{"id":81782,"date":"2024-05-30T15:47:09","date_gmt":"2024-05-30T15:47:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/30\/s-054-2000-5455\/"},"modified":"2024-05-30T15:47:09","modified_gmt":"2024-05-30T15:47:09","slug":"s-054-2000-5455","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/30\/s-054-2000-5455\/","title":{"rendered":"S 054 2000 [5455]"},"content":{"rendered":"<p>S-054-2000 [5455]<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp;<\/p>\n<p>SALA DE CASACION CIVIL Y AGRARIA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Magistrado Ponente:&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Manuel Ardila Vel\u00e1squez &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1, once (11) de mayo de dos mil (2000).- &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Expediente No. 5455 &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Dec\u00eddese el recurso de casaci\u00f3n interpuesto por la demandante contra la sentencia de 15 de julio de 1994,&nbsp; proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1 en el proceso ordinario de Martha Ruiz Medina contra Jos\u00e9 Torrontegui Alday y Surtidora de Aves Intermedia Limitada-Interaves Ltda.- &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;I.&nbsp; Antecedentes &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1.&nbsp; En la demanda correspondiente al proceso referenciado,&nbsp; pidi\u00f3se la declaraci\u00f3n de nulidad absoluta de la compraventa recogida en la escritura p\u00fablica n\u00famero 1514 de 16 de julio de 1986,&nbsp; de la notar\u00eda 20 de Bogot\u00e1,&nbsp; \u00abpor carencia de los elementos esenciales de consentimiento,&nbsp; causa y precio\u00bb,&nbsp; en la cual aparece la actora vendiendo a Jos\u00e9 Torrontegui Alday el inmueble de la calle 63 No.14-44\/48\/50,&nbsp; especificado como aparece en tal libelo.&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y que,&nbsp; en consecuencia,&nbsp; tambi\u00e9n se declare nulo absolutamente el acto de la escritura p\u00fablica 2622,&nbsp; corrida el 11 de noviembre de 1986 en la misma notar\u00eda,&nbsp; en raz\u00f3n de \u00abla temeridad y la mala fe con que se actu\u00f3\u00bb,&nbsp; en la que Torrontegui aparece vendiendo el bien a la citada Interaves Ltda. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;As\u00ed que,&nbsp; por no haber salido de su patrimonio,&nbsp; dicho inmueble sea restituido a la demandante junto con las anexidades y los frutos,&nbsp; disponi\u00e9ndose lo pertinente para la cancelaci\u00f3n de los actos escriturarios premencionados y sus respectivos registros inmobiliarios. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En subsidio se recab\u00f3 la declaraci\u00f3n de que en la primera compraventa hubo lesi\u00f3n enorme,&nbsp; y que la segunda queda rescindida por mala fe del vendedor,&nbsp; orden\u00e1ndose la restituci\u00f3n del inmueble y sus frutos en favor de la actora. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.&nbsp; La base de lo pedido la constituyen los hechos que a continuaci\u00f3n se compendian: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ya en el a\u00f1o 1983 (19 de agosto),&nbsp; Martha compr\u00f3 a su socio de hecho tanto aquel inmueble como el de la calle 63 No. 14-36\/42,&nbsp; seg\u00fan escrituras n\u00fameros 1587 y 1588 de la notar\u00eda 20 de Bogot\u00e1,&nbsp; pagando por ellos,&nbsp; en su orden,&nbsp; las sumas de $1.450.000.oo y $1.400.000.oo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Empero a mediados de 1986,&nbsp; Ignacio la presion\u00f3 e intimid\u00f3 de tal suerte que la oblig\u00f3 