T-624-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-624-09  

LIBRE      COMPETENCIA-Alcance   

LIBRE      COMPETENCIA-Maneras de restringirla, eliminarla o alterarla   

La libre competencia se puede ver restringida,  eliminada  o  alterada  de  diversas  maneras:  i)  por  el  establecimiento  de  monopolios  de  derecho;  ii) por el reconocimiento de marcas, patentes y demás  derechos  de  la  propiedad  industrial;  iii) por la explotación abusiva de la  posición  dominante  en  un  mercado;  iv)  por  la  realización de prácticas  restrictivas  de  la  competencia;  y,  v)  por  la  realización  de  actos  de  competencia desleal de tipo nacional o internacional.   

MONOPOLIO-Concepto   

MONOPOLIO     RENTISTICO-Finalidad   

ACCION     DE     TUTELA-Naturaleza subsidiaria   

ACCION     DE     TUTELA-Improcedencia      cuando      no      se     verifica     perjuicio  irremediable   

Referencia: expediente T-2240422.  

Acción   de   tutela  instaurada  mediante  apoderado   por   Distribuidora   de  Confites  (Disconfites)  S.A.,  contra  la  Gobernación,  la Secretaría de Hacienda Departamental y la Fábrica de Licores  y  Alcoholes  de  Antioquia,  siendo  tercero  con interés legítimo Licorrumba  S.A..   

Procedencia:        Tribunal Superior de Medellín, Sala Penal.   

Magistrado Ponente:  

Dr. NILOSN PINILLA PINILLA.  

Bogotá,  D.  C., cuatro (4) de septiembre de  dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Séptima  de  Revisión de la Corte  Constitucional,  integrada  por los magistrados Nilson Pinilla Pinilla, Humberto  Antonio  Sierra  Porto  y  Jorge  Iván  Palacio  Palacio,  en  ejercicio de sus  competencias constitucionales y legales, ha proferido la siguiente   

SENTENCIA   

en  la revisión del fallo dictado en segunda  instancia  por  la  Sala  Penal del Tribunal Superior de Medellín, dentro de la  acción  de  tutela  instaurada  en representación de DISTRIBUIDORA DE CONFITES  (DISCONFITES)   S.A.,   contra  la  Gobernación,  la  Secretaría  de  Hacienda  Departamental  y la Fábrica de Licores y Alcoholes de Antioquia, siendo tercero  con interés legítimo LICORRUMBA S.A..   

El asunto llegó a la Corte Constitucional por  remisión  que  hizo la referida Sala, en virtud de lo ordenado por el artículo  32  del Decreto 2591 de 1991; el 28 de mayo de 2009, la Sala Nº 5 de Selección  lo eligió para revisión.   

I. ANTECEDENTES.  

El apoderado de DISTRIBUIDORA DE CONFITES S.A.  elevó  acción  de  tutela  en  noviembre  21  de  2008, ante el reparto de los  Juzgados  Penales  del  Circuito  de  Medellín  (le  correspondió  al Quince),  aduciendo  vulneración  de  los derechos al debido proceso, a la defensa, buena  fe   y   confianza   legitima,   por   los   hechos   que  a  continuación  son  resumidos.   

A.   Hechos   y  relato  efectuado  por  el  apoderado.   

1.  La  sociedad  accionante  señaló que en  julio  13  de  2004,  los  Departamentos  de Antioquia y Risaralda celebraron un  convenio  interadministrativo,  por  un  término de dos años, con el objeto de  efectuar    “la    introducción,   distribución,  comercialización  y  venta  de  todos  los  licores  producidos o que llegare a  producir”  la  Fábrica  de  Licores  y Alcoholes de  Antioquia  (FLA),  acuerdo  extendido  hasta  septiembre  de  2008  y nuevamente  renovado hasta diciembre 31 de 2011 (fs. 4 y 5 cd. inicial).   

2.  La  Secretaría de Hacienda de Antioquia,  “previo    el   cumplimiento   del   trámite   de  rigor”,  mediante  oficio  de  julio  28  de  2004,  informó  a  DISCONFITES  S.A.,  que el Departamento le otorgó la distribución  exclusiva  de  los  productos  de  la  FLA en el Departamento de Risaralda (f. 5  ib.).   

La  Gobernación  de  Risaralda  comunicó en  agosto  13  siguiente,  “la  aceptación de la firma  DISTRIBUDORA  DE  CONFITES  S.A.,  como  distribuidor  de  aguardientes, rones y  demás   productos   elaborados  por  la  Fabrica  de  licores  y  alcoholes  de  Antioquia”    (fs.   5   y   46   ib.).   

3.  El Gerente de FLA, mediante comunicado de  junio   27   de   2008,   le   expresó  a  la  distribuidora  que  “se  encuentra altamente preocupado por el decrecimiento en ventas  que  se  viene  registrando  en  la  zona” que dicha  sociedad representa.   

Sin  embargo,  manifestó  la  accionante que  “contrariamente”  a  lo  afirmado  en el escrito antes referido, la asesora que designó FLA “visitó  en  la ciudad de Pereira a la empresa… entre los días  15  y  18 de agosto de 2008” y señaló en el informe  de  interventoria  que  “el comercializador posee una  buena  presencia  de  marca  en  la  ciudad”, que es  “evidente  el  liderazgo  de  los  productos  de FLA  frente  a  la  competencia” y que tanto el Gerente de  DISCONFITES  “como  su  equipo  de  colaboradores…  cuentan  con  una amplia experiencia en la actividad”  (fs.5 y 6 ib.).   

