{"id":77049,"date":"2024-05-20T22:44:38","date_gmt":"2024-05-20T22:44:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/20\/stc12031-2023\/"},"modified":"2024-05-20T22:44:38","modified_gmt":"2024-05-20T22:44:38","slug":"stc12031-2023","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/20\/stc12031-2023\/","title":{"rendered":"STC12031 2023"},"content":{"rendered":"<p>STC12031-2023<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado Ponente &nbsp;<\/p>\n<p>STC12031-2023 &nbsp;<\/p>\n<p>Radicaci\u00f3n &nbsp;n\u00ba 11001-02-03-000-2023-03712-00 &nbsp;<\/p>\n<p>(Aprobado en sesi\u00f3n de &nbsp;veinticinco de octubre de dos mil veintitr\u00e9s) &nbsp;<\/p>\n<p>Esta Sala decide &nbsp;la acci\u00f3n de tutela instaurada por Seguros de Vida del Estado &nbsp;S.A. contra la Sala Civil-Familia del Tribunal Superior de &nbsp;Cundinamarca. Al &nbsp;tr\u00e1mite se vincul\u00f3 a las partes e intervinientes en el &nbsp;proceso de radicado 2022-00193. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>I. ANTECEDENTES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;La sociedad gestora -a trav\u00e9s de apoderado- reclama &nbsp;la protecci\u00f3n de los derechos fundamentales &nbsp;al debido proceso, acceso a la administraci\u00f3n de justicia e &nbsp;igualdad, presuntamente vulnerados por la autoridad censurada. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp;Del expediente allegado se resalta lo que viene. El 11 de septiembre &nbsp;de 2020, Diana Beatriz Yenny Arias Ibago solicit\u00f3 contratar &nbsp;con la compa\u00f1\u00eda accionante dos p\u00f3lizas &nbsp;individuales de vida deudores, con el fin de amparar los cr\u00e9ditos &nbsp;de n\u00fameros 90000078985 y 90000078991 adquiridos con &nbsp;Bancolombia, para lo cual diligenci\u00f3 -en se\u00f1al de &nbsp;asentimiento- el documento de solicitud de seguro de vida individual &nbsp;y conocimiento del cliente. En este se manifest\u00f3 no haber &nbsp;padecido, padecer o ser tratada de enfermedades relacionadas \u00abcon &nbsp;problemas de coraz\u00f3n, diabetes, visi\u00f3n, presi\u00f3n &nbsp;arterial, ri\u00f1ones, pulmones, enfermedades neurol\u00f3gicas, &nbsp;enfermedades hep\u00e1ticas, infecci\u00f3n por V.I.H.\u00bb. &nbsp;El 7 de diciembre de 2021, la tomadora falleci\u00f3. En &nbsp;consecuencia, C\u00e9sar Humberto Vera P\u00e1ez, el 7 de enero &nbsp;de 2022 present\u00f3 solicitud de pago de la indemnizaci\u00f3n &nbsp;estipulada en las p\u00f3lizas. &nbsp;<\/p>\n<p>2.1. &nbsp;La sociedad actora refiri\u00f3 que, la informaci\u00f3n &nbsp;suministrada por la asegurada -al momento de solicitar la p\u00f3liza- &nbsp;no fue exacta, completa ni veraz, pues se conoci\u00f3 que la &nbsp;se\u00f1ora Arias ten\u00eda diferentes antecedentes m\u00e9dicos, &nbsp;tales como: \u00abobesidad, &nbsp;el s\u00edndrome metab\u00f3lico, el manejo con cirug\u00eda &nbsp;bari\u00e1trica con nueva ganancia de peso, episodios de ansiedad y &nbsp;depresi\u00f3n, lesi\u00f3n en rodilla bilateral, lesi\u00f3n &nbsp;de cuello uterino, difusi\u00f3n tiroidea, gastropat\u00eda por &nbsp;helicobacter pylori, alteraci\u00f3n neurol\u00f3gica en miembro &nbsp;superior\u00bb, &nbsp;previos a la suscripci\u00f3n de los contratos de seguro. Por ello, &nbsp;promovi\u00f3 demanda verbal de nulidad relativa de contrato contra &nbsp;C\u00e9sar Humberto Vera P\u00e1ez. &nbsp;<\/p>\n<p>2.2. &nbsp;Una vez repartida la demanda, el Juzgado Primero Civil del Circuito &nbsp;de Zipaquir\u00e1 \u2013con providencia del 12 de julio de 2022- &nbsp;la admiti\u00f3 y orden\u00f3 notificar y correr traslado al &nbsp;demandado por el t\u00e9rmino de 20 d\u00edas1. &nbsp;<\/p>\n<p>2.3. &nbsp;C\u00e9sar Humberto Vera P\u00e1ez, oportunamente contest\u00f3 &nbsp;la demanda. Se opuso a todas las pretensiones y propuso como &nbsp;excepciones de fondo, a saber: \u00abausencia &nbsp;de reticencia o inexactitud en la declaraci\u00f3n de &nbsp;asegurabilidad, inactividad de la aseguradora para justificar el no &nbsp;pago, muerte por causa diferente a lo preguntado en el cuestionario, &nbsp;amparo b\u00e1sico cubre el suicidio como evento gravoso, &nbsp;ratificaci\u00f3n de las condiciones con la expedici\u00f3n de la &nbsp;renovaci\u00f3n de la p\u00f3liza, nulidad relativa como acci\u00f3n &nbsp;contractual inter partes, prescripci\u00f3n y caducidad contra la &nbsp;aseguradora\u00bb. &nbsp; Y la gen\u00e9rica2. &nbsp;Igualmente formul\u00f3 demanda de reconvenci\u00f3n. Sin &nbsp;embargo, esta fue rechazada3. &nbsp;<\/p>\n<p>2.4. &nbsp;Surtidos los ritos de ley, el juzgado -en audiencia del 17 de enero &nbsp;de 2023- neg\u00f3 las pruebas solicitadas por el extremo &nbsp;demandante. Y resolvi\u00f3: (i) &nbsp;declarar &nbsp;infundadas las excepciones de \u00abNULIDAD &nbsp;RELATIVA COMO ACCI\u00d3N CONTRACTUAL INTERPARTES, Y PRESCRIPCI\u00d3N &nbsp;Y CADUCIDAD CONTRA LA ASEGURADORA\u00bb. (II) &nbsp;declarar &nbsp;fundada la excepci\u00f3n de \u00abINEXISTENCIA &nbsp;DE RETICENCIA O INEXACTITUD EN LA DECLARACI\u00d3N DE &nbsp;ASEGURABILIDAD\u00bb. (iii) &nbsp;desestimar &nbsp;las s\u00faplicas de la demanda. Y (iv) &nbsp;condenar &nbsp;en costas a la actora. Inconforme, el apoderado de la parte actora &nbsp;interpuso recurso de apelaci\u00f3n contra el auto que neg\u00f3 &nbsp;el decreto de pruebas y la sentencia4. &nbsp;<\/p>\n<p>2.5. &nbsp; El Tribunal accionado -con auto del 14 de julio de 2023- confirm\u00f3 &nbsp;la decisi\u00f3n que neg\u00f3 el decreto de la prueba &nbsp;testimonial y documental en poder de terceros solicitada por el &nbsp;demandante5. &nbsp;Y, el 22 de agosto de 2023 confirm\u00f3 la sentencia recurrida6. &nbsp;<\/p>\n<p>2.6. &nbsp;La sociedad accionada censura que el Tribunal incurri\u00f3 en &nbsp;\u00abdefecto &nbsp;f\u00e1ctico en dimensi\u00f3n negativa, [al] confirmar