{"id":71227,"date":"2024-05-20T22:43:02","date_gmt":"2024-05-20T22:43:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/20\/ac515-2023-2013-00017-01\/"},"modified":"2024-05-20T22:43:02","modified_gmt":"2024-05-20T22:43:02","slug":"ac515-2023-2013-00017-01","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/20\/ac515-2023-2013-00017-01\/","title":{"rendered":"AC 515 2023"},"content":{"rendered":"<p>AC515-2023 (2013-00017-01)<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>MARTHA &nbsp;PATRICIA GUZM\u00c1N \u00c1LVAREZ &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrada &nbsp;Ponente &nbsp;<\/p>\n<p>AC515-2023 &nbsp;<\/p>\n<p>Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 13001-31-03-005-2013-00017-01 &nbsp;<\/p>\n<p>(Aprobado en sesi\u00f3n de &nbsp;dos de marzo de dos mil veintitr\u00e9s) &nbsp;<\/p>\n<p>Bogot\u00e1 &nbsp;D.C., treinta (30) de marzo de dos mil veintitr\u00e9s (2023). &nbsp;<\/p>\n<p>I. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ANTECEDENTES DEL LITIGIO &nbsp;<\/p>\n<p>1.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;la demanda principal se solicit\u00f31: &nbsp;<\/p>\n<p>Declarar &nbsp;que el inmueble denominado &nbsp;\u00abLa Huerta\u00bb, ubicado &nbsp;en la isla de Bar\u00fa, con un \u00e1rea aproximada de 10 &nbsp;hect\u00e1reas y 4.633 metros cuadrados, identificado con el folio &nbsp;de matr\u00edcula n\u00ba. 060-163666 de la Oficina de Registro de &nbsp;Instrumentos P\u00fablicos de Cartagena, pertenece al dominio pleno &nbsp;y absoluto de las sociedades Pablo &nbsp;Obreg\u00f3n y C\u00eda. S. en C. y A de Lavalle Tous y C\u00eda. &nbsp;S.C.A.; en consecuencia, se ordene la restituci\u00f3n de \u00abla &nbsp;fracci\u00f3n de terreno ocupada, inmersa en el lote de mayor &nbsp;extensi\u00f3n denominado \u201cLa Huerta\u201d, con un \u00e1rea &nbsp;(\u2026) de UNA HECTAREA DE TERRENO aproximadamente\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>2.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;sustento de tales pedimentos, se plantearon los hechos que pasan a &nbsp;sintetizarse2: &nbsp;<\/p>\n<p>2.1.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Mediante &nbsp;sentencia calendada el 1\u00ba de octubre de 1996, el Juzgado Quinto &nbsp;Civil del Circuito de Cartagena declar\u00f3 la pertenencia por &nbsp;prescripci\u00f3n adquisitiva de dominio del predio denominado \u00abLa &nbsp;Huerta\u00bb a &nbsp;favor de Pablo Obreg\u00f3n Gonz\u00e1lez, motivo por el cual se &nbsp;abri\u00f3 el folio de matr\u00edcula inmobiliaria n\u00ba. &nbsp;060-163666. &nbsp;<\/p>\n<p>2.2.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;A &nbsp;trav\u00e9s de la escritura p\u00fablica n\u00ba. 1815 de 19 de &nbsp;octubre de 2000, protocolizada ante la Notar\u00eda Cuarta del &nbsp;C\u00edrculo de Cartagena, el se\u00f1or Obreg\u00f3n Gonz\u00e1lez &nbsp;vendi\u00f3 el inmueble a las sociedades Pablo &nbsp;Obreg\u00f3n y C\u00eda. S. en C. y A de Lavalle Tous y C\u00eda. &nbsp;S.C.A., &nbsp;la primera en un porcentaje del 60% y la segunda del 40%. &nbsp;<\/p>\n<p>2.3.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;A &nbsp;principios del a\u00f1o 2008 se presentaron varios actos de &nbsp;perturbaci\u00f3n por cuenta de algunos invasores de la zona, los &nbsp;cuales intentaron ser repelidos sin \u00e9xito por el &nbsp;administrador. &nbsp;<\/p>\n<p>2.4.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El &nbsp;12 de agosto de la misma anualidad, se instaur\u00f3 denuncia por &nbsp;perturbaci\u00f3n a la posesi\u00f3n ante la Inspecci\u00f3n de &nbsp;Polic\u00eda de Santa Ana. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;desarrollo de la diligencia practicada el 12 de septiembre de 2008, &nbsp;dicha autoridad evidenci\u00f3 \u00abactos &nbsp;perturbatorios (sic) recientes sobre el mismo predio como el corte de &nbsp;la arborizaci\u00f3n nativa maderable existente, construcci\u00f3n &nbsp;de nuevas cercas, construcci\u00f3n de una empalizada donde &nbsp;pernoctamos para recibir las declaraciones\u00bb; adem\u00e1s, &nbsp;que esa &nbsp;\u00abperturbaci\u00f3n &nbsp;solo se encuentra en el lado norte del predio de 10 hect\u00e1reas &nbsp;y en la misma colindancia, donde existen aproximadamente solo un poco &nbsp;m\u00e1s de 1 hect\u00e1rea reci\u00e9n sembrada con matas de &nbsp;pan coger\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>2.5.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Surtido &nbsp;el tr\u00e1mite correspondiente, mediante Resoluci\u00f3n n\u00ba. &nbsp;199 de 28 de febrero de 2011, la Inspecci\u00f3n orden\u00f3 el &nbsp;restablecimiento de la posesi\u00f3n a favor de los actores y, por &nbsp;consiguiente, el lanzamiento de los ocupantes del predio; sin &nbsp;embargo, ello no se materializ\u00f3, toda vez que la Resoluci\u00f3n &nbsp;fue dejada sin efecto en virtud de un fallo de tutela que ampar\u00f3 &nbsp;la posesi\u00f3n esgrimida por Muriel Cardales Pacheco. &nbsp;<\/p>\n<p>3.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La &nbsp;demanda se admiti\u00f3 contra Muriel Cardales Pacheco, Pabla &nbsp;Quintana Cardales, Libardo Quintana Cardales, Luis Alfonso Gonz\u00e1lez &nbsp;Canabal, Estanislao Z\u00fa\u00f1iga Quintana y Carlos Manuel &nbsp;Pacheco3. &nbsp;<\/p>\n<p>4.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Los &nbsp;convocados Muriel Cardales Pacheco, Pabla Quintana Cardales y Libardo &nbsp;Quintana Cardales, contestaron oportunamente, se pronunciaron &nbsp;individualmente acerca de los fundamentos f\u00e1cticos y &nbsp;plantearon la excepci\u00f3n de prescripci\u00f3n \u00abpor &nbsp;cuanto el dominio que invocan los demandantes ha sido aniquilado por &nbsp;la posesi\u00f3n superior a los diez a\u00f1os\u00bb4. &nbsp;<\/p>\n<p>Concomitantemente, &nbsp;promovieron demanda de reconvenci\u00f3n en la que solicitaron &nbsp;declarar que adquirieron por prescripci\u00f3n extraordinaria de &nbsp;dominio el inmueble identificado con el folio de matr\u00edcula n\u00b0. &nbsp;0600-1636665. &nbsp;<\/p>\n<p>Como &nbsp;rese\u00f1a factual de su petici\u00f3n, afirmaron que ejercen &nbsp;posesi\u00f3n sobre el predio con anterioridad al a\u00f1o 2000, &nbsp;con total desconocimiento de dominio ajeno y ejerciendo diversas &nbsp;actividades de se\u00f1or\u00edo tales como: i) &nbsp;mantenimiento de cercas; ii) &nbsp;divisi\u00f3n de potreros; iii) &nbsp;cultivos y; iv) &nbsp;vigilancia. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;ende, \u00abhan &nbsp;ejercido su posesi\u00f3n de manera libre, no clandestina, pac\u00edfica &nbsp;e ininterrumpida, conoci\u00e9ndose como propietario[s] por m\u00e1s &nbsp;de once a\u00f1os\u00bb6. &nbsp;<\/p>\n<p>5.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;auto de 1\u00ba de agosto de 2017, en sede de apelaci\u00f3n, el &nbsp;Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cartagena acept\u00f3 la &nbsp;cesi\u00f3n de derechos litigiosos contenida en la escritura &nbsp;p\u00fablica n\u00b0. 1235 de 24 de abril de 2014, de la Notar\u00eda &nbsp;Primera del C\u00edrculo de Cartagena, a trav\u00e9s de la cual &nbsp;Muriel Cardales Pacheco, Pabla Quintana Cardales y Libardo Quintana &nbsp;Cardales, cedieron un porcentaje de tales derechos a Armando Ram\u00edrez &nbsp;Mar\u00edn, \u00c1lvaro Baena Porras y Edgar Serrano Ledesma7. &nbsp;<\/p>\n<p>6.