{"id":69622,"date":"2024-05-20T20:57:42","date_gmt":"2024-05-20T20:57:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/20\/stc16434-2022\/"},"modified":"2024-05-20T20:57:42","modified_gmt":"2024-05-20T20:57:42","slug":"stc16434-2022","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/20\/stc16434-2022\/","title":{"rendered":"STC16434 2022"},"content":{"rendered":"<p>STC16434-2022<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>JUAN FERNANDO &nbsp;BECHARA PORRAS &nbsp;<\/p>\n<p>Conjuez Ponente &nbsp;<\/p>\n<p>STC16434-2022 &nbsp;<\/p>\n<p>Radicado No. &nbsp;11001-02-03-000-2022-03379-00 &nbsp;<\/p>\n<p>(Aprobado en sesi\u00f3n de &nbsp;nueve de diciembre dos mil veintid\u00f3s) &nbsp;<\/p>\n<p>Bogot\u00e1, &nbsp;D.C., doce (12) de diciembre de dos mil veintid\u00f3s (2022). &nbsp;<\/p>\n<p>Decide la Corte la &nbsp;acci\u00f3n de tutela promovida por &nbsp;Guillermo &nbsp;Mej\u00eda Rodr\u00edguez contra &nbsp;el Juzgado Segundo Civil del Circuito Transitorio y la Sala Civil del &nbsp;Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot\u00e1, tramite &nbsp;al que fue vinculado el &nbsp;Juzgado &nbsp;Cuarenta y Siete Civil del Circuito de Bogot\u00e1, la Sala Civil &nbsp;del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot\u00e1 y &nbsp;citadas las &nbsp;partes e intervinientes en el proceso de nulidad absoluta de la &nbsp;escritura p\u00fablica de &nbsp;compraventa de acciones No. 929 &nbsp;del 8 de mayo de 1992 de la Notar\u00eda 41 del C\u00edrculo de &nbsp;Bogot\u00e1 &nbsp;con radicado No. radicado &nbsp;con el No. 11001310131720100020800. &nbsp;<\/p>\n<p>1. Manifiesta el &nbsp;accionante que las autoridades judiciales accionadas vulneraron sus &nbsp;derechos fundamentales &nbsp;del debido proceso, acceso a la administraci\u00f3n de justicia y a &nbsp;la tutela judicial efectiva, producto de los defectos en que &nbsp;incurrieron al negar en primera y segunda instancia las pretensiones &nbsp;de la demanda que present\u00f3 el &nbsp;14 de abril de 2010 &nbsp;con el objeto de que se declarara la \u201cnulidad absoluta\u201d &nbsp;de la escritura p\u00fablica de &nbsp;compraventa de acciones No. 929 &nbsp;del 8 de mayo de 1992 de la Notar\u00eda 41 del C\u00edrculo de &nbsp;Bogot\u00e1, en virtud de la cual su difunto padre Alfonso &nbsp;Mej\u00eda Fajardo &nbsp;vendi\u00f3 su participaci\u00f3n en el capital de la sociedad &nbsp;Inversiones Mej\u00eda Neira Ltda., no obstante que junto con el &nbsp;escrito introductorio del proceso aport\u00f3 la experticia rendida &nbsp;por el graf\u00f3logo Pedro Jos\u00e9 Galindo Ropero, la cual &nbsp;daba cuenta de que el vendedor no hab\u00eda asistido a la notar\u00eda &nbsp;a firmar la referida escritura p\u00fablica y que su firma era &nbsp;falsa. &nbsp;<\/p>\n<p>2. Indic\u00f3 &nbsp;as\u00ed mismo que agotado el tr\u00e1mite correspondiente, &nbsp;interpuso &nbsp;recurso &nbsp;extraordinario de casaci\u00f3n que fue inadmitido por la Sala de &nbsp;Casaci\u00f3n Civil de esta Corporaci\u00f3n \u201cquedando &nbsp;entonces sin ninguno otro recurso, y por ello repito en firme la &nbsp;sentencia de primera instancia atacada ahora en tutela, y tambi\u00e9n &nbsp;la sentencia del Tribunal y el auto inadmitorio de la demanda de &nbsp;casaci\u00f3n\u2026\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>3. Como sustento &nbsp;de sus pretensiones, se\u00f1al\u00f3 que la decisi\u00f3n &nbsp;proferida en primera instancia por el Juzgado Segundo Civil del &nbsp;Circuito Transitorio de Bogot\u00e1 violaba directamente la &nbsp;Constituci\u00f3n, pues hab\u00eda rechazado \u201ccomo &nbsp;prueba el dictamen pericial rendido por el perito Pedro Jos\u00e9 &nbsp;Galindo\u201d por no cumplir con \u201clos &nbsp;presupuestos previstos\u201d en el art\u00edculo 116 de la Ley &nbsp;1395 de 2010, a pesar de que esa disposici\u00f3n no estaba vigente &nbsp;para la fecha de presentaci\u00f3n de la demanda y por tanto no le &nbsp;era aplicable al caso; &nbsp;que, as\u00ed mismo, el a-quo hab\u00eda incurrido tanto en &nbsp;defectos sustantivos como f\u00e1cticos y falta de motivaci\u00f3n &nbsp;al no haber aplicado el art\u00edculo 99, &nbsp;numeral 5, del decreto 960 de 1970 y declarado &nbsp;la nulidad formal de la Escritura P\u00fablica No. 929 &nbsp;del 8 de mayo de 1992 de la Notar\u00eda 41 del C\u00edrculo de &nbsp;Bogot\u00e1, tras considerar, equivocadamente, que esa disposici\u00f3n &nbsp;s\u00f3lo resulta aplicable cuando \u201c\u2018la identificaci\u00f3n &nbsp;del firmante o compareciente no se pueda establecer con claridad\u2019\u201d &nbsp;y que en este caso era posible establecer la identificaci\u00f3n &nbsp;del vendedor; y, por \u00faltimo, que al valorar el testimonio de &nbsp;Mar\u00eda Astrid Villamil Quintero lo hizo de forma incorrecta &nbsp;pues no tuvo en cuenta todos los apartes de su declaraci\u00f3n, &nbsp;incurriendo as\u00ed en un defecto f\u00e1ctico \u201cen punto a &nbsp;la omisi\u00f3n de la valoraci\u00f3n completa de la prueba\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>4. En cuanto a la &nbsp;decisi\u00f3n de la Sala Civil del Tribunal Superior del Distrito &nbsp;Judicial de Bogot\u00e1, sostiene que al confirmar el fallo &nbsp;proferido en primera instancia termin\u00f3 pronunci\u00e1ndose &nbsp;sobre cuestiones diferentes a los argumentos concretos expuestos en &nbsp;la apelaci\u00f3n, lo que se traduce en un defecto procedimental &nbsp;absoluto; as\u00ed mismo que dicho sentenciador incurri\u00f3 en &nbsp;un defecto sustantivo al darle a los art\u00edculos 183, 233 y 241 &nbsp;del C. de P.C. un alcance que estos no tienen, tras concluir que &nbsp;dichas disposiciones, como la jurisprudencia de la Corte Suprema de &nbsp;Justicia citada en su fallo, \u201cobligan tambi\u00e9n, a haberse &nbsp;acreditado la idoneidad y experiencia del experto perito, junto con &nbsp;el informe, cuando dichas normas, ni la jurisprudencia, tampoco &nbsp;tienen los mismos efectos de la norma que aplic\u00f3 el Juez o sea &nbsp;el art\u00edculo 116 de la ley 1395 de 2010\u201d; y para terminar &nbsp;puntualiz\u00f3, que sin ninguna prueba en ese sentido, el ad-quem &nbsp;lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que el material indubitado &nbsp;analizado en la experticia aportada con la demanda era insuficiente &nbsp;\u201cen cantidad y calidad\u201d, rest\u00e1ndole as\u00ed &nbsp;todo m\u00e9rito demostrativo de la falsedad de la firma del &nbsp;causante como de su inasistencia a la notar\u00eda a firmar, a &nbsp;pesar de que dicha pericia, adem\u00e1s, daba cuenta de una serie &nbsp;de errores adicionales que demostraban que aqu\u00e9l (el vendedor) &nbsp;no hab\u00eda asistido a la notar\u00eda a firmar el pluricitado &nbsp;documento p\u00fablico, los cuales omiti\u00f3, configur\u00e1ndose &nbsp;as\u00ed un defecto f\u00e1ctico. &nbsp;<\/p>\n<p>5. Corolario de lo &nbsp;anterior, &nbsp;solicita, entonces, se amparen los derechos fundamentales del debido &nbsp;proceso, acceso a la administraci\u00f3n de justicia y a la tutela &nbsp;judicial efectiva, como \u201ccualquier otro derecho que se &nbsp;considere, violado constitucionalmente fundamental\u201d, y, en &nbsp;consecuencia, se le ordene \u201ca quien corresponda\u201d la &nbsp;correcci\u00f3n de los yerros jur\u00eddicos denunciados. &nbsp;<\/p>\n<p>RESPUESTA DE &nbsp;LOS ACCIONADOS Y &nbsp;VINCULADOS &nbsp;<\/p>\n<p>La Sala Civil del &nbsp;Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot\u00e1, se opuso a &nbsp;la prosperidad de la presente acci\u00f3n de amparo, se\u00f1alando, &nbsp;primero, que la Sala competente de esta Corporaci\u00f3n para &nbsp;conocer de la misma es la Laboral \u201csi se tiene en cuenta que la &nbsp;queja constitucional involucra actuaciones