T-477-09

Tutelas 2009

      

Referencia:  expediente  T-2281444   

Acción  de tutela instaurada por Clara Elena  Reyes  Sadon,  como  agente  oficiosa  de  Leonel  Quintero  Moreno,  contra  la  Dirección de Sanidad del Departamento de Policía del Cesar.   

Magistrada  Ponente:   

Dra. MARIA VICTORIA CALLE  CORREA   

Bogotá, D.C., diecisiete  (17) de julio de dos mil nueve (2009)   

La  Sala  Segunda  de  Revisión  de la Corte  Constitucional,  integrada  por  los  magistrados, María Victoria Calle Correa,  Luís  Ernesto  Vargas  Silva  y  Gabriel  Eduardo  Mendoza, en ejercicio de sus  competencias constitucionales y legales, ha proferido la siguiente   

SENTENCIA   

En   el  proceso  de  revisión  del  fallo  proferido,  en  única  instancia, por el Juzgado Quinto (05) Administrativo del  Circuito  de  Valledupar  – Cesar, el veintisiete (27) de abril de dos mil nueve  (2009),  dentro  de la acción de tutela instaurada por Clara Elena Reyes Sadon,  como  agente oficiosa de Leonel Quintero Moreno, contra la Dirección de Sanidad  del Departamento de Policía del Cesar.   

El  expediente de la referencia fue escogido  para  revisión  por  medio  del Auto de junio once (11) de dos mil nueve (2009)  proferido por la Sala de Selección Número Seis.   

Teniendo  en cuenta que el problema jurídico  que  suscita  la  presente  acción  de  tutela  ya  ha  sido  objeto  de  otros  pronunciamientos  por  parte  de esta Corporación, la Sala Segunda de Revisión  de  la  Corte  Constitucional decide reiterar lo dispuesto por la jurisprudencia  para  este  tipo  de  casos.  Por  tal  razón,  de acuerdo con sus atribuciones  constitucionales    y    legales,   la   presente   sentencia   será   motivada  brevemente.1   

     

I. ANTECEDENTES     

1.   Clara   Elena   Reyes   Sadon,   en  representación  de  Leonel  Quintero Moreno, interpuso acción de tutela contra  la  Dirección de Sanidad del Departamento de Policía del Cesar, por considerar  que  esta  institución  vulneró  los  derechos  a la salud y a la dignidad del  señor  Quintero,  al  negarle  la entrega del medicamento Infliximab, prescrito  por su médico tratante.   

La   accionante2  señala  que su esposo padece  “Hipertrofia  y  esclerosis  por  enfermedad discal degenerativa en la columna  lumbosacro;  Hiperostosis  esquelética  difusa  en  la  región  de  la columna  dorsal,  esclerosis  subcodral,  formación de pequeños osteofitos marginales y  estrechamiento   de   los   espacios   intervertebrales   por   espondioartrosis  degenerativa  nivel  columna  cervical  y  Espondilitis  Anquilosante.  Para  el  tratamiento  de  las  patologías  descritas,  el  medico  tratante  del  señor  Quintero  le  prescribió  el  medicamento Infliximab, no contemplado dentro del  P.O.S.  Este  medicamento  fue  suministrado  por  la entidad demandada luego de  dirigir   petición al director de Sanidad. Con dicho medicamento el señor  Quintero  “mejoró  mucho,  ya  que  todos  los  tratamientos  que  le habían  realizado  fuera  de  ser  erróneos  eran  de  tipo paliativo y hasta esa fecha  habían  fracasado (…) con las bondades de Infliximab (…) pudo hacer deporte  y  lo  más importante, dejamos las pesadillas que tenia en la noche al no poder  dormir por los intensos dolores (…)”   

Pese  a  la  mejoría del señor Quintero, el  suministro  del  medicamento  fue  suspendido,  debido a que el Comité Técnico  Científico  consideró  que  en  la  solicitud hecha a la Dirección de Sanidad  faltó “justificación amplia y suficiente.”   

