T-015-09

Tutelas 2009

    Sentencia       T-015-09   

ACCION     DE     TUTELA-Subsidiariedad   

ACCION      DE     TUTELA-Improcedencia general para reconocimiento de pensiones   

ACCION     DE     TUTELA-Requisitos  para  la procedencia excepcional de derechos pensionales   

Se  puede indicar que en virtud del principio  de  subsidiariedad,  la  acción  de  tutela  es  improcedente  para  ordenar el  reconocimiento  de  una  pensión.  Sin  embargo,  de  manera  excepcional  y de  conformidad  con  las particularidades del caso concreto, la solicitud de amparo  será  procedente  si  el juez de tutela determina que (i) los beneficiarios del  derecho  pensional  son sujetos de especial protección constitucional; (ii) los  medios  ordinarios  de  defensa  judicial  no  son  idóneos  para  proteger los  derechos  presuntamente  vulnerados; y, (iii) existe certeza sobre la ocurrencia  de  un  perjuicio irremediable a los derechos fundamentales si el reconocimiento  de la pensión no se hace efectivo como mecanismo transitorio.   

ACCION     DE     TUTELA-Reglas  jurisprudenciales  para  ordenar  el  reconocimiento  de una  pensión   

PENSION   DE   SOBREVIVIENTES-Principios  que definen su contenido constitucional como prestación  asistencial   

ACCION     DE     TUTELA-Improcedencia  por cuanto no se cumplen con los requisitos exigidos  para ordenar el reconocimiento de la pensión de sobrevivientes   

ACCION  DE  TUTELA  TRANSITORIA-Improcedencia  por  cuanto  no  se  configura  la  ocurrencia  de un  perjuicio   irremediable   y  se  puede  hacer  uso  de  los  medios  ordinarios   

Es claro que la accionante puede hacer uso de  los  medios  ordinarios de defensa judicial para obtener el amparo de su derecho  a  la  pensión  de sobrevivientes como consecuencia del deceso de su compañero  permanente.  Esta  Sala  encuentra  que  no  existen  razones  suficientes  para  conceder  la  acción de tutela impetrada como mecanismo transitorio. En efecto,  en  el  presente  caso  no se demostró que la negativa del Instituto de Seguros  Sociales  frente  a  la  solicitud  de  reconocimiento  y pago de la pensión de  sobrevivientes  cumpla  las  características  del  perjuicio  irremediable:  la  inminencia  del daño, la urgencia de las medidas para evitarlo, la gravedad del  menoscabo  de los derechos fundamentales y la impostergabilidad de la acción de  tutela.   

Referencia : expediente T-2003138  

Acción  de  tutela  instaurada  por  María  Teresa  Ospina  Cañaveral contra el Departamento de Atención al pensionado del  Instituto de Seguros Sociales Seccional Risaralda.   

                                                         Magistrado Ponente:   

Dr.   JAIME   ARAÚJO  RENTERÍA   

Bogotá, D.C., veintidós (22) de enero de dos  mil nueve (2009).   

La  Sala  Primera  de  Revisión  de la Corte  Constitucional    integrada   por   los   Magistrados  MANUEL  JOSÉ CEPEDA ESPINOSA, JAIME CÓRDOBA TRIVIÑO  Y  JAIME  ARAÚJO RENTERÍA, en ejercicio de sus competencias constitucionales y  legales,  específicamente las previstas en los artículos 86 y 241 numeral 9 de  la   Constitución  Política  y  en  el  Decreto  2591  de  1991,  profiere  la  siguiente:   

SENTENCIA   

Dentro del proceso de revisión de los fallos  dictados  por  el  Juzgado Primero Civil del Circuito de Pereira y la Sala Civil  –  Familia  del  Tribunal  Superior  de  Distrito Judicial de Pereira, que resolvieron la acción de tutela  promovida  por  Juan  Carlos Jaramillo García, en calidad de apoderado judicial  de   María  Teresa  Ospina  Cañaveral,  contra  el Departamento de Atención al pensionado del Instituto de  Seguros Sociales Seccional Risaralda.   

I. ANTECEDENTES  

El  7 de abril de 2008, Juan Carlos Jaramillo  García,  en  calidad  de apoderado judicial de María Teresa Ospina Cañaveral,  interpuso  acción  de  tutela  ante  el  Juzgado  Primero Civil del Circuito de  Pereira  contra  el  Departamento  de  Atención  al pensionado del Instituto de  Seguros  Sociales  Seccional Risaralda, por considerar que esta Entidad vulneró  los  derechos  fundamentales  de  su poderdante a la igualdad, de petición y al  mínimo vital.   

Fundamentó    su    acción    en    los  siguientes:   

1. Hechos:  

1.1 Mediante Resolución N° 01162 del 10 de  octubre  de 19831,  el  Instituto de Seguros Sociales Seccional Risaralda decidió el  reconocimiento  y  pago de la pensión de vejez de su afiliado Heriberto Antonio  Vélez    Arenas,    compañero    permanente   de   la   accionante2.   

1.2  El 3 de agosto de 1986 falleció el Sr.  Vélez Arenas.   

1.3  En virtud de la muerte de su compañero  permanente,  el  26  de  agosto de 1986 la actora solicitó ante el Instituto de  Seguros  Sociales Seccional Risaralda el reconocimiento y pago de la pensión de  sobrevivientes  a  favor  de  su  hijo  César Augusto Vélez Ospina3.   

1.4 Mediante Resolución N° 01372 del 12 de  septiembre  de  1986,  el  Instituto  de  Seguros  Sociales  Seccional Risaralda  decidió  el reconocimiento y pago de la pensión de sobrevivientes pretendida a  favor      del      hijo      del      causante4.   

1.5   El   1°  de  octubre  de  2001,  en  consideración  de  que  para  esta  fecha su hijo ya era mayor de edad, la Sra.  Ospina  solicitó  ante el Departamento de Atención al pensionado del Instituto  el  reconocimiento  y  pago  a  su favor de la pensión de sobrevivientes por el  fallecimiento  de  su  compañero permanente en 19865.   

1.6 Mediante comunicación dirigida a la Sra.  Ospina  el  13  de  diciembre  de 2001, el Jefe del Departamento de Atención al  pensionado  del  Instituto  de  Seguros  Sociales  Seccional Risaralda precisó:   

“[C]cordialmente me permito informarle que  no  es  procedente  acceder  a  lo  solicitado de ser incluida en la pensión de  sobrevivientes;  toda  vez  que  a  la  fecha  de  fallecimiento  del  asegurado  HERIBERTO  ANTONIO  VÉLEZ ARENAS (…), no existía norma que reconociera dicho  beneficio  a  la  compañera  permanente;  por  tal  razón,  el I.S.S. mediante  resolución  número  01372  de  1986  reconoció  pensión de sobrevivientes al  beneficio  de  CÉSAR  A.  VÉLEZ  OSPINA,  en  calidad  de hijo del causante.”6          (Negrilla fuera del texto original).   