la &nbsp;decisi\u00f3n de primera instancia que neg\u00f3 las pruebas &nbsp;legal y oportunamente solicitadas, al considerar que los testimonios &nbsp;de los doctores Javier Restrepo y Oliver Esguerra, no resultaban &nbsp;conducentes ni \u00fatiles, en tanto, con dichas probanzas se &nbsp;pretende probar, de una parte\u2026 las consecuencias t\u00e9cnicas &nbsp;que habr\u00eda tenido al interior de Seguros de Vida del Estado &nbsp;S.A. de haberse conocido el verdadero estado de riesgo\u2026 y de &nbsp;otra, \u2026el an\u00e1lisis de la reclamaci\u00f3n y &nbsp;relevancia de las circunstancias que la Sra. Arias Ibago omiti\u00f3 &nbsp;informar a la compa\u00f1\u00eda de cara a la suscripci\u00f3n &nbsp;del riesgo\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Aduce &nbsp;que la Corporaci\u00f3n accionada \u00abincurri\u00f3 &nbsp;en defecto sustantivo al inaplicar los art\u00edculos 212 y 213 del &nbsp;C\u00f3digo General del Proceso\u00bb. Y, &nbsp;que \u00abincurri\u00f3 &nbsp;en m\u00faltiples defectos f\u00e1cticos en dimensi\u00f3n &nbsp;negativa, al momento de emitir la decisi\u00f3n de fondo que &nbsp;resolvi\u00f3 el recurso de apelaci\u00f3n\u2026 en tanto que\u2026 &nbsp;no se decretaron las pruebas testimoniales oportuna y debidamente &nbsp;solicitadas, sin embargo, de manera contradictoria son pruebas que &nbsp;echa de menos\u2026 en la emisi\u00f3n de la sentencia, [pues] &nbsp;se\u00f1al\u00f3 que no se acredit\u00f3 dentro del tr\u00e1mite &nbsp;procesal una declaraci\u00f3n reticente o inexacta por parte de la &nbsp;asegurada, desconociendo pruebas documentales que daban plan cuenta &nbsp;de la existencia de una declaraci\u00f3n reticente por parte de la &nbsp;Dra Diana Beatriz Yenny Arias Ibago\u00bb. Lo &nbsp;mismo al exigir \u00abuna &nbsp;relaci\u00f3n de causalidad o conexidad entre la situaci\u00f3n &nbsp;objeto de reticencia o inexactitud y las causas del hipot\u00e9tico &nbsp;siniestro como presupuesto para la declaratoria de nulidad relativa &nbsp;del contrato por declaraci\u00f3n reticente, partiendo de un &nbsp;protuberante error de interpretaci\u00f3n y del desconocimiento e &nbsp;inaplicaci\u00f3n del\u2026 art\u00edculo 1058, 1059 o 1158 del &nbsp;C de Co, y contradice directamente reiterada jurisprudencia\u2026 &nbsp;en procesos declarativos que, no incorporan tal exigencia, que se &nbsp;reitera, no est\u00e1 en la Ley\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;Depreca que se tutelen sus derechos fundamentales. En consecuencia, &nbsp;solicit\u00f3 que se deje sin efectos la sentencia proferida por el &nbsp;Tribunal accionado el 22 de agosto de 2023 y el auto del 14 de julio &nbsp;siguiente. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>II. RESPUESTAS &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;RECIBIDAS. &nbsp;<\/p>\n<p>Las autoridades &nbsp;accionadas y vinculadas -en escritos separados- realizaron un &nbsp;recuento de lo actuado, defendieron su legalidad y remitieron el &nbsp;enlace del proceso rebatido. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>III. CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1. Si bien el &nbsp;auxilio se dirige contra del auto que neg\u00f3 el decreto &nbsp;probatorio y la consecuente sentencia, proferidos ambos por el Juez &nbsp;Plural cuestionado, se impone circunscribir &nbsp;el estudio de esta salvaguarda a la providencia de segundo grado que &nbsp;resolvi\u00f3 el recurso de apelaci\u00f3n, por ser la que &nbsp;resolvi\u00f3 de manera definitiva el proceso de nulidad de &nbsp;contrato objeto de revisi\u00f3n7. &nbsp;<\/p>\n<p>2. En segundo &nbsp;lugar, revisada la providencia cuestionada, esta Sala advierte que la &nbsp;acci\u00f3n constitucional no tiene vocaci\u00f3n de prosperidad. &nbsp;En efecto, el Tribunal &nbsp;encartado \u2013con providencia del 22 de agosto de 2023-, tras &nbsp;realizar un recuento de las pretensiones de nulidad relativa del &nbsp;contrato de seguro contenido en las p\u00f3lizas adquiridas, &nbsp;refiri\u00f3 que la sentencia recurrida neg\u00f3 tales &nbsp;aspiraciones por considerar que \u00abla &nbsp;reticencia que aleg\u00f3 la compa\u00f1\u00eda demandante, no &nbsp;tuvo la entidad suficiente para viciar el contrato de seguro, pues la &nbsp;tomadora falleci\u00f3 por un c\u00e1ncer de tallo cerebral &nbsp;fulminante\u2026 causa de muerte [que] no obedece a ninguna de las &nbsp;patolog\u00edas descritas en la demanda, las cuales no se aprecian &nbsp;relevantes en el deceso de la tomadora\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>2.1. Resalt\u00f3 &nbsp;que los argumentos esgrimidos como motivo de inconformidad eran &nbsp;entendidos como los relativos a la interpretaci\u00f3n y aplicaci\u00f3n &nbsp;del art\u00edculo 1058 del C\u00f3digo de Comercio. En desarrollo &nbsp;de tal planteamiento, defini\u00f3 el instituto de la reticencia &nbsp;como causal de nulidad relativa del contrato de seguro, destacando &nbsp;que \u00abla &nbsp;exigencia legal de declarar sinceramente las circunstancias para &nbsp;apreciar exactamente el riesgo que se va a cubrir, adem\u00e1s de &nbsp;ser requisito del objeto constituye la motivaci\u00f3n para &nbsp;contratar\u00bb. De &nbsp;manera que su inobservancia, conforme a los dos primeros incisos del &nbsp;referido articulado, producen la \u00abnulidad &nbsp;relativa, que no la absoluta, del contrato de seguro o la &nbsp;modificaci\u00f3n de sus condiciones\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>2.2. Destac\u00f3 &nbsp;que son dos las circunstancias que prev\u00e9 la norma en las que &nbsp;dicho fen\u00f3meno no opera. La primera, \u00ab\u2026cuando &nbsp;la aseguradora ha conocido o debi\u00f3 conocer antes de celebrarse &nbsp;el contrato los hechos o circunstancias sobre los vicios de la &nbsp;declaraci\u00f3n del