{"id":81329,"date":"2024-05-29T20:53:41","date_gmt":"2024-05-29T20:53:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/29\/s-143-1995-4111\/"},"modified":"2024-05-29T20:53:41","modified_gmt":"2024-05-29T20:53:41","slug":"s-143-1995-4111","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/29\/s-143-1995-4111\/","title":{"rendered":"S 143 1995 [4111]"},"content":{"rendered":"<p>S-143-1995 [4111]<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp;<\/p>\n<p>SALA DE CASACION CIVIL &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado Ponente:&nbsp; Dr. JAVIER TAMAYO JARAMILLO &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, D.C., veintitr\u00e9s (23) de octubre de mil novecientos noventa y cinco (1995) &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Referencia:&nbsp; Expediente No. 4111 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; Dec\u00eddese el recurso de casaci\u00f3n interpuesto por los demandantes ANA SILVIA PALACIOS VIUDA DE TRUJILLO, GLADYS AMPARO Y RICAURTE TRUJILLO PALACIOS y la coadyuvante NARCISA GUERRERO AMAYA contra la sentencia del 19 de marzo de 1992 proferida por la Sala Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagu\u00e9, en este proceso ORDINARIO que promovieron los recu\u00adrrentes frente a PLACIDO MORALES RODRIGUEZ. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>I &#8211; ANTECEDENTES &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Mediante libelo presentado ante el se\u00f1or Juez Civil del Circuito de Armero Guayabal (Tolima), ANA SILVIA PALACIOS VDA. DE TRUJILLO, GLADYS AMPARO Y RICAURTE TRUJILLO PALACIOS, por conducto de apoderado judicial demandaron a PLACIDO MORALES RODRIGUEZ, para que previos los tr\u00e1mites de un proceso ordinario de mayor cuant\u00eda, se hicieran las siguientes declaraciones y condenas: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1.1. Pertenece en dominio pleno y absoluto a la comunidad integrada por los actores y Narcisa Guerrero Amaya, la finca rural denominada \u00abLa Herradura\u00bb, con todas las mejoras en ella existentes ubicada en el paraje de La Herradura, jurisdicci\u00f3n Municipal de Venadillo y comprendida dentro de los linderos que en la misma demanda se consignan. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1.2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Que se ordene al demandado restituir a la comunidad citada, el referido inmueble, junto con los frutos que hubiere podido producir desde la fecha de su ocupaci\u00f3n hasta cuando lo restituya, por ser poseedor de mala fe, y se le condene al pago de las costas del proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Las s\u00faplicas referidas se hicie\u00adron descansar en los hechos que a continuaci\u00f3n se indican: &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.1. Los demandantes y la se\u00f1ora NARCISA GUERRERO AMAYA adquirieron el inmueble objeto de la reivindicaci\u00f3n, por adjudicaci\u00f3n que les fue hecha en com\u00fan y proindiviso en la sucesi\u00f3n del se\u00f1or Eduardo Alberto Trujillo. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Finiquitado el proceso de sucesi\u00f3n, los demandantes procedieron a otorgar la correspondiente escritura de protocolizaci\u00f3n en la Notar\u00eda del L\u00edbano Tolima, encontr\u00e1ndose con que el demandado hab\u00eda protocolizado declaraci\u00f3n de mejoras sobre el bien, sin autorizaci\u00f3n del propietario fallecido y mucho menos de sus herede\u00adros. Dicha escritura se registr\u00f3 debidamente. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pese a que el demandado \u201cno tiene t\u00edtulo de propiedad sobre el predio materia de este pleito y tambi\u00e9n carece de derecho a la posesi\u00f3n\u201d, ha usufructuado el bien durante quince a\u00f1os sin retribuir fruto alguno a sus propietarios, adem\u00e1s de que ha sido renuente a entregarlo, no obstante que asi se lo han solicitado los demandantes. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.4. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Existe identidad entre el inmueble se\u00f1alado en la petici\u00f3n primera de la demanda y el que aparece especificado en la escri\u00adtura No. 698 del 31 de julio de 1980 de la Notar\u00eda del Circuito del L\u00edbano, y el certificado de tradi\u00adci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Admitida la demanda por providen\u00adcia del 18 de junio de 1987 (fl.18 c.