1.7 En virtud de lo anterior, con base en lo  dispuesto  en  la  Ley  113  de  1985  “Por  el  cual  se  adiciona  la  Ley  12  de 1975 y se dictan otras  disposiciones”7,  particularmente     en     su     artículo     28,  el  26  de  febrero  de 2008  María  Teresa  Ospina  Cañaveral de 58 años de edad, reiteró su solicitud de  reconocimiento  y  pago de la pensión de sobrevivientes por el fallecimiento de  su           compañero          permanente9.   

1.8 De conformidad con la solicitud aludida,  el  14  de  marzo  de  2008,  el  Departamento  de  Atención  al pensionado del  Instituto de Seguros Sociales Seccional Risaralda le informó:   

“[N]o es procedente petición por cuanto a  la  fecha  de la muerte del causante Heriberto Antonio Vélez Arenas  (…)  para  conceder  pensión de sobreviviente lo cobijaba el Decreto 3041 de 1966, y  el  mismo  señala que accederán al derecho quienes acrediten el Registro Civil  de Matrimonio.   

Al  no  acreditar  tal  requisito  por  ser  compañera  permanente,  el  I.S.S. concedió dicha prestación en su momento al  hijo  César  Vélez  Ospina,  mediante  resolución  1372  de  1986,  luego  de  acreditar  tal calidad a través de Registro Civil de Nacimiento.”10   

2. Solicitud de tutela  

2.1  En  criterio  del apoderado judicial, la  negativa  del  Instituto  frente  a  la solicitud de reconocimiento y pago de la  pensión  de  sobrevivientes  a  favor  de  su  poderdante, vulnera sus derechos  fundamentales por las siguientes razones.   

En  primer lugar, dado que las comunicaciones  dirigidas  a  la Sra. Ospina el 13 de diciembre de 2001 y el 14 de marzo de 2008  no  precisaron los recursos que procedían contra la decisión de la Entidad, el  Instituto  de  Seguros Sociales Seccional Risaralda violó el derecho de defensa  de  la actora en la medida en que no es posible atacar judicialmente la negativa  de  la  misma  frente  a la solicitud de reconocimiento y pago de la pensión de  sobrevivientes.     Al     respecto,     el     apoderado     agregó:    “[El  Instituto]  no  ofreció a mi procurada la oportunidad  de  ejercer  su derecho de defensa, sino que fue una decisión unilateral que no  dio término a la actividad administrativa en discusión.”   

En  segundo lugar, señaló que al aplicar el  Decreto  3041  de  1966, en lugar de  lo  dispuesto  en  la  Ley 113 de 1985, el  Instituto   quebrantó   “de   manera  directa  la  progresión  de  las  leyes  laborales  y  los  derechos  que  a las compañeras  permanentes fueron extendidos desde el año 1985”.   

Por último, indicó que como consecuencia de  la  decisión  cuestionada,  “la  situación  de mi  mandante  es  muy  difícil  y  el  acudir a la acción de tutela como mecanismo  subsidiario  es  la  salida  que  tiene para salvaguardar derechos fundamentales  como  el  mínimo  vital, seguridad social, igualdad y a la vida.”11   

2.2  Con  fundamento en las consideraciones y  hechos  descritos  anteriormente  Juan  Carlos  Jaramillo García, en calidad de  apoderado  judicial  de  María  Teresa  Ospina Cañaveral, solicitó al juez de  tutela   ordenar   al   Instituto   de   Seguros  Sociales  Seccional  Risaralda  “el  pago  de la pensión de sobrevivientes desde la  fecha   de  la  muerte  del  causante  el  señor  Heriberto  Vélez  Arenas  de  conformidad con lo dispuesto en la Ley 113 de 1985.”   

3.1 La acción fue tramitada ante el Juzgado  Primero  Civil  del Circuito de Pereira, el cual mediante auto del 9 de abril de  2008  ordenó  su  notificación  al Departamento de Atención al pensionado del  Instituto de Seguros Sociales Seccional Risaralda.   

Respuesta  del  Departamento de Atención al  pensionado del Instituto de Seguros Sociales Seccional Risaralda   

3.2  En escrito dirigido al juez de tutela el  18  de  abril  de  2008, la Jefe del Departamento de Atención al pensionado del  Instituto  de  Seguros  Sociales  Seccional  Risaralda, María Gregoria Vásquez  Correa,  solicitó  “dar  por  superados  los hechos  motivantes de la acción de tutela impetrada”.   

3.3  Para argumentar su solicitud, la Entidad  accionada  afirmó  que  mediante  los  oficios N° 01759 del 13 de diciembre de  2001  y  N°  09990  del 14 de marzo de 2008, dio respuesta a las solicitudes de  reconocimiento  y  pago  de  la  pensión  de  sobrevivientes presentadas por la  accionante   el   1°   de  octubre  de  2001  y  el  26  de  febrero  de  2008,  respectivamente.   

En  tal  sentido,  señaló  que  en  las dos  oportunidades  informó  a  la Sra. Ospina las razones por las cuales no procede  el   reconocimiento   y   pago  de  la  prestación  económica  alegada  y,  en  consecuencia,  a  su  juicio, se encuentran superados los hechos que fundamentan  la presente acción de tutela.    

II.    LAS    SENTENCIAS    OBJETO    DE  REVISIÓN   

1. Sentencia de primera instancia  

1.1  En sentencia del 22 de abril de 2008, el  Juzgado  Primero  Civil  del Circuito de Pereira declaró la improcedencia de la  acción de tutela interpuesta.   

1.2  Para  ello,  el  Juzgado  afirmó que en  cumplimiento  del  numeral  1  del  artículo  6  del  Decreto  2591 de 1991, la  presente  acción  de  tutela  es  improcedente  pues  la  accionante tiene a su  alcance  otros  medios  y recursos de defensa judicial para obtener el amparo de  sus pretensiones.   

Al  respecto,  el juez de instancia señaló:   

“[P]uede   verse   que   la   tutela  es  improcedente  para  ordenar,  como  en  este  caso,  el  pago de una pensión de  sobrevivientes  a  la señora María Teresa Ospina en forma retroactiva desde la  muerte  del  señor  Heriberto Vélez, por ser este un conflicto que escapa a la  órbita  del  juez constitucional, toda vez que tratándose del reconocimiento y  pago  de una pensión, es la justicia ordinaria laboral la que debe determinar a  qué  persona le corresponde el derecho o en qué proporción y a partir de qué  fecha  debe  pagársele,  dado  que en este asunto ya existe una resolución que  reconoce  el  mismo  derecho  a  favor  de un hijo de la peticionaria, según se  desprende  de  los  anexos  presentados  y  de  la  contestación  de la entidad  encartada.”   