tomador, caso en el cual no puede alegar la &nbsp;nulidad relativa del contrato o perseguir la disminuci\u00f3n de su &nbsp;obligaci\u00f3n, porque si pese al conocimiento de las condiciones &nbsp;reales del riesgo asume su amparo, no hay enga\u00f1o imputable al &nbsp;otro contratante\u2026 la segunda\u2026 en que despu\u00e9s de &nbsp;celebrado el contrato, la aseguradora tiene conocimiento de la &nbsp;reticencia o la inexactitud en la que incurri\u00f3 el tomador y &nbsp;guarda silencio, pues se entiende que con su aquietamiento, lo &nbsp;acepta\u00bb. De &nbsp;manera que la omisi\u00f3n del tomador en manifestar su estado real &nbsp;de salud al momento de la celebraci\u00f3n del contrato, \u00abes &nbsp;tambi\u00e9n atribuible a la aseguradora, por el deber de &nbsp;diligencia y previsi\u00f3n en el que se enmarca su actividad &nbsp;comercial\u00bb. En &nbsp;respaldo cit\u00f3 jurisprudencia de esta Sala8. &nbsp;Y enfatiz\u00f3 que, si el asegurador antes de la celebraci\u00f3n &nbsp;del contrato tuvo ocasi\u00f3n de ponderar el elenco probatorio a &nbsp;su alcance, \u00abal &nbsp;concurrir su voluntad en el pacto hab\u00eda ya aceptado asumir el &nbsp;riesgo objeto del pacto\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>2.3. Sostuvo que, &nbsp;\u00absi la &nbsp;aseguradora ignor\u00f3 la informaci\u00f3n que con una conducta &nbsp;prudente, exigible a su labor profesional, hubiera obtenido, o &nbsp;renunci\u00f3 a efectuar valoraciones que sin ser onerosas &nbsp;resultaban aconsejables para la ponderaci\u00f3n del riesgo que se &nbsp;pretendi\u00f3 asegurar, removi\u00f3 con ello cualquiera &nbsp;incidencia con fuerza de afectar su consentimiento y por tanto, &nbsp;desaparece el fundamento de la reticencia como sanci\u00f3n bajo la &nbsp;modalidad que consagra el art\u00edculo 1058 mercantil, pues ning\u00fan &nbsp;enga\u00f1o podr\u00eda en dichas condiciones pregonarse, cuando &nbsp;el asegurador ha conocido la realidad, pues\u2026 la falta de &nbsp;diligencia radicada en cabeza de un profesional en el riesgo\u2026 &nbsp;pod\u00edan haber servido para elucidar circunstancias fidedignas &nbsp;que signaban al riesgo en su estado primigenio9\u00bb &nbsp;<\/p>\n<p>2.4. En esa l\u00ednea, &nbsp;destac\u00f3 que \u00abla &nbsp;declaraci\u00f3n del tomador sobre su estado de salud no era &nbsp;obst\u00e1culo para que la aseguradora indagara la realidad de las &nbsp;afirmaciones del futuro asegurado, en especial ante la presencia de &nbsp;circunstancias relevantes que conducir\u00edan a la variaci\u00f3n &nbsp;de las condiciones del contrato\u2026 no basta simplemente alegar &nbsp;la reticencia o inexactitud, sino que debe tambi\u00e9n probar que &nbsp;la aseguradora fue diligente en su actividad empresarial, para &nbsp;establecer el estado de riesgo, pues de no hacerlo, puede v\u00e1lidamente &nbsp;considerarse que la inexactitud o reticencia fue intrascendente y por &nbsp;ello se celebr\u00f3 el contrato de seguro\u00bb. Como &nbsp;sustento de su planteamiento, cit\u00f3 reciente pronunciamiento de &nbsp;esta Sala en sede de casaci\u00f3n -CSJ SC167-2023-, en el que se &nbsp;precisaron las subreglas para la configuraci\u00f3n de la nulidad &nbsp;relativa del contrato de seguro. E hizo \u00e9nfasis en que en \u00abla &nbsp;\u00faltima regla enunciada\u2026 como conocimiento presunto, o &nbsp;presuntivo, del asegurador sobre los vicios de la declaraci\u00f3n &nbsp;de asegurabilidad\u2026 debe &nbsp;tenerse presente una pauta hermen\u00e9utica que parte de entender &nbsp;que el instituto del consentimiento presuntivo no es un remedio &nbsp;general para indultar o condonar notorias reticencias, sino un &nbsp;correctivo para preservar el contrato frente a controversias &nbsp;suscitadas a ra\u00edz de hechos que el asegurador deb\u00eda y &nbsp;pod\u00eda conocer, pero que no implica dejar de lado el celo, &nbsp;honestidad y transparencia, que el tomador debe observar cuando &nbsp;declara las circunstancias del riesgo que busca trasladar\u201d\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>2.5. Sumado a que, &nbsp;en virtud del principio de buena fe y de los postulados normativos en &nbsp;materia contractual, es deber de la aseguradora probar que la parte &nbsp;denunciada en efecto, incurri\u00f3 en mala fe al faltar a la &nbsp;verdad en su declaraci\u00f3n de asegurabilidad, lo cual, en el &nbsp;caso, no se cumpli\u00f3. M\u00e1xime que de la revisi\u00f3n &nbsp;del material probatorio \u00abes &nbsp;claro, que la relevancia o trascendencia del estado de salud de la &nbsp;asegurada al tiempo de la declaraci\u00f3n de asegurabilidad no fue &nbsp;probada como tampoco se demostr\u00f3 que la se\u00f1ora ARIAS &nbsp;IBAGO falleci\u00f3 como resultado de las patolog\u00edas &nbsp;supuestamente omitidas. De la lectura de la historia cl\u00ednica &nbsp;aportada con la demanda, no es posible establecer, que, para la fecha &nbsp;de la declaraci\u00f3n de asegurabilidad, esto es, el 11 de &nbsp;septiembre de 2020, la salud de la asegurada se encontraba gravemente &nbsp;afectada\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>2.6. En cuanto al &nbsp;alcance probatorio de la historia cl\u00ednica, expuso que \u00absu &nbsp;m\u00e9rito probatorio debe establecerse de acuerdo a las reglas de &nbsp;la sana critica, debiendo ser apreciada en conjunto con las pruebas &nbsp;restantes, m\u00e1xime cuando su contenido se refiere a conceptos &nbsp;que en muchos casos son ajenos al conocimiento del funcionario10\u00bb. &nbsp;En ilaci\u00f3n con tal planteamiento, memor\u00f3 que, si bien &nbsp;la aseguradora pretendi\u00f3 el decreto de los testimonios de dos &nbsp;m\u00e9dicos con el fin de probar las consecuencias t\u00e9cnicas &nbsp;que habr\u00eda tenido, de haberse conocido el \u00abverdadero &nbsp;estado de riesgo de acuerdo