T-646-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-646-09  

Referencia: expediente T- 2280417  

Acción de tutela instaurada por Yenis María  Tuñón  Martínez  en representación de su menor hija Yenireth de los Ángeles  Anaya Tuñón, contra Coosalud ESS.   

Procedencia: Juzgado  Catorce Penal Municipal de Cartagena.   

Magistrado Ponente:  

Dr. NILSON PINILLA PINILLA  

Bogotá, D. C., diecisiete (17) de septiembre  de dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Séptima  de Revisión de la Corte  Constitucional,  integrada  por los magistrados Nilson Pinilla Pinilla, Humberto  Antonio  Sierra  Porto  y  Jorge  Iván  Palacio  Palacio,  en  ejercicio de sus  competencias constitucionales y legales, ha proferido la siguiente   

SENTENCIA   

en  la  revisión  del  fallo dictado por el  Juzgado   Catorce  Penal  Municipal  de  Cartagena,  en  la  acción  de  tutela  instaurada  por  Yenis  María  Tuñón Martínez en representación de su menor  hija Yenireth de los Ángeles Anaya Tuñón, contra Coosalud ESS.   

El  asunto llegó a esta Corte por remisión  que  hizo  el  mencionado  despacho,  en  cumplimiento  de  lo  ordenado  por el  artículo  31 del Decreto 2591 de 1991; el 11 de junio de 2009, la Sala Nº 6 de  Selección lo eligió para revisión.   

I. ANTECEDENTES.  

Yenis   María   Tuñón   Martínez,  en  representación  de  su hija Yenireth de los Ángeles Anaya Tuñón, de 14 años  de  edad en la actualidad (f. 9 cd. inicial), promovió acción de tutela el 1°  de   abril   de   2009,   aduciendo   vulneración   de   los  derechos  de  los  niños, “a la vida, la integridad física, la salud  y  la  seguridad  social”,  por  los  hechos  que a  continuación son resumidos.   

A.   Hechos   y  relato  contenido  en  la  demanda.   

1. La señora Yenis María Tuñón Martínez  indicó  que  su representada hija Yenireth de los Ángeles Anaya Tuñón, menor  de  edad,  “desde hace unos años viene presentando  una  serie  de  molestias en la dentadura, como fuertes dolores en la mandíbula  al  momento de ingerir y masticar los alimentos, lo que le ha imposibilitado, en  algunas   ocasiones,   cumplir  con  sus  obligaciones  escolares”;   cuando  cierra  la  boca  su  dentadura  superior  roza  la  de  abajo,  “motivo  por  el  cual  se le ha presentado  desgaste   en  la  parte  posterior  de  los  dientes  superiores”,  que  además de la dificultad para cerrar la boca, le provoca al  dormir  que  “constantemente  humedezca la almohada  con   los  líquidos  que  emanan  de  las  glándulas  salivales”.   

Lo   anterior  produce  que  “en  la  mayoría  de  los  casos, opte por estar sola ya que los  amiguitos  la  molestan porque en ocasiones, al reírse, se le escapa la baba, y  ya   en  repetidas  veces  le  han  recriminado  su  mal  aliento”,    esto    la   ha   convertido   en   una   niña   “asocial”,  tanto en el colegio como  en su entorno.   

Indicó  que  la  ha llevado varias veces a  consulta,  en  donde  siempre  “dejan  entrever  la  posibilidad   de   aplicarle   un   tratamiento   de   ortodoncia”,  que  se  encuentra fuera del POS. Por ello acudió a Dentistetic  Ltda.,          para          tener            un         “verdadero”  diagnóstico,  que  fue  realizado  por  una odontóloga quien le cotizó el tratamiento por “un   monto  total  de  $1.641.000  más  un  adicional  de   $77.000”  ,  pero  ella afirmó ser “madre  de  tres  hijas  y  cabeza  de  hogar,  derivo el sustento y  manutención  de la actividad de belleza, a la cual me dedico arreglando uñas a  domicilio,  lo  que  me  genera  unos  reducidos  ingresos  que a duras penas me  alcanzan para sobrevivir”.   

En consecuencia, solicitó por este medio la  protección  de  los  derechos  invocados  y la realización del tratamiento que  requiere la niña.   

