{"id":59931,"date":"2024-05-17T20:40:12","date_gmt":"2024-05-17T20:40:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/17\/sc5662-2021-2011-00693-01\/"},"modified":"2024-05-17T20:40:12","modified_gmt":"2024-05-17T20:40:12","slug":"sc5662-2021-2011-00693-01","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/17\/sc5662-2021-2011-00693-01\/","title":{"rendered":"SC5662 2021"},"content":{"rendered":"<p>SC5662-2021 (2011-00693-01)<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado &nbsp;Ponente &nbsp;<\/p>\n<p>SC5662-2021 &nbsp;<\/p>\n<p>Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 11001-31-10-008-2011-00693-01 &nbsp;<\/p>\n<p>(Aprobado &nbsp;en sesi\u00f3n virtual de dos de diciembre de dos mil veintiuno) &nbsp;<\/p>\n<p>Bogot\u00e1 &nbsp;D. C., quince (15) de diciembre de dos mil veintiuno (2021). &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;Corte decide el recurso de casaci\u00f3n interpuesto por Luz &nbsp;Amparo Ulloa Hurtado frente &nbsp;a la sentencia proferida por la Sala de Familia del Tribunal Superior &nbsp;del Distrito Judicial de Bogot\u00e1 el 23 de mayo de 2017, en el &nbsp;proceso de petici\u00f3n de herencia acumulado con reivindicaci\u00f3n &nbsp;que instaur\u00f3 contra Rafael &nbsp;Guillermo y Jos\u00e9 Ricardo Ulloa Arciniegas y Gabriel G\u00f3mez &nbsp;Blanco (R.I.P.). &nbsp;<\/p>\n<p>I. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ANTECEDENTES &nbsp;<\/p>\n<p>A. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La &nbsp;pretensi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;la demanda repartida al Juzgado 28 de Familia de Bogot\u00e1, la &nbsp;demandante pretende que se declare que tiene vocaci\u00f3n de &nbsp;heredar al causante Jos\u00e9 Guillermo Ulloa Fajardo. En &nbsp;consecuencia, pidi\u00f3 que se rehaga el trabajo de partici\u00f3n &nbsp;y se ordene la restituci\u00f3n del inmueble que pertenece a la &nbsp;sucesi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>B. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Causa &nbsp;petendi. &nbsp;<\/p>\n<p>Como &nbsp;fundamentos f\u00e1cticos, la actora alega que obtuvo el &nbsp;reconocimiento de su estado civil con proceso de filiaci\u00f3n1, &nbsp;por lo cual present\u00f3 demanda de petici\u00f3n de herencia &nbsp;acumulada con reivindicaci\u00f3n, para que se reconociera su &nbsp;vocaci\u00f3n hereditaria para suceder a su difunto padre. Y se &nbsp;ordenara la restituci\u00f3n del inmueble inventariado y adjudicado &nbsp;en el sucesorio, posteriormente enajenado a Gabriel G\u00f3mez &nbsp;Blanco. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;gestora, no incluida en el tr\u00e1mite notarial de sucesi\u00f3n, &nbsp;solicit\u00f3 la adjudicaci\u00f3n de la cuota hereditaria que le &nbsp;pertenece, rehacer el trabajo de partici\u00f3n, ordenar la &nbsp;cancelaci\u00f3n de los registros de las transferencias de &nbsp;propiedad, grav\u00e1menes y limitaciones al dominio del \u00fanico &nbsp;bien relicto de la sucesi\u00f3n. Como pretensi\u00f3n &nbsp;reivindicatoria, pidi\u00f3 la restituci\u00f3n del inmueble en &nbsp;manos del tercero adquirente. Y, como subsidiaria, la reivindicaci\u00f3n &nbsp;del valor de la venta de su parte -m\u00e1s la indemnizaci\u00f3n &nbsp;de perjuicios por configurarse la mala fe-. &nbsp;<\/p>\n<p>A &nbsp;modo de s\u00edntesis, indica la parte actora en su escrito &nbsp;genitor, que \u00abes &nbsp;hija extramatrimonial de Jos\u00e9 Guillermo Ulloa Fajardo, y &nbsp;obtuvo el reconocimiento de su estado civil mediante proceso de &nbsp;filiaci\u00f3n con prueba de ADN tomada en el momento de las &nbsp;exequias de su padre, con la resistencia de sus hermanos, quienes &nbsp;prontamente desaparecieron la herencia mediante los actos que se &nbsp;acusan en este proceso, todo antes que ella pudiera participar en el &nbsp;proceso por no haber obtenido el estatus de hija del causante\u00bb2, &nbsp;por ello \u00abacudi\u00f3 &nbsp;como heredera preterida para ser restituida en sus derechos\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>C. &nbsp;Posici\u00f3n de los demandados y tr\u00e1mite del proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;Admitida la demanda (fl. 134) y notificados Rafael Guillermo y Jos\u00e9 &nbsp;Ricardo Ulloa Arciniegas y Gabriel G\u00f3mez Blanco (fl. 135), en &nbsp;tiempo contestaron con expresa oposici\u00f3n a las pretensiones y &nbsp;precisi\u00f3n de algunos hechos. Los demandados en petici\u00f3n &nbsp;de herencia no propusieron excepciones. El demandado en &nbsp;reivindicaci\u00f3n propuso excepciones que denomin\u00f3 \u00abjusto &nbsp;t\u00edtulo\u00bb &nbsp;y &nbsp;\u00abbuena &nbsp;fe exenta de culpa\u00bb3. &nbsp;En &nbsp;concreto, fundamenta que el bien inmueble fue obtenido por &nbsp;compraventa que le hicieren los hermanos copart\u00edcipes de la &nbsp;causa sucesoral por medio de escritura p\u00fablica No. 1739 del 8 &nbsp;de septiembre de 2009 de la Notar\u00eda Cuarta del C\u00edrculo &nbsp;de Villavicencio, \u00abadquisici\u00f3n &nbsp;que se hizo como continuaci\u00f3n de una negociaci\u00f3n que en &nbsp;vida el se\u00f1or Jos\u00e9 Guillermo Ulloa Fajardo hiciere con &nbsp;\u00e9l\u2026\u00bb y &nbsp;que, a pesar de su fallecimiento, culmin\u00f3 \u00abpor &nbsp;la gesti\u00f3n de sus herederos Rafael y Jos\u00e9 Ricardo &nbsp;Ulloa\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;El Juzgado Veintiocho de Familia de Bogot\u00e1 culmin\u00f3 la &nbsp;primera instancia con sentencia del 27 de abril de 2016 (fls. &nbsp;294-303 C. 5), en &nbsp;que declar\u00f3 probadas las excepciones de justo t\u00edtulo y &nbsp;buena fe exenta de culpa, neg\u00f3 la restituci\u00f3n del bien &nbsp;inmueble y dej\u00f3 sin efectos la partici\u00f3n y liquidaci\u00f3n &nbsp;de la masa sucesoral -contenida en la escritura p\u00fablica No. &nbsp;4826 del 4 de septiembre de 2009 en la Notaria Segunda de &nbsp;Villavicencio-. Adicionalmente, orden\u00f3 rehacer la partici\u00f3n &nbsp;y adjudicaci\u00f3n de los bienes correspondientes al causante, a &nbsp;fin de que se incluya a la recurrente. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;La apelaci\u00f3n de la demandante fue desatada con fallo del 23 de &nbsp;mayo de 2017 -objeto del recurso extraordinario-, en el que el ad &nbsp;quem &nbsp;revoc\u00f3 el ordinal primero4. &nbsp;Adem\u00e1s, adicion\u00f3 la decisi\u00f3n impugnada, en el &nbsp;sentido de condenar a los hermanos Ulloa Arciniegas a restituir a Luz &nbsp;Amparo Ulloa Hurtado -como heredera concurrente-, la suma de &nbsp;$2.053.339.781. &nbsp;<\/p>\n<p>4. &nbsp;El recurso de casaci\u00f3n fue concedido por auto del 5 de junio &nbsp;de 2017, en atenci\u00f3n a que \u00abel &nbsp;avalu\u00f3 del inmueble identificado con folio de matr\u00edcula &nbsp;inmobiliaria 230-35679, para el mes de septiembre del a\u00f1o &nbsp;2009, ascend\u00eda a la suma de $4.583.347.725\u00bb, &nbsp;cuant\u00eda &nbsp;que supera la fijada por el art\u00edculo 338 del C\u00f3digo &nbsp;General del Proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>II. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;LA &nbsp;SENTENCIA DEL TRIBUNAL &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;Tribunal comenz\u00f3 por realizar un recuento procesal. Y destac\u00f3 &nbsp;que el motivo de la impugnaci\u00f3n consiste en que el juez de la &nbsp;primera instancia no accedi\u00f3 a la pretensi\u00f3n &nbsp;reivindicatoria, por cuanto, argumenta la recurrente \u00ab(\u2026) &nbsp;dej\u00f3 de observar que el demandado Gabriel G\u00f3mez Blanco &nbsp;no prob\u00f3 en el proceso que, al momento de adquirir el predio &nbsp;rural denominado \u201cBRISAS DEL OCOA\u201d hubiera actuado de &nbsp;buena fe exenta de culpa\u2026\u00bb pues, &nbsp;\u00abno &nbsp;prob\u00f3 el haber tenido en su poder el certificado de tradici\u00f3n &nbsp;y libertad\u00bb que &nbsp;acreditara la titularidad del inmueble en cabeza de los hermanos &nbsp;Ulloa Arciniegas para el 8 de septiembre de 2009, fecha en que se &nbsp;realiz\u00f3 la venta. &nbsp;<\/p>\n<p>Luego &nbsp;de destacar lo pretendido en este asunto por la demandante frente a &nbsp;los demandados y qu\u00e9 fue lo decidido por el juez de primera &nbsp;instancia, encontr\u00f3 satisfechos todos los requisitos para &nbsp;tener a Gabriel G\u00f3mez Blanco como tercero adquirente de buena &nbsp;fe exenta de culpa. Esto por cuanto \u00ab(\u2026) &nbsp;ostenta la condici\u00f3n de tercero frente a los copart\u00edcipes &nbsp;de la causa sucesoral del extinto JOS\u00c9 GUILLERMO ULLOA FAJARDO &nbsp;(\u2026)\u00bb &nbsp;y, \u00ab(\u2026) &nbsp;la adquisici\u00f3n que hizo aqu\u00e9l del inmueble rural\u2026fue &nbsp;a t\u00edtulo de compraventa, al tenor de lo estipulado\u2026en &nbsp;la escritura p\u00fablica 1739 del 8 de septiembre de 2009 de la &nbsp;Notaria 4 de Villavicencio\u2026el adquiriente cancel\u00f3 por &nbsp;el inmueble la suma de $1.360.000. 