{"id":99037,"date":"2026-06-25T17:49:47","date_gmt":"2026-06-25T17:49:47","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2026\/06\/25\/stc1034-2017\/"},"modified":"2026-06-25T17:49:47","modified_gmt":"2026-06-25T17:49:47","slug":"stc1034-2017","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2026\/06\/25\/stc1034-2017\/","title":{"rendered":"STC1034-2017"},"content":{"rendered":"<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">ARIEL SALAZAR RAM\u00cdREZ &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Magistrado ponente &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">STC1034-2017 &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Radicaci\u00f3n n. 11001-02-03-000-2017-00126-00 &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">(Aprobado en sesi\u00f3n de primero de febrero de dos mil diecisiete) &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Bogot\u00e1, D. C., dos (2) de febrero de dos mil diecisiete (2017). &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\"><\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Decide la Corte la acci\u00f3n de tutela promovida por Hugo Hernando Celis Vega contra la Sala Civil del Tribunal Superior de este Distrito Judicial, tr\u00e1mite al que se orden\u00f3 vincular al Juzgado Dieciocho Civil del Circuito de la capital y a los intervinientes en el proceso de pertenencia donde se origina la queja. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">I. ANTECEDENTES &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">A. La pretensi\u00f3n &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">El ciudadano solicit\u00f3 el amparo de su derecho fundamental al debido proceso, que considera vulnerado por la autoridad judicial accionada, al revocar la sentencia de primera instancia que hab\u00eda accedido a declarar que hab\u00eda adquirido por usucapi\u00f3n la oficina No. 409 ubicada en el tercer piso del edificio Latino de Bogot\u00e1, tras admitir la intervenci\u00f3n de un tercero que carec\u00eda de legitimaci\u00f3n en el asunto. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En consecuencia, pretende que se deje sin valor ni efecto el fallo cuestionado y se ordene al Tribunal emitir un nuevo pronunciamiento ajustado a los preceptos legales.&nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">B. Los hechos &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">1. El 7 de septiembre de 2012, el promotor&nbsp; del amparo promovi\u00f3 demanda contra Inversiones Gilgar Ltda y personas indeterminadas, para que se declarara a su favor la prescripci\u00f3n adquisitiva de dominio sobre la oficina 409 del Edificio Latino, ubicado en la carrera 10 No. 10-53 de esta ciudad, identificada con matr\u00edcula inmobiliaria No. 50C-184721. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">2. Surtidas las notificaciones y emplazamientos de ley, la demandada no concurri\u00f3 al juicio, raz\u00f3n por la cual le fue designado curador ad litem, quien contest\u00f3 la demanda sin formular excepciones. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">3. Sen\u00e9n Ulloa Vargas y la Inmobiliaria Sojurin Ltda., acudieron para manifestar su oposici\u00f3n, como poseedores del inmueble y arrendadores del pretenso usucapiente. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">4. Mediante auto de 31 de enero de 2014, se reconoci\u00f3 personer\u00eda para actuar al apoderado judicial de los precitados. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">5. Adelantada la actuaci\u00f3n correspondiente, el 1\u00ba de octubre de 2015, el Juzgado 1\u00ba Civil del Circuito de Descongesti\u00f3n de Bogot\u00e1 accedi\u00f3 a las s\u00faplicas del quejoso, por considerar acreditados los actos de se\u00f1or y due\u00f1o que \u00e9ste ejerci\u00f3 sobre el inmueble por m\u00e1s de 20 a\u00f1os. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">6. En desacuerdo, Sen\u00e9n Ulloa Vargas y la Inmobiliaria Sojurin Ltda., recurrieron en apelaci\u00f3n el fallo. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">7. En providencia de septiembre 29 de 2016 el Tribunal Superior de Bogot\u00e1, revoc\u00f3 la sentencia impugnada y en su lugar, deneg\u00f3 la declaratoria de pertenencia. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">8. El accionante acude al amparo constitucional por considerar que la decisi\u00f3n adoptada por el Tribunal Superior de Bogot\u00e1, en virtud de la admisi\u00f3n de la intervenci\u00f3n de personas que ning\u00fan inter\u00e9s ten\u00edan en las resultas del proceso, vulnera su prerrogativa fundamental invocada \u00ab\u2026pues atiende argumentos de un tercero que no ten\u00eda ninguna legitimaci\u00f3n en la causa para oponerse a las pretensiones de la demanda (\u2026) si la demandada Inversiones Gilgar Ltda., nunca concurri\u00f3 por si misma al proceso, la intervenci\u00f3n de quien dijo tener inter\u00e9s y representarla es totalmente ilegal\u2026\u00bb &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En consecuencia, pretende la concesi\u00f3n de la protecci\u00f3n reclamada, en la forma vista. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">C. El tr\u00e1mite de la instancia &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">1. El 20 de enero de 2017 se admiti\u00f3 la acci\u00f3n de tutela, y se orden\u00f3 el traslado a la sede judicial accionada, as\u00ed como la vinculaci\u00f3n del Juzgador de primera instancia y los intervinientes en el proceso de pertenencia para que ejercieran su derecho de defensa. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">2. El Juzgado 18 Civil del Circuito de Bogot\u00e1, indic\u00f3 que en virtud de las medidas de descongesti\u00f3n dispuestas por la Sala Administrativa del Consejo Seccional de la Judicatura, remiti\u00f3 las diligencias a su hom\u00f3logo 1\u00ba de descongesti\u00f3n, raz\u00f3n por la cual desconoce la actuaci\u00f3n censurada. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">II. CONSIDERACIONES &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">1. En t\u00e9rminos precisos, la acci\u00f3n de tutela tiene como finalidad solucionar de manera eficiente y oportuna situaciones generadas por actos u omisiones que implican la trasgresi\u00f3n o amenaza de derechos que ostentan la categor\u00eda de fundamentales, siempre que el presunto afectado acuda a reclamar la protecci\u00f3n dentro de un per\u00edodo de tiempo razonable, y no hubiere desaprovechado los medios de defensa dispuestos en el ordenamiento jur\u00eddico para procurar la protecci\u00f3n de sus garant\u00edas constitucionales. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\"><\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Por eso, la jurisprudencia ha sido enf\u00e1tica en acotar que al amparo no se puede recurrir como si se tratara de un instrumento adicional o supletorio, pues no est\u00e1 concebido para sustituir o desplazar a los funcionarios a los que constitucional y legalmente corresponde dirimir los conflictos que se encuentran bajo su conocimiento. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">2. En el caso objeto de an\u00e1lisis, la petici\u00f3n elevada por el ciudadano no atiende el postulado al que se ha hecho alusi\u00f3n, circunstancia frente a la cual se torna improcedente la acci\u00f3n incoada. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En efecto, de acuerdo con los argumentos en que se funda el reproche formulado en esta sede, la alegada vulneraci\u00f3n de la garant\u00eda del debido proceso, tendr\u00eda su fuente en el prove\u00eddo de fecha 31 de enero de 2014, a trav\u00e9s del cual el Juez cognoscente admiti\u00f3 la intervenci\u00f3n del se\u00f1or Sen\u00e9n Ulloa Vargas y la Inmobiliaria Sojurin Ltda., y reconoci\u00f3 personer\u00eda a su apoderado judicial para que los representara en el juicio, pues fue con base en su oposici\u00f3n a las pretensiones de la demanda, que el Tribunal cuestionado revoc\u00f3 la sentencia favorable a los intereses del actor. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Al respecto, estima el tutelante que la \u00fanica facultada para controvertir su demanda era la demandada Inversiones Gilgar Ltda., bien directamente o a trav\u00e9s del curador ad litem que se le design\u00f3 y quien no formul\u00f3 excepciones a sus pedimentos. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Sin embargo, de la revisi\u00f3n de las diligencias objeto de reproche, se extrae que el usucapiente no cuestion\u00f3 el reconocimiento de sus opositores al interior del proceso, al punto que no recurri\u00f3 el respectivo pronunciamiento, como tampoco censur\u00f3 el auto a trav\u00e9s del cual se concedi\u00f3 el recurso de apelaci\u00f3n que impetraron contra la sentencia y solo ahora, en sede constitucional, pretende debatir la legitimidad de su contraparte para participar en el proceso. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Se reitera que atendido el car\u00e1cter residual de la tutela, en ning\u00fan momento se puede entender como un mecanismo instituido para reemplazar los instrumentos establecidos por el legislador para la efectiva y adecuada defensa de las garant\u00edas procesales de los intervinientes en un proceso, pues considerar tal posici\u00f3n conllevar\u00eda a invadir su \u00f3rbita de acci\u00f3n y a quebrantar la Carta Pol\u00edtica. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">3. Con todo, vale la pena recordar que la jurisprudencia de manera invariable ha se\u00f1alado que, por regla general la acci\u00f3n de tutela no procede contra providencias judiciales y, por tanto, s\u00f3lo en forma excepcional resulta viable la prosperidad del amparo para atacar tales decisiones cuando con ellas se causa vulneraci\u00f3n a los derechos fundamentales de los asociados. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Los criterios que se han establecido para identificar las causales de procedibilidad en estos eventos se basan en el reproche que merece toda actividad judicial arbitraria, caprichosa, infundada o rebelada contra las preceptivas legales que rigen el respectivo juicio, con detrimento de los derechos fundamentales de las personas que han sometido la ventilaci\u00f3n de sus conflictos a la jurisdicci\u00f3n. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En sentir del promotor de la queja, la sede plural accionada desconoci\u00f3 su derecho fundamental al debido proceso, no solo porque tom\u00f3 en consideraci\u00f3n para resolver el asunto los argumentos de quienes intervinieron en el proceso sin estar legitimados para ello, sino por \u00ab\u2026tomar una decisi\u00f3n de fondo contraria al mandato procesal aplicable al caso\u2026\u00bb &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">No obstante, como resultado del an\u00e1lisis de la providencia en contra de la que se enfil\u00f3 el reclamo en tutela, esto es, la sentencia proferida el 29 de septiembre de 2016 por la Sala Civil del Tribunal Superior de Bogot\u00e1, a trav\u00e9s de la cual revoc\u00f3 el fallo de primera instancia emitido el 1\u00ba de octubre de 2015 por el Juzgado 1\u00ba Civil del Circuito de Descongesti\u00f3n de esta ciudad, se advierte la improcedencia del amparo, pues tal decisi\u00f3n no se puede calificar como arbitraria ni antojadiza. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En efecto, se observa que el Tribunal, luego de evaluar los argumentos expuestos por los apelantes y valorar detalladamente el caudal probatorio recaudado, concluy\u00f3 que no hab\u00eda lugar a declarar la prescripci\u00f3n adquisitiva, dado que no se demostr\u00f3 la interversi\u00f3n del t\u00edtulo de mera tenencia \u2013contrato de arrendamiento con la inmobiliaria impugnante- en virtud del cual el pretenso usucapiente lleg\u00f3 al bien, pues no se alleg\u00f3 documento alguno que diera cuenta de tal negocio jur\u00eddico ni que demostrara su existencia, pese a la p\u00e9rdida del respectivo escrito. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Al respecto, expuso la autoridad accionada: &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">\u00ab\u2026La foliatura, examinada con el rigor que la situaci\u00f3n sub lite requiere a la luz de las pautas legales y jurisprudenciales tra\u00eddas a cuento, no refleja que tal \u00e1nimo de se\u00f1or y due\u00f1o se dio en el demandante, ni para la fecha que se\u00f1al\u00f3 en su libelo (15 de julio de 1991, d\u00eda en el que, al decir de la actora, celebr\u00f3 con su otrora arrendador un contrato de promesa de compraventa sobre el 50% de la posesi\u00f3n que este \u00faltimo detentara respecto de la misma oficina 409), ni tampoco con anterioridad al 7 de septiembre de 1992 (mem\u00f3rese que fue tambi\u00e9n un 7 de septiembre, pero de 2012, cuando se radic\u00f3 la demanda de pertenencia, en la que se invoc\u00f3 el t\u00e9rmino veintenario aludido desde los albores de esta providencia.) &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Es m\u00e1s, ac\u00e1 brilla por ausencia la prueba cabal sobre la fecha exacta en la que el se\u00f1or Celis Vega habr\u00eda mutado su inicial tenencia, en se\u00f1or\u00edo verdaderamente desconocedor de todo dominio ajeno, lo cual inclu\u00eda, desde luego, repudiar la posesi\u00f3n que sobre la misma oficina 409 se atribu\u00eda Jur\u00eddica Empresarial Ltda. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">3.1. En efecto, en la demanda se afirm\u00f3 que \u201cUlloa Vargas\u201d, en su calidad de gerente de la Sociedad Jur\u00eddica Empresarial Ltda., y Celis Vega, suscribieron un documento de promesa de compraventa de los derechos de posesi\u00f3n sobre el bien inmueble, pero fue extraviado (fl. 137); que con fundamento en dicha negociaci\u00f3n preparatoria, el 15 de julio de 1991, \u201cle pag\u00f3 a Sen\u00e9n Ulloa Vargas, en su calidad de gerente de la Sociedad Jur\u00eddica Empresarial Ltda., la suma de $2.500.000, por concepto del 50% de los derechos de posesi\u00f3n que ten\u00eda este \u00faltimo sobre el inmueble que se pretende usucapir\u201d; que, adem\u00e1s, \u201cacordaron que el se\u00f1or Celis Vega le cancelar\u00eda (al promitente vendedor) el saldo de $2.500.000 por valor de los derechos de posesi\u00f3n, el d\u00eda que Sen\u00e9n Ulloa Vargas, en su calidad de gerente de la sociedad Jur\u00eddica Empresarial Ltda., le otorgar\u00eda a su favor la respectiva escritura p\u00fablica de venta de esos derechos posesorios y levantar\u00eda el embargo que para ese momento pesaba sobre el inmueble, con ocasi\u00f3n a una deuda de administraci\u00f3n, lo cual efectivamente hizo Sen\u00e9n Ulloa Vargas, pero nunca volvi\u00f3 a aparecer para el otorgamiento de la escritura p\u00fablica\u201d. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">(\u2026) &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Ya se resalt\u00f3 que el demandante no alleg\u00f3 el documento privado que contendr\u00eda la anunciada promesa, ni tampoco un principio de prueba por escrito que hiciera referencia a esa negociaci\u00f3n preliminar (por v\u00eda de ejemplo, recibo de pago de los $2.500.000, que dijo haber sufragado al promitente vendedor). Por obvias razones, la manifestaci\u00f3n insular de haber extraviado ese documento, no suple la calificada carga de acreditaci\u00f3n que pesa sobre quien admiti\u00f3 haber ingresado al predio como arrendatario, puesto que, adem\u00e1s, por regla general a la que no escapa este asunto, a nadie le es factible hacer de su dicho la prueba propia de las afirmaciones que le favorecen (\u2026) &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">(\u2026) &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">No sobra destacar que si, en gracia de discusi\u00f3n, se dejara a un lado las anotadas deficiencias probatorias y se diera por probada la celebraci\u00f3n de la promesa (de venta de derechos posesorios), ni siquiera en ese escenario las pretensiones podr\u00edan prosperar, pues en los t\u00e9rminos en que, seg\u00fan la demanda, se habr\u00eda acordado el contrato preliminar, este carecer\u00eda de la virtud de trocar en un verdadero se\u00f1or\u00edo, apto para usucapir, el t\u00edtulo de mera tenencia con que el demandante ingres\u00f3 al inmueble de marras. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">(\u2026) &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\"><\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Ac\u00e1 no se demostr\u00f3 que los intervinientes en el contrato de promesa de venta de derechos posesorios, hubieran acordado la entrega anticipada de la posesi\u00f3n (ni hay forma de esclarecerlo), pues, como se dijo, no se alleg\u00f3 por el demandante el escrito contentivo de ese acuerdo de voluntades, ni existe otro elemento de juicio que permita saber, con certeza, la existencia de estipulaciones en tal sentido. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">\u2026de conformidad con el libelo incoativo, lo que se habr\u00eda acordado en el rese\u00f1ado contrato preparatorio, es que el demandante adquirir\u00eda los derechos posesorios, no propiamente con la celebraci\u00f3n de la promesa, sino con la suscripci\u00f3n de la respectiva escritura p\u00fablica de compraventa, y con la entrega, a la promitente vendedora, de los $2.500.000, pendientes de pago, condiciones \u00e9stas que el actor reconoci\u00f3 no hab\u00edan ocurrido ni para el 15 de julio de 1991 (es decir, cuando se habr\u00eda ajustado la promesa), ni tampoco para la fecha en que se formul\u00f3 la demanda de pertenencia. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">\u2026si se tomara por cierto el clausulado que al negocio jur\u00eddico preliminar le atribuye la demanda de pertenencia, tendr\u00eda que verse que la promesa habr\u00eda reca\u00eddo sobre el 50% de los derechos de posesi\u00f3n que para ese entonces ostentar\u00eda Jur\u00eddica Empresarial, lo cual parece m\u00e1s orientado a una \u201ccoposesi\u00f3n\u201d, que al se\u00f1or\u00edo exclusivo y excluyente que de haberse demostrado los dem\u00e1s requisitos que contempla el ordenamiento -, hubieran podido habilitar la implorada declaraci\u00f3n de dominio.(\u2026)\u00bb &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">4. Resulta evidente entonces, que la decisi\u00f3n que se reprocha por esta v\u00eda se motiv\u00f3 adecuadamente, y en la misma se hizo una razonada interpretaci\u00f3n de los medios probatorios allegados a las diligencias, as\u00ed como de la normatividad que regula la materia, que con independencia de que se comparta o no por el tutelante, no se muestra irrazonable y por ende no quebranta las garant\u00edas reclamadas.&nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;De all\u00ed que sea indiscutible, que la pretensi\u00f3n del quejoso se circunscribi\u00f3, de modo exclusivo, a un subjetivo disenso frente a las razones en que el fallador accionado se soport\u00f3 para arribar a sus conclusiones, inconformidad que, naturalmente, excede el \u00e1mbito del sentenciador de tutela, pues constitucional y legalmente los funcionarios judiciales tienen entera libertad para realizar una libre hermen\u00e9utica de las normas y las pruebas puestas en su conocimiento, sin llegar, por supuesto, al l\u00edmite de la arbitrariedad o la ilegalidad, que en el presente caso no se vislumbran. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Queda claro, por consiguiente, que no fue por desconocimiento de la ley sustancial, por vicios en el procedimiento, por defecto f\u00e1ctico, ni por ninguna otra actuaci\u00f3n caprichosa que el Tribunal de Bogot\u00e1 adopt\u00f3 la decisi\u00f3n cuestionada, pues los motivos que adujo en su providencia constituyen una interpretaci\u00f3n judicial perfectamente v\u00e1lida y razonable, por lo que no se avizora la configuraci\u00f3n de ninguno de los requisitos de procedibilidad de la acci\u00f3n de tutela contra providencias judiciales y, por tanto, no se advierte violaci\u00f3n al debido proceso del tutelante. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">5. Las razones que se han dejado consignadas se estiman suficientes para negar el amparo invocado. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">III. DECISI\u00d3N &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En m\u00e9rito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casaci\u00f3n Civil, administrando justicia en nombre de la Rep\u00fablica y por autoridad de la ley, NIEGA la protecci\u00f3n constitucional deprecada. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Comun\u00edquese lo aqu\u00ed resuelto a las partes por el medio m\u00e1s expedito; y, en su oportunidad, rem\u00edtase el expediente a la Corte Constitucional para su eventual revisi\u00f3n, en caso de no ser impugnado este fallo. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;&nbsp; LUIS ALONSO RICO PUERTA &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Presidente de Sala &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">MARGARITA CABELLO BLANCO &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\"><\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">\u00c1LVARO FERNANDO GARC\u00cdA RESTREPO &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">ARIEL SALAZAR RAM\u00cdREZ &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\"><\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">CORTE SUPREMA DE JUSTICIA &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">SALA DE CASACI\u00d3N CIVIL &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Radicaci\u00f3n n.\u00b0 11001-02-03-000-2017-00126-00 &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">ACLARACION DE VOTO &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Aunque comparto la decisi\u00f3n adoptada por la Honorable Sala, respetuosamente me permito ACLARAR mi voto respecto de la providencia referida en cuanto alude a los fen\u00f3menos de la interversi\u00f3n de la mera tenencia en posesi\u00f3n y a la posesi\u00f3n del ladr\u00f3n. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En primer t\u00e9rmino, la interversi\u00f3n de la mera tenencia en posesi\u00f3n, es terminolog\u00eda acu\u00f1ada por la consolidada jurisprudencia de la Honorable Corte Suprema de Justicia, por la cual profeso respeto y admiraci\u00f3n. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">No obstante ello, la aclaraci\u00f3n se apoya en el hecho de que dicha denominaci\u00f3n no traduce con precisi\u00f3n y claridad, el n\u00edtido entendimiento que la prolija y fundada jurisprudencia de \u00e9sta Honorable Corporaci\u00f3n tiene del mismo. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En efecto, &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Hablar de la interversi\u00f3n de la mera tenencia en posesi\u00f3n podr\u00eda conducir a sostener que es posible que aquella se transforme, se mute, se convierta en posesi\u00f3n y ello desde luego no es posible, no s\u00f3lo por razones de \u00edndole jur\u00eddico, sino, por sobre todo, por las restricciones l\u00f3gicas impuestas por las delimitadas significaciones e implicaciones de uno y otro fen\u00f3meno. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">1. En este orden, el primer impedimento para la viabilidad de la pretendida interversi\u00f3n es el car\u00e1cter inmutable de la mera tenencia el cual se deduce del claro texto del art\u00edculo 777 del C.C en cuanto previene que \u201cEl simple lapso de tiempo no muda la mera tenencia en posesi\u00f3n\u201d, lo que le confiere un car\u00e1cter perpetuo e inamovible mientras se mantengan vigentes las notas esenciales de esa instituci\u00f3n. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">2. Se debe agregar que, si la mera tenencia, seg\u00fan el art\u00edculo 775 \u00eddem es la \u00abque se ejerce sobre una cosa, no como due\u00f1o, sino en lugar o a nombre del due\u00f1o\u00bb calidad en la que tipifica al acreedor prendario, al secuestre, al usufructuario, usuario, al habitador, etc, es notorio que el mero tenedor no tiene animus domini el cual resulta esencial para la prosperidad y consolidaci\u00f3n del fen\u00f3meno posesorio. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\"><\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">De all\u00ed que mientras permanezca en tal estado subjetivo, ning\u00fan efecto transformador cumple el mero transcurso del tiempo. O dicho en otros t\u00e9rminos, mientras el elemento subjetivo de la mera tenencia, el animus tenendi, se conserve, ninguna otra calidad diferente a la de mero tenedor podr\u00e1 afirmarse del sujeto que se encuentra en tal circunstancia y el tiempo de mera tenencia ser\u00e1 de mera tenencia, no de posesi\u00f3n en ning\u00fan caso, -igual cabe decir del t\u00e9rmino posesorio- sencillamente porque ese t\u00e9rmino no es transferible, transmisible o susceptible de \u00absuma o agregaci\u00f3n\u00bb de una instituci\u00f3n a otra. Le pertenece con car\u00e1cter exclusivo y excluyente a cada una de ellas, conclusi\u00f3n a la que permite arribar el art\u00edculo 2521 del C.C en cuanto advierte que \u00abSi una cosa ha sido pose\u00edda sucesivamente y sin interrupci\u00f3n, por dos o m\u00e1s personas, el tiempo del antecesor (poseedor) puede o no agregarse al tiempo del sucesor (poseedor), seg\u00fan lo dispuesto en el art\u00edculo 778\u00bb. Negrilla ajena al texto original. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Igual cabe decir de la posesi\u00f3n. El mero transcurso del tiempo no muda la posesi\u00f3n en mera tenencia, puesto que lo que rige y consolida dicho fen\u00f3meno no es la duraci\u00f3n temporal de los hechos posesorios (que ser\u00e1 importante para efectos prescriptivos) sino el corpus regido por el elemento subjetivo (animus domini) de afirmarse y comportarse como due\u00f1o, como domine, frente a quien tiene derecho a oponerse a la posesi\u00f3n. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">3. Como es evidente, se trata de instituciones que no tienen ninguna comunicabilidad ni interdependencia, as\u00ed ambas contengan un elemento f\u00edsico, id\u00e9nticamente denominado como corpus, esto es, materialidad de presencia, pero inspirado en razones y aspiraciones diversas desde el plano subjetivo. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En efecto, el corpus de la mera tenencia obedece a actos materiales cuyo \u00fanico prop\u00f3sito es ejercer las facultades jur\u00eddicas y materiales propias de la relaci\u00f3n tenencial a t\u00edtulo de arrendamiento, comodato o cualquier otro fen\u00f3meno que permita afirmar tal calidad, esto es, el hacer \u2013usar y gozar- conforme a la naturaleza y a la funci\u00f3n misma del bien. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Por el contrario, el corpus del fen\u00f3meno posesorio est\u00e1 regido por una inspiraci\u00f3n que se orienta a ganar el derecho por v\u00eda prescriptiva y cuyo hito fundacional, necesariamente, se radica en el comportamiento como due\u00f1o y el correlativo desconocimiento \u2013en virtud de los actos posesorios p\u00fablicos, pac\u00edficos e ininterrumpidos- de la existencia de titulares de derechos reales sobre id\u00e9ntico bien, o de su cabal identificaci\u00f3n para efecto de citarlos y vencerlos en juicio, es decir, para ganar un derecho comerciable y alienable radicado en otro patrimonio distinto del propio del poseedor prescribiente. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Dicho corpus es de tal entidad objetiva que impone, necesaria y fundamentalmente, a los ojos de un observador razonable, la convicci\u00f3n de que tales conductas son trasunto directo del ejercicio del derecho real de propiedad. Que quien los ejecuta no hace nada distinto a exteriorizar las facultades materiales propias de ese derecho. Que es el due\u00f1o, entendimiento este indispensable para que pueda desplegarse en su favor la presunci\u00f3n del art\u00edculo 762 del C.C. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">O en otras palabras, los actos materiales del corpus posesorio no pueden consistir en los que el art\u00edculo 2520 del C.C denomina actos de mera tolerancia y de mera facultad, sencillamente porque de ellos no resulta gravamen, no confieren posesi\u00f3n, ni dan fundamento a prescripci\u00f3n alguna. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">4. Como es apenas obvio, el derecho personal que da lugar a la relaci\u00f3n tenencial, solamente faculta -y a eso aspiran exclusivamente los sujetos negociales- para el ejercicio de las prerrogativas propias del derecho, de su contenido esencial, que en ning\u00fan caso comporta la vocaci\u00f3n traslaticia (propia de las relaciones jur\u00eddicas que entra\u00f1an prestaci\u00f3n de dar como la permuta, la compraventa, la donaci\u00f3n y el aporte en sociedad) ni entidad traslaticia (como ocurre en el mutuo) o constitutiva como sucede en la prenda civil. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Es esto justamente lo que ocurre en materia de arrendamiento, comodato, y en todos los fen\u00f3menos jur\u00eddicos de naturaleza id\u00e9ntica o similar y a ello se circunscribe el poder jur\u00eddico derivado del mismo, al margen de si su duraci\u00f3n es indefinida o limitada, puesto que su car\u00e1cter inmutable no sufre mengua por el mero transcurso del tiempo. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Por el contrario, el hecho de la posesi\u00f3n aspira a que mediante la invocaci\u00f3n de los actos posesorios (hecho jur\u00eddico humano voluntario l\u00edcito) por el tiempo de ley (hecho jur\u00eddico natural), el derecho real prescriptible ingrese al patrimonio del poseedor para afirmarse due\u00f1o, lo que jam\u00e1s podr\u00e1 ocurrir en la mera tenencia gracias a su car\u00e1cter inmutable, a su falta de vocaci\u00f3n traslaticia y a la ausencia de presunci\u00f3n de propiedad en pro del mero tenedor. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Son instituciones paralelas, si se quiere, no id\u00e9nticas, raz\u00f3n por la cual no tienen ninguna circunstancia que las haga siquiera&nbsp; potencialmente asimilables, raz\u00f3n \u00e9sta que niega de suyo la posibilidad de que una pueda transformarse o mutarse en la otra. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">5. Ahora bien, la pretendida transformaci\u00f3n de la mera tenencia en posesi\u00f3n la radica alg\u00fan sector de la doctrina en disposiciones tales como el art\u00edculo 2531 del C\u00f3digo, especialmente en su numeral 3\u00ba en cuanto prescribe que \u00ab\u2026la existencia de un t\u00edtulo de mera tenencia, har\u00e1 presumir mala fe, y no dar\u00e1 lugar a la prescripci\u00f3n, a menos de concurrir estas dos circunstancias: &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Que el que se pretende due\u00f1o no pueda probar que en los \u00faltimos diez (10) a\u00f1os se haya reconocido expresa o t\u00e1citamente su dominio por el que alega la prescripci\u00f3n\u00bb; y, \u00abque el que alegue la prescripci\u00f3n pruebe haber pose\u00eddo sin violencia clandestinidad, ni interrupci\u00f3n por el mismo espacio de tiempo\u00bb. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Si se analiza con detenimiento la disposici\u00f3n transcrita, resulta forzoso concluir que la referencia no es a un mero tenedor sino a un poseedor, por varias razones. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En primer t\u00e9rmino, porque lo que la norma advierte es que si un mero tenedor se va a afirmar poseedor para efectos prescriptivos, debe presumirse su mala fe, pues no est\u00e1 acorde con la probidad de las relaciones jur\u00eddicas que quien en virtud del v\u00ednculo jur\u00eddico precario identifica claramente a los extremos y su calidad, posteriormente&nbsp; vaya a desconocerlos para efectos posesorios y prescriptivos. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Es esta justamente la raz\u00f3n por la cual lo presume de mala fe, dado que la naturaleza misma de la relaci\u00f3n tenencial no le permite negar la titularidad del derecho en cabeza de su arrendador. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En segundo lugar, cabe reiterar que el mencionado numeral en realidad habla de la posesi\u00f3n, no de la mera tenencia, raz\u00f3n por la cual no hay nada que transformar. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Verif\u00edquese si no, en respaldo de esa afirmaci\u00f3n, que las dos circunstancias del numeral 3\u00ba aluden a requisitos esenciales de la posesi\u00f3n, no de la mera tenencia. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\"><\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">As\u00ed por ejemplo, es extra\u00f1a a un mero tenedor la exigencia de la prueba de que \u00ab\u2026en los \u00faltimos diez (10) a\u00f1os (no) (\u2026) haya reconocido expresa o t\u00e1citamente su dominio por el que alega la prescripci\u00f3n\u00bb, pues esa conducta es propia de la posesi\u00f3n con fines prescriptivos, no de la mera tenencia. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Menos procedente para los efectos de la llamada interversi\u00f3n es la pr\u00e9dica del segundo requisito, seg\u00fan el cual, \u00ab\u2026el que alegue la prescripci\u00f3n pruebe haber pose\u00eddo sin violencia clandestinidad, ni interrupci\u00f3n por el mismo espacio de tiempo\u00bb. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">6. A este \u00faltimo respecto cabe recordar que los vicios de la clandestinidad y la violencia los atribuye el art\u00edculo 771 del C\u00f3digo Civil a la posesi\u00f3n, no a la mera tenencia para calificarla de in\u00fatil, es decir, impr\u00f3spera para efectos prescriptivos, calificativo impredicable de la mera tenencia, siendo esa, entre otras, la raz\u00f3n por la cual los medios de protecci\u00f3n de una y otra tambi\u00e9n son diversos. Los interdictos posesorios de conservaci\u00f3n y amparo son los instrumentos conferidos para el poseedor que la ha adquirido por los medios legales, esto es, cuya posesi\u00f3n no tiene vicio alguno, mientras que la tenencia goza de herramientas de protecci\u00f3n diferentes, acordes con su propia naturaleza. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En lo que respecta a la interrupci\u00f3n de la prescripci\u00f3n, figura impredicable de la mera tenencia, la propia normativa del C\u00f3digo Civil consagra dos clases: natural y civil. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">La primera tiene a su vez dos subcategor\u00edas: la de la primera especie referida a la ocurrencia de hechos naturales que imposibilitan el ejercicio de actos posesorios, raz\u00f3n por la cual el tiempo que dure esa circunstancia se descuenta, en aplicaci\u00f3n del principio general seg\u00fan el cual a lo imposible nadie est\u00e1 obligado y sin que en ning\u00fan caso ese tratamiento del tiempo&nbsp; pueda equipararse al descuento de la suspensi\u00f3n de la prescripci\u00f3n ordinaria porque esta \u00faltima se inspira en la finalidad protectora en favor de quien no puede hacer valer su derecho por las circunstancias espec\u00edficas enlistadas por el legislador en el art\u00edculo 2530&nbsp; del C.C1. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">La interrupci\u00f3n de la segunda especie tiene lugar cuando la posesi\u00f3n pasa a otras manos y no es recuperada por los medios legales, esto es mediante los interdictos posesorios. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Por su parte, la interrupci\u00f3n civil es fen\u00f3meno predicable de la posesi\u00f3n, entre otras instituciones. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">7. Adicional al precedente marco diferenciador, la posesi\u00f3n goza de presunciones completamente extra\u00f1as a la mera tenencia, como se deduce de las prescripciones del art\u00edculo 780, traducidas en que \u00abSi se ha empezado a poseer a nombre propio, se presume que esta posesi\u00f3n ha continuado hasta el momento en que se alega\u00bb; \u00abSi se ha empezado a poseer a nombre ajeno, se presume igualmente la continuaci\u00f3n del mismo orden de cosas\u00bb; \u00abSi alguien prueba haber pose\u00eddo anteriormente, y posee actualmente, se presume la posesi\u00f3n en el tiempo intermedio\u00bb y finalmente, la del art\u00edculo 792 en cuanto previene que \u00abEl que recupera legalmente la posesi\u00f3n perdida se entender\u00e1 haberla tenido durante todo el tiempo intermedio\u00bb. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">8. Conforme con lo expuesto, un examen detenido del numeral 3\u00ba del art\u00edculo 2531 del C\u00f3digo Civil conduce a reconocer que la totalidad de su normativa est\u00e1 referida a la posesi\u00f3n y a la prescripci\u00f3n, no a la mera tenencia y menos a la transformaci\u00f3n de aquella en esta. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Dicho de otro modo, si bien la normativa alude a un t\u00edtulo de mera tenencia, las referencias subsiguientes desdicen de esa calidad puesto que los elementos mencionados en las reglas primera y segunda del mismo numeral, son propios de la posesi\u00f3n, esto es, el animus domini (\u00ab Que el que se pretende due\u00f1o no pueda probar que en los \u00faltimos diez (10) a\u00f1os se haya reconocido expresa o t\u00e1citamente su dominio por el que alega la prescripci\u00f3n\u00bb); y la utilidad \u2013para efectos prescriptivos- de la posesi\u00f3n (\u00abQue el que alegue la prescripci\u00f3n pruebe haber pose\u00eddo sin violencia clandestinidad, ni interrupci\u00f3n por el mismo espacio de tiempo\u00bb). &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">9. La anterior conclusi\u00f3n, est\u00e1 conforme con lo dispuesto en el art\u00edculo 786 que advierte que \u00abEl poseedor conserva la posesi\u00f3n, aunque transfiera la tenencia de la cosa, d\u00e1ndola en arriendo, comodato, prenda, dep\u00f3sito, usufructo, o cualquiera otro t\u00edtulo no traslaticio de dominio\u00bb. Subrayas ajenas al texto original. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">10. As\u00ed las cosas, no hay duda acerca de que el C\u00f3digo Civil no consagr\u00f3 la \u00abinterversi\u00f3n\u00bb de la mera tenencia en posesi\u00f3n. A lo sumo, admiti\u00f3 que un mero tenedor puede dejar de serlo para iniciar una posesi\u00f3n sin violencia ni clandestinidad por el tiempo de prescripci\u00f3n extraordinaria en virtud de su mala fe presunta, pero sin que en ning\u00fan caso, el tiempo transcurrido en calidad de tenedor pueda servir para prop\u00f3sitos diferentes a ejercer las facultades jur\u00eddicas de esa relaci\u00f3n jur\u00eddica precaria. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">11. Otro aspecto de mi aclaraci\u00f3n de voto tiene que ver con la denominada posesi\u00f3n o prescripci\u00f3n del ladr\u00f3n, que a mi juicio es improcedente, por tratarse de una posesi\u00f3n viciosa, bien por violencia o por clandestinidad, notas ambas caracterizadoras de las posesiones in\u00fatiles, justamente porque no dan lugar a posesi\u00f3n ni a prescripci\u00f3n alguna, y ello porque la posesi\u00f3n que pudiera alegar el ladr\u00f3n, la efect\u00faa con franco desconocimiento del car\u00e1cter pac\u00edfico y p\u00fablico que son dos requisitos esenciales del hecho posesorio, y consecuencialmente, de la prescripci\u00f3n para que pueda constituir modo id\u00f3neo para ganar derechos prescriptibles. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En efecto, la posesi\u00f3n para ser tal, al margen de su categorizaci\u00f3n como&nbsp; regular o irregular, debe estar integrada por el corpus y el animus domini previstos en el art\u00edculo 762 del C.C, esto es, debe ser material y adem\u00e1s,&nbsp; p\u00fablica, pac\u00edfica, ininterrumpida y efectuarse sobre cosa apropiable, comerciable y alienable. S\u00f3lo con estas condiciones ser\u00e1 \u00fatil. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\"><\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">12. Si se repara un poco en la denominada \u00abposesi\u00f3n del ladr\u00f3n\u00bb se encontrar\u00e1 con que ella puede estar o no, afectada de violencia, seg\u00fan se trate del denominado hurto simple o del hurto calificado, conforme con las voces de los art\u00edculos 239 y 240 del C\u00f3digo Penal, respectivamente, pero en todo caso, si de clandestinidad, lo que no puede conferir tutela del orden jur\u00eddico en favor del ladr\u00f3n. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Respecto de este \u00faltimo aspecto, recu\u00e9rdese que conforme al C\u00f3digo Civil la posesi\u00f3n clandestina es \u00abla que se ejerce ocult\u00e1ndola a los que tienen derecho para oponerse a ella\u00bb, seg\u00fan el inciso 3\u00ba del art\u00edculo 774 y eso es lo que hace el ladr\u00f3n con respecto al due\u00f1o: ocultarle la cosa, y en tal virtud, no podr\u00eda ganar ni a\u00fan por extraordinaria, sencillamente porque el hecho posesorio -por ser vicioso- no es id\u00f3neo para tal fin, dado que este tipo prescriptivo extraordinario puede operarse sin mediar justo t\u00edtulo ni buena fe, pero en ning\u00fan caso, cuando la aprehensi\u00f3n material de la cosa proviene de violencia o clandestinidad. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">14. Seg\u00fan lo se\u00f1alado, no hay duda que los presuntos actos posesorios del ladr\u00f3n no los ejerce en frente al verdadero due\u00f1o, y con ello no le permite a este recuperar la posesi\u00f3n por los medios legales, dado que no sabe exactamente quien le disputa el dominio de la cosa lo que de paso impide interrumpir la prescripci\u00f3n. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">15. Lo anterior marca una evidente diferencia&nbsp; respecto de la disputa del dominio que hace el poseedor regular o irregular, pues en ambos eventos no median los vicios a que se hizo alusi\u00f3n y menos ilicitud. Es este escenario el que le confiere utilidad a su posesi\u00f3n, cosa que no ocurre con las posesiones viciosas cuya denominaci\u00f3n guarda estrecha relaci\u00f3n con el hecho de que carecer\u00eda de sentido que el derecho penal tuviese como prop\u00f3sito sancionar tal conducta al paso que el C\u00f3digo Civil permitiese ganar un derecho constitucionalmente protegido como la propiedad, que es la soluci\u00f3n a la que forzosamente ha de arribarse si se admite la procedencia de esa figura. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En los anteriores t\u00e9rminos dejo fundamentada mi aclaraci\u00f3n de voto con reiteraci\u00f3n de mi respeto por la Honorable Sala de Casaci\u00f3n Civil. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">LUIS ALONSO RICO PUERTA &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;Magistrado. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">1 ARTICULO 2530. SUSPENSION DE LA PRESCRIPCION ORDINARIA. Modificado por el art. 3, Ley 791 de 2002. La prescripci\u00f3n ordinaria puede suspenderse sin extinguirse; en ese caso, cesando la causa de la suspensi\u00f3n, se le cuenta al poseedor el tiempo anterior a ella, si alguno hubo. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">La prescripci\u00f3n se suspende a favor de los incapaces y, en general, de quienes se encuentran bajo tutela o curadur\u00eda. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Se suspende la prescripci\u00f3n entre el heredero beneficiario y la herencia. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Igualmente se suspende entre quienes administran patrimonios ajenos como tutores, curadores, albaceas o representantes de personas jur\u00eddicas, y los titulares de aquellos. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">No se contar\u00e1 el tiempo de prescripci\u00f3n en contra de quien se encuentre en imposibilidad absoluta de hacer valer su derecho, mientras dicha imposibilidad subsista. &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\"><\/span>This version of Total Doc Converter is unregistered.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; ARIEL SALAZAR RAM\u00cdREZ &nbsp; Magistrado ponente &nbsp; &nbsp;&nbsp; STC1034-2017 &nbsp; Radicaci\u00f3n n. 11001-02-03-000-2017-00126-00 &nbsp; (Aprobado en sesi\u00f3n de primero de febrero de dos mil diecisiete) &nbsp; &nbsp;&nbsp; Bogot\u00e1, D. 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