{"id":81294,"date":"2024-05-29T20:53:38","date_gmt":"2024-05-29T20:53:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/29\/s-107-1995-4498\/"},"modified":"2024-05-29T20:53:38","modified_gmt":"2024-05-29T20:53:38","slug":"s-107-1995-4498","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/29\/s-107-1995-4498\/","title":{"rendered":"S 107 1995 [4498]"},"content":{"rendered":"<p>S-107-1995 [4498]<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sala de Casaci\u00f3n Civil &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Magistrado Ponente: Rafael Romero Sierra &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, primero (1\u00ba) de septiembre de mil novecientos noventa y cinco (1995). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ref: Expediente No. 4498 &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;I. Antecedentes &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1.&nbsp; El proceso se origin\u00f3 con la demanda en que el actor solicit\u00f3 que el demandado sea condenado a pagarle las sumas de dinero que especific\u00f3 en dicho libelo, a saber:&nbsp; $5.580.000.oo&nbsp; \u00bb como excedente en favor de Jaime Garc\u00eda Carmona \u00ab;&nbsp; y $5.500.000.oo \u00abcorrespondientes a intereses pagados por la Sociedad &#8216;Promotora Estaci\u00f3n Popalito Limitada&#8217; de Medell\u00edn, a Hernando Pemberty Saavedara. Ambas sumas se piden con intereses legales y correcci\u00f3n monetaria. En subsidio se reclaman las mismas pretensiones;&nbsp; simplemente que en relaci\u00f3n con la primera de aquellas cifras se establece que la causaci\u00f3n de intereses y la indexaci\u00f3n arranca del 1o. de diciembre de 1989. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.&nbsp; Dichas s\u00faplicas traen como sustent\u00e1culo f\u00e1ctico,&nbsp; en esencia,&nbsp; el siguiente: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;a)&nbsp; La sociedad Promotora Estaci\u00f3n Popalito Limitada,&nbsp; que hab\u00eda constituido hipoteca abierta,&nbsp; suscribi\u00f3 una letra de cambio en favor de Jaime Garc\u00eda Carmona, por valor de $25.000.000.oo,&nbsp; la que, junto con la garant\u00eda real, \u00abcedi\u00f3\u00bb \u00e9ste a Hernando Pemberty Saavedra, \u00abcon el espec\u00edfico objeto\u00bb de que cuando fuese cancelada por dicha sociedad,&nbsp; Pemberty, una vez dedujera las obligaciones a cargo de aqu\u00e9l y a favor suyo, \u00abque constaren en cheques, letras, pagar\u00e9s y cualquier otro documento o contrato que contenga obligaciones en dinero\u00bb le restituir\u00eda el saldo,&nbsp; seg\u00fan acuerdo que firmaron el 21 de abril de 1988. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;b) Posteriormente, Garc\u00eda gir\u00f3 en favor de Pemberty cuatro cheques,&nbsp; por valores de $5.000.000.oo,&nbsp; $4.500.000.oo y los otros dos por $3.000.000.oo cada uno, y una letra de cambio por la suma de $3.200.000.oo.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Afirm\u00f3se que respecto de las sumas representadas en los cheques \u00abno se pact\u00f3 intereses de ninguna clase,&nbsp; no as\u00ed en cuanto hace relaci\u00f3n a la letra de cambio enunciada sobre la que s\u00ed se pact\u00f3 un inter\u00e9s durante el plazo del tres por ciento (3%) mensual\u00bb.&nbsp; Agreg\u00e1ndose la explicaci\u00f3n de que tales cheques \u00abvinieron a convertirse solamente en una garant\u00eda y prueba de la existencia de unas obligaciones civiles,&nbsp; con exigibilidad pactada en documento separado&nbsp; -documento privado de Abril 21 de 1.988-&nbsp; desnaturaliz\u00e1ndose,&nbsp; as\u00ed,&nbsp; por convenci\u00f3n de mutuante y mutuario la figura del cheque\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;c) Pemberty cobr\u00f3 la letra el 30 de noviembre de 1989 (no obstante que lo ha debido ser el 30 de octubre anterior) y recibi\u00f3 por ella la suma total de $31.250.000.oo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;A dicha fecha Garc\u00eda adeudaba a Pemberty la cantidad de $19.420.000.oo, suma resultante de los valores de los citados cheques y de la letra de cambio,&nbsp; m\u00e1s los intereses de \u00e9sta.