que para su &nbsp;determinaci\u00f3n acuden en ayuda de la parte que los reclama y &nbsp;sobre quien pesa la carga de demostrarlo, \u201ctodos &nbsp;los medios de convicci\u00f3n que, l\u00edcitos y conducentes &nbsp;ofrezcan directa o indirectamente, individualmente o en conjunto, un &nbsp;panorama tal que persuada al juzgador de la clara configuraci\u00f3n &nbsp;de este elemento esencial del d\u00e9bito aludido\u201d25. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;ese orden y teniendo en cuenta el sistema de libertad probatoria que &nbsp;consagra el ordenamiento, dentro de las pruebas que es posible &nbsp;aportar para la corroboraci\u00f3n del da\u00f1o moral que se &nbsp;esgrime dentro de un proceso, bien puede estar la declaraci\u00f3n &nbsp;de parte, que seg\u00fan el art\u00edculo 165 del C\u00f3digo &nbsp;General del Proceso es uno de los medios de acreditaci\u00f3n, y &nbsp;que de acuerdo con el inciso final del 191 del mismo estatuto, se &nbsp;debe valorar conforme a \u201clas &nbsp;reglas generales de apreciaci\u00f3n de las pruebas\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Pues &nbsp;bien, entrada en materia la Corte, advierte que el Tribunal, en la &nbsp;providencia censurada en casaci\u00f3n, no hizo ning\u00fan &nbsp;pronunciamiento sobre el da\u00f1o moral cuyo resarcimiento se &nbsp;solicit\u00f3 en la demanda, y de contera tampoco lo efectu\u00f3 &nbsp;en relaci\u00f3n con los dos medios de prueba que, seg\u00fan la &nbsp;aqu\u00ed accionante, demuestra ese perjuicio extrapatrimonial. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;omisi\u00f3n en valorar en el fallo confutado las declaraciones de &nbsp;parte de Luz Amparo Gaviria V\u00e9lez y de Pedro Ram\u00f3n &nbsp;Kerguel\u00e9n Ricardo, dan para considerar, entonces, que el &nbsp;ad-quem &nbsp;ciertamente &nbsp;cometi\u00f3 el error de hecho que se denuncia, pues es ostensible &nbsp;que nada se dijo respecto de esos medios que militan en el plenario. &nbsp;<\/p>\n<p>Sin &nbsp;embargo, ese yerro no trasciende en casaci\u00f3n, porque al entrar &nbsp;a examinar el contenido de tales pruebas, en el fragmento indicado &nbsp;por la impugnante, nada con entidad suficiente se extrae de all\u00ed &nbsp;como para inferir, en verdad, la causaci\u00f3n de perjuicios &nbsp;morales a Luz Amparo Gaviria V\u00e9lez, en virtud de la conducta &nbsp;que se le reproch\u00f3 al Banco y que el Tribunal acept\u00f3 &nbsp;como censurable civilmente, consistente en el d\u00e9bito de &nbsp;dineros consignados en cuenta corriente por un pr\u00e9stamo de &nbsp;Finagro, y que se aplicaron para el pago de otras deudas contra\u00eddas &nbsp;por los accionantes para con la accionada. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;efecto, esas pruebas no otorgan certidumbre absoluta del dolor, &nbsp;padecimiento, congoja o menoscabo de los derechos inherentes a la &nbsp;persona de la recurrente en casaci\u00f3n, como consecuencia de la &nbsp;afirmada actuaci\u00f3n culposa del Banco, pues, Luz Amparo Gaviria &nbsp;V\u00e9lez apenas relat\u00f3 en su declaraci\u00f3n algunas &nbsp;vicisitudes &nbsp;materiales &nbsp;a las que se vi\u00f3 abocada, siendo ellas, que no le fiaban, y la &nbsp;venta de una finca que ten\u00eda, junto con los enseres con que &nbsp;estaba provista; y Pedro Ram\u00f3n Kergul\u00e9n Ricardo se &nbsp;limit\u00f3 a relatar las dificultades personales por las que pas\u00f3 &nbsp;\u00e9l (subsistir en la penumbra, en el ostracismo, en el &nbsp;rechazo), y de forma muy general, esto es, sin ahondar en detalles, &nbsp;dijo que lo mismo sucedi\u00f3 con \u201csu &nbsp;esposa\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;consecuencia de lo expuesto, el yerro f\u00e1ctico denunciado, en &nbsp;lo tocante a la prueba de los perjuicios morales, resulta &nbsp;intrascendente, y, en ese orden, no cumple unos de los requisitos &nbsp;para romper el fallo cuestionado. &nbsp;<\/p>\n<p>No &nbsp;sobra agregar, que si bien el ordenamiento vigente le otorga m\u00e9rito &nbsp;demostrativo a las declaraciones de la parte vertidas en su &nbsp;interrogatorio y que no constituyen confesi\u00f3n, su fuerza parte &nbsp;de contrastar lo que relatan los contendientes o con otras probanzas, &nbsp;pues de no ser as\u00ed, bastar\u00eda lo aseverado por uno de &nbsp;ellos para tener por demostrado el derecho cuyo reconocimiento &nbsp;persiguen, dejando de lado el cardinal principio de la carga de la &nbsp;prueba. &nbsp;<\/p>\n<p>Y &nbsp;aplicado lo anterior, a este caso, se tiene que am\u00e9n de que &nbsp;las declaraciones de parte no contienen, en estricto orden, menci\u00f3n &nbsp;sobre verdaderos aspectos constitutivos del da\u00f1o moral, en el &nbsp;cargo no se relaciona otra prueba que, preterida por el Tribunal, &nbsp;complementara lo aseverado por los demandantes, o que por s\u00ed &nbsp;diera una pista o se\u00f1al del detrimento de orden subjetivo &nbsp;peticionado. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;relaci\u00f3n con lo que se acaba de anotar sobre la simple &nbsp;declaraci\u00f3n de parte, esta Sala ya ha indicado, que como medio &nbsp;probatorio es \u00fatil, entre varios efectos, para \u201ccaminar &nbsp;hacia la certeza judicial de los hechos acaecidos y objeto de &nbsp;juzgamiento\u201d26, &nbsp;pero sin ignorar que &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cLa &nbsp;aplicaci\u00f3n del ordenamiento adjetivo consagrado en el C\u00f3digo &nbsp;General del Proceso, en aras de dar valor probatorio a la simple &nbsp;declaraci\u00f3n de parte (art. 191 in fine), no impone al juez el &nbsp;acogimiento, sin m\u00e1s, de tal versi\u00f3n; por el contrario &nbsp;se previ\u00f3 en dicha regla que \u2018[l]a simple declaraci\u00f3n &nbsp;de parte se valorar\u00e1 por el juez de acuerdo con las reglas &nbsp;generales de apreciaci\u00f3n de las pruebas\u2019. Esto traduce &nbsp;que la estimaci\u00f3n del juzgador acerca del acervo probatorio &nbsp;sigue siendo conjunta, de acuerdo con las reglas de la sana cr\u00edtica &nbsp;y sin perjuicio de las solemnidades prescritas en la ley sustancial &nbsp;para la existencia o validez de ciertos actos. &nbsp;En &nbsp;otros t\u00e9rminos, la declaraci\u00f3n de parte no tiene valor &nbsp;de plena prueba, pues esta no fue la intenci\u00f3n del legislador &nbsp;de 2012, de all\u00ed que la versi\u00f3n dada por el demandante &nbsp;en el sub lite no pudiera ser acogida, per se, como pareciera &nbsp;implorarlo en su embate casacional, siendo menester confrontarla con &nbsp;los restantes elementos suasorios, a lo que se sigue\u201d27. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;conclusi\u00f3n, m\u00edrenseles por donde se le quiera mirar, &nbsp;las declaraciones de los demandantes no ofrecen certeza sobre el &nbsp;perjuicio moral impetrado, circunstancia que, se reitera, hace &nbsp;intrascedente el yerro f\u00e1ctico denunciado. &nbsp;<\/p>\n<p>4.2. &nbsp;Frente al desatino f\u00e1ctico, en lo que ata\u00f1e al da\u00f1o &nbsp;patrimonial por el rubro de pagos a un profesional del derecho, se &nbsp;observa que en su sentencia de segunda instancia, el Tribunal &nbsp;consider\u00f3 respecto de ese punto, que \u201csobre &nbsp;el da\u00f1o emergente solicitado se tiene que no est\u00e1 &nbsp;acreditado en el proceso que la demandante hubiese erogado la suma de &nbsp;veinticinco millones de pesos por concepto de honorarios de abogado &nbsp;del proceso penal, tampoco que hubiese triunfado la acci\u00f3n &nbsp;civil que se\u00f1ala, puesto que el tr\u00e1mite procesal &nbsp;culmin\u00f3 con preclusi\u00f3n de la acci\u00f3n por muerte &nbsp;del enjuiciado se\u00f1or Jairo Pe\u00f1a Zibaja, y el resultado &nbsp;de la presente acci\u00f3n de responsabilidad es diferente\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Por su parte, en &nbsp;el cargo se aduce que el ad-quem &nbsp;cometi\u00f3 error de hecho al ignorar varias pruebas documentales, &nbsp;que acreditan los honorarios pagados a un abogado contratado para &nbsp;clarificar la conducta de la entidad bancaria, siendo estos, los &nbsp;escritos que aparecen a folios 562, 563, 564 y 565 del cuaderno &nbsp;principal, que corresponden a recibos de erogaciones por nueve &nbsp;millones ochocientos mil pesos ($9.800.000), y que hacen parte de un &nbsp;dictamen pericial rendido para este proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed pues, &nbsp;se advierte al contrastar lo considerado en el fallo censurado con lo &nbsp;argumentado en el embate, que uno de los fundamentos esenciales para &nbsp;desestimar el reconocimiento del aludido da\u00f1o emergente, esto &nbsp;es, el relativo a que \u201cel &nbsp;tr\u00e1mite procesal culmin\u00f3 con preclusi\u00f3n de la &nbsp;acci\u00f3n por muerte del enjuiciado se\u00f1or Jairo Pe\u00f1a &nbsp;Zibaja, y el resultado de la presente acci\u00f3n de &nbsp;responsabilidad es diferente\u201d, &nbsp;no fue combatido o desviertuado por la casacionista. &nbsp;<\/p>\n<p>En esas &nbsp;condiciones, el ataque luce incompleto, y por lo mismo, carente de &nbsp;virtud para derruir la sentencia de segunda instancia, defecto en &nbsp;relaci\u00f3n con el cual, la Corte ha dicho que &nbsp;<\/p>\n<p>\u201c[\u2026] &nbsp;habida &nbsp;cuenta del car\u00e1cter eminentemente dispositivo y restringido de &nbsp;la casaci\u00f3n, anteriormente advertido, cuando el cargo se &nbsp;construye con base en el quebranto de la ley sustancial, se torna &nbsp;indispensable para el recurrente, por una parte, enfocar &nbsp;acertadamente las acusaciones que formule, con lo que se quiere &nbsp;significar que ellas deben combatir las genuinas razones, jur\u00eddicas &nbsp;o f\u00e1cticas, que soportan el fallo impugnado, y no unas &nbsp;extra\u00f1as a \u00e9l, fruto del incorrecto o incompleto &nbsp;entendimiento que de la sentencia haya hecho el censor, o de su &nbsp;imaginaci\u00f3n, o inventiva; y, por la otra, que su actividad &nbsp;impugnaticia tiene que estar dirigida a derruir la totalidad de esos &nbsp;argumentos esenciales de la sentencia, pues si el labor\u00edo del &nbsp;acusador no los comprende a cabalidad, al margen de que el juzgador &nbsp;de instancia hubiere podido incurrir en las falencias denunciadas, su &nbsp;sentencia no podr\u00eda quebrarse en virtud del recurso &nbsp;extraordinario. (\u2026). En pocas palabras: el cargo fundado en el &nbsp;numeral 1\u00ba del art\u00edculo 368 del C\u00f3digo de &nbsp;Procedimiento Civil [hoy causales primera y segunda del art\u00edculo &nbsp;336 del C\u00f3digo General del Proceso] debe estar debidamente &nbsp;enfocado y ser completo o, lo que es lo mismo, debe controvertir &nbsp;directamente la totalidad de los aut\u00e9nticos argumentos que &nbsp;respaldan la decisi\u00f3n combatida\u201d28. &nbsp;<\/p>\n<p>Siendo patente &nbsp;entonces que el embate es incompleto por no haber fustigado todos los &nbsp;argumentos que llevaron a no acoger el reclamo por da\u00f1o &nbsp;emergente, en cuanto a los mentados honorarios, esta acusaci\u00f3n &nbsp;est\u00e1 llamada al fracaso. &nbsp;<\/p>\n<p>Al margen de lo &nbsp;anterior, y estrictamente no se encuentra error de hecho en el &nbsp;razonamiento del Tribunal que se\u00f1al\u00f3, que \u201cno &nbsp;est\u00e1 acreditado en el proceso que la &nbsp;demandante hubiese erogado la suma de veinticinco millones de pesos &nbsp;por concepto de honorarios de abogado del proceso penal\u201d, &nbsp;pues, visto el contenido de cada uno de los cuatro comprobantes de &nbsp;egreso en los que se centra la acusaci\u00f3n, es decir, los que &nbsp;militan a folios 562, 563, 564 y 565, en ninguno de ellos se dice o &nbsp;deja constancia que el pago efectuado al abogado Lesmes Corredor &nbsp;Prins proviniera del patrimonio de Luz Amparo Gaviria V\u00e9lez, &nbsp;demandante y recurrente en casaci\u00f3n, cuya recomposici\u00f3n &nbsp;es la que ac\u00e1 se persigue, habida cuenta que muy temprano, &nbsp;este proceso civil culmin\u00f3 para el otro accionante, Pedro &nbsp;Ram\u00f3n Kerguel\u00e9n Ricardo. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;definitiva, el cargo escrutado est\u00e1 llamado al fracaso. &nbsp;<\/p>\n<p>DECISI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>En m\u00e9rito &nbsp;de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casaci\u00f3n &nbsp;Civil, administrando justicia en nombre de la Rep\u00fablica y por &nbsp;autoridad de la ley, NO &nbsp;CASA la &nbsp;sentencia del 23 de abril de 2018, proferida por la Sala Civil &nbsp;Familia Laboral del Tribunal Superior del Distrito Judicial de &nbsp;Monter\u00eda, en el proceso que se dej\u00f3 plenamente &nbsp;identificado al inicio de este prove\u00eddo. &nbsp;<\/p>\n<p>Costas en casaci\u00f3n &nbsp;a cargo de la parte recurrente. Como la demanda con la que se &nbsp;sustent\u00f3 la impugnaci\u00f3n, fue replicada oportunamente &nbsp;por el accionado, se fija como agencias en derecho la suma de &nbsp;$6.000.000.oo. La correspondiente liquidaci\u00f3n de costas, se &nbsp;elaborar\u00e1 de forma integrada, atendiendo los par\u00e1metros &nbsp;dispuestos en el C\u00f3digo General del Proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>C\u00f3piese, &nbsp;notif\u00edquese, c\u00famplase y, en oportunidad, devu\u00e9lvase &nbsp;el expediente al Tribunal de origen. &nbsp;<\/p>\n<p>FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp;<\/p>\n<p>Presidente &nbsp;de Sala &nbsp;<\/p>\n<p>\u00c1LVARO &nbsp;FERNANDO GARC\u00cdA RESTREPO &nbsp;<\/p>\n<p>HILDA GONZ\u00c1LEZ &nbsp;NEIRA &nbsp;<\/p>\n<p>AROLDO WILSON &nbsp;QUIROZ MONSALVO &nbsp;<\/p>\n<p>Aclaraci\u00f3n &nbsp;de Voto &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS ALONSO &nbsp;RICO PUERTA &nbsp;<\/p>\n<p>OCTAVIO AUGUSTO &nbsp;TEJEIRO DUQUE &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS ARMANDO &nbsp;TOLOSA VILLABONA &nbsp;<\/p>\n<p>ACLARACI\u00d3N &nbsp;DE VOTO &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;el acostumbrado respeto por las decisiones de la Sala me permito &nbsp;presentar los argumentos por los cuales, a pesar de tener la &nbsp;convicci\u00f3n de que las deficiencias graves de motivaci\u00f3n &nbsp;deben dar lugar a la prosperidad del remedio casacional por la senda &nbsp;de la causal quinta, lo cierto es que la doctrina probable de la &nbsp;Corporaci\u00f3n me impone abandonar mi posici\u00f3n y asumir la &nbsp;mayoritaria. &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;La &nbsp;motivaci\u00f3n como elemento de las sentencias. &nbsp;<\/p>\n<p>1.1. Las &nbsp;sentencias, conforme al art\u00edculo 278 del C\u00f3digo General &nbsp;del Proceso, son manifestaciones judiciales \u00abque &nbsp;deciden sobre las pretensiones de la demanda, las excepciones de &nbsp;m\u00e9rito, cualquiera que fuere la instancia en que se &nbsp;pronuncien\u00bb, &nbsp;las cuales, &nbsp;seg\u00fan el canon 55 de la ley 270 de 1996, deben &nbsp;referirse a \u00abtodos &nbsp;los hechos y asuntos planteados en el proceso por los sujetos &nbsp;procesales\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Estructuralmente, &nbsp;adem\u00e1s del encabezado y la firma del funcionario judicial, se &nbsp;compone de (I) una motivaci\u00f3n breve y precisa (art\u00edculo &nbsp;279 del CGP), acotada \u00abal &nbsp;examen cr\u00edtico de las pruebas con explicaci\u00f3n razonada &nbsp;de las conclusiones sobre ellas, y a los razonamientos &nbsp;constitucionales, legales, de equidad y doctrinarios estrictamente &nbsp;necesarios para fundamentar las conclusiones, exponi\u00e9ndolos &nbsp;con brevedad y precisi\u00f3n, con indicaci\u00f3n de las &nbsp;disposiciones aplicadas\u00bb, &nbsp;y (II) una \u00abparte &nbsp;resolutiva\u2026 [que] deber\u00e1 contener decisi\u00f3n &nbsp;expresa y clara sobre cada una de las pretensiones de la demanda, las &nbsp;excepciones, cuando proceda resolver sobre ellas, las costas y &nbsp;perjuicios\u2026 y dem\u00e1s asuntos que corresponda decidir\u00bb &nbsp;(art\u00edculo 280 del CGP). &nbsp;<\/p>\n<p>La sentencia, en &nbsp;suma, se compone de (I) una fundamentaci\u00f3n, (II) una decisi\u00f3n &nbsp;y (III) el acto de asentimiento del funcionario judicial. Por &nbsp;motivaci\u00f3n se entiende la sumatoria de razones jur\u00eddicas &nbsp;y f\u00e1cticas que el juez esgrime para soportar su &nbsp;resoluci\u00f3n; total, \u00abya &nbsp;no es suficiente el argumento de autoridad, que en alg\u00fan &nbsp;momento residi\u00f3 en la personalidad del juez y despu\u00e9s &nbsp;se traslado a la ley; ahora son m\u00e1s importantes las razones &nbsp;que justifican la decisi\u00f3n adoptada\u2026 que exponga las &nbsp;razones que le han llevado a dicho fallo, pero que justifique, &nbsp;tambi\u00e9n, por qu\u00e9 ha tomado esa decisi\u00f3n entre &nbsp;distintas alternativas\u00bb29. &nbsp;El decisum &nbsp;es &nbsp;la soluci\u00f3n que, frente al problema jur\u00eddico &nbsp;particular, adopta el sentenciador; dicho de otra forma, es \u00abla &nbsp;resoluci\u00f3n concreta del caso\u00bb &nbsp;que \u00abaparece &nbsp;de manera expl\u00edcita identificado luego de la expresi\u00f3n &nbsp;\u2018Resuelve\u2019\u00bb &nbsp;(CC, T-292\/06). Por \u00faltimo, la aquiescencia del juez se &nbsp;expresa en el acto de exteriorizar su decisi\u00f3n, ora por fuerza &nbsp;de la suscripci\u00f3n del documento que la contiene, o por su &nbsp;proferimiento de viva voz. &nbsp;<\/p>\n<p>Los dilucidados &nbsp;ingredientes deben concurrir en el veredicto, so pena de que carezca &nbsp;de uno de sus componentes esenciales y, por ende, est\u00e9 llamado &nbsp;a perder sus efectos jur\u00eddicos. Tendr\u00eda \u00abuna &nbsp;especie de vida artificial hasta el d\u00eda de su efectiva &nbsp;invalidaci\u00f3n; pero la gravedad de su defecto impide que sobre &nbsp;\u00e9l se eleve un acto v\u00e1lido\u00bb30. &nbsp;<\/p>\n<p>De all\u00ed que &nbsp;la doctrina especializada asevere, en punto a la ausencia de &nbsp;fundamentaci\u00f3n, que &nbsp;la sentencia \u00abdebe &nbsp;revocarse\u2026 pues &nbsp;le falta un elemento inherente a su existencia\u00bb &nbsp;(negrita fuera de texto)31. &nbsp;Lo mismo sucede frente a la falta de ac\u00e1pite resolutivo, por &nbsp;omitir el ingrediente central de la actividad judicial. Por \u00faltimo, &nbsp;como la expresi\u00f3n de voluntad del funcionario judicial le &nbsp;otorga existencia a la providencia, la carencia de firma o de &nbsp;manifestaci\u00f3n p\u00fablica en audiencia deba conducir a la &nbsp;\u00abnulidad &nbsp;o inexistencia del acto\u00bb32. &nbsp;<\/p>\n<p>1.2. El valor &nbsp;superlativo que actualmente se concede a la motivaci\u00f3n tiene &nbsp;explicaci\u00f3n en las exigencias propias del estado democr\u00e1tico &nbsp;de derecho, el cual excluye la admisibilidad de actos de simple &nbsp;poder, por cuanto todos ellos deben satisfacer condiciones de &nbsp;legitimidad. &nbsp;<\/p>\n<p>Esta Corporaci\u00f3n &nbsp;tiene dicho que: &nbsp;<\/p>\n<p>Varios &nbsp;principios y derechos en los reg\u00edmenes democr\u00e1ticos &nbsp;imponen la obligatoriedad de motivar la sentencia judicial: &nbsp;el de publicidad porque asegura la contradicci\u00f3n del fallo y &nbsp;muestra la transparencia con que act\u00faan los jueces, pues si &nbsp;hay silencio en las causas de la decisi\u00f3n no habr\u00e1 &nbsp;motivos para impugnar; el de racionalidad como medio para disuadir el &nbsp;autoritarismo y la arbitrariedad; el de legalidad porque el fallo &nbsp;debe estar afincado en las normas aplicables al caso y en las pruebas &nbsp;v\u00e1lidamente recaudadas; los de seguridad jur\u00eddica y &nbsp;confianza leg\u00edtima y debido proceso, entre otros, para &nbsp;materializar el principio de igualdad y aquilatar el Estado &nbsp;constitucional (negrilla &nbsp;fuera de texto, SC10223, 1\u00b0 ag. 2014, rad. n.