000.oo (\u2026)\u00bb. Sostuvo &nbsp;que, si bien la parte actora tambi\u00e9n hab\u00eda reprochado &nbsp;que en los interrogatorios se afirm\u00f3 por todos los demandados &nbsp;que la trasmisi\u00f3n del dominio se realiz\u00f3 a trav\u00e9s &nbsp;de un contrato de permuta, \u00abno &nbsp;es posible desatender la voluntad expresa en el t\u00edtulo &nbsp;escriturario, so pretexto de la existencia de otro negocio jur\u00eddico, &nbsp;pues para cuestionar la validez -art. 1740 C.C.-, o eventual &nbsp;simulaci\u00f3n -art. 1766 C.C- del negocio jur\u00eddico de &nbsp;compraventa, deb\u00eda tramitarse la acci\u00f3n legal &nbsp;pertinente y, como se desprende de la demanda, ninguna de esas &nbsp;pretensiones forma parte del petitum de la misma\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Respecto &nbsp;del actuar del demandado en reivindicaci\u00f3n, hall\u00f3 que &nbsp;actu\u00f3 de buena fe exenta de culpa, \u00aben &nbsp;la medida que la adquisici\u00f3n del inmueble por parte de este se &nbsp;llev\u00f3 a cabo bajo el conocimiento del contenido en una &nbsp;declaraci\u00f3n escritural del mismo instrumento donde se consign\u00f3 &nbsp;en la cl\u00e1usula 2da: \u201cTRADICI\u00d3N: Que el inmueble &nbsp;objeto de la presente venta lo adquirieron LOS VENDEDORES en el mismo &nbsp;estado civil actual por adjudicaci\u00f3n en el juicio de sucesi\u00f3n &nbsp;de JOS\u00c9 GUILLERMO ULLOA FAJARDO\u2026\u00bb. &nbsp;En &nbsp;el punto, el Tribunal precis\u00f3 que, al momento de comprar el &nbsp;bien, Gabriel G\u00f3mez lo hizo con la conciencia de adquirirlo de &nbsp;quienes eran los verdaderos propietarios al momento de celebrar el &nbsp;negocio. Y \u00abcon &nbsp;la certeza de que los enajenantes eran realmente los \u00fanicos &nbsp;due\u00f1os de la cosa vendida, sin que se haya demostrado lo &nbsp;contrario en este asunto\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;consiguiente, descart\u00f3 la prosperidad de la pretensi\u00f3n &nbsp;reivindicatoria formulada en la demanda respecto del inmueble rural &nbsp;denominado \u201cBrisas &nbsp;del Ocoa\u201d. En &nbsp;consecuencia, concluy\u00f3 que, ante la inviabilidad, resultaba &nbsp;improcedente el estudio de las excepciones de m\u00e9rito &nbsp;propuestas por el tercero adquirente y que se declararon probadas en &nbsp;el ordinal primero de la sentencia, por cuanto, \u00abno &nbsp;es dable estudiar los medios exceptivos que apuntar\u00edan a &nbsp;contrarrestar su \u00e9xito, por lo que ello conduce a la &nbsp;revocatoria de dicho ordinal\u00bb. Por &nbsp;consiguiente, adicion\u00f3 el fallo en torno a la pretensi\u00f3n &nbsp;reivindicatoria subsidiaria, \u00abya &nbsp;que no siendo viable jur\u00eddicamente la restituci\u00f3n del &nbsp;bien al acervo sucesoral, porque los demandados en petici\u00f3n de &nbsp;herencia\u2026 vendieron el \u00fanico bien relicto\u2026son &nbsp;ellos, que no el adquirente de buena fe exenta de culpa del inmueble, &nbsp;quienes deben restituir a la demandante ad valorem la cuota parte de &nbsp;la herencia que le corresponda\u00bb. &nbsp;As\u00ed las cosas, dio aplicaci\u00f3n al art\u00edculo 955 &nbsp;del C\u00f3digo Civil. Y orden\u00f3 a los demandados restituir a &nbsp;la demandante el valor de la cuota parte del bien, al momento de la &nbsp;venta que le correspond\u00eda como herencia, valor que en respaldo &nbsp;del dictamen pericial obrante en el proceso ascendi\u00f3 a la suma &nbsp;de $2.053.339.781. &nbsp;<\/p>\n<p>III. &nbsp;LA DEMANDA DE CASACI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>Antes &nbsp;de comenzar con el estudio de los correspondientes cargos, es &nbsp;pertinente realizar una precisi\u00f3n preliminar: los &nbsp;alcances del embate son muy parciales, porque frente al \u00e9xito &nbsp;de las aspiraciones de petici\u00f3n de herencia y al fracaso de la &nbsp;acci\u00f3n reivindicatoria, que fueron acumuladas, solo se discute &nbsp;las determinaciones tomadas en torno a esta \u00faltima. &nbsp;<\/p>\n<p>CARGO &nbsp;PRIMERO &nbsp;<\/p>\n<p>Con soporte en el &nbsp;motivo quinto de casaci\u00f3n, se acusa la sentencia impugnada de &nbsp;haberse incurrido en causal de nulidad originada en ella, con &nbsp;sujeci\u00f3n al numeral 1\u00ba del art\u00edculo 133 del C\u00f3digo &nbsp;General del Proceso, como consecuencia de la violaci\u00f3n a la &nbsp;competencia fijada por el canon 328 ibidem. &nbsp;Con &nbsp;miras a demostrarlo, explica que \u00abel &nbsp;Tribunal carec\u00eda de competencia para cualquier cosa respecto a &nbsp;aquella decisi\u00f3n fraccional de la sentencia que \u201cdeclar\u00f3 &nbsp;sin valor ni efecto el trabajo de partici\u00f3n presentado en la &nbsp;sucesi\u00f3n notarial del causante Jos\u00e9 Guillermo Ulloa\u201d, &nbsp;de modo que esa determinaci\u00f3n ha ganado firmeza, es cosa &nbsp;juzgada definitiva e inmodificable pues no es ni puede ser parte de &nbsp;este recurso de casaci\u00f3n\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Agrega &nbsp;que \u00abla &nbsp;nulidad de la partici\u00f3n y la orden de rehacerla, restituyeron &nbsp;la competencia del juez de la sucesi\u00f3n\u2026 no pod\u00edan &nbsp;fragmentarse las decisiones sobre el patrimonio herencial, remitiendo &nbsp;algunas al juez de la sucesi\u00f3n y conservando el Tribunal otras &nbsp;para ser decididas en segunda instancia\u00bb. En &nbsp;consecuencia, determina que el juzgador no ten\u00eda competencia &nbsp;para tomar la determinaci\u00f3n de adicionar la sentencia de &nbsp;primera instancia y ordenar una reivindicaci\u00f3n por &nbsp;equivalencia. Ello pues, \u00ababolida &nbsp;la partici\u00f3n mediante decisi\u00f3n de primera instancia no &nbsp;recurrida, quedaron igualmente eliminadas las adjudicaciones, de lo &nbsp;cual se sigue l\u00f3gicamente, que no puede haber equivalencia &nbsp;respecto de las cuotas herenciales que desaparecieron con la &nbsp;abolici\u00f3n de la partici\u00f3n\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;apoyo en ese fundamento f\u00e1ctico, solicita decretar la nulidad &nbsp;de la sentencia recurrida, en cuanto neg\u00f3 la reivindicaci\u00f3n &nbsp;intentada contra el demandado Gabriel G\u00f3mez Blanco. Y, en su &nbsp;lugar, se disponga el cumplimiento del numeral cuarto de la &nbsp;providencia de primera instancia -que dispuso rehacer el trabajo de &nbsp;partici\u00f3n en el juicio sucesorio debatido-. &nbsp;<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;Se plantea -como causal quinta- la nulidad de la decisi\u00f3n de &nbsp;segunda instancia al considerar que el Tribunal decidi\u00f3 sobre &nbsp;aspectos que no fueron alegados en la apelaci\u00f3n, &nbsp;espec\u00edficamente, al ejercer \u00abfunci\u00f3n &nbsp;jurisdiccional respecto de una partici\u00f3n y sus secuelas, &nbsp;despu\u00e9s que el Juzgado de primera instancia, mediante &nbsp;providencia en firme, porque no fue apelada, anul\u00f3 la &nbsp;partici\u00f3n y orden\u00f3 rehacerla, disposiciones de la &nbsp;sentencia no apeladas\u2026 Viol\u00f3 igualmente el Tribunal la &nbsp;competencia que le fija el art\u00edculo 328 del C.G.P., pues &nbsp;desaparecida la partici\u00f3n y ordenada su refacci\u00f3n, no &nbsp;pod\u00eda el Tribunal tomar determinaciones sobre esa partici\u00f3n &nbsp;y sus efectos\u2026\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Por supuesto, esa &nbsp;restricci\u00f3n, aplicable al ejercicio de la competencia &nbsp;funcional, no es pauta relativa al reparto de la jurisdicci\u00f3n &nbsp;entre los jueces -distribuci\u00f3n de funciones-. Por el &nbsp;contrario, es operativa para acotar los t\u00f3picos materia de &nbsp;decisi\u00f3n, cuya desatenci\u00f3n deber\u00e1 ser &nbsp;cuestionada con la incongruencia o la reforma peyorativa, por &nbsp;referirse al contenido del fallo.5 &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;En atenci\u00f3n a lo anterior, la alegaci\u00f3n &nbsp;planteada &nbsp;en este cargo, por referirse a la armon\u00eda entre el fallo y los &nbsp;reparos plasmados en la apelaci\u00f3n, se resalta, debi\u00f3 &nbsp;cuestionarse por v\u00eda incongruencia -causal tercera de &nbsp;casaci\u00f3n-. Esto es, no es posible proponerla como una nulidad &nbsp;por falta de competencia funcional. Ello es as\u00ed, porque no se &nbsp;discute la aptitud del Tribunal para desatar la apelaci\u00f3n, &nbsp;sino que est\u00e1 circunscrita al contenido de la decisi\u00f3n &nbsp;adoptada. T\u00e9ngase en cuenta que, s\u00f3lo es dable incurrir &nbsp;\u00aben &nbsp;nulidad por falta de competencia funcional cuando un juez de segunda &nbsp;instancia resuelve la apelaci\u00f3n formulada contra una sentencia &nbsp;dictada en un proceso de \u00fanica instancia; o cuando el fallador &nbsp;de segundo grado no es el que la ley procesal tiene previsto para tal &nbsp;funci\u00f3n; cuando un Tribunal resuelve una solicitud de &nbsp;exequ\u00e1tur; cuando un juez de circuito adelanta un proceso &nbsp;contra agente diplom\u00e1tico, entre otros casos\u00bb &nbsp;(SC14427, &nbsp;10 oct. 2016, rad. n.