1.3  Así  mismo,  a  su juicio, el amparo es  improcedente   como   mecanismo  transitorio  porque  la  accionante  no  logró  demostrar  que  de  no concederse la acción de tutela interpuesta, se causaría  un  perjuicio  irremediable  en  sus derechos fundamentales. En este sentido, el  juez  de  tutela aseguró que la accionante “sólo se  limita  a  afirmar  que  se  encuentra  en  una  difícil  situación, no siendo  suficiente  tal  manifestación,  porque  ese  hace  necesaria una comprobación  mínima  de  ese  estado,  advirtiendo que no otorga mayores elementos de juicio  para creer en la posibilidad de un pronunciamiento a su favor.”   

1.4  De  otro  lado,  el  juez  de  instancia  precisó  que  de  conformidad  con  las  pruebas  que obran en el expediente de  tutela,  la  Entidad  accionada  ha dado respuesta a las solicitudes presentadas  por  la  actora.  En  este orden, consideró que esas respuestas son suficientes  “para acudir directamente ante la justicia ordinaria  para  reclamar  el  derecho negado, sin que sea necesario que el interesado haga  uso de ningún recurso.”   

1.5 Por último, resaltó que han pasado más  de  siete años desde que el Instituto de Seguros Sociales negó por primera vez  el  derecho al reconocimiento y pago de la pensión de sobrevivientes a favor de  la   accionante.  Por  ello,  en  su  criterio,  “el  ejercicio  de  la  acción  es  tardía,  pues  no se puede negar que cuando una  persona  sufre un perjuicio por parte de las omisiones o acciones de una entidad  y  considera  vulnerados  sus derechos, su actuación posterior y casi inminente  es         acudir         al        juez        de        tutela.”     

2. Impugnación  

2.1  El  28  de  abril  de 2008, el apoderado  judicial  de la Sra. Ospina impugnó la sentencia de primera instancia proferida  por el Juzgado Primero Civil del Circuito de Pereira.   

2.2 En su escrito, luego de citar in  extenso  la jurisprudencia de la Corte  Constitucional  en  materia  de  reconocimiento  y pago de pensiones mediante la  acción  de  tutela,  el  apoderado  reiteró  los  hechos y consideraciones que  fundamentan la presente acción de tutela.   

3. Sentencia de segunda instancia  

3.1  En  sentencia del 6 de junio de 2008, la  Sala  Civil  – Familia del  Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial  de  Pereira  confirmó  la decisión  adoptada  el  22  de  abril de 2008 por el Juzgado Primero Civil del Circuito de  Pereira,  mediante  la  cual se declaró la improcedencia de la presente acción  de tutela.   

3.2  Para  el  efecto,  la  Sala  acogió los  argumentos  expuestos  por  el juez de tutela de primera instancia en el sentido  de  sostener  que  la  accionante  tiene a su alcance otros medios y recursos de  defensa  judicial  para obtener el amparo de sus pretensiones. Igualmente, adujo  que  no  es posible conceder la tutela interpuesta como mecanismo transitorio de  protección,  toda  vez  que  no  se  demostró  la  ocurrencia  de un perjuicio  irremediable.   

III.  CONSIDERACIONES  Y  FUNDAMENTOS  DE  LA  CORTE.   

1. Competencia  

De  conformidad  con  lo  establecido  en los  artículos  86  y 241-9 de la Constitución Política y 31 a 36 del Decreto 2591  de  1991  y  con la selección y el reparto efectuados el 22 de octubre de 2008,  esta    Sala    es   competente   para   revisar   las   decisiones   judiciales  mencionadas.   

2. Problema Jurídico  

2.2 En caso afirmativo, esta Sala abordará el  problema  jurídico sustancial, esto es, determinar si la negativa del Instituto  de  Seguros Sociales Seccional Risaralda frente a la solicitud de reconocimiento  y  pago  de  la pensión de sobrevivientes de su compañero permanente fallecido  en  1986,  vulneró  los  derechos  fundamentales  de  la  accionante  y  si, en  consecuencia, debe ordenarse dicho reconocimiento.   

2.3  Para dar solución al problema jurídico  planteado,   esta   Sala   deberá   pronunciarse  sobre  la  regla  general  de  improcedencia  de  la  acción  de  tutela  por  incumplimiento del requisito de  subsidiariedad.  Particularmente,  reiterará la regla jurisprudencial según la  cual,  la  acción  de tutela, en principio, es improcedente en los casos en que  mediante  ésta se pretende el reconocimiento de una prestación económica como  la pensión de sobrevivientes.   

2.4  Con  base  en  lo anterior, esta Sala de  Revisión  estimará  si  se  deben amparar los derechos fundamentales invocados  por  la accionante, presuntamente vulnerados por el Departamento de Atención al  pensionado del Instituto de Seguros Sociales Seccional Risaralda.   

3.  Principio de subsidiariedad de la acción  de  tutela. Improcedencia de la acción de tutela para ordenar el reconocimiento  de una pensión. Reiteración de Jurisprudencia.   

3.1 De acuerdo con el inciso 3 del artículo  86   de   la   Constitución   Política,  la  acción  de  tutela  “sólo  procederá cuando el afectado no disponga de otro medio de  defensa  judicial,  salvo que aquella se utilice como mecanismo transitorio para  evitar  un  perjuicio  irremediable.”  Así mismo, el  numeral  1  del  artículo  6 del Decreto 2591 de 1991 dispone que la acción de  tutela  es  improcedente  en  los  casos en que el accionante tenga a su alcance  otros  recursos  o  medios  de  defensa  judicial  para  la  protección  de sus  derechos.   

3.2  En  este  sentido, esta Corporación ha  sostenido    que    la    acción    de   tutela   obedece   al   principio   de  subsidiariedad12,   es   decir,   no  es  un  mecanismo  de defensa judicial alternativo o supletorio de los recursos o medios  ordinarios  previstos  por  el legislador para el amparo de un derecho; no puede  ser  empleada  para  revivir oportunidades procesales vencidas como consecuencia  de  la  inactividad  injustificada  del  interesado; y, no constituye un último  medio  judicial  para  alegar  la  vulneración  o  afectación  de  un derecho.   

