{"id":83420,"date":"2024-05-30T17:52:21","date_gmt":"2024-05-30T17:52:21","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/30\/ss-113-2006\/"},"modified":"2024-05-30T17:52:21","modified_gmt":"2024-05-30T17:52:21","slug":"ss-113-2006","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2024\/05\/30\/ss-113-2006\/","title":{"rendered":"SS 113 2006"},"content":{"rendered":"<p>SS-113-2006<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp;<\/p>\n<p>SALA DE CASACION CIVIL &nbsp;<\/p>\n<p>Magistrado Ponente &nbsp;<\/p>\n<p>PEDRO OCTAVIO MUNAR CADENA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Bogot\u00e1 D.C., treinta (30) de agosto de dos mil seis (2006). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;REF:&nbsp; Expediente No.7157 &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Procede la Corte a proferir sentencia sustitutiva, dentro del proceso de investigaci\u00f3n de paternidad promovido por la DEFENSOR\u00cdA DE FAMILIA, Regional Caldas, en nombre de la menor DANIELA FL\u00d3REZ ARIAS contra HERNANDO ESCOBAR ROJAS. &nbsp;<\/p>\n<p>ANTECEDENTES &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1.&nbsp; Correspondi\u00f3 al Juzgado Primero de Familia de Manizales tramitar la demanda presentada por la Defensora de Familia, en nombre de la citada menor, con el objeto de que el demandado fuera declarado padre extramatrimonial de la misma; subsecuentemente pidi\u00f3 que se dispusiera lo relativo a la patria potestad y guarda de la ni\u00f1a, as\u00ed mismo, que se ordenara lo pertinente para que el funcionario del estado civil extendiera en forma correcta y completa el acta de nacimiento de la menor e inscribiera la sentencia en el libro respectivo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.&nbsp; La parte actora sustent\u00f3 tal pedimento en la situaci\u00f3n&nbsp; f\u00e1ctica que se sintetiza as\u00ed: &nbsp;<\/p>\n<p>Elizabeth Fl\u00f3rez Arias y Hernando Escobar Rojas se conocieron el 14 de junio de 1988, en una tienda situada en el barrio Mil\u00e1n de Manizales, a ra\u00edz de que aqu\u00e9l le ofreci\u00f3 a ella y a su hermana Aracelly llevarlas hasta su sitio de trabajo. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Una semana despu\u00e9s, Elizabeth se comunic\u00f3 telef\u00f3nicamente con el demandado, entabl\u00e1ndose entre ellos una&nbsp; \u201crelaci\u00f3n afectiva de tipo amoroso\u201d.&nbsp; A mediados de julio de 1988, un mes despu\u00e9s de haberse conocido, sostuvieron, por primera vez, relaciones sexuales en el autom\u00f3vil de propiedad de aqu\u00e9l, en el garaje de su casa, y continuaron sosteni\u00e9ndolas en iguales circunstancias los fines de semana por el lapso de un a\u00f1o. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;A causa de las frecuentes relaciones sexuales, Elizabeth Fl\u00f3rez Arias qued\u00f3 en estado de embarazo, situaci\u00f3n que conoci\u00f3 el 27 de abril de 1989 y de la cual enter\u00f3 a Escobar Rojas, quien a partir de ese momento termin\u00f3 sus amor\u00edos. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Fruto de ese trato \u00edntimo naci\u00f3, el 23 de octubre de 1989, la menor Daniela Fl\u00f3rez Arias.&nbsp; Informado como fuera el demandado de ese hecho, contest\u00f3 que la ni\u00f1a no era hija de \u00e9l, pese a que el examen heredobiol\u00f3gico arroj\u00f3 como resultado que era compatible con respecto a su posible paternidad. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;3.&nbsp; Enterado el demandado de las pretensiones se opuso a las mismas y adujo que si bien sostuvo relaciones \u00edntimas con la madre de la demandante, ello ocurri\u00f3 solamente una vez, cabalmente, el 14 de junio de 1988, d\u00eda en que se conocieron, habida cuenta que \u00e9l, junto con su hermano Mario Hern\u00e1n y sus amigos John Jairo S\u00e1nchez y Jos\u00e9 Fernando L\u00f3pez recogieron a las dos hermanas Fl\u00f3rez Arias y al cabo de un rato se dirigieron al apartamento de uno de ellos, lugar donde bebieron y tuvieron&nbsp; \u201ctodos relaciones sexuales con las dos hermanas\u201d.&nbsp; Con sustento en estos hechos invoc\u00f3 en su defensa como medio exceptivo&nbsp; \u201cla imposibilidad de ser el padre extramatrimonial de la menor demandada\u201d. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4.