{"id":81367,"date":"2024-05-29T21:52:32","date_gmt":"2024-05-29T21:52:32","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/29\/s-012-96\/"},"modified":"2024-05-29T21:52:32","modified_gmt":"2024-05-29T21:52:32","slug":"s-012-96","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/29\/s-012-96\/","title":{"rendered":"S 012 96"},"content":{"rendered":"<p>S-012-96<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SALA DE CASACION CIVIL &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado Ponente: Dr. Rafael Romero Sierra &nbsp;<\/p>\n<p>Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, D.C.,veintiocho (28) de febrero de mil novecientos noventa y sesis (1996) &nbsp;<\/p>\n<p>Referencia: Expediente No. 4638 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Dec\u00eddese el recurso de casaci\u00f3n interpuesto por el demandado contra la sentencia de 16 de julio de 1993,&nbsp; proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Florencia en el proceso especial de Yennifer Andrea Berm\u00fadez contra Luis Alberto Polan\u00eda Hern\u00e1ndez. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;I.&nbsp; Antecedentes &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1.&nbsp; La defensora de familia&nbsp; -centro zonal #1 Florencia-&nbsp; promovi\u00f3 en nombre de la menor demandante el proceso en cuesti\u00f3n, con el fin de que a \u00e9sta se la declarase hija extramatrimonial del demandado,&nbsp; con fundamento en los hechos que, en esencia,&nbsp; se relatan a continuaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;b) Ernestina sali\u00f3 \u00abrumbo a la finca materna\u00bb y su progenitora habl\u00f3 entonces con el demandado, quien envi\u00f3 $10.000.oo con una hermana de aqu\u00e9lla \u00aby posteriormente envi\u00f3 m\u00e1s dinero\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;c) El parto de Ernestina fue atendido por una amiga del demandado, y fue \u00e9ste \u00abquien cancel\u00f3 todos los gastos\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;d)&nbsp; La menor Yennifer cuenta siete a\u00f1os de edad,&nbsp; y \u00abde vez en cuando\u00bb recibe ayuda del demandado;&nbsp; en el a\u00f1o 1990 vivi\u00f3 en casa de \u00e9ste,&nbsp; exactamente desde el 14 de julio,&nbsp; quien la envi\u00f3 al Pre-escolar \u00abMis peque\u00f1os genios\u00bb durante nueve meses,&nbsp; y Ernestina la visitaba cada quince d\u00edas.&nbsp; All\u00ed convivi\u00f3 hasta marzo de 1991, \u00abporque pidi\u00f3 a Ernestina que se la llevara a casa dado que se sent\u00eda deprimida y abandonada\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;e) Polan\u00eda ofreci\u00f3 reconocerla, bautizarla y educarla, \u00aba cambio de que ERNESTINA, desistiera de todos sus derechos como madre de la menor\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y en vista de que ante el juzgado segundo promiscuo de familia de Florencia neg\u00f3 ser el padre, Ernestina decidi\u00f3 demandarlo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.&nbsp; Con oposici\u00f3n a las pretensiones y negaci\u00f3n de sus fundamentos de hecho, respondi\u00f3se el libelo demandatorio.&nbsp; Luis Alberto explic\u00f3 que simplemente tuvo relaci\u00f3n de amistad con Ernestina,&nbsp; pero jam\u00e1s trato carnal,&nbsp; \u00abporque para esa \u00e9poca yo conviv\u00eda con la que hoy es mi esposa\u00bb,&nbsp; y adem\u00e1s Ernestina salia con Manuel Trivi\u00f1o,&nbsp; Reinaldo Lozada,&nbsp; Edgar Polan\u00eda Cu\u00e9llar, Pedro Reyes Gonz\u00e1lez y Francisco G\u00f3mez:&nbsp; este \u00faltimo \u00able regal\u00f3 un televisor a color\u00bb.&nbsp; En orden a demostrar las relaciones sexuales con varios hombres cit\u00f3 a declarar a los cuatro primeros. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3.