T-656-09

Tutelas 2009

    Sentencia T-656-09   

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Casos en que procede   

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Causales    de    carácter   general   y  específico   

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Clases de defectos   

ACCION   DE   TUTELA   CONTRA  PROVIDENCIAS  JUDICIALES-Procedencia por que cumple con el requisito  de inmediatez   

Referencia: expediente T-2277791  

Acción  de  tutela  instaurada por Instituto  Nacional  de Vías – INVÍAS  contra el Juzgado Promiscuo del Circuito de Sucre.    

Magistrada Ponente:  

Dra. MARÍA VICTORIA CALLE CORREA  

Bogotá,  D.C., (17) diecisiete de septiembre  de dos mil nueve (2009).   

La  Sala  Segunda  de  Revisión  de la Corte  Constitucional,  integrada  por  los  magistrados  María Victoria Calle Correa,  Luis  Ernesto  Vargas  Silva  y Gabriel Eduardo Mendoza Martelo, en ejercicio de  sus   competencias   constitucionales  y  legales,  ha  proferido  la  siguiente   

SENTENCIA  

En el proceso de revisión de las sentencias  de  febrero  2  de 2009 proferida por el Tribunal Superior del Distrito Judicial  de  Sincelejo,  Sala  Civil, Familia, Laboral y de 20 de marzo de 2009 proferida  por  la  Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil que decidieron sobre  la  acción  de  tutela  instaurada por el Instituto Nacional de Vías – INVÍAS  contra el Juzgado Promiscuo del Circuito de Sucre.   

El  presente  expediente  fue  escogido para  revisión  por  medio  de auto del 11 de junio de 2009, proferido por la Sala de  Selección   de   Tutelas  Número  Seis  y  repartido  a  la  Sala  Segunda  de  Revisión.   

     

I. ANTECEDENTES     

El  Instituto  Nacional de Vías –  INVÍAS  actuando  mediante apoderado  judicial,  instauró,  el  13  de  enero  de  2009,  acción de tutela contra el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Sucre, bajo la consideración de que esta  autoridad  judicial  incurrió  en una vía de hecho y en la vulneración de los  derechos  al  debido  proceso y de defensa de la entidad, al negar el recurso de  apelación  contra  las sentencias proferidas el 29 de agosto de 2008 y el 1 y 2  de  septiembre  de  2008  dentro  de  procesos  ordinarios de naturaleza agraria  adelantados   en   contra   de   INVIAS,   argumentado  para  ello  “que    fueron    presentados    extemporáneamente”.   

     

1. Hechos  relevantes     

1.1. EL Juzgado demandado profirió los fallos  del  29  de  agosto  de  2008 (Proceso 2006-00095-00, demandante Francisco Aguas  Pérez),  1  de  septiembre  de 2008 (Proceso 2005-00185-00, demandante Sandiego  María   Pérez   de  Sánchez),  y  del  2  de  septiembre  de  2008  (Procesos  2006-00173-00,   demandante   Manuel   Cárdenas   Cárdenas   y  2006-00217-00,  demandante  Rosa  Isabel  Cortes  Salgado)  dentro  de  procesos  ordinarios  de  naturaleza  agraria  de acción reivindicatoria adelantados en contra de INVIAS,  en  los que fue condenada la entidad al pago de “tres  mil    quinientos    millones    ciento    cuarenta   mil   pesos”.   

1.2.  Por  lo  anterior,  el 29 de octubre de  2008,   “el   último  día  de  la  ejecutoria”,  el  INVIAS  interpuso recursos de apelación en contra  de  las mencionadas sentencias, los cuales fueron negados por haberse presentado  extemporáneamente.   

1.3. Afirma que el despacho judicial, no tuvo  en   cuenta   que   la   forma  de  contar  los  términos  judiciales  para  la  interposición  de los recursos fue alterada por el paro judicial que inició el  día  3 de septiembre y terminó el 16 de octubre de 2008 a las 10:00 a.m., día  en  que  fue  restablecido  el servicio público de administración de justicia.  Por  tanto,  sostiene  que  el  Juzgado  desconoció  que  los términos estaban  suspendidos  conforme  lo  dispuso  el  Acuerdo  094  de  1  de octubre de 2008,  expedido  por  la  Sala Administrativa del Consejo Seccional de la Judicatura de  Sucre,  y  tal  como  lo  certificó  el  Presidente  de  Asonal  Judicial en el  Departamento  de  Sucre, en constancia en la que explica que por razón del paro  de  la  Rama  Judicial los despachos judiciales no prestaron sus servicios a los  usuarios. Dice la certificación de Asonal Judicial:   

El Suscrito Presidente Asociación Nacional  de    Funcionarios    y    Empleados    de   la   Rama   Judicial   –ASONAL    JUDICIAL    –    con    Personería    Jurídica  No. 00484   

Que desde el día 03 de septiembre al 16 de  octubre  de  2008,  se  llevó a cabo el Paro de la Rama Judicial, los despachos  judiciales  no  prestaron  sus  servicios  a los usuarios, incluyendo la oficina  judicial  de  esta  ciudad, por lo cual en este lapso no se hizo ningún reparto  de demandas.   

El  servicio público de administración de  justicia  fue  restablecido  a  partir  del  día 16 de octubre de 2008 a las 10  a.m.   

Para constancia se firma en Sincelejo, a los  diez días del mes de noviembre de dos mil ocho.-      

2.1. La Juez Promiscuo del Circuito de Sucre  dio  respuesta  a  la acción de tutela interpuesta por el apoderado judicial de  INVIAS,  solicitando  declarar  improcedente  la acción de tutela incoada, toda  vez  que con ella se pretende sustituir mecanismos ordinarios de defensa que por  negligencia  o  descuido  de la entidad no fueron utilizados a su debido tiempo.  Para  sustentar  sus  afirmaciones  la  autoridad judicial expone los siguientes  argumentos:   

En  primer  lugar  precisa  el  juzgado  que  proferidas  las  sentencias,  los  edictos fueron fijados de la siguiente forma:  (i)  Radicado  No.2005-00185-00, sentencia proferida el 1 de septiembre de 2008,  “El  Edicto emplazatorio fue fijado el 15 de octubre  de   2008   y   desfijado  el  día  17  de  octubre  de  2008”;  (ii)   Radicado  No.2006-0095-00,  sentencia  proferida  el  29  de  agosto de 2008, “El  Edicto  emplazatorio fue fijado el día 14 de octubre de 2008  y  desfijado  el  día 16 de octubre de 2008.”; (iii)  Radicado  No.2006-00173-00,  sentencia del 2 de septiembre de 2008, “El  Edicto  emplazatorio fue fijado el día 16 de octubre de 2008  y  desfijado  el día 20 de octubre de 2008.”; y (iv)  en  el  Radicado  No.2006-00217-00,  sentencia  del  2  de  septiembre  de 2008,  “El  edicto  emplazatorio  fue  fijado el día 16 de  octubre de 2008 y desfijado el día 20 de octubre de 2008.”   

