{"id":63065,"date":"2024-05-20T21:00:00","date_gmt":"2024-05-20T21:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/20\/ac1574-2022-2016-00280-01\/"},"modified":"2024-05-20T21:00:00","modified_gmt":"2024-05-20T21:00:00","slug":"ac1574-2022-2016-00280-01","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/20\/ac1574-2022-2016-00280-01\/","title":{"rendered":"AC 1574 2022"},"content":{"rendered":"<p>AC1574-2022 (2016-00280-01)<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>MARTHA &nbsp;PATRICIA GUZM\u00c1N \u00c1LVAREZ &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrada &nbsp;Ponente &nbsp;<\/p>\n<p>AC1574-2022 &nbsp;<\/p>\n<p>Radicaci\u00f3n: &nbsp;54001-31-03-006-2016-00280-01 &nbsp;<\/p>\n<p>(Aprobado en Sala de siete de &nbsp;abril de dos mil veintid\u00f3s) &nbsp;<\/p>\n<p>Bogot\u00e1 &nbsp;D.C., dos (2) de mayo &nbsp;de &nbsp;dos &nbsp;mil &nbsp;veintid\u00f3s (2022) &nbsp;<\/p>\n<p>Decide &nbsp;la Corte sobre &nbsp;la admisibilidad de la demanda presentada &nbsp;por &nbsp;Samuel Ya\u00f1ez Botello, Yoany Ya\u00f1ez Botello, Betty &nbsp;Patricia Ya\u00f1ez Botello, Ludy Ya\u00f1ez Botello, Belly Yairy &nbsp;Ya\u00f1ez Botello, Samuel Ya\u00f1ez Boada y Jes\u00fas Ya\u00f1ez &nbsp;Boada, para &nbsp;sustentar el recurso &nbsp;extraordinario &nbsp;de casaci\u00f3n interpuesto frente &nbsp;a la sentencia del &nbsp;28 de agosto &nbsp;de 2019, &nbsp;proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de C\u00facuta &nbsp;\u2013 Sala Civil Familia, dentro del proceso verbal que promovi\u00f3 &nbsp;en su contra Jos\u00e9 del Carmen Ya\u00f1ez Boada, Elio Boada y &nbsp;Cristina Ya\u00f1ez Boada. &nbsp;<\/p>\n<p>I. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ANTECEDENTES DEL LITIGIO &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;la demanda se solicit\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>1.1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Declarar &nbsp;la simulaci\u00f3n absoluta del contrato de compraventa contenido &nbsp;en la escritura p\u00fablica No. 102 del 5 de julio de 2005, &nbsp;protocolizada ante la Notar\u00eda \u00danica de El Zulia (Norte &nbsp;de Santander), a &nbsp;trav\u00e9s de la cual Mar\u00eda Socorro Boada de Ya\u00f1ez &nbsp;le vendi\u00f3 a Jes\u00fas Ya\u00f1ez Boada el inmueble &nbsp;identificado con el folio de matr\u00edcula No. 196-2451. &nbsp;<\/p>\n<p>1.2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Declarar &nbsp;la simulaci\u00f3n absoluta del contrato de compraventa contenido &nbsp;en la escritura No. 1882 del 28 de diciembre de 2007, elevada ante la &nbsp;Notar\u00eda \u00danica de Aguachica (Cesar), &nbsp;por medio del cual Jes\u00fas Ya\u00f1ez Boada vendi\u00f3 el &nbsp;referido predio a Samuel Ya\u00f1ez Boada e Isabel Botello de &nbsp;Ya\u00f1ez. &nbsp;<\/p>\n<p>1.3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ordenar &nbsp;la cancelaci\u00f3n de las escrituras p\u00fablicas Nos. 102 y &nbsp;1882, junto con su inscripci\u00f3n en la Oficina de Registro de &nbsp;Instrumentos P\u00fablicos. &nbsp;<\/p>\n<p>1.4. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ordenar &nbsp;la cancelaci\u00f3n de la escritura No. 3820 del 20 de octubre de &nbsp;2011, otorgada ante la Notar\u00eda S\u00e9ptima del C\u00edrculo &nbsp;de C\u00facuta (Norte &nbsp;de Santander), en &nbsp;la que se adjudic\u00f3 el 50% del citado inmueble a Samuel Ya\u00f1ez &nbsp;Boada y el otro 50% a los herederos de a difunta Isabel Botello de &nbsp;Ya\u00f1ez. &nbsp;<\/p>\n<p>1.5. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Condenar &nbsp;a los demandados a que restituyan el predio y cancelen los frutos &nbsp;civiles dejados de percibir. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;sustento de tales pedimentos, se plantearon los hechos que pasan a &nbsp;sintetizarse: &nbsp;<\/p>\n<p>2.1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;A &nbsp;la edad de 83 a\u00f1os la se\u00f1ora Mar\u00eda Socorro Boada &nbsp;de Ya\u00f1ez vendi\u00f3 el inmueble a su hijo Jes\u00fas &nbsp;Ya\u00f1ez Boada, por medio de la escritura No. 102 del 5 de julio &nbsp;de 2005; sin embargo, el precio all\u00ed plasmado nunca se pag\u00f3, &nbsp;pues la intenci\u00f3n de los suscriptores simplemente fue \u00abque &nbsp;el se\u00f1or JES\u00daS hiciera vida crediticia\u00bb; motivo &nbsp;por el cual, \u00abla &nbsp;se\u00f1ora (\u2026) nunca se desprendi\u00f3 de la posesi\u00f3n &nbsp;y la ejerci\u00f3 hasta el d\u00eda de su muerte\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>2.2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El &nbsp;23 de septiembre de 2005 falleci\u00f3 la se\u00f1ora Socorro de &nbsp;Ya\u00f1ez. &nbsp;<\/p>\n<p>2.3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Posteriormente, &nbsp;Jes\u00fas Ya\u00f1ez vendi\u00f3 el bien a Samuel Ya\u00f1ez &nbsp;Boada e Isabel Botello de Ya\u00f1ez por medio de un contrato, &nbsp;tambi\u00e9n simulado, que se materializ\u00f3 en la escritura &nbsp;p\u00fablica No. 1882 del 28 de diciembre de 2007, el cual \u00abfue &nbsp;ficticio y nunca le pag\u00f3 al vendedor, adem\u00e1s de ser &nbsp;irrisorio\u00bb; &nbsp;de &nbsp;hecho, al ser consciente de la procedencia del dominio que estaba en &nbsp;cabeza de Jes\u00fas Ya\u00f1ez Boada, Samuel le entreg\u00f3 &nbsp;dinero a algunos de sus otros hermanos, a manera de compensaci\u00f3n, &nbsp;por la adquisici\u00f3n de un inmueble que en realidad le &nbsp;pertenec\u00eda a su se\u00f1ora madre Mar\u00eda Socorro Boada &nbsp;de Ya\u00f1ez y ante su muerte, a sus herederos. &nbsp;<\/p>\n<p>2.4. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Con &nbsp;ocasi\u00f3n del deceso de Isabel Botello de Ya\u00f1ez acaecido &nbsp;el 19 de septiembre de 2011, en la escritura No. 3820 del 20 de &nbsp;octubre de 2011 se adjudic\u00f3 el 50% del referido predio a sus &nbsp;hijos Betty Patricia, Ludy, Belly Yairy, Yoani y Samuel Ya\u00f1ez &nbsp;Botello. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;Por intermedio de apoderado judicial, los &nbsp;demandados contestaron &nbsp;oportunamente, se pronunciaron individualmente acerca de los &nbsp;fundamentos f\u00e1cticos y plantearon las excepciones de m\u00e9rito &nbsp;tituladas: \u00abBuena &nbsp;fe y gen\u00e9rica\u00bb, \u00abExistencia del t\u00e9rmino &nbsp;para declarar la prescripci\u00f3n adquisitiva\u00bb, \u00abFalta &nbsp;de legitimaci\u00f3n de la parte activa\u00bb, \u00abPrescripci\u00f3n &nbsp;adquisitiva del derecho de dominio\u00bb, \u00abFalta de causa para &nbsp;demandar\u00bb, \u00abImprocedencia de condenas en contra de la &nbsp;demandada\u00bb, \u00abCarencia de acci\u00f3n\u00bb, \u00abLas &nbsp;dem\u00e1s que resulten probadas dentro del proceso o innominadas\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>3.1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Aunque &nbsp;tambi\u00e9n formularon demanda verbal de pertenencia por &nbsp;prescripci\u00f3n adquisitiva extraordinaria de dominio, al no &nbsp;haberla subsanado en debida forma tras su inadmisi\u00f3n, en &nbsp;prove\u00eddo del 18 de noviembre de 2016 fue rechazada. &nbsp;<\/p>\n<p>4. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Mediante sentencia calendada el 20 de febrero de 2019, el Juzgado &nbsp;S\u00e9ptimo Civil del Circuito de C\u00facuta dispuso: i) &nbsp;declarar no probadas las excepciones de m\u00e9rito planteadas; ii) &nbsp;declarar la simulaci\u00f3n absoluta de los contratos de &nbsp;compraventa contenidos en las escrituras Nos. 102 del 5 de mayo de &nbsp;2005 y 1882 del 28 de diciembre de 2007, iii) ordenar la cancelaci\u00f3n &nbsp;de las anotaciones Nos. 7, 12 y 14 del folio de matr\u00edcula &nbsp;inmobiliaria No. 196-2451; iv) ordenar la restituci\u00f3n del &nbsp;predio \u00aben &nbsp;favor de la sucesi\u00f3n de la causante [Mar\u00eda del Socorro &nbsp;Boada de Ya\u00f1ez], devoluci\u00f3n que deben efectuar los &nbsp;actuales detentadores del predio\u00bb; &nbsp;v) ordenar la cancelaci\u00f3n de la inscripci\u00f3n de la &nbsp;demanda y; vi) condenar a los convocados a sufragar las costas &nbsp;procesales. &nbsp;<\/p>\n<p>5. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Contra tal determinaci\u00f3n se mostr\u00f3 inconforme la parte &nbsp;demandada, quien interpuso recurso de apelaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>6. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En sentencia de fecha 28 &nbsp;de agosto &nbsp;de 2019, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de C\u00facuta &nbsp;\u2013 Sala Civil Familia, confirm\u00f3 el fallo de primer grado. &nbsp;<\/p>\n<p>El ad &nbsp;quem explic\u00f3 &nbsp;que, conforme se deprende de la inveterada jurisprudencia de la Corte &nbsp;Suprema de Justicia, cuando se trata de acciones encaminadas a la &nbsp;declaratoria de simulaci\u00f3n, el t\u00e9rmino de la &nbsp;prescripci\u00f3n extintiva no se contabiliza desde la fecha en que &nbsp;se celebr\u00f3 el negocio aparente, sino desde el momento en que &nbsp;surge el inter\u00e9s jur\u00eddico del actor en virtud de lo &nbsp;previsto en el segundo inciso del art\u00edculo 2535 del C\u00f3digo &nbsp;Civil, pues a partir de ese instante se hacen exigibles las &nbsp;obligaciones nacidas del acto o contrato oculto. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;all\u00ed que los diez (10) a\u00f1os consagrados en el art\u00edculo &nbsp;2536 ejusdem, &nbsp;correspondientes &nbsp;al t\u00e9rmino de la prescripci\u00f3n ordinaria, se empiezan a &nbsp;contar desde el surgimiento de dicho inter\u00e9s jur\u00eddico. &nbsp;<\/p>\n<p>En el &nbsp;caso concreto, asegur\u00f3 que el negocio suscrito entre Jes\u00fas &nbsp;Ya\u00f1ez Boada y Mar\u00eda Socorro Boada de Ya\u00f1ez, &nbsp;estuvo revestido con una falsa apariencia de compraventa, ya que la &nbsp;verdadera intenci\u00f3n del se\u00f1or Ya\u00f1ez Boada era &nbsp;devolverle la titularidad del bien a su progenitora, tan pronto &nbsp;obtuviera un cr\u00e9dito hipotecario con el que solventar\u00eda &nbsp;algunas obligaciones y \u00abla &nbsp;finca quedara libre\u00bb, lo &nbsp;que no pudo cumplirse ante el deceso de la se\u00f1ora Boada de &nbsp;Ya\u00f1ez. &nbsp;<\/p>\n<p>Al &nbsp;examinar el certificado de tradici\u00f3n y libertad respectivo, &nbsp;confirm\u00f3 ese pacto al observar que despu\u00e9s de que Jes\u00fas &nbsp;Ya\u00f1ez Boada adquiri\u00f3 