a enajenar el primero de dichos predios al se\u00f1or Jos\u00e9 Torrontegui Alday,&nbsp; amigo \u00edntimo y \u00abtestaferro de aqu\u00e9l\u00bb,&nbsp; seg\u00fan escritura 1514 de 16 de julio de 1986,&nbsp; cuya nulidad pide ahora,&nbsp; en la que se hizo constar que era a t\u00edtulo de venta;&nbsp;&nbsp; sinembargo,&nbsp; Martha no recibi\u00f3 un solo centavo,&nbsp; siendo inexacto lo que all\u00ed figur\u00f3 sobre el particular,&nbsp; lo cual, jur\u00eddicamente hablando,&nbsp; equivale a la \u00abinexistencia\u00bb de ese contrato por falta de causa,&nbsp; y \u00abpor lo mismo su creaci\u00f3n fue simulada\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Posteriormente,&nbsp; Torrontegui aparece vendiendo el bien a Interaves Limitada,&nbsp; seg\u00fan escritura 2622 de 11 de noviembre de 1986,&nbsp; de la misma notar\u00eda,&nbsp; haci\u00e9ndose figurar que el precio de $3.000.000.oo lo recibi\u00f3 \u00abel apoderado\u00bb a entera satisfacci\u00f3n (seguramente que tal \u00abapoderado\u00bb fue Ignacio Garay).&nbsp; El representante de la compradora dijo estar facultado seg\u00fan acta n\u00famero 3,&nbsp; cuya copia protocoliza;&nbsp; y se dej\u00f3 constancia que dicho contrato cristalizaba la promesa de compraventa suscrita el 30 de octubre de 1986,&nbsp; de la cual destaca la actora: all\u00ed aparece un precio de $18.000.000.oo,&nbsp; ya recibido;&nbsp;&nbsp; Torrontegui,&nbsp; siendo el prometiente vendedor,&nbsp; asegura sinembargo que &#8216;se encuentra legalmente autorizado para la realizaci\u00f3n del presente negocio&#8217;;&nbsp; figura como uno de los testigos,&nbsp; el se\u00f1or Ignacio Garay. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;b)&nbsp;&nbsp; De los dieciocho millones se pagaron doce en dos cheques girados a favor de Ignacio Garay Iturbe,&nbsp; el \u00faltimo de los cuales con fecha id\u00e9ntica a la de la escritura p\u00fablica. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;c)&nbsp;&nbsp; La nulidad de la compra de Torrontegui (el cual \u00abficticio o simulado por carencia de causa),&nbsp; \u00abproduce la desaparici\u00f3n jur\u00eddica del negocio y a favor de la demandante la reivindicaci\u00f3n y restituci\u00f3n del objeto que fue materia del contrato,&nbsp; por una parte,&nbsp; y por la otra,&nbsp; que se afecta la causa jur\u00eddica de las subsiguientes enajenaciones\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y surgir\u00eda,&nbsp; en defecto,&nbsp; la lesi\u00f3n enorme,&nbsp; dado que al paso que Torrontegui enajen\u00f3 por dieciocho millones de pesos,&nbsp; Martha apenas s\u00ed habr\u00eda recibido, seg\u00fan se hizo figurar en la escritura correspondiente,&nbsp; la suma de $2.100.000.oo.&nbsp;&nbsp; As\u00ed como tambi\u00e9n habr\u00eda lesi\u00f3n enorme en el propio contrato de Torrontegui e Interaves Ltda.,&nbsp; por la diferencia existente entre el precio real del inmueble y el que figura en la escritura respectiva. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3.&nbsp;&nbsp; Los demandados se opusieron a las pretensiones.&nbsp;&nbsp; Cuanto a los hechos,&nbsp; dijeron en s\u00edntesis:&nbsp;&nbsp; 1. Interaves Ltda. manifest\u00f3 desconocer&nbsp; -y por lo tanto es tarea probatoria de la actora-,&nbsp; los hechos en relaci\u00f3n con la venta de \u00e9sta a Torrontegui;&nbsp; indic\u00f3 que de todos modos prest\u00f3 su consentimiento,&nbsp; sin ser incapaz..&nbsp; Resalt\u00f3 que de su parte no tiene ning\u00fan v\u00ednculo contractual con Martha Ruiz como para que se le hubiese demandado.&nbsp;&nbsp;&nbsp; 2.