B.  Documentos relevantes cuyas copias obran  dentro del expediente.   

1. Registro civil de Yenireth de los Ángeles  Anaya  Tuñón,  que señala como fecha de nacimiento septiembre 7 de 1995 (f. 9  cd. inicial).   

2.  Carné  del Sistema General de Seguridad  Social  en  Salud, Régimen Subsidiado, que indica para Yenireth de los Ángeles  nivel  1  de  Sisben y en Coosalud ESS entidad prestadora del servicio (fs. 10 y  11 ib.).   

3.  Cotización  efectuada  por  la Clínica  Dentistetic  Ltda.,  para  un  tratamiento  de  ortodoncia  por  un  valor total  de     $1’641.000,  suscrito  por  una  odontóloga  que no pertenece a la ESS a la que se encuentra  afiliada la menor (f. 12 ib.).   

C. Respuesta de Coosalud ESS.  

El  Gerente de la sucursal Bolívar, indicó  en  abril  13  de  2009,  que  Coosalud  ESS “remite  oportunamente  a  sus  afiliados  a  los  especialistas  que requiera, siempre y  cuando  los requerimientos sean de los contemplados en el plan de beneficios del  régimen   subsidiado”.  Agregó  que  “todos  nuestros  afiliados  son personas de escasos recursos que  se  encuentran  amparados  por  un  plan de beneficios diseñado por el gobierno  nacional  para  cubrir  la  demanda  de  servicios de salud de la población mas  vulnerable,  así como también se ha establecido que lo no contemplado en dicho  plan    le    corresponde    asumirlo    en   forma   integral   por   el   ente  territorial”.   

Por  otra  parte,  indicó  que es necesario  determinar  qué médico tratante ha solicitado el procedimiento que se demanda,  puesto  que  “en nuestro sistema no ha sido radicada  por  parte de la paciente ni de sus familiares la orden médica que soporte este  requerimiento”;   aclaró   que   quien   firma  la  cotización  “no  es especialista de nuestra red de  servicios  contratada  ni  mucho menos la IPS Dentistetic…, ya que el servicio  de  ortodoncia  no  hace  parte  de  las  posibilidades  que  ofrece  el plan de  beneficios  del  régimen  subsidiado,  así que no hace parte del portafolio de  servicios  de ninguna institución de nuestra red, habida cuenta que se trata de  tratamientos  eminentemente  estéticos”, por lo cual  no es posible que la entidad asuma el tratamiento solicitado.   

Sin  embargo,  sugirió  que  “ella   sea  valorada  por  un  ESTOMATOLOGO  ORAL  quien  es  un  especialista  en  patologías  orales,  para  que  determine  la  causa  de  las  incomodidades  y  molestias  que  afectan  a la afiliada… según los hallazgos  fisiológicos      (masticación,     fonación)     y     clínicos…     (mal  oclusión)”,  todo  en  procura  de  establecer  los  orígenes  del  padecimiento  y  “no incurrir en el  error  de acceder a un tratamiento de ortodoncia dejando atrás otros mecanismos  clínicos,     médicos     y     quirúrgicos,    derivados    de    un    buen  diagnóstico” (fs. 20 y 21 ib).   

D.    Comunicación    de    Dentistetic  Ltda..   

La  Gerente de dicha compañía informó que  “la  paciente  Yennis Tuñón Martínez, asistió a  nuestra  institución  para  una  valoración  odontológica  general  y  se  le  diagnosticó    Mal    Oclusión,   sugiriendo   como   tratamiento   ortodoncia  preventiva”.   Anexó   copia   de   la   historia  clínica.   

Mediante providencia de abril 23 de 2009, que  no  fue  recurrida,  el  Juzgado  Catorce  Penal Municipal de Cartagena negó el  amparo  de los derechos reclamados, al considerar que en el expediente (fs. 28 a  35 cd. inicial) obra:   

“…  una cotización para un tratamiento  de  ortodoncia  a  nombre  de  la menor Yenireth Anaya Tuñón, en el cual no se  observa  un  diagnóstico  médico  especifico  que  haga  necesario  que  dicho  tratamiento   sea   realizado   para   curar   la  patología  que  presenta  la  menor.”   