la propiedad del bien, cancel\u00f3 &nbsp;un gravamen hipotecario y adquiri\u00f3 otro que tambi\u00e9n &nbsp;clausur\u00f3 con posterioridad el 21 de agosto de 2007. &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;independencia de que para esta \u00faltima fecha ya hab\u00eda &nbsp;fallecido su se\u00f1ora madre, los hermanos de Jes\u00fas Ya\u00f1ez &nbsp;no sospecharon que se rehusar\u00eda a devolverlo a la sucesi\u00f3n, &nbsp;sino hasta el momento en que decidi\u00f3 \u00abvend\u00e9rselo\u00bb &nbsp;a Samuel Ya\u00f1ez Boada e Isabel Botello de Ya\u00f1ez a trav\u00e9s &nbsp;de la escritura p\u00fablica No. 1882 del 28 de diciembre de 2007; &nbsp;de suerte que \u00abes &nbsp;a partir de esa calenda que se considera que el comprador fingido se &nbsp;revela y asume el car\u00e1cter de propietario exclusivo del fundo &nbsp;(\u2026) lo que conlleva indefectiblemente a inferir que es desde &nbsp;ese instante y no de otro cuando surge el verdadero inter\u00e9s de &nbsp;los demandantes, pues es a partir de ese acto jur\u00eddico que se &nbsp;ven menguados o desconocidos sus derechos sobre el bien y, por &nbsp;contera, burlada la relaci\u00f3n jur\u00eddica acordada con su &nbsp;fallecida progenitora\u00bb &nbsp;<\/p>\n<p>Colof\u00f3n &nbsp;de lo expuesto es que, si el t\u00e9rmino de prescripci\u00f3n &nbsp;decenal frente a ambos contratos comenz\u00f3 a transcurrir desde &nbsp;el 28 de diciembre de 2007, para la data en que se radic\u00f3 la &nbsp;demanda en el mes de julio de 2016, no hab\u00eda fenecido el plazo &nbsp;con el que contaban los actores para acudir a la jurisdicci\u00f3n &nbsp;a elevar su reclamo. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;lo atinente al otro punto de la alzada, asegur\u00f3 que al valorar &nbsp;en conjunto todos los medios probatorios recaudados en el interior &nbsp;del juicio, encontr\u00f3 demostrado el animus &nbsp;simulandi de &nbsp;la primera venta, al quedar develada que la intenci\u00f3n &nbsp;primigenia de los contrayentes era &nbsp;\u00abla consecuci\u00f3n de &nbsp;pr\u00e9stamos para cubrir unas obligaciones y contraer otras para &nbsp;el buen funcionamiento de la finca\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;lo que ata\u00f1e a la segunda venta cuestionada, en la que &nbsp;intervinieron Jes\u00fas Ya\u00f1ez Boada, Samuel Ya\u00f1ez &nbsp;Boada e Isabel Botello de Ya\u00f1ez, aunque se aleg\u00f3 que s\u00ed &nbsp;existi\u00f3 un precio, al analizar tanto los indicios como las &nbsp;circunstancias que rodearon su celebraci\u00f3n, resalt\u00f3 que &nbsp;su pago no solo tuvo como destinatario a Jes\u00fas Ya\u00f1ez, &nbsp;sino tambi\u00e9n a sus dem\u00e1s hermanos, en su condici\u00f3n &nbsp;de herederos de Mar\u00eda Socorro Boada de Ya\u00f1ez, a quienes &nbsp;se les reconoci\u00f3 su derecho sobre el inmueble como parte del &nbsp;acervo sucesoral de su progenitora, tal como incluso lo confes\u00f3 &nbsp;el propio Samuel Ya\u00f1ez Boada. &nbsp;<\/p>\n<p>Al &nbsp;recapitular, el Tribunal cerr\u00f3 sus conclusiones as\u00ed: &nbsp;\u00abcon &nbsp;relaci\u00f3n a los dos negocios jur\u00eddicos celebrados, en su &nbsp;orden afloran los siguientes indicios, la incapacidad econ\u00f3mica &nbsp;del comprador y la ausencia de necesidad econ\u00f3mica de la venta &nbsp;por parte de la vendedora, la cercana relaci\u00f3n existente entre &nbsp;los negociantes lo cual hac\u00eda a aquellos candidatos id\u00f3neos &nbsp;para llevar a cabo la comentada maniobra simulatoria, el parentesco &nbsp;entre los contratantes, la avanzada edad de la progenitora de los &nbsp;\u00faltimos negociantes, la relevancia del bien transferido frente &nbsp;al patrimonio, la arrepentio posesisonis por parte del vendedor en el &nbsp;primer negocio simulado, lo exiguo del precio del precio y la falta &nbsp;de prueba del pago, entre otras muchas circunstancias que constituyen &nbsp;una grave cadena de indicios\u00bb que &nbsp;hicieron palmaria la simulaci\u00f3n en ambos negocios jur\u00eddicos. &nbsp;<\/p>\n<p>II. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;LA DEMANDA DE CASACI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;intermedio de apoderado judicial, Samuel, Yoany, Betty Patricia, Ludy &nbsp;y Belly Yairy Ya\u00f1ez Botello, Samuel Ya\u00f1ez Boada y Jes\u00fas &nbsp;Ya\u00f1ez Boada, formularon dos acusaciones contra la sentencia &nbsp;proferida por el 28 de agosto &nbsp;de 2019. &nbsp;<\/p>\n<p>PRIMER &nbsp;CARGO &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;fundamento en el numeral &nbsp;1\u00ba del art\u00edculo 336 del C\u00f3digo General del &nbsp;Proceso, &nbsp;los recurrentes denuncian la aplicaci\u00f3n e interpretaci\u00f3n &nbsp;err\u00f3nea de los art\u00edculos 2535 y 2536 del C\u00f3digo &nbsp;Civil. &nbsp;<\/p>\n<p>No &nbsp;discutieron que el t\u00e9rmino prescriptivo que debe aplicarse en &nbsp;este evento corresponde al de diez (10) a\u00f1os contemplado en el &nbsp;art\u00edculo 2536 ejusdem; &nbsp;sin &nbsp;embargo, disintieron de la fecha en que el Tribunal empez\u00f3 a &nbsp;contabilizarlo, pues a pesar de la reiterada jurisprudencia que &nbsp;existe sobre el tema, en lugar de contarlo desde el