\u00b0 2005-01034-01) &nbsp;<\/p>\n<p>Como la motivaci\u00f3n &nbsp;es el mecanismo fundamental para legitimar la actuaci\u00f3n de los &nbsp;funcionarios judiciales, en tanto descarta que sus determinaciones &nbsp;sean fruto del capricho, subjetividad u &nbsp;otras razones espurias, deviene &nbsp;inexcusable que todas las providencias cuenten con ella; en &nbsp;consecuencia, motivar dej\u00f3 de ser una prerrogativa, para &nbsp;convertirse en un verdadero deber en cabeza de todos los jueces. &nbsp;<\/p>\n<p>La Sala, siguiendo &nbsp;las ense\u00f1anzas de Michele Taruffo, ha doctrinado: &nbsp;<\/p>\n<p>[L]a motivaci\u00f3n &nbsp;es una condici\u00f3n de \u2018jurisdiccionalidad\u2019 de los &nbsp;mandatos del juez \u2018en el sentido de que los mismos constituyen &nbsp;la expresi\u00f3n de la jurisdicci\u00f3n cuando se encuentran &nbsp;motivados\u00bb y se vincula coherentemente con la naturaleza de esa &nbsp;funci\u00f3n del Estado democr\u00e1tico \u00aben la medida en &nbsp;la que presupone la posibilidad de controlar, de una manera amplia y &nbsp;externa, las modalidades de ejercicio del poder que se le confiere al &nbsp;juez\u2019 (SC5408, &nbsp;11 dic. 2018, rad. n.\u00b0 2014-00691-000). &nbsp;<\/p>\n<p>Expresado de otra &nbsp;forma, s\u00f3lo ante la revelaci\u00f3n de las razones que &nbsp;sirvieron para fallar es posible que las providencias judiciales se &nbsp;sometan al escrutinio p\u00fablico, permitiendo su contrastaci\u00f3n &nbsp;con el derecho vigente, los precedentes vinculantes y dem\u00e1s &nbsp;pruebas obrantes en el expediente, condici\u00f3n necesaria para &nbsp;que adquieran legitimaci\u00f3n entre los asociados. &nbsp;<\/p>\n<p>No en vano la Sala &nbsp;ha dicho que la motivaci\u00f3n \u00abes &nbsp;inherente al debido proceso, lo cual explica la ineficacia de un &nbsp;fallo en que no se ha cumplido la perentoria obligaci\u00f3n de &nbsp;poner al descubierto las razones de la decisi\u00f3n, para permitir &nbsp;el examen p\u00fablico de ellas y el ejercicio de los controles que &nbsp;el ordenamiento tiene establecidos\u00bb &nbsp;(SC5408, 11 dic. 2018, rad. n.\u00b0 2014-00691-00). &nbsp;<\/p>\n<p>Por la misma &nbsp;l\u00ednea, la Corte Constitucional asegur\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>La motivaci\u00f3n &nbsp;de los fallos judiciales es un deber de los jueces y un derecho &nbsp;fundamental de los ciudadanos, como posici\u00f3n jur\u00eddica &nbsp;concreta derivada del debido proceso. Desde el punto de vista del &nbsp;operador judicial, la motivaci\u00f3n consiste en un ejercicio &nbsp;argumentativo por medio del cual el juez establece la interpretaci\u00f3n &nbsp;de las disposiciones normativas, de una parte, y determina c\u00f3mo, &nbsp;a partir de los elementos de convicci\u00f3n aportados al proceso y &nbsp;la hip\u00f3tesis de hecho que se construye con base en esos &nbsp;elementos, es posible subsumir el caso concreto en el supuesto de &nbsp;hecho de una regla jur\u00eddica aplicable al caso. (T-247\/06, &nbsp;T-302\/08, T-868\/09)\u2026 (T-214\/2012). &nbsp;<\/p>\n<p>Este &nbsp;escenario, distante de los sistemas de juzgamiento basados en actos &nbsp;de autoridad y no de justificaci\u00f3n de las decisiones &nbsp;judiciales, explica que la motivaci\u00f3n haya alcanzado la &nbsp;condici\u00f3n de requisito esencial de la sentencia, raz\u00f3n &nbsp;por la que su inexistencia deba reprocharse con toda severidad. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;Defectos de motivaci\u00f3n y su invocaci\u00f3n como causal de &nbsp;nulidad. &nbsp;<\/p>\n<p>2.1. &nbsp;La falta de un elemento de la esencia, trat\u00e1ndose de cualquier &nbsp;declaraci\u00f3n que pretende alcanzar efectos jur\u00eddicos, &nbsp;incluyendo las providencias judiciales, conduce a su ineficacia, por &nbsp;las deficiencias del proceso de formaci\u00f3n. Total, \u00abas\u00ed &nbsp;como la existencia jur\u00eddica de un negocio privado, que la ley &nbsp;reconoce cuando se verifican determinados elementos constitutivos, no &nbsp;puede concebirse cuando falte la presencia de estos elementos, que &nbsp;son presupuestos esenciales de la misma, del mismo modo un &nbsp;pronunciamiento del juez, al que falte alguno de los caracteres que &nbsp;la ley considera necesarios para constituir el concepto de sentencia, &nbsp;no puede nunca comenzar a existir en el mundo jur\u00eddico como &nbsp;sentencia: en tal hip\u00f3tesis, el pronunciamiento del juez, que &nbsp;sin embargo tiene vida en el mundo real como estado de hecho, no &nbsp;produce cambio alguno en el mundo jur\u00eddico, frente al cual es &nbsp;inexistente\u00bb33. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;nuestro sistema procesal la nulidad de los actos procesales es la &nbsp;sanci\u00f3n m\u00e1s gravosa y, por tanto, debe recaer sobre &nbsp;aquellos veredictos que est\u00e1n ayunos de uno de sus elementos &nbsp;estructurales, como es la motivaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;car\u00e1cter esencial de la motivaci\u00f3n de las sentencias se &nbsp;verifica en las funciones que cumple, pues no s\u00f3lo permite a &nbsp;las partes conocer las razones que llevaron al fallador a resolver &nbsp;como lo hizo, tambi\u00e9n abre paso a que la decisi\u00f3n pueda &nbsp;ser controlada mediante los recursos ordinarios y extraordinarios que &nbsp;resulten procedentes. &nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed &nbsp;lo reconoci\u00f3 esta Sala, trat\u00e1ndose de negocios &nbsp;jur\u00eddicos privados, en palabras que son aplicables mutatis &nbsp;mutandi a &nbsp;las providencias judiciales: \u00abel &nbsp;sistema procesal colombiano no ofrece para declarar judicialmente la &nbsp;inexistencia un camino peculiar y distinto del establecido para la &nbsp;nulidad, por lo que resulta en verdad inoficioso, al menos desde el &nbsp;punto de vista puramente pr\u00e1ctico, insistir en la disimilitud &nbsp;de tales dos fen\u00f3menos\u00bb &nbsp;(SC4428, 12 dic. 2018, rad. n.\u00b0 2004-00076-01). &nbsp;<\/p>\n<p>Bien &nbsp;se ha dicho que \u00ab[e]n &nbsp;la actualidad podr\u00eda se\u00f1alarse que la motivaci\u00f3n &nbsp;de las sentencias se ha erigido en una verdadera garant\u00eda &nbsp;inherente al debido proceso que despliega efectos incluso fuera del &nbsp;proceso, constituy\u00e9ndose de esta manera en su contenido m\u00e1s &nbsp;importante y superando la tradicional posici\u00f3n que la &nbsp;identificaba como un mero requisito formal de las sentencias, &nbsp;entendi\u00e9ndoselo como un concepto comprensivo tanto de la &nbsp;fundamentaci\u00f3n f\u00e1ctica como de la fundamentaci\u00f3n &nbsp;jur\u00eddica de aquellas\u00bb, &nbsp;de all\u00ed que \u00ab[t]anto &nbsp;doctrina como jurisprudencia coinciden en se\u00f1alar que una &nbsp;motivaci\u00f3n inexistente provoca la nulidad de la sentencia\u00bb34. &nbsp;<\/p>\n<p>Remem\u00f3rese, &nbsp;en este punto, lo dicho por la Corte Constitucional: &nbsp;<\/p>\n<p>Es &nbsp;evidente que una exigencia de racionalidad m\u00ednima de toda &nbsp;actuaci\u00f3n judicial es que exprese los argumentos que hacen &nbsp;inferir la decisi\u00f3n correspondiente. Cuando este ineludible &nbsp;presupuesto no puede verificarse, la sentencia contradice aspectos &nbsp;que hacen parte del n\u00facleo esencial del derecho fundamental al &nbsp;debido proceso\u00bb, &nbsp;de suerte que \u00abla &nbsp;falta de argumentaci\u00f3n decisoria, convierta la providencia en &nbsp;un mero acto de voluntad del juez\u00bb &nbsp;(negrilla fuera de texto, CC, SU-635\/15). &nbsp;<\/p>\n<p>2.2. &nbsp;A partir del anterior entendimiento, la Corte Suprema de Justicia &nbsp;abri\u00f3 la posibilidad de alegar, como fundamento de los &nbsp;recursos extraordinarios de casaci\u00f3n y revisi\u00f3n, la &nbsp;nulidad de los veredictos que carezcan absolutamente de argumentaci\u00f3n &nbsp;o presenten deficiencias graves de fundamentaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Es &nbsp;cierto que la nulidad procesal puede originarse en la sentencia, &nbsp;conforme se desprende del art\u00edculo 154 del C. de p. C. Y es, &nbsp;asimismo, cierto que una de las causas de la aludida invalidez viene &nbsp;a estar constituida por la falta de motivaci\u00f3n de la &nbsp;sentencia. &nbsp;<\/p>\n<p>Mas &nbsp;de otro lado, tampoco es posible perder de vista que, seg\u00fan lo &nbsp;han ense\u00f1ado concorde y un\u00e1nimemente doctrina y &nbsp;jurisprudencia, para &nbsp;que sea posible hablar de falta de motivaci\u00f3n de la sentencia &nbsp;como vicio del proceso, se requiere que sea total o radical. &nbsp;Por mejor decirlo, es posible que en un caso dado a los razonamientos &nbsp;del juzgador les quepa el calificativo de escasos o incompletos, sin &nbsp;que por tal raz\u00f3n sea dable concluir que la sentencia carece &nbsp;de fundamentaci\u00f3n\u2026 (negrita &nbsp;fuera de texto, S128 de 1988). &nbsp;<\/p>\n<p>Rem\u00e1rquese, &nbsp;en este momento inicial, que la invalidez se acot\u00f3 a los casos &nbsp;de carencia total de fundamentaci\u00f3n, con lo cual se propendi\u00f3 &nbsp;por evitar que por esta senda se incluyeran cuestionamientos sobre la &nbsp;forma en que se aplic\u00f3 el derecho vigente a la controversia. &nbsp;<\/p>\n<p>Postura &nbsp;reiterada prontamente con los veredictos S502 de 12 de diciembre de &nbsp;1988, S374 de 8 de noviembre de 1989, S217 de 23 de septiembre de &nbsp;1991, SC de 1\u00b0 de septiembre de 1995 (exp. n.