\u00b0 2013-02839-00). &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;lo expuesto, en el caso en concreto, no puede estructurarse la &nbsp;nulidad invocada, porque el Tribunal ten\u00eda atribuci\u00f3n &nbsp;para decidir en segunda instancia la controversia sometida a su &nbsp;consideraci\u00f3n, por tratarse de un asunto decidido en primer &nbsp;grado por un juez del circuito del mismo distrito judicial, sin que &nbsp;el conocimiento de estas pretensiones estuviera asignado &nbsp;especialmente a otro juzgador. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;Sumado a lo anterior, en la censura se acot\u00f3 que el a-quem &nbsp;debi\u00f3 &nbsp;resolver el litigio dentro de los l\u00edmites fijados por la &nbsp;apelaci\u00f3n de la demandante. Y que al apartarse de ese marco &nbsp;incurri\u00f3 en la falta de competencia mencionada. Sin embargo, &nbsp;desde el punto de vista procesal, si el funcionario de conocimiento &nbsp;tiene la atribuci\u00f3n para decidir el debate no habr\u00eda &nbsp;manera para predicar su falta de competencia funcional y, de paso, la &nbsp;nulidad. Por lo dem\u00e1s, se destaca que, en los reparos &nbsp;concretos del recurso de alzada, la recurrente solicit\u00f3 \u00abtal &nbsp;como lo hab\u00eda pedido en la demanda que se condene a los &nbsp;hermanos ULLOA a devolver a mi representada, el valor de la tercera &nbsp;parte del bien que ellos vendieron, el cual le correspond\u00eda &nbsp;por herencia\u2026\u00bb. De &nbsp;manera que s\u00ed correspond\u00eda al Tribunal proferir una &nbsp;determinaci\u00f3n al respecto, como en efecto lo hizo. &nbsp;<\/p>\n<p>4. &nbsp;Lo anterior es suficiente para concluir que el cargo no prospera. &nbsp;Ello pues, la causal escogida no guarda relaci\u00f3n con los &nbsp;hechos que le sirven de soporte. Error t\u00e9cnico que se aleja de &nbsp;la claridad y precisi\u00f3n requerida. &nbsp;<\/p>\n<p>CARGO &nbsp;SEGUNDO &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;este cargo se acusa la providencia de violar el principio de la &nbsp;reformatio &nbsp;in pejus y &nbsp;haber hecho m\u00e1s gravosa la situaci\u00f3n del apelante &nbsp;\u00fanico. Para sustentarlo, controvierte que, una vez aniquilada &nbsp;la partici\u00f3n del tr\u00e1mite sucesorio, con la sentencia de &nbsp;primera instancia se reabri\u00f3 la posibilidad de reanudar el &nbsp;proceso partitivo para restablecer sus derechos. Empero, sostiene que &nbsp;dicha posibilidad se la impidi\u00f3 la segunda instancia al negar &nbsp;la reivindicaci\u00f3n del \u00fanico bien herencial y que le &nbsp;\u00abpriva &nbsp;del derecho al debido proceso y hace in\u00fatil la nueva partici\u00f3n &nbsp;y deja en firme la anulada en el fallo del juzgado que ha hecho &nbsp;tr\u00e1nsito a cosa juzgado por ausencia de apelaci\u00f3n\u00bb. &nbsp;Por lo expuesto, remata solicitando casar la sentencia y en la &nbsp;sustitutiva \u00abreiterar &nbsp;de su contenido la negativa de reivindicaci\u00f3n del \u00fanico &nbsp;bien herencial, por hacer m\u00e1s gravosa la situaci\u00f3n del &nbsp;apelante \u00fanico y revocar la adici\u00f3n que concedi\u00f3 &nbsp;la reivindicaci\u00f3n por equivalencia y que redujo los derechos &nbsp;herenciales de Luz Amparo Ulloa Hurtado a una suma de dinero\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;La comprensi\u00f3n de este asunto supone entender que cuando se &nbsp;cuestione la decisi\u00f3n por trasgredir el principio de la no &nbsp;reformatio &nbsp;in pejus &nbsp;-causal cuarta-, es necesario acreditar, \u00aba &nbsp;m\u00e1s de la condici\u00f3n de apelante \u00fanico, las &nbsp;precisas resoluciones que se adoptaron en la decisi\u00f3n de &nbsp;segunda instancia que confrontadas con las de primer grado tornen m\u00e1s &nbsp;gravosa la situaci\u00f3n del recurrente\u00bb (AC-5476-2018). &nbsp;De tal manera que en la presentaci\u00f3n de la causal el &nbsp;casacionista debe estructurarla con claridad y precisi\u00f3n. Esto &nbsp;es, cotejando las determinaciones tomadas en las instancias a efectos &nbsp;de mostrar notoriamente la incursi\u00f3n del perjuicio que sufri\u00f3 &nbsp;en calidad de apelante \u00fanico con la determinaci\u00f3n ahora &nbsp;rebatida. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;adici\u00f3n, esta Corte ha precisado que &nbsp;\u00abel &nbsp;recurrente, como acusador que es de la sentencia, est\u00e1 &nbsp;obligado a proponer cada cargo en forma concreta, completa y exacta &nbsp;para que la Corte, situada dentro de los l\u00edmites que demarca &nbsp;la censura, pueda decidir el recurso sin tener que moverse &nbsp;oficiosamente a completar la acusaci\u00f3n planteada, por &nbsp;imped\u00edrselo el car\u00e1cter eminentemente dispositivo de la &nbsp;casaci\u00f3n &nbsp;(G.J. t. CXLVIII, p\u00e1g. 221) (CSJ, auto del 28 de septiembre de &nbsp;2004)\u00bb &nbsp;(AC3769-2014 &nbsp;de 9 jul 2014, Exp. 2008-00530-01). &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;As\u00ed, presentada la acusaci\u00f3n, se anticipa su &nbsp;descalabro. Ello pues, la falta de t\u00e9cnica implica la &nbsp;necesaria desestimaci\u00f3n del cargo, en atenci\u00f3n a que no &nbsp;se argument\u00f3 de manera clara y precisa los motivos por los que &nbsp;la recurrente considera que la decisi\u00f3n del Tribunal haya &nbsp;hecho m\u00e1s gravosa su situaci\u00f3n como apelante \u00fanico. &nbsp;Por el contrario, el a-quo &nbsp;reconoci\u00f3 &nbsp;una suma de dinero a t\u00edtulo de herencia, que no hab\u00eda &nbsp;sido fijada por la primera instancia. &nbsp;<\/p>\n<p>Empero, &nbsp;la actora se limit\u00f3 a alegar que las determinaciones tomadas &nbsp;por el Tribunal vulneraron su derecho al debido proceso, pues \u00ab\u2026al &nbsp;negar la reivindicaci\u00f3n del \u00fanico bien herencial, &nbsp;predio \u201cBrisas del Ocoa\u201d, la rehechura de la partici\u00f3n &nbsp;es una cruel befa que agrede a la demandante que recurri\u00f3 en &nbsp;apelaci\u00f3n, blandiendo la posibilidad de discutir desde cero &nbsp;sus derechos como heredera, discusi\u00f3n que se cierra con la &nbsp;sustracci\u00f3n de \u00fanico bien herencial ordenada por el &nbsp;Tribunal\u2026\u00bb. &nbsp;Por lo expuesto, est\u00e1 incompleto el cargo. En una palabra, se &nbsp;reitera, la recurrente debi\u00f3 mostrar cuales fueron las &nbsp;trasgresiones en que incurri\u00f3 el tribunal que hicieron m\u00e1s &nbsp;gravosa su situaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;Por lo anterior, el cargo se debe desestimar. &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;fundamento en el primer motivo de casaci\u00f3n, en este cargo se &nbsp;denuncia la sentencia del Tribunal de violar directamente los &nbsp;art\u00edculos \u00ab1321, &nbsp;1322, 1323, 1324, 1325, este \u00faltimo por indebida &nbsp;interpretaci\u00f3n y por aplicaci\u00f3n indebida del art\u00edculo &nbsp;768, del art\u00edculo 8 de la Ley 153 de 1887, 955 del C.C. y del &nbsp;art\u00edculo 6 de la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica\u2026y &nbsp;en la falta de aplicaci\u00f3n de los art\u00edculos 764, 765 y &nbsp;2528 del C.C.