4. Mediante oficio Nº 540439 de Septiembre 15  de  2008,  la  Secretaría  de  Hacienda  de  Antioquia  comunicó  a la empresa  accionante   “no  continuar  vigente  la  relación  comercial  existente  con  su empresa DISCONFITES, agradeciendo la colaboración  brindada  en  la  venta  del  portafolio  de  productos de la FLA”;  así,  la  actora  alegó  que  los demandados  “en  forma  inconsulta,  unilateral  y  arbitraria” terminó  la  relación,  “sin  citar  a  audiencia…  sin  que  mediara un proceso administrativo… y sin que contra la  decisión   tomada   por   el  ente  territorial  procediera  recurso  alguno”  (f. 6 ib.).   

5.  La  sociedad  demandante  estimó  que se  violaron  “las  prescripciones  del  régimen  de la  contratación     estatal”,    al    seleccionarse  “a    dedo”    a  LICORRUMBA  S.A.,  como  nuevo  distribuidor  “de los  productos   de   la   FLA   para  el  Departamento  de  Risaralda” (f. 7 ib.).   

Igualmente,  anotó el apoderado de la actora  que  la  empresa  nueva “tan solo tenía unos escasos  días  de  creada  después de comunicada la decisión de dar por terminadas las  relaciones    comerciales    con    DISCONFITES    y   curiosamente   gerenciada  comercialmente…  por  el  Señor  David  Quinceno,  quien hasta hace unos seis  meses  fuera  gerente  de  Ventas  de la FLA”, por lo  cual consideró que existió desviación de poder (f. 7 ib.).   

6. El Departamento de Risaralda en escrito de  septiembre  23  de  2008,  le manifestó al Gobernador de Antioquia “la  preocupación  sobre  las  nuevas  disposiciones en cuanto al  cambio del comercializador” (f. 8 ib.).   

Mediante  oficio  de  octubre 7 siguiente, el  Gerente  de FLA anotó que “no ve viable que un grupo  empresarial   maneje   nuestras   marcas   y   las   de   nuestros   principales  competidores…   y  como  tal  vemos  conflicto  de  intereses”  (f. 59 ib.).    

7.  Por  todo lo anterior, alegó la sociedad  accionante   que  lo  realizado  por  los  demandados  configuró  un  perjuicio  irremediable,  al  no poder DISCONFITES continuar la distribución de licores de  FLA  en Risaralda, lo cual obligó a dicha empresa “a  terminar  el  contrato  de  trabajo  con  más de 20”  empleados.   

Pidió  que se amparen los derechos invocados  por  DISTRIBUIDORA  DE CONFITES S.A., “como mecanismo  transitorio  para  evitar  un perjuicio irremediable y fijar un término máximo  de  cuatro  (4) meses a partir del fallo de la tutela para que DISCONFITES S.A.,  acuda  a  la  jurisdicción  contencioso administrativa para por vía de acción  contractual   solicite   la   nulidad   de  acto  de  revocación”(sic)  y  que  se  ordene a los accionados que durante el tiempo que  dure  la  acción  contenciosa, se le permita a la sociedad demandante continuar  con  la  distribución  exclusiva  de  los licores producidos por FLA (fs. 2 y 3  ib.).   

B.  Documentos  que  en  copia  obran  en  el  expediente.   

1. Certificado de Existencia y Representación  Legal de DISTRIBUDORA DE CONFITES S.A. (fs. 19 a 23 ib.).   

2. Convenios de julio 13 de 2004, agosto 18 de  2006  y  enero  1°  de  2008, realizados entre los Departamentos de Antioquia y  Risaralda,  para  la  introducción de los licores producidos por la Fábrica de  Licores  y Alcoholes de Antioquia, en el último departamento referido (fs. 24 a  41 ib.).     

3.  Oficio  de  la Secretaría de Hacienda de  Antioquia  de  julio  28  de  2004, donde se informó y otorgó la distribución  exclusiva  a  DISCONFITES  S.A.,  de  los productos de FLA en el Departamento de  Risaralda (fs. 42 a 45 ib.).   

4.  Oficio  del  Departamento de Risaralda de  agosto   13   de   2004,   donde  se  notificó  “la  aceptación  de  la  firma  DISTRIBUDORA  DE CONFITES S.A., como distribuidor de  aguardientes,  rones  y  demás productos elaborados por la Fabrica de Licores y  Alcoholes  de  Antioquia”  (f.  46 ib.).   

5.  Oficio de junio 27 de 2008 de la Fábrica  de  Licores  y  Alcoholes  de  Antioquia,  comunicando  a  la sociedad actora el  decrecimiento  en las ventas “que se viene registrado  en  la  zona”  que  ésta  representa  (fs.  47 y 48  ib.).   

6.  Informe  de  interventoría  de agosto de  2008, realizado por una asesora de FLA (fs. 49 a 54 ib.).   

7.  Carta  de  la  Secretaría de Hacienda de  Antioquia  de  septiembre  15  de  2008,  donde  se  informó  a  DISCONFITES no  continuar  vigente  la  relación comercial existente con FLA (f. 55 ib.).    

8. Certificado de Existencia y Representación  Legal de LICORRUMBA S.A. (fs. 56 y 57 ib.).   

9.  Oficio  de  septiembre  23  de 2008 de la  Gobernación  de  Risaralda,  donde  se  le  manifestó  a  la  Gobernación  de  Antioquia  “preocupación… en cuanto al cambio del  comercializador” (f. 58 ib.).    

10. Oficio de la Gobernación de Antioquia de  octubre  7  de 2008, explicándole al Gobernador de Risaralda las razones por la  cuales para no continuar con DISCONFITES (fs. 59 y 60 ib.).   

11. Oficio emitido en octubre 8 de 2009 por el  Departamento   de   Antioquia,   confirmando  al  Gobernador  de  Risaralda  que  LICORRUMBA  S.A. es la nueva compañía autorizada para distribuir los productos  de FLA (f. 61 ib.).   