&nbsp; La primera instancia culmin\u00f3 con sentencia desestimatoria de las pretensiones, decisi\u00f3n que fue revocada en fallo proferido el 24 de febrero de 1998, por el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Manizales, el cual fue recurrido en casaci\u00f3n por el demandado.&nbsp; A su vez la Corte, mediante fallo emitido el 14 de julio de 2004, cas\u00f3 la providencia de segundo grado y, previamente a adoptar la decisi\u00f3n de su incumbencia, dispuso correr traslado a las partes de la experticia practicada por el Laboratorio de Gen\u00e9tica M\u00e9dica de la Facultad de Medicina de la Universidad Tecnol\u00f3gica de Pereira que obra a folios 27 a 29 del cuaderno No.6 del expediente. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Surtido el aludido traslado procede decidir lo pertinente, previas las siguientes &nbsp;<\/p>\n<p>CONSIDERACIONES &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1.&nbsp; A la luz de las prescripciones del art\u00edculo 6\u00ba de la Ley 75 de 1968, la paternidad extramatrimonial se presume y hay lugar a declararla judicialmente, entre otros casos, cuando entre el presunto padre y la madre hayan existido relaciones sexuales en la \u00e9poca en que seg\u00fan el art\u00edculo 92 del C\u00f3digo de Procedimiento Civil pudo tener lugar la concepci\u00f3n.&nbsp; Tales relaciones pueden inferirse del trato personal y social entre la madre y el presunto padre, apreciado dentro de las circunstancias en que tuvo lugar y seg\u00fan sus antecedentes, y teniendo en cuenta su naturaleza, intimidad y continuidad. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Empero, en la investigaci\u00f3n de la paternidad, el juzgador en la actualidad tiene a su alcance valiosos instrumentos derivados de los avances cient\u00edficos que le permiten reconstruir la verdad hist\u00f3rica, esto es la paternidad biol\u00f3gica; por supuesto, que si las pruebas gen\u00e9ticas permiten no s\u00f3lo excluir sino incluir con grado cercano a la certeza la paternidad de un demandado resulta patente su relevancia en la definici\u00f3n de esta especie de litigios, obviamente, sin dejar de lado las causales de paternidad que contempla el art\u00edculo 6\u00ba de la Ley 75 de 1968.&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2.&nbsp; Para establecer el trato \u00edntimo entre la madre de la menor Daniela Fl\u00f3rez Arias y Hernando Escobar Rojas, aqu\u00ed alegado, fueron recaudados los testimonios de Aracelly Fl\u00f3rez Arias, Ang\u00e9lica Murillo Arias, Mar\u00eda del Socorro Fl\u00f3rez Arias, Jos\u00e9 Fernando L\u00f3pez Arango, Ilan Augusto Londo\u00f1o Caldas y Mario Hern\u00e1n Escobar Rojas, de cuyas versiones no es factible deducir que durante la \u00e9poca de la concepci\u00f3n de la citada infante hubiesen tenido relaciones sexuales su madre y el demandado, seg\u00fan advirti\u00f3 la Corte en la sentencia de casaci\u00f3n en que aniquil\u00f3 la decisi\u00f3n del juzgador de segundo grado. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Del mismo modo, en el plenario obra el resultado de la prueba gen\u00e9tica practicada por el Laboratorio de la Universidad Tecnol\u00f3gica de Pereira&nbsp; -Facultad de Medicina-, al demandado, a la prenombrada menor y su progenitora, en el cual se dictamin\u00f3 que &nbsp;\u201cHERNANDO ESCOBAR ROJAS tiene una probabilidad acumulada de paternidad&nbsp; (Wa) de 0%, con DANIELA FL\u00d3REZ. Seg\u00fan los enunciados verbales de Hummel la paternidad es excluida\u201d&nbsp; (destaca la Corte). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La prueba rese\u00f1ada fue decretada de oficio por el Tribunal y practicada antes de entrar en vigor la Ley 721 de 2001; as\u00ed mismo, de ella corri\u00f3 traslado la Corte por el t\u00e9rmino de tres d\u00edas a las partes, quienes guardaron silencio&nbsp; (f. 68, C-6). &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Ahora, si bien es cierto que en el examen de grupos sangu\u00edneos practicado a la menor Daniela Fl\u00f3rez Arias, a su madre y al demandado, por el Laboratorio de Gen\u00e9tica del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, arroj\u00f3 una impresi\u00f3n sobre paternidad&nbsp; \u201ccompatible\u201d, tambi\u00e9n lo es que tal resultado no es atributivo de paternidad, simplemente constituye un indicio que fue infirmado por la prueba de ADN antes rese\u00f1ada, la cual es contundente en la exclusi\u00f3n de la paternidad atribuida al demandado. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sobre la prueba sangu\u00ednea la Corte, en sentencia del 19 de febrero de 2002, puntualiz\u00f3&nbsp; \u201cque la misma ha permitido formular&nbsp; \u2018leyes y cuadros de paternidades posibles e imposibles, seg\u00fan la hemoclasificaci\u00f3n conocida del hijo, la madre y el presunto padre\u2019, y es que cuando es positiva no tiene por s\u00ed sola la&nbsp; \u2018virtualidad de ubicar en el tiempo el trato sexual\u2019, pero cuando el resultado es negativo, s\u00ed resulta eficaz para la exclusi\u00f3n de paternidad; es decir que, como lo reiter\u00f3 esta Corporaci\u00f3n, refiri\u00e9ndose concretamente a esa especie de examen&nbsp; \u2018el resultado de la prueba no se\u00f1ala paternidad, sino que la descarta\u2019 \u201d.&nbsp; En decisi\u00f3n anterior tambi\u00e9n sostuvo que \u201cel resultado de grupos sangu\u00edneos, no excluye la posibilidad de que una persona es el padre un ni\u00f1o, ello no puede resolverse en la tesis de que tal resultado sea prueba cient\u00edfica de la paternidad de aquella.&nbsp; Sin duda lo cient\u00edfico de la prueba es tan solo su car\u00e1cter negativo o excluyente, o como recientemente se reiter\u00f3:&nbsp; el resultado de la prueba no se\u00f1ala paternidad, sino que la descarta\u201d&nbsp; (sentencia del 6 de junio de 1995) &nbsp;&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Pero es que, adem\u00e1s, la jurisprudencia ha puntualizado que la experticia basada en los grupos sangu\u00edneos con resultados de compatibilidad, tan solo puede catalogarse como un indicio que coadyuva a la valoraci\u00f3n positiva de los dem\u00e1s medios de persuasi\u00f3n, indicio contingente que por s\u00ed solo carece de la virtualidad suficiente para demostrar la paternidad.&nbsp; As\u00ed, en este caso, it\u00e9rase, feble incidencia probatoria tiene la prueba de grupos sangu\u00edneos, pues de los dem\u00e1s elementos probatorios recaudados aflora que el demandado no es el padre de la actora. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Puestas as\u00ed las cosas, es incontestable que deben denegarse los pedimentos de la demanda. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En este orden de ideas, se impone confirmar la sentencia apelada. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/p>\n<p>DECISI\u00d3N &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En m\u00e9rito de lo expuesto, la Sala de Casaci\u00f3n Civil de la Corte Suprema de Justicia, en sede de instancia, administrando justicia en nombre de la Rep\u00fablica y por autoridad de la ley, &nbsp;<\/p>\n<p>RESUELVE &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;1\u00ba&nbsp; CONFIRMAR la sentencia proferida el 15 de octubre de 1996, por el Juzgado Primero Promiscuo de Familia de Manizales, en este proceso. &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;2\u00ba&nbsp; &nbsp;CONDENAR &nbsp;a la parte actora en costas de segunda instancia&nbsp; (art.392 num.3\u00ba del C. de P. Civil). &nbsp;<\/p>\n<p>NOTIF\u00cdQUESE &nbsp;<\/p>\n<p>JAIME ALBERTO ARRUBLA PAUCAR &nbsp;<\/p>\n<p>MANUEL ISIDRO ARDILA VEL\u00c1SQUEZ &nbsp;<\/p>\n<p>CARLOS IGNACIO JARAMILLO JARAMILLO &nbsp;<\/p>\n<p>PEDRO OCTAVIO MUNAR CADENA &nbsp;<\/p>\n<p>CESAR JULIO VALENCIA COPETE &nbsp;<\/p>\n<p>EDGARDO VILLAMIL PORTILLA &nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/p>\n<p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SS-113-2006 &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp; SALA DE CASACION CIVIL &nbsp; Magistrado Ponente &nbsp; PEDRO OCTAVIO MUNAR CADENA &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Bogot\u00e1 D.C., treinta (30) de agosto de dos mil seis (2006). &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;REF:&nbsp; Expediente No.7157 &nbsp; &nbsp; &nbsp; [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[87],"tags":[],"class_list":["post-83420","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-87"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83420","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83420"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83420\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83420"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83420"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83420"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}