\u00bb. En &nbsp;orden a fundamentarlo, debate que el Tribunal al negar la &nbsp;reivindicaci\u00f3n del \u00fanico bien hereditario en manos del &nbsp;demandado Gabriel G\u00f3mez Blanco, \u00abprodujo &nbsp;el vaciamiento absoluto de la herencia, en atenci\u00f3n a la &nbsp;insolvencia de los hermanos de la demandante\u00bb. Se\u00f1ala, &nbsp;adem\u00e1s, que el Tribunal \u00abaplic\u00f3 &nbsp;indebidamente el art\u00edculo 768 del C.C., pues las reglas de la &nbsp;posesi\u00f3n de buena fe no se aplican a la reivindicaci\u00f3n &nbsp;intentada por un heredero preterido, como secuela de la acci\u00f3n &nbsp;de petici\u00f3n de herencia contra el tercero que las ha recibido &nbsp;del heredo putativo\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Sostiene &nbsp;que \u00aben &nbsp;el caso juzgado por el Tribunal no hay laguna, anomia o vac\u00edo &nbsp;normativo, en tanto el ordenamiento s\u00ed provee una \u201cley &nbsp;exactamente aplicable al caso controvertido\u201d \u2026el &nbsp;art\u00edculo 1325 del C.C.\u00bb. As\u00ed, &nbsp;destaca que, aunque el Colegiado aplic\u00f3 el se\u00f1alado &nbsp;art\u00edculo, \u00ablo &nbsp;interpret\u00f3 fracturando su sentido, pues elimin\u00f3 de la &nbsp;regla aquel fragmento que tan solo excluye de la reivindicaci\u00f3n &nbsp;de las cosas hereditarias en manos de terceros, aquellos casos en que &nbsp;estas \u201chayan sido prescritas por ellos\u201d, es decir por los &nbsp;terceros\u00bb. Y &nbsp;contin\u00faa diciendo que el juzgador dej\u00f3 de aplicar el &nbsp;fragmento del art\u00edculo 1325 del C.C. que solo preserva contra &nbsp;la reivindicaci\u00f3n propuesta por el heredero preterido y &nbsp;\u00abdeform\u00f3 &nbsp;la norma a la categor\u00eda de los que han ganado por &nbsp;prescripci\u00f3n, por tanto, inmunes a la reivindicaci\u00f3n, &nbsp;hizo un a\u00f1adido espurio para incluir a los terceros de buena &nbsp;fe exenta de culpa\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Prosigue &nbsp;su disertaci\u00f3n mencionando que la interpretaci\u00f3n que &nbsp;hizo el ad &nbsp;quem del &nbsp;principio de buena fe, \u00ablleva &nbsp;a la paradoja insalvable de que el heredero putativo solo gana el &nbsp;derecho de herencia por prescripci\u00f3n extraordinaria de diez &nbsp;a\u00f1os, mientras que al tercero le basta con ser adquirente de &nbsp;buena fe y su t\u00edtulo, que no es justo por provenir de heredero &nbsp;putativo quedar\u00eda sanado\u00bb. &nbsp;En &nbsp;consecuencia, sostiene que el Tribunal aplic\u00f3 indebidamente al &nbsp;caso el art\u00edculo 8 de la ley 153 de 1887, hizo operar el &nbsp;principio de error communis &nbsp;facit ius y &nbsp;dej\u00f3 de aplicar el art\u00edculo 1325 del C.C. Por lo tanto, &nbsp;solicita se acceda a las s\u00faplicas de la demanda de &nbsp;reivindicaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;El numeral 2\u00ba del art\u00edculo 344 del C\u00f3digo General &nbsp;del Proceso establece como requisito de la demanda de casaci\u00f3n &nbsp;\u00abla &nbsp;exposici\u00f3n de los fundamentos de cada acusaci\u00f3n, en &nbsp;forma clara, precisa y completa\u00bb. &nbsp;Adicionalmente, cuando la censura se enfila por la causal primera del &nbsp;art\u00edculo 336 ibidem, el recurrente est\u00e1 compelido a &nbsp;indicar las normas de estirpe sustancial que, constituyendo &nbsp;base esencial del fallo impugnado o habiendo debido serlo, a su &nbsp;juicio, considere violentadas. &nbsp;<\/p>\n<p>Sin &nbsp;embargo, el recurrente habr\u00e1 de tener en cuenta que tienen el &nbsp;car\u00e1cter de normas sustanciales aquellas que \u00ab\u2026en &nbsp;raz\u00f3n de una situaci\u00f3n f\u00e1ctica concreta, &nbsp;declaran, crean, modifican o extinguen relaciones jur\u00eddicas &nbsp;tambi\u00e9n concretas entre las personas implicadas en tal &nbsp;situaci\u00f3n\u2026\u00bb, &nbsp;por &nbsp;lo que no ostentan esa naturaleza las que se &nbsp;\u00ablimitan &nbsp;a definir fen\u00f3menos jur\u00eddicos o a descubrir los &nbsp;elementos de \u00e9stos o a hacer enumeraciones o enunciaciones, &nbsp;como tampoco las tienen las disposiciones ordenativas o reguladoras &nbsp;de la actividad in procedendo\u00bb. (CSJ &nbsp;AC, 5 May. 2000) (reiterada AC 4144-2017 de 29 de junio de 2017, exp. &nbsp;2014-00555-01). &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;Se\u00f1alados esos derroteros, desde ya, puede asegurarse que la &nbsp;sustentaci\u00f3n de la impugnaci\u00f3n formulada no satisface &nbsp;el m\u00ednimo de requisitos establecidos en la normativa vigente. &nbsp;En efecto, la actora dise\u00f1\u00f3 la censura a partir de la &nbsp;presunta violaci\u00f3n directa de los art\u00edculos 13236, &nbsp;7687, &nbsp;7648, &nbsp;7659 &nbsp;y 252810 &nbsp;del C\u00f3digo Civil, 8\u00ba11 &nbsp;de la ley 153 de 1887 y del 6\u00ba12 &nbsp;de la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica de Colombia. Empero, &nbsp;ninguna de dichas disposiciones tiene el car\u00e1cter de normas &nbsp;sustanciales. De manera que, dado que el recurso extraordinario est\u00e1 &nbsp;soportado en la violaci\u00f3n de reglas sustanciales, y al no &nbsp;indicar las normas que de ese linaje fueron transgredidas con la &nbsp;decisi\u00f3n impugnada, se desatendi\u00f3 la exigencia cardinal &nbsp;para el estudio del cargo frente a estos preceptos. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;No obstante, de la lectura minuciosa del cargo, se observa que &nbsp;tambi\u00e9n se alega la violaci\u00f3n directa del art\u00edculo &nbsp;1325 del C\u00f3digo Civil -norma sustancial-. En efecto, la &nbsp;demanda se fundamenta en que el yerro ostensible del Tribunal &nbsp;consiste en \u00abfracturar &nbsp;el sentido y alcance de la norma, pues aun admitiendo en este caso &nbsp;que el tercero demandado es adquirente de buena fe, y que esa buena &nbsp;fe est\u00e1 exenta de culpa, con todo y eso la reivindicaci\u00f3n &nbsp;procede contra \u00e9l, porque el legislador soberano solo excluy\u00f3 &nbsp;al tercero que hubiere adquirido por prescripci\u00f3n\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;particular, tambi\u00e9n censur\u00f3 que \u00abel &nbsp;Tribunal extendi\u00f3 una salvaguarda al tercero demandado en la &nbsp;reivindicaci\u00f3n del \u00fanico bien de la herencia, bajo el &nbsp;pretexto de que se trata de un tercero de buena fe, en reparar que el &nbsp;art\u00edculo 1325 del C.C. consagra la reivindicaci\u00f3n &nbsp;contra el tercero y no exonera de esa reivindicaci\u00f3n a quien &nbsp;simplemente ha obrado de buena fe\u00bb. Contin\u00faa &nbsp;diciendo que \u00abel &nbsp;Tribunal cre\u00f3 entonces una novedosa causa de exoneraci\u00f3n &nbsp;contra la reivindicaci\u00f3n, la buena fe del adquirente, causa &nbsp;que no est\u00e1 prevista en el la ley, falta de aplicaci\u00f3n &nbsp;del art\u00edculo 1325 del C.C. que desde luego se erige en &nbsp;violaci\u00f3n directa de la ley sustancial\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>3.1. &nbsp;La hermen\u00e9utica que le ha dado esta Corporaci\u00f3n al &nbsp;art\u00edculo 1325 del C\u00f3digo Civil, sostiene que \u00absi &nbsp;los bienes hereditarios han pasado a terceros, se predica la &nbsp;persecuci\u00f3n reivindicatoria en m\u00e9rito del derecho erga &nbsp;omnes reconocido judicialmente al verdadero se\u00f1or de la &nbsp;herencia. No distingue entonces la ley seg\u00fan sea de buena o de &nbsp;mala fe la posesi\u00f3n de los terceros, y es porque en general la &nbsp;conciencia honesta de los hombres no alcanza de suyo a conferir &nbsp;derecho a quien no lo tiene conforme al ordenamiento, ni es bastante &nbsp;para que alguien pueda trasferir lo que no le pertenece\u00bb. En &nbsp;el punto, se destaca que \u00aben &nbsp;general, la buena fe del poseedor regula el sistema de prestaciones &nbsp;mutuas, pero no evita la prosperidad de juicio reivindicatorio, salvo &nbsp;que la prescripci\u00f3n se haya consumado\u00bb (Gaceta &nbsp;Judicial XCI Parte 1 n. 2214-2216 (1959), p\u00e1g. 443). &nbsp;<\/p>\n<p>Recientemente, &nbsp;en un caso de similares contornos al analizado, y de cara a la &nbsp;aplicaci\u00f3n del art\u00edculo precitado -1325 del C.C.