II.  Actuación  procesal  en  la  acción de  tutela.   

En  auto  de noviembre 28 de 2008, el Juzgado  Quince  Penal  del  Circuito  de  Medellín admitió la demanda y requirió a la  Fábrica  de  Licores y Alcoholes, a la Secretaría de Hacienda del Departamento  y  a  la  Gobernación de Antioquia para que en un término de 2 días contesten  la  acción  interpuesta; en auto de diciembre 9 de 2008, el mencionado despacho  judicial   dio   “un   plazo   máximo  de  un  (1)  día”  para que LICORRUMBA S.A. también responda la  tutela.    

Mediante  escrito  de diciembre 2 de 2008, el  apoderado  de  DISCONFITES  aportó  al  Juzgado  de  conocimiento  “una  serie  de  documentos  mediante  los  cuales  se  prueba  el  perjuicio  irremediable  sufrido  por  mi  apadrina”,  entre   los  cuales  incorporó  copias  sobre  despido  de  trabajadores  y  la  terminación  de la relación comercial con proveedores de dicha empresa (fs. 81  a 160 ib.).   

A.   Respuesta   de   la   Gobernación  de  Antioquia.   

La  Gobernación  de  Antioquia  contestó,  mediante  apoderado,  la  acción  de tutela en diciembre 4 de 2008; aclaró que  las  normas  bajo  las  cuales  FLA  se  rige  son el artículo 336 superior, el  artículo  61  de  la Ley 14 de 1983 y la Ordenanza 19 de 2005, en relación con  el  monopolio  rentístico  que  ejerce  la  Fábrica  frente  a sus productos y  clientes.  Señaló  que  en  materia  de  comercialización  y distribución de  productos,  tiene  libertad  “para escoger el tipo de  comercialización  que  más le convenga a la entidad territorial”,  debido  al desarrollo normativo en que la entidad se ampara (f. 3  cd. 2)   

Explicó que cuando alguno de los productos va  a  entrar a los departamentos, es necesaria la autorización previa “por   el   Departamento  de  Antioquia-  Fábrica  de  Licores  y  Alcoholes…      bien      por     ‘carta   de   autorización’  o  por ‘oferta  de  concesión  mercantil’,  en  donde se señalan las condiciones de venta”, y se  consagra  dentro  de  la misma que FLA “se reserva el  derecho   de   dar   por  terminado  unilateralmente  el  contrato,  cuando  las  circunstancias  legales  o  políticas de mercado y venta de la Fábrica… o el  incumplimiento   por   parte   de   la  firma  autorizada  en  las  obligaciones  contraídas” (f. 3 ib.).   

Indicó  que la administración no violó los  derechos  alegados  por  el  actor,  ya  que  por  autorización  expresa  de la  Constitución  y  de diferentes leyes y normas, los departamentos pueden ejercer  monopolio en materia de licores.   

Adicionalmente,  manifestó  que  DISCONFITES  solicitó  a  través  de  tutela que la Gobernación de Antioquia le otorgue la  distribución   exclusiva   de   los  productos,  pretensión  que  “supera    con    creces   la   competencia   otorgada   al   Juez  Constitucional”;    señaló    que   “tiene  a  su  disposición  otros mecanismos judiciales a los que  podría  recurrir”, como el mismo actor acepta (f. 6  ib.).   

Refirió que frente al perjuicio irremediable  que  alega la sociedad actora, “es importante revisar  el  Certificado  de  Existencia y Representación Legal… aportado por el mismo  accionante”,  donde  se  evidencia que dicha empresa  “tiene  facultades  para  desarrollar  al  menos  11  actividades   diferentes   a   la  comercialización  de  licores”,  además  de  tener  un  “portafolio de  productos  que incluye licores diferentes a los producidos y comercializados por  la  FLA”,  por  tal razón, anotó que no existe tal  perjuicio  y que es imposible predicar “la muerte por  liquidación”  de  la  distribuidora  (f.  7  ib.).   

Igualmente,  manifestó  que  el  demandante  alegó  que  debido  a  la  terminación  del  convenio,  finalizó una serie de  contratos  con  empleados  de  DISCONFIFES,  quienes  al reclamar indemnización  laboral   incrementan   los   perjuicios   irremediables  de  la  distribuidora,  replicando  que  “por  vía  de  tutela es imposible  realizarse  el  reconocimiento  de  ese  tipo  de  supuestos perjuicios, máxime  cuando  la  carga  prestacional con sus empleados” es  de  la  sociedad demandante. Agregó que el comercializador aceptó la cláusula  que  dentro  del  convenio disponía: “Ninguno de los  Departamentos   contraerá  obligación  alguna  de  carácter  laboral  con  el  respectivo  distribuidor  ni con su personal.” (F. 29  cd. inicial.)   

   

B. Respuesta de LICORRUMBAS S.A..  

Mediante  escrito de diciembre 11 de 2008, el  representante  legal  de LICORRUMBA puntualizó que se adhiere a la respuesta de  la  Gobernación  y  de  la  Fábrica  de  Licores  de  Antioquia  (f.  178  cd.  inicial).    

Además,  indicó  que  el  conflicto  que se  plantea       no      es      de      “carácter  constitucional”,  porque  a pesar de que la Fábrica  de  Licores  es una entidad pública, no se puede olvidar que las relaciones con  sus  clientes y distribuidores son de naturaleza comercial, por lo cual se puede  inferir  que  en este caso el medio judicial de defensa es la vía ordinaria (f.  178 ib.).   