fallecimiento de &nbsp;Mar\u00eda Socorro Boada de Ya\u00f1ez, al ser el momento en que &nbsp;se configur\u00f3 para los actores su inter\u00e9s jur\u00eddico &nbsp;para reclamar y proteger sus intereses, lo hizo desde la suscripci\u00f3n &nbsp;de la escritura No. 1882 del 28 de diciembre de 2007. &nbsp;<\/p>\n<p>Entonces, &nbsp;como el deceso acaeci\u00f3 el 23 de septiembre de 2005, para la &nbsp;data en que se present\u00f3 la demanda [25 de julio de 2016] &nbsp;ya &nbsp;hab\u00edan transcurrido m\u00e1s de diez (10) a\u00f1os, lo &nbsp;que lleva a colegir, que la acci\u00f3n estaba prescrita. &nbsp;<\/p>\n<p>Criticaron, &nbsp;adem\u00e1s, que con \u201cla &nbsp;interpretaci\u00f3n del Tribunal, en la cual afirma que la muerte &nbsp;de la se\u00f1ora MAR\u00cdA SOCORRO BOADA DE Y\u00c1\u00d1EZ &nbsp;(Q.E.P.D.), no es un momento de inflexi\u00f3n del negocio simulado &nbsp;y que no es el verdadero momento donde se pone en riesgo los &nbsp;intereses del(os) solicitante(s), se estar\u00eda dando la &nbsp;oportunidad a que el interesado sea negligente, desidioso en los &nbsp;asuntos que requieren cuidado, adem\u00e1s no habr\u00eda manera &nbsp;de castigar el descuido y negligencia del(os) convocante(s), de igual &nbsp;modo la prescripci\u00f3n liberatoria o extintiva no cumplir\u00eda &nbsp;su finalidad, porque, el conteo de los t\u00e9rminos estar\u00edan &nbsp;a la orden de la interpretaci\u00f3n subjetiva del interesado &nbsp;[sic]\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>SEGUNDO &nbsp;CARGO &nbsp;<\/p>\n<p>Los &nbsp;impugnantes anuncian la violaci\u00f3n indirecta de la ley &nbsp;sustancial de los art\u00edculos 1603, 1618 y 1766 del C\u00f3digo &nbsp;Civil, por error en la valoraci\u00f3n de los medios probatorios. &nbsp;Seg\u00fan la censura, el yerro se atribuye a que se tuvo por &nbsp;demostrada, sin estarlo, la mala fe en que supuestamente incurrieron &nbsp;los se\u00f1ores Samuel Ya\u00f1ez Boada e Isabel Botello de &nbsp;Ya\u00f1ez, \u00absin &nbsp;existir prueba que as\u00ed lo acreditara, olvidando que la buena &nbsp;fe se presume y como consecuencia de esta suposici\u00f3n por &nbsp;contera de la declaraci\u00f3n de simulaci\u00f3n absoluta del &nbsp;primer negocio fue declarado igualmente absolutamente simulado el &nbsp;segundo negocio\u00bb, &nbsp;sin &nbsp;reparar en que las &nbsp;escrituras p\u00fablicas se encuentran revestidas de la presunci\u00f3n &nbsp;de veracidad y buena fe, de acuerdo con lo plasmado en su contenido. &nbsp;<\/p>\n<p>Resaltan &nbsp;que la ausencia de buena fe de las personas mencionadas no fue un &nbsp;tema debatido durante el juicio, no se plante\u00f3 en el escrito &nbsp;demandatorio, ni fue objeto de discusi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Insisten &nbsp;en que, a diferencia de la primera compraventa, en la segunda s\u00ed &nbsp;existi\u00f3 un precio real y no se present\u00f3 un negocio &nbsp;oculto; por lo tanto, no resultaba viable atribuirles a ambos &nbsp;negocios los mismos efectos derivados de la simulaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Adujeron &nbsp;que, existi\u00f3 error de hecho en la \u00abvaloraci\u00f3n &nbsp;de los interrogatorios absueltos por las partes y el material &nbsp;probatorio\u00bb, &nbsp;pues el &nbsp;Tribunal no tuvo en cuenta que con ocasi\u00f3n de la escritura No. &nbsp;1882, &nbsp;el verdadero valor del inmueble se distribuy\u00f3 a prorrata de &nbsp;cada uno de los hermanos, quienes lo recibieron a excepci\u00f3n de &nbsp;Jos\u00e9 del Carmen Ya\u00f1ez, tal como lo expres\u00f3 en su &nbsp;momento el se\u00f1or Samuel Ya\u00f1ez Boada. &nbsp;<\/p>\n<p>Finalmente, &nbsp;esgrimieron que no se hizo menci\u00f3n a los gastos en que han &nbsp;incurrido en \u00abel &nbsp;mantenimiento y conservaci\u00f3n de la finca denominadas LAS &nbsp;FLORES, el pago de los impuestos [m]unicipales, servicios p\u00fablicos &nbsp;y cuidado de potrero\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>III. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;el marco del estatuto procesal civil, el recurso extraordinario de &nbsp;casaci\u00f3n prospera ante la existencia de una de las causales &nbsp;consagradas en el art\u00edculo 336 del C\u00f3digo General del &nbsp;Proceso, cuyo rigor en su presentaci\u00f3n se encuentra previsto &nbsp;en el art\u00edculo 344 ib\u00eddem. &nbsp;<\/p>\n<p>Se\u00f1ala &nbsp;la norma que la demanda de casaci\u00f3n, am\u00e9n de reunir la &nbsp;especificaci\u00f3n del proceso con los detalles que relaciona en &nbsp;su numeral 1\u00ba el art\u00edculo 344 citado, debe referirse de &nbsp;manera formal a cada uno de los cargos con la exposici\u00f3n de &nbsp;sus fundamentos y con sujeci\u00f3n a las reglas all\u00ed &nbsp;impuestas. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Siendo as\u00ed, antes de analizar los cargos formulados, la &nbsp;primera labor que emprende la Sala se contrae a verificar los &nbsp;requisitos legales de la demanda de casaci\u00f3n, en los que se &nbsp;estudia el cumplimiento de: i) La designaci\u00f3n de las partes. &nbsp;ii) La s\u00edntesis del proceso. iii) La exposici\u00f3n de los &nbsp;fundamentos de la acusaci\u00f3n &nbsp;\u00aben forma clara, precisa y concisa\u00bb. &nbsp;iv) La enunciaci\u00f3n de la norma de derecho sustancial, cuando &nbsp;constituya la \u00abbase &nbsp;esencial del fallo impugnado o habiendo debido serlo\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;ese orden, como los recurrentes no pueden enfilar sus ataque con base &nbsp;en generalidades, ambig\u00fcedades o suposiciones, tienen el &nbsp;compromiso de plantear una acusaci\u00f3n sim\u00e9trica, &nbsp;dirigida a los pilares de la sentencia cuestionada, en la que &nbsp;expliquen con suficiencia cu\u00e1l fue el error en que incurri\u00f3 &nbsp;el ad &nbsp;quem al &nbsp;aplicar o inaplicar determinada norma sustancial, y no simplemente &nbsp;exponer sus motivos de inconformidad o brindar una perspectiva &nbsp;diferente de la manera en que pudo resolverse el litigio, tal como lo &nbsp;ha se\u00f1alado insistentemente esta Corporaci\u00f3n al decir: &nbsp;\u00ab[E]l &nbsp;anotado medio constituye un mecanismo para juzgar la sentencia &nbsp;recurrida y no el proceso, &nbsp;la norma exige identificar las razones basilares de la decisi\u00f3n &nbsp;y expresar los argumentos dirigidos a socavarlas. As\u00ed se &nbsp;facilita, de un lado, establecer si hay acusaci\u00f3n; y de otro, &nbsp;verificar, en punto de la violaci\u00f3n directa o indirecta de la &nbsp;ley sustancial, &nbsp;si se denuncia como equivocado el an\u00e1lisis jur\u00eddico o &nbsp;probatoria del juzgador, en caso positivo, si el ataque es enfocado o &nbsp;totalizador\u00bb1 &nbsp;(resaltado &nbsp;intencional). &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ahora &nbsp;bien, los temas o aspectos nuevos, como lo pregona la reiterada &nbsp;jurisprudencia de la Corte, no son de recibo en casaci\u00f3n; por &nbsp;consiguiente, lo que no fue objeto de debate en las instancias no &nbsp;puede hacer parte del recurso extraordinario. &nbsp;<\/p>\n<p>Esa &nbsp;novedad est\u00e1 proscrita, por abierto desconocimiento del debido &nbsp;proceso y del tr\u00e1mite excepcional de la protesta &nbsp;extraordinaria. En reciente oportunidad, la Corte dijo sobre el &nbsp;particular: \u00ab(&#8230;) &nbsp;el cual es \u201cinadmisible en casaci\u00f3n, toda vez que \u2018la &nbsp;sentencia del ad quem no puede enjuiciarse \u2018sino con los &nbsp;materiales que sirvieron para estructurarla; no con materiales &nbsp;distintos, extra\u00f1os y desconocidos. Ser\u00eda de lo &nbsp;contrario, un hecho desleal, no s\u00f3lo entre las partes, sino &nbsp;tambi\u00e9n respecto del tribunal fallador, a quien se le &nbsp;emplazar\u00eda a responder en relaci\u00f3n con hechos o &nbsp;planteamientos que no tuvo ante sus ojos, y a\u00fan respecto del &nbsp;fallo mismo, que tendr\u00eda que defenderse de armas para \u00e9l &nbsp;hasta entonces ignoradas\u2019 (Sent. 006 de 1999 Exp: 5111), al fin &nbsp;y al cabo, a manera de m\u00e1xima, debe tenerse en cuenta que \u2018lo &nbsp;que no se alega en instancia, no existe en casaci\u00f3n\u2019 &nbsp;(LXXXIII p\u00e1g. 57)\u201d (CSJ, SC del 21 de agosto de 2001, &nbsp;Rad. N.\u00b0 6108)\u00bb2. &nbsp;<\/p>\n<p>4. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Tambi\u00e9n debe anotarse que las &nbsp;sentencias atacadas por intermedio de este recurso se encuentran &nbsp;amparadas por una presunci\u00f3n de legalidad y acierto, tanto en &nbsp;su fundamentaci\u00f3n jur\u00eddica como en la apreciaci\u00f3n &nbsp;de las pruebas que haya realizado el juzgador de instancia; por ende, &nbsp;cuando se controvierte solo una parte de la decisi\u00f3n del ad &nbsp;quem se &nbsp;entiende que lo dem\u00e1s fue aceptado en su integridad de donde, &nbsp;si constituye suficiente apoyo al prove\u00eddo criticado, el cargo &nbsp;carecer\u00eda de completitud que habilite su estudio en esta sede &nbsp;extraordinaria o, incluso, puede resultar intrascendente. &nbsp;<\/p>\n<p>Lo &nbsp;anterior implica que el cargo pueda inadmitirse por falta de &nbsp;trascendencia o de completitud; el primer evento tiene lugar cuando &nbsp;el cuestionamiento no tiene la fuerza suficiente para conducir a la &nbsp;invalidaci\u00f3n del prove\u00eddo, y el segundo, cuando no se &nbsp;reprochan in &nbsp;extenso todos &nbsp;los &nbsp;fundamentos en que el Tribunal ciment\u00f3 su determinaci\u00f3n, &nbsp;ya que \u00ab[d]ejar &nbsp;libre de reproche alguna de las motivaciones expuestas, &nbsp;basilares &nbsp;del fallo, comporta mantener en pie la sentencia generando la &nbsp;frustraci\u00f3n del recurso\u00bb3. &nbsp;<\/p>\n<p>5. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Descendiendo al asunto sub &nbsp;lite, &nbsp;se advierte que el recurso se fundament\u00f3 en dos cargos &nbsp;diferentes, los cuales pasar\u00e1n a calificarse para verificar, &nbsp;con rigorismo, si la demanda de casaci\u00f3n debe admitirse o, por &nbsp;el contrario, declararse inadmisible. &nbsp;<\/p>\n<p>CARGO &nbsp;PRIMERO &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;Magistrada Ponente lo admitir\u00e1. &nbsp;<\/p>\n<p>SEGUNDO &nbsp;CARGO &nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed &nbsp;mismo, el error tambi\u00e9n se predica de \u00abla &nbsp;valoraci\u00f3n de los interrogatorios absueltos por las partes y &nbsp;el material probatorio\u00bb, en &nbsp;particular, de la declaraci\u00f3n rendida por Samuel Ya\u00f1ez &nbsp;Boada quien corrobor\u00f3 que pag\u00f3 el precio a \u00abcada &nbsp;uno de los hermanos\u00bb &nbsp;y, por contera, el negocio s\u00ed quiso materializarse. &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;ese panorama, de entrada se recuerda que la Sala ha enfatizado que: &nbsp;\u201c[E]l &nbsp;error de hecho se configura: \u00aba) cuando se da por existente en &nbsp;el proceso una prueba que en \u00e9l no existe realmente; b) cuando &nbsp;se omite analizar o apreciar la que en verdad si existe en los autos; &nbsp;y, c) cuando se valora la prueba que si existe, pero se altera sin &nbsp;embargo su contenido atribuy\u00e9ndole una inteligencia contraria &nbsp;por entero a la real, bien sea por adici\u00f3n o por &nbsp;cercenamiento\u2026\u00bb (CSJ SC, 10 Ago. 1999, Rad. 4979; CSJ &nbsp;SC, 15 Sep. 1998, Rad. 4886; CSJ SC, 21 Oct 2003, Rad. 7486; CSJ SC, &nbsp;18 Sep. 2009, Rad. 00406, citados en CSJ AC817-2020, rad. n.\u00ba &nbsp;2017-00535, 10 mar. 2020)\u00bb4. &nbsp;<\/p>\n<p>Sin &nbsp;embargo, no basta con enunciar los presuntos errores en que se &nbsp;hubiera podido incurrir en la sentencia cuestionada, sino que es &nbsp;menester singularizarlos y especificar con claridad en qu\u00e9 &nbsp;consisti\u00f3 la preterici\u00f3n o el cercenamiento de la &nbsp;prueba, para dejar en evidencia el yerro cometido por el ad &nbsp;quem, &nbsp;al grado de haber proferido una decisi\u00f3n alejada de la &nbsp;realidad procesal. &nbsp;<\/p>\n<p>Entonces, &nbsp;no es suficiente que el recurrente se limite a relacionar las pruebas &nbsp;que supuestamente fueron obviadas y que podr\u00edan tener &nbsp;incidencia en el fallo, sino que resulta imperioso cuestionar todos &nbsp;los argumentos en los que se ciment\u00f3 juez de segunda instancia &nbsp;para &nbsp;resolver el asunto. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;el caso presente, los interesados criticaron que el Tribunal no tuvo &nbsp;en cuenta que la escritura p\u00fablica No. 1882 del 28 de &nbsp;diciembre de 2007 se encuentra revestida de una presunci\u00f3n de &nbsp;buena fe que, seg\u00fan ellos, no fue desvirtuada, y que, adem\u00e1s, &nbsp;se acredit\u00f3 en debida forma el pago del precio, raz\u00f3n &nbsp;por la cual, \u00abno &nbsp;se puede predicar del segundo negocio como simulado, pues contrario &nbsp;sensu al primer negocio, en este s\u00ed hubo un valor real, adem\u00e1s &nbsp;que no hubo ning\u00fan pacto de silencio, es decir no se pretend\u00eda &nbsp;con este negocio ocultar algo de terceros, por el contrario, todo se &nbsp;realiz\u00f3 cumpliendo el ritualismo legal [sic]\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Siendo &nbsp;as\u00ed, se observa que esta queja simplemente se contrajo a &nbsp;presentar una visi\u00f3n diferente de la que sirvi\u00f3 de &nbsp;soporte para edificar la sentencia, como si se tratara de una nueva &nbsp;alternativa de soluci\u00f3n de este caso, ya que en ning\u00fan &nbsp;momento se asegur\u00f3 que esa era la \u00fanica interpretaci\u00f3n &nbsp;razonable para dirimir la controversia ni, mucho menos, se explic\u00f3 &nbsp;si los argumentos hermen\u00e9uticos del Tribunal soslayaron los &nbsp;l\u00edmites de la sana cr\u00edtica al abordar el estudio de la &nbsp;escritura p\u00fablica No. 1882. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;hecho, n\u00f3tese que los casacionistas ni siquiera confrontaron &nbsp;sus propios argumentos con los plasmados en la providencia de segundo &nbsp;grado, contraviniendo as\u00ed la l\u00ednea establecida sobre el &nbsp;particular por esta Sala al sostener que: \u00abm\u00e1s &nbsp;que disentir, se ocupe de acreditar los yerros que le atribuye al &nbsp;sentenciador, labor\u00edo que reclama la singularizaci\u00f3n de &nbsp;los medios probatorios supuestos o preteridos; su puntual &nbsp;confrontaci\u00f3n con las conclusiones que de ellos extrajo \u2013o &nbsp;debi\u00f3 extraer\u2013 el Tribunal y la exposici\u00f3n de la &nbsp;evidencia de la equivocaci\u00f3n, as\u00ed como de su &nbsp;trascendencia en la determinaci\u00f3n adoptada\u00bb (CSJ AC, 14 &nbsp;abr. 2011, rad. 2005-00044-01)5. &nbsp;<\/p>\n<p>Al &nbsp;margen de lo anterior, debe agregarse que, m\u00e1s all\u00e1 de &nbsp;la existencia de una escritura p\u00fablica en la que convergieron &nbsp;los elementos esenciales del contrato de compraventa, la cosa y el &nbsp;precio, la raz\u00f3n por la que el ad &nbsp;quem encontr\u00f3 &nbsp;demostrada la simulaci\u00f3n del negocio celebrado entre Jes\u00fas &nbsp;Ya\u00f1ez Botello y Samuel &nbsp;Ya\u00f1ez Boada e Isabel Botello de Ya\u00f1ez, tuvo origen en &nbsp;dos aspectos fundamentales, de un lado, los antecedentes que rodearon &nbsp;la compraventa suscrita entre Mar\u00eda Socorro Boada de Ya\u00f1ez &nbsp;y Jes\u00fas Ya\u00f1ez Botello, que entra\u00f1\u00f3 un &nbsp;acto de confianza entre madre e hijo, cuyos efectos trascendieron al &nbsp;negocio ulterior que surgi\u00f3 en la escritura p\u00fablica No. &nbsp;1882, por cuanto Jes\u00fas Ya\u00f1ez Botello no reintegr\u00f3 &nbsp;el bien a la masa herencial en contradicci\u00f3n con lo que hab\u00eda &nbsp;pactado con su progenitora, y del otro, de vital importancia, la &nbsp;declaraci\u00f3n que rindi\u00f3 durante el juicio el mismo &nbsp;Samuel &nbsp;Ya\u00f1ez Boada, quien manifest\u00f3 que el \u00abprecio &nbsp;real\u00bb &nbsp;del inmueble no se pag\u00f3 \u00fanicamente a quien dijo actuar &nbsp;all\u00ed como vendedor, sino tambi\u00e9n a sus dem\u00e1s &nbsp;hermanos, en un franco reconocimiento de los derechos de estos sobre &nbsp;el mentado inmueble. &nbsp;<\/p>\n<p>Hechos &nbsp;de los cuales se concluy\u00f3 que \u00abvendedor &nbsp;y comprador conoc\u00edan que ni el primero pod\u00eda vender y &nbsp;que el segundo tampoco pod\u00eda comprar porque el inmueble &nbsp;formaba parte integral del acervo sucesoral, de ah\u00ed que hayan &nbsp;tratado de legitimar la primera venta realizada entre madre e hijo, &nbsp;intentando hacer notar como cierta y verdadera ante sus hermanos la &nbsp;segunda negociaci\u00f3n (\u2026) comprador y vendedor negociaron &nbsp;ocultamente el inmueble y luego de verse descubiertos por sus &nbsp;consangu\u00edneos trataron de sanearla intentando dar a los &nbsp;herederos una cifra de dinero disfrazada en un supuesto arreglo &nbsp;amistoso\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed &nbsp;las cosas, es evidente que el sustento de este cargo tiene por objeto &nbsp;plantear una visi\u00f3n diferente a la manera en que el Tribunal &nbsp;resolvi\u00f3 el sub &nbsp;lite, &nbsp;como si de un nuevo alegato de instancia se tratara, atest\u00e1ndose &nbsp;en la literalidad de la escritura p\u00fablica, la buena fe con la &nbsp;supuestamente se actu\u00f3 en el segundo negocio y la acreditaci\u00f3n &nbsp;del pago del precio; por ende, como tales aspectos s\u00ed fueron &nbsp;analizados por el Tribunal pero desde una \u00f3ptica muy distinta, &nbsp;al punto de colegir que la simulaci\u00f3n en ambos contratos qued\u00f3 &nbsp;plenamente demostrada, indistintamente de lo se\u00f1alado en la &nbsp;escritura p\u00fablica No. 1882, el labor\u00edo de los &nbsp;recurrentes debi\u00f3 enfilarse a desvirtuar la valoraci\u00f3n &nbsp;que de los medios de prueba se hizo en la sentencia del ad &nbsp;quem, para &nbsp;dejar al descubierto los errores protuberantes del fallo, lo que en &nbsp;efecto no sucedi\u00f3, incurriendo as\u00ed en una omisi\u00f3n &nbsp;de t\u00e9cnica porque \u00ablos &nbsp;jueces gozan de discreta autonom\u00eda en la valoraci\u00f3n &nbsp;probatoria para tomar sus decisiones y que, asimismo, las &nbsp;providencias con las que resuelven los litigios sometidos a su &nbsp;conocimiento llegan a la Corte precedidas de la presunci\u00f3n de &nbsp;verdad y acierto, la tarea de quien recurre en casaci\u00f3n tendr\u00e1 &nbsp;que estar dirigida a demostrar c\u00f3mo el dislate que el achaca &nbsp;al ad quem es notorio y trascendente (\u2026)\u00bb6. &nbsp;<\/p>\n<p>Incluso, &nbsp;n\u00f3tese que a pesar de que la confesi\u00f3n del se\u00f1or &nbsp;Samuel Ya\u00f1ez Boada fue uno de los pilares probatorios en los &nbsp;que se sustent\u00f3 el fallo para declarar la simulaci\u00f3n, &nbsp;al poner en evidencia el negocio oculto que inici\u00f3 en la &nbsp;primera compraventa y que se extendi\u00f3 al segundo, los &nbsp;casacionistas t\u00edmidamente mencionaron que su declaraci\u00f3n &nbsp;se valor\u00f3 correctamente, pero sin explicar en concreto el &nbsp;sustento de esa afirmaci\u00f3n ni, mucho menos, la confrontaron &nbsp;con lo se\u00f1alado por el ad &nbsp;quem, quien, &nbsp;de manera fulminante, asegur\u00f3 que esa confesi\u00f3n hizo &nbsp;patente la simulaci\u00f3n al manifestar que &nbsp;\u00abpor dicho inmueble hab\u00eda pagado la suma de $300.000.000 &nbsp;de pesos y que a cada heredero le hab\u00edan entregado $50.000.000 &nbsp;de pesos, agregando que el \u00fanico de los herederos que no quiso &nbsp;recibir dicha cifra fue el demandante [Jos\u00e9 del Carmen Ya\u00f1ez] &nbsp;(\u2026) se reunieron los dos solos con Jes\u00fas para realizar &nbsp;la negociaci\u00f3n y que luego decidieron reconocer gran parte de &nbsp;la finca a los dem\u00e1s hermanos\u00bb, &nbsp;en un claro reconocimiento del derecho econ\u00f3mico que le &nbsp;asist\u00eda a los otros herederos de Mar\u00eda Socorro Boada. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;lo anterior, como en realidad no se atacaron los amplios sustentos &nbsp;probatorios esgrimidos por el Tribunal en la sentencia, pues los &nbsp;demandados se conformaron con dar su visi\u00f3n alternativa de la &nbsp;soluci\u00f3n el litigio y exponer c\u00f3mo debieron analizarse &nbsp;algunas pruebas, claramente omitieron la confrontaci\u00f3n &nbsp;probatoria y la arremetida completa a las valoraciones del juez de &nbsp;segundo grado. &nbsp;<\/p>\n<p>Sobre &nbsp;el particular, \u00abesta &nbsp;Sala ha sido enf\u00e1tica en reclamar que toda acusaci\u00f3n &nbsp;trascienda del terreno de la enunciaci\u00f3n al de la demostraci\u00f3n &nbsp;\u00abhaci\u00e9ndose &nbsp;patentes los desaciertos, no como contraste de pareceres, o de &nbsp;interpretaciones, ni de meras disputas conceptuales o procesales, &nbsp;sino