de la hom\u00f3loga Sala &nbsp;de Casaci\u00f3n Civil\u201d. As\u00ed mismo, que en el presente &nbsp;caso no se satisface el requisito de inmediatez pues entre la &nbsp;sentencia de segunda instancia y la presentaci\u00f3n del amparo &nbsp;han transcurrido \u201cm\u00e1s de los seis (6) meses &nbsp;que la &nbsp;jurisprudencia ha estimado como razonables para acudir ante el juez &nbsp;de tutela\u201d, ni el de subsidiariedad ya que el recurso de &nbsp;casaci\u00f3n interpuesto por el accionante \u201cno lo fue en &nbsp;debida forma, pues los cargos propuestos\u201d, lo que denota \u201cun &nbsp;uso incorrecto\u201d de dicho recursos por parte del Tutelante, que &nbsp;le hubiera permitido \u201clograr la protecci\u00f3n de los &nbsp;derechos fundamentales que se estiman vulnerados\u201d. Por \u00faltimo, &nbsp;advierta que su providencia \u201ces producto de una interpretaci\u00f3n &nbsp;y aplicaci\u00f3n razonable de las normas que regulan a la materia, &nbsp;en concordancia con la jurisprudencia\u201d citada y, por &nbsp;consiguiente, \u201cel razonamiento empleado no califica como &nbsp;caprichoso o arbitrario\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Los se\u00f1ores &nbsp;Leopoldo Mej\u00eda y Patricia Molano de Pearson, demandados dentro &nbsp;del proceso de &nbsp;nulidad absoluta de la escritura p\u00fablica de &nbsp;compraventa de acciones No. 929 &nbsp;del 8 de mayo de 1992 de la Notar\u00eda 41 del C\u00edrculo de &nbsp;Bogot\u00e1, &nbsp; radicado con el No. 11001310131720100020800, &nbsp;vinculados a las presente acci\u00f3n de tutela, tambi\u00e9n &nbsp;manifestaron su oposici\u00f3n a la prosperidad de la misma, en &nbsp;s\u00edntesis, porque consideran que el se\u00f1or Guillermo &nbsp;Mej\u00eda Rodr\u00edguez \u201cha tenido todas las &nbsp;oportunidades para defender sus derechos tanto ante el Juez de &nbsp;Primera Instancia, como ante el H. Tribunal Superior de Bogot\u00e1\u201d, &nbsp;y porque \u201cel error procesal reclamado en esta censura es &nbsp;inexistente\u201d ya que no es verdad que el Tribuna al confirmar la &nbsp;sentencia de primera instancia haya hecho m\u00e1s gravosa la &nbsp;situaci\u00f3n del apelante, pues \u201cel hecho analizar (sic) &nbsp;una u otra prueba adicional, no altera esa posici\u00f3n\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;Excepcionalmente, es posible perseguir la protecci\u00f3n de los &nbsp;derechos fundamentales a trav\u00e9s de la acci\u00f3n de tutela &nbsp;contra decisiones judiciales, cuando estas \u00faltimas desbordan &nbsp;\u201cel estricto marco de aplicaci\u00f3n de la ley\u201d1, &nbsp;siempre y cuando \u201cse &nbsp;hubieren agotado todos los medios ordinarios o extraordinarios para &nbsp;su defensa o, excepcionalmente, cuando la protecci\u00f3n resulte &nbsp;urgente para evitar un perjuicio irremediable\u201d2. &nbsp;<\/p>\n<p>2. Debido a ese &nbsp;car\u00e1cter sumamente excepcional de la tutela contra decisiones &nbsp;judiciales, su procedencia est\u00e1 supeditada al cumplimento de &nbsp;unos requisitos generales y \u201cotros de car\u00e1cter &nbsp;espec\u00edfico\u201d3. &nbsp;Entre los primeros se encuentra la \u201crelevancia constitucional\u201d4 &nbsp;del asunto, la subsidiariedad, la inmediatez, que la irregularidad &nbsp;procesal sea determinante en el resultado de la decisi\u00f3n &nbsp;judicial impugnada y afecte \u201clos derechos fundamentales de la &nbsp;parte actora\u201d5, &nbsp;la identificaci\u00f3n razonable de \u201clos hechos que generaron &nbsp;la vulneraci\u00f3n como los derechos vulnerados\u201d6, &nbsp;que se \u201chubiere alegado tal vulneraci\u00f3n en el proceso &nbsp;judicial siempre que esto hubiere sido posible\u201d7 &nbsp;y \u201cque no se trate de sentencias de tutela\u201d8. &nbsp;<\/p>\n<p>Por su parte, los &nbsp;requisitos especiales de procedibilidad de la acci\u00f3n de tutela &nbsp;contra decisiones judiciales son: (i) la falta absoluta de &nbsp;competencia del funcionario judicial que profiri\u00f3 la decisi\u00f3n &nbsp;impugnada (Defecto org\u00e1nico), (ii) la actuaci\u00f3n del &nbsp;juez completamente separada \u201cdel procedimiento establecido\u201d9 &nbsp;(Defecto procedimental absoluto), (iii) la ausencia de material &nbsp;\u201cprobatorio que permita la aplicaci\u00f3n del supuesto legal &nbsp;en el que se sustenta la decisi\u00f3n\u201d10 &nbsp;(Defecto f\u00e1ctico), (iv) la inexistencia o inconstitucionalidad &nbsp;de las normas en las que el juez fundamenta su decisi\u00f3n \u201co &nbsp;que presentan una evidente y grosera contradicci\u00f3n entre los &nbsp;fundamentos y la decisi\u00f3n\u201d11 &nbsp;(Defecto material o sustantivo), (v) el error del juez producto de un &nbsp;enga\u00f1o por parte de terceros, (vi) la falta de motivaci\u00f3n, &nbsp;(vii) el desconocimiento del precedente y (viii) la violaci\u00f3n &nbsp;directa de la constituci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>3. Con &nbsp;la presente acci\u00f3n de amparo, Guillermo &nbsp;Mej\u00eda Rodr\u00edguez &nbsp;busca se le protejan sus derechos fundamentales del &nbsp;debido proceso, acceso a la administraci\u00f3n de justicia y a la &nbsp;tutela judicial efectiva, &nbsp;los cuales considera le han sido vulnerados por el Juzgado &nbsp;Segundo Civil del Circuito Transitorio de Bogot\u00e1 &nbsp;y la Sala Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot\u00e1 &nbsp;como consecuencia de las v\u00edas de hecho y los defectos en que &nbsp;incurrieron estas autoridades judiciales al negar en primera y &nbsp;segunda instancia las pretensiones de la demanda adelantada por \u00e9l &nbsp;para que se declarara la nulidad de la Escritura P\u00fablica No. &nbsp;929 de 1992 de la Notar\u00eda 41 del C\u00edrculo de Bogot\u00e1, &nbsp;en virtud de la cual su difunto padre le vendi\u00f3 a los &nbsp;demandados las acciones que ten\u00eda en la sociedad Inversiones &nbsp;Mej\u00eda Neira Ltda., &nbsp;a pesar de que de la experticia aportada por \u00e9l con el escrito &nbsp;introductorio del proceso, rendida por &nbsp;el graf\u00f3logo Pedro Jos\u00e9 Galindo Ropero, &nbsp;se desprende que el vendedor Alfonso &nbsp;Mej\u00eda Fajardo &nbsp;no &nbsp;asisti\u00f3 a la notar\u00eda a firmar dicho instrumento p\u00fablico &nbsp;y que su firma es falsa. &nbsp;<\/p>\n<p>4. Sin embargo, &nbsp;siguiendo &nbsp;el car\u00e1cter subsidiario de la acci\u00f3n de tutela, s\u00f3lo &nbsp;se analizar\u00e1n los defectos en que supuestamente incurri\u00f3 &nbsp;el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot\u00e1 al &nbsp;desatar la alzada, pues todos aqu\u00e9llos en los que haya podido &nbsp;incurrir el a-quo han debido ser planteados por el accionante en la &nbsp;apelaci\u00f3n correspondiente, ya que este mecanismo de amparo no &nbsp;constituye una nueva oportunidad procesal para discutir puntos de las &nbsp;decisiones judiciales que no hayan sido previamente alegadas por las &nbsp;partes a trav\u00e9s de las distintas v\u00edas ordinarias que &nbsp;ofrecen las disposiciones procesales. &nbsp;<\/p>\n<p>De tiempo atr\u00e1s &nbsp;esta Corporaci\u00f3n ha sostenido que \u201cCuando &nbsp;los cuestionamientos incluyen una decisi\u00f3n de primera &nbsp;instancia y el examen que de ella realiza el superior, \u2026el &nbsp;enjuiciamiento recae sobre la resoluci\u00f3n final, toda vez que &nbsp;la tutela no es una oportunidad m\u00e1s para estudiar lo dispuesto &nbsp;por el&nbsp;a &nbsp;quo\u201d12.