{"id":64194,"date":"2024-05-20T20:58:56","date_gmt":"2024-05-20T20:58:56","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/20\/stc6767-2022\/"},"modified":"2024-05-20T20:58:56","modified_gmt":"2024-05-20T20:58:56","slug":"stc6767-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/20\/stc6767-2022\/","title":{"rendered":"STC6767 2022"},"content":{"rendered":"<p>STC6767-2022<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>AROLDO &nbsp;WILSON QUIROZ MONSALVO &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado &nbsp;ponente &nbsp;<\/p>\n<p>STC6767-2022 &nbsp;<\/p>\n<p>Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 11001-02-03-000-2022-01409-00 &nbsp;<\/p>\n<p>(Aprobado &nbsp;en sesi\u00f3n de primero de junio de dos mil veintid\u00f3s) &nbsp;<\/p>\n<p>Se &nbsp;decide la acci\u00f3n de tutela instaurada por M\u00f3nica &nbsp;Liliana, Jerjes y Jacobo Payares Almarales contra la Sala &nbsp;Civil-Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa &nbsp;Marta, tr\u00e1mite al cual se vincul\u00f3 a las partes e &nbsp;intervinientes en el asunto que origin\u00f3 la queja. &nbsp;<\/p>\n<p>ANTECEDENTES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Los &nbsp;accionantes reclamaron la protecci\u00f3n constitucional de sus &nbsp;garant\u00edas al debido proceso, igualdad, \u00abacceso &nbsp;a la administraci\u00f3n de justicia\u00bb &nbsp;y \u00abpropiedad &nbsp;privada\u00bb, &nbsp;presuntamente vulneradas por la sede judicial encausada al dictar &nbsp;sentencia de segunda instancia en el juicio recriminado. &nbsp;<\/p>\n<p>Solicitaron, &nbsp;entonces, ordenar a la Colegiatura criticada dejar sin efecto el &nbsp;mentado veredicto para que, en su lugar, \u00abemita &nbsp;nueva sentencia que tenga en cuenta no violentar los derechos &nbsp;fundamentales que no fueron tenidos en cuenta al\u2026 emitir el &nbsp;fallo de segunda instancia\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Son hechos &nbsp;relevantes para la definici\u00f3n del presente caso, los &nbsp;siguientes: &nbsp;<\/p>\n<p>2.1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;el juicio de pertenencia incoado por Martha In\u00e9s Torres Pertuz &nbsp;contra los accionantes, Rom\u00e1n Payares Almarales, Alexandra y &nbsp;P\u00edo Payares Carbon\u00f3; Blanca In\u00e9s y Silene &nbsp;Payares Caicedo; Carlos y Lola Payares Gonz\u00e1lez; todos como &nbsp;herederos determinados de Juan Nolasco Payares de la Hoz, los &nbsp;indeterminados de \u00e9ste, los determinados e indeterminados de &nbsp;Diosc\u00f3rides Payares Carbon\u00f3 (al &nbsp;cual se acumul\u00f3 el reivindicatorio impetrado por la familia &nbsp;Payares Almarales contra la primera); &nbsp;surtidas las etapas de rigor, el 16 de junio de 2021 el Juzgado &nbsp;Segundo Civil del Circuito de Ci\u00e9naga dict\u00f3 sentencia &nbsp;en la que \u00abdeneg\u00f3 &nbsp;la usucapi\u00f3n\u2026, al no haberse completado el tiempo de &nbsp;posesi\u00f3n exigido por el legislador, y declar\u00f3 no &nbsp;probadas las excepciones formuladas contra el pedimento &nbsp;reivindicatorio[,] ordenando a\u2026 Torres Pertuz restituir el &nbsp;objeto a sus propietarios\u00bb; &nbsp;determinaci\u00f3n que el 22 de octubre posterior revoc\u00f3 el &nbsp;Tribunal para, en su lugar, acceder a las pretensiones de la demanda &nbsp;principal (y &nbsp;denegar las de la acumulada). &nbsp;<\/p>\n<p>2.2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por &nbsp;v\u00eda de tutela, los