En  segundo  lugar  precisa  que  una  vez  recibidos  en  la  secretaría  del  Juzgado  los  memoriales contentivos de los  recursos  de  apelación  presentados por el apoderado judicial de INVIAS contra  las aludidas sentencias, procedió de la siguiente manera:   

“En auto calendado el 14 de noviembre del  año  próximo  pasado, se negó la concesión de los recursos, pues durante los  días  3, 4 y 5 de septiembre de 2008, este Juzgado laboró normalmente, durante  los  días  9,  10,  11,  12 y 13 de septiembre permanecí en la ciudad de Santa  Marta  convocada  por  el  Honorable  Tribunal  de  Justicia  de  Sincelejo, por  invitación  que  hiciera  la OPTAN sobre Sistema Penal Acusatorio, durante esos  días  los  empleados  del Juzgado laboraron internamente, cumpliendo horario; y  desde  el  día  15  de  septiembre  al  14 de octubre de 2008, la titular y los  empleados,  permanecimos  en  la sede del Juzgado adelantando algunos trabajos y  en  esta  última fecha al analizar que con el cese de actividades, no se había  logrado  ningunas  de las pretensiones, se reanudaron las actividades; es decir,  con  antelación  a la orden de suspensión del paro por parte de las directivas  de  Asonal  Judicial,  situación  que  bien  conocen  los señores abogados que  ejercen  su profesión en este Despacho y así lo certificó el señor Personero  del  Municipio  de  Sucre-  Sucre-.  En  anexó relacionaré las actuaciones del  Despacho  durante  esos días; 3, 4 y 5 de septiembre y 14, 15, 16 de octubre de  2008.”   

Por lo anterior, estima que la actuación del  despacho  judicial  no  desconoce  las  garantías  fundamentales de la entidad,  puesto  que  al  negar  los  recursos  por  improcedentes aplicó los requisitos  contemplados  en  el  artículo  352 del Código de Procedimiento Civil vigente,  que  permite  el  rechazo  del recurso por no presentar el escrito dentro de los  tres  días  siguientes a la sentencia. Adicionalmente destaca que el recurso de  apelación  no  era la única vía que tenía la entidad, puesto que contaba con  el  recurso  de  queja, de conformidad con las previsiones del artículo 377 del  CPC.   

Por  último, sostiene que el actor pretende  darle  a la acción de tutela el carácter de instancia adicional no contemplada  en  el ordenamiento legal, puesto que para las fechas que menciona el demandante  como   de   paro   judicial,   el   despacho   judicial  accionado  “estaba  profiriendo autos que ordenaban la concesión de RECURSOS  DE  APELACION  interpuestos  por  él  como  apoderado  judicial  del  INSTITUTO  NACIONAL  DE  VIAS  ,  contra  decisiones  que dieron fin a la primera instancia  dentro   de   los   procesos   ordinarios  reivindicatorios  adelantados  en  su  contra.”   

2.2. La señora Angely Díaz Quiroz, actuando  en  calidad  de  cesionaria  de  los derechos de los señores Sandiego Pérez de  Sánchez   (Proceso   2005-00185-00)   y   Francisco   Aguas   Pérez   (Proceso  2006-00095-00),  demandantes  en  los  procesos  ordinarios reivindicatorios que  cursaron  contra  INVIAS,  dio respuesta a la acción de tutela por vinculación  que  hiciera el Tribunal Superior del Distrito Judicial de Sincelejo Sucre en el  auto  admisorio  de  la  demanda.  En  el escrito de respuesta la titular de los  derechos  de  cesión  se opone a cada una de las pretensiones de la demanda por  improcedente  toda  vez  que  la  entidad  accionante  contaba con otro medio de  defensa  judicial  del  cual  no  hizo  uso, como era interponer los recursos de  reposición  y  de  queja contra el auto que negó el recurso de apelación. Por  tanto,  mal  puede  ahora  pretender  a  través  del  mecanismo constitucional,  revivir  términos  que  se  vencieron,  pues  su  finalidad  no  es enmendar la  negligencia  en que se incurrió al no cerciorarse si el Juzgado de conocimiento  estaba o no en paro judicial.   

De otra parte sostiene que el Acuerdo 094 del  1°  de  Octubre  de  2008,  del  Consejo  Seccional  de la Judicatura de Sucre,  ordenó  la  suspensión  de  los  términos  administrativos durante el cese de  actividades  judiciales, pero jamás suspendió los términos judiciales como lo  pretender  hacer  ver  el  actor. Así entonces, de conformidad con copia de los  documentos  producidos  en  diferentes  procesos  de  conocimiento  del  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Sucre que adjunta con su respuesta, a su juicio es  claro  que  el Despacho laboró durante la época del paro judicial, con lo cual  es     inexistente    la    violación    de    los    derechos    fundamentales  alegados.   

2.3. Los demandantes de los proceso ordinarios  reivindicatorios  Manuel  Cárdenas  Cárdenas  (Proceso  2006-00173-00)  y Rosa  Isabel   Cortés   Salgado   (Proceso  2006-00217-00),  vinculados  al  presente  trámite,  no  dieron  respuesta alguna a la acción de tutela no obstante haber  sido notificados en debida forma.   

     

1. Sentencias  de  tutela objeto de revisión     

3.1.  El  Tribunal  Superior  del  Distrito  Judicial  de  Sincelejo,  Sala Civil, Familia, Laboral, mediante sentencia del 2  de  febrero  de  2009  declaró  la  improcedencia  de la acción por haber sido  utilizada  por  el  demandante  como una herramienta para subsanar su desidia en  los  procesos  judiciales,  puesto  que ha debido estar atento al desarrollo del  proceso,  interponiendo  los  recursos  que la ley le brindaba en su oportunidad  incluido  el de queja contra los autos que negaron el recurso de apelación y no  desconociendo  que  el  Juzgado  accionado  laboró  durante  los días del paro  judicial.  Por lo anterior no encontró el juzgador violación alguna del debido  proceso  ni del derecho de defensa del actor además de que tampoco demostró la  existencia de un perjuicio irremediable.   

3.2. Inconforme con la anterior decisión, el  Director  Territorial  de  INVIAS  impugnó  el  fallo  de primera instancia por  considerar  que se ha desconocido el argumento principal propuesto en el recurso  de  apelación,  consistente en que los términos estaban suspendidos en todo el  Departamento  de  Sucre  por  causa  del  paro  judicial  que  se inicio el 3 de  septiembre  y terminó el 16 de octubre de 2008, lo que impidió al apoderado de  la  entidad  intervenir  oportunamente.  De  otra  parte, insiste en que ante la  entrada  en  vigencia de la Ley 1107 de 2006, se debería considerar la falta de  jurisdicción   y   competencia   de   la  jurisdicción  civil  ordinaria  para  pronunciarse  sobre  estos asuntos agrarios en que es parte una entidad pública  y  que  fue  propuesta como excepción previa al contestar la demanda dentro del  proceso  ordinario,  toda  vez que la competente es la jurisdicción contencioso  administrativa  a través de la acción de reparación directa, cuyo término de  caducidad es de dos años.   