&nbsp; Torrontegui,&nbsp; por su lado,&nbsp; expres\u00f3 que la compra de Martha a Ignacio fue simulada,&nbsp;&nbsp; lo cual se hizo con el fin de que el bien no fuese perseguido dentro de la liquidaci\u00f3n de sociedad conyugal que contra Garay le seguir\u00eda su c\u00f3nyuge;&nbsp;&nbsp; inclusive,&nbsp; en la misma fecha,&nbsp; y por la misma raz\u00f3n, Garay tambi\u00e9n dijo venderle a Torrontegui otro inmueble.&nbsp; Fueron traspasos en confianza.&nbsp;&nbsp; Por consiguiente,&nbsp; cuando Martha traspas\u00f3 el inmueble a Torrontegui no fue en virtud de la fuerza que alega,&nbsp; sino simplemente de que Torrontegui recibir\u00eda el bien de manos de Martha \u00aby se compromet\u00eda a transpasarlo (sic) posteriormente a su verdadero propietario Ignacio Garay,&nbsp; o a la persona que este indicara\u00bb,&nbsp; como en efecto aconteci\u00f3,&nbsp; precisamente cuando Torrontegui,&nbsp; por insinuaci\u00f3n de Garay,&nbsp; traspas\u00f3 el bien a Interaves Ltda.&nbsp; De ah\u00ed que Martha no pudiese esperar el pago de ning\u00fan precio. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Interaves dijo excepcionar as\u00ed:&nbsp; mala fe en las pretensiones;&nbsp; inexistencia de simulaci\u00f3n por no haber contrato aparente;&nbsp; inexistencia de la fuerza alegada;&nbsp;&nbsp; falta de requisitos para pedirle el bien a la sociedad demandada. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4.&nbsp;&nbsp; La primera instancia fue finiquitada&nbsp; por el juzgado dieciseis civil del circuito de Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1,&nbsp; mediante sentencia calendada el 9 de octubre de 1992,&nbsp; en la que,&nbsp; denegando las pretensiones principales,&nbsp; accedi\u00f3 a la lesi\u00f3n enorme que subsidiariamente hab\u00edase suplicado respecto,&nbsp; como se memora,&nbsp; del contrato contenido en la multicitada escritura 1514;&nbsp;&nbsp; empero,&nbsp; no decret\u00f3 la rescisi\u00f3n del mismo,&nbsp; en raz\u00f3n a que el bien ya hab\u00eda salido de las manos de Torrontegui Alday,&nbsp; y m\u00e1s bien conden\u00f3 a \u00e9ste a pagar en favor de Martha Ruiz la suma de seis millones de pesos,&nbsp; \u00abpara completar as\u00ed&nbsp; el justo precio\u00bb.&nbsp;&nbsp; A la sociedad demandada,&nbsp; en cambio,&nbsp; la absolvi\u00f3 totalmente de las pretensiones de la demanda.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;5.&nbsp; Apelada por las partes,&nbsp; tal decisi\u00f3n fue revocada por el Tribunal Superior de Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1;&nbsp;&nbsp; en su lugar,&nbsp; desestim\u00f3 todas las s\u00faplicas demandadas.&nbsp;&nbsp; Recurri\u00f3 entonces,&nbsp; como se dijo,&nbsp; la actora en casaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;II.&nbsp; La sentencia del tribunal &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No sin antes relatar el litigio y verificar las condiciones para una sentencia de m\u00e9rito,&nbsp; estableci\u00f3 que el defecto del consentimiento,&nbsp;&nbsp; con fundamento en el cual se pidi\u00f3 la nulidad,&nbsp; no se configur\u00f3 aqu\u00ed,&nbsp; porque, pese a que se demostr\u00f3 respecto de Garay \u00abuna personalidad agresiva y eminentemente descort\u00e9s\u00bb,&nbsp; ha de verse que \u00e9sto ya ven\u00eda aconteciendo desde tiempo atr\u00e1s;&nbsp;&nbsp; tal personalidad,&nbsp; pues,&nbsp; \u00abno fue por s\u00ed sola invalidatoria del consentimiento de la actora\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y en lo que dice con la causa,&nbsp; explic\u00f3 que \u00ablos medios de convicci\u00f3n arrimados al proceso apuntan a determinar que la negociaci\u00f3n entra\u00f1\u00f3 una situaci\u00f3n aparente, siendo la verdadera,&nbsp; volver las cosas al estado en que deb\u00edan estar,&nbsp; es decir en cabeza de su titular\u00bb.