{"id":81954,"date":"2024-05-30T15:47:21","date_gmt":"2024-05-30T15:47:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/30\/s-228-2000-5928\/"},"modified":"2024-05-30T15:47:21","modified_gmt":"2024-05-30T15:47:21","slug":"s-228-2000-5928","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/30\/s-228-2000-5928\/","title":{"rendered":"S 228 2000 [5928]"},"content":{"rendered":"<p>S-228-2000 [5928]<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sala de Casaci\u00f3n Civil &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado Ponente: Manuel Ardila Vel\u00e1squez &nbsp;<\/p>\n<p>Bogot\u00e1 D.C., veintiocho (28) de Noviembre de dos mil (2000) &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Referencia: Expediente No. 5928 &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Dec\u00eddese el recurso de casaci\u00f3n interpuesto por la parte demandante contra la sentencia de 5 de septiembre de 1995, proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot\u00e1 en el proceso ordinario instaurado por Medardo Serna Vallejo contra Carrocer\u00edas El Sol Ltda. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;I. Antecedentes &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1.- Inici\u00f3se el proceso con demanda presentada por Medardo Serna Vallejo para que ante el incumplimiento por parte de la demandada Carrocer\u00edas El Sol Ltda. del contrato que consta en la orden de trabajo No. 2288 de 8 de octubre de 1986, fuera esta empresa condenada al pago tanto de los dineros que le fueron entregados&nbsp; en raz\u00f3n de la aludida convenci\u00f3n junto con los intereses de mora, como lo concerniente al da\u00f1o emergente y al lucro cesante a partir del 29 de noviembre de 1986, esto \u00faltimo con la correspondiente correcci\u00f3n monetaria. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.- El sustento f\u00e1ctico de las pretensiones, puede compendiarse as\u00ed: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Medardo Serna Vallejo entreg\u00f3 al demandado cuatro armazones de cami\u00f3n para que en ellas se realizaran&nbsp; algunas labores mec\u00e1nicas de adaptaci\u00f3n -alargamiento e instalaciones-; acordados se dejaron tambi\u00e9n el precio de la obra, la forma de pago y el plazo para realizarla. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Luego de varias incidencias relacionadas con el desarrollo del contrato, finalmente, en septiembre de 1988, transcurrido ya un a\u00f1o y once meses desde la fecha del acuerdo inicial, el demandante manifest\u00f3 por escrito su inconformidad. Mas a pesar de este requerimiento, ante el incumplimiento de la demandada, hubo el ahora demandante de retirar los automotores de las&nbsp; bodegas de la sociedad contratista, en donde hab\u00edan permanecido improductivos, con el consecuente perjuicio, desde el 8 de octubre de 1986. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Se opuso el demandado a las pretensiones, y como excepciones propuso las que denomin\u00f3 \u00abInexistencia de la causal invocada\u00bb y \u00abFalsa motivaci\u00f3n\u00bb, fundada la primera en que fue el actor quien incumpli\u00f3 lo acordado al no suministrar los elementos necesarios para ejecutar la obra pactada, y la segunda en que los hechos han sido presentados en forma dolosa y malintencionada. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Concluy\u00f3 la primera instancia con la sentencia proferida por el juez 25 civil del circuito de Bogot\u00e1, que en su parte resolutiva dispuso lo que sigue: \u00ab1).-&nbsp; Decl\u00e1rase probada la exceptio non adimpleti contractus (contrato no cumplido) &#8230; 2).- Como consecuencia de lo anterior, se niegan todas y cada una de las pretensiones de la demanda &#8230;\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El tribunal de Bogot\u00e1, a su turno, al desatar la apelaci\u00f3n formulada por el actor,&nbsp; dispuso : \u00abPrimero: revocar el numeral primero de la sentencia (&#8230;.). Segundo: declarar no probado el incidente de autenticidad (&#8230;). Tercero: en todo lo que no sea contrario a lo anteriormente estipulado, se confirma la sentencia apelada\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;II. La sentencia del tribunal &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Tras la referencia de rigor a los presupuestos procesales, advierte