{"id":81200,"date":"2024-05-29T20:53:31","date_gmt":"2024-05-29T20:53:31","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/29\/s-005-1995-4717\/"},"modified":"2024-05-29T20:53:31","modified_gmt":"2024-05-29T20:53:31","slug":"s-005-1995-4717","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/29\/s-005-1995-4717\/","title":{"rendered":"S 005 1995 [4717]"},"content":{"rendered":"<p>S-005-1995 [4717]<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp;<\/p>\n<p>SALA DE CASACION CIVIL &nbsp;<\/p>\n<p>MAGISTRADO PONENTE: NICOLAS BECHARA SIMANCAS &nbsp;<\/p>\n<p>Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, Distrito Capital, veinte (20) de enero de mil novecientos noventa y cinco (1995).- &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Referencia: Expediente No. 4717 &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Se decide el recurso extraordinario de revisi\u00f3n interpuesto por Victorino Mendoza Ochoa contra la sentencia de 14 de septiembre de 1993, pronunciada por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagu\u00e9, en el proceso ordinario reivindicatorio&nbsp; instaurado por Iris Ofir Vera frente al aqu\u00ed recurrente. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ANTECEDENTES &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;I.- Por demanda presentada el 28 de octubre de 1993, solicita el mencionado recurrente que con audiencia de la referida demandada y&nbsp; con fundamento en la causal primera de revisi\u00f3n, se invalide la sentencia recurrida para que, en su lugar, la Corte profiera la que en derecho corresponde, esto es, absuelva al revisionista de las pretensiones incoadas en la comentada demanda reivindicatoria. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;II.- La pretensi\u00f3n anterior tiene por fundamento los hechos principales que a continuaci\u00f3n se destacan: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;a) Iris Ofir Vera adelant\u00f3 ante el Juzgado 1o. Civil del Circuito de Espinal, Departamento del Tolima, proceso ordinario reivindicatorio contra Victorino Mendoza Ochoa, en relaci\u00f3n con el inmueble descrito en la demanda de revisi\u00f3n, proceso que termin\u00f3 en primera instancia con sentencia estimatoria de 5 de febrero de 1993. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;b) Recurrida en apelaci\u00f3n esa decisi\u00f3n por Victorino Mendoza Ochoa, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagu\u00e9 la confirm\u00f3 en todas sus partes por sentencia de 14 de septiembre de 1993, imponiendo costas al apelante. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;c) Terminado el proceso ordinario aludido, el demandado Victorino Mendoza Ochoa, aqu\u00ed recurrente en revisi\u00f3n, encontr\u00f3 \u201ccarta de venta\u201d de 11 de julio de 1958, en virtud de la cual su hermano Pedro Mendoza Ochoa y la compa\u00f1era extramatrimonial de \u00e9ste Margarita Medina compraron a Valentina Valdez la posesi\u00f3n y las mejoras existentes en terrenos de v\u00eda p\u00fablica comprendidos dentro del globo de mayor extensi\u00f3n objeto de la acci\u00f3n de dominio ya indicada, \u201ccarta de venta\u201d esa que el revisionista considera hubiera variado el rumbo del proceso reivindicatorio, pues \u00e9l hered\u00f3 por causa de muerte a su nombrado hermano en la posesi\u00f3n y mejoras anteriormente dichas. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;d) Mediante escritura n\u00famero 295 de 17 de mayo de 1976, otorgada en la Notar\u00eda Unica de Espinal, Margarita Medina compr\u00f3 a Jos\u00e9 Plutarco Villanueva Rond\u00f3n, colindante del predio poseido por \u00e9sta y su&nbsp; compa\u00f1ero Pedro Mendoza Ochoa, un lote de terreno de 2.611 metros cuadrados, ubicado en la fracci\u00f3n de \u201cLas Delicias\u201d, corregimiento de Chicoral,&nbsp; Jurisdicci\u00f3n Municipal de Espinal, compra en la que, desde luego, no quedaron involucradas la posesi\u00f3n y mejoras de aquellos ya indicadas. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;e) Al morir Margarita Medina, su heredera qued\u00f3 con derechos exclusivos sobre el predio a que hace referencia la se\u00f1alada escritura 295, pero no sobre la totalidad de la posesi\u00f3n y mejoras aludidas anteriormente, pues el 50% de estas \u00faltimas pertenec\u00edan a Pedro Mendoza Ochoa, quien por haber fallecido con anterioridad fue sucedido por su hermano y aqu\u00ed demandante en revisi\u00f3n. De manera que la cesi\u00f3n de derechos y acciones hecha en favor de la reivindicante Iris Ofir Vera no comprende los \u201cbienes pose\u00eddos\u201d en zona de carretera por Victorino Mendoza Ochoa. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;f) \u201cCon la nueva prueba -CONTRATO o COMPRAVENTA- de que trata la llamada \u2018CARTA DE VENTA\u2019, de fecha 11 de Julio de 1958 comentada en los anteriores hechos, tanto en el fallo de primera instancia como el de Segunda Instancia, est\u00e1n reivindicando porci\u00f3n de terreno y mejoras que no est\u00e1n dentro de la titularidad a que alude la Escritura 295, precis\u00e1ndose que las decisiones tomadas est\u00e1n fuera de la \u00f3rbita sustanciales jur\u00eddicos&nbsp; (sic) y por ende a la Demandante se le concedieron derechos sobre bienes que pertenec\u00edan al se\u00f1or PEDRO MENDOZA OCHOA y que hoy por sucesi\u00f3n en calidad de heredero de este \u00faltimo, pertenecen al se\u00f1or VICTORINO MENDOZA OCHOA, por ser el \u00fanico con inter\u00e9s jur\u00eddico para que se le adjudiquen los haberes sucesorales, que efectivamente lo es meramente las mejoras y construcci\u00f3n existentes en Zona de Carretera, m\u00e1s las mejoras consistentes en \u00e1rboles frutales en el lote materia de la Escritura tantas veces mencionada No. 295\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;g) \u201cEl fallo atacado de segundo grado que confirm\u00f3 la de primera instancia, se equiv\u00f3 (sic) aceptando la mentirosa afirmaci\u00f3n de la Demandante, en cuanto que, don Pedro Mendoza Ochoa, solo desde el 12 de octubre de 1981, entr\u00f3 a ocupar el susodicho bien o bienes, con permiso de la \u00fanica heredera de la sucesi\u00f3n de Margarita Medina, se\u00f1ora GREGORIA MEDINA DE RAMIREZ, cuando la verdad es que Pedro Mendoza Ochoa, en primer (sic) desde el 11 de julio de 1958, entr\u00f3 a poseer como due\u00f1o las mejoras existentes en zona de Carretera-Cricoral Hamberto \u00f3 Flandes e Ibagu\u00e9, hoy llamada carretera antigua; y en segundo lugar desde el mes de Mayo de 1976, prosigui\u00f3 su posesi\u00f3n tranquila sobre el Lote de Terreno compravendido en la Escritura No. 295, hasta el d\u00eda 21 de Mayo de 1985, d\u00eda de su fallecimiento y desde ese instante sucediendo al causante lo continu\u00f3 haciendo mi mandante VICTORINO MENDOZA OCHOA\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;III.- Enterada la demandada de la pretensi\u00f3n de revisi\u00f3n, consign\u00f3 oportunamente su respuesta en el sentido de oponerse a ella y de solicitar que el citado recurso se declare infundado,&nbsp; agregando adem\u00e1s y en&nbsp; relaci\u00f3n con lo fundamental de los hechos, que no es cierto que el hallazgo de la carta de venta en que se apoya finalmente&nbsp; el recurrente se hubiese producido despu\u00e9s de pronunciada la sentencia de segunda instancia, pues se\u00f1ala que el aqu\u00ed actor la present\u00f3, por conducto de apoderado, a la oficina jur\u00eddica del Incora en Ibagu\u00e9 el 13 de septiembre de 1989, y por cuanto, agrega, ese documento carece de eficacia probatoria por ser de naturaleza privada y estar desprovisto de autenticidad. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;IV) Agotado como se encuentra el tr\u00e1mite de este recurso extraordinario, procede la Corte a decidirlo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1.