{"id":81600,"date":"2024-05-29T22:05:15","date_gmt":"2024-05-29T22:05:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/29\/s-095-98\/"},"modified":"2024-05-29T22:05:15","modified_gmt":"2024-05-29T22:05:15","slug":"s-095-98","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/29\/s-095-98\/","title":{"rendered":"S 095 98"},"content":{"rendered":"<p>S-095-98<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SALA DE CASACION CIVIL Y AGRARIA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Magistrado Ponente: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;DR. JORGE ANTONIO CASTILLO RUGELES &nbsp;<\/p>\n<p>Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1 Distrito Capital, trece (13) de noviembre de mil novecientos noventa y ocho (1998. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ref.: Expediente 4933 &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Despacha la Corte el recurso extraordinario de casaci\u00f3n interpuesto por la parte demandante contra la sentencia del 6 de septiembre de 1993, proferida por la Sala Civil del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Ibagu\u00e9, dentro del proceso ordinario promovido por MIGUEL ANTONIO ENCISO BONILLA frente a RICAURTE ANTONIO BERNAL MONCADA. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;A N T E C E D E N T E S: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1. Compareci\u00f3 el actor ante el Juzgado Civil del Circuito de L\u00e9rida (Tolima), para deprecar que se declare la simulaci\u00f3n absoluta \u00abpor traspaso ficto\u00bb, de la venta que mediante escritura p\u00fablica No. 623 del 28 de marzo de 1987, otorgada en la Notar\u00eda \u00fanica de Armero-Guayabal, efectuara al demandado de la finca denominada \u00abPATIO BONITO\u00bb, ubicada en el Municipio de Falan (Tolima), y, subsecuentemente, se ordene la cancelaci\u00f3n de la aludida escritura y el registro que de este instrumento se hiciera en la Oficina de Registro de Instrumentos P\u00fablicos de Honda. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2. Los supuestos de hecho en los que se fundamentan tales pretensiones, en resumen, son los siguientes: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Liquidada en la Notar\u00eda de Armero-Guayabal la sucesi\u00f3n de MARIA TERESA ESQUIVEL DE ENCISO, c\u00f3nyuge del demandante, se adjudic\u00f3 a \u00e9ste, entre otros bienes, un predio denominado \u00abPATIO BONITO\u00bb, cuya demarcaci\u00f3n se se\u00f1ala en la demanda. Sin embargo, en virtud de que algunos parientes de la causante pretendieron abrir nuevamente en el Juzgado 2\u00b0 Civil del Circuito de Facatativ\u00e1 la referida sucesi\u00f3n, consider\u00f3 el accionante que podr\u00eda ser despojado de los bienes que le fueron adjudicados, raz\u00f3n por la cual busc\u00f3 a su amigo y \u00abcompadre\u00bb RICAURTE ANTONIO BERNAL MONCADA para celebrar con \u00e9l la venta simulada de la susodicha finca. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ejecutando tal designio, las partes suscribieron la escritura p\u00fablica No. 623 del 28 de marzo de 1987, en la cual consta que el comprador adquiri\u00f3 el predio aludido por la suma de $1.300.000,oo, la que el vendedor declara recibida a entera satisfacci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Empero, ni el vendedor tuvo la intenci\u00f3n de enajenar, ni entreg\u00f3 la posesi\u00f3n del inmueble, como tampoco el comprador la de adquirir, ni pag\u00f3 precio alguno, todo porque los contratantes estaban fingiendo mientras se conoc\u00edan las \u00abresultas\u00bb del proceso sucesorio adelantado en el Juzgado 2\u00b0 Civil del Circuito de Facatativ\u00e1. De ah\u00ed que el presunto adquirente hubiese puesto en evidencia p\u00fablica, ante propios y extra\u00f1os, que la citada escritura era de confianza, rehus\u00e1ndose sin embargo, a devolverla. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3. Enterado el demandado del contenido del libelo genitor, se opuso de manera radical a las pretensiones que se le enfrentaron, negando la mayor\u00eda de los hechos que las soportan. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4. A la primera instancia puso fin la sentencia del 15 de junio de 1992, por medio de la cual se denegaron las pretensiones de la demanda, decisi\u00f3n que fue confirmada por el Tribunal Superior del Distrito judicial de Ibagu\u00e9, mediante providencia del 6 de septiembre de 1993, en virtud de la cual despach\u00f3 el recurso de apelaci\u00f3n interpuesto por el actor. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;LAS RAZONES DEL TRIBUNAL : &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El Tribunal, sin pre\u00e1mbulos, se adentra en el an\u00e1lisis de las diferencias existentes entre la simulaci\u00f3n absoluta y la relativa, para concluir que cuando se afirma, como en el caso propuesto, que las partes contratantes no quisieron en realidad celebrar contrato alguno, se trata de una simulaci\u00f3n absoluta. Y tras advertir la presencia de los presupuestos procesales, precisa los puntos que, seg\u00fan la jurisprudencia, se deben probar en trat\u00e1ndose de la acci\u00f3n de simulaci\u00f3n, para cuyo efecto rese\u00f1a los siguientes: a) la existencia de un contrato considerado como simulado; b) la legitimaci\u00f3n en el actor, y c) que se demuestre la simulaci\u00f3n pedida; de todas ellas encuentra, sin mayores reparos, acreditadas las dos primeras, m\u00e1s no la \u00faltima. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En lo que a la prueba de la simulaci\u00f3n concierne, da por sentada la amistad entre los contratantes, aspecto que, seg\u00fan se sostiene en el proceso, motiv\u00f3 al demandante para correrle al demandado la escritura en comento, agregando que \u00e9ste neg\u00f3 haber afirmado p\u00fablicamente que la susodicha enajenaci\u00f3n fuese de confianza. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Parangona, entonces, los testimonios del notario de Armero Guayabal, Dr. RIVERA DURAN, y su secretaria, quienes niegan saber que la referida escritura fuera de confianza, con los de MARIA DORA ROA MARTINEZ, EXCEHOMO CUERVO y NEPOMUCENO TORO, quienes afirman haber o\u00eddo decir que la referida venta s\u00ed era simulada y los de estos con los de ALBERTO GORDILLO SATIZABAL, JOSE JAIRO GUZMAN, JOSE ANIBAL NI\u00d1O PEDRAZA, JOSE ISAAC ARENAS y RODRIGO PE\u00d1A CRUZ, quienes dieron fe de la capacidad econ\u00f3mica del encausado, la cual encuentra acreditada con la prueba documental allegada, y que oyeron decir que la venta era real. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El Juzgado de conocimiento, a\u00f1ade, afirm\u00f3 no haber encontrado certeza suficiente para deducir la simulaci\u00f3n deprecada, apreciaci\u00f3n que el Tribunal no considera equivocada porque, como se apunta en la sentencia de primera instancia, el \u00fanico indicio serio que milita en favor de la&nbsp; alegada simulaci\u00f3n, es el que tiene que ver con la estrecha amistad entre los contratantes.&nbsp; Empero, la doctrina ha proclamado que la simulaci\u00f3n deviene \u00abde estos tres factores indiciarios, de cuya presencia se puede deducir: a) Ninguna solvencia econ\u00f3mica del comprador; b) Vileza en el precio, por esa misma causa; c) permanencia del vendedor en posesi\u00f3n del inmueble enajenado, y d) Para casos especiales, la enajenaci\u00f3n en un solo acto, y la poca o ninguna actividad probatoria desplegada por la parte demandada\u00bb, ninguno de los cuales se halla probado en la litis, toda vez que el demandado es persona solvente econ\u00f3micamente, se encuentra actualmente en posesi\u00f3n del inmueble, en el cual ha ejercido actos de se\u00f1or\u00edo, y despleg\u00f3 la actividad probatoria pertinente, dirigida precisamente al \u00e9xito de su defensa. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Considera, pues, atinado el an\u00e1lisis cr\u00edtico que de la prueba testimonial hiciera el a-quo,&nbsp; el cual prohija, y del&nbsp; que resulta \u00ab&#8230;que queda en firme la seguridad de la venta y se aleja por tanto la posibilidad de la simulaci\u00f3n&#8230;\u00bb &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No infiere indicio alguno de la amistad entre los contratantes porque pudo suceder que el vendedor hubiese preferido a su amigo al momento de enajenar la finca. Y concluye que si alguna duda existiere sobre la seriedad de la venta, la misma deber\u00e1 resolverse en favor de la \u00abvalidez o legalidad\u00bb del acto jur\u00eddico. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>LA DEMANDA DE CASACION &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Con base en la primera de las causales previstas en el art\u00edculo 368 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil, acusa el recurrente a la sentencia impugnada de ser violatoria de los art\u00edculos 1766, 66, 762 y 768 del C\u00f3digo Civil, los cuales fueron indebidamente aplicados por errores de hecho en la apreciaci\u00f3n de los testimonios de los se\u00f1ores CAPITOLINO AGUIRRE AGUDELO, JOSE ALBERTO BARRETO TORRES, ANTONIO BUITRAGO, CLEOFE GUZMAN y ALVARO NAVARRO TORRES. Invoca, adem\u00e1s, la violaci\u00f3n de los art\u00edculos 175 y 176 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil, debido a errores de derecho en la apreciaci\u00f3n de los testimonio de JOSE ANTONIO BARRETO y ALVARO NAVARRO. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Afirma el recurrente que tales testimonios son completos, pertinentes y conducentes; que no fueron atacados por mendacidad, como tampoco se aleg\u00f3 la nulidad de los mismos, am\u00e9n de que \u00abcontienen la caracter\u00edstica de la evidencia, capaz de acreditar o demostrar los hechos\u00bb de las normas invocadas. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Acomete, entonces, el an\u00e1lisis de la declaraci\u00f3n del se\u00f1or CAPITOLINO AGUIRRE AGUDELO, de la cual cita el aparte en el que el deponente afirma: \u201c&#8230;pero dejo en claro que a mi personalmente y en virtud de las razones expuestas se me manifest\u00f3 que la escritura era de confianza y que no hac\u00eda la devoluci\u00f3n de ella hasta tanto su compadre Miguel Enciso no le arreglara las cuentas de lo que le adeudaba por concepto de utilidades de la venta de caf\u00e9 y sorgo&#8230;\u201d. Infiere el recurrente, de lo as\u00ed expresado, que el demandado acept\u00f3, en ese momento, que no le asisti\u00f3 intenci\u00f3n de adquirir dicho predio, que no pag\u00f3 el precio estipulado, y que se negaba a traspasar el inmueble a menos que se le pagara lo adeudado. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De la atestiguaci\u00f3n de JOSE ALBERTO BARRETO TORRES, de la cual hace una apretada sinopsis, afirma que al igual que la anterior, no fue tenida en cuenta por el fallador. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Encuentra probado con los testimonios de ANTONIO BUITRAGO Y CLEOFE GUZMAN que ellos trabajaron con Enciso por espacio de tres a\u00f1os, despu\u00e9s de suscrito el instrumento de venta, de lo cual deduce que el presunto vendedor mantuvo la posesi\u00f3n del inmueble durante ese lapso. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;A continuaci\u00f3n sintetiza la testificaci\u00f3n de ALVARO NAVARRO TORRES, destacando que este dijo que presenci\u00f3 una partici\u00f3n de caf\u00e9 por parte de Enciso en la finca en 1988 e, igualmente, que el demandado le cont\u00f3 que se encontraba al frente de la finca porque \u00abMiguel necesitaba evadir un problema\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En la declaraci\u00f3n del Notario de Guayabal se deja entrever que Enciso le manifest\u00f3 que el contrato que celebraba era simulado, pues en la parte pertinente dijo: \u00ab`Igualmente, si no estoy equivocado, esta escritura se realiz\u00f3 o la realizaron antes de que el se\u00f1or Enciso me comunicara que unos familiares o hermanos de su mujer estaban con pretensiones de intervenir en la sucesi\u00f3n de su esposa que hab\u00eda abierto en Facatativ\u00e1\u00bb&#8216; ( Subrayado textual). Ahora, que no se acuerde el deponente si tal aseveraci\u00f3n fue anterior o posterior a la escritura, no altera el hecho de que las partes ten\u00edan la intenci\u00f3n de simular. Adem\u00e1s, se acredita que el precio no se pag\u00f3 porque, habi\u00e9ndose dicho en el t\u00edtulo de venta que el vendedor lo recibi\u00f3, el Notario no recuerda que se hubiese pagado suma alguna en su presencia, aseveraci\u00f3n que es concordante con la de la Secretaria de la Notar\u00eda. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Puntualiza en seguida el censor, los indicios que encuentra probados en el proceso y que permiten colegir la simulaci\u00f3n deprecada, as\u00ed: a) El juicio de sucesi\u00f3n promovido por Jairo Esquivel ante los Juzgados del Circuito de Facatativ\u00e1, lo que evidencia el \u00e1nimo de los parientes de terciar en la sucesi\u00f3n de la esposa del causante; b) Para evitar lo anterior, Enciso se hizo parte en ese juicio; c) Que para eludir dicho peligro, la simulaci\u00f3n era el mejor camino a seguir, raz\u00f3n por la cual procedi\u00f3 a enajenar aparentemente, en distintos actos jur\u00eddicos, todos los bienes habidos en la sucesi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Todas estas inferencias acreditan suficientemente la simulaci\u00f3n deprecada. Adem\u00e1s, a\u00f1ade, si se compara el precio del bien, estipulado en la escritura, con el valor tasado pericialmente para efectos de estimar el inter\u00e9s para recurrir en casaci\u00f3n, se hace palpable su vileza. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Repara as\u00ed mismo el censor, en que el sentenciador incurri\u00f3 en error de derecho por no haber apreciado los testimonios de JOSE ALBERTO BARRETO y ALVARO NAVARRO TORRES, los cuales fueron recepcionados en la forma regulada por el numeral 3 del art\u00edculo 246 del C. de P.C. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sabido es, dice, que el error de derecho se configura por apreciar en la sentencia una prueba practicada en forma indebida, como no sucede as\u00ed en este caso, y al no haberse tenido en cuenta la susodicha prueba, se viol\u00f3 la ley procedimental junto con el principio del \u00edntimo convencimiento del juez. De estos testimonios deduce el recurrente que el vendedor estuvo disponiendo de sus frutos, tres a\u00f1os despu\u00e9s de vendido el fundo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ocurre lo mismo con el art\u00edculo 1767 ib\u00eddem, que admite como prueba la presunci\u00f3n. La posesi\u00f3n se deriva de esta concepci\u00f3n porque no basta alegarla sino que hay que demostrarla en el juicio. Y en este caso se encuentra acreditada de conformidad con las versiones testimoniales seg\u00fan las cuales el vendedor, tres a\u00f1os despu\u00e9s de la venta, sigui\u00f3 disponiendo de los frutos de la heredad. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C O N S I D E R A C I O N E S: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; 1. Dijo el Tribunal lo siguiente: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00abDe ah\u00ed que sea atinado el an\u00e1lisis cr\u00edtico que sobre la prueba testimonial aportada por el demandante, hiciera el fallador de primer grado y que la Sala prohija, toda vez que del resultado conjunto de esa apreciaci\u00f3n se desprende que queda en firme la seguridad de la venta y se aleja por tanto la posibilidad de la simulaci\u00f3n, pero nunca que se hubiesen percatado de los pormenores que rodean una venta ficticia.