Para  la  entidad  demandada  “(…)  si la  accionante  o el médico tratante manifiestan la existencia de molestias con los  medicamentos  que  le  están  siendo  suministrados,  el mecanismo idóneo para  resolver  su inquietud al respecto es acudir al Comité de Vigilancia.” y no a  la acción de tutela.   

2.  El  día veintisiete (27) de abril de dos  mil  nueve  (2009),  el  Juzgado  Quinto  (05)  Administrativo  del  Circuito de  Valledupar  –  Cesar,  profirió sentencia denegando el amparo solicitado por la  accionante,  al considerar que no procede la agencia oficiosa porque “(…) la  única  limitación que tiene para ejercer directamente la presente acción, son  las  posibles  retaliaciones que puede tener en su trabajo, circunstancia que no  esta  contemplada  en la Ley, permitiéndosele actuar en representación de él,  como  agente  oficioso,  siempre  que esa condición se indique en el escrito de  tutela  o  se demuestre incapacidad mental o física que impida al citado señor  el  ejercicio  de  la  presente  acción.  Pero en ese caso no lo expresó en el  escrito  de tutela ni se advierte ninguna incapacidad (…). Así las cosas como  la  actora  no  cumplió  con  los  requisitos  para agenciar los derechos de su  esposo  y  al no ser la titular de los mismos no puede accederse a su amparo por  la indebida legitimación en la causa por activa.”   

     

I. CONSIDERACIONES Y FUNDAMENTOS     

1.  Ha  señalado  la Corte Constitucional en  reiterada  jurisprudencia  que  se  justifica  la  configuración  de la agencia  oficiosa  entre los cónyuges cuando con ello se atiende el deber de asistencia,  colaboración,     socorro    y    ayuda    mutua.3  Así mismo, la jurisprudencia  de  esta Corporación ha dicho que “En todo caso, las condiciones normativas y  jurisprudenciales  para el ejercicio legítimo de la agencia oficiosa en materia  de  tutela,  deben  ser  valoradas  por  el  juez constitucional a la luz de las  circunstancias  particulares  del caso puesto a su consideración”4.5   En  tal  sentido,  en  la Sentencia T-419 de 2001 (MP: Álvaro Tafur Galvis) se señaló:  “(…)  el  juez  de tutela debe, vistas las circunstancias especiales de cada  caso,  adecuar  las  exigencias  meramente  procedimentales a la finalidad de la  acción  de  tutela,  que  no es otra que la de garantizar la efectividad de los  principios,  derechos  y  deberes  consagrados en la Constitución y asegurar la  vigencia  de  un  orden  justo  -artículo  2  C.P.-, lo cual supone además, la  prevalencia  del derecho sustancial en las actuaciones judiciales -artículo 228  C.P.  (…)  En  el  caso  sub  exámine,  la  accionante aportó documentación  suficiente  para suponer que el señor Ramiro Campos Donoso, a favor de quien se  instauró  la acción, y titular de los derechos que se pretendían proteger, no  se   encontraba  en  condiciones  físicas  para  promover  su  propia  defensa,  situación  que impone al interprete la necesaria conclusión de que aquella, en  su  calidad  de  cónyuge  y  por  ende  también afectada por la situación, se  encontraba  agenciando derechos ajenos íntimamente unidos a los propios, por lo  que  la  manifestación  expresa  de  la  calidad  en  que  actuaba,  dadas  las  especiales  condiciones  del  caso, no se constituía en requisito indispensable  para   ejercer  la  acción  a  nombre  de  otro”.6   