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Mediante &nbsp;sentencia de 18 de febrero de 2020, el Juzgado Noveno Civil del &nbsp;Circuito de Cartagena: i) &nbsp;Declar\u00f3 no probada la excepci\u00f3n de m\u00e9rito &nbsp;denominada &nbsp;\u00abprescripci\u00f3n extintiva\u00bb planteada &nbsp;por los convocados principales. &nbsp;ii) &nbsp;Declar\u00f3 que el inmueble \u00abLa &nbsp;Huerta\u00bb &nbsp;pertenece &nbsp;al dominio pleno y absoluto de las sociedades Pablo &nbsp;Obreg\u00f3n y C\u00eda. S. en C., y A de Lavalle Tous y C\u00eda. &nbsp;S.C.A.; en consecuencia, orden\u00f3 a los demandados restituirlo &nbsp;dentro de los cinco (5) d\u00edas siguientes a la ejecutoria de la &nbsp;providencia. iii) &nbsp;Neg\u00f3 las pretensiones invocadas en la demanda de reconvenci\u00f3n. &nbsp;iv) Orden\u00f3 &nbsp;la cancelaci\u00f3n de la cautela registrada en el folio de &nbsp;matr\u00edcula inmobiliaria. v) &nbsp;Fij\u00f3 honorarios definitivos a la auxiliar de la justicia; vi) &nbsp;Conden\u00f3 en costas a la parte vencida8. &nbsp;<\/p>\n<p>Contra &nbsp;tal decisi\u00f3n se mostraron inconformes los actores en &nbsp;reconvenci\u00f3n, pero el recurso \u00fanicamente lo sustentaron &nbsp;Muriel Cardales Pacheco y Armando Ram\u00edrez Mar\u00edn. &nbsp;<\/p>\n<p>7.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En fallo de 18 de noviembre de 2020, el Tribunal Superior del &nbsp;Distrito Judicial de Cartagena \u2013 Sala Civil Familia, confirm\u00f3 &nbsp;la decisi\u00f3n de primer grado9. &nbsp;<\/p>\n<p>7.1.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De &nbsp;entrada, precis\u00f3 que de conformidad con lo normado en el &nbsp;art\u00edculo 328 del C\u00f3digo General del Proceso, el &nbsp;desarrollo de la apelaci\u00f3n se sujetar\u00eda a los reparos &nbsp;concretos esbozados ante el a &nbsp;quo, por &nbsp;lo que no tendr\u00eda en cuenta manifestaciones ajenas que se &nbsp;hubieran plasmado en el escrito de sustentaci\u00f3n de la alzada. &nbsp;<\/p>\n<p>7.2.- &nbsp;Teniendo &nbsp;en cuenta que en virtud de lo normado en el art\u00edculo 946 del &nbsp;C\u00f3digo Civil, la legitimidad para reivindicar la tiene el &nbsp;\u00abdue\u00f1o &nbsp;de la cosa singular\u00bb, &nbsp;destac\u00f3 que para acreditar la calidad de propietarias del &nbsp;inmueble identificado con el folio de matr\u00edcula n\u00b0. &nbsp;060-163666, las sociedades convocantes aportaron ab &nbsp;initio tanto &nbsp;el certificado de tradici\u00f3n y libertad correspondiente, como &nbsp;la escritura p\u00fablica n\u00b0. 1815 de 19 de octubre de 2000, &nbsp;protocolizada ante la Notar\u00eda Cuarta del C\u00edrculo de &nbsp;Cartagena, en la que se instrument\u00f3 la compra efectuada a &nbsp;Pablo Obreg\u00f3n Gonz\u00e1lez. &nbsp;<\/p>\n<p>A su &nbsp;vez, memor\u00f3 que el se\u00f1or Obreg\u00f3n adquiri\u00f3 &nbsp;el &nbsp;inmueble por prescripci\u00f3n, tal como se declar\u00f3 en &nbsp;la sentencia calendada el 1\u00ba de octubre de 1996, proferida por &nbsp;el Juzgado Quinto Civil del Circuito de Cartagena. &nbsp;<\/p>\n<p>7.3.- &nbsp;En &nbsp;lo que respecta a la identificaci\u00f3n del inmueble objeto de &nbsp;reivindicaci\u00f3n explic\u00f3 que, si bien se present\u00f3 &nbsp;un yerro en la demanda al haber aludido a m\u00e1s de diez &nbsp;hect\u00e1reas, lo cierto es que del estudio sistem\u00e1tico del &nbsp;fallo de 1\u00ba de octubre de 1996, la escritura n\u00b0. 1815 de 19 &nbsp;de octubre de 2000, el documento expedido por el Instituto Geogr\u00e1fico &nbsp;Agust\u00edn Codazzi y el certificado de tradici\u00f3n y &nbsp;libertad, se logr\u00f3 determinar que el \u00e1rea correcta &nbsp;equivale a \u00ab6 &nbsp;hect\u00e1reas con 3.175 metros\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Entonces, &nbsp;el equ\u00edvoco del escrito inicial frente al \u00e1rea total &nbsp;del terreno, no impidi\u00f3 que se determinara durante el curso &nbsp;del proceso la verdadera; m\u00e1xime cuando s\u00ed resultaron &nbsp;coincidentes los linderos estipulados en la demanda con los que &nbsp;aparecen en los dem\u00e1s elementos de juicio obrantes en el &nbsp;expediente. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;consiguiente, concluy\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>(\u2026) &nbsp;desde el punto de vista del t\u00edtulo y modo, sujetos a prueba ad &nbsp;solemnitatem, el bien a reivindicar est\u00e1 plenamente &nbsp;identificado e individualizado, m\u00e1s all\u00e1 de las &nbsp;imprecisiones en cuando a su cabida (\u2026) luego es un desafuero &nbsp;pretender ahora traer como argumento de alzada que el bien tiene otro &nbsp;nombre, una ubicaci\u00f3n distinta, una supuesta ausencia de &nbsp;singularizaci\u00f3n, muy a pesar que describen los colindantes y &nbsp;extensi\u00f3n conforme a los t\u00edtulos originarios de &nbsp;propiedad reproducidos en la demanda reivindicatoria. &nbsp;<\/p>\n<p>7.4.- &nbsp;En &nbsp;cuanto a la calidad de poseedores de los se\u00f1ores Muriel &nbsp;Cardales Pacheco, Pabla Quintana Cardales y Libardo Quintana &nbsp;Cardales, la encontr\u00f3 plenamente demostrada con la confesi\u00f3n &nbsp;que realizaron en la demanda de reconvenci\u00f3n, a trav\u00e9s &nbsp;de la cual solicitaron que se declarara que adquirieron por &nbsp;prescripci\u00f3n de la totalidad del inmueble objeto de litigio. &nbsp;<\/p>\n<p>7.5.- &nbsp;En &nbsp;lo que ata\u00f1e a la falta de congruencia entre lo decidido en la &nbsp;sentencia con lo reclamado por las sociedades accionantes, al haber &nbsp;ordenado la reivindicaci\u00f3n de m\u00e1s de seis hect\u00e1reas, &nbsp;cuando en el escrito inicial se anunci\u00f3 que los convocados &nbsp;solo ejerc\u00edan posesi\u00f3n sobre una, el Tribunal explic\u00f3 &nbsp;que tal afirmaci\u00f3n carec\u00eda de sustento de cara a la &nbsp;tercera pretensi\u00f3n de la demanda principal, en la que se pidi\u00f3 &nbsp;\u00abla &nbsp;reivindicaci\u00f3n de toda \u00e1rea ocupada por los &nbsp;[d]emandados que est\u00e9 comprendida dentro de los linderos y &nbsp;medidas del predio La Huerta propiedad de los demandantes\u00bb; &nbsp;raz\u00f3n por la cual, evidentemente, la solicitud no se limit\u00f3 &nbsp;a una franja de terreno determinada. &nbsp;<\/p>\n<p>A lo &nbsp;expuesto se suma que, tanto en la demanda de reconvenci\u00f3n como &nbsp;durante el desarrollo del juicio, los convocados se anunciaron en &nbsp;todo momento como poseedores de la totalidad del inmueble, m\u00e1s &nbsp;no de una fracci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;ese panorama, el ad &nbsp;quem coligi\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>(\u2026) &nbsp;fueron los mismos demandados dentro del reivindicatorio, quienes &nbsp;extendieron los efectos del fallo, al confesar que su posesi\u00f3n &nbsp;no se reduc\u00eda a la hect\u00e1rea de terreno descrita por los &nbsp;reivindicantes, sino a todo el predio denunciado como de propiedad de &nbsp;las sociedades, am\u00e9n de reclamar pretensiones sobre todo el &nbsp;bien amparadas precisamente en la posesi\u00f3n, y que en \u00faltimas, &nbsp;qued\u00f3 circunscrita a una franja precisa como lo evidenci\u00f3 &nbsp;el despacho en inspecci\u00f3n judicial y la perito (5 hect\u00e1reas &nbsp;con 9.579,08 metros), ergo, habiendo garantizado el derecho de &nbsp;defensa de las partes, la Jueza deb\u00eda fallar acorde con los &nbsp;hechos y pretensiones planteadas por las partes. &nbsp;<\/p>\n<p>7.6.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;lo atinente a que los impugnantes acreditaron con suficiencia el &nbsp;tiempo necesario para adquirir por prescripci\u00f3n, aludiendo a &nbsp;una posesi\u00f3n anterior al a\u00f1o 2000, se indic\u00f3 que &nbsp;tal aserto no encontr\u00f3 respaldo alguno en el acervo &nbsp;probatorio, ya que no \u00abreposa &nbsp;un solo testigo que haya dado fe sobre los actos de se\u00f1or\u00edo &nbsp;inequ\u00edvoco promovidos desde ese entonces por los actores en &nbsp;pertenencia\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;particular, destac\u00f3 el testimonio rendido por el Inspector de &nbsp;Polic\u00eda Rural de Santa Ana para la \u00e9poca en que se &nbsp;tramit\u00f3 la querella por perturbaci\u00f3n a la posesi\u00f3n, &nbsp;advirtiendo que en su relato nunca mencion\u00f3 actos de se\u00f1or\u00edo &nbsp;ejercidos por los usucapientes con antelaci\u00f3n al a\u00f1o &nbsp;2008. &nbsp;<\/p>\n<p>Hecho &nbsp;que se acompasa con lo manifestado por quien cuid\u00f3 el terreno &nbsp;durante el per\u00edodo comprendido entre 1995 y 2008, al afirmar &nbsp;que los actores en reconvenci\u00f3n ingresaron a la propiedad en &nbsp;esa \u00faltima anualidad. &nbsp;<\/p>\n<p>II. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;LA DEMANDA DE CASACI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>1.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Muriel &nbsp;Cardales Pacheco y Armando Ram\u00edrez Mar\u00edn, formularon &nbsp;dos acusaciones contra la sentencia proferida el 18 &nbsp;de noviembre de 202010. &nbsp;<\/p>\n<p>2.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Con &nbsp;fundamento en el numeral &nbsp;2\u00ba del art\u00edculo 336 del C\u00f3digo General del &nbsp;Proceso, &nbsp;los recurrentes denunciaron en el primer cargo la violaci\u00f3n &nbsp;indirecta del art\u00edculo 946 del C\u00f3digo Civil, &nbsp;\u00abpor &nbsp;error de hecho manifiesto y trascendente en la apreciaci\u00f3n &nbsp;probatoria de determinadas pruebas, por falsos juicios de identidad y &nbsp;raciocinio\u00bb, &nbsp;al &nbsp;haber interpretado err\u00f3neamente los alcances del mencionado &nbsp;canon \u00abrelacionado &nbsp;con el presupuesto de la figura jur\u00eddica de la &nbsp;reivindicaci\u00f3n\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>2.1.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;A &nbsp;pesar de que las pretensiones de la demanda principal gravitaron &nbsp;sobre la reivindicaci\u00f3n de un inmueble con un \u00e1rea de &nbsp;10 hect\u00e1reas y 4.633 metros cuadrados, en el diligenciamiento &nbsp;obran varias pruebas que demuestran que esa dimensi\u00f3n de &nbsp;terreno no corresponde al predio denominado \u00abLa &nbsp;Huerta\u00bb, &nbsp;siendo estas: &nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La &nbsp;sentencia de 1\u00ba de octubre de 1996 que declar\u00f3 la &nbsp;pertenencia a favor de Pablo Obreg\u00f3n Gonz\u00e1lez, se &nbsp;refiere a un inmueble de 6 hect\u00e1reas y 3.175 metros cuadrados. &nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El &nbsp;certificado de tradici\u00f3n y libertad del folio de matr\u00edcula &nbsp;n\u00b0. 060-163666, abierto con ocasi\u00f3n del mencionado fallo, &nbsp;contempla las precitadas dimensiones. &nbsp;<\/p>\n<p>&#8211; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El &nbsp;dictamen pericial rendido por la auxiliar Ulvia Mar\u00eda Arguello &nbsp;Niebles, refiri\u00f3 un \u00e1rea de extensi\u00f3n &nbsp;superficiaria diferente a las dem\u00e1s, 9 hect\u00e1reas y &nbsp;3.380,54 metros cuadrados. &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;ese panorama, las protuberantes divergencias que emergen del &nbsp;expediente frente al \u00e1rea total del inmueble solicitado en &nbsp;reivindicaci\u00f3n, imped\u00edan tener por satisfechos los &nbsp;requisitos de singularizaci\u00f3n e identificaci\u00f3n plena, &nbsp;tal como lo exige el art\u00edculo 946 del C\u00f3digo Civil. &nbsp;<\/p>\n<p>Siendo &nbsp;as\u00ed, no era v\u00e1lido que el a &nbsp;quo argumentara &nbsp;que el inmueble identificado con el folio de matr\u00edcula n\u00b0. &nbsp;060-163666, fue objeto de \u00abenglobes &nbsp;o desenglobes\u00bb, &nbsp;cuando en su historial no aparece ninguna anotaci\u00f3n sobre el &nbsp;particular; equ\u00edvoco que replic\u00f3 el Tribunal al se\u00f1alar &nbsp;que el bien qued\u00f3 debidamente individualizado y que su \u00e1rea &nbsp;no se prestaba a confusi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>2.2.- &nbsp;A &nbsp;la \u00abcadena &nbsp;de indebido an\u00e1lisis probatorio\u00bb, &nbsp;se suma el hecho de que en ambas instancias se omiti\u00f3 analizar &nbsp;la declaraci\u00f3n rendida por el testigo Iv\u00e1n Caraballo &nbsp;Cort\u00e9s, quien asegur\u00f3 que la totalidad del terreno &nbsp;sobre el que vers\u00f3 la demanda, comprend\u00eda dos inmuebles &nbsp;adheridos mediante un englobe. &nbsp;<\/p>\n<p>Incluso, &nbsp;la antedicha dualidad de inmuebles ya hab\u00eda sido puesta de &nbsp;presente desde el 21 de enero de 2009, en la diligencia practicada &nbsp;por la Inspecci\u00f3n de Polic\u00eda de Santa Ana. &nbsp;<\/p>\n<p>2.3.- &nbsp;As\u00ed &nbsp;las cosas, los recurrentes concluyeron: &nbsp;<\/p>\n<p>Como &nbsp;se puede analizar Honorables Magistrados, la juez A-quo, y el &nbsp;Tribunal no analizaron con la precisi\u00f3n requerida que ordena &nbsp;la ley, bajo el amparo de la sana cr\u00edtica la serie de &nbsp;elementos probatorios que militan en el expediente el t\u00edtulo &nbsp;de propiedad conformado por la sentencia del primero de octubre de &nbsp;1996 emanada del Juzgado 5\u00b0 Civil del Circuito de Cartagena, &nbsp;elevada a escritura p\u00fablica nro 1815 del 19 de octubre de 2000 &nbsp;Notar\u00eda 4ta del C\u00edrculo de Cartagena, debidamente &nbsp;registrada en la matr\u00edcula inmobiliaria plurimencionada, que &nbsp;indicaban sin lugar a dudas que la singularidad e identidad plena del &nbsp;predio la Huerta no estaba determinada ni definida, por una parte, no &nbsp;exist\u00eda una coincidencia entre la heredad cuya reivindicaci\u00f3n &nbsp;reclaman los demandantes con la situaci\u00f3n jur\u00eddica de &nbsp;la propiedad solicitada (sic). &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;el segundo cargo, los censores solicitaron aplicar lo previsto en el &nbsp;\u00faltimo inciso del art\u00edculo 336 del C\u00f3digo &nbsp;General del Proceso, con la finalidad de que la Corte case la &nbsp;sentencia oficiosamente. &nbsp;<\/p>\n<p>3.1.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Memoraron &nbsp;que el inmueble denominado \u00abLa &nbsp;Huerta\u00bb &nbsp;fue &nbsp;adquirido por la v\u00eda de la usucapi\u00f3n mediante sentencia &nbsp;de 1\u00ba de octubre de 1996, dentro de un proceso de pertenencia &nbsp;agraria adelantado contra personas indeterminadas, &nbsp;\u00absin &nbsp;conocimiento claro de si el predio era privado o bald\u00edo de la &nbsp;naci\u00f3n (sic)\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;suerte que, previo a confirmar la decisi\u00f3n de primer grado que &nbsp;dispuso reivindicar el inmueble, el Tribunal debi\u00f3 examinar el &nbsp;caso con detenimiento para esclarecer si eventualmente pudiera estar &nbsp;comprometido el patrimonio de la naci\u00f3n o derechos de la &nbsp;comunidad raizal. &nbsp;<\/p>\n<p>Para &nbsp;dicha tarea debi\u00f3 oficiarse a las instituciones encargadas de &nbsp;proteger el patrimonio com\u00fan, entre ellas, a la Agencia &nbsp;Nacional de Tierras, lo que no ocurri\u00f3 &nbsp;<\/p>\n<p>3.2.- &nbsp;Tal &nbsp;omisi\u00f3n contravino los postulados de la sentencia T-488 de &nbsp;2014, encaminada a la recuperaci\u00f3n de bald\u00edos o tierras &nbsp;comunales de grupos \u00e9tnicos, adjudicados en juicios de &nbsp;pertenencia irregulares. &nbsp;<\/p>\n<p>3.3.- &nbsp;Entonces, &nbsp;al soslayar tan importante estudio, se desconoci\u00f3 &nbsp;\u00abque &nbsp;el predio objeto de reivindicaci\u00f3n est\u00e1 ocupado por &nbsp;raizales o comunidades \u00e9tnicas de la Isla Bar\u00fa y de tal &nbsp;circunstancia deviene la consecuencia jur\u00eddica que el modo &nbsp;primigenio de adquisici\u00f3n privada del inmueble sea ilegal, y &nbsp;adem\u00e1s atenta EL PATRIMONIO PUBLICO (sic)\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>III. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1.