{"id":82634,"date":"2024-05-30T17:15:16","date_gmt":"2024-05-30T17:15:16","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/30\/s-017-2004-1100102030002002-0198-01\/"},"modified":"2024-05-30T17:15:16","modified_gmt":"2024-05-30T17:15:16","slug":"s-017-2004-1100102030002002-0198-01","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/30\/s-017-2004-1100102030002002-0198-01\/","title":{"rendered":"S 017 2004 [1100102030002002  0198 01]"},"content":{"rendered":"<p>S-017-2004 [1100102030002002- 0198-01]<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>CORTE SUPREMA DE JUSTICIA\u00a1Error! Marcador no definido. &nbsp;<\/p>\n<p>SALA DE CASACION CIVIL &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado Ponente: &nbsp;<\/p>\n<p>EDGARDO VILLAMIL PORTILLA &nbsp;<\/p>\n<p>Bogot\u00e1 D.C., trece (13) de febrero de dos mil cuatro (2004) &nbsp;<\/p>\n<p>Ref.: Expediente No. 11001-02-03-000-2002-0198-01 &nbsp;<\/p>\n<p>Decide la Corte la demanda de exequatur formulada por MARIA PAULINA ZAPATA y MINEO ONOSE, con respecto a la decisi\u00f3n de divorcio por mutuo consentimiento presentado y aceptado el 20 de enero de 2000 ante el Juzgado de Familia de&nbsp; Tokio, Jap\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>ANTECEDENTES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Mar\u00eda Paulina Zapata (colombiana) y Mineo Onose (japon\u00e9s), contrajeron matrimonio civil el 17 de agosto de 1993 en la Alcald\u00eda de Matsudo (Jap\u00f3n), acto que fue registrado ante el Consulado de Colombia en Tokio el 24 de septiembre siguiente. &nbsp;<\/p>\n<p>Los c\u00f3nyuges decidieron divorciarse de com\u00fan acuerdo, por lo que, con ese fin, presentaron ante el Alcalde de Matsudo, Prefectura de Chiba, el registro de divorcio que fue aceptado el 16 de febrero de 2000.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Una vez admitida la demanda, de ella se dio traslado al Procurador Delegado en lo Civil, quien manifest\u00f3 que se aten\u00eda a lo que resulte probado. &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Decretadas y practicadas las pruebas, se corri\u00f3 traslado a las partes para alegar de conclusi\u00f3n, sin que ninguna de ellas hiciera uso de ese derecho, pues los demandantes lo hicieron en forma extempor\u00e1nea. &nbsp;<\/p>\n<p>Corresponde, entonces, proferir la sentencia respectiva. &nbsp;<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Establece el art\u00edculo 693 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil, que \u201cLas sentencias y otras providencias que revistan tal car\u00e1cter, pronunciadas en un pa\u00eds extranjero en procesos contenciosos o de jurisdicci\u00f3n voluntaria, tendr\u00e1n en Colombia la fuerza que les concedan los tratados existentes con ese pa\u00eds, y en su defecto la que all\u00ed se reconozca a las proferidas en Colombia\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>Qued\u00f3 as\u00ed consagrado un doble expediente para obtener el exequatur de una decisi\u00f3n judicial for\u00e1nea, relativo el primero a la existencia de tratados internacionales suscritos entre Colombia y el pa\u00eds de origen del acto jurisdiccional para el que se demanda el reconocimiento u homologaci\u00f3n, m\u00e9todo conocido como de reciprocidad diplom\u00e1tica, mientras que el segundo, de suyo subsidiario, se remite a la verificaci\u00f3n de que la ley del pa\u00eds del que proviene el acto, le otorgue a las sentencias colombianas iguales efectos, en claro desarrollo del principio de reciprocidad legislativa. &nbsp;<\/p>\n<p>2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En el caso presente, se pudo establecer que entre Colombia y Jap\u00f3n no existe tratado que regule el reconocimiento rec\u00edproco del valor de las sentencias o de providencias equivalentes proferidas por las autoridades judiciales de ambos pa\u00edses (fl. 33), por lo que debe acudirse al segundo de los mecanismos aludidos: la reciprocidad legislativa, con el fin de la determinar la procedencia de la pretensi\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Con este