{"id":63924,"date":"2024-05-20T20:58:48","date_gmt":"2024-05-20T20:58:48","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/20\/ac2411-2022-2012-00180-01\/"},"modified":"2024-05-20T20:58:48","modified_gmt":"2024-05-20T20:58:48","slug":"ac2411-2022-2012-00180-01","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/20\/ac2411-2022-2012-00180-01\/","title":{"rendered":"AC 2411 2022"},"content":{"rendered":"<p>AC2411-2022 (2012-00180-01)<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>HILDA GONZ\u00c1LEZ &nbsp;NEIRA &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrada &nbsp;ponente &nbsp;<\/p>\n<p>AC2411-2022 &nbsp;<\/p>\n<p>Radicaci\u00f3n &nbsp;n\u00b0 68001-31-03-006-2012-00180-01 &nbsp;<\/p>\n<p>(Aprobado en &nbsp;sesi\u00f3n de nueve de junio de dos mil veintid\u00f3s) &nbsp;<\/p>\n<p>Bogot\u00e1, D. &nbsp;C., treinta (30) de junio de dos mil veintid\u00f3s (2022) &nbsp;<\/p>\n<p>Se &nbsp;pronuncia la Corte sobre la admisibilidad de la demanda presentada &nbsp;por &nbsp;Pastora Parra Villabona para &nbsp;sustentar el recurso de casaci\u00f3n interpuesto frente a la &nbsp;sentencia de 22 de octubre de 2021, proferida por la Sala Civil &nbsp;Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga, &nbsp;dentro del proceso declarativo iniciado por la recurrente en contra &nbsp;de Yenny &nbsp;Roc\u00edo Guerra Guzm\u00e1n, Yamile Guerra Su\u00e1rez, Mar\u00eda &nbsp;Paula Guerra Pareja en representaci\u00f3n de Jorge Adolfo Guerra &nbsp;Ochoa (q.e.p.d.), &nbsp;Carlos Hernando, Maura Leonor, \u00d3scar &nbsp;Eduardo y Edgar Iv\u00e1n Guerra Ochoa, todos herederos &nbsp;determinados del causante Jorge Hernando Guerra Moreno y contra los &nbsp;indeterminados de \u00e9ste, tr\u00e1mite &nbsp;en el que reconvino Yenny &nbsp;Roc\u00edo Guerra Guzm\u00e1n. &nbsp;<\/p>\n<p>I. EL LITIGIO &nbsp;<\/p>\n<p>A. La &nbsp;pretensi\u00f3n &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;la demanda incoativa del proceso solicit\u00f3 la interesada que ha &nbsp;ganado, mediante usucapi\u00f3n extraordinaria, el dominio del &nbsp;inmueble denominado \u2018La Primavera\u2019, con un \u00e1rea de &nbsp;\u00ab4.789,70 &nbsp;metros cuadrados\u00bb &nbsp;aproximadamente, &nbsp;el cual hace parte de otro de mayor extensi\u00f3n denominado &nbsp;\u2018Finca Hacienda Zapamanga, Las Batatas\u2019, ubicado en la &nbsp;vereda \u2018Vericute\u2019 del municipio de Floridablanca, &nbsp;Santander, e identificado con la matr\u00edcula inmobiliaria No. &nbsp;300-213363. En consecuencia, se ordene la respectiva inscripci\u00f3n &nbsp;inmobiliaria. [Fls. &nbsp;23 a 27, archivo digital 01. CuadernoPrincipal]. &nbsp;<\/p>\n<p>B. Los hechos &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;causa para pedir, en compendio, es como sigue: &nbsp;<\/p>\n<p>Pastora Parra &nbsp;Villabona viene poseyendo esa franja de terreno desde &nbsp;\u00abseptiembre &nbsp;de 1986\u00bb, es &nbsp;decir, por &nbsp;\u00abm\u00e1s &nbsp;de veinte a\u00f1os\u00bb, &nbsp;en forma quieta, pac\u00edfica e ininterrumpida, sin violencia ni &nbsp;clandestinidad, con \u00e1nimo de se\u00f1ora y due\u00f1a, sin &nbsp;reconocer poder\u00edo ajeno y ejecutando actos de aquellos que &nbsp;solo permite el derecho de propiedad, tales como la edificaci\u00f3n &nbsp;de \u00abcinco &nbsp;viviendas independientes\u00bb, &nbsp;la siembra de \u00ab754 &nbsp;\u00e1rboles frutales, maderables y comerciales\u00bb, &nbsp;la construcci\u00f3n de \u00abcanchas &nbsp;de bolo y minitejo\u00bb &nbsp;con estructuras de \u00abtecho &nbsp;con su respectivo port\u00f3n\u00bb, &nbsp;am\u00e9n de la instalaci\u00f3n de los servicios p\u00fablicos &nbsp;de agua y luz, todo ello con dineros obtenidos de su \u00abpropio &nbsp;peculio\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>C. El tr\u00e1mite &nbsp;de las instancias &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Al ser enterada &nbsp;del tr\u00e1mite, Yenny &nbsp;Roc\u00edo Guerra Guzm\u00e1n contest\u00f3 oponi\u00e9ndose &nbsp;a las pretensiones y proponiendo las excepciones de m\u00e9rito que &nbsp;denomin\u00f3 \u00abinexistencia &nbsp;del requisito para iniciar la acci\u00f3n judicial y para fallar de &nbsp;fondo, falta de integraci\u00f3n del contradictorio por pasivo; y &nbsp;reconocimiento de dominio ajeno por parte del demandante\u00bb, &nbsp;fundadas en que el escrito inaugural debi\u00f3 dirigirse &nbsp;\u00fanicamente frente a los \u00abherederos &nbsp;determinados e indeterminados de Jorge Hernando Guerra Moreno\u00bb, &nbsp;pues es quien figura como propietario de la heredad ansiada. De otro &nbsp;lado, en escritura p\u00fablica No. 1249 de 13 de agosto de 2011, &nbsp;la prescribiente reconoci\u00f3 haber levantado \u00abmejoras\u00bb &nbsp;en &nbsp;\u00abpredio &nbsp;ajeno\u00bb. &nbsp;[Fls &nbsp;50 a 53, Ib\u00eddem]. &nbsp;<\/p>\n<p>Formul\u00f3 &nbsp;adem\u00e1s petici\u00f3n de reconvenci\u00f3n, en la que &nbsp;solicit\u00f3 para la sucesi\u00f3n del difunto la reivindicaci\u00f3n &nbsp;del latifundio conjuntamente con sus frutos. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;los hechos, b\u00e1sicamente puso de presente que el finado &nbsp;adquiri\u00f3 el predio por compraventa que le hiciera la sociedad &nbsp;Inversiones Econ\u00f3micas Limitada en escritura p\u00fablica &nbsp;No. 2188 de 19 de julio de 1974. Mientras estuvo con vida, Guerra &nbsp;Moreno \u00abdispuso &nbsp;y administr\u00f3\u00bb &nbsp;la totalidad del terru\u00f1o, explot\u00e1ndolo con \u00abganader\u00eda\u00bb, &nbsp;arrend\u00e1ndolo &nbsp;a varias personas &nbsp;y &nbsp;alzando &nbsp;\u00abvarias &nbsp;casas para uso del fundo y con destino a generar renta\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>A partir del &nbsp;fenecimiento del causante (10 de noviembre de 2000), tanto la &nbsp;enjuiciada como la mayor\u00eda de los co-demandados, asumieron las &nbsp;riendas de la \u00abfinca\u00bb, &nbsp;han pagado el impuesto predial, realizado \u00abactividades &nbsp;de construcci\u00f3n\u00bb, &nbsp;resuelto \u00abconflictos &nbsp;con los tenedores\u00bb &nbsp;y celebrado &nbsp;\u00abcontratos &nbsp;de arrendamiento\u00bb, &nbsp;por lo que la libelista principal se encuentra en imposibilidad de &nbsp;hacerse con el se\u00f1or\u00edo del bien. &nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo, desde &nbsp;el a\u00f1o 1994 el fundo ha sido objeto de un sinf\u00edn de &nbsp;\u00abembargos\u00bb &nbsp;por &nbsp;distintas causas, lo cual implica que actualmente est\u00e9 por &nbsp;fuera del comercio. [Fls &nbsp;1 a 6, archivo digital 01. Cuaderno2-Reconvenci\u00f3n]. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00d3scar &nbsp;Eduardo Guerra Ochoa, contest\u00f3 extempor\u00e1neamente el &nbsp;libelo inaugural. [Fl. &nbsp;214, archivo digital 01. CuadernoPrincipal]. &nbsp;<\/p>\n<p>4. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por &nbsp;su parte, el curador ad-l\u00edtem &nbsp;de los dem\u00e1s enjuiciados y de los \u00abherederos &nbsp;indeterminados\u00bb &nbsp;se limit\u00f3 a manifestar que no le constaban los hechos del &nbsp;memorial de apertura y se abstuvo de contradecir las s\u00faplicas &nbsp;del extremo activo. [Fls. &nbsp;96 y 97, \u00cddem]. &nbsp;<\/p>\n<p>5. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;virtud de lo dispuesto en el Acuerdo PSAA15-10300 de 25 de febrero de &nbsp;20151 &nbsp;de la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, &nbsp;el paginario se remiti\u00f3 al Juzgado Tercero Civil del Circuito &nbsp;de Bucaramanga, autoridad que asumi\u00f3 el conocimiento en &nbsp;prove\u00eddo de 11 de mayo de ese mismo a\u00f1o. [Fls. &nbsp;229 a 232, Ibidem]. &nbsp;<\/p>\n<p>6. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;A su vez, de &nbsp;conformidad con el \u00abart\u00edculo &nbsp;39, inciso 2 del Acuerdo PSAA13-9984 emanado de la Sala &nbsp;Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura de fecha cinco &nbsp;(5) de septiembre de 2013\u00bb2, &nbsp;el estrado referido envi\u00f3 el dossier &nbsp;con destino a su hom\u00f3logo Primero Civil del Circuito de &nbsp;Descongesti\u00f3n de dicha ciudad, despacho que en providencia de &nbsp;28 de septiembre siguiente avoc\u00f3 el adelantamiento de la &nbsp;contienda. [Fls. &nbsp;266 y 269, Ibidem]. &nbsp;<\/p>\n<p>7. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Clausur\u00f3 &nbsp;el juzgado del conocimiento la primera instancia mediante sentencia &nbsp;de 30 de noviembre de la citada anualidad, en la que desestim\u00f3 &nbsp;los ruegos de la pleiteante y los de la mutua petici\u00f3n; &nbsp;determinaci\u00f3n que, apelada por ambas partes, fue revocada &nbsp;parcialmente por el Tribunal, en cuanto a la negativa adoptada frente &nbsp;a los ruegos de la contrademanda, para en su lugar acceder al pedido &nbsp;reivindicatorio. De otra parte, reconoci\u00f3 a favor de Parra &nbsp;Villabona las mejoras que plant\u00f3 en el inmueble. &nbsp;[Archivo &nbsp;Digital: 01, CuadernoSegundaInstancia]. &nbsp;<\/p>\n<p>D. La sentencia &nbsp;impugnada &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Hallando &nbsp;procedente la decisi\u00f3n de m\u00e9rito, entr\u00f3 en &nbsp;materia para hablar de las caracter\u00edsticas y de los &nbsp;presupuestos sustanciales, tanto de la \u00abprescripci\u00f3n &nbsp;adquisitiva de dominio\u00bb &nbsp;como de la \u00abacci\u00f3n &nbsp;reivindicatoria\u00bb, &nbsp;luego de lo cual se aplic\u00f3 a indagar, en primer &nbsp;t\u00e9rmino, acerca de &nbsp;la usucapi\u00f3n que sirvi\u00f3 de base a las pretensiones, &nbsp;elucidando del siguiente modo: &nbsp;<\/p>\n<p>1.1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Descart\u00f3 &nbsp;de plano la premisa del a &nbsp;quo &nbsp;en cuanto a que la se\u00f1ora Parra Villabona coposey\u00f3 el &nbsp;fundo junto con sus hijos, pues si bien en su interrogatorio asegur\u00f3 &nbsp;haber levantado varias viviendas con pr\u00e9stamos de dinero &nbsp;realizados por sus v\u00e1stagos, esa manifestaci\u00f3n era &nbsp;insuficiente para inferir que comparti\u00f3 con \u00e9stos el &nbsp;\u00abt\u00edtulo &nbsp;originario\u00bb de &nbsp;la heredad. &nbsp;<\/p>\n<p>M\u00e1s bien, &nbsp;las declaraciones de Luis Eduardo Ortiz, Valent\u00edn G\u00f3mez &nbsp;y Henry Iv\u00e1n Parada Bautista, coincidieron en que la &nbsp;prescribiente ingres\u00f3 al predio \u00abde &nbsp;forma aut\u00f3noma\u00bb &nbsp;y &nbsp;las mejoras all\u00ed efectuadas fueron siempre consentidas por &nbsp;\u00e9sta, porque, en verdad, ella era la que \u00abmanda[ba] &nbsp;en esa finca\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>1.2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Esclarecido &nbsp;lo anterior, emprendi\u00f3 el estudio del t\u00e9rmino de la &nbsp;\u00abprescripci\u00f3n &nbsp;adquisitiva extraordinaria\u00bb, &nbsp;la &nbsp;cual se invoc\u00f3 en este caso, comenzando por ventilar que el &nbsp;plazo m\u00e1s favorable para la interesada era la veintena, no as\u00ed &nbsp;la d\u00e9cada contemplada en la Ley 791 de 2002 (27 dic.), &nbsp;comoquiera que el pliego introductor se radic\u00f3 el \u00ab18 &nbsp;de mayo de 2012\u00bb, &nbsp;siendo escasos los diez a\u00f1os previstos en esa normatividad, &nbsp;adem\u00e1s, en el petitum &nbsp;de &nbsp;afirm\u00f3 como hito inicial de la posesi\u00f3n el a\u00f1o &nbsp;\u00ab1986\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>1.3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Teniendo &nbsp;en mente ese lapso temporal, abord\u00f3 el an\u00e1lisis de los &nbsp;elementos de convicci\u00f3n acopiados a la causa, destacando, &nbsp;principalmente, la declaraci\u00f3n rendida por la impulsora, quien &nbsp;\u00abconfes\u00f3\u00bb &nbsp;haber &nbsp;arribado al bien en \u00abenero &nbsp;de 1996\u00bb, &nbsp;cuando se percat\u00f3 de la existencia de una casa abandonada en &nbsp;una \u00abcumbre\u00bb &nbsp;y &nbsp;all\u00ed pernoct\u00f3 con su familia, al no tener otro lugar a &nbsp;d\u00f3nde ir. &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;fundamento en esa manifestaci\u00f3n, coligi\u00f3 que la &nbsp;demandante no reun\u00eda el tiempo necesario para alcanzar la &nbsp;propiedad del terru\u00f1o por el modo pretendido, porque desde &nbsp;esta \u00faltima fecha hasta la presentaci\u00f3n del libelo, &nbsp;trascurrieron un poco m\u00e1s de \u00ab16 &nbsp;a\u00f1os\u00bb, &nbsp;de &nbsp;ah\u00ed que, sus ambiciones no estaban llamadas a prosperar. &nbsp;<\/p>\n<p>1.4. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;A\u00f1adi\u00f3 &nbsp;que en la escritura p\u00fablica No. 1249 de 13 de agosto de 2011, &nbsp;la activante atest\u00f3 de manera \u00ablibre &nbsp;y voluntaria\u00bb que &nbsp;\u00abel &nbsp;inmueble sobre el que se realiz\u00f3 las mejoras (\u2026) &nbsp;es &nbsp;de propiedad de Jorge Hernando Guerra Moreno (\u2026)\u00bb, &nbsp;con lo cual acept\u00f3 expresamente \u00abdominio &nbsp;ajeno\u00bb, &nbsp;prueba que \u00abcontradice &nbsp;lo esbozado en el libelo genitor, en su interrogatorio de parte y lo &nbsp;relatado por los se\u00f1ores Valent\u00edn G\u00f3mez, Henry &nbsp;Iv\u00e1n Parada Bautista y Carlos miguel Pe\u00f1a Villamizar\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pas\u00f3 &nbsp;entonces al examen de la \u00abacci\u00f3n &nbsp;de dominio\u00bb &nbsp;entablada &nbsp;por Yenny Roc\u00edo Guerra Guzm\u00e1n para &nbsp;la sucesi\u00f3n de Jorge Hernando Guerra Moreno (q.e.p.d.), &nbsp;comenzando por recalcar, de un lado, que el petitorio reivindicatorio &nbsp;a\u00fan no estaba prescrito, en vista de la \u00e9poca en que &nbsp;comenz\u00f3 la \u00abposesi\u00f3n &nbsp;sobre el predio\u00bb &nbsp;y, &nbsp;por otra parte, la \u00abcontundente\u00bb &nbsp;aseveraci\u00f3n &nbsp;de la propulsora en el instrumento p\u00fablico memorado, &nbsp;reconociendo soberan\u00eda en cabeza del de &nbsp;cujus. &nbsp;<\/p>\n<p>2.1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;A vuelta de &nbsp;puntualizar lo anterior, se aprest\u00f3 entonces a escudri\u00f1ar &nbsp;la presencia de los \u00abrequisitos\u00bb &nbsp;restantes &nbsp;de aquella \u00abacci\u00f3n\u00bb, &nbsp;empezando por descollar la habilitaci\u00f3n de la demandante en &nbsp;reconvenci\u00f3n, y en esa tarea encontr\u00f3 que, &nbsp;efectivamente, era heredera del fallecido propietario del inmueble. &nbsp;<\/p>\n<p>2.2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Hablando ya &nbsp;de la \u00abposesi\u00f3n\u00bb &nbsp;de &nbsp;Parra Villabona, apreci\u00f3 que ese hecho se verific\u00f3 con &nbsp;el escrito genitor y la inspecci\u00f3n judicial llevada a cabo &nbsp;sobre la faja anhelada, as\u00ed como tambi\u00e9n la &nbsp;\u00absingularidad\u00bb &nbsp;de &nbsp;\u00e9sta y del lote de mayor extensi\u00f3n, pues en contrav\u00eda &nbsp;de lo considerado por el juzgador de primer grado, con la experticia &nbsp;rendida a partir de aquella actuaci\u00f3n, se estableci\u00f3 &nbsp;con certeza los linderos del feudo y de la porci\u00f3n de terreno &nbsp;motivo de controversia. &nbsp;<\/p>\n<p>2.3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En suma, &nbsp;concluy\u00f3 el Tribunal: &nbsp;<\/p>\n<p>\u00abal &nbsp;no existir incertidumbre acerca de la coincidencia entre el bien &nbsp;reclamado y el pose\u00eddo por la demandada en reconvenci\u00f3n &nbsp;am\u00e9n de haber dejado sentado que no existe una coposesi\u00f3n &nbsp;respecto del lote de terreno conocido como LA PRIMAVERA, no queda &nbsp;otro camino que salir avante la demanda de reconvenci\u00f3n al &nbsp;superar el estudio de los requisitos necesarios para la &nbsp;reivindicaci\u00f3n a favor del se\u00f1or JORGE HERNANDO GUERRA &nbsp;MORENO, pues existe singularidad e identidad del predio pretendido. &nbsp;En consecuencia se ordenar\u00e1 a la se\u00f1ora PARRA VILLABONA &nbsp;restituir la porci\u00f3n de terreno de aproximadamente 4.787 &nbsp;metros que hace parte de la hacienda Zapamanga de mayor extensi\u00f3n &nbsp;identificado con M.I. 300-213363 &nbsp;(\u2026)\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Dicho esto, y &nbsp;en atenci\u00f3n a que en el terru\u00f1o objeto de pertenencia &nbsp;la reclamante principal plant\u00f3 unas \u00abmejoras\u00bb, &nbsp;procedi\u00f3 a determinar si ten\u00eda derecho al pago de &nbsp;\u00e9stas, para lo cual trajo a colaci\u00f3n lo dispuesto en el &nbsp;art\u00edculo 739 del C\u00f3digo Civil y apoyado en un &nbsp;precedente de esta Corte estim\u00f3 que la sucesi\u00f3n de &nbsp;Guerra Moreno deb\u00eda reembolsar a favor de aquella el valor de &nbsp;la inversi\u00f3n que hizo. &nbsp;<\/p>\n<p>Para calcular &nbsp;dicho monto, ech\u00f3 mano del dictamen de oficio decretado en &nbsp;segunda instancia, el cual arroj\u00f3 la suma de &nbsp;\u00ab$304\u2019575.000.oo\u00bb, &nbsp;eso &nbsp;s\u00ed, record\u00f3 que contra esa experticia la antagonista &nbsp;elev\u00f3 \u00abobjeci\u00f3n &nbsp;por error grave\u00bb, &nbsp;a voces de lo dispuesto en art\u00edculo 238 del C\u00f3digo de &nbsp;Procedimiento Civil vigente en ese momento, tras poner en duda la &nbsp;manera en que se elabor\u00f3 el trabajo, no obstante, el ad &nbsp;quem &nbsp;la desestim\u00f3, porque encontr\u00f3 que el perito utiliz\u00f3 &nbsp;el \u00abm\u00e9todo\u00bb &nbsp;de &nbsp;\u00abcosto &nbsp;de reposici\u00f3n\u00bb &nbsp;para arribar al resultado final. &nbsp;<\/p>\n<p>4. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Finalmente, &nbsp;respecto de los \u00abfrutos &nbsp;civiles\u00bb perseguidos &nbsp;por la \u00abreivindicante\u00bb, &nbsp;dijo que no hab\u00eda lugar a ellos, pues \u00abla &nbsp;rentabilidad que estos pudieron generar fue por obra y paciencia de &nbsp;la demandante principal quien fue la persona que mejor\u00f3, &nbsp;explot\u00f3 e invirti\u00f3 en el terreno\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>II. LA DEMANDA &nbsp;DE CASACI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>Cuatro &nbsp;(4) cargos formul\u00f3 el recurrente; el primero, el segundo y el &nbsp;tercero, por &nbsp;la senda de la infracci\u00f3n indirecta de la ley sustancial (n\u00fam. &nbsp;2\u00ba art. 336 C.G.P.); y el cuarto por la v\u00eda de la &nbsp;\u00abviolaci\u00f3n &nbsp;directa de una norma jur\u00eddica sustancial\u00bb &nbsp;(n\u00fam. &nbsp;1\u00ba \u00cddem), los cuales por adolecer de fallas t\u00e9cnicas &nbsp;que imponen su inadmisi\u00f3n ser\u00e1n examinados &nbsp;conjuntamente en el orden propuesto, seg\u00fan &nbsp;se notar\u00e1 cuando sea ocasi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>PRIMER CARGO &nbsp;<\/p>\n<p>Acus\u00f3 &nbsp;la sentencia de infringir de manera \u00abindirecta\u00bb &nbsp;los &nbsp;art\u00edculos 764, 768, 769, 770, 2512, 2513, 2528, 2529, 2531, &nbsp;2535, 2536 y 2538 del C\u00f3digo Civil. &nbsp;<\/p>\n<p>Lo despleg\u00f3 &nbsp;se\u00f1alando que, con fundamento en la escritura &nbsp;p\u00fablica No. 1249 de 13 de agosto de 2011, el superior coligi\u00f3 &nbsp;que la promotora admiti\u00f3 \u00abdominio &nbsp;ajeno\u00bb &nbsp;en &nbsp;cabeza del causante Jorge Hernando Guerra Moreno, sin embargo, &nbsp;desatendi\u00f3 que la intenci\u00f3n de aquella fue \u00abhacer &nbsp;p\u00fablica su posesi\u00f3n\u00bb &nbsp;que por m\u00e1s de \u00ab25 &nbsp;a\u00f1os\u00bb &nbsp;ha &nbsp;venido ejerciendo respecto del pedazo objeto de contienda. &nbsp;<\/p>\n<p>Y &nbsp;aunque en el instrumento aludido se consign\u00f3 que \u00abel &nbsp;inmueble sobre el que se realiz\u00f3 las mejoras antes descritas &nbsp;es &nbsp;de propiedad de JORGE HERNANDO GUERRA MORENO\u00bb, lo &nbsp;cierto es que &nbsp;esa &nbsp;manifestaci\u00f3n no tuvo la intenci\u00f3n de reconocer poder &nbsp;en otra persona, sino, revelar \u00abla &nbsp;existencia de unas mejoras, como construcciones y siembras, el tiempo &nbsp;de posesi\u00f3n de m\u00e1s de dos d\u00e9cadas, as\u00ed &nbsp;como la cuant\u00eda de las mismas\u00bb, &nbsp;las cuales estaban hincadas \u00aben &nbsp;una heredad cuya propiedad figuraba a nombre de otro\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Esa &nbsp;\u00abtergiversaci\u00f3n\u00bb &nbsp;del &nbsp;contenido de dicho documento, condujo al ad &nbsp;quem a &nbsp;confundir \u00abuna &nbsp;simple alusi\u00f3n de los antecedentes registrales frente al &nbsp;dominio, para concluir que la actora reconoc\u00eda due\u00f1o, &nbsp;asumiendo, entonces, al parecer, que la posesi\u00f3n para el caso &nbsp;deb\u00eda ser inscrita, y no de hecho\u00bb, &nbsp;siendo que, \u00abla &nbsp;posesi\u00f3n inscrita, tal cual lo entendi\u00f3 el Tribunal, &nbsp;fue erradicada hace a\u00f1os por la jurisprudencia de la Sala de &nbsp;Casaci\u00f3n Civil de la Corte Suprema\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>SEGUNDO CARGO &nbsp;<\/p>\n<p>Aduciendo el &nbsp;segundo motivo del art\u00edculo 336 del C\u00f3digo General del &nbsp;Proceso, censur\u00f3 la sentencia de haber infringido, por la &nbsp;senda indirecta, los art\u00edculos 764, &nbsp;768, 769, 770, 2512, 2513, 2528, 2529, 2531, 2535, 2536 y 2538 del &nbsp;C\u00f3digo Civil; y 196 del C.G.P. &nbsp;<\/p>\n<p>El sentenciador &nbsp;\u00abprescindi\u00f3\u00bb &nbsp;de &nbsp;los relatos de Carlos Miguel Pe\u00f1a Villamizar, Valent\u00edn &nbsp;G\u00f3mez y Henry Iv\u00e1n Parada Bautista, seg\u00fan los &nbsp;cuales, la demandante lleg\u00f3 a \u00abhacerse &nbsp;a la posesi\u00f3n del predio en 1990\u00bb, &nbsp;cuando sus reto\u00f1os a\u00fan eran \u00abpeque\u00f1os\u00bb &nbsp;y &nbsp;aunque en el interrogatorio asever\u00f3 que la \u00abposesi\u00f3n\u00bb &nbsp;inici\u00f3 &nbsp;en \u00abenero &nbsp;de 1996\u00bb, &nbsp;eso fue producto de \u00ablapsus\u00bb &nbsp;que &nbsp;tuvo en ese instante, debido a que cuenta con \u00ab70 &nbsp;a\u00f1os\u00bb. &nbsp;Adem\u00e1s, tanto el \u00abdictamen &nbsp;pericial\u00bb &nbsp;como &nbsp;la \u00abinspecci\u00f3n &nbsp;judicial\u00bb &nbsp;indicaron &nbsp;que \u00abla &nbsp;posesi\u00f3n inici\u00f3 a finales de los ochentas y comienzos &nbsp;de los noventas\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Pero, &nbsp;adicionalmente, en el fallo confutado se fraccion\u00f3 la versi\u00f3n &nbsp;dada por la se\u00f1ora Pastora Parra Villabona, porque luego de &nbsp;haber narrado que su poder\u00edo inici\u00f3 en \u00abenero &nbsp;de 1996\u00bb, &nbsp;enseguida delat\u00f3 el poco avance urban\u00edstico del sitio &nbsp;donde se encuentra la heredad, &nbsp;\u00abal &nbsp;decir que era una trocha, lo que infiere una \u00e9poca &nbsp;determinada, precisa (\u2026); &nbsp;hoy, seg\u00fan el dictamen, Altos de Florida, donde est\u00e1 el &nbsp;predio, es un barrio legalizado, con la oferta de los servicios &nbsp;p\u00fablicos domiciliarios, lo que da cuenta que el mismo, para la &nbsp;\u00e9poca del inicio de la posesi\u00f3n, para transformarse, &nbsp;tard\u00f3 m\u00e1s de tres d\u00e9cadas, y porque sus hijos, &nbsp;hoy con m\u00e1s de 30 a\u00f1os, eran ni\u00f1os, tal cual lo &nbsp;corroboraron los testimonios citados\u00bb, &nbsp;de &nbsp;ah\u00ed que, \u00abla &nbsp;posesi\u00f3n, en realidad, inici\u00f3 mucho antes que en 1996, &nbsp;por lo menos, desde 1990\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>TERCER &nbsp;CARGO &nbsp;<\/p>\n<p>Una &nbsp;vez m\u00e1s, con fundamento en el segundo motivo de casaci\u00f3n, &nbsp;se imput\u00f3 a la Corporaci\u00f3n la violaci\u00f3n &nbsp;indirecta de la ley sustancial de los art\u00edculos 764, 768, 769, &nbsp;770, 2512, 2513, 2528, 2529, 2531, 2535, 2536 y 2538 del C\u00f3digo &nbsp;Civil. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;sustento de la acusaci\u00f3n volvi\u00f3 a referir que el iudex &nbsp;plural &nbsp;desech\u00f3 los testimonios de Valent\u00edn &nbsp;G\u00f3mez, Henry Iv\u00e1n Parada Bautista y Carlos Miguel Pe\u00f1a &nbsp;Villamizar, quienes al un\u00edsono \u00abaciertan &nbsp;en comprobar la posesi\u00f3n exclusiva de la se\u00f1ora Pastora &nbsp;Parra Villabona\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Luego &nbsp;de reproducir fragmentos aislados del testimonio &nbsp;de Valent\u00edn G\u00f3mez, el opugnante advirti\u00f3 que, &nbsp;seg\u00fan esa cr\u00f3nica, conoce a la gestora desde el a\u00f1o &nbsp;\u00ab1990\u00bb &nbsp;porque &nbsp;es su vecino, le vende \u00abfrutas\u00bb &nbsp;o &nbsp;se las regala; le consta que ha sembrado \u00e1rboles, edificado &nbsp;\u00abcasas\u00bb &nbsp;y &nbsp;\u00abmejoras &nbsp;de toda clase\u00bb; &nbsp;ella es la que \u00ab\u2018autoriza &nbsp;en la finca que se hace y que no se hace, por eso entiendo que &nbsp;manda\u2019\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;ese mismo sentido atestigu\u00f3 Henry &nbsp;Iv\u00e1n Parada Bautista, quien narr\u00f3 que sabe de la &nbsp;existencia de la convocante \u00ab\u2018m\u00e1s &nbsp;o menos como en el 91\u2019\u00bb; que &nbsp;siempre ha habitado el fundo y tiene \u00ab\u2018buenos &nbsp;\u00e1rboles frutales\u2019\u00bb. &nbsp;Respecto &nbsp;de los actos de se\u00f1or\u00edo de la interesada sobre el &nbsp;predio, dijo que ha observado \u00ab\u2018unas &nbsp;construcciones que han hecho ah\u00ed, dos o tres casas\u2019\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Enseguida, &nbsp;el casacionista trascribi\u00f3 segmentos de la revelaci\u00f3n &nbsp;de Carlos &nbsp;Miguel Pe\u00f1a Villamizar, quien asegur\u00f3 \u00abdistinguir\u00bb &nbsp;a la pleiteante por all\u00e1 hacia los a\u00f1os \u00ab91 &nbsp;o 92\u00bb cuando &nbsp;\u00e9l se mud\u00f3 a la zona y \u00abempezamos &nbsp;la construcci\u00f3n\u2019\u00bb; &nbsp;que ella \u00ab\u2018sub\u00eda &nbsp;siempre a donde nosotros est\u00e1bamos en ese tiempo, yo le di &nbsp;ag\u00fcita porque ella no ten\u00eda agua, entonces yo le ayudaba, &nbsp;por eso me hice conocido de ella porque era due\u00f1a de la &nbsp;finca\u2019\u00bb. &nbsp;En &nbsp;lo atinente a las actividades de gobierno en el bien ra\u00edz &nbsp;ejercidas por la prescribiente, el deponente evoc\u00f3 que \u00ab\u2018lo &nbsp;ha remodelado poquito, ha hecho unos cuartitos para las ni\u00f1as &nbsp;hijas para que la acompa\u00f1en ah\u00ed\u2019\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;fin, en opini\u00f3n del impugnante, si la Magistratura hubiese &nbsp;apreciado las versiones referidas, \u00abhabr\u00eda &nbsp;despejado la incertidumbre sobre la posesi\u00f3n y llevado a &nbsp;adoptar una decisi\u00f3n diferente, como es declarar la &nbsp;pertenencia\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>CUARTO &nbsp;CARGO &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;el sendero de la causal primera de casaci\u00f3n (n\u00fam. 1\u00ba &nbsp;\u00cddem), se acus\u00f3 la sentencia de segundo grado de &nbsp;infringir de manera recta \u00abla &nbsp;ley sustancial\u00bb, &nbsp;por \u00abaplicaci\u00f3n &nbsp;indebida\u00bb &nbsp;de &nbsp;los art\u00edculos 946, 950, 951, 952, 961, 962, 964 del C\u00f3digo &nbsp;Civil. &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;desatino consisti\u00f3 en que la Colegiatura concluy\u00f3 que &nbsp;la demandante no era \u00abposeedora\u00bb &nbsp;con &nbsp;base en el \u00aban\u00e1lisis &nbsp;de la Escritura P\u00fablica no 1249 de 13 de agosto de 2011, al &nbsp;resaltar que la accionante declar\u00f3 \u2018haber realizado &nbsp;mejoras en predio ajeno\u2019\u00bb, &nbsp;de ah\u00ed que, si ultim\u00f3 que carec\u00eda de tal &nbsp;condici\u00f3n no debi\u00f3 acceder a la \u00abacci\u00f3n &nbsp;de dominio\u00bb &nbsp;promovida &nbsp;por Guerra &nbsp;Guzm\u00e1n, &nbsp;pues sabido es que uno de los requisitos para el \u00e9xito de esa &nbsp;aspiraci\u00f3n es, precisamente, \u00abla &nbsp;posesi\u00f3n del demandado\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Remat\u00f3 &nbsp;alegando que \u00absi &nbsp;el ad-quem hubiese obrado conforme a lo probado, esto es, que la &nbsp;convocante reconoci\u00f3 dominio ajeno, y por tanto, no era &nbsp;poseedora, lo correcto era concluir que tampoco se configuraba el &nbsp;presupuesto de la posesi\u00f3n en cabeza del obligado a &nbsp;reivindicar, debiendo entonces negar la pretensiones de la &nbsp;reconvenci\u00f3n\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>III. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Es &nbsp;caracter\u00edstica esencial de este mecanismo de defensa su &nbsp;condici\u00f3n extraordinaria, por lo cual no todo desacuerdo con &nbsp;lo dictaminado permite adentrarse en su examen de fondo, sino que &nbsp;debe asentarse en las causales taxativamente previstas y atender los &nbsp;par\u00e1metros que para su concesi\u00f3n y tr\u00e1mite se &nbsp;imponen, como es acreditar el descontento \u00abmediante &nbsp;la introducci\u00f3n adecuada del correspondiente escrito, respecto &nbsp;del cual, la parte afectada con el fallo que se aspira aniquilar, no &nbsp;tiene plena libertad de configuraci\u00f3n\u00bb &nbsp;(CSJ AC, 1\u00b0 nov 2013, rad. 2009-00700; reiterado en CSJ &nbsp;AC998-2022, &nbsp;31 mar.). &nbsp;<\/p>\n<p>Para ese cometido &nbsp;ha sido enf\u00e1tica esta Colegiatura al se\u00f1alar, que \u00abpor &nbsp;la naturaleza misma del recurso extraordinario, no es dable que el &nbsp;recurrente deambule por los diversos aspectos que en las instancias &nbsp;fueron debatidos, pues lo suyo es la sentencia, es decir, los &nbsp;fundamentos de hecho y de derecho invocados por el Tribunal, para lo &nbsp;cual deber\u00e1 desplegar su carga argumentativa en la &nbsp;demostraci\u00f3n de la infracci\u00f3n, puntualmente en el &nbsp;aspecto medular de que discrepa, que no propiamente de las falencias &nbsp;probatorias achacadas al ad quem -cosa que por supuesto debe cumplir &nbsp;tambi\u00e9n si de violaci\u00f3n indirecta se trata- sino la &nbsp;incidencia de esas equivocaciones en la infracci\u00f3n normativa\u00bb &nbsp;(CSJ &nbsp;AC8255-2017 de 7 de dic. Rad. 2011-00024-02; reiterado en CSJ &nbsp;AC998-2022, &nbsp;31 mar.). &nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed, que la &nbsp;admisi\u00f3n de la s\u00faplica casacional depende del &nbsp;acatamiento cabal de los requisitos del art\u00edculo 344 C\u00f3digo &nbsp;General del Proceso, entre otros, la formulaci\u00f3n de los cargos &nbsp;con la exposici\u00f3n de sus fundamentos, en forma separada, &nbsp;clara, precisa y completa, y no basados en meras generalidades, o de &nbsp;cualquier manera como si de un alegato de instancia se tratara, por &nbsp;cuanto el opugnante asume el duro labor\u00edo de enervar la &nbsp;presunci\u00f3n de legalidad y acierto con que viene precedida la &nbsp;providencia. &nbsp;<\/p>\n<p>En tal sentido, la &nbsp;Corte tiene adoctrinado que: \u00ab\u2026 &nbsp;toda acusaci\u00f3n o cargo debe trascender de la simple &nbsp;enunciaci\u00f3n, al campo de la demostraci\u00f3n, haci\u00e9ndose &nbsp;patentes los desaciertos, no como contraste de pareceres, o de &nbsp;interpretaciones, ni de meras disputas conceptuales o procesales, &nbsp;sino de la verificaci\u00f3n concluyente de lo contrario y absurdo, &nbsp;de modo que haga rodar al piso la resoluci\u00f3n combatida\u00bb &nbsp;(CSJ, &nbsp;AC1262-2016, 12 ene., rad. 1995-00229-01, criterio reiterado en CSJ &nbsp;AC998-2022, &nbsp;31 mar.). &nbsp;<\/p>\n<p>2. Las sentencias &nbsp;pueden ser controvertidas por errores in &nbsp;iudicando &nbsp;o in &nbsp;procedendo. &nbsp;Entre los primeros la violaci\u00f3n de normas sustanciales, &nbsp;producto de desv\u00edos &nbsp;de interpretaci\u00f3n o aplicaci\u00f3n normativa (directa), o &nbsp;\u00abde &nbsp;error de derecho derivado del desconocimiento de una norma &nbsp;probatoria, o por error de hecho manifiesto y trascendente en la &nbsp;apreciaci\u00f3n de la demanda, de su contestaci\u00f3n, o de una &nbsp;determinada prueba\u00bb3 &nbsp;(indirecta). Mientras que los segundos hacen referencia &nbsp;a la indebida construcci\u00f3n del proceso, por infracci\u00f3n &nbsp;de las normas que los regulan. &nbsp;<\/p>\n<p>2.1. &nbsp;La &nbsp;causal primera, ocurre &nbsp;\u00abcuando &nbsp;el sentenciador se equivoca en la aplicaci\u00f3n del derecho &nbsp;material que concierne al asunto objeto del litigio, no obstante &nbsp;haber constatado correctamente la realidad f\u00e1ctica &nbsp;(CSJ SC de 25 de feb. de 2002 Rad. 5925), esto es, corresponde a &nbsp;pifias &nbsp;de ralea estrictamente de derecho (iuris &nbsp;in iudicando), &nbsp;suponen la absoluta prescindencia de cualquier reflexi\u00f3n &nbsp;relativa a la demostraci\u00f3n de los supuestos de facto invocados &nbsp;como causa &nbsp;petendi &nbsp;de la acci\u00f3n. Esta Corte ha puntualizado, que cuando &nbsp;la acusaci\u00f3n se apoye en este motivo de censura, &nbsp;<\/p>\n<p>\u00abrequiere &nbsp;de la aceptaci\u00f3n de todos los hechos que en ella se tuvieron &nbsp;por probados y sin que se pueda exteriorizar inconformidad con los &nbsp;medios de convicci\u00f3n obrantes en el plenario, toda vez que la &nbsp;labor argumentativa del censor s\u00f3lo puede estar orientada a &nbsp;descubrir los falsos juicios sobre las normas materiales que regulan &nbsp;el caso, ya sea por falta de aplicaci\u00f3n, al no haberlas tenido &nbsp;en cuenta; por aplicaci\u00f3n indebida, al incurrir en un error de &nbsp;selecci\u00f3n que deriva en darles efectos respecto de situaciones &nbsp;no contempladas; o cuando se acierta en su escogencia pero se le da &nbsp;un alcance que no tienen, present\u00e1ndose una interpretaci\u00f3n &nbsp;err\u00f3nea. (\u2026) Corresponde, por ende, a una causal de &nbsp;pleno derecho, encaminada a develar una lesi\u00f3n &nbsp;producida durante el proceso intelectivo que realiza el fallador, por &nbsp;acci\u00f3n u omisi\u00f3n, en la labor de escogencia y ex\u00e9gesis &nbsp;de la regulaci\u00f3n que considera aplicable, con un resultado &nbsp;ajeno al querer del legislador\u00bb. &nbsp;(CSJ SC de 15 de nov. de 2012, exp.2008-00322-01, reiterada el 4 de &nbsp;abril de 2013, Exp. 2004-00457-01). &nbsp;<\/p>\n<p>2.2. Si &nbsp;la acusaci\u00f3n se encamina por la v\u00eda indirecta, esto es, &nbsp;por errores en materia probatoria, se deber\u00e1 indicar la forma &nbsp;como se hizo patente el desconocimiento de leyes de esa naturaleza o &nbsp;de los elementos materiales, es decir, en qu\u00e9 consisti\u00f3 &nbsp;el yerro y la incidencia del supuesto desatino en la decisi\u00f3n &nbsp;cuestionada, carga de demostraci\u00f3n que, recae exclusivamente &nbsp;en el censor. &nbsp;<\/p>\n<p>2.2.1. El error de &nbsp;hecho en la valoraci\u00f3n de las pruebas tiene ocurrencia, seg\u00fan &nbsp;se ha decantado por la jurisprudencia, \u00aba) &nbsp;cuando se da por existente en el proceso una prueba que en \u00e9l &nbsp;no existe realmente; b) cuando se omite analizar o apreciar la que en &nbsp;verdad&nbsp;si existe&nbsp;en los autos; y, c) cuando se valora la &nbsp;prueba que si existe, pero se altera sin embargo su &nbsp;contenido&nbsp;atribuy\u00e9ndole una inteligencia contraria por &nbsp;entero a la real, bien sea por adici\u00f3n o por cercenamiento\u2026\u00bb &nbsp;(CSJ &nbsp;SC, 10 ago. 1999, Rad. 4979; CSJ SC; reiterado en CSJ &nbsp;AC756-2022, 17 mar.). &nbsp;<\/p>\n<p>Puntualmente la &nbsp;Corte ha expresado que en los eventos en que se critique el ejercicio &nbsp;valorativo del juzgador deviene imperativo que: &nbsp;\u00ab&#8230; &nbsp;el &nbsp;recurrente lo demuestre, actividad que debe cumplirse mediante una &nbsp;labor de contraste entre lo que extrajo el sentenciador de las &nbsp;pruebas que se tildan de err\u00f3neamente apreciadas y lo que &nbsp;tales pruebas dicen o dejan de decir, para establecer el real efecto &nbsp;que dimana de la preterici\u00f3n o desfiguraci\u00f3n de la &nbsp;prueba, siempre en el bien entendido que no basta relacionarla ni con &nbsp;ofrecer la visi\u00f3n del recurrente a la manera de un alegato de &nbsp;instancia, sino se confronta en sus t\u00e9rminos con la sentencia &nbsp;acusada. &nbsp;(CSJ &nbsp;SC de 14 de mayo &nbsp;de &nbsp;2001, reiterada en CSJ SC de 19 de dic. de 2012, &nbsp;Rad. &nbsp;2006-00164-01, AC. de 21 de agosto de 2014, &nbsp;Rad. &nbsp;2010-227-01). &nbsp;<\/p>\n<p>2.2.2. &nbsp;En cuanto al error de derecho presupone, &nbsp;que el sentenciador no se equivoc\u00f3 en la constataci\u00f3n &nbsp;material de la existencia de la prueba y fijar su contenido, pero las &nbsp;aprecia \u00absin &nbsp;la observancia de los requisitos legalmente necesarios para su &nbsp;producci\u00f3n; o cuando, vi\u00e9ndolas en la realidad que &nbsp;ellas demuestran, no las eval\u00faa por estimar erradamente que &nbsp;fueron ilegalmente rituadas; o cuando le da valor persuasivo a un &nbsp;medio que la ley expresamente proh\u00edbe para el caso; o cuando, &nbsp;requiri\u00e9ndose por la ley una prueba espec\u00edfica para &nbsp;demostrar determinado hecho o acto jur\u00eddico, no le atribuye a &nbsp;dicho medio el m\u00e9rito probatorio por ella se\u00f1alado, o &nbsp;lo da por demostrado con otra prueba distinta; o cuando el &nbsp;sentenciador exige para la justificaci\u00f3n de un hecho o de un &nbsp;acto una prueba especial que la ley no requiere. &nbsp;(CXLVII, p\u00e1g. &nbsp;61, citada en CSJ SC 13 abr. 2005, rad. n\u00b0 1998-0056-02, &nbsp;reiterada en CSJ SC1929-2021, 26 may., rad. 2007-00128-01; reiterado &nbsp;en CSJ AC756-2022, 17 mar.). &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;este evento, el casacionista, a m\u00e1s de indicar las normas &nbsp;sustanciales quebrantadas a consecuencia de los dislates, tendr\u00e1 &nbsp;la carga adicional de indicar la disposici\u00f3n probatoria &nbsp;infringida, \u00abhaciendo &nbsp;una explicaci\u00f3n sucinta de la manera en que ellas fueron &nbsp;infringidas\u00bb, &nbsp;esto es, c\u00f3mo a la luz de \u00e9sta el juzgador err\u00f3 &nbsp;en su solicitud, decreto, pr\u00e1ctica o el m\u00e9rito que le &nbsp;otorg\u00f3 en su valoraci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>2.3. &nbsp;Sea que se aduzca error de hecho o de derecho compete al recurrente &nbsp;indicar las normas de derecho sustancial que siendo o debiendo ser &nbsp;base esencial de la decisi\u00f3n confutada resultaron infringidas, &nbsp;teniendo &nbsp;esa calidad aquellas que \u00ab\u2026en &nbsp;raz\u00f3n de una situaci\u00f3n f\u00e1ctica concreta, &nbsp;declaran, crean, modifican o extinguen relaciones jur\u00eddicas &nbsp;tambi\u00e9n concretas entre las personas implicadas en tal &nbsp;situaci\u00f3n\u2026\u00bb, de manera que no son de esa &nbsp;naturaleza aquellas que se \u00ablimitan a definir fen\u00f3menos &nbsp;jur\u00eddicos o a descubrir los elementos de \u00e9stos o a &nbsp;hacer enumeraciones o enunciaciones, como tampoco las tienen las &nbsp;disposiciones ordenativas o reguladoras de la actividad in &nbsp;procedendo\u00bb. &nbsp;(CSJ &nbsp;AC, del 5 de may. 2000; crietrio reiterado en CSJ &nbsp;AC756-2022, 17 mar.). &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;atenci\u00f3n a las anteriores premisas, los reproches contenidos &nbsp;en los cargos formulados no re\u00fanen los requisitos previstos el &nbsp;en art\u00edculo 344 del C\u00f3digo General del Proceso, raz\u00f3n &nbsp;por la que la Sala los inadmitir\u00e1. &nbsp;<\/p>\n<p>3.1. En los cargos &nbsp;primero, &nbsp;segundo &nbsp;y &nbsp;tercero, &nbsp;el recurrente pretende echar a pique el fallo confutado, porque el &nbsp;Tribunal infringi\u00f3 de manera indirecta los art\u00edculos &nbsp;764, 768, 769, 770, 2512, 2513, 2528, 2529, 2531, 2535, 2536 y 2538 &nbsp;del C\u00f3digo Civil; y 196 del C\u00f3digo General del Proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>3.1.1. &nbsp;Esas &nbsp;tres reprimendas no colman las exigencias para ser admitidas en esta &nbsp;sede extraordinaria, ya que, la mayor\u00eda de &nbsp;esas disposiciones carecen del matiz de \u00abnorma &nbsp;jur\u00eddica sustancial\u00bb &nbsp;(numeral &nbsp;1\u00ba art\u00edculo 336 C.G.P.). &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;efecto, los c\u00e1nones 7644, &nbsp;7685, &nbsp;7696 &nbsp;y 7707 &nbsp;del estatuto civil refieren a las modalidades de la \u00abposesi\u00f3n\u00bb &nbsp;de &nbsp;las cosas &nbsp;y &nbsp;sus presupuestos; los preceptos 25128 &nbsp;y 25139 &nbsp;Ib\u00eddem definen la prescripci\u00f3n y la forma de alegarla; &nbsp;y las pautas 252810, &nbsp;252911, &nbsp;253112, &nbsp;253513 &nbsp;y 253614 &nbsp;\u00cddem regentan la \u00abprescripci\u00f3n\u00bb &nbsp;adquisitiva, sus clases y la \u00abprescripci\u00f3n\u00bb &nbsp;extintiva &nbsp;de las acciones; y el art\u00edculo 19615 &nbsp;de la nueva ley de enjuiciamiento civil, adem\u00e1s de tener &nbsp;naturaleza procesal, regula la indivisibilidad de la confesi\u00f3n &nbsp;de parte. &nbsp;Es decir, aquellos mandatos se limitan a definir fen\u00f3menos &nbsp;jur\u00eddicos, de manera alguna, atribuyen, mutan o extinguen un &nbsp;derecho a partir de un hecho concreto. &nbsp;<\/p>\n<p>Es f\u00e1cil &nbsp;comprender por qu\u00e9 es indispensable la satisfacci\u00f3n de &nbsp;la exigencia mencionada, pues, en rigor, este recurso extraordinario &nbsp;fue concebido como un mecanismo mediante el cual se realiza el juicio &nbsp;de legalidad respecto de la sentencia de segundo grado, motivo por el &nbsp;cual la invocaci\u00f3n de la \u00abnorma &nbsp;sustancial\u00bb &nbsp;resulta &nbsp;un presupuesto fundamental a la hora de acudir a este escenario, &nbsp;porque es a partir de ese par\u00e1metro que la Corte puede &nbsp;establecer si el sentenciador de instancia quebrant\u00f3 la &nbsp;voluntad abstracta de la ley. &nbsp;<\/p>\n<p>Es &nbsp;decir, el opugnante no expuso la forma en que incidi\u00f3 tal &nbsp;disposici\u00f3n o su desconocimiento en la decisi\u00f3n, ni la &nbsp;infracci\u00f3n que de ella cometi\u00f3 el juzgador, pues su &nbsp;labor se circunscribi\u00f3 a una mera citaci\u00f3n en el umbral &nbsp;del reparo. &nbsp;<\/p>\n<p>3.1.3. Si se &nbsp;dejara de lado tal omisi\u00f3n, al &nbsp;echar una mirada en rededor, raudo se advierte que esas tres &nbsp;acusaciones son ambiguas, comoquiera que el censor qued\u00f3 a &nbsp;medio camino a la hora de exponer su inconformidad. Ello es as\u00ed, &nbsp;porque no se ocup\u00f3 de plantear la modalidad en que, &nbsp;supuestamente, el juzgador viol\u00f3 los preceptos referidos, ya &nbsp;sea por indebida interpretaci\u00f3n, ora por err\u00f3nea o &nbsp;falta de aplicaci\u00f3n. Tampoco, se preocup\u00f3 por mencionar &nbsp;el tipo de error, esto es, si la supuesta equivocaci\u00f3n del &nbsp;sentenciador proven\u00eda de la apreciaci\u00f3n de alg\u00fan &nbsp;medio suasorio, o de la demanda o su contestaci\u00f3n (error de &nbsp;hecho), o, bien, el yerro tuvo origen en la violaci\u00f3n de las &nbsp;normas de disciplina probatoria (error de derecho). &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;averiguado se tiene que, para el \u00e9xito de la reprimenda &nbsp;fundada en la causal segunda de casaci\u00f3n, resulta imperioso &nbsp;encarar la denuncia por alguna de las modalidades previstas en el &nbsp;ordenamiento, valga decir, si el supuesto desafuero del Tribunal se &nbsp;erigi\u00f3 al emplear equivocadamente la normatividad, la falta de &nbsp;esta, o bien, a causa de la err\u00f3nea interpretaci\u00f3n de &nbsp;los preceptos legales utilizados para zanjar la controversia. De &nbsp;igual manera, es imperativo se\u00f1alar el tipo de equivocaci\u00f3n &nbsp;en que se encuentra fundada la trasgresi\u00f3n indirecta de la ley &nbsp;sustancial, seg\u00fan lo ordena el inciso 3\u00ba, literal a), &nbsp;numeral 2\u00ba del art\u00edculo 344 de la ley adjetiva, valga &nbsp;decir, un yerro de facto o de iure. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;esas condiciones, no puede la Corte en este escenario subsanar ese &nbsp;olvido y por ensalmo enderezar la imputaci\u00f3n, m\u00e1s a\u00fan &nbsp;cuando el fallo de segundo grado viene investido de las presunciones &nbsp;de legalidad y de acierto, las que corresponde derruir, &nbsp;exclusivamente, al impugnante. &nbsp;<\/p>\n<p>3.2. Pero aun &nbsp;dejando de lado los defectos aludidos, todav\u00eda saldr\u00edan &nbsp;a flote otros en cada una de las cuatro acusaciones, que vedan el &nbsp;estudio en esta sede extraordinaria, como pasa a verse. &nbsp;<\/p>\n<p>3.2.1. En el &nbsp;primer &nbsp;reparo, el censor enrostra al Tribunal haber \u00abtergiversado\u00bb &nbsp;la &nbsp;escritura &nbsp;p\u00fablica No. 1249 de 13 de agosto de 2011, pues, la intenci\u00f3n &nbsp;de la convocante plasmada en ese instrumento no fue la de reconocer &nbsp;\u00abdominio &nbsp;ajeno\u00bb &nbsp;en &nbsp;cabeza del difunto, sino declarar la existencia de las \u00abmejoras\u00bb &nbsp;realizadas &nbsp;\u00aben &nbsp;una heredad cuya propiedad figuraba a nombre de otro\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Planteada as\u00ed &nbsp;la bronca del suplicante, pronto se advierte que adolece de &nbsp;demostraci\u00f3n, puesto que se limit\u00f3 a exponer un &nbsp;criterio subjetivo acerca de lo que dec\u00eda el documento &nbsp;aludido, abandonando el deber de contrastar la apreciaci\u00f3n &nbsp;llevada a efecto por el ad-quem. &nbsp;Como se ve, si su discrepancia estaba cimentada en la desfiguraci\u00f3n &nbsp;de aquella pieza probatoria, lo m\u00ednimo que se esperaba es que &nbsp;se develara su contenido objetivo y lo confrontara con lo deducido &nbsp;por el iudex &nbsp;colegiado para evidenciar la sinraz\u00f3n en su examen. &nbsp;<\/p>\n<p>No obstante, el &nbsp;opugnante refiere a que el prop\u00f3sito de la interesada con la &nbsp;suscripci\u00f3n de la escritura p\u00fablica memorada fue &nbsp;denunciar unas \u00abmejoras\u00bb &nbsp;construidas &nbsp;por \u00e9sta en la franja de terreno objeto de la contienda, pero &nbsp;esa ilaci\u00f3n apenas constituye un mero parecer sin sustento &nbsp;alguno, porque en la exposici\u00f3n de la ri\u00f1a el censor &nbsp;abandon\u00f3 la tarea de reproducir el contenido del documento, &nbsp;se\u00f1alar di\u00e1fanamente sus cl\u00e1usulas y mostrar por &nbsp;qu\u00e9 de all\u00ed se deduc\u00eda de forma palmaria cosa &nbsp;distinta a la hallada por el ad &nbsp;quem. &nbsp;<\/p>\n<p>Pero, adem\u00e1s, &nbsp;el casacionista se contradice, ya que despu\u00e9s de asegurar que &nbsp;la finalidad del instrumento notarial fue publicitar \u00abla &nbsp;existencia de unas mejoras, como construcciones y siembras, el tiempo &nbsp;de posesi\u00f3n de m\u00e1s de dos d\u00e9cadas, as\u00ed &nbsp;como la cuant\u00eda de las mismas\u00bb, &nbsp;enseguida aval\u00f3 que \u00e9stas se encontraban \u00aben &nbsp;una heredad cuya propiedad figuraba a nombre de otro\u00bb, &nbsp;llegando a la misma conclusi\u00f3n del Juez plural, esto es, que &nbsp;la impulsora ten\u00eda plena convicci\u00f3n sobre la supremac\u00eda &nbsp;del bien en persona extra\u00f1a. &nbsp;<\/p>\n<p>A\u00f1\u00e1dase, &nbsp;que se incurri\u00f3 en desenfoque t\u00e9cnico, en consideraci\u00f3n &nbsp;a que la desestimaci\u00f3n de la pretensi\u00f3n de pertenencia &nbsp;obedeci\u00f3 a la falta de acreditaci\u00f3n del supuesto &nbsp;temporal necesario para usucapir, inferencia que acertada o no fue lo &nbsp;determinante para la decisi\u00f3n, de suerte que si esta fue la &nbsp;motivaci\u00f3n fundamental del juzgador el reproche deb\u00eda &nbsp;dirigirse a demostrar con contundencia la existencia del dislate &nbsp;endilgado, pese a ello el recurrente en su diatriba asegur\u00f3 &nbsp;que el ad &nbsp;quem &nbsp;revivi\u00f3 la figura de la \u00abposesi\u00f3n &nbsp;inscrita (\u2026) &nbsp;erradicada &nbsp;hace a\u00f1os por la jurisprudencia\u00bb, &nbsp;aspecto &nbsp;que por ning\u00fan lado se otea en la sentencia confutada, pues &nbsp;iterase, el thema &nbsp;decidendum gir\u00f3 &nbsp;en torno a la acreditaci\u00f3n de los presupuestos para usucapir &nbsp;de la demandante y la satisfacci\u00f3n de los requisitos de la &nbsp;reivindicante para acceder a la \u00abacci\u00f3n &nbsp;de dominio\u00bb &nbsp;por v\u00eda de mutua petici\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>En asuntos de &nbsp;similar temperamento esta Corte ha sostenido que \u00ab\u2018en &nbsp;esas condiciones el reproche resulta desenfocado, en la medida en que &nbsp;no guarda una estricta y adecuada consonancia con lo esencial de la &nbsp;motivaci\u00f3n que se pretende descalificar\u2019 (auto de 18 de &nbsp;diciembre de 2009, exp. 6800131030012001-00389 01) o que &nbsp;\u2018resulta &nbsp;desenfocado, pues deja de lado la raz\u00f3n toral de la que se &nbsp;vali\u00f3 el ad quem para negar las pretensiones (\u2026) &nbsp;Ignorado fue, entonces, el n\u00facleo argumentativo del fallo &nbsp;impugnado, haciendo del cargo una embestida carente de precisi\u00f3n, &nbsp;pues apenas comprende algunas de las periferias del asunto, lo cual &nbsp;anticipa su ineficacia para propiciar el pronunciamiento de la &nbsp;Corte.\u2019 (CSJ &nbsp;AC de 30 de agosto de 2010, Rad. 1999-02099-01, reiterado en AC de 2 &nbsp;de nov. de 2011, Rad. 2003-00428 y AC de 10 de jul. de 2012 Rad. &nbsp;2006-01246-01). &nbsp;<\/p>\n<p>3.2.2. En lo &nbsp;tocante con los cargos segundo &nbsp;y tercero, &nbsp;ambos refieren a la apreciaci\u00f3n probatoria que hizo el &nbsp;superior para establecer el hito del t\u00e9rmino de la &nbsp;prescripci\u00f3n adquisitiva extraordinaria alegada. &nbsp;<\/p>\n<p>En su invectiva, &nbsp;el censor expres\u00f3 que se \u00abprescindi\u00f3\u00bb &nbsp;de &nbsp;los testimonios de Carlos Miguel Pe\u00f1a Villamizar, Valent\u00edn &nbsp;G\u00f3mez y Henry Iv\u00e1n Parada Bautista, quienes ratificaron &nbsp;la \u00abposesi\u00f3n\u00bb &nbsp;de &nbsp;la reclamante, por lo menos desde \u00ab1990\u00bb, &nbsp;reproduciendo m\u00e1s adelante fracciones de esas declaraciones. &nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n &nbsp;dijo que en el fallo combatido se excluyeron tanto la \u00abinspecci\u00f3n &nbsp;judicial\u00bb &nbsp;como &nbsp;el \u00abdictamen &nbsp;pericial\u00bb, &nbsp;probanzas que ubicaban el inicio de la \u00abposesi\u00f3n\u00bb &nbsp;de &nbsp;la propulsora \u00aba &nbsp;finales de los ochentas y comienzos de los noventas\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;otro lado, denunci\u00f3 que se fragment\u00f3 la declaraci\u00f3n &nbsp;de la prescribiente, en tanto que el fallador de alzada tuvo en &nbsp;cuenta solamente la afirmaci\u00f3n seg\u00fan la cual la &nbsp;\u00abposesi\u00f3n\u00bb &nbsp;inici\u00f3 en \u00abenero &nbsp;de 1996\u00bb, &nbsp;siendo que en lo restante del testimonio se pone de presente el &nbsp;poco avance urban\u00edstico del sitio donde se encuentra la &nbsp;heredad y se deduce que \u00e9sta comenz\u00f3 \u00abdesde &nbsp;1990\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Atendiendo el &nbsp;planteamiento de tales acusaciones no es posible para la Corte &nbsp;admitir su estudio, pues, si &nbsp;el prop\u00f3sito del &nbsp;inconforme era enrostrar la comisi\u00f3n de equivocaciones &nbsp;f\u00e1cticas en la evaluaci\u00f3n de los elementos de &nbsp;convicci\u00f3n enunciados, ha debido demostrar el &nbsp;desatino cometido por el Tribunal, esto es, se\u00f1alar el &nbsp;contenido puntual de cada una de esas probanzas y confrontarlo con &nbsp;las conclusiones expuestas en la determinaci\u00f3n acusada, &nbsp;empero, ese labor\u00edo se extra\u00f1a en la s\u00faplica &nbsp;casacional, pues lo que se observa es una &nbsp;mera cr\u00edtica subjetiva a los razonamientos sobre los que &nbsp;descansa la sentencia de segundo grado. &nbsp;<\/p>\n<p>Bajo esa &nbsp;perspectiva, el impugnante encamin\u00f3 la embestida a exponer su &nbsp;propia interpretaci\u00f3n de lo que se deduce de la declaraci\u00f3n &nbsp;de la parte activante y lo atestiguado por Carlos &nbsp;Miguel Pe\u00f1a Villamizar, Valent\u00edn G\u00f3mez y Henry &nbsp;Iv\u00e1n Parada Bautista, &nbsp;sin &nbsp;que hiciera una tarea comparativa entre esa particular visi\u00f3n &nbsp;con la ponderaci\u00f3n del juez plural, a fin de poner de &nbsp;manifiesto el yerro perpetrado, de donde se colige que, en verdad, la &nbsp;inconformidad es con las conclusiones del prove\u00eddo. &nbsp;<\/p>\n<p>Adicional &nbsp;a ello, no existe una refriega frontal entre el contenido de las &nbsp;probanzas con los argumentos del sentenciador sobre su valoraci\u00f3n, &nbsp;mucho menos, un trabajo intelectivo capaz de demostrar el supuesto &nbsp;error en que se incurri\u00f3 en la evaluaci\u00f3n de esos &nbsp;elementos de convicci\u00f3n, siendo insuficiente, iterase, la &nbsp;exposici\u00f3n escueta y subjetiva del refutante respecto de &nbsp;estos. &nbsp;<\/p>\n<p>Aun &nbsp;as\u00ed, la molestia del censor en lo atinente a la falta de &nbsp;estimaci\u00f3n de las aserciones de los declarantes, para nada &nbsp;alcanzan siquiera a poner en duda lo sentenciado por el Tribunal, en &nbsp;cuanto al moj\u00f3n inicial de la prescripci\u00f3n adquisitiva &nbsp;extraordinaria suplicada. Ello es as\u00ed, porque seg\u00fan lo &nbsp;razon\u00f3, Valent\u00edn &nbsp;G\u00f3mez, Henry Iv\u00e1n Parada Bautista y Carlos Miguel Pe\u00f1a &nbsp;Villamizar de manera un\u00e1nime manifestaron que la \u00abposesi\u00f3n\u00bb &nbsp;de &nbsp;la se\u00f1ora Pastora Parra Villabona comenz\u00f3 en los &nbsp;albores de la d\u00e9cada de los noventa, no obstante, de las &nbsp;transcripciones fragmentadas de esos relatos se aprecia, a primera &nbsp;mano, que los tres deponentes dijeron \u00abconocer\u00bb &nbsp;o &nbsp;\u00abdistinguir\u00bb &nbsp;a la prenombrada entre los a\u00f1os 1990 y 1992, pero no que desde &nbsp;ese tiempo ya la reconocieran como se\u00f1ora y due\u00f1a de la &nbsp;heredad objeto de prescripci\u00f3n adquisitiva extraordinaria, &nbsp;circunstancias totalmente distintas. &nbsp;<\/p>\n<p>Valga la pena &nbsp;memorar que de vieja data esta Corporaci\u00f3n ha sostenido que al &nbsp;soportar la censura en el segundo motivo de casaci\u00f3n es tarea &nbsp;ineludible del recurrente poner de manifest\u00f3 existencia del &nbsp;yerro por la &nbsp;figuraci\u00f3n por el fallador de una prueba ausente o el &nbsp;desconocimiento de la que obre en el plenario o tergiversaci\u00f3n &nbsp;de su real contenido; que dicha pifia raye al ojo por su &nbsp;protuberancia y, adem\u00e1s, que sea trascendente en el sentido de &nbsp;la decisi\u00f3n, esto es, que de no haber ocurrido otro hubiera &nbsp;sido el veredicto, sin que en todo caso se limite a la exposici\u00f3n &nbsp;del propio parecer sobre la forma en que aquellas debieron ser &nbsp;evaluadas, amen &nbsp;\u00abque &nbsp;no cualquier yerro de esa estirpe es suficiente para infirmar un &nbsp;fallo en sede de casaci\u00f3n, sino que se requiere que sea &nbsp;manifiesto, porque si se edifica a partir de un complicado proceso &nbsp;dial\u00e9ctico, as\u00ed sea acertado, frente a unas &nbsp;conclusiones tambi\u00e9n razonables del sentenciador, dejar\u00eda &nbsp;de ser evidente, pues simplemente se tratar\u00eda de una disputa &nbsp;de criterios, en cuyo caso prevalecer\u00eda la del juzgador, &nbsp;puesto que la decisi\u00f3n ingresa al recurso extraordinario &nbsp;escoltada de la presunci\u00f3n de acierto\u00bb &nbsp;(CSJ &nbsp;SC de 9 de agosto de 2010, Rad. 2004-00524-01). &nbsp;<\/p>\n<p>3.2.3. En el &nbsp;cuarto &nbsp;cargo el disidente denunci\u00f3 la infracci\u00f3n directa del &nbsp;sentenciador por &nbsp;\u00abaplicaci\u00f3n &nbsp;indebida\u00bb &nbsp;de &nbsp;los art\u00edculos 946, 950, 951, 952, 961, 962 y 964 del C\u00f3digo &nbsp;Civil, toda vez que, a partir del \u00aban\u00e1lisis &nbsp;de la Escritura P\u00fablica no 1249 de 13 de agosto de 2011\u00bb, &nbsp;ultim\u00f3 que la demandante no ostentaba la condici\u00f3n de &nbsp;\u00abposeedora\u00bb, &nbsp;motivo por el cual no debi\u00f3 acceder a la \u00abacci\u00f3n &nbsp;de dominio\u00bb &nbsp;promovida &nbsp;por la contrademandante. &nbsp;<\/p>\n<p>Para &nbsp;empezar, n\u00f3tese que &nbsp;la cr\u00edtica est\u00e1 levantada sobre una plataforma &nbsp;probatoria. Con solo atisbar el reclamo que elev\u00f3, pronto se &nbsp;insin\u00faa la incursi\u00f3n indebida de terrenos propios de la &nbsp;v\u00eda indirecta, en cuanto a eso de que el Juez plural acudi\u00f3 &nbsp;al examen del instrumento p\u00fablico memorado para descartar la &nbsp;calidad de prescribiente de la interesada, de &nbsp;donde surge indubitable que el opugnante entremezcl\u00f3 las &nbsp;causales primera y segunda del &nbsp;art\u00edculo 336 de la ley adjetiva, pues enfil\u00f3 su &nbsp;reproche sobre cuestiones de ponderaci\u00f3n probatoria, &nbsp;vali\u00e9ndose de la transgresi\u00f3n recta de la ley &nbsp;sustancial, con lo cual, se desconoci\u00f3 la regla prevista el &nbsp;literal a) del numeral 2\u00ba del canon 344 \u00eddem, esto es, &nbsp;\u00abTrat\u00e1ndose &nbsp;de violaci\u00f3n directa, el cargo se circunscribir\u00e1 a la &nbsp;cuesti\u00f3n jur\u00eddica sin comprender ni extenderse a la &nbsp;materia probatoria\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Adicionalmente, el &nbsp;suplicante en casaci\u00f3n, no argument\u00f3 las razones por &nbsp;las cuales el ad &nbsp;quem, presuntamente, &nbsp;acudi\u00f3 equivocadamente a las pautas legales referidas, esto &nbsp;es, omiti\u00f3 plantear, por ejemplo, por qu\u00e9 los c\u00e1nones &nbsp;946, 950, 951 y 952 del C\u00f3digo Civil, los cuales regulan la &nbsp;reivindicaci\u00f3n de las cosas, fueron aplicados err\u00f3neamente &nbsp;por el juzgador, o los motivos por los cuales los mandatos 961, &nbsp;962 y 964 Ib\u00eddem, que tratan las prestaciones mutuas del &nbsp;\u00abposeedor\u00bb &nbsp;vencido no eran las llamadas a gobernar el asunto. &nbsp;<\/p>\n<p>4. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Deviene &nbsp;de lo dicho que el inconforme no satisfizo las previsiones del &nbsp;art\u00edculo 344 del C\u00f3digo General del Proceso, pues los &nbsp;argumentos desarrollados no poseen la aptitud para patentizar los &nbsp;yerros atribuidos al juzgador, &nbsp;por &nbsp;ende, es claro que la argumentaci\u00f3n del impugnante no fue m\u00e1s &nbsp;all\u00e1 de un alegato de instancia, que de ninguna manera es &nbsp;suficiente para sustentar las causales de casaci\u00f3n ac\u00e1 &nbsp;planteadas; por el contrario, desconoce el car\u00e1cter &nbsp;extraordinario de este recurso. &nbsp;<\/p>\n<p>6. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Las anteriores &nbsp;razones imponen, por lo tanto, la inadmisi\u00f3n de las cuatro &nbsp;acusaciones y, consecuentemente, de la s\u00faplica en casaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>IV. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;DECISI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>En m\u00e9rito &nbsp;de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casaci\u00f3n &nbsp;Civil, &nbsp;<\/p>\n<p>RESUELVE: &nbsp;<\/p>\n<p>PRIMERO: &nbsp;INADMITIR &nbsp;la demanda presentada para sustentar la impugnaci\u00f3n &nbsp;extraordinaria interpuesta contra la sentencia descrita en el &nbsp;encabezamiento de esta providencia. &nbsp;<\/p>\n<p>SEGUNDO: En &nbsp;su oportunidad devu\u00e9lvase el expediente a la Corporaci\u00f3n &nbsp;de origen. &nbsp;<\/p>\n<p>NOTIF\u00cdQUESE, &nbsp;<\/p>\n<p>HILDA GONZ\u00c1LEZ &nbsp;NEIRA &nbsp;<\/p>\n<p>Presidenta de Sala &nbsp;<\/p>\n<p>MARTHA PATRICIA &nbsp;GUZM\u00c1N \u00c1LVAREZ &nbsp;<\/p>\n<p>AUSENCIA &nbsp;JUSTIFICADA &nbsp;<\/p>\n<p>AROLDO WILSON &nbsp;QUIROZ MONSALVO &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS ALONSO &nbsp;RICO PUERTA &nbsp;<\/p>\n<p>OCTAVIO AUGUSTO &nbsp;TEJEIRO DUQUE &nbsp;<\/p>\n<p>FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp;<\/p>\n<p>1\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;medio del cual se establecen medidas para la implementaci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de la oralidad en asuntos civiles y de familia en los Distritos &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Judiciales de Bogot\u00e1\u0301, Bucaramanga, Cartagena, Pereira, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Popay\u00e1n, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Santa Marta, Sincelejo, Riohacha y Santa Rosa de Viterbo\u201d &nbsp;<\/p>\n<p>2\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;el cual se reglamentan los Juzgados de Ejecuci\u00f3n Civil, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ejecuci\u00f3n en asuntos de Familia, de menor y m\u00ednima &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;cuant\u00eda y se adoptan otras disposiciones. &nbsp;<\/p>\n<p>3\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Numeral 2\u00b0 de art\u00edculo 366 del C\u00f3digo General del &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>4\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;AC5862-2021, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;15 dic. &nbsp;<\/p>\n<p>5\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;AC5862-2021, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;15 dic. &nbsp;<\/p>\n<p>6\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;AC5862-2021, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;15 dic. &nbsp;<\/p>\n<p>7\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;AC4218-2021, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;7 oct. &nbsp;<\/p>\n<p>8\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;AC5862-2021, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;15 dic. &nbsp;<\/p>\n<p>9\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;AC1483-2019, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;30 abr. &nbsp;<\/p>\n<p>10\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;AC4218-2021, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;7 oct. &nbsp;<\/p>\n<p>11\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;AC2891-2019, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;23 jul. &nbsp;<\/p>\n<p>12\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;AC4218-2021, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;7 oct. &nbsp;<\/p>\n<p>13\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;AC054-2015, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;26 en. &nbsp;<\/p>\n<p>14\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;AC2521-2017, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;24 abr. &nbsp;<\/p>\n<p>15\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;AC3765-2021, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1 sept. &nbsp;<\/p>\n<p>16\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ SC130-2018, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;12 de febrero de 2018, Rad.2002-01133-01, criterio &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;reiterado en &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;AC604-2020. &nbsp;<\/p>\n<p>1 &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>AC2411-2022 (2012-00180-01) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; HILDA GONZ\u00c1LEZ &nbsp;NEIRA &nbsp; Magistrada &nbsp;ponente &nbsp; AC2411-2022 &nbsp; Radicaci\u00f3n &nbsp;n\u00b0 68001-31-03-006-2012-00180-01 &nbsp; (Aprobado en &nbsp;sesi\u00f3n de nueve de junio de dos mil veintid\u00f3s) &nbsp; Bogot\u00e1, D. &nbsp;C., treinta (30) de junio de dos mil veintid\u00f3s (2022) &nbsp; 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