3.3.  La  cesionaria  de  los derechos de los  demandantes  Sandiego  Pérez  de Sánchez y Francisco Aguas Pérez, impugnó el  fallo  para  reiterar  la  improcedencia  de  la  acción,  invocando los mismos  argumentos  expuestos  en  la  respuesta a la acción de tutela. Además indicó  que  los  asuntos  relacionados  con  la  falta  de jurisdicción de la justicia  ordinaria  para  conocer  del  presente asunto, ya fueron ventilados y decididos  dentro   de   los   procesos  ordinarios  que  dieron  lugar  a  las  sentencias  atacadas.   

3.4.  La  Corte  Suprema de Justicia, Sala de  Casación  Civil,  mediante sentencia de 20 de marzo de 2009, confirmó el fallo  impugnado  al  considerar que la acción de tutela no puede servir para remediar  la  incuria  o negligencia de las partes, puesto que las providencias censuradas  que  negaron la apelación “no fueron susceptibles de  recurso  alguno,  a  pesar  de que contra las mismas cabía el de reposición, y  posteriormente,  de  ser  el  caso, la queja ante el superior, de acuerdo con lo  reglado   en   los   artículos   377   y   378  del  Código  de  Procedimiento  Civil.”  Concluye  entonces, que parte integrante de  la  garantía  de  los  derechos  al  debido  proceso y la defensa lo constituye  precisamente  el  respeto  de  las oportunidades procesales y el principio de la  preclusión, lo que no tuvo en cuenta el actor.   

     

1. Pruebas decretadas  por la Corte Constitucional.     

4.1.  Mediante Auto del 6 de julio de 2009 la  Magistrada   sustanciadora  solicitó  a  la  Sala  Administrativa  del  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura de Sucre y al Ministerio de la Protección Social,  certificar  si  durante  el periodo comprendido entre el 3 de septiembre y el 16  de  octubre  de  2008,  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Sucre laboró  normalmente  con  todas  sus funciones judiciales, o si por el contrario, dentro  del  cese  de  actividades  de  varios  despachos  judiciales  ocurrido en dicho  periodo,   el   mencionado  Juzgado  estableció  alguna  restricción  para  la  prestación  del  servicio  y  la  atención al público que hubiere impedido la  interposición oportuna de los recursos.   

“Que durante el período comprendido entre  el  3  de septiembre y el 16 de octubre de 2008, en el cual se presentó un cese  de  actividades de la rama judicial, el JUZGADO PROMISCUO DEL CIRCUITO DE SUCRE,  laboró  normalmente.  Esta  situación  me  consta  ya que recibí llamadas del  Consejo  Seccional  de  la  Judicatura  de  Sucre,  en  donde  se  me solicitaba  verificara  si  los  Juzgados  que funcionan en el municipio estaban abiertos al  público y si los funcionarios y empleados estaban laborando.”   

4.3.  La  Jefe  de  la Oficina Jurídica y de  Apoyo  Legislativo  del  Ministerio  de  la Protección Social, dio respuesta al  requerimiento   de   la   Corte  Constitucional  en  los  siguientes  términos:   

“Teniendo   en  cuenta  que  según  el  artículo  2° de la Ley 1210 del 14 de julio de 2008, la legalidad o ilegalidad  de  una  suspensión  o  paro  colectivo  del  trabajo  no  corresponde  a  este  Ministerio,  siendo  competencia  en  primera  instancia  de la Sala Laboral del  Tribunal  Superior  competente  y  en segunda instancia de la Sala Laboral de la  Corte  Suprema  de Justicia, es preciso señalar que a la fecha daremos traslado  de  su  solicitud a la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura  para  que  certifiquen  si  el  Juzgado  Promiscuo del Circuito de Sucre laboró  normalmente o si hubo suspensión del servicio”.   

4.4.  El  3 de agosto de 2009, se recibió en  Secretaría  General de esta Corporación, copia del oficio que la Coordinación  de  Asuntos  Internacionales  y  Asesoría  Jurídica de la Rama Judicial, de la  Sala  Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura dirigió a la Jefe de  la  Oficina  Jurídica  y  de Apoyo Legislativo del Ministerio de la Protección  Social,  en  la que manifestó en relación con la certificación solicitada por  esta Corporación, lo siguiente:   

“Sobre  el  particular me permito hacerle  las  siguientes  precisiones,  si  bien  es cierto que es competencia de la Rama  Judicial  declarar  la  legalidad ó ilegalidad del paro ó cese de actividades,  en  atención a lo dispuesto en el inciso del numeral tercero del artículo 3 de  la  Ley 12310 de 2008, le corresponde levantar el acta  de  constatación  de  cese  de actividades al Inspector de Trabajo del Distrito  Territorial  respectivo.  Habiendo  sido  asignada la  competencia  por Ley, se entiende que el mismo funcionario será el encargado de  expedir  la  certificación solicitada por la H. Corte Constitucional como medio  de  prueba  y  bajo  las Directrices del Ministerio de la Protección Social. Lo  anterior  en  concordancia con lo regulado en el inciso segundo del artículo 10  del    Código    Contencioso    Administrativo    que   dispone:   ‘Los  funcionarios no podrán exigir a  los  particulares  constancias,  certificaciones  o  documentos que ellos mismos  tengan,   o   que   puedan   conseguir   en   los   archivos  de  la  respectiva  entidad.”   

No  obstante  lo  anterior,  a  manera  de  colaboración  entre  entidades  públicas conforme a lo normado en el artículo  134  de la Constitución Política de Colombia, en concordancia con lo dispuesto  en  el  artículo  86  de la Ley 270 de 1996, copia de su oficio con el anexo se  remitirá  a  la Dirección Seccional de Administración Judicial de Sucre, para  su   conocimiento   y  fines  pertinentes,  a  efectos  de  que  le  suministren  información  sobre  el  particular,  teniendo  en  cuenta  que  conforme  a sus  funciones  les  correspondió  realizar el pago de salarios efectuado al Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Sucre durante el periodo comprendido entre el 3 de  septiembre y el 16 de octubre de 2008.”    

4.5.  El 19 de agosto de 2009, se recibió en  Secretaría  General  de  esta Corporación, el oficio suscrito por la Directora  Seccional  de  la  Rama  Judicial  de  Sincelejo  por  medio del cual remite las  certificaciones  expedidas por el personero municipal de Sucre, en la que consta  que  el  Juzgado  accionado  laboró  normalmente durante el periodo comprendido  entre  el  3 de septiembre y el 16 de octubre de 2008, así como la expedida por  el  pagador  de  la  Dirección  Administrativa  en  la  que  consta  que  a los  servidores  judiciales  del  Distrito  Judicial de Sincelejo, se les canceló el  sueldo durante dicho periodo.   

     

I. CONSIDERACIONES  y  fundamentos     

     

1. Competencia     

Esta  Sala  es  competente  para revisar las  decisiones  proferida  dentro  de  la  acción  de  tutela de la referencia, con  fundamento  en  el  artículo  241,  numeral  9,  de la Constitución Política.   