prop\u00f3sito, se demostr\u00f3 con la prueba documental recaudada, que en Jap\u00f3n se le reconoce fuerza a los fallos extranjeros, pues as\u00ed lo consagra el art\u00edculo 118 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil Japon\u00e9s, el cual, en lo fundamental, precisa que la sentencia definitiva de un juzgado extranjero solamente tendr\u00eda efecto cuando: en las leyes o tratados no se desconozca la jurisdicci\u00f3n del juzgado extranjero; el demandado o acusado japon\u00e9s que resulte perdedor ha sido debidamente citado para el comienzo del litigio o se haya presentado sin ser avisado; el contenido de la providencia y el proceso no contravengan el orden p\u00fablico y las buenas costumbres del Jap\u00f3n; y cuando se asegure la reciprocidad (fls. 56 a 59). &nbsp;<\/p>\n<p>3. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;No obstante lo anterior, la Corte no puede conceder el exequatur solicitado, toda vez que el peticionario no acredit\u00f3 que en el derecho japon\u00e9s, la mediaci\u00f3n equivale a una sentencia judicial o, en palabras del art\u00edculo 693 del C. de P.C., que reviste tal car\u00e1cter. &nbsp;<\/p>\n<p>En efecto, obs\u00e9rvese que el divorcio de los c\u00f3nyuges Mineo Onose y Mar\u00eda Paulina Zapata, no fue decretado por juez alguno, sino que a \u00e9l se lleg\u00f3 por acuerdo entre las partes logrado dentro del marco de una mediaci\u00f3n que se adelant\u00f3 por los comisionados respectivos en asuntos familiares del Juzgado de Familia de Tokio. As\u00ed consta en el documento visible al folio 5, que memora los \u00abart\u00edculos de mediaci\u00f3n\u00bb, el primero de los cuales refiere que \u00abEl Declarante -el se\u00f1or Onose- y la Otra Parte -la se\u00f1ora Zapata- se divorcian por mediaci\u00f3n en el d\u00eda de hoy\u00bb. De all\u00ed que la demandante, en el hecho cuarto de su libelo, hubiere manifestado que \u00ablos esposos Onose Zapata, de com\u00fan acuerdo, decidieron divorciarse\u00bb, para lo cual \u00abpresentaron ante el Alcalde de Matsudo, prefectura de Chiba Jap\u00f3n, la solicitud de su divorcio la que les fue aceptado, as\u00ed como se desprende del Certificado de Recepci\u00f3n de divorcio\u00bb (folio 19). &nbsp;<\/p>\n<p>Por consiguiente, descartada la existencia de una sentencia de divorcio propiamente dicha proferida por un Juez japon\u00e9s, debi\u00f3 la parte interesada demostrar que la mediaci\u00f3n o, si se quiere, que el certificado de recepci\u00f3n de la denuncia de divorcio presentada ante el Alcalde la ciudad de Matsudo, Prefectura de Chiba, el 16 de febrero de 2000 (folio 11), hacen las veces de fallo judicial, seg\u00fan el ordenamiento jur\u00eddico de esa naci\u00f3n. &nbsp;<\/p>\n<p>Y como esa inadvertencia desdibuja tambi\u00e9n la prueba de la ejecutoria o firmeza de la decisi\u00f3n cuyo exequatur se demanda, seg\u00fan lo exige el numeral 3\u00ba del art\u00edculo 694 del C. de P.C., fuerza concluir que dicha petici\u00f3n debe ser denegada, siendo claro que le incumb\u00eda a la se\u00f1ora Zapata acreditar los presupuestos necesarios para abrirle paso a su pretensi\u00f3n, como lo exige el art\u00edculo 177 del C. de P.C., &nbsp;<\/p>\n<p>DECISION &nbsp;<\/p>\n<p>En m\u00e9rito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia,&nbsp; Sala de Casaci\u00f3n Civil, administrando justicia en nombre de la Rep\u00fablica y por autoridad de la ley, &nbsp;<\/p>\n<p>RESUELVE &nbsp;<\/p>\n<p>Sin costas en la actuaci\u00f3n, por no aparecer causadas. &nbsp;<\/p>\n<p>NOTIF\u00cdQUESE &nbsp;<\/p>\n<p>PEDRO OCTAVIO MUNAR CADENA &nbsp;<\/p>\n<p>MANUEL ISIDRO ARDILA VELASQUEZ &nbsp;<\/p>\n<p>CARLOS IGNACIO JARAMILLO JARAMILLO &nbsp;<\/p>\n<p>JOSE FERNANDO RAMIREZ GOMEZ &nbsp;<\/p>\n<p>SILVIO FERNANDO TREJOS BUENO &nbsp;<\/p>\n<p>CESAR JULIO VALENCIA COPETE &nbsp;<\/p>\n<p>EDGARDO VILLAMIL PORTILLA &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>S-017-2004 [1100102030002002- 0198-01] &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; CORTE SUPREMA DE JUSTICIA\u00a1Error! 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