{"id":81211,"date":"2024-05-29T20:53:32","date_gmt":"2024-05-29T20:53:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/29\/s-017-1995-4451\/"},"modified":"2024-05-29T20:53:32","modified_gmt":"2024-05-29T20:53:32","slug":"s-017-1995-4451","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/29\/s-017-1995-4451\/","title":{"rendered":"S 017 1995 [4451]"},"content":{"rendered":"<p>S-017-1995 [4451]<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SALA DE CASACION CIVIL &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado Ponente: Dr. PEDRO LAFONT PIANETTA &nbsp;<\/p>\n<p>Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1 D.C., catorce (14) de febrero de mil novecientos noventa y cinco (1995) &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Referencia: Expediente No.4451 &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Se decide por la Corte el recurso extraordinario de casaci\u00f3n interpuesto por la parte demandante contra la sentencia proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, el 29 de marzo de 1993, en el proceso ordinario iniciado por FLORIPES ANA ISABEL CALDAS GUTIERREZ contra los herederos indeterminados de NORBERTO CALDAS CAMELO. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;I. ANTECEDENTES &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1. Por conducto de apoderado y mediante demanda que por reparto correspondi\u00f3 conocer al Juzgado Noveno Civil del Circuito de Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, FLORIPES ANA ISABEL CALDAS GUTIERREZ convoc\u00f3 a proceso ordinario a los herederos indeterminados de NORBERTO CALDAS CAMELO, para que cumplida su tramitaci\u00f3n legal, se declare que la demandante es hija del causante mencionado y que, en consecuencia, como heredera suya y en su representaci\u00f3n, tiene derecho a participar en el proceso de sucesi\u00f3n de Teresa de Jes\u00fas Camelo de Caldas. Adem\u00e1s,&nbsp; impetra la demandante que si en el proceso de sucesi\u00f3n de Teresa de Jes\u00fas Camelo de Caldas se hubiere ya producido la partici\u00f3n y adjudicaci\u00f3n de los bienes relictos se ordene que a ella se le restituyan los que le correspondan en la proporci\u00f3n legal, \u00abjunto con los frutos producidos a partir del d\u00eda de la muerte de su padre, lo mismo que los bienes que lleguen a aparecer y que no est\u00e9n relacionados en la sucesi\u00f3n que se promueva. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2. Como fundamentos f\u00e1cticos aducidos por la actora en apoyo de sus pretensiones, en la demanda se relacionan los que por la Sala se sintetizan as\u00ed: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.1. Norberto Caldas Camelo y Mar\u00eda del Carmen Guti\u00e9rrez, de profesi\u00f3n comerciantes, se conocieron por raz\u00f3n de ello hacia el a\u00f1o de 1930, con el correr del tiempo se hicieron&nbsp; amigos, sostuvieron \u00abrelaciones sexuales\u00bb por varios a\u00f1os, producto de las&nbsp; cuales naci\u00f3 el 19 de noviembre de 1933 la demandante, FLORIPES ANA ISABEL CALDAS GUTIERREZ. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.2. En el acta eclesi\u00e1stica de bautismo cat\u00f3lico de la Parroquia de Guateque (Boyac\u00e1), FLORIPES ANA ISABEL aparece inscrita como hija leg\u00edtima de Norberto Caldas Camelo y Mar\u00eda del Carmen Guti\u00e9rrez, circunstancia \u00e9sta que explica la utilizaci\u00f3n de Caldas como su primer \u00abapellido\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.3. Con posterioridad NORBERTO CALDAS CAMELO \u00abtom\u00f3 rumbo desconocido y mucho tiempo despu\u00e9s se supo que hab\u00eda contra\u00eddo matrimonio con la se\u00f1ora Teresa de Jes\u00fas Camelo\u00bb, con quien no tuvo hijos. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.4. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s la actora entr\u00f3 en contacto con su padre y \u00abcuid\u00f3\u00bb de \u00e9l con especial esmero, durante los tres \u00faltimos a\u00f1os de su vida, hasta su fallecimiento el 26 de octubre de 1988, en la ciudad de Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1; quien, en sus \u00faltimas palabras, le dijo, entre otras: \u00abMija v\u00e1yase para la casa&#8230;cuide todo&#8230;lo que hay es para Usted&#8230;\u00bb &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.5. Fallecida la esposa de NORBERTO CALDAS, el 23 de febrero de 1983, se\u00f1ora Teresa de Jes\u00fas Camelo, su proceso de sucesi\u00f3n fue abierto y radicado en el Juzgado Diecinueve Civil del Circuito de Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1 para liquidar los derechos herenciales de ambos c\u00f3nyuges &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3. Decretado el emplazamiento de los herederos indeterminados de Norberto Caldas Camelo y practicado \u00e9ste con las formalidades establecidas por el art\u00edculo 318 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil, se design\u00f3 curador ad litem para representarlos en el proceso, con quien se surti\u00f3 la notificaci\u00f3n del auto admisorio de la demanda y se le corri\u00f3 traslado de la misma para los efectos legales. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4. El curador ad litem de los herederos&nbsp; indeterminados, en escrito visible a folios 51 a 53 del cuaderno No. 1, en el cual, en resumen, ofreci\u00f3 estar a lo que resultare probado. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;6. Apelada por la parte vencida la sentencia de primer grado en memorial visible a folios 78 a 81 del cuaderno No.1, el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot\u00e1 decidi\u00f3 la apelaci\u00f3n mediante fallo proferido el 29 de marzo de 1993 (fls. 33 a 46, C-4), en el cual confirm\u00f3 la sentencia recurrida. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;7. Interpuesto entonces contra la sentencia del Tribunal acabada de mencionar el recurso extraordinario de casaci\u00f3n (fl. 50, C-4), de su decisi\u00f3n se ocupa ahora la Corte. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;II. LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1. El Tribunal, luego de sintetizar la demanda y su contestaci\u00f3n, as\u00ed como la actuaci\u00f3n surtida en la primera instancia, &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;encuentra estructurada v\u00e1lidamente la relaci\u00f3n jur\u00eddico-procesal y, dado que no advierte causal de nulidad de la actuaci\u00f3n, procede a dictar sentencia de m\u00e9rito. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2. A continuaci\u00f3n expresa el Tribunal que, conforme a lo dispuesto por la Ley 75 de 1968, la filiaci\u00f3n paterna extramatrimonial puede ser establecida, ya por reconocimiento voluntario del hijo por parte del presunto padre, ya por declaraci\u00f3n judicial con fundamento en las presunciones establecidas por el art\u00edculo 6o. de la Ley 75 de 1968, que reform\u00f3 al punto lo dispuesto&nbsp; por la Ley 45 de 1936. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3. Recuerda as\u00ed mismo el Tribunal los elementos que configuran la posesi\u00f3n notoria del estado civil y concretamente el de hijo respecto al presunto padre, con apoyo en jurisprudencia de esta Corporaci\u00f3n, de la cual cita algunos apartes (fls. 39 y 40, C-4). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4. Hechas las anteriores precisiones, encuentra el Tribunal que en el caso sub lite \u00abno aparecen probados los elementos estructurales de la posesi\u00f3n notoria de estado civil de hija que en la demanda se afirma tuvo la demandante respecto del pretenso padre, NORBERTO CALDAS CAMELO\u00bb&nbsp; (fl. 43, C-4). Al efecto, manifiesta que de los testimonios recibidos a Mar\u00eda Josefa Ravelo, Mercedes Aldana de Rodr\u00edguez y Jos\u00e9 Concepci\u00f3n G\u00f3mez Hern\u00e1ndez, as\u00ed se deduce, como quiera que ellos \u00abse limitan a informar que el se\u00f1or Norberto Camelo les present\u00f3 a Ana Isabel Caldas como su hija y que se daban un rec\u00edproco trato de padre e hija respectivamente. Pero no son exactos y precisos sobre las circunstancias de tiempo y modo de ese trato\u00bb (fl. 43, C-4). As\u00ed, la primera testigo, manifest\u00f3 conocer a la demandante con una antig\u00fcedad de tres a\u00f1os, \u00abes decir