{"id":82122,"date":"2024-05-30T16:04:00","date_gmt":"2024-05-30T16:04:00","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/30\/s-143-2001-5522\/"},"modified":"2024-05-30T16:04:00","modified_gmt":"2024-05-30T16:04:00","slug":"s-143-2001-5522","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/30\/s-143-2001-5522\/","title":{"rendered":"S 143 2001 [5522]"},"content":{"rendered":"<p>S-143-2001 [5522]<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp;<\/p>\n<p>Sala de Casaci\u00f3n Civil &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado Ponente: Manuel Ardila Vel\u00e1squez &nbsp;<\/p>\n<p>Bogot\u00e1, D. C., veintisiete (27) de julio de dos mil uno (2001) &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Referencia: Expediente 5522 &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Visto que esta Corporaci\u00f3n, mediante prove\u00eddo de 11 de mayo de 2000, cas\u00f3 la sentencia de 16 de febrero de 1995, proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bogot\u00e1 en el proceso de Erika Lilian Ballesteros (representada por su progenitora Stella Ballesteros Rojas) contra Fabio Adelmo Bustamante Rueda, corresponde ahora dictar la que debe reemplazarla, con el fin de desatar la apelaci\u00f3n interpuesta por las partes contra la decisi\u00f3n de primera instancia dictada el 11 de marzo de 1994 por el juzgado diecinueve de familia de Bogot\u00e1. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;I.- Antecedentes &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En aquella oportunidad la Corte resumi\u00f3 los antecedentes en la siguiente forma: &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00ab1. El proceso se inici\u00f3 con el fin de que se declarase que la menor Erika Ballesteros es hija extramatrimonial del demandado, y se dispusiese que la &#8216;guarda y la patria potestad&#8217; de la misma corresponde exclusivamente a la madre, am\u00e9n de la anotaci\u00f3n respectiva en el registro del estado civil. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00ab2. La causa petendi aducida consiste, sustancialmente, en que por el mes de febrero de 1988 se conocieron Stella y Fabio, precisamente cuando cursaban el mismo semestre en la Universidad Fundaci\u00f3n Aut\u00f3noma de Colombia, cuya amistad entonces iniciada se convirti\u00f3 luego en \u00edntima, al punto de sostener relaciones sexuales desde septiembre de 1990, fruto de las cuales naci\u00f3 el 3 de febrero de 1992 la ni\u00f1a que se llam\u00f3 Erika Lilian, pero el demandado se neg\u00f3 a reconocer su paternidad. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00ab3. El demandado manifest\u00f3 oposici\u00f3n a las pretensiones; neg\u00f3 la gran mayor\u00eda de los hechos, destacando que su ingreso a dicha universidad ocurri\u00f3 el segundo semestre del a\u00f1o 1988, y no en el primero; que, pese a que Stella buscaba su amistad, jam\u00e1s fue amigo \u00edntimo o novio de Stella, con quien apenas s\u00ed fueron condisc\u00edpulos, porque, entre otras cosas, su novia conocida por todos era Mar\u00eda Ang\u00e9lica Acevedo G\u00f3mez\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;II. &#8211; La sentencia de primera instancia &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Culmin\u00f3 esta instancia con sentencia por la cual se orden\u00f3, en compendio, lo siguiente: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Declarar que el demandado Fabio Adelmo Bustamante Rueda, identificado con la c\u00e9dula de ciudadan\u00eda 4&#8217;234.018 de Samac\u00e1, es el padre extramatrimonial de la menor &nbsp;<\/p>\n<p>Erika Lilian Ballesteros Rojas, y ordenar, en consecuencia, que la citada menor lleve los apellidos de su padre, ofici\u00e1ndose en tal sentido al Notario Unico de Girardot. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Declarar que el demandado \u00abno tiene el ejercicio de la potestad parental\u00bb de la mencionada menor, la cual queda \u00aben cabeza \u00fanica y exclusiva de su progenitora Stella Ballesteros Rojas\u00bb, a cargo de quien se dejan tambi\u00e9n el cuidado y custodia de Erika Lilian; esto, \u00abcon el cumplimiento por parte del padre demandado de sus deberes de padre extramatrimonial, y as\u00ed mismo el derecho de visitarla\u00bb, previo acuerdo con la madre o mediante \u00abla acci\u00f3n legal correspondiente\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Condenar al demandado a suministrar alimentos a su menor hija, en \u00abel equivalente al 50% del salario m\u00ednimo legal vigente\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;III.