el fallador que la acci\u00f3n intentada&nbsp; es de \u00abterminaci\u00f3n del contrato celebrado entre las partes, con la pertinente indemnizaci\u00f3n de perjuicios\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y agrega: \u00abcondici\u00f3n indispensable para legitimar la personer\u00eda de dicha acci\u00f3n por activa, es acreditar el cumplimiento del contrato, pues es esta una acci\u00f3n concedida al contratante cumplido\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Analiza posteriormente el contenido del contrato materia de la demanda, determinando las obligaciones all\u00ed asumidas por las partes; se refiere a la prueba testimonial y al interrogatorio de parte absuelto por el actor, para concluir que \u00e9ste no cumpli\u00f3 con la obligaci\u00f3n a su cargo de suministrar ciertos repuestos a la sociedad encargada de realizar la obra encomendada. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y, consecuentemente, reitera: \u00abel cumplimiento del demandante es requisito previo en esta clase de procesos, para que el incumplimiento en el demandado conlleve la consecuencia de dar prosperidad&nbsp; a la pretensi\u00f3n principal de la demanda. Frustrado como se encuentra ese presupuesto, del que se deriva la legitimaci\u00f3n para incoar, no puede darse prosperidad a las pretensiones, y tampoco es necesario incursionar en el estudio de los medios exceptivos propuestos\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Rematando as\u00ed : \u00abcorolario de lo expuesto es la modificaci\u00f3n de la sentencia apelada, la que no debi\u00f3 declarar la prosperidad de una excepci\u00f3n ante la ausencia de uno de los presupuestos de prosperidad de la acci\u00f3n.\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;III. La demanda de casaci\u00f3n &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De los dos cargos formulados contra la sentencia, s\u00f3lo uno, el primero, fue declarado admisible; se invoca en \u00e9ste&nbsp; la causal tercera de casaci\u00f3n, aduci\u00e9ndose que la sentencia contiene en su parte resolutiva decisiones contradictorias entre s\u00ed. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Al desarrollarlo, comienza el impugnante por referir que la sentencia del tribunal, de un lado, dispuso revocar el numeral 1o. del fallo de primer grado,&nbsp; que hab\u00eda encontrado pr\u00f3spera la excepci\u00f3n de contrato no cumplido, y del otro, en el numeral tercero, resolvi\u00f3 que \u00bb en todo lo que no sea contrario a lo anteriormente estipulado, se confirma la sentencia apelada\u00bb.&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Arguye entonces que la revocatoria del numeral 1\u00ba del fallo del a quo implica la declaraci\u00f3n de que no est\u00e1 probada la excepci\u00f3n propuesta, \u00aby en su defecto tendr\u00eda la sentencia que ordenar el reconocimiento del petitorio de la demanda impetrado por el demandante, cosa que no se hizo\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y alega que&nbsp; por lo dem\u00e1s,&nbsp; el pronunciamiento confirmatorio hecho por el ad quem en el&nbsp; numeral tercero de su prove\u00eddo -arriba transcrito-, qued\u00f3 sin efecto, por cuanto lo dicho por el&nbsp; a quo fue: \u00abcomo consecuencia de lo anterior [del reconocimiento de la excepci\u00f3n de contrato no cumplido] se niegan todas y cada una de las pretensiones de la demanda&#8230;\u00bb; de donde,&nbsp; al ser este pronunciamiento consecuencia del que fue revocado, desapareci\u00f3 tambi\u00e9n; luego, concluye, nada confirm\u00f3 el tribunal. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Consideraciones &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1.