\u00b0 4219), SC de &nbsp;24 de agosto de 1998 (exp. n.\u00b0 4821) y SC de 23 de enero de 2006 &nbsp;(exp. n.\u00b0 5969). &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;el a\u00f1o 2014 se ensanch\u00f3 el campo de aplicaci\u00f3n &nbsp;del mencionado motivo de nulidad, de acuerdo con los precedentes &nbsp;emitidos en revisi\u00f3n, en el sentido de incluir, junto a la &nbsp;ausencia de motivaci\u00f3n, sus defectos garrafales; se dijo de &nbsp;forma literal: &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;el escenario del recurso extraordinario de casaci\u00f3n, por el &nbsp;camino de la causal quinta, se ha reconocido que es posible invocar &nbsp;como motivo de nulidad la ausencia de motivaci\u00f3n en la &nbsp;sentencia\u2026 &nbsp;<\/p>\n<p>[A]dvierte &nbsp;la Corte que, a &nbsp;la luz del ordenamiento vigente, el requisito de motivar las &nbsp;sentencias, para no incurrir en la nulidad de que aqu\u00ed se &nbsp;trata, la satisfacen los jueces no con raciocinios aparentes o &nbsp;puramente formales, sino con aquellos que jur\u00eddica y &nbsp;probatoriamente ofrezcan una contestaci\u00f3n al objeto del &nbsp;litigio, &nbsp;compuesto por lo perseguido en la demanda y lo solicitado en los &nbsp;escritos de r\u00e9plica, excepciones, reconvenci\u00f3n, &nbsp;llamamiento en garant\u00eda, etc.; exigencia que, menester es &nbsp;registrarlo, armoniza con las previsiones del art\u00edculo 304 del &nbsp;C\u00f3digo de Procedimiento Civil, a cuyo tenor: \u201cLa &nbsp;motivaci\u00f3n deber\u00e1 limitarse al examen cr\u00edtico de &nbsp;las pruebas y a los razonamientos legales, de equidad y doctrinarios &nbsp;estrictamente necesarios para fundamentar las conclusiones, &nbsp;exponi\u00e9ndolos con brevedad y precisi\u00f3n, y citando los &nbsp;textos legales que se apliquen\u201d (negrita &nbsp;fuera de texto, SC5631, 8 may. 2014, rad. n.\u00b0 2012-00036-01). &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;el contrario, \u00abcuando &nbsp;la sentencia est\u00e1 motivada, as\u00ed sea en medida m\u00ednima, &nbsp;lac\u00f3nica, parca o confusa, el vicio in procedendo no se &nbsp;configura, porque lo sancionable no es nada de ello, sino, it\u00e9rase, &nbsp;el hecho de que el sentenciador se haya sustra\u00eddo rotundamente &nbsp;de dar las razones que expliquen o que permitan conocer, a ciencia &nbsp;cierta, el porqu\u00e9 de la decisi\u00f3n\u00bb &nbsp;(SC10223, 1\u00b0 ag. 2014, rad. n.\u00b0 2005-01034-01). &nbsp;<\/p>\n<p>Tesis &nbsp;repetida en los prove\u00eddos SC10223 de 1\u00b0 de agosto (rad. &nbsp;n.\u00b0 2005-01034-01) y SC14018 de 18 de noviembre de 2014 (rad. n.\u00b0 &nbsp;2000-00784-01). &nbsp;<\/p>\n<p>Sin &nbsp;embargo, esta apertura produjo una reacci\u00f3n contraria, pues &nbsp;las aclaraciones y los salvamentos de voto terminaron por alcanzar la &nbsp;mayoritaria decisoria, lo que condujo a que la Sala, con fallo SC343 &nbsp;de 19 de octubre de 2020, negara los defectos de motivaci\u00f3n &nbsp;como causal de invalidez de la sentencia, am\u00e9n del principio &nbsp;de especificidad de las nulidades; literalmente se dijo: &nbsp;<\/p>\n<p>Es &nbsp;verdad que la Corte durante un amplio per\u00edodo de tiempo, en &nbsp;trat\u00e1ndose del recurso extraordinario de casaci\u00f3n, &nbsp;admiti\u00f3 que la total carencia de fundamentaci\u00f3n de un &nbsp;fallo judicial, mas no la motivaci\u00f3n precaria o desafortunada, &nbsp;daba lugar a la nulidad del mismo\u2026 &nbsp;<\/p>\n<p>Pero &nbsp;hoy, en materia de nulidad opera, y as\u00ed lo ha aceptado la &nbsp;doctrina, el principio de especificidad\u2026 &nbsp;<\/p>\n<p>Aunadas &nbsp;las premisas que se dejan sentadas, forzoso es concluir, entonces, &nbsp;que tanto la falta de fundamentaci\u00f3n, como la deficiente &nbsp;sustentaci\u00f3n de las sentencias, son yerros que por versar, &nbsp;como viene de decirse, sobre el juzgamiento de la cuesti\u00f3n &nbsp;litigada, s\u00f3lo pod\u00edan y pueden proponerse en casaci\u00f3n &nbsp;a la luz, antes, de la causal primera del art\u00edculo 368 del &nbsp;C\u00f3digo de Procedimiento Civil y, hoy en d\u00eda, de los &nbsp;motivos inicial y segundo del art\u00edculo 336 del C\u00f3digo &nbsp;General del Proceso\u2026 &nbsp;<\/p>\n<p>Desde &nbsp;ning\u00fan punto de vista es admisible pensar que la &nbsp;fundamentaci\u00f3n de las sentencias es cuesti\u00f3n de mera &nbsp;forma y que, por ello, su alegaci\u00f3n en casaci\u00f3n &nbsp;proced\u00eda y procede por una de las restantes causales de las &nbsp;precitadas normas, alusivas todas a los defectos de construcci\u00f3n &nbsp;del proceso &nbsp;(vicios de actividad)\u2026 &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;esos supuestos, basta al impugnante denunciar la infracci\u00f3n &nbsp;directa de la ley sustancial, ya sea por indebida aplicaci\u00f3n &nbsp;de las normas en que se finc\u00f3 el Tribunal para resolver, ora &nbsp;por falta de aplicaci\u00f3n de las llamadas a gobernar el caso &nbsp;concreto. &nbsp;<\/p>\n<p>Es &nbsp;que en los supuestos de que ahora se trata, la ausencia total de &nbsp;motivaci\u00f3n o la ininteligibilidad de la fundamentaci\u00f3n &nbsp;dada, lo que ocurre es que las decisiones adoptadas son fruto de la &nbsp;sinraz\u00f3n, estado de cosas que trasluce que el sentenciador de &nbsp;instancia resolvi\u00f3 a su arbitrio la controversia y, por ende, &nbsp;aplic\u00f3 o hizo actuar la ley sustancial de manera igualmente &nbsp;antojadiza y caprichosa. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;los dem\u00e1s casos, esto es, cuando la sentencia ofrece unas &nbsp;razones que logran comprenderse, pero que no sustentan adecuadamente &nbsp;las decisiones adoptadas, por inapropiadas, incoherentes, &nbsp;insuficientes, contradictorias, entre muchas otras posibilidades, &nbsp;corresponder\u00e1 al recurrente establecer si el ataque debe &nbsp;formularse por la v\u00eda directa, seg\u00fan que la motivaci\u00f3n &nbsp;comporte un yerro estrictamente jur\u00eddico, ora indirecta, en &nbsp;los casos que comprometa la apreciaci\u00f3n f\u00e1ctica, sea &nbsp;que se configure un error de hecho o uno de derecho (negrilla &nbsp;fuera de texto, rad. n.\u00b0 2006-00150-01). &nbsp;<\/p>\n<p>Cambio &nbsp;jurisprudencial que recibi\u00f3 apoyo, aunque con algunas &nbsp;disidencias, en los fallos SC4656 de 30 de noviembre de 2020 (rad. &nbsp;n.\u00b0 2009-00186-01) y SC4857 de 7 de diciembre de 2020 (rad. n.\u00b0 &nbsp;2006-00042-01). &nbsp;<\/p>\n<p>Trasluce &nbsp;que, no sin dubitaciones, la Corte recientemente abandon\u00f3 la &nbsp;consolidada jurisprudencia que comenz\u00f3 en 1988, con el fin de &nbsp;rehusar que la ausencia de motivaci\u00f3n o sus deficiencias &nbsp;notorias puedan dar lugar a la nulidad del fallo confutado. &nbsp;<\/p>\n<p>2.2.2. &nbsp;Frente al recurso de revisi\u00f3n, el primer veredicto publicado &nbsp;que da cuenta de la posibilidad de invalidar una sentencia definitiva &nbsp;por defectos superlativos de motivaci\u00f3n fue el de 29 de agosto &nbsp;de 2008, con soporte en la causal octava del art\u00edculo 380 del &nbsp;C\u00f3digo de Procedimiento Civil36, &nbsp;a saber: &nbsp;<\/p>\n<p>[R]esulta &nbsp;indiscutible que la motivaci\u00f3n de las sentencias es inherente &nbsp;al debido proceso, lo cual a su vez explica la ineficacia de un fallo &nbsp;en que no se ha cumplido la perentoria obligaci\u00f3n de poner al &nbsp;descubierto las razones de la decisi\u00f3n, para permitir el &nbsp;examen p\u00fablico de ellas y el ejercicio de los controles que el &nbsp;ordenamiento tiene establecidos\u2026 &nbsp;<\/p>\n<p>Si &nbsp;esta exigencia no es atendida cabalmente, se resiente el derecho &nbsp;fundamental al debido proceso, pues, como es sabido y aceptado, la &nbsp;afirmaci\u00f3n de existencia de los hechos, con pretensiones de &nbsp;verdad, debe ajustarse a las pruebas legal y oportunamente producidas &nbsp;en el juicio\u2026 &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;sede del recurso de casaci\u00f3n, al amparo de la causal quinta &nbsp;del art\u00edculo 368 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil, &nbsp;se &nbsp;ha previsto como motivo de nulidad las carencias inadmisibles en la &nbsp;motivaci\u00f3n de las providencias judiciales\u2026 &nbsp;<\/p>\n<p>S\u00edguese &nbsp;de todo ello, que no basta con la existencia objetiva de argumentos &nbsp;como apoyo de la sentencia, sino que el fallo debe estar soportado en &nbsp;consideraciones que superen el simple acto de voluntad del juez, pues &nbsp;el ideal de un sistema jur\u00eddico evolucionado hace de la &nbsp;sentencia el instrumento de la voluntad concreta de todo el &nbsp;ordenamiento jur\u00eddico, que en el fallo encuentra el momento de &nbsp;realizaci\u00f3n estelar, y no la expresi\u00f3n de aquel sentido &nbsp;de la sentencia que dar\u00eda cuenta apenas de la elecci\u00f3n &nbsp;personal del juez y de sus preferencias, hecha bajo el manto de unos &nbsp;motivos cuya presencia objetiva no impide el vac\u00edo &nbsp;argumentativo en atenci\u00f3n a lo intolerable de dicha forma de &nbsp;justificar (rad. n.