Anotó que en sus convenios, FLA “se  reserva  la  facultad  de cambiar al comercializar cuando las  necesidades  del  mercado  lo  hicieren  necesario”,  facultada   como   está   por   normas   constitucionales  y  legales  (f.  179  ib.).   

Agregó  que  la  distribuidora  demandante  soporta  su  solicitud  de  protección “argumentando  que  la  demora  de  un  proceso  contencioso  administrativo incrementaría sus  perjuicios   de   tal   manera   que   ‘incluso  lo  llevarían  a  su  muerte  por liquidación’”;   sin  embargo,  para  la  representación  de LICORRUMBA la existencia de un perjuicio  irremediable   “no   puede  soportarse  en  simples  afirmaciones    carentes   de   pruebas   ni   mucho   menos   en   afirmaciones  falsas”,  porque  “basta  con  ingresar  a  la  página  web  de DISCONFITES… para darse cuenta que esta  empresa  cuenta  con  una amplia gama de productos y de canales de distribución  que  permiten  concluir  que  su única actividad no era la distribución de los  licores  de  la  FLA en el Departamento de Risaralda”  (fs. 179 a 183 ib.).   

Finalizó  anotando que el hecho “de  que  un  trabajador  de  LICORRUMBA  haya sido empleado de la  FLA”,  no  afecta  la  legalidad  de  la  relación  comercial,    pues   no   “existe   inhabilidad   o  incompatibilidad   alguna   al  respecto”;  además,  estima  equivocada  la  desviación de poder que alega la parte actora, dado que  dicha  desviación  “se presenta cuando se ejerce una  competencia  buscando  alcanzar  fines  diferentes” a  los propios (f. 185 ib.).   

C. Sentencia de primera instancia.  

En  diciembre  12  de 2008, el Juzgado Quince  Penal  del  Circuito  de Medellín negó la protección pedida, argumentando que  “las entidades demandadas cuentan con una autonomía  flexible,  lo cual se traduce en que allí opera una mayor discrecionalidad para  asignar  labores  de  comercialización  en  otros  departamentos para una mejor  obtención   de   su   monopolio   rentístico”;  no  obstante,  “puede  ocurrir  que  en ejercicio de sus  funciones   las  entidades  Departamentales  desborden  su  poder”,  arbitrariedad  que, sin embargo, no se puede debatir “en   esta   demanda”  (f.  196  ib.).   

Adicionalmente,    señaló  “que  en  el presente asunto no se evidencia la inminencia de un  perjuicio  irremediable,  y no siendo función del Juez Constitucional emitir un  juicio  sobre la legalidad de un acto administrativo, el accionante se encuentra  en  la  facultad  de acudir ante la jurisdicción Contenciosa Administrativa con  el  fin de que ésta decida si el acto administrativo que dispuso la revocatoria  del  convenio  se  encuentra o no ajustado a derecho”  (f. 197 ib.).   

D. Impugnación.  

En  febrero  5  de  2009,  el  apoderado  de  DISCONFITES  S.A.  impugnó  tal  fallo, glosándole no haber resuelto de fondo,  por  falta  de  comprensión  de  los  alcances  de  la  tutela  y  “manifestar  que  las  pretensiones  de  la  demanda se encuentran  encaminadas  a  que se modifique un acto administrativo, cuando las pretensiones  de  la  tutela fueron claras en el sentido” de que se  analizara  la  violación  al  debido  proceso, “como  consecuencia    de    la    falta    de    procedimiento   administrativo   para  arrebatarle” a la distribuidora la comercialización  de los productos de FLA en Risaralda (f. 209 ib.).   

E. Sentencia de segunda instancia.  

En  sentencia de febrero 16 de 2009, la Sala  Penal   del   Tribunal   Superior   de  Medellín  confirmó  la  decisión  del  a  quo, con la modificación  de  declarar  la  improcedencia  de  la solicitud de tutela por la existencia de  otra  vía  de  reclamación judicial, frente a la terminación de una relación  comercial,  producida en desarrollo de “políticas de  mercadeo”.   

Aseveró    así   mismo:   “…   no   aparece  acreditada  la  existencia  de  un  perjuicio  irremediable,  por lo cual ni transitoriamente entrará el juez constitucional a  definir  un  asunto  que  le  corresponde  al  juez  contencioso administrativo.  Además,  es de advertir que al aceptarse la autorización para la distribución  de  los  licores  por parte de DISCONFITES S. A., esta sociedad optó por correr  el  riesgo  propio de los negocios, situación ésta que se vuelve ajena al juez  de tutela.”   

II.    CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE  CONSTITUCIONAL.   

Primera. Competencia.  

Segunda. Lo que se debate.  

Como  se  desprende  de  los  antecedentes  reseñados,  DISCONFITES  acudió  a  la  acción de tutela al considerar que la  Gobernación,  la  Secretaría  de Hacienda y la Fábrica de Licores y Alcoholes  de  Antioquia,  vulneraron los  derechos al debido proceso, a la defensa, a  la  buena  fe  y  a  la  confianza  legitima, porque los demandados “en   forma  inconsulta,  unilateral  y  arbitraria”,  decidieron  terminar  la  relación  comercial que estos tenían,  causando a la sociedad accionante un perjuicio irremediable.   

Tercera. Monopolio rentístico.  

La  Constitución   Política   de   1991   dispuso   en   su  artículo  333  el  derecho  a la libre  competencia  económica, la cual fue así definida en sentencia C-535 de octubre  23  de  1997,  M.  P.  Eduardo  Cifuentes Muñoz: “La  competencia,  como estado perpetuo de rivalidad entre quienes pretenden ganar el  favor  de  los  compradores en términos de precios y calidad, al mediatizarse a  través  de  las  instituciones  del mercado, ofrece a la Constitución económica la  oportunidad  de  apoyarse  en  ellas  con  miras a propugnar la eficiencia de la  economía y el bienestar de los consumidores.”   

