{"id":75853,"date":"2024-05-20T22:44:40","date_gmt":"2024-05-20T22:44:40","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/20\/ac2497-2023-2012-00165-01\/"},"modified":"2024-05-20T22:44:40","modified_gmt":"2024-05-20T22:44:40","slug":"ac2497-2023-2012-00165-01","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/20\/ac2497-2023-2012-00165-01\/","title":{"rendered":"AC 2497 2023"},"content":{"rendered":"<p>AC2497-2023 (2012-00165-01)<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado &nbsp;Ponente &nbsp;<\/p>\n<p>AC2497-202 &nbsp;<\/p>\n<p>Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 05209-31-89-001-2012-00165-01 &nbsp;<\/p>\n<p>(Aprobado &nbsp;en sesi\u00f3n de diez de agosto de dos mil veintitr\u00e9s) &nbsp;<\/p>\n<p>Bogot\u00e1 &nbsp;D.C., veintinueve (29) de septiembre de dos mil veintitr\u00e9s &nbsp;(2023). &nbsp;<\/p>\n<p>Se &nbsp;decide sobre la admisibilidad de la demanda con la cual Carlos Adolfo &nbsp;Gonz\u00e1lez Escobar sustent\u00f3 el recurso de casaci\u00f3n &nbsp;que formul\u00f3 respecto de la sentencia de 23 de noviembre de &nbsp;2021, proferida por la Sala Civil-Familia del Tribunal Superior del &nbsp;Distrito Judicial de Antioquia. El tr\u00e1mite se adelanta al &nbsp;interior del juicio reivindicatorio promovido por Mar\u00eda Teresa &nbsp;Osorno V\u00e9lez, en causa propia y en inter\u00e9s de la &nbsp;sucesi\u00f3n il\u00edquida de Manuel Salvador Osorno V\u00e9lez, &nbsp;frente al recurrente fallecido. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>I. ANTECEDENTES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La &nbsp;pretensi\u00f3n &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;demandante, Mar\u00eda Teresa Osorno V\u00e9lez, actuando en las &nbsp;condiciones anotadas, pidi\u00f3 que se declarara que ella era la &nbsp;due\u00f1a de un predio situado en el municipio de Betulia &nbsp;(Antioquia), distinguido con el folio de matr\u00edcula 035-21251. &nbsp;Y que la sucesi\u00f3n de su hermano fallecido1, &nbsp;Manuel Salvador Osorno V\u00e9lez, era la propietaria de otro fundo &nbsp;situado en el mismo ente territorial, individualizado con el F.M.I. &nbsp;035-21253. Solicit\u00f3, asimismo, que se condenara al demandado a &nbsp;restituir ambos inmuebles y a pagar los frutos civiles dejados de &nbsp;percibir. Adem\u00e1s, que se declarara que no se estaba en la &nbsp;obligaci\u00f3n de reconocerle al convocado las expensas &nbsp;necesarias, ya que \u00e9ste era poseedor de mala fe2. &nbsp;<\/p>\n<p>2.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Fundamentos &nbsp;de hecho &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;sustento de su reclamo, narr\u00f3 que adquiri\u00f3 el inmueble &nbsp;distinguido con la matr\u00edcula 035-21251 con ocasi\u00f3n de &nbsp;la repartici\u00f3n y adjudicaci\u00f3n de sucesi\u00f3n doble &nbsp;intestada de los causantes Rafael A. Osorno y Margarita V\u00e9lez &nbsp;de Osorno. Adquisici\u00f3n que se materializ\u00f3 con la &nbsp;sentencia de 25 de febrero del 2000, proferida por el Juzgado Sexto &nbsp;de Familia de Medell\u00edn, dentro de la causa mortuoria doble, &nbsp;debidamente inscrita en el folio respectivo. Indic\u00f3 que, en &nbsp;relaci\u00f3n con ese predio, no lo hab\u00eda prometido en venta &nbsp;ni negociado. Adem\u00e1s, los vecinos del sector la reconoc\u00edan &nbsp;a ella como due\u00f1a. Frente al otro fundo (el individualizado &nbsp;con el F.M.I. 035-21253), indic\u00f3 que su hermano desaparecido &nbsp;(Manuel Salvador Osorno V\u00e9lez) lo adquiri\u00f3 tambi\u00e9n &nbsp;a partir de la sucesi\u00f3n de los se\u00f1ores Rafael A. Osorno &nbsp;y Margarita V\u00e9lez de Osorno. &nbsp;<\/p>\n<p>En lo &nbsp;ata\u00f1edero a la posesi\u00f3n desplegada por el interpelado, &nbsp;sostuvo que era de \u00abmala &nbsp;fe\u00bb &nbsp;y principi\u00f3 \u00abmediante &nbsp;compra de las hijuelas correspondientes a m[i] &nbsp;hermano RAFAEL &nbsp;ANTONIO (HIJUELA N\u00daMERO DOS LITERAL A) y al fallecimiento de &nbsp;la persona [que] me &nbsp;administraba el inmueble\u00bb, se\u00f1or &nbsp;Hernando Pimienta, muerto el 7 de enero de 2010. &nbsp;<\/p>\n<p>3.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Posici\u00f3n &nbsp;del demandado &nbsp;<\/p>\n<p>Oportunamente, &nbsp;el convocado contest\u00f3 la demanda. Acept\u00f3 algunos &nbsp;hechos, dijo no constarle otros y neg\u00f3 varios. Propuso la &nbsp;excepci\u00f3n \u00abprevia\u00bb &nbsp;y de &nbsp;\u00abfondo\u00bb &nbsp;de &nbsp;\u00abprescripci\u00f3n &nbsp;de la acci\u00f3n\u00bb3. &nbsp;<\/p>\n<p>4.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Primera &nbsp;instancia &nbsp;<\/p>\n<p>La &nbsp;clausur\u00f3 el Juzgado Promiscuo del Circuito de Concordia &nbsp;(Antioquia) el 26 de octubre de 2018. Accedi\u00f3, parcialmente, a &nbsp;lo pretendido por la promotora. En el sentido de que conmin\u00f3 &nbsp;al demandado a restituir los predios vindicados, no obstante, se &nbsp;abstuvo de condenarlo al pago de frutos4. &nbsp;Y no le reconoci\u00f3 derecho a la indemnizaci\u00f3n por &nbsp;mejoras. &nbsp;<\/p>\n<p>Inconforme, &nbsp;el interpelado apel\u00f35. &nbsp;Discuti\u00f3 lo atinente a que (i) &nbsp;no fue reconocida la prescripci\u00f3n de la acci\u00f3n &nbsp;reivindicatoria; (ii) &nbsp;su posesi\u00f3n la ejerci\u00f3 de buena fe y deb\u00edan &nbsp;reconoc\u00e9rsele las mejoras que levant\u00f3; &nbsp;y &nbsp;(iii) ten\u00eda &nbsp;derecho a retener los inmuebles mientras se le pagaba lo que en ellos &nbsp;invirti\u00f36. &nbsp;<\/p>\n<p>5.- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Segunda &nbsp;instancia &nbsp;<\/p>\n<p>Modific\u00f3, &nbsp;en parte, la determinaci\u00f3n de primera instancia. En el &nbsp;entendido de que la restituci\u00f3n ordenada la habr\u00edan de &nbsp;practicar los herederos de Carlos Adolfo Gonz\u00e1lez Escobar, &nbsp;fallecido en el trasegar del proceso7. &nbsp;En lo dem\u00e1s, dej\u00f3 inc\u00f3lume el pronunciamiento &nbsp;impugnado (sent. de 23 de junio de 2021). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>II. LA &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SENTENCIA DEL TRIBUNAL &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;A dos cuestiones circunscribi\u00f3 los problemas jur\u00eddicos &nbsp;a absolver: (i) &nbsp;\u00bfestaba probada la excepci\u00f3n de prescripci\u00f3n, &nbsp;alegada por el convocado?; y (ii) &nbsp;\u00bfpod\u00eda la parte demandada ser considerada como &nbsp;poseedora de buena fe?, y, en caso afirmativo, \u00bfhab\u00eda &nbsp;que reconocerle \u00abprestaciones &nbsp;en su favor como poseedor vencido\u00bb? &nbsp;<\/p>\n<p>1.1. &nbsp;La primera la respondi\u00f3 negativamente. Esto, pues el opositor &nbsp;no demostr\u00f3 haber pose\u00eddo los inmuebles por el tiempo &nbsp;suficiente para adquirirlos por el modo de la prescripci\u00f3n. &nbsp;Para llegar a esa conclusi\u00f3n, record\u00f3 que los dos &nbsp;inmuebles vindicados hicieron -en alg\u00fan momento- parte de otro &nbsp;m\u00e1s grande identificado con la matr\u00edcula 035-10527. Y &nbsp;que fueron adquiridos por sus propietarios (la promotora y el &nbsp;fallecido Manuel Osorno V\u00e9lez) mediante la adjudicaci\u00f3n &nbsp;en la sucesi\u00f3n de Rafael Antonio Osorno y Margarita V\u00e9lez. &nbsp;Causa mortuoria que finaliz\u00f3 el 25 de febrero de 2000 con la &nbsp;sentencia proferida por el Juzgado Sexto de Familia de Medell\u00edn. &nbsp;<\/p>\n<p>Despu\u00e9s, &nbsp;memor\u00f3 que conforme a las escrituras p\u00fablicas 1114 de &nbsp;1994 y 1 de 1996, el interpelado Carlos Adolfo le compr\u00f3 a &nbsp;Virgilio de Jes\u00fas y a Margarita Osorno V\u00e9lez los &nbsp;derechos que ten\u00edan sobre la sucesi\u00f3n il\u00edquida &nbsp;de sus padres -Rafael Osorno y Margarita V\u00e9lez de Osorno-. &nbsp;Vinculados tales derechos, exclusivamente, con el inmueble 035-10527. &nbsp;Y fue en esa virtud que, en la sucesi\u00f3n de aquellos, al &nbsp;demandado le fue adjudicado, en el fallo de 25 de febrero de 2000 y &nbsp;\u00aben &nbsp;calidad de cesionario de los derechos adquiridos\u00bb, &nbsp;el bien distinguido con el F.M.I. 035-21254. Sigui\u00f3 luego &nbsp;se\u00f1alando que mediante la E.P. 1208 de 2006, el convocado le &nbsp;compr\u00f3 a Rafael Antonio V\u00e9lez Osorno el predio &nbsp;individualizado con la matr\u00edcula 035-21252, que -tambi\u00e9n- &nbsp;se derivaba del mayor (el 035-10527). Y que fue repartido al vendedor &nbsp;en la ya mencionada mortuoria. &nbsp;<\/p>\n<p>Evidenci\u00f3 &nbsp;c\u00f3mo, en la contestaci\u00f3n de la demanda, el apoderado &nbsp;judicial del convocado afirm\u00f3 que la posesi\u00f3n de su &nbsp;prohijado inici\u00f3 el 28 de abril de 1994, \u00abpor &nbsp;raz\u00f3n de la escritura p\u00fablica 1114 &nbsp;(\u2026) otorgada &nbsp;en esa fecha\u00bb. &nbsp;Aseveraci\u00f3n &nbsp;\u00e9sta que deb\u00eda tenerse \u2013a voces del art\u00edculo &nbsp;195 CGP- como una confesi\u00f3n de que era un mero tenedor, &nbsp;\u00abcondici\u00f3n\u00bb &nbsp;que confirm\u00f3 \u00abcon &nbsp;el contenido del mencionado documento escritural, pues all\u00ed el &nbsp;comprador de los derechos herenciales reconoci\u00f3 el dominio &nbsp;ajeno de la universalidad hereditaria para esa fecha (1994)\u00bb. &nbsp;De &nbsp;all\u00ed, dedujo que el se\u00f1or \u00abGonz\u00e1lez &nbsp;Escobar aleg\u00f3 la posesi\u00f3n de un bien inmueble frente al &nbsp;cual ostentaba la calidad de cesionario de derechos herenciales, esto &nbsp;es, un bien que pertenec\u00eda a la masa sucesoral\u00bb. &nbsp;Las mismas conclusiones las reforz\u00f3 parando mientes en el &nbsp;contenido de la E.P. 1 de 1996. Y, en relaci\u00f3n con uno de los &nbsp;predios vindicados (el 035-21253), con la vista puesta en la E.P. 510 &nbsp;de 2018, en cuya fuerza el demandado Gonz\u00e1lez Escobar adquiri\u00f3 &nbsp;derechos herenciales en la sucesi\u00f3n de Manuel Salvador Osorno &nbsp;V\u00e9lez, en lo que a ese fundo respectaba. &nbsp;<\/p>\n<p>Contrario &nbsp;a cuanto razon\u00f3 el a &nbsp;quo8, &nbsp;advirti\u00f3 que s\u00ed iba a valorar los \u00abdocumentos &nbsp;que reposa[ban] &nbsp;en los folios 391 a 431 el expediente principal, los que dan cuenta &nbsp;de las ventas efectuadas a favor del llamado a resistir en este &nbsp;proceso &nbsp;(\u2026)[,] de &nbsp;los derechos hereditarios que en la sucesi\u00f3n del difunto &nbsp;Manuel Salvador Osorno V\u00e9lez les correspondiere a los se\u00f1ores &nbsp;Rafael Antonio, Duver, Mary, Alia Fernanda y Virgilio de Jes\u00fas &nbsp;Osorno V\u00e9lez, quienes eran hermanos y herederos del precitado &nbsp;Manuel Salvador\u00bb. &nbsp;Lo &nbsp;anterior, porque el derecho de contradicci\u00f3n -a la parte &nbsp;demandada- se