3.3  En  efecto,  conforme  a  su naturaleza  constitucional,  en criterio de la Corte Constitucional, la acción de tutela es  el  mecanismo  preferente  de  protección  de  los derechos fundamentales, cuyo  ejercicio  debe estar dirigido a obtener un amparo efectivo e inmediato frente a  los  actos  u  omisiones  que  los amenacen o vulneren. Es por ello, ha dicho la  Corporación,  que  la  acción  de  tutela  no  puede  ser  entendida  como una  instancia  idónea  para  tramitar y decidir conflictos de rango legal, pues con  este  propósito,  el  legislador  dispuso  los  medios  y  recursos  judiciales  adecuados, así como las autoridades y jueces competentes.   

3.4   En   desarrollo   del   principio  de  subsidiariedad,  la  jurisprudencia constitucional ha señalado que en los casos  en  que  el  accionante  tenga  a  su alcance otros medios o recursos de defensa  judiciales,  la  acción de tutela procederá excepcionalmente en los siguientes  eventos:   

     

i. Los  medios  ordinarios de defensa  judicial  no  son suficientemente idóneos y eficaces para proteger los derechos  presuntamente conculcados;     

     

i. Aún cuando tales medios de defensa  judicial  sean  idóneos,  de no concederse la tutela como mecanismo transitorio  de  protección,  se  produciría  un  perjuicio  irremediable  a  los  derechos  fundamentales13.      

(iii) El accionante es un sujeto de especial  protección    constitucional   (personas   de   la   tercera   edad,   personas  discapacitadas,  mujeres  cabeza  de  familia,  población  desplazada, niños y  niñas)  y  por  tanto  su  situación requiere de particular consideración por  parte       del       juez       de      tutela14.   

3.5  Con  fundamento  en  lo  anterior,  en  reiteradas  oportunidades  esta  Corte  ha señalado que la acción de tutela es  improcedente   para   ordenar  el  reconocimiento  de  una  pensión15.    Al  respecto,  la  Corporación  ha  indicado  que ello es así porque la acción de  tutela   no   es   el  medio  procesal  idóneo  para  tramitar  y  decidir  las  controversias  suscitadas  alrededor del reconocimiento de derechos de carácter  legal.  En tal sentido, ha considerado que el juez de tutela no debe indicarle a  una  entidad encargada del reconocimiento de una pensión, el contenido, alcance  y  efectos  de  sus decisiones frente a las solicitudes encaminadas a obtener el  reconocimiento  y  pago  de  una  prestación económica, pues su competencia se  circunscribe  a  verificar  que la entidad responsable proporcione una respuesta  oportuna   y   de   fondo  a  las  solicitudes  presentadas  por  los  presuntos  beneficiarios   de   esta   prestación  económica16.   

Al  respecto,  en  la  sentencia  T-182  de  200417, la Corte precisó:   

“La  definición  de  la  titularidad y el  reconocimiento  de una pensión ante la administración, constituye en principio  un  asunto  ajeno  al  ámbito  de  la  jurisdicción  constitucional en sede de  tutela,  siendo competencia del juez de tutela la verificación de los términos  establecidos    legalmente    para    dar   respuesta   a   los   peticionarios,  independientemente  de  su  resultado,  pues  en  aras de proteger el derecho de  petición  debe ordenar a la autoridad competente en cada caso dar una respuesta  que resuelva de fondo lo solicitado.”   

3.6  Sin  embargo, en determinados casos, la  Corte  Constitucional  ha  admitido  la procedencia excepcional de la acción de  tutela    para   obtener   el   reconocimiento   de   una   pensión18. Con base en  el   concepto   de   perjuicio   irremediable,   en   la   sentencia   T-529  de  200719,  la  Corte señaló los requisitos jurisprudenciales que deben ser  tenidos  en  cuenta  para  determinar  la procedencia de la acción de tutela en  esta materia:   

“Con  fundamento  en  el  criterio general  expuesto,  según  el  cual  la  acción  de tutela es procedente para reconocer  derechos  pensionales,  únicamente  cuando  el  juez constitucional llegue a la  convicción  de que es necesario brindar una protección urgente e inmediata que  no  es  posible  lograr  a  través  del  mecanismo  ordinario  de  defensa,  la  jurisprudencia               reiterada20  de  esta  Corporación,  ha  señalado  que  la viabilidad del amparo en esos casos exige la acreditación de  un  perjuicio  irremediable,  circunstancia  a  la  cual  se  llega  previa ponderación por parte del juez de  ciertos                  requisitos:21   

(i)   Se   trata   de   una   persona  de  la  tercera edad, considerada  sujeto de especial  protección;   

(ii)  La falta de  pago  de  la  prestación o su disminución, genera un alto grado de afectación  de   los   derechos   fundamentales,   en  particular  del  derecho  al  mínimo  vital.22   

(iii)  El afectado  ha  desplegado  cierta  actividad administrativa y judicial, tendiente a obtener  la protección de sus derechos, y   

(iv) El interesado  acredita,  siquiera  sumariamente,  las razones por las cuales el medio judicial  ordinario  es  ineficaz  para  lograr  la  protección inmediata de los derechos  fundamentales presuntamente afectados.   

De este modo deberá analizarse, en cada caso  concreto,  si  se  verifican  los  requerimientos  antes  relacionados, a fin de  declarar  la  procedencia del amparo constitucional, como mecanismo transitorio,  sin  perjuicio de la existencia de una vía judicial eficaz para controvertir de  manera      definitiva      la     vulneración.23”        (Negrilla fuera del texto original).   

Así  mismo,  en  la  sentencia  T-836  de  200624,  la Corte precisó las reglas jurisprudenciales en atención a las  cuales,  excepcionalmente,  la acción de tutela puede prosperar para ordenar el  reconocimiento de una pensión:   

“Esta  Sala  de  Revisión  señala que la  procedencia  de  este recurso es excepcional y que, por tal motivo, se encuentra  condicionada  a  precisos  límites  sustanciales  y  probatorios.  En  primer  lugar,  debe estar acreditado el perjuicio irremediable  que  se  produciría  en el caso en que el juez de tutela no reconozca, así sea  de   manera  provisional,  el  derecho  pensional.  La  íntima  relación  que  guarda el reconocimiento de las mesadas pensionales con  los  derechos  a la vida, al mínimo vital, al trabajo y a la salud demandan del  juez  de  tutela  la más esmerada atención con el objetivo de establecer si en  el caso concreto alguno de estos derechos se encuentra amenazado.   

(…)  

“Igualmente,  el  juez  de  tutela debe mostrarse especialmente atento a estas amenazas cuando los  beneficiarios  de  este  derecho  sean  sujetos  de  especial  protección, como  miembros  de  la  tercera edad, niños, población desplazada y madres cabeza de  familia, pues en estos casos la lesión a sus derechos  fundamentales  tiene  un efecto particularmente severo en la medida en que estos  sujetos  se  encuentran  previamente en una especial condición de desamparo, la  cual  se  hace  mucho  más  gravosa  ante  el  no  reconocimiento  del  derecho  pensional.   