&nbsp; El juzgado segundo promiscuo de familia de Florencia dict\u00f3 sentencia estimatoria el 4 de febrero de 1993,&nbsp; en la que,&nbsp; adem\u00e1s de declarar la paternidad suplicada, conden\u00f3 al demandado a pagar alimentos. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4.&nbsp; La segunda instancia,&nbsp; ocasionada por la apelaci\u00f3n del demandado, culmin\u00f3, tras haber decretado el Tribunal algunas pruebas de oficio, con la sentencia confirmatoria que por entonces recurri\u00f3 en casaci\u00f3n la misma parte. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;II.&nbsp; La sentencia del tribunal &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Una vez que histori\u00f3 el litigio,&nbsp; se\u00f1al\u00f3 que la causal alegada es la consagrada en el numeral 4 del art\u00edculo 6 de la ley 75 de 1968,&nbsp; consistente en las relaciones sexuales habidas entre la madre de la demandante y el demandado,&nbsp; justamente por la \u00e9poca de la concepci\u00f3n;&nbsp; relaciones que infi\u00e9rense del trato personal y social sostenido por la pareja,&nbsp; en las condiciones establecidas legalmente;&nbsp; lo cual,&nbsp; en su entender,&nbsp; se produjo en el presente caso,&nbsp; dada la prueba testimonial vertida por Sandra Manjarrez Aldana e Isolina P\u00e9rez Dur\u00e1n (respecto de quienes luego dijo que \u00abno presentan circunstancias ostensibles de inhabilidad o sospecha en la ciencia de sus dichos\u00bb) y el dictamen de gen\u00e9tica practicado por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar,&nbsp; \u00abcuyo resultado,&nbsp; conceptuara la &#8216;compatibilidad&#8217; sangu\u00ednea entre la parte demandada, la demandante y la menor YENNIFER ANDREA el que recibi\u00f3 el tr\u00e1mite de contradicci\u00f3n\u00bb sin reparo alguno por parte del demandado. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Relativamente al susodicho dictamen,&nbsp; a\u00f1adi\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00abAcreditada la identidad del grupo sangu\u00edneo, estamos frente a un indicio de paternidad,&nbsp; como en efecto aqu\u00ed sucede\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Conclusi\u00f3n probativa que, a vuelta de precisar que la demandante debi\u00f3 ser concebida entre el 14 de diciembre de 1983 y el 3 de abril de 1984, explay\u00f3 del siguiente modo: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00abLas declaraciones arriba rese\u00f1adas objeto de an\u00e1lisis, hacen referencia a la \u00e9poca en que tanto testimoniantes como ERNESTINA BERMUDEZ SANABRIA fueron empleadas del Almac\u00e9n Yep, \u00e9poca para la cual se refieren el trato social y personal de ERNESTINA con LUIS ALBERTO POLANIA, lapso de tiempo que encuentra respaldo probatorio, a folio 8 del cuaderno n\u00famero 5&nbsp; -pruebas de oficio-, el administrador del almac\u00e9n Yep de esta ciudad, certifica que SANDRA LILIANA MANJARREZ ALDANA, trabaj\u00f3 en esa empresa del 7 de Octubre de 1.983 al 24 de Octubre del mismo a\u00f1o;&nbsp; ISOLINA PEREZ DURAN, labor\u00f3 del 28 de Enero de 1.980 y el 13 de Mayo de 1.984 y ERNESTINA BERMUDEZ SANABRIA del 16 de agosto de 1.982 al 2 de Noviembre de 1.983,&nbsp; respectivamente\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Paso seguido se\u00f1al\u00f3 que el demandado no demostr\u00f3 la exceptio plurium constupratorum. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y, por \u00faltimo,&nbsp; volviendo sobre la prueba de la causal,&nbsp; manifest\u00f3: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00abMerece especial consideraci\u00f3n para el fallador, la circunstancia especial,&nbsp; del dicho de ERNESTINA BERMUDEZ, su afirmaci\u00f3n desde ya se resalta no est\u00e1 encaminada a probar la causal invocada,&nbsp; sin\u00f3 (sic) a robustecer su afirmaci\u00f3n de ser YENNIFER ANDREA hija del se\u00f1or POLANIA.