le &nbsp;\u00abgarantiz\u00f3 &nbsp;en la audiencia que agot\u00f3 la etapa de alegatos de conclusi\u00f3n, &nbsp;y se profiri\u00f3 fallo\u00bb. &nbsp;Entonces, &nbsp;era el demandado a quien le incumb\u00eda acreditar que mut\u00f3 &nbsp;su t\u00edtulo de tenedor a poseedor. Y en esa empresa fracas\u00f3, &nbsp;m\u00e1xime que \u00abdebido &nbsp;a que la sentencia del 25 de febrero de 2000, proferido por el &nbsp;Juzgado Sexto de Familia de Medell\u00edn, adjudic\u00f3 los &nbsp;bienes &nbsp;(\u2026) [reclamados], a &nbsp;Mar\u00eda Teresa Osorno V\u00e9lez y al fallecido Manuel &nbsp;Salvador Osorno V\u00e9lez, a partir de tal momento, la parte &nbsp;actora debi\u00f3 demostrar la interversi\u00f3n de su condici\u00f3n &nbsp;de tenedor a poseedor, hecho que no acredit\u00f3 desde esa \u00e9poca &nbsp;(2000), principalmente porque sigue insistiendo en que ostentaba la &nbsp;posesi\u00f3n de estos inmuebles desde el a\u00f1o 1994\u00bb. &nbsp;Actitud \u00e9sta -sostuvo el ad &nbsp;quem-, &nbsp;que iba \u00aben &nbsp;contrav\u00eda del art\u00edculo 777 del C.C.\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Al &nbsp;margen de cuanto precede, acot\u00f3 que a\u00fan en gracia de &nbsp;discusi\u00f3n, y \u00abentendiendo &nbsp;que el accionado ejerci\u00f3 actos posesorios\u00bb, &nbsp;el &nbsp;t\u00e9rmino requerido para adquirir por usucapi\u00f3n no estaba &nbsp;reunido. Esto, porque entre el 27 de diciembre de 2002 (fecha de &nbsp;entrada en vigor de la Ley 791 de 2002) y el 27 de septiembre de 2012 &nbsp;(cuando se radic\u00f3 la demanda9) &nbsp;no hab\u00edan transcurrido diez a\u00f1os. &nbsp;<\/p>\n<p>Resalt\u00f3, &nbsp;como argumento adicional, que los testimonios recabados (los de Jos\u00e9 &nbsp;Dar\u00edo Toro, Roberto V\u00e9lez Quintero y Pedro Gonz\u00e1lez &nbsp;Escobar) y algunos medios documentales (E.P. 154 de 1990, registrada &nbsp;en el F.M.I. 035-10528; E.P. 452, 510 y 1852 de 2018, as\u00ed como &nbsp;los \u00abcontratos &nbsp;de compraventa de derechos herenciales\u00bb) &nbsp;no desvirtuaban las conclusiones precedentes. Por &nbsp;el contrario, &nbsp;\u00abreafirma[ban] &nbsp;la tesis que a lo largo de los considerandos ha sido expuesta &nbsp;(\u2026)\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>1.2. &nbsp;Tampoco le hall\u00f3 raz\u00f3n al recurrente en lo que &nbsp;concern\u00eda a la idea de que era poseedor de buena fe. Para el &nbsp;efecto, memor\u00f3 que conforme a los art\u00edculos 768, 769 y &nbsp;2531.3 CC, los t\u00edtulos de mera tenencia hac\u00edan presumir &nbsp;la mala fe -y no daban p\u00e1bulo a la adquisici\u00f3n del &nbsp;dominio por prescripci\u00f3n-. Como aquellos aducidos por el &nbsp;demandado (escrituras &nbsp;p\u00fablicas 1114 de 1994, 1 de 1996, 452 y 510 de 2018) revest\u00edan &nbsp;de esa connotaci\u00f3n, no pod\u00eda reconoc\u00e9rsele la &nbsp;buena fe que alegaba, como, tampoco, prestaci\u00f3n ninguna en &nbsp;favor suyo. En refuerzo de esas deducciones, adujo que \u00abse &nbsp;podr\u00eda pensar en la posibilidad de un error de derecho\u00bb &nbsp;debido a que el demandado &nbsp;\u00abignor\u00f3 que por su calidad de cesionario de los derechos &nbsp;hereditarios carec\u00eda del \u00e1nimo de se\u00f1or y &nbsp;due\u00f1o\u00bb. &nbsp;Todo lo cual, tambi\u00e9n, era indicativo de la mala fe con que &nbsp;aqu\u00e9l actu\u00f3. Y esto \u00faltimo, por as\u00ed &nbsp;disponerlo el precepto 768 CC. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;Para finalizar, refiri\u00f3 que como, por virtud del deceso del &nbsp;demandado, \u00aboper\u00f3 &nbsp;la sucesi\u00f3n procesal en cabeza de sus herederos (\u2026)\u00bb, &nbsp;eran ellos quienes habr\u00edan de quedar compelidos a restituir &nbsp;los bienes vindicados. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>III. LA &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;DEMANDA DE CASACI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>El &nbsp;recurrente propuso tres cargos. El primero, bajo la \u00e9gida de &nbsp;la causal quinta de casaci\u00f3n. Y los otros dos, al amparo del &nbsp;motivo segundo (errores de hecho en la apreciaci\u00f3n de las &nbsp;pruebas). De ellos, ser\u00e1n inadmitidos el primero y el tercero, &nbsp;por no cumplir los requisitos de forma prescritos en el art\u00edculo &nbsp;344 del C\u00f3digo General del Proceso. El segundo ser\u00e1 &nbsp;admitido por el magistrado ponente. &nbsp;<\/p>\n<p>CARGO &nbsp;PRIMERO &nbsp;<\/p>\n<p>Lo &nbsp;sustent\u00f3 aduciendo que se incurri\u00f3 en invalidez por &nbsp;cuanto el \u00abmagistrado &nbsp;ponente orden\u00f3 continuar con el tr\u00e1mite de sustentaci\u00f3n &nbsp;y r\u00e9plica del recurso &nbsp;[de apelaci\u00f3n], &nbsp;conforme a lo &nbsp;establecido en el art\u00edculo 14 del decreto legislativo 806 de &nbsp;(\u2026) 2020\u00bb. &nbsp;Con lo cual &nbsp;se &nbsp;desconoci\u00f3 &nbsp;la preceptiva del art\u00edculo 624 del C\u00f3digo General del &nbsp;Proceso -modificatorio del 40 de la L. 153 de 1887-. Norma \u00e9sta &nbsp;en cuya fuerza, sostuvo el disidente, el asunto debi\u00f3 seguirse &nbsp;tramitando bajo el Estatuto Procesal, justamente, porque la alzada se &nbsp;propuso en vigencia de \u00e9l. Ordenamiento \u00e9ste cuyas &nbsp;disposiciones (arts. 107 y 327) estipulaban que s\u00ed se deb\u00eda &nbsp;celebrar audiencia