También  manifestó que el sustento para la  solicitud  que  proporcionó  la demandante, “es una  mera  cotización  de  un  tratamiento  de ortodoncia, proveniente además de un  médico  que no está adscrito a la ESP-S accionada y que de igual modo no es el  especialista  para  dar  una  valoración  o  diagnóstico  certero acerca de la  patología    que   padece   la   menor   Yenireh”.   

Concluyó que los supuestos establecidos por  la  jurisprudencia  para  ordenar  el  suministro  de  medicamentos, exámenes o  procedimientos  no  incluidos en el POS, no se encuentran satisfechos y por ende  no pueden prosperar las pretensiones de la acción (f. 34 ib.).   

II.    CONSIDERACIONES   DE   LA   CORTE  CONSTITUCIONAL.   

Primera. Competencia.  

Corresponde   a  la  Corte  Constitucional  analizar,  en  Sala  de  Revisión,  el  fallo proferido dentro de la acción de  tutela  en  referencia,  con  fundamento  en  los  artículos  86  y 241-9 de la  Constitución y 31 a 36 del Decreto 2591 de 1991.   

Segunda. Lo que se debate.  

La  Sala determinará si existe vulneración  de  los  derechos fundamentales a la salud y la vida en condiciones dignas de la  niña  Yenireth  de los Ángeles Anaya Tuñón, de 14 años, al negarle Coosalud  ESS  la  autorización  de  la  valoración  por  un especialista de salud oral,  argumentando que no se encuentra contemplado en el POSS.   

Tercera.  Protección  constitucional  a los  menores.    

El   artículo   44  de  la  Constitución  Política,  con fundamento en los derechos  allí consagrados, los tratados  internacionales    ratificados    por    Colombia1  y  las  leyes  que regulan la  materia,  establece  el  deber del Estado de proteger a los niños de toda forma  de  maltrato,  así  como  la  obligación de asistir y garantizar su desarrollo  armónico e integral, en el ejercicio pleno de sus derechos.   

El  Estado  colombiano  se  comprometió  a  garantizar  el  disfrute  pleno  de  los  derechos  que  allí  se enuncian, sin  discriminación  alguna, reconociendo la necesidad de adoptar diferentes medidas  tendientes  a  proteger la maternidad y la niñez. Igualmente, se reconoció que  los  menores,  por su vulnerabilidad física y mental, requieren una protección  especial.   

En   reiterada  jurisprudencia2,  la Corte se  ha  pronunciado sobre la necesidad de garantizar de manera efectiva y prevalente  el  ejercicio  de  los derechos a quienes son sujetos de la protección especial  en  los  términos  de  las normas antes señaladas. Así, se ha estimado que la  especial  protección  constitucional a los menores se entiende reforzada cuando  padecen    algún    tipo   de   discapacidad   física   o   mental3.     En  efecto:   

“…  es  claro  que  en los casos en que  está  de  por  medio  la  salud  de un niño, independientemente de la edad que  tenga,  por el sólo hecho de ser un menor tiene derecho a recibir una atención  adecuada  y  de  forma  regular por parte de las entidades que tienen a su cargo  esa  función, sin dilaciones injustificadas, pues, de lo contrario, se vulneran  los  derechos  fundamentales  del niño al no permitirle el acceso efectivo a la  prestación  del  servicio  de salud que demanda.”4   

Cuarta.   Derecho  al  diagnóstico.    

La  Corte  Constitucional ha manifestado, en  reiteradas  ocasiones,  que  al  negarse a los afiliados al Sistema de Seguridad  Social  en  Salud,  la realización de un examen de diagnóstico que ayudaría a  detectar  la  enfermedad del paciente con mayor precisión, para así determinar  el  tratamiento  apropiado  a  seguir,  se  está poniendo en peligro el derecho  fundamental a la vida en condiciones dignas.   