\u00b0 &nbsp;2004-00729-01). &nbsp;<\/p>\n<p>Esta &nbsp;postura se reiter\u00f3 en las sentencias SC12377 de 12 de &nbsp;septiembre de 2014 (rad. n.\u00b0 2010-02249-00) y SC12948 de 15 de &nbsp;septiembre de 2016 (rad. n.\u00b0 2012-01064-00); aunque prontamente &nbsp;se moriger\u00f3, con el fin de excluir como motivo de revisi\u00f3n &nbsp;\u00abla &nbsp;indebida motivaci\u00f3n o las deficiencias que pudiera encontrarse &nbsp;en este aspecto en la sentencia recurrida extraordinariamente\u00bb &nbsp;(SC16843, 23 nov. 2016, rad. n.\u00b0 2012-00981-00). &nbsp;<\/p>\n<p>No &nbsp;obstante, al a\u00f1o siguiente la Sala recogi\u00f3 sus &nbsp;precedentes y excluy\u00f3, como soporte de la invalidez de la &nbsp;sentencia, las tem\u00e1ticas relativas a las falencias de &nbsp;motivaci\u00f3n: &nbsp;<\/p>\n<p>[L]a &nbsp;Sala, en decisiones mayoritarias aunque no un\u00e1nimes, viene &nbsp;haciendo cr\u00edtica de ella para no acoger como causal de nulidad &nbsp;originada en la sentencia la que tiene \u201cdeficiencias graves de &nbsp;motivaci\u00f3n\u201d que ser\u00edan objeto de otros recursos\u2026 &nbsp;<\/p>\n<p>[E]s &nbsp;el momento para dejar esclarecido que para el caso de la nulidad &nbsp;invocada no resulta procedente alegar como fuente la indebida &nbsp;motivaci\u00f3n o las deficiencias que pudiera encontrarse en este &nbsp;aspecto en la sentencia recurrida extraordinariamente, pues esta &nbsp;acusaci\u00f3n no solo es inexistente como causal de nulidad, sino &nbsp;que est\u00e1 prevista para otros recursos y no como causal de &nbsp;nulidad, por lo que resulta ajena al recurso de revisi\u00f3n &nbsp;(SC20187, 1\u00b0 &nbsp;doc. 2017, rad. n.\u00b0 2014-02139-00). &nbsp;<\/p>\n<p>Esta &nbsp;\u00faltima fue desmentida por los veredictos SC3751 de 7 de &nbsp;septiembre de 2018 (rad. n.\u00b0 2016-03585-00) y SC5408 de 11 de &nbsp;diciembre de 2018 (rad. n.\u00b0 2014-00691-00); aunque despu\u00e9s &nbsp;se insisti\u00f3 en su valor jur\u00eddico en los prove\u00eddos &nbsp;SC674 de 3 de marzo de 2020 (radicaci\u00f3n n.\u00b0 2015-00713-00) &nbsp;y SC3892 de 19 de octubre de 2020 (rad. n.\u00b0 2017-03567-00), a la &nbsp;postre cuestionados por el fallo SC3368 de 21 de septiembre de 2020 &nbsp;(rad. n.\u00b0 2012-01051-00 y 2013-02188-00). &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;variabilidad jurisprudencial en esta materia llev\u00f3 a que, en &nbsp;los veredictos SC4339 de 5 de diciembre de 2019 (rad. n.\u00b0 &nbsp;2015-00081-00) y SC3362 de 14 de septiembre de 2020 (radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 2019-00717-00), se reconociera la existencia de dos (2) tesis &nbsp;jur\u00eddicas, ninguna de las cuales puede privilegiarse. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;La doctrina probable de la Corte Suprema de Justicia por deficiencias &nbsp;de motivaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>3.1. La Corte &nbsp;Suprema de Justicia es \u00abel &nbsp;m\u00e1ximo tribunal de la jurisdicci\u00f3n ordinaria\u00bb &nbsp;(art\u00edculo 234 de la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica) y &nbsp;tiene la funci\u00f3n de \u00abactuar &nbsp;como tribunal de casaci\u00f3n\u00bb &nbsp;(art\u00edculo 235 idem); &nbsp;en ejercicio de este \u00faltimo rol ha cumplido el encargo de &nbsp;unificar la jurisprudencia nacional (arts. 365 del CPC y 333 del CGP) &nbsp;respecto de los c\u00e1nones legales relativos a las materias que &nbsp;est\u00e1n bajo su conocimiento. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;cumplimiento de este deber, la Corte \u00abha &nbsp;prohijado y desarrollado una ardua y consistente tarea\u2026 de &nbsp;unificar la jurisprudencia -funci\u00f3n nomofil\u00e1ctica-, con &nbsp;fundamento en la doctrina probable, &nbsp;prevista expresa y l\u00edmpidamente en un precepto con m\u00e1s &nbsp;de un siglo de vigencia, que inclusive en \u00e9poca no muy &nbsp;reciente, resisti\u00f3 los embates de inconstitucionalidad\u00bb &nbsp;(negrilla fuera de texto, SC10304, 5 ag. 2014, rad. n.\u00b0 &nbsp;2006-00936-01). &nbsp;<\/p>\n<p>Se &nbsp;entiende por doctrina probable la conjunci\u00f3n de \u00ab[t]res &nbsp;decisiones uniformes dadas por la Corte Suprema como Tribunal de &nbsp;Casaci\u00f3n sobre un mismo punto de derecho\u00bb, &nbsp;caso en el cual los dem\u00e1s jueces est\u00e1n obligados a &nbsp;aplicarla \u00aben &nbsp;casos an\u00e1logos, lo cual no obsta para que la Corte var\u00ede &nbsp;la doctrina en caso de que juzgue err\u00f3neas las decisiones &nbsp;anteriores\u00bb &nbsp;(art\u00edculo 4\u00b0 de la ley 169 de 1896). &nbsp;<\/p>\n<p>Labor &nbsp;de reconocido valor constitucional, como se asegur\u00f3 en la &nbsp;declaratoria de exequibilidad de la norma trascrita: &nbsp;<\/p>\n<p>La fuerza &nbsp;normativa de la doctrina dictada por la Corte Suprema proviene (1) de &nbsp;la autoridad otorgada constitucionalmente al \u00f3rgano encargado &nbsp;de establecerla y de su funci\u00f3n como \u00f3rgano encargado &nbsp;de unificar la jurisprudencia ordinaria; (2) de la obligaci\u00f3n &nbsp;de los jueces de materializar la igualdad frente a la ley y de &nbsp;igualdad de trato por parte de las autoridades; (3) del principio de &nbsp;la buena fe, entendida como confianza leg\u00edtima en la conducta &nbsp;de las autoridades del Estado; (4) del car\u00e1cter decantado de &nbsp;la interpretaci\u00f3n del ordenamiento jur\u00eddico que dicha &nbsp;autoridad ha construido, confront\u00e1ndola continuamente con la &nbsp;realidad social que pretende regular. &nbsp;<\/p>\n<p>Este \u00faltimo &nbsp;fundamento de autoridad de las decisiones de la Corte Suprema, &nbsp;muestra porqu\u00e9 la norma dispone que la doctrina probable est\u00e1 &nbsp;constituida por un n\u00famero plural de decisiones judiciales &nbsp;(tres decisiones uniformes sobre un mismo punto de derecho). &nbsp; Precisamente para permitir que la Corte Suprema, al confrontar &nbsp;reiteradamente la doctrina judicial con un conjunto m\u00e1s o &nbsp;menos amplio de situaciones sociales concretas, pueda formular &nbsp;adecuadamente el alcance de los principios que fundamentan su &nbsp;decisi\u00f3n. &nbsp;Aun as\u00ed, dada &nbsp;la complejidad de la realidad social, tres decisiones en un mismo &nbsp;sentido pueden no ser suficientes para dar certeza a los jueces &nbsp;respecto del alcance de los principios formulados, y de ah\u00ed &nbsp;que la doctrina dictada por la Corte como juez de casaci\u00f3n, &nbsp;sobre un mismo punto de derecho, se repute probable. &nbsp;Sin embargo, el &nbsp;car\u00e1cter probable de la doctrina no debe interpretarse como &nbsp;una facultad omn\u00edmoda para desconocer las interpretaciones del &nbsp;ordenamiento jur\u00eddico hechas por la Corte Suprema &nbsp;(negrilla &nbsp;fuera de texto, C836\/01). &nbsp;<\/p>\n<p>M\u00e1ximas &nbsp;como la igualdad, seguridad jur\u00eddica y buena fe37, &nbsp;imponen reconocer fuerza vinculante a la doctrina probable y, dadas &nbsp;las condiciones legales, al precedente. \u00abEsto &nbsp;por cuanto los administrados no pueden estar al vaiv\u00e9n de los &nbsp;cambios de postura de los juzgadores, pues hace inciertos sus &nbsp;derechos y los convoca a un estado permanente de incertidumbre, lo &nbsp;cual puede conducir a que casos similares se resuelvan de forma &nbsp;dis\u00edmil, situaci\u00f3n indeseable en un estado social de &nbsp;derecho, m\u00e1s trat\u00e1ndose del \u00f3rgano de cierre, &nbsp;pues sus posiciones irradian verticalmente a los dem\u00e1s &nbsp;administradores de justicia\u00bb &nbsp;(SC2930, 14 jul. 2021, rad. n.\u00b0 2012-00542-01). &nbsp;<\/p>\n<p>3.2. &nbsp;El peso normativo reconocido a las decisiones judiciales, en el &nbsp;contexto de la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica, encuentra soporte &nbsp;en el art\u00edculo 230, seg\u00fan el cual la jurisprudencia es &nbsp;una fuente del derecho de la actividad judicial. &nbsp;<\/p>\n<p>La Corte &nbsp;Constitucional tiene dicho que: &nbsp;<\/p>\n<p>A diferencia de &nbsp;la forma en que se abordaba en el r\u00e9gimen jur\u00eddico de &nbsp;la Constituci\u00f3n de 1886, la doctrina probable en la &nbsp;Constituci\u00f3n de 1991 tiene el valor de fuente normativa de &nbsp;obligatorio cumplimiento, tal como claramente lo estableci\u00f3 la &nbsp;Corte Constitucional a lo largo de su jurisprudencia\u2026 &nbsp;<\/p>\n<p>la Corte &nbsp;Constitucional procur\u00f3 darle a la doctrina probable un valor &nbsp;jur\u00eddico explicito, fundamentando para ello su fuerza &nbsp;normativa en &nbsp;\u201cel derecho de los ciudadanos a que las &nbsp;decisiones judiciales se funden en una interpretaci\u00f3n uniforme &nbsp;y consistente del ordenamiento jur\u00eddico.