de sustentaci\u00f3n oral (f\u00edsica o &nbsp;virtual) del recurso de apelaci\u00f3n. Y como \u00e9sta no se &nbsp;hizo, concluy\u00f3 que el juicio estaba afectado de la nulidad a &nbsp;que se refer\u00eda el precitado canon 107 CGP. &nbsp;<\/p>\n<p>CARGO &nbsp;SEGUNDO &nbsp;<\/p>\n<p>Bajo &nbsp;la causal segunda de casaci\u00f3n, censur\u00f3 la vulneraci\u00f3n &nbsp;de los art\u00edculos 947, 950, 952, 961 del C\u00f3digo Civil y &nbsp;el 53 del C\u00f3digo General del Proceso, como consecuencia del &nbsp;error de hecho cometido al dar por probado, sin estarlo, el &nbsp;presupuesto procesal de capacidad para ser parte de la sucesi\u00f3n &nbsp;il\u00edquida de Manuel Salvador Osorno. En s\u00edntesis, indic\u00f3 &nbsp;que no se alleg\u00f3 ning\u00fan medio suasorio que acreditara &nbsp;que la demandante era heredera de Manuel Salvador Osorno. Y es que &nbsp;los registros civiles allegados demostrar\u00edan, a lo sumo, el &nbsp;parentesco, \u00abpero &nbsp;no la calidad de heredero, por cuanto los hermanos, por ministerio de &nbsp;la ley, se encuentran en el tercer orden sucesoral (art. 1047 C\u00f3digo &nbsp;Civil, modificado por el art. 6 de la ley 29 de 1982) y no en el &nbsp;primero\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>CARGO &nbsp;TERCERO &nbsp;<\/p>\n<p>Amparado &nbsp;en el motivo segundo de casaci\u00f3n, denunci\u00f3 la violaci\u00f3n &nbsp;de los art\u00edculos 768, 966 y 2531, inciso 2, del C\u00f3digo &nbsp;Civil, como consecuencia del error de hecho cometido al dar por &nbsp;probada, sin estarlo, la mala fe del demandado. Critic\u00f3 la &nbsp;tergiversaci\u00f3n de las escrituras p\u00fablicas n\u00fameros &nbsp;1114 del 28 de abril de 1994, de la Notar\u00eda Octava de &nbsp;Medell\u00edn; 1 del 9 de enero de 1996, de la Notar\u00eda de &nbsp;Betulia; 452 del 27 de febrero de 2018, de la Notar\u00eda \u00danica &nbsp;de Caldas; y 510 del 7 de marzo de 2018 de la Notar\u00eda \u00danica &nbsp;de Caldas. De los cuales afloraba objetivamente que al demandado \u00able &nbsp;fueron vendidos \u201cderechos y acciones\u201d en una sucesi\u00f3n, &nbsp;esto es \u201cderechos hereditarios\u201d (\u2026) &nbsp;y no propiamente el derecho real de dominio sobre este bien, es &nbsp;decir, como un \u201ccuerpo cierto\u201d\u00bb. &nbsp;De manera que \u00abel &nbsp;vendedor entreg\u00f3 al comprador \u201clo vendido\u201d y este &nbsp;declar\u00f3 recibidos los derechos que adquiri\u00f3\u00bb. &nbsp;El ad &nbsp;quem, &nbsp;al valorarlas, las tergivers\u00f3. Y concluy\u00f3, en forma &nbsp;contraevidente, \u00abque &nbsp;eran \u201ct\u00edtulos de mera tenencia\u201d que hac\u00edan &nbsp;presumir la mala fe del demandado, cuando lo que aflora en forma &nbsp;objetiva de ellas es que existi\u00f3 una compraventa perfecta de &nbsp;derechos herenciales que fueron entregados por los enajenantes y &nbsp;recibidos por el adquirente de los mismos\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>A su &nbsp;turno, frente a la \u00abposibilidad &nbsp;de un error de derecho\u00bb, &nbsp;asever\u00f3 que este se derivaba de la incursi\u00f3n en un &nbsp;yerro f\u00e1ctico \u00aben &nbsp;la interpretaci\u00f3n de la r\u00e9plica de la demanda, en la &nbsp;que, como antes se memor\u00f3, el entonces demandado aleg\u00f3 &nbsp;la excepci\u00f3n de prescripci\u00f3n de la acci\u00f3n &nbsp;reivindicatoria, aspecto que plante\u00f3 como excepci\u00f3n &nbsp;previa y de fondo\u00bb. &nbsp;De este modo, al considerar que las escrituras eran t\u00edtulos de &nbsp;mera tenencia, \u00abcuando &nbsp;contienen verdaderos contratos de derechos herenciales, y con esta &nbsp;peregrina consideraci\u00f3n, aunada a la posible existencia de un &nbsp;error de derecho -claramente inexistente- concluy\u00f3 que hab\u00eda &nbsp;mala fe de mi representado y deneg\u00f3 las mejoras en las &nbsp;restituciones mutuas\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>IV. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>1. El &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;cargo primero adolece de defectos formales que impiden su admisi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>1.1. &nbsp;Cuando el embate se encamina por la v\u00eda del motivo quinto del &nbsp;art\u00edculo 336 del C\u00f3digo General del Proceso, es &nbsp;indispensable que el recurrente precise en cu\u00e1l causal de &nbsp;nulidad, de las previstas en la legislaci\u00f3n adjetiva, se &nbsp;incurri\u00f3. As\u00ed lo ha clarificado esta Sala: &nbsp;<\/p>\n<p>\u00ab(\u2026) &nbsp;la alegaci\u00f3n de una causal de nulidad es insuficiente para &nbsp;viabilizar su estudio de fondo, si al sustentar su ocurrencia no se &nbsp;tienen en cuenta los principios de especificidad, protecci\u00f3n, &nbsp;trascendencia y convalidaci\u00f3n que la rigen, pues la ausencia &nbsp;de cualquiera de \u00e9stos conducir\u00e1 a descartar la &nbsp;retroacci\u00f3n del tr\u00e1mite cumplido y a la repulsa del &nbsp;escrito de sustentaci\u00f3n, en guarda de caros postulados, como &nbsp;el de econom\u00eda procesal. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;otras palabras, el inconforme tiene la carga de demostrar que los &nbsp;hechos alegados se subsumen dentro de alguna de las causales de &nbsp;invalidaci\u00f3n consagradas en la legislaci\u00f3n, que la &nbsp;misma no fue saneada, que est\u00e1 legitimado para invocarla y que &nbsp;la vulneraci\u00f3n es trascendente\u00bb &nbsp;(CSJ &nbsp;AC4497-2018, citado en AC5808-2021. Criterio reiterado en &nbsp;AC5033-2022). &nbsp;<\/p>\n<p>1.2. &nbsp;Esta exigencia, que ata\u00f1e a los requisitos de claridad y &nbsp;precisi\u00f3n referidos en el numeral 2\u00b0 del canon 344 CGP, &nbsp;fue desatendida. Se observa que la \u00fanica alusi\u00f3n a una &nbsp;causa de invalidez que se hace corresponde a la articulada en torno a &nbsp;la hip\u00f3tesis prevista en la regla 1\u00aa del art\u00edculo &nbsp;107 del C\u00f3digo General del Proceso (\u00abLa &nbsp;ausencia del juez o de los magistrados genera la nulidad de la &nbsp;respectiva actuaci\u00f3n\u00bb). &nbsp;En &nbsp;dicha norma, lo ha destacado esta Corporaci\u00f3n, el \u00ablegislador &nbsp;estableci\u00f3 como motivo de nulidad la ausencia de los &nbsp;magistrados en la respectiva audiencia (forma plural)\u00bb (CSJ &nbsp;AC196-2021). Sin embargo, tal hip\u00f3tesis es distinta de la que &nbsp;trae el recurrente ante la Corte, en tanto aqu\u00e9l hizo girar la &nbsp;argumentaci\u00f3n tendiente a demostrar la estructuraci\u00f3n &nbsp;de la invalidez que denuncia alrededor de la idea de que la actuaci\u00f3n &nbsp;estaba viciada por cuanto se le imprimi\u00f3 al asunto un tr\u00e1mite &nbsp;diferente de aquel que correspond\u00eda. En una palabra, se &nbsp;reclam\u00f3 la celebraci\u00f3n de una audiencia en la cual se &nbsp;le permitiera sustentar oralmente la alzada. As\u00ed y todo, lo &nbsp;rogado no encaja dentro del supuesto de nulidad del &nbsp;art\u00edculo 107 del C\u00f3digo General del Proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>1.3. &nbsp;Incluso si lo anterior se dejara de lado, tambi\u00e9n habr\u00eda &nbsp;lugar a inadmitir el cargo en comento. &nbsp;<\/p>\n<p>1.3.1. &nbsp;El art\u00edculo 347 del C\u00f3digo General del Proceso dispone &nbsp;que \u00ab[l]a &nbsp;Sala, aunque la demanda de casaci\u00f3n cumpla los requisitos &nbsp;formales, podr\u00e1 inadmitirla en los siguientes eventos: &nbsp;(\u2026) 2. Cuando &nbsp;los errores procesales aducidos no existen o, dado el caso, fueron &nbsp;saneados, o no afectaron las garant\u00edas de las partes, ni &nbsp;comportan una lesi\u00f3n relevante del ordenamiento\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>1.3.2. &nbsp;El vicio denunciado por el recurrente aparece saneado. Y es que, en &nbsp;efecto, se advierte que, frente al auto de 12 de agosto de 2021, por &nbsp;el cual el Tribunal adecu\u00f3 el tr\u00e1mite al procedimiento &nbsp;establecido en el Decreto 806 del 2020 (art. 14), nada se aleg\u00f3. &nbsp;Esta era, pues, la oportunidad id\u00f3nea para presentar el &nbsp;reproche -a trav\u00e9s de los remedios y mecanismos que la ley &nbsp;prev\u00e9 para controvertir las decisiones del juez-. Luego, la &nbsp;anomal\u00eda enrostrada se convalid\u00f3, seg\u00fan las &nbsp;previsiones del numeral 1\u00ba del canon 136 del C\u00f3digo &nbsp;General del Proceso. Norma \u00e9sta que establece que la \u00abnulidad &nbsp;se considerar\u00e1 saneada en los siguientes casos: 1. Cuando la &nbsp;parte que pod\u00eda alegarla no lo hizo oportunamente o actu\u00f3 &nbsp;sin proponerla &nbsp;(\u2026)\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;un caso similar, esta Sala refiri\u00f3 lo que viene: &nbsp;<\/p>\n<p>\u00ab1.1. &nbsp;Revisado el expediente, se tiene que la sentencia de primera &nbsp;instancia se emiti\u00f3 en audiencia del 22 de octubre de 2019, &nbsp;momento en el cual el apoderado del demandante interpuso el recurso &nbsp;de apelaci\u00f3n (r\u00e9cord 2:13:58 a 2:15:46), cuyos reparos &nbsp;alleg\u00f3 en escrito del 25 de octubre de ese mismo a\u00f1o &nbsp;(fls. 746 a 757 c1). &nbsp;<\/p>\n<p>Admitido el &nbsp;recurso de apelaci\u00f3n el 16 de junio de 2020 (p\u00e1g. 15) &nbsp;se corri\u00f3 traslado al recurrente para su sustentaci\u00f3n y &nbsp;a la contraparte para la r\u00e9plica correspondiente (art\u00edculo &nbsp;14, Decreto 806 de 2020). Seguidamente, el apoderado de V\u00edctor &nbsp;Hugo Galvis Forero el 23 de junio de 2020 lo sustent\u00f3 (p\u00e1gs. &nbsp;17 a 24), los demandados por su parte descorrieron el traslado (p\u00e1gs. &nbsp;26 a 29). El 30 de noviembre de 2020 el ad quem confirm\u00f3 la &nbsp;sentencia de primera instancia (p\u00e1gs. 31 a 38). &nbsp;<\/p>\n<p>Del anterior &nbsp;recuento procesal se constata que el se\u00f1or V\u00edctor Hugo &nbsp;Galvis Forero nada aleg\u00f3, contra el auto del 16 de junio de &nbsp;2020 por medio del cual se corri\u00f3 traslado para sustentar de &nbsp;manera escrita el recurso de apelaci\u00f3n (art\u00edculo 14 del &nbsp;Decreto 806 de 2020), siendo esa la oportunidad procesal para el &nbsp;efecto y no con posterioridad a la sentencia, convalid\u00f3 &nbsp;entonces la irregularidad ahora alegada conforme a las previsiones &nbsp;del numeral 1, art\u00edculo 136 del C\u00f3digo General del &nbsp;Proceso, lo que adem\u00e1s conlleva cerrarle el paso al cargo de &nbsp;casaci\u00f3n tal como lo prev\u00e9 el numeral 2, canon 347 Ib., &nbsp;al indicar que as\u00ed la demanda extraordinaria atienda los &nbsp;requisitos formales se inadmitir\u00e1 cuando los yerros procesales &nbsp;fueron saneados\u00bb (CSJ &nbsp;AC4117-2022). &nbsp;<\/p>\n<p>Al &nbsp;respecto esta Corte, en el ya