En  tal  sentido,  la  sentencia  T-366        de        mayo       25       de       1999,  M.  P.  José Gregorio Hernández  Galindo,  señaló  que  “el derecho a la seguridad  social,  ligado  a  la  salud  y  a la vida de los afiliados al sistema y de sus  beneficiarios,   no   solamente   incluye  el  de  reclamar  atención  médica,  quirúrgica,  hospitalaria  y  terapéutica,  tratamientos y medicinas, sino que  incorpora  necesariamente el derecho al diagnóstico5,  es  decir,  la seguridad de  que,  si  los  facultativos  así  lo  requieren,  con  el objeto de precisar la  situación   actual  del  paciente  en  un  momento  determinado,  con  miras  a  establecer,   por  consecuencia,  la  terapéutica  indicada  y  controlar  así  oportuna  y  eficientemente los males que lo aquejan o que lo pueden afectar, le  serán  practicados  con  la  prontitud  necesaria  y  de  manera  completa  los  exámenes y pruebas que los médicos ordenen”.   

El  derecho  al  diagnóstico  es uno de los  presupuestos   para   que   la   atención   en   salud   sea  adecuada   , y es la garantía que tienen las personas de saber no sólo  qué  enfermedad  padecen,  sino también la causa que la origina, con el fin de  establecer   cuál   debe  ser  el  tratamiento  adecuado  para  normalizar  las  condiciones de la persona.   

Así,  la  jurisprudencia  constitucional ha  abierto  paso  a  la  consolidación  de  este  derecho,  como presupuesto de la  adecuada    prestación    del    servicio    público    de   salud.6  En  efecto, esta Corte ha sostenido que  “cuando  no  se  práctica  un  examen diagnóstico  requerido  para  ayudar  a  detectar  una  enfermedad  y  por ende determinar el  tratamiento   necesario,   se   está  poniendo  en  peligro  el  derecho  a  la  salud”7.   

Resulta  entonces claro, que cuando se niega  la  realización de un examen de diagnóstico, requerido para acertar o ayudar a  detectar  la  enfermedad  que  aqueja a un paciente, o para precisar su nivel de  afectación  y,  así, determinar el tratamiento necesario a seguir, se ponen en  peligro sus derechos a la salud y a la vida digna.   

Quinta. El caso bajo estudio.  

La  señora  Yenis María Tuñón Martínez  presentó  acción de tutela al considerar que Coosalud ESS vulnera los derechos  fundamentales  de  su  menor  hija Yenireth de los Ángeles Anaya Tuñón, quien  tiene  posibles  problemas  de  oclusión  o de ortodoncia, no facilitando dicha  entidad  la realización de un diagnóstico de especialista, argumentando que es  un asunto estético que se encuentra fuera del POSS.   

Se  entiende8      que      “las   alteraciones   morfológicas  deben  ser  tratadas  en  la  dentición  primaria  y  desde  los  5  años  de manera precoz para permitir el  correcto  desarrollo  de  la  oclusión del paciente. Es importante saber que el  tratamiento  debe  estar  basado  en un diagnóstico no sólo morfológico, como  habitualmente  ocurre  sino en uno más funcional, en el que se puedan registrar  los  movimientos  mandibulares  de  la  musculatura  masticatoria,  la  función  lingual,  los  sonidos  de  la ATM, los contactos e interferencias oclusales, la  función  respiratoria  y  la  postura cráneo-facial… Funciones estas, que se  realizan  desde  el  principio  de  la  vida  y  que repercuten en el proceso de  desarrollo  y  crecimiento  del  esqueleto craneofacial y en el desarrollo de la  oclusión”.   

Teniendo  en  cuenta  lo  anterior,  y  de  conformidad  con  la  respuesta  dada  por  la  entidad  accionada,  al  indicar  que  “es  menester  que  ella  sea  valorada por un  ESTOMATOLOGO  ORAL  quien  es  un  especialista  en patologías orales, para que  determine   la  causa  de  las  incomodidades  y  molestias  que  afectan  a  la  afiliada…  según  los  hallazgos  fisiológicos  (masticación,  fonación) y  clínicos…  (mal  oclusión)”, para establecer los  orígenes  del  padecimiento  y  “no incurrir en el  error  de acceder a un tratamiento de ortodoncia dejando atrás otros mecanismos  clínicos,     médicos     y     quirúrgicos,    derivados    de    un    buen  diagnóstico”  (fs.  20  y  21 cd. inicial), lo cual  pone  en claro la existencia de un problema, que todavía carece de diagnóstico  y solución.   