al real estado de salud de la asegurada\u00bb, &nbsp;dichas &nbsp;pruebas fueron negadas y confirmadas en primera instancia, dado que: &nbsp;<\/p>\n<p>\u2026ellas &nbsp;pretend\u00edan probar los efectos jur\u00eddicos de la presunta &nbsp;reticencia, pero no el verdadero estado de salud de la declarante al &nbsp;tiempo de su declaraci\u00f3n, ni mucho menos, la relevancia o &nbsp;trascendencia de la inexactitud o reticencia, aspectos medulares que &nbsp;la demandante no prob\u00f3 durante el proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>Misma &nbsp;orfandad probatoria que debe predicarse sobre la conducta diligente &nbsp;empleada por la compa\u00f1\u00eda aseguradora, tendiente a &nbsp;verificar el verdadero estado de salud de la asegurada, pues no obra &nbsp;en el expediente, que previamente a la celebraci\u00f3n del &nbsp;contrato de seguro, haya adelantado labor\u00edo en desarrollo de &nbsp;su actividad empresarial orientado a establecer el verdadero estado &nbsp;del riesgo que se pretend\u00eda asegurar, exigiendo o practicando &nbsp;ex\u00e1menes m\u00e9dicos a la peticionaria, lo que significa &nbsp;que la demandante se conform\u00f3 con la declaraci\u00f3n &nbsp;efectuada por la solicitante del seguro, por lo que sin dilaci\u00f3n &nbsp;procedi\u00f3 a perfeccionar el contrato y expedir la p\u00f3liza &nbsp;respectiva. &nbsp;<\/p>\n<p>2.7. Con base en &nbsp;ello, sostuvo que \u00abno &nbsp;se prob\u00f3 la relevancia de las patolog\u00edas alegadas por &nbsp;la demandante; el escaso caudal probatorio recaudado no permite &nbsp;inferir razonablemente que la tomadora falt\u00f3 a la verdad o que &nbsp;infringi\u00f3 el principio de la buena fe en su declaraci\u00f3n &nbsp;\u2026no es posible admitir con grado de certeza ni como verdad &nbsp;absoluta, que para la \u00e9poca de la declaraci\u00f3n la salud &nbsp;de la tomadora se encontraba gravemente afectada con las enfermedades &nbsp;que se alegan en v\u00eda de apelaci\u00f3n, lo que conlleva a &nbsp;concluir que la reticencia o al menos la inexactitud en la &nbsp;declaraci\u00f3n no se prob\u00f3\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>2.8. Finalmente, &nbsp;en cuanto al nexo de causalidad entre la presunta reticencia y el &nbsp;deceso de la tomadora, dijo que \u00abla &nbsp;desidia de la gestora \u2026 en el cumplimiento de sus cargas &nbsp;probatorias, \u2026tampoco aport\u00f3 prueba id\u00f3nea del &nbsp;acaecimiento del siniestro amparado, vale decir, la muerte de la &nbsp;se\u00f1ora ARIAS IBAGO, dado que no alleg\u00f3 el &nbsp;correspondiente registro civil de defunci\u00f3n que acreditara tal &nbsp;deceso (art. 106 Decreto 1260 de 1970). Mucho menos prob\u00f3 que &nbsp;el fallecimiento de la mencionada se\u00f1ora, tuvo como causa una &nbsp;o unas de las presuntas patolog\u00edas omitidas en su declaraci\u00f3n &nbsp;de asegurabilidad\u00bb, lo &nbsp;cual era su deber, pues como &nbsp;\u00abparte contractual \u2026tiene la carga de probar dicho &nbsp;elemento objetivo para efectos de exonerarse de su responsabilidad en &nbsp;el pago de la indemnizaci\u00f3n11\u00bb. &nbsp;Postura que sent\u00f3 como precedente esta Sala en sede de &nbsp;casaci\u00f3n en pronunciamiento CSJ SC3791-2021 y que fue &nbsp;reiterada recientemente en CSJ STC484-2023. En consecuencia, concluy\u00f3 &nbsp;que: &nbsp;<\/p>\n<p>\u2026el &nbsp;nexo de causalidad entre la reticencia o inexactitud y la causa del &nbsp;siniestro, se impone como elemento que debe ser probado para que &nbsp;proceda la nulidad relativa del contrato de seguro, establecida en el &nbsp;art\u00edculo 1058 del C\u00f3digo de Comercio, elemento que &nbsp;tampoco prob\u00f3 la compa\u00f1\u00eda demandante. &nbsp;Por &nbsp;tanto, haciendo una revisi\u00f3n integral de los requisitos &nbsp;establecidos por el art\u00edculo 1058 del C\u00f3digo de &nbsp;Comercio y la jurisprudencia, as\u00ed como de las pruebas &nbsp;recopiladas durante el curso del proceso, es conclusi\u00f3n &nbsp;obligada que la parte demandante no demostr\u00f3 los elementos &nbsp;estructurales necesarios para que se configure la causal de nulidad &nbsp;relativa establecida por el mencionado precepto. &nbsp;<\/p>\n<p>3. De lo &nbsp;expuesto, para esta Sala, con independencia de que se compartan o no &nbsp;todas las conclusiones del juez ordinario, la decisi\u00f3n &nbsp;cuestionada no podr\u00eda ser recibida como irrazonable.12 &nbsp;Ello &nbsp;pues, fue proferida por el juez natural, sirvi\u00e9ndose de un &nbsp;an\u00e1lisis normativo, probatorio y jurisprudencial del tema &nbsp;debatido, en el que la aseguradora accionante no acredit\u00f3 la &nbsp;existencia de los elementos que dan lugar a la declaratoria de &nbsp;nulidad relativa establecidos en el art\u00edculo 1058 del C\u00f3digo &nbsp;de Comercio y la jurisprudencia de esta Corte. &nbsp;<\/p>\n<p>Se insiste, la &nbsp;razonabilidad &nbsp;es cuesti\u00f3n ancha: no se soporta -necesariamente- en la tesis &nbsp;\u00fanica. En gracia de discusi\u00f3n, podr\u00eda tambi\u00e9n &nbsp;apoyarse incluso sobre el disenso con respecto de aquello decidido &nbsp;por la autoridad natural, siempre que no se aprecie una ostensible &nbsp;v\u00eda de hecho \u2013lo que se descarta en el caso en &nbsp;concreto-. En efecto, el &nbsp;juez constitucional no es el llamado a intervenir a manera de &nbsp;autoridad de instancia para establecer cu\u00e1les de los &nbsp;planteamientos expuestos resultan ser los m\u00e1s acertados. &nbsp;Tampoco, para ordenar una determinada apreciaci\u00f3n o valoraci\u00f3n &nbsp;de los elementos demostrativos obrantes en el expediente &nbsp;(ver en CSJ &nbsp;STC 12201-2021, CSJ STC 11453-2021, CSJ STC 1218-2021, CSJ STC &nbsp;9218-2021, CSJ STC2870-2021, CSJ STC 1551-2021, CSJ STC 492-2021, CSJ &nbsp;STC 6617-2021, CSJ STC 5632-2021). &nbsp;Y \u00abmenos &nbsp;acometer, bajo ese pretexto, como lo pretende la parte actora, la &nbsp;revisi\u00f3n oficiosa del asunto, como si fuese uno de &nbsp;instancia13\u00bb. &nbsp;Aunado &nbsp;a que, \u00abla &nbsp;adversidad de la decisi\u00f3n no es por s\u00ed misma fundamento &nbsp;que le allane el camino al vencido para perseverar en sus &nbsp;discrepancias frente a lo resuelto por el juez natural\u00bb &nbsp;(CSJ STC 28 mar. &nbsp;2012, Rad. 00022-01, CSJ STC 3446- 2020, reiterada en STC 2462-2021, &nbsp;12 de marzo). &nbsp;<\/p>\n<p>VI. DECISI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>En m\u00e9rito &nbsp;de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casaci\u00f3n &nbsp;Civil, Agraria y Rural, administrando justicia en nombre de la &nbsp;Rep\u00fablica de Colombia y por autoridad de la ley, NIEGA &nbsp;la &nbsp;acci\u00f3n de tutela impetrada. Notif\u00edquese esta &nbsp;providencia a los interesados en la forma prevista por el art\u00edculo &nbsp;30 del Decreto 2591 de 1991. En caso de no ser impugnada, remitir el &nbsp;expediente a la Corte Constitucional para su eventual revisi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>NOTIF\u00cdQUESE &nbsp;Y C\u00daMPLASE &nbsp;<\/p>\n<p>MARTHA PATRICIA &nbsp;GUZM\u00c1N \u00c1LVAREZ &nbsp;<\/p>\n<p>Presidente de Sala &nbsp;<\/p>\n<p>(con salvamento de &nbsp;voto) &nbsp;<\/p>\n<p>HILDA GONZ\u00c1LEZ &nbsp;NEIRA &nbsp;<\/p>\n<p>AROLDO WILSON &nbsp;QUIROZ MONSALVO &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS ALONSO &nbsp;RICO PUERTA &nbsp;<\/p>\n<p>(con salvamento de &nbsp;voto) &nbsp;<\/p>\n<p>OCTAVIO &nbsp;AUGUSTO TEJEIRO DUQUE &nbsp;<\/p>\n<p>FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp;<\/p>\n<p>Radicaci\u00f3n &nbsp;n.\u00ba 11001-02-03-000-2023-03712-00 &nbsp;<\/p>\n<p>SALVAMENTO DE &nbsp;VOTO &nbsp;<\/p>\n<p>Con &nbsp;pleno respeto por los integrantes de la Sala que conformaron mayor\u00eda &nbsp;para la adopci\u00f3n de la sentencia proferida en el asunto de la &nbsp;referencia, nos permitimos expresar los motivos de nuestra &nbsp;discrepancia. &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp;Precisiones sobre el sub &nbsp;ex\u00e1mine. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;el caso analizado, Seguros &nbsp;de Vida del Estado S.A. reclam\u00f3 &nbsp;la protecci\u00f3n de sus garant\u00edas esenciales de acceso a &nbsp;la justicia, debido proceso, entre otras, supuestamente vulneradas &nbsp;por la Sala Civil Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial &nbsp;de Cundinamarca, por confirmar, en segunda instancia, la decisi\u00f3n &nbsp;del Juzgado Primero Civil del Circuito de Zipaquir\u00e1 (rad. n.\u00ba &nbsp;2022-00193), a trav\u00e9s de la cual neg\u00f3 la nulidad &nbsp;relativa &nbsp;del contrato de seguro, aun cuando, en su criterio, la tomadora &nbsp;habr\u00eda incurrido en \u00abreticencia &nbsp;e inexactitud\u00bb &nbsp;al momento de suscribir las p\u00f3lizas14, &nbsp;pues ocult\u00f3 su verdadero estado de salud. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;la providencia de la cual nos apartamos, en relaci\u00f3n con la &nbsp;queja anotada, la mayor\u00eda de la Sala opt\u00f3 por avalar la &nbsp;determinaci\u00f3n confutada, en el entendido de que \u00abfue &nbsp;proferida por el juez natural, sirvi\u00e9ndose de un an\u00e1lisis &nbsp;normativo, probatorio y jurisprudencial del tema debatido, en &nbsp;el que la aseguradora accionante no acredit\u00f3 la existencia de &nbsp;los elementos que dan lugar a la declaratoria de nulidad relativa &nbsp;establecidos en el art\u00edculo 1058 del C\u00f3digo de Comercio &nbsp;y la jurisprudencia de esta Corte\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sobre &nbsp;la reticencia en el contrato de seguro. &nbsp;<\/p>\n<p>Respetuosamente &nbsp;consideramos, como se ha indicado en varias oportunidades15, &nbsp;que la tesis que se calific\u00f3 como razonable en este &nbsp;pronunciamiento, seg\u00fan la cual, para que se configure la &nbsp;reticencia es necesario demostrar \u00ab[que] &nbsp;el &nbsp;fallecimiento (\u2026) &nbsp;tuvo &nbsp;como causa una o unas de las presuntas patolog\u00edas omitidas en &nbsp;su declaraci\u00f3n de asegurabilidad\u00bb, &nbsp;es contraria a la postura que la Corte Suprema de Justicia ha &nbsp;sostenido en otras ocasiones, as\u00ed como al entendimiento que ha &nbsp;tenido ese punto en la doctrina y legislaci\u00f3n nacional. &nbsp;<\/p>\n<p>Para &nbsp;explicar esta afirmaci\u00f3n, deben recordarse los rasgos de la &nbsp;reticencia, compendiados en el fallo CSJ SC5327-2018, dic. 13: &nbsp;<\/p>\n<p>\u00abDe &nbsp;acuerdo con el art\u00edculo 1058 del C. de Co. la reticencia o &nbsp;inexactitud en que incurra el tomador del seguro acerca del estado &nbsp;del riesgo genera nulidad relativa del contrato, siempre que los &nbsp;datos omitidos o imprecisos sean relevantes para la calificaci\u00f3n &nbsp;del estado del riesgo. Esa inadvertencia, para afectar la validez de &nbsp;la convenci\u00f3n, debe ser trascendente, toda vez que, si la &nbsp;declaraci\u00f3n incompleta se concentra en aspectos que, conocidos &nbsp;por la aseguradora, no hubieran influido en su voluntad contractual, &nbsp;ninguna consecuencia se puede derivar en el sentido sancionatorio &nbsp;mencionado, todo lo cual se funda en la lealtad y buena fe que &nbsp;sustenta los actos de este linaje. De ese modo, son relevantes, al &nbsp;decir de la norma en cita, las inexactitudes y reticencias cuando &nbsp;\u00abconocidas por el asegurador, lo hubieren retra\u00eddo de &nbsp;celebrar el contrato, o inducido a estipular condiciones m\u00e1s &nbsp;onerosas (&#8230;)\u00bb, vale decir, la relevancia de la omisi\u00f3n &nbsp;o defectuosa declaraci\u00f3n del estado del riesgo tiene qu\u00e9 &nbsp;ver directamente con datos esenciales