T-385-09

Tutelas 2009

    Sentencia   T-385-09     

Referencia:  expediente  T-2213232   

Acción de tutela instaurada por Leonor Alfaro  Cabrera  en contra de la Sociedad de Cirugía de Bogotá, DC, Hospital San José   

Magistrada Ponente:  

Dra.           María Victoria Calle Correa   

Bogotá, D.C., veintiocho (28) de mayo de dos  mil nueve (2009)   

Teniendo  en cuenta que el problema jurídico  que  suscita  la  presente  acción  de  tutela  ya  ha  sido  objeto  de  otros  pronunciamientos       por       parte       de      esta      Corpo­ración,  la  Sala Segunda de Revisión  de    la    Corte    Constitucional    decide    reiterar   lo   dis­pues­to por la jurisprudencia para este tipo  de    casos.1   Por   tal   razón,   de   acuerdo   con  sus  atribu­ciones  constitucionales  y legales, la  presente   sentencia   será  motivada  brevemente.2   

1. La accionante considera que la Sociedad de  Cirugía  de Bogotá, DC, Hospital San José violó sus derechos fundamentales a  la  igualdad  (art.  13,  CP)  y  a  la  salud (art. 49, CP), al no autorizar el  servicio     de    salud    que    la    accionante    requiere    (implante  de  material de osteosíntesis),  como  consecuencia  de  un  accidente  de tránsito.3 La entidad acusada, consideró  que  no  podía  autorizar  el  servicio  porque   su costo excede el monto  cubierto   por  el  seguro  para  accidentes  de  tránsito  (SOAT),4  y  porque la  entidad    acusada    (la    IPS,    Hospital    San  José)  no  tiene  convenio  con  la  ARS  obligada  a  garantizar  el  acceso  a  los servicios de salud que ella requiera.5    La  situación  de  salud  de  la accionante requiere urgente atención, y su demora  puede    implicar    mayores   complicaciones,   como   se   evidencia   en   el  expediente.6   

2. El 10 de noviembre de 2008, la Juez Treinta  y  Tres  Civil  Municipal  de  Bogotá,  resolvió negar la acción de tutela de  Leonor  Alfaro  Cabrera  contra la Sociedad de Cirugía de Bogotá, Hospital San  José,  por considerar que “(…) los derechos solicitados y vulnerados por el  accionado   [sic]  no  se  encuentran   enmarcados   dentro  de  los  derechos  fundamentales  –Art.   11  al  41  de  nuestra  Carta  Magna-.”7   El  19  de enero de 2009, el Juez Segundo Civil del Circuito  de  Bogotá  resolvió confirmar la decisión de instancia, limitándose a decir  lo  siguiente, con relación al caso concreto: “(…) en el presente asunto la  accionada  tiene  la  facultad  y el medio, para poder ventilar su inconformidad  ante  la jurisdicción ordinaria y más, no es el apropiado ni el menos llamado,  para  poder  desatar  su  inconformidad y con el derecho fundamental que se cree  fue     vulnerado     por     la    accionada.”8       

3.  Como  lo  ha  señalado la jurisprudencia  constitucional,  “toda  persona tiene derecho a que  la  entidad  encargada de garantizarle la prestación de los servicios de salud,  autorice  el  acceso  a  los  servicios  que  requiere  y  aquellos que requiere con  necesidad  (…);  obstaculizar  el  acceso  en tales  casos  implica irrespetar el  derecho   a   la   salud   de  la  persona.  El  acceso  a  los  servicios  debe  ser oportuno, de   calidad   y  eficiente.”9   Concretamente,  con  relación  al acceso a los servicios de  salud  que  se  requieran  como  consecuencia  de  un accidente de tránsito, la  jurisprudencia   ha   señalado  que  ‘las              controversias  de  tipo  legal,  referentes  a  cuál, entre varias  entidades   llamadas   a  prestar  un  servicio  médico,  es  la  encargada  de  suministrarlo,  no  se  pueden  convertir  en un obstáculo para que el paciente  acceda  oportunamente  a  las  atenciones  médicas  que, por su estado de salud  requiera’;  para la Corte  “de   ninguna   manera  se  puede  condicionar  el  suministro  del  servicio  médico  a  la  resolución  previa  de conflictos de  carácter  económico  o  administrativo,  porque  al  actuar  de tal manera, se  estaría  desconociendo el carácter fundamental de los derechos a la vida, a la  integridad  y  a  la salud del paciente’.10    