\u00bb (Se subraya). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Es claro, entonces, que el ad-quem hizo suya la estimaci\u00f3n que de la prueba testimonial recibida en el proceso a petici\u00f3n de la parte demandante, efectuara el a-quo, de modo que la valoraci\u00f3n probatoria realizada por \u00e9ste, constituye soporte cardinal de la sentencia de segundo grado. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En efecto, una vez las relacion\u00f3 en breve s\u00edntesis, dijo que \u00ab&#8230;De estas declaraciones aportadas por el demandante, mal puede afirmarse con seguridad que la mencionada escritura de venta fue simulada y por tanto que su intenci\u00f3n no fue la de transferir el dominio del inmueble. Todos son testimonios de o\u00eddas pero ninguno da fe cierta y verdadera por percepci\u00f3n directa y personal de la simulaci\u00f3n. Sus afirmaciones nacen del hecho de haber o\u00eddo decir, ya al demandante, ya al demandado, pero nada m\u00e1s. A\u00fan m\u00e1s, ni siquiera son contextes (sic.) en sus dichos, ya que algunos se limitan a afirmar no saber nada al respecto y uno incluso a afirmar que el mismo demandante le hab\u00eda manifestado que hab\u00eda vendido al demandado la finca. Luego dichos testimonios tampoco llevan \u2026 a la certeza suficiente como para declarar la simulaci\u00f3n pretendida por el demandante&#8230;\u00bb &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2. T\u00f3rnase palpable, entonces, que aquellas versiones testimoniales en manera alguna pasaron inadvertidas para los Juzgadores de instancia, quienes, por el contrario, luego de haber reparado en su existencia y, por supuesto, de sopesarlas, les negaron eficacia probatoria por tratarse de testimonios de o\u00eddas, calificaci\u00f3n \u00e9sta que, por lo dem\u00e1s, se abstuvo de combatir acertadamente la censura; por supuesto que no se observa en ella argumento alguno encaminado a demostrar el extrav\u00edo que en tal sentido pudo caer el Tribunal. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En todo caso, dejando de lado lo dicho, cabe afirmar que los Jueces de instancia no incurrieron en dislate alguno al adjetivar esas declaraciones como de o\u00eddas, toda vez que, puesta la Corte en el camino de verificar la consistencia de las imputaciones del censor, no se vislumbra la contraevidencia por la que se duele. Ciertamente, en lo concerniente a los aspectos medulares del testimonio de CAPITOLINO AGUIRRE, se tiene que \u00e9ste afirma que el conocimiento de los hechos sobre los cuales depone, lo obtuvo del mismo demandante y de alguna manifestaci\u00f3n&nbsp; del demandado. Se trata, pues, de una versi\u00f3n que por tener fundamento \u00fanicamente en lo que el deponente escuch\u00f3 a las partes, carece de cualquier eficacia probatoria. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Tampoco podr\u00eda acusarse al Tribunal por no haber visto en ella la prueba de una confesi\u00f3n extrajudicial del demandado, como al desgaire pareciera conjeturarlo el impugnante, pues es patente que la eficacia de esa especie de confesi\u00f3n se encuentra supeditada a la certeza que se tenga de que las manifestaciones que la parte haga ante el testigo, fueron emitidas de un modo serio, completo y un\u00edvoco, y que fueron entendidas por \u00e9ste en su verdadero contexto y sentido; por supuesto que \u201c\u2026en la realidad de la vida social, son constantes las manifestaciones de las personas, desprovistas de verdadero alcance y que s\u00f3lo son hechas para resolver situaciones transitorias, para esquivar compromisos, desechar pedimentos o excusar incumplimientos, etc. \u2026\u201d (Casaci\u00f3n del 21 de Octubre de 1997),&nbsp; nada de lo cual podr\u00eda establecerse si el declarante no precisa las circunstancias de modo, tiempo y lugar en que se produjeron tales revelaciones, particularidades que, justamente, por echarse de menos en el referido testimonio, abaten su vigor probatorio. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3. Puede decirse lo mismo en relaci\u00f3n con los testimonios de JOSE ALBERTO BARRETO TORRES y ALVARO NAVARRO TORRES de cuya preterici\u00f3n tambi\u00e9n se duele el censor. Empero, ocurre que adem\u00e1s de denunciar el error de hecho en que dice haber incurrido el Tribunal por tal motivo, alega esa misma supuesta omisi\u00f3n como un nuevo error de derecho cometido por aqu\u00e9l, anfibolog\u00eda con la que peca contra la t\u00e9cnica de casaci\u00f3n toda vez que, dado que uno y otro ostentan identidad propia, no pueden delatarse indistinta y simult\u00e1neamente sobre un mismo medio de convicci\u00f3n; por supuesto que mientras que el de facto se configura por una indebida contemplaci\u00f3n objetiva o material de las pruebas, el otro, el de derecho, surge de una equivocada contemplaci\u00f3n jur\u00eddica de ellas, mediando la infracci\u00f3n de las respectivas normas de disciplina probatoria, de modo que aqu\u00ed el fallador no pasa por alto la existencia de la prueba o su contenido, sino que, partiendo de su presencia, la estima o desestima de manera disonante con las normas que regulan su producci\u00f3n y eficacia. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4. El an\u00e1lisis que la censura propone en torno a la testificaci\u00f3n de CARLOS ALBERTO RIVERA DUARTE (Notario de Armero-Guayabal), no pasa de ser un conjunto de sutiles elucubraciones distanciado de la objetividad de la misma. En efecto, que el testigo hubiese dicho que: \u00abIgualmente, si no estoy equivocado, esta escritura p\u00fablica se realiz\u00f3 o la realizaron antes de que el se\u00f1or Enciso me comunicara que unos familiares o hermanos de su mujer estaban con intenci\u00f3n de intervenir en la sucesi\u00f3n de su esposa que hab\u00edan abierto en Facatativ\u00e1&#8230;\u00bb, no puede por s\u00ed sola, llevar a pensar que el Notario conoc\u00eda la intenci\u00f3n simulatoria de las partes, porque, de un lado, seg\u00fan su propio dicho, la escritura es anterior a tal manifestaci\u00f3n; y, de otro, porque de haber sido preexistente, solo significar\u00eda que el vendedor ten\u00eda conocimiento de aquel suceso, mas no que fuera \u00e9sta la raz\u00f3n de una supuesta simulaci\u00f3n, y que la misma hubiese sido comunicada a terceros. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Habi\u00e9ndose afirmado en la escritura, que el vendedor declara haber recibido a satisfacci\u00f3n el precio de la venta, la aseveraci\u00f3n de que el deponente \u00abno recuerda\u00bb si aquella suma se pag\u00f3 en su presencia, carece de relevancia porque el declarante, con tal expresi\u00f3n, ni admite ni niega el hecho, am\u00e9n de que el pago pudo haberse efectuado sin su conocimiento, como es lo usual, seg\u00fan su propia manifestaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4. Finalmente, en cumplimiento de lo dispuesto por el numeral 7\u00b0 del art\u00edculo 246 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil, el Juez Promiscuo Municipal de Falan, comisionado para la pr\u00e1ctica de la diligencia de inspecci\u00f3n judicial en la finca \u00abPATIO BONITO\u00bb, redact\u00f3 el acta de la misma, asentando all\u00ed la presencia de los se\u00f1ores JOSE ANTONIO BUITRAGO PERDOMO y CLEOFE GUZMAN DE ESGUERRA, quienes le manifestaron que viv\u00edan en ese predio \u00ab&#8230;hace dos a\u00f1os aproximadamente, habiendo trabajado un a\u00f1o por cuenta de don MIGUEL ENCISO y en la actualidad por cuenta del se\u00f1or RICAURTE ANTONIO BERNAL MONCADA