- esta &nbsp;Corte destac\u00f3 lo siguiente: &nbsp;<\/p>\n<p>\u00ab\u2026 &nbsp;Para &nbsp;dar cumplida respuesta a esa inquietud comienza la Corte por precisar &nbsp;que si, como ha quedado dicho, los principios como el de esta especie &nbsp;carecen de supuestos f\u00e1cticos expl\u00edcitos o acabados, de &nbsp;modo que solamente adquieren preeminencia operativa haci\u00e9ndolos &nbsp;obrar frente alg\u00fan caso concreto, las aristas f\u00e1cticas &nbsp;relevantes de este asunto (que el Tribunal tuvo en consideraci\u00f3n &nbsp;y el recurrente no refuta, dado el perfil del cargo) y de frente a &nbsp;las cuales se contrasta el referido axioma, son &nbsp;las siguientes: a) se trata de una venta efectuada por herederos &nbsp;reconocidos en el proceso de sucesi\u00f3n; b) a quienes se les &nbsp;adjudic\u00f3 el bien reivindicado; c) mediante partici\u00f3n &nbsp;que fue debidamente inscrita en el registro inmobiliario; d) que el &nbsp;tercero adquirente es de buena fe; e) que incurri\u00f3 en un error &nbsp;com\u00fan e invencible; y f) que aqu\u00e9l, el tercero, &nbsp;adquiri\u00f3 de los adjudicatarios el inmueble a t\u00edtulo de &nbsp;compraventa, es decir, de manera onerosa. A todo lo anterior s\u00f3lo &nbsp;resta agregar que ninguna consideraci\u00f3n hizo el Tribunal en &nbsp;torno de la buena o mala fe de los herederos putativos, cuesti\u00f3n &nbsp;que, por consiguiente, es irrelevante&gt;&gt;.13 &nbsp;<\/p>\n<p>3.2. &nbsp;Con base en lo anterior, la Sala advierte que este cargo no est\u00e1 &nbsp;llamado a prosperar. Ello pues, se observa que el alegato es &nbsp;desenfocado, pues atribuye al pronunciamiento un alcance que no va &nbsp;con su contenido, al punto que distorsiona gravemente los fundamentos &nbsp;bajo los cuales el Tribunal profiri\u00f3 su determinaci\u00f3n. &nbsp;Ciertamente, el juzgador, neg\u00f3 la reivindicaci\u00f3n &nbsp;suplicada y concluy\u00f3 que \u00abse &nbsp;encuentran satisfechos todos los requisitos para tener al se\u00f1or &nbsp;Gabriel G\u00f3mez Blanco como tercero adquirente de buena fe &nbsp;exenta de culpa\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Lo &nbsp;anterior, en primer lugar, \u00abporque &nbsp;ostenta la condici\u00f3n de tercero frente a los coparticipes de &nbsp;la causa sucesoral del extinto Jos\u00e9 Guillermo Ulloa Fajardo\u00bb. &nbsp;En &nbsp;segundo t\u00e9rmino, &nbsp;\u00abpor cuanto la adquisici\u00f3n que hizo aqu\u00e9l del &nbsp;inmueble rural denominado \u201cBrisas del Ocoa\u201d, fue a t\u00edtulo &nbsp;de compraventa, al tenor de los estipulado por los contratantes en la &nbsp;escritura p\u00fablica 1739 del 8 de septiembre de 2009 de la &nbsp;Notaria 4\u00aa de Villavicencio, pues conforme a la cl\u00e1usula &nbsp;tercera, el adquirente cancel\u00f3 por el inmueble la suma de &nbsp;$1.360.000.000, que es el precio que se declar\u00f3 como el &nbsp;correspondiente al valor total del mismo\u2026 &nbsp;Y en &nbsp;tercer lugar, porque \u00abde &nbsp;lo dicho por los demandados y por los testigos, se desprende que el &nbsp;demandado en reivindicaci\u00f3n, quien es el actual propietario &nbsp;inscrito de acuerdo con la anotaci\u00f3n 7 del folio de matr\u00edcula &nbsp;230-35679, actu\u00f3 de buena fe exenta de culpa, en la medida que &nbsp;la adquisici\u00f3n del inmueble por parte de este, se llev\u00f3 &nbsp;a cabo bajo el conocimiento del contenido en una declaraci\u00f3n &nbsp;escritural del mismo instrumento donde se consign\u00f3 en la &nbsp;cl\u00e1usula 2\u00aa: tradici\u00f3n: Que el inmueble objeto de &nbsp;la presente venta lo adquirieron los vendedores en el mismo estado &nbsp;civil actual por adjudicaci\u00f3n en el juicio de sucesi\u00f3n &nbsp;de Jos\u00e9 Guillermo Ulloa Fajardo, por medio de escritura &nbsp;p\u00fablica n\u00famero 4826 del 04 de septiembre del a\u00f1o &nbsp;2009\u2026\u00bb. Finalmente, &nbsp;puntualiz\u00f3 que, aunque Gabriel G\u00f3mez Blanco hubiera &nbsp;adoptado todas las precauciones y medidas prudentes, \u00abno &nbsp;habr\u00eda podido advertir irregularidad alguna que afectara la &nbsp;transacci\u00f3n y lo persuadiera de no adquirir el bien\u2026 &nbsp;para que, en tal caso, de haber conocido una realidad diferente, ello &nbsp;permitiera establecer un actuar de mala fe, al menos de parte del &nbsp;comprador al celebrar el contrato de compraventa, en perjuicio de la &nbsp;parte actora, pues ninguna evidencia probatoria conduce a esa &nbsp;conclusi\u00f3n\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>3.3. &nbsp;Bajo tales consideraciones, del cotejo del yerro denunciado con los &nbsp;fundamentos expuestos en la determinaci\u00f3n impugnada, se &nbsp;reitera su desenfoque, pues el Tribunal asent\u00f3 su decisi\u00f3n &nbsp;seg\u00fan los lineamientos jurisprudenciales esbozados -que no &nbsp;refutados, dado el perfil del cargo-. A &nbsp;continuaci\u00f3n, se reiteran estos lineamientos: i) Se trata de &nbsp;una compraventa &#8211; t\u00edtulo traslaticio oneroso de adquisici\u00f3n-, &nbsp;efectuada por herederos reconocidos en el proceso de sucesi\u00f3n &nbsp;-a quienes se le adjudic\u00f3 el bien pretendido en &nbsp;reivindicaci\u00f3n-. ii) La partici\u00f3n fue asentada en el &nbsp;registro inmobiliario. iii) El adquirente -tercero con buena fe &nbsp;exenta de culpa14- &nbsp;padeci\u00f3 un yerro o error com\u00fan e invencible15, &nbsp;a prop\u00f3sito de las actuaciones escriturales y registrales. Es &nbsp;decir, se evidencia la \u201cconciencia &nbsp;y persuasi\u00f3n en el adquirente de recibir el derecho de quien &nbsp;es leg\u00edtimo due\u00f1o.\u201d16 &nbsp;<\/p>\n<p>4. &nbsp;En consecuencia el cargo no prospera. &nbsp;<\/p>\n<p>CARGO &nbsp;CUARTO &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;este cargo se denuncia al Tribunal de violar indirectamente \u00ablos &nbsp;art\u00edculos 1321, 1322, 1323, 1324, 1325, el art\u00edculo &nbsp;764, 765, 955 y 2528 del C.C., del art\u00edculo 8 de la Ley 153 de &nbsp;1887, y del art\u00edculo 6 de la Constituci\u00f3n pol\u00edtica\u00bb, &nbsp;como &nbsp;consecuencia de errores de hecho en la apreciaci\u00f3n de las &nbsp;pruebas, alterando &nbsp;\u00ab\u2026su &nbsp;contenido atribuy\u00e9ndole una inteligencia contraria por entero &nbsp;a la real\u00bb. Ello &nbsp;pues, \u00abdej\u00f3 &nbsp;de ver lo inocultable, que los demandados obraron con manifiesta mala &nbsp;fe o que por lo menos el adquiriente del bien herencial de llegar a &nbsp;ser que obr\u00f3 con buena fe, esa buena fe no est\u00e1 exenta &nbsp;de culpa\u00bb. &nbsp; A partir de esto, manifiesta que los herederos putativos \u2013demandados- &nbsp;eran sabedores de la existencia de su hermana y del juicio de &nbsp;filiaci\u00f3n del cual ellos fueron parte, as\u00ed como de la &nbsp;relaci\u00f3n de amistad y cercan\u00eda del tercero adquirente &nbsp;con la familia Ulloa, por lo que \u00abno &nbsp;hubo entonces debida diligencia de Gabriel G\u00f3mez Blanco y por &nbsp;tanto err\u00f3 el Tribunal al reconocerle que obr\u00f3 con &nbsp;buena fe y adem\u00e1s exenta de culpa\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;consonancia con lo expuesto, arguye que de los medios de convicci\u00f3n &nbsp;testimoniales solicitados por el demandado en reivindicaci\u00f3n, &nbsp;el Tribunal omiti\u00f3 la prueba de confesi\u00f3n \u00absobre &nbsp;el tipo de negocio jur\u00eddico realmente convenido que fue una &nbsp;permuta, pero que en la escritura p\u00fablica No. 1739 del 8 de &nbsp;septiembre de 2009, se consign\u00f3 una compraventa\u00bb, &nbsp;lo cual afect\u00f3 sus derechos por desaparici\u00f3n del bien &nbsp;permutado que ingresar\u00eda al haber de la herencia. &nbsp;<\/p>\n<p>Para &nbsp;finalizar, la recurrente discute que si el Tribunal no hubiera &nbsp;cometido los errores de hecho enrostrados, \u00ab\u2026hubiera &nbsp;tenido que concluir que el demandado Gabriel G\u00f3mez Blanco no &nbsp;es tercero de buena fe, y menos de buena fe exenta de culpa\u2026no &nbsp;habr\u00eda aplicado el art\u00edculo 768 del C.C\u2026.y &nbsp;hubiera aplicado el art\u00edculo 1325 del C.C. disponiendo la &nbsp;reivindicaci\u00f3n del predio \u201cBrisas del Ocoa\u201d para &nbsp;la sucesi\u00f3n de Jos\u00e9 Guillermo Ulloa Fajardo y la &nbsp;refacci\u00f3n del trabajo de partici\u00f3n\u00bb. &nbsp;En &nbsp;ese orden, solicita casar la sentencia recurrida y en sede de &nbsp;instancia acceder a las s\u00faplicas de la demanda. &nbsp;<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;El &nbsp;ataque por la incursi\u00f3n de un error de hecho, conforme se ha &nbsp;dicho invariablemente17, &nbsp;est\u00e1 vinculado al defecto en la contemplaci\u00f3n, &nbsp;existencia y percepci\u00f3n de determinado medio convictivo. De &nbsp;esta manera, se trata de un cuestionamiento de la percepci\u00f3n &nbsp;material de las probanzas con la indisoluble incidencia en la &nbsp;decisi\u00f3n por parte del sentenciador, a contragolpe de la &nbsp;trasgresi\u00f3n de las normas sustanciales que han debido &nbsp;disciplinar el asunto sometido a la jurisdicci\u00f3n. Entonces, en &nbsp;el error de hecho en la apreciaci\u00f3n de las pruebas, error &nbsp;facti in judicando, &nbsp;el &nbsp;sentenciador parte de premisas f\u00e1cticas equivocadas. Como se &nbsp;sabe, no es posible, &nbsp;en