{"id":99442,"date":"2026-06-25T18:29:59","date_gmt":"2026-06-25T18:29:59","guid":{"rendered":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2026\/06\/25\/stc1982-2017\/"},"modified":"2026-06-25T18:29:59","modified_gmt":"2026-06-25T18:29:59","slug":"stc1982-2017","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/2026\/06\/25\/stc1982-2017\/","title":{"rendered":"STC1982-2017"},"content":{"rendered":"<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">\u00c1LVARO FERNANDO GARC\u00cdA RESTREPO &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Magistrado ponente &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">STC1982-2017 &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Radicaci\u00f3n n.\u00b0 68001-22-13-000-2016-00856-01 &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">(Aprobado en sesi\u00f3n de quince de febrero de dos mil diecisiete) &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Bogot\u00e1, D.C., diecis\u00e9is (16) de febrero de dos mil diecisiete (2017).- &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Decide la Corte la impugnaci\u00f3n formulada frente al fallo de 19 de diciembre de 2016, proferido por la Sala Civil Familia del Tribunal Superior del Distrito Judicial de Bucaramanga, dentro de la acci\u00f3n de amparo promovida por Jos\u00e9 Agust\u00edn Robles contra el Juzgado Cuarto de Familia de la misma ciudad, tr\u00e1mite al que se vincul\u00f3 a la Procuradora Judicial adscrita a ese Despacho, as\u00ed como a las partes y dem\u00e1s intervinientes del proceso declarativo a que alude el escrito de tutela. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">ANTECEDENTES &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">1. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El gestor del amparo reclama la protecci\u00f3n constitucional de los derechos fundamentales al debido proceso y a la defensa, presuntamente conculcados por la autoridad jurisdiccional convocada, al negarse a exonerarlo de seguir suministrando alimentos a su hija Martha Luc\u00eda Robles Casta\u00f1o, de m\u00e1s de 25 a\u00f1os de edad, dentro del proceso verbal sumario que para el efecto promovi\u00f3 en contra de \u00e9sta. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En virtud de lo expuesto reclama, entonces, que se ordene al Juzgado Cuarto de Familia de Bucaramanga, \u00abrevocar el fallo proferido en \u00fanica instancia (\u2026) [y que] decida nuevamente sobre la exoneraci\u00f3n de alimentos pretendida\u00bb (fl. 4, cdno. 1). &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Para respaldar su queja expone, en lo esencial, que mediante fallo del pasado 2 de diciembre, el Despacho convocado se neg\u00f3 a acceder a sus pretensiones dentro del juicio referido en l\u00edneas anteriores, pese a que su descendiente tiene \u00abuna edad superior a 25 a\u00f1os, pues cumpli\u00f3 26 a\u00f1os el d\u00eda 4 de noviembre de 2016\u00bb, y, no tiene ning\u00fan impedimento f\u00edsico o mental, porque, dice, seg\u00fan esa sede judicial \u00abten\u00eda derecho a seguir recibiendo alimentos de su [parte], pues est\u00e1 cursando estudios de medicina [y est\u00e1] por ingresar al d\u00e9cimo semestre\u00bb. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Afirma que con base en los art\u00edculos 74 de la Ley 100 de 1993 y 411 del C\u00f3digo Civil, \u00abnuestro ordenamiento jur\u00eddico reconoce el derecho alimentario de los hijos mayores de edad cuando (\u2026) no tienen los medios necesarios para cubrir sus necesidades y se encuentran estudiando, obligaci\u00f3n que [se] puede cubrir [por los padres] hasta los 25 a\u00f1os de edad\u00bb, pero a partir de ese momento se pierde tal beneficio, lo cual, dice, no tuvo en cuenta el Juez convocado en la decisi\u00f3n cuestionada, vulnerando con ello las prerrogativas superiores que implora amparar (fls. 1 a 4, ib\u00eddem).&nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">RESPUESTA DEL ACCIONADO Y LOS VINCULADOS &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\"><\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">b) &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;La titular del Juzgado Cuarto de Familia de Bucaramanga se\u00f1al\u00f3, que en la decisi\u00f3n criticada tuvo en cuenta \u00ablas circunstancias f\u00e1cticas especiales que rodeaban el litigio\u00bb, pues a pesar de la edad de la alimentaria, se prob\u00f3 que \u00e9sta a\u00fan est\u00e1 estudiando y \u00abque la demora en cursar sus estudios es atribuible a situaciones ajenas a su voluntad\u00bb (fls. 39 y 40, ib.). &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">LA SENTENCIA IMPUGNADA &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;El juez constitucional a quo neg\u00f3 el amparo suplicado, tras considerar que \u00abla juzgadora abord\u00f3 de manera clara y concreta el estudio de cada uno de los elementos probatorios que fueron puestos por los extremos procesales para su consideraci\u00f3n, analizando el fondo de las pruebas documentales allegadas por las partes, de cara a lo decantado por la Honorable Corte Constitucional respecto frente (sic) al derecho de alimentos a mayores de edad, las cuales le permitieron arribar a las premisas v\u00e1lidas que sustentaron su argumentaci\u00f3n\u00bb, que fueron b\u00e1sicamente: i) que el mentado Tribunal Constitucional ha sostenido que los hijos mayores de 25 a\u00f1os pueden ser beneficiarios de alimentos \u00absiempre dependiendo de la especificidad del caso\u00bb; ii) que aunque la alimentaria tiene 26 a\u00f1os de edad, est\u00e1 pr\u00f3xima a iniciar el 10\u00ba semestre de su carrera en la Universidad Aut\u00f3noma de Bucaramanga; iii) que la demora en terminar la carrera no se debe a la desidia de aqu\u00e9lla, \u00absino al hecho de que en m\u00faltiples ocasiones se vio obligada a suspender sus estudios al no contar con los recursos econ\u00f3micos que le permitieran sufragar la matr\u00edcula y dem\u00e1s gastos, ya que solo logr\u00f3 recibir la cuota alimentaria de su padre desde el a\u00f1o 2012\u00bb; y, iv) que la alimentante actualmente no puede laborar y percibir ingresos propios para la satisfacci\u00f3n de sus necesidades b\u00e1sicas (fls. 41 a 46, \u00eddem). &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">LA IMPUGNACI\u00d3N &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">La formul\u00f3 el accionante, sin esgrimir ning\u00fan argumento adicional (fl. 54, Cit.). &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">CONSIDERACIONES &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">1. La acci\u00f3n de tutela, como regla general, no resulta viable contra las providencias o actuaciones judiciales, dado que no pertenece al entorno de la justicia constitucional interferir en el escenario de los procesos judiciales en curso o ya terminados, para modificar o sustituir las determinaciones all\u00ed pronunciadas por los jueces naturales de las controversias, porque con ello se quebrantar\u00edan los principios superiores de autonom\u00eda e independencia judicial consagrados en los art\u00edculos 228 y 230 de la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica. &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Sin embargo, en los precisos casos en los que el funcionario judicial incurre en una v\u00eda de hecho, vale decir, cuando su proceder es arbitrario o caprichoso al punto que lesiona los derechos constitucionales fundamentales, sin que el afectado cuente con otro medio de protecci\u00f3n judicial, puede intervenir el juez de tutela, \u00fanica y exclusivamente para retirar el acto generador de la violaci\u00f3n o amenaza de las mencionadas prerrogativas. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">2. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;En el caso sometido a consideraci\u00f3n de la Corte, se observa que la censura del actor est\u00e1 encaminada, concretamente, contra la sentencia dictada el pasado 2 de diciembre por el Juzgado Cuarto de Familia de Bucaramanga al interior de preanotado asunto, donde no se accedi\u00f3 a eximir a \u00e9ste de la obligaci\u00f3n alimentaria a favor de su hija, pues en su sentir, \u00e9sta ya no pod\u00eda ser beneficiaria de la misma por tener m\u00e1s de 25 a\u00f1os de edad.&nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">3.