#1), se orden\u00f3 correrla en traslado al demandado, quien oportuna\u00admen\u00adte la contest\u00f3 oponi\u00e9ndose a la prosperidad de las pretensiones impetradas. Espec\u00edficamente aleg\u00f3 ser poseedor regular de la finca por adquisici\u00f3n que hizo, de Ana Silvia Palacios vda. de Trujillo, median\u00adte escritura p\u00fablica No. 62 del 10 de marzo de 1973 de la Notar\u00eda de Ambalema, y que en esa condici\u00f3n, la cual supera los veinte a\u00f1os, ha realizado los actos de se\u00f1or y due\u00f1o que describe, ya que agrega a su posesi\u00f3n la de los se\u00f1ores Eduardo Aranz\u00e1lez y Jos\u00e9 Ochoa, quienes le transfirieron el dominio de las mejoras plantadas por ellos y pose\u00eddas a\u00f1os atr\u00e1s, seg\u00fan consta en la escritura p\u00fablica No. 2765 del 19 de noviembre de 1979.&nbsp; En cuanto a los hechos se pronunci\u00f3 as\u00ed: Niega la existencia del 1o., 4o., 5o., 6o. y 7o. y est\u00e1 a lo que se pruebe en relaci\u00f3n con los restantes. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por escrito del folio 49 ib, el demandado adicio\u00adn\u00f3 la referida contestaci\u00f3n, solicitando que en el evento de resultar fallida su defensa, se le considere en la sentencia como poseedor de buena fe y se le conceda el derecho de retenci\u00f3n por los conceptos que menciona. En la misma oportunidad invoc\u00f3 como excepciones previas las que llam\u00f3 \u00abPrescrip\u00adci\u00f3n ordinaria adquisitiva del dominio\u201d; \u00abPrescrip\u00adci\u00f3n extraordinaria adquisitiva del dominio\u00bb y \u201cPrescrip\u00adci\u00f3n extintiva de la acci\u00f3n reivindicato\u00adria\u00bb (fls. 13 y ss. c. No. 2), las cuales le fueron resueltas adversamente, por auto del 19 de julio de 1989 (fl. 85 ib), decisi\u00f3n que fue confirmada por el ad-quem en providen\u00adcia del 31 de octubre de 1989 (fl. 16 y 16 vto. c. No. 8). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Paralelamente, el precitado Pl\u00e1cido Morales Rodr\u00edguez formul\u00f3 demanda de reconvenci\u00f3n contra los demandantes a fin de que previos los tr\u00e1mites perti\u00adnentes, se declarara que el inmueble objeto de la litis le pertenec\u00eda \u201cpor posesi\u00f3n ordinaria\u201d, y que en virtud de dicho pronunciamiento se declarare que \u201ces poseedor inscrito y, por lo tanto, debe registrarse esta providencia en la Oficina de Registro de Instrumentos P\u00fablicos de este Circuito para que surta los debidos efectos civiles\u201d. (folios 12 al 20, c. No. 4). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;5. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Como fundamento de sus pretensio\u00adnes el contrademandante invoc\u00f3 los hechos que, en s\u00edntesis, quedan comprendidos en las siguientes afirmaciones: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;5.1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El inmueble en cuesti\u00f3n fue adquirido conjuntamente por el demandado y Domingo Morales Vivas por compra que le hicieron a Ana Silvia Palacios vda. de Trujillo, seg\u00fan consta en la escritura p\u00fablica No. 62 del 10 de marzo de 1973, de la Notar\u00eda del C\u00edrculo de Ambalema (Tolima). El precio de dicha transacci\u00f3n fue la suma de $40.000.oo que fueron recibidos por la vendedora. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;5.2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En la escritura de compraventa en menci\u00f3n consta que la vendedora afirm\u00f3 que la finca la obtuvo por adjudicaci\u00f3n que se le hizo en la sucesi\u00f3n de su finado esposo Eduardo Alberto Trujillo que curs\u00f3 en el Juzgado Civil del Circuito de Armero, cuya partici\u00f3n y sentencia aprobatoria fueron debidamente registrados, y que hizo entrega a los adquirentes quedando \u00e9stos en posesi\u00f3n, por ser los due\u00f1os. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;5.3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Desde la fecha de la escritura han transcurrido m\u00e1s de diez a\u00f1os, en los cuales el demandado ha estado en posesi\u00f3n ininterrumpida del inmueble en cuesti\u00f3n, y en consecuencia lo adquiri\u00f3 por prescripci\u00f3n adquisitiva del dominio. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;6. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Subsidiariamente solicita se declare: \u201cQue, es de pertenencia(sic) por posesi\u00f3n extraordinaria y de dominio del se\u00f1or Pl\u00e1cido Morales Rodr\u00edguez, el terreno rural llamado \u2018LA HERRADURA\u2019, en la vereda del mismo nombre (sic)&#8230;\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;7. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Como fundamento de hecho invoca la acumulaci\u00f3n de posesiones as\u00ed: \u201c1o. Posesi\u00f3n de Eduardo Aranz\u00e1les y Jos\u00e9 Ochoa desde el a\u00f1o de 1965 hasta 1970, a\u00f1os 5; 2o. Posesi\u00f3n de Pl\u00e1cido Morales R. desde 1970 hasta el a\u00f1o de 1973, a\u00f1os 3; 3o. Del a\u00f1o de 1973 a 1987, a\u00f1os 14, lo que da un total de a\u00f1os en posesi\u00f3n de 22&#8243; (fl.17 c. No.4). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;8. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Enterados los contrademandados de la demanda de mutua petici\u00f3n, oportunamente la con\u00adtes\u00adtaron, oponi\u00e9ndose a las pretensiones invoca\u00addas, negando en su mayor\u00eda los hechos y proponiendo como excepci\u00f3n de fondo la que denominaron \u201cinexis\u00adtencia de la prescripci\u00f3n alegada\u00bb (fl 22 y ss. c. No.4). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;8.1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El curador ad litem que se nombr\u00f3 para representar a las personas indetermina\u00addas, en escrito que corre al folio 43 del cuaderno No.4, manifest\u00f3 que no se opon\u00eda a las pretensio\u00adnes, siempre y cuando se probasen los hechos expues\u00adtos. Con relaci\u00f3n a los hechos dijo que el 2o. y 3o. no le constaban y respecto de los otros, que se deb\u00edan probar. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;8.2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por auto del 6 de mayo de 1988 (fl. 56 c.No.1), se acept\u00f3 a Narcisa Guerrero Amaya como coadyuvante de la parte demandante. Dicha persona, por intermedio de apoderado judicial, le di\u00f3 respuesta al libelo de contrademanda, manifestando su total oposici\u00f3n a las pretensiones en ella ejercitadas (fls. 46 y 47, c. 4).&nbsp; Con relaci\u00f3n a los hechos expresa que el 1o., 2o., 3o. y 5o. al parecer son ciertos, con la explica\u00adci\u00f3n consignada, y que el 4o. es falso. Como excepciones de m\u00e9rito propuso las que llam\u00f3 \u00abPose\u00adsi\u00f3n incompleta\u00bb; \u00abFalta de tiempo para obtener prescripci\u00f3n adquisitiva ordinaria o extraordinaria\u00bb e \u00abInexistencia de posesi\u00f3n\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;9. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Tramitado el proceso, se puso fin a la primera instancia, por sentencia del 16 de julio de 1991 (folios 105 y 121 c.No.1), mediante la cual se negaron tanto las pretensiones de la demanda principal, como las de la demanda de reconvenci\u00f3n, declar\u00e1ndose probada de oficio, la excepci\u00f3n de petici\u00f3n antes de tiempo, respecto de la demanda ordinaria reivindicatoria. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>II- FUNDAMENTOS DEL FALLO IMPUGNADO &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Despu\u00e9s de rese\u00f1ar los antecedentes del litigio, el Tribunal inicia sus consideraciones con un ac\u00e1pite que denomina \u201cLA LEGITIMACI\u00d3N PARA DEMANDAR LA REIVINDICACI\u00d3N\u201d, en el cual, luego de precisar que la sucesi\u00f3n de EDUARDO ALBERTO TRUJILLO fue protocolizada en dos oportunidades -28 de enero de 1973 y 30 de julio de 1980-, y que en la primera el inmueble objeto de la litis le fue adjudicado en su totalidad a la c\u00f3nyuge sobreviviente ANA SILVIA PALACIOS VDA. DE TRUJILLO, concluye: \u201c&#8230;es l\u00f3gico, que estando de por medio la existencia de un negocio jur\u00eddico de compraventa, celebrada (sic) entre la demandante ANA SILVIA PALACIOS DE TRUJILLO Y PLACIDO MORALES, obrando aquella como \u00fanica due\u00f1a del inmueble, por virtud de la adjudicaci\u00f3n exclusiva que de \u00e9l se le hizo en la sucesi\u00f3n de su esposo y que fu\u00e9 debidamente protocolizada, mal puede reivindicar para la comunidad formada con sus hijos y la se\u00f1ora NARCISA GUERRERO AMAYA, aduciendo un t\u00edtulo posterior, sin aniquilar previamente el contrato citado\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Puntualizado lo anterior contin\u00faa el ad-quem con un cap\u00edtulo que denomina \u201cTITULO DE DOMINIO FRENTE A LA POSESI\u00d3N DEL DEMANDADO\u201d, en el cual asevera que adem\u00e1s de lo anterior, los t\u00edtulos aportados por los demandantes \u201cno son lo suficientemente id\u00f3neos para contrarrestar la posesi\u00f3n del demandado y desvirtuar la presunci\u00f3n&nbsp; del art\u00edculo 672&nbsp; (sic) del C. Civil. Todo el acervo probatorio, conformado por los testimonios, escritura p\u00fablica # 62 del 10 de marzo de 1973 y, los mismos hechos de la demanda, est\u00e1n indicando que el inicio de la posesi\u00f3n del demandado es