En consecuencia, siguiendo la jurisprudencia  constitucional  y  a partir de los conceptos anteriormente citados, esta Sala de  Revisión   entra   a   determinar   si  es   procedente   remitir  la  niña  en  cuya  representación  fue  interpuesta  la  presente  acción,  a  un  especialista,  para  así obtener un  diagnóstico  acertado  de  su  afección  y  determinar si se cumplen  los  requisitos para ser autorizado, hallándose excluido del POS-S.   

En esa dirección, se observa:  

a)   La  falta  de  diagnóstico  por  un  especialista    en    salud   oral,   para   determinar   el   origen   de   los  padecimientos   de  la  niña (molestias en la mandíbula, con fuerte dolor  al  masticar,  deformación  en la dentadura superior, fonación al dormir y mal  aliento),  con la ostensible afectación de su salud y de la vida en condiciones  dignas,   recordando   que   su   progenitora   afirma   que  opta  “por  estar  sola ya que los amiguitos la molestan”.   

b)  La  incapacidad económica de la mamá,  “cabeza   de  familia”  (tres  hijas),  quien  no  puede  costear  algún  tipo de examen o tratamiento,  situación  no  rebatida  por  Coosalud  ESS,  ni  cuestionada por el Juzgado de  instancia,  por lo cual, en desarrollo del principio de buena fe, se tendrá por  cierto  lo  expuesto  en  el  escrito  de  tutela,  al  decir  que  “derivo  el  sustento  y  manutención  de  la  actividad  de  la  belleza,  a  la  cual  me  dedico arreglando uñas a domicilio, lo que me genera  unos   reducidos   ingresos   que   a   duras   penas    me   alcanza  para  sobrevivir” (f. 1 ib.).   

Frente a lo expuesto, la Sala considera que  negar  a  la  niña  el  examen diagnóstico, por un especialista en salud oral,  sabiendo  que  tal  evaluación  ayudará a detectar y precisar el origen de las  molestias  que padece e iniciar el tratamiento correcto e indispensable hacia su  recuperación,  está  vulnerando  sus  derechos  a  la  salud  y  a  la vida en  condiciones    dignas,    prolongando    en    el    tiempo   y   agravando   el  padecimiento9.   

Procede  recordar que en sentencia T-402 de  junio  4  de  2009,  M. P. Jorge Ignacio Pretelt Chaljub, al estudiar el caso de  una  señora de 46 años de edad, que solicitó autorización de una EPS para la  práctica      de     un     “tratamiento     de  ortodoncia”, se concluyó:   

“En  esta  situación,  la  falta  del  tratamiento  ordenado impide a la afectada llevar una vida digna debido a que se  encuentran  involucrados  su  estado  físico, mental, psíquico y fisiológico.  Entonces,  se  deduce que el tratamiento requerido no es de carácter estético,  sino  que  tiene  como  fin  la  recuperación  de  su  salud  y lograrse que la  interesada pueda llevar una vida digna.   

…  

En  reiteradas  oportunidades10    esta  Corporación  ha  considerado  que  la  prestación  del servicio de salud a los  afiliados  del  Sistema  de  Seguridad  Social  en  Salud  debe  ser  oportuna y  eficiente.  El  servicio  debe  encaminarse a la recuperación de la persona que  padece  la  enfermedad  o  que  requiere  de  un  servicio  en salud y no ser un  obstáculo  para  su  mejoría, afectando de esta manera el derecho a llevar una  vida digna.”   

En ese orden de ideas, teniendo en cuenta la  respuesta  emitida  por la entidad accionada y en armonía con la jurisprudencia  de  esta  corporación,  la Sala encuentra cumplida la exigencia de que la falta  del  procedimiento,  excluido  por  la  reglamentación  legal o administrativa,  amenace  los  derechos  fundamentales  a  la  vida  o  integridad  personal  del  interesado,  para  el  caso  una niña que carece de relación con una persona a  cuyo alcance esté asumir los costos correspondientes.   

III.- DECISIÓN.  

En mérito de lo expuesto, la Sala Séptima  de  Revisión  de  la Corte Constitucional, administrando justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE  

Primero: REVOCAR la  sentencia  proferida  en abril 23 de 2009 por el Juzgado Catorce Penal Municipal  de  Cartagena,  que  negó  el  amparo  solicitado por Yenis María Martínez en  representación  de su menor hija Yenireth de los Ángeles Anaya Tuñón, contra  Coosalud      ESS.      En     su     lugar,     se     dispone     TUTELAR  los  derechos  de  la  mencionada  niña   al   diagnóstico,   a  la  salud  y   a  la  vida  en  condiciones  dignas.   