&nbsp;&nbsp; Cosa que probatoriamente apuntal\u00f3 en las versiones de Jos\u00e9 Torrontegui Alday,&nbsp; Ignacio Garay Iturbe,&nbsp; Hernando Enrique Carrillo Castro,&nbsp; y en las que fueron trasladadas de un proceso similar,&nbsp; en la que la misma Martha demand\u00f3 a Ignacio por la transferencia de otro inmueble, tramitado en el juzgado 28 civil del circuito de Bogot\u00e1,&nbsp; como son las de Mar\u00eda Consuelo Arenas Garc\u00eda,&nbsp; Mar\u00eda Angelina Ruiz (hermana de la aqu\u00ed demandante) y Alfredo Camacho Ram\u00edrez,&nbsp; quienes,&nbsp;&nbsp; a juicio del tribunal,&nbsp; dieron cuenta de que Garay hab\u00eda traspasado en confianza no s\u00f3lo el bien aqu\u00ed disputado,&nbsp; sino otros m\u00e1s,&nbsp; debido a los problemas familiares que por entonces ten\u00eda con su c\u00f3nyuge.&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por manera que&nbsp;&nbsp; -prosigui\u00f3 el sentenciador-&nbsp; si la \u00fanica versi\u00f3n diferente es la de la propia Martha Ruiz,&nbsp; \u00abfuerza es concluir por tanto que la negociaci\u00f3n que se pretende nula,&nbsp; constituy\u00f3 un acto aparente cuya verdadera voluntad de los contratantes no fu\u00e9 cosa diferente que lo que en t\u00e9rminos profanos ha dado en llamarse devolver la escritura de confianza\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Siendo aparente la negociaci\u00f3n,&nbsp; al tribunal le pareci\u00f3 que Martha Ruiz Medina no tiene \u00abpersoner\u00eda alguna ni inter\u00e9s leg\u00edtimo para demandar\u00bb.&nbsp;&nbsp;&nbsp; Porque,&nbsp; seg\u00fan a\u00f1adi\u00f3,&nbsp; es claro que como el bien no sali\u00f3 en verdad del dominio de Garay,&nbsp; \u00absolamente Garay Iturbe es el due\u00f1o del inter\u00e9s para incoar las acciones referentes al dominio de tal predio\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En conclusi\u00f3n,&nbsp; no habiendo&nbsp; \u00ablegitimidad de personer\u00eda por activa\u00bb,&nbsp; d\u00e9bense desestimar todas las pretensiones de la demanda.&nbsp; Y no obstante que aparece demostrada de manera inconcusa,&nbsp; no es posible decretar la simulaci\u00f3n,&nbsp; por cuanto que \u00e9sta requiere petici\u00f3n de parte. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;III.&nbsp; La demanda de casaci\u00f3n &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El \u00fanico cargo,&nbsp; formulado con apoyo en la primera causal de casaci\u00f3n,&nbsp; denuncia la violaci\u00f3n directa,&nbsp; por aplicaci\u00f3n indebida,&nbsp; de los art\u00edculos 1766,&nbsp; 1602 y 1603 del C\u00f3digo Civil,&nbsp; as\u00ed como de los n\u00fameros,&nbsp; aunque ya por falta de aplicaci\u00f3n,&nbsp; 1946,&nbsp; 1947,&nbsp; 1948,&nbsp; 1949,&nbsp; 1951 (inc. 2o.) y 1954 del mismo cuerpo normativo,&nbsp; y 9 de la ley 153 de 1887. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Es desenvuelto sobre la base de considerar que cuando el tribunal concluy\u00f3 en que,&nbsp; pese a que Martha adquiri\u00f3 por tal contrato el bien,&nbsp; el propietario sigue siendo Garay,&nbsp; viol\u00f3 el art. 1602 del c\u00f3digo civil.