Lo  anterior se entiende como la posibilidad  efectiva  que tienen los participantes en un mercado, de concurrir a él en sana  contienda   con   otros,  para  ofrecer  y  vender  bienes  o  servicios  a  los  consumidores, y formar y mantener una clientela.   

Sin  embargo, es importante señalar que una  economía  social  de  mercado  como  la  establecida en la Carta de 1991, sólo  puede  funcionar  de  manera  eficiente  cuando  el  Estado garantiza, dentro de  límites  razonables,  ciertos  derechos  económicos  como la propiedad privada  (artículo  58), la libertad de empresa y la iniciativa privada (artículo 333),  la  libertad  para  escoger  profesión  u oficio (artículo 26), la libertad de  asociación  (artículo  38)  y, de manera principal, la libertad de competencia  económica  (artículo  333).  Al  respecto,  esta  Corte señaló: “La  Constitución  ha  elevado  la  libre competencia a principio  rector  de  la  actividad  económica,  en beneficio de los consumidores y de la  misma       libertad       de       empresa.”1    

Es  preciso además puntualizar que la libre  competencia  se puede ver restringida, eliminada o alterada de diversas maneras:  i)  por  el establecimiento de monopolios de derecho2;  ii) por el reconocimiento de  marcas,  patentes  y  demás  derechos  de  la  propiedad industrial3;  iii) por la  explotación  abusiva  de  la  posición  dominante  en  un  mercado4;  iv)  por la  realización   de   prácticas   restrictivas   de   la  competencia5; y, v) por la  realización   de   actos   de   competencia   desleal   de   tipo   nacional  o  internacional6.   

Como  puede  observarse, la primera forma de  restricción  o  alteración  de  la  competencia,  antes indicada, es legitima,  porque  se  encuentra  contemplada y reglamentada por claras normas de carácter  constitucional  y  legal,  que  plasman  principios y protegen bienes jurídicos  como    el   arbitrio   rentístico   del   Estado7, preeminente frente al derecho  a la libre competencia económica.   

En sentencia C-226 de marzo 8 de 2004, M. P.  Clara  Inés  Vargas  Hernández,  se determinó: “Un  monopolio  es,  desde  el punto de vista económico, una situación en donde una  empresa  o  individuo  es  el  único  oferente  de  un  determinado  producto o  servicio;  también  puede configurase cuando un solo actor controla la compra o  distribución de un determinado bien o servicio.”   

Lo  anterior  indica  que  la  actividad del  monopolio  es  ejecutada  por  persona  natural  o  jurídica,  que  ejerce  una  posición  dominante  o  exclusiva en el mercado, porque de manera única ofrece  o controla la producción y/o  el  comercio  de  un determinado servicio o producto. No obstante, dicha ventaja  debe  estar autorizada por la ley y vigilada por entidades facultadas para ello,  como  acontece  en  los  monopolios  de  arbitrio  rentístico, sobre los cuales  estatuye   la   Constitución   Política  de  Colombia  en  su  artículo  336:   

“Ningún monopolio podrá establecerse sino  como  arbitrio rentístico, con una finalidad de interés público o social y en  virtud de la ley.   

La ley que establezca un monopolio no podrá  aplicarse  antes de que hayan sido plenamente indemnizados los individuos que en  virtud  de  ella deban quedar privados del ejercicio de una actividad económica  lícita.   

La organización, administración, control y  explotación  de  los  monopolios  rentísticos estarán sometidos a un régimen  propio, fijado por la ley de iniciativa gubernamental.   

Las  rentas  obtenidas  en  el ejercicio del  monopolio  de  licores,  estarán  destinadas preferentemente a los servicios de  salud y educación.   

La  evasión  fiscal  en  materia  de rentas  provenientes  de  monopolios  rentísticos  será  sancionada  penalmente en los  términos que establezca la ley.   

El  Gobierno  enajenará  o  liquidará  las  empresas  monopolísticas  del Estado y otorgará a terceros el desarrollo de su  actividad  cuando  no cumplan los requisitos de eficiencia, en los términos que  determine la ley.   

En cualquier caso se respetarán los derechos  adquiridos por los trabajadores.”   

El artículo antes referido al plantear, entre  otros  puntos,  lo  concerniente  a los monopolios rentísticos, precisó que la  organización,  administración,  control  y  explotación  de  tales monopolios  están  sometidas  a  un  régimen  propio,  fijado  por  la  ley  de iniciativa  gubernamental.    En    la   sentencia   C-540  de mayo 22 de 2001, M. P. Jaime Córdoba Triviño, se indicó  que  “el  Estado,  se  reserva  la  explotación  de  ciertas  actividades  económicas, no con el fin de excluirlas del mercado, sino  para   asegurar   una   fuente   de   ingresos   que   le  permita  atender  sus  obligaciones”.   

De  igual  manera,  en  sentencia  C-1191  de  noviembre  15 de 2001, M. P. Rodrigo Uprimny Yepes, la Corte se pronunció sobre  la   limitada  autonomía  financiera  y  política  que  tienen  las  entidades  territoriales   sobre   los   monopolios   rentísticos,   en   los   siguientes  términos:   

“En   relación   con   los   monopolios  rentísticos,  la Carta, y en especial, el artículo 336 superior, delimitan una  reserva  legal  de  ciertos aspectos. Así, corresponde al Legislador establecer  cuáles  son  los  monopolios  que  son arbitrio rentístico y fijar el régimen  propio  a  que están sometidos el control, la organización, la administración  y  la explotación de dichos monopolios (CP art. 336). Igualmente, el Legislador  deberá  definir las condiciones y los términos  en los cuales el Gobierno  enajenará  o  liquidará  las empresas monopolísticas del Estado y otorgará a  terceros  el  desarrollo de su actividad por no cumplir requisitos de eficiencia  (CP art. 336).   

