{"id":81777,"date":"2024-05-30T15:47:09","date_gmt":"2024-05-30T15:47:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/30\/s-049-2000-5366\/"},"modified":"2024-05-30T15:47:09","modified_gmt":"2024-05-30T15:47:09","slug":"s-049-2000-5366","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/30\/s-049-2000-5366\/","title":{"rendered":"S 049 2000 [5366]"},"content":{"rendered":"<p>S-049-2000 [5366]<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SALA DE CASACION CIVIL Y AGRARIA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Magistrado Ponente: &nbsp;<\/p>\n<p>Dr. JORGE ANTONIO CASTILLO RUGELES &nbsp;<\/p>\n<p>Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1 D.C., diez (10) de mayo de dos mil (2000) &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ref.: Expediente 5366 &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Despacha la Corte el recurso de casaci\u00f3n propuesto por la parte demandante contra la sentencia del 5 de agosto de 1994, proferida por la Sala de Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla, dentro del proceso ordinario adelantado por RICARDO LUIS OSORIO MARTINEZ frente a BEATRIZ DONADO MORENO. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1. D\u00edjose en la demanda que el demandante es hijo leg\u00edtimo del se\u00f1or ANTONIO JOSE OSORIO CARRILLO, con quien la demandada hizo vida marital, uni\u00f3n de la cual nacieron, a su vez, Antonio, Fredy y Beatr\u00edz. Se agreg\u00f3, as\u00ed mismo, que OSORIO CARRILLO, fallecido en Barranquilla el 3 de junio de 1984, suscribi\u00f3 con su compa\u00f1era las escrituras de compraventa Nos.1946 del 27 de agosto de 1964, 1627 de julio 18 de 1969, 2000 del 5 de agosto de 1971 y 560 del 21 de marzo de 1972, en las cuales dijo, en s\u00edntesis, que vend\u00eda los inmuebles de la calle 28 No.36-62, de la carrera 49B No.76-75, de la calle 73B No.41-96 y el de la calle 82 No.70-47, respectivamente, y cuyos linderos y dem\u00e1s especificaciones se relacionan detalladamente en el libelo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En la primera de tales escrituras, a\u00f1adi\u00f3 el demandante, se convino un precio de $40.000,oo, siendo que el vendedor hab\u00eda adquirido el predio por la suma de $72.000,oo. Del mismo modo, en la segunda, se acord\u00f3 un precio de $89.000,oo, no obstante que el vendedor la adquiri\u00f3 dos a\u00f1os antes por $140.000,oo. En la escritura No.2000 se anot\u00f3 que el precio de venta era la misma suma por la cual la hab\u00eda adquirido un a\u00f1o antes el enajenante, es decir, $150.000,oo, circunstancia que se repiti\u00f3 en la otra compraventa, la de marzo de 1972, en donde las partes se\u00f1alaron como precio de la venta la suma de $90.000,oo, misma por la cual \u00absiete\u00bb&nbsp; a\u00f1os antes la hab\u00eda comprado el vendedor. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No obstante que los valores comercial y catastral de los inmuebles eran muy superiores, los contratantes pactaron unas sumas \u00abasombrosamente rid\u00edculas\u00bb como precio, las cuales ni siquiera fueron pagadas al vendedor, porque la finalidad de los contratos era la de burlar los derechos del actor, pues todo el patrimonio de su padre qued\u00f3 en manos de su compa\u00f1era, quien carec\u00eda de medios econ\u00f3micos para comprar los inmuebles. Hasta el taller donde el causante trabajaba result\u00f3 vendido a un hijo de la demandada. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2. Con apoyo en estos supuestos f\u00e1cticos, deprec\u00f3se en la demanda, de manera principal, que se declararan como relativamente simulados tales contratos, y que se dijera que el verdadero v\u00ednculo jur\u00eddico que at\u00f3 a las partes fue el de una donaci\u00f3n que solo es v\u00e1lida hasta la suma de $2.000,oo y nula en lo que exceda de ese monto. Subsecuentemente, pidi\u00f3 el actor que se ordenasen las restituciones mutuas a que hubiere lugar y que se comunicara lo pertinente a los respectivos notarios y a la oficina de Registro correspondiente. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Subsidiariamente, pid\u00edose la declaratoria de lesi\u00f3n enorme de cada una de aquellas compraventas, raz\u00f3n por la cual se solicit\u00f3 que se ordenara a la demandada completar el justo precio so pena de que se declararan ineficaces los aludidos negocios jur\u00eddicos, con la consecuente restituci\u00f3n de los inmuebles, junto con sus frutos civiles y naturales y la liberaci\u00f3n de cualquier gravamen que los afectara. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3. Enterada la demandada de las pretensiones que se le enfrentaron, neg\u00f3 la mayor\u00eda de los hechos que las soportan, acept\u00f3 el concerniente a las ventas de los inmuebles, y dijo no constarle la calidad de hijo de quien demanda, ni la fecha de fallecimiento del vendedor, am\u00e9n de proponer la excepci\u00f3n de prescripci\u00f3n, la cual fue acogida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla, en lo que concierne a la pretensi\u00f3n de lesi\u00f3n enorme. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4. El Juzgado 5\u00b0 Civil del Circuito de Barranquilla, al cual correspondi\u00f3 tramitar la demanda, profiri\u00f3 sentencia estimatoria de las pretensiones. Empero, la Sala Civil del Tribunal Superior de Barranquilla, por auto del 3 de septiembre de 1992, decret\u00f3 la nulidad de lo actuado a partir de la sentencia de primera instancia y orden\u00f3 que del asunto aprehendieran conocimiento los jueces de familia, a los cuales consider\u00f3 competentes para tal efecto. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;5. El Juzgado 4\u00b0 de Familia de esa misma ciudad, al cual fue nuevamente repartido el asunto, mediante sentencia del 25 de marzo de 1994, accedi\u00f3 a la pretensi\u00f3n de simulaci\u00f3n propuesta en la demanda, decisi\u00f3n que fue revocada por la Sala de Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla, por la suya que es objeto del recurso que aqu\u00ed se resuelve. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Tras esbozar una definici\u00f3n de la simulaci\u00f3n en general, y de la simulaci\u00f3n relativa en particular, advierte el Tribunal que \u00abpara realizar el estudio de la simulaci\u00f3n\u00bb se requiere acreditar la existencia del contrato atacado, el derecho que tenga el demandante para proponerla y allegar las pruebas \u00abeficaces y contundentes\u00bb que la demuestren. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Afirma que en el asunto sub-judice, con las escrituras p\u00fablicas Nos.1946 del 27 de agosto de 1964, 1627 de julio 18 de 1969, 2000 del 5 de agosto de 1971 y 560 del 21 de marzo de 1972, se acredit\u00f3 la existencia de los negocios cuestionados. Y, de un posible perjuicio a sus derechos herenciales, a\u00f1ade, se deriva el inter\u00e9s del actor para demandar. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Se adentra, entonces, el fallador en el an\u00e1lisis probatorio pertinente, no sin antes advertir que por la naturaleza de la acci\u00f3n que se ejercita, es el indicio la prueba m\u00e1s \u00fatil y eficaz para demostrar la simulaci\u00f3n que se alega, destacando que, a pesar de lo previsto en el art\u00edculo 177 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil, incumbe al demandado, so pena de que de su apat\u00eda se derive un indicio en su contra, colaborar con la consecuci\u00f3n de la verdad, pues se le facilita probar los hechos debatidos. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El art\u00edculo 250 ib\u00eddem, a\u00f1ade, ordena al juez apreciar los indicios en conjunto, atendiendo consideraci\u00f3n su gravedad, concordancia y convergencia, peculiaridades todas estas que adelante define, teniendo siempre presente las reglas de la experiencia, pues son \u00e9stas las que determinan los indicios. De ah\u00ed que se diga que el indicio es \u00abun hecho que sale de s\u00ed mismo y trata de demostrar otro, a trav\u00e9s de las reglas de la experiencia\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En la simulaci\u00f3n relativa la actividad probatoria va encaminada a \u00abquitar la apariencia\u00bb y a \u00absacar a la luz\u00bb el contrato que realmente se quiso celebrar. No es de recibo, actualmente, la denominaci\u00f3n \u00abacci\u00f3n de prevalencia\u00bb porque no puede hablarse de prevalencia entre lo real y lo fingido. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Advierte el Tribunal, \u00abantes de entrar al caso concreto\u00bb que, mientras en la demanda se dijo que la causa para simular era la de `dejar a la masa herencial sin un solo bien&#8217;, el a-quo, entendi\u00f3 que tal causa era el inter\u00e9s del causante por dejar sus bienes a su compa\u00f1era. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Centrado, ahora s\u00ed, en el an\u00e1lisis probatorio que con anterioridad hab\u00eda anunciado, repara en las escrituras p\u00fablicas Nos.1946 del 27 de agosto de 1964, 1627 de julio 18 de 1969, 2000 del 5 de agosto de 1971 y 560 del 21 de marzo de 1972. Asienta, asimismo, que se encuentra acreditado el fallecimiento del padre del demandante, y el matrimonio de aquel con la se\u00f1ora MARIA DE LAS NIEVES MARTINEZ. Rese\u00f1a minuciosamente las pruebas documentales que se allegaron en el transcurso de los interrogatorios a las partes, enumeraci\u00f3n dentro de la que cabe destacar la declaraci\u00f3n de renta del se\u00f1or ANTONIO JOSE CARRILLO, del a\u00f1o de 1977; las cartas dirigidas a la administraci\u00f3n de impuestos sobre cambio de direcci\u00f3n de los se\u00f1ores OSORIO CARRILLO y BEATRIZ DONADO MORENO; as\u00ed como certificaciones del banco de Colombia sobre el cobro de unas loter\u00edas ganadas por la se\u00f1ora BEATRIZ DONADO MORENO; un recibo suscrito por la se\u00f1ora MARIA DE LAS NIEVES MARTINEZ, c\u00f3nyuge del causante, en el cual acepta la suma de $100.000,oo como indemnizaci\u00f3n, y un documento en el que la demandada reconoce que le adeuda al vendedor la suma de $100.000,oo por la compra a la que se refiere la escritura No.2000 del 5 de agosto de 1971, entre otros, todos los cuales, dice el Tribunal, \u00abdeben aceptarse como pruebas pues as\u00ed se tuvo en el momento del interrogatorio al aceptar el Juez a-quo, que se anexaran al proceso cuando se realizaron preguntas relacionadas con ellos.\u00bb &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Aborda, seguidamente, la tarea de estudiar los indicios \u00abasumidos por el Juez del conocimiento\u00bb, advirtiendo que se encuentra probada con la confesi\u00f3n de la demandada, la relaci\u00f3n afectiva existente entre los contratantes. Del \u00abprecio vil\u00bb dice que los peritos no hicieron un estudio sobre el valor catastral de los inmuebles, \u00abel cual, siguiendo las reglas de la experiencia es el que se acostumbra colocar en las escrituras para efectos de evitar el pago de impuestos\u00bb. De todas formas, descartado el dictamen pericial en el punto, queda claro que el precio de los inmuebles en las escrituras es menor al que el vendedor pag\u00f3 por ellos. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En lo que a la retenci\u00f3n de la posesi\u00f3n concierne, los hechos que soportan este indicio no se encuentran demostrados en el proceso, pues no aparece prueba de que el taller del cual obten\u00eda su sustento el causante estuviese ubicado en la bodega de que trata la escritura 1496 del 27 de agosto de 1964. Por el contrario, de lo que hay prueba es de que el susodicho taller estaba ubicado en la calle 29 No.39-16, mientras que la bodega adquirida por la demandada se encuentra en la calle 28 No.36-62. Tampoco hay prueba de que el vendedor OSORIO CARRILLO hubiese continuado poseyendo los otros inmuebles. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En lo que ata\u00f1e a \u00abla venta del taller a familiares\u00bb, afirma el Tribunal que tampoco se encuentra acreditado ese hecho, pues en tal sentido no es suficiente la declaraci\u00f3n del demandante, sino que se requer\u00eda la prueba id\u00f3nea de \u00abesa familiaridad\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Niega, de igual modo, el fallador, que el causante hubiese enajenado todo su patrimonio, porque en el a\u00f1o de 1976, 4 a\u00f1os despu\u00e9s de la \u00faltima venta, al momento de tramitar la separaci\u00f3n conyugal, exist\u00edan una casa y el taller que fueron repartidos como gananciales. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00abLa manifestaci\u00f3n de que las ventas realizadas por el se\u00f1or OSORIO no repercut\u00edan en su patrimonio tampoco tiene soporte probatorio dentro del proceso -agrega el fallador-, pues es claro que al momento de la separaci\u00f3n de bienes y liquidaci\u00f3n del patrimonio social que fue muy posterior a dichas ventas, el se\u00f1or OSORIO se qued\u00f3 con el taller que deb\u00eda por lo menos tener para esa \u00e9poca un valor similar a la casa ubicada en la Kra.46 con calle 91, a m\u00e1s que le entreg\u00f3 la suma de $100.000,oo mediante un cheque de gerencia a su esposa por concepto de gananciales.\u00bb &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En relaci\u00f3n con el indicio de \u00abpagos a plazos\u00bb, en la sentencia recurrida se dijo que los bienes se pagaron de forma que no permite ver el futuro de las ventas, pero la demandada en su declaraci\u00f3n de parte afirm\u00f3 que a medida que pagaba un inmueble se corr\u00eda la escritura p\u00fablica, y que, adem\u00e1s, vendi\u00f3 la casa que ten\u00eda en la calle 61 para comprar unas de esas casas, \u00ab&#8230;las cuales arrendaba y agrega m\u00e1s adelante que siempre ha sido negociante, ha hipotecado casas, vendido mercanc\u00eda, vendido butifarras\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Desde\u00f1a como indicio los supuestos enfrentamientos de la demandada con la familia leg\u00edtima porque los hechos que motivaron las \u00abdesavenencias, contradicciones y enfrentamientos ocurrieron para la \u00e9poca de la enfermedad&#8230;\u00bb del causante, no para la \u00e9poca de celebraci\u00f3n de los contratos atacados. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De los indicios deducidos por el a-quo, encontr\u00f3 el Tribunal plenamente probados el de la relaci\u00f3n afectuosa entre los contratantes, aunque para el a\u00f1o de 1964, fecha de la primera venta, tal v\u00ednculo no deb\u00eda ser muy fuerte pues OSORIO CARRILLO a\u00fan conviv\u00eda con su esposa, de quien solo se separ\u00f3 en 1974; \u00abel precio bajo est\u00e1 probado con los certificados de tradici\u00f3n y el pago a plazos con la confesi\u00f3n de la demandada\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Observa, no sin antes anunciar un \u00abestudio conjunto\u00bb de los indicios probados, que si la causa simulandi de las ventas fue la de dejar la masa herencial sin bienes, ella no existi\u00f3 para la fecha de celebraci\u00f3n de esos convenios, pues para esa \u00e9poca el vendedor era due\u00f1o de la casa de la carrera 46 con calle 91 y del taller. Y si la causa simulandi fue sacar los bienes de la sociedad conyugal, de todos modos el valor de los mismos debi\u00f3 imputarse al haber social y debi\u00f3 hacer parte de la transacci\u00f3n que los c\u00f3nyuges realizaron, hecho que se corrobora porque existi\u00f3 pleito entre ellos y luego de la transacci\u00f3n la se\u00f1ora MARTINEZ nunca inici\u00f3 proceso de sucesi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De otro lado, prosigue, el lapso de tiempo transcurrido entre las compraventas celebradas y la capacidad econ\u00f3mica de la demandada, esta \u00faltima acreditada con la escritura p\u00fablica que obra a folios 51 a 55, \u00aben donde para el a\u00f1o de 1970 se protocolizaron declaraciones de testigos\u00bb que aseveran que con su peculio la se\u00f1ora BEATRIZ DONADO levant\u00f3 unas construcciones, a lo cual hay que sumarle lo que recibi\u00f3 por herencia, hace pensar, dice el Tribunal, que las ventas fueron reales, y que debido a que los contratantes eran negociantes, a pesar del v\u00ednculo afectivo, realizaron transacciones que los favorecieron. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Destaca, adem\u00e1s, que la muerte de OSORIO CARRILLO sobrevino un a\u00f1o despu\u00e9s de su enfermedad y que los problemas de dinero entre \u00e9ste y el actor, de acuerdo con su declaraci\u00f3n, datan de 1979, cuando aquel a\u00fan era el due\u00f1o del taller. En ese orden de ideas, concluye el fallador, no se acreditaron hechos suficientes que tuvieran una base s\u00f3lida para inducir indicios graves, concordantes y convergentes que permitieran establecer con certeza la simulaci\u00f3n deprecada. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;LA DEMANDA DE CASACION &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En el \u00fanico cargo que ella contiene se acusa la sentencia recurrida, con sustento en la causal primera de casaci\u00f3n, de ser violatoria de los art\u00edculos 1766, 961 y 964 del C\u00f3digo Civil, por falta de aplicaci\u00f3n; de los art\u00edculos 673, 740, 756, 769, 1602, 1618, 1649, 1651, 1849, 1857, 1864 y 1866 ib\u00eddem, por indebida aplicaci\u00f3n, todo ello a consecuencia de haber cometido el Tribunal evidentes errores de hecho en la apreciaci\u00f3n de las pruebas. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Al amparo de ese pre\u00e1mbulo, emprende el recurrente la demostraci\u00f3n del cargo para enrostrarle al Tribunal el no haber visto \u00ablos siguientes indicios de simulaci\u00f3n\u00bb: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;a) \u00abManera de ser de los contratantes\u00bb. Asienta el recurrente que estos ten\u00edan \u00abcapacidad para simular\u00bb, aserto que respalda en la declaraci\u00f3n de la demandada, concretamente, cuando ella afirma que realmente sostuvo relaciones con el causante, a sabiendas de que \u00e9l era casado. Del mismo modo, agrega el censor, con la declaraci\u00f3n contenida en la hoja de papel sellado No. AA02811528, la demandada acept\u00f3 que en la escritura p\u00fablica 2000 del 5 de agosto de 1991 se simul\u00f3 porque ella qued\u00f3 adeudando al vendedor la suma de $100.000.oo moneda corriente. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En la declaraci\u00f3n de renta, as\u00ed mismo, el causante disimul\u00f3 el segundo apellido de sus hijos extramatrimoniales (omiti\u00e9ndolos), como para dar a entender que los que all\u00ed citaba eran hijos matrimoniales. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Todas estas pruebas demuestran que el se\u00f1or OSORIO CARRILLO y la se\u00f1ora BEATRIZ DONADO MORENO tuvieron una relaci\u00f3n amorosa paralela al matrimonio de aqu\u00e9l con su leg\u00edtima esposa MARIA DE LAS NIEVES MARTINEZ, frente a quien aqu\u00e9l llev\u00f3 una doble vida, simulando y disimulando afectos y comportamientos, lo que muestra su car\u00e1cter y su facilidad para minimizarse, comportamiento que era aceptado por su amante. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Igualmente, con el documento ya citado donde se acepta la simulaci\u00f3n del pago del precio de una escritura, adquiere mayor colorido la capacidad de las partes para simular. Es m\u00e1s, la demandada llega a mentir cuando en su declaraci\u00f3n de parte expresa que s\u00f3lo mucho despu\u00e9s de su separaci\u00f3n convivi\u00f3 con el causante, al paso que en el documento que obra al folio 40 del cuaderno 6, BEATRIZ DONADO y ANTONIO OSORIO indican un mismo lugar de residencia, es decir la carrera 51B No. 79-211 de Barranquilla, lo que acredita su convivencia a\u00fan antes de la separaci\u00f3n del causante. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;b) \u00abVenta de todos los bienes\u00bb. Recrimina el censor el razonamiento del Tribunal sobre la venta total del patrimonio de OSORIO CARRILLO, efecto para el cual transcribe lo pertinente de la sentencia recurrida, y agrega que est\u00e1 demostrado en el proceso que \u00e9ste vendi\u00f3 a su compa\u00f1era el grueso de sus bienes, hasta el punto de que a su muerte no era due\u00f1o de ninguno. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Desde 1953, prosigue, la demandada estaba enterada de la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de su amante y al morir \u00e9ste no era titular de ning\u00fan bien, lo que corrobora su prop\u00f3sito de dejarle a la demandada todos sus bienes. Bajo esta premisa no entiende el recurrente la raz\u00f3n por la cual la se\u00f1ora DONADO en su declaraci\u00f3n de parte, afirma desconocer el paradero del taller que fuera de propiedad de su compa\u00f1ero, como tampoco es sincera su respuesta cuando se le interroga sobre si ese bien junto con otros le fue vendido a su hijo Antonio y ella afirma que s\u00f3lo puede dar raz\u00f3n de lo que a ella se le vendi\u00f3. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Todas esas respuestas, a\u00f1ade la censura, muestran con grado de probabilidad que el causante se desapoder\u00f3 de todos sus bienes, porque de no haber sido as\u00ed otra hubiese sido la respuesta de la demandada. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;c) \u00abInversi\u00f3n del precio\u00bb. Seg\u00fan la versi\u00f3n de la demandada, el se\u00f1or OSORIO dec\u00eda que a \u00e9l le produc\u00eda m\u00e1s vender esas casas para comprar m\u00e1quinas y \u00abmeterlas al taller\u00bb; se pregunta el recurrente, entonces, sobre el paradero de ese taller en el que tanto dinero invirti\u00f3. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;d) \u00abLa conducta procesal de la demandada\u00bb. Si la demanda hubiese sido temeraria, afirma el censor, otra hubiese sido la conducta de la parte demandada, la cual asumi\u00f3 un comportamiento endeble, con defensas laterales, que no es propio de quien es injustamente demandado. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En efecto, al contestar la demanda, neg\u00f3 el concubinato porque no se hab\u00eda probado; afirm\u00f3 que no le constaba el fallecimiento de su compa\u00f1ero, a quien atendi\u00f3 hasta la muerte; en cuanto a la venta de los inmuebles se atuvo al precio indicado en las escrituras respectivas, negando lo afirmado en la demanda. Los dem\u00e1s hechos los niega, pero desviando la atenci\u00f3n hacia otros aspectos no tan trascendentes. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Una regla de experiencia indica que quien es temerariamente demandado por simulaci\u00f3n reacciona \u00abcon exceso de tonalidad\u00bb y afronta directamente el cuestionamiento que se le hace, para desvirtuar la acusaci\u00f3n. Si la se\u00f1ora BEATRIZ DONADO hubiere sido demandada temerariamente, afirma el recurrente, \u00abhubi\u00e9ramos asistido a un verdadero banquete probatorio\u00bb encaminado a demostrar su capacidad econ\u00f3mica, pero sobre todo el pago del precio de las ventas. Fue generosa y pr\u00f3diga cuando pudo probar que obtuvo el premio de unas loter\u00edas, contrastando as\u00ed en forma rotunda con la conducta que adopt\u00f3 para justificar el bajo precio y el pago del mismo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pero donde el indicio que se invoca adquiere mayor colorido es en la alegaci\u00f3n de prescripci\u00f3n de la simulaci\u00f3n y de la lesi\u00f3n enorme, porque es \u00e9sta una defensa lateral que no corresponde a la agresi\u00f3n que se recibe cuando se imputa falsamente una simulaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Si la demandada hubiese verdaderamente comprado, habr\u00eda asumido un comportamiento distinto en el proceso, y mucho menos hubiese dejado escapar un reproche dirigido al demandante cuando en su declaraci\u00f3n de parte se doli\u00f3 porque el causante en su lecho de enfermo no lo tuvo a su lado, cuid\u00e1ndolo y velando por \u00e9l. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;e) \u00abEpoca de las ventas\u00bb. Era f\u00e1cilmente previsible que debido a esa doble vida que llevaba ANTONIO OSORIO terminara abruptamente su relaci\u00f3n matrimonial, momento para el cual fue resguardando de la probable persecuci\u00f3n de su esposa algunos bienes, raz\u00f3n por la cual en forma sistem\u00e1tica de ellos se apoder\u00f3 la concubina. Esa previsi\u00f3n le permiti\u00f3, una vez conclu\u00eddo el tr\u00e1mite de su separaci\u00f3n conyugal, vivir c\u00f3modamente al lado de su amante. En el curso de ocho a\u00f1os, antes de la separaci\u00f3n de bienes, dispuso de los cuatro bienes. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;f) \u00abEl afecto\u00bb. Luego de transcribir lo pertinente, advierte el censor que el Tribunal lo tuvo por probado pero no con la intensidad que el m\u00edsmo realmente tiene. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En efecto, el sentenciador calific\u00f3 la relaci\u00f3n afectiva entre el causante y su concubina como \u00abno tan fuerte\u00bb, porque aqu\u00e9l a\u00fan conviv\u00eda con su esposa. Empero, todo lo contrario, este indicio es grave y evidente ya que hacia el a\u00f1o de 1953 hab\u00eda nacido un hijo de nombre ANTONIO, situaci\u00f3n que muestra un amor grande y desafiante para la \u00e9poca en que tal hecho sucedi\u00f3. La relaci\u00f3n afectiva fue confesada en el interrogatorio de parte por la demandada. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;g) \u00abEl precio bajo\u00bb. El Tribunal tambi\u00e9n acept\u00f3 que el precio era bajo, sin embargo de lo cual agreg\u00f3 que no se hizo por parte de los peritos un estudio relacionado con el valor catastral de los inmuebles, puesto que una de las reglas de la experiencia se\u00f1ala que las partes acostumbran, para efectos de evitar el pago de impuestos, anotar en las escrituras un precio mucho menor del real. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pero el indicio en cuesti\u00f3n, destaca el recurrente, se muestra en todo su colorido observando el precio de compra, el aval\u00fao y el precio por el cual se dijo vender. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ciertamente, con el dictamen pericial que obra a folio 59, que no fue objetado, se establece lo siguiente: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1. El inmueble de la calle 28 No. 36-62,&nbsp; fue vendido por $40.000, siendo que realmente val\u00eda $77.500, am\u00e9n que el vendedor lo hab\u00eda adquirido por $72.000, seg\u00fan se infiere del certificado del Registrador que obra a folio 37 del cuaderno 1. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2. El inmueble de la calle 73B No. 41-96&nbsp; fue vendido por $150.000, aunque su precio real era de $306.400, a lo que hay que agregar que fue vendido por la misma suma por la que dos a\u00f1os antes hab\u00eda sido comprado. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3. El predio de la carrera 49B No. 76-75 fue vendido por $89.000 cuando su verdadero valor era de $216.585, adem\u00e1s que hab\u00eda sido comprado por el vendedor en la suma de $140.000, seg\u00fan se infiere, tambi\u00e9n, de la matr\u00edcula inmobiliaria pertinente (fl. 38, c.1). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4. El inmueble de la calle 82 No. 70-47 de Barranquilla fue vendido en $90.000 a la demandada, pero ten\u00eda un valor real de $336.000. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Se hace evidente, entonces, el indicio del precio bajo que se aleg\u00f3 en la demanda. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;h) \u00abEl precio a plazos y en alg\u00fan caso diferido\u00bb. En todas las escrituras que se allegaron con la demanda se afirm\u00f3 que el precio hab\u00eda sido satisfecho oportunamente. Sin embargo, aparece confesado por la demandada que el precio lo pag\u00f3 a plazos y en forma anticipada. En efecto, explica en su interrogatorio de parte que cuando cancelaba una parte del precio se corr\u00eda la escritura. Y al folio 54 del cuaderno 6 aparece un documento aportado por la parte demandada donde manifiesta que adeudaba al se\u00f1or OSORIO CARRILLO la suma de $100.000 por concepto de la venta de que trata la escritura 2000. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El indicio de simulaci\u00f3n se muestra robusto porque no se explica la raz\u00f3n por la cual el vendedor, quien pretend\u00eda invertir en m\u00e1quinas, lo que hace es vender a plazos,&nbsp; sin que aparezca prueba en el proceso de que se hubiesen realmente pagado las cuotas debidas. Es bien diciente el hecho de que venda un inmueble por $150.000 y s\u00f3lo reciba $50.000, quedando una deuda de $100.000, cuyo pago no aparece por parte alguna en el expediente. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Abordando ya la exposici\u00f3n de sus \u00abconsideraciones finales\u00bb, agrega el recurrente que hoy en d\u00eda, por virtud del principio de la \u00absolidaridad de la carga de la prueba\u00bb, incumbe a las partes actuar sin los criterios ego\u00edstas de la escuela liberal. En este orden de ideas, debe existir complementariedad de los litigantes para que aflore la verdad. Si a uno de ellos le queda m\u00e1s f\u00e1cil probar un hecho y no lo hace, su conducta no puede quedar impune, raz\u00f3n por la cual debe enrostr\u00e1rsele un indicio. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Se evidencia en el proceso de que&nbsp; aqu\u00ed se trata, a\u00f1ade, una conducta probatoria avara, sin solidaridad alguna. La empresa judicial no se hizo para administrar ego\u00edsmos ni para premiar la astucia, proceder con el que se viola el art\u00edculo 71 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil, adem\u00e1s que se debe tener en cuenta lo expuesto por el art\u00edculo 249 ib\u00eddem. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Estudiados en conjunto los indicios en el caso presente, a pesar de la habilidad y del ego\u00edsmo de la parte demandada, lo cierto es que se evidencia la simulaci\u00f3n sin ning\u00fan esfuerzo. En efecto, hay un conjunto de indicios que muestran que: 1) BEATRIZ DONADO&nbsp; y ANTONIO OSORIO, por la relaci\u00f3n que llevaron entre s\u00ed, ten\u00edan propensi\u00f3n a simular, de igual manera que la demandada exhibi\u00f3 un documento que crea certeza de ello. 2) El causante vendi\u00f3 todo su patrimonio a la demandada. 3) Se dice invirti\u00f3 el precio de las ventas en un taller que ni siquiera su concubina supo que se hizo. 4) La demandada fue avara en su conducta probatoria, contrariando el comportamiento de quien realmente compra. 5) Vendi\u00f3 todos los inmuebles a su concubina, en \u00e9poca anterior a la separaci\u00f3n de su leg\u00edtima esposa, a fin de sustraerlos de la liquidaci\u00f3n conyugal. 6) Todas las ventas se hicieron por un precio bajo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Todos estos indicios son graves, porque los hechos que prueban hacen probable la donaci\u00f3n que se alega. En efecto: 1) Quien simula una vez&nbsp; es propenso a repetir la conducta, luego es probable &nbsp;<\/p>\n<p>que las ventas sean simuladas. 2) Vender todos los bienes o la mayor parte de ellos, es un hecho que hace probable la simulaci\u00f3n. 3) Toda venta se debe reflejar en una inversi\u00f3n, en un pago, lo cual no aparece probado en el proceso, luego es probable que el precio no se hubiese pagado. 4) No es normal que quien es demandado temerariamente en simulaci\u00f3n responda con defensas laterales, ni con la burla, ni con astucia. 