     

1. Problema  jurídico     

El  accionante  considera  que  el  Juzgado  Promiscuo  del  Circuito  de  Sucre  incurrió  en un vía de hecho al negar por  extemporáneos   los  recursos  de  apelación  interpuestos  por  el  apoderado  judicial   de   INVIAS   contra   las  sentencias  proferidas  en  los  procesos  reivindicatorios  que  se  adelantaron  en  su  contra,  desconociendo  que  los  términos  judiciales se encontraban suspendidos toda vez que por causa del paro  de  la  Rama  Judicial los despachos judiciales no prestaron sus servicios a los  usuarios  por el periodo comprendido entre el 3 de septiembre y el 16 de octubre  de 2008.   

El  Juez  Promiscuo  del  Circuito  de  Sucre  accionado   argumentó   la   improcedencia  de  los  recursos  por  haber  sido  presentados  en  forma  extemporánea,  puesto que no se interpusieron dentro de  los  tres  días  siguientes  la notificación de las sentencias, si se tiene en  cuenta  que  durante  el período del paro judicial el despacho judicial laboró  normalmente  y  en consecuencia los términos judiciales no se suspendieron como  afirma  el  demandante. Adicionalmente, sostiene que el recurso de apelación no  era  el  único  medio  de  defensa  por  cuanto  contaba  con la posibilidad de  interponer  el  recurso  de  queja,  en  los  términos  del  artículo  377 del  CPC.   

Así, entonces, el problema jurídico que debe  resolver  la  Sala  en  esta  oportunidad  consiste  en  determinar  si  el Juez  Promiscuo  del  Circuito de Sucre en los autos proferidos dentro de los procesos  ordinarios  de  naturaleza  agraria,  incurrió  en  vía  de  hecho por defecto  fáctico  y  sustantivo  al  negar por extemporáneos los recursos de apelación  interpuestos  contra  las sentencias dictadas dentro de los procesos agrarios en  los  que  fue  condenada la entidad accionante a pagar unas sumas de dinero, sin  tener  en  cuenta,  según  afirma  el  tutelante,  que  los  términos  estaban  suspendidos  conforme  el  acervo  probatorio,  vulnerando  con  tal proceder el  derecho al debido proceso y de defensa de la entidad.   

Para resolver el problema jurídico planteado  la  Sala  hará referencia en primer lugar a la doctrina constitucional sobre la  procedencia  excepcional de la acción de tutela contra providencias judiciales.  Y en segundo lugar, aplicará esta doctrina al caso concreto.   

3.     La   procedencia   de  la  acción  de  tutela  contra  providencias  judiciales. Reiteración de jurisprudencia.   

Conforme a la jurisprudencia trazada por esta  Corporación1,  entre  las  causales  de  procedibilidad  de la acción de tutela  contra  providencias  judiciales,  se  pueden  citar  en  primer  lugar,  las de  carácter  general,  orientadas  a asegurar el principio de subsidiariedad de la  tutela,  como  son:  (i) el agotamiento de otros medios de defensa disponibles y  (ii)  la  inmediatez.  En segundo lugar, las de carácter específico, centradas  en  los  defectos  de las actuaciones judiciales en sí mismas consideradas, que  son   aquellas   identificadas  genéricamente  como:  (i)  defecto  material  o  sustantivo;  (ii)  defecto  fáctico;  (iii)  defecto  orgánico;  (iv)  defecto  procedimental;  (v)  error  inducido;  (vi)  decisión  sin  motivación;  (vii)  desconocimiento  del precedente y (viii) violación directa de la Constitución.   

3.1   El   primer   requisito   general  de  procedibilidad   de   la   acción  de  tutela  contra  providencias  judiciales  consistente  en  el agotamiento efectivo de los recursos y mecanismos ordinarios  de            defensa            judicial,2   responde   al  principio  de  subsidiariedad de la tutela,  el  cual  pretende  asegurar  que la acción no sea considerada en sí misma una  instancia  más  en  el  trámite jurisdiccional, ni un mecanismo de defensa que  reemplace    aquellos    otros   diseñados   por   el   legislador.3  No  es  el  camino  para  solucionar  errores  u  omisiones  de  las  partes o para corregir  oportunidades                vencidas4  en  los  procesos  judiciales  ordinarios.5   

Tampoco  puede  asumirse  que  la  acción de  tutela  sea un medio de defensa judicial paralelo al sistema de jurisdicciones y  competencias     ordinarias     y     especiales,6 ni que el juez de tutela pueda  reemplazar  a  la  autoridad competente para resolver aquello que le autoriza la  ley,7  especialmente si los mecanismos que permiten conjurar las posibles  falencias  que  se  suscitan  durante  los  trámites  procesales  no  han  sido  utilizados   ni  ejercidos  por  las  partes,  conforme  a  las  atribuciones  y  competencias que consagra la ley.   

Se  trata de lograr una diligencia mínima de  los   ciudadanos   frente   a   sus   propios   asuntos  procesales,8 salvo que por  razones  extraordinarias no imputables a quien alega la vulneración, la persona  se  haya  visto  privada de la posibilidad de utilizar los mecanismos ordinarios  de    defensa   dentro   del   proceso   judicial,9  circunstancia que deberá ser  debidamente acreditada en la acción de tutela.   

Así,  puede  proceder  la  acción de tutela  contra  una providencia judicial en dos eventos: (i) cuando ante la vulneración  ostensible  de  derechos  fundamentales  mediante  acciones  u  omisiones de los  operadores  jurídicos  que  desconozcan  de  manera  grave  o  inminente  tales  derechos,10  no exista otro medio de defensa judicial  idóneo   para   proteger   los   derechos  fundamentales  invocados  y  la  actuación judicial acusada constituya una vía de hecho o,  (ii)  cuando  se emplee como mecanismo transitorio para  evitar     un     perjuicio     irremediable     en    materia    de    derechos  fundamentales.11   Esta  segunda  hipótesis  tiene  lugar  especialmente,  cuando  a  la  fecha  de presentación  de la  tutela  aún  está  pendiente  alguna  diligencia o instancia procesal, pero la  protección  constitucional  provisional  se  requiere  de  manera  urgente para  evitar  el  perjuicio  irremediable. En estos casos, naturalmente, la actuación  constitucional resulta generalmente transitoria.   

3.2.   El   segundo  requisito  general  de  procedibilidad  de  la  acción de tutela contra providencias, el de inmediatez,  reclama  la  verificación de una correlación temporal  entre  la  solicitud  de  tutela  y  el hecho judicial  vulnerador  de  los derechos fundamentales, que puede explicarse de la siguiente  forma:  es  improcedente  la  acción  de  tutela  contra actuaciones judiciales  cuando   el  paso  del  tiempo  es  tan  significativo,  que  es  irrazonable  y  desproporcionado  un control constitucional de la actividad judicial por la vía  de       la       acción       de      tutela.12   

Desde   esta   perspectiva,   es  necesario  interponer  la  acción  de  tutela contra providencias judiciales tan pronto se  produce  la  vulneración o amenaza de los derechos fundamentales, o en un plazo  prudencial,   porque   de   lo   contrario   la   necesidad  de  la  protección  constitucional  por  vía  de  tutela queda en entredicho, ya que no se entiende  por  qué  si  la  amenaza  o  violación  del derecho era tan perentoria, no se  acudió  al mecanismo constitucional con anterioridad. Permitir un excesivo paso  del  tiempo  ante  la  posibilidad de una reclamación constitucional contra una  providencia judicial, puede afectar además la seguridad jurídica.   