El  excepcional  reconocimiento del derecho  pensional  por  vía  de  tutela  se  encuentra  sometido, adicionalmente, a una  última  condición  de  tipo  probatorio,  consistente  en que en el expediente  esté  acreditada  la  procedencia del derecho, a pesar  de  la  cual  la  entidad  encargada  de  responder  no  ha  hecho el mencionado  reconocimiento  o simplemente no ha ofrecido respuesta alguna a la solicitud.”   

3.7  Ahora bien, con relación a la pensión  de  sobrevivientes,  en  la sentencia C-1035 de 200825,   la  Corte  precisó  las  siguientes  características  que  sustentan constitucionalmente esa prestación  económica26:   

“1. Principio de estabilidad económica y  social  para  los  allegados  del  causante: Desde esta  perspectiva,  ha dicho la Corte que “la sustitución  pensional  responde a la necesidad de mantener para su beneficiario, al menos el  mismo  grado  de  seguridad  social  y  económica  con  que contaba en vida del  pensionado  fallecido,  que al desconocerse puede significar, en no pocos casos,  reducirlo    a    una    evidente    desprotección    y   posiblemente   a   la  miseria”27.  Por  ello  la  ley  prevé  que, en aplicación de un determinado  orden  de  prelación,  las  personas  más  cercanas  y que más dependían del  causante  y  compartían  con  él su vida, reciban una pensión para satisfacer  sus                    necesidades28.   

2.  Principio de reciprocidad y solidaridad  entre  el  causante  y  sus  allegados:  En  el  mismo  sentido,  la  Corte  ha  concluido que la sustitución  pensional  busca  impedir que sobrevenida la muerte de uno de los miembros de la  pareja,   el  otro  se  vea  obligado  a  soportar  individualmente  las  cargas  materiales   y   espirituales,  por  lo  cual  “el  factor  determinante  para  establecer  qué  persona  tiene derecho a la sustitución pensional en casos de  conflicto  entre el cónyuge supérstite y la compañera o compañero permanente  es  el  compromiso  de apoyo afectivo y de comprensión mutua existente entre la  pareja   al   momento  de  la  muerte  de  uno  de  sus  integrantes29”   

3.  Principio  material para la definición  del   beneficiario:   En   la   sentencia   C-389  de  199630 esta Corporación concluyó que:   

“(…)  la legislación colombiana acoge un criterio material  -esto  es la convivencia efectiva al momento de la muerte- como elemento central  para    determinar    quien    es    el    beneficiario   de   la   sustitución  pensional,  por  lo cual no resulta congruente con esa  institución  que  quien haya procreado uno o más hijos con el pensionado pueda  desplazar  en  el  derecho  a  la  sustitución  pensional a quien efectivamente  convivía  con  el  fallecido”.  (Negrilla fuera del  texto original).   

3.8  En  síntesis,  se  puede indicar que en  virtud  del  principio  de  subsidiariedad, la acción de tutela es improcedente  para  ordenar  el  reconocimiento  de  una  pensión.  Sin  embargo,  de  manera  excepcional  y  de  conformidad  con  las particularidades del caso concreto, la  solicitud  de amparo será procedente si el juez de tutela determina que (i) los  beneficiarios   del  derecho  pensional  son  sujetos  de  especial  protección  constitucional;  (ii)  los medios ordinarios de defensa judicial no son idóneos  para  proteger  los  derechos  presuntamente vulnerados; y, (iii) existe certeza  sobre  la  ocurrencia  de un perjuicio irremediable a los derechos fundamentales  si  el  reconocimiento  de  la  pensión  no  se  hace  efectivo  como mecanismo  transitorio.  En  caso  de  constatar la procedibilidad de la acción de tutela,  ésta  está  llamada  a  prosperar  si  se  encuentra  plenamente demostrada la  afectación  de  los  derechos  fundamentales  del  accionante  o  de su núcleo  familiar;  y,  cuando  conforme  a  las pruebas allegadas al proceso, el juez de  tutela  constata  que  efectivamente,  a pesar de que le asiste al accionante el  derecho  a  la  pensión  que  reclama,  éste fue negado de manera caprichosa o  arbitraria. :   

4. Estudio del caso concreto  

4.1  De  conformidad  con  la  pretensión de  tutela,  Juan  Carlos  Jaramillo  García,  en  calidad de apoderado judicial de  María  Teresa  Ospina  Cañaveral,  solicitó al juez de tutela que ordenara al  Instituto    de    Seguros    Sociales    Seccional    Risaralda    “el  pago  de  la  pensión de sobrevivientes desde la fecha de la  muerte  del  causante  el  señor  Heriberto Vélez Arenas de conformidad con lo  dispuesto en la Ley 113 de 1985.”   

4.2  En  tal  sentido,  en  el presente caso  corresponde  a  la  Corte  examinar si esta acción de tutela es procedente para  ordenar  el  reconocimiento  de  la pensión de sobrevivientes solicitada por la  actora,  por la presunta violación de sus derechos fundamentales a la igualdad,  de petición y al mínimo vital.   

Para dar solución a este problema jurídico,  la  Corte  deberá  determinar  si  a  la  luz  del caso concreto los mecanismos  ordinarios   de  defensa  judicial  son  idóneos  para  proteger  los  derechos  invocados.  Así  mismo,  si  en  caso  de no conceder la acción impetrada como  mecanismo  transitorio,  se  causaría un perjuicio irremediable en los derechos  fundamentales de la Sra. Ospina.   

4.3  De conformidad con el problema jurídico  planteado,  en  los  fundamentos jurídicos de esta sentencia la Corte concluyó  que  de  manera  excepcional  y de conformidad con las particularidades del caso  concreto,   la   acción   de   tutela   será   procedente  para  solicitar  el  reconocimiento  de  una  pensión si el juez determina que (i) los beneficiarios  del  derecho  pensional son sujetos de especial protección constitucional; (ii)  los  medios  ordinarios  de  defensa  judicial no son idóneos para proteger los  derechos  presuntamente  vulnerados; y, (iii) existe certeza sobre la ocurrencia  de  un  perjuicio irremediable a los derechos fundamentales si el reconocimiento  de la pensión no se hace efectivo como mecanismo transitorio.   