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>Por lo anterior, &nbsp;la Corte no entrar\u00e1 a analizar los defectos en que &nbsp;aparentemente incurri\u00f3 el Juzgado &nbsp;Segundo Civil del Circuito Transitorio de Bogot\u00e1, &nbsp;al ponerle fin a la primera instancia. &nbsp;<\/p>\n<p>5. De acuerdo con &nbsp;la decisi\u00f3n adoptada por el Tribunal en segunda instancia, el &nbsp;fallo proferido en primera instancia por el a-quo deb\u00eda &nbsp;confirmarse por las siguientes razones: &nbsp;<\/p>\n<p>5.1. Porque la &nbsp;experticia aportada con la demanda de nulidad carece &nbsp;de \u201cm\u00e9rito demostrativo\u201d13, &nbsp;pues el demandante no \u201cdemostr\u00f3 que quien lo elabor\u00f3 &nbsp;en verdad poseyera especiales conocimientos t\u00e9cnicos, &nbsp;cient\u00edficos o art\u00edsticos que le permitieran conceptuar &nbsp;sobre la falsedad de la firma de uno de los otorgantes, as\u00ed &nbsp;como sobre la \u2018no correspondencia\u2019 en la \u2018confecci\u00f3n &nbsp;de textos\u2019 y el \u2018consecutivo de los n\u00fameros de las &nbsp;hojas que hacen parte de la escritura\u2019\u201d14, &nbsp;como lo exige el art\u00edculo 183 del CPC, vigente para el momento &nbsp;de la presentaci\u00f3n de la demanda, \u201cnorma que al hacer &nbsp;referencia a \u201c\u2018instituciones o profesionales &nbsp;especializados\u2019, no hace cosa distinta que enfatizar la &nbsp;naturaleza de la prueba pericial\u2026, criterio que armoniza con &nbsp;el art\u00edculo 233 del CPC\u201d15; &nbsp;y que, en todo caso, de acuerdo con el art\u00edculo 241 del CPC, &nbsp;\u201cal juez le corresponde valorar la peritaci\u00f3n de manera &nbsp;cr\u00edtica\u201d16, &nbsp;teniendo en cuenta, entre otras cosas, \u201cla &nbsp;competencia de los peritos\u201d17 &nbsp;<\/p>\n<p>5.2. Porque para &nbsp;el ad-quem, a\u00fan si \u201cse analiza la eficacia probatoria &nbsp;del dictamen aportado\u201d18, &nbsp;la conclusi\u00f3n no puede ser distinta dadas sus &nbsp;\u201cinconsistencias\u201d19 &nbsp;y \u201cfalta de solidez\u201d20 &nbsp;derivadas de la insuficiencia del \u201cmaterial indubitado\u201d, &nbsp;pues \u201ctan solo emple\u00f3 dos firmas de aqu\u00e9l\u201d, &nbsp;que adem\u00e1s no eran coet\u00e1neas \u201ccon la firma objeto &nbsp;de an\u00e1lisis\u201d, ya que \u201cdatan de 8 de mayo y 1\u00ba &nbsp;de octubre de 1990, en tanto que la signatura cuestionada es de 8 de &nbsp;mayo de 1992\u201d. Lo anterior, agrega, es coherente con la &nbsp;jurisprudencia de la Corte Constitucional citada y \u201ccon lo que &nbsp;al respecto sostuvo el Instituto Nacional de Medicina Legal y &nbsp;Ciencias Forenses, Grupo de Documentolog\u00eda y Grafolog\u00eda, &nbsp;en el oficio No. 162389, que la pare (sic) demandada aport\u00f3 &nbsp;como sustento de sus reparos al dictamen presentado por su &nbsp;oponente\u201d21, &nbsp;que no solo indica que el material indubitado debe ser coet\u00e1neo &nbsp;\u201c\u2018a &nbsp;la fecha de elaboraci\u00f3n del documento de duda\u2019\u201d22, &nbsp;sino \u201c\u2018suficiente &nbsp;para hacer representativo el an\u00e1lisis, &nbsp;esto es, un m\u00ednimo de diez firmas indubitadas por cada &nbsp;dubitada\u2026\u2019\u201d23, &nbsp;porque, adem\u00e1s, \u201clas reglas de la experiencia ense\u00f1an &nbsp;que el paso del tiempo propicia variaciones en la caligraf\u00eda &nbsp;y, por tanto, que la firma muestre rasgos diferentes\u201d24, &nbsp;y \u201cAlfonso Mej\u00eda Fajardo contaba con 84 a\u00f1os para &nbsp;cuando rubric\u00f3 su firma\u2026, por lo que la deficiencia &nbsp;motriz que presenta una persona de avanzada edad y que tiende a &nbsp;afectar su escritura\u201d25, &nbsp;hac\u00eda \u201cque la comparaci\u00f3n de firmas fuera mucho &nbsp;m\u00e1s rigurosa, con material suficiente y coet\u00e1neo\u201d26, &nbsp;esto es, \u201c\u2018obtener abundantes muestras patr\u00f3n\u2019\u201d27 &nbsp;y que correspondan \u201c\u2018a la \u00e9poca en la que se &nbsp;presume fue elaborado o expedido el documento cuestionado\u2019\u201d28, &nbsp;como se desprende del \u201cManual Unificado de Servicios en &nbsp;Documentolog\u00eda y Grafolog\u00eda Forense aportado por el &nbsp;extremo pasivo al descorrer el traslado de la demanda\u201d29. &nbsp;<\/p>\n<p>5.3. Porque &nbsp;descartado el m\u00e9rito demostrativo de la referida experticia, &nbsp;el Tribunal concluy\u00f3 que el \u201c\u00fanico medio material &nbsp;contundente\u201d30 &nbsp;que queda son \u201clas declaraciones de las testigos Clara Ligia &nbsp;Cubides Rodr\u00edguez y Mar\u00eda Astrid Villamil Quintero, as\u00ed &nbsp;como la informaci\u00f3n que reporta la escritura p\u00fablica &nbsp;fustigada que, a falta de prueba en contrario, se presume veraz\u201d31. &nbsp;Precisando, as\u00ed mismo, que el demandante tampoco prob\u00f3 &nbsp;el \u201cm\u00f3vil de la supuesta falsedad\u201d32 &nbsp;al que alude en el hecho 13 de la demanda al se\u00f1alar que los &nbsp;\u201cdemandados hijos del se\u00f1or Alfonso Mej\u00eda &nbsp;Fajardo\u201d33 &nbsp;fueron los responsables de las irregularidades del referido &nbsp;instrumento y que lo hicieron para \u201cimpedir que \u2018se &nbsp;beneficiara de la parte de las acciones de su padre que legalmente le &nbsp;correspond\u00eda y que compone la parte m\u00e1s valiosa de la &nbsp;masa sucesoral\u2019\u201d34, &nbsp;pues el propio demandante \u201cse\u00f1al\u00f3 en el hecho No. &nbsp;15 que la acci\u00f3n penal devino frustr\u00e1nea\u201d35, &nbsp;fuera de \u201cque para 1992, cuando se otorg\u00f3 la escritura &nbsp;p\u00fablica No. 929, aquellos -sus contendientes- desconoc\u00edan &nbsp;su calidad de hijo extramatrimonial, la que solo vinieron a conocer, &nbsp;a falta de prueba en contrario, con el fallo que el 16 de diciembre &nbsp;de 1999 profiri\u00f3 el Juzgado 18 de Familia de Bogot\u00e1\u201d36. &nbsp;<\/p>\n<p>6. Por lo &nbsp;anterior, el tutelante se\u00f1ala que el fallo del Tribunal &nbsp;Superior del Distrito Judicial de Bogot\u00e1 incurri\u00f3 en &nbsp;los siguientes defectos: &nbsp;<\/p>\n<p>6.1. En un defecto &nbsp;procedimental absoluto &nbsp;al \u201cPronunciarse sobre cuestiones diferentes a los argumentos &nbsp;concretos expuestos en la apelaci\u00f3n\u201d37, &nbsp;pues en el recurso de alzada s\u00f3lo se plante\u00f3 la &nbsp;aplicaci\u00f3n indebida del art\u00edculo 116 de la Ley 1395 de &nbsp;2010 que exig\u00eda acompa\u00f1ar la experticia \u201cde los &nbsp;documentos que acrediten la idoneidad y la experiencia del perito\u201d &nbsp;y que el Juzgado utiliz\u00f3 para rechazarla, por no estar vigente &nbsp;al momento de la presentaci\u00f3n de la demanda. Sin embargo, de &nbsp;acuerdo con el accionante, el Tribunal, en lugar de concluir que esa &nbsp;disposici\u00f3n hab\u00eda sido indebidamente aplicada por el &nbsp;Juez y tener por ciertas las conclusiones del referido estudio en &nbsp;cuanto a la falsedad de la firma del vendedor, termin\u00f3 &nbsp;avalando el fallo de primera instancia amparado en los art\u00edculos &nbsp;183, inciso 2, 233 y 241 del C.P.C., cuya aplicaci\u00f3n nunca fue &nbsp;objeto de la apelaci\u00f3n. A\u00f1ade as\u00ed mismo, que el &nbsp;ad-quem desbord\u00f3 los l\u00edmites de la apelaci\u00f3n al &nbsp;\u201canalizar la eficacia probatoria de la experticia\u201d38. &nbsp;<\/p>\n<p>6.2. En un defecto &nbsp;sustantivo &nbsp;al darle a los art\u00edculos 183, 233 y 241 del C. de P.C. un &nbsp;alcance que estos no tienen, tras concluir que dichas disposiciones, &nbsp;como la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia citada en su &nbsp;fallo, \u201cobligan tambi\u00e9n, a haberse acreditado la &nbsp;idoneidad y experiencia del experto perito, junto con el informe, &nbsp;cuando dichas normas, ni la jurisprudencia, tampoco tienen los mismos &nbsp;efectos de la norma que aplic\u00f3 el Juez o sea el art\u00edculo &nbsp;116 de la ley 1395 de 2001\u201d; &nbsp;<\/p>\n<p>6.3. En un defecto &nbsp;f\u00e1ctico &nbsp;al concluir, sin ninguna prueba, que el material indubitado analizado &nbsp;en la experticia