&nbsp; La madre de la menor afirma que el se\u00f1or POLANIA,&nbsp; acogi\u00f3 en su hogar a la menor y le di\u00f3 educaci\u00f3n por un a\u00f1o en el establecimiento educativo pre-escolar &#8216;Mis peque\u00f1os genios&#8217;.&nbsp; Tal afirmaci\u00f3n en lo que se relaciona con el estudio fue confirmada,&nbsp; resulta si extra\u00f1o que para la \u00e9poca en que la menor recibi\u00f3 formaci\u00f3n acad\u00e9mica en el plantel mencionado,&nbsp; no se encontr\u00f3 libro de matr\u00edculas correspondiente al a\u00f1o de 1.991,&nbsp; ni asiento informativo de boletines,&nbsp; encontr\u00e1ndose s\u00ed tales documentos para antes y despu\u00e9s del a\u00f1o en que se dice la menor YENNIFER ANDREA curs\u00f3 escolarmente en ese plantel.&nbsp; Bastenos aqu\u00ed indicar que la propietaria de dicho establecimiento educativo es sobrina de la esposa del aqu\u00ed demandado.&nbsp; Si bien estos hechos no nos llevan a inferir las reclamadas relaciones sexuales,&nbsp; no es menos que fortalecen lo afirmado por la parte actora en el libelo incoatorio en tal sentido\u00bb.&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;III.&nbsp; La demanda de casaci\u00f3n &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Dentro del \u00e1mbito de la causal primera del art\u00edculo 368 del C. de P. C., un cargo se ha formulado,&nbsp; en el que se denuncia la violaci\u00f3n indirecta, por aplicaci\u00f3n indebida, de los art\u00edculos 92 del C\u00f3digo Civil, 6 (num.4), 7, 13, 14, 16 y 17 de la ley 75 de 1968,&nbsp; debida a los errores de hecho \u00abpor falta de apreciaci\u00f3n de algunas pruebas y defectuosa apreciaci\u00f3n de otras, y error de derecho por violaci\u00f3n de normas probatorias frente al dictamen antropoheredobiol\u00f3gico o ex\u00e1men de gen\u00e9tica practicado por el I.C.B.F., como adelante indicar\u00e9\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En el desenvolvimiento del mismo se\u00f1ala que fueron apreciadas defectuosamente las declaraciones de Sandra Liliana Manjarr\u00e9s e Isolina P\u00e9rez Dur\u00e1n, endilg\u00e1ndole al Tribunal que las tergivers\u00f3 y les ampli\u00f3 su alcance a causa de haber \u00abcercenado\u00bb el documento a trav\u00e9s del cual el almac\u00e9n Yep de Florencia certific\u00f3 la vinculaci\u00f3n all\u00ed de dichas personas como trabajadoras, y como consecuencia tambi\u00e9n de haber \u00abapreciado defectuosamente otras pruebas e ignorar otras\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Testimonios que, por otra parte, tilda de o\u00eddas y los objeta en cuanto que no precisan las relaciones \u00edntimas objeto de pesquisa ni indican fechas de su acaecimiento. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Particularmente, en relaci\u00f3n con Sandra dijo que su conocimiento era apenas de 17 d\u00edas, que fue el tiempo que dur\u00f3 vinculada al almac\u00e9n Yep, seg\u00fan la anotada certificaci\u00f3n; critic\u00f3 que hubiese manifestado el testigo que Ernestina (madre de la demandante) sali\u00f3 de dicho almac\u00e9n ya en embarazo, siendo que no pudo haber sido as\u00ed en vista de la certificaci\u00f3n aludida. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Respecto de Isolina dice que, si bien labor\u00f3 por m\u00e1s tiempo que la anterior en aquel almac\u00e9n, de todos modos el Tribunal \u00abrecort\u00f3\u00bb la certificaci\u00f3n de \u00e9ste, por cuanto ignor\u00f3 que all\u00ed consta que la declarante fue desvinculada por mala conducta; as\u00ed como tambi\u00e9n recort\u00f3 su versi\u00f3n, como que ella dijo que no distingu\u00eda a Luis Alberto Polan\u00eda Hern\u00e1ndez. En resumen, dijo, se trata de una testigo de o\u00eddas, que no conoce al demandado y con una conducta reprobable; aspectos todos \u00e9stos ignorados por el sentenciador ad quem. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por \u00faltimo, expres\u00f3 que ninguna de las declaraciones contienen la ciencia del dicho. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;A continuaci\u00f3n subray\u00f3 que se cometi\u00f3 error de derecho en el examen de la prueba gen\u00e9tica practica por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, pues el Tribunal afirm\u00f3 que se trataba de un experticio que no le mereci\u00f3 reparo alguno al demandado, pero olvid\u00f3 que no se dio traslado del mismo \u00abpara la respectiva complementaci\u00f3n o adici\u00f3n\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Se aplic\u00f3 enseguida el censor a narrar sucesivamente otros desatinos que a su juicio protagoniz\u00f3 el sentenciador as\u00ed: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Del hecho de que la menor demandante hubiese estudiado en el establecimiento \u00abMis peque\u00f1os genios\u00bb no se desprende prueba alguna contra el demandado; de manera que en este punto el Tribunal ampli\u00f3 el alcance probatorio de ese hecho, porque precisamente se le recort\u00f3 a la inspecci\u00f3n judicial practicada al establecimiento educativo, a trav\u00e9s de la cual se intent\u00f3 probar fallidamente que el demandado costeaba el estudio de la ni\u00f1a. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ignor\u00f3 el testimonio de Manuel Antonio Trivi\u00f1o Fierro, quien manifest\u00f3 que Ernestina \u00abera muy alegre\u00bb; que atend\u00eda invitaciones (esto lo admiti\u00f3 ella misma en el interrogatorio que absolvi\u00f3). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Recort\u00f3 el testimonio de Isabel Plaza, principalmente en cuanto que dijo que no hab\u00eda sido Luis Alberto quien pag\u00f3 los gastos del parto, sino la madre de Ernestina. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pretermiti\u00f3 la declaraci\u00f3n de Aura Cabrera C\u00e1rdenas, quien se\u00f1al\u00f3 que su esposo (Luis Alberto Polan\u00eda) era muy fiel y que jam\u00e1s le conoci\u00f3 amantes. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Apreci\u00f3 defectuosamente las declaraciones de Pedro Rojas y Reinaldo Lozada, personas \u00e9stas que ten\u00edan \u00abtrato\u00bb con Ernestina y, de otro lado, que no conocieron \u00abrelaci\u00f3n directa\u00bb de Luis Alberto con Ernestina. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;As\u00ed que -puntualiz\u00f3 finalmente la censura- de no haber cometido el Tribunal los desaciertos relacionados, no hubiera reconocido la paternidad en cabeza del demandado. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Consideraciones &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1.&nbsp; El tribunal dio por demostrada la aducida causal de paternidad sobre la base del trato personal y social a que se refiere el art. 6 de la ley 75 de 1968, en el inciso 2o. de su numeral 4o.;&nbsp; es decir, a trav\u00e9s de dicho trato adquiri\u00f3 la convicci\u00f3n de que hubo relaci\u00f3n carnal entre Ernestina Berm\u00fadez y Luis Alberto Polan\u00eda,&nbsp; id\u00f3neo para la concepci\u00f3n de la menor demandante. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Para el casacionista,&nbsp; en cambio,&nbsp; tal cosa no se demostr\u00f3. Necesario es, entonces, examinar la prueba en que el tribunal dijo fundarse,&nbsp; para determinar si es verdad que cometi\u00f3 los yerros f\u00e1cticos enrostrados. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Comi\u00e9nzase con el an\u00e1lisis de los testimonios de Sandra Liliana Manjarrez Aldana e Isolina P\u00e9rez Dur\u00e1n,&nbsp; en los que, a la verdad,&nbsp; se apuntal\u00f3 preponderantemente el sentenciador. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La primera de ellas,&nbsp; de 27 a\u00f1os de edad [declararon en el a\u00f1o 1992],&nbsp; dijo conocer a Ernestina Berm\u00fadez Sanabria \u00abdesde hace unos 12 a\u00f1os (&#8230;) porque fuimos compa\u00f1eras de trabajo en Almac\u00e9n yep de \u00e9sta ciudad\u00bb;&nbsp; y que a Luis Alberto Polan\u00eda Hern\u00e1ndez lo distingui\u00f3 por la misma \u00e9poca, a\u00f1adiendo que \u00abera el novio\u00bb de aqu\u00e9lla. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Indic\u00f3 que Ernestina \u00abse encontraba trabajando conmigo en el Almac\u00e9n Yep y se retir\u00f3 porque qued\u00f3 en embarazo\u00bb;&nbsp; asimismo precis\u00f3 que \u00abno s\u00e9 si esa relaci\u00f3n continu\u00f3,&nbsp; porque cuando ella dej\u00f3 de trabajar en el Yep,&nbsp; se fue para la finca de la mam\u00e1 y s\u00f3lo la volv\u00ed a ver cuando ya andaba con la ni\u00f1a de brazos\u00bb.&nbsp; No sabe si \u00e9l le ayud\u00f3 econ\u00f3micamente para el parto, pero se enter\u00f3 que despu\u00e9s le mandaba dinero con una hermana de Ernestina. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ernestina le coment\u00f3 luego que la ni\u00f1a estaba viviendo en casa del pap\u00e1 Luis Alberto, y que adem\u00e1s la ten\u00eda estudiando en el establecimiento denominado \u00abMis peque\u00f1os genios\u00bb,&nbsp; pero que, por no haberla querido reconocer como lo prometi\u00f3, Ernestina decidi\u00f3 que la ni\u00f1a regresara a su lado. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Isolina P\u00e9rez,&nbsp; por su parte, de 29 a\u00f1os de edad, conoci\u00f3 a Ernestina \u00abhace unos quince a\u00f1os\u00bb,&nbsp; porque \u00abfuimos compa\u00f1eros de trabajo en el Almac\u00e9n Yep de esta ciudad\u00bb.&nbsp; Y a Luis Alberto apenas \u00ablo he o\u00eddo mencionar\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Oy\u00e9ndose interrogar sobre los posibles pretendientes de Ernestina, expres\u00f3:&nbsp; \u00abPues supe que ella ten\u00eda para esa \u00e9poca un novio que correspond\u00eda al nombre del se\u00f1or mencionado anteriormente\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Al igual que la anterior testigo manifest\u00f3 que Ernestina \u00abse retir\u00f3 del trabajo,&nbsp; porque qued\u00f3 en embarazo y se fue para la finca de la mam\u00e1\u00bb;&nbsp; adem\u00e1s,&nbsp; supo que Polan\u00eda le enviaba dinero con la hermana de Ernestina, cuesti\u00f3n que \u00abcomo\u00bb que la hizo durante el embarazo y despu\u00e9s en forma irregular.&nbsp; Y \u00abhace m\u00e1s o menos un a\u00f1o que el se\u00f1or Polan\u00eda la tuvo en la casa de \u00e9l viviendo a la ni\u00f1a junto con la mujer que tiene ahora y la matricul\u00f3 en &#8216;Mis peque\u00f1os genios&#8217; y despu\u00e9s Ernestina se la quit\u00f3 porque ese se\u00f1or le hab\u00eda dicho que reconocer\u00eda legalmente a la menor si ella renunciaba como mam\u00e1 de la ni\u00f1a\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y apunt\u00f3 finalmente: \u00abLo que digo aqu\u00ed es porque ella me lo coment\u00f3 y adem\u00e1s y me di cuenta que ella no tuvo la ni\u00f1a durante todo ese tiempo\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.&nbsp; Nada m\u00e1s que eso dijeron las mencionadas personas.&nbsp; Siendo as\u00ed,&nbsp; salta&nbsp; a la vista, inclusive con la m\u00e1s presurosa de las lecturas, que dicha prueba testimonial jam\u00e1s puede servir de estribo a las pretensiones de la demanda.