como aparceros o administradores&#8230;\u00bb &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Con referencia a dicha acta, se queja el censor de que el Tribunal no apreci\u00f3 los \u00abtestimonios\u00bb all\u00ed albergados, sin reparar, empero, en que esas atestaciones no pod\u00edan valorarse como tales, en raz\u00f3n de no contener una declaraci\u00f3n de ciencia emanada del tercero, ni de estar precedidas de decreto judicial, ni del juramento de los declarantes, ritualidades, todas ellas propias del testimonio. En este orden de ideas, la se\u00f1alada acta solo es prueba de la presencia de los ocupantes del inmueble en el transcurso de la diligencia, porque all\u00ed los vi\u00f3 el juez y de que \u00e9ste oy\u00f3 aquellas expresiones, mas no de la veracidad de las mismas, aspecto \u00e9ste que no puede establecerse por causa de la omisi\u00f3n de los requisitos preanotados. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Si bien es cierto que el mencionado funcionario fue igualmente comisionado para recibir la declaraci\u00f3n de la se\u00f1ora CLEOFE GUZMAN ORTIZ, no lo es menos que para tal efecto, por auto del 5 de agosto de 1991, se\u00f1al\u00f3 fecha y hora en la que deb\u00eda celebrarse la audiencia correspondiente, y a la que, seg\u00fan lo hizo constar el secretario del juzgado, no compareci\u00f3 la deponente, raz\u00f3n por la cual puede afirmarse sin hesitaci\u00f3n alguna, que la atestaci\u00f3n recibida a la aludida se\u00f1ora en el transcurso de la diligencia de inspecci\u00f3n, careci\u00f3 de decreto judicial, am\u00e9n de que en el transcurso de la misma tal formalidad tambi\u00e9n fue omitida. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pero a\u00fan si se dejara de lado lo antes expuesto y se pudiera inferir que los ocupantes de la finca la tuvieron a nombre del demandante alg\u00fan tiempo despu\u00e9s de celebrada la venta, con miras a acreditar que este no abandon\u00f3 la posesi\u00f3n de la misma, tal indicio lo contrarrestar\u00eda su propia aseveraci\u00f3n consistente en que por la \u00e9poca de la diligencia judicial, la ocupaban por designio del demandado. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En consecuencia, no prospera el cargo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;D E C I S I O N: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Costas a cargo de la parte recurrente. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Notif\u00edquese y C\u00famplase. &nbsp;<\/p>\n<p>JORGE SANTOS BALLESTEROS &nbsp;<\/p>\n<p>NICOLAS BECHARA SIMANCAS &nbsp;<\/p>\n<p>JORGE ANTONIO CASTILLO RUGELES &nbsp;<\/p>\n<p>CARLOS ESTEBAN JARAMILLO SCHLOSS &nbsp;<\/p>\n<p>PEDRO LAFONT PIANETTA &nbsp;<\/p>\n<p>JOSE FERNANDO RAMIREZ GOMEZ &nbsp;<\/p>\n<p>(en comisi\u00f3n de servicios) &nbsp;<\/p>\n<p>RAFAEL ROMERO SIERRA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S-095-98 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SALA DE CASACION CIVIL Y AGRARIA &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Magistrado Ponente: &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;DR. JORGE ANTONIO CASTILLO RUGELES &nbsp; Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1 Distrito Capital, trece (13) de noviembre de mil novecientos noventa y ocho (1998. &nbsp; &nbsp; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[79],"tags":[],"class_list":["post-81600","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-79"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81600","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=81600"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81600\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=81600"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=81600"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=81600"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}