4.  En  el presente caso, la accionante, una  mujer   de  57  años  de  edad,  requiere  un  servicio  médico  (implante  de  material de osteosíntesis),  como  consecuencia de un accidente de tránsito. La institución de salud que la  venía  atendiendo,  la Sociedad de Cirugía de Bogotá, DC, Hospital San José,  la  cual  reconoce que la accionante requiere el servicio de salud, no autorizó  su  realización,  a  pesar  de  haber  sido  ordenado  por  el médico tratante  correspondiente.  El Hospital San José resolvió interrumpir la prestación del  servicio  de  salud  de  la  señora  Alfaro  Cabrera,  desconociendo  así,  la  obligación  de  garantizar que éste sea prestado continuamente, en razón a la  discusión  sobre  cuál  es  la entidad o institución de salud correspondiente  para  asumir  la prestación del servicio. Esto es, la institución encargada de  prestar  el servicio de salud a la accionante, como consecuencia de un accidente  de  tránsito,  convirtió  las controversias de tipo legal, referentes a cuál,  entre  varias  entidades llamadas a prestar un servicio médico, es la encargada  de   suministrarlo,  en  un  obstáculo  para  que ella acceda a los servicios de salud que requiere, lo cual  implica  una  violación,  por  irrespeto,11    a   su   derecho   a   la   salud.12    

En  consecuencia,  la  Sala  revocará  la  decisión  de  instancia,  concederá  la  acción  de  tutela  y ordenará a la  Sociedad  de  Cirugía  de Bogotá, DC, Hospital San José que, si aún no lo ha  hecho,  en  48  horas  adopte  las medidas adecuadas y necesarias para que se le  preste  a  la  accionante  el  servicio  de  salud  que  requiere  (implante  de  material de osteosíntesis).  Se  indicará  además,   que  el servicio ordenado deberá llevarse a cabo  antes  de  un  mes  y  se  reconocerá que la entidad acusada tiene el derecho a  recobrar  los  costos  del servicio que no le corresponda asumir a las entidades  correspondientes,   de  acuerdo  con  la  regulación  vigente  en  la  materia.   

En mérito de lo expuesto, la Sala Segunda de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo, y por mandato de la Constitución Política,   

RESUELVE:  

Primero.- Revocar la  sentencia  proferida  por el Juzgado Segundo Civil del Circuito de Bogotá el 19  de  enero  de 2009, y, en su lugar, tutelar el derecho a la salud de Leonor Alfaro Cabrera.   

Segundo.- Ordenar a  la  Sociedad de Cirugía de Bogotá, DC, Hospital San José que si aún no lo ha  hecho,  en  48  horas  contadas  a  partir  de  la  notificación de la presente  sentencia,  adopte  las  medidas  adecuadas y necesarias para que  a Leonor  Alfaro  Cabrera se le preste el servicio de salud que requiere de acuerdo con su  médico    tratante   (implante   de   material   de  osteosíntesis).   El   servicio   ordenado   deberá  practicarse  antes  de  un  mes,  contado  a  partir  de  la notificación de la  presente sentencia.   

Tercero.- Reconocer  que  la  entidad acusada tiene el derecho a recobrar los costos del servicio que  no  le  corresponda  asumir  a las entidades correspondientes, de acuerdo con la  regulación vigente en la materia.   

Cuarto.- El Juzgado  Treinta  y  Tres Civil Municipal de Bogotá notificará  esta  sentencia  dentro  del  término  de cinco días  después  de haber recibido la comunicación, de conformidad con el artículo 36  del Decreto 2591 de 1991.   

