{"id":81972,"date":"2024-05-30T15:47:22","date_gmt":"2024-05-30T15:47:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/30\/s-246-2000-5885\/"},"modified":"2024-05-30T15:47:22","modified_gmt":"2024-05-30T15:47:22","slug":"s-246-2000-5885","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/30\/s-246-2000-5885\/","title":{"rendered":"S 246 2000 [5885]"},"content":{"rendered":"<p>S-246-2000 [5885]<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sala de Casaci\u00f3n Civil &nbsp;<\/p>\n<p>Bogot\u00e1, D.C., siete (7) de diciembre de dos mil (2000) &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ref: Expediente No. 5885 &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Dec\u00eddese el recurso de casaci\u00f3n interpuesto por la parte actora contra la sentencia proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medell\u00edn -Sala Civil- el 6 de octubre de 1995, en este proceso ordinario de Cecilia Sierra Piedrahita contra Jorge Le\u00f3n Alarc\u00f3n Rodas y Mar\u00eda Teresa Rodas de Alarc\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;I. Antecedentes &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1.- Convoc\u00f3 Cecilia Sierra Piedrahita a proceso ordinario a Jorge Le\u00f3n Alarc\u00f3n Rodas y Mar\u00eda Teresa Rodas de Alarc\u00f3n, para que se declarase que el acto jur\u00eddico de compraventa contenido en la escritura p\u00fablica No. 1421 de abril 10 de 1989, de la Notar\u00eda Primera del C\u00edrculo de Medell\u00edn, \u00abes un acto simulado, de confianza, (&#8230;) y por tanto carente de validez\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Subsecuentemente, pidi\u00f3 se ordenara que el inmueble materia del contrato, junto con los frutos del mismo, fuera restituido a la sociedad conyugal conformada entre Jorge Le\u00f3n Alarc\u00f3n y Cecilia Sierra. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; 2.- Como hechos sustentadores de las pretensiones se narraron los que a continuaci\u00f3n se sintetizan: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Cecilia Sierra y Jorge Le\u00f3n Alarc\u00f3n contrajeron matrimonio el 1o. de septiembre de 1984, mas el incumplimiento por parte de \u00e9ste de sus deberes, llev\u00f3 a la esposa a iniciar proceso de separaci\u00f3n de bienes con miras a liquidar la sociedad conyugal. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Por&nbsp; escritura 3769 de 30 de diciembre de 1983, Jorge Le\u00f3n Alarc\u00f3n adquiri\u00f3 el local No. 4 del edificio de propiedad horizontal situado en Medell\u00edn en la calle 54 No. 50-13; el precio pactado fue de $2&#8217;600.000, de los cuales se cancelaron $500.000 como cuota inicial, acord\u00e1ndose el pago&nbsp; del saldo en cuotas anuales sucesivas&nbsp; de $700.000, que en efecto fueron pagadas, con intereses al 2% mensual,&nbsp; los d\u00edas 20 de junio de los a\u00f1os 1984, 1985 y 1986. A pesar de que el dominio sobre el inmueble se obtuvo antes de la celebraci\u00f3n del matrimonio,&nbsp; la mayor parte de su valor ($2&#8217;100.000), m\u00e1s los intereses, se pag\u00f3 en vigencia de la sociedad conyugal.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;M\u00e1s tarde, como consta en la escritura p\u00fablica 1421 de 10 de abril de 1989, registrada el 14 del mismo mes, Jorge Le\u00f3n Rodas vendi\u00f3 a su se\u00f1ora madre, Teresa Rodas de Alarc\u00f3n, por un valor de $5&#8217;730.000, el predio arriba descrito. Pero este contrato no existi\u00f3, pues no hubo \u00e1nimo ni de trasmitir el dominio ni de adquirirlo y tampoco existi\u00f3 precio real; se trata de un acto simulado con el que pretende el demandado defraudar a su c\u00f3nyuge en cuanto a los gananciales que le han de corresponder al liquidarse la sociedad conyugal. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.