&nbsp;&nbsp; No obstante, una vez examinada la determinaci\u00f3n atacada, se revela que el amparo invocado no tiene vocaci\u00f3n de prosperidad, pues aqu\u00e9lla tuvo como fundamento argumentos que de manera contraria a considerarse caprichosos, absurdos o infundados, son el resultado del an\u00e1lisis normativo aplicado al caso controvertido, desestim\u00e1ndose entonces la consolidaci\u00f3n de un defecto f\u00e1ctico, pues como se ha dicho reiteradamente, aqu\u00e9l \u00abse produce cuando el juez toma una decisi\u00f3n sin que los hechos del caso se subsuman adecuadamente en el supuesto de hecho que legalmente la determina, como consecuencia de una omisi\u00f3n en el decreto o valoraci\u00f3n de las pruebas; de una valoraci\u00f3n irrazonable de las mismas; de la suposici\u00f3n de una prueba, o del otorgamiento de un alcance contraevidente a los medios probatorios\u00bb (SU198-13 reiterada en STC11351-2015, STC14045-2015 y STC17014-2016). &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">4. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Se arriba a la anterior conclusi\u00f3n, puesto que en efecto, en punto a la queja del promotor del amparo, revisado el contenido del prove\u00eddo proferido por el mentado Juzgado de Familia, lo primero que se observa es que precisamente aquella tem\u00e1tica fue el centro del debate dentro del juicio criticado, pues all\u00ed se fij\u00f3 como problema jur\u00eddico establecer &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">\u00absi se da[ban] los presupuestos procesales y sustanciales para proceder a la exoneraci\u00f3n del deber de alimentos del se\u00f1or Jos\u00e9 Agust\u00edn Robles, respecto de su hija Martha Lucia Robles Casta\u00f1o quien supera los 25 a\u00f1os de edad, que cuenta con cierto nivel acad\u00e9mico, pero quien a\u00fan se encuentra estudiando y que no presenta afecciones corporales o mentales que le impidan trabajar (Minuto 0:40-1:06 de audiencia de fallo). &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Delimitaci\u00f3n tem\u00e1tica a partir de la cual el estrado accionado cit\u00f3 jurisprudencia que sobre el particular ha proferido esta Corporaci\u00f3n y la Corte Constitucional, para a continuaci\u00f3n emprender el respectivo an\u00e1lisis del problema propuesto, puntualizando lo siguiente: &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">\u00aben el presenta caso vemos que la alimentaria Martha Luc\u00eda Robles Casta\u00f1o supera la edad de los 25 a\u00f1os, es decir, la edad que la jurisprudencia y la doctrina ha establecido como l\u00edmite para subsistir a su favor la obligaci\u00f3n alimentaria, situaci\u00f3n que objetivamente dar\u00eda lugar a exonerar a su se\u00f1or padre de alimentos, de no ser que se evidencien circunstancias especiales o particulares que hacen que esta falladora considere que a\u00fan no se configuran los elementos necesarios para realizar tal disposici\u00f3n\u00bb. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Razonamiento donde se observa que el Despacho convocado matiz\u00f3 el deber de los padres para mantener el suministro de alimentos a sus hijos mayores de edad, siempre que las circunstancias particulares as\u00ed lo ameriten, sin que el hecho de que \u00e9stos cumplan 25 a\u00f1os de edad, sea por s\u00ed sola raz\u00f3n suficiente para cesar en tal obligaci\u00f3n, pues lo cierto es que, aunque se trata de un hito temporal que desde la doctrina y la jurisprudencia se ha considerado como razonable para ese efecto, es en todo caso deber del juez analizar detenidamente cada caso en particular, como as\u00ed se verifica en la determinaci\u00f3n criticada, donde la autoridad citada expuso subsiguientemente: &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">\u00abEntre las circunstancias especiales y particulares se prob\u00f3 que la se\u00f1orita Martha Luc\u00eda Robles Casta\u00f1o, seg\u00fan certificaci\u00f3n arrimada, para el 26 de julio del a\u00f1o 2016 se encontraba cursando 9\u00ba semestre de medicina de la Universidad Aut\u00f3noma de Bucaramanga, semestre que seg\u00fan el referido documento, termin\u00f3 el 26 de noviembre del a\u00f1o 2016, encontr\u00e1ndose el otro