accionantes se quejaron, en concreto, de &nbsp;que para el buen suceso de la pertenencia se computara la posesi\u00f3n &nbsp;ejercida por la demandante durante el t\u00e9rmino en el que estuvo &nbsp;en curso el proceso de nulidad por ellos entablado contra quien &nbsp;transfiri\u00f3 el derecho de dominio a aqu\u00e9lla, lo que, en &nbsp;su sentir, era inviable, m\u00e1xime cuando ese \u00faltimo &nbsp;asunto prosper\u00f3, lo que de suyo implic\u00f3 que la compra &nbsp;de \u00e9sta perdiera todo efecto vinculante. &nbsp;<\/p>\n<p>Destacaron &nbsp;que lo anterior era as\u00ed porque el due\u00f1o inicial del &nbsp;predio era Juan Nolasco Payares de la Hoz (fallecido &nbsp;el 23 de enero de 2003), &nbsp;quien lo don\u00f3 a Dioscorides Nolasco Payares Carbon\u00f3, &nbsp;\u00faltimo que el 15 de septiembre de 2003 lo prometi\u00f3 en &nbsp;venta a la demandante en pertenencia, quien entr\u00f3 a ocuparlo &nbsp;el 4 de diciembre siguiente y la respectiva escritura se le otorg\u00f3 &nbsp;el 3 de febrero de 2004; mientras que el proceso de nulidad del &nbsp;primer acto referido inici\u00f3 en el a\u00f1o 2003, &nbsp;registr\u00e1ndose la demanda en la matr\u00edcula &nbsp;correspondiente desde el 21 de agosto de ese a\u00f1o, accedi\u00e9ndose &nbsp;a las pretensiones por parte del a-quo &nbsp;el 5 de febrero de 2009, determinaci\u00f3n que ratific\u00f3 el &nbsp;ad-quem &nbsp;el 15 de marzo de 2011 y la que, tras declararse desierto el recurso &nbsp;de casaci\u00f3n propuesto, el 26 de diciembre de 2012 fue inscrita &nbsp;en el respectivo registro p\u00fablico, hecho indicador tambi\u00e9n &nbsp;de que, con antelaci\u00f3n, les era imposible impulsar la acci\u00f3n &nbsp;reivindicatoria. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La &nbsp;Corte admiti\u00f3 la demanda de amparo, orden\u00f3 librar las &nbsp;comunicaciones de rigor y pidi\u00f3 rendir los informes a que &nbsp;alude el canon 19 del Decreto 2591 de 1991. &nbsp;<\/p>\n<p>LAS RESPUESTAS &nbsp;DE LOS CONVOCADOS &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La Sala &nbsp;Civil-Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santa &nbsp;Marta histori\u00f3 las actuaciones all\u00ed surtidas, las que, &nbsp;afirm\u00f3, \u00abse &nbsp;encuentran debidamente respaldadas en las normas sustanciales y &nbsp;procesales aplicables al caso debatido, adem\u00e1s[,] la sentencia &nbsp;emitida por [ese] Tribunal, respecto de la que se quejan los aqu\u00ed &nbsp;promotores, est\u00e1 soportada en el an\u00e1lisis de las &nbsp;pruebas allegadas\u2026, raz\u00f3n por la que no es posible que &nbsp;[se] utilice este mecanismo residual para abrir nuevamente un debate &nbsp;con el argumento que hubo violaci\u00f3n del debido proceso, solo &nbsp;porque sus pretensiones no salieron avante\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>A\u00f1adi\u00f3 &nbsp;que, \u00aben &nbsp;anterior ocasi\u00f3n se hab\u00eda formulado por Rom\u00e1n &nbsp;Payares Almarales, una acci\u00f3n de tutela por los mismos hechos, &nbsp;Rad. No. 11001-02-03-000-2022-00871-00\u2026, la cual fue negada &nbsp;mediante sentencia del primero (1\u00b0) de abril de la presente &nbsp;anualidad\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El Juzgado &nbsp;Segundo Civil del Circuito de Ci\u00e9naga pidi\u00f3 \u00abDECLARAR &nbsp;IMPROCEDENTE el amparo\u2026 puesto que\u2026 no ha violentado &nbsp;los derechos fundamentales de los tutelantes\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Conforme &nbsp;al canon 86 de la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica, la acci\u00f3n &nbsp;de tutela es un mecanismo jur\u00eddico concebido para proteger los &nbsp;derechos fundamentales, cuando son vulnerados o amenazados por los &nbsp;actos u omisiones de las autoridades p\u00fablicas, en determinadas &nbsp;hip\u00f3tesis, de los particulares, cuya naturaleza subsidiaria y &nbsp;residual no permite sustituir o desplazar a los jueces funcionalmente &nbsp;competentes, ni los medios comunes de defensa judicial. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;lineamiento jurisprudencial, en trat\u00e1ndose de actuaciones y &nbsp;providencias judiciales, el resguardo se abre paso de manera &nbsp;excepcional y limitado a la presencia de una irrefutable v\u00eda &nbsp;de hecho, cuando \u00abel &nbsp;proceder ileg\u00edtimo no es dable removerlo a trav\u00e9s de &nbsp;los medios ordinarios previstos en la ley\u00bb &nbsp;(CSJ STC, 11 may. 2001, rad. 2001-00183-01); y por supuesto, se &nbsp;cumpla el requisito de la inmediatez. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;este orden de ideas, advierte &nbsp;la Corte que el amparo deprecado est\u00e1 llamado al fracaso, por &nbsp;cuanto en la sentencia de 22 de octubre de 2021, mediante la cual se &nbsp;revoc\u00f3 la dictada el &nbsp;16 de junio anterior por el Juzgado Segundo Civil del Circuito de &nbsp;Ci\u00e9naga -adversa &nbsp;a las pretensiones de la demanda principal- &nbsp;para, en su lugar, &nbsp;acceder a la acci\u00f3n de pertenencia entablada, el Tribunal &nbsp;enjuiciado &nbsp;explic\u00f3 con suficiencia los motivos para tal proceder. &nbsp;<\/p>\n<p>2.1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;efecto, destacando que esta Sala ya tuvo la oportunidad de &nbsp;pronunciarse recientemente al respecto, en sentencia STC4010-2022 (1\u00ba &nbsp;abr., rad. 2022-00871-00), al no acceder al resguardo que de esta &nbsp;misma naturaleza inco\u00f3 contra aquella sentencia Rom\u00e1n &nbsp;Payares Almarales, hermano de los aqu\u00ed accionantes (asunto &nbsp;que, valga indicar, actualmente est\u00e1 ante la hom\u00f3loga &nbsp;de Casaci\u00f3n Laboral en tr\u00e1mite de impugnaci\u00f3n), &nbsp;es evidente que el Tribunal convocado, en su decisi\u00f3n, &nbsp;con &nbsp;fundamento en las normas aplicables al asunto y el an\u00e1lisis &nbsp;conjunto del material suasorio recaudado, encontr\u00f3 que la &nbsp;usucapiente, de cara a la adquisici\u00f3n del fundo por v\u00eda &nbsp;de la prescripci\u00f3n, ejerci\u00f3 posesi\u00f3n de forma &nbsp;quieta, pac\u00edfica e ininterrumpida desde diciembre del 2003 &nbsp;hasta el mismo mes del a\u00f1o 2013. &nbsp;<\/p>\n<p>Lo &nbsp;anterior, bajo las consideraciones que al respecto efectu\u00f3 &nbsp;esta Corte en la providencia referida a espacio, a las cuales se est\u00e1 &nbsp;en esta nueva oportunidad y, en honor a la brevedad, a continuaci\u00f3n &nbsp;se trascriben como concluyentes para la definici\u00f3n del &nbsp;presente asunto, as\u00ed: &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;amparo ser\u00e1 denegado porque la decisi\u00f3n cuestionada, al &nbsp;margen de que se comparta, no luce antojadiza. En verdad, la &nbsp;queja medular del censor radic\u00f3 en que para determinar si la &nbsp;posesi\u00f3n se prolong\u00f3 por el tiempo exigido por la ley, &nbsp;el tribunal &nbsp;cont\u00f3 el lapso en que la all\u00e1 demandante detent\u00f3 &nbsp;el