&nbsp; Ni remotamente dan cuenta de hecho alguno que permita inferir que entre Ernestina y Luis Alberto existi\u00f3 trato carnal;&nbsp; a tal extremo, que la afirmaci\u00f3n de lo contrario no pasa de ser un mero desarrollo de la imaginaci\u00f3n:&nbsp; qu\u00e9, si no esto, es dable pensar frente a una declarante que ni siquiera conoci\u00f3 a uno de los protaganistas del presunto tratamiento carnal?;&nbsp; y qu\u00e9 de otra que afirm\u00f3, sin nada m\u00e1s, que \u00abpor ese tiempo\u00bb (asaz pasajero como luego se ver\u00e1) Luis Alberto era el novio?. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ni por asomo se determina all\u00ed el trato personal y social a trav\u00e9s del cual se aproxime siquiera el conocimiento de un ayuntamiento, viniendo muy a prop\u00f3sito recalcar que \u00absolamente tendr\u00e1 tal virtud el que,&nbsp; por sus caracter\u00edsticas,&nbsp; permite suponer razonablemente que hombre y mujer est\u00e1n ligados por un v\u00ednculo que supera los linderos de la mera amistad,&nbsp; el afecto y el aprecio,&nbsp; aislada o conjuntamente considerados.&nbsp; Porque manifestaciones de esta \u00edndole las ofrece la vida cotidiana,&nbsp; sin que sea v\u00e1lido ver junto a ellas,&nbsp; necesariamente,&nbsp; relaciones de conc\u00fabito.&nbsp; Ha de guardarse el juzgador, por lo mismo, de refundir en un mismo concepto ambas cosas.&nbsp; De ah\u00ed que la ley haya atinado a establecer los perfiles que a tal trato le dan la fisonom\u00eda advertida;&nbsp; debe por tanto analizarse con arreglo a su naturaleza, antecedentes, continuidad e intimidad.&nbsp; Vale expresar, un trato que se traduzca en hechos que por su propia \u00edndole, tangibles y perceptibles por los sentidos, reiterados y no espor\u00e1dicos o moment\u00e1neos, manifiestos,&nbsp; fuertes, y persuasivos,&nbsp; denotadores de lazos de especial confianza, apego, adhesi\u00f3n y familiaridad,&nbsp; pongan en evidencia que no han podido sino desembocar, por el grado mismo de causalidad que ofrecen, en el acceso&nbsp; carnal, porque precisamente son los que de ordinario anteceden a uni\u00f3n semejante\u00bb (Cas. Civ. de 12 de mayo de 1992, sin publicar);&nbsp; queda claro, pues, que dicha connotaci\u00f3n jur\u00eddica no puede suministrarse a cualquier trato o aproximaci\u00f3n de las personas, sino al v\u00ednculo que re\u00fana las caracter\u00edsticas preanotadas. Y para esta litis conviene resaltar con especial \u00e9nfasis la necesidad de que el trato sea continuo;&nbsp; elemento que jam\u00e1s colmar\u00eda la citada prueba testimonial, habida cuenta que las testigos no narraron la pluralidad de hechos que ello comporta, entre otras cosas porque el contacto que tuvieron con Ernestina fue apenas de d\u00edas, y por entonces solamente con ocasi\u00f3n del trabajo en el que se desempe\u00f1aban (obs\u00e9rvese el informe dado por el Almac\u00e9n Yep al respecto). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3. Pero m\u00e1s determinante todav\u00eda es destacar que el trato,&nbsp; as\u00ed y todo se dibuje como antes se ha dicho, no tiene relevancia a los efectos inquiridos si no se ubica dentro del preciso marco temporario en el que se es presumible la concepci\u00f3n de la criatura cuya paternidad se reclama.&nbsp; No basta, demostrar que en cualquier tiempo se present\u00f3 la relaci\u00f3n de pareja, porque solamente es id\u00f3neo a dicho prop\u00f3sito el que acaezca por la \u00e9poca a que se refiere el art. 92 del C\u00f3digo Civil. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Observaci\u00f3n que,&nbsp; sin correrse el riego de que en la posici\u00f3n asumida por el tribunal se recuesten equivocadas interpretaciones, no puede pasar por alto la Corte,&nbsp; debido a que auncuando se suponga que las declarantes hubiesen referido el trato antedicho,&nbsp; de cualquier modo carecer\u00eda de la aptitud probatoria requerida en estos casos.