a\u00f1o para dar comienzo al 10\u00ba semestre de dicha carrera, si bien es cierto la parte demandante alega que por la edad de su hija deber\u00eda ya haber terminado su carrera, del material probatorio recaudado tanto documental como las declaraciones de parte, como de los testigos, se logr\u00f3 demostrar que tal demora se debi\u00f3 en su totalidad a situaciones especiales atravesadas por Martha Luc\u00eda Robles Casta\u00f1o, pues tal como ella misma lo manifest\u00f3 en varias ocasiones debi\u00f3 suspender sus estudios por no tener los recursos econ\u00f3micos suficientes para cumplir necesidades educativas, pues antes del embargo de alimentos a cargo de su se\u00f1or padre, es decir, a\u00f1o 2012, no dispon\u00eda del apoyo econ\u00f3mico del mismo; igualmente se hizo referencia a que la se\u00f1orita aqu\u00ed demandada, posterior al a\u00f1o 2012, en el 5\u00ba semestre perdi\u00f3 una materia que la atras\u00f3 en sus estudio, y cuando ya gozaba de la cuota de alimentos, pero aqu\u00ed la parte demandante no demostr\u00f3 que dicha situaci\u00f3n, dicha p\u00e9rdida, se hubiera debido a la decid\u00eda o la negligencia de la joven Martha Luc\u00eda. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En lo atinente a que Martha Luc\u00eda Robles Casta\u00f1o se encuentra en edad para conseguir un trabajo y mantenerse a s\u00ed misma, eso es una situaci\u00f3n que por el momento no se puede materializar en consideraci\u00f3n a la fuerte carga horaria que requiere la carrera de medicina que la demandada est\u00e1 estudiando y que hace imposible su vinculaci\u00f3n laboral\u00bb (Minuto 12:37 a 16:45 de audiencia de fallo). &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Aparte donde se constata que a partir de un an\u00e1lisis objetivo de las pruebas recaudadas, la sede judicial convocada estableci\u00f3 que, si bien la descendiente del aqu\u00ed interesado ciertamente ya tiene 26 a\u00f1os de edad, est\u00e1 cursando el \u00faltimo semestre de sus estudios de pregrado en medicina, sin a la par evidenciar desidia o dejadez en la manera como lo est\u00e1 haciendo, pues se constat\u00f3 que la tardanza en la terminaci\u00f3n de la carrera ha obedecido a la falta de recursos que el propio accionante debi\u00f3 propender para viabilizar tal actividad acad\u00e9mica. Del mismo modo, se tuvo por acreditado que la intensidad horaria de esos estudios&nbsp; impiden a la hija de aqu\u00e9l procurar un trabajo con que el que pueda asegurar su propia subsistencia. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\"><\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">\u201ccontar con 25 a\u00f1os de edad como l\u00edmite para el suministro de alimentos a hijos mayores de edad que cursan estudios superiores no es un par\u00e1metro absoluto, pues all\u00ed entran en juego circunstancias dis\u00edmiles como la duraci\u00f3n de la carrera escogida por el alimentario o alimentaria, o la edad en que empieza tal formaci\u00f3n acad\u00e9mica por factores tambi\u00e9n diversos como, entre otros, la obligaci\u00f3n de prestar el servicio militar obligatorio en trat\u00e1ndose de los alimentarios varones, etc. (\u2026) De modo que la sentencia examinada no apareja, en sentir de esta Sala, error susceptible de protecci\u00f3n en sede de tutela, habida cuenta que se afianz\u00f3 en un trabajo hermen\u00e9utico que no luce arbitrario\u201d (Sent. de tutela de 9 de septiembre de 2009, Exp. No. 00144-01). &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;4.2.&nbsp;&nbsp; Y para apartarse de tal par\u00e1metro atinente a la edad, ser\u00e1 necesario evaluar con detenimiento la situaci\u00f3n particular puesta a consideraci\u00f3n del juez, pues tambi\u00e9n son elementos preponderantes para establecer la obligaci\u00f3n a brindar alimentos por parte de los padres, la capacidad del alimentante y la necesidad del alimentario, de manera que la mayor\u00eda de edad como l\u00edmite para la obligaci\u00f3n de dar alimentos a los hijos, ha dicho esta Corte,&nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;\u00abno constituye una verdad inconcusa, pues lo cierto es que para acceder a su prorroga el beneficio mencionado, cuando el demandante supera ampliamente la mayor\u00eda de edad, el fallador debe examinar con esmerado cuidado si aqu\u00e9l es merecedor del mismo, como que no resulta equitativo que se obligue a los padres mayores a continuar con la carga mencionada, cuando la falta de adquisici\u00f3n de una carrera o arte por parte del beneficiario, que le permita enfrentar el futuro de manera independiente, obedezca exclusivamente a su desidia o negligencia1 (Sent. Tut. de 27 de febrero de 2006, Exp. No. 2005-00935). &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">4.3.