para la cabal expresi\u00f3n &nbsp;de la voluntad. &nbsp;<\/p>\n<p>(&#8230;) &nbsp;El &nbsp;tomador o el asegurado, en cumplimiento de la buena fe comercial, &nbsp;debe dar una informaci\u00f3n clara y fidedigna sobre el aspecto &nbsp;puntual que se le indaga, relativo al inter\u00e9s asegurable, pues &nbsp;si as\u00ed no lo hace, conduce a la compa\u00f1\u00eda a &nbsp;contratar con base en la creencia de hechos diversos a los que en &nbsp;verdad existen, &nbsp;esto es, la lleva a emitir el consentimiento cimentado en el error, &nbsp;lo cual es, sin duda, un vicio del consentimiento generador de &nbsp;nulidad relativa. &nbsp;<\/p>\n<p>Ahora &nbsp;bien, esas inexactitudes y reticencias son predicables del tomador, &nbsp;ya que \u00e9ste es el obligado \u201c&#8230; a declarar sinceramente &nbsp;los hechos o circunstancias que determinan el estado del riesgo, &nbsp;seg\u00fan el cuestionario que le sea propuesto por el asegurador &nbsp;(&#8230;)\u201d, como lo refiere el canon 1058 del C. de Comercio. De &nbsp;manera que, si \u00e9l conoc\u00eda la circunstancia omitida o &nbsp;pod\u00eda conocerla, hay lugar a la sanci\u00f3n de nulidad &nbsp;relativa por reticencia, pero si ignoraba ese hecho, por ejemplo, &nbsp;porque era del resorte del asegurado, cuando \u00e9ste es persona &nbsp;diferente del tomador, no es posible hablar de aquella\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>De &nbsp;lo anotado se infiere que la reticencia, entendida como la omisi\u00f3n &nbsp;consciente de circunstancias que agravan el estado del riesgo \u2013y &nbsp;que no conoc\u00eda o deb\u00eda conocer la aseguradora\u2013, &nbsp;es un vicio que se estructura en la etapa anterior a la celebraci\u00f3n &nbsp;del convenio aseguraticio (la fase precontractual a que alude el &nbsp;art\u00edculo 863 del C\u00f3digo de Comercio), en la medida en &nbsp;que altera la base f\u00e1ctica sobre la cual la entidad financiera &nbsp;edific\u00f3 su consentimiento para contratar, en las condiciones &nbsp;en las que lo hizo. &nbsp;<\/p>\n<p>Es &nbsp;decir, la falta de sinceridad en la declaraci\u00f3n del estado del &nbsp;riesgo adultera la voluntad expresada por las partes al celebrar el &nbsp;contrato de seguro, contrariando as\u00ed uno de los requerimientos &nbsp;que prev\u00e9 el ordenamiento para obligarse por un acto o &nbsp;declaraci\u00f3n (art\u00edculo 1502-2, C\u00f3digo Civil). De &nbsp;ah\u00ed que ese vicio conlleve la nulidad relativa del contrato de &nbsp;seguro, y no una sanci\u00f3n distinta. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;ese orden, carecer\u00eda &nbsp;totalmente de incidencia &nbsp;que las circunstancias agravantes del estado del riesgo que fueron &nbsp;omitidas no hubieran dado lugar al siniestro, pues a\u00fan en ese &nbsp;supuesto, la formaci\u00f3n del consentimiento del asegurador &nbsp;seguir\u00eda viciada, lo que necesariamente afecta la validez &nbsp;misma del v\u00ednculo negocial. Afirmar lo contrario ser\u00eda &nbsp;tanto como supeditar los efectos de un vicio de la voluntad al curso &nbsp;de los acontecimientos posteriores a la expresi\u00f3n de esa &nbsp;voluntad. &nbsp;<\/p>\n<p>Sobre &nbsp;el particular, ha explicado la doctrina especializada: &nbsp;<\/p>\n<p>\u00ab[N]o &nbsp;importa que la circunstancia silenciada no hubiera influido lo m\u00e1s &nbsp;m\u00ednimo en la producci\u00f3n del siniestro: la experiencia &nbsp;de los grandes n\u00fameros, que la hac\u00eda considerar en la &nbsp;mente del asegurador como una circunstancia agravante del riesgo, no &nbsp;se destruye en modo alguno por una prueba contraria posterior al &nbsp;contrato (&#8230;). El juez determina (&#8230;) si la circunstancia &nbsp;silenciada o inexactamente declarada era tan grave que alterara &nbsp;esencialmente la opini\u00f3n del riesgo, no importa que falte todo &nbsp;nexo causal entre aquella circunstancia y la muerte del asegurado. El &nbsp;magistrado, que juzga de la validez del consentimiento dado por la &nbsp;compa\u00f1\u00eda, debe remontarse al momento en que se &nbsp;estipulaba el contrato y se ignoraba cu\u00e1l habr\u00eda de ser &nbsp;su suerte\u00bb16. &nbsp;<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n &nbsp;lo ha sostenido as\u00ed esta Sala de Casaci\u00f3n: &nbsp;<\/p>\n<p>\u00ab(&#8230;) &nbsp;esa reticencia acreditada en el proceso, que de otra parte no tiene &nbsp;porqu\u00e9 ser la causa del siniestro, dado que tal exigencia no &nbsp;la contempla ley, de conformidad con el art\u00edculo 1058 del &nbsp;C\u00f3digo de Comercio, debi\u00f3 conducir a que el Tribunal &nbsp;declarara la nulidad relativa del contrato de seguro, sobre todo &nbsp;porque del acervo probatorio recaudado aflora que la compa\u00f1\u00eda &nbsp;de seguros no ten\u00eda motivo alguno que le generara desconfianza &nbsp;y le impusiera el deber profesional de auscultar el estado del riesgo &nbsp;a\u00fan m\u00e1s de lo que hizo, que fue examinar el estado de &nbsp;salud del futuro asegurado y exigir el concepto profesional del &nbsp;asesor y del gerente de la agencia o sucursal de la aseguradora, &nbsp;v\u00edctima por tanto de un enga\u00f1o que le asalt\u00f3 su &nbsp;buena fe\u00bb (CSJ SC, 11 abr. 2002, rad. 6825)\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Posteriormente, &nbsp;la Corte reiter\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>\u00abEs &nbsp;palmario que el legislador quiso arropar la falta de sinceridad del &nbsp;contratante y su obrar contrario a la buena fe, bajo la sanci\u00f3n &nbsp;de la nulidad relativa, con lo cual, en ejercicio de una actividad &nbsp;que le es propia y para la cual se halla facultado, construy\u00f3 &nbsp;un r\u00e9gimen particular que inclusive alcanza a superar en sus &nbsp;efectos el ordenamiento com\u00fan de los vicios del &nbsp;consentimiento, frente