Quinto.-     Líbrese     por  Secretaría  General  la comunicación prevista en el artículo  36 del Decreto 2591 de 1991.   

Notifíquese, comuníquese, publíquese en la  Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

MARÍA VICTORIA CALLE CORREA  

Magistrado  

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA  

Magistrado  

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO  

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ  

Secretaria General    

1  El  expediente  de  la  referencia fue escogido para revisión por medio del auto de  julio 8 de 2008, proferido por la Sala de Selección Número Siete.   

2 Con  base  en  lo  dispuesto  por  el  Decreto  2591 de 1991 (artículo 35), la Corte  Constitucional  ha  señalado  que  las decisiones de revisión que se limiten a  reiterar  la  jurisprudencia  pueden “ser brevemente  justificadas”.   Así   lo   ha  hecho  en  varias  ocasiones,  entre  ellas, por ejemplo, en las sentencias T-549 de 1995 (MP Jorge  Arango  Mejía),  T-396 de 1999 (MP Eduardo Cifuentes Muñoz), T-054 de 2002 (MP  Manuel  José Cepeda Espinosa), T-392 de 2004  (MP Jaime Araujo Rentería),  T-959  de  2004  (MP  Manuel  José  Cepeda  Espinosa),  T-689 de 2006 (MP Jaime  Córdova  Triviño),  T-1032  de  2007 (MP Mauricio González Cuervo) y T-366 de  2008 (MP Manuel José Cepeda).    

3  En  respuesta  a  la  acción  de tutela, el Hospital San José indicó que “(…)  según  lo  informado por los médicos tratantes (neurocirugía), se estableció  que  la  accionante  requiere el implante de material de osteosíntesis (…)”  Expediente, primer cuaderno, folio 124.   

4  En  respuesta  a  la  acción  de tutela, el Hospital San José indicó que “(…)  dada  la  fecha  del  accidente sufrido por la accionante y el valor del salario  mínimo  diario  legal  para  ese  entonces, el monto cubierto para su atención  médica  es:   ||   SOAT:   DIEZ MILLONES OCHOCIENTOS OCHENTA MIL  PESOS  ($10’880.000)” A  lo  cual  añade:  “(…)  la  accionante  requiere el implante de material de  osteosíntesis  cuyo  valor  comercial  es  de DOCE MILLONES CINCO MIL PESOS, el  cual  junto  con  los costos de quirúrgicos, de anestesiólogo, postoperatorio,  etc.,  sobrepasan  fácilmente  el valor del que dispone la usuaria para obtener  el  cubrimiento  de  su atención médica.” Expediente, primer cuaderno, folio  123.   

5  En  respuesta  a  la  acción  de  tutela,  el  Hospital  San José indicó que a la  accionante  “(…)  se  le  indicó  el trámite a seguir, adjuntándole senda  solicitud  ante  su ARS COLSUBSIDIO para que indicara los correspondientes, toda  vez  que  entre esta IPS y esa ARS no existe convenio de atención de pacientes.  Lo  anterior  en  aras  de que se le brinde la atención adecuada en una IPS que  tenga  convenio vigente con COLSUBSIDIO, pues de no ser así el monto que supere  la  cobertura  SOAT  y  del  FOSYGA en esta institución deberá ser asumido por  ella.” Expediente, primer cuaderno, folio 124.   