- &nbsp;El car\u00e1cter extraordinario del recurso de casaci\u00f3n, &nbsp;supone que es el legislador quien determina los espec\u00edficos &nbsp;motivos de procedencia, los cuales deben ser validados al momento de &nbsp;decidir acerca de la admisibilidad de la demanda, labor\u00edo que &nbsp;debe estar orientado por las reglas del estatuto procesal de acuerdo &nbsp;a las limitaciones que le son propias y que definen los contornos de &nbsp;la actividad jurisdiccional en tanto el tribunal de casaci\u00f3n, &nbsp;debe ce\u00f1irse a las lindes definidas tanto en las causales &nbsp;invocadas, como en los aspectos jur\u00eddicos alegados por el &nbsp;recurrente en su demanda para sustentarlas, \u00absin &nbsp;que le sea permisible, sin rebasar sus poderes jurisdiccionales, &nbsp;examinar de oficio los dem\u00e1s aspectos que, no obstante &nbsp;contenerlos la sentencia, no han sido denunciados como motivo de &nbsp;ataque\u00bb11. &nbsp;<\/p>\n<p>Desde &nbsp;esa perspectiva, el art\u00edculo 344 del C\u00f3digo General del &nbsp;Proceso al referir los requisitos de la demanda de casaci\u00f3n, &nbsp;incluye que esta debe contener: &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;La formulaci\u00f3n, por separado, de los cargos contra la &nbsp;sentencia recurrida, con la exposici\u00f3n de los fundamentos de &nbsp;cada acusaci\u00f3n, en forma clara, precisa y completa y con &nbsp;sujeci\u00f3n a las siguientes reglas: &nbsp;<\/p>\n<p>a) &nbsp;Trat\u00e1ndose de violaci\u00f3n directa, el cargo se &nbsp;circunscribir\u00e1 a la cuesti\u00f3n jur\u00eddica sin &nbsp;comprender ni extenderse a la materia probatoria. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;caso de que la acusaci\u00f3n se haga por violaci\u00f3n &nbsp;indirecta, no podr\u00e1n plantearse aspectos f\u00e1cticos que &nbsp;no fueron debatidos en las instancias. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;otra parte, las distintas causales de casaci\u00f3n se caracterizan &nbsp;por su autonom\u00eda e independencia, toda vez que corresponden a &nbsp;circunstancias dis\u00edmiles y por lo tanto tienen identidad &nbsp;propia, de donde se desprende que el recurrente no puede combinarlas, &nbsp;sino que debe formularlas de manera separada tal y como lo exige la &nbsp;norma en comento y lo ha decantado la Corte en profusa &nbsp;jurisprudencia, sin perjuicio de lo dispuesto en el par\u00e1grafo &nbsp;segundo del art\u00edculo 344 del C\u00f3digo General del &nbsp;Proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>2.- &nbsp;Cuando &nbsp;se invoca la causal segunda prevista en el art\u00edculo 336 del &nbsp;C\u00f3digo General del Proceso, por violaci\u00f3n indirecta de &nbsp;la ley sustancial, es preciso que el impugnante determine en cu\u00e1l &nbsp;de las dos modalidades que permite el reproche se inscribe el &nbsp;desafuero del tribunal; es decir, si por incursi\u00f3n en errores &nbsp;de hecho manifiesto y trascendente en la apreciaci\u00f3n de la &nbsp;demanda, su contestaci\u00f3n o de una determinada prueba; &nbsp;o &nbsp;de derecho derivado del desconocimiento de una norma probatoria. &nbsp;Igualmente, ser\u00e1 menester que indique en qu\u00e9 consiste &nbsp;el yerro de acuerdo con las especificidades de aquellas, con expresa &nbsp;referencia de las normas de orden sustancial aplicables en la &nbsp;definici\u00f3n de la controversia que resulten transgredidas y, en &nbsp;el segundo evento, adem\u00e1s, las de car\u00e1cter probatorio &nbsp;que se consideren violadas. &nbsp;<\/p>\n<p>3.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Teniendo &nbsp;en cuenta que la primera acusaci\u00f3n se sustenta en la violaci\u00f3n &nbsp;indirecta del art\u00edculo 946 del C\u00f3digo Civil, &nbsp;por &nbsp;error de hecho en la apreciaci\u00f3n de las pruebas recaudadas, &nbsp;significa que esa fue la senda escogida por los impugnantes para &nbsp;encauzar la protesta extraordinaria. &nbsp;<\/p>\n<p>3.1.- &nbsp;El &nbsp;error de hecho deriva de la valoraci\u00f3n que se realiza del &nbsp;acervo probatorio allegado durante el curso del juicio; por tal &nbsp;raz\u00f3n, la labor del inconforme debe enfilarse a explicar &nbsp;concretamente cu\u00e1les fueron los elementos de convicci\u00f3n &nbsp;sobre los que recae el equ\u00edvoco de la apreciaci\u00f3n, su &nbsp;trascendencia en la sentencia reprochada y la causa de la discordia. &nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, &nbsp;al singularizar cada error &nbsp;de &nbsp;ese tipo, resulta imperioso indicar si se trat\u00f3 de una &nbsp;pretermisi\u00f3n, suposici\u00f3n o alteraci\u00f3n material &nbsp;de su contenido, bien sea por adici\u00f3n, cercenamiento o &nbsp;tergiversaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;ese panorama, la Sala ha explicado que \u00ab[e]l &nbsp;cargo por error de hecho, adem\u00e1s, debe comprender la totalidad &nbsp;de las deducciones probatorias sobre las cuales se apoy\u00f3 la &nbsp;providencia discutida (completitud), &nbsp;enfilarse con precisi\u00f3n absoluta hacia dichas conclusiones &nbsp;(enfoque), y demostrar la dimensi\u00f3n del error, de modo que se &nbsp;muestre tan grave y notorio que su sola exhibici\u00f3n sugiera que &nbsp;las tesis del tribunal son contraevidentes\u00bb12. &nbsp;<\/p>\n<p>3.2.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Dadas &nbsp;las peculiares connotaciones del error de hecho, &nbsp;no &nbsp;puede confundirse con el de derecho que, en esencia, se materializa &nbsp;cuando el juzgador, dentro del ejercicio de la valoraci\u00f3n de &nbsp;los elementos probatorios, contraviene los preceptos legales &nbsp;referentes a su aducci\u00f3n, incorporaci\u00f3n o eficacia; por &nbsp;ende, cuando se trata de esta clase de error, &nbsp;\u00abes menester se\u00f1alar las normas probatorias que se &nbsp;consideran quebrantadas y hacer una explicaci\u00f3n sucinta de la &nbsp;manera en que lo fueron\u00bb13. &nbsp;<\/p>\n<p>3.3.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Examinado el fundamento de la presente acusaci\u00f3n, se observa &nbsp;que el error de hecho &nbsp;se &nbsp;predica de la indebida apreciaci\u00f3n de la sentencia dictada el &nbsp;1\u00ba de octubre de 1996 por el Juzgado Quinto Civil del Circuito &nbsp;de Cartagena, la escritura p\u00fablica n\u00b0. 1815 de 19 de &nbsp;octubre de 2000, el certificado de tradici\u00f3n y libertad del &nbsp;folio de matr\u00edcula n\u00b0. 060-163666, el dictamen pericial y &nbsp;el testimonio de Iv\u00e1n Caraballo Cort\u00e9s, cuyo an\u00e1lisis &nbsp;conjunto habr\u00eda permitido arribar a una conclusi\u00f3n &nbsp;diferente a la que es objeto de ataque, al dejar en evidencia la &nbsp;ausencia de singularizaci\u00f3n e identificaci\u00f3n del &nbsp;inmueble pedido en reivindicaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Siendo &nbsp;as\u00ed, aunque los recurrentes no desconocieron que el ad &nbsp;quem s\u00ed &nbsp;verific\u00f3 los medios probatorios allegados al dosier, &nbsp;cuestionaron la hermen\u00e9utica que realiz\u00f3 frente a cada &nbsp;uno de ellos, as\u00ed como la carencia de un an\u00e1lisis &nbsp;sistem\u00e1tico de tales pruebas. &nbsp;<\/p>\n<p>Sobre &nbsp;el particular, indicaron: &nbsp;<\/p>\n<p>(\u2026) &nbsp;la juez A-quo, y el &nbsp;Tribunal no analizaron con la precisi\u00f3n requerida que ordena &nbsp;la ley, bajo el amparo de la sana cr\u00edtica la serie de &nbsp;elementos probatorios que militan en el expediente &nbsp;el t\u00edtulo de propiedad conformado por la sentencia del primero &nbsp;de octubre de 1996 emanada del Juzgado 5\u00b0 Civil del Circuito de &nbsp;Cartagena, elevada a escritura p\u00fablica nro 1815 del 19 de &nbsp;octubre de 2000 Notar\u00eda 4ta del C\u00edrculo de Cartagena, 3 &nbsp;Folios 59 del expediente. debidamente registrada en la matr\u00edcula &nbsp;inmobiliaria plurimencionada, que &nbsp;indicaban sin lugar a dudas que la singularidad e identidad plena del &nbsp;predio la Huerta no estaba determinada ni definida, por una parte, no &nbsp;exist\u00eda una coincidencia entre la heredad cuya reivindicaci\u00f3n &nbsp;reclaman los demandantes con la situaci\u00f3n jur\u00eddica de &nbsp;la propiedad solicitada. &nbsp;<\/p>\n<p>(\u2026) &nbsp;lo primero que se debe se\u00f1alar es que la &nbsp;prueba se debe analizar en conjunto, puesto que las apreciaciones &nbsp;individuales no permiten aproximarse a la verdad, &nbsp;que es una de las finalidades del proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;ese orden, el Tribunal gir\u00f3 su discurso en torno a declarar la &nbsp;reivindicaci\u00f3n a las sociedades demandantes, en cuyo epicentro &nbsp;de la decisi\u00f3n, desconoci\u00f3 por completo las normas del &nbsp;C\u00f3digo Civil art\u00edculo 946, y dio por sentado que el &nbsp;bien inmueble objeto de reivindicaci\u00f3n estaba singularizado, &nbsp;sent\u00f3 la decisi\u00f3n en el n\u00famero de hect\u00e1reas &nbsp;que ni siquiera fueron objeto de petici\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Como &nbsp;se expres\u00f3 al indicar el error de raciocinio en la apreciaci\u00f3n &nbsp;de los t\u00edtulos y escrituras, donde el Tribunal de Cartagena, &nbsp;desconoci\u00f3 la regla general de la ciencia registral y de &nbsp;experiencia, pues habi\u00e9ndose probado cual era la extensi\u00f3n &nbsp;real del predio, declar\u00f3 la reivindicaci\u00f3n de uno de &nbsp;mayor extensi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Todo &nbsp;eso llev\u00f3 al Tribunal a descontextualizar los t\u00edtulos &nbsp;que existen del predio la Huerta, y a darle cabida a un errado &nbsp;concepto pericial, que singulariza un predio diferente al &nbsp;objeto &nbsp;del proceso reivindicatorio y posesorio &nbsp;(negrilla &nbsp;ajena al texto). &nbsp;<\/p>\n<p>Entonces, &nbsp;aunque los impugnantes trajeron a colaci\u00f3n una multiplicidad &nbsp;de pruebas que singularizaron para demostrar sus atestaciones, al &nbsp;examinar in &nbsp;extenso el &nbsp;desarrollo del cargo, resulta evidente que su objetivo no consisti\u00f3 &nbsp;en recriminarlas por separado sino, al contrario, explicar que su &nbsp;an\u00e1lisis conjunto resultaba suficiente para desestimar la &nbsp;pretensi\u00f3n reivindicatoria, en una clara afrenta a lo decidido &nbsp;por el Tribunal. &nbsp;<\/p>\n<p>3.4.- &nbsp;En &nbsp;ese orden, en la forma en que se plante\u00f3 la acusaci\u00f3n, &nbsp;el yerro endilgado no corresponder\u00eda a un error de hecho sino &nbsp;de derecho toda vez que, la apreciaci\u00f3n conjunta de las &nbsp;pruebas, cuya desatenci\u00f3n es de lo que en realidad se quejan &nbsp;los recurrentes, se encuentra reglada en el canon 176 del C\u00f3digo &nbsp;General del Proceso que consagra: \u00abLas &nbsp;pruebas deber\u00e1n ser apreciadas en conjunto, de acuerdo con las &nbsp;reglas de la sana cr\u00edtica, sin perjuicio de las solemnidades &nbsp;prescritas en la ley sustancial para la existencia o validez de &nbsp;ciertos actos\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Sobre &nbsp;este punto, la Corte ha explicado: &nbsp;<\/p>\n<p>Que &nbsp;el error de derecho presuponga siempre que el juez s\u00ed vio la &nbsp;prueba es un aserto tambi\u00e9n predicable del error de derecho &nbsp;por no apreciar las pruebas en conjunto, &nbsp;porque aun cuando ling\u00fc\u00edsticamente pareciera que en este &nbsp;tipo de yerro se le achaca al juzgador no haber visto una prueba, la &nbsp;omisi\u00f3n endilgada no est\u00e1 ah\u00ed, en un medio en &nbsp;particular no visto, sino en desatender la necesidad de cumplir con &nbsp;el mandato del art\u00edculo 187 \u00eddem de apreciarlas \u201cen &nbsp;conjunto\u201d. &nbsp;Es decir, se parte de la base de que el juzgador, a &nbsp;pesar de haber visto la prueba en su materialidad objetiva, de ella &nbsp;no extrajo los elementos -coincidentes o no-, que deben contrastarse &nbsp;con los dem\u00e1s que se tienen del haz probatorio, de suerte que &nbsp;se realice el an\u00e1lisis de conjunto que pide el precepto &nbsp;mencionado14 &nbsp;(negrilla &nbsp;intencional). &nbsp;<\/p>\n<p>Al &nbsp;haber titulado el cargo como un error de hecho pero su desarrollo &nbsp;correspondi\u00f3 a uno de derecho, se incurri\u00f3 en una &nbsp;mixtura que imposibilita &nbsp;su estudio, pues de anta\u00f1o se ha &nbsp;recalcado que \u00ab[l]as &nbsp;dos especies de error en la apreciaci\u00f3n de la prueba, de hecho &nbsp;y de derecho, son de naturaleza distinta &nbsp;y, por lo mismo, no se puede aducir en un mismo cargo la concurrencia &nbsp;de ambos respecto de id\u00e9nticos medios de prueba, ni &nbsp;resulta id\u00f3neo invocar el uno sustentado en elementos propios &nbsp;del otro, pues si se denuncia como de hecho y se fundamenta como de &nbsp;derecho, o viceversa, am\u00e9n de que el cargo se torna oscuro e &nbsp;impreciso, implica que en el fondo el vicio que se quiso delatar &nbsp;carece de fundamentaci\u00f3n &nbsp;(CSJ, SC de 10 de agosto de 2001, Rad. 6898)\u00bb15 &nbsp;(resaltado &nbsp;ajeno). &nbsp;<\/p>\n<p>Entonces, &nbsp;como se presenta una dicotom\u00eda sustancial entre ambos tipos de &nbsp;errores, no resultaba procedente denominar el cargo como uno de &nbsp;hecho, cuando su estructura argumentativa se enfoc\u00f3 en el de &nbsp;derecho, ya que ese proceder genera confusi\u00f3n en el &nbsp;planteamiento de los recurrentes y, evidentemente, contraviene los &nbsp;postulados de claridad y precisi\u00f3n que exige el numeral 2\u00ba &nbsp;del art\u00edculo 344 del C\u00f3digo General del Proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>3.5.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ahora, &nbsp;en el hipot\u00e9tico caso en que se abordara el an\u00e1lisis de &nbsp;la acusaci\u00f3n bajo los derroteros propios del error de derecho, &nbsp;tampoco ser\u00eda posible, pues no se mencion\u00f3 ninguna &nbsp;norma de car\u00e1cter probatorio en la demanda de casaci\u00f3n, &nbsp;tal como lo impone taxativamente el 344 del C\u00f3digo General del &nbsp;Proceso al contemplar que \u00abcuando &nbsp;se trate de error de derecho, se indicar\u00e1n las normas &nbsp;probatorias que se consideren violadas, haciendo una explicaci\u00f3n &nbsp;sucinta de la manera en que ellas fueron infringidas\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>3.6.- &nbsp;Al &nbsp;margen de lo anterior, haciendo un estudio pormenorizado del cargo, &nbsp;se advierte que tambi\u00e9n se entremezclaron las causales 1\u00aa &nbsp;y 2\u00aa del art\u00edculo 336 ejusdem, &nbsp;pues &nbsp;si bien es cierto, en principio se adujo la violaci\u00f3n &nbsp;indirecta del art\u00edculo 946 del C\u00f3digo Civil ante la &nbsp;existencia de errores de hecho en la valoraci\u00f3n de las &nbsp;pruebas, no lo es menos que la queja tambi\u00e9n se enfil\u00f3 &nbsp;a cuestionar la manera en que se interpretaron sus alcances en la &nbsp;sentencia, siendo ello propio de la transgresi\u00f3n por la v\u00eda &nbsp;directa. &nbsp;<\/p>\n<p>Sobre &nbsp;este punto, en pret\u00e9rita oportunidad la Corte explic\u00f3 &nbsp;que &nbsp;\u00ablos &nbsp;argumentos que componen el ataque formulado no deben venir &nbsp;mixturados; los motivos que dieren lugar a una u otra acusaci\u00f3n, &nbsp;una vez identificados, no se pueden agrupar indistintamente en una &nbsp;misma causal; cada fundamento debe exponerse por separado y &nbsp;respetando la correspondencia con el dislate esgrimido. &nbsp;Cuando as\u00ed ocurre, no s\u00f3lo se peca contra esa autonom\u00eda &nbsp;e individualidad, sino que, por esa v\u00eda, se desacata la &nbsp;exigencia atinente a que los fundamentos de las acusaciones sean &nbsp;claros, precisos y completos (numeral 2\u00b0 del art\u00edculo 344 &nbsp;del C\u00f3digo General del Proceso)\u00bb16 &nbsp;(negrilla &nbsp;ajena al texto). &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;falta de discriminaci\u00f3n que pasaron por alto los inconformes &nbsp;denota la ausencia de t\u00e9cnica en la formulaci\u00f3n del &nbsp;recurso extraordinario, al generar una mixtura dentro del mismo cargo &nbsp;por incluir dos causales completamente distintas. &nbsp;<\/p>\n<p>3.7.