&nbsp;&nbsp; En este contexto, se constata que del an\u00e1lisis de esos elementos, el juez acusado extrajo que el accionante cuenta con los medios y la disponibilidad de asumir la obligaci\u00f3n alimentaria de que pretend\u00eda ser relevado, y su hija, se itera, si bien cumpli\u00f3 recientemente 26 a\u00f1os de edad y no tiene ning\u00fan impedimento f\u00edsico o mental para procurar su propia subsistencia, est\u00e1 terminando de manera diligente una carrera profesional cuyas caracter\u00edsticas de intensidad horaria y dedicaci\u00f3n le impiden trabajar, y si ha tardado en culminarla, ha sido por la misma falta de recursos que le debi\u00f3 dar su progenitor, a lo que est\u00e1 obligado, no s\u00f3lo conforme la decisi\u00f3n judicial que as\u00ed se lo impuso en el a\u00f1o 2012, sino particularmente por el deber legal que por su calidad de padre tiene de dar educaci\u00f3n a su descendencia2, situaciones todas \u00e9stas que por ende justifican con suficiencia la decisi\u00f3n reprochada.&nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">5. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp; Dicho lo anterior, es evidente que la conducta de la Juez citada, no merece reproche alguno en el campo de la acci\u00f3n de tutela, pues aunque el aqu\u00ed interesado no comparta la conclusi\u00f3n a que arrib\u00f3, atinente a que su obligaci\u00f3n alimentaria \u00absubsiste puesto que su hija a pesar de haber llegado a la mayor\u00eda de edad y al tope de la edad l\u00edmite fijada por la jurisprudencia, se encuentra estudiando, y aqu\u00ed el actor el se\u00f1or Jos\u00e9 Agust\u00edn no demostr\u00f3 que la misma a la fecha cuente con capacidad suficiente para velar por su propia subsistencia\u00bb, lo resuelto fue justificado y soportado en debida forma por la realidad procesal, la normatividad sustancial y la jurisprudencia aplicable a la materia, lo que la llev\u00f3 a establecer a trav\u00e9s de una hermen\u00e9utica razonable, que el actor deb\u00eda continuar suministrando alimentos a su descendiente, circunstancias que entonces impiden cualquier tipo de intervenci\u00f3n frente a las mismas por parte del Juez de tutela. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">6. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;T\u00e9ngase presente, como repetidamente lo ha se\u00f1alado la Corte, que el Juez natural est\u00e1 dotado de discreta autonom\u00eda para interpretar las leyes, de modo que el amparo s\u00f3lo se abre paso si, &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">\u00abse detecta un error grosero o un yerro superlativo o may\u00fasculo que, abrupta y paladinamente cercene el ordenamiento positivo; cuando tenga lugar un ostensible e inadmisible resquebrajamiento de la funci\u00f3n judicial; en suma, cuando se presenta una v\u00eda de hecho, as\u00ed denominada por contraponerse en forma manifiesta al sistema jur\u00eddico, es posible reclamar el amparo del derecho fundamental constitucional vulnerado o amenazado\u00bb (CSJ STC, 11 may. 2011, Rad. 0183-01; reiterada entre otras en STC1496-2016). &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">An\u00e1logamente, la acci\u00f3n de tutela, ha dicho la Corte, &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">\u00abno est\u00e1 concebida para deslegitimar, sustituir o reemplazar la labor intelectual de los funcionarios encargados de administrar justicia, mucho menos cuando la que han hecho no resulta contraria a la raz\u00f3n y es sostenible frente al ataque emprendido por el promotor del amparo por no ser antojadizo ni caprichoso y, en consecuencia, sin alcance lesivo frente a las prerrogativas esenciales invocadas en el mencionado libelo\u00bb (CSJ STC, 6 may. 2011, Rad. 00829-00; reiterada entre otras en STC1496-2016). &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">7. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Sin perjuicio de lo anterior, se pone de presente al aqu\u00ed interesado que en caso de variar las condiciones tenidas en cuenta en el fallo cuestionado para haber mantenido la obligaci\u00f3n alimentaria a favor de su hija, puede promover en el momento que lo estime pertinente un nuevo proceso para que se estudie la posibilidad de exoneraci\u00f3n de la misma, \u00abtoda vez que la decisi\u00f3n que se adopt\u00f3 respecto de los alimentos no hace tr\u00e1nsito a cosa juzgada material, sino meramente formal, circunstancia contemplada como causal de improcedencia del amparo en el inciso 3\u00ba del art\u00edculo 86 de la Constituci\u00f3n Pol\u00edtica en concordancia con el numeral 1\u00ba del art\u00edculo 6\u00ba del Decreto 2591 de 1991\u00bb (CSJ STC-8685-2014, reiterada en STC7466-2015 y STC 9330-2015). &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;8. &nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;Corolario de lo discurrido en precedencia, se impone mantener el fallo controvertido. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">DECISI\u00d3N &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">En m\u00e9rito de lo expuesto, la Corte Suprema de Justicia, en Sala de Casaci\u00f3n Civil, administrando justicia en nombre de la Rep\u00fablica y por autoridad de la Ley, CONFIRMA la sentencia objeto de impugnaci\u00f3n. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Comun\u00edquese telegr\u00e1ficamente lo aqu\u00ed resuelto a las partes, al a-quo y, en oportunidad, rem\u00edtase el expediente a la Corte Constitucional para su eventual revisi\u00f3n. &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">LUIS ALONSO RICO PUERTA &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">Presidente de Sala &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">MARGARITA CABELLO BLANCO &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">\u00c1LVARO FERNANDO GARC\u00cdA RESTREPO &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">AROLDO WILSON QUIROZ MONSALVO &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\"><\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">ARIEL SALAZAR RAM\u00cdREZ &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">&nbsp;&nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">LUIS ARMANDO TOLOSA VILLABONA &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">1 En esta providencia, la Corte cit\u00f3 la sentencia de tutela de 9 de julio de 1993, Exp. No. 632. &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\">2 Art\u00edculo 253 del C\u00f3digo Civil. &nbsp; &nbsp; &nbsp;<\/span><\/p>\n<p><span class=\"rvts6\"><\/span>This version of Total Doc Converter is unregistered.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &nbsp; &nbsp;&nbsp; &nbsp;&nbsp; \u00c1LVARO FERNANDO GARC\u00cdA RESTREPO &nbsp; Magistrado ponente &nbsp; &nbsp;&nbsp; STC1982-2017 &nbsp; Radicaci\u00f3n n.\u00b0 68001-22-13-000-2016-00856-01 &nbsp; (Aprobado en sesi\u00f3n de quince de febrero de dos mil diecisiete) &nbsp; &nbsp;&nbsp; Bogot\u00e1, D.C., diecis\u00e9is (16) de febrero de dos mil diecisiete (2017).- &nbsp; &nbsp;&nbsp; Decide la Corte la impugnaci\u00f3n formulada frente al fallo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[104],"tags":[],"class_list":["post-99442","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-104"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/99442","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=99442"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/99442\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=99442"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=99442"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.dmsjuridica.com\/buscador_20179478954\/salacivil\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=99442"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}