{"id":81337,"date":"2024-05-29T20:53:42","date_gmt":"2024-05-29T20:53:42","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/29\/s-153-1995-4453\/"},"modified":"2024-05-29T20:53:42","modified_gmt":"2024-05-29T20:53:42","slug":"s-153-1995-4453","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/29\/s-153-1995-4453\/","title":{"rendered":"S 153 1995 [4453]"},"content":{"rendered":"<p>S-153-1995 [4453]<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp;<\/p>\n<p>SALA DE CASACION CIVIL &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado Ponente:&nbsp; Dr. JAVIER TAMAYO JARAMILLO &nbsp;<\/p>\n<p>Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, D.C., diecisiete (17) de noviembre de mil novecientos noventa y cinco (1995) &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Referencia:&nbsp; Expediente No. 4453 &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Se decide el recurso de casaci\u00f3n interpuesto por el demandante ALBERTO CORREDOR LUNA contra la sentencia del 26 de abril de 1993 proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, en este proceso ordinario que suscit\u00f3 el recurrente frente a CAMILO ANDRES CORREDOR MACIAS. &nbsp;<\/p>\n<p>ANTECEDENTES &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En demanda presentada el 10 de octubre de 1988 (fls. 6 al 8, c. 1), que por repartimiento correspondi\u00f3 al Juzgado 28 Civil del Circuito de Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, ALBERTO CORREDOR LUNA, por intermedio de apoderado judicial, demand\u00f3 al menor CAMILO ANDRES CORREDOR MACIAS, para que previos los tr\u00e1mites de un proceso ordinario se decretara la nulidad del reconocimiento de paternidad natural realizado por el demandante en favor del demandado, y del registro civil de nacimiento del menor.&nbsp; Que como consecuencia de lo anterior se oficiara a la Notar\u00eda 14 del C\u00edrculo Notarial de Bogot\u00e1 a fin de que se inscribiera en el correspondiente folio del registro de nacimiento la nulidad decretada. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El actor fund\u00f3 las pretensiones en los siguientes hechos: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u201c2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La madre del menor CAMILO ANDRES es la se\u00f1ora FABIOLA MACIAS MOSCOSO. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u201c3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ante el Notario 14 del C\u00edrculo Notarial de Bogot\u00e1, el 20 de febrero, el se\u00f1or ALBERTO CORREDOR LUNA, reconoci\u00f3 como hijo extramatrimonial suyo a ese menor. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u201c4. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La se\u00f1ora FABIOLA MACIAS MOSCOSO contrajo matrimonio por el rito cat\u00f3lico con el se\u00f1or FERNANDO DIAZ BAQUERO, el d\u00eda 25 de diciembre de 1970, como consta en la copia del acta parroquial expedida por la parroquia de la Veracruz, as\u00ed como tambi\u00e9n en el respectivo registro civil efectuado en la Notar\u00eda Primera del C\u00edrculo Notarial de Bogot\u00e1. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u201c5. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La se\u00f1ora FABIOLA MACIAS MOSCOSO no se ha separado legalmente de cuerpos. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u201c6. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El se\u00f1or FERNANDO DIAZ BAQUERO no ha impugnado la presunci\u00f3n PATER IS EST QUEM NUPTIAE DEMOSTRANT, de acuerdo con la cual el hijo de mujer casada se presume del marido\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por auto del 28 de octubre de 1985 (fl. 10, c.1), el Juzgado 28 Civil del Circuito de Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1 admiti\u00f3 la demanda; posteriormente, mediante prove\u00eddo del 18 de abril de 1989 (fl. 20, c.1) admiti\u00f3 la reforma de la demanda, en la cual se formul\u00f3 como nueva pretensi\u00f3n que se condenara en costas al demandado (fl. 19, c.1). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3.1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El 12 de mayo de 1989 (fl. 22, c.1) se notific\u00f3 y corri\u00f3 traslado de la demanda a la curadora ad-litem del menor demandado, quien al contestarla se opuso a todas y cada una de las pretensiones (fls. 22 al 27, c.1).&nbsp; En cuanto a los hechos acept\u00f3 como ciertos el primero, el segundo, el tercero y el cuarto; respecto del quinto sostuvo que era aparentemente cierto, puesto que no estaba demostrado que el esposo de FABIOLA MACIAS estuviese vivo y del sexto afirm\u00f3 no constarle. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Tramitado el proceso, el Juzgado Primero de Familia de Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, al cual correspondi\u00f3 por reparto (fl. 52 vto., c. 1) en virtud del art\u00edculo 5o. del Decreto 2272 de 1989, puso fin a la instancia por sentencia del 25 de febrero de 1991 (fls. 54 al 59, c.1), mediante la cual accedi\u00f3 a las pretensiones de la demanda declarando la nulidad del reconocimiento de paternidad natural realizado por el demandante en favor del demandado y por ende del registro civil de \u00e9ste. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4.1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Remitido el asunto a la Sala de Familia del Tribunal Superior de Bogot\u00e1 a fin de que se surtiera la consulta de la sentencia, dicha Corporaci\u00f3n mediante prove\u00eddo del 31 de marzo de 1992 (fls. 6 al 9, c.2), decret\u00f3 la nulidad de todo lo actuado en el proceso a partir del auto del 9 de octubre de 1990, inclusive, que orden\u00f3 correr traslado a las partes para alegar de conclusi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4.2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Repuesta la actuaci\u00f3n invalidada, el 10 de junio de 1992 (fls. 66 al 70, c.1), se profiri\u00f3 la sentencia mediante la cual se declar\u00f3 la nulidad del reconocimiento de paternidad natural realizado por el se\u00f1or ALBERTO CORREDOR LUNA, en favor del menor CAMILO ANDRES CORREDOR MACIAS y del registro civil de \u00e9ste. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4.3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Consultada la anterior decisi\u00f3n, ante una Sala de Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, dicha Corporaci\u00f3n por sentencia del 26 de abril de 1993 (fls. 6 al 15, c.3), la revoc\u00f3 en todas sus partes y conden\u00f3 en costas al actor. &nbsp;<\/p>\n<p>LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;5. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Luego de historiar el litigio, precis\u00f3 los conceptos de acto y hecho jur\u00eddicos, para concluir que el reconocimiento es un acto jur\u00eddico unilateral, que se perfecciona por la sola voluntad de los padres. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;5.1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sostuvo el ad-quem que observadas a primera vista las disposiciones legales del art\u00edculo 3o. de la Ley 75 de 1968 podr\u00eda pensarse que si se reconoce a un hijo de mujer casada como natural, el reconocimiento estar\u00eda viciado de nulidad por ilicitud en el objeto, pero concluy\u00f3 que no era as\u00ed, toda vez que la norma mencionada atribuye valor o eficacia jur\u00eddica al reconocimiento de hijo de mujer casada cuando se desvirt\u00faa la presunci\u00f3n de paternidad leg\u00edtima, adquiriendo eficacia retroactiva los efectos del reconocimiento, puesto que si se admitiera la nulidad de \u00e9ste, tendr\u00edan que surtirse todos sus efectos mientras no fuera declarado nulo, quedando el hijo con dos estados civiles incompatibles.&nbsp; As\u00ed mismo, consider\u00f3 que el reconocimiento no produce ning\u00fan efecto en tanto subsista la presunci\u00f3n de legitimidad del hijo y que toda vez que la citada disposici\u00f3n no contiene una prohibici\u00f3n absoluta, participa de la doble categor\u00eda de prohibitiva y permisiva al mismo tiempo, sin que por lo tanto su transgresi\u00f3n genere necesariamente nulidad del acto. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Finalmente reafirm\u00f3 que no pod\u00eda ser nulo por objeto il\u00edcito el reconocimiento del hijo de mujer casada, revocando en consecuencia en todas sus partes la sentencia del 10 de junio de 1992, proferida por el Juzgado Primero de Familia de Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1. &nbsp;<\/p>\n<p>LA DEMANDA DE CASACION &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Un cargo enfila el demandante contra la sentencia precedentemente resumida (fls. 7 al 15 c. Corte), fundado en la causal primera de casaci\u00f3n prevista por el art\u00edculo 368 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil, acus\u00e1ndola de ser directamente violatoria por falta de aplicaci\u00f3n de los siguientes art\u00edculos:&nbsp; 3o. de la ley 75 de 1968; 3, 4, 6, 16, 27, 30, 213, 214, 224, 1494, 1502, numerales 3 y 4, 1518, inciso final, 1519, 1523 y 1524, inciso 2o., 1740 y 1741 del C\u00f3digo Civil; 1, 2, 11, 44, 60, 65, inciso final, 95, 96, 101 y 102 del Decreto 1260 de 1970. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;6. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El impugnante inicialmente aclar\u00f3 que, no obstante el concepto escogido para denunciar la violaci\u00f3n de la norma sustancial, la verdadera causa del desatino del Tribunal consisti\u00f3 en la err\u00f3nea interpretaci\u00f3n del art\u00edculo 3o. de la ley 75 de 1968, lo cual se tradujo en falta de aplicaci\u00f3n.