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De &nbsp;igual modo, aunque se invoc\u00f3 la causal segunda, en su &nbsp;desarrollo tambi\u00e9n se aludi\u00f3 a la tercera hip\u00f3tesis &nbsp;del art\u00edculo 336 del C\u00f3digo General del Proceso, &nbsp;referente a &nbsp;\u00ab[n]o &nbsp;estar la sentencia en consonancia con los hechos, con las &nbsp;pretensiones de la demanda, o con las excepciones propuestas por el &nbsp;demandado o que el juez ha debido reconocer de oficio\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Examinados &nbsp;los planteamientos de los recurrentes, en varias oportunidades &nbsp;se\u00f1alaron que la incongruencia fue el aspecto toral en que se &nbsp;equivoc\u00f3 el Tribunal, al no comprender que la pretensi\u00f3n &nbsp;de la demanda inicial vers\u00f3 sobre una extensi\u00f3n de &nbsp;terreno diferente a la que se demostr\u00f3, lo que impidi\u00f3 &nbsp;su identificaci\u00f3n plena, veamos: &nbsp;<\/p>\n<p>Al &nbsp;analizar esta prueba documental el Tribunal, vulner\u00f3 los &nbsp;criterios de valoraci\u00f3n racional y le dio un m\u00e9rito &nbsp;probatorio equivocado, porque entre los demandantes de pertenencia y &nbsp;reivindicaci\u00f3n, no &nbsp;existe congruencia del terreno objeto del litigio porque en las &nbsp;pretensiones se solicit\u00f3 revindicar \u201cuna hect\u00e1rea\u201d &nbsp;el t\u00edtulo de propiedad indica que la Huerta cuenta son 6 &nbsp;hect\u00e1reas, el informe pericial, indic\u00f3 que el terreno &nbsp;mide 9 hect\u00e1reas. &nbsp;<\/p>\n<p>(\u2026) &nbsp;El verdadero alcance de la prueba documental, que hemos cuestionado, &nbsp;indica que aqu\u00ed no se cumple con la exigencia normativa que es &nbsp;clara: la \u201ccosa &nbsp;singular\u201d, &nbsp;a reivindicar se debe definir con precisi\u00f3n. Luego, &nbsp;una apreciaci\u00f3n racional indica o provoca como consecuencia &nbsp;jur\u00eddica la imposibilidad de revindicar, pues no existi\u00f3 &nbsp;consonancia entre lo pretendido y el hecho real probado en el proceso &nbsp;(\u2026) (resaltado ajeno al texto). &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;manera que, si el legislador estableci\u00f3 una causal espec\u00edfica &nbsp;para plantear el tema de la incongruencia, no debieron los &nbsp;casacionistas mezclarla con la violaci\u00f3n indirecta de la ley &nbsp;sustancial por v\u00eda de hecho. &nbsp;<\/p>\n<p>3.8.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;suma, como los recurrentes presentaron una acusaci\u00f3n &nbsp;mixturada, al referirse indistintamente dentro del mismo cargo a la &nbsp;violaci\u00f3n directa de la norma sustancial, la transgresi\u00f3n &nbsp;indirecta por errores de hecho y de derecho, y la falta de &nbsp;congruencia entre las pretensiones de la demanda y la sentencia &nbsp;atacada, no se abre paso su admisi\u00f3n por esta v\u00eda. &nbsp;<\/p>\n<p>4.- &nbsp;Teniendo &nbsp;en cuenta que en la segunda acusaci\u00f3n los recurrentes &nbsp;solicitan que se case de oficio la sentencia del Tribunal, de &nbsp;entrada, resulta imperioso advertir que dicha petici\u00f3n no se &nbsp;encuadra dentro de las causales contempladas en el art\u00edculo &nbsp;336 del C\u00f3digo General del Proceso; por ende, de la manera en &nbsp;que estructur\u00f3 el cargo, contravino abiertamente el principio &nbsp;de taxatividad sobre &nbsp;el que se erige la posibilidad de cuestionar el fallo de segundo &nbsp;grado a trav\u00e9s de esta senda extraordinaria. &nbsp;<\/p>\n<p>Dadas &nbsp;las limitantes impuestas por el mencionado art\u00edculo, no es &nbsp;admisible extender sus alcances a hip\u00f3tesis diferentes a las &nbsp;cinco all\u00ed planteadas, ni siquiera so pretexto de aplicar la &nbsp;analog\u00eda; de suerte que, por la causal de casaci\u00f3n, &nbsp;\u00abdebemos &nbsp;entender las diferentes circunstancias o motivos previamente &nbsp;establecidos por el legislador para la pertinencia de este recurso &nbsp;extraordinario (\u2026) que por su car\u00e1cter taxativo son de &nbsp;interpretaci\u00f3n restricta\u00bb17. &nbsp;<\/p>\n<p>Sobre &nbsp;este aspecto, en AC 112-2016, la Corte memor\u00f3, que, \u00ab[e]l &nbsp;car\u00e1cter extraordinario y limitado del recurso de casaci\u00f3n &nbsp;se proyecta, en la pr\u00e1ctica, en las precisas limitaciones &nbsp;dentro de las cuales la ley lo regula, y referentes &nbsp;no s\u00f3lo a los motivos o causales para su procedencia, &nbsp;sino tambi\u00e9n a la clase de providencias susceptibles de &nbsp;impugnarse con \u00e9l (\u2026) (CSJ SC. Sentencia de 29 de &nbsp;agosto de 1985, G. J., t. CLXXX, p\u00e1gina 344)\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>4.1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De &nbsp;hecho, como la facultad de casar de oficio le est\u00e1 reservada a &nbsp;la Corte motu &nbsp;proprio &nbsp;en &nbsp;los eventos en que considere que se encuentra gravemente comprometido &nbsp;el orden o el patrimonio p\u00fablico, o se vulneren derechos o &nbsp;garant\u00edas constitucionales, no puede invocarse a instancia de &nbsp;parte como si de una hip\u00f3tesis del art\u00edculo 336 ejusdem &nbsp;se tratara. &nbsp;<\/p>\n<p>4.2.- &nbsp;No &nbsp;obstante, como los recurrentes manifestaron que, eventualmente, &nbsp;podr\u00eda estar comprometido el patrimonio p\u00fablico o los &nbsp;intereses de la comunidad raizal de la isla Bar\u00fa, se realizan &nbsp;las siguientes precisiones: &nbsp;<\/p>\n<p>4.2.1.- &nbsp;La &nbsp;queja de los impugnantes se centra en que dentro del proceso de &nbsp;pertenencia adelantado por el se\u00f1or Pablo &nbsp;Obreg\u00f3n Gonz\u00e1lez, no se defini\u00f3 si el predio &nbsp;denominado &nbsp;\u00abLa Huerta\u00bb &nbsp;era privado o bald\u00edo, siendo el segundo caso en el que se &nbsp;configurar\u00eda una afrenta directa contra los intereses de la &nbsp;naci\u00f3n; tambi\u00e9n se\u00f1alaron que la zona se &nbsp;encuentra habitada por miembros de la comunidad raizal que de anta\u00f1o &nbsp;se asent\u00f3 en el territorio al compartir una propiedad &nbsp;colectiva. &nbsp;<\/p>\n<p>4.2.2.- &nbsp;Examinado &nbsp;el diligenciamiento, no se avizora que en este caso particular se &nbsp;encuentre comprometido el patrimonio p\u00fablico, toda vez que, &nbsp;seg\u00fan da cuenta el folio de matr\u00edcula inmobiliaria n\u00ba. &nbsp;060-163666 &nbsp;de la Oficina de Registro de Instrumentos P\u00fablicos de &nbsp;Cartagena, &nbsp;las sociedades Pablo Obreg\u00f3n y C\u00eda. S. en C., y A de &nbsp;Lavalle Tous y C\u00eda. S.C.A., lo adquirieron mediante &nbsp;compraventa efectuada a Pablo &nbsp;Obreg\u00f3n Gonz\u00e1lez, lo que significa que su enajenaci\u00f3n &nbsp;fue objeto de un acto negocial realizado entre particulares. &nbsp;<\/p>\n<p>Revisado &nbsp;el historial del predio \u00abLa &nbsp;Huerta\u00bb en &nbsp;el mencionado folio de matr\u00edcula, se advierte que su car\u00e1cter &nbsp;privado no se circunscribe simplemente a la \u00e9poca en que se &nbsp;elev\u00f3 la escritura p\u00fablica n\u00ba. &nbsp;1815 de 19 de octubre de 2000, contentiva de la compraventa, sino que &nbsp;se remonta a varios a\u00f1os atr\u00e1s. &nbsp;<\/p>\n<p>4.2.3.