6 Dice  la  acción  de  tutela:  “76. El día 10 de junio del presente año asistí a  cita  en  Neurocirugía, previa remisión del Doctor Carlos J. Perdomo, aquí me  atendió  el  Dr.  Javier  Patiño  Gómez Neurocirujano (…) Al verme me dice,  mijita  porque   me  la  mandan así con cuello ortopédico.  ||   77.  Yo  respondí  que durante este tiempo yo siempre les explique y les decía  que  mis dolencias radicaban en el cuello y brazos, cada taro me caía al piso y  no  podía  sostener  nada  en  mis  manos  y brazos por la pérdida de fuerza y  dolor.  El  2  de  mayo  del  presente,  me  autorizaron  para el uso del cuello  ortopédico.   ||   78.  Le  comenté  al  Dr.  Patiño que me habían  formulado  un  examen  de  resonancia  magnética,  para el día 15 de enero del  presente  año,  el  doctor  me  solicitó que se le mostrara los resultados del  mismo.  Él,  al  ver  los  resultados  escritos  y  gráficos  en  fotografías  digitales.  Concluyo  y  me  dijo  ¿por qué no me la  habían   mandado   antes?   ¿después   de  5  meses?  Su  situación  es  muy  delicada.  ||  79. El Doctor Patiño habló  con  otros  colegas  presentes  y dictaminó que se necesitaba realizar cirugía  inmediatamente.  Me explicó todo lo concerniente al postoperatorio y me aclaró  los  riesgos  y los beneficios de esta intervención. Él diligenció el formato  de autorización para el procedimiento a realizar.”   

7 Juez  Alix Jimena Hernández Garzón.   

8 Juez  Oscar  Gabriel  Cely  Fonseca.  La  decisión  de  primera instancia había sido  impugnada  por  la accionante por dos razones: primero, alegó que su acción de  tutela  sí  era  procedente  porque  ella  también había invocado la especial  protección   constitucional  que  se  le  debe  en  razón  a  su  ‘circunstancia     de     debilidad  manifiesta’  (art.  13,  CP);  y,  segundo,  sostuvo  que  sí  había lugar a conceder su petición, por  cuanto  consideraba  que  la  IPS acusada tenía la obligación de garantizar la  prestación  del  servicio  y luego, recobrar el resto del monto del servicio no  cubierto por el SOAT.   

9 Corte  Constitucional,    sentencia   T-760   de   2008   (MP   Manuel   José   Cepeda  Espinosa).   

10 Así  lo  decidió  la  Corte  en  la sentencia T-185 de 2006 (MP Marco Gerardo Monroy  Cabra);     en     este     caso     decidió    reiterar    que    ‘es  la  entidad  prestadora  de  los  servicios     de    salud    la    en­car­gada  de  suministrar  los  servicios  médicos  a sus afiliados o beneficiaros cuando han  sido       víctimas       de      accidentes      de      tránsito’,  por  lo  que  resolvió que la EPS  accionada   (Saludcoop  EPS)  había  violado  el  derecho  del  accionante  (un  trabajador  del  INPEC)  por  haberse  negado a garantizarle el suministro de un  servicio    de    salud    contemplado    en    el    POS    (próte­sis  de pierna derecha), que requería  debido  a  la  afectación  que  sufrió  su  salud  a  causa de un accidente de  tránsito  sufrido  cuando  se  dirigía  a  su trabajo. La Corte reconoció que  podría  existir  discrepancia  con  relación  a  quién  era el responsable de  asumir  el  costo del servicio (además de la EPS, el costo del servicio médico  podría   ser  responsabilidad  del  SOAT,  por  tratarse  de  un  accidente  de  tránsito,   o   de  la  ARP,  por  tra­tarse  de  un  accidente  que  ocurrió  camino  al  trabajo), pero  indicó,     de     acuerdo    a    su    jurisprudencia,    que    ‘de    ninguna   manera   se   puede  condicionar  el  suministro  del  servicio  médico  a  la resolución previa de  conflictos  de  carácter  económico  o administrativo, porque al actuar de tal  manera,  se estaría desconociendo el carácter fundamental de los derechos a la  vida,    a    la    integridad   y   a   la   salud   del   paciente’. La Corte ordenó a la EPS que en el  término  de 48 horas autorizara el servicio médico requerido por el accionante  ‘y  lo  que [fuera]  necesario para su adaptación y  recuperación’.   Esta  decisión  ha  sido  reiterada,  entre  otras, en la sentencia T-641 de 2006 (MP  Manuel  José  Cepeda Espinosa), caso en el cual se analiza la jurisprudencia al  respecto.   

11  Sobre     la     diferencia     de     las    obligaciones    de    respeto,       de      protección    y    de    garantizar,   derivadas   del   derecho  fundamental a la salud, ver la sentencia T-760 de 2008.   

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