sede casacional, entrar en la disputa de los hechos y en su &nbsp;correlativo entendimiento por parte del Tribunal. Y tampoco definir &nbsp;cu\u00e1l es la \u00fanica y correcta interpretaci\u00f3n de &nbsp;determinado medio de prueba, cuando es posible la concurrencia de &nbsp;diversas conclusiones f\u00e1cticas. \u00abDe &nbsp;ah\u00ed la necesidad de respetar la valoraci\u00f3n de las &nbsp;pruebas que hacen los jueces de instancia, porque ser\u00eda &nbsp;insostenible que s\u00f3lo el juez de la casaci\u00f3n tuviera el &nbsp;monopolio de la raz\u00f3n a la hora de elucidar el recto &nbsp;entendimiento de las pruebas allegadas18\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;De &nbsp;ah\u00ed que &nbsp;\u00ab[p]ara &nbsp;que se produzca esa clase de error -como lo ha pregonado la Corte en &nbsp;constante jurisprudencia- que la equivocaci\u00f3n del sentenciador &nbsp;haya sido de tal magnitud que sin mayor esfuerzo en el an\u00e1lisis &nbsp;de las probanzas se debe a que la apreciaci\u00f3n probatoria pugna &nbsp;evidentemente y de manera manifiesta con la realidad del proceso. La &nbsp;duda que genera el punto de hecho o la pluralidad de interpretaciones &nbsp;que sugiera, excluyen, en consecuencia, la existencia de un error de &nbsp;la naturaleza indicada\u00bb19. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;En este cargo la recurrente atribuye al Tribunal un error de hecho en &nbsp;la interpretaci\u00f3n del contenido de las declaraciones de los &nbsp;demandados -Rafael Guillermo y Jos\u00e9 Ricardo Ulloa Arciniegas y &nbsp;del tercero adquirente Gabriel G\u00f3mez Blanco- por cuanto &nbsp;\u00abcercen\u00f3 &nbsp;su contenido objetivo, pues no vio que en ellos, reposa la confesi\u00f3n &nbsp;de una mentira\u2026 dej\u00f3 de ver lo inocultable, que los &nbsp;demandados obraron con manifiesta mal (sic) o que por lo menos el &nbsp;adquirente del bien herencial de llegar a ser que obro con buena fe, &nbsp;esa buena fe no est\u00e1 exenta de culpa\u00bb. &nbsp;Agreg\u00f3, adem\u00e1s, que el ad &nbsp;quem &nbsp;\u00abno &nbsp;apreci\u00f3 esa parte de las declaraciones de los testigos Orlando &nbsp;Alberto Lovo Bernal y Horacio Ulloa Fajardo, ni la contestaci\u00f3n &nbsp;de la demanda, ni las confesiones de los demandados sobre el &nbsp;ocultamiento de bienes de la sucesi\u00f3n\u00bb. &nbsp;Tales yerros, adujo, condujeron equivocadamente a que se considerara &nbsp;que el demandado Gabriel G\u00f3mez Blanco era un tercero de buena &nbsp;fe exenta de culpa, que deb\u00eda quedar al margen de la &nbsp;reivindicaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Al &nbsp;respecto, la sentencia del Tribunal sent\u00f3 tres conclusiones &nbsp;para reconocer a Gabriel G\u00f3mez Blanco como tercero adquirente &nbsp;de buena fe exenta de culpa: i) Que ostenta la condici\u00f3n de &nbsp;tercero frente a los copart\u00edcipes de la causa sucesoral del &nbsp;extinto Jos\u00e9 Guillermo Ulloa Fajardo. ii) Que &nbsp;la adquisici\u00f3n del inmueble rural denominado \u201cBrisas del &nbsp;Ocoa\u201d se hizo a t\u00edtulo de compraventa, seg\u00fan lo &nbsp;asentado en la escritura p\u00fablica 1739 del 8 de septiembre de &nbsp;2009 de la Notaria 4\u00aa de Villavicencio. &nbsp;iii) Que se actu\u00f3 con buena fe exenta de culpa, porque la &nbsp;adquisici\u00f3n del inmueble se realiz\u00f3 con el conocimiento &nbsp;del contenido en una declaraci\u00f3n escritural. &nbsp;<\/p>\n<p>4. &nbsp;En efecto, la motivaci\u00f3n de la providencia cuestionada &nbsp;descans\u00f3 en los siguientes medios de convicci\u00f3n para &nbsp;encontrar satisfechos los requisitos de la buena fe exenta de culpa. &nbsp;A saber: &nbsp;<\/p>\n<p>a. &nbsp;Copia de la escritura p\u00fablica No. 1739 del 8 de septiembre de &nbsp;2009, con la cual los herederos Rafael Guillermo y Jos\u00e9 &nbsp;Ricardo Ulloa Arciniegas vendieron a Gabriel G\u00f3mez Blanco el &nbsp;inmueble que les fue adjudicado en la sucesi\u00f3n de su padre, &nbsp;por la suma de $1.360.000.000, dinero que, seg\u00fan la cl\u00e1usula &nbsp;tercera de dicho instrumento, afirmaron los vendedores haber recibido &nbsp;de manos del comprador a entera satisfacci\u00f3n. Asimismo, en la &nbsp;cl\u00e1usula cuarta, los vendedores se\u00f1alaron \u00abque &nbsp;el inmueble objeto de esta escritura est\u00e1 libre de embargos, &nbsp;demandas judiciales, hipotecas, arrendamiento, patrimonio de familia, &nbsp;condiciones resolutorias y limitaciones de dominio y que se encuentra &nbsp;a paz y salvo de impuestos y contribuciones\u00bb. Y, &nbsp;en la quinta, consignaron \u00abque &nbsp;han hecho entrega real y material del inmueble que se enajena por &nbsp;medio del presente instrumento y que los vendedores, saldr\u00e1n &nbsp;al saneamiento legal de esta venta. V\u00e9anse los folios 31 a 35 &nbsp;del C-1\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>b. &nbsp;Copia de la matr\u00edcula inmobiliaria No. 230-35679 del inmueble &nbsp;rural denominado \u201cBRISAS DEL OCOA\u201d, donde se observa en &nbsp;la anotaci\u00f3n No. 6 que el 4 de septiembre de 2009 fue &nbsp;registrada la partici\u00f3n sucesoral del causante Jos\u00e9 &nbsp;Guillermo Ulloa Fajardo y, en la anotaci\u00f3n No. 7 fue &nbsp;registrada el 9 de septiembre de ese mismo a\u00f1o, la venta del &nbsp;predio por parte de los herederos a favor de Gabriel G\u00f3mez &nbsp;Blanco. &nbsp;<\/p>\n<p>c. &nbsp;Testimonios solicitados por el demandado en reivindicaci\u00f3n &nbsp;-Orlando Alberto Lovo Bernal y Horacio Ulloa Fajardo-. Tambi\u00e9n &nbsp;los interrogatorios de parte -Rafael Guillermo Ulloa Arciniegas, Jos\u00e9 &nbsp;Ricardo Ulloa Arciniegas, Gabriel G\u00f3mez Blanco y Luz Amparo &nbsp;Ulloa Hurtado-, los cuales, para el Tribunal, si bien afirmaron que &nbsp;el negocio real fue una permuta, no era posible desatender la &nbsp;voluntad expresada en el t\u00edtulo escriturario, \u00abso &nbsp;pretexto de la existencia de otro negocio jur\u00eddico, pues, para &nbsp;cuestionar la validez -art. 1740 C.C.-, o eventual simulaci\u00f3n &nbsp;-art. 1766 C.C.- del negocio jur\u00eddico de compraventa, deb\u00eda &nbsp;tramitarse la acci\u00f3n legal pertinente y, como se desprende de &nbsp;la demanda, ninguna de esas pretensiones forma parte del petitum de &nbsp;la misma\u2026\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Bajo &nbsp;esos fundamentos, la Sala concluye que la recurrente cuestiona el &nbsp;entendimiento que el Tribunal hizo de las pruebas. Sin embargo, &nbsp;-haciendo el cotejo de las probanzas y la naturaleza propia de la &nbsp;acci\u00f3n de reivindicaci\u00f3n impetrada-, dicha valoraci\u00f3n &nbsp;no resulta manifiestamente equivocada. Esto es, no hubo alteraci\u00f3n, &nbsp;cercenamiento o pretermisi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>IV. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;DECISI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;m\u00e9rito de lo expuesto, la Sala de Casaci\u00f3n Civil de la &nbsp;Corte Suprema de Justicia, administrando justicia en nombre de la &nbsp;Rep\u00fablica y por autoridad de la ley, NO &nbsp;CASA la &nbsp;sentencia proferida por la Sala Familia del Tribunal Superior del &nbsp;Distrito Judicial de Bogot\u00e1 el 23 de mayo de 2017, en el &nbsp;proceso ordinario que instaur\u00f3 Luz Amparo Ulloa Hurtado contra &nbsp;Rafael &nbsp;Guillermo Ulloa Arciniegas, Jos\u00e9 Ricardo Ulloa Arciniegas y &nbsp;Gabriel G\u00f3mez Blanco. &nbsp;<\/p>\n<p>Sin &nbsp;costas en casaci\u00f3n, por el amparo de pobreza. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;su oportunidad, devu\u00e9lvase el expediente a la Corporaci\u00f3n &nbsp;de origen. &nbsp;<\/p>\n<p>NOTIF\u00cdQUESE &nbsp;Y C\u00daMPLASE &nbsp;<\/p>\n<p>FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp;<\/p>\n<p>Presidente &nbsp;de Sala &nbsp;<\/p>\n<p>\u00c1LVARO &nbsp;FERNANDO GARC\u00cdA RESTREPO &nbsp;<\/p>\n<p>HILDA &nbsp;GONZ\u00c1LEZ NEIRA &nbsp;<\/p>\n<p>AROLDO &nbsp;WILSON QUIROZ MONSALVO &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ALONSO RICO PUERTA &nbsp;<\/p>\n<p>OCTAVIO &nbsp;AUGUSTO TEJEIRO DUQUE &nbsp;<\/p>\n<p>1\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Fls. 2. 48 a 66 C-Ppal. Sentencia proferida por el Juzgado Segundo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de Familia de Villavicencio el 30 de septiembre de 2010. &nbsp;<\/p>\n<p>2\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Fl. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;27 ibidem. &nbsp;<\/p>\n<p>4\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00ab(\u2026) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ante la conclusi\u00f3n de inviabilidad de la pretensi\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;reivindicatoria del tercero adquiriente, resultaba improcedente el &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;estudio de las excepciones por \u00e9l propuestas y que declar\u00f3 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;probadas el ordinal primero de la sentencia\u00bb. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Fls. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;18-19 ibidem. &nbsp;<\/p>\n<p>5\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;el punto, esta Corporaci\u00f3n tiene sentado que \u201c[P]ronunciarse &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sobre puntos o extremos del litigio que no fueron materia de la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;apelaci\u00f3n -ni est\u00e1n \u00edntimamente conectados con &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ella- no es un problema de competencia funcional del juez ad quem &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sino un asunto que ata\u00f1e al derecho sustancial que tiene el &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;recurrente para que la resoluci\u00f3n de su impugnaci\u00f3n no &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;toque puntos que no quiso llevar al debate de la segunda instancia. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De ah\u00ed que cuando se pretenda atacar la sentencia de segunda &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;instancia susceptible de recurso de casaci\u00f3n por violaci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;al principio de la no reformatio in pejus, tal acusaci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;deber\u00e1 plantearse en el \u00e1mbito de la causal cuarta del &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;art\u00edculo 368 de la ley adjetiva; en tanto que si el &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;fundamento de la acusaci\u00f3n obedece a una desviaci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del tema que fue objeto de la pretensi\u00f3n deducida en la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sustentaci\u00f3n del recurso, el ataque deber\u00e1 dirigirse &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;por la senda de la causal segunda de casaci\u00f3n, por vicio de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;incongruencia entre lo pedido por el impugnante y lo resuelto por el &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ad quem\u2026\u201d &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>Y &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;se agreg\u00f3 que: \u201c[P]ara &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;el ataque de ambos tipos de errores en la sentencia de segunda &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;instancia, la ley procesal tiene reservado el recurso extraordinario &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de casaci\u00f3n, toda vez que ata\u00f1en al fondo de la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;decisi\u00f3n, sin que tengan relaci\u00f3n con las nulidades &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;procesales. De ah\u00ed que ninguna de esas figuras est\u00e1 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;enlistada como motivo de nulidad en el art\u00edculo 140 del &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C\u00f3digo de Procedimiento Civil.\u201d (SC14427, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;10 oct. 2016, rad. n.\u00b0 2013-02839-00), reiterado en (SC de 1 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;nov. 2013, rad. 1999-00355-01, SC de 12 dic. 2007, rad. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1982-24646-01 y SC4415, 13 abr. 2016, rad. 2012-02126-00. Y &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;recientemente en SC4174-2021, 13 oct. 2021, rad. 2013-11138-01). &nbsp;<\/p>\n<p>6\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Norma de interpretaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>7\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;AC852-2021. Norma descriptiva de un fen\u00f3meno jur\u00eddico. &nbsp;<\/p>\n<p>8\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Norma descriptiva. CSJ AC-1774-2018. CASJ AC 6 mar. 2013, rad. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2008-00162. &nbsp;<\/p>\n<p>9\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ibidem &nbsp;<\/p>\n<p>10\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Norma descriptiva. AC2891-2019 &nbsp;<\/p>\n<p>11\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Norma que refiere a la aplicaci\u00f3n de la analog\u00eda. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;AC8651-2017. &nbsp;<\/p>\n<p>12\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Norma que estipula la cl\u00e1usula general de responsabilidad de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;los particulares y de los funcionarios p\u00fablicos. No establece &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ning\u00fan derecho. &nbsp;<\/p>\n<p>13\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;se agrega lo que viene: \u201cPues &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;bien, si quisieran aplicarse con rigor exeg\u00e9tico los &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;art\u00edculos\u2026 1325, entre otros, del C\u00f3digo Civil, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;habr\u00eda que contestar afirmativamente esa pregunta, ya que, se &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;dir\u00eda, como los enajenantes no eran en realidad herederos, no &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ten\u00edan tampoco ning\u00fan derecho sobre los bienes &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;hereditarios, luego mal podr\u00edan transmitirlos a terceros. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pero esta respuesta, adem\u00e1s de simplista, es inadmisible, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;am\u00e9n que hiere principios hondamente arraigados en el &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ordenamiento, a los que aqu\u00ed ya se ha hecho alusi\u00f3n, y &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;que constituyen su nervio fundamental; por supuesto que se trata de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;una soluci\u00f3n anarquizante, que adem\u00e1s de lesionar &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;gravemente al tercero que ha contratado de buena fe y a t\u00edtulo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;oneroso, introduce un factor de incertidumbre en todos aquellos &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;t\u00edtulos de propiedad (que son muchedumbre), en los que figure &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;como antecedente del dominio alguna transmisi\u00f3n hereditaria. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No habr\u00eda en esta hip\u00f3tesis t\u00edtulos perfectos, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ni estar\u00eda nadie exento, por m\u00e1s precavido que fuera, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del evento de ser despojado de su derecho\u00bb (CSJ &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SC 16 de ago. 2007, exp. 1994-00200-01) \/se resalta). &nbsp;<\/p>\n<p>14\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u201c[U]na &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;cosa es la buena fe exenta de culpa o cualificada o creadora de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;derechos (\u2026) y otra bien distinta la buena fe simple o buena &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;fe posesoria.\u201d &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sentencia de 25 de septiembre de 1997. Tambi\u00e9n, CSJ, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sentencia de 4 de febrero de 2014. Esto es, \u201cla &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;buena fe simple exige tan s\u00f3lo conciencia, la buena fe &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;cualificada o creadora de derechos, conciencia y certeza.