inmueble con anterioridad a que su t\u00edtulo fuera declarado &nbsp;nulo, pues determin\u00f3 que aunque la venta con la que adquiri\u00f3 &nbsp;el uso y goce del predio desapareci\u00f3 del mundo jur\u00eddico, &nbsp;deb\u00eda ser considerada poseedora desde que iniciaron los actos &nbsp;materiales que exteriorizaron su animus &nbsp;domini, &nbsp;en este caso, desde el momento en el que se le hizo entrega del bien &nbsp;(10 dic. 2003), conclusi\u00f3n que, a juicio del actor, constituye &nbsp;un error del operador judicial pues la posesi\u00f3n y el dominio &nbsp;son figuras diferentes que no pueden confundirse, por lo que su &nbsp;posesi\u00f3n empez\u00f3 despu\u00e9s de la ejecutoria de la &nbsp;sentencia de nulidad. &nbsp;<\/p>\n<p>Ciertamente, &nbsp;el Tribunal concluy\u00f3 que: \u00ab(\u2026) &nbsp;siendo supuestos de hecho distintos, el analizado por la Corporaci\u00f3n &nbsp;en cita y el que aqu\u00ed se estudia, deviene inaplicable el &nbsp;precedente invocado, debiendo &nbsp;acudirse entonces a la regla que indica que quien adquiri\u00f3 &nbsp;posesi\u00f3n en virtud de un t\u00edtulo que despu\u00e9s &nbsp;desaparece del mundo jur\u00eddico, ser\u00e1 considerado &nbsp;poseedor desde que iniciaron los actos materiales que exteriorizan su &nbsp;\u00e1nimus d\u00f3mini, &nbsp;y no en el momento en que desapareci\u00f3 una calidad meramente &nbsp;aparente, como en este caso\u00bb &nbsp;(negrillas propias). &nbsp;<\/p>\n<p>Lo &nbsp;cual a juicio de esta sala no luce irracional, pues, aunque se haya &nbsp;extinguido el justo t\u00edtulo, ejecut\u00f3, desde que le fue &nbsp;entregado el bien, actos &nbsp;de se\u00f1or y due\u00f1o, &nbsp;sin reconocer dominio alguno, los cuales permiten contabilizar, a &nbsp;partir de dicha fecha, el tiempo exigido para prescribir. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;la misma forma, se descart\u00f3 que la posesi\u00f3n ejercida &nbsp;haya sufrido suspensi\u00f3n natural y se afirm\u00f3 que su &nbsp;interrupci\u00f3n se dio con la notificaci\u00f3n de la &nbsp;reivindicaci\u00f3n, de esto se concluy\u00f3 que la sentencia de &nbsp;nulidad no afect\u00f3 la pretensi\u00f3n adquisitiva de la &nbsp;demandante pues la se\u00f1ora Martha In\u00e9s Torres Pertuz &nbsp;nunca fue vinculada al mismo, al respecto se precis\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>Ahora &nbsp;bien, no obstante la comprobada existencia del proceso declarativo de &nbsp;nulidad contra Diosc\u00f3rides Payares, no &nbsp;se demostr\u00f3 que Torres Pertuz haya concurrido a \u00e9l como &nbsp;parte, ni tampoco en ninguna de las formas de tercer\u00eda &nbsp;previstas por el Estatuto de los Ritos Civiles, por lo cual ning\u00fan &nbsp;efecto &nbsp;o &nbsp;consecuencia tiene sobre ella, &nbsp;distinto de los ya aclarados respecto de los de la sentencia sobre la &nbsp;compraventa en virtud de la antelada inscripci\u00f3n de aqu\u00e9l &nbsp;libelo. As\u00ed se tiene, como &nbsp;qued\u00f3 visto, de haberse convocado a aquel tr\u00e1mite &nbsp;judicial invalidante, habr\u00eda operado la interrupci\u00f3n &nbsp;civil, pero como as\u00ed no se hizo, \u00e9sta no se dio. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;adici\u00f3n a lo anterior, se &nbsp;tiene que los actos de se\u00f1or\u00edo de la Se\u00f1ora &nbsp;Martha In\u00e9s Torres Pertuz dieron inicio despu\u00e9s de &nbsp;inscrita la multicitada demanda de nulidad contractual. &nbsp;Y ello es as\u00ed porque \u00e9sta fue enterada por Diosc\u00f3rides &nbsp;Payares de la existencia del libelo de nulidad y de la inscripci\u00f3n &nbsp;de la demanda, al momento de suscribir la promesa de compraventa del &nbsp;inmueble, seg\u00fan afirm\u00f3 en su interrogatorio de parte, &nbsp;durante el cual tambi\u00e9n precis\u00f3 que la entrega material &nbsp;con la que dio inicio a su posesi\u00f3n se hizo con posterioridad &nbsp;a la mentada promesa y antes de perfeccionar la venta. As\u00ed, &nbsp;aun de considerarse susceptible de interrupci\u00f3n por tal causa, &nbsp;en este caso de interrupci\u00f3n alguna puede hablarse, pues la &nbsp;posesi\u00f3n de Do\u00f1a Martha In\u00e9s inici\u00f3 luego &nbsp;de proferida e inscrita la cautela en referencia. &nbsp;<\/p>\n<p>Siguiendo &nbsp;este cauce de disertaci\u00f3n, se &nbsp;concluye que la com\u00fanmente pregonada y aceptada posesi\u00f3n &nbsp;de la se\u00f1ora Martha In\u00e9s Torres Pertuz dio inicio desde &nbsp;diciembre de dos mil tres (2003)\u00bb &nbsp;(negrillas propias). &nbsp;<\/p>\n<p>Conforme &nbsp;a lo expuesto, el Tribunal concluy\u00f3 que la all\u00e1 &nbsp;demandante cumpli\u00f3 con el tiempo exigido pues su posesi\u00f3n &nbsp;fue p\u00fablica, pac\u00edfica e ininterrumpida desde el 10 de &nbsp;diciembre de 2003 y se interrumpi\u00f3 el 13 de julio de 2018, lo &nbsp;cual no luce irracional. Es ostensible, entonces, que lo &nbsp;que en realidad existe en el presente asunto es una disparidad de &nbsp;criterios en torno a la apreciaci\u00f3n de las circunstancias que &nbsp;rodearon el caso concreto y la hermen\u00e9utica judicial &nbsp;desplegada, lo que torna inviable el ruego en tanto no se puede &nbsp;\u00abimponer &nbsp;al fallador una determinada interpretaci\u00f3n de las normas &nbsp;procesales aplicables al asunto sometido a su estudio o una &nbsp;espec\u00edfica valoraci\u00f3n probatoria, a efectos de que su &nbsp;raciocinio coincida con el de las partes\u00bb (STC10939-2021). &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;suma, dado que la providencia cuestionada en esta queja descansa en &nbsp;un discernimiento razonable conforme a la normativa y jurisprudencia &nbsp;que regulan la materia, no queda alternativa distinta a denegar el &nbsp;resguardo &nbsp;(CSJ &nbsp;STC4010-2022, 1\u00ba abr., rad. 2022-00871-00). &nbsp;<\/p>\n<p>2.2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;As\u00ed &nbsp;las cosas, nuevamente se concluye que la decisi\u00f3n &nbsp;controvertida no luce antojadiza, caprichosa o subjetiva, al margen &nbsp;de que se comparta, descart\u00e1ndose la presencia de una v\u00eda &nbsp;de hecho, de manera que la queja de los peticionarios no halla recibo &nbsp;en esta sede excepcional. &nbsp;<\/p>\n<p>Y &nbsp;es que, en rigor, se itera, lo que aqu\u00ed plantearon es una &nbsp;diferencia de criterio acerca de la forma en la que el Tribunal &nbsp;interpret\u00f3 las normas que hall\u00f3 aplicables al caso &nbsp;concreto y valor\u00f3 conjuntamente las pruebas recaudadas, bajo &nbsp;el tamiz de la sana cr\u00edtica, concluyendo que, al margen de las &nbsp;alegaciones de aqu\u00e9llos, la usucapiente, para la adquisici\u00f3n &nbsp;del fundo por la v\u00eda de la prescripci\u00f3n, ejerci\u00f3 &nbsp;posesi\u00f3n efectiva, de forma quieta, pac\u00edfica e &nbsp;ininterrumpida, desde diciembre de 2003 hasta diciembre de 2013. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;este orden de ideas, tales &nbsp;inferencias no pueden ser desaprobadas de plano o calificadas de &nbsp;absurdas o arbitrarias, \u00abm\u00e1xime &nbsp;si la[s] que ha hecho no resulta[n] contraria[s] a la raz\u00f3n, &nbsp;es decir[,] si no est\u00e1 demostrado el defecto apuntado en la &nbsp;demanda, ya que con ello [se] desconocer\u00edan normas de orden &nbsp;p\u00fablico&#8230; y entrar\u00eda [el juez constitucional] a la &nbsp;relaci\u00f3n procesal a usurpar las funciones asignadas &nbsp;v\u00e1lidamente al \u00faltimo [se refiere al fallador &nbsp;ordinario] para definir el conflicto de intereses\u00bb &nbsp;(CSJ STC, 11 en. 2005, rad. 1451; reiterada en STC7135, 2 jun. 2016, &nbsp;rad. 2016-01050). &nbsp;<\/p>\n<p>Sobre &nbsp;el particular, tambi\u00e9n se ha dicho de forma reiterada que &nbsp;\u00abno &nbsp;se puede recurrir a la acci\u00f3n tutelar para imponer al fallador &nbsp;una determinada interpretaci\u00f3n de las normas procesales &nbsp;aplicables al asunto sometido a su estudio o una &nbsp;espec\u00edfica valoraci\u00f3n probatoria, &nbsp;a &nbsp;efectos de que su raciocinio coincida con el de las partes\u00bb &nbsp;(se destac\u00f3 &#8211; CSJ STC, 18 abr. 2012, rad. 2012-0009-01; STC, &nbsp;27 jun. 2012, rad. 2012-00088-01; y STC, 12 ag. 2013, rad. &nbsp;2013-00125-01). &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Basta &nbsp;lo consignado para denegar la protecci\u00f3n pedida. &nbsp;<\/p>\n<p>DECISI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;fundamento en lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de &nbsp;Casaci\u00f3n Civil, administrando Justicia en nombre de la &nbsp;Rep\u00fablica y por autoridad de la Ley, deniega &nbsp;el amparo solicitado. &nbsp;<\/p>\n<p>Comun\u00edquese &nbsp;lo aqu\u00ed resuelto a las partes y, en oportunidad, rem\u00edtanse &nbsp;las actuaciones respectivas a la Corte Constitucional, para su &nbsp;eventual revisi\u00f3n, en caso de no impugnarse este fallo. &nbsp;<\/p>\n<p>HILDA &nbsp;GONZ\u00c1LEZ NEIRA &nbsp;<\/p>\n<p>Presidenta &nbsp;de Sala &nbsp;<\/p>\n<p>MARTHA &nbsp;PATRICIA GUZM\u00c1N \u00c1LVAREZ &nbsp;<\/p>\n<p>AROLDO &nbsp;WILSON QUIROZ MONSALVO &nbsp;<\/p>\n<p>Ausencia &nbsp;justificada &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ALONSO RICO PUERTA &nbsp;<\/p>\n<p>OCTAVIO &nbsp;AUGUSTO TEJEIRO DUQUE &nbsp;<\/p>\n<p>FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>STC6767-2022 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; AROLDO &nbsp;WILSON QUIROZ MONSALVO &nbsp; Magistrado &nbsp;ponente &nbsp; STC6767-2022 &nbsp; Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 11001-02-03-000-2022-01409-00 &nbsp; (Aprobado &nbsp;en sesi\u00f3n de primero de junio de dos mil veintid\u00f3s) &nbsp; Se &nbsp;decide la acci\u00f3n de tutela instaurada por M\u00f3nica &nbsp;Liliana, Jerjes y Jacobo Payares Almarales contra la Sala &nbsp;Civil-Familia del Tribunal Superior del Distrito [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[50],"tags":[],"class_list":["post-64194","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-junio-2022"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64194","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=64194"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/64194\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=64194"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=64194"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=64194"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}