aportada con la demanda era insuficiente \u201cen &nbsp;cantidad y calidad\u201d, rest\u00e1ndole as\u00ed todo m\u00e9rito &nbsp;demostrativo de la falsedad de la firma del causante, a pesar de que &nbsp;dicha pericia, adem\u00e1s, daba cuenta de una serie de errores &nbsp;adicionales que demostraban que aqu\u00e9l (el vendedor) no hab\u00eda &nbsp;asistido a la notar\u00eda a firmar el pluricitado documento &nbsp;p\u00fablico, los cuales omiti\u00f3. &nbsp;<\/p>\n<p>Dicho lo anterior, &nbsp;a continuaci\u00f3n, se proceder\u00e1 a hacer un estudio de los &nbsp;defectos denunciados por el accionante, en el mismo orden en que &nbsp;fueron planteados. &nbsp;<\/p>\n<p>8. El defecto &nbsp;procedimental absoluto &nbsp;tiene lugar cu\u00e1ndo \u201cel juez de instancia &nbsp;act\u00faa&nbsp;completamente&nbsp;al &nbsp;margen del procedimiento constituido, es decir, se desv\u00eda &nbsp;ostensiblemente de su deber de cumplir con las&nbsp;\u2018formas &nbsp;propias de cada&nbsp;juicio\u2019,&nbsp;con &nbsp;la consiguiente vulneraci\u00f3n o amenaza a los derechos &nbsp;fundamentales de las partes. En estas circunstancias, el error &nbsp;procesal debe ser manifiesto, debe extenderse&nbsp;a la decisi\u00f3n &nbsp;final, y no puede ser en modo alguno atribuible al afectado.\u201d39 &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;acuerdo con el art\u00edculo 320 del C.G.P., \u201cEl recurso de &nbsp;apelaci\u00f3n tiene por objeto que el superior examine la cuesti\u00f3n &nbsp;decidida, \u00fanicamente en relaci\u00f3n con los reparos &nbsp;concretos formulados por el apelante, para que el superior revoque o &nbsp;reforme la decisi\u00f3n\u201d. Y de manera concordante, el &nbsp;art\u00edculo 328 ibidem se\u00f1ala que \u201cEl juez de &nbsp;segunda instancia deber\u00e1 pronunciarse solamente sobre los &nbsp;argumentos expuestos por el apelante\u2026\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Ahora &nbsp;bien, el recurso de apelaci\u00f3n planteado por el accionante &nbsp;ten\u00eda por objeto que el Tribunal Superior del Distrito &nbsp;Judicial de Bogot\u00e1 revisara la decisi\u00f3n adoptada por el &nbsp;Juzgado Segundo Civil del Circuito Transitorio de Descongesti\u00f3n, &nbsp;en el sentido de no admitir como prueba la experticia rendida por &nbsp;Pedro Jos\u00e9 Galindo por no venir \u201cacompa\u00f1ado de &nbsp;los documentos que acrediten la idoneidad y la experticia del perito\u201d &nbsp;como lo exige el art\u00edculo 116 de la Ley 1396 de 2010, bajo el &nbsp;argumento basilar de que ese requisito, echado de menos por el a-quo, &nbsp;hab\u00eda sido establecido con posterioridad a la presentaci\u00f3n &nbsp;de la demanda (que tuvo lugar el 14 de abril de 2010) con la ulterior &nbsp;expedici\u00f3n de dicha disposici\u00f3n que ocurri\u00f3 el &nbsp;12 de julio de ese mismo a\u00f1o, momento para el cual no exist\u00eda &nbsp;una disposici\u00f3n que estableciera una exigencia similar. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;efecto, se\u00f1al\u00f3 el tutelante en el recurso de apelaci\u00f3n &nbsp;que ni el art\u00edculo 10 de la Ley 446 de 1998 ni el art\u00edculo &nbsp;183 del C.P.C., vigentes para la fecha de presentaci\u00f3n de la &nbsp;demanda, obligaban a presentar \u201cprueba de la idoneidad y &nbsp;experiencia del experto\u201d, concluyendo m\u00e1s adelante que &nbsp;\u201cEn el caso de an\u00e1lisis, &nbsp;se reitera, anexo a la demanda se present\u00f3\u0301 el documento &nbsp;prueba informe de la experticia anticipado, sobre la escritura falsa, &nbsp;por un profesional especializado, inscrito a la instituci\u00f3n de &nbsp;graf\u00f3logos asociados, como lo es un graf\u00f3logo forense. &nbsp;Tambi\u00e9n se observa, se repite, que la norma, aplicable para la &nbsp;\u00e9poca de presentaci\u00f3n de la demanda, tampoco obliga a &nbsp;presentar prueba de la idoneidad y experiencia del graf\u00f3logo, &nbsp;ni de la instituci\u00f3n donde se afilia. Adem\u00e1s, el &nbsp;art\u00edculo 183 del CPC obliga a apreciar las pruebas &nbsp;documentales o anticipadas que se acompa\u00f1an a la demanda\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Lo &nbsp;anterior, claro est\u00e1, con el fin de que el ad-quem, tomando en &nbsp;consideraci\u00f3n las conclusiones plasmadas en dicha experticia y &nbsp;con fundamento en ella, corrigiera la decisi\u00f3n del inferior y &nbsp;accediera a las pretensiones de la demanda tomando en consideraci\u00f3n &nbsp;las conclusiones del referido estudio, pues nadie apela para que el &nbsp;fallo inicial, nugatorio de sus pretensiones, se mantenga. &nbsp;<\/p>\n<p>Y &nbsp;si eso es as\u00ed, como en efecto lo es, no advierte esta &nbsp;Corporaci\u00f3n exceso alguno que pueda desembocar en el defecto &nbsp;procedimental absoluto denunciado por el tutelante, pues, aunque el &nbsp;Tribunal tom\u00f3 en consideraci\u00f3n una serie de &nbsp;disposiciones adicionales que no tuvo en cuenta el a-quo para &nbsp;mantener la decisi\u00f3n de este \u00faltimo, lo hizo &nbsp;precisamente para demostrar c\u00f3mo s\u00ed exist\u00edan, &nbsp;para el momento de la presentaci\u00f3n de la demanda, &nbsp;disposiciones de las cuales se pod\u00eda inferir la necesidad de &nbsp;acreditar la idoneidad y experticia del perito. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;esa raz\u00f3n, la utilizaci\u00f3n de tales disposiciones como &nbsp;fundamento normativo para sostener la decisi\u00f3n del a-quo en el &nbsp;sentido de que \u201cdicho dictamen carece de m\u00e9rito &nbsp;demostrativo\u201d, no conlleva un an\u00e1lisis diferente de los &nbsp;argumentos expuestos por el accionante en el recurso de apelaci\u00f3n &nbsp;que en su momento present\u00f3 contra la decisi\u00f3n proferida &nbsp;por el Juzgado Segundo Civil del Circuito Transitorio de &nbsp;Descongesti\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;ese orden de ideas, tampoco hay un exceso o distorsi\u00f3n en la &nbsp;actuaci\u00f3n del superior que conlleve el desconocimiento del &nbsp;orden procesal y quebrante el derecho fundamental del debido proceso &nbsp;cuando el Tribunal, a pesar de darle la raz\u00f3n al Juzgado y &nbsp;reiterar que dicha prueba no ten\u00eda \u201cm\u00e9rito &nbsp;demostrativo\u201d, finalmente termina por analizarla, primero, &nbsp;porque eso era lo que persegu\u00eda el accionante con la &nbsp;apelaci\u00f3n, y segundo, porque esa actuaci\u00f3n lejos de &nbsp;hacer m\u00e1s gravosa la posici\u00f3n del apelante \u00fanico, &nbsp;resulta m\u00e1s garantista en la medida que el Tribunal no se &nbsp;queda simplemente en la inadmisi\u00f3n de la prueba sino que va &nbsp;m\u00e1s all\u00e1 y procede con su valoraci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;las razones antes expuestas, no encuentra entonces esta Sala que se &nbsp;configure el defecto procedimental absoluto alegado por el accionante &nbsp;ni que la actuaci\u00f3n del Tribunal en este sentido haya &nbsp;vulnerado sus derechos &nbsp;fundamentales al &nbsp;debido proceso, al acceso a la administraci\u00f3n de justicia y a &nbsp;la tutela judicial efectiva. &nbsp;<\/p>\n<p>9. En &nbsp;cuanto al defecto &nbsp;sustantivo, &nbsp;ha sostenido la jurisprudencia constitucional que se presenta cuando &nbsp;\u201cla &nbsp;decisi\u00f3n que se adopta por un juez se aparta del marco &nbsp;normativo en el que se debi\u00f3 apoyar para sustentar su fallo, &nbsp;por la ocurrencia de un yerro o falencia en los procesos de &nbsp;interpretaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n del ordenamiento jur\u00eddico\u201d. &nbsp;Dicho defecto, agrega, debe ser, en todo caso, \u201cde tal entidad, &nbsp;que lleve a la emisi\u00f3n de un fallo que obstaculice o lesione &nbsp;la garant\u00eda