Segundo:   En  consecuencia,   ORDENAR   a  Coosalud  ESS,  por  conducto  de su representante legal o quien haga sus veces,  que  si  todavía no lo ha realizado, en el término de las cuarenta y ocho (48)  horas  siguientes  a la notificación de esta sentencia autorice la remisión de  la  niña  Yenireth de los Ángeles Anaya Tuñón al especialista en salud oral,  para  que  sea  valorada  y,  según  el  diagnóstico  emitido, le inicie en un  término  no mayor a un (1) mes, el tratamiento o procedimiento que requiera, el  cual  debe  concluir en el menor lapso científicamente indicado, dando oportuno  y  cabal  cumplimiento  a  la  atención  integral  que  debe  prestársele a la  niña.   

Tercero:   Por  Secretaría     General,    LÍBRESE    la  comunicación  a que se refiere el artículo 36 del Decreto 2591  de 1991.   

Notifíquese,  comuníquese,  publíquese e  insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional. Cúmplase.   

NILSON PINILLA PINILLA  

Magistrado  

HUMBERTO ANTONIO SIERRA PORTO  

Magistrado  

JORGE IVÁN PALACIO PALACIO  

Magistrado  

MARTHA     VICTORIA    SÁCHICA    DE  MONCALEANO   

Secretaria General  

    

1  Artículos  10°  del  Pacto  Internacional  de Derechos Económicos, Sociales y  Culturales;  1°  de  la  Convención Americana de Derechos Humanos; y 2° de la  Convención    sobre   los   Derechos   del   Niño,   todos   ratificados   por  Colombia0.   

2 Cfr.  T-907  de  septiembre  17  de 2004, M. P. Manuel José Cepeda Espinosa; T-754 de  julio  14  de 2005, M. P. Jaime Araújo Rentaría; T-307 de abril 19 de 2006, M.  P. Humberto Antonio Sierra Porto.   

3 Cfr.  T-443  de  mayo  10 de 2004, M. P. Clara Inés Vargas Hernández; T-244 de marzo  17  de  2005,  M.  P.  Alfredo  Beltrán Sierra; T-170 de marzo 9 de 2007, M. P.  Jaime  Córdoba  Triviño;  T-201  de  marzo  15  de 2007, M. P. Humberto Sierra  Porto;   T-695   de   septiembre   6   de   2007,  M.  P.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa.   

4 Cfr.  T-417 de mayo 24 de 2007, M. P. Álvaro Tafur Galvis.   

5  El  literal     10     del     artículo     4     del     Decreto 1938 de  1994,   define   el  diagnóstico  como  “todas   aquellas   actividades,   procedimientos  e  intervenciones  tendientes  a  demostrar la presencia de la enfermedad, su estado de evolución,  sus  complicaciones  y  consecuencias  presentes y futuras para el paciente y la  comunidad”.   

6 Cfr.  T-849 de agosto 9 de 2001, M. P. Marco Gerardo Monroy Cabra.   

7 Cfr.  T-232 de marzo 11 de 2004, M. P. Álvaro Tafur Galvis.   

9  El  concepto  de  vida  que  consagra  el  ordenamiento  superior, no es un concepto  limitado  a la idea restrictiva de peligro de muerte, sino que se consolida como  una  noción más amplia, que se extiende también al objetivo de garantizar una  existencia    en   condiciones   dignas,  en  los  términos  del  artículo  1º de la Carta. Por ende, el  amparo  constitucional  a  la  vida  protege  a  los  individuos,  no  sólo  en  circunstancias  en  las  que  se  pretende  evitar  la  muerte, sino también en  eventos  de  menor  gravedad,  que  comporten  una afectación determinante a la  calidad de vida o a la dignidad de las personas.   

10       “Se  pueden  consultar  entre  otras,  las siguientes Sentencias:  T-111 de 1993, T-889 de 2001, T-808 de 2004 y T-419 de 2007.”     

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