2.   También   ha   señalado   la   Corte  Constitucional  en  reiterada  Jurisprudencia  que “la decisión de un médico  tratante  de ordenar una droga excluida del POS, por considerarla necesaria para  salvaguardar  los derechos de un paciente, prevalece y debe ser respetada, salvo  que  el  Comité  Técnico  Científico,  basado  en  (i)  conceptos médicos de  especialistas  en  el  campo  en cuestión, y (ii) en un conocimiento completo y  suficiente    del    caso    específico    bajo    discusión,   considere   lo  contrario”.7   En  tal  sentido,  en  la Sentencia T-760 de 2008 (MP Manuel  José  Cepeda  Espinosa)  se  sostuvo:  “En  caso  de que existan tratamientos  sustitutos  dentro  del  Plan Obligatorio de Salud para tratar la enfermedad que  la  persona  padece,  y  el  médico  tratante  insista,  sin embargo, en que se  autorice  el  suministro  de un servicio no incluido dentro del plan obligatorio  de  salud,  la  aplicación de la regla anterior, asegurará que el concepto del  médico  tratante  no  se  desconozca,  salvo  que existan razones médicas para  ello.”   

3. Caso Concreto  

Si  bien el juez de instancia consideró que  en  el  escrito  de  tutela  no  se  advierte la imposibilidad del señor Leonel  Quintero  para ejercer su propio derecho, por lo que la accionante carecería de  legitimación   por  activa  para  actuar,  observa  la  Sala  Segunda  de  esta  Corporación,  que  el  juez  de  instancia  debió  tener  en  cuenta que en el  presente  caso,  se solicitó la protección constitucional para una persona que  padece    una   patología   compleja   que   le   implica   dolores   crónicos  frecuentes,8  lo  que  permite  inferir  que  se  encuentra  en  una  manifiesta  condición  de  debilidad  que  exige  una  especial  protección  por parte del  Estado.9  Así mismo, a juicio de la Corte, existe justificación suficiente  para  establecer,  en  este  caso,  la  existencia  de  la  agencia oficiosa, al  evidenciar  que  la  accionante  obró  con  diligencia  frente a sus deberes de  asistencia,  colaboración,  socorro  y ayuda mutua, que surgen en su calidad de  cónyuge.   

En  cuanto  al  suministro  del  medicamento  Infliximab,  esta  Corporación  observa  que el Comité Técnico Científico no  ofrece  justificación  alguna  para  establecer  que el medicamento solicitado,  pueda  ser  remplazado  por  otro, o no es el adecuado para tratar la patología  sufrida  por  el  señor  Quintero. Como se evidencia en el expediente de tutela  (folio  14),  el Comité se limita a señalar que “sin los antecedentes de uso  del  medicamento  solicitado  o  los  resultados  obtenidos con los medicamentos  usados  previamente  y  si  además  esta  información no esta registrada en la  historia  clínica del paciente, el comité no tendrá los argumentos necesarios  para   la   autorización   del   tratamiento  ya  que  cada  caso  es  evaluado  individualmente.”  Lo  anterior  indica que no existe concepto alguno dado por  médicos  especialistas,  consultados  por  el  Comité  Técnico Científico, o  prueba  de  la  existencia  de un conocimiento completo y suficiente que permita  sustentar  el  rechazo  de  la  solicitud  efectuada  por  la  accionante.    

De  conformidad  con  lo expuesto, decide la  Sala  tutelar  los  derechos  invocados por la accionante en representación del  señor  Leonel  Quintero  Moreno  y  ordena  a  la  Dirección  de  Sanidad  del  Departamento  de  Policía del Cesar, que en el término de 48 horas, contadas a  partir  de  la  notificación  de  esta  providencia,  suministre el medicamento  Infliximab  requerido  por  el  señor Leonel Quintero Moreno de acuerdo con las  especificaciones   de   su  médico  tratante.  La  Dirección  de  Sanidad  del  Departamento  de  Policía  del Cesar podrá repetir contra el Fosyga los costos  en  los  que  haya  incurrido  y  en  virtud de la regulación no le corresponda  asumir.  No  obstante, tal como lo ha señalado la Corte Constitucional en casos  similares,  se advertirá al Fosyga que en virtud de la regla de recobro parcial  fijada     por    la    Ley    1122    de    2007,10  cuya  constitucionalidad fue  estudiada   en   la   sentencia   C-463   de   2008,11 no puede pagar a la EPS más  del  50%  del  monto  que  ésta tenga derecho a repetir, en la medida en que no  tramitó adecuadamente la solicitud del accionante.   