- Se opusieron los demandados a las pretensiones de la actora, negando que el negocio fuese simulado; como excepciones de m\u00e9rito propusieron las que denominaron \u00abfalta de inter\u00e9s jur\u00eddico por parte de la actora\u00bb, \u00abprecio del inmueble cuestionado\u00bb, \u00abcarencia de acci\u00f3n\u00bb y \u00abcuotas de amortizaci\u00f3n\u00bb, las que tienen como com\u00fan denominador el alegato de que el bien controvertido tiene car\u00e1cter de \u00abpropio\u00bb por haberse adquirido antes del matrimonio. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3.- Culmin\u00f3 la primera instancia con fallo desestimatorio de las pretensiones,el cual, apelado por la actora, fue confirmado por el tribunal mediante la sentencia que ahora es objeto de impugnaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;II. La sentencia del tribunal &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sit\u00faa el asunto en el art\u00edculo 1766 del c\u00f3digo civil , y defiende luego la legitimaci\u00f3n que cabe en este caso a la actora, aduciendo que&nbsp; la demanda presentada por ella con miras a obtener la disoluci\u00f3n de la sociedad conyugal, es anterior a la demanda incoativa del presente proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pasando de una vez a la cuesti\u00f3n probatoria, y advirtiendo lo precario de la que fuera recaudada,&nbsp; anota que no obstante la sospecha que despiertan las ventas entre padres e hijos, en este asunto las pruebas demuestran que de tiempo atr\u00e1s la compradora del local, Teresa Rodas de Alarc\u00f3n, dirig\u00eda con cierta autonom\u00eda el establecimiento de Comercio denominado \u00abCafeter\u00eda El Cid\u00bb que all\u00ed funcionaba, cual se demuestra con el testimonio de Luc\u00eda del Socorro Ram\u00edrez Giraldo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En cuanto a la solvencia econ\u00f3mica de la adquirente, se\u00f1ala que la misma es reconocida por la propia actora en su&nbsp; declaraci\u00f3n de parte; y que, igualmente, Luc\u00eda del Socorro Ram\u00edrez, Antonino Urrego y Luis Bernardo Bol\u00edvar dan fe de la actividad econ\u00f3mica de aquella; agrega que, de otro lado, \u00abla parte actora no ofrece testimonio ni prueba distinta que acredite la insolvencia de la compradora\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Con relaci\u00f3n al precio, indica que ese es aspecto sobre el que la accionada ofrece mayor n\u00famero de probanzas; los testigos, unos con otros, dan fe de la forma de pago &#8211; en efectivo- y del origen de los fondos utilizados para realizar el negocio;&nbsp; en el punto, testimoni\u00f3 Luc\u00eda del Socorro Ram\u00edrez, la cual se\u00f1ala que Antonino Urrego y Bernardo Bol\u00edvar prestaron a la compradora, cada uno,&nbsp; $2&#8217;000.000, y el resto, $1&#8217;700.000 provino de los fondos propios de \u00e9sta; para mayor claridad, agrega, el pr\u00e9stamo de Urrego tiene como soportes su propia declaraci\u00f3n de renta y&nbsp; una letra de cambio; a su turno, Mar\u00eda Agensora de Cano ratific\u00f3 lo expuesto por los otros deponentes. Concluye el tribunal que \u00ab&#8230; como no fue desvirtuada la afirmaci\u00f3n sobre la capacidad econ\u00f3mica de la Rodas de Alarc\u00f3n o de aquellos que le facilitaron el dinero para completar el precio de la negociaci\u00f3n, no se configura el indicio de la supuesta insolvencia de la misma&#8230;\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y, por \u00faltimo, refiri\u00e9ndose a la afirmaci\u00f3n de que el vendedor no dio un destino conocido al dinero recibido, aduce que ello no pasa de ser \u00abuna simple aseveraci\u00f3n\u00bb, toda vez que \u00e9ste actuaba en la administraci\u00f3n de varios negocios para atender los cuales requer\u00eda de fondos suficientes. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;III. La demanda de casaci\u00f3n &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Un solo cargo, por la causal primera de casaci\u00f3n, formula el recurrente contra la sentencia. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Denuncia que como consecuencia de errores de hecho en la apreciaci\u00f3n de la prueba, fueron quebrantados indirectamente los art\u00edculos 8\u00b0, 740, 1501, 1618, 1849, 1864 y 1929 del c\u00f3digo civil. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Al explicar su acusaci\u00f3n, alega que las circunstancias en que se desarroll\u00f3 el negocio jur\u00eddico cuestionado y las pruebas que obran en el expediente, demuestran una manifiesta simulaci\u00f3n del mismo. Y se refiere a los elementos&nbsp; de&nbsp; la&nbsp; compraventa&nbsp; que&nbsp; el&nbsp; tribunal dice haber hallado en los autos, as\u00ed: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;a.- Err\u00f3nea apreciaci\u00f3n de la prueba sobre entrega material del bien: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Cuando el&nbsp; tribunal asegura que tuvo lugar la entrega material del bien en la medida que la compradora ven\u00eda manejando&nbsp; la &#8216;Cafeter\u00eda&nbsp; El Cid&#8217;, seg\u00fan lo declara Luc\u00eda del Socorro Ram\u00edrez, no advirti\u00f3 las contradicciones en que incurre esta testigo en cuanto a la actividad adelantada por aquella antes de la negociaci\u00f3n; tampoco tuvo en cuenta que quien se encuentra administrando ese establecimiento es Henry Alarc\u00f3n, hermano de vendedor.&nbsp; Por lo dem\u00e1s, dice, la solvencia de do\u00f1a Mar\u00eda Teresa Rodas no puede ser incuestionable, cuando ha de acudir a sus parientes para subsistir y celebrar negocios. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;b.- Err\u00f3nea apreciaci\u00f3n de la prueba sobre la capacidad econ\u00f3mica de la compradora. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El tribunal se apoya, para admitir esa capacidad, en la declaraci\u00f3n de parte de la actora, pero sin advertir c\u00f3mo&nbsp; la demandante expres\u00f3 que do\u00f1a Mar\u00eda Teresa fracas\u00f3 en sus negocios y que durante la vigencia de la sociedad conyugal no realiz\u00f3 transacci\u00f3n alguna, vistas su edad y estado de salud. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y en cuanto a lo testimoniado en el punto, asegura haber hallado contradicciones e imprecisiones en los dichos de Luc\u00eda del Socorro Ram\u00edrez, Argensora Cano y Luis Bernardo Bol\u00edvar. Resalta tambi\u00e9n el censor sobre este aspecto, la carencia de documentos que soporten la negociaci\u00f3n impugnada, para concluir expresando que el tribunal ha debido tener en cuenta la ausencia de movimiento en las cuentas bancarias, \u00abel lugar mismo del negocio\u00bb y la precariedad documental. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;c.- Err\u00f3nea interpretaci\u00f3n de la prueba del precio de la negociaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Para el tribunal, el bajo precio estipulado por los demandados para la negociaci\u00f3n, casi igual al catastral, no es indicativo de la simulaci\u00f3n, pues \u00aben el medio colombiano casi que ello es costumbre\u00bb. A ese prop\u00f3sito alega el recurrente que escriturar el&nbsp; bien&nbsp;&nbsp; por&nbsp; el referido precio es prueba&nbsp;&nbsp; de lo irrisorio del&nbsp;&nbsp; mismo y que se tuvo entonces como probado un hecho- el precio normal o comercial- sin estarlo. Tanto m\u00e1s, agrega, cuando por concepto de frutos el local produjo $25&#8217;696.144.80 &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Se duele de que existiendo noticia del alto producido del inmueble en disputa, no haya suplido el tribunal la falta de actividad probatoria en el punto. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;d-. Err\u00f3nea interpretaci\u00f3n de la prueba sobre la destinaci\u00f3n del producido del precio de venta. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Advierte que seg\u00fan el tribunal, lo del rumbo desconocido del dinero no pasa de ser una simple aseveraci\u00f3n, y que, por otra parte, el demandado vendedor requer\u00eda dinero suficiente para sus m\u00faltiples negocios; as\u00ed, neg\u00f3 categor\u00eda de indicio a dicha circunstancia. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sostiene que lo anterior implica desconocer las afirmaciones de la actora, que asegura \u00abno haber visto\u00bb el dinero en cuesti\u00f3n y&nbsp; que da cuenta de la mala situaci\u00f3n econ\u00f3mica de su c\u00f3nyuge. Resalta c\u00f3mo no obstante encontrarse el vendedor en una especie de bancarrota econ\u00f3mica, el tribunal le da credibilidad a su explicaci\u00f3n sobre la utilizaci\u00f3n&nbsp; del dinero para obras ben\u00e9ficas y ayuda de&nbsp; sus amigos necesitados, error mayor si se considera que \u00e9l estaba a punto de ser&nbsp; demandado en separaci\u00f3n de bienes por su c\u00f3nyuge, y&nbsp; que acudi\u00f3 a su se\u00f1ora madre para la venta, persona que resultaba m\u00e1s f\u00e1cil y segura para sus prop\u00f3sitos simuladores. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;IV. Consideraciones &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1.- Se alega por el demandante que el contrato de compraventa contenido en la escritura 1421 de 10 de abril de 1989, otorgada en la Notar\u00eda 18 del C\u00edrculo de Medell\u00edn, es absolutamente simulado, vale decir, que el acto de que all\u00ed se da cuenta fue mera apariencia, de manera que no obstante el referido instrumento p\u00fablico, no existi\u00f3 v\u00ednculo contractual de ninguna especie entre las partes y que por ende, en Jorge Le\u00f3n Alarc\u00f3n, quien all\u00ed se dice vendedor, no hubo \u00e1nimo de transferir el dominio, ni lo hubo de adquirirlo en la supuesta compradora Mar\u00eda Teresa Rodas de Alarc\u00f3n, sin que, por lo mismo, se pueda hablar de un precio. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ahora, resulta evidente que la manifestaci\u00f3n de voluntad exteriorizada por las partes al ajustar el&nbsp; contrato, se tiene como cierta en toda su extensi\u00f3n mientras cosa diferente no sea demostrada; y en ese orden de ideas, es natural que el problema de la simulaci\u00f3n no escape al principio general que informa la carga de la prueba, de manera que la acci\u00f3n de prevalencia viene acompa\u00f1ada para quien la esgrime, del compromiso de \u00absacar a flote\u00bb la voluntad privada de&nbsp; las partes, de extraer \u00abla verdad oculta escondida tras el velo de la ficci\u00f3n\u00bb, y&nbsp; siempre en el entendido, se reitera, de que en el entretanto ha de tenerse como real aquello que manifestaron los contratantes. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No obstante, lo que surge de la&nbsp; lectura de la&nbsp; acusaci\u00f3n es que, quiz\u00e1 como fruto de una errada concepci\u00f3n en el punto, las precedentes nociones fueron dejadas de lado, ya que todo el esfuerzo del recurrente se encauz\u00f3&nbsp; a&nbsp; rebatir al&nbsp; tribunal en cuanto tuvo&nbsp; como verdaderos algunos hechos que concurren a demostrar la realidad de la negociaci\u00f3n, tales, la entrega del bien objeto de la convenci\u00f3n a la compradora, la solvencia econ\u00f3mica de \u00e9sta, el precio real del inmueble y la destinaci\u00f3n que el vendedor diera al dinero recibido; pero no cay\u00f3 el impugnador en la cuenta de que nada llevaba ganado con s\u00f3lo desnudar esa supuesta equivocaci\u00f3n del juzgador, visto que aun en el evento de haber demostrado un error a ese respecto (que no lo hizo), igual se habr\u00eda preservado la seriedad del contrato, por supuesto que estim\u00e1ndose cierta la convenci\u00f3n como se estima, no era preciso acreditar el cumplimiento de sus condiciones para conservarla \u00edntegra; de esta suerte, si se pretend\u00eda poner en duda la existencia del contrato,&nbsp; menester&nbsp; era alegar y adem\u00e1s establecer&nbsp; que en el expediente obra la plena prueba de la falta de entrega, la insolvencia, el precio vil y el rumbo desconocido del dinero, hechos \u00e9stos invocados en el caso como indicios del \u00e1nimus simulandi. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En s\u00edntesis, el recurrente se duele nada m\u00e1s porque no se demostr\u00f3 la sinceridad del negocio; pero olvid\u00f3 que esto no era menester, que, por el contrario, era \u00e9l, como demandante, quien&nbsp; deb\u00eda salir a demostrar&nbsp; la ficci\u00f3n que aduce. Y no hizo con ese prop\u00f3sito el menor intento. Con lo que, hu\u00e9rfana de prueba como queda la simulaci\u00f3n, la censura fracasa desde el umbral. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.- Pero, por lo&nbsp; dem\u00e1s, el parcial ataque armado por el acusador, visto ya en s\u00ed mismo, esto es, haciendo a un lado por un momento su ya comentada e irremediable cortedad, adolece igualmente de graves carencias, dado que no se procur\u00f3 seriamente demostrar la existencia de&nbsp; los yerros f\u00e1cticos achacados al tribunal, con miras a lo cual, seg\u00fan es ampliamente conocido,&nbsp; no basta con&nbsp; simplemente exponer un criterio dis\u00edmil o destacar unas posibles equivocaciones, pues&nbsp; que de lo que se trata&nbsp; en estos terrenos es de mostrar que las pruebas en su materialidad difieren ampliamente de lo que en ellas observ\u00f3 el fallador, por supuesto que&nbsp; los errores&nbsp; de ese linaje que a la casaci\u00f3n importan, a m\u00e1s de trascendentes. han de ser evidentes, esto es, que ha de tratarse de errores rutilantes, que se detectan sin vacilaciones. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El recurrente, entonces, apenas formula lo que puede equipararse a un alegato de instancia, haciendo un repaso de las pruebas acompa\u00f1ado de la apreciaci\u00f3n&nbsp; que las mismas&nbsp; le merecen, mas sin que se vislumbren, se insiste, los yerros que en el escrito enuncia; por el contrario, con su desordenada cr\u00edtica, en veces corrobora lo que pretende refutar, esquiva en otras lo fundamental de las pruebas,&nbsp; pone en boca del tribunal lo que \u00e9ste nunca expres\u00f3, o se queda en la mera relaci\u00f3n de los medios probativos. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Tal cosa&nbsp; acontece cuando, con el \u00e1nimo de rebatir al juzgador&nbsp; en tanto&nbsp; dio por hecho que la vendedora entreg\u00f3 el bien al comprador, trae a colaci\u00f3n el pasaje&nbsp; de la versi\u00f3n de Luc\u00eda del Socorro Ram\u00edrez, conforme a la cual, como Jorge Alarc\u00f3n adeudaba dinero a su se\u00f1ora madre por concepto del trabajo que ella desarrollaba en la cafeter\u00eda que funcionaba en el local negociado, \u00abresolvi\u00f3 venderle a ella para que se quedara all\u00e1\u00bb; y es el mismo censor quien se encarga de remarcar&nbsp; que en 1991 dicha cafeter\u00eda era administrada por un hermano del vendedor Jorge, mas \u00abpor disposici\u00f3n\u00bb de do\u00f1a Teresa. Circunstancias que, se repite, antes bien conducen a reafirmar la realidad de la entrega. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Igualmente, rehuy\u00f3 el impugnante comentar&nbsp; la parte esencial de los testimonios de Bernardo Bol\u00edvar y Antonino Urrego, relativos a la capacidad econ\u00f3mica de la compradora, con respecto a los cuales pas\u00f3&nbsp; por alto la parte en que cada uno de ellos manifiesta haber dado en pr\u00e9stamo $2&#8217;000.000 a do\u00f1a Teresa&nbsp; para que pagara el inmueble en controversia, ello con el a\u00f1adido de que el tribunal indic\u00f3 haber encontrado soporte documental para el pr\u00e9stamo de Urrego. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y&nbsp; en cuanto al valor&nbsp; del inmueble materia del contrato, acus\u00f3 el&nbsp; recurrente al tribunal de haber tenido por acreditado \u00abel precio normal o comercial\u00bb del bien, sin estarlo; y no es verdad que el tribunal hubiese dicho que el precio pactado fue el \u00abcomercial\u00bb; asegur\u00f3 una cosa bien distinta: que pactarse un precio \u00abcatastral\u00bb no es indicativo de simulaci\u00f3n, pues es costumbre el hacerlo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ya por \u00faltimo, el impugnante enumera una&nbsp; serie de pruebas en el&nbsp; \u00e1nimo de&nbsp; comprobar que, contra lo&nbsp; entendido por el sentenciador, el demandado no dio un destino conocido&nbsp; al dinero que dijo haber recibido en virtud de la venta; mas para ello, relaciona la versi\u00f3n de la misma demandante, alega una nunca acreditada \u00abbancarrota\u00bb del demandado, y propone una jam\u00e1s explicada&nbsp; \u00abinminencia\u00bb de la demanda de separaci\u00f3n de bienes &#8211; presentada tiempo despu\u00e9s de ajustado el contrato &#8211; como m\u00f3vil de la simulaci\u00f3n; lejos todo, naturalmente, de perturbar siquiera el criterio del tribunal. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Aceptado est\u00e1, s\u00ed, que Jorge Le\u00f3n Alarc\u00f3n vendi\u00f3 el inmueble en cuesti\u00f3n&nbsp; a su se\u00f1ora madre: mas como lo tiene se\u00f1alado la Corte, el ordenamiento no tolera \u00abque toda negociaci\u00f3n deba ser satanizada, so pretexto de que se realiz\u00f3 &nbsp;<\/p>\n<p>entre parientes o familiares, como si el v\u00ednculo emergente de la consanguinidad se erigiera en patente de corso para eclipsar, invariablemente, la seriedad y sinceridad de las convenciones(&#8230;). No en vano, con innegable acierto, la doctrina especializada se ha preocupado&nbsp; por aclarar que la relaci\u00f3n personal o familiar&nbsp; de los contratantes &#8230;aisladamente considerada, es impotente para acreditar el acuerdo simulatorio [o para invertir la carga de la prueba, d\u00edgase ahora]\u00bb . (G.J. CCLXIV, N\u00b0 2503). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;As\u00ed las cosas, resta solo el decir que el cargo no prospera. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;IV. Decisi\u00f3n &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;A m\u00e9rito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casaci\u00f3n Civil, administrando justicia en nombre de la Rep\u00fablica y por autoridad de la ley, no casa la sentencia de 6 de octubre de 1995, proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Medell\u00edn, en el proceso ordinario arriba referenciado. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Costas en casaci\u00f3n a cargo del recurrente. T\u00e1sense. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Notif\u00edquese y devu\u00e9lvase en oportunidad al tribunal de origen. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>SILVIO FERNANDO TREJOS BUENO &nbsp;<\/p>\n<p>MANUEL ARDILA VELASQUEZ &nbsp;<\/p>\n<p>NICOLAS BECHARA SIMANCAS &nbsp;<\/p>\n<p>JORGE ANTONIO CASTILLO RUGELES &nbsp;<\/p>\n<p>CARLOS&nbsp; IGNACIO JARAMILLO JARAMILLO &nbsp;<\/p>\n<p>(en permiso) &nbsp;<\/p>\n<p>JOSE FERNANDO RAMIREZ GOMEZ &nbsp;<\/p>\n<p>JORGE SANTOS BALLESTEROS &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S-246-2000 [5885] &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sala de Casaci\u00f3n Civil &nbsp; Bogot\u00e1, D.C., siete (7) de diciembre de dos mil (2000) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ref: Expediente No. 5885 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Dec\u00eddese el recurso de [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[81],"tags":[],"class_list":["post-81972","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-81"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81972","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=81972"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81972\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=81972"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=81972"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=81972"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}