&nbsp; De manera que siendo \u00e9sta la \u00fanica deducci\u00f3n que, del mero capital de la letra a cargo de la sociedad, ten\u00eda que hacer Pemberty, \u00e9ste le sali\u00f3 a deber finalmente la suma de $5.580.000.oo, que a\u00fan no ha reintegrado junto con los intereses legales y la correcci\u00f3n monetaria,&nbsp; ambas cosas desde el 1o. de noviembre de 1989. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;d) As\u00ed como tampoco ha reintegrado el valor que por concepto de intereses recibi\u00f3 de la mentada sociedad, el que por convenio entre las partes pertenece al demandante.&nbsp; Tal valor ascendi\u00f3 a la suma de $5.500.000.oo, que debe ser reintegrada tambi\u00e9n con los intereses y la correcci\u00f3n monetaria causados desde el 1o. de diciembre de 1989. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3.&nbsp; El demandado se opuso a las pretensiones; acept\u00f3 algunos hechos y neg\u00f3 otros.&nbsp; Dentro de las cosas a destacar a prop\u00f3sito del recurso extraordinario,&nbsp; dijo que el actor hab\u00eda girado en favor de Pemberty m\u00e1s t\u00edtulos valores de los que relaciona en el libelo genitor, y que por entonces se pact\u00f3 el inter\u00e9s del 3% mensual en el plazo y el 4% en la mora, en una afirmaci\u00f3n suya que&nbsp; -dice-&nbsp; favorece al actor,&nbsp; toda vez que si los intereses permitidos est\u00e1n por encima de esos porcentajes(art.884 del C. de Co. en concordancia con las resoluciones de la Superintendencia Bancaria), es una torpeza del demandante \u00abnegar el convenio existente entre las partes\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Endilg\u00f3le al demandante mala fe, pues la letra que le cedi\u00f3 no pudo cobrarla oportunamente a la sociedad,&nbsp; dado que no aparec\u00eda en ella el respectivo endoso,&nbsp; a lo cual se neg\u00f3 cuando fue requerido para tal efecto,&nbsp; vi\u00e9ndose abocado el cesionario a adelantar un tr\u00e1mite judicial con dicho prop\u00f3sito y a realizar varias erogaciones tendientes al cobro del cr\u00e9dito. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Adujo que de acuerdo con lo pactado, entre Garc\u00eda y Pemberty hubo un contrato de cuenta corriente,&nbsp; reglado por el art\u00edculo 1245 del C\u00f3digo de Comercio. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Aleg\u00f3 la compensaci\u00f3n y la prescripci\u00f3n como excepciones de fondo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4.&nbsp; Con sentencia de 17 de septiembre de 1992 culmin\u00f3 la primera instancia,&nbsp; por la que el juzgado tercero civil del circuito de Armenia dispuso:&nbsp; denegar las excepciones y&nbsp; condenar al demandado a pagar al demandante las cantidades de $4.447.200.oo y $5.500.000.oo, con intereses&nbsp; \u00aba partir del 1o. de Diciembre de 1989,&nbsp; las cuales ser\u00e1n canceladas en UNIDADES DE PODER ADQUISITIVO CONSTANTE (UPAC) en su equivalencia a pesos moneda legal Colombiana,&nbsp; al d\u00eda que se efect\u00fae el pago\u00bb &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De ella apel\u00f3 el demandado,&nbsp; por lo que el Tribunal Superior de Armenia, al desatar el recurso mediante prove\u00eddo suyo de 14 de mayo de 1993, la confirm\u00f3 con la siguiente modificaci\u00f3n: el valor que tiene que reintegrar Pemberty,&nbsp; por concepto del capital de la letra que le fue cedida, con la respectiva correcci\u00f3n monetaria,&nbsp; es de $8.764.268.49, m\u00e1s $11.316.166.95 que corresponde a la suma de $5.500.000.oo monetariamente corregida. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;5. De lo decidido por el tribunal recurri\u00f3 en casaci\u00f3n el demandado. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;II.