que conoci\u00f3 al se\u00f1or Caldas Camelo un a\u00f1o antes de su fallecimiento\u00bb; la se\u00f1ora Mercedes Aldana de Rodr\u00edguez, entr\u00f3 en contradicci\u00f3n en su declaraci\u00f3n, pues aun cuando inicialmente inform\u00f3 que conoci\u00f3 a Norberto Caldas Camelo y a Mar\u00eda del Carmen Guti\u00e9rrez \u00abhac\u00eda 10 a\u00f1os\u00bb, manifest\u00f3 no conocer a la demandante, de quien a pesar de ello dijo tambi\u00e9n que le hab\u00eda sido presentada por Norberto Caldas. De la misma manera, el testigo Jos\u00e9 Concepci\u00f3n G\u00f3mez, narr\u00f3 al juzgado haber conocido a Norberto Caldas \u00abhac\u00eda 22 a\u00f1os en Machet\u00e1\u00bb, no obstante lo cual entra en contradicci\u00f3n respecto de la \u00e9poca en que conoci\u00f3 a la actora, pues al comienzo indic\u00f3 que ello ocurri\u00f3 ocho a\u00f1os atr\u00e1s en el Barrio Kenneddy de Bogot\u00e1, pese a su aseveraci\u00f3n de que le fue presentada por Norberto Caldas con anterioridad en el municipio de Machet\u00e1. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;5. As\u00ed las cosas, encuentra el Tribunal que las declaraciones testificales anteriormente citadas son \u00abimprecisas, confusas y contradictorias respecto del presunto trato que el se\u00f1or Caldas Camelo di\u00f3 como hija a Ana Isabel Caldas. Es m\u00e1s, ese presunto trato paterno-filial no aparece que haya sido continuo y p\u00fablico ante amigos, familiares, allegados y vecinos, por el contrario, la misma demandante inform\u00f3 en su interrogatorio que su pretendido padre nunca le manifest\u00f3 que ella era su hija natural y al respecto nunca se coment\u00f3 nada, interrogatorio \u00e9ste en el cual, adem\u00e1s, la actora manifest\u00f3 que \u00abno iba a la casa del padre porque \u00e9l le dec\u00eda que no fuera para evitar problemas\u00bb (fl. 44, C-4). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;6. Conforme al an\u00e1lisis probatorio precedente, concluye el Tribunal que, no estando demostrada la posesi\u00f3n notoria del estado civil de hija de la demandante respecto de Norberto Caldas, ha de confirmarse la sentencia apelada. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;III. LA DEMANDA DE CASACION &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Dos \u00abcargos\u00bb formula el recurrente a la sentencia impugnada, con los t\u00edtulos de \u00aberror de hecho\u00bb y de \u00aberror de derecho\u00bb (fls. 13 y 14 del cdno. de la Corte), esto es, ambas acusaciones se formulan por violaci\u00f3n indirecta de normas de derecho sustancial, con apoyo en la primera de las causales de casaci\u00f3n establecidas por el art\u00edculo 368 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil, cargos que ser\u00e1n despachados en conjunto, por cuanto respecto de ellos se har\u00e1n algunas consideraciones comunes. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CARGO PRIMERO &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Acusa en este cargo el recurrente la sentencia del Tribunal, de ser violatoria del art\u00edculo 399 del C\u00f3digo Civil, as\u00ed como del art\u00edculo 6o. de la Ley 45 de 1936, a consecuencia de errores de hecho en la apreciaci\u00f3n probatoria (fls.13 y 14, cdno. Corte). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En procura de sustentar la censura as\u00ed propuesta al fallo de segundo grado, manifiesta la recurrente que el sentenciador incurri\u00f3 en esta clase de error \u00abrespecto a los testimonios, toda vez que siendo irrefragables\u00bb, ellos \u00abno han sido desvirtuados\u00bb, es decir, han sido desconocidos por el Tribunal, que en esta forma \u00ables resta el valor probatorio que merecen\u00bb (fl. 14, cdno.Corte). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Agrega adem\u00e1s que el yerro que denuncia es \u00abtan protuberante que repercuti\u00f3 en la decisi\u00f3n de primera y segunda instancia al ser calcada y retocada, a tal punto que sin \u00e9l habr\u00eda fallado el pleito en sentido contrario\u00bb (fl. 14, cdno. Corte). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CARGO SEGUNDO &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; En este cargo, denuncia la impugnadora la violaci\u00f3n por el Tribunal del art\u00edculo 6o. de la Ley 75 de 1968, por haberse incurrido en \u00aberror de derecho\u00bb en la apreciaci\u00f3n de la prueba (fls. 14 y ss. cdno.Corte). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Para sustentar la acusaci\u00f3n, expresa la recurrente que resulta evidente que el Tribunal, al proferir la sentencia impugnada no cumpli\u00f3 con su deber de analizar la prueba en conjunto, como lo exige la ley, de tal suerte que su conclusi\u00f3n sobre los hechos debatidos en el proceso resulta equivocada. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Luego de transcribir parcialmente los testimonios rendidos por Mar\u00eda Josefa Orozco, Mercedes Aldana de Rodr\u00edguez y Jos\u00e9 G\u00f3mez (fls. 14 y 15, cdno. Corte), manifiesta que la sentencia del Tribunal, en cuanto confirm\u00f3 el fallo de primera instancia, no se ajusta a derecho, porque los testigos, a contrario de lo sostenido por el sentenciador, s\u00ed declararon en relaci\u00f3n con la posesi\u00f3n notoria del estado de hija extramatrimonial de la actora respecto a Norberto Caldas Camelo, con precisi\u00f3n sobre los \u00abfactores de modo, tiempo, trato y fama, todo lo cual indica que se ha incurrido en \u00aberror de derecho en cuanto al reconocimiento de pruebas\u00bb (fl. 15. cdno. Corte). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por \u00faltimo, expresa el censor que, conforme a lo dicho anteriormente, ha de concluirse que \u00abel sentenciador cometi\u00f3 error de hecho y de derecho: el primero cuando dej\u00f3 de ver las declaraciones y los documentos aportados como la partida eclesi\u00e1stica y el documento presentado ante la Inspecci\u00f3n de Polic\u00eda de Machet\u00e1; el segundo cuando infringe las normas legales de apreciaci\u00f3n de las pruebas\u00bb, por no haberlas apreciado \u00aben conjunto\u00bb,&nbsp; razones \u00e9stas por las cuales, a su juicio, ha de casarse la sentencia impugnada y, luego dictarse fallo favorable a las pretensiones de la demandante. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;IV. CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1. Como se desprende de los art\u00edculos&nbsp; 368, numeral 1o. y 374, numeral 3o., del C\u00f3digo de Procedimiento Civil, el recurso extraordinario de casaci\u00f3n cuando para proponerlo se alegue la violaci\u00f3n de normas de derecho sustancial, admite que se acuse la sentencia objeto del mismo, por haber incurrido en el quebranto de normas &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;de ese linaje, ya en forma directa, ora en forma indirecta, modalidad esta \u00faltima que impone al recurrente la carga procesal de determinar, con precisi\u00f3n, si la equivocaci\u00f3n del sentenciador en la apreciaci\u00f3n de las pruebas ocurri\u00f3 a consecuencia de errores de hecho o de derecho en esa labor. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1.1. Desde antiguo tiene por sentado la Corte que el error de hecho en la apreciaci\u00f3n de la prueba, radica en la desacertada contemplaci\u00f3n objetiva de la misma, esto es cuando quiera que el fallador pasa por alto determinada prueba, o altera su contenido por supresi\u00f3n o adici\u00f3n del mismo, de manera tal que la decisi\u00f3n que se tome con tal fundamento, lleve a la violaci\u00f3n de normas sustanciales, ya por falta de aplicaci\u00f3n o por aplicaci\u00f3n indebida de ellas. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1.2. Por lo que hace al error de derecho, \u00e9ste comporta una equivocaci\u00f3n del juzgador que no radica en la contemplaci\u00f3n objetiva o material de la prueba, sino&nbsp; en su contemplaci\u00f3n jur\u00eddica por haberse incurrido en transgresi\u00f3n de normas de contenido y disciplina probatoria, que, por ello, se constituye en el medio a trav\u00e9s del cual se llega a la violaci\u00f3n de las normas de derecho sustancial. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1.3. En torno a la existencia de estos dos tipos de error en la apreciaci\u00f3n de la prueba, esta Corporaci\u00f3n, en sentencia de 25 de febrero de 1988,&nbsp; reiter\u00f3 que \u00abel error de hecho, que consiste en el desacierto objetivo sobre la existencia y el contenido de la prueba, tiene lugar cuando el Tribunal da por demostrado un hecho sin que exista en el proceso un medio probatorio que lo acredite o cuando por dejar de apreciar una prueba que obraba&nbsp; en los autos encontr\u00f3 establecido el hecho que aquella s\u00ed probaba, constituyendo tambi\u00e9n err\u00f3nea apreciaci\u00f3n de facto el dar a una prueba existente un significado contrario al de la evidencia de hecho que ella ostenta. El error de derecho, por el contrario, se refiere al desacierto en que incurre el fallador en la valoraci\u00f3n de la prueba que existe en el proceso frente a su regulaci\u00f3n legal,&nbsp; d\u00e1ndose en las siguientes hip\u00f3tesis: cuando tiene en cuenta pruebas que se han aducido sin la observancia de los requisitos establecidos para su producci\u00f3n o se desechan, luego de considerarlas en su realidad objetiva, por estimar que tales requisitos no se cumplieron estando satisfechos, cuando se le da a un medio probatorio un valor que la ley no le reconoce para el caso o se le niega el que s\u00ed le otorga la ley, siendo el requerido para acreditar un hecho o acto jur\u00eddico o cuando da \u00e9ste por demostrado con prueba distinta a la pertinente o cuando exige para probar un hecho un medio que la ley no establece\u00bb (G. J. T. CXCII, n\u00famero 2431, 1988, primer semestre, p\u00e1gs. 76 y 77). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1.4. Corolario obligado de lo expuesto, es que en la&nbsp; acusaci\u00f3n por violaci\u00f3n indirecta de normas de derecho sustancial, necesariamente ha de individualizarse la prueba que se dice fue mal apreciada, y, de la misma manera, es indispensable precisar la clase de error que se endilga al sentenciador,&nbsp; yerro que ha de tener trascendencia en la decisi\u00f3n judicial que se combate y que, de otro lado, por razones de orden l\u00f3gico-jur\u00eddico no puede predicarse afirmando respecto de una misma prueba que adolece de yerro f\u00e1ctico y de derecho en su apreciaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2. En el caso sub lite, encuentra la Corte que los cargos propuestos, por ser contradictorios e incompatibles en cuanto a la clase de error sobre las mismas pruebas, pueden ser objeto de acumulaci\u00f3n para su estudio (art\u00edculo 51, num. 4o., Decreto 2651 de 1991), y que individualmente ninguno de ellos puede prosperar por las razones que van a expresarse: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.1. En cuanto se refiere al primer cargo, la recurrente afirma de manera general que se incurri\u00f3 en error de hecho en la apreciaci\u00f3n judicial \u00abrespecto a los testimonios\u00bb, sin que cumpla a cabalidad las reglas de t\u00e9cnica que para tal efecto se exigen. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.1.1. En efecto, el casacionista no cumpli\u00f3 con la carga procesal que le impone la ley de individualizarlos, e indicar, respecto de cada uno en qu\u00e9 consiste el error de que se acusa a la sentencia impugnada. (art\u00edculo 374, numeral 3o. C.P.C., en armon\u00eda con el art\u00edculo 368, numeral 1o. del mismo C\u00f3digo). Adem\u00e1s, el censor incurre en el defecto de t\u00e9cnica consistente en se\u00f1alar como error de hecho el comportamiento del juzgador de \u00abrestarle el valor probatorio que merecen las pruebas\u00bb, porque, si se trata de una negaci\u00f3n jur\u00eddica de valoraci\u00f3n de la prueba, ello constituir\u00eda mas bien un error de derecho, lo cual tambi\u00e9n impide abordar su estudio de fondo, pues, dada tal circunstancia, a la Corte le est\u00e1 vedado proceder de oficio para escoger uno de los aspectos contradictorios aducidos para el caso subexamine en el cargo primero. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.1.2. Del mismo modo, tampoco indica la recurrente la trascendencia del supuesto error de hecho cometido por el Tribunal en la apreciaci\u00f3n de los testimonios, en relaci\u00f3n con lo decidido en la sentencia acusada, deficiencia \u00e9sta que, al igual que la anterior, de suyo se\u00f1ala que el cargo no est\u00e1 llamado a tener \u00e9xito. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.2. En cuanto hace relaci\u00f3n al segundo de los cargos propuestos contra la sentencia impugnada, tampoco observa la Corte que se hayan satisfecho las exigencias t\u00e9cnicas del recurso extraordinario de casaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.2.2. Agr\u00e9guese a lo anterior que, con notorio desconocimiento de la regla de orden l\u00f3gico que indica que respecto de una misma prueba no puede cometerse a la vez error de hecho y de derecho en su apreciaci\u00f3n, la censura remata el cargo con expresa manifestaci\u00f3n de que \u00abel sentenciador cometi\u00f3 error de hecho y de derecho\u00bb en la estimaci\u00f3n probatoria (fls. 15 y 16, cdno. Corte), lo cual ser\u00eda suficiente para el fracaso de este cargo, si tan s\u00f3lo tuviera semejante falencia. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.2.3. N\u00f3tese adem\u00e1s que, aun cuando el recurso extraordinario de casaci\u00f3n formulado contra la sentencia impugnada fue interpuesto durante la vigencia del art\u00edculo 51 del Decreto 2651 de 1991, las fallas de orden t\u00e9cnico arriba mencionadas que acusa la demanda de casaci\u00f3n, no son de aquellas que autoricen la aplicaci\u00f3n de esta norma excepcional, pues no se trata aqu\u00ed de un solo cargo que permita separarlo en dos plenamente aut\u00f3nomos, ni tampoco de dos cargos que puedan completarse entre s\u00ed, ni de varios cargos aut\u00f3nomos incompatibles; sino que, por el contrario, son fallas t\u00e9cnicas diferentes, que, por lo tanto, no pueden salvarse con aplicaci\u00f3n de dicha norma. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.3.- De all\u00ed que queden en pie las razones expuestas en los numerales precedentes y, por consiguiente, ninguno de los dos cargos aqu\u00ed analizados puede prosperar. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;IV &#8211; DECISION &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En m\u00e9rito de lo expuesto la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci\u00f3n Civil, administrando justicia en nombre de la Rep\u00fablica de Colombia y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1 -Sala de Familia-, el 29 de marzo de 1993, en el proceso ordinario promovido por FLORIPES ANA ISABEL CALDAS GUTIERREZ contra los herederos indeterminados de NORBERTO CALDAS MELO. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Costas en casaci\u00f3n a cargo de la recurrente. T\u00e1sense. &nbsp;<\/p>\n<p>Referencia: Expediente No.4451 &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C\u00f3piese, notif\u00edquese y devu\u00e9lvase. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;NICOLAS BECHARA SIMANCAS &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CARLOS ESTEBAN JARAMILLO SCHLOSS &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;PEDRO LAFONT PIANETTA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;HECTOR MARIN NARANJO &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;RAFAEL ROMERO SIERRA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;JAVIER TAMAYO JARAMILLO &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S-017-1995 [4451] &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SALA DE CASACION CIVIL &nbsp; Magistrado Ponente: Dr. PEDRO LAFONT PIANETTA &nbsp; Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1 D.C., catorce (14) de febrero de mil novecientos noventa y cinco (1995) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[76],"tags":[],"class_list":["post-81211","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-76"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81211","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=81211"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81211\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=81211"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=81211"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=81211"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}