de la verificaci\u00f3n concluyente de lo contrario y absurdo, &nbsp;de modo que haga rodar al piso la resoluci\u00f3n combatida\u00bb &nbsp;(CSJ, AC1262-2016, 12 ene., rad. 1995-00229-01, reiterado en CSJ &nbsp;AC5532-2018, 19 dic., rad. 2013-00062-01)\u00bb7 &nbsp;(resaltado &nbsp;intencional). &nbsp;<\/p>\n<p>Ahora, &nbsp;en lo que respecta a la queja por no haberse pronunciado acerca de &nbsp;los gastos en que se incurri\u00f3 para el mantenimiento de la &nbsp;finca, junto con los impuestos y los servicios p\u00fablicos &nbsp;pagados, se advierte que conlleva los mismos defectos se\u00f1alados &nbsp;con anterioridad, cuales son, no haber atacado los pilares &nbsp;fundamentales que cimentaron la sentencia, la omisi\u00f3n de &nbsp;confrontamiento con las dem\u00e1s pruebas valoradas por el &nbsp;Tribunal y, a\u00fan m\u00e1s importante, no haber explicado cu\u00e1l &nbsp;ser\u00eda la trascendencia de aquellos medios de convicci\u00f3n &nbsp;de cara a los argumentos enmarcados dentro del fallo; es decir, nada &nbsp;se dijo frente a su trascendencia en este caso. &nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed &nbsp;las cosas, la Magistrada Ponente admitir\u00e1 el primer cargo y &nbsp;por decisi\u00f3n de Sala se inadmitir\u00e1 el segundo. &nbsp;<\/p>\n<p>IV. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;DECISI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;m\u00e9rito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia &#8211; Sala de &nbsp;Casaci\u00f3n Civil, resuelve: &nbsp;<\/p>\n<p>PRIMERO: &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Declarar &nbsp;inadmisible &nbsp;el segundo cargo de la demanda de casaci\u00f3n de la referencia. &nbsp;<\/p>\n<p>SEGUNDO: &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La &nbsp;Magistrada Sustanciadora admite &nbsp;el primer cargo del escrito casacional presentado por los demandados, &nbsp;frente a la sentencia &nbsp;del &nbsp;28 de agosto &nbsp;de 2019, &nbsp;proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de C\u00facuta &nbsp;\u2013 Sala Civil Familia. &nbsp;<\/p>\n<p>TERCERO: &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;consecuencia, se ordena correr traslado de la demanda por el t\u00e9rmino &nbsp;de quince (15) d\u00edas, de conformidad con lo previsto en el &nbsp;art\u00edculo 348 del C.G.P. &nbsp;<\/p>\n<p>CUARTO: &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Cumplido &nbsp;lo anterior, Secretar\u00eda proceda a ingresar el expediente al &nbsp;despacho para lo pertinente. &nbsp;<\/p>\n<p>NOTIF\u00cdQUESE &nbsp;y C\u00daMPLASE, &nbsp;<\/p>\n<p>HILDA &nbsp;GONZALEZ NEIRA &nbsp;<\/p>\n<p>Presidente &nbsp;de Sala &nbsp;<\/p>\n<p>\u00c1LVARO &nbsp;FERNANDO GARC\u00cdA RESTREPO &nbsp;<\/p>\n<p>MARTHA &nbsp;PATRICIA GUZM\u00c1N \u00c1LVAREZ &nbsp;<\/p>\n<p>AROLDO &nbsp;WILSON QUIROZ MONSALVO &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ALONSO RICO PUERTA &nbsp;<\/p>\n<p>OCTAVIO &nbsp;AUGUSTO TEJEIRO DUQUE &nbsp;<\/p>\n<p>(Comisi\u00f3n &nbsp;de servicios) &nbsp;<\/p>\n<p>FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp;<\/p>\n<p>1\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;AC2947-2017 (Citado en AC6078-2021). &nbsp;<\/p>\n<p>2\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Reiterada &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;en AC4207-2021. &nbsp;<\/p>\n<p>3\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;AC-6492, 28 de septiembre de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2016, rad. No. 2008-00224-02. &nbsp;<\/p>\n<p>4\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Reiterada en AC1176-2021. &nbsp;<\/p>\n<p>5\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Reiterada en AC6243-2016. &nbsp;<\/p>\n<p>6\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Reiterada en CSJ SC, 8 de septiembre de 2011. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Exp. 11001-31-10-010-2007-00416-01. &nbsp;<\/p>\n<p>7\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Reiterada en AC2818 de 2021. &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>AC1574-2022 (2016-00280-01) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; MARTHA &nbsp;PATRICIA GUZM\u00c1N \u00c1LVAREZ &nbsp; Magistrada &nbsp;Ponente &nbsp; AC1574-2022 &nbsp; Radicaci\u00f3n: &nbsp;54001-31-03-006-2016-00280-01 &nbsp; (Aprobado en Sala de siete de &nbsp;abril de dos mil veintid\u00f3s) &nbsp; Bogot\u00e1 &nbsp;D.C., dos (2) de mayo &nbsp;de &nbsp;dos &nbsp;mil &nbsp;veintid\u00f3s (2022) &nbsp; Decide &nbsp;la Corte sobre &nbsp;la admisibilidad de la demanda presentada &nbsp;por &nbsp;Samuel [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[49],"tags":[],"class_list":["post-63065","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-mayo-2022"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63065","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63065"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63065\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63065"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63065"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63065"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}