3.3   Por  otra  parte,  la  jurisprudencia  constitucional  trazada  por  esta  Corporación  ha  establecido  dentro de las  causales  específicas  de  procedibilidad  de  la  tutela  contra  providencias  judiciales  que  se  centran  en  los defectos de las decisiones judiciales, las  siguientes:   

(i)   El   defecto  sustantivo  en  la  decisión  judicial, que se presenta cuando la actuación controvertida se funda  en   una   norma   indiscutiblemente   inaplicable,13  ya  sea  porque14 (a) la norma  perdió   vigencia   por   cualquiera   de   las   razones  de  ley,15  (b) es  inconstitucional,16    (c)    o    porque   el  contenido    de  la  disposición  no  tiene  conexidad  material  con  los  presupuestos           del           caso.17         También  puede  darse  en  circunstancias  en  las  que a pesar del  amplio  margen interpretativo que la Constitución le reconoce a las autoridades  judiciales,   se   produce   (d)  un  grave  error  en  la                     interpretación  de  la  norma18  constitucional   pertinente,   el   cual  puede  darse  por  desconocimiento  de  sentencias   de   la   Corte    Constitucional   con  efectos  erga  omnes, o cuando la decisión judicial  se    apoya   en   una   interpretación    claramente   contraria   a   la  Constitución.19   También  puede  ocurrir,  cuando  la  providencia judicial tenga problemas determinantes relacionados, (e)  con    una   insuficiente   sustentación  o  justificación  de  la  actuación20    que   afecte   derechos  fundamentales;  (f)  cuando  se desconoce el precedente  judicial21  sin  ofrecer  un  mínimo razonable de argumentación, que hubiese  permitido      una      decisión     diferente;22  o  (g)   cuando  el  juez  se  abstiene     de    aplicar    la    excepción    de  inconstitucionalidad ante una violación manifiesta de  la  Constitución  siempre  que  se  solicite  su declaración por alguna de las  partes         en         el         proceso.23   

(ii) El defecto  fáctico  en  una providencia, es  posible  cuando  de la actividad probatoria ejercida por el juez se desprende, –  en  una  dimensión  negativa  -,  que  se  omitió24     la    “valoración  de  pruebas determinantes para identificar la veracidad  de   los   hechos   analizados   por   el  juez”.25   En   esta  situación  se  incurre   cuando   se   produce   “la  negación  o  valoración  arbitraria,  irracional y caprichosa de la  prueba    que   se   presenta   cuando  el  juez  simplemente  ignora  la prueba u omite su valoración,  o cuando sin razón  valedera  da  por  no probado el hecho o la circunstancia que de la misma emerge  clara          y          objetivamente”.26  En una dimensión positiva,  el   defecto   fáctico   tiene  lugar,  cuando  “la  valoración  de  pruebas  igualmente  esenciales  que  el  juzgador  no se puede  apreciar,   sin   desconocer  la  Constitución”.27  Ello  ocurre  generalmente  cuando  el  juez  “aprecia  pruebas que no ha debido  admitir   ni  valorar  porque,  por  ejemplo,  fueron  indebidamente  recaudadas  (artículo           29           C.P.)”.28 En estos casos, sin embargo,  sólo  es  factible  fundar una acción de tutela  por vía de hecho cuando  se  “observa  que  de una manera manifiesta, aparece  arbitraria  la  valoración  probatoria  hecha por el juez en la correspondiente  providencia.  El  error  en  el  juicio  valorativo  de  la  prueba ‘debe  ser  de  tal  entidad  que  sea  ostensible,  flagrante  y  manifiesto,  y  el  mismo  debe  tener una incidencia  directa  en  la  decisión,  pues  el juez de tutela no puede convertirse en una  instancia  revisora  de  la  actividad  de  evaluación  probatoria del juez que  ordinariamente   conoce   de   un   asunto,   según  las  reglas  generales  de  competencia’29”.30   

(iii) El defecto  orgánico  tiene lugar, cuando el  funcionario  judicial  que  profirió la providencia que se controvierte, carece  totalmente de competencia para ello conforme a la ley.   

(iv) El defecto  procedimental  ocurre,  cuando el  juez  de  instancia  actúa  completamente ajeno   al  procedimiento  establecido,31   es   decir,   se  desvía  ostensiblemente   de  su  deber  de  cumplir  con  las  “formas   propias   de   cada    juicio”,32 con  la  consiguiente  perturbación  o  amenaza  a los derechos fundamentales de las  partes.    En    estas  circunstancias,  el  error  procesal  debe  ser manifiesto, debe extenderse a la  decisión   final,   y   no   puede   ser   en   modo   alguno   atribuible   al  afectado.33    

(v) Por su parte, la  vía    de    hecho   por   consecuencia,      reconocida      también      por      la      jurisprudencia  constitucional,34  se  da cuando el defecto en  la  providencia  judicial  es  producto  de  la  inducción  al  error de que es  víctima     el     juez     de     la     causa.35  En  este  caso,  si bien el  defecto  no  es  atribuible al funcionario judicial, la actuación final resulta  equivocada.36   En   la  sentencia  T-705  de  2002,37  la  Corte  precisó  que la  vía  de  hecho  por  consecuencia  se configura cuando especialmente, cuando la  decisión  judicial “(i) se bas[a] en la apreciación  de   hechos  o  situaciones  jurídica,  en  cuya  determinación  los  órganos  competentes  hayan violado derechos constitucionales, y  (ii)     que     tenga    como    conse­cuencia        un       perjuicio  iusfundamental”.   

Con   fundamento   en  las  consideraciones  jurisprudenciales  previamente  expuestas,  la Sala deberá determina en el caso  concreto,  si  la  tutela  presentada  por  el  apoderado judicial del Instituto  Nacional  de  Vías  –  INVÍAS  resulta o no procedente desde un punto de vista  formal.  Superado  ese análisis preliminar, podrá la Corte  establecer si  se  incurrió  o  no en un defecto fáctico y sustantivo en las providencias que  negaron  por  extemporáneos  los recursos de apelación interpuestos contra las  sentencias  proferidas  dentro  de  los  procesos ordinarios reivindicatorios de  naturaleza agraria adelantados en contra de la entidad accionante.   

4. La improcedencia de la  acción  de  tutela  por  no haber agotado los mecanismos de defensa al alcance.  Procedencia  excepcional  de  la  acción de tutela por imposibilidad física de  emplear los recursos disponibles.   

4.1.  En  cuanto  al  requisito  general  de  procedibilidad  referente  a  la  inmediatez,  encuentra  la Sala que, los autos  cuestionados  fueron  proferidos  el  14  de  noviembre  de 2008 y la tutela fue  interpuesta  el  14 de enero de 2009, es decir, tan sólo dos (2) meses después  de  proferidas  las  providencias  cuestionada.  Así entonces, es claro para la  Sala  de Revisión que en el presente caso se cumple con el requisito puesto que  la  acción de tutela contra una providencia judicial por vulneración o amenaza  de derechos fundamentales se interpuso en un plazo prudencial.   