de los derechos fundamentales\u201d. En &nbsp;consecuencia, se\u00f1ala, \u201cel &nbsp;amparo es procedente respecto de&nbsp;interpretaciones &nbsp;irrazonables, &nbsp;las cuales se configuran en dos supuestos. El primero consistente en &nbsp;otorgarle a una disposici\u00f3n un sentido o alcance que no tiene &nbsp;(interpretaci\u00f3n contraevidente o&nbsp;contra &nbsp;legem), &nbsp;afectando de forma injustificada los intereses leg\u00edtimos de &nbsp;una de las partes. Y, el segundo, que se traduce en la realizaci\u00f3n &nbsp;de una interpretaci\u00f3n que parece admisible frente al texto &nbsp;normativo, pero que en realidad es contrario a los postulados &nbsp;constitucionales o conduce a resultados desproporcionados\u201d40. &nbsp;<\/p>\n<p>De acuerdo con el &nbsp;fallo del Tribunal el dictamen realizado por Pedro Jos\u00e9 &nbsp;Galindo Ropero y aportado con la demanda, en el cual se concluye que &nbsp;no existe \u201c\u2018uniprocedencia manuscritural en la firma\u2019\u201d41 &nbsp;del vendedor Alfonso Mej\u00eda Fajardo \u201c\u2018que result\u00f3 &nbsp;falsa\u2019\u201d42, &nbsp;\u201ccarece de m\u00e9rito demostrativo porque, como lo se\u00f1al\u00f3 &nbsp;el juez a quo, no se demostr\u00f3 que quien lo elabor\u00f3 en &nbsp;verdad poseyera especiales conocimientos t\u00e9cnicos, cient\u00edficos &nbsp;o art\u00edsticos que le permitieran conceptuar sobre la falsedad &nbsp;de la firma de uno de los otorgantes, as\u00ed como sobre la \u2018no &nbsp;correspondencia\u2019 en la \u2018confecci\u00f3n de textos\u2019 &nbsp;y el \u2018consecutivo de los n\u00fameros de las hojas que hacen &nbsp;parte de la escritura\u2019\u201d43, &nbsp;como lo exige el art\u00edculo 183 del CPC, \u201cnorma que al &nbsp;hacer referencia a \u201c\u2018instituciones o profesionales &nbsp;especializados\u2019, no hace cosa distinta que enfatizar la &nbsp;naturaleza de la prueba pericial\u2026, criterio que armoniza con &nbsp;el art\u00edculo 233 del CPC\u201d, por lo que en consideraci\u00f3n &nbsp;del ad-quem \u201cno le asiste raz\u00f3n al apelante al afirmar &nbsp;que la norma que por entonces regulaba ese medio probatorio no exig\u00eda &nbsp;\u2018prueba de la idoneidad y experiencia del perito\u2019, pues, &nbsp;iterase, la elaboraci\u00f3n de ese medio suasorio no era, ni es &nbsp;hoy d\u00eda posible encomendarlo a cualquier persona, sino a &nbsp;aqu\u00e9lla que tenga especiales conocimientos que, por lo mismo, &nbsp;escapan al com\u00fan de las gentes\u201d44. &nbsp;Y a\u00f1ade, en consecuencia, \u201cque las normas que entonces &nbsp;regulaban la prueba pericial, contrario a lo que sostuvo con &nbsp;vehemencia el recurrente, s\u00ed exig\u00edan, y reclaman hoy en &nbsp;d\u00eda, que el dictamen sea rendido por una instituci\u00f3n o &nbsp;profesional especializado en la materia, so pena de carecer de m\u00e9rito &nbsp;demostrativo, en tanto, dada la naturaleza misma de dicha probanza, &nbsp;no es posible encargarla a quien carece de especiales conocimientos &nbsp;acerca del estado de la t\u00e9cnica, el arte o la ciencia\u201d, &nbsp;y que, en todo caso, de acuerdo con el art\u00edculo 241 del CPC, &nbsp;\u201cal juez le corresponde valorar la peritaci\u00f3n de manera &nbsp;cr\u00edtica\u201d, teniendo en cuenta, entre otras cosas, \u201cla &nbsp;competencia de los peritos\u201d45. &nbsp;\u201cY aunque el recurrente afirm\u00f3 que lo aportado con la &nbsp;demanda fue un \u2018experticio anticipado\u2019, que no est\u00e1 &nbsp;sometido a las reglas de la prueba pericial, lo cierto es que, como &nbsp;lo ha precisado la jurisprudencia, \u2018\u2026 si bien el informe &nbsp;del experto puede estar contenido en un documento, el mismo &nbsp;constituye, estrictamente, prueba pericial\u2026\u2019\u201d46. &nbsp;<\/p>\n<p>Para el ad-quem, &nbsp;el inciso 2\u00ba del art\u00edculo 183 del CPC, al hacer &nbsp;referencia a \u201cexperticios &nbsp;emitidos por instituciones o profesionales especializados\u201d, &nbsp;presupone, entonces, la necesidad de acreditar precisamente que la &nbsp;persona o la entidad que los emite cuenta con las calidades y &nbsp;conocimientos necesarios para dar una opini\u00f3n v\u00e1lida &nbsp;sobre los aspectos que est\u00e1 evaluando; conclusi\u00f3n o &nbsp;interpretaci\u00f3n que en opini\u00f3n de esta Corporaci\u00f3n, &nbsp;lejos de resultar caprichosa o irracional, tiene todo el sentido, &nbsp;pues lo que permite asignarle a la opini\u00f3n de un tercero su &nbsp;condici\u00f3n de experticia de acuerdo con esa disposici\u00f3n, &nbsp;es precisamente las especiales calidades y conocimientos de quien lo &nbsp;rinde. &nbsp;<\/p>\n<p>De ah\u00ed que &nbsp;la menci\u00f3n de los art\u00edculos 233 y 241 hecha por el &nbsp;Tribunal para poner de presente que los dict\u00e1menes periciales &nbsp;al igual que las experticias sirven \u201cpara verificar hechos que &nbsp;interesen al proceso y requieran especiales conocimientos &nbsp;cient\u00edficos, t\u00e9cnicos o art\u00edsticos\u201d, como &nbsp;la aseveraci\u00f3n que consecuentemente hace en el sentido de ser &nbsp;indispensable tener en cuenta la idoneidad o \u201cla competencia de &nbsp;los peritos\u201d, tampoco resulta il\u00f3gica o irracional, como &nbsp;quiera que fue un argumento de refuerzo. &nbsp;<\/p>\n<p>Por \u00faltimo, &nbsp;es preciso mencionar que el s\u00f3lo hecho de que el art\u00edculo &nbsp;116 de la Ley 1395 de 2010 haya establecido con posterioridad a la &nbsp;presentaci\u00f3n de la demanda la necesidad de acompa\u00f1ar &nbsp;las experticias \u201cde &nbsp;los documentos que acrediten la idoneidad y la experiencia del perito &nbsp;y con la informaci\u00f3n que facilite su localizaci\u00f3n\u201d, &nbsp;no &nbsp;le quita m\u00e9rito a la anterior conclusi\u00f3n del Tribunal, &nbsp;y no puede, por tanto, el tutelante sostener v\u00e1lidamente que &nbsp;antes de la expedici\u00f3n de dicha legislaci\u00f3n no era &nbsp;posible exigir prueba de la especiales condiciones profesionales de &nbsp;quien rinde la experticia con fundamento en la legislaci\u00f3n &nbsp;vigente, pues esa conclusi\u00f3n contrar\u00eda la propia &nbsp;finalidad de ese medio de convicci\u00f3n, que no es otra que &nbsp;acreditar la existencia de hechos que requieren un especial &nbsp;conocimiento t\u00e9cnico, art\u00edstico o cient\u00edfico. &nbsp;<\/p>\n<p>De ah\u00ed que &nbsp;no observa esta Corporaci\u00f3n defecto sustantivo alguno en la &nbsp;precitada conclusi\u00f3n del Tribunal. &nbsp;<\/p>\n<p>10. En relaci\u00f3n &nbsp;con el defecto &nbsp;f\u00e1ctico &nbsp;denunciado por el accionante, es pertinente se\u00f1alar que de &nbsp;acuerdo con la jurisprudencia constitucional este \u201ctiene &nbsp;una dimensi\u00f3n&nbsp;negativa&nbsp;y &nbsp;otra&nbsp;positiva. &nbsp;La dimensi\u00f3n&nbsp;negativa&nbsp;se &nbsp;configura cuando el juez (i) niega una prueba; (ii) no se valora una &nbsp;prueba o se valora de manera arbitraria, irracional o caprichosa u &nbsp;(iii) omite por completo la valoraci\u00f3n de pruebas &nbsp;determinantes para identificar la veracidad de los hechos analizados &nbsp;o determinante en el desenlace del proceso[106]. &nbsp;La dimensi\u00f3n&nbsp;positiva&nbsp;se &nbsp;configura, en cambio, (i) cuando el juez admite pruebas que no ha &nbsp;debido admitir ni valorar, por ejemplo, por tratarse de pruebas &nbsp;il\u00edcitas o (ii) cuando el juez decide conforme a elementos &nbsp;probatorios que, por disposici\u00f3n de la ley, no conducen a &nbsp;demostrar el hecho sobre el cual se fundamenta la decisi\u00f3n\u201d47. &nbsp;<\/p>\n<p>De acuerdo con el &nbsp;accionante, el Tribunal a este respecto incurri\u00f3 en defectos &nbsp;f\u00e1cticos, as\u00ed: &nbsp;<\/p>\n<p>10.1. Al concluir, &nbsp;sin ning\u00fan