{"id":81426,"date":"2024-05-29T21:52:36","date_gmt":"2024-05-29T21:52:36","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/29\/s-071-96\/"},"modified":"2024-05-29T21:52:36","modified_gmt":"2024-05-29T21:52:36","slug":"s-071-96","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/29\/s-071-96\/","title":{"rendered":"S 071 96"},"content":{"rendered":"<p>S-071-96<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp;<\/p>\n<p>SALA DE CASACION CIVIL Y AGRARIA &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado Ponente: Nicol\u00e1s Bechara Simancas. &nbsp;<\/p>\n<p>Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1 D. C., veinticinco (25) de septiembre de mil novecientos noventa y seis (1996).- &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Referencia:&nbsp; Expediente&nbsp; N\u00ba 5724. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Decide la Corte sobre la solicitud de EXEQUATUR de la sentencia proferida el 3 de marzo de 1989 por el Juez de la Corte del Circuito Und\u00e9cimo&nbsp; Judicial de Florida, Condado de Dade, Estados Unidos de Norteam\u00e9rica, dentro del proceso de divorcio por mutuo acuerdo del matrimonio de BEATRIZ ALONSO PEDROSO Y JOSE GUSTAVO ADOLFO GIRALDO GIRALDO. &nbsp;<\/p>\n<p>ANTECEDENTES: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;I.- Mediante demanda presentada conjuntamente por BEATRIZ ALONSO PEDROSO Y JOSE GUSTAVO ADOLFO GIRALDO GIRALDO, quienes satisfacen el derecho de postulaci\u00f3n por conducto del mismo vocero judicial, solicitan se conceda el exequatur a la sentencia proferida el 3 de marzo de 1989 por el Juez de la Corte del Circuito Und\u00e9cimo&nbsp; Judicial de Florida, Condado de Dade, Estados Unidos de Norteam\u00e9rica, dentro del proceso de divorcio instaurado por ellos por mutuo acuerdo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;II.- La petici\u00f3n de exequatur se apuntala en los hechos que a continuaci\u00f3n se sintetizan: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;a.-) Los demandantes, ciudadanos colombiano y norteamericana, respectivamente, contrajeron matrimonio civil en los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica, el que fue inscrito conforme a las leyes de all\u00ed&nbsp; y de Colombia en la Notar\u00eda Primera del C\u00edrculo de Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1 el 11 de julio de 1984, registro que pone en evidencia que dicho matrimonio produce efectos en la Rep\u00fablica de Colombia. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;b.-) El d\u00eda 3 de marzo de 1989, el Juez de la Corte del Circuito Und\u00e9cimo Judicial de Florida, Condado de Dade, Estados Unidos de Norteam\u00e9rica, decret\u00f3 el divorcio solicitado de com\u00fan acuerdo por los demandantes \u201cy teniendo en cuenta que actualmente esta causal de divorcio es v\u00e1lida tanto en la Legislaci\u00f3n Colombiana como en la legislaci\u00f3n Norte Americana, se da aqu\u00ed la RECIPROCIDAD LEGISLATIVA, y por tanto no se opone a las leyes&nbsp; y otras disposiciones de orden p\u00fablico\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;c.-) La sentencia de divorcio en cuesti\u00f3n no versa sobre derechos reales constituidos en bienes situados dentro del territorio de Colombia y, adem\u00e1s, por mandato legal los matrimonios celebrados en el exterior se entienden separados de bienes y as\u00ed ocurre en este caso. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;d.-) Durante el tiempo que estuvo vigente la sociedad conyugal de los citados esposos no adquirieron ninguna clase de bienes ni tampoco fueron procreados hijos.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;e.-) La se\u00f1ora BEATRIZ ALONSO PEDROZO no pretende que&nbsp; JOSE GUSTAVO ADOLFO GIRALDO GIRALDO le reconozca ninguna pensi\u00f3n de divorcio. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;III.- La demanda fue admitida por auto de 15 de septiembre de 1995 y de ella y sus anexos se orden\u00f3 correr traslado a la Procuradur\u00eda Delegada en lo Civil, quien en tiempo oportuno interviene manifestando que los hechos no le constan por lo que deben probarse, solicitando pruebas y expresando, respecto de las pretensiones, que se atiene a lo que se demuestre en el curso del proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;IV.