&nbsp;&nbsp; Violaci\u00f3n debida \u00aba que en el proceso no existe acuerdo entre las partes contratantes o una decisi\u00f3n judicial independiente o previa a la proferida por el H. Tribunal Superior de Bogot\u00e1 que declare la simulaci\u00f3n y,&nbsp; por tanto,&nbsp; deje sin efectos la compraventa que all\u00ed se hace constar,&nbsp; pues,&nbsp; mientras esto no ocurra,&nbsp; tiene que d\u00e1rsele y reconocerle toda su validez y eficacia\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La simulaci\u00f3n bien puede plantearse as\u00ed por acci\u00f3n como por excepci\u00f3n;&nbsp;&nbsp;&nbsp; es com\u00fan para ambas,&nbsp; sinembargo,&nbsp; que su declaraci\u00f3n no pueda hacerse sino con la presencia procesal de todos los contratantes;&nbsp;&nbsp; caso contrario,&nbsp; \u00absolo puede ser reconocida como excepci\u00f3n\u00bb,&nbsp; evento en el cual \u00abla parte beneficiada con ella se libera de las secuelas derivadas del acto simulado,&nbsp; pero este subsiste con todas sus consecuencias en relaci\u00f3n con quienes lo celebraron,&nbsp; a tenor de lo estatuido en el inciso 3 del art. 306 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Paso seguido estima que la simulaci\u00f3n deb\u00eda recaer, no solo con relaci\u00f3n al contrato de la escritura 1514,&nbsp; mediante la cual&nbsp; -son palabras del propio censor-&nbsp;&nbsp; Martha \u00able devuelve el bien a Ignacio Garay por conducto de su testaferro Jos\u00e9 Torrontegui\u00bb,&nbsp; sino tambi\u00e9n con respecto al de la escritura 1587,&nbsp; o sea aqu\u00e9lla por la que Ignacio traspas\u00f3 el bien a Martha. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;As\u00ed que los verdaderos contratantes son apenas Ignacio y Martha,&nbsp; pues aunque Torrontegui aparece en uno de ellos,&nbsp; \u00abactu\u00f3 como testaferro de aquel\u00bb.&nbsp; Y como Garay no fue convocado al proceso,&nbsp; el Tribunal no declar\u00f3 la simulaci\u00f3n;&nbsp;&nbsp; y al no hacerlo&nbsp;&nbsp;&nbsp; -ni existir de otro lado acuerdo alguno de las partes sobre el particular-,&nbsp;&nbsp; dej\u00f3 inc\u00f3lume la vigencia y eficacia de las compraventas all\u00ed contenidas y,&nbsp; por ende,&nbsp; a mi poderdante [Martha,&nbsp; se aclara] con la calidad de compradora en la 1587 del primero de agosto de 1983 y vendedora en la 1514 de julio 16 de 1986 y,&nbsp; por ende,&nbsp; legitimada para reclamar la lesi\u00f3n enorme impetrada\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Vigente como est\u00e1 el contrato de la escritura 1514,&nbsp; es claro que, habiendo vendido Martha no m\u00e1s que por la suma de $2.100.000.oo,&nbsp; al paso que Torrontegui lo enajen\u00f3 por diecioho millones,&nbsp;&nbsp; monto muy cercano al que arroj\u00f3 el peritaje no objetado,&nbsp;&nbsp; ella sufri\u00f3 lesi\u00f3n enorme;&nbsp;&nbsp; el tribunal,&nbsp; no obstante,&nbsp; inaplic\u00f3 las normas pertinentes relacionadas al comienzo del cargo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Consideraciones &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No se debe perder de vista el preciso alcance de la impugnaci\u00f3n:&nbsp;&nbsp; pers\u00edguese solamente la pretensi\u00f3n subsidiaria del libelo genitor del proceso,&nbsp; o sea la concerniente a la lesi\u00f3n enorme.&nbsp;&nbsp; La nulidad,&nbsp; pues,&nbsp; ha sido dejada de lado. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pues bien.&nbsp;&nbsp; El censor considera que si el tribunal no pudo pronunciarse expresamente declarando la simulaci\u00f3n que hall\u00f3 probada,&nbsp;&nbsp; significa que el contrato se mantiene en pie y,&nbsp; por tanto,&nbsp; conserva toda su eficacia.&nbsp;&nbsp; Sendero por el que a su juicio cabe,&nbsp; entonces,&nbsp; analizar la ocurrencia de la lesi\u00f3n enorme que de su parte afirma. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Con l\u00f3gica tiene que convenirse en que dicho planteamiento,&nbsp; as\u00ed formulado,&nbsp; encierra la hip\u00f3tesis consistente en que,&nbsp; de ser cierta la simulaci\u00f3n,&nbsp; verdaderamente no cabr\u00eda analizar esa segunda pretensi\u00f3n.&nbsp;&nbsp; Inexplicablemente,&nbsp; empero,&nbsp; la censura da la espalda al hecho de que el sentenciador fall\u00f3 sobre ese apotegma:&nbsp;&nbsp; efectivamente,&nbsp; el tribunal encontr\u00f3 que el negocio era aparente,&nbsp; y estim\u00f3 que contra ello tropezaba indefectiblemente toda prosperidad de la lesi\u00f3n enorme.&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y advino entonces lo verdaderamente relevante:&nbsp;&nbsp; para el tribunal constituy\u00f3 un escollo insalvable;&nbsp; as\u00ed y todo no pudiese declarar de una vez por todas la existencia de la simulaci\u00f3n,&nbsp; cosa que dijo expl\u00edcitamente.&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero esta verdad,&nbsp; que efunde con severa claridad del prove\u00eddo mismo,&nbsp; no asoma en el recurso;&nbsp;&nbsp; porque le\u00eddo \u00e9ste en su enunciado,&nbsp; parecer\u00eda dar a entender que el tribunal jam\u00e1s dio por demostrada la simulaci\u00f3n.&nbsp;&nbsp; A cuyo fin conviene subrayar que una cosa es la declaratoria expresa de la simulaci\u00f3n (que es lo que echa de menos el recurrente)&nbsp; y otra si el tribunal,&nbsp; pese al impedimento que vio para declararla,&nbsp; la tuvo por establecida conforme al acervo probatorio que dio en examinar (cuesti\u00f3n que no muestra el casacionista). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En buenas cuentas,&nbsp; lo que el tribunal hizo en el fondo fue reconocer,&nbsp; aunque no declararla (con todas las secuelas que le ser\u00edan propias),&nbsp; la simulaci\u00f3n como excepci\u00f3n simplemente;&nbsp;&nbsp; cuesti\u00f3n que,&nbsp; como lo admite sin ambages el recurrente,&nbsp;&nbsp; es admisible al tenor del inciso tercero del art\u00edculo 306 del c\u00f3digo de procedimiento civil,&nbsp; en cuyo caso,&nbsp; seg\u00fan su mismo pensamiento,&nbsp; la persona beneficiada con ella se libera de los efectos de la apariencia.&nbsp;&nbsp; Cabe entonces preguntarse aqu\u00ed:&nbsp; \u00bfQui\u00e9n m\u00e1s,&nbsp; si no el demandado,&nbsp; se liber\u00f3 en este caso de tales efectos?&nbsp;&nbsp; Evidentemente que \u00e9l;&nbsp;&nbsp; pues que es entendible que si el negocio fue vana sombra cubierta por el manto simulatorio,&nbsp;&nbsp; mal se le puede enrostrar una lesi\u00f3n enorme que supone,&nbsp; por el contrario,&nbsp; un contrato serio y real. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Que as\u00ed sucedi\u00f3,&nbsp; nadie lo discute el litigio.&nbsp; Lo que no muestra necesariamente como algo de m\u00e1s aclarar que as\u00ed no haya pronunciamiento expreso en la parte resolutiva de la sentencia,&nbsp; salta a la vista el reconocimiento de tal excepci\u00f3n en el desarrollo de la motiva.&nbsp;&nbsp; Por fuera de que s\u00ed fue expl\u00edcito el tribunal al decir que la denegatoria de las pretensiones obedec\u00eda a \u00ablo expuesto en la parte motiva\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La suma de todo es que el recurrente,&nbsp; precisamente por la falencia que se deja referida,&nbsp; jam\u00e1s esgrimi\u00f3,&nbsp; y much\u00edsimo menos hizo esfuerzo alguno en acreditarla,&nbsp; una posici\u00f3n de ataque a la prueba misma de la simulaci\u00f3n,&nbsp; para lo cual,&nbsp; dicho al paso,&nbsp; le era menester valerse de la v\u00eda indirecta,&nbsp; que,&nbsp; como se sabe,&nbsp; y por contraste a la directa que finalmente escogi\u00f3,&nbsp; es la que permite discusi\u00f3n en punto de probanzas.