Esta reserva legal de ciertos aspectos de la  regulación  de los monopolios rentísticos es natural y explicable, puesto que,  como  esta Corte lo ha resaltado, un monopolio legal representa una excepción a  la  iniciativa  privada  y  a  la libertad de empresa, ya que autoriza al Estado  para  el  ejercicio de ciertas actividades, en tanto las prohíbe, en principio,  a los particulares.”   

Un    ejemplo    claro    del   analizado  monopolio8,   es  lo  concerniente  a  los  licores  destilados  nacionales  y  extranjeros,  según  prevé  la  Ley 14 de 1983, artículos 61 y 639  (art. 121 D.  1222   de  1986),  a  cuyo  tenor  “la  producción,  introducción  y  venta  de  licores  destilados  constituyen  monopolios de los  Departamentos    como   arbitrio   rentístico…”.   

Entonces,  se  puede  entender  por monopolio  rentístico  aquel  instrumento  que  protege  la  explotación  de determinadas  actividades  económicas,  para  que  el  Estado  “se  procure    cierto    nivel   de   ingresos   con   el   fin   de   atender   sus  obligaciones”10,  el cual está sometido a un  régimen  propio  que se encuentra fijado por ley “de  iniciativa  gubernamental”, que tiene como finalidad  un interés público o social.   

Cuarta.       Principio       de  subsidiariedad.   

Ante  todo lo ya expuesto, resulta superfluo  abundar  en  reiteraciones  acerca  de  que la acción de tutela es un mecanismo  esencialmente  residual,  subsidiario  y autónomo, que amerita un procedimiento  preferente  y  sumario,  donde  el  juez constitucional ejerce control sobre los  actos  u  omisiones de entes públicos o privados, que hayan conculcado o puedan  llegar   a   vulnerar   derechos   fundamentales   de  las  personas11.   

Recuérdese  que el artículo 6° del Decreto  2591  de  1991  estableció, entre las causales generales de improcedencia de la  acción  de  tutela, “cuando existan otros recursos o  medios   judiciales   de   defensa”  (numeral  1°),  instituyendo  así  el  carácter  subsidiario  de  la  tutela,  de  donde  debe  deducirse   que   su   objeto   no   puede   ser  suplir  mecanismos  judiciales  existentes12,  salvo  que  se  utilice como mecanismo transitorio para evitar un  perjuicio  irremediable,  o  que  la vía común, regular u ordinaria de defensa  carezca   de   idoneidad  o  de  oportunidad  para  la  subsanación  requerida.   

Quinta. El caso concreto.  

Corresponde  a  esta  Sala  de  Revisión  determinar   si  la  acción  de  tutela  instaurada  por  la  parte  actora  es  procedente,  al  expresar  DISCONFITES  S.A.,  que  la  Gobernación,  la  Secretaría  de Hacienda y la Fábrica de Licores y Alcoholes  de  Antioquia,  vulneraron  los  derechos  al debido proceso, a la defensa, a la  buena  fe y a la confianza legitima, porque los órganos demandados “en   forma  inconsulta,  unilateral  y  arbitraria”,   decidieron  terminar  la  relación comercial que mantenían, considerando la empresa actora  violadas  “las  prescripciones  del  régimen  de la  contratación estatal”.   

Se  censura  que  los accionados causaron un  perjuicio  irremediable,  entre  otras  razones por la terminación de contratos  laborales,  afectándose  también los proveedores, debido a la imposibilidad de  continuar  con la distribución de licores de FLA en Risaralda, conduciendo a la  posible  “muerte  por  liquidación”  de la distribuidora.   

Las entidades accionadas señalaron acogerse a  lo  determinado  en  los  artículos  336 superior y 61 de la Ley 14 de 1983, al  igual  que  en  la Ordenanza 19 de 2005, preceptos relacionados con el monopolio  de   arbitrios   rentísticos  que  ejercen  las  fábricas  de  licores  de  un  departamento   frente  a  sus  productos  y  clientes,  teniendo  las  entidades  territoriales  libertad  “para  escoger  el  tipo de  comercialización”  que  más  convenga  (f.  3  cd.  2).   

Frente al perjuicio irremediable que alega la  sociedad   actora,   anotó  la  Gobernación  de  Antioquia  que  en  cuanto  a  “la   muerte   por   liquidación”   que   teme   la   distribuidora,   es  evidente  que  la  demandante  “tiene…  para  desarrollar al menos 11 actividades  diferentes   a  la  comercialización  de  licores”,  debido  a  la  amplitud  del  objeto  social  que registra; añadió además que  DISCONFITES   “tiene  un  portafolio”  de  venta  de  varios  productos,  que  incluye  también  licores  diferentes a los producidos y comercializados por FLA (f. 7 ib.).   

En   el   aspecto   laboral,   la   empresa  comercializadora  aceptó  la  cláusula  que  dentro del convenio disponía que  “ninguno de los Departamentos contraerá obligación  alguna   de   carácter  laboral  con  el  respectivo  distribuidor  ni  con  su  personal”,   siendo   un   aspecto  muy  propio  de  DISCONFITES    atender   la   relación   con   sus   empleados   (f.   29   cd.  inicial.)   

Ciertamente, en el certificado de existencia y  representación  legal de DISCONFITES S. A. (fs. 19 a 23 ib.), se observa que la  capacidad      de      su      objeto     social13  es  muy amplia, teniendo la  posibilidad   de   “comprar,   vender,  distribuir,  importar  y fabricar” (f. 20 ib.) diversos productos,  además  de  los  licores,  aparte  de  ser  su portafolio de venta muy variado,  incluyendo   diferentes   líneas   de  alimentos  y  bebidas  (fs.  180  a  182  ib.).   