4.2.  No sucede lo mismo en cuanto al primer  requisito  general,  pues  de  conformidad  con  los  documentos que obran en el  expediente  es  evidente  que  el  accionante  no  obró  en  tres de los cuatro  procesos  mencionados,  con el grado de diligencia mínima que se le exige a los  ciudadanos  frente  a  sus  propios  asuntos  procesales,  al  no haber empleado  oportunamente    los    recursos    y    mecanismos    ordinarios   de   defensa  judicial.38   

En  efecto,  en  el  caso  que nos ocupa, de  conformidad  con  lo establecido en los artículos 348 y 378 del CPC, la entidad  demandada  tenía  a  su  alcance  la  posibilidad  de  ejercer  el  recurso  de  reposición  dentro de los tres días siguientes a la notificación de los autos  que  negaron  el  recurso de apelación y solicitar la expedición de las copias  para  interponer  el  recurso  de  queja  ante el superior. Como motivo o razón  extraordinaria,  no  imputable  a él, para no interponer en tiempo los recursos  ordinarios  de  defensa  dentro de los procesos reivindicatorios que cursaron en  contra  del  INVÍAS,  el  tutelante  alega  la  imposibilidad  de acceder a los  despachos judiciales por razón del paro judicial.    

Si  bien  el  tutelante afirma que debido al  paro  judicial  y la consecuente suspensión de los términos administrativos no  tuvo  la  oportunidad procesal de interponer los recursos disponibles en tiempo,  lo  cierto  es  que,  tal  como  fue  acreditado,  el  despacho judicial laboró  regularmente       durante       el       paro.39  No  obstante,  también fue  acreditado  ante  la Corte Constitucional durante el proceso de revisión de los  decretos  de  conmoción  interior  y  fue  recogido  por  distintos  medios  de  comunicación,  el  ingreso  físico  a los despachos judiciales fue entorpecido  por           los           manifestantes.40  Por  ello, en principio, la  razón  dada  por  el  tutelante  resulta  creíble:  a pesar del funcionamiento  oficial  de  los  distintos despachos judiciales, la posibilidad real de acceder  físicamente a ellos estaba restringida por los manifestantes.   

Sin embargo, si se observan por separado las  fechas  en  que  se  realizó  la fijación de los edictos mediante el cuales se  notificaron  los  autos  que  negaron  el  recurso  de  apelación,  la fecha de  levantamiento  del  paro  judicial y la fecha de desfijación de los respectivos  edictos,  encuentra  la  Sala,  que  sólo  en  uno de ellos existió esa razón  extraordinaria  que impidió la interposición de oportuna del recurso de queja.  En  efecto,  como se observa en la siguiente tabla, sólo en el proceso radicado  con  el  No.  2006-0095-00,  resultó  imposible  ejercer en tiempo los recursos  disponibles,  dado  que el día en que se desfijó el edicto y en el que vencía  el  plazo para interponer recursos, fue el mismo día en que se levantó el paro  y  en  el  que  desaparecieron  las  razones  extraordinarias  alegadas  por  el  tutelante.   

No.     de  Radicación             

Fecha  en  que  se  profirió la sentencia             

Fecha de fijación del  edicto emplazatorio             

Fecha   de   desfijación del edicto emplazatorio             

Fecha de levantamiento  del paro judicial  

No.2005-00185-00             

1 de septiembre de 2008             

15 de octubre de 2008             

17 de octubre de 2008             

16 de octubre de 2008  

No.2006-0095-00             

29 de agosto de 2008             

14 de octubre de 2008             

16 de octubre de 2008             

16 de octubre de 2008  

No.2006-00173-00             

2 de septiembre de 2008             

16 de octubre de 2008             

20 de octubre de 2008             

16 de octubre de 2008  

No.2006-00217-00             

2 de septiembre de 2008             

16 de octubre de 2008             

20 de octubre de 2008             

16 de octubre de 2008  

En  todos los demás procesos, el accionante  contaba  con  uno  o  tres  días para interponer el recurso respectivo, pero no  hizo  uso  de tales recursos como mecanismo a su alcance para obtener el control  efectivo  de  la  legalidad,  y  la  racionalidad de las decisiones, sino por el  contrario,  interpuso  la  acción  de  tutela  generando la improcedencia de la  acción,  toda  vez  que este mecanismo constitucional no ha sido diseñado para  corregir  la  falta  de cuidado de los litigantes en el interior de los procesos  judiciales,    ni   para   reemplazar   los   medios   judiciales   de   defensa  ordinarios.   

Adicionalmente,  la  Sala  observa  que  la  inactividad  del  accionante  en  los  procesos  identificados con el número de  radicación  No.2005-00185-00, No.2006-00173-00, y No.2006-00217-00, se presenta  también  al  momento de interponer los recursos de apelación contra los fallos  proferidos  dentro  de  los  procesos  ordinarios  de reivindicación que fueron  desfavorables  al  INVÍAS, al dejar vencer los términos procesales amparado en  la  suspensión  de  los términos judiciales por el paro judicial. Lo anterior,  si  se  tiene  en  cuenta  que  a  pesar  de que según el accionante el Consejo  Seccional    de    la    Judicatura   –  Sala  Administrativa, mediante Acuerdo No. 094 del 1 de octubre de  2008,  suspendió  los  términos administrativos, tal decisión no implicaba la  suspensión  de  los  términos  judiciales,  asunto  para  el  cual  no  tenía  competencia  el  Consejo  Seccional de la Judicatura41     en     sus     Salas  Administrativas.42   

Lo  anterior evidencia que si bien la tutela  fue  presentada  en forma inmediata a las decisiones que cuestiona mediante este  mecanismo  constitucional,  el  primer requisito general de procedibilidad de la  acción  de  tutela contra providencias judiciales, consistente en haber agotado  los  medios  de  defensa  disponibles por la legislación para el efecto, no fue  cumplido   en   los   tres   procesos   mencionados43   debido   a   la   propia  inactividad  del  accionante,  razón  que  hace  improcedente  el amparo de sus  derechos a través de la acción de tutela.   

Tal como lo ha señalado de manera reiterada  esta  Corporación, no es propio de la acción de tutela reemplazar los procesos  ordinarios  o  especiales  previstos  para  la  protección  de  un  derecho, ni  desplazar  al  juez  competente,  ni mucho menos servir de instancia adicional a  las  existentes,  ni  servir  de  instrumento  para  suplir  la  inactividad del  accionante,  ya  que  el  propósito  específico  de  su consagración, dado su  carácter  subsidiario,  es  brindar a la persona protección efectiva, actual y  supletoria     en     orden     a     la     garantía     de    sus    derechos  constitucionales.   

Por  estos  aspectos, y frente a los procesos  reivindicatorios    identificados    con    los    números    de    radicación  No.2005-00185-00,  No.2006-00173-00,  y No.2006-00217-00, el juez constitucional  debe  abstenerse  de  adelantar  el  estudio  de  fondo  en  sede de Revisión y  proceder  a confirmar, por los motivos expuestos, la decisión que se revisa, en  la medida en que no se satisfizo el presupuesto de subsidiariedad.   