- Perfeccionado el tr\u00e1mite procesal se\u00f1alado por el art\u00edculo 695 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil, pasa la Corte a decidir lo pertinente.&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES: &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1.- Como excepci\u00f3n al principio de la soberan\u00eda del Estado, que impone la vigencia exclusiva de las leyes colombianas y las providencias de sus jueces, las sentencias judiciales extranjeras y las decisiones&nbsp; que tengan ese car\u00e1cter, dictadas en procesos contenciosos o de jurisdicci\u00f3n voluntaria, lo mismo que los laudos arbitrales proferidos en el exterior, tienen, a t\u00e9rminos del art\u00edculo 693 del C. de P. C., efectos jur\u00eddicos en Colombia cuando se demuestra respecto de ellas la existencia de reciprocidad diplom\u00e1tica o legislativa, siempre que, adem\u00e1s, se observaren los requisitos del art\u00edculo 694 ibidem. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La reciprocidad diplom\u00e1tica tiene lugar cuando entre Colombia y el Pa\u00eds de donde proviene la decisi\u00f3n judicial objeto del exequatur, se ha suscrito tratado p\u00fablico que permita igual tratamiento en este estado extranjero a las sentencias emitidas por jueces colombianos, de manera que como contraprestaci\u00f3n a la fuerza que \u00e9stas tengan en aquel, las suyas vinculen en nuestro territorio. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La reciprocidad legislativa toma asiento, por su parte, al reconoc\u00e9rsele efectos jur\u00eddicos a las sentencias de los jueces colombianos por la legislaci\u00f3n del pa\u00eds de donde proviene la decisi\u00f3n materia del exequatur, pues igual fuerza vinculante tendr\u00e1n las decisiones de sus jueces en el Territorio Nacional, siendo entendido que esta forma de reciprocidad puede ser a su vez basada en textos legales escritos o en la pr\u00e1ctica jurisprudencial imperante en el pa\u00eds de origen del fallo objeto de exequatur. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.- La actividad del actor del exequatur debe estar orientada, pues a demostrar la existencia de la reciprocidad diplom\u00e1tica o, en su defecto, de la legislativa, de conformidad con lo establecido por el art\u00edculo 177 del Estatuto Procedimental Civil que impone a las partes \u201cprobar el supuesto de hecho de las normas que consagran el efecto jur\u00eddico que ellas persiguen\u201d. Si se cumplen esas exigencias el exequatur deber\u00e1 otorgarse siempre que se den, adem\u00e1s, los restantes requisitos previstos en el art\u00edculo 694 de la misma obra, requisitos cuyo sentido general no es otro que el de establecer la regularidad internacional de la sentencia, sin entrar a calificar la justicia intr\u00ednseca de la primera decisi\u00f3n jurisdiccional mediante dicha providencia adoptada. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3.- Se examinar\u00e1, pues, si en el caso presente se satisfacen, en primer lugar, las exigencias previstas en el art\u00edculo 693 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil, para si ello es as\u00ed, pasar seguidamente a abordar el estudio de los requisitos que consagra el art\u00edculo 694 ib. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4.- Claramente se desprende del material probatorio recaudado durante la presente tramitaci\u00f3n que aqu\u00ed no est\u00e1 acreditada la reciprocidad diplom\u00e1tica entre el Estado colombiano y los Estados Unidos de Norteam\u00e9rica frente \u201ca la ejecuci\u00f3n y\/o efectos de sentencias proferidas en el extranjero\u201d, como lo certifica a folio 18 el Jefe de la Oficina Jur\u00eddica del Ministerio de Relaciones Exteriores de la Rep\u00fablica de Colombia. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;5.- No existiendo la reciprocidad diplom\u00e1tica, es preciso acudir a la verificaci\u00f3n de la existencia de la reciprocidad legislativa entre ambos pa\u00edses. La carga de la prueba, se reitera, le corresponde a los promotores del exequatur, quienes en el caso presente est\u00e1n actuando de manera conjunta. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Con el fin de demostrar la reciprocidad legislativa se realiz\u00f3 la siguiente actividad probatoria: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;a.-) El Consulado de Colombia en Washington D. C., atendiendo comisi\u00f3n del Ministerio de Relaciones Exteriores, decidi\u00f3 el 3 de noviembre de 1995 \u201csolicitar al Se\u00f1or David Bralove, Abogado del Consulado para que rinda un concepto del tr\u00e1mite que se debe seguir para dar cumplimiento a lo dispuesto por la H. Corte. Allegado el concepto rem\u00edtanse las diligencias al Juez del conocimiento\u201d, folio 24. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;b.-) El abogado David H. Bralove, el 29 de noviembre de 1995, rinde el concepto solicitado por el Consulado de Colombia en Washington D. C, el que no aparece firmado por ninguna persona, folios 26 y 27. Tampoco esa dependencia oficial de la Rep\u00fablica le dio alg\u00fan otro tr\u00e1mite adicional al concepto, con la sola excepci\u00f3n de remitirlo al Ministerio de Relaciones Exteriores de Colombia para que \u00e9ste, a su vez, lo devolviera a la Corte, folio 28. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Examinada en detalle la prueba recaudada, folios 22 a 28,&nbsp; debe concluirse que no es apta para acreditar en forma debida la reciprocidad legislativa en ausencia, tal como qued\u00f3 destacado en su momento, de la reciprocidad diplom\u00e1tica. En efecto. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;a.-) No se trata de copia h\u00e1bil de la ley extranjera ni mucho menos puede predicarse que se haya incorporado a los autos con el lleno de los requisitos m\u00ednimos exigidos por los art\u00edculos 188, inciso 2\u00ba. y 259 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;b.-) Tampoco puede equipararse a ley extranjera no escrita, puesto que ni obran los dos testimonios de dos o m\u00e1s abogados del pa\u00eds de origen, art\u00edculo 188, inciso final, ibidem, ni se cumplen ninguno de los requisitos alternativos del art\u00edculo 193 del mismo Estatuto Procedimental. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ded\u00facese, consecuentemente, que tan precaria informaci\u00f3n no acredita la reciprocidad brindada por dicho Estado extranjero a las decisiones judiciales de Colombia, que permita o autorice, como fundamento subsidiario, el pronunciamiento del exequatur solicitado. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Denota lo hasta aqu\u00ed discurrido, que los actores no cumplieron con la carga probatoria que les incumb\u00eda y, por lo consiguiente, se impone negar el exequatur. &nbsp;<\/p>\n<p>DECISION: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En armon\u00eda con lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casaci\u00f3n Civil y Agraria, administrando justicia en nombre de la Rep\u00fablica y por autoridad de la ley, NO CONCEDE EL EXEQUATUR a la sentencia proferida el 3 de marzo de 1989 por el Juez de la Corte del Circuito Und\u00e9cimo&nbsp; Judicial de Florida, Condado de Dade, Estados Unidos de Norteam\u00e9rica, dentro del proceso de divorcio por mutuo acuerdo del matrimonio de BEATRIZ ALONSO PEDROSO Y JOSE GUSTAVO ADOLFO GIRALDO GIRALDO. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sin costas. &nbsp;<\/p>\n<p>COPIESE, NOTIF\u00cdQUESE Y ARCHIVESE &nbsp;<\/p>\n<p>JORGE ANTONIO CASTILLO R\u00daGELES &nbsp;<\/p>\n<p>NICOLAS BECHARA SIMANCAS &nbsp;<\/p>\n<p>CARLOS ESTEBAN JARAMILLO SCHLOSS &nbsp;<\/p>\n<p>PEDRO LAFONT PIANETTA &nbsp;<\/p>\n<p>JOSE FERNANDO RAMIREZ GOMEZ &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>RAFAEL ROMERO SIERRA &nbsp;<\/p>\n<p>JORGE SANTOS BALLESTEROS &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S-071-96 &nbsp; &nbsp; &nbsp; CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp; SALA DE CASACION CIVIL Y AGRARIA &nbsp; Magistrado Ponente: Nicol\u00e1s Bechara Simancas. &nbsp; Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1 D. 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