- &nbsp;Es &nbsp;as\u00ed que, en la primera anotaci\u00f3n del certificado de &nbsp;tradici\u00f3n y libertad, aparece registrada la sentencia &nbsp;proferida el 1\u00ba de octubre de 1996 por el Juzgado Quinto Civil &nbsp;del Circuito de Cartagena (exp. &nbsp;11300), dentro &nbsp;del proceso de pertenencia que adelant\u00f3 el se\u00f1or Pablo &nbsp;Obreg\u00f3n Gonz\u00e1lez contra personas indeterminadas, en el &nbsp;que se declar\u00f3 que el demandante adquiri\u00f3 \u00abpor &nbsp;PRESCRIPCI\u00d3N AGRARIA, el dominio del inmueble ubicado en el &nbsp;Corregimiento de Santa Ana, jurisdicci\u00f3n del Municipio de &nbsp;Cartagena, en el sector denominado \u201cLA HUERTA\u201d (\u2026.) &nbsp;(sic)\u00bb18. &nbsp;<\/p>\n<p>Para &nbsp;arribar a tal conclusi\u00f3n, el juez de instancia rese\u00f1\u00f3: &nbsp;i) &nbsp;Los testimonios recaudados dieron cuenta de una posesi\u00f3n &nbsp;ejercida por el usucapiente superior a quince (15) a\u00f1os. ii) &nbsp;En la diligencia de inspecci\u00f3n judicial se constat\u00f3 la &nbsp;explotaci\u00f3n econ\u00f3mica del fundo, lo que habilit\u00f3 &nbsp;el tr\u00e1mite de la prescripci\u00f3n agraria. iii) &nbsp;Frente &nbsp;a la naturaleza privada del bien, refiri\u00f3 que en el dictamen &nbsp;pericial qued\u00f3 plenamente comprobada, al se\u00f1alar: \u00ab(\u2026) &nbsp;encontramos que el terreno que se describe en el presente informe, es &nbsp;totalmente CONSOLIDADO por acciones naturales, con vegetaci\u00f3n &nbsp;permanente y apto para la agricultura (\u2026) se puede considerar &nbsp;que el resto del terreno es SUSCEPTIBLE DE PRESCRIPCI\u00d3N (\u2026)\u00bb. &nbsp;iv) &nbsp;Analizado &nbsp;el acervo probatorio, tambi\u00e9n descart\u00f3 que se tratara &nbsp;de un bald\u00edo. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;ese orden, resulta claro que, durante el tr\u00e1mite de ese juicio &nbsp;se verific\u00f3 que el inmueble perteneciera a la esfera del &nbsp;dominio privado y, por lo tanto, fuera susceptible de adquirirse por &nbsp;prescripci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Debe &nbsp;recordarse que, al quedar ejecutoriada y en firme dicha sentencia, se &nbsp;encuentra amparada por una presunci\u00f3n de legalidad que durante &nbsp;el curso del juicio reivindicatorio nunca se desvirtu\u00f3. &nbsp;<\/p>\n<p>A\u00fan &nbsp;m\u00e1s, al tratarse de un proceso de pertenencia, los efectos del &nbsp;fallo son erga &nbsp;omnes al &nbsp;tenor de lo previsto en el numeral 10\u00ba del art\u00edculo 375 &nbsp;del C\u00f3digo General del Proceso, &nbsp;lo &nbsp;que significa que es vinculante para todas las personas en general, &nbsp;incluso si no actuaron como parte dentro del litigio. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;el curso del proceso n\u00famero 11300, se estudi\u00f3 la &nbsp;naturaleza jur\u00eddica del inmueble, la posibilidad de ser &nbsp;adquirido por prescripci\u00f3n y el hecho de encontrarse dentro de &nbsp;la \u00f3rbita del dominio privado, dando lugar a que se declarara &nbsp;la pertenencia a favor de Pablo Obreg\u00f3n Gonz\u00e1lez con la &nbsp;consecuente inscripci\u00f3n de la sentencia en la Oficina de &nbsp;Registro de Instrumentos P\u00fablicos. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;ende, aunque en la demanda de casaci\u00f3n se afirm\u00f3 que &nbsp;aquel proceso de pertenencia correspondi\u00f3 a una actuaci\u00f3n &nbsp;irregular, lo cierto es que, revisados los fundamentos de la &nbsp;sentencia de 1\u00ba de octubre de 1996 que le puso fin a esa &nbsp;actuaci\u00f3n jurisdiccional, se observa que en la misma se dedic\u00f3 &nbsp;un ac\u00e1pite a la verificaci\u00f3n de que el bien fuera &nbsp;susceptible de adquirir por prescripci\u00f3n, exigencia que, desde &nbsp;el punto de vista del sentenciador de esa causa, qued\u00f3 &nbsp;superada satisfactoriamente. En esas condiciones, el recurso de &nbsp;casaci\u00f3n formulado ahora contra un fallo emitido 24 a\u00f1os &nbsp;despu\u00e9s en un proceso completamente diferente, no puede ser el &nbsp;escenario para cuestionar la naturaleza privada del mismo inmueble. &nbsp;<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, &nbsp;si bien no se desconoce que el Estado Colombiano reconoce una &nbsp;protecci\u00f3n especial a los territorios ocupados por las &nbsp;comunidades negras, raizales y palenqueras, con el fin de &nbsp;resguardarlos, preservarlos y recuperarlos &nbsp;(sentencia T-414 de 2015), &nbsp;lo cierto es que en el sub &nbsp;examine tampoco &nbsp;se demostr\u00f3 que el inmueble se encontrara dentro de alguna de &nbsp;esas categor\u00edas o que perteneciera a una propiedad colectiva, &nbsp;pues ninguno de esos temas fue objeto de debate durante el tr\u00e1mite &nbsp;de las instancias, siendo esa, precisamente, la raz\u00f3n por la &nbsp;que el Tribunal omiti\u00f3 pronunciarse sobre ese aspecto. &nbsp;<\/p>\n<p>4.2.5.- &nbsp;Es &nbsp;m\u00e1s, el &nbsp;se\u00f1or Muriel &nbsp;Cardales Pacheco &nbsp;(recurrente en casaci\u00f3n) promovi\u00f3 &nbsp;demanda de reconvenci\u00f3n en contra de las citadas personas &nbsp;jur\u00eddicas, con el objetivo que se declarara que \u00e9l, en &nbsp;compa\u00f1\u00eda de Pabla y Libardo Quintana Cardales, &nbsp;adquirieron el inmueble por prescripci\u00f3n, al haber ejercido &nbsp;una posesi\u00f3n superior a diez (10) a\u00f1os. &nbsp;<\/p>\n<p>Lo &nbsp;anterior implica que, ab &nbsp;initio, el &nbsp;casacionista no se opuso a la naturaleza privada del inmueble, al &nbsp;punto de quererlo obtener para s\u00ed por la v\u00eda de la &nbsp;usucapi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;hecho, cuando se neg\u00f3 el petitum &nbsp;de &nbsp;la reconvenci\u00f3n y se accedi\u00f3 al reivindicatorio, los &nbsp;argumentos concretos que se esbozaron ante el a &nbsp;quo &nbsp;no se encaminaron a cuestionar la naturaleza jur\u00eddica del &nbsp;inmueble, sino a reafirmar la presunta posesi\u00f3n ejercida sobre &nbsp;el bien por los convocados: &nbsp;<\/p>\n<p>Mis &nbsp;apadrinados, tal como se estableci\u00f3 en el trabajo pericial, &nbsp;realizaron mejoras en el bien objeto de reivindicaci\u00f3n; es &nbsp;decir, actos de se\u00f1or y due\u00f1o, que dan fe de la &nbsp;posesi\u00f3n de ellos (\u2026) &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;la querella policiva se deja constancia desde un inicio que el \u00e1rea &nbsp;de terreno en la cual se encuentran en posesi\u00f3n mis &nbsp;apadrinados, que es un proceso anterior al aqu\u00ed presentado (\u2026) &nbsp;<\/p>\n<p>Entonces, &nbsp;si se intent\u00f3 adquirir el inmueble por prescripci\u00f3n, el &nbsp;primer presupuesto que tuvieron en cuenta los solicitantes es que el &nbsp;predio pertenece al dominio privado. &nbsp;<\/p>\n<p>4.2.6.- &nbsp;Llama &nbsp;la atenci\u00f3n que ni en la demanda de reconvenci\u00f3n, ni &nbsp;durante las etapas probatorias, los usucapientes se hubieran referido &nbsp;a una posesi\u00f3n del inmueble anterior al a\u00f1o 1996; es &nbsp;decir, cuando el se\u00f1or Pablo &nbsp;Obreg\u00f3n Gonz\u00e1lez tramit\u00f3 el proceso de &nbsp;pertenencia en el que se anunci\u00f3 como se\u00f1or y due\u00f1o. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;tal motivo, es evidente que la oposici\u00f3n a las pretensiones &nbsp;principales \u00fanicamente se encuadr\u00f3 dentro de los hechos &nbsp;que rodearon este litigio, m\u00e1s no del que tuvo lugar dentro &nbsp;del expediente n\u00ba. 11300. &nbsp;<\/p>\n<p>5.