No   sucede   lo   mismo  con  el  proceso  reivindicatorio  seguido  contra  INVIAS,  radicado  con  el  No.  2006-0095-00,  demandante:  Francisco Manuel Aguas Pérez, en donde claramente el accionante no  tuvo  la  oportunidad real para interponer en tiempo los recursos disponibles, y  por  esta circunstancia se vulneró su derecho al debido proceso. En esa medida,  la  Sala  revocará  parcialmente la decisión del juez de tutela, para conceder  el  amparo  de  los  derechos  del  Instituto  Nacional  de  Vías  –  INVÍAS  contra  el Juzgado Promiscuo  del  Circuito de Sucre en relación con el proceso No. 2006-0095-00, y ordenará  al  Juez Promiscuo del Circuito de Sucre, dentro de las 48 horas siguientes a la  notificación  del  presente  fallo, fijar un nuevo edicto emplazatorio para que  el   accionante  tenga  la  oportunidad  procesal  de  interponer  los  recursos  ordinarios a que haya lugar, en dicho proceso.   

     

I. DECISIÓN     

En mérito de lo expuesto, la Sala Segunda de  Revisión  de  la  Corte  Constitucional,  administrando  justicia en nombre del  pueblo y por mandato de la Constitución,   

RESUELVE:  

Primero.-  REVOCAR PARCIALMENTE el fallo  proferido  por la Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Civil, el día 20  de  marzo  de  2009,  que denegó el amparo solicitado por el apoderado Judicial  del   Instituto   Nacional  de  Vías  –  INVÍAS  por  las  razones señaladas en este providencia, por las  razones        expuestas       en       esta       sentencia.       CONCEDER  el  amparo  solicitado  por  el  apoderado    Judicial    del    Instituto   Nacional   de   Vías   –  INVÍAS  en  relación con el proceso  reivindicatorio  seguido  contra  INVIAS,  radicado  con  el  No.  2006-0095-00,  demandante: Francisco Manuel Aguas Pérez.   

Segundo.-  ORDENAR   al  Juez  Promiscuo  del  Circuito  de Sucre, dentro de las 48 horas  siguientes  a  la  notificación  del  presente fallo, fije en relación proceso  reivindicatorio  seguido  contra  INVIAS,  radicado  con  el  No.  2006-0095-00,  demandante:  Francisco  Manuel  Aguas  Pérez, un nuevo edicto emplazatorio para  que  el  accionante  tenga  la  oportunidad  procesal de interponer los recursos  ordinarios a que haya lugar.   

Tercero.-  LÍBRESE por Secretaría la  comunicación  de  que  trata el artículo 36 del Decreto 2591 de 1991, para los  fines allí establecidos.   

Cópiese,   notifíquese,   comuníquese,  insértese en la Gaceta de la Corte Constitucional y cúmplase.   

MARÍA VICTORIA CALLE CORREA  

Magistrada  

LUIS ERNESTO VARGAS SILVA  

Magistrado  

GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO  

Magistrado  

MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ  

Secretaria General  

    

1 Ver  las  sentencias  T-774 de 2004 (MP Manuel José Cepeda Espinosa) y T-742 de 2002  (MP  Clara  Inés  Vargas  Hernández), entre otras, reiteradas recientemente en  las   sentencias   T-420   y   T-377   de   2009   (MP.  María  Victoria  Calle  Correa).   

2 Ver  las  sentencias  T-441  de  2003 (MP. Eduardo Montealegre Lynett), T-742 de 2002  (MP.  Clara  Inés  Vargas)  y  T-606 de 2004 (MP. Rodrigo Uprimny Yepes),   entre otras.   

3  Sentencia SU-622 de 2001 (MP. Jaime Araujo Rentería).   

4  Sentencias  C-543  de  1992  (MP. José Gregorio Hernández); T-567 de 1998 (MP.  Eduardo  Cifuentes  Muñoz);  T-511  de  2001  (MP. Eduardo Montealegre Lynett);  SU-622  de  2001 (MP. Jaime Araujo Rentería) y  T-108 de 2003 (MP. Álvaro  Tafur Gálvis), entre otras.   

5  Sentencia  T-200  de 2004 (MP. Clara Inés Vargas Hernández).    

6 Corte  Constitucional.  Sentencia  C-543 de 1992 (MP. José Gregorio Hernández).   

7 Corte  Constitucional.  Sentencia  T-038  de 1997 (MP. Hernando Herrera Vergara).    

8  Sentencia T-116 de 2003 (MP. Clara Inés Vargas Hernández).    

9  Sentencias  T-440  de  2003  (MP. Manuel José Cepeda), T-329 de 1996 (MP. José  Gregorio   Hernández   Galindo)   y   T-567  de  1998  (MP.  Eduardo  Cifuentes  Muñoz).   

10  Sentencia T-1009 de 2000 (MP. Carlos Gaviria Díaz).   

11  Sentencias  SU-1159  de 2003 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa) y  T-578 de  2006 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa).   

12  Sentencia T-578 de 2006 (MP. Manuel José Cepeda Espinosa).   

14  Corte   Constitucional.   Sentencia   SU-120   de   2003   (MP.   Álvaro  Tafur  Gálvis).   

15  Vgr. ha sido derogada o declarada inexequible.   

16  Corte  Constitucional.  Sentencia  T-292  de  2006.  (MP.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa).   

17  Corte   Constitucional.   Sentencia   SU-1185  de  2001.  (MP.  Rodrigo  Escobar  Gil).   

18 En  la  sentencia  T-1031 de 2001 (MP. Eduardo Montealegre Lynett) la Corte decidió  que  la acción de tutela procede contra una providencia judicial que omite, sin  razón  alguna,  los  precedentes  aplicables  al  caso o cuando “su  discrecionalidad interpretativa se desborda en perjuicio de los  derechos  fundamentales  de  los  asociados”. Puede  verse  además  la  sentencia  T-1285  de  2005.  MP.  Clara  Inés  Vargas y la  sentencia T-567 de 1998 (MP. Eduardo Cifuentes Muñoz).   

19  Corte  Constitucional.  Sentencias  SU-1184  de 2001; T-1625 de 2000 y T-1031 de  2001  (MP.  Eduardo  Montealegre  Lynett).  También la sentencia T-047 de 2005.  (MP.  Clara  Inés Vargas). En estos casos, si bien el  juez de la causa es  quien  le  fija el alcance a la norma que aplica, no puede hacerlo en oposición  a  los  valores, principios y derechos constitucionales, de manera que, debiendo  seleccionar  entre  dos o más entendimientos posibles, debe forzosamente acoger  aquél que se ajuste a la Carta política.   

20  Corte  Constitucional. Sentencia T-114 de 2002. (MP. Eduardo Montealegre Lynett)  Ver también la sentencia T-1285 de 2005. (MP. Clara Inés Vargas).   

21 Ver  la  sentencia  T-292  de  2006. (MP. Manuel José Cepeda Espinosa). También las  sentencias  SU-640 de 1998 (MP. Eduardo Cifuentes Muñoz) y  T-462 de 2003.  (MP. Eduardo Montealegre Lynett).   