\u201d &nbsp;<\/p>\n<p>Para la Corte, &nbsp;el derecho a la igualdad ante la Ley e igualdad de trato por parte de &nbsp;las autoridades obliga especialmente a los jueces y supone que: \u2018Una &nbsp;decisi\u00f3n judicial que desconozca caprichosamente la &nbsp;jurisprudencia y trate de manera distinta casos previamente &nbsp;analizados por la jurisprudencia, so pretexto de la autonom\u00eda &nbsp;judicial, en realidad est\u00e1 desconoci\u00e9ndolos y omitiendo &nbsp;el cumplimiento de un deber constitucional\u2019&#8230; &nbsp;<\/p>\n<p>Como bien lo ha &nbsp;sostenido la Corte, la fuerza normativa de la doctrina dictada por la &nbsp;Corte Suprema, el Consejo de Estado, el Consejo Superior de la &nbsp;Judicatura -sala disciplinaria- y la Corte Constitucional, como &nbsp;\u00f3rganos de cierre de sus jurisdicciones, proviene &nbsp;fundamentalmente: (i) de la obligaci\u00f3n de los jueces de &nbsp;aplicar la igualdad frente a la ley y de brindar igualdad de trato en &nbsp;cuanto autoridades que son; (ii) de la potestad otorgada &nbsp;constitucionalmente a las altas corporaciones, como \u00f3rganos de &nbsp;cierre en sus respectivas jurisdicciones y el cometido de unificaci\u00f3n &nbsp;jurisprudencial en el \u00e1mbito correspondiente de actuaci\u00f3n; &nbsp;(iii) del principio de la buena fe, entendida como confianza leg\u00edtima &nbsp;en la conducta de las autoridades del Estado; (iv) de la necesidad de &nbsp;seguridad jur\u00eddica del ciudadano respecto de la protecci\u00f3n &nbsp;de sus derechos, entendida como la predictibilidad razonable de las &nbsp;decisiones judiciales en la resoluci\u00f3n de conflictos, derivada &nbsp;del principio de igualdad ante la ley como de la confianza leg\u00edtima &nbsp;en la autoridad judicial (CC, &nbsp;C-621\/15). &nbsp;<\/p>\n<p>Tal reconocimiento &nbsp;es natural en la modernidad, en tanto \u00ab[e]l &nbsp;fundamento del uso de los precedentes lo constituye el principio de &nbsp;universalidad, la exigencia que subyace a toda concepci\u00f3n de &nbsp;la justicia, en cuanto concepci\u00f3n formal, de tratar de igual &nbsp;manera a lo igual\u00bb38. &nbsp;<\/p>\n<p>De all\u00ed que &nbsp;se afirme que \u00ab[e]l &nbsp;uso del precedente se justifica, desde el punto de vista de la teor\u00eda &nbsp;del discurso, porque el campo de lo discursivamente posible no podr\u00eda &nbsp;llenarse con decisiones cambiantes e incompatibles entre s\u00ed; &nbsp;el uso del precedente significa aplicar una norma y, en este sentido, &nbsp;es una extensi\u00f3n del principio de universalidad\u00bb39. &nbsp;<\/p>\n<p>3.3. Decantada la &nbsp;obligatoriedad de la doctrina probable y los argumentos que le sirven &nbsp;de apoyadura, deviene irrefutable el deber que tienen todos los &nbsp;operadores judiciales de respetarla, sin perjuicio de los casos &nbsp;leg\u00edtimos en que resulte posible alejarse de ella; huelga &nbsp;decirlo, salvo que existan circunstancias f\u00e1cticas relevantes &nbsp;en el caso concreto o un cambio significativo de las condiciones &nbsp;sociales, los jueces deben respetar la doctrina probable, sin que una &nbsp;disputa de criterios pueda justificar su inobservancia; regla similar &nbsp;se aplica en materia de precedente. &nbsp;<\/p>\n<p>Y es que las &nbsp;discrepancias interpretativas, por razonables que aparezcan, no &nbsp;justifican un apartamiento de la jurisprudencia decantada del \u00f3rgano &nbsp;de cierre, so pena de que reine la inseguridad jur\u00eddica y la &nbsp;desigualdad, por cuanto los asociados se ver\u00edan sometidos a &nbsp;respuestas diferentes frente a casos an\u00e1logos; por tanto, una &nbsp;vez la m\u00e1xima cabeza de la jurisdicci\u00f3n fija la &nbsp;hermen\u00e9utica de los c\u00e1nones legales, los dem\u00e1s &nbsp;integrantes de la jurisdicci\u00f3n deben sujeci\u00f3n, de &nbsp;suerte que los interesados puedan pronosticar la respuesta que los &nbsp;jueces brindar\u00e1n a sus controversias, lo que traduce seguridad &nbsp;y confianza. &nbsp;<\/p>\n<p>La Corte &nbsp;Constitucional no ha sido extra\u00f1a a este entendimiento: \u00abno &nbsp;solo reconoce la constitucionalidad de la doctrina probable de la &nbsp;Corte Suprema, sino que fortalece su rigurosidad, exigiendo &nbsp;que el apartamiento de la misma por parte de los jueces de instancia, &nbsp;no sea caprichoso, sino que requiere una justificaci\u00f3n de &nbsp;acuerdo con la seguridad jur\u00eddica, &nbsp;en concordancia con los principios de la buena fe y la igualdad &nbsp;frente a la ley\u00bb &nbsp;(C-621\/2015), de all\u00ed que \u00abpara &nbsp;justificar un cambio jurisprudencial no basta que el tribunal &nbsp;considere que la interpretaci\u00f3n actual es un poco mejor que la &nbsp;anterior, puesto que el precedente, por el solo hecho de serlo, goza &nbsp;ya de un plus, pues ha orientado el sistema jur\u00eddico de &nbsp;determinada manera. Por ello, para que un cambio jurisprudencial no &nbsp;sea arbitrario es necesario que el tribunal aporte razones que sean &nbsp;de un peso y una fuerza tales que, en el caso concreto, primen no &nbsp;s\u00f3lo sobre los criterios que sirvieron de base a la decisi\u00f3n &nbsp;en el pasado sino, adem\u00e1s, sobre las consideraciones de &nbsp;seguridad jur\u00eddica e igualdad que fundamentan el principio &nbsp;esencial del respeto del precedente en un Estado de derecho\u00bb &nbsp;(C-400\/98). &nbsp;<\/p>\n<p>Por la anterior &nbsp;raz\u00f3n, la Sala de Casaci\u00f3n Civil ha acudido &nbsp;insistentemente a la doctrina probable para resolver los problemas &nbsp;jur\u00eddicos sometidos a su decisi\u00f3n; as\u00ed, &nbsp;recientemente, este instituto sirvi\u00f3 para definir el alcance &nbsp;de preceptos legales como el 520 (SC2500, 23 jun. 2021, rad. n.\u00b0 &nbsp;2013-00168-01) y 1080 del C\u00f3digo de Comercio (SC1947, 26 mayo. &nbsp;2021, rad. n.\u00b0 2009-00171-01), 2\u00b0 de la ley 54 de 1990 &nbsp;(SC2502, 23 jun. 2021, rad. n.\u00b0 2014-01811-01; SC006, 25 en. &nbsp;2021, rad. n.\u00b0 2011-00475-01; SC003, 18 en. 2021, rad. n.\u00b0 &nbsp;2010-00682-01), 946 (SC2351, 23, ag. 2019, rad. n.\u00b0 &nbsp;2012-00139-01), 1766 (SC5191, 18 dic. 2020, rad. n.\u00b0 &nbsp;2008-00001-01), 2060 (SC563, 1\u00b0 mar. 2021, rad. n.\u00b0 &nbsp;2012-00639-01) y 2531 del C\u00f3digo Civil (SC2415, 17 jun. 2021, &nbsp;rad. n.\u00b0 2014-00097-01), 29-2 de la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica &nbsp;(SC4257, 9 nov. 2020, rad. n.\u00b0 2010-00514-01), y 355-7 del C\u00f3digo &nbsp;General del Proceso (SC550, 26 feb. 2010, rad. n.\u00b0 &nbsp;2016-00894-00), entre muchos otros casos. &nbsp;<\/p>\n<p>3.4. Por fuerza de &nbsp;las razones antes expuestas deviene imperativo que, una vez &nbsp;establecida una doctrina probable por la Corporaci\u00f3n, deba ser &nbsp;considerada para el an\u00e1lisis de casos sucesivos, sin perjuicio &nbsp;de la facultad de disentir de forma razonada y motivada, como &nbsp;veh\u00edculo dinamizador del ordenamiento jur\u00eddico que, &nbsp;adem\u00e1s, se ajusta a las realidades sociales constantemente &nbsp;cambiantes. &nbsp;<\/p>\n<p>Esto es lo que &nbsp;sucede precisamente en materia de nulidad por falta o insuficiente &nbsp;motivaci\u00f3n, en tanto la Corte defini\u00f3 una nueva &nbsp;doctrina probable para la materia casacional, a la cual debo &nbsp;plegarme, en aras de respetar los valores \u00ednsitos en la &nbsp;doctrina del precedente, con independencia de que mis convicciones &nbsp;jur\u00eddicas sean diferentes. &nbsp;<\/p>\n<p>3.4.1. En el fallo &nbsp;19 de octubre de 2020 se fij\u00f3 como norte que los motivos de &nbsp;nulidad que pueden alegarse al abrigo de la causal quinta de casaci\u00f3n &nbsp;no incluyen aspectos tocantes a la motivaci\u00f3n, tesis reiterada &nbsp;el 30 de noviembre y el 7 de diciembre del mismo a\u00f1o; por &nbsp;tanto, se consolid\u00f3 una nueva doctrina probable sobre la &nbsp;materia. &nbsp;<\/p>\n<p>Deviene que, a &nbsp;partir de este \u00faltimo veredicto, los defectos del talante &nbsp;denunciado deben enarbolarse con apoyo en las causales primera y &nbsp;segunda de casaci\u00f3n, siempre que se refieran a cuestiones de &nbsp;derecho sustancial. &nbsp;<\/p>\n<p>Precisamente, en &nbsp;la precursora de las sentencias invocadas se manifest\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>En esos &nbsp;supuestos [la &nbsp;ausencia total de motivaci\u00f3n o la ininteligibilidad de la &nbsp;fundamentaci\u00f3n dada], &nbsp;basta al impugnante denunciar la infracci\u00f3n directa de la ley &nbsp;sustancial, ya sea por indebida aplicaci\u00f3n de las normas en &nbsp;que se finc\u00f3 el Tribunal para resolver, ora por falta de &nbsp;aplicaci\u00f3n de las llamadas a gobernar el caso concreto. &nbsp;<\/p>\n<p>Es que en los &nbsp;supuestos de que ahora se trata\u2026 lo que ocurre es que las &nbsp;decisiones adoptadas son fruto de la sinraz\u00f3n, estado de cosas &nbsp;que trasluce que el sentenciador de instancia resolvi\u00f3 a su &nbsp;arbitrio la controversia y, por ende, aplic\u00f3 o hizo actuar la &nbsp;ley sustancial de manera igualmente antojadiza y caprichosa. &nbsp;<\/p>\n<p>En los dem\u00e1s &nbsp;casos, esto es, cuando la sentencia ofrece unas razones que logran &nbsp;comprenderse, pero que no sustentan adecuadamente las decisiones &nbsp;adoptadas, por inapropiadas, incoherentes, insuficientes, &nbsp;contradictorias, entre muchas otras posibilidades, corresponder\u00e1 &nbsp;al recurrente establecer si el ataque debe formularse por la v\u00eda &nbsp;directa, seg\u00fan que la motivaci\u00f3n comporte un yerro &nbsp;estrictamente jur\u00eddico, ora indirecta, en los casos que &nbsp;comprometa la apreciaci\u00f3n f\u00e1ctica, sea que se configure &nbsp;un error de hecho o uno de derecho (SC3943, &nbsp;19 oct. 2020, rad. n.\u00b0 2006-00150-01). &nbsp;<\/p>\n<p>Noci\u00f3n &nbsp;reiterada prontamente: \u00abEs &nbsp;obvio, entonces, que tanto la falta de fundamentaci\u00f3n, como la &nbsp;deficiente sustentaci\u00f3n de las sentencias, constituyen yerros &nbsp;de juzgamiento, cuyo an\u00e1lisis en casaci\u00f3n se presenta y &nbsp;as\u00ed resulta adecuado hacerlo, a la luz de la causal primera &nbsp;del art\u00edculo 368 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil\u00bb &nbsp;(SC4656, &nbsp;30 nov. 2020, rad. n.