4.4  Con  fundamento  en  lo  expuesto,  como  pasará  a  demostrarse,  la  presente acción de tutela es improcedente por las  siguientes razones:   

4.4.1 En primer lugar, está demostrado que la  accionante,  señora  María  Teresa Ospina Cañaveral, no es sujeto de especial  protección  constitucional. En efecto, de acuerdo con la copia de su cédula de  ciudadanía  que  obra  en  el  expediente de tutela31,  la  Sra.  Ospina no es una  persona  de  la  tercera  edad  pues  tiene 58 años32.  Así  mismo,  no  existen  pruebas  de  que la Sra. Ospina tenga la calidad de madre cabeza de familia o de  que  padezca  algún  tipo  de  discapacidad,  condiciones  que  tampoco  fueron  alegadas por la actora en su escrito de tutela.   

4.4.2 En segundo lugar, y en consideración de  lo  anterior,  esta Sala encuentra que los medios ordinarios de defensa judicial  son  idóneos para amparar el derecho de la Sra. Ospina al reconocimiento y pago  de  la  pensión  de sobrevivientes en virtud del fallecimiento de su compañero  permanente en 1986.   

En  efecto,  esta  Sala encuentra que en este  caso  el  reconocimiento  y  pago de la pensión de sobrevivientes se enmarca en  una  controversia  de  tipo  legal  entre  la  actora  y el Instituto de Seguros  Sociales.  Al  respecto,  con  base  en  los  hechos que fundamentan la presente  acción,  se  puede concluir que la discusión sobre la titularidad del derecho,  el  cumplimiento  de los requisitos para el reconocimiento de la prestación, el  pago  retroactivo  de  las mesadas pensionales, etc., deben ser decididos por la  jurisdicción  ordinaria  y  no  por  un  juez constitucional, pues durante este  trámite  no  se  demostró  que  el reconocimiento de la prestación económica  exigida involucre la afectación de un derecho fundamental.   

En  este  sentido, aunque en el escrito de la  acción    el   apoderado   judicial   de   la   actora   sostuvo   que  como  consecuencia de la negativa del Instituto respecto de la  solicitud  de  reconocimiento y pago de la pensión de  sobrevivientes,   “la  situación  de  mi  mandante  es muy difícil y el acudir a la acción de tutela  como  mecanismo  subsidiario  es  la salida que tiene para salvaguardar derechos  fundamentales  como  el  mínimo  vital, seguridad social, igualdad y a la vida;  lo  cierto  que  no  se  aportaron o adujeron mayores  argumentos  a fin de concluir que la decisión del Instituto de Seguros Sociales  en  efecto  vulneró  los  derechos  fundamentales de la accionante.     

Por  ello, como se señaló en los enunciados  normativos  de  esta  sentencia,  se  reitera  que la acción de tutela no es un  mecanismo  de defensa judicial alternativo o supletorio de los recursos o medios  ordinarios  previstos  por  el  legislador para el amparo de un derecho. Dada su  naturaleza  constitucional, la acción de tutela no puede ser entendida como una  instancia  idónea  para  tramitar y decidir conflictos de rango legal, pues con  este  propósito,  el  legislador  dispuso  los  medios  y  recursos  judiciales  adecuados, así como las autoridades y jueces competentes.   

Adicionalmente, si se tiene que de conformidad  con  el  inciso  3  del  Artículo  135  del Código Contencioso Administrativo,  “[S]i  las  autoridades  administrativas no hubieran  dado  oportunidad  de  interponer  los  recursos  procedentes,  los  interesados  podrán  demandar  directamente  los  correspondientes  actos.”,  no  es  de  recibo  el  argumento  expuesto  por  el apoderado en el  escrito  de  tutela según el cual, dado que las comunicaciones dirigidas por el  Instituto  de  Seguros  Sociales  Seccional  Risaralda a la Sra. Ospina el 13 de  diciembre  de  2001  y  el  14  de  marzo de 2008 no precisaron los recursos que  procedían   contra   la   decisión   de  la  Entidad,  no  es  posible  atacar  judicialmente  la negativa de la misma frente a la solicitud de reconocimiento y  pago   de   la   pensión   de   sobrevivientes.    

Igualmente,  con  relación a la exigibilidad  del  derecho  invocado,  es  preciso  tener  en  cuenta que aunque el compañero  permanente  de  la  accionante  falleció  en  1986,  a la luz del numeral 2 del  artículo    136    del    C.C.A.,   “[L]os   actos   que   reconozcan  prestaciones  periódicas  podrán  demandarse  en  cualquier tiempo por la administración  o  por  los  interesados,  pero  no  habrá lugar a recuperar las prestaciones a  particulares  de buena fe.” (Negrilla fuera del texto  original).   

Así  pues,  es claro que la accionante puede  hacer  uso  de  los medios ordinarios de defensa judicial para obtener el amparo  de  su  derecho  a la pensión de sobrevivientes como consecuencia del deceso de  su compañero permanente.   

4.4.3 Por último, esta Sala encuentra que no  existen  razones  suficientes  para conceder la acción de tutela impetrada como  mecanismo  transitorio.  En  efecto,  en el presente caso no se demostró que la  negativa   del   Instituto   de  Seguros  Sociales  frente  a  la  solicitud  de  reconocimiento   y   pago   de   la   pensión   de  sobrevivientes  cumpla  las  características  del  perjuicio  irremediable:  la  inminencia  del  daño,  la  urgencia  de  las  medidas  para  evitarlo,  la  gravedad  del  menoscabo de los  derechos    fundamentales    y   la   impostergabilidad   de   la   acción   de  tutela33.   

De hecho, el considerable lapso de tiempo que  transcurrió  entre  la  muerte  del  compañero  permanente  de  la actora y la  primera  solicitud  de  reconocimiento  y  pago  de  la  prestación  económica  presentada  ante  el  instituto  -15  años aproximadamente-; y entre la primera  negativa  del  Instituto  frente  a  dicha  solicitud  y la interposición de la  acción  de  tutela  -6 años y 6 meses-; permiten descartar la ocurrencia de un  perjuicio  irremediable  y  la  necesidad  de  conceder  la  acción  de  tutela  interpuesta  como mecanismo de amparo efectivo e inmediato frente a la decisión  del  Departamento  de  Atención al pensionado del Instituto de Seguros Sociales  Seccional Risaralda.   

4.5 En suma, debido a que la presente acción  de  tutela  no  satisface  el  requisito  de  subsidiariedad,  esta Corporación  confirmará  la  decisión  adoptada  el  6  de  junio de 2008 por la Sala Civil  –  Familia  del  Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial  de  Pereira,  mediante la cual se confirmó la  decisión  de  primera  instancia  que  declaró la improcedencia de la acción.   