anotado prove\u00eddo CSJ &nbsp;AC4117-2022, acot\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>\u00abLo &nbsp;ocurrido tambi\u00e9n desvanece cualquier afectaci\u00f3n a las &nbsp;garant\u00edas fundamentales del demandante, m\u00e1xime cuando &nbsp;no se suprimi\u00f3 al recurrente la oportunidad de ejercer su &nbsp;derecho a presentar alegatos o mejor sustentar sus reparos, &nbsp;permiti\u00e9ndole expresar con amplitud los motivos de &nbsp;inconformidad frente al fallo de primera instancia el 23 de junio de &nbsp;2020, para luego, en la etapa subsiguiente el tribunal emitir la &nbsp;sentencia correspondiente, por lo que el defecto invocado result\u00f3 &nbsp;intrascendente ya que ninguna garant\u00eda al debido proceso se le &nbsp;cercen\u00f3, lo que impide abrir paso a la demanda de casaci\u00f3n &nbsp;respecto de este cargo\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>1.4. &nbsp;En corolario, se inadmitir\u00e1 el cargo primero de la demanda de &nbsp;casaci\u00f3n auscultada. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;El tercer cargo tampoco cumple con los requisitos exigidos en la &nbsp;norma adjetiva para su admisi\u00f3n. Ello debido a la falta de &nbsp;demostraci\u00f3n del cargo esbozado bajo la causal segunda de &nbsp;casaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>2.1. &nbsp;Recu\u00e9rdese que cuando se denuncia la violaci\u00f3n &nbsp;indirecta de una norma sustancial, incumbe al casacionista demostrar &nbsp;el presunto error de hecho o de derecho, que imputa a la sentencia de &nbsp;segunda instancia. Tal ejercicio se debe llevar a cabo a trav\u00e9s &nbsp;de \u00abuna &nbsp;labor de contraste entre lo que extrajo el sentenciador de las &nbsp;pruebas que se tildan de err\u00f3neamente apreciadas y lo que &nbsp;tales pruebas dicen o dejan de decir, para establecer el real efecto &nbsp;que dimana de la preterici\u00f3n o desfiguraci\u00f3n de la &nbsp;prueba, siempre en el bien entendido que no basta relacionarla ni con &nbsp;ofrecer la visi\u00f3n del recurrente a la manera de un alegato de &nbsp;instancia, sino se confronta en sus t\u00e9rminos con la sentencia &nbsp;acusada\u00bb11. &nbsp;<\/p>\n<p>2.2. &nbsp;Se advierte que el casacionista no efectu\u00f3 tan indispensable &nbsp;labor: \u00fanicamente se limit\u00f3 a transcribir apartes de &nbsp;los documentos que estim\u00f3 indebidamente apreciados -no se &nbsp;indic\u00f3 en d\u00f3nde radicaba el desatino del fallador de &nbsp;segundo nivel-. Al respecto, tan solo manifest\u00f3 que \u00abel &nbsp;Tribunal consider\u00f3 que las escrituras 1114 de 1994, 1 de 1996, &nbsp;452 y 510 de 2018 era \u201ct\u00edtulos de mera tenencia\u201d &nbsp;sobre los inmuebles materia de reivindicaci\u00f3n, cuando en &nbsp;realidad contienen perfectos contratos de compraventa de derechos &nbsp;herenciales\u00bb. &nbsp;V\u00e9ase que el reproche no muestra una inconsistencia entre lo &nbsp;que objetivamente se desprende de la prueba y la lectura efectuada &nbsp;por el ad &nbsp;quem. &nbsp;Por el contrario, la queja se dirige a cuestionar la calificaci\u00f3n &nbsp;jur\u00eddica que el Colegiado otorg\u00f3 a dichos medios &nbsp;suasorios, al considerar que la posesi\u00f3n ejercida sobre el &nbsp;bien estuvo amparada en unos contratos que otorgaron al casacionista &nbsp;la mera tenencia de los bienes. En ese orden, el juez de segundo &nbsp;nivel no desconoci\u00f3 el contenido de dichos actos. De manera &nbsp;puntual, indic\u00f3 que \u00abel &nbsp;hoy fenecido Carlos Adolfo Gonz\u00e1lez Escobar, mediante la &nbsp;escritura p\u00fablica N\u00ba 1114 del 28 de abril de 1994 de la &nbsp;Notar\u00eda Octava de Medell\u00edn, compr\u00f3 a Virgilio de &nbsp;Jes\u00fas Osorno V\u00e9lez las acciones y derechos que le &nbsp;correspond\u00edan en la \u201csucesi\u00f3n il\u00edquida\u201d &nbsp;de Rafael Antonio Osorno Osorno y Margarita V\u00e9lez Chavarriaga, &nbsp;\u201cvinculados exclusivamente\u201d al inmueble identificado con &nbsp;la matr\u00edcula inmobiliaria N\u00ba 035-10527\u00bb. &nbsp;As\u00ed mismo, se aclar\u00f3 lo que viene: &nbsp;<\/p>\n<p>\u00abAsimismo, &nbsp;en vida, el se\u00f1or Gonz\u00e1lez Escobar, a trav\u00e9s de &nbsp;la escritura p\u00fablica N\u00ba 1 del 09 de enero de 1996 de la &nbsp;Notar\u00eda de Betulia, compr\u00f3 a Margarita Osorno V\u00e9lez &nbsp;las acciones y derechos que les correspond\u00edan en la \u201csucesi\u00f3n &nbsp;il\u00edquida de sus fallecidos padres se\u00f1ores RAFAEL OSORNO &nbsp;Y MARGARITA VELEZ DE OSORNO, cuya sucesi\u00f3n se tramita en el &nbsp;Juzgado Sexto de Familia de Medell\u00edn\u201d, vinculadas estas &nbsp;acciones y derechos exclusivamente\u2026\u201d al fundo &nbsp;identificado con la matr\u00edcula inmobiliaria N\u00ba 035-10527 &nbsp;(fls. 106 a 110 C-1). &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;tal guisa, al aqu\u00ed demandado Carlos Adolfo Gonz\u00e1lez &nbsp;Escobar, en calidad de cesionario de los derechos adquiridos en la &nbsp;sucesi\u00f3n de Rafael Antonio Osorno Osorno y Margarita V\u00e9lez &nbsp;Chavarriaga sobre el predio identificado con la matr\u00edcula &nbsp;inmobiliaria N\u00ba 035-10527, le fue adjudicado el inmueble &nbsp;identificado con la matr\u00edcula inmobiliaria N\u00ba 035-21254, &nbsp;mediante la sentencia del 25 de febrero de 2000 proferida por el &nbsp;Juzgado Sexto de Familia de Medell\u00edn (fls. 147 a 149 C-1). &nbsp;<\/p>\n<p>(\u2026) &nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed &nbsp;las cosas, de lo que viene de trasuntarse, se &nbsp;infiere que el se\u00f1or Gonz\u00e1lez Escobar aleg\u00f3 la &nbsp;posesi\u00f3n de un bien inmueble frente al cual ostentaba la &nbsp;calidad de cesionario de derechos herenciales, esto es, un bien que &nbsp;pertenec\u00eda a la masa sucesoral, circunstancia esta que le &nbsp;impon\u00eda la carga de probar la interversi\u00f3n de su &nbsp;condici\u00f3n de tenedor a poseedor, &nbsp;es decir, que pose\u00eda el fundo como due\u00f1o \u00fanico, &nbsp;sin reconocer dominio ajeno e inequ\u00edvoca, p\u00fablica y &nbsp;pac\u00edficamente y &nbsp;no en calidad de cesionario de la herencia, pues ten\u00eda los &nbsp;mismos derechos y obligaciones del heredero\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;lo dem\u00e1s, valga decirlo, esta consideraci\u00f3n no fue &nbsp;cuestionada por el censor en ninguno de los cargos esbozados en la &nbsp;demanda. As\u00ed las cosas, no se advierte cu\u00e1l es el error &nbsp;de hecho cometido por el sentenciador en la valoraci\u00f3n &nbsp;objetiva del contenido de los enunciados instrumentos p\u00fablicos. &nbsp;Pues, como se vio, para el ad &nbsp;quem &nbsp;aquellos s\u00ed contienen \u00abverdaderos &nbsp;contratos de derechos herenciales\u00bb. &nbsp;Por ende, la censura no aparece ni clara ni precisa. &nbsp;<\/p>\n<p>2.3. &nbsp; Aunado a lo anterior, se observa que el casacionista omiti\u00f3 &nbsp;precisar c\u00f3mo los supuestos errores de hecho vulneraron las &nbsp;normas sustanciales aducidas. Se limit\u00f3 a enunciar el &nbsp;contenido de las disposiciones, sin indicar la forma en que la &nbsp;transgresi\u00f3n se present\u00f3. Para el efecto, el censor &nbsp;indic\u00f3 que \u00ab[l]os &nbsp;yerros del Tribunal adem\u00e1s de ser may\u00fasculos, fueron &nbsp;trascendentales en la decisi\u00f3n contenida en el fallo &nbsp;impugnado, pues lo condujeron a aplicar indebidamente los arts. 768 y &nbsp;2531.2 el C\u00f3digo Civil que, en su orden, regulan la presunci\u00f3n &nbsp;de mala fe por error en materia de derecho y por la existencia de &nbsp;t\u00edtulos de mera tenencia; por \u00faltimo, a inaplicar el &nbsp;art. 966 del mismo C\u00f3digo que consagra las restituciones &nbsp;mutuas a que tiene derecho el poseedor en la reivindicaci\u00f3n\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Sobre &nbsp;la exigencia extra\u00f1ada, esta Sala ha dicho que: &nbsp;<\/p>\n<p>\u00ab[\u2026] &nbsp;siendo &nbsp;el motivo de casaci\u00f3n invocado la vulneraci\u00f3n de normas &nbsp;sustanciales, aun cuando sea por la v\u00eda indirecta, era de su &nbsp;cargo exponer c\u00f3mo, a consecuencia de los yerros probatorios &nbsp;imputados, las disposiciones sustanciales resultaron infringidas, &nbsp;pues como ha sostenido esta Corte \u00abno &nbsp;basta con invocar gen\u00e9ricamente las normas \u00absustanciales\u00bb &nbsp;que, a juicio del recurrente, habr\u00eda infringido el fallador de &nbsp;segundo grado, sino que aquel debe demostrar que dichas disposiciones &nbsp;constituyeron base esencial de la sentencia impugnada, o debieron &nbsp;serlo; ello sin perder de vista la necesidad de explicar de qu\u00e9 &nbsp;manera se habr\u00edan transgredido esos preceptos, as\u00ed como &nbsp;la relevancia que esa \u00abviolaci\u00f3n\u00bb tuvo en lo &nbsp;resolutivo de la sentencia de segunda instancia\u00bb. &nbsp;(CSJ AC2136-2020 de 7 de sept. Rad. 2016-00397-01)\u00bb &nbsp;(CSJ AC1404-2023) &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;Corolario de lo expuesto, los cargos primero y tercero habr\u00e1n &nbsp;de ser inadmitidos. &nbsp;<\/p>\n<p>4. &nbsp;El embate restante, formulado bajo la \u00e9gida de la causal &nbsp;segunda de casaci\u00f3n, ser\u00e1 admitido por el magistrado &nbsp;sustanciador: satisface las exigencias formales previstas en el &nbsp;art\u00edculo 344 del C\u00f3digo General del Proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>DECISI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;m\u00e9rito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala &nbsp;de Casaci\u00f3n Civil, Agraria y Rural, &nbsp;<\/p>\n<p>RESUELVE: &nbsp;<\/p>\n<p>PRIMERO. &nbsp;INADMITIR &nbsp;los &nbsp;cargos &nbsp;primero y tercero &nbsp;de &nbsp;la demanda de casaci\u00f3n, presentada dentro del asunto de la &nbsp;referencia. &nbsp;<\/p>\n<p>SEGUNDO. &nbsp;El &nbsp;suscrito Magistrado, con auto de ponente, &nbsp;ADMITIR\u00c1 a &nbsp;tr\u00e1mite el segundo reproche planteado en la demanda de &nbsp;casaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>TERCERO. &nbsp;Ejecutoriada &nbsp;esta providencia, regrese al despacho del ponente para correr el &nbsp;traslado previsto en el art\u00edculo 348 del C\u00f3digo General &nbsp;del Proceso, para garantizar los derechos de contradicci\u00f3n y &nbsp;defensa a los interesados. &nbsp;<\/p>\n<p>NOTIF\u00cdQUESE &nbsp;Y C\u00daMPLASE &nbsp;<\/p>\n<p>MARTHA &nbsp;PATRICIA GUZM\u00c1N \u00c1LVAREZ &nbsp;<\/p>\n<p>Presidente &nbsp;de Sala &nbsp;<\/p>\n<p>HILDA &nbsp;GONZ\u00c1LEZ NEIRA &nbsp;<\/p>\n<p>AROLDO &nbsp;WILSON QUIROZ MONSALVO &nbsp;<\/p>\n<p>(con &nbsp;ausencia justificada) &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ALONSO RICO PUERTA &nbsp;<\/p>\n<p>OCTAVIO &nbsp;AUGUSTO TEJEIRO DUQUE &nbsp;<\/p>\n<p>FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp;<\/p>\n<p>1\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;la demanda se relata que Manuel Salvador V\u00e9lez Osorno fue &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;declarado muerto presunto por desaparecimiento (hecho sexto). &nbsp;<\/p>\n<p>2\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Fols. 7-9, archivo digital \u00ab2012-00165 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C.P.pdf.