{"id":62591,"date":"2024-05-20T20:56:48","date_gmt":"2024-05-20T20:56:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/20\/sc1074-2022-2015-00958-01\/"},"modified":"2024-05-20T20:56:48","modified_gmt":"2024-05-20T20:56:48","slug":"sc1074-2022-2015-00958-01","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/20\/sc1074-2022-2015-00958-01\/","title":{"rendered":"SC1074 2022"},"content":{"rendered":"<p>SC1074-2022 (2015-00958-01)<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp;<\/p>\n<p>SC1074-2022 &nbsp;<\/p>\n<p>Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 11001-31-03-044-2015-00958-01 &nbsp;<\/p>\n<p>(Aprobado &nbsp;en sesi\u00f3n de veinticuatro de febrero de dos mil veintid\u00f3s) &nbsp;<\/p>\n<p>Bogot\u00e1 &nbsp;D.C., veintid\u00f3s (22) de abril de dos mil veintid\u00f3s &nbsp;(2022). &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;Corte decide el recurso de casaci\u00f3n interpuesto por la &nbsp;sociedad Owen &nbsp;Londo\u00f1o y C\u00eda S.A.S. -en reestructuraci\u00f3n- &nbsp;frente &nbsp;a la sentencia proferida por la Sala Civil del Tribunal Superior del &nbsp;Distrito Judicial de Bogot\u00e1 el 25 de mayo de 2017, en el &nbsp;proceso ordinario que instaur\u00f3 contra la Corporaci\u00f3n &nbsp;Financiera de Colombia S.A. -Corficolombiana S.A.- o Corficol S.A. y &nbsp;Colombiana de Concesiones y Licitaciones S.A.S. -Concecol S.A.S-. &nbsp;<\/p>\n<p>I. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ANTECEDENTES &nbsp;<\/p>\n<p>A. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La &nbsp;pretensi\u00f3n y su fundamento f\u00e1ctico &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;sociedad demandante pretende que se declare que las demandadas &nbsp;actuaron con dolo. O bien con abuso del derecho en el marco del &nbsp;proceso de reestructuraci\u00f3n empresarial al adquirir por &nbsp;conducto de terceros las acreencias de la Dian y la Secretar\u00eda &nbsp;de Hacienda Distrital de Bogot\u00e1, \u00abcon &nbsp;el fin de precipitar la apertura del tr\u00e1mite concursal de &nbsp;liquidaci\u00f3n obligatoria de Owen Londo\u00f1o y C\u00eda &nbsp;SAS, mediante la violaci\u00f3n del r\u00e9gimen de clases y &nbsp;mayor\u00edas previsto en la Ley 550 de 1999\u00bb. En &nbsp;consecuencia, que se declare que la actuaci\u00f3n de las &nbsp;demandadas en el a\u00f1o 2005 \u00abcondujo &nbsp;al vencimiento del t\u00e9rmino legal establecido en el inciso 2 &nbsp;del art\u00edculo 27 de la Ley 550\/99\u00bb y &nbsp;la apertura del tr\u00e1mite concursal de liquidaci\u00f3n &nbsp;obligatoria de dicha sociedad. Por lo tanto, se solicit\u00f3 que &nbsp;se condene a las demandadas que son civil y solidariamente &nbsp;responsables de los perjuicios consistentes en \u00abgastos &nbsp;y erogaciones\u00bb asumidos &nbsp;durante el proceso de liquidaci\u00f3n obligatoria. Adem\u00e1s, &nbsp;tambi\u00e9n se reclaman los respectivos intereses compensatorios &nbsp;desde la g\u00e9nesis de los perjuicios hasta que se profiera &nbsp;sentencia, m\u00e1s los intereses moratorios comerciales hasta su &nbsp;pago efectivo. &nbsp;<\/p>\n<p>Como &nbsp;fundamentos f\u00e1cticos, aleg\u00f3 que ante la &nbsp;Superintendencia de Sociedades promovi\u00f3 un acuerdo de &nbsp;reestructuraci\u00f3n empresarial -seg\u00fan lo previsto por la &nbsp;Ley 550 de 19991-. &nbsp;En septiembre de 2004 se llevaron a cabo las reuniones para la &nbsp;determinaci\u00f3n de votos y acreencias de la sociedad. La &nbsp;Secretar\u00eda de Hacienda Distrital y la Dian comunicaron al &nbsp;promotor el pago de sus acreencias por parte de Mauricio Fernando &nbsp;Rodr\u00edguez Agudelo, \u00abque &nbsp;para el caso concreto correspond\u00eda a 2.069.939.326 votos, &nbsp;equivalentes al 13,05490% del total de votos admisibles en el &nbsp;acuerdo\u2026\u00bb2. &nbsp;Convocados los acreedores, Corficolombiana decidi\u00f3 no darle &nbsp;aprobaci\u00f3n al acuerdo de reestructuraci\u00f3n.3 &nbsp;Y \u00abdada &nbsp;la falta de asistencia del supuesto nuevo acreedor\u2026, el &nbsp;acuerdo no pudo ser ni aprobado ni improbado\u2026\u00bb.4 &nbsp;<\/p>\n<p>Sostuvo &nbsp;que el 16 de septiembre de 2005 inform\u00f3 a la Superintendencia &nbsp;para que se iniciara de oficio el proceso concursal de liquidaci\u00f3n &nbsp;obligatoria. Raz\u00f3n por la cual, dicha entidad con auto &nbsp;155-016590 del 4 de octubre de 2005 dio por concluida la etapa de &nbsp;reestructuraci\u00f3n y convoc\u00f3 a la sociedad al tr\u00e1mite &nbsp;de liquidaci\u00f3n obligatoria5. &nbsp;Tambi\u00e9n precis\u00f3 que, \u00abcon &nbsp;el porcentaje del 50,31% (realmente en cabeza de un mismo &nbsp;beneficiario: Corficolombiana), no hubiera sido posible lograr la &nbsp;improbaci\u00f3n del Acuerdo proyectado por el Promotor y, por &nbsp;ende, no hubiere sido procedente el inicio del tr\u00e1mite &nbsp;liquidatorio de Owen Londo\u00f1o\u00bb. &nbsp;Por lo tanto, en octubre de 2007 la sociedad gestora solicit\u00f3 &nbsp;la anulaci\u00f3n del prove\u00eddo que dispuso la apertura del &nbsp;tr\u00e1mite de liquidaci\u00f3n. La Superintendencia de &nbsp;Sociedades con auto del 5 de mayo de 2009 declar\u00f3 la nulidad &nbsp;del proceso. Y, en su lugar, dispuso remitir el expediente para &nbsp;continuar el tr\u00e1mite de reestructuraci\u00f3n6. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;7 de febrero de 2011 se logr\u00f3 la consecuci\u00f3n del &nbsp;acuerdo de reestructuraci\u00f3n -en iguales condiciones y t\u00e9rminos &nbsp;al propuesto en 2004-. A modo de s\u00edntesis, indic\u00f3 la &nbsp;parte actora en su escrito genitor, que \u00abdesde &nbsp;la fecha en que se profiri\u00f3 el auto ordenando la iniciaci\u00f3n &nbsp;de la liquidaci\u00f3n obligatoria (4 octubre de 2005), hasta la &nbsp;firmeza del auto que orden\u00f3 la anulaci\u00f3n del proceso de &nbsp;liquidaci\u00f3n (4 de junio de 2010) y la suscripci\u00f3n del &nbsp;nuevo acuerdo de reestructuraci\u00f3n (7 de febrero de 2011) &nbsp;transcurri\u00f3 un tiempo cercano a los cinco a\u00f1os y &nbsp;medio\u00bb. &nbsp;Tiempo durante el cual \u00abincurri\u00f3 &nbsp;en numerosos gastos y erogaciones para costear el tr\u00e1mite de &nbsp;la liquidaci\u00f3n\u2026de los cuales se hubiera liberado en el &nbsp;evento de adelantar el proyecto frustrado con ocasi\u00f3n de las &nbsp;actuaciones de las Demandadas\u00bb. Tales &nbsp;erogaciones, son las que comprenden la reclamaci\u00f3n que dio &nbsp;lugar al presente proceso, las cuales \u00abcorresponden &nbsp;a: (i) honorarios de la revisor\u00eda fiscal durante el per\u00edodo &nbsp;de la liquidaci\u00f3n; (ii) asistencia de la revisor\u00eda &nbsp;fiscal durante la liquidaci\u00f3n; (iii) honorarios por concepto &nbsp;de contabilidad durante el per\u00edodo de la liquidaci\u00f3n; &nbsp;(iv) asesor\u00eda jur\u00eddica durante el tr\u00e1mite de la &nbsp;liquidaci\u00f3n; (v) aval\u00faos; (vi) honorarios del &nbsp;liquidador; (vii) mayor valor en prediales; (viii) mayor valor en &nbsp;comisiones a la fiduciaria, entre otros\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>B. &nbsp;Posici\u00f3n de los demandados &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;tiempo contestaron, con expresa oposici\u00f3n a los hechos y &nbsp;pretensiones. Concecol S.A.S. propuso como excepciones las &nbsp;siguientes: \u00ablegalidad &nbsp;en la adquisici\u00f3n de los cr\u00e9ditos de la DIAN y la &nbsp;Secretar\u00eda de Hacienda Distrital de Bogot\u00e1, liquidaci\u00f3n &nbsp;obligatoria ordenada por la Superintendencia de Sociedades, &nbsp;inexistencia de dolo, inexistencia de abuso del derecho, buena fe\u2026, &nbsp;inexistencia de perjuicios materiales, inexistencia de perjuicios &nbsp;ciertos y reales, inexistencia de relaci\u00f3n causal entre el &nbsp;da\u00f1o impetrado y la conducta de Concecol, prescripci\u00f3n &nbsp;extintiva, abuso en el ejercicio del derecho a litigar [y] excepci\u00f3n &nbsp;gen\u00e9rica\u00bb (fls. &nbsp;394-418 del Cdno no.1). Por &nbsp;su parte, Corficolombiana excepcion\u00f3: \u00abprescripci\u00f3n, &nbsp;no viol\u00f3 ninguna norma durante el proceso de restructuraci\u00f3n &nbsp;de Owen Londo\u00f1o, ausencia de dolo o culpa, el da\u00f1o &nbsp;reclamado por el demandante es hipot\u00e9tico\u2026, no abus\u00f3 &nbsp;del derecho [y] excepci\u00f3n gen\u00e9rica\u00bb &nbsp;(fls. &nbsp;494-517 del Cdno Principal no. 1). &nbsp;<\/p>\n<p>C. &nbsp; Tr\u00e1mite &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;Juzgado Cuarenta y Cuatro Civil del Circuito de Bogot\u00e1 culmin\u00f3 &nbsp;la primera instancia, con fallo denegatorio de las pretensiones. &nbsp;Adicionalmente, conden\u00f3 en costas a la parte actora. Contra &nbsp;esta providencia, la sociedad gestora interpuso recurso de apelaci\u00f3n. &nbsp;Los reparos concretos estribaron en las conclusiones a las que lleg\u00f3 &nbsp;el a &nbsp;quo respecto &nbsp;del dolo, al abuso del derecho y a la necesidad de acreditar que el &nbsp;acuerdo se hubiera celebrado para dar paso al estudio del efecto que &nbsp;tuvo el comportamiento de las demandadas. El Tribunal, al desatar la &nbsp;alzada, con sentencia del 25 de mayo de 2017 resolvi\u00f3 &nbsp;confirmar el pronunciamiento impugnado. El &nbsp;recurso de casaci\u00f3n, por su parte, fue concedido por auto del &nbsp;14 de junio de 2017. &nbsp;<\/p>\n<p>II. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;LA &nbsp;SENTENCIA DEL TRIBUNAL &nbsp;<\/p>\n<p>Luego &nbsp;del usual resumen del proceso, de aludir te\u00f3ricamente los &nbsp;elementos de la responsabilidad extracontractual y de los fundamentos &nbsp;del abuso del derecho, el ad &nbsp;quem &nbsp; destac\u00f3 que el motivo de la impugnaci\u00f3n consiste en que &nbsp;el juez de la primera instancia no accedi\u00f3 a las pretensiones &nbsp;declarativas, por cuanto, argumenta la recurrente \u00ab(\u2026) &nbsp;que los tres elementos de la responsabilidad civil extracontractual &nbsp;est\u00e1n probados: el error de conducta fue el ocultamiento, el &nbsp;da\u00f1o que son los perjuicios que le cost\u00f3 estar en &nbsp;liquidaci\u00f3n y la relaci\u00f3n de causalidad consistente en &nbsp;que si se hubiera revelado la condici\u00f3n del mandante, como era &nbsp;la obligaci\u00f3n del acuerdo con los prop\u00f3sitos del &nbsp;r\u00e9gimen concursal, no se hubiera podido enviar a liquidaci\u00f3n &nbsp;a la sociedad\u00bb. Expuso &nbsp;que la r\u00e9plica de Concecol \u00abconsisti\u00f3 &nbsp;en afirmar el acierto de la sentencia sobre el principio de &nbsp;congruencia\u00bb y &nbsp;que \u00abel &nbsp;ataque fue incompleto\u00bb. En &nbsp;igual sentido, Corficolombiana adujo que \u00abno &nbsp;ten\u00eda obligaci\u00f3n de informar que hab\u00eda adquirido &nbsp;las acreencias porque solo hay dos momentos para hacerlo, el primero &nbsp;ya hab\u00eda pasado y el segundo no se dio, que era el momento de &nbsp;votar el acuerdo\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Luego &nbsp;de destacar lo pretendido en este asunto por la demandante frente a &nbsp;los demandados y qu\u00e9 fue lo decidido por el juez de primera &nbsp;instancia, encontr\u00f3 \u00abestablecido &nbsp;que en este tipo de juicios a la parte demandante le correspond\u00eda &nbsp;la tarea de acreditar los tres elementos que configuran la &nbsp;responsabilidad civil: el da\u00f1o, hecho culposo y el nexo &nbsp;causal, y que a falta de cualquiera de ellos no podr\u00edan tener &nbsp;\u00e9xitos sus pretensiones, se confirmar\u00e1 la decisi\u00f3n &nbsp;atacada, porque no cumpli\u00f3 con la carga de demostrar los &nbsp;fundamentos f\u00e1cticos en que finc\u00f3 sus aspiraciones\u00bb. &nbsp;Esto, &nbsp;por cuanto, las pruebas deben ser \u00abvaloradas &nbsp;en conjunto\u2026ejercicio que, sabido es, no puede efectuarse de &nbsp;manera aislada, solamente con las pruebas que convienen a una de las &nbsp;partes, como lo pretende el aqu\u00ed recurrente\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>A &nbsp;su turno, estableci\u00f3 que Corficolombiana abus\u00f3 de su &nbsp;derecho en el marco del proceso concursal al ocultar la adquisici\u00f3n &nbsp;de las acreencias de la DIAN y la SHD. Sin embargo, sostuvo que no se &nbsp;acredit\u00f3 el da\u00f1o sufrido por la demandante con ocasi\u00f3n &nbsp;del proceso de liquidaci\u00f3n. Concretamente, que los gastos &nbsp;incurridos por Owen Londo\u00f1o estuvieran ligados a la &nbsp;liquidaci\u00f3n de la compa\u00f1\u00eda pues, \u00abno &nbsp;se puede sostener que, de haber mediado un acuerdo con los &nbsp;acreedores, la hoy demandante no habr\u00eda tenido que incurrir en &nbsp;esas erogaciones\u00bb. &nbsp;Respecto del nexo causal, encontr\u00f3 que no hab\u00eda v\u00ednculo &nbsp;de causalidad entre el abuso del derecho en que incurrieron las &nbsp;demandadas y el inicio del tr\u00e1mite concursal de la parte &nbsp;pretensora. &nbsp;En &nbsp;el punto, el Tribunal precis\u00f3 que \u00aba &nbsp;pesar de reconocer la conducta de abuso del derecho, no pueda &nbsp;accederse a la pretensi\u00f3n primera subsidiaria, pues en ella se &nbsp;reclama no solo el reconocimiento de la conducta sino la finalidad de &nbsp;precipitar la apertura del tr\u00e1mite concursal de liquidaci\u00f3n &nbsp;obligatoria, la cual no se estableci\u00f3\u00bb. &nbsp; En &nbsp;consecuencia, confirm\u00f3 la providencia impugnada. &nbsp;<\/p>\n<p>III. &nbsp;LA DEMANDA DE CASACI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;acusaci\u00f3n se erigi\u00f3 sobre tres cargos. El primero, por &nbsp;el motivo quinto consagrado en el art\u00edculo 336 del C\u00f3digo &nbsp;General del Proceso. El segundo, enarbolado por la causal segunda &nbsp;casacional. Y el \u00faltimo, invocado por la primera. &nbsp;<\/p>\n<p>CARGO &nbsp;PRIMERO &nbsp;<\/p>\n<p>Causal quinta. Se &nbsp;acusa la sentencia impugnada de haber incurrido en causal de nulidad &nbsp;originada en ella, con sujeci\u00f3n al numeral 1\u00ba del &nbsp;art\u00edculo 133 del C\u00f3digo General del Proceso, como &nbsp;consecuencia de la falta de jurisdicci\u00f3n del tribunal para &nbsp;proferirla. &nbsp;En &nbsp;orden a demostrarlo, explic\u00f3 que \u00abla &nbsp;Sala de Decisi\u00f3n que deb\u00eda proferir la sentencia no fue &nbsp;constituida en forma legal\u2026nunca tuvo el n\u00famero de &nbsp;magistrados exigidos por la ley para proferir la sentencia\u00bb. &nbsp;Ello, &nbsp;por cuanto uno de los magistrados integrantes de la Sala se declar\u00f3 &nbsp;impedido para conocer del recurso de apelaci\u00f3n. Adem\u00e1s, &nbsp;expuso que \u00abpara &nbsp;conjurar dicha situaci\u00f3n, el Tribunal debi\u00f3 haber &nbsp;agotado el mecanismo de impedimento consagrado en el art\u00edculo &nbsp;144 del C\u00f3digo General del Proceso y designar otro magistrado &nbsp;o, si no era posible, un conjuez&#8230;\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;consecuencia, determin\u00f3 que \u00abla &nbsp;debida integraci\u00f3n de la Sala para proferir la Sentencia del &nbsp;Tribunal configur\u00f3 la falta de jurisdicci\u00f3n como causal &nbsp;de nulidad\u00bb. Por &nbsp;lo expuesto, solicit\u00f3 &nbsp;que se decrete la nulidad de la sentencia recurrida. Y, que se ordene &nbsp;la renovaci\u00f3n de la audiencia de sustentaci\u00f3n y fallo &nbsp;en segunda instancia, en cuanto \u00abno &nbsp;fue saneada la nulidad alegada mediante el presente cargo\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;En &nbsp;el punto, con respecto a la falta de jurisdicci\u00f3n como causal &nbsp;de nulidad7, &nbsp;esta Corporaci\u00f3n enfatiz\u00f3 que, &nbsp;<\/p>\n<p>\u00aben &nbsp;el evento en que una decisi\u00f3n como la adoptada en este caso &nbsp;fuese del resorte de la especialidad jurisdiccional civil\u2026, la &nbsp;irregularidad que debe predicarse es la de una falta de competencia &nbsp;del juez de familia para proveer sobre ella, mas no una falta de &nbsp;jurisdicci\u00f3n, en la medida en que esta causal de nulidad &nbsp;qued\u00f3, por sustracci\u00f3n de materia y ante el querer &nbsp;expl\u00edcito del constituyente y reiterado en la Ley Estatutaria &nbsp;de la Justicia, reducida a aquellos casos en que cualquier autoridad &nbsp;de una jurisdicci\u00f3n (y no \u201cespecialidad jurisdiccional\u201d, &nbsp;se repite) se arroga la facultad para conocer de un asunto atribuido &nbsp;a otra jurisdicci\u00f3n, como si un juez de la jurisdicci\u00f3n &nbsp;ordinaria (civil, de familia, agrario, penal laboral) conociera de un &nbsp;asunto deferido a la jurisdicci\u00f3n de lo contencioso &nbsp;administrativo, o penal militar, o cualesquiera otra sea de las ya &nbsp;enunciadas. &nbsp;En &nbsp;otras palabras, a sabiendas de que la jurisdicci\u00f3n es una y &nbsp;as\u00ed todo juez investido de tal calidad tiene jurisdicci\u00f3n, &nbsp;esa otra acepci\u00f3n del t\u00e9rmino, que comprende lo que la &nbsp;doctrina suele denominar \u201cla competencia por ramas\u201d, y &nbsp;que era lo que correspond\u00eda a la falta de jurisdicci\u00f3n &nbsp;como causal de nulidad insaneable del art\u00edculo 140 del C\u00f3digo &nbsp;de Procedimiento Civil, est\u00e1 hoy m\u00e1s reducida, por &nbsp;cuanto al indicarse en la Constituci\u00f3n y la ley que la &nbsp;jurisdicci\u00f3n com\u00fan u ordinaria se divide en &nbsp;especialidades jurisdiccionales, lo que se hizo fue establecer un &nbsp;g\u00e9nero \u2013la jurisdicci\u00f3n com\u00fan- y varias &nbsp;especies dentro de \u00e9l \u2013las especialidades &nbsp;jurisdiccionales civil, agraria, de familia, penal y laboral- con lo &nbsp;cual fluye como consecuencia que si una de estas especialidades &nbsp;jurisdiccionales conoce de un asunto atribuido a otra especialidad &nbsp;jurisdiccional del mismo g\u00e9nero, la irregularidad es &nbsp;constitutiva de falta de competencia y no de falta de jurisdicci\u00f3n\u00bb &nbsp;(CSJ &nbsp;SC6315, 9 de mayo de 2017. Rad. 2008-00427-01). &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;efecto, la &nbsp;Corte ha precisado que \u00abcarece &nbsp;de competencia funcional el juzgado plural que delibera y decide sin &nbsp;la asistencia, ni el voto mayoritario favorable de los integrantes de &nbsp;la respectiva Sala\u00bb &nbsp;(CSJ AC7719-2017). En &nbsp;una palabra, lo invocado est\u00e1 lejos de recrear la causal de &nbsp;nulidad alegada -falta de jurisdicci\u00f3n-. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;En &nbsp;consonancia con lo expuesto, dentro de las excepciones para que todos &nbsp;los magistrados de una Sala de decisi\u00f3n de un cuerpo colegiado &nbsp;intervengan en la deliberaci\u00f3n y decisi\u00f3n de los &nbsp;litigios a su cargo, se hallan los eventos de impedimento aceptado, &nbsp;enfermedad o calamidad dom\u00e9stica comprobados -y cualquier otra &nbsp;raz\u00f3n legal que imponga separaci\u00f3n temporal del &nbsp;cargo-.8 &nbsp;Desde esa perspectiva, la determinaci\u00f3n de dictar sentencia en &nbsp;sala dual no fue arbitraria, sino que estuvo precedida por una causa &nbsp;legal afianzada en el art\u00edculo 54 de la Ley 270 de 1996. Por &nbsp;lo expuesto, los reparos de la impugnante devienen desenfocados, &nbsp;porque dej\u00f3 de lado la verdadera raz\u00f3n que, desde el &nbsp;referente legal anunciado, se estim\u00f3 como v\u00e1lida la &nbsp;justificaci\u00f3n de la no comparecencia de la tercera integrante &nbsp;de la Sala. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;Por lo explicado, el cargo no prospera. &nbsp;<\/p>\n<p>CARGO &nbsp;SEGUNDO &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;soporte en la causal segunda de casaci\u00f3n, la sociedad actora &nbsp;invoc\u00f3 la violaci\u00f3n indirecta por falta de aplicaci\u00f3n &nbsp;de \u00ablos &nbsp;art\u00edculos &nbsp;2341, &nbsp;2343, 2344 del C\u00f3digo Civil, los art\u00edculos 1, 222, 830 &nbsp;y 884 del c\u00f3digo de Comercio, el art\u00edculo 29 segundo &nbsp;inciso de la Ley 550 de 1999 y el art\u00edculo 151 de la Ley 222 &nbsp;de 1995\u00bb. &nbsp;Para sustentarlo, controvirti\u00f3 que el Tribunal err\u00f3 en &nbsp;forma grave al concluir que el abuso del derecho en que incurrieron &nbsp;las demandadas al adquirir los cr\u00e9ditos de la DIAN y la SHD no &nbsp;fue la causa que directamente precipit\u00f3 la apertura del &nbsp;proceso de liquidaci\u00f3n obligatoria.9 &nbsp;Sostuvo que el error de hecho en la apreciaci\u00f3n probatoria se &nbsp;encuentra probado y \u00absingularizado &nbsp;en la tergiversaci\u00f3n del auto de 5 de mayo de 2009, mediante &nbsp;el cual la superintendencia de sociedades declar\u00f3 la nulidad &nbsp;del tr\u00e1mite de liquidaci\u00f3n obligatoria de Owen\u00bb. &nbsp;Ello &nbsp;pues, \u00abla &nbsp;\u00fanica causa por la cual se declar\u00f3 la nulidad del &nbsp;proceso de liquidaci\u00f3n\u2026 se contrae a las maniobras de &nbsp;Corficolombiana y Concecol para la adquisici\u00f3n de las &nbsp;acreencias de la DIAN y la Secretar\u00eda de Hacienda Distrital de &nbsp;Bogot\u00e1\u2026y posterior ocultamiento de la operaci\u00f3n &nbsp;al Promotor\u00bb. Asever\u00f3 &nbsp;que \u00abel &nbsp;error es manifiesto y trascendente, pues el Tribunal en la sentencia &nbsp;da por probado que las sociedades demandadas incurrieron en abuso del &nbsp;derecho\u2026al ocultar\u2026el real adquiriente de las &nbsp;acreencias\u00bb. No &nbsp;obstante, \u00abel &nbsp;Tribunal estima que entre el actuar abusivo de las demandadas y la &nbsp;apertura del proceso de liquidaci\u00f3n, no existe nexo de &nbsp;causalidad\u00bb. De &nbsp;manera que, de no haberse distorsionado el auto, \u00abla &nbsp;sentencia impugnada habr\u00eda reconocido el nexo causal entre el &nbsp;abuso del derecho de las demandadas y la apertura del tr\u00e1mite &nbsp;liquidatorio\u2026por lo cual el fallo habr\u00eda sido &nbsp;categ\u00f3ricamente distinto\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>A &nbsp;su turno, manifest\u00f3 que \u00abla &nbsp;preterici\u00f3n del memorial\u00bb que &nbsp;puso en conocimiento la \u00abmaniobra &nbsp;fraudulenta\u00bb &nbsp;de las demandadas consistente en adquirir las acreencias de la DIAN y &nbsp;la SHD a trav\u00e9s de un tercero con ocultamiento al promotor, &nbsp;habr\u00eda variado los resultados de la reuni\u00f3n convocada &nbsp;para votar el acuerdo. Dado que al \u00abacudir &nbsp;a la prueba indiciaria que es por excelencia la prueba de naturaleza &nbsp;indirecta,\u2026en el evento en que se hubiera sometido a votaci\u00f3n &nbsp;el acuerdo de restructuraci\u00f3n\u2026el acreedor externo &nbsp;Selopa S.A. habr\u00eda votado favorablemente\u00bb y, &nbsp;con \u00abel &nbsp;voto afirmativo de Selopa, al provenir de dos clases, esto es, &nbsp;acreedores financieros por haber adquirido la acreencia de Alianza &nbsp;Fiduciaria S.A. y otros acreedores a trav\u00e9s de su acreencia &nbsp;original, sumado al voto de los acreedores internos de Owen Londo\u00f1o, &nbsp;habr\u00eda permitido aprobar el acuerdo de &nbsp;reestructuraci\u00f3n\u2026situaci\u00f3n que ech\u00f3 de &nbsp;menos el Tribunal\u2026y habr\u00eda variado el sentido de la &nbsp;sentencia\u2026que est\u00e1 fundado en no haberse demostrado que &nbsp;Owen contaba con el voto favorable tanto de acreedores internos como &nbsp;externos\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Se\u00f1al\u00f3 &nbsp;igualmente, que la \u00abpreterici\u00f3n &nbsp;del convenio para el desarrollo construcci\u00f3n y venta del lote &nbsp;denominado \u201cLa Estancia, Chanco Bajo\u201d de propiedad del &nbsp;fideicomiso de Owen de fecha 8 de abril de 2005 firmado por los &nbsp;representantes legales de Owen\u2026Inversiones Selopa S.A., &nbsp;Canales Andrade Compa\u00f1\u00eda S en C y Canaan de Colombia S. &nbsp;en C\u2026cuyos ingresos ser\u00edan utilizados, en parte, para &nbsp;el pago de las obligaciones contra\u00eddas por Inversiones Navarra &nbsp;S.A. y la acreedora externa\u2026Selopa S.A.\u2026le impidi\u00f3 &nbsp;al Tribunal observar que Inversiones Selopa S.A. habr\u00eda &nbsp;emitido voto favorable al acuerdo de reestructuraci\u00f3n\u2026\u00bb.10 &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;cuanto al error de derecho, lo singulariz\u00f3 en \u00abel &nbsp;desconocimiento de las normas probatorias contenidas en los art\u00edculos &nbsp;169 y 170 del C\u00f3digo General del Proceso en materia de decreto &nbsp;de pruebas de oficio\u00bb. Es &nbsp;as\u00ed, por cuanto \u00abseg\u00fan &nbsp;qued\u00f3 establecido en dicha sentencia, no existe prueba del &nbsp;sentido en que hubieran votado los acreedores externos. El Tribunal &nbsp;no encontr\u00f3 probado que, adem\u00e1s del voto favorable de &nbsp;los acreedores internos, se hubiese obtenido el voto favorable de las &nbsp;dem\u00e1s clases excluidas\u00bb. En &nbsp;tal sentido, asever\u00f3 que \u00abel &nbsp;Tribunal omiti\u00f3 el decreto de pruebas11 &nbsp;que le permitieran definir en qu\u00e9 sentido habr\u00edan &nbsp;votado el acuerdo de reestructuraci\u00f3n\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Finalmente, &nbsp;reclam\u00f3 \u00abla &nbsp;tergiversaci\u00f3n de los dict\u00e1menes periciales preparados &nbsp;por Moore Stephens SCAI S.A. y Solfin Ltda junto con los soportes\u00bb, &nbsp;lo que conllev\u00f3 a negar las pretensiones de la demanda por &nbsp;considerar que no se encontr\u00f3 probado el nexo causal entre los &nbsp;gastos acreditados en el tr\u00e1mite de la liquidaci\u00f3n &nbsp;obligatoria. Acus\u00f3 la sentencia por \u00abpor &nbsp;desdibujar la naturaleza de los gastos\u2026al cercenar otros &nbsp;gastos incurridos durante el periodo de liquidaci\u00f3n\u00bb. &nbsp;Desconociendo &nbsp;con ello, que \u00abpor &nbsp;mandato de la ley, las sociedades en liquidaci\u00f3n solo pueden &nbsp;realizar los actos tendientes a esa finalidad\u00bb. Por &nbsp;lo expuesto, solicit\u00f3 casar la sentencia. &nbsp;<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;El &nbsp;ataque &nbsp;por la incursi\u00f3n de un error de hecho, conforme se ha dicho &nbsp;invariablemente12, &nbsp;est\u00e1 vinculado al defecto en la contemplaci\u00f3n, &nbsp;existencia y percepci\u00f3n de determinado medio convictivo. De &nbsp;esta manera, se trata de un cuestionamiento a la percepci\u00f3n &nbsp;material de las probanzas con la indisoluble incidencia en la &nbsp;decisi\u00f3n por parte del sentenciador, a contragolpe de la &nbsp;trasgresi\u00f3n de las normas sustanciales que han debido &nbsp;disciplinar el asunto sometido a la jurisdicci\u00f3n. Entonces, en &nbsp;el error de hecho en la apreciaci\u00f3n de las pruebas -error &nbsp;facti in judicando-, &nbsp;el &nbsp;sentenciador parte de premisas f\u00e1cticas equivocadas. Como se &nbsp;sabe, no es posible, en sede casacional, entrar en la disputa de los &nbsp;hechos y en su correlativo entendimiento por parte del Tribunal. Y &nbsp;tampoco definir cu\u00e1l es la \u00fanica y correcta &nbsp;interpretaci\u00f3n de determinado medio de prueba, cuando es &nbsp;posible la concurrencia de diversas conclusiones f\u00e1cticas. \u00abDe &nbsp;ah\u00ed la necesidad de respetar la valoraci\u00f3n de las &nbsp;pruebas que hacen los jueces de instancia, porque ser\u00eda &nbsp;insostenible que s\u00f3lo el juez de la casaci\u00f3n tuviera el &nbsp;monopolio de la raz\u00f3n a la hora de elucidar el recto &nbsp;entendimiento de las pruebas allegadas13\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, &nbsp;es preciso destacar que, en el \u00e1mbito de la prueba y para los &nbsp;prop\u00f3sitos casacionales, debe refulgir la abierta e &nbsp;irreconciliable afirmaci\u00f3n extra\u00edda por el Tribunal &nbsp;frente a la verdad indiscutible que esos medios muestran. Esa &nbsp;ant\u00edtesis de protuberante envergadura, expresamente prevista &nbsp;para el error de hecho cuando se exige que \u00e9ste sea &nbsp;\u201cmanifiesto\u201d &nbsp;(art\u00edculo &nbsp;336, #2 CGP), excluye &nbsp;que los supuestos errores tengan que &nbsp;ser demostrados a partir de una esforzada argumentaci\u00f3n. Por &nbsp;el contrario, estos han de quedar comprobados a simple vista en el &nbsp;expediente, distinci\u00f3n que, dicho esto de margen, caracteriza &nbsp;al recurso de casaci\u00f3n y lo diferencia de la instancia del &nbsp;proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;el punto, esta Corporaci\u00f3n record\u00f3 que \u00abno &nbsp;sobra rememorar que cuando se aducen yerros de facto en la &nbsp;apreciaci\u00f3n de los medios de convicci\u00f3n, el recurrente &nbsp;tiene la carga, una vez individualizado el medio en que recae el &nbsp;error, de indicarlo y &nbsp;demostrarlo se\u00f1alando c\u00f3mo se gener\u00f3 la &nbsp;suposici\u00f3n o preterici\u00f3n o cercenamiento, &nbsp;sin &nbsp;perder de vista que debe aparecer de manera manifiesta en los autos &nbsp;(\u2026)\u00bb14. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;el mismo sentido, conviene se\u00f1alar que el censor debe atacar &nbsp;todas las pruebas determinantes que sirven de base al fallo, de tal &nbsp;manera que la impugnaci\u00f3n se muestre completa, de cara a los &nbsp;argumentos basilares de la sentencia. En efecto: &nbsp;<\/p>\n<p>\u00abEl &nbsp;sentido legal del recurso est\u00e1 determinado inexorablemente por &nbsp;la sentencia misma lo que implica el deber del recurrente de echar a &nbsp;pique en su integridad los pilares en que se fundamenta para lo cual &nbsp;debe asumir la tarea de desvirtuar la totalidad de las pruebas con &nbsp;que el ad quem tuvo por acreditado los hechos relevantes del asunto &nbsp;litigioso resuelto pues alguna de ellas no es atacada y por s\u00ed &nbsp;mismo presta base s\u00f3lida a dicha resoluci\u00f3n esta &nbsp;quedar\u00e1 en pie y el fallo no puede confirmarse en sede de &nbsp;casaci\u00f3n resultando en consecuencia completamente &nbsp;intrascendente si se logra no demuestra los errores que el impugnante &nbsp;se\u00f1ala en la apreciaci\u00f3n de otras pruebas15\u00bb &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;As\u00ed las cosas, la fundamentaci\u00f3n del cargo no &nbsp;puede consistir simplemente en presentar el disentimiento del &nbsp;recurrente frente a la apreciaci\u00f3n probatoria que hizo el &nbsp;Tribunal. Por el contrario, aqu\u00e9l debe ir mucho m\u00e1s &nbsp;all\u00e1: debe exhibir -en forma clara y precisa- los errores &nbsp;f\u00e1cticos en que incurri\u00f3 el Juzgador de segunda &nbsp;instancia al apreciar los elementos de juicio que obren en el proceso &nbsp;y, en el evento de pretermitir algunos, indicar su influencia para &nbsp;cambiar el sentido del fallo. De ah\u00ed que &nbsp;\u00ab[p]ara &nbsp;que se produzca esa clase de error -como lo ha pregonado la Corte en &nbsp;constante jurisprudencia- que la equivocaci\u00f3n del sentenciador &nbsp;haya sido de tal magnitud que sin mayor esfuerzo en el an\u00e1lisis &nbsp;de las probanzas se debe a que la apreciaci\u00f3n probatoria pugna &nbsp;evidentemente y de manera manifiesta con la realidad del proceso. La &nbsp;duda que genera el punto de hecho o la pluralidad de interpretaciones &nbsp;que sugiera, excluyen, en consecuencia, la existencia de un error de &nbsp;la naturaleza indicada\u00bb16. &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;Corte hace \u00e9nfasis en lo anterior, porque el cargo dirigido &nbsp;contra la sentencia del Tribunal, plantea simples discrepancias &nbsp;respecto de la valoraci\u00f3n de las pruebas. Labor que, como se &nbsp;anot\u00f3, no tiene que ver con la apreciaci\u00f3n f\u00edsica &nbsp;de esos medios de convicci\u00f3n, sino con la inteligencia que se &nbsp;les dio para determinar su alcance. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;En el caso en concreto, la parte recurrente soport\u00f3 la censura &nbsp;de este cargo por la v\u00eda indirecta por error de hecho en la &nbsp;apreciaci\u00f3n de las pruebas. En efecto, atribuy\u00f3 al &nbsp;Tribunal un error en la interpretaci\u00f3n del auto proferido por &nbsp;la Superintendencia de Sociedades el 5 de mayo de 2009 y de los &nbsp;dict\u00e1menes periciales preparados por Moore Stephens SCAI S.A. &nbsp;y Solf\u00edn Ltda., junto con sus soportes -por &nbsp;tergiversaci\u00f3n-. &nbsp;Agreg\u00f3, adem\u00e1s, que el ad &nbsp;quem &nbsp;-pretermiti\u00f3 &nbsp;el &nbsp;memorial mediante el cual Owen Londo\u00f1o, Inversiones Selopa &nbsp;S.A. y otros \u00abpusieron &nbsp;en conocimiento la maniobra de Corficolombiana y Concecol consistente &nbsp;en adquirir las acreencias de la DIAN y la Secretar\u00eda de &nbsp;Hacienda Distrital de Bogot\u00e1 a trav\u00e9s de Mauricio &nbsp;Rodr\u00edguez Agudelo, adquisici\u00f3n que fue ocultada al &nbsp;promotor Owen Londo\u00f1o\u00bb. &nbsp;Y \u00abel &nbsp;convenio para el desarrollo construcci\u00f3n y ventas del lote &nbsp;denominado \u201cLa Estancia, Chanco Bajo\u201d de propiedad del &nbsp;fideicomiso 1642 Owem Londo\u00f1o &amp; C\u00eda. S. en C.\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>4. &nbsp;Como &nbsp;se sabe, el censor tiene &nbsp;a su cargo la tarea de presentarle a esta Colegiatura una cr\u00edtica &nbsp;acompasada con los pilares de la sentencia. Para as\u00ed derruir &nbsp;tambi\u00e9n la presunci\u00f3n de acierto y legalidad que &nbsp;acompa\u00f1a al fallo de instancia en lo concerniente a las &nbsp;conclusiones f\u00e1cticas y jur\u00eddicas que condujeron al &nbsp;sentenciador a decidir como lo hizo. Tarea que, si no se evidencia, &nbsp;acarrea en \u00faltimas una formulaci\u00f3n de ataques sin la &nbsp;necesaria precisi\u00f3n o tino -desenfoque-17 &nbsp;(CSJ &nbsp;SC5605, 15 de diciembre de 2021, rad. 2015-00599-01). &nbsp;<\/p>\n<p>5. &nbsp;El cargo propuesto censura al Tribunal por incurrir en el los errores &nbsp;de hecho antes mencionados. Sin embargo, examinado el contenido del &nbsp;fallo de segunda instancia, brilla la incompletitud y el desenfoque &nbsp;del cargo incoado. En efecto, el Tribunal deneg\u00f3 las &nbsp;pretensiones de la demanda, en suma, porque \u00ab\u2026en &nbsp;este tipo de juicios a la parte le correspond\u00eda la tarea de &nbsp;acreditar los tres elementos que configuran la responsabilidad civil: &nbsp;el da\u00f1o, hecho culposo y el nexo causal\u00bb, sin &nbsp;embargo, sostuvo que la parte actora \u00abno &nbsp;cumpli\u00f3 con la carga de demostrar los fundamentos f\u00e1cticos &nbsp;en que finc\u00f3 sus aspiraciones. A tales conclusiones arriba la &nbsp;Sala, valoradas en conjunto las pruebas adosadas a la tramitaci\u00f3n, &nbsp;ejercicio que, sabido es, no puede efectuarse de manera aislada, &nbsp;solamente con las pruebas que convienen a una de las partes, como lo &nbsp;pretende el aqu\u00ed recurrente\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Sumado &nbsp;a ello, y en desarrollo de los elementos atributivos de &nbsp;responsabilidad, el Tribunal concluy\u00f3 lo siguiente: &nbsp;<\/p>\n<p>a). &nbsp;El comportamiento enrostrado. Corficol s\u00ed abuso de su derecho. &nbsp;<\/p>\n<p>b). &nbsp;El da\u00f1o. \u00abLa &nbsp;Sala encuentra que la relaci\u00f3n de gastos presentada por el &nbsp;perito [dict\u00e1menes de Moore Stephens SCAI S.A.] &nbsp;se pueden &nbsp;agrupar, como lo hizo la demanda, en i) honorarios de revisor\u00eda &nbsp;fiscal; ii) asistencia de revisor\u00eda fiscal; iii) honorarios &nbsp;por concepto de contabilidad; iv) asesor\u00eda jur\u00eddica en &nbsp;tr\u00e1mite de liquidaci\u00f3n; v) aval\u00faos; vi) &nbsp;rendici\u00f3n de cuentas; vii) servicios de mensajer\u00eda; &nbsp;viii) mayor valor en prediales; ix) mayor valor de comisiones a la &nbsp;Fiduciaria\u00bb. Sin &nbsp;embargo, puntualiz\u00f3 que \u00abno &nbsp;se puede establecer una relaci\u00f3n directa y necesaria con el &nbsp;proceso liquidatorio en aquellos rubros denominados aval\u00fao &nbsp;sobre el valor contable de los derechos fiduciarios de Owen (fl. &nbsp;551), o el mayor valor de comisiones a la fiduciaria, soportado &nbsp;apenas en un cheque girado a favor de Alianza, ni de la rendici\u00f3n &nbsp;de cuentas, de la que no se conoce su prop\u00f3sito, y que viene &nbsp;asociada a la elaboraci\u00f3n de la declaraci\u00f3n de renta, &nbsp;seg\u00fan la cuenta de cobro y el comprobante de egreso (fls. &nbsp;542-543), puesto que no se puede sostener, en forma indefectible, que &nbsp;en el tr\u00e1mite de negociaci\u00f3n o de ejecuci\u00f3n de &nbsp;un acuerdo de reorganizaci\u00f3n Owen se habr\u00eda librado de &nbsp;tales gastos y que, por tanto, son exclusivos de la liquidaci\u00f3n\u00bb. &nbsp;Se\u00f1al\u00f3 &nbsp;que tampoco se \u00abencuentra &nbsp;esa asociaci\u00f3n en los conceptos de mayor valor en prediales &nbsp;cuando lo que cobra es el valor total de los prediales, seg\u00fan &nbsp;recibos de pago de los a\u00f1os 2005 a 2010 (fl. 562-567), en los &nbsp;que, adem\u00e1s, se advierte el pago de unos intereses de mora, &nbsp;los que no se pueden atribuir al estado de liquidaci\u00f3n en s\u00ed &nbsp;mismo. Puntualmente, no se puede sostener que, de haber mediado un &nbsp;acuerdo con los acreedores, la hoy dem\u00e1ndate no habr\u00eda &nbsp;tenido que incurrir en esas erogaciones, menos a\u00fan que al &nbsp;amparo de aquel hubiera desarrollado el proyecto inmobiliario que &nbsp;habr\u00eda conducido a la enajenaci\u00f3n de las unidades y, &nbsp;por ello, pagado menos impuestos, m\u00e1xime si de ello no hay &nbsp;prueba\u00bb.18 &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;lo referente a los honorarios por asesor\u00edas en la liquidaci\u00f3n &nbsp;pagados a Josu\u00e9 P\u00e9rez y C\u00e9sar Ucr\u00f3s, &nbsp;indic\u00f3 que \u00abvienen &nbsp;justificados en documentos impresos que muestran una cuenta del PUG, &nbsp;un detalle de control de pagos (fl. 600-604) y en una cuenta de cobro &nbsp;del se\u00f1or P\u00e9rez (fl. 599), sin que se haya aportado &nbsp;otra prueba encaminada a mostrar que la asesor\u00eda efectivamente &nbsp;estuvo vinculada al proceso liquidatorio, ni siquiera el testimonio &nbsp;de los propios asesores encaminado a ese fin\u00bb. Y &nbsp;frente al rubro relativo al pago de una oficina por el tiempo de la &nbsp;liquidaci\u00f3n, sostuvo que \u00abtampoco &nbsp;aparece justificado en la medida en que solo se soporta en una &nbsp;factura de venta que dice corresponder arriendo de la oficina del &nbsp;domicilio social en el periodo de octubre de 2005 hasta agosto de &nbsp;2009 (fl. 593), y ninguna otra prueba se acompa\u00f1a para &nbsp;establecer que tal arriendo correspond\u00eda a una necesidad &nbsp;propia de la liquidaci\u00f3n. Y sobre los honorarios pagados a la &nbsp;liquidadora (fl. 568-571), se recuerda que la Superintendencia orden\u00f3 &nbsp;que estos deb\u00edan ser pagados por Corficol, seg\u00fan &nbsp;aparece en el auto del 5 de mayo de 2009 (fl. 146-157)\u00bb. &nbsp;Adem\u00e1s, recalc\u00f3 que \u00abotro &nbsp;punto a tener en cuenta est\u00e1 relacionado con la causaci\u00f3n &nbsp;o las fechas de los pagos invocados, pues muchos aparecen registrados &nbsp;despu\u00e9s de la fecha del auto que decret\u00f3 la nulidad del &nbsp;proceso liquidatorio, es decir, 5 de mayo de 2009, abarcando los a\u00f1os &nbsp;2010 hasta 2014, lo que desdibuja esa relaci\u00f3n buscada con el &nbsp;perjuicio que se alega causado\u00bb. &nbsp;Por &nbsp;lo expuesto, concluy\u00f3 que \u00abno &nbsp;hay prueba suficiente de que todos estos conceptos reclamados &nbsp;indiscutiblemente obedecieran al tr\u00e1mite liquidatorio al que &nbsp;se avoc\u00f3 la compa\u00f1\u00eda\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>c). &nbsp;Nexo causal. El Tribunal determin\u00f3 la falta de relaci\u00f3n &nbsp;causal entre las conductas endilgadas a las demandadas y la decisi\u00f3n &nbsp;de la Superintendencia de Sociedades de ordenar la liquidaci\u00f3n &nbsp;obligatoria de la recurrente. Ello pues, obra prueba de que la &nbsp;liquidaci\u00f3n se produjo por varias razones. Primero, \u00ablas &nbsp;puntualmente mencionadas por el Promotor en el escrito de fecha 18 de &nbsp;septiembre de 2005, dirigido al Coordinador del Grupo de Acuerdos de &nbsp;Reestructuraci\u00f3n de la Superintendencia de Sociedades, en la &nbsp;cual \u00e9l manifest\u00f3 el fracaso de la negociaci\u00f3n &nbsp;que \u201cno hubo consenso para la celebraci\u00f3n del Acuerdo\u201d &nbsp;y que \u201cninguna de las partes me manifest\u00f3 su intenci\u00f3n &nbsp;de llegar a un acuerdo y por el contrario dieron por terminadas las &nbsp;negociaciones\u201d y, finalmente, el cumplimiento del plazo m\u00e1ximo &nbsp;previsto por la ley\u00bb. Segundo, &nbsp;\u00ablas &nbsp;otras razones que tuvo en cuenta la Superintendencia, de acuerdo con &nbsp;la toma de informaci\u00f3n que hizo, mencionadas en el mismo auto &nbsp;de 4 de octubre de 2005, que convoc\u00f3 a Owen a liquidaci\u00f3n\u00bb. &nbsp;En &nbsp;consecuencia, sostuvo que \u00abel &nbsp;vencimiento del t\u00e9rmino de cuatro meses, sin acuerdo logrado, &nbsp;fue tan solo uno de los hechos que motiv\u00f3 a la &nbsp;Superintendencia de Sociedades a convocar a la demandante al proceso &nbsp;de liquidaci\u00f3n, no el \u00fanico\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;una palabra, el Tribunal sent\u00f3 tres afirmaciones capitales &nbsp;para la desestimaci\u00f3n de las pretensiones. &nbsp;<\/p>\n<p>Primero, &nbsp;que Corficol s\u00ed abuso &nbsp;de su derecho19: &nbsp;ejerci\u00f3 su titularidad patrimonial de manera dis\u00edmil &nbsp;del est\u00e1ndar o patr\u00f3n de comportamiento exigible.20 &nbsp;Esto es, desde un \u201ccriterio funcional\u201d21, &nbsp;se actu\u00f3 -con \u201canormalidad\u201d22 &nbsp;o \u201cexceso\u201d23- &nbsp;de forma \u201cculposa o dolosa\u201d24, &nbsp;o con \u201cfalta de precauci\u00f3n\u201d25, &nbsp;o con \u201cmalicia\u201d26; &nbsp;su actuaci\u00f3n estuvo gobernada por \u201cuna falsa direcci\u00f3n\u201d &nbsp;27, &nbsp;sin un \u201cfin l\u00edcito y moral\u201d28. &nbsp;\u201c[E]s decir, distinta de su propia y natural destinaci\u00f3n &nbsp;o fuera de sus l\u00edmites adecuados\u201d.29Desde &nbsp;luego, el abuso &nbsp;indemnizable &nbsp;ha de cumplir con los otros elementos reclamados por la reparaci\u00f3n &nbsp;de perjuicios. Uno de ellos es, precisamente, la relaci\u00f3n &nbsp;de causalidad &nbsp;-entre la conducta &nbsp;y el da\u00f1o-. &nbsp;<\/p>\n<p>Segundo, &nbsp;que &nbsp;no hay prueba suficiente de que todos los conceptos reclamados &nbsp;indiscutiblemente obedecieron al tr\u00e1mite liquidatorio al cu\u00e1l &nbsp;se convoc\u00f3 a la compa\u00f1\u00eda recurrente. Y, &nbsp;tercero, que el vencimiento del t\u00e9rmino legal de cuatro meses &nbsp;y la falta de acuerdo logrado fue tan solo uno de los hechos que &nbsp;motiv\u00f3 a la Superintendencia de Sociedades a convocar a la &nbsp;demandante al proceso de liquidaci\u00f3n30. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;suerte que, el casacionista propone una censura desenfocada e &nbsp;incompleta, pues los pilares de la decisi\u00f3n no fueron atacados &nbsp;a completitud. Aunado a ello, se advierte que las inconformidades &nbsp;elevadas frente a la forma en que fueron interpretadas los medios de &nbsp;convicci\u00f3n no son m\u00e1s que alegatos de instancia.31 &nbsp;<\/p>\n<p>6. &nbsp;Finalmente, el planteamiento relacionado con el presunto error de &nbsp;derecho del Tribunal al omitir el decreto de pruebas de oficio que le &nbsp;\u00abpermitieran &nbsp;definir en qu\u00e9 sentido habr\u00edan votado el acuerdo de &nbsp;reestructuraci\u00f3n el IDU, Alianza Fiduciaria, Inversiones &nbsp;Selopa S.A. y Gloria Francia Duque\u00bb. Y &nbsp;con ello \u00abhabr\u00eda &nbsp;podido fallar con base en la certeza del sentido del voto y no bajo &nbsp;un manto de incertidumbre\u00bb no &nbsp;tiene vocaci\u00f3n de prosperidad, porque no concurren en el &nbsp;proceso los presupuestos indispensables definidos por esta &nbsp;Corporaci\u00f3n para que el Tribunal tuviera que acceder &nbsp;necesariamente a la potestad de decretar pruebas de oficio.32 &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;el punto, la Sala ha se\u00f1alado que: &nbsp;<\/p>\n<p>\u00abSi &nbsp;bien la Corte ha relievado la importancia de la facultad oficiosa de &nbsp;decretar pruebas en segunda instancia como una herramienta valiosa &nbsp;para la resoluci\u00f3n de litigios, su exigencia debe ser &nbsp;ponderada, dado que la misma en modo alguno puede aparejar el &nbsp;desconocimiento de la regla de juicio consagrada en el inciso primero &nbsp;del art\u00edculo 167 del C\u00f3digo General del Proceso, &nbsp;conforme a la cual, \u00abincumbe a las partes probar el supuesto de &nbsp;hecho de las normas que consagran el efecto jur\u00eddico que ellas &nbsp;persiguen\u00bb, y le impone al sentenciador trasladar las &nbsp;consecuencias de no probar un hecho a quien deb\u00eda acreditarlo. &nbsp;<\/p>\n<p>Dicha &nbsp;regla sigue vigente en el actual estatuto procesal civil y junto con &nbsp;otras pautas, como la \u00abfacultad-deber\u00bb de decretar &nbsp;pruebas de oficio (art. 170 C.G.P.), y la denominada \u00abcarga &nbsp;din\u00e1mica de la prueba\u00bb (art. 167, inc. 2\u00b0, ib.), &nbsp;orientan el raciocinio del juez al acometer el ejercicio exclusivo de &nbsp;apreciaci\u00f3n probatoria, que involucra establecer cu\u00e1les &nbsp;circunstancias f\u00e1cticas relevantes quedaron acreditadas en el &nbsp;juicio y cu\u00e1les no. Por lo tanto, no es desacertado que un &nbsp;juzgador, despu\u00e9s de efectuar el an\u00e1lisis cr\u00edtico &nbsp;y arm\u00f3nico de las probanzas recaudadas como se lo impone el &nbsp;canon 176 ib\u00eddem, dirima la controversia de manera adversa a &nbsp;quien teniendo la carga de probar un determinado hecho no la &nbsp;satisfizo, haciendo as\u00ed uso de la comentada \u00abregla de &nbsp;juicio\u00bb, que se deriva de las normas de distribuci\u00f3n del &nbsp;onus probandi, y \u00abprefiguran la resoluci\u00f3n judicial\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>7. &nbsp;En definitiva, el cargo no prospera. &nbsp;<\/p>\n<p>CARGO &nbsp;TERCERO &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;fundamento en el primer motivo de casaci\u00f3n, se denunci\u00f3 &nbsp;la sentencia del Tribunal de violar directamente \u00abpor &nbsp;tergiversaci\u00f3n [en la aplicaci\u00f3n] del art\u00edculo &nbsp;29 de la Ley 550 de 1999, y por falta de aplicaci\u00f3n del &nbsp;art\u00edculo 222 del C\u00f3digo de Comercio\u2026como &nbsp;consecuencia adicional la falta de aplicaci\u00f3n de los art\u00edculos &nbsp;2341,2343,2344 del C\u00f3digo Civil, el 830 del C\u00f3digo de &nbsp;Comercio, y el art\u00edculo 151 de la Ley 222 de 1995\u00bb. En &nbsp;orden a fundamentarlo, debati\u00f3 que el Tribunal \u00abconcluy\u00f3\u2026 &nbsp;[que] el inter\u00e9s de las demandadas era improbar el &nbsp;acuerdo\u2026ante la negativa de la sociedad demandante de desistir &nbsp;de la reclamaci\u00f3n por anatocismo promovida contra &nbsp;Corficolombiana\u00bb. En &nbsp;ese sentido, se\u00f1al\u00f3 que \u00abde &nbsp;haberse conocido que el real adquiriente de las acreencias de la DIAN &nbsp;y la SHD era Concecol, las demandadas habr\u00edan tenido que &nbsp;contar con el concurso de otros acreedores\u2026que representaran &nbsp;por lo menos el 25% de los votos admisibles, para lograr improbar el &nbsp;acuerdo\u2026esto quiere decir que, ante la imposibilidad de las &nbsp;demandadas para obtener la improbaci\u00f3n del acuerdo este deb\u00eda &nbsp;entenderse aprobado por ministerio de la ley\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Finalmente, &nbsp;sostuvo que \u00abel &nbsp;Tribunal en su sentencia tambi\u00e9n acepta que durante el tiempo &nbsp;en que Owen Londo\u00f1o estuvo en tr\u00e1mite de liquidaci\u00f3n &nbsp;obligatoria, se causaron una serie de gastos\u00bb. Sin &nbsp;embargo, &nbsp;\u00abno concluy\u00f3 que tales gastos estuvieran ligados al &nbsp;proceso de liquidaci\u00f3n\u00bb, lo &nbsp;que implica \u00abla &nbsp;violaci\u00f3n directa del art\u00edculo 222 del C\u00f3digo de &nbsp;Comercio, que a su vez condujo a la violaci\u00f3n directa de las &nbsp;normas anunciadas\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;La violaci\u00f3n directa de la ley sustancial se produce cuando &nbsp;sin consideraci\u00f3n a las pruebas que le hayan servido al &nbsp;fallador para formar su juicio, desconoce en la sentencia la norma &nbsp;que lo regula, o la entiende err\u00f3neamente o aplica al caso una &nbsp;norma que es ajena a la controversia, siendo este el conocido como &nbsp;error juris &nbsp;in judicando. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;La cabal comprensi\u00f3n de este asunto supone conocer el &nbsp;contenido de la decisi\u00f3n judicial impugnada. Ello es as\u00ed, &nbsp;porque lo que hace el Tribunal -contrario a lo argumentado por el &nbsp;censor-, es darle aplicaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n al &nbsp;art\u00edculo 29 de la Ley 550 de 1999. Para el efecto, despu\u00e9s &nbsp;de memorar su contenido, enfatiz\u00f3 que \u00abla &nbsp;norma parte del supuesto de la emisi\u00f3n de votos en un mismo &nbsp;sentido frente al acuerdo de restructuraci\u00f3n, pero en la &nbsp;demanda no se dijo que el proyecto de acuerdo fuera votado\u00bb. En &nbsp;tal sentido, y para lo que interesa al cargo, concluy\u00f3 que &nbsp;\u00ab\u2026si &nbsp;no puede decirse que el acuerdo fue objeto de votaci\u00f3n, como &nbsp;en efecto lo prev\u00e9 la norma, ni el sentido en que se emitir\u00edan &nbsp;los votos de los dem\u00e1s acreedores, distintos a Corficol y su &nbsp;controlada, ni que el acuerdo ser\u00eda aprobado exclusivamente &nbsp;con los votos de los acreedores internos, resulta inoficioso &nbsp;atribuirle la culpa a esta demandada, pues no ser\u00eda la &nbsp;causante de que se haya improbado, por las razones aludidas en la &nbsp;demanda. Esa misma es la raz\u00f3n por la cual, a pesar de &nbsp;reconocer la conducta de abuso del derecho, no pueda accederse a la &nbsp;pretensi\u00f3n primera subsidiaria, pues en ella se reclama no &nbsp;solo el reconocimiento de la conducta sino la finalidad de &nbsp;\u201cprecipitar la apertura del tr\u00e1mite concursal de &nbsp;liquidaci\u00f3n obligatoria\u201d, la cual no se estableci\u00f3\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Pues &nbsp;bien, ante estos claros razonamientos del Tribunal, el casacionista &nbsp;guard\u00f3 silencio. Esto es, se evidencia la incompletitud del &nbsp;cargo. Adem\u00e1s, desv\u00eda su ataque e insiste en el &nbsp;argumento hipot\u00e9tico que \u00abde &nbsp;haberse conocido el real adquirente de las acreencias, el acuerdo &nbsp;habr\u00eda sido sometido a votaci\u00f3n, las Demandadas &nbsp;hubieran votado en contra y, al no contar con el concurso de otros &nbsp;acreedores en los t\u00e9rminos del art\u00edculo 29 de la Ley &nbsp;550 de 1999, se habr\u00eda tenido por aprobado el acuerdo\u00bb. &nbsp;De &nbsp;lo expuesto, tambi\u00e9n se advierte el desenfoque del cargo pues, &nbsp;el Tribunal no malinterpret\u00f3 el art\u00edculo 29 de la Ley &nbsp;550 de 1999. Por el contrario, la raz\u00f3n medular de la decisi\u00f3n &nbsp;en este punto fue que el acuerdo no fue votado -supuesto de la norma- &nbsp;ni se acredit\u00f3 el sentido del voto que emitir\u00edan los &nbsp;dem\u00e1s acreedores, lo que demostr\u00f3 la ausencia de &nbsp;relaci\u00f3n de causalidad entre las conductas atribuidas a las &nbsp;demandadas y la liquidaci\u00f3n obligatoria, pues existieron otras &nbsp;causas. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp; As\u00ed las cosas, el cargo fracasa. &nbsp;<\/p>\n<p>IV. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;DECISI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;m\u00e9rito de lo expuesto, la Sala de Casaci\u00f3n Civil de la &nbsp;Corte Suprema de Justicia, administrando justicia en nombre de la &nbsp;Rep\u00fablica y por autoridad de la ley, NO &nbsp;CASA la &nbsp;sentencia proferida por la Sala Civil del Tribunal Superior del &nbsp;Distrito Judicial de Bogot\u00e1 el 25 de mayo de 2017, en el &nbsp;proceso ordinario que instaur\u00f3 la sociedad Owen Londo\u00f1o &nbsp;y C\u00cdA S.A.S -en reestructuraci\u00f3n- contra &nbsp;la Corporaci\u00f3n &nbsp;financiera Colombiana S.A. -Corficolombiana S.A.- o Corficol S.A. y &nbsp;Colombiana de Concesiones y Licitaciones S.A.S -Concecol S.A.S.