soporte probatorio, que la experticia aportada por &nbsp;el demandante con la demanda de nulidad (i) \u201cno &nbsp;cont\u00f3 con material indubitado suficiente para analizar la &nbsp;autenticidad de la firma del se\u00f1or Alfonso Mej\u00eda &nbsp;Fajardo, si se considera que, como material de comparaci\u00f3n, &nbsp;tan s\u00f3lo emple\u00f3 dos &nbsp;firmas de aqu\u00e9l, con las que procedi\u00f3 a efectuar el &nbsp;cotejo respectivo\u201d y que (ii) \u201cel material indubitado, &nbsp;am\u00e9n de escaso, no resulta coet\u00e1neo con la firma objeto &nbsp;de an\u00e1lisis, si se repara en que las r\u00fabricas que &nbsp;fueron tenidas en cuenta para efectuar la comparaci\u00f3n, datan &nbsp;de 8 de mayo y 1\u00ba de octubre de 1990, en tanto que la signatura &nbsp;cuestionada es de 8 de mayo de 1992, vale decir, dos a\u00f1os &nbsp;despu\u00e9s de haberse estampado aqu\u00e9llas firmas\u201d, y &nbsp;que por tanto su afirmaci\u00f3n de que \u201clos elementos de &nbsp;comparaci\u00f3n en firmas resultaron insuficientes en cantidad y &nbsp;calidad\u201d est\u00e1 construida sobre una suposici\u00f3n o &nbsp;presunci\u00f3n de la prueba por parte del ad-quem. &nbsp;<\/p>\n<p>10.2. &nbsp;As\u00ed mismo, al ignorar &nbsp;\u201c\u2018la existencia de apartes o aspectos relevantes de misma &nbsp;prueba (sic) de experticia, que demostraban otras irregularidades &nbsp;fundamentales, y suficientes, para probar que la escritura es falsa\u2026, &nbsp;que mostraban por si (sic) solas, que el causante, nunca estuvo en la &nbsp;notar\u00eda, ni firm\u00f3 la\u2019\u201d48 &nbsp;referida Escritura P\u00fablica, tales como: (i) la elaboraci\u00f3n &nbsp;de unas hojas en computador y otras a m\u00e1quina; (ii) &nbsp;diferencias en los consecutivos de las hojas notariales; (iii) la &nbsp;ausencia del sello y firma \u201c\u2018que garantiza que esa hoja &nbsp;fue revisada y que es aut\u00e9ntica\u2019\u201d49 &nbsp;en la hoja \u201c\u2018donde est\u00e1, la firma cuestionada, &nbsp;confirm\u00e1ndose un cambio irregular\u2019\u201d50; &nbsp;(iv) la ausencia de copia de la c\u00e9dula de ciudadan\u00eda y &nbsp;tarjeta profesional del vendedor; y (v) las deficiencias que presenta &nbsp;la huella del vendedor que fue tomada en forma incorrecta y no &nbsp;permite su identificaci\u00f3n, entre otras, \u201c\u2018que, &nbsp;incluso prescindiendo del an\u00e1lisis de la firma\u2019\u201d, &nbsp;muestran \u201c\u2018que la escritura es falsa\u2019\u201d y &nbsp;\u201c\u2018que el causante no estuvo presente\u2019\u201d, cuya &nbsp;omisi\u00f3n por el Tribunal resulta \u201c\u2018violatorio del &nbsp;debido proceso\u2019\u201d ya que estos \u201c\u2018no fueron &nbsp;desvirtuados\u2019\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>10.3. Como &nbsp;tambi\u00e9n, al indicar que &nbsp;el &nbsp;perito s\u00f3lo utiliz\u00f3 una de las dos firmas indubitadas &nbsp;con las que contaba para efectuar el cotejo pertinente, que lo llev\u00f3 &nbsp;equivocadamente a poner de presente la escasez del \u201cmaterial &nbsp;indubitado\u201d que seg\u00fan ese sentenciador \u201cimpide &nbsp;examinar las \u2018constantes\u2019 y \u2018variantes\u2019 que &nbsp;deja una persona en sus distintos momentos gr\u00e1ficos\u201d, &nbsp;pues de acuerdo con el tutelante la referencia que hizo el experto en &nbsp;su dictamen en relaci\u00f3n con \u201c\u2018la firma patr\u00f3n\u2019\u201d &nbsp;fue una referencia \u201c\u2018gen\u00e9rica\u2026 y no en &nbsp;relaci\u00f3n con su cantidad, pues f\u00e1cilmente se puede &nbsp;comprobar del entorno de las firmas en las fotos\u2026 del informe &nbsp;de la experticia, que son firmas, ambas indubitadas, pero en &nbsp;diferentes ocasiones\u2019\u201d51, &nbsp;por lo que \u201c\u2018queda claro, que s\u00ed, fueron 2 firmas &nbsp;indubitadas las analizadas\u2019\u201d52. &nbsp;<\/p>\n<p>10.4. Y por &nbsp;\u00faltimo, al desconocer la experticia aportada oportunamente al &nbsp;proceso, tras concluir que \u201cno es posible afirmar con total &nbsp;certeza que exista material probatorio que directamente demuestre que &nbsp;el se\u00f1or Alfonso Mej\u00eda Fajardo se encontraba ausente el &nbsp;d\u00eda en que se otorg\u00f3 la escritura p\u00fablica No. &nbsp;929, sin que el dicho del demandante en sentido opuesto resulte &nbsp;insuficiente (sic) de cara al \u00e9xito de sus pretensiones, pues &nbsp;bien se sabe que nadie tiene el privilegio de hacer de su dicho su &nbsp;propia prueba\u201d, lo que \u201cdeja en pie, como \u00fanico &nbsp;medio material contundente, las declaraciones de las testigos Clara &nbsp;Ligia Cubides Rodr\u00edguez y Mar\u00eda Astrid Villamil &nbsp;Quintero, as\u00ed como la informaci\u00f3n que reporta la &nbsp;escritura p\u00fablica fustigada que, a falta de prueba en &nbsp;contrario, se presume veraz\u2026\u201d. Efectivamente, seg\u00fan &nbsp;el tutelante, estas \u00faltimas pruebas a las que se refiere el &nbsp;ad-quem \u201c\u2018como \u00fanico medio material contundente, &nbsp;no alcanzan a sustentar correctamente, la decisi\u00f3n tomada\u2019\u201d53. &nbsp;En ese sentido manifiesta que el Testimonio de Clara Ligia Cubides &nbsp;Rodr\u00edguez es cuestionable \u201c\u2018por ser la esposa de &nbsp;un demandado\u2019\u201d, mientras que la declaraci\u00f3n de &nbsp;Mar\u00eda Astrid Villamil Quintero, \u201c\u2018funcionaria de &nbsp;la notar\u00eda donde se efectu\u00f3 la escritura en &nbsp;referencia\u2019\u201d, \u201c\u2018no es diciente ni &nbsp;confiable\u2019\u201d54, &nbsp;ya que no pudo explicar por qu\u00e9 (i) falta su firma &nbsp;verificadora en la hoja y sello donde se encuentra la firma del &nbsp;vendedor, a pesar de \u201c\u2018que ella misma manifest\u00f3 &nbsp;que pon\u00eda como control interno, al momento de verificar las &nbsp;firmas de la escritura\u2019\u201d55 &nbsp;ser ella la encargada de hacerlo, (ii) la ausencia de fotocopia de la &nbsp;c\u00e9dula del vendedor o de explicar, o por qu\u00e9 (iii) &nbsp;hab\u00edan unas hojas escritas en computador y otras escritas a &nbsp;m\u00e1quina. &nbsp;<\/p>\n<p>Ahora, &nbsp;lo primero que hay que se\u00f1alar en ese sentido, es que la raz\u00f3n &nbsp;principal y fundamental por la que el Tribunal le rest\u00f3 &nbsp;\u201cm\u00e9rito demostrativo\u201d a la experticia rendida por &nbsp;Pedro &nbsp;Jos\u00e9 Galindo Ropero, &nbsp;fue porque \u201cno se &nbsp;demostr\u00f3 que quien lo elabor\u00f3 en verdad poseyera &nbsp;especiales conocimientos t\u00e9cnicos, cient\u00edficos o &nbsp;art\u00edsticos que le permitieran conceptuar sobre la falsedad de &nbsp;la firma de uno de los otorgantes, as\u00ed como sobre la \u2018no &nbsp;correspondencia\u2019 en la \u2018confecci\u00f3n de textos\u2019 &nbsp;y el \u2018consecutivo de los n\u00fameros de las hojas que hacen &nbsp;parte de la escritura\u2019\u201d56 &nbsp;<\/p>\n<p>Y esa conclusi\u00f3n &nbsp;f\u00e1ctica del ad-quem, en el sentido de que en el expediente no &nbsp;obra prueba de las especiales calidades profesionales de Pedro Jos\u00e9 &nbsp;Galindo Ropero, no es alejada de la realidad, toda vez que la &nbsp;afirmaci\u00f3n hecha en el hecho 10 de la demanda por el ahora &nbsp;accionante, en el sentido de que Pedro Jos\u00e9 Galindo Ropero es &nbsp;\u201cun graf\u00f3logo eminente\u2026 debidamente inscrito por &nbsp;m\u00e1s de veinte a\u00f1os en la lista de auxiliares de la &nbsp;Justicia de los Juzgados Civiles del Circuito de Bogot\u00e1, &nbsp;debidamente aprobada por el Consejo Superior de la Judicatura\u201d &nbsp;no suple esa falencia, ya que, \u201cseg\u00fan &nbsp;es sabido, \u2018es principio general de derecho probatorio y de &nbsp;profundo contenido l\u00f3gico, que la parte no puede crearse a su &nbsp;favor su propia