\u00b0 2009-00186-01). &nbsp;<\/p>\n<p>Y remarcada en los &nbsp;siguientes t\u00e9rminos: &nbsp;<\/p>\n<p>Trasladado ese &nbsp;entendimiento de la cuesti\u00f3n al plano del recurso &nbsp;extraordinario de casaci\u00f3n, en el que, como se sabe, s\u00f3lo &nbsp;existen dos tipos de yerros, los de juzgamiento y los de actividad, &nbsp;correspondiendo los primeros al desacierto de los fundamentos &nbsp;jur\u00eddicos y\/o f\u00e1cticos que sirven de apoyatura a las &nbsp;decisiones adoptadas, que desembocan en la transgresi\u00f3n de la &nbsp;ley sustancial, y los segundos, a la indebida hechura del proceso, &nbsp;por infracci\u00f3n de las normas que lo regulan, es obvio, &nbsp;entonces, que tanto la falta de fundamentaci\u00f3n, como la &nbsp;deficiente sustentaci\u00f3n de las sentencias, son desatinos de la &nbsp;primera clase se\u00f1alada, cuyo an\u00e1lisis puede hacerse a &nbsp;la luz, antes, de la causal primera del art\u00edculo 368 del &nbsp;C\u00f3digo de Procedimiento Civil y, ahora, de las dos iniciales &nbsp;del art\u00edculo 336 del C\u00f3digo General del Proceso &nbsp;(SC4857, &nbsp;7 dic. 2020, rad. n.\u00b0 2006-00042-01). &nbsp;<\/p>\n<p>La regla &nbsp;precedente carece de aplicaci\u00f3n trat\u00e1ndose de problemas &nbsp;de motivaci\u00f3n -ausencia, desconexi\u00f3n o marcada &nbsp;insuficiencia- asociados a aspectos procesales, pues en estos casos &nbsp;resulta del todo inadmisible que deba acudirse a las causales primera &nbsp;o segunda de casaci\u00f3n, como una lectura literal de los &nbsp;veredictos transcritos pudiera dar a entender. &nbsp;<\/p>\n<p>Y es que, afirmar &nbsp;que los defectos garrafales de fundamentaci\u00f3n en materias &nbsp;procesales deben izarse en sede de casaci\u00f3n a trav\u00e9s de &nbsp;los dos (2) motivos iniciales, significar\u00eda convertir un yerro &nbsp;procesal en sustancial, algo contrario a la t\u00e9cnica de &nbsp;casaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Por tanto, para &nbsp;esta hip\u00f3tesis, la parte recurrente tendr\u00e1 que acudir a &nbsp;la causal de incongruencia, bajo el entendido de que no existi\u00f3 &nbsp;realmente una decisi\u00f3n sobre los temas procesales de los &nbsp;cuales se duele, por faltar uno de los componentes esenciales para &nbsp;que haya una determinaci\u00f3n judicial sobre los mismos, como es &nbsp;la motivaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Dicho en otras &nbsp;palabras, aunque el sentenciador de segundo grado adopte una decisi\u00f3n &nbsp;sobre una materia adjetiva, en raz\u00f3n de su invocaci\u00f3n &nbsp;en la alzada, en completo olvido de su justificaci\u00f3n, deber\u00e1 &nbsp;considerar que realmente no existi\u00f3 tal determinaci\u00f3n, &nbsp;por fuerza de la ausencia de uno de sus elementos esenciales, de all\u00ed &nbsp;que la cr\u00edtica en casaci\u00f3n deba encausarse por la senda &nbsp;del motivo tercero. &nbsp;<\/p>\n<p>3.4.2. Las &nbsp;conclusiones precedentes no pueden hacerse extensivas al recurso de &nbsp;revisi\u00f3n, pues la l\u00ednea jurisprudencia fijada por la &nbsp;Sala no ha sido modificada, aunque se haya propendido por hacerlo. &nbsp;<\/p>\n<p>Para dilucidar, &nbsp;conviene recordar la mencionada l\u00ednea: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>Los &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;defectos graves en la motivaci\u00f3n de una sentencia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;judicial, \u00bfconstituyen motivo de nulidad susceptible de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;alegaci\u00f3n en revisi\u00f3n? &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>Todas &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;las deficiencias graves de motivaci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>S\u00f3lo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;la ausencia absoluta de motivaci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>Existen &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;dos (2) posiciones, ninguna de las cuales prevalece &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>No &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\u2666 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>29 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de agosto de 2008 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\u2666 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>12 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de septiembre de 2014 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\u2666 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>15 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de septiembre de 2016 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>7 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de septiembre de 2018 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\u2666 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>11 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de diciembre de 2018 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\u2666 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>21 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de septiembre de 2020 (revisi\u00f3n) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\u2666 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>23 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de noviembre de 2016 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; 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&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de diciembre de 2019 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\u2666 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>14 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de septiembre de 2020 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; 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&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\u2666 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>1\u00b0 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de diciembre de 2017 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\u2666 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>3 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de marzo de 2020 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\u2666 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>19 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de octubre de 2020 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>Descuella que, con &nbsp;los veredictos de 2008 (rad. n.\u00b0 2004-00729-01), 2014 (SC12377, &nbsp;rad. n.\u00b0 2010-02249-00) y 2016 (SC12948, rad. n.\u00b0 &nbsp;2012-01064-00), se fij\u00f3 una subregla que no ha logrado ser &nbsp;alterada, a pesar de la pretensi\u00f3n de hacerlo, la cual no ha &nbsp;logrado materializarse. &nbsp;<\/p>\n<p>De all\u00ed que &nbsp;en revisi\u00f3n se mantenga la tesis seg\u00fan la cual \u00abla &nbsp;falta de motivaci\u00f3n\u2026 es susceptible de an\u00e1lisis &nbsp;por este extraordinario medio de contradicci\u00f3n como se llam\u00f3 &nbsp;la atenci\u00f3n en CSJ SC5408-2018 al traer a colaci\u00f3n la &nbsp;tesis \u2018por virtud de la cual la Corte reconoci\u00f3 que la &nbsp;nulidad originada en la sentencia pod\u00eda obedecer a defectos &nbsp;graves de argumentaci\u00f3n, siendo ese un evento subsumible en la &nbsp;causal octava de revisi\u00f3n\u2019\u00bb &nbsp;(SC3368, 21 sep. 2020, rad. n.\u00b0 2012-01051-00 y 2013-02188-00). &nbsp;<\/p>\n<p>4. Conclusi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Para recapitular, &nbsp;el compromiso que he profesado a la jurisprudencia, expresada en la &nbsp;doctrina probable, me impone emplear este medio para en materia de &nbsp;casaci\u00f3n, respecto a la procedencia de alegar como causal de &nbsp;nulidad la ausencia de motivaci\u00f3n u otros defectos remarcables &nbsp;de la misma, para unirme a la tesis vigente. &nbsp;<\/p>\n<p>Si bien he &nbsp;expuesto las razones por las que estimo que la nueva postura no es la &nbsp;que mejor consulta los elementos del acto jurisdiccional y los &nbsp;efectos de su desatenci\u00f3n, lo cierto es que una vez se &nbsp;profirieron tres (3) pronunciamientos en el mismo sentido se ha &nbsp;consolidado una doctrina probable a la que procede subordinarse, &nbsp;hasta tanto sea modificada por la Corporaci\u00f3n o se presente &nbsp;alguno de los motivos leg\u00edtimos para separarse de la doctrina &nbsp;jurisprudencial. &nbsp;<\/p>\n<p>En algunos de mis &nbsp;disensos he sostenido que la \u00abobligatoriedad &nbsp;del precedente jurisprudencial no se sustenta \u00fanicamente en la &nbsp;posici\u00f3n jer\u00e1rquica ostentada por la autoridad judicial &nbsp;que lo establece, sino en valores constitucionales como la seguridad &nbsp;jur\u00eddica, la igualdad y la confianza leg\u00edtima de los &nbsp;usuarios\u00bb &nbsp;de la jurisdicci\u00f3n, donde es insuficiente que una nueva &nbsp;interpretaci\u00f3n sea mejor o m\u00e1s elaborada para que se &nbsp;imponga sobre la contenida en la jurisprudencia (salvamento de voto a &nbsp;la STC12660, 18 sep. 2019, rad. n.