al que, tal como fue instituido en el citado &nbsp;art\u00edculo 1058, no puede el int\u00e9rprete hacer distingos, &nbsp;observ\u00e1ndose que el vicio se genera independientemente de que &nbsp;el siniestro finalmente no se produzca como consecuencia de los &nbsp;hechos significativos, negados u ocultados por quien tom\u00f3 el &nbsp;seguro\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>Tan &nbsp;evidente es esta inferencia, que la propia Corte Constitucional la &nbsp;defendi\u00f3 en la sentencia C-232 de 1997, fallo de &nbsp;constitucionalidad que resulta trascendental como pauta &nbsp;interpretativa del ordenamiento: &nbsp;<\/p>\n<p>\u00ab(&#8230;) &nbsp;cuando, a pesar de la infidelidad del tomador a su deber de declarar &nbsp;sinceramente todas las circunstancias relevantes que constituyen el &nbsp;estado del riesgo, de buena fe se le ha expedido una p\u00f3liza de &nbsp;seguro, la obligaci\u00f3n asegurativa est\u00e1 fundada en el &nbsp;error y, por tanto, es justo que, tarde o temprano, por intermedio de &nbsp;la rescisi\u00f3n, anulabilidad o nulidad relativa, salga del &nbsp;\u00e1mbito jur\u00eddico. &nbsp;<\/p>\n<p>En este &nbsp;sentido, el profesor Ossa escribi\u00f3: \u201cDebe, por tanto, &nbsp;existir una relaci\u00f3n causal entre el vicio de la declaraci\u00f3n &nbsp;(ll\u00e1mese inexactitud o reticencia) y el consentimiento del &nbsp;asegurador, cuyo error al celebrar el contrato o al celebrarlo en &nbsp;determinadas condiciones s\u00f3lo ha podido explicarse por la &nbsp;deformaci\u00f3n del estado del riesgo imputable a la infidelidad &nbsp;del tomador. Ello &nbsp;no significa, en ning\u00fan caso, como algunos lo han pretendido, &nbsp;que la sanci\u00f3n s\u00f3lo sea viable jur\u00eddicamente en &nbsp;la medida en que el hecho o circunstancia falseados, omitidos o &nbsp;encubiertos se identifiquen como causas determinantes del siniestro. &nbsp;Que, ocurrido o no, proveniente de una u otra causa, de una magnitud &nbsp;u otra, es irrelevante desde el punto de vista de la formaci\u00f3n &nbsp;del contrato\u201d &nbsp;(J. Efr\u00e9n Ossa G., ob. cit. Teor\u00eda General del Seguro &#8211; &nbsp;El Contrato, p\u00e1g. 336)\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>As\u00ed &nbsp;las cosas, al haberse decantado el tribunal accionado por una &nbsp;interpretaci\u00f3n opuesta a las rese\u00f1adas pautas17 &nbsp;\u2013desarrolladas en la jurisprudencia de esta Sala Especializada &nbsp;y del \u00f3rgano de cierre constitucional, as\u00ed como en la &nbsp;doctrina\u2013, debi\u00f3 evaluarse la posibilidad de otorgar la &nbsp;protecci\u00f3n deprecada. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp;Conclusi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Por &nbsp;lo expuesto, comedidamente consideramos que, en el sub-lite, &nbsp;debi\u00f3 verificarse el planteamiento de Seguros de Vida del &nbsp;Estado S.A., con observancia en los citados postulados normativos y &nbsp;jurisprudenciales. &nbsp;<\/p>\n<p>En &nbsp;los anteriores t\u00e9rminos dejamos fundamentado nuestro &nbsp;salvamento de voto, con la reiteraci\u00f3n de respeto por los &nbsp;dem\u00e1s integrantes de la Sala de Casaci\u00f3n Civil, Agraria &nbsp;y Rural. &nbsp;<\/p>\n<p>Fecha &nbsp;ut &nbsp;supra, &nbsp;<\/p>\n<p>MARTHA &nbsp;PATRICIA GUZM\u00c1N \u00c1LVAREZ &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrada &nbsp;<\/p>\n<p>LUIS &nbsp;ALONSO RICO PUERTA &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado &nbsp;<\/p>\n<p>1\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Carpeta &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Primera instancia. C01CuadernoPpal. Documento &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;pdf009AutoAdmitedemanda. Expediente digital &nbsp;<\/p>\n<p>2\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Carpeta &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Primera instancia. C01CuadernoPpal. Documento &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;pdf016ContestacionDemadna. Expediente digital. &nbsp;<\/p>\n<p>3\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Carpeta C02 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Demanda de Reconvenci\u00f3n. Documento &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;pdf006AutoRechazoNosubsan\u00f3. Expediente digital. &nbsp;<\/p>\n<p>4\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Carpeta &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Primera instancia. C01CuadernoPpal. Documento &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;pdf028ActaAud372y373CGP-Sentencia. Expediente digital &nbsp;<\/p>\n<p>5\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Carpeta C02 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Segunda Instancia. Subcarpeta 03SegundaInstancia. Documento &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;pdf04AutoConfirma. Expediente digital. &nbsp;<\/p>\n<p>6\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Carpeta C02 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Segunda Instancia. Subcarpeta 04SegundaInstanciaResuelveSentencia. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Documento pdf15SentenciaConfirma. Expediente digital. &nbsp;<\/p>\n<p>7\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(\u2026) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;aunque el quejoso enfila su ataque contra la decisi\u00f3n de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;primera instancia, en esta sede constitucional es inane detenerse en &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ella, pues, al haber sido apelada y estudiada por el ad quem, fue &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;sometida a la controversia que legalmente le corresponde ante el &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;juez natural de tal manera que la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;valoraci\u00f3n sobre si se lesionaron los derechos fundamentales &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;invocados debe hacerse frente al pronunciamiento definitivo, so pena &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de convertir este escenario en una instancia paralela a la ya &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;superada) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ver. CSJ &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;STC613-2017, reiterada en CSJ STC6491-2018. &nbsp;<\/p>\n<p>8\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Cas. 2 de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;agt. 2011. MP. Dr Carlos Ignacio Jaramillo. Exp. 6146. &nbsp;<\/p>\n<p>9\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Cas. 2 de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;agt. 2011. MP. Dr Carlos Ignacio Jaramillo. Exp. 6146 y CSJ CS 14 de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;julio 2006. Exp 01177-00. &nbsp;<\/p>\n<p>10\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ SC15746-2014 &nbsp;<\/p>\n<p>11\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CC T-282 de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2016. &nbsp;<\/p>\n<p>12\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Aquello que se recibe como \u201crazonable\u201d &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;tambi\u00e9n puede recibirse como \u201cracional\u201d &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(Atienza, M. Para &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;una razonable definici\u00f3n de razonable, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Doxa, 1987, p\u00e1g. 197 y ss.). Y como \u201cv\u00e1lido\u201d, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;puesto que \u201csatisface &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;los requisitos afincados en las reglas de reconocimiento\u201d &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;(Hart, H. The &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;concept of law, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Oxford University Press, 1961, p\u00e1g. 128). &nbsp;<\/p>\n<p>13\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CSJ STC.7 mar. 2008, Rad. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2007-00514-01 Reiterada en CSJ STC 4454. 15 de jul. 2020 &nbsp;<\/p>\n<p>14\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00abP\u00f3liza Vida Individual F\u00e1cil &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Deudores No. 64-80- 1000001923, continuada por la P\u00f3liza Vida &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Individual F\u00e1cil Deudores No. 21-80-1000002805, y en la &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;P\u00f3liza Vida Individual F\u00e1cil Deudores No. 64- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;80-1000001926, continuada por la P\u00f3liza Vida Individual F\u00e1cil &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Deudores No. 21-80-1000002802, en los que figura como tomadora y &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;asegurada Diana Beatriz Yenny Arias Ibago y como asegurador Seguros &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de Vida del Estado S.A., junto con sus anexos, pr\u00f3rrogas y &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;modificaciones, al presentarse los supuestos del art\u00edculo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1058 del C. de Co.\u00bb, de acuerdo &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;con el fallo del ad quem &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;en dicha causa. &nbsp;<\/p>\n<p>15\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Al respecto, ver: salvamentos de voto a los &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;fallos STC5953-2021, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;26 may. y SC3791-2021, 1 sep. &nbsp;<\/p>\n<p>16\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;VIVANTE, Cesar. Derecho Comercial T. XIV (Del contrato de seguro). &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ed. Adiar, Buenos Aires. 1952, p. 271. &nbsp;<\/p>\n<p>17\u0002 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Al insistir en que \u00abel nexo de &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;causalidad entre la reticencia y el siniestro, hoy por hoy puede &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;considerarse tema pac\u00edfico en nuestro \u00e1mbito jur\u00eddico, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;con ocasi\u00f3n de la jurisprudencia patria que en diversos &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;pronunciamientos tiene por sentado que para que la reticencia, desde &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;luego debidamente probada, tenga el alcance de generar la nulidad &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;relativa del contrato de seguro, es necesario probar dicha relaci\u00f3n &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de causalidad\u00bb. &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>STC12031-2023 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; FRANCISCO &nbsp;TERNERA BARRIOS &nbsp; Magistrado Ponente &nbsp; STC12031-2023 &nbsp; Radicaci\u00f3n &nbsp;n\u00ba 11001-02-03-000-2023-03712-00 &nbsp; (Aprobado en sesi\u00f3n de &nbsp;veinticinco de octubre de dos mil veintitr\u00e9s) &nbsp; Esta Sala decide &nbsp;la acci\u00f3n de tutela instaurada por Seguros de Vida del Estado &nbsp;S.A. contra la Sala Civil-Familia del Tribunal Superior de &nbsp;Cundinamarca. 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