III.           DECISIÓN   

En mérito de lo expuesto, la Sala Segunda de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo, y por mandato de la Constitución Política,   

RESUELVE  

Primero.-         REVOCAR  El  fallo  proferido,  en  única  instancia,  por el Juzgado Quinto (05) Administrativo del Circuito de Valledupar  – Cesar, el veintisiete (27) de abril de dos mil nueve (2009).   

Segundo.-         ORDENAR  a  la  Dirección  de Sanidad del  Departamento  de  Policía del Cesar, que en el término de 48 horas, contadas a  partir  de  la  notificación  de  esta  providencia,  suministre el medicamento  Infliximab  requerido  por  el  señor Leonel Quintero Moreno de acuerdo con las  especificaciones de su médico tratante.   

Tercero.- Líbrese por Secretaría General la  comunicación prevista en el artículo 36 del Decreto 2591 de 1991.   

Cópiese,   notifíquese,   comuníquese,  publíquese en la Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

MARIA  VICTORIA  CALLE  CORREA   

Magistrada  

GABRIEL  EDUARDO MENDOZA  MARTELO   

Magistrado  

LUIS  ERNESTO  VARGAS  SILVA   

Magistrado  

AUSENTE EN COMISION  

MARTHA  VICTORIA SACHICA  MENDEZ   

Secretaria General  

    

1  Con  base  en  lo  dispuesto  por  el  Decreto  2591 de 1991 (artículo 35), la Corte  Constitucional  ha  señalado  que  las decisiones de revisión que se limiten a  reiterar  la  jurisprudencia  pueden “ser brevemente  justificadas”.   Así   lo   ha  hecho  en  varias  ocasiones,  entre  ellas, por ejemplo, en las sentencias T-549 de 1995 (MP Jorge  Arango  Mejía),  T-396 de 1999 (MP Eduardo Cifuentes Muñoz), T-054 de 2002 (MP  Manuel  José  Cepeda Espinosa), T-392 de 2004  (MP Jaime Araujo Rentería)  y T-959 de 2004 (MP Manuel José Cepeda Espinosa).    

2  La  accionante  interpone acción de tutela en calidad de Cónyuge del señor Leonel  Quintero  Moreno  “en razón a que su condición le imposibilita impetrar esta  acción    por    las   posibles   retaliaciones   que   pueda   tener   en   su  trabajo”.   

3 T-246  de  2005, T-231 de 2005, T-1132 de 2003, T-534 de 2003, T-419 de 2001 y T-344 de  2001, entre otras.   

4 Cfr.  Sentencias T-573 de 2001 y T-452 de 2001 y T-301 de 2007.   

5  Sentencia T-050 de 2008 MP: Marco Gerardo Monroy Cabra.   

6  Con  respecto  de la legitimidad del accionante cuando se tratan de proteger derechos  de  una  persona  con una enfermedad grave, consultar las Sentencias SU-707/96 y  T-315/00.   

7  Sentencia T-760 de 2008 MP Manuel José Cepeda.   

8  De  acuerdo  con  la  historia  Clínica  del  paciente  (folio  9) el accionante ha  presentado    “dolor   dorsolumbar   crónico”   en   repetidas   ocasiones.   

9 Entre  las  razones  que  justifican  que  el  titular  del  derecho no pueda presentar  directamente   la   tutela,   esta  Corporación  ha  aludido  concretamente  al  padecimiento   de   enfermedades   graves   que   originan   una  condición  de  indefensión.9  Ver   Sentencias   T-534   de   2003,   T-419   de   2001  y  SU.707  de  1996,  entre  otras.   

10  Al  respecto   ver   la   sentencia  T-760  de  2008,  apartado  [4.4.4.4.]  de  las  consideraciones.   

11  Corte Constitucional, sentencia C-463 de 2008.     

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