\u00ba 2019-01830). Lo anterior me &nbsp;lleva a dar cuenta de mi perspectiva sobre el asunto y, de ahora en &nbsp;adelante, aplicar el precedente consolidado de la Sala. &nbsp;<\/p>\n<p>Frente al recurso &nbsp;de revisi\u00f3n, como no ha operado una sustituci\u00f3n de la &nbsp;tesis fijada desde 2008, deber\u00e1 observarse con todo celo, en &nbsp;el sentido de admitir que constituye motivo de nulidad de la &nbsp;sentencia la ausencia de motivaci\u00f3n o los defectos may\u00fasculos &nbsp;en la misma. &nbsp;<\/p>\n<p>5. En los &nbsp;anteriores t\u00e9rminos dejo sentada mi aclaraci\u00f3n de voto. &nbsp;<\/p>\n<p>Fecha &nbsp;ut &nbsp;supra. &nbsp;<\/p>\n<p>AROLDO &nbsp;WILSON QUIROZ MONSALVO &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado &nbsp;<\/p>\n<p>1\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Folios 1 a 33 del c.1. &nbsp;<\/p>\n<p>2\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Folio 47 del c. 1. &nbsp;<\/p>\n<p>3\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Folios 75 a 112 ib\u00eddem. &nbsp;<\/p>\n<p>4\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Folios 19 a 25 del c. de apelaci\u00f3n de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;auto. &nbsp;<\/p>\n<p>5\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Folio 687 del c. 1. &nbsp;<\/p>\n<p>6\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Folios 11 a 13 del c. de apelaci\u00f3n de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sentencia. &nbsp;<\/p>\n<p>7\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte Constitucional, T-214 de 2012. &nbsp;<\/p>\n<p>8\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Caso Yatama vs. Nicaragua. Excepciones Preliminares, Fondo, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Reparaciones y Costas. Sentencia de 23 de junio de 2005. Serie C No. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;127, p\u00e1rrafos. 144, 153 y 164. &nbsp;<\/p>\n<p>9\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Caso Chaparro \u00c1lvarez y Lapo \u00cd\u00f1iguez vs. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ecuador. Sentencia de 21 de noviembre de 2007. &nbsp;<\/p>\n<p>10\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Palamara Iribarne vs. Chile y Trist\u00e1n Donoso vs. Panam\u00e1. &nbsp;<\/p>\n<p>11\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Caso Suominen vs. Finlandia. &nbsp;<\/p>\n<p>12\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ SC de 18 de mayo de 1983, GJ CLXXII, p\u00e1gs. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;64 a 71. &nbsp;<\/p>\n<p>13\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;GJ, CXLVIII, p. 54. &nbsp;<\/p>\n<p>14\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ SC5186-2020 &nbsp;<\/p>\n<p>15\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ SC2768-2019, que reiter\u00f3 lo expuesto en CSJ SC. 9 ago. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2010, Rad. 2004-00524-01. &nbsp;<\/p>\n<p>16\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Folios 557 a 561 del c. 1. &nbsp;<\/p>\n<p>17\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Folio 562 del c. 1. &nbsp;<\/p>\n<p>18\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Folio 563 del c. 1. &nbsp;<\/p>\n<p>19\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Folio 564 ib. &nbsp;<\/p>\n<p>20\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Folio 565 ib. &nbsp;<\/p>\n<p>21\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Minuto 24:40 a 25:17, CD. 1, Parte 3 &nbsp;<\/p>\n<p>22\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Minuto 1:17:28 a 1:19:07, CD 2, parte 6. &nbsp;<\/p>\n<p>23\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ SC de 18 de septiembre de 2009, Rad. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2005-00406-01. &nbsp;<\/p>\n<p>24\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ SC de 25 de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;noviembre de 1992, rad. 3382, G.J. CCXIX, n\u00b0. 2458, p\u00e1gs. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;670 y 671 &nbsp;<\/p>\n<p>25\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ SC de 19 de diciembre de 2018, Rad. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2004-00042-01. &nbsp;<\/p>\n<p>26\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ SC5185-2020 &nbsp;<\/p>\n<p>28\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ, Auto de 19 de diciembre de 2012, Rad. 2001-00038-01. &nbsp;<\/p>\n<p>29\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Omar &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;V\u00e1squez S\u00e1nchez, De &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;lo que la teor\u00eda de la argumentaci\u00f3n jur\u00eddica &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;puede hacer por la pr\u00e1ctica de la argumentaci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;jur\u00eddica. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En Revista &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Telem\u00e1tica de Filosof\u00eda del Derecho, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;n.\u00b0 12, 2009, p. 106. &nbsp;<\/p>\n<p>30\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Jos\u00e9 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ovalle Favela, Teor\u00eda &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;General del Proceso, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Oxford, M\u00e9xico, 2015, p. 325. &nbsp;<\/p>\n<p>31\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Hernando &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Morales Molina, Curso &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de Derecho Procesal Civil, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Editorial Bogot\u00e1, 1991, p. 515. &nbsp;<\/p>\n<p>32\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Hernando &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Devis Echand\u00eda, Nociones &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Generales de Derecho Procesal Civil, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;p. 461. &nbsp;<\/p>\n<p>33\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Piero &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Calamandrei, La &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Casaci\u00f3n Civil, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Tomo I, Vol. 1, Editorial Bibliogr\u00e1fica Argentina, 1945, p. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;40. &nbsp;<\/p>\n<p>34\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Gast\u00f3n Fernando Valenzuela Pirotto, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Enfoque &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;actual de la motivaci\u00f3n de las sentencias. Su an\u00e1lisis &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;como componente del debido proceso. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En Rev. Derecho n.\u00b0 21, Montevideo jun. 2020 Epub 01-Jun-2020. &nbsp;<\/p>\n<p>35\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Art\u00edculo 368. Causales. Son causales de casaci\u00f3n: &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(\u2026) 5.- Haberse incurrido en alguna de las causales de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;nulidad consagradas en el art\u00edculo 152, siempre que no se &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;hubiere saneado. &nbsp;<\/p>\n<p>36\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Art\u00edculo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;380. Causales. Son causales de revisi\u00f3n: (\u2026) 8. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Existir nulidad originada en la sentencia que puso fin al proceso y &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;que no era susceptible de recurso. &nbsp;<\/p>\n<p>37\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Cfr. Robert Alexy, Teor\u00eda &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de la Argumentaci\u00f3n Jur\u00eddica, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1997, p. 264. &nbsp;<\/p>\n<p>38\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Robert &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Alexy, Teor\u00eda &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de la argumentaci\u00f3n jur\u00eddica. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 1997, p. 262. &nbsp;<\/p>\n<p>39\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Rober &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Alexy, La &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;argumentaci\u00f3n jur\u00eddica como discurso racional. En &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Manuel Atienza, Las &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;razones del derecho. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Centro de Estudios Constitucionales, Madrid, 19991, p. 199. &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SC3255-2021 (2014-00116-01) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; \u00c1LVARO &nbsp;FERNANDO GARC\u00cdA RESTREPO &nbsp; Magistrado &nbsp;ponente &nbsp; SC3255-2021 &nbsp; Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 23001-31-03-003-2014-00116-01 &nbsp; (Discutido &nbsp;y aprobado en sesi\u00f3n virtual del ocho de julio de dos mil &nbsp;veintiuno) &nbsp; Bogot\u00e1, D. &nbsp;C., cuatro (04) de agosto de dos mil veintiuno (2021).- &nbsp; Decide la Corte el &nbsp;recurso extraordinario de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[39],"tags":[],"class_list":["post-56201","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-agosto"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56201","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=56201"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/56201\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=56201"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=56201"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=56201"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}