prueba\u2019\u201d57, &nbsp;y, adem\u00e1s, de &nbsp;acuerdo con el art\u00edculo 177 del CPC (disposici\u00f3n &nbsp;recogida por el art\u00edculo 167 del CGP), \u201cIncumbe a las &nbsp;partes probar el supuesto de hecho de las normas que consagran el &nbsp;efecto jur\u00eddico que ellas persiguen\u201d, fuera de que tales &nbsp;manifestaciones del demandante no constituyen hechos notorios o &nbsp;afirmaciones o negaciones indefinidas que, conforme esa misma &nbsp;disposici\u00f3n, \u201cno requieren prueba\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>De ah\u00ed que &nbsp;los reparos planteados por el accionante respecto de las conclusiones &nbsp;f\u00e1cticas del Tribunal en relaci\u00f3n con la valoraci\u00f3n &nbsp;que este hizo de la \u201ceficacia probatoria\u201d58 &nbsp;de la experticia rendida por Pedro &nbsp;Jos\u00e9 Galindo Ropero, &nbsp;\u201cen &nbsp;simple gracia de discusi\u00f3n\u201d59, &nbsp;son intrascendentes pues, como ya se mencion\u00f3, la raz\u00f3n &nbsp;principal y fundamental del ad-quem para no haberle reconocido m\u00e9rito &nbsp;demostrativo al mismo fue &nbsp;porque \u201cno se &nbsp;demostr\u00f3 que quien lo elabor\u00f3 en verdad poseyera &nbsp;especiales conocimientos t\u00e9cnicos, cient\u00edficos o &nbsp;art\u00edsticos que le permitieran conceptuar sobre la falsedad de &nbsp;la firma de uno de los otorgantes, as\u00ed como sobre la \u2018no &nbsp;correspondencia\u2019 en la \u2018confecci\u00f3n de textos\u2019 &nbsp;y el \u2018consecutivo de los n\u00fameros de las hojas que hacen &nbsp;parte de la escritura\u2019\u201d60 &nbsp;<\/p>\n<p>Y fue precisamente &nbsp;esa falta de m\u00e9rito demostrativo de la experticia presentada &nbsp;por Pedro Jos\u00e9 Galindo Ropero, la que le permiti\u00f3 &nbsp;sostener posteriormente al Tribunal que el \u201c\u00fanico medio &nbsp;material contundente\u201d61 &nbsp;que queda son \u201clas declaraciones de las testigos Clara Ligia &nbsp;Cubides Rodr\u00edguez y Mar\u00eda Astrid Villamil Quintero, as\u00ed &nbsp;como la informaci\u00f3n que reporta la escritura p\u00fablica &nbsp;fustigada que, a falta de prueba en contrario, se presume veraz\u201d62. &nbsp;Precisando, as\u00ed mismo, que el demandante tampoco prob\u00f3 &nbsp;el \u201cm\u00f3vil de la supuesta falsedad\u201d63 &nbsp;al que alude en el hecho 13 de la demanda al se\u00f1alar que los &nbsp;\u201cdemandados hijos del se\u00f1or Alfonso Mej\u00eda &nbsp;Fajardo\u201d64 &nbsp;fueron los responsables de las irregularidades del referido &nbsp;instrumento y que lo hicieron para \u201cimpedir que \u2018se &nbsp;beneficiara de la parte de las acciones de su padre que legalmente le &nbsp;correspond\u00eda y que compone la parte m\u00e1s valiosa de la &nbsp;masa sucesoral\u2019\u201d65, &nbsp;pues el propio demandante \u201cse\u00f1al\u00f3 en el hecho No. &nbsp;15 que la acci\u00f3n penal devino frustr\u00e1nea\u201d66, &nbsp;fuera de \u201cque para 1992, cuando se otorg\u00f3 la escritura &nbsp;p\u00fablica No. 929, aquellos -sus contendientes- desconoc\u00edan &nbsp;su calidad de hijo extramatrimonial, la que solo vinieron a conocer, &nbsp;a falta de prueba en contrario, con el fallo que el 16 de diciembre &nbsp;de 1999 profiri\u00f3 el Juzgado 18 de Familia de Bogot\u00e1\u201d67. &nbsp;<\/p>\n<p>Sin embargo, es &nbsp;pertinente advertir que incluso la valoraci\u00f3n que hizo el &nbsp;Tribunal de dicha experticia \u201cen &nbsp;simple gracia de discusi\u00f3n\u201d68, &nbsp;tampoco &nbsp;se presenta antojadiza o caprichosa, pues la conclusi\u00f3n del &nbsp;ad-quem seg\u00fan la cual no hubo suficiente material indubitado y &nbsp;coet\u00e1neo con la firma en duda, se desprende precisamente de la &nbsp;prueba documental que obra en el proceso, oportunamente aportada por &nbsp;los demandantes, particularmente del Oficio &nbsp;162389 del 8 de julio de 2010 del Grupo de Documentolog\u00eda y &nbsp;Grafolog\u00eda del Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias &nbsp;Forenses, que adjuntan \u201ccomo prueba\u201d69, &nbsp;y seg\u00fan el cual para llevar a cabo este tipo de an\u00e1lisis &nbsp;\u201ces necesario \u2018Verificar que la cantidad de muestras &nbsp;reunida sea suficiente para hacer representativo el an\u00e1lisis, &nbsp;esto es, un m\u00ednimo de diez firmas indubitadas por cada &nbsp;dubitada\u2026\u2019\u201d70, &nbsp;que adem\u00e1s debe ser \u201c\u2018coet\u00e1neas a la fecha &nbsp;de elaboraci\u00f3n del documento de duda\u2019\u201d71. &nbsp;<\/p>\n<p>En consecuencia, &nbsp;no encuentra esta Sala que el Tribunal haya incurrido en los defectos &nbsp;f\u00e1cticos denunciados por el accionante. &nbsp;<\/p>\n<p>11. As\u00ed las &nbsp;cosas, se negar\u00e1 el recurso de amparado solicitado por el &nbsp;se\u00f1or Guillermo &nbsp;Mej\u00eda Rodr\u00edguez. &nbsp;<\/p>\n<p>DECISI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>En m\u00e9rito &nbsp;de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Conjueces de &nbsp;la Sala de Casaci\u00f3n Civil, administrando justicia en nombre de &nbsp;la Rep\u00fablica de Colombia y por autoridad de la Ley, &nbsp;<\/p>\n<p>RESUELVE &nbsp;<\/p>\n<p>PRIMERO: &nbsp;DENEGAR &nbsp;el amparo constitucional solicitado por el se\u00f1or Guillermo &nbsp;Mej\u00eda Rodr\u00edguez &nbsp;contra el Juzgado Segundo Civil del Circuito Transitorio de Bogot\u00e1 &nbsp;y la Sala Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de &nbsp;Bogot\u00e1. &nbsp;<\/p>\n<p>SEGUNDO: &nbsp;COMUNICAR por &nbsp;el medio m\u00e1s expedito a las partes la decisi\u00f3n adoptada &nbsp;en el presente asunto. &nbsp;<\/p>\n<p>TERCERO: &nbsp;REMITIR &nbsp;oportunamente el expediente a la Corte Constitucional para &nbsp;su eventual revisi\u00f3n, &nbsp;en caso de que la presente decisi\u00f3n no sea impugnada. &nbsp;<\/p>\n<p>NOTIF\u00cdQUESE &nbsp;Y C\u00daMPLASE &nbsp;<\/p>\n<p>JUAN FERNANDO &nbsp;BECHARA PORRAS &nbsp;<\/p>\n<p>Conjuez Ponente &nbsp;<\/p>\n<p>ELUIN GUILLERMO &nbsp;ABREO TRIVI\u00d1O &nbsp;<\/p>\n<p>Conjuez &nbsp;<\/p>\n<p>DORA CONSUELO &nbsp;BEN\u00cdTEZ TOB\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>Conjuez &nbsp;<\/p>\n<p>JUAN GUILLERMO &nbsp;BETANCUR LONDO\u00d1O &nbsp;<\/p>\n<p>Conjuez &nbsp;<\/p>\n<p>Conjuez &nbsp;<\/p>\n<p>ENRIQUE VIVEROS &nbsp;CASTELLANOS &nbsp;<\/p>\n<p>Conjuez &nbsp;<\/p>\n<p>1\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sentencia C-590 del 8 de junio de 2005, Expediente D-5428, M.P. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Jaime C\u00f3rdoba Trivi\u00f1o. &nbsp;<\/p>\n<p>2\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sentencia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C-590 de 2005. &nbsp;<\/p>\n<p>3\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sentencia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C-590 de 2005. &nbsp;<\/p>\n<p>4\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sentencia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C-590 de 2005. &nbsp;<\/p>\n<p>5\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sentencia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C-590 de 2005. &nbsp;<\/p>\n<p>6\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sentencia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C-590 de 2005. &nbsp;<\/p>\n<p>7\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sentencia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C-590 de 2005. &nbsp;<\/p>\n<p>8\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sentencia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C-590 de 2005. &nbsp;<\/p>\n<p>9\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sentencia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C-590 de 