-. &nbsp;<\/p>\n<p>Costas &nbsp;a cargo del recurrente en casaci\u00f3n. Se fija como agencias en &nbsp;derecho la suma de seis (6) s.m.l.m.v. En &nbsp;su oportunidad, devu\u00e9lvase el expediente a la Corporaci\u00f3n &nbsp;de origen. &nbsp;<\/p>\n<p>NOTIF\u00cdQUESE &nbsp;Y C\u00daMPLASE &nbsp;<\/p>\n<p>HILDA &nbsp;GONZ\u00c1LEZ NEIRA &nbsp;<\/p>\n<p>\u00c1LVARO &nbsp;FERNANDO GARC\u00cdA RESTREPO &nbsp;<\/p>\n<p>MARTHA &nbsp;PATRICIA GUZM\u00c1N \u00c1LVAREZ &nbsp;<\/p>\n<p>AROLDO &nbsp;WILSON QUIROZ MONSALVO &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ALONSO RICO PUERTA &nbsp;<\/p>\n<p>OCTAVIO &nbsp;AUGUSTO TEJEIRO DUQUE &nbsp;<\/p>\n<p>FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp;<\/p>\n<p>1\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Con &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;la solicitud adjunt\u00f3 un presupuesto que inclu\u00eda un &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;proyecto de viviendas de inter\u00e9s social, el cual ser\u00eda &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;desarrollado en el predio de propiedad del patrimonio aut\u00f3nomo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de garant\u00eda n\u00famero 1642-0667 del cual Owen Londo\u00f1o &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;era titular del 100% de los respectivos derechos fiduciarios. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;-Hechos 1,2 y 3 de la demanda-. &nbsp;<\/p>\n<p>2\u0002Tercero &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;en condici\u00f3n de mandatario sin representaci\u00f3n. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Adquiri\u00f3 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;el derecho al voto de las dos entidades correspondiente al 13,05490% &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de votos en el acuerdo de reorganizaci\u00f3n conforme al art. 24 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de la Ley 550 de 1999. &nbsp;<\/p>\n<p>3\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Condicion\u00f3 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;la firma del acuerdo a que Owen y todos sus acreedores desistieran &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de las reclamaciones judiciales y extrajudiciales que tuvieran por &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;objeto impugnar la capitalizaci\u00f3n de los intereses. &nbsp;<\/p>\n<p>4\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Se &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;asevera que esta circunstancia \u00abprecipit\u00f3 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;que se venciera el t\u00e9rmino legal de 4 meses para lograrse el &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;acuerdo de reestructuraci\u00f3n\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>5\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Tal &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;situaci\u00f3n \u00abtuvo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;la grave trascendencia de impedir el desarrollo del proyecto de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;construcci\u00f3n de vivienda de inter\u00e9s social\u00bb. En &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;el transcurso del tr\u00e1mite concursal, Corficolombiana cedi\u00f3 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;su acreencia a Fiduciaria Bogot\u00e1 S.A. Asimismo, Owen Londo\u00f1o, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;tuvo conocimiento \u00abde &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;que en realidad las acreencias de la DIAN y de la Secretar\u00eda &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de Hacienda Distrital no hab\u00edan sido adquiridas por el se\u00f1or &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Mauricio Fernando Rodr\u00edguez Agudelo, quien en realidad hab\u00eda &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;obrado en condici\u00f3n de simple mandatario sin representaci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de Concecol y por instrucciones directas de su sociedad controlante &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corficolombiana, quien era para esa \u00e9poca propietaria de m\u00e1s &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del 99% de la participaci\u00f3n accionaria de Concecol\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>6\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;decisi\u00f3n fue recurrida por Corficol en reposici\u00f3n y &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;apelaci\u00f3n; empero, la Superintendencia la confirm\u00f3 y &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;neg\u00f3 el recurso de apelaci\u00f3n, que por v\u00eda de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;queja el tribunal estim\u00f3 bien denegado. &nbsp;<\/p>\n<p>7\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;As\u00ed, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;el &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C\u00f3digo General del Proceso en su art\u00edculo 133 consagra &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;un listado de nulidades y otras dispersas en varios preceptos (arts. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;14, 16, 36, 38, 40 in &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;fine, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;107, 121, 164) siendo insubsanables las de \u00abproceder &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;contra providencia ejecutoriada del superior, revivir un proceso &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;legalmente concluido, pretermitir \u00edntegramente la instancia\u00bb &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(par\u00e1grafo del art. 136 ibidem). Desde &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;luego, uno de los motivos de nulidad procesal es el previsto en el &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;numeral 1\u00ba del art\u00edculo 133 ib\u00eddem. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;lo dem\u00e1s, art\u00edculo 107 del C\u00f3digo General del &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Proceso prev\u00e9 que la audiencia podr\u00e1 llevarse a cabo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;con la presencia de la mayor\u00eda de los magistrados que &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;integran la Sala, cuando la incomparecencia de los restantes &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;obedezca a un hecho constitutivo de fuerza mayor o caso fortuito -de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;lo cual, se deber\u00e1 dejar constancia en el acta-. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Adicionalmente, el art\u00edculo 54 de la Ley Estatutaria de la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Administraci\u00f3n de Justicia -Ley 270 de 1996-, autoriza a los &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;organismos colegiados para adelantar tales actuaciones sin la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;presencia de todos los integrantes de la Sala de decisi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>8\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;As\u00ed &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;las cosas, en el asunto examinado, se advierte que el magistrado &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ponente, \u00abprevia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;aceptaci\u00f3n del impedimento presentado por la Magistrada &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Myriam In\u00e9s Lizarazu Bitar\u00bb, procedi\u00f3 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;a emitir la sentencia de segunda instancia. Por supuesto, aunque &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;dicha providencia solo fue proferida por dos de los tres magistrados &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;que conformaban la Sala de Decisi\u00f3n, seg\u00fan lo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;expuesto, se tuvo por justificada al mediar la causa legal de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;impedimento aceptada por la Corporaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>9\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Esto &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;por cuanto \u00abla &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sentencia impugnada comienza por reconocer que las sociedades &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;demandadas efectivamente incurrieron en abuso del derecho al ocultar &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;la adquisici\u00f3n de los cr\u00e9ditos de la DIAN y la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Secretar\u00eda de Hacienda Distrital de Bogot\u00e1. Sin &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;embargo, al estudiar el da\u00f1o, el Tribunal consider\u00f3 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;que el dictamen aportado como prueba de los perjuicios no era prueba &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;suficiente para determinar que las erogaciones incurridas por Owen &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;durante la \u00e9poca de la liquidaci\u00f3n estuvieran &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;directamente relacionadas con dicho tr\u00e1mite. Asimismo, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;respecto del nexo de causalidad el Tribunal lleg\u00f3 a la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;conclusi\u00f3n de que el abuso del derecho de las demandadas no &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;hab\u00eda sido la causa directa que precipit\u00f3 la apertura &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del proceso liquidatorio\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>10\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Lo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;cual, habr\u00eda variado la decisi\u00f3n, fundada justamente &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;en no haberse demostrado que Owen Londo\u00f1o contaba con el voto &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;favorable de los acreedores externos e internos en los t\u00e9rminos &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del art\u00edculo 29 de la Ley 550 de 1999. &nbsp;<\/p>\n<p>11\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Las &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;pruebas que podr\u00eda haber decretado el Tribunal son: &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;declaraciones de la representante legal de Inversiones Selopa S.A, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de Alianza Fiduciaria y del IDU. Personas que se encuentran &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;mencionadas en los hechos 7 y 8 de la demanda. &nbsp;<\/p>\n<p>12\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por todas: CSJ SC del 23 de mayo de 1955 (M.P. Jos\u00e9 J. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;G\u00f3mez); 19 de noviembre de 1956 (M.P. Guillermo Garavito); 24 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de abril de 1986 (M.P. H\u00e9ctor Mar\u00edn Naranjo); 2 de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;julio de 1993 (M.P. Eduardo Garc\u00eda Sarmiento); 9 de noviembre &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de 1993 (M.P. Eduardo Garc\u00eda Sarmiento). &nbsp;<\/p>\n<p>13\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ SC del 15 de abril de 2011 (exp. 2006-0039). &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>Esto &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;lo ha precisado la jurisprudencia en multitud de fallos, algunos de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;vieja data seg\u00fan los cuales: \u201c[e]rror &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;evidente, es el notorio, el que aparece de bulto, aquel que se &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;descubre f\u00e1cilmente sin necesidad de escol\u00e1sticas &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;alegaciones o de tremendos esfuerzos de imaginaci\u00f3n.\u201d &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SC del 2 de agosto de 1958. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>Bajo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;el mismo tenor, en prove\u00eddo del 25 de noviembre de 1993, se &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sostuvo que: \u201cEl &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;yerro f\u00e1ctico, para que tenga entidad en casaci\u00f3n y &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;pueda, por ende, ocasionar la rotura de un fallo, tiene que ser &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;manifiesto, particularidad que alcanza, cuando es tan grave y &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;notorio que a simple vista se impugna a la mente, sin mayor esfuerzo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ni raciocinio, o, en otros t\u00e9rminos, de tal magnitud, que &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;resulte contrario a la evidencia del proceso\u201d. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;M\u00e1s recientemente, record\u00f3 esta Corporaci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;que: \u00abNo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sobra rememorar que cuando se aducen yerros de facto en la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;apreciaci\u00f3n de los medios de convicci\u00f3n, el recurrente &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;tiene la carga, una vez individualizado el medio en que recae el &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;error, de indicarlo y &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;demostrarlo se\u00f1alando c\u00f3mo se gener\u00f3 la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;suposici\u00f3n o preterici\u00f3n o cercenamiento, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sin &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;perder de vista que debe aparecer de manera manifiesta en los autos &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(\u2026)\u00bb. Sentencia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de 15 de septiembre de 1998, expediente 5075. &nbsp;<\/p>\n<p>14\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sentencia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de 15 de septiembre de 1998, expediente 5075. &nbsp;<\/p>\n<p>15\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C.S.J- Sala de Casaci\u00f3n Civil, Sentencia de 5 de noviembre de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1973, G.J.t CXLVII &nbsp;<\/p>\n<p>16\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C.S.J- Sala de casaci\u00f3n Civil, Sentencia de 16 de agosto de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2005, expediente 1999-00954-01. &nbsp;<\/p>\n<p>17\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;O &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sin la claridad que, como requisitos formales, debe cumplir la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;demanda y cada uno de los cargos. Ha &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;adoctrinado la Sala que \u00ab[l]a &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;cr\u00edtica que propone el censor debe ser, de un lado, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sim\u00e9trica, de modo tal que se dirija espec\u00edficamente a &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;destruir cada uno de los fundamentos f\u00e1cticos de la sentencia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;enjuiciada; y de otro, de ser consistente, es decir, que el m\u00e9rito &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de la propuesta tenga virtualidad para excluir la tesis del &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Tribunal\u00bb &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(CSJ, sentencia 2 de octubre de 2001, expediente 6997, auto 11 de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;septiembre 2013, expediente 2004-00221-01, auto 19 de diciembre de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2012, Rad. n\u00b0. 2001-00038-01. AC2929-2016, de 16 de mayo de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2016, entre otros). &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;relaci\u00f3n con la simetr\u00eda de la acusaci\u00f3n, la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte ha dicho que: \u00ab(\u2026) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;debe entenderse no s\u00f3lo como armon\u00eda de la demanda de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;casaci\u00f3n con la sentencia en cuanto &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;a la plenitud del ataque, es decir, porque aquella combate todas y &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;cada una de las &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;apreciaciones jur\u00eddicas y probatorias que fundamentan la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;resoluci\u00f3n, sino como coherencia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;l\u00f3gica y jur\u00eddica, seg\u00fan se dej\u00f3 visto, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;entre las &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;razones expuestas por el juzgador y las propuestas por el &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;impugnante, pues en vano resulta para el \u00e9xito del recurso &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;hacer planteamientos que se dice impugnativos, si ellos son aparente &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;y realmente extra\u00f1os al discurso argumentativo de la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sentencia\u00bb (CSJ &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SC del 14 de julio de 1998, expediente 4724). &nbsp;<\/p>\n<p>18\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Tambi\u00e9n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;destac\u00f3 que la misma suerte corre los honorarios por concepto &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de contabilidad, revisor\u00eda fiscal, servicios de mensajer\u00eda &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;y asistente de la liquidaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>19\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El abuso &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del derecho &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ha sido reconocido ya como un principio, un est\u00e1ndar de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;valoraci\u00f3n de comportamientos y aplicaci\u00f3n de normas &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;-est\u00e1 dirigido al juez-. Es una herramienta de control del &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ejercicio de los derechos patrimoniales, con el prop\u00f3sito de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;defender otros derechos generales y particulares. Desde &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;luego, en el derecho patrio, este est\u00e1ndar est\u00e1 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;englobado en la denominada Teor\u00eda &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;general del contrato mercantil &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(Arts. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;830, 831 C.Co.). Tambi\u00e9n, valga aclararlo, se puede inferir &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;como principio impl\u00edcito en el C\u00f3digo Civil. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;principio, \u201cno se considera que obra con dolo quien ejercita &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;su derecho\u201d. Digesto 50, 17, 55. El Digesto de Justiniano. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;T.III. D\u2019Ors, A., Hern\u00e1ndez, F., Tejero, P., &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Fuenteseca, P., Garc\u00eda, M. y Burillo, J. Aranzadi. Pamplona, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1975. Empero, ya desde el siglo XIX los jueces del mundo han venido &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;denunciando diferentes \u201cejercicios abusivos de los derechos, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;que no ofrecen utilidad alguna a su titular\u201d. Tribunal de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Colmar. Francia. Sentencia del 2 de mayo de 1855. D.P. 56.2.9. Cita &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;en: Les grands arr\u00eats de la jurisprudence civile, Par\u00eds, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2007, p. 435. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>D\u00e9cadas &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;despu\u00e9s este planteamiento fue recibido por la muy c\u00e9lebre &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;doctrina de Josserand y Capitant. Josserand, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Louis, De &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;l\u2019abus des droits, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Edit. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Rousseau, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Par\u00eds, 1905. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y Capitant, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Henri. Sur l\u2019abus des droits. R.T.D. civ., Paris, 1928, pp. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;305 a 376. &nbsp;<\/p>\n<p>20\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;efecto, \u201cel abuso del derecho implica o significa culpa en su &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ejercicio\u201d. CSJ &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del 24 de marzo de 1939. G.J. 1940, p.743. &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\u201cCada &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;derecho tiene su esp\u00edritu, su objeto y su finalidad; quien &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;quiera que pretenda desviarlo de su misi\u00f3n social, comete una &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;culpa, delictual, un abuso del derecho, susceptible de comprometer &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;por este motivo su responsabilidad\u201d Josserand. Evolutions et &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;actualit\u00e9s. Conference de Droit Civil. Par\u00eds, 1936. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Citado por CSJ &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del 21 de febrero de 1938. G.J. 1932, p.60. &nbsp;<\/p>\n<p>21\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del 21 de febrero de 1938. G.J. 1932, p.62. &nbsp;<\/p>\n<p>22\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del 19 de mayo de 1941. G.J. 1971, p.248. &nbsp;<\/p>\n<p>23\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del 30 de octubre de 1907. G.J. 1901, p.313. &nbsp;<\/p>\n<p>24\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del 5 de agosto de 1937. G.J. 1927, p.419. &nbsp;<\/p>\n<p>25\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del 4 de abril de 1940. G.J. 1955, p.215. &nbsp;<\/p>\n<p>26\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del 19 de agosto de 1938. G.J. 1940, p.58. &nbsp;<\/p>\n<p>27\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del 21 de febrero de 1938. G.J. 1932, p.60. &nbsp;<\/p>\n<p>29\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del 19 de agosto de 1938. G.J. 1940, p.62. &nbsp;<\/p>\n<p>30\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Tambi\u00e9n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;se observa en los antecedentes del auto del 4 de octubre de 2005 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;-por el cual se orden\u00f3 la liquidaci\u00f3n obligatoria de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Owen Londo\u00f1o y C\u00eda S. en C.- que el promotor del &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;acuerdo mediante escrito del 16 de septiembre de 2005, \u00abinform\u00f3 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;que ninguna de las partes manifest\u00f3 su intenci\u00f3n de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;llegar a un acuerdo y por el contrario, dieron por terminada la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;negociaci\u00f3n, raz\u00f3n por la cual se debe convocar a la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sociedad a una liquidaci\u00f3n obligatoria\u00bb. Adem\u00e1s, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;en la toma de informaci\u00f3n realizada a la compa\u00f1\u00eda &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;el 23 de septiembre de 2005 -inserta en el mismo auto-, se lee que &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00abla &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sociedad no viene desarrollando su objeto social y los ingresos &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;provienen \u00fanica y exclusivamente de los ajustes por &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;inflaci\u00f3n. La sociedad no tiene a su cargo trabajadores, ni &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;pensionados\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>31\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Al &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;respecto, la jurisprudencia ha sostenido que \u00ab(&#8230;) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u201cpor v\u00eda de la causal primera de casaci\u00f3n no &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;cualquier cargo puede recibirse, ni puede tener eficacia legal, sino &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;tan s\u00f3lo aquellos que impugnan directa y completamente los &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;fundamentos de la sentencia o las resoluciones adoptadas en \u00e9sta; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de all\u00ed que haya predicado repetidamente que los cargos &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;operantes en un recurso de casaci\u00f3n \u00fanicamente son &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;aquellos que se refieren a las bases fundamentales del fallo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;recurrido, con el objeto de desvirtuarlas o quebrarlas, puesto que &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;si alguna de ellas no es atacada y por s\u00ed misma le presta &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;apoyo suficiente al fallo impugnado \u00e9ste debe quedar en pie, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;haci\u00e9ndose de paso inocuo el examen de aquellos otros &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;desaciertos cuyo reconocimiento reclama la censura (Sent. cas. civ. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No. 027 de 27 de julio de 1999; subrayas de ahora) \u2026\u00bb &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(fallo de 27 de febrero de 2012)\u00bb. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>Recientemente, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;la Corte insisti\u00f3 en que &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00ab(&#8230;) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;el recurrente tiene que atacar id\u00f3neamente todos los &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;elementos que fundan el proveimiento, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;explicando con vista en este \u00faltimo y no en otro distinto, en &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;qu\u00e9 ha consistido la infracci\u00f3n a la ley que se le &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;atribuye, cu\u00e1l su influencia en lo dispositivo y c\u00f3mo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;este aspecto debe variar en orden al restablecimiento de la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;normatividad sustancial vulnerada, lo que impone entre otras cosas &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de no menor importancia por cierto, que la cr\u00edtica a las &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;conclusiones decisorias de la sentencia sea completa. Ello significa &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;que el censor tiene la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ineludible carga de combatir todas las apreciaciones de fondo que &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;conforman la base jur\u00eddica esencial del fallo impugnado, sin &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;que sea posible desatender y separarse de la l\u00ednea argumental &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;contenida en aquel prove\u00eddo\u00bb &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(CSJ SC15211 del 26 de septiembre de 2017). &nbsp;<\/p>\n<p>32\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Aunado &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;a ello, la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;jurisprudencia pac\u00edfica de la Sala ha reiterado que el &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;recurrente debe ilustrar que la falta de autorizaci\u00f3n y &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;recaudo de la prueba no obedeci\u00f3 a un acto suyo. Y que, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;adem\u00e1s, se trata de un medio de convicci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;trascendental, cuya presencia en el plenario hubiera motivado una &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;decisi\u00f3n diversa. Por supuesto, tales aspectos deben &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;justificarse de manera clara en el recurso, y no de forma &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;hipot\u00e9tica, como ocurri\u00f3 en el caso en concreto. &nbsp;<\/p>\n<p>1 &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SC1074-2022 (2015-00958-01) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp; SC1074-2022 &nbsp; Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 11001-31-03-044-2015-00958-01 &nbsp; (Aprobado &nbsp;en sesi\u00f3n de veinticuatro de febrero de dos mil veintid\u00f3s) &nbsp; Bogot\u00e1 &nbsp;D.C., veintid\u00f3s (22) de abril de dos mil veintid\u00f3s &nbsp;(2022). &nbsp; La &nbsp;Corte decide el recurso de casaci\u00f3n interpuesto por la &nbsp;sociedad Owen &nbsp;Londo\u00f1o y C\u00eda [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[48],"tags":[],"class_list":["post-62591","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-abril-2022"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62591","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=62591"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/62591\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=62591"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=62591"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=62591"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}