IV. DECISIÓN  

En mérito de lo expuesto, la Sala Primera de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo, y por mandato de la Constitución Política,   

RESUELVE:  

Primero.-     CONFIRMAR    la  decisión  adoptada  el  seis  (6)  de junio de 2008 por la Sala  Civil   –  Familia  del  Tribunal  Superior  de  Distrito  Judicial de Pereira, dentro del trámite de la  acción  de  tutela  interpuesta  por  María Teresa Ospina Cañaveral contra el  Departamento  de  Atención  al  pensionado  del  Instituto  de Seguros Sociales  Seccional Risaralda.   

Segundo.-  DESE  cumplimiento   a   lo   dispuesto  en  el  artículo  36  del  Decreto  2591  de  1991.   

Notifíquese,  comuníquese, publíquese en  la gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

JAIME ARAÚJO RENTERÍA  

Magistrado Ponente  

MANUEL JOSÉ CEPEDA ESPINOSA  

Magistrado  

JAIME CÓRDOBA TRIVIÑO  

Magistrado  

MARTHA     VICTORIA    SÁCHICA    DE  MONCALEANO   

Secretaria General    

1  Cfr.  Folio 16, cuaderno 2.   

3  Cfr. Folio 36, cuaderno 2.   

4  Cfr.   Folio  32  y  33,  cuaderno 2.   

5  Cfr.  Folio 9, cuaderno 2.   

6  Cfr.  Folio  9,  cuaderno  2.   

7    “ARTICULO 1o. Para los efectos  del                artículo                1o de  la  Ley 12 de 1975, se entenderá que es cónyuge supérstite el esposo o esposa  de  la  persona  fallecida,  siempre  y  cuando  se  hallare vigente el vínculo  matrimonial según la ley colombiana en la fecha de la muerte.   

PARAGRAFO  1o.  El  derecho  de sustitución  procede  tanto  cuando  el  trabajador  fallecido  estaba pensionado como cuanto  había adquirido el derecho a la pensión.”   

8  “…  Se  extienden  las  previsiones del artículo  1o.  de  la  Ley  12  de  1975 y las disposiciones que las complementan al compañero  permanente de la mujer fallecida.”   

9  Cfr.   Folios  10  a  14,  cuaderno 2.   

10  Cfr.  Folio 15, cuaderno 2.   

11  Cfr.  Folio 6, cuaderno 2.  Copia  de  la  declaración  extraproceso  rendida  ante  la  Notaria Única del  Círculo  Belalcázar,  Caldas,  el  24  de julio de 2001 por Fernando de Jesús  Botero  Cano  y  Juan de Jesús Jiménez, mediante la cual afirman: “Nos  consta  que  la  señora  María  Teresa  Ospina  no  tiene  pensión  de  ninguna  clase,  no  recibe  sueldo  y  es la única interesada en  recibir     la     sustitución     pensional     de    su    ex    –     compañero     permanente.”   

12  Ver,  entre  muchas otras, las sentencias: T-1140 de 2004, T-1093 de 2004, T-514  de 2003 y T-1121 de 2003.   

13 Con  relación  a  los requisitos para que se configure un perjuicio irremediable, en  la  sentencia  T-225  de  1993,  M.P. Vladimiro Naranjo Mesa, la Corte señaló:  “Para  determinar la irremediabilidad del perjuicio  hay  que  tener  en  cuenta  la  presencia  concurrente  de varios elementos que  configuran  su  estructura,  como  la inminencia, que  exige  medidas  inmediatas, la urgencia que tiene el sujeto de derecho por salir  de  ese  perjuicio  inminente, y la gravedad de los hechos, que hace evidente la  impostergabilidad  de  la  tutela  como  mecanismo necesario para la protección  inmediata    de   los   derechos   constitucionales   fundamentales.   La concurrencia de los elementos  mencionados  pone  de  relieve la necesidad de considerar la situación fáctica  que  legitima  la  acción  de  tutela, como mecanismo transitorio y como medida  precautelativa  para garantizar la protección de los derechos fundamentales que  se      lesionan     o     que     se     encuentran     amenazados.”   

Al  examinar  cada uno de los términos que  son  elementales  para  la comprensión de la figura del perjuicio irremediable,  nos encontramos con lo siguiente:   

A).    El    perjuicio    ha   de   ser  inminente:   “que   amenaza   o  está  por  suceder  prontamente”.   Con  lo  anterior  se  diferencia de la expectativa ante un  posible  daño o menoscabo, porque hay evidencias fácticas de su presencia real  en  un  corto lapso, que justifica las medidas prudentes y oportunas para evitar  algo  probable  y no una mera conjetura hipotética.  Se puede afirmar que,  bajo  cierto  aspecto,  lo  inminente  puede catalogarse dentro de la estructura  fáctica,   aunque   no  necesariamente  consumada.   Lo  inminente,  pues,  desarrolla  la  operación  natural de las cosas, que tienden hacia un resultado  cierto,  a  no  ser que oportunamente se contenga el proceso iniciado.  Hay  inminencias  que  son  incontenibles:  cuando  es  imposible  detener el proceso  iniciado.   Pero  hay  otras  que,  con  el adecuado empleo de medios en el  momento  oportuno, pueden evitar el desenlace efectivo. En los casos en que, por  ejemplo,  se  puede  hacer  cesar  la  causa inmediata del efecto continuado, es  cuando   vemos  que  desapareciendo  una  causa  perturbadora  se  desvanece  el  efecto.   Luego  siempre  hay  que  mirar la causa que está produciendo la  inminencia.   

B).  Las  medidas  que  se  requieren  para  conjurar   el   perjuicio   irremediable   han   de   ser   urgentes,  es  decir,  como  calidad de urgir, en el sentido de que hay que  instar  o  precisar una cosa a su pronta ejecución o remedio tal como lo define  el  Diccionario  de  la  Real  Academia.  Es  apenas  una  adecuación  entre la  inminencia  y  la  respectiva  actuación:  si  la  primera  hace relación a la  prontitud  del  evento que está por realizarse, la segunda alude a su respuesta  proporcionada  en  la  prontitud.  Pero  además  la  urgencia  se  refiere a la  precisión  con  que  se  ejecuta la medida, de ahí la necesidad de ajustarse a  las  circunstancias  particulares.   Con  lo  expuesto se verifica cómo la  precisión    y    la    prontitud   dan   señalan   la   oportunidad   de   la  urgencia.   

C).   No   basta   cualquier   perjuicio,  se   requiere   que   éste   sea  grave,  lo  que  equivale  a  la  gran  intensidad del daño o menoscabo  material  o  moral en el haber jurídico de la persona.  La gravedad obliga  a  basarse  en  la  importancia  que  el  orden jurídico concede a determinados  bienes  bajo  su  protección,  de manera que la amenaza  a uno de ellos es  motivo  de  actuación  oportuna  y  diligente  por  parte  de  las  autoridades  públicas.   Luego  no  se trata de cualquier tipo de irreparabilidad, sino  sólo  de  aquella  que  recae  sobre  un  bien  de  gran significación para la  persona,  objetivamente.  Y se anota la objetividad, por cuanto la gravedad  debe  ser  determinada  o  determinable,  so  pena  de  caer en la indefinición  jurídica, a todas luces inconveniente.   