muy anterior a las hijuelas de adjudicaci\u00f3n de los demandantes dentro de la sucesi\u00f3n de EDUARDO ALBERTO TRUJILLO, protocolizada de nuevo, mediante la escritura #698 del 31 de julio de 1980\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Dicho lo anterior concluye que en esas condiciones, ya sea que se acoja el criterio de que debe aniquilarse previamente el contrato celebrado entre una de las demandantes y el demandado, o el de la insuficiencia de t\u00edtulos de dominio de los actores frente a la posesi\u00f3n del demandado, de todas maneras las pretensio\u00adnes de la parte actora est\u00e1n irremediablemente destinadas al fracaso. &nbsp;<\/p>\n<p>III- LAS DEMANDAS DE CASACION &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Contra la sentencia de segundo grado cuyo contenido se deja extractado, tanto la parte demandante, como la coadyuvante Narcisa Guerrero Amaya, interpusieron recurso de casaci\u00f3n. Los referidos recurrentes presentaron en la oportunidad debida, las demandas que la Corte entra a estudiar separadamente. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;a) &nbsp;DEMANDA DE ANA SILVIA PALACIOS VDA. DE TRUJILLO, GLADYS AMPARO Y RICAURTE TRUJILLO PALACIOS (fls. 17-22, c. Corte). &nbsp;<\/p>\n<p>CARGO UNICO &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En un solo cargo se acusa la sentencia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagu\u00e9&nbsp; \u201ccon fundamento en la Causal Primera de Casaci\u00f3n del art\u00edculo 368 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil, v\u00eda indirecta, como consecuencia del error de Derecho en que incurri\u00f3 el fallador al tener como prueba en contra de los demandantes, la escritura n\u00famero 62 de marzo 17 de 1973, por la violaci\u00f3n medio de los art\u00edculos 1o., 2o., 43 y 44 del Decreto 1250 de 1970, que le niega todo valor probatorio en contra de los aqu\u00ed actores.&nbsp; Error de Derecho que lo condujo a violar las siguientes normas sustantivas por falta de aplicaci\u00f3n: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u201ca) En materia de dominio los art\u00edculos 669, 946, 947, 949, 950, 952, 961, 962, 963, 964, 965, 966, 967, 968 y 969 del C\u00f3digo Civil. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u201cb) En materia de comunidad los art\u00edculos 2322, 2323, 2328, 2335 y 2338. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u201cc) Sobre tradici\u00f3n art\u00edculos 740, 741, 742, 743, 744, 745, 746, 756, 759 del C\u00f3digo Civil\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En desarrollo del cargo, la censura, luego de precisar el contenido de los art\u00edculos 1o., 2o., 43 y 44 del Decreto 1250 de 1970, concreta que \u201cel error de derecho en que incurre el falla\u00addor, consiste en tener como plena prueba, oponible a los demandantes Gladys Amparo y Ricaurte Trujillo Palacios y Narcisa Guerrero Amaya, un documento que por as\u00ed decirlo no ha reunido los requisitos de publicidad y autenticidad de la propiedad, con violaci\u00f3n evidente de la norma taxativa\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Al efecto sostiene que el Tribunal ha confundido la calidad de due\u00f1os de los demandantes con la calidad de simple poseedor que tiene el demandado, ya que la posesi\u00f3n alegada por \u00e9ste, como \u00e9l mismo lo expus\u00f3 durante el litigio, no la deriva del pacto contenido en la escritura n\u00famero 62 tantas veces citada, pues \u00e9l mismo desconoci\u00f3 \u201clos t\u00e9rminos del acuerdo en forma expresa mediante confesi\u00f3n contenida en la escritura 2765 del 19 de noviembre de 1979, al interrogar a sus testigos sobre posesi\u00f3n de mejoras (he subrayado), \u2018existentes en la finca rural denomi\u00adnada La Herradura, perteneciente se dice a la sucesi\u00f3n de Alberto Rodr\u00edguez Trujillo..\u2019\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; De lo anterior concluye la impugnante que el \u00fanico t\u00edtulo eventualmente oponible al derecho de los demandan\u00adtes es la escritura No. 2765 del 19 de noviembre de 1979, pero que por tratarse de una simple protoco\u00adlizaci\u00f3n de mejoras, en la que adem\u00e1s se reconoci\u00f3 en forma expresa dominio ajeno, concretamente el del causante, no es t\u00edtulo id\u00f3neo para oponerse al t\u00edtulo de dominio que poseen los demandantes. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Avanzando en el desarrollo del cargo y tras reproducir lo dicho por el Tribunal, en relaci\u00f3n con la insuficiencia que presentan los t\u00edtulos de la parte demandante, frente a la posesi\u00f3n alegada por el demandado, repite que el error consiste en tener como t\u00edtulo de dominio oponible a los demandantes un documento que no re\u00fane los requisitos legales, pues adem\u00e1s de haber sido expresamente desconocido en su contenido por el demandado, en su celebraci\u00f3n no intervinieron los actores. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Afirma la censura que el fallador yerra al no tener como plena prueba la confesi\u00f3n del demandado, en la cual reconoce t\u00edtulo ajeno, asi como el certificado de tradici\u00f3n del inmueble cuya propiedad inscrita a favor del causante se remonta al 27 de noviembre de 1966 por escritura n\u00famero 326 de la Notar\u00eda Unica de Ambalema.&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;L\u00edneas adelante explica la inciden\u00adcia del error, frente a las normas que cita como violadas, afirmando que al no ser aplicado el art\u00edculo 669 del C\u00f3digo Civil, el sentenciador desconoci\u00f3 el derecho plenamente probado de los demandantes, yerro que lo llev\u00f3 a negar la acci\u00f3n de dominio, y que al tener a los demandantes como un solo ente viol\u00f3 el art\u00edculo 949 id., puesto que la acci\u00f3n de dominio pueden intentarla individualmente los comuneros, \u201clo que conlleva a se\u00f1alar que la demanda contiene no solo una acumulaci\u00f3n de pretensiones sino tambi\u00e9n una acumulaci\u00f3n de demandas, donde no obliga la integraci\u00f3n del litisconsorcio\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Finaliza la acusaci\u00f3n sosteniendo que el error en menci\u00f3n llev\u00f3 igualmente al fallador a dejar de aplicar los preceptos legales en materia de restituci\u00f3n a cargo del poseedor de mala f\u00e9. &nbsp;<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES DE LA CORTE &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Dada la \u00edndole eminentemente dispositiva del recurso extraordinario de casaci\u00f3n, es uniforme y constante la jurisprudencia en la exigencia del cumplimiento de precisos requisitos de forma que ha de reunir la demanda para su estimaci\u00f3n de m\u00e9rito. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Uno de ellos se refiere a que, cuando la impugnaci\u00f3n estriba su inconformidad en la errada valoraci\u00f3n probatoria, ya por error de derecho, ora por error de hecho manifiesto y trascendente, es condici\u00f3n igualmente necesaria, como presupuesto de forma, no solo el ataque de todos y de cada uno de los medios de prueba en que la sentencia se apoya, sino que es indispensable adem\u00e1s combatir todos y cada uno de sus fundamentos, exigencia que tiene su ratio juris en el hecho de que, como la casaci\u00f3n no constituye una tercera instancia, la actividad jurisdiccional de la Corte se debe concretar a la revisi\u00f3n del fallo impugnado dentro de los l\u00edmites de la casaci\u00f3n, fallo que arriba amparado por la presunci\u00f3n de acierto, en virtud de la cual se considera que el fallador actu\u00f3 correctamente tanto en la apreciaci\u00f3n de los hechos como en la aplicaci\u00f3n del derecho. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2. Descendiendo al asunto sub-judice, se tiene que el ad-quem, para restarle eficacia al t\u00edtulo de dominio presentado por los demandantes, frente a la pose\u00adsi\u00f3n alegada por el demandado, se apoy\u00f3 fundamen\u00adtalmente en los siguientes elementos de convicci\u00f3n: a) Los t\u00edtulos aportados por los demandantes, b) Testimonios, c) La escritura p\u00fablica No.62 del 10 de marzo de 1973, d) Los mismos hechos de la demanda (f.21 c. 15).&nbsp; Sin embargo,&nbsp; la recurrente combate \u00fanicamente la escritura p\u00fablica n\u00famero 62 del 17 de marzo de 1973 (fl.19, C. Corte). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;a) Que mientras el contrato celebra\u00addo por Ana Silvia Palacios vda. de Trujillo, con el demandado, no sea aniquilado previamente, la demandante carece de legitimaci\u00f3n para reivindicar a nombre de la comunidad el bien de que se trata; y &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;b) La insuficiencia de los t\u00edtulos de dominio de los actores frente a&nbsp; la posesi\u00f3n del demandado, la cual es anterior a aqu\u00e9llos. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De modo que, como la censura no combati\u00f3 expresamente todas las pruebas a que hizo referencia el ad-quem, ni los fundamentos que sirven de sustento al fallo, ha de seguirse que el ataque resulta incompleto e insuficiente, habida cuenta que esos elemen\u00adtos de convicci\u00f3n son suficientes para sostener la providencia impugnada, en virtud de la presunci\u00f3n de acierto que la ampara. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por lo expuesto, no se abre paso el cargo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;b)- DEMANDA DE CASACION DE NARCISA GUERRERO AMAYA. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>CARGO UNICO &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por \u00e9ste se acusa la sentencia del Tribunal, con fundamento en la causal 1a. del art\u00edculo 368 del C. de P. C. de ser indirectamente violatoria, a causa de error de hecho en la apreciaci\u00f3n de la escritura No. 62 del 17 de marzo de 1973, de los art\u00edcu\u00adlos 2, 43, y 44 del Decreto 1250 de 1970, asi como de los art\u00edculos 256, 50, 187 y 210 del C. de P. C., por falta de aplicaci\u00f3n&nbsp; y 51 y 83 id. por aplicaci\u00f3n indebida, y de los art\u00edculos 699, 946, 947, 949, 950, 952, 961, 962, 963,964, 965, 966, 967, 968, 969, 2322, 2323, 2328, 2325 y 2338, 740, 741, 742, 743, 744, 745, 746, 756, 759, 1325 del C\u00f3digo Civil por falta de aplicaci\u00f3n. (fls. 24 al 36, c. Corte). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En la sustentaci\u00f3n del cargo, dice el recurrente: \u201cHubo suposici\u00f3n de prueba, por cuanto se di\u00f3 valor indebido a la escritura No. 62 del 17 de marzo de 1970 (sic), no solamente al apreciarla como algo perfecto y oponible, sino ante todo por apreciarla sin tener en cuenta las disposiciones de los art\u00edculos 12, 43 y 44 del Decreto 1250 de 1970 que taxativamente se\u00f1alan los documentos que deben registrarse y adem\u00e1s que sin la formalidad del registro ellos no pueden ser apreciados como medio probatorio, y porque adem\u00e1s no se tuvo en cuenta que en armon\u00eda con los ante\u00adriores, el art\u00edculo 256 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil que niega toda eficacia a tales t\u00edtulos contra terceros\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Explica luego, que, adem\u00e1s de las disposiciones precitadas, se violaron los art\u00edculos 50, 53 y 83 del C. de P. C.,&nbsp; y el art\u00edculo 949 del C.C. en cuanto no tuvo en cuenta el Tribunal que cada uno de los comuneros, pod\u00eda reivindicar separada o conjuntamente sus derechos, y como se vio, se les aplic\u00f3 las mismas normas y se hizo extensivo a todos los efectos de una escritura jur\u00eddicamente inexis\u00adtente, la cual era \u00fanicamente oponible a Ana Silvia Palacios, no para enervar su acci\u00f3n reivindicatoria, sino para exigirle algunas pretensiones dinerarias, pues como medio de transferencia de dominio es jur\u00eddica\u00admente inexistente y no se puede apreciar en virtud del mandato legal precitado. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Agrega, \u201c..esa nulidad de la escritura 62, no solo por ser inexistente, que hace que no se aprecie como prueba, no necesita declara\u00adci\u00f3n de tal, y si lo fuere, ha debido decretarse de oficio, ya que concurren los requisitos para ello, como quiera que la acci\u00f3n se endereza a su descono\u00adcimiento total, que las partes que la suscribieron est\u00e1n presentes, y porque de apreciarse como equivocadamente lo hicieron los juzgados de instan\u00adcia, en primero y segundo grado, conduce a su aplicaci\u00f3n indebida a terceros\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Tambi\u00e9n afirma la censura que la apreciaci\u00f3n de que los interesados en reivindicar no lo hac\u00edan a tiempo, es inaplicable totalmente a Narcisa Guerrero Amaya, \u201cporque ella entr\u00f3 a la participaci\u00f3n, previa aniquilac\u00edon de la anterior, contenida en la escritura 21 de 28-I-73 de la Notar\u00eda de Ambalema y porque auncuando se diera pleno valor a dicha escritura, la No. 62 no le era oponible\u201d, porque tal oposici\u00f3n viola el art\u00edcu\u00adlo 1325 del C.C. que consagra expresamente el derecho del que pide la herencia, a reivindicar frente a las partes y contra terceros su derecho. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Concluye reafirmando que el Tribunal, al tener en cuenta las escrituras n\u00fameros 21 del 28 de enero de 1973 y 62 de la Notar\u00eda de Ambalema, cometi\u00f3 una verdadera suposici\u00f3n&nbsp; jur\u00eddica de prueba, lo cual es suficiente para la impugnaci\u00f3n de la sentencia. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De otra parte expresa que, tanto en la primera como en la segunda instancia, los falladores pretermitieron \u00adel examen de la escritura No. 698 del 30 de julio de 1980 corrida en la Notar\u00eda del L\u00edbano, tra\u00edda al expediente por iniciativa del propio juzgado de primera instancia, en la cual consta no solo la adjudicaci\u00f3n hecha a los demandantes, en su totalidad, sino que adem\u00e1s contiene la explicaci\u00f3n de por qu\u00e9 se protocoliz\u00f3 dos veces el sucesorio de Eduardo Alberto Trujillo, adem\u00e1s de que en la copia de dicha escritura aparecen otras piezas que no fueron estimadas, que explican toda su trayectoria, pero, dice el censor,&nbsp; que omite relacionar y detenerse en ellas por no incurrir en prolijidad.&nbsp; Dichas piezas complementan lo ya dicho y que constituyen motivo suficiente para que se case la sentencia impugnada y se resuelva sobre la acusaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES DE LA CORTE &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El yerro de facto en punto de apreciaci\u00f3n probatoria, seg\u00fan la constante doctri\u00adna, consiste bien en que el juzgador haya dejado de ver y, por consiguiente de apreciar una prueba existente en el proceso, o ya en que haya supuesto la que no existe, extremo este en el que cabe la ocurrencia de que \u00e9l haya desfigurado una prueba, haci\u00e9ndole decir lo que no expresa. Por su parte, el yerro de derecho toca con la contemplaci\u00f3n jur\u00eddica de la prueba, es decir, que partiendo el fallador de su existencia material en el proceso, al efectuar la actividad de valoraci\u00f3n, interpreta equivocadamente las normas legales que regulan dicha actividad. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por tanto son varias las diferencias entre el error de hecho y el de derecho. En t\u00e9rminos conceptuales se pueden identificar dos: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1- Mientras que el primero se refiere a la existencia de un medio de prueba como elemento material del proceso, el segundo se relaciona con la interpretaci\u00f3n o inaplicaci\u00f3n de las normas legales que regulan la actividad probatoria en sus distintas fases. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2- Mientras el primero puede ser por suposici\u00f3n o por omisi\u00f3n, en el segundo el fallador siempre ha identificado y valorado err\u00f3neamente la prueba, o le ha sustra\u00eddo el valor que legalmente le corresponde.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;As\u00ed las cosas, en el asunto sub-judice no existe el error de hecho que alega la censura, como quiera que el Tribunal si vio la prueba y encontr\u00f3 que la posesi\u00f3n era anterior. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por lo tanto, como de una parte, el Tribunal no supuso pruebas inexistentes dentro del proceso, ya que la escritura p\u00fablica No.62 del 17 de marzo de 1973 si obra en autos (fl. 6 y ss. c. No.12); y de otro lado, los errores que se le endilgan al sentenciador ser\u00edan de derecho, ya que se refieren a la interpretaci\u00f3n o inaplicaci\u00f3n de las normas legales que gobiernan los medios de prueba, entre ellas la documental (art. 256 c.p.c.), tales razones indican la improsperidad del cargo que se despacha, pues, en virtud del car\u00e1cter extraordinario y dispositivo del medio de impugnaci\u00f3n de que se trata, la equivocaci\u00f3n del recurrente no le permite a la Corte entrar en el fondo del asunto. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pese a que la anterior consideraci\u00f3n ser\u00eda suficiente para desestimar el cargo, sin embargo, no sobra anotar otras fallas de t\u00e9cnica que se advierten en su formulaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;a) Mientras el ad-quem fund\u00f3 la primera consideraci\u00f3n de su sentencia en la prueba documental que relaciona en el fallo -escrituras p\u00fablicas n\u00fameros 21 del 28 de enero de 1973 y 62 del 17 de marzo de 1973, ambas de la Notar\u00eda Unica del Circulo de Ambalema, y la 698 del 30 de julio de 1980 de la Notar\u00eda Unica del L\u00edbano; y la segunda con apoyo en la prueba documental aportada por los demandantes -t\u00edtulos-, la testimonial obrante en autos, la escritura p\u00fablica No. 62 del 17 de marzo de 1973, y los mismos hechos de la demanda, el censor, en el cargo que se despacha, \u00fanicamente combate la apreciaci\u00f3n que hace el Tribunal, respecto de la escritura p\u00fablica No.62 del 17 de marzo de 1973. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Luego, como las pruebas no atacadas sostienen por s\u00ed solas el fallo recurrido, es de l\u00f3gica concluir que el ataque resulta incompleto y en consecuencia no puede abrirse paso la impugnaci\u00f3n, en virtud de la presunci\u00f3n de acierto que ampara el fallo recurrido. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;b) Adem\u00e1s de lo anterior el casacionista tampoco combati\u00f3 las dos consideraciones fundamentales en que se apoy\u00f3 el ad-quem, para confirmar la decisi\u00f3n del a-quo, las cuales se concretan a lo siguiente: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1) Que mientras el contrato celebra\u00addo por Ana Silvia Palacios vda. de Trujillo con el demandado, no sea aniquilado previamente, la demandante carece de legitimaci\u00f3n para reivindicar a nombre de la comunidad el bien de que se trata. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2) La insuficiencia de los t\u00edtulos de dominio presentados por los demandantes frente a la posesi\u00f3n del demandado. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y como ninguno de estos motivos fue materia del ataque, \u00e9ste sigue siendo incompleto, ya que es verdad averiguada que cuando la sentencia se funda en varios motivos, es menester para que la acusaci\u00f3n resulte completa y pr\u00f3spera, que se combata y destruya todos, para as\u00ed poder infirmar\u00adla; pues, si la impugnaci\u00f3n no comprende la totalidad de los soportes que le sirven de fundamento, o si a\u00fan atac\u00e1ndolos queda por lo menos uno que sea sufi\u00adciente para respaldar la sentencia, \u00e9sta incuestio\u00adnablemente no puede ser quebrada. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;c) De otra parte asevera el impugnante que, en los fallos de primero y segundo grado, no se tuvo en cuenta el contenido de la escritura No. 698 del 30 de julio de 1980 corrida en la Notar\u00eda del L\u00edbano, que no solo contiene la adjudicaci\u00f3n hecha a las demandantes, en su totalidad, sino la explicaci\u00f3n eficiente de por qu\u00e9 aparece dos veces protocolizado el sucesorio de Eduardo Alberto Trujillo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Al respecto se tiene que, contrario de lo dicho por la censura, ese elemento de convicci\u00f3n s\u00ed fue visto por el sentenciador, y que si a\u00fan se aceptara en gracia de discusi\u00f3n los argumentos del casacionista, el error del Tribunal en relaci\u00f3n con tal prueba por s\u00ed solo no le abre paso al recurso de casaci\u00f3n, toda vez que el fallo contin\u00faa apoyado en otras que no fueron combati\u00addas por la impugnaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Se rechaza pues el cargo. &nbsp;<\/p>\n<p>DECISION &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Con fundamento en lo discurrido, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casaci\u00f3n Civil, administrando justicia en nombre de la Rep\u00fablica de Colombia y por autoridad de la ley,&nbsp; &nbsp;NO CASA &nbsp;la sentencia del 19 de marzo de 1992 proferida por la Sala Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagu\u00e9 en este proceso ordinario reivindicatorio adelantado por ANA SILVIA PALACIOS VIUDA DE TRUJILLO, GLADYS AMPARO Y RICAURTE TRUJILLO PALACIOS &nbsp;frente a &nbsp;PLACIDO MORALES RODRIGUEZ. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Costas a cargo de los recurrentes. Liqu\u00eddense. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C\u00f3piese, Notif\u00edquese y Devu\u00e9lvase oportunamente al Tribunal de origen. &nbsp;<\/p>\n<p>NICOLAS BECHARA SIMANCAS &nbsp;<\/p>\n<p>CARLOS ESTEBAN JARAMILLO SCHLOSS &nbsp;<\/p>\n<p>PEDRO LAFONT PIANETTA &nbsp;<\/p>\n<p>HECTOR MARIN NARANJO &nbsp;<\/p>\n<p>RAFAEL ROMERO SIERRA &nbsp;<\/p>\n<p>JAVIER TAMAYO JARAMILLO &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S-143-1995 [4111] &nbsp; &nbsp; &nbsp; CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp; SALA DE CASACION CIVIL &nbsp; Magistrado Ponente:&nbsp; Dr. JAVIER TAMAYO JARAMILLO &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, D.C., veintitr\u00e9s (23) de octubre de mil novecientos noventa y cinco (1995) &nbsp; &nbsp; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[76],"tags":[],"class_list":["post-81329","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-76"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81329","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=81329"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81329\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=81329"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=81329"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=81329"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}