5) Todas las ventas se hicieron antes de la separaci\u00f3n de bienes, \u00e9poca que, seg\u00fan las reglas de la experiencia, es propicia para resguardar los bienes evitando que ingresen a la masa conyugal. 6) Las ventas se hicieron a la concubina, persona con quien se tienen iguales o similares afectos. 7) El precio fue bajo que, seg\u00fan las reglas de la experiencia suele suceder para evitar el indicio de falta de capacidad econ\u00f3mica del comprador. 8) Las ventas a plazo y con precio diferido hacen probable que la venta sea simulada. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Como todos estos indicios ensamblan objetivamente, se acoplan sin esfuerzos, convergen a demostrar que la venta&nbsp; no fue real. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;S E&nbsp;&nbsp; C O N S I D E R A: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1.- Se ha dicho, de manera reiterada, que, por su propia naturaleza, el recurso de casaci\u00f3n no constituye una instancia mas del proceso en la cual puedan las partes, ad-libitum, ensayar su particular apreciaci\u00f3n de los medios de convicci\u00f3n que se hubiesen aportado, con miras a obtener el quebrantamiento de la sentencia recurrida, puesto que tal labor solo puede intentarse tanto ante el juez a-quo como ante el ad-quem, cuya competencia s\u00ed les permite examinar, de modo general, con entera libertad, todos los aspectos del litigio.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De ah\u00ed que cuando se profiere la sentencia de segunda instancia el debate de esa especie, y con las particularidades anotadas, queda clausurado, raz\u00f3n por la cual ante la Corte la cuesti\u00f3n asume un cariz por completo diferente, desde luego que agotadas las fases comunes del proceso, lo que viene a ser materia de juzgamiento en sede de casaci\u00f3n es la sentencia del Tribunal, pero exclusivamente por la v\u00eda que trace la demanda de casaci\u00f3n, perspectiva desde la cual al recurrente le incumbe, cuando la acusaci\u00f3n que se enfila contra aquella consiste en la violaci\u00f3n indirecta de la ley por errores de hecho en la apreciaci\u00f3n de la prueba, confrontar, por un lado, lo que dice, o dej\u00f3 de decir la sentencia respecto del medio probatorio, y, por el otro, el texto concreto del medio, y, establecido el paralelo, poner de presente que existe divergencia entrambos y que esa disparidad es ostensible y de tal envergadura que sin ella otra hubiese sido la decisi\u00f3n del juzgador. De no ser as\u00ed, esto es, de no reunirse estas exigencias legales, la pol\u00e9mica sobre la valoraci\u00f3n de la prueba carecer\u00eda de significado en materia del recurso extraordinario de casaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; 2.- De otra parte, la operaci\u00f3n intelectiva mediante la cual el juez estructura los indicios, comporta, de un lado, una labor de s\u00edntesis que le permite aproximar y asociar entre s\u00ed los diversos datos factuales que el material probatorio le ofrece y, de otro, una actividad anal\u00edtica, en virtud de la cual, atendiendo las reglas de la experiencia y mediante juicios l\u00f3gicos, deduce de un hecho conocido otro desconocido. La inferencia as\u00ed obtenida resulta tanto m\u00e1s irrefutable cuanto que al hecho cierto no pueda atribu\u00edrsele multiplicidad de consecuencias, caso en el cual resulta ambigua la deducci\u00f3n. M\u00e1s exactamente, una situaci\u00f3n indica con mayor grado de certeza un hecho en cuanto menos otros pueda revelar. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De ah\u00ed que los denominados indicios \u00abnecesarios\u00bb, es decir aquellos hechos que de manera indefectible y rigurosamente cierta evidencian la existencia de otros, lo cual por regla general solo acontece con los fen\u00f3menos de la naturaleza, sean usualmente estimados de un modo preponderante, cosa que no sucede con los llamados indicios \u00abcontingentes\u00bb, esto es, aquellos sobre los cuales pueden apuntalarse v\u00e1lidamente varias deducciones, y a los que, precisamente por su naturaleza ameritan un examen m\u00e1s estricto. En consecuencia, si de la situaci\u00f3n f\u00e1ctica pueden inferirse diversos planteamientos l\u00f3gicos que apunten hacia diferentes conclusiones, el juicio de raz\u00f3n que se escoja, por lo equ\u00edvoco, puede resultar mas o menos discutible. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De igual manera, dentro de las circunstancias y condiciones que determinan la eficacia probatoria del indicio, cabe destacar las que conciernen a la ausencia de \u00abcontraindicios\u00bb que infirmen su poder demostrativo, am\u00e9n de que, por mandato del art\u00edculo 250 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil, \u00abEl juez apreciar\u00e1 los indicios en conjunto, teniendo en consideraci\u00f3n su gravedad, concordancia y convergencia, y su relaci\u00f3n con las dem\u00e1s pruebas que obren en el proceso\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Se dice que es importante subrayar tales aspectos, porque en la medida en que existan dentro del proceso otros hechos de los cuales puedan obtenerse inferencias contrarias al sentido que los indicios se\u00f1alan, estos se ofrecen como desarticulados y aislados, malogr\u00e1ndose as\u00ed su poder de convicci\u00f3n. Igualmente, incumbe al juez sopesar la gravedad, concordancia y convergencia de los indicios, vale decir, le compete establecer si en su concepto son plurales, graves, precisos y conexos, o, por el contrario, \u00fanicos, leves y no concordantes entre s\u00ed, calidades que, indudablemente, determinan su eficacia demostrativa, funci\u00f3n respecto de la cual h\u00e1se dicho, uniforme y reiteradamente, que se \u00abguarnece en la autonom\u00eda del fallador de instancia, cuyo criterio tiene que permanecer inmutable en casaci\u00f3n, mientras no se demuestre que adolece de error f\u00e1ctico evidente, porque contradice ostensiblemente los dictados del sentido com\u00fan o desconoce el cumplimiento de elementales leyes de la naturaleza..\u00bb(Cas. de Febrero 23 de 1990, 22 de noviembre de 1965, entre otras). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3.- Todo lo anterior viene al caso, en primer lugar, porque, no obstante que el Tribunal advirti\u00f3 la existencia de algunos de esos indicios, tales como&nbsp; el v\u00ednculo afectivo entre los contratantes, \u00abel precio vil\u00bb, y el pago a plazos, se duele el recurrente de que el fallador no los encontr\u00f3 demostrados. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3.1. En efecto, luego de analizarlos separadamente, dijo el Tribunal que \u00abdel total de indicios deducidos por el juez del conocimiento, s\u00f3lo se acredit\u00f3 con plena certeza la relaci\u00f3n de afecto entre los contratantes, la cual para el a\u00f1o 1964 cuando se celebr\u00f3 la primera venta no debi\u00f3 ser tan fuerte, pues el otro contratante segu\u00eda haciendo vida de esposo con la se\u00f1ora MARIA DE LAS NIEVES MARTINEZ, la cual dur\u00f3 de acuerdo con las pruebas hasta el a\u00f1o 1974.- El precio bajo tambi\u00e9n est\u00e1 acreditado por los certificados de tradici\u00f3n y el pago a plazos se prob\u00f3 por la confesi\u00f3n de la demandada\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Como puede palparse, el Tribunal tuvo por ciertos tales indicios, aun cuando el de la \u00abaffectio\u00bb lo atenu\u00f3 un tanto en la medida en que entendi\u00f3 que la relaci\u00f3n afectiva que ligaba a los contratantes no era tan intensa como podr\u00eda pensarse, aserto que, adem\u00e1s de marginal y accidental, no puede tacharse de contraevidente, porque, si aquella fue \u00abtan grande y desafiante\u00bb como se quiere ahora mostrar, bien podr\u00eda pensarse, dentro de ese mismo contexto, que lo natural habr\u00eda sido que el causante, obedeciendo a sus afectos y salvando los obst\u00e1culos que una actitud verdaderamente desafiante podr\u00eda acarrearle, se hubiese entregado de manera total y absoluta a esa nueva relaci\u00f3n en lugar de fingirle innecesariamente afectos a su c\u00f3nyuge. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Como se dec\u00eda, el fallador repar\u00f3 en la existencia de esos indicios, mas a rengl\u00f3n seguido afirm\u00f3 que \u00ab&#8230;el lapso de tiempo transcurrido entre las compraventas celebradas y la capacidad econ\u00f3mica de la se\u00f1ora DONADO MORENO, que se acredit\u00f3 con la E.P. de venta visible a folios 51 a 55, en donde para el a\u00f1o de 1970 se protocolizaron declaraciones de testigos que aseveran los actos de construcci\u00f3n con el propio peculio de la demandada de una edificaci\u00f3n por valor de $35.000.oo en el a\u00f1o de 1958, hacen pensar que s\u00ed hubo venta real de los bienes, a pesar de los tres indicios; y que tanto el se\u00f1or OSORIO CARRILLO, como la se\u00f1ora DONADO MORENO, eran negociantes por actividad y cada uno a pesar de los lazos de afecto y tal vez por ellos, realizaron transaciones (sic) que favorec\u00edan a ambas partes tanto econ\u00f3mica como afectivamente\u00bb (Se subraya). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Es, pues, incuestionable, que el&nbsp; ad-quem advirti\u00f3 la presencia de aquellos tres indicios, mas paralelamente repar\u00f3 en la existencia de unos contraindicios que le permitieron configurar una inferencia contraria, consistente en que \u00abs\u00ed hubo venta real de los bienes\u00bb, deducci\u00f3n que no fue atacada por el recurrente y que, subsecuentemente, se mantiene intacta en casaci\u00f3n. Es decir, que adem\u00e1s de no ser atinada la acusaci\u00f3n que se hace por no haber visto tales indicios, cuando est\u00e1 claro que si los vio, se abstuvo el recurrente de atacar las inferencias del fallador&nbsp; por medio de la cuales dedujo los contraindicios que condujeron al Tribunal a restarle cualquier vigor probatorio a aquellas otras. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3.2.- Se percat\u00f3, igualmente el Tribunal, de que \u00ab&#8230;si la causa simulandi de las ventas fue la de dejar a la masa herencial sin bienes, ella no existi\u00f3 para la fecha de celebraci\u00f3n de esos cuatro contratos, pues en esa \u00e9poca el se\u00f1or OSORIO CARRILLO, era propietario de la casa de la carrera 46 con calle 91 y del taller industrial.- Y, si la causa simulandi era sacar los bienes de la masa social conyugal, de todos modos el valor recibido por las ventas, tuvo que imputarse al haber de la sociedad conyugal y debi\u00f3 ser parte dentro (sic) del arreglo que por transacci\u00f3n se realiz\u00f3 (sic) sobre el proceso de separaci\u00f3n de bienes; ello se corrobora con el hecho de haber existido pleito o contenci\u00f3n entre los c\u00f3nyuges en lo relacionado con los bienes y en el otro hecho de que luego de la transacci\u00f3n la c\u00f3nyuge se\u00f1ora MARIA DE LAS NIEVES MARTINEZ nunca inici\u00f3 proceso de simulaci\u00f3n contra su esposo&#8230;\u00bb &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y m\u00e1s adelante agrega que \u00ab&#8230;igualmente se desprende de todo el debate Probatorio, que la enfermedad del se\u00f1or OSORIO CARRILLO, s\u00f3lo vino a presentarse alrededor de un a\u00f1o antes de su fallecimiento, y que los problemas de dinero entre el fallecido y el demandante se presentaron por el a\u00f1o de 1.979, de acuerdo con su propia declaraci\u00f3n fecha en que era due\u00f1o del taller industrial que produc\u00eda el sustento de su familia\u00bb.- &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Como puede verse, es notoria la preocupaci\u00f3n del Tribunal por tratar de identificar el motivo que condujo a los contratantes a ocultar el verdadero designio de sus voluntades (causa simulandi), para concluir, auncuando sin la claridad que el asunto amerita, que la misma no aparec\u00eda demostrada en el proceso, inferencia que tampoco fue controvertida frontalmente por el recurrente, y cuya trascendencia no puede minimizarse, porque la causa simulandi, por su naturaleza focal, es un elemento que cohesiona de manera homog\u00e9nea aquellos indicios que hacia \u00e9l convergen, y cuya ausencia, por el contrario, usualmente los desarticula y distancia, haciendo m\u00e1s compleja la prueba de la simulaci\u00f3n que se alega. M\u00e1s exactamente, si de la prueba de la simulaci\u00f3n se trata, la labor de inferir, conectar y acumular los indicios que presuntamente la acreditan, se&nbsp; ejecuta de la mano de un m\u00f3vil determinante que permite hilvanar coherentemente los dem\u00e1s indicios que la apuntalan. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y, no s\u00f3lo&nbsp; el Tribunal no encontr\u00f3 probada la causa simulandi sino que, adem\u00e1s, infiri\u00f3 un contraindicio consistente en que si el m\u00f3vil determinante de los actos enga\u00f1osos fue el af\u00e1n de burlar los intereses de la masa conyugal, debi\u00f3 la c\u00f3nyuge, en su momento, haber iniciado el proceso de simulaci\u00f3n pertinente contra su esposo, con miras a reintegrar el haber social que ficticiamente fuera menguado. Este contraindicio, que tampoco fuera confrontado por el censor, se robustece si se observan con cierto detenimiento las copias de las escrituras p\u00fablicas de compraventa supuestamente simuladas, que el demandante alleg\u00f3 con la demanda, puesto que las mismas fueron expedidas a favor de la c\u00f3nyuge MARIA DE OSORIO en 1976, como puede palparse en los recibos a ellas adjuntos, am\u00e9n de que las constancias notariales pertinentes y la declaraci\u00f3n de parte rendida por el demandante ponen de presente que su progenitora conoc\u00eda la existencia de tales t\u00edtulos. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De frente a esta circunstancia entendi\u00f3 el fallador que lo que las reglas de la experiencia ense\u00f1an, es que la c\u00f3nyuge afectada, de tener indicios de la simulaci\u00f3n de tales contratos, ejercite la acci\u00f3n pertinente destinada a impedir el menoscabo de la masa de bienes sociales, aserci\u00f3n que, adem\u00e1s de no ser contraevidente, tampoco fue rebatida por el recurrente. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3.3. En lo atinente con el indicio que el censor denomina \u00abla manera de ser de los contratantes\u00bb, es oportuno destacar que si, en gracia de discusi\u00f3n, se aceptara que el Tribunal err\u00f3 ostensiblemente al no advertirlo, habr\u00eda que admitir que del aludido escrito, con el cual pretende demostrar la censura una predisposici\u00f3n moral de los contratantes a simular, se desprende un contraindicio que desdice de la simulaci\u00f3n alegada, puesto que atendiendo las reglas de la experiencia y de la mano de una l\u00f3gica en verdad elemental, se infiere que no es propio de quienes para ocultar una donaci\u00f3n suscriben una escritura de venta, producir escritos aut\u00e9nticos en los cuales el comprador admite que a\u00fan adeuda una parte considerable del precio pactado. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Puede decirse lo mismo con respecto a las declaraciones de renta y a los escritos de los folios 40 y 41 del cuaderno 6. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3.4. En lo que concierne al indicio que el casacionista denomina \u00abventa de todos los bienes\u00bb, es preciso destacar que no obra en el proceso prueba alguna que respalde tal afirmaci\u00f3n, es decir, que no aparece demostrado que el causante se hubiese desprendido en favor de su concubina de todos sus bienes antes de morir, pues de lo que dan raz\u00f3n las probanzas es de la enajenaci\u00f3n de cuatro inmuebles sin que se sepa que \u00e9sto hubiese sido el grueso del patrimonio del vendedor. Adem\u00e1s, del interrogatorio de parte de la demandada, apreciado \u00e9ste objetivamente, no se deduce confesi\u00f3n alguna en tal sentido pues ella se empecina en afirmar que s\u00f3lo puede dar raz\u00f3n de las ventas que a ella le conciernen y no de otras, am\u00e9n de sostener que el causante era due\u00f1o de otro inmueble y de un taller que fueron objeto de liquidaci\u00f3n conyugal. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3.5. Si bien se podr\u00eda admitir, en principio, que la defensa de la demandada no fue vehemente, es necesario, tambi\u00e9n, poner de presente que la actividad probatoria de la parte demandante fue, por su lado, pobre&nbsp; y est\u00e9ril, motivo por el cual no puede inferirse un indicio en contra de aqu\u00e9lla sin, a su vez, deducir un contraindicio en relaci\u00f3n con la otra parte. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Finalmente, en lo que a la \u00e9poca de las ventas concierne, cabe destacar que el Tribunal, con buen sentido, dedujo por el contrario, un contraindicio porque no es usual enajenar ventas separadas entre s\u00ed por varios a\u00f1os cuando exista la probabilidad inminente de un proceso de separaci\u00f3n de bienes. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En este orden de ideas el recurso no prospera.&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>DECISION &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En m\u00e9rito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci\u00f3n Civil y Agraria, administrando justicia en nombre de la Rep\u00fablica y por autoridad de la ley, NO CASA, la sentencia del 5 de agosto de 1994, proferida por la Sala de Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Barranquilla, dentro del proceso ordinario adelantado por RICARDO LUIS OSORIO MARTINEZ frente a BEATRIZ DONADO MORENO. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Costas del recurso a cargo de la parte recurrente. T\u00e1sense. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;C\u00f3piese y notif\u00edquese. &nbsp;<\/p>\n<p>SILVIO FERNANDO TREJOS BUENO &nbsp;<\/p>\n<p>MANUEL ARDILA VELASQUEZ &nbsp;<\/p>\n<p>NICOLAS BECHARA SIMANCAS &nbsp;<\/p>\n<p>JORGE ANTONIO CASTILLO RUGELES &nbsp;<\/p>\n<p>JOSE FERNANDO RAMIREZ GOMEZ &nbsp;<\/p>\n<p>JORGE SANTOS BALLESTEROS &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S-049-2000 [5366] &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SALA DE CASACION CIVIL Y AGRARIA &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Magistrado Ponente: &nbsp; Dr. JORGE ANTONIO CASTILLO RUGELES &nbsp; Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1 D.C., diez (10) de mayo de dos mil (2000) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ref.: Expediente 5366 &nbsp; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[81],"tags":[],"class_list":["post-81777","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-81"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81777","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=81777"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81777\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=81777"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=81777"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=81777"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}