{"id":81290,"date":"2024-05-29T20:53:38","date_gmt":"2024-05-29T20:53:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/29\/s-103-1995-4376\/"},"modified":"2024-05-29T20:53:38","modified_gmt":"2024-05-29T20:53:38","slug":"s-103-1995-4376","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/29\/s-103-1995-4376\/","title":{"rendered":"S 103 1995 [4376]"},"content":{"rendered":"<p>S-103-1995 [4376]<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SALA DE CASACION CIVIL &nbsp;<\/p>\n<p>MAGISTRADO PONENTE : NICOLAS BECHARA SIMANCAS &nbsp;<\/p>\n<p>Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, Distrito Capital, treinta y uno (31) de agosto de mil novecientos noventa y cinco (1995).- &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Referencia: Expediente N\ufffd4376 &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Se decide el recurso de casaci\u00f3n interpuesto por el demandante contra la sentencia de 9 de febrero de 1993, proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cundinamarca, en este proceso ordinario de pertenencia promovido por EDUARDO LEYVA VENEGAS contra herederos determinados e indeterminados de MARIA VENEGAS DE LEYVA. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;ANTECEDENTES: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;I. Por demanda presentada el 25 de octubre de 1984, solicit\u00f3 el mencionado demandante la declaraci\u00f3n de pertenencia sobre el bien ra\u00edz de que trata la demanda, para lo cual demand\u00f3 a los siguientes herederos reconocidos de MARIA VENEGAS DE LEYVA: BEATRIZ LEYVA DE ARANGO, MARIA CLARA LEYVA DE MARTINEZ, ALVARO EMILIO LEYVA VENEGAS, SILVIA LEYVA DE LUQUE, JAIME LEYVA ESPINOZA, BEATRIZ LEYVA ESPINOZA, CAROLINA Y ALBERTO LEYVA ESPINOZA, menores de edad, representados por sus padres JAIME LEYVA VENEGAS Y BEATRIZ ESPINOZA DE LEYVA, MARIA JOSE LEYVA DE GIORDANELLI, CAMILA LEYVA HOLGUIN, RODRIGO LEYVA GUTIERREZ, SANTIAGO LEYVA GUTIERREZ, RICARDO LEYVA GUTIERREZ, CAMILO LEYVA GUTIERREZ, menor de edad, representado por su madre MARIA ELVIRA GUTIERREZ DE LEYVA, EDUARDO Y FERNANDO LEYVA PINZON, menores de edad, representados por su madre LUCIA PINZON DE LEYVA, \u00aba los presuntos herederos e interesados en la misma sucesi\u00f3n, cuyo proceso cursa en el Juzgado 3 Civil del Circuito de Bogot\u00e1, que no se hubieren presentado, y a todas aquellas personas que se crean con derechos radicados en el inmueble llamado \u00ablas lomas del Rabanal\u00bb, ubicado en jurisdicci\u00f3n del Municipio de Guachet\u00e1, vereda de Rabanal\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;II. El demandante fundamenta sus pretensiones en los hechos que seguidamente se resumen : &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;a) El actor en 1952 recibi\u00f3 de su madre MARIA VENEGAS DE LEYVA el encargo de administrarle la hacienda de su propiedad, llamada \u00abLas Casas del Rabanal\u00bb, la cual se compon\u00eda de un lote de tierra plana, con extensi\u00f3n de 65 hect\u00e1reas, y otro, de tierra ondulada y plana, con extensi\u00f3n aproximada de 18 hect\u00e1reas llamado \u00abel chircal\u00bb, mandato que se extend\u00eda a otros lotes que hac\u00edan parte de lo que en conjunto se denominaba \u00abel cerrito\u00bb, uno de ellos contiguo a la hacienda y otro cercano, bienes ubicados en jurisdicci\u00f3n del municipio de Guachet\u00e1. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;b) Que \u00abel chircal\u00bb, que hace parte del llamado \u00ablas lomas\u00bb, desde el momento en que acept\u00f3 el mandato para su administraci\u00f3n y explotaci\u00f3n, lo uni\u00f3 con el terreno de la hacienda y en ese estado permaneci\u00f3 hasta el a\u00f1o de 1975, en que falleci\u00f3 Mar\u00eda Venegas de Leyva\u00bb, cuando lo incorpor\u00f3 a la explotaci\u00f3n de \u00ablas lomas\u00bb y le introdujo mejoras. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;c) Mar\u00eda Venegas de Leyva, todav\u00eda aparece como propietaria del lote de terreno \u00ablas lomas\u00bb, y \u00abel chircal\u00bb que es lote contiguo, hizo parte de \u00e9stas y sobre ellas no recibi\u00f3 mandato, ni encargo de administraci\u00f3n ni vigilancia. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;d) El predio \u00ablas lomas\u00bb no estuvo integrado ni para su explotaci\u00f3n, ni para su manejo a la hacienda \u00abLas Casas del Rabanal\u00bb, ni a las otras propiedades de Mar\u00eda Venegas de Leyva, que repetidamente le solicit\u00f3 a \u00e9sta suspendiera en \u00ablas lomas\u00bb toda agricultura y estableciera plantaciones y obras que controlaran y evitaran la erosi\u00f3n, sin \u00e9xito. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;e) Como su se\u00f1ora madre no comparti\u00f3 su opini\u00f3n sobre el mal trato que se le ven\u00eda dando a \u00ablas lomas\u00bb, el actor procedi\u00f3 a terminar con los contratos de arriendo que hab\u00eda suscrito aquella, consiguiendo que le entregaran las zonas arrendadas, tomando posesi\u00f3n del inmueble, interrumpiendo toda siembra y comenz\u00f3 a administrarlo y manejarlo como cosa propia. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;f) Eran notorias las actividades realizadas a las cuales no se opuso Mar\u00eda Venegas de Leyva, ni los antiguos tenedores de \u00ablas lomas\u00bb, ni los vecinos y por el contrario, su madre se mostraba complacida con lo que hac\u00eda y con su \u00ab&#8230;actitud de se\u00f1or y due\u00f1o del inmueble&#8230;\u00bb, hasta el punto que en 1954 le facilit\u00f3 y ayud\u00f3 a conseguir un cr\u00e9dito en la Caja de Cr\u00e9dito Agrario, que atendi\u00f3 y cancel\u00f3 con dineros de su exclusiva propiedad, \u00ab&#8230;luego de haber invertido su producto en la reforestaci\u00f3n de las lomas\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;g) La topograf\u00eda del terreno que conforman \u00ablas lomas\u00bb, su situaci\u00f3n y las v\u00edas de tr\u00e1nsito permiten observar los trabajos que se adelantan, y por tal motivo desde cuando comenz\u00f3 a trabajar, los vecinos, familiares y personas que llegaban a la regi\u00f3n, notaron las obras realizadas y su presencia all\u00ed de manera continua e ininterrumpida, como due\u00f1o y se\u00f1or, sin violencia, clandestinidad ni interrupci\u00f3n desde el a\u00f1o de 1952. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;h) Que le consta \u00ab&#8230;a todo el mundo&#8230;\u00bb la explotaci\u00f3n que a trav\u00e9s de distintas actividades ha realizado como fruto de los trabajos iniciados en 1953 en \u00ablas lomas\u00bb, y en 1975 en \u00abel chircal\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;i) Que \u00ab&#8230;todo lo relatado es perfectamente sabido, por los herederos de Mar\u00eda Venegas de Leyva; lo fue por ella misma y lo acatan todos los habitantes y concurrentes de la regi\u00f3n. Desde que tom\u00e9 posesi\u00f3n de las lomas y posteriormente de chircal; he exteriorizado, clara y expl\u00edcitamente el \u00e1nimo y pr\u00e1ctica de beneficiarme con mi trabajo, de manera exclusiva&#8230;\u00bb, lo cual se le permiti\u00f3 por el escaso valor que ten\u00edan las lomas en 1952. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;III. Trabada la relaci\u00f3n jur\u00eddica procesal e impulsado el proceso, la primera instancia termin\u00f3 con fallo de 3 de septiembre de 1992, dictado por el Juez Civil del Circuito de Ubat\u00e9, quien declar\u00f3 probadas las excepciones propuestas por la parte demandada, neg\u00f3 las pretensiones contenidas en la demanda, dispuso cancelar el registro de la demanda y conden\u00f3 en costas al demandante. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;IV. Inconforme el actor con lo resuelto por el a quo, interpuso recurso de apelaci\u00f3n, habiendo terminado el segundo grado con fallo confirmatorio de fecha 9 de febrero de 1993, por lo cual el demandante formul\u00f3, contra la sentencia del Tribunal, el recurso extraordinario de casaci\u00f3n de que ahora se ocupa la Corte. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El ad quem, observ\u00f3 el cabal cumplimiento de los presupuestos procesales, y ratificando lo expresado por el a quo, concluy\u00f3 que, estando amparada la posesi\u00f3n en los dos elementos que ha se\u00f1alado la jurisprudencia \u00ab&#8230;el actor no ten\u00eda EL ANIMUS, pues reconoc\u00eda dominio de terceros,&#8230;\u00bb, y bajo esta cardinal reflexi\u00f3n confirm\u00f3 la decisi\u00f3n del Juzgado, luego de realizar el an\u00e1lisis del caudal probaotorio obrante en el proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;EL RECURSO DE CASACION: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Dos cargos formula el recurrente contra la sentencia del Tribunal, el inicial por la causal primera del art\u00edculo 368 del C. de P.C., y el posterior con fundamento en la causal quinta de la misma norma, de los cuales s\u00f3lo se estudiar\u00e1 este \u00faltimo por haberse inadmitido la demanda de casaci\u00f3n respecto de aqu\u00e9l. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CARGO SEGUNDO &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Se acusa por \u00e9ste la sentencia del Tribunal de incurrir en nulidad procesal, que hace consistir el recurrente en las expresiones literales consignadas seguidamente:&nbsp; \u00abEs de mediana (sic) claridad el que Alberto Ceballos V\u00e9lez lo que aspira a conseguir es una servidumbre minera y que lo resuelto podr\u00eda considerarse concesi\u00f3n de \u00e9ste y por ello traigo a cuento un indebido proceso en contra de la garant\u00eda Constitucional y con ello se impone la aplicaci\u00f3n del art. 29 de nuestra Carta Magna\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1. El proceso como sucesi\u00f3n de actos que tienden a la actuaci\u00f3n de una pretensi\u00f3n, est\u00e1 sometido a una serie de formalidades, y la inobservancia de \u00e9stas, acarrea un sin n\u00famero de consecuencias procesales de diversa \u00edndole, entre las que est\u00e1n las nulidades procesales, materia reglamentada en el Cap\u00edtulo II, T\u00edtulo XI del Libro 2o. del C\u00f3digo de Procedimiento Civil, en donde se indican las causales de dicho vicio, las oportunidades y requisitos para alegarlo, el tr\u00e1mite para desatarlo, la forma de declararse y sus efectos, al igual que los eventos de saneamiento. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2. En el derecho positivo colombiano, las nulidades procesales est\u00e1n gobernadas por distintos principios, entre los cuales dest\u00e1case, el de la especificidad, seg\u00fan el cual, no existen causales de nulidad por fuera de las consagradas en el art\u00edculo 140 ib\u00eddem, el cual sirve de soporte para rechazar las invocadas con apoyo en las teor\u00edas de la nulidad constitucional y del antiprocesalismo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3. Por expreso y perentorio mandato del numeral 5 del art\u00edculo 368 del estatuto procesal civil, las&nbsp; causales de nulidad que pueden aducirse por medio del recurso de casaci\u00f3n, son exclusivamente las establecidas en el citado art\u00edculo 140, siempre que no hayan sido convalidadas, lo cual significa que para el \u00e9xito del recurso es indispensable que la nulidad invocada bajo el criterio de taxatividad anotado, no se encuentre saneada. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4. De otro lado, el tr\u00e1mite que se le imprime a una demanda viene impuesto por las pretensiones que en ella se formulen, las que indudablemente se convierten en derrotero necesario para el juzgador, puesto que le delimitan el debate de fondo, como la clase de procedimiento a seguir. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;5. Descendiendo al caso en estudio, al rompe se advierte la notoria imprecisi\u00f3n en que incurre el recurrente, al manifestar que lo resuelto podr\u00eda considerarse como una concesi\u00f3n de una servidumbre minera, cuando la sentencia de segundo grado se limit\u00f3 a \u00ab&#8230;CONFIRMAR en todas sus partes la sentencia apelada&#8230;\u00bb, la que a su turno, desestim\u00f3 las s\u00faplicas planteadas en el libelo incoatorio, pretensiones de estirpe declarativa, dado que el actor implor\u00f3: \u00ab&#8230;en raz\u00f3n de haberse operado el fen\u00f3meno de la prescripci\u00f3n extraordinaria a favor de Eduardo Leyva Venegas, le pertenecen los derechos de propiedad, deominio (sic) y posesi\u00f3n del predio \u00ablas lomas\u00bb&#8230;la propiedad de las anexidades, usos, costumbres y servidumbres,&#8230;\u00bb, por lo que la sentencia \u00ab&#8230;que acceda a estas pretensiones, ha de inscribirse en la citada Oficina de Registro del C\u00edrculo de Ubat\u00e9,&#8230;\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;6. Si, pues, la demanda presentada en el a\u00f1o de 1984, versaba \u00absobre declaraci\u00f3n de pertenencia\u00bb de un predio rural con extensi\u00f3n superior a las 15 hect\u00e1reas (art. 407 C.P.C., antes 413), el tr\u00e1mite que legalmente correspond\u00eda imprimirle en ese momento, no era otro que el del proceso ordinario de mayor cuant\u00eda, que fue precisamente el que indic\u00f3 el demandante y hoy recurrente en casaci\u00f3n, cuando textualmente dijo que \u00ab&#8230;vengo ante Ud. a entablar proceso ordinario, de mayor cuant\u00eda, con el cual busco declaraci\u00f3n de pertenencia&#8230;\u00bb, lo cual descarta, la configuraci\u00f3n de la nulidad por tr\u00e1mite inadecuado, que alega el recurrente. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;7. Finalmente,a\u00fan en el evento en que el procedimiento a seguir fuera diferente, no sobra agregar que, de acuerdo con lo previsto en el numeral 6 del art\u00edculo 144 del estatuto procesal civil, uno de los casos de saneamiento de la nulidad ocurre \u00abCuando un asunto que deb\u00eda tramitarse por el proceso especial se tramit\u00f3 por el ordinario, y no se produjo la correspondiente adecuaci\u00f3n de tr\u00e1mite en la oportunidad debida\u00bb, por lo que por este aspecto, y como aqu\u00ed la demanda de declaraci\u00f3n de pertenencia se adelant\u00f3 por el rito del procedimiento ordinario de mayor cuant\u00eda, la nulidad eventualmente presentada estar\u00eda saneada, puesto que la inallanable, es aquella que teniendo se\u00f1alado el tr\u00e1mite del proceso ordinario se adelanta por uno diferente. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;9. No est\u00e1, pues, llamado a prosperar el cargo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;DECISION: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En armon\u00eda con lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casaci\u00f3n Civil, administrando justicia en nombre de la Rep\u00fablica de Colombia y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia de 9 febrero de 1993, proferida en este proceso ordinario por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Cundinamarca. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Costas del recurso de casaci\u00f3n a cargo del demandante. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;COPIESE, NOTIFIQUESE Y DEVUELVASE OPORTUNAMENTE EL EXPEDIENTE AL TRIBUNAL DE ORIGEN. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;NICOLAS BECHARA SIMANCAS &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CARLOS ESTEBAN JARAMILLO SCHLOSS &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;PEDRO LAFONT PIANETTA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;HECTOR MARIN NARANJO &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;RAFAEL ROMERO SIERRA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;JAVIER TAMAYO JARAMILLO &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S-103-1995 [4376] &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SALA DE CASACION CIVIL &nbsp; MAGISTRADO PONENTE : NICOLAS BECHARA SIMANCAS &nbsp; Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, Distrito Capital, treinta y uno (31) de agosto de mil novecientos noventa y cinco (1995).- &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[76],"tags":[],"class_list":["post-81290","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-76"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81290","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=81290"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81290\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=81290"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=81290"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=81290"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}