- En relaci\u00f3n con la causal tercera de casaci\u00f3n, de tiempo atr\u00e1s viene sosteniendo esta Corporaci\u00f3n que el fundamento jur\u00eddico de la misma se encuentra en el hecho de que se hacen imposibles la ejecuci\u00f3n o efectividad simult\u00e1neas de decisiones contradictorias o incompatibles contenidas en la parte resolutiva de una sentencia. El aludido vicio entonces, implica la existencia de varias expresiones de voluntad que, enfrentadas entre s\u00ed, por antag\u00f3nicas se destruyan mutuamente; o, para decirlo como la Corte en&nbsp; sentencia de 16 de agosto de 1973, es preciso \u00abque en la parte resolutiva del fallo aparezcan disposiciones notoriamente contrarias, o sea, que hagan imposible la operancia simult\u00e1nea de ellas, como si una afirma y otra niega &#8230;\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ahora bien, por la evidente raz\u00f3n de que es la resoluci\u00f3n&nbsp; de la sentencia la que obliga, y la que en un momento dado podr\u00eda hacerse imposible de cumplir a causa del aludido vicio, el concepto&nbsp; anotado en el p\u00e1rrafo anterior impone tambi\u00e9n el reconocimiento de que es en la resoluci\u00f3n respectiva en donde debe averiguarse por la pretendida contradicci\u00f3n del juzgador, lo cual implica entonces \u00abuna labor de ponderaci\u00f3n cr\u00edtica sobre el alcance y contenido de cada uno de los pronunciamientos decisorios de la sentencia por esta v\u00eda impugnada, labor cuya finalidad no es otra que la de inferir si entre s\u00ed son o no incompatibles, considerado el juicio jurisdiccional en su integridad&#8230;\u00bb (Cas. Civ. de 16 de julio de 1990, sin publicar). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.-&nbsp; Sentado lo anterior, d\u00edgase desde ya que sin esfuerzo alguno se observa que al proferir la sentencia combatida, no incurri\u00f3 el sentenciador en el yerro que se le achaca. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Basta, en efecto, para llegar a tal conclusi\u00f3n, revisar el contenido de las decisiones adoptadas en primera y segunda instancia, de cuya confrontaci\u00f3n pret\u00e9ndese deducir el antagonismo de las mismas. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;As\u00ed, textualmente resolvi\u00f3 el a quo: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1o. \u00abDecl\u00e1rase probada la exceptio non adimpleti contractus (contrato no cumplido)&#8230; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00ab2o.- Como consecuencia de lo anterior, se niegan todas y cada una de las pretensiones de la demanda y se ordena la terminaci\u00f3n del proceso\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y al respecto, se pronunci\u00f3 el tribunal en la siguiente forma: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1o. \u00abRevocar el numeral primero de la parte resolutiva&nbsp; de la sentencia dictada por el Juez Veinticinco Civil de este Circuito&#8230; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2o. \u00bb Declarar no probado el incidente de autenticidad (&#8230;). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3o. \u00abEn todo lo que no sea contrario a lo anteriormente estipulado, se confirma la sentencia apelada\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De esta forma, es claro que el tribunal revoc\u00f3 la sentencia materia del recurso de alzada en la parte en que \u00e9sta abri\u00f3 paso a la excepci\u00f3n de contrato no cumplido, y que la confirm\u00f3 en cuanto por ella fueron denegadas \u00edntegramente las pretensiones de la demanda; y esto es todo, y es&nbsp; evidente; pero, por si fuera poco, tuvo todav\u00eda esa Corporaci\u00f3n el buen cuidado de advertir que tal confirmaci\u00f3n ten\u00eda lugar en tanto no contrariara \u00ablo anteriormente estipulado\u00bb, lo que equivale a decir que el rechazo de las pretensiones&nbsp; quedaba avalado, mas sin que el mismo dependiera del \u00e9xito de la excepci\u00f3n, excepci\u00f3n que,&nbsp; simplemente, fue desterrada de la decisi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;As\u00ed las cosas, no existe raz\u00f3n alguna que permita sostener, cual lo hace el censor, que la revocatoria del ordinal primero del fallo apelado arrastr\u00f3 en su ca\u00edda al ordinal tercero del mismo, o que el tribunal declar\u00f3 a un tiempo el \u00e9xito y el fracaso de las pretensiones aducidas por el actor. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ahora, por otra parte, el censor arguye que el fracaso de la excepci\u00f3n trae consigo la prosperidad de la pretensi\u00f3n;&nbsp; pero,&nbsp; la m\u00e1s elemental l\u00f3gica&nbsp; ense\u00f1a que el rechazo de lo uno no tiene porqu\u00e9 entra\u00f1ar necesariamente el triunfo de lo otro; es que la pretensi\u00f3n puede morir de muerte natural&nbsp; y en ese evento, por sustracci\u00f3n de materia, no tiene porqu\u00e9 entrar en juego la excepci\u00f3n que se hab\u00eda convocado para oponerle. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Recu\u00e9rdese nada m\u00e1s, a ese prop\u00f3sito, y para disipar cualquier duda, c\u00f3mo el tribunal bas\u00f3 su decisi\u00f3n desestimatoria&nbsp; en la circunstancia de no hallar demostrado uno de los que consider\u00f3 presupuestos de la acci\u00f3n ejercida, del cual, indic\u00f3, se derivaba lo que dio en denominar&nbsp; \u00ablegitimaci\u00f3n para incoar\u00bb;&nbsp; y fue esto lo que le permiti\u00f3 concluir que&nbsp; \u00abse impone la modificaci\u00f3n de la sentencia apelada, la que no debi\u00f3 declarar la prosperidad de una excepci\u00f3n ante la ausencia de uno de los presupuestos de prosperidad de la acci\u00f3n (&#8230; )\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No puede en el punto echarse al olvido que, como de anta\u00f1o lo ha&nbsp; indicado&nbsp; la jurisprudencia, el estudio de las excepciones&nbsp; \u00ab&#8230;no procede sino cuando se ha deducido o establecido en el fallo el derecho del actor, porque entonces habi\u00e9ndose estudiado el fondo del asunto y establecido el derecho que la parte actora invoca, es necesario, de oficio algunas veces, a petici\u00f3n del demandado en otras,&#8230; confrontar el derecho con la defensa, para resolver si \u00e9sta lo extingui\u00f3. Por eso, cuando la sentencia es absolutoria, es inoficioso estudiar las defensas propuestas o deducir de oficio alguna perentoria, porque no existe el t\u00e9rmino, el extremo, es decir, el derecho a que haya de oponerse la defensa\u00bb (Cas. Civ. de 30 de abril de 1937, XLV, 114; 31 de mayo de 1938, XLVI, 612). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Asunto que, por cierto, a\u00f1\u00e1dese ahora, m\u00e1s bien parece de puro sentido com\u00fan: se trata tan solo de la inutilidad de entrar a valorar la consistencia y fortaleza de una defensa que se despleg\u00f3 para enfrentar un ataque a la postre inofensivo; porque si la acci\u00f3n sencillamente no se consolid\u00f3, la defensa esgrimida para contrarrestarla pierde su raz\u00f3n de ser, y mal&nbsp; har\u00edase entonces en pasar a definir su viabilidad. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En suma, para concluir, fueron desestimadas por la Corporaci\u00f3n juzgadora, simple y llanamente, las pretensiones, de manera que no existe contradicci\u00f3n interna alguna qu\u00e9 predicar&nbsp; de la sentencia y subsecuentemente, por definici\u00f3n, deviene inviable la causal tercera invocada por el acusador.&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;S\u00f3lo queda por a\u00f1adir&nbsp; que el cargo no prospera. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En m\u00e9rito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci\u00f3n Civil, administrando justicia en nombre de la Rep\u00fablica y por autoridad de la ley,&nbsp; no casa la sentencia de 5 de septiembre de 1995, proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot\u00e1 en el proceso arriba rese\u00f1ado. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Costas del recurso de casaci\u00f3n, a cargo de la parte actora. T\u00e1sense. &nbsp;<\/p>\n<p>Notif\u00edquese &nbsp;<\/p>\n<p>SILVIO FERNANDO TREJOS BUENO &nbsp;<\/p>\n<p>MANUEL ARDILA VELASQUEZ &nbsp;<\/p>\n<p>NICOLAS BECHARA SIMANCAS &nbsp;<\/p>\n<p>JORGE ANTONIO CASTILLO RUGELES &nbsp;<\/p>\n<p>CARLOS IGNACIO JARAMILLO JARAMILLO &nbsp;<\/p>\n<p>JOSE FERNANDO RAMIREZ GOMEZ &nbsp;<\/p>\n<p>JORGE SANTOS BALLESTEROS &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S-228-2000 [5928] &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sala de Casaci\u00f3n Civil &nbsp; Magistrado Ponente: Manuel Ardila Vel\u00e1squez &nbsp; Bogot\u00e1 D.C., veintiocho (28) de Noviembre de dos mil (2000) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Referencia: Expediente No. 5928 &nbsp; &nbsp; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[81],"tags":[],"class_list":["post-81954","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-81"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81954","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=81954"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81954\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=81954"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=81954"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=81954"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}