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;As\u00ed &nbsp;las cosas, del examen de la demanda de casaci\u00f3n y del &nbsp;diligenciamiento en pleno, no emerge ninguna raz\u00f3n especial &nbsp;que lleve a la selecci\u00f3n del asunto, pues basta con revisar la &nbsp;actuaci\u00f3n para observar que durante el juicio se respetaron &nbsp;todas las etapas del proceso y, finalmente, la decisi\u00f3n del &nbsp;Tribunal se sujet\u00f3 a la discusi\u00f3n planteada, las &nbsp;pruebas recaudadas y su interpretaci\u00f3n de las normas que &nbsp;regulan la materia. &nbsp;<\/p>\n<p>6.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp;suma, como la demanda no satisfizo los requisitos formales y t\u00e9cnicos &nbsp;que le son propios, habr\u00e1 de inadmitirse, en los t\u00e9rminos &nbsp;del numeral 1\u00ba del art\u00edculo 346 del C\u00f3digo General &nbsp;del Proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>IV. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;DECISI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;m\u00e9rito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala &nbsp;de Casaci\u00f3n Civil, INADMITE la demanda presentada para &nbsp;sustentar el recurso de casaci\u00f3n que Muriel &nbsp;Cardales Pacheco y Armando Ram\u00edrez Mar\u00edn &nbsp;interpusieron frente a la sentencia de &nbsp;18 de noviembre de 2020, &nbsp;proferida por la Sala Civil &#8211; Familia del Tribunal Superior del &nbsp;Distrito Judicial de Cartagena, dentro del proceso en referencia. &nbsp;<\/p>\n<p>Notif\u00edquese &nbsp;y, en oportunidad, devu\u00e9lvase el expediente al Tribunal de &nbsp;origen. &nbsp;<\/p>\n<p>NOTIF\u00cdQUESE &nbsp;y C\u00daMPLASE, &nbsp;<\/p>\n<p>MARTHA &nbsp;PATRICIA GUZM\u00c1N \u00c1LVAREZ &nbsp;<\/p>\n<p>Presidente &nbsp;de Sala &nbsp;<\/p>\n<p>HILDA &nbsp;GONZ\u00c1LEZ NEIRA &nbsp;<\/p>\n<p>AROLDO &nbsp;WILSON QUIROZ MONSALVO &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ALONSO RICO PUERTA &nbsp;<\/p>\n<p>OCTAVIO &nbsp;AUGUSTO TEJEIRO DUQUE &nbsp;<\/p>\n<p>FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp;<\/p>\n<p>1\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;digital. Archivo denominado \u00abCuaderno &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Primera Instancia.pdf\u00bb. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Folios 6 y 7. &nbsp;<\/p>\n<p>2\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;digital. Archivo denominado &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00abCuaderno Primera Instancia.pdf\u00bb. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Folios 2 a 5. &nbsp;<\/p>\n<p>3\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;digital. Archivo denominado \u00abCuaderno &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Primera Instancia.pdf\u00bb. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Folio 248. &nbsp;<\/p>\n<p>4\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;digital. Archivo denominado \u00abCuaderno &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Primera Instancia.pdf\u00bb. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Folios 310 a 312. &nbsp;<\/p>\n<p>5\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;digital. Archivo denominado \u00abDemanda &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de Reconvenci\u00f3n 1.1.pdf\u00bb. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Folios 2 y 3. &nbsp;<\/p>\n<p>6\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;digital. Archivo denominado \u00abDemanda &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de Reconvenci\u00f3n 1.1.pdf\u00bb. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Folios 1 y 2. &nbsp;<\/p>\n<p>7\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;digital. Archivo denominado \u00abApelaci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de Auto.pdf\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>8\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;digital. Archivo \u00abCP_218090056928.wmv\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>9\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente digital. Archivo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;denominado \u00abApelaci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de Sentencia.pdf\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>10\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Aunque &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;en la demanda se anuncian como casacionistas los se\u00f1ores &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Muriel Cardales Pacheco, Armando Ram\u00edrez Mar\u00edn y Pabla &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Quintana Cardales, se aclara que frente a esta \u00faltima el &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Tribunal no concedi\u00f3 la protesta extraordinaria el 16 de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;marzo de 2021, motivo por el cual tampoco se incluy\u00f3 como &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;recurrente en el auto de admisi\u00f3n de 20 de mayo de 2022 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;proferido por esta Corporaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>11\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Murcia &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ball\u00e9n, Humberto. Recurso de Casaci\u00f3n Civil. 4\u00b0 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ed. Ediciones Jur\u00eddicas Ib\u00e1nez. Bogot\u00e1. 1996. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;P\u00e1g. 53. &nbsp;<\/p>\n<p>12\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;AC-5845, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;25 de enero de 2022, rad. No. 2018-14463-01. &nbsp;<\/p>\n<p>13\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;AC-5845, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;25 de enero de 2022, rad. No. 2018-14463-01. &nbsp;<\/p>\n<p>14\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ, 7 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de junio de 2013, rad. No. 2004-0457-01. &nbsp;<\/p>\n<p>15\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Reiterado &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;en AC-999-2022, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;31 de marzo de 2022, rad. No. 2017-0409-01. &nbsp;<\/p>\n<p>16\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;AC-4048, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;27 de junio de 2017, rad. No. 2014-00173-01. &nbsp;<\/p>\n<p>18\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;digital. Archivo denominado \u00abCuaderno &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Primera Instancia.pdf\u00bb. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Folio 52. &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>AC515-2023 (2013-00017-01) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; MARTHA &nbsp;PATRICIA GUZM\u00c1N \u00c1LVAREZ &nbsp; Magistrada &nbsp;Ponente &nbsp; AC515-2023 &nbsp; Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 13001-31-03-005-2013-00017-01 &nbsp; (Aprobado en sesi\u00f3n de &nbsp;dos de marzo de dos mil veintitr\u00e9s) &nbsp; Bogot\u00e1 &nbsp;D.C., treinta (30) de marzo de dos mil veintitr\u00e9s (2023). &nbsp; I. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ANTECEDENTES DEL LITIGIO &nbsp; 1.- &nbsp; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[60],"tags":[],"class_list":["post-71227","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-marzo-2023"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/71227","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=71227"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/71227\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=71227"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=71227"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=71227"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}