\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>3\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Fols. 184-212 y 304-306, archivo digital &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00ab2012-00165 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C.P.pdf.\u00bb. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Tambi\u00e9n: &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;fols. 2-6, archivo digital \u00ab2012-00165 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C.4 EXEP. PREV.pdf.\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>4\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Fols. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;245-271, archivo digital \u00ab2012-00165 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CONTINUACI\u00d3N C.1.pdf.\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>5\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Fol. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;248, archivo digital \u00ab2012-00165 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CONTINUACI\u00d3N C.1.pdf.\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>6\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Cfr. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;mins. 1:33:00 y ss. del archivo digital \u00ab2012-00165.mp3\u00bb. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Tambi\u00e9n: archivo digital \u00ab0018_Sustentacion.pdf.\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>7\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La muerte del demandado ocurri\u00f3, seg\u00fan certificado de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;defunci\u00f3n visible a folio 243 del archivo digital \u00ab2012-00165 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CONTINUACI\u00d3N C.1.pdf\u00bb &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;el 11 de abril de 2018. &nbsp;<\/p>\n<p>8\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El estrado de primera instancia, frente a este puntual t\u00f3pico, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;determin\u00f3 que no pod\u00eda apreciar dichos documentos &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;habida cuenta que la parte demandada no goz\u00f3 de la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;oportunidad de contradecirlas. &nbsp;<\/p>\n<p>9\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y oper\u00f3 la interrupci\u00f3n de la prescripci\u00f3n ya &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;que se notific\u00f3 al demandado del contenido del auto admisorio &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;-de 8 de octubre de ese a\u00f1o- dentro del t\u00e9rmino &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;previsto en el art\u00edculo 90 del C\u00f3digo de Procedimiento &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Civil. &nbsp;<\/p>\n<p>10\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;24 de agosto de 2021 el recurrente en alzada alleg\u00f3 escrito &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;por el cual sustent\u00f3, ante el ad &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;quem, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;el recurso de apelaci\u00f3n (cfr. archivo digital &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;0018_Sustentacion.pdf). &nbsp;<\/p>\n<p>11\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ SC de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;14 de mayo de 2001, reiterada en CSJ SC de 19 de dic. de 2012, rad. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2006-00164-01, AC. de 21 de ago. de 2014, rad. 2010-227-01. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>AC2497-2023 (2012-00165-01) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp; Magistrado &nbsp;Ponente &nbsp; AC2497-202 &nbsp; Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00b0 05209-31-89-001-2012-00165-01 &nbsp; (Aprobado &nbsp;en sesi\u00f3n de diez de agosto de dos mil veintitr\u00e9s) &nbsp; Bogot\u00e1 &nbsp;D.C., veintinueve (29) de septiembre de dos mil veintitr\u00e9s &nbsp;(2023). &nbsp; Se &nbsp;decide sobre la admisibilidad de la demanda con la cual Carlos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[66],"tags":[],"class_list":["post-75853","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-septiembre-2023"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75853","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=75853"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/75853\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=75853"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=75853"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=75853"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}