D). La urgencia y  la  gravedad  determinan  que la acción de tutela sea impostergable,  ya  que  tiene que ser adecuada para restablecer el orden social  justo  en  toda su integridad. Si hay postergabilidad de la acción, ésta corre  el  riesgo  de  ser ineficaz por inoportuna.  Se requiere una acción en el  momento   de   la   inminencia,   no   cuando  ya  haya  desenlace  con  efectos  antijurídicos.  Se  trata  del  sentido de precisión y exactitud de la medida,  fundamento  próximo  de  la  eficacia  de  la  actuación  de  las  autoridades  públicas  en  la  conservación y restablecimiento de los derechos y garantías  básicos para el equilibrio social.   

De acuerdo con lo que se ha esbozado sobre el  perjuicio  irremediable,  se  deduce  que  hay ocasiones en que de continuar las  circunstancias  de  hecho  en  que  se  encuentra  una  persona,  es inminente e  inevitable  la destrucción grave de un bien jurídicamente protegido, de manera  que  urge  la  protección  inmediata e impostergable por parte del Estado ya en  forma     directa     o     como    mecanismo    transitorio.”    (Negrilla fuera del texto original).   

14 Ver  entre  otras, las sentencias: T-656 de 2006, T-435 de 2006, T-768 de 2005, T-651  de 2004, y T-1012 de 2003.   

15 Ver  entre  otras,  las sentencias:T-685 de 2006, T-203 de 2006, T-973 de 2005, T-691  de 2005, T-443 de 2005 y T-425 de 2004.   

16 Ver  entre  otras, las sentencias: T-848 de 2006, T-990 de 2005, T-996 de 2005, T-917  de 2005 y T-627 de 2005.   

17  M.P. Rodrigo Escobar Gil.   

18 Ver  entre  otras,  las  sentencias:  T-816  de  2006, T-1309 de 2005, T-971 de 2005,  T-691  de  2005,  T-605  de  2005, T-859 de 2004, T-580 de 2005 y T-425 de 2004.  Acerca  de la procedencia de la acción de tutela en los casos en que la entidad  responsable  negó  el  reconocimiento  de  derecho  pensional  en  virtud de la  configuración  de  una vía de hecho, se pueden consultar las sentencias: T-996  de 2005 y T-235 de 2002.   

19  M.P. Álvaro Tafúr Galvis.   

20 En  la  Sentencia  SU-975  de 2003, M.P. Manuel José Cepeda Espinosa, la Corte hizo  expresa   referencia   a   estos   criterios   de  ponderación  en  materia  de  reconocimiento  de  derechos  pensionales  por  vía  de tutela, consolidando el  precedente  fijado  por  la  propia  jurisprudencia  en  un sinnúmero de fallos  dictados por las distintas Salas de Revisión.   

21 Ver  sentencia T-432 de 2005 M. P. Marco Gerardo Monroy Cabra.    

22 Con  referencia  a  la  exposición  de los alcances de la protección del derecho al  mínimo  vital  Cfr.  Corte  Constitucional,  sentencias  SU-995  de 1999 M.P. Carlos Gaviria Díaz, T-084 de  2004,  M.P.  Rodrigo  Escobar  Gil,  y  SU-975  de 2003 M.P. Manuel José Cepeda  Espinosa, entre otras.   

23  Sentencia  T-159de  2005,  M.  P.  Humberto  Antonio  Sierra  Porto.   

24  M.P. Humberto Sierra Porto.   

25  M.P.  Jaime  Córdoba  Triviño.  En  esta  oportunidad,  la  Corte  declaró la  exequibilidad   de   la   expresión  “En  caso  de  convivencia  simultánea  en  los  últimos cinco años, antes del fallecimiento  del  causante  entre  un  cónyuge  y una compañera o compañero permanente, la  beneficiaria  o  el beneficiario de la pensión de sobreviviente será la esposa  o  el  esposo”   contenida en el literal b del  artículo  13 de la Ley 797 de 2003, que modificó el artículo 47 de la Ley 100  de  1993,  en el entendido de que además de la esposa o esposo, serán también  beneficiarios,  la  compañera  o  compañero permanente y que dicha pensión se  dividirá  entre  ellos  (as)  en  proporción  al  tiempo de convivencia con el  fallecido.   

26  Adicionalmente,  en la sentencia T-740 de 2007, M.P. Marco Gerardo Monroy Cabra,  la  Corte  estableció  que  el  derecho  a  la pensión de sobrevivientes puede  adquirir  la  categoría de derecho fundamental cuando se reúnen los siguientes  requisitos:   “i)   [La  pensión]  está  dirigida  a  garantizar  el mínimo  vital  de  las personas que se encontraban al cuidado del causante, ii) se trata  de  proteger los derechos de sujetos de especial protección del Estado, como es  el  caso  de  menores  de  edad,  personas de tercera edad, desplazados o madres  cabeza  de  familia,  que  se  encuentran en situación de debilidad manifiesta,  iii)  existe  íntima  relación  entre  el  reconocimiento  de  la  pensión de  sobrevivientes  y  otros derechos fundamentales, tales como el derecho a la vida  y trabajo.”   

27  Sentencia C-002 de 1999, M.P. Antonio Barrera Carbonell.   

28    Sentencia   C-080   de   1999,  M.P.  Alejandro  Martínez  Caballero.   

29  Sentencia  T-190 de 1993, M.P. Eduardo Cifuentes Muñoz. En el mismo sentido ver  sentencia  T-553 de 1994, M.P. José Gregorio Hernández Galindo; C-617 de 2001,  M.P. Álvaro Tafur Galvis, etc.   

30  M.P. Alejandro Martínez Caballero.   

31  Cfr.  Folio 2, cuaderno 2.   

32 De  acuerdo  con  la  jurisprudencia  constitucional,  quien  sobrepasa  el  índice  promedio  de vida de los colombianos calculado por las entidades oficiales, esto  es,   71  años,  debe  ser  considerado  persona  de  la  tercera  edad  y,  en  consecuencia,  es sujeto de especial protección constitucional. Al respecto, se  pueden  consultar  las  sentencias  T-413 de 2008, T-083 de 2007, Y-158 de 2006,  T-685 de 2005, T-605 de 2005 T-446 de 2004 y T-456 de 1994.   

33  Cfr.  Fundamento jurídico  3.4 de esta sentencia.     

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