Así, el perjuicio irremediable aducido por la  empresa  actora  puede llegar a ser de carácter pecuniario, pero no reviste las  connotaciones  de  inminencia,  apremio, ilegitimidad y afectación a verdaderos  derechos   fundamentales  de  dicha  persona  jurídica,  que  hagan  viable  el  mecanismo transitorio de amparo.   

Con certera fundamentación, el Juzgado Quince  Penal  de  Circuito  de Medellín denegó la tutela y la Sala Penal del Tribunal  Superior  de  la  misma  ciudad confirmó tal decisión, con la modificación de  declarar  la  improcedencia  de la solicitud de tutela por la existencia de otra  vía  de  reclamación  judicial,  ante  a  la  terminación  de  una  relación  comercial.   

Acertadamente,  los  despachos  judiciales de  instancia  no hallaron “la inminencia de un perjuicio  irremediable”    que   pudiere   generar   medidas  transitorias  de  protección  y  frente  a  la  eventual  ilegalidad de un acto  administrativo,  existe  otro  medio judicial de defensa idóneo para dirimir el  conflicto,  que  en  todo  caso  es de origen contractual y, en últimas, lo que  preocupa   a   la  parte  actora,  más  que  la  real  violación  de  derechos  fundamentales,  son  las  consecuencias  económicas  que  le acarree quedar por  fuera de un negocio.   

Tomando  en  consideración  la  situación  fáctica,  es  importante aclarar que cuando se está en presencia de un litigio  en  torno a derivaciones de un monopolio de arbitrio rentístico, como mecanismo  idóneo para superarlo se cuenta con:   

i)    La    jurisdicción    contenciosa  administrativa,  al  estar  en presencia de una disputa surgida en el desarrollo  de  un  convenio  o  contrato  con  un  órgano  de derecho público14.   Allí,  DISCONFITES  S.A.  podría  alegar  el rompimiento del  equilibrio    económico   o   hacer   valer   “las  prescripciones   del   régimen   de   la  contratación  estatal”,  solicitando,  si  encontrare  mérito  para ello, la nulidad y el  restablecimiento         del         derecho15, con la eventual suspensión  provisional.   

ii)  La  Superintendencia  de  Industria  y  Comercio,   para   procurar   que   no  se  transgreda  la  competencia  de  las  empresas16;  en  su  misión  está  velar  por “el  cumplimiento   del   deber  constitucional  de  proteger  la  libre  competencia  económica    en    el    territorio   nacional”17,   pudiendo   investigar  y  determinar  si  hay  abuso  de  una  posición  dominante  o  exorbitancia en el  ejercicio de un monopolio de arbitrio rentístico.   

iii)  De manera excepcional, la jurisdicción  constitucional  si  verdaderamente  se  estuviese  en  presencia de un perjuicio  irremediable,  frente  a  inminente  urgencia  para  contrarrestar un detrimento  grave  a derechos fundamentales, generando que la acción sea impostergable para  restablecer  “el  orden  social  justo  en  toda  su  integridad”18,   que   ya   se   esclareció   que   no  es  la  situación  bajo  estudio.   

En  consecuencia,  habrá  de  confirmarse el  fallo  proferido  en  febrero 17 de 2009 por la Sala Penal del Tribunal Superior  de  Medellín,  que acertadamente confirmó el dictado en diciembre 12 del mismo  año  por  el Juzgado Quince Penal del Circuito de la misma ciudad, dentro de la  acción  de  tutela  instaurada por el apoderado de la DISTRIBUIDORA DE CONFITES  S.A.,  contra  la  Gobernación,  la  Secretaría  de Hacienda Departamental, la  Fabrica    de    Licores    y    Alcoholes,    todas    del    Departamento   de  Antioquia.   

III.- DECISIÓN.  

En mérito de lo expuesto, la Sala Séptima de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE  

Primero: CONFIRMAR el  fallo  proferido  en  febrero 17 de 2009 por la Sala Penal del Tribunal Superior  de  Medellín,  que  a  su  turno confirmó el dictado en diciembre 12 del mismo  año  por  el  Juzgado  Quince Penal de la misma ciudad, dentro de la acción de  tutela  instaurada por el apoderado de DISCONFITES S.A., contra la Gobernación,  la  Secretaría  de  Hacienda Departamental y la Fábrica de Licores y Alcoholes  de Antioquia.   

Segundo:   Por  Secretaría     General,    LÍBRESE    la  comunicación  a que se refiere el artículo 36 del Decreto 2591  de 1991.   

Notifíquese,  comuníquese,  publíquese  e  insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional. Cúmplase.   

NILSON PINILLA PINILLA  

Magistrado  

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

JORGE IVÁN PALACIO PALACIO  

Magistrado  

MARTHA     VICTORIA     SÁCHICA     DE  MONCALEANO   

Secretaria General  

    

1  T-240  de  junio  23  de  1993,  M.  P.  Dr.  Eduardo  Cifuentes Muñoz.   

2 Cfr.  artículo   336   de   la   Constitución   Política  de  Colombia;  Decreto  3236  del  10 de diciembre de  1962   “por  medio  del  cual  se  reglamentan  las  disposiciones    antimonopólicas    consagradas    por    la    Ley    155   de  1959”  y  Decreto  2153  de  diciembre  30 de 1992,  modificado   por   la   Ley   1340   de   julio   24   de   2009,   “Por  medio de la cual se dictan normas en materia de protección  de la competencia.”   