&nbsp; Y el resultado de ello no pudo ser sino \u00e9ste:&nbsp;&nbsp; que el valladar con que tropez\u00f3 el tribunal,&nbsp; y que le impidi\u00f3 entrar a averiguar el buen suceso de las pretensiones,&nbsp; permanece erguido.&nbsp;&nbsp; Naturalmente que la remoci\u00f3n de tama\u00f1o obst\u00e1culo era absolutamente indispensable para el eventual \u00e9xito de la casaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En verdad,&nbsp; mientras perdure esa barrera,&nbsp; mal puede medrar la impugnaci\u00f3n.&nbsp;&nbsp; Pretenderlo en condiciones semejantes,&nbsp; sencillamente es caer en incoherencia;&nbsp;&nbsp; como a la postre cay\u00f3 el impugnador,&nbsp; para quien le result\u00f3 inevitable,&nbsp;&nbsp; pues que,&nbsp; de un lado,&nbsp; comparte sin reservas lo delusivo que fue el contrato&nbsp; (recu\u00e9rdese que en la formulaci\u00f3n del cargo admite,&nbsp; acaso por la v\u00eda directa elegida,&nbsp; que Torrontegui fue apenas testaferro;&nbsp; que los verdaderos contratantes fueron Martha e Ignacio),&nbsp; y,&nbsp; de otro,&nbsp; a\u00fan as\u00ed,&nbsp; y a toda costa,&nbsp; aspira a que la lesi\u00f3n enorme prospere. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Vistas as\u00ed las cosas,&nbsp; el cargo se torna vano. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;A m\u00e9rito de lo expuesto,&nbsp; la Corte Suprema de Justicia,&nbsp; en Sala de Casaci\u00f3n Civil y Agraria, administrando justicia en nombre de la Rep\u00fablica&nbsp; y por autoridad de la ley,&nbsp; no casa la sentencia materia de la impugnaci\u00f3n extraordinaria,&nbsp; esto es,&nbsp; la proferida por el tribunal superior de Santaf\u00e9 de Bogot\u00e1 el 15 de julio de 1994,&nbsp; dentro del proceso ordinario de Martha Ruiz Medina contra Jos\u00e9 Torrontegui Alday y la sociedad Surtidora de Aves Intermedia Limitada -Interaves Ltda.-. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Costas del recurso a cargo de la parte demandante.&nbsp; T\u00e1sense. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Notif\u00edquese y devu\u00e9lvase en oportunidad al tribunal de procedencia. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SILVIO FERNANDO TREJOS BUENO &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;MANUEL ARDILA VELASQUEZ &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;NICOLAS BECHARA SIMANCAS &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;JORGE ANTONIO CASTILLO RUGELES &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CARLOS IGNACIO JARAMILLO JARAMILLO &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;JOSE FERNANDO RAMIREZ GOMEZ &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;JORGE SANTOS BALLESTEROS &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S-054-2000 [5455] &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp; SALA DE CASACION CIVIL Y AGRARIA &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Magistrado Ponente:&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Manuel Ardila Vel\u00e1squez &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[81],"tags":[],"class_list":["post-81782","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-81"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81782","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=81782"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81782\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=81782"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=81782"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=81782"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}