- La apelaci\u00f3n &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Fue apelada la sentencia por las dos partes; la actora, exclusivamente en lo relativo a la cuota que se fij\u00f3 a cargo del demandado por concepto de alimentos, aduciendo que \u00e9ste confes\u00f3 devengar $346.000 mensuales en el Ministerio de Hacienda, factor \u00e9ste que, entonces, y en lugar del salario m\u00ednimo, debe tomarse como base para dicha fijaci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El demandado, a su turno, pidi\u00f3 revocar la sentencia, alegando b\u00e1sicamente que la prueba testimonial y la pericia m\u00e9dica recogidas en la instancia carecen de entidad para acreditar la paternidad solicitada. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La Corte, antes de fallar, decret\u00f3 la pr\u00e1ctica de un dictamen pericial para que a la menor, su se\u00f1ora madre y el presunto padre se practicasen los ex\u00e1menes pertinentes con fin de establecer la paternidad de la citada menor, examen cuyo resultado obra al folio 78. &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Consideraciones &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Para desatar este litigio es menester comenzar por el final; vale decir, por el resultado del estudio de \u00abpaternidad con marcadores gen\u00e9ticos de DNA (huellas de DNA)\u00bb efectuado con la menor Erika Lilian Ballesteros Rojas, su madre Stella Ballesteros Rojas y el presunto padre, el demandado Fabio Adelmo Bustamante Rueda. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Resultado que es contundente a decir no m\u00e1s: \u00abpaternidad comprobada\u00bb reza el dictamen. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Esta prueba, ordenada oficiosamente por la Corte a vuelta de casar el fallo del tribunal que constituy\u00f3 materia de impugnaci\u00f3n extraordinaria, fue practicado en el mes de noviembre de 2000 por el Instituto de Gen\u00e9tica de la Unidad de Paternidad de la Universidad Nacional, y da cuenta de la clase de estudios realizados, anot\u00e1ndose textualmente en el correspondiente escrito que \u00aben los loci independientes analizados con los marcadores gen\u00e9ticos de DNA para microsat\u00e9lites o STR&#8217;s, el supuesto padre Fabio Adelmo Bustamante Rueda coincidi\u00f3 con todos los marcadores gen\u00e9ticos observados en el \/ la menor : Erika Lilian Ballesteros Rojas, por lo que el se\u00f1or Fabio Adelmo Bustamante Rueda No puede ser excluido como padre biol\u00f3gico del \/de la menor (&#8230;)\u00bb . &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Y se concluye all\u00ed que en este caso la probabilidad de exclusi\u00f3n a priori es de 99.999,7, lo que en el informe se explica anotando c\u00f3mo ello significa que un hombre falsamente acusado de paternidad tiene una probabilidad del 99.9997 % de ser excluido como padre biol\u00f3gico o, dicho de otro modo, que \u00abcon las pruebas aplicadas se pueden excluir 999997 individuos de 1&#8217;000.000 falsamente acusados de ser el padre\u00bb. De tal forma, se apunta all\u00ed entonces, el demandado es el padre de la menor Erika con una probabilidad del 99.999993 % y \u00abel \u00edndice de paternidad acumulada (Ipa) indica que el se\u00f1or Fabio Adelmo Bustamante Rueda es 13709305 veces m\u00e1s probable el padre del \/de la menor Erika Lilian Ballesteros Rojas, que cualquier otro individuo de la poblaci\u00f3n\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Como atr\u00e1s se anot\u00f3, pues, el resultado de esta pericia, recientemente practicada, es francamente contundente; y es dictamen cuya apreciaci\u00f3n, habida cuenta de la entidad que la produjo y la calidad, precisi\u00f3n y firmeza de sus fundamentos, resulta indiscutible en este caso. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ya de tiempo atr\u00e1s hab\u00eda venido advirtiendo la Corte que no deb\u00eda deso\u00edrse el aprecio que por el aporte cient\u00edfico ha mostrado la ley en punto a la indagaci\u00f3n sobre asuntos relativos a la procreaci\u00f3n humana, \u00abaporte que tanto m\u00e1s es forzoso en la actualidad, cuando el avance de la ciencia en materia de gen\u00e9tica es sencillamente sorprendente, cont\u00e1ndose ahora con herramientas que a juicio de doctos contienen un indiscutible rigor cient\u00edfico, al extremo que existen pruebas de tal naturaleza que pueden determinar la paternidad investigada en un grado de verosimilitud rayano en la seguridad\u00bb. (Cas, Civ,&nbsp; 23 de abril de 1998, Exp. 5014). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En ese orden de ideas se apunt\u00f3 \u00faltimamente&nbsp; que&nbsp; dictamen tal &#8211; rendido desde luego en condiciones en que su pureza y fidelidad est\u00e9n exentas de toda tacha-, \u00abno s\u00f3lo permite excluir sino incluir con grado cercano a la certeza absoluta, a quien es demandado como padre presunto\u00bb, de manera que el juez \u00abdebe, en primera medida, asumir que en la investigaci\u00f3n de la paternidad, la ciencia actual (&#8230;) le presta tal apoyo a su veredicto, que se constituye en pilar de su sentencia\u00bb, y que, en fin, \u00abel juez, atento como debe estar a los cambios de su tiempo, debe darle apenas una discreta importancia a las probanzas indirectas\u00bb, ya que \u00abla paternidad biol\u00f3gica, esto es, la posibilidad de que un gameto femenino haya sido fecundado por uno de determinado hombre (&#8230;), es hoy posible demostrarla con alcances de certidumbre casi absoluta (&#8230;)\u00bb. (Cas. Civil, 10 de marzo de 2000, exp. 6188). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Se ha recalcado adrede lo de la pureza y fidelidad de la prueba, a fin de evitar equ\u00edvocos, pues bien es verdad que, sin tales calidades, ninguna prueba &#8211; que no s\u00f3lo la gen\u00e9tica- posee m\u00e9rito demostrativo. Evidentemente, las pruebas, en tanto que instrumentos al servicio de los hombres, no escapan, no pueden escapar, a las actitudes perdularias, livianas y hasta protervas, lo cual ciertamente echa a perder la reconocida bondad probatoria que les es propia. As\u00ed acontecer\u00e1, verbigracia, cuando ellas caen en manos ineptas o se carece de los medios tecnol\u00f3gicos o cient\u00edficos del caso; ni qu\u00e9 decir, cuando de por medio existe la intenci\u00f3n aviesa de pervertir el resultado de las mismas. Casos todos, empero, que no hablan mal de la prueba en s\u00ed, sino de los hombres. Por v\u00eda de referencia, nadie podr\u00eda aseverar, seriamente, desde luego, que el infundio de uno o m\u00e1s testigos bastan para descalificar la prueba testimonial toda; y en esa misma direcci\u00f3n, aventurado fuese afirmar que la prueba gen\u00e9tica, considerada intr\u00ednsecamente, ha sufrido mengua por el hecho de que en alg\u00fan momento se detecten fallas en su producci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;As\u00ed, pues, la prueba cient\u00edfica llevada a cabo para este proceso en&nbsp; noviembre de 2000 por el Instituto de Gen\u00e9tica de la Universidad Nacional, cuyas conclusiones, pr\u00e1ctica y fundamentos &#8211; que no son pocos, seg\u00fan se transcribi\u00f3 atr\u00e1s-&nbsp; no han sido, de otra parte, cuestionados, constituir\u00e1, con su resultado demostrativo de la paternidad alegada,&nbsp; pilar principal de la presente sentencia. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pero, claro, aquella probanza no obra sola; otras hay que contribuyen a declarar la paternidad deprecada, y son precisamente aquellas que en su momento resultaron insuficientes, como en efecto lo son por s\u00ed solas, para acreditar las relaciones sexuales habidas entre Stella Ballesteros y el demandado Fabio Adelmo Bustamante durante la \u00e9poca en que se presume tuvo lugar la concepci\u00f3n de la demandante. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Porque lo que s\u00ed se demostr\u00f3 indubitablemente a trav\u00e9s de la prueba testimonial recaudada en el proceso, la que fue ampliamente analizada al desatar el recurso extraordinario, es que Fabio Adelmo y Estella trabaron en 1990, en la universidad, cercana amistad que conservaron hasta bien avanzado el a\u00f1o 1991, amistad por cierto m\u00e1s \u00edntima que de ordinario, al punto que los declarantes se permitieron conjeturar que de por medio hab\u00eda un amor\u00edo. Esa especial relaci\u00f3n que un\u00eda a la pareja, se repite, de ning\u00fan modo bastaba para inferir de manera irrebatible el trato sexual entre ellos; mas deviene innegable que si esta circunstancia se conjunta con la prueba pericial arrimada y su conclusi\u00f3n de paternidad comprobada, queda cerrado entonces, por as\u00ed decirlo, el c\u00edrculo probatorio, disipando cualquier recelo que a pesar de la evidencia cient\u00edfica todav\u00eda alguien se empecinase en guardar. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;As\u00ed las cosas, fuerza es concluir que obra la plena prueba de la paternidad que del demandado se predica. Demandado que, por cierto, dicho sea de paso, no vacil\u00f3 en expresar su complacencia ante el decreto oficioso de la comentada pericia, as\u00ed como su particular inter\u00e9s en que &#8211; son sus palabras- \u00abse practiquen las pruebas de sangre y gen\u00e9ticas ordenadas, dado su alto contenido cient\u00edfico y de exactitud\u00bb. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Todo lo anterior impone, se repite, dar paso libre a las pretensiones de la demanda. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Cap\u00edtulo especial merece lo atinente a la cuota alimentaria; viene diciendo la actora, y esa es la causa de su impugnaci\u00f3n, que no hay raz\u00f3n para fijarla atendiendo al&nbsp; salario m\u00ednimo, cual lo hizo el a quo, habida cuenta de que el demandado, en declaraci\u00f3n rendida en septiembre de 1993, reconoci\u00f3 devengar&nbsp; un salario de $346.000 mensuales. Y raz\u00f3n asiste a esta recurrente. El demandado, en efecto, admiti\u00f3 que tal era su ingreso, el que recib\u00eda como profesional &#8211; economista- al servicio del Ministerio de Hacienda; esa suma entonces constituir\u00e1 la base para fijar la cuota, que ser\u00e1 de un 35% de la misma, a saber, $121.100 mensuales. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;IV.- Decisi\u00f3n &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En m\u00e9rito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casaci\u00f3n Civil, administrando justicia en nombre de la rep\u00fablica y por autoridad de la ley, Resuelve: &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Confirmar la sentencia que en este mismo proceso pronunci\u00f3, el 11 de marzo de 1994, el Juzgado Diecinueve de Familia de Bogot\u00e1, con la sola modificaci\u00f3n de establecer como cuota alimentaria a cargo del demandado y a favor de la menor, la suma de ciento veinti\u00fan mil pesos ($121.100)&nbsp; mensuales. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Costas de la segunda instancia a cargo del demandado. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Notif\u00edquese y devu\u00e9lvase oportunamente al tribunal de procedencia. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;CARLOS IGNACIO JARAMILLO JARAMILLO&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;MANUEL ARDILA&nbsp; VELASQUEZ &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;NICOLAS BECHARA SIMANCAS &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;JORGE ANTONIO CASTILLO RUGELES &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;JOSE FERNANDO RAMIREZ GOMEZ &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;JORGE SANTOS BALLESTEROS &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;SILVIO FERNANDO TREJOS BUENO &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S-143-2001 [5522] &nbsp; &nbsp; &nbsp; CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp; Sala de Casaci\u00f3n Civil &nbsp; Magistrado Ponente: Manuel Ardila Vel\u00e1squez &nbsp; Bogot\u00e1, D. C., veintisiete (27) de julio de dos mil uno (2001) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Referencia: Expediente 5522 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[82],"tags":[],"class_list":["post-82122","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-82"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/82122","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=82122"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/82122\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=82122"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=82122"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=82122"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}