&nbsp; Afirma que lo invoc\u00f3 por v\u00eda directa, como quiera que el error denunciado radic\u00f3 en la comisi\u00f3n de un yerro Juris in Judicando. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Seguidamente sostuvo que el Tribunal entendi\u00f3 equivocadamente el art\u00edculo 3o., al considerar que el reconocimiento como extramatrimonial del hijo de mujer casada sin desvirtuar la presunci\u00f3n de legitimidad no est\u00e1 viciado de nulidad por ilicitud del objeto.&nbsp; Pero, seg\u00fan el demandante, dicha norma contiene una prohibici\u00f3n legal, de car\u00e1cter imperativo y en consecuencia de obligatorio cumplimiento, so pena de que el acto realizado en desacato de dicha prohibici\u00f3n est\u00e9 viciado de nulidad por objeto il\u00edcito. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Afirm\u00f3 que el Tribunal interpret\u00f3 err\u00f3neamente la norma en cuesti\u00f3n al darle al mismo tiempo la doble categor\u00eda de imperativa y permisiva, \u201cpues, con esa interpretaci\u00f3n se llegar\u00eda a la conclusi\u00f3n que por acto o convenci\u00f3n privada se desconozca la imperatividad del mandamiento legal, lo que causar\u00eda inseguridad jur\u00eddica en la materia\u201d, adem\u00e1s de que con esa interpretaci\u00f3n una persona podr\u00eda tener simult\u00e1neamente dos estados civiles. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Asegur\u00f3 que el esp\u00edritu del art\u00edculo 3o. de la Ley 75 de 1968, es precisamente evitar la anterior situaci\u00f3n y por ello, dispone en forma obligatoria que s\u00f3lo tendr\u00e1 efectos jur\u00eddicos el reconocimiento del hijo de mujer casada cuando previamente se desvirt\u00fae la presunci\u00f3n de legitimidad y que el Tribunal se equivoc\u00f3 al considerar que el reconocimiento efectuado naci\u00f3 a la vida jur\u00eddica y produjo sus efectos. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Concluy\u00f3 reafirmado que el ad-quem dej\u00f3 de aplicar la normatividad que regula la imperatividad de la ley, la presunci\u00f3n de legitimidad del hijo de mujer casada, la validez de los actos o contratos celebrados por los particulares, la nulidad de los actos y contratos, el estado civil de las personas y el registro civil, y en consecuencia, solicit\u00f3 casar la sentencia acusada y en sede de instancia confirmar la del a-quo. &nbsp;<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;7. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Los vicios in judicando son los yerros de juicio en que incurre el juez al dirimir el litigio, ya sea porque elige mal la norma sustancial, o por cuanto no obstante ser la norma pertinente le atribuye un sentido o alcance que no tiene, o cuando no la aplica. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;7.1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En el asunto sub-lite el censor afirma que el Tribunal interpret\u00f3 err\u00f3neamente el art\u00edculo 3o. de la Ley 75 de 1968, al considerar que el reconocimiento extramatrimonial del hijo de mujer casada, sin desvirtuar previamente la presunci\u00f3n de legitimidad, no est\u00e1 viciado de nulidad por ilicitud del objeto, toda vez que seg\u00fan aqu\u00e9l dicha norma contiene una prohibici\u00f3n legal de car\u00e1cter imperativo y en consecuencia de obligatorio cumplimiento, so pena de que el acto realizado contraviniendo dicha prohibici\u00f3n sea nulo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;7.2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En m\u00faltiples oportunidades esta Corporaci\u00f3n ha precisado el alcance de la norma mencionada, desde 1967 en vigencia de la Ley 45 de 1936 dijo: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u201cDe llegarse a imaginar, por supuesta ilicitud, la nulidad de un reconocimiento en raz\u00f3n de la preexistencia de un estado civil incompatible con el de hijo natural a aquel que se orienta, se desembocar\u00eda en contrasentidos tales como la subordinaci\u00f3n del juez y del p\u00fablico a la declaraci\u00f3n paterna en tanto no fuera invalidada en juicio, siendo as\u00ed que de sus resultados frente al reconocido y a terceros ha de prescindirse de plano mientras dure la suspensi\u00f3n determinada por la conditio juris, y la posibilidad de que el mismo reconocimiento hubiera de resultar inexpugnable a la expiraci\u00f3n del t\u00e9rmino se\u00f1alado a la pretensi\u00f3n de nulidad absoluta, sin reclamo del interesado o del Ministerio P\u00fablico, o eventual determinaci\u00f3n oficiosa de la justicia (ley 50 de 1936, art. 2o.), hip\u00f3tesis que sirve de argumento ad absurdum a la conciliaci\u00f3n del rumbo aqu\u00ed proseguido conforme al cual, el reconocimiento que se haga como hijo natural del presuntamente leg\u00edtimo se halla en estado de pendencia hasta que se remueva con fallo judicial la situaci\u00f3n originaria&#8230;\u201d (sentencia del 4 de diciembre de 1967, G.J. Nos. 2285 y 2286, tomo CXIX, pag. 343). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;7.3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En igual sentido se ha pronunciado, entre otras, en sentencias del 5 de diciembre de 1974 (G.J. CXLVIII, pag. 319), 30 de julio de 1976 (ordinario de Myriam Reyes de C\u00f3rdoba contra los herederos de Ram\u00f3n Emiliani V\u00e9lez), 13 de diciembre de 1980 (ordinario de Amalia Piracoa viuda de Echeverry contra Rosalba Echeverry de Diago) y 1o. de marzo de 1991 (ordinario de Aurora Montes Ospina y otras contra Liliana Mar\u00eda Montes Cardona), cuando reafirm\u00f3 en esta \u00faltima: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u201cDe tal suerte que es criterio s\u00f3lidamente decantado el de que el reconocimiento de paternidad extramatrimonial que se haga de hijo de mujer casada preexistente a la ejecutoria de la sentencia que declare que tal no lo es del marido no sufre desmedro en su validez ni puede, simplemente por ello, ser anulado, sino que permanece en estado de pendencia, para producir todos sus efectos, hasta cuando se ejecutorie la sentencia que destruya la presunci\u00f3n de paternidad leg\u00edtima que ampara al hijo&#8230;\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;8. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En consecuencia, la reiteraci\u00f3n y ampliaci\u00f3n de los conceptos jurisprudenciales conduce a desestimar el cargo formulado, puesto que es claro que el reconocimiento de la paternidad natural que se haga respecto de un hijo de mujer casada, anterior a la decisi\u00f3n judicial ejecutoriada que destruya la presunci\u00f3n de paternidad leg\u00edtima que lo ampara en relaci\u00f3n con el marido de la madre, no contiene ilicitud alguna, \u201cpor cuanto si bien es suficiente para comprometer a su autor, \u2018&#8230;de suyo es insuficiente para introducir variaciones en el estado civil del reconocido, que s\u00f3lo se dar\u00e1n con la aceptaci\u00f3n de \u00e9ste, trat\u00e1ndose de hijo no presuntamente leg\u00edtimo, o con ella y la remoci\u00f3n judicial de su legitimidad presunta, si fuere hijo de mujer vinculada al marido\u201d, (sentencia del 1o. de marzo de 1991 arriba citada, N.P.). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Luego el Tribunal no incurri\u00f3 en el error de interpretaci\u00f3n que le endilga la censura, ni quebrant\u00f3, por consiguiente, por falta de aplicaci\u00f3n, los preceptos sustanciales se\u00f1alados en el cargo, al revocar la sentencia que decret\u00f3 la nulidad del reconocimiento de paternidad natural hecho por el se\u00f1or ALBERTO CORREDOR LUNA en favor de CAMILO ANDRES CORREDOR MACIAS. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En consecuencia, el cargo no prospera. &nbsp;<\/p>\n<p>DECISION &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En m\u00e9rito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casaci\u00f3n Civil, administrando Justicia en nombre de la Rep\u00fablica de Colombia y por autoridad de la ley, NO CASA la sentencia del 26 de abril de 1993 proferida por una Sala de Decisi\u00f3n de Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, en este proceso ordinario de nulidad de reconocimiento de paternidad natural de ALBERTO CORREDOR LUNA contra el menor CAMILO ANDRES CORREDOR MACIAS. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Cond\u00e9nase en costas del recurso extraordinario al recurrente-demandante.&nbsp; Liqu\u00eddense. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C\u00f3piese, Notif\u00edquese y Devu\u00e9lvase oportunamente. &nbsp;<\/p>\n<p>NICOLAS BECHARA SIMANCAS &nbsp;<\/p>\n<p>JORGE ANTONIO CASTILLO RUGELES &nbsp;<\/p>\n<p>CARLOS ESTEBAN JARAMILLO SCHLOSS &nbsp;<\/p>\n<p>Con excusa &nbsp;<\/p>\n<p>PEDRO LAFONT PIANETTA &nbsp;<\/p>\n<p>RAFAEL ROMERO SIERRA &nbsp;<\/p>\n<p>JAVIER TAMAYO JARAMILLO &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S-153-1995 [4453] &nbsp; &nbsp; &nbsp; CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp; SALA DE CASACION CIVIL &nbsp; Magistrado Ponente:&nbsp; Dr. JAVIER TAMAYO JARAMILLO &nbsp; Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, D.C., diecisiete (17) de noviembre de mil novecientos noventa y cinco (1995) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[76],"tags":[],"class_list":["post-81337","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-76"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81337","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=81337"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81337\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=81337"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=81337"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=81337"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}