&nbsp; Pues que si, seg\u00fan la certificaci\u00f3n suministrada por el almac\u00e9n Yep,&nbsp;&nbsp; lugar de trabajo de las declarantes y en el que justamente conocieron a Ernestina&nbsp; -documento que por lo dem\u00e1s tuvo en cuenta el tribunal sin reparo de ninguna especie-&nbsp; esta \u00faltima se retir\u00f3 de all\u00ed el 2 de noviembre de 1983,&nbsp; y desde entonces aqu\u00e9llas la perdieron de vista hasta que ya la vieron con la hija, el trato que a la saz\u00f3n se hubiere podido presentar no coincide con la \u00e9poca en que, seg\u00fan el propio tribunal, se concibi\u00f3 a la menor Yennifer, o sea la que est\u00e1 comprendida entre el 14 de diciembre de 1983 y el 3 de abril de 1984. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Esto mismo pone al descubierto que a m\u00e1s de la cr\u00edtica testifical referida,&nbsp; se sume la de que son declarantes que no ofrecen la credibilidad deseada, porque, acorde con lo visto, cuando Ernestina se retir\u00f3 del Almac\u00e9n (mem\u00f3rese,&nbsp; el 2 de noviembre de 1983), mal pod\u00eda estar en embarazo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4.&nbsp; De manera que si, muy a pesar de todo ello,&nbsp; el tribunal se apoy\u00f3,&nbsp; y no de cualquier manera sino primordialmente,&nbsp; en dichas versiones testificales para deducir el trato por el que entr\u00f3 a presumir el ayuntamiento,&nbsp; anduvo alterando la materialidad de la prueba,&nbsp; d\u00e1ndole un alcance que en verdad no tienen; cometi\u00f3, en s\u00edntesis, los errores f\u00e1cticos que se le achacan. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;5.&nbsp; De aquel modo,&nbsp; el indicio que dedujo del examen gen\u00e9tico practicado por el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar qued\u00f3 sin el respaldo demostrativo que de mucha importancia crey\u00f3 hallar el sentenciador en la prueba por testigos. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Si, entonces, de todo el apuntalamiento probatorio del tribunal \u00fanicamente ha quedado en pie el susodicho examen gen\u00e9tico, es del todo pertinente recordar en este preciso caso que de cara al derecho positivo patrio, \u00abla peritaci\u00f3n antropoheredobiol\u00f3gica, no constituye motivo del cual, por s\u00ed solo, pueda inferirse necesariamente la paternidad extramatrimonial,&nbsp; sino que requiere de otros elementos persuasivos que conduzcan a establecer cu\u00e1ndo se produjo el trato carnal entre hombre y mujer, a fin de que quede establecido, en un caso como el sub lite, si \u00e9ste tuvo lugar en el lapso que el art. 92 del C. C. presume de derecho que debi\u00f3 producirse la concepci\u00f3n (Cas. Noviembre 27 de 1987),&nbsp; ya que,&nbsp; sinembargo de los avances cient\u00edficos en el campo de la gen\u00e9tica, lo que se desprende de un examen o grupo de ex\u00e1menes como aquel de cuya apreciaci\u00f3n se duele el censor,&nbsp; es una mera probabilidad &#8230;\u00bb (Cas. Civ. de 4 de diciembre de 1990). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;5.&nbsp; Por lo dem\u00e1s, las restantes circunstancias aducidas por el ad quem tampoco quedan a salvo de toda objeci\u00f3n.&nbsp; Porque no es jur\u00eddico, ad examplum, derivar efectos probatorios contra el demandado,&nbsp; as\u00ed se los califique de simplemente corroborantes, por el hecho de haberse verificado que la ni\u00f1a s\u00ed estudi\u00f3 en el jard\u00edn \u00abMis peque\u00f1os genios\u00bb,&nbsp; por supuesto que no se demostr\u00f3 que haya sido obra de Luis Alberto, respecto de lo cual es intrascendente el simple se\u00f1alamiento que hizo la madre de la menor, toda vez que en esas condiciones no pasa de ser una afirmaci\u00f3n sin fundamento demostrativo, como lo es tambi\u00e9n que \u00e9l hubiese albergado a Yennifer en su hogar durante ese tiempo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;6. En raz\u00f3n de tales desaciertos, el tribunal viol\u00f3 a la postre las normas sustanciales se\u00f1aladas en el cargo,&nbsp; especialmente cuando aplic\u00f3 indebidamente el numeral 4 del art. 6 de la ley 75 de 1968. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;7.&nbsp; Cas\u00e1ndose el fallo del ad quem, es preciso dictar el que lo reemplace. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;IV.&nbsp; Sentencia sustitutiva &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Las consideraciones que condujeron al quiebre de la sentencia del tribunal son aqu\u00ed totalmente de recibo;&nbsp; conforme a ellas, evidentemente, al no haberse demostrado la causal de paternidad, no tiene raz\u00f3n de ser la sentencia estimatoria que dict\u00f3 el a quo;&nbsp; por ende, \u00e9sta ser\u00e1 revocada y, en su lugar, se declarar\u00e1 la improsperidad de las pretensiones, con la pertinente condena en costas para el actor,&nbsp; en ambas instancias. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;V. Decisi\u00f3n &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En armon\u00eda con lo expuesto,&nbsp; la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci\u00f3n Civil, administrando justicia en nombre de la rep\u00fablica de Colombia y por autoridad de la ley, casa la sentencia que el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Florencia&nbsp; pronunci\u00f3 en el juicio ordinario de Yennifer Andrea Berm\u00fadez contra Luis Alberto Polan\u00eda Hern\u00e1ndez, calendada el 16 de julio de 1993. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y fungiendo de fallador de instancia, dicta la de reemplazo as\u00ed: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Rev\u00f3case la sentencia que en este mismo proceso dict\u00f3 el juzgado segundo promiscuo de familia de Florencia, materia de apelaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;A cambio, se dispone:&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Desest\u00edmanse las s\u00faplicas de la demanda. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sin costas en el recurso de casaci\u00f3n ante su prosperidad. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Notif\u00edquese y devu\u00e9lvase oportunamente al tribunal de procedencia. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;JORGE ANTONIO CASTILLO RUGELES &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;NICOLAS BECHARA SIMANCAS &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CARLOS ESTEBAN JARAMILLO SCHLOSS &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;PEDRO LAFONT PIANETTA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;RAFAEL ROMERO SIERRA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;JAVIER TAMAYO JARAMILLO &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S-012-96 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SALA DE CASACION CIVIL &nbsp; Magistrado Ponente: Dr. Rafael Romero Sierra &nbsp; Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, D.C.,veintiocho (28) de febrero de mil novecientos noventa y sesis (1996) &nbsp; Referencia: Expediente No. 4638 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[77],"tags":[],"class_list":["post-81367","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-77"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81367","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=81367"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81367\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=81367"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=81367"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=81367"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}