{"id":81923,"date":"2024-05-30T15:47:19","date_gmt":"2024-05-30T15:47:19","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/30\/s-197-2000-5744\/"},"modified":"2024-05-30T15:47:19","modified_gmt":"2024-05-30T15:47:19","slug":"s-197-2000-5744","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/30\/s-197-2000-5744\/","title":{"rendered":"S 197 2000 [5744]"},"content":{"rendered":"<p>S-197-2000 [5744]<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp;<\/p>\n<p>SALA DE CASACION CIVIL &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado Ponente: Dr. Manuel Ardila Vel\u00e1squez &nbsp;<\/p>\n<p>Bogot\u00e1, D.C., veinticinco (25) de octubre de dos mil (2000). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ref.: Expediente No. 5744 &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Dec\u00eddese el recurso de casaci\u00f3n interpuesto por el demandante contra la sentencia de 24 de julio de 1995, proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medell\u00edn, Sala Civil, en el proceso ordinario de Julio C\u00e9sar Aristiz\u00e1bal Parra contra Carlos Arturo Hoyos Botero. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;I.&nbsp; Antecedentes &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1. Pidi\u00f3se en la demanda la declaraci\u00f3n de que Hoyos es responsable de enriquecimiento sin causa en perjuicio del actor,&nbsp; y que,&nbsp; por consiguiente,&nbsp; sea condenado a pagarle la suma de cincuenta millones de pesos, m\u00e1s los intereses \u00abmoratorios\u00bb a raz\u00f3n del tres por ciento mensual, \u00abseg\u00fan lo acordado\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.&nbsp; Como breviario f\u00e1ctico de la demanda, bien puede se\u00f1alarse:&nbsp; a consecuencia del trato comercial que Aristiz\u00e1bal y Hoyos tra\u00edan de tiempo atr\u00e1s, \u00e9ste, que sali\u00f3 adeudando la suma de cincuenta millones de pesos, entreg\u00f3 a aqu\u00e9l cinco letras de cambio por diez millones de pesos cada una,&nbsp; hoy todas prescritas, raz\u00f3n por la cual, y en vista de que el demandado \u00abse ha negado a cancelar las obligaciones a su cargo\u00bb, se deduce \u00abla acci\u00f3n de enriquecimiento sin causa consagrada en el Art\u00edculo 882 del C\u00f3digo de Comercio\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3. Aunque asinti\u00f3 los hechos fundamentales de la demanda, Hoyos se opuso a las s\u00faplicas basado en la excepci\u00f3n de \u00abinexistencia de la obligaci\u00f3n\u00bb, asegurando que de su parte no se enriqueci\u00f3 con la firma de las letras ni con su prescripci\u00f3n; tambi\u00e9n excepcion\u00f3 arguyendo que, de acuerdo al t\u00e9rmino del art\u00edculo 882 del C\u00f3digo de Comercio, ya el enriquecimiento sin causa prescribi\u00f3. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4. Al juzgado civil del circuito de Andes (Antioquia) correspondi\u00f3 dirimir la primera instancia (el expediente le fue enviado con tal fin en virtud del decreto de descongesti\u00f3n,&nbsp; n\u00famero 2651 de 1991),&nbsp; lo cual hizo mediante sentencia de 18 de abril de 1995, en la que acogi\u00f3 las pretensiones respecto de cuatro letras de cambio; frente a la otra estim\u00f3 que estaba prescrita la acci\u00f3n. As\u00ed que el demandado fue condenado a restituir, como capital, el monto de cuarenta millones de pesos, y adem\u00e1s \u00abel inter\u00e9s por mora del 3% mensual, en la forma pactada en el respectivo instrumento\u00bb.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Decisi\u00f3n que el tribunal superior de Medell\u00edn confirm\u00f3 al desatar la apelaci\u00f3n interpuesta por el demandado, penas con la modificaci\u00f3n atinente a intereses, pues que revoc\u00f3 la rata del 3% que hab\u00edase reconocido en la primera instancia y concedi\u00f3 el inter\u00e9s del 6% anual; su sentencia, como antes se dijo, fue objeto entonces de casaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;II.&nbsp; La sentencia del tribunal &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En los p\u00e1rrafos liminares de las consideraciones, no sin antes relatar la litis, destac\u00f3 los rasgos peculiares del enriquecimiento injusto del art. 882 del C\u00f3digo de Comercio y encontr\u00f3 procedente, igual que el juzgador de primera instancia, dicha pretensi\u00f3n en la ocurrencia de autos. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;S\u00f3lo que no comparti\u00f3 la condena impuesta por intereses. Record\u00f3 al efecto que tal acci\u00f3n es \u00abresidual y extracontractual\u00bb, cuya procedencia estriba en que con la prescripci\u00f3n del instrumento se extingue igualmente \u00abla obligaci\u00f3n originaria o fundamental\u00bb. As\u00ed que el \u00abpacto de intereses\u00bb,&nbsp; o hace parte de la literalidad de un instrumento prescrito,&nbsp; o bien figura como \u00abcl\u00e1usula del negocio original\u00bb, tambi\u00e9n extinguido. El caso es que en ning\u00fan evento tendr\u00eda ya vigencia. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por ende&nbsp; -concluy\u00f3-,&nbsp; es necesario revocar el reconocimiento de la tasa pactada del 3% y reemplazarla m\u00e1s bien por el inter\u00e9s legal del art\u00edculo 1617 del C\u00f3digo Civil (6% anual seg\u00fan rectific\u00f3 en auto posterior a la sentencia); y desde la fecha en que oper\u00f3 la prescripci\u00f3n,&nbsp; o sea a partir del 19 de enero de 1992 y hasta la fecha del pago. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;III.&nbsp; La demanda de casaci\u00f3n &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En el \u00fanico cargo formulado al amparo de la primera causal de casaci\u00f3n, se denuncia la infracci\u00f3n directa de los art\u00edculos 831, 882 y 884 del C\u00f3digo de Comercio y 1617 del C\u00f3digo Civil. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Estima la censura que s\u00f3lo por una err\u00f3nea interpretaci\u00f3n del art. 882 del c\u00f3digo de comercio fue que el ad quem no orden\u00f3 el restablecimiento \u00abtotal\u00bb del equilibrio patrimonial, pues que al no reconocer sino el inter\u00e9s legal del art\u00edculo 1617 del c\u00f3digo civil, \u00ablimit\u00f3 el resarcimiento o reembolso consecuencial al enriquecimiento il\u00edcito\u00bb. Porque si bien la acci\u00f3n de enriquecimiento originada en la prescripci\u00f3n del t\u00edtulo valor tiene identidad propia, \u00abno es menos cierto que en sus lineamientos generales sigue la ruta de la tradicional acci\u00f3n in rem verso, d\u00e1ndose,&nbsp; por equivalencia,&nbsp; los mismos presupuestos para su efectividad\u00bb, especialmente en lo inherente al enriquecimiento y su correlativo empobrecimiento, \u00e1mbito en el que recay\u00f3 la injusticia del fallo, pues que el tribunal \u00abno fue consecuente con el monto real de uno y otro\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Cierto que -contin\u00faa diciendo- la acci\u00f3n causal y la cambiaria han desaparecido; pero no se puede \u00abdesconocer el hecho cierto de las sumas de dinero que dej\u00f3 de percibir el actor -capital e intereses pactados-, sumas en las que se enriqueci\u00f3 el deudor\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;As\u00ed como en la responsabilidad extracontractual se ordena indemnizar todo el da\u00f1o, del mismo modo en la de enriquecimiento, que bien pudiera catalogarse como de tal linaje; y para calcular su monto, se debe reflexionar:&nbsp; \u00bfcu\u00e1nto hubiera recibido el acreedor por capital e intereses si la acci\u00f3n no hubiera prescrito?. Y para la repuesta es menester, aunque s\u00f3lo para ese efecto, volver al t\u00edtulo valor. De lo contrario, se har\u00eda una reparaci\u00f3n apenas parcial del da\u00f1o,&nbsp; rompiendo la equidad como postulado jur\u00eddico. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Consideraciones &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Como se nota, el demandante, quien obtuvo sentencia favorable en lo que respecta al enriquecimiento injusto en s\u00ed mismo considerado, impugna apenas respecto de la tasa del inter\u00e9s reconocido: rechaza el inter\u00e9s legal del art\u00edculo 1617 del c\u00f3digo civil,&nbsp; pues que,&nbsp; en su sentir, ha de ser el que con la \u00edndole de \u00abmoratorio\u00bb se pact\u00f3 en la letra de cambio.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Perspectiva desde la cual es inobjetable pensar que en este caso ha quedado aparte toda discusi\u00f3n acerca de la configuraci\u00f3n jur\u00eddica del enriquecimiento injusto de que trata el art. 882 del c\u00f3digo de comercio. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Es lo cierto, empero, que la definici\u00f3n del punto controvertido impone memorar la naturaleza, que por ciertos aspectos ofrece algunas peculiaridades, de la referida acci\u00f3n. Sin tener cabal cuenta al respecto, puede pecarse a la hora de averiguar los efectos jur\u00eddicos de fen\u00f3meno semejante. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Delanteramente conviene enfatizar, cual lo hiciera en su momento el tribunal, la autonom\u00eda de la acci\u00f3n aqu\u00ed deducida; tanto, que su existencia la debe precisamente a la desaparici\u00f3n de la acci\u00f3n cambiaria. La una es, cuando la otra deja de ser; excl\u00fayese cualquier coexistencia. Mal podr\u00eda \u00e9sta,&nbsp; entonces, suministrarle vida artificial en punto de pactos o acuerdos que por obvias razones se fueron con su extinci\u00f3n. La nada no influye en nada. Por el contrario, el enriquecimiento injusto de que trata la norma en cita, tiene un objeto propio, consistente no m\u00e1s que en remediar la injusticia provocada por un desplazamiento patrimonial que nada justifica. Para ver de comprobar esto no es sino recordar que la estructuraci\u00f3n doctrinal del enriquecimiento injusto, producto de la investigaci\u00f3n cient\u00edfica del derecho,&nbsp; hizo que se le incluyese como fuente obligacional al lado de las que tradicionalmente se defin\u00edan en las leyes, lo que sin duda da trazas visibles de una cierta soberan\u00eda. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La independencia y autonom\u00eda descritas arrojan la f\u00falgida conclusi\u00f3n de que en esta especial acci\u00f3n es de la incumbencia del actor demostrar que el patrimonio del demandado obtuvo \u00abalgo\u00bb,&nbsp; y que esa obtenci\u00f3n de la ventaja ha costado \u00abalgo\u00bb en el patrimonio suyo, de modo de establecerse una conexi\u00f3n indubitable entre el enriquecimiento y el empobrecimiento correlativos. M\u00e1s el\u00edpticamente,&nbsp; probar que la ventaja del demandado deriv\u00f3 de la desventaja del actor. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por eso es que aparece decantado el criterio de que eso mismo hace que al demandante le sea insuficiente apuntalarse no m\u00e1s que en el t\u00edtulo valor prescrito; porque, ins\u00edstese, es ineluctable para \u00e9l acreditar que efectiva y realmente hubo el acrecimiento que experiment\u00f3 el patrimonio de su contraparte, con la pertinente mengua del suyo. Abroquelarse exclusivamente en el t\u00edtulo valor, ser\u00eda permitirle al demandante que alargase la vida de la acci\u00f3n cambiaria y que h\u00e1bilmente transborde la carga de probar en su adversario. Porque como recientemente lo asegur\u00f3 esta Corporaci\u00f3n, \u00aben litigios de esta \u00edndole cuyo verdadero sentido no es, valga insistir una vez m\u00e1s, el de autorizar la furtiva cobranza de un efecto negociable degradado, sino el de hacer posible la restituci\u00f3n de un enriquecimiento que debe efectuar el demandado en la parte que corresponda a su personal empobrecimiento,&nbsp; ha de entenderse entonces que es al actor a quien le compete restablecer la existencia de esta obligaci\u00f3n, carga que lejos de poderse reputar satisfecha mediante la exhibici\u00f3n del t\u00edtulo del que es tenedor, lo constri\u00f1e a justificar probatoriamente, con la precisi\u00f3n adecuada, la concreta procedencia de la acci\u00f3n de enriquecimiento en relaci\u00f3n con las particularidades que ofrezca el respectivo desequilibrio patrimonial\u00bb (Cas. Civ.&nbsp; sent. 6 de diciembre de 1993,&nbsp; reca\u00edda en el ordinario del Banco Cafetero contra Lorenzo Pascua Garc\u00eda). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De todo ello hay que convenir igualmente que,&nbsp; siendo independiente la acci\u00f3n, no hay lugar para hablar de mora, a cuyo t\u00edtulo reclama el demandante tal tasa de inter\u00e9s. La espec\u00edfica calidad de deudor moroso supone un incumplimiento que ya no consiente m\u00e1s el acreedor.&nbsp; Y si las obligaciones antecedentes, tanto causal como cambiaria, han extinguido, mal pueden subsistir sus predicados. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Con severa claridad, entonces, deviene el colof\u00f3n de que no es fundado sostener que el tribunal alter\u00f3 la inteligencia del art\u00edculo 882 del C\u00f3digo de Comercio por el hecho de no haber reconocido el inter\u00e9s moratorio pactado para la obligaci\u00f3n incorporada en el t\u00edtulo valor que prescribi\u00f3. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No prospera el cargo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;IV.&nbsp; Decisi\u00f3n &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Acorde con lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci\u00f3n Civil, administrando justicia en nombre de la Rep\u00fablica y por autoridad de la ley,&nbsp; no casa la sentencia que el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medell\u00edn profiri\u00f3 en el ordinario de Julio C\u00e9sar Aristiz\u00e1bal Parra contra Carlos Arturo Hoyos Botero,&nbsp; calendada el 24 de julio de 1995. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Costas del recurso extraordinario a cargo del impugnante.&nbsp; T\u00e1sense. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Notif\u00edquese y devu\u00e9lvase tempestivamente al tribunal de procedencia. &nbsp;<\/p>\n<p>SILVIO FERNANDO TREJOS BUENO &nbsp;<\/p>\n<p>MANUEL ARDILA VELASQUEZ &nbsp;<\/p>\n<p>NICOLAS BECHARA SIMANCAS &nbsp;<\/p>\n<p>JORGE ANTONIO CASTILLO RUGELES &nbsp;<\/p>\n<p>CARLOS IGNACIO JARAMILLO JARAMILLO &nbsp;<\/p>\n<p>JORGE&nbsp; SANTOS&nbsp; BALLESTEROS &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S-197-2000 [5744] &nbsp; &nbsp; &nbsp; CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp; SALA DE CASACION CIVIL &nbsp; Magistrado Ponente: Dr. Manuel Ardila Vel\u00e1squez &nbsp; Bogot\u00e1, D.C., veinticinco (25) de octubre de dos mil (2000). &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ref.: Expediente No. 5744 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[81],"tags":[],"class_list":["post-81923","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-81"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81923","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=81923"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81923\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=81923"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=81923"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=81923"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}