\u201d &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SC del 23 de junio de 1958. &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>Esto &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;es, cualquier otro adquirente, incluso uno muy diligente, pod\u00eda &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;creer que el derecho \u201crealmente &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;exist\u00eda, sin existir\u201d &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(SC &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;27 de febrero de 2012, rad. 110013103002003142701). En efecto, este &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;especial arquetipo de \u201cbuena fe\u201d reclama del adquirente &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;un &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;d\u00e9bito, una deuda o un deber jur\u00eddico \u201crelativo\u201d: &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;debe haber adquirido con una alta diligencia (este an\u00e1lisis &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;es pr\u00f3ximo a aquel de la culpa lev\u00edsima, art. 63 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C.C.). Desde &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;su g\u00e9nesis -algo pr\u00f3xima a nuestro d\u00edas- se &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;aclaraba que \u201cni &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;siquiera haya sospecha de culpa.\u201d &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; D. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;16.3.11 (D\u2019ors, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;T. I., Aranzadi, Pamplona, 1968, p. 612). &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;una palabra, cualquier persona, incluso una muy aplicada, no podr\u00eda &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u201cdescubrir la verdadera situaci\u00f3n\u201d (SC19903- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2017, reiterada en SC2845-2020, rad. 2017- 00408, 10 ago. 2020). &nbsp;<\/p>\n<p>15\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u201c[S]i &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;el [yerro] es de tal naturaleza, que cualquier persona prudente o &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;diligente tambi\u00e9n lo hubiera cometido, nos encontramos ante &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;la llamada buena fe cualificada o exenta de toda culpa, que permite &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;que la apariencia se vuelva realidad y el derecho se adquiera\u2019\u201d &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(SC19903-2017- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SC339-2019). Esto &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;es, \u201cde &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;manera que cualquier persona [aplicada] (&#8230;) no pueda descubrir la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;verdadera situaci\u00f3n\u201d &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(SC19903- 2017, citada y reiterada en SC2845-2020, rad. 2017- 00408, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;10 ago. 2020). &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>Como &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;se sabe, tambi\u00e9n las normas 947, 1547, 1548, 1634. 1766, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1933, 1940, 1944, 2140 y 2199, acu\u00f1adas en el C\u00f3digo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Civil, est\u00e1n \u201cencaminadas &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;a la protecci\u00f3n de terceros de buena fe reconocen efectos &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;jur\u00eddicos trascendentales a una apariencia de la cual se ha &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;derivado un error invencible\u201d (CSJ &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SC 16 de ago. 2007, exp. 1994-00200-01). &nbsp;<\/p>\n<p>16\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SC19903- 2017, reiterada en SC2845-2020, rad. 2017- 00408, 10 ago. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2020. &nbsp;<\/p>\n<p>17\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por todas: CSJ SSC del 23 de mayo de 1955 (M.P. Jos\u00e9 J. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;G\u00f3mez); 19 de noviembre de 1956 (M.P. Guillermo Garavito); 24 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de abril de 1986 (M.P. H\u00e9ctor Mar\u00edn Naranjo); 2 de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;julio de 1993 (M.P. Eduardo Garc\u00eda Sarmiento); 9 de noviembre &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de 1993 (M.P. Eduardo Garc\u00eda Sarmiento). &nbsp;<\/p>\n<p>18\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ SC del 15 de abril de 2011 (exp. 2006-0039). &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>Esto &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;lo ha precisado la jurisprudencia en multitud de fallos, algunos de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;vieja data seg\u00fan los cuales: \u201c[e]rror &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;evidente, es el notorio, el que aparece de bulto, aquel que se &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;descubre f\u00e1cilmente sin necesidad de escol\u00e1sticas &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;alegaciones o de tremendos esfuerzos de imaginaci\u00f3n.\u201d &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SC del 2 de agosto de 1958. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>Bajo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;el mismo tenor, en prove\u00eddo del 25 de noviembre de 1993, se &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sostuvo que: \u201cEl &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;yerro f\u00e1ctico, para que tenga entidad en casaci\u00f3n y &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;pueda, por ende, ocasionar la rotura de un fallo, tiene que ser &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;manifiesto, particularidad que alcanza, cuando es tan grave y &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;notorio que a simple vista se impugna a la mente, sin mayor esfuerzo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ni raciocinio, o, en otros t\u00e9rminos, de tal magnitud, que &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;resulte contrario a la evidencia del proceso\u201d. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;M\u00e1s recientemente, record\u00f3 esta Corporaci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;que: \u00abNo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sobra rememorar que cuando se aducen yerros de facto en la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;apreciaci\u00f3n de los medios de convicci\u00f3n, el recurrente &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;tiene la carga, una vez individualizado el medio en que recae el &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;error, de indicarlo y &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;demostrarlo se\u00f1alando c\u00f3mo se gener\u00f3 la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;suposici\u00f3n o preterici\u00f3n o cercenamiento, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sin &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;perder de vista que debe aparecer de manera manifiesta en los autos &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(\u2026)\u00bb. Sentencia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de 15 de septiembre de 1998, expediente 5075. &nbsp;<\/p>\n<p>19\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C.S.J- Sala de casaci\u00f3n Civil, Sentencia de 16 de agosto de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2005, expediente 1999-00954-01. &nbsp;<\/p>\n<p>1 &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SC5662-2021 (2011-00693-01) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp; Magistrado &nbsp;Ponente &nbsp; SC5662-2021 &nbsp; Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 11001-31-10-008-2011-00693-01 &nbsp; (Aprobado &nbsp;en sesi\u00f3n virtual de dos de diciembre de dos mil veintiuno) &nbsp; Bogot\u00e1 &nbsp;D. 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