- A t\u00e9rminos del art\u00edculo 380 del C. de P.C., la causal primera de revisi\u00f3n consiste en \u201cHaberse encontrado despu\u00e9s de pronunciada la sentencia documentos que habr\u00edan variado la decisi\u00f3n contenida en ella, y que el recurrente no pudo aportarlos&nbsp; al proceso por fuerza mayor o caso fortuito o por obra de la parte contraria\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.-Fijando los alcances de esa norma, la jurisprudencia de la Sala ha dicho que se estructura dicha causal cuando: &nbsp;<\/p>\n<p>a) Se trate de prueba documental; b) que dicha prueba, por existir con la suficiente antelacion, hubiese podido ser aportada al proceso; c) que su ausencia de los autos haya sido debida a fuerza mayor o caso fortuito, o a obra de la parte contraria (dolo), favorecida con la sentencia; d) que el hallazgo se produzca despu\u00e9s de proferido el fallo;&nbsp; y e) que la citada prueba sea determinante de una decisi\u00f3n diferente a la adoptada en \u00e9l, es decir, que sea trascendente. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3.- En el caso de este recurso, la prueba hallada por el revisionista dista bastante de estructurar la causal en comento, por las razones que pasan a enunciarse: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;a) No obstante que la prueba echada de menos por el recurrente es documental y su existencia es anterior al inicio del proceso ordinario reivindicatorio preanotado, su ausencia de esa actuaci\u00f3n no estuvo determinada por fuerza mayor ni&nbsp; caso fortuito, y menos por&nbsp; la acci\u00f3n de la parte reivindicante, pues lejos de estar demostrada esta \u00faltima circunstancia, lo que el caudal probatorio acredita (fls. 34 a 39 C. 1 de la Corte) es que el revisionista no s\u00f3lo conoc\u00eda la existencia de ese elemento demostrativo (\u201ccarta de venta\u201d de 11 de julio de 1958) con antelaci\u00f3n al inicio del proceso reivindicatorio promovido por Iris Ofir Vera (17 de julio de 1990), sino que, vali\u00e9ndose de mandatario, adjunt\u00f3 fotocopia del mismo a una actuaci\u00f3n administrativa adelantada en la Oficina Jur\u00eddica del Incora en Ibagu\u00e9, con miras a impedir que all\u00ed se dejara sin efecto una resoluci\u00f3n de adjudicaci\u00f3n expedida en su favor por la misma Oficina y en relaci\u00f3n con el inmueble objeto de reivindicaci\u00f3n. Distinto, entonces, de poderse concluir que ese documento estuvo en poder de la reivindicante o que fue por la acci\u00f3n suya que Mendoza Ochoa no pudo llevarla&nbsp; al proceso reivindicatorio o que ello se debi\u00f3 a fuerza mayor o caso fortuito, lo que los medios de convicci\u00f3n ense\u00f1an es precisamente que, desde entonces, el estuvo en poder del aqu\u00ed actor, y que, por ende, si no se acompa\u00f1\u00f3 al tr\u00e1mite de la acci\u00f3n de dominio ya tantas veces mencionada fue por la libre y aut\u00f3noma determinaci\u00f3n suya&nbsp; o al menos por incuria de su parte,&nbsp; pero nunca por los motivos de justificaci\u00f3n legal enantes expuestos. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y aun cuando el demandante en revisi\u00f3n sostuvo, al absolver interrogatorio de parte,&nbsp; que no fue \u00e9l quien entreg\u00f3 a su apoderado copia de la \u201cCarta de Venta\u201d de 11 de julio de&nbsp; 1958 que \u00e9ste present\u00f3 a la actuaci\u00f3n seguida ante el INCORA (fls. 23 y 24 C. 2 de la Corte), otra conclusi\u00f3n impone la l\u00f3gica de las cosas, pues es descabellado pensar que ello fue producto de la propia iniciativa de aqu\u00e9l&nbsp; apoderado o que se debi\u00f3 a la gesti\u00f3n de un tercero. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Si, pues, como con acierto permite deducirlo el acervo probatorio, la ausencia del documento del que se habla en el tr\u00e1mite del proceso reivindicatorio est\u00e1 enmarcada dentro de&nbsp; los&nbsp; contornos fijados por el libre&nbsp; albedr\u00edo del aqu\u00ed actor, no se abre paso la causal de revisi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;b) Adicionalmente, el documento de que se trata&nbsp; (\u201cCarta de Venta\u201d de 11 de julio de 1958) carece de trascendencia para cambiarle el sentido a la decisi\u00f3n estimatoria que en el plano de la acci\u00f3n de dominio tom\u00f3 el Tribunal, por cuanto trat\u00e1ndose de mejoras sobre inmueble, la venta de ellas debi\u00f3 efectuarse por escritura p\u00fablica, y no como ocurri\u00f3 por documento privado, no s\u00f3lo ineficaz para producir el traspaso de dominio, sino tambi\u00e9n insuficiente para acreditar por si mismo la existencia de posesi\u00f3n material denotadora de la presunci\u00f3n del art\u00edculo 762 del C.C.. En esas condiciones, el documento aludido no incide para nada en la decisi\u00f3n combatida. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Acorde con reiterada jurisprudencia de la Corte, no es el hallazgo de cualquier prueba el que da lugar a la revisi\u00f3n, sino el de aquella que, reuniendo las dem\u00e1s exigencias legales, sea decisiva para variar lo resuelto en el fallo recurrido. De manera que si se presenta una prueba en el proceso de revisi\u00f3n que no tenga esta \u00faltima particularidad, el recurso no puede prosperar. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4.-&nbsp; Lo precedente pone de manifesto que no se abre paso la causal&nbsp; de revisi\u00f3n invocada. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;DECISION &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En armon\u00eda con lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casaci\u00f3n Civil, administrando justicia en nombre de la Rep\u00fablica de Colombia y por autoridad de la ley, &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;RESUELVE : &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2o.- Condenar al recurrente al pago de los perjuicios y las costas causados a quienes fueron partes en el proceso, que se regular\u00e1n mediante incidente (art. 137 C. de P.C.), pago que se har\u00e1 efectivo con la cauci\u00f3n prestada (art. 383, inciso 1o., C. de P.C.). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3o.- Mediante oficio, ent\u00e9rese de lo aqu\u00ed decidido a la compa\u00f1\u00eda garante. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;COPIESE, NOTIFIQUESE Y DEVUELVASE EL EXPEDIENTE AL TRIBUNAL DE ORIGEN. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;NICOLAS BECHARA SIMANCAS &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CARLOS ESTEBAN JARAMILLO SCHLOSS &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;PEDRO LAFONT PIANETTA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;HECTOR MARIN NARANJO &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;RAFAEL ROMERO SIERRA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;JAVIER TAMAYO JARAMILLO &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S-005-1995 [4717] &nbsp; &nbsp; &nbsp; CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp; SALA DE CASACION CIVIL &nbsp; MAGISTRADO PONENTE: NICOLAS BECHARA SIMANCAS &nbsp; Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, Distrito Capital, veinte (20) de enero de mil novecientos noventa y cinco (1995).- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Referencia: Expediente [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[76],"tags":[],"class_list":["post-81200","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-76"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81200","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=81200"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81200\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=81200"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=81200"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=81200"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}