2005. &nbsp;<\/p>\n<p>10\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sentencia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C-590 de 2005. &nbsp;<\/p>\n<p>11\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sentencia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C-590 de 2005. &nbsp;<\/p>\n<p>12\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Suprema de Justicia, Sala de Casaci\u00f3n Civil, Sentencia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;STC14012-2015 del 13 de octubre de 2015, M.P. Fernando Giraldo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Guti\u00e9rrez. &nbsp;<\/p>\n<p>13\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 10. &nbsp;<\/p>\n<p>14\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 10. &nbsp;<\/p>\n<p>15\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 10. &nbsp;<\/p>\n<p>16\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 11. &nbsp;<\/p>\n<p>17\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 11. &nbsp;<\/p>\n<p>18\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 13. &nbsp;<\/p>\n<p>19\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 13. &nbsp;<\/p>\n<p>20\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 13. &nbsp;<\/p>\n<p>21\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 14. &nbsp;<\/p>\n<p>22\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 14. &nbsp;<\/p>\n<p>23\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 14. &nbsp;<\/p>\n<p>24\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 14. &nbsp;<\/p>\n<p>25\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 14. &nbsp;<\/p>\n<p>26\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 14. &nbsp;<\/p>\n<p>27\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 15. &nbsp;<\/p>\n<p>28\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 15. &nbsp;<\/p>\n<p>29\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 14. &nbsp;<\/p>\n<p>30\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 16. &nbsp;<\/p>\n<p>31\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 16. &nbsp;<\/p>\n<p>32\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 16. &nbsp;<\/p>\n<p>33\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 16. &nbsp;<\/p>\n<p>34\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 16. &nbsp;<\/p>\n<p>35\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 16. &nbsp;<\/p>\n<p>36\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 16. &nbsp;<\/p>\n<p>37\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Escrito de Tutela, p\u00e1g. 35 &nbsp;<\/p>\n<p>38\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Escrito de Tutela, p\u00e1g. 35 &nbsp;<\/p>\n<p>40\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Constitucional, Sentencia SU418 de 2019, M.P. Luis Guillermo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Guerrero P\u00e9rez, Expedientes &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;T-6.695.535, T-6.779.435, T-6.916.634, T-7.028.230 y T-7.035.566 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(Acumulados). &nbsp;<\/p>\n<p>41\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 10. &nbsp;<\/p>\n<p>42\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 10. &nbsp;<\/p>\n<p>43\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 10. &nbsp;<\/p>\n<p>44\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 11. &nbsp;<\/p>\n<p>45\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 11. &nbsp;<\/p>\n<p>46\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 12. &nbsp;<\/p>\n<p>47\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Constitucional, Sentencia SU062 del 7 de junio de 2018, Expediente &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;T-6.439.129. M.P. Alejandro Linares Cantillo. &nbsp;<\/p>\n<p>48\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Escrito de Tutela, p\u00e1g. 59 &nbsp;<\/p>\n<p>49\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Escrito de Tutela, p\u00e1g. 59 &nbsp;<\/p>\n<p>50\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Escrito de Tutela, p\u00e1g. 59 &nbsp;<\/p>\n<p>51\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Escrito de Tutela, p\u00e1g. 60 &nbsp;<\/p>\n<p>52\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Escrito de Tutela, p\u00e1g. 60 &nbsp;<\/p>\n<p>53\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Escrito de Tutela, p\u00e1g. 69 &nbsp;<\/p>\n<p>54\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Escrito de Tutela, p\u00e1g. 70 &nbsp;<\/p>\n<p>55\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Escrito de Tutela, p\u00e1g. 70 &nbsp;<\/p>\n<p>56\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 10. &nbsp;<\/p>\n<p>57\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci\u00f3n Civil, Sentencia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;del 25 de noviembre de 2004, Expediente 7246, M.P. Pedro Octavio &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Munar Cadena. &nbsp;<\/p>\n<p>58\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 13. &nbsp;<\/p>\n<p>59\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 13. &nbsp;<\/p>\n<p>60\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 10. &nbsp;<\/p>\n<p>61\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digitalizado, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 16. &nbsp;<\/p>\n<p>62\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digitalizado, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 16. &nbsp;<\/p>\n<p>63\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digitalizado, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 16. &nbsp;<\/p>\n<p>64\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digitalizado, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 16. &nbsp;<\/p>\n<p>65\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digitalizado, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 16. &nbsp;<\/p>\n<p>67\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digitalizado, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 16. &nbsp;<\/p>\n<p>68\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digital, 04CuadernoTribunalApelci\u00f3nSentencia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;002SegundaInstancia, 14SentenciaConfirmatoria, p\u00e1g. 13. &nbsp;<\/p>\n<p>69\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digitalizado, 02CuadernoPrincipalTomoI, p\u00e1g. 482 &nbsp;<\/p>\n<p>70\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digitalizado, 02CuadernoPrincipalTomoI, p\u00e1g. 482 &nbsp;<\/p>\n<p>71\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente Digitalizado, 02CuadernoPrincipalTomoI, p\u00e1g. 482 &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>STC16434-2022 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; JUAN FERNANDO &nbsp;BECHARA PORRAS &nbsp; Conjuez Ponente &nbsp; STC16434-2022 &nbsp; Radicado No. &nbsp;11001-02-03-000-2022-03379-00 &nbsp; (Aprobado en sesi\u00f3n de &nbsp;nueve de diciembre dos mil veintid\u00f3s) &nbsp; Bogot\u00e1, &nbsp;D.C., doce (12) de diciembre de dos mil veintid\u00f3s (2022). &nbsp; Decide la Corte la &nbsp;acci\u00f3n de tutela promovida por &nbsp;Guillermo &nbsp;Mej\u00eda Rodr\u00edguez contra [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[56],"tags":[],"class_list":["post-69622","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-diciembre-2022"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/69622","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=69622"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/69622\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=69622"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=69622"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=69622"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}