22  Corte  Constitucional. Sentencia T-1285 de 2005. (MP. Clara Inés Vargas). En la  sentencia  T-193  de  1995  (MP.  Carlos  Gaviria),  esta Corporación señaló:  “Es  razonable  exigir,  en  aras  del  principio  de  igualdad  en  la  aplicación  de  la  ley,  que  los  jueces y funcionarios que  consideren  autónomamente  que  deben  apartarse  de  la línea jurisprudencial  trazada  por  las  altas  cortes,  que lo hagan, pero siempre que justifiquen de  manera  suficiente  y  adecuada  su  decisión, pues, de lo contrario, estarían  infringiendo  el  principio  de  igualdad (CP art.13). A través de los recursos  que  se  contemplan  en  cada  jurisdicción,  normalmente puede ventilarse este  evento  de  infracción  a  la Constitución”. Sobre  este  tema,  también  puede  consultarse   la sentencia T-949 de 2003 (MP.  Eduardo Montealegre Lynett).   

23  Sobre  el  tema  pueden consultarse además, las sentencias SU-1184 de 2001 (MP.  Eduardo  Montealegre  Lynett);  T-1625  de  2000;  T-522 de 2001;  T-047 de  2005.  (MP. Clara Inés Vargas). En la sentencia T-522 de 2001 (MP. Manuel José  Cepeda   Espinosa),  la  Corte  señaló  que:  “es  evidente       que       se      desconocería      y      contraven­dría  abiertamente la Carta Política  si  se  aplica  una  disposición  cuyo  contenido  normativo es precisamente, y  solamente,  impedir que se otorguen medi­das  de  aseguramiento  a  los  sindicados  porque  los procesos se  adelantan  ante  jueces  especializados”,  razón  por  la  cual  el  juez, al  constatar   su   existencia,  tendría  que  haber  aplicado  la  excepción  de  inconstitucionalidad.    

24  Corte  Constitucional.  Sentencia  SU-159  de  2002  (MP.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa).   

25  Cfr., por ejemplo, la ya citada sentencia T-442 de 1994.   

26  Corte  Constitucional.  Sentencia  SU-159  de  2002.  (MP.  Manuel  José Cepeda  Espinosa).   

27  Ibídem.   

28 En  la  sentencia SU-159 de 2002 (MP. Manuel José Cepeda), se precisó que en tales  casos,  “aún en el evento en el que en el conjunto  de  pruebas  sobre las que se apoya un proceso penal se detecte la existencia de  una  ilícitamente  obtenida,  los  efectos de esta irregularidad son limitados.  Para  la  Corte, “el hecho de que un juez tenga en cuenta dentro de un proceso  una  prueba  absolutamente viciada, no implica, necesariamente, que la decisión  que   se   profiera   deba   ser   calificada   como  vía  de  hecho”.  Así,  “sólo en aquellos casos  en  los  que  la  prueba  nula  de  pleno  derecho  constituya  la  única   muestra  de  culpabilidad  del  condenado,  sin la cual habría de variar el juicio del fallador, procedería la  tutela  contra  la decisión judicial que la tuvo en cuenta, siempre y cuando se  cumplan,  por  supuesto,  los  restantes  requisitos  de  procedibilidad  de  la  acción”.  De  tal  manera  que  la  incidencia  de la prueba viciada debe ser  determinante   de   lo   resuelto   en  la  providencia  cuestionada.”   

29  Cfr.  sentencia  T-442  de  1994  (MP.  Antonio  Barrera Carbonell).     

30  Corte  Constitucional.  Sentencia  SU-159  de  2002.  (MP.  Manuel  José Cepeda  Espinosa).   

31  Corte   Constitucional.  Sentencia  T-774  de  2004  (MP.  Manuel  José  Cepeda  Espinosa).   

32  Corte   Constitucional.   Sentencia   SU-1185  de  2001.  (MP.  Rodrigo  Escobar  Gil).   

33 En  la  sentencia  SU-158  de  2002 (MP. Manuel José Cepeda) se consideran que este  tipo  de  defecto  puede producirse, a título de ejemplo, cuando se pretermiten  eventos  o  etapas  señaladas en la ley para asegurar el ejercicio de todas las  garantías  que  se  le reconocen a los sujetos procesales de forma tal que, por  ejemplo,  no:  (i.)  puedan  ejercer el derecho a una  defensa  técnica,  que  supone  la posibilidad de contar con la asesoría de un  abogado  –en los eventos  en  los  que sea necesario -, ejercer el derecho de contradicción y presentar y  solicitar  las  pruebas  que  considere pertinentes para sustentar su posición;  (ii.)  se  les  comunique  de  la  iniciación  del  proceso  y  se  permita  su  participación  en  el  mismo  y (iii.) se les notifiquen todas las providencias  proferidas   por   el   juez,   que   de   acuerdo  con  la  ley,  deben  serles  notificadas.   

34  Corte  Constitucional.  Sentencias  T-462  de  2003 y T-441 de 2003 (MP. Eduardo  Montealegre  Lynett)  y  T-047  de  2005. (MP. Clara Inés Vargas), entre otras.   

35 Ver  entre  otras  las Sentencias SU-014 de 2001 (MP. Martha Sáchica Méndez); T-407  de  2001  (MP.  Rodrigo  Escobar  Gil);  T-1180 de 2001. (MP. Marco Gerardo  Monroy    Cabra).                         

36   Corte  Constitucional. Sentencia T-1285 de 2005. (MP. Clara  Inés Vargas).   

37 MP.  Manuel José Cepeda Espinosa.   

38  C-543  de  1992,  (MP  José  Gregorio  Hernández  Galindo),  T-567 de 1998 (MP  Eduardo  Cifuentes  Muñoz),  T-511  de  2001  (MP Eduardo Montealegre Lynett) y  T-108 de 2003 (M P Álvaro Tafur Galvis), entre otras.   

39  Según  las  certificaciones expedidas por el Personero municipal de Sucre y por  el  pagador  de  la  Dirección  Administrativa, consta que el Juzgado accionado  laboró  normalmente  durante el período comprendido entre el 3 de septiembre y  el 16 de octubre de 2008.   

40 Ver  la  sentencia  C-070 de 2009, MM.PP: Humberto Antonio Sierra Porto y Clara Elena  Reales  Gutiérrez,  SV:  Marco  Gerardo  Monroy  Cabra  y  Clara  Inés  Vargas  Hernández,  AV:  Jaime  Araujo  Rentería  en  donde  se  recogen varias de las  pruebas  remitidas por el Consejo Superior de la Judicatura sobre el impacto del  paro  judicial  y  las  dificultades  de  acceso  a los despachos judiciales que  enfrentaron los colombianos.   

41 La  posibilidad  de  que  los Consejos Seccionales de la Judicatura suspendieran los  términos  administrativos  fue  autorizada  mediante Acuerdo No. PSAA08-5119 de  septiembre  18 de 2008, expedido por la Sala Administrativa del Consejo Superior  de la Judicatura.   

42  Concepto  PSA08-4869  de  24 de noviembre de 2008, suscrito por el Presidente de  la  Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura, Magistrado Jesael  Antonio Giraldo Castaño   

43  Procesos  reivindicatorios  seguidos  contra  INVIAS  con  los radicados con los  números No.2005-00185-00, No.2006-00173-00, y No.2006-00217-00     

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