3  Decisión   486   de  septiembre  14,  referente  al  “Régimen      Común      sobre      Propiedad  Industrial”.   

4  En  sentencia  T-240  de  1993  antes  referida,  se define posición dominante como  “la   posibilidad  de  ejercer  un  comportamiento  independiente  respecto  de  los  precios,  condiciones  de venta, volúmenes de  producción  y  sistemas  de  distribución  de  bienes  o  de servicios dado el  control  que  ella  puede  ejercer  sobre una parte significativa del mercado en  razón  de  la  magnitud de sus recursos financieros, tecnológicos o del manejo  estratégico     de     las     materias     primas     y     demás    factores  económicos”;  igualmente,  el  artículo  86  del  Tratado  de  Roma,  constitutivo  de  la  Comunidad  Económica Europea, preciso  algunas    prácticas    que    se   consideran   abusivas   de   la   posición  dominante:   “(…)  Tales  prácticas   podrán  consistir,  particularmente,  en:  a)  imponer  directa  o  indirectamente  precios  de compra, de venta u otras condiciones de transacción  no  equitativas;  b) limitar la producción, el mercado o el desarrollo técnico  en   perjuicio   de   los  consumidores;  c)  aplicar  a  terceros  contratantes  condiciones  desiguales  para  prestaciones equivalentes, que ocasionen a éstos  una  desventaja  competitiva;  d)  subordinar  la celebración de contratos a la  aceptación,  por  los  otros  contratantes, de prestaciones suplementarias que,  por  su  naturaleza  o  según los usos mercantiles, no guarden relación alguna  con el objeto de dichos contratos.”   

5 Cfr.  C-535  de  1997,  ya  citada;  Ley  1340  de  julio  24  de  2009,  “por  medio de la cual se dictan normas en materia de protección  de   la   competencia”,   artículos   14   a  16.   

6 Cfr.  Ley   256   de   enero   15  de  1996,  “por    la    cual    se    dictan   normas   sobre   competencia  desleal”  y Convenio de París de marzo 20 de 1883,  aprobado  por  Ley  178  de  diciembre  28  de  1994,     en cuyo artículo 10° se indicó:  

“2) Constituye acto de competencia desleal  todo  acto  de competencia contrario a los usos honestos en materia industrial o  comercial.   

3) En particular deberán prohibirse:  

(i)  cualquier  acto  capaz  de  crear  una  confusión, por  cualquier  medio  que  sea,  respecto  del  establecimiento,  los productos o la  actividad industrial o comercial de un competidor;   

(ii) las aseveraciones falsas, en el ejercicio del comercio,  capaces  de  desacreditar  el  establecimiento,  los  productos  o  la actividad  industrial o comercial de un competidor;   

(iii)  las  indicaciones  o aseveraciones cuyo empleo, en el  ejercicio   del  comercio,  pudieren  inducir  al  público  a  error  sobre  la  naturaleza,  el  modo  de  fabricación,  las características, la aptitud en el  empleo o la cantidad de los productos.”   

7 Art.  336 Const.   

8 Cfr.  Superintendencia  de  Industria  y Comercio, Resolución Nº 07083299 de febrero  26  de  2008;  y  sentencia del Consejo de Estado de diciembre 19 de 1995, C. P.  Libardo  Rodríguez  Rodríguez,  Sala  de  lo Contencioso Administrativo,   Sección Primera, Radicación 2877.   

9  “Artículo  61.  La  producción,  introducción  y  venta  de  licores  destilados  constituyen monopolios de los Departamentos como  arbitrio  rentístico  en  los  términos  del  artículo 31 de la Constitución  Política   de   Colombia.   En   consecuencia,  las  Asambleas  Departamentales  regularán  el  monopolio  o  gravarán  esas  industrias  y  actividades, si el  monopolio no conviene, conforme a lo dispuesto en esta Ley.   

Las  Intendencias y Comisarías cobrarán el  impuesto  de  consumo que determina esta Ley para los licores, vinos espumosos o  espumantes, aperitivos y similares, nacionales y extranjeros.   

Para  la  introducción  y  venta de licores  destilados,  nacionales  o  extranjeros, sobre los cuales el Departamento ejerza  el  monopolio,  será  necesario  obtener  previamente  su  permiso, que solo lo  otorgará  una  vez  se  celebren  los  convenios  económicos  con  las  firmas  productoras,  introductoras  o  importadoras  en  los  cuales  se  establezca la  participación  porcentual  del departamento en el precio de venta del producto,  sin    sujeción    a    los    límites   tarifarios   establecidos   en   esta  Ley.”   

10  C-540 de 2002, antes citada.   

11 D.  2591 de noviembre 19 de 1991, artículos 1°, 2° y 5°.   

12  T-001 de abril 3 de 1992, M. P. José Gregorio Hernández Galindo.   

13  Artículo  99  de Código de Comercio: “La capacidad  de  la  sociedad  se  circunscribirá  al  desarrollo  de la empresa o actividad  prevista  en  su  objeto. Se entenderán incluidos en el objeto social los actos  directamente  relacionados  con el mismo y los que tengan como finalidad ejercer  los  derechos o cumplir las obligaciones, legal o convencionalmente derivados de  la existencia y actividad de la sociedad.”   

14  Código Contencioso Administrativo, artículo 85.   

15 El  articulo 85 del Código Contencioso Administrativo.   

16 Ley  1340 de julio 24 de 2009, artículo 3° y 19.   

17 Ley  1340 de 2009, ya referida, artículo 3°.   

18  Cfr.  T-253  de  mayo  23  de  1994 y T-225 de junio 15 de 1993, M. P. Vladimiro  Naranjo   y   T-531   de   agosto   9   de   1993,   M.   P.  Eduardo  Cifuentes  Muñoz.     

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