&nbsp; La sentencia del tribunal &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Una vez que histori\u00f3 el litigio y encontr\u00f3 propicia la tramitaci\u00f3n para un pronunciamiento de fondo, se\u00f1al\u00f3 que las partes discrepan en \u00faltimas no m\u00e1s que en \u00e9sto:&nbsp; \u00abal paso que el demandante acepta haber girado en favor del demandado cuatro cheques y una letra de cambio por valor total acordado, reconociendo intereses \u00fanicamente sobre la letra a la tasa del 3% mensual,&nbsp; el demandado afirma haber girado o extendido otros documentos m\u00e1s y que todas las obligaciones se pactaron con inter\u00e9s al 3% mensual en el plazo y al 4% mensual en la mora, que ser\u00eda lo que quedar\u00eda a discutir en el proceso,&nbsp; esto es, el monto de lo adeudado por concepto de capital e intereses por Garc\u00eda Carmona a Pemberty Saavedara al 30 de noviembre de 1989, y si se presenta saldo a su favor o n\u00f3\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;M\u00e1s adelante,&nbsp; poniendo de presente que la cesi\u00f3n o endoso de la letra de cambio que recibi\u00f3 Pemberty,&nbsp; fue en garant\u00eda, explan\u00f3 que de ello \u00abse desprende para el endosatario Pemberty Saavedra la obligaci\u00f3n de reintegrarle al endosante Jaime Garc\u00eda Carmona el saldo que resultare a su favor una vez descontado del valor total recibido por concepto de la letra de cambio lo que le causare a deber al 30 de noviembre de 1.989\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y en punto de intereses,&nbsp; precis\u00f3 a continuaci\u00f3n: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00abDesprovistos los cheques de la causaci\u00f3n de intereses dada su naturaleza,&nbsp; y no demostrado en el proceso que no obstante ello,&nbsp; se hubieren pactado,&nbsp; se impone,&nbsp; como lo expres\u00f3 el a-quo, aceptar que sobre las sumas de dinero representadas en los cheques no hay lugar a reconocer intereses en favor del se\u00f1or Hernando Pemberty Saavedra y a cargo de Jaime Garc\u00eda Carmona\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por manera que el reconocimiento de intereses no lo fue sino por la letra de cambio,&nbsp; ascendiendo a la suma de $1.852.800.oo, \u00abpara un gran total por concepto de capital e intereses de $20.552.800.oo\u00bb,&nbsp; deuda que,&nbsp; como se dijo,&nbsp; ten\u00eda Garc\u00eda a favor de Pemberty para el 30 de noviembre de 1989,&nbsp; justamente lo que ten\u00eda que deducir \u00e9ste del capital de la letra cobrada a la sociedad,&nbsp; quedando a cargo de Pemberty,&nbsp; entonces, un saldo de $4.447.200.oo, a lo que dio en restar,&nbsp; adem\u00e1s, $187.500.oo por concepto de gastos en que incidi\u00f3 Pemberty para cobrar el cr\u00e9dito,&nbsp; reduci\u00e9ndose esa cifra, finalmente,&nbsp; a $4.259.700.oo.&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y Pemberty debe tambi\u00e9n restituir lo que por concepto de intereses recibi\u00f3 de la sociedad, lo que,&nbsp; en principio ser\u00edan $6.500.000.oo, pero \u00abcomo el demandante ha limitado la pretensi\u00f3n de reintegro o restituci\u00f3n a la suma de $5.500.000.oo a \u00e9lla ser\u00e1 a la que habr\u00e1 de accederse al no poder fallar la Sala por m\u00e1s de lo pedido\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Relativamente a las cantidades objeto de restituci\u00f3n por parte de Pemberty,&nbsp; dijo el tribunal que no causaban intereses,&nbsp; ya que ellas no corresponden sino \u00aba saldo de una suma de dinero recibida a nombre de \u00e9l con la facultad de castigarla con lo que a la fecha de su recibo le adeudara por concepto de capital e intereses, descontando tambi\u00e9n el valor de los gastos hechos para su cobro extrajudicial\u00bb.&nbsp; As\u00ed que \u00abno existe raz\u00f3n legal para el reconocimiento y pago de inter\u00e9s de naturaleza civil o comercial\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por \u00faltimo explic\u00f3 la denegaci\u00f3n de las excepciones formuladas. &nbsp;<\/p>\n<p>III. La demanda de casaci\u00f3n y consideraciones de la Corte &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De los dos cargos que en ella se formularon,&nbsp; como se recuerda,&nbsp; la demanda no fue admitida m\u00e1s que en lo tocante al primero (auto de 14 de octubre de 1993), el que viene edificado sobre la primera causal del art\u00edculo 368 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Cargo primero &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Den\u00fanciase la violaci\u00f3n directa, por falta de aplicaci\u00f3n, del art\u00edculo 1163 del C\u00f3digo de Comercio, as\u00ed como del 2221 del C\u00f3digo Civil por aplicaci\u00f3n indebida. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Explica el recurrente que la primera de aquellas normas era la llamada a disciplinar el caso litigado, en cuanto dice que salvo pacto expreso en contrario, el mutuario debe pagar los intereses legales comerciales de las sumas de dinero recibidas en mutuo. Su queja entonces la centra en que el Tribunal no reconoci\u00f3 en su favor intereses de las deudas que estuvieron a cargo del demandante Garc\u00eda Carmona, con el concepto errado de \u00abestar en presencia de una acci\u00f3n simplemente civil, consistente en el reintegro de una suma de dinero retenida\u00bb por Pemberty, denot\u00e1ndola independiente de la relaci\u00f3n cartular que lig\u00f3 a las partes. Agrega que en esto, el Tribunal prohij\u00f3 la decisi\u00f3n de primera instancia, en la que se dedujo que se estaba frente a un mutuo en materia civil, precisamente porque se estim\u00f3 \u00abno haberse demostrado en el proceso la calidad de comerciante\u00bb que afirm\u00f3 Pemberty Saavedra, aseveraci\u00f3n que comparti\u00f3 el Tribunal al confirmar la sentencia, no obstante que tal persona ostenta \u00abhace treinta (30) a\u00f1os la calidad de comerciante como se puede leer en el folio 77 de la providencia confirmada por el Honorable Tribunal Superior de Armenia\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Con tal actitud contrari\u00f3 el ad-quem los art\u00edculos 10 y 20 del C\u00f3digo de Comercio, que tildan de comerciante a quien ejecuta actos de comercio, y dentro de \u00e9stos figuran los de recibir dinero en mutuo a inter\u00e9s para darlo en pr\u00e9stamo, los pr\u00e9stamos subsiguientes del mismo, as\u00ed como el de dar habitualmente dinero en mutuo a inter\u00e9s; de manera que la sentencia se ubic\u00f3 en el campo civil, en vez del comercial, \u00abdesconociendo la posici\u00f3n jur\u00eddica\u00bb de Pemberty, y violando las normas sustanciales se\u00f1aladas, \u00abpues de haber aplicado el precepto que dej\u00f3 de aplicar y de no haber hecho obrar el que indebidamente aplic\u00f3, habr\u00eda tenido que absolver al demandado, revocando la resoluci\u00f3n de no haber compensado las obligaciones existente (sic). Se ha roto el equilibrio de las partes en el proceso\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;As\u00ed que pide casarse la sentencia, para que se revoque la de primera instancia \u00aby en su lugar se compensen las obligaciones existentes entre demandante y demandado\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Consideraciones &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1.&nbsp; Establecido se tiene que la violaci\u00f3n de la ley sustancial, a la que se refiere siempre y en todo supuesto la causal primera de casaci\u00f3n, puede devenir independientemente de la cuesti\u00f3n f\u00e1ctica y probatoria del proceso, caso en el cual se dice que el quebranto se produjo derechamente; la hip\u00f3tesis contraria se da cuando el desatino que finalmente lleva al quebranto de la ley halla venero precisamente en el aspecto se\u00f1alado,&nbsp; vale decir, el de las pruebas,&nbsp; evento en el que se dice, por contraste, que la vulneraci\u00f3n se produjo de manera indirecta. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Porque hace al caso,&nbsp; conviene repetir una vez m\u00e1s lo que la jurisprudencia ha dicho insistentemente acerca de ello, al indicar que dicha violaci\u00f3n \u00abpuede ocurrir de dos maneras diferentes.&nbsp; Ya derechamente,&nbsp; porque el juez deja de lado la preceptiva que viene al caso,&nbsp; o aplica la que es ajena,&nbsp; o,&nbsp; en fin,&nbsp; dando con la precisa,&nbsp; la entiende indebidamente;&nbsp; en ese supuesto, la equivocaci\u00f3n efunde es en la elecci\u00f3n del derecho aplicable a la controversia,&nbsp; dado que el sentenciador en ese instante ya ha superado la evaluaci\u00f3n f\u00e1ctica y probatoria del pleito, y precisamente, puesto de cara ante la situaci\u00f3n hist\u00f3rica del litigio, yerra al hacer actuar el derecho.&nbsp; Ora indirectamente,&nbsp; habida cuenta que el desatino se ofrece en la primera etapa de diagnosis jur\u00eddica,&nbsp; esto es, cuando el juez se abandona a examinar,&nbsp; sopesar y ponderar el trozo de realidad que encierra el proceso junto con las pruebas que para demostrarlo hacen valer los sujetos procesales.&nbsp; Este yerro antecedente hace que a la postre se viole de igual modo la ley sustancial, y de ah\u00ed que se afirme que en tal caso la trasgresi\u00f3n deviene de rebote o por contragolpe\u00bb (Cas. Civ. de 2 de febrero de 1994,&nbsp; a\u00fan sin publicar). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.&nbsp; Para no referir m\u00e1s que a la primera de esas dos violaciones,&nbsp; esto es,&nbsp; la directa,&nbsp; que es la aqu\u00ed denunciada,&nbsp; cabe entonces compendiar que el recurrente en nada tiene que discrepar acerca de la manera como el tribunal apreci\u00f3 el \u00e1mbito probatorio del juicio;&nbsp; muy por el contrario, debe aparecer a tono con \u00e9ste.&nbsp; Su inconformidad debe estar en otro aspecto, cual es el de que,&nbsp; viendo exactamente lo mismo que el juzgador,&nbsp; reclama una aplicaci\u00f3n diferente de las normas sustanciales;&nbsp; la actividad del impugnante,&nbsp; as\u00ed,&nbsp; \u00abtiene que realizarse necesaria y exclusivamente en torno a los textos legales sustanciales que considera no aplicados, o aplicados indebidamente,&nbsp; o err\u00f3neamente interpretados;&nbsp; pero,&nbsp; en todo caso,&nbsp; con absoluta prescindencia de cualquier consideraci\u00f3n que implique discrepancia con el juicio que el sentenciador haya hecho en relaci\u00f3n con las pruebas\u00bb (CXLVI,&nbsp; p. 50). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3.&nbsp; H\u00edzose la anterior remembranza con el prop\u00f3sito definido de mostrar que el cargo que se analiza ha inobservado tales puntualizaciones. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En efecto, al rompe se advierte que el recurrente no coincide con el juzgador en lo que hace a la naturaleza jur\u00eddica del negocio por el que Garc\u00eda gir\u00f3 en favor de Pemberty los cheques.&nbsp; Pues le reprocha al Tribunal el no haber tenido la negociaci\u00f3n con el car\u00e1cter de mercantil,&nbsp; lo cual incidi\u00f3 finalmente en la decisi\u00f3n que adopt\u00f3 en punto de intereses. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Para el ad-quem, ciertamente, los cheques no causaron intereses porque sobre esto no se convino nada.&nbsp; As\u00ed lo dijo literalmente:&nbsp; \u00abDesprovistos los cheques de la causaci\u00f3n de intereses dada su naturaleza,&nbsp; y no demostrado en el proceso que no obstante ello, se hubieren pactado,&nbsp; se impone,&nbsp; como lo expres\u00f3 el a-quo,&nbsp; aceptar que sobre las sumas de dinero representadas en los cheques no hay lugar a reconocer intereses en favor de Hernando Pemberty Saavedra y a cargo de Jaime Garc\u00eda Carmona\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De lo transcrito conviene poner de resalto que el tribunal abraz\u00f3 la consideraci\u00f3n que sobre el particular hizo el a-quo,&nbsp; no tanto porque confirm\u00f3 su fallo,&nbsp; cuanto porque,&nbsp; como puede verse del p\u00e1rrafo pertinente,&nbsp; as\u00ed lo plasm\u00f3 expresamente.&nbsp; De ah\u00ed que,&nbsp; en aras de la precisi\u00f3n, importa en alto grado traer a cap\u00edtulo lo dicho por el juzgado de conocimiento. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Efectivamente,&nbsp; dado a la tarea de averiguar si el mutuo habido entre las partes era de naturaleza comercial, examin\u00f3 la preceptiva del art\u00edculo 20 del C\u00f3digo de Comercio,&nbsp; tras indicar que en este caso no se daba ninguna de las eventualidades all\u00ed previstas sobre la materia, dijo: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00ab&#8230; no hay elementos de juicio,&nbsp; para aseverar que el demandado PEMBERTY SAAVEDRA tenga la calidad de comerciante; hay inexistencia de prueba sobre la inscripci\u00f3n en el registro mercantil, o de que \u00e9ste tenga establecimiento abierto al p\u00fablico o que se anuncie como comerciante\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Seguidamente agreg\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00abValga anotar,&nbsp; que el demandado,&nbsp; pregon\u00f3 su calidad de comerciante,&nbsp; pues se qued\u00f3 en el campo de las afirmaciones y bien sabido es que ninguna de las partes goza del privilegio de aceptarle sus dichos,&nbsp; por el contrario, est\u00e1n obligados a probar los supuestos de hecho que invocan conforme a las normas de derecho probatorio\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y concluy\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00abNo puede entonces catalogarse de mercantil el contrato de mutuo celebrado entre demandante y demandado.&nbsp; Se tendr\u00e1 como contrato de mutuo civil y las disposiciones aplicales son las del C\u00f3digo Civil\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Si,&nbsp; entonces,&nbsp; esas consideraciones fueron prohijadas por el juzgador de segunda instancia,&nbsp; cual lo admite sin reservas la propia censura,&nbsp; y el recurrente, a porf\u00eda de todo ello,&nbsp; viene a plantear que el asunto fue mercantil,&nbsp; aflora apod\u00edctico que est\u00e1 discutiendo cuestiones atinentes a las pruebas,&nbsp; como que entonces no asiente en que los juzgadores hayan dicho que en el proceso no hay elementos de juicio que pongan de presente el cariz comercial que invoca el demandado. El enfrentamiento se reducir\u00eda,&nbsp; si se quiere, a que para el recurrente s\u00ed hay la prueba que ech\u00f3 de menos el tribunal; por eso en la acusaci\u00f3n se dice,&nbsp; entre otros apartes,&nbsp; que el tribunal deneg\u00f3 el reconocimiento de los intereses \u00abno obstante ostentar [el demandado] hace treinta (30) a\u00f1os la calidad de comerciante\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4.&nbsp; Ante tal estado de cosas,&nbsp; es innegable que aqu\u00ed se equivoc\u00f3 la v\u00eda directa que se eligi\u00f3,&nbsp; pues el impugnador,&nbsp; en vez de hacer total prescindencia del material probatorio en que el juzgador edific\u00f3 su decisi\u00f3n,&nbsp; se mostr\u00f3 en abierta contradicci\u00f3n con el fallador,&nbsp; precisamente lo que bien cabr\u00eda alegar por la otra v\u00eda,&nbsp; o sea la indirecta. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;5.&nbsp; La falla t\u00e9cnica aludida impide a la Corte entrar en el fondo en el cargo,&nbsp; lo que es raz\u00f3n suficiente para declarar que no prospera. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;IV. Decisi\u00f3n &nbsp;<\/p>\n<p>En armon\u00eda con lo expuesto,&nbsp; la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci\u00f3n Civil, en nombre de la rep\u00fablica de Colombia y por autoridad de la ley, no casa la sentencia que en este proceso profiri\u00f3 el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Armenia,&nbsp; calendada el 14 de mayo de 1993,&nbsp; materia del recurso de casaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Costas del recurso a cargo del demandado.&nbsp; T\u00e1sense. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Notif\u00edquese y devu\u00e9lvase en oportunidad al tribunal de procedencia. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;NICOLAS BECHARA SIMANCAS &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CARLOS ESTEBAN JARAMILLO SCHLOSS &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;PEDRO LAFONT PIANETTA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;RAFAEL ROMERO SIERRA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;JAVIER TAMAYO JARAMILLO &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S-107-1995 [4498] &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sala de Casaci\u00f3n Civil &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Magistrado Ponente: Rafael